Comiquería, conuquismo

Por Roberto E. Guzmán

 

COMIQUERÍA

“. . .al decir esa COMIQUERÍA se quedó muy serio”.

Es fácil dar con la raíz de la voz del título. Está relacionada con la palabra cómico que es bien conocida en el habla internacional. Los dominicanos usan la palabra cómico sin retener el matiz que la separa de humorista o humorismo.

Cuando el cómico es la persona, es aquella que hace reír. El humorista es la persona que se expresa o actúa con humor, tomando la última palabra, humor, con el significado de descubrir y manifestar lo divertido. En los casos en que el hablante de español dominicano usa indistintamente una u otra de las dos palabras definidas, lo hace tomando en cuenta el resultado de la actividad, “hacer reír”.

En el español internacional una comiquería es la reunión o el conjunto de cómicos. El Diccionario de americanismos no registra la voz comiquería entre aquellas que son de uso o que se conocen en el español hispanoamericano.

A pesar de lo que se escribe al final del párrafo anterior, el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico asienta la voz comiquería, “Dichos o hechos que hacen reír. Comicidad.” Es algo harto conocido que los puertorriqueños y los dominicanos utilizan muchas voces comunes que no pertenecen al español internacional.

Tal y como lo presenta este Tesoro, la voz comiquería es la que reemplaza a comicidad en el habla de los puertorriqueños, así como en la de los dominicanos.

Como era de esperarse, el Diccionario del español dominicano (2013:206) le hizo un espacio a la voz comiquería, “Acto o acción cómica o que provoca risa”.

En el habla de los dominicanos se ha producido una extensión de la voz comiquería. Se la usa para mostrar desdén acerca de una acción de una persona, aunque el agente de la acción actúe de modo serio o se exprese de manera formal.

Ha de entenderse que en el caso que se retiene aquí esta es una manera de descalificar la actuación o expresión de una persona, de allí que pueda escucharse a veces, “Esas son comiquerías de ese Fulano”. Por la explicación retropróxima se entiende que esta comiquería no mueve a risa, sino al menosprecio con que se toma lo que de ese modo se califica.

Existe otra situación en la que se utiliza comiquería. Es en los casos en que una persona emplea tácticas dilatorias para incorporarse a una tarea sin manifestarlo de palabras, sino de acción, siendo moroso; en esos casos y en otros parecidos se ha oído a una o más de las partes involucradas en una tarea que le dicen al barajador, “Mengano, déjate de comiquerías y ven a trabajar”.

Lo que acaba de exponerse puede apuntarse como una variante de la acepción ya copiada o como una “subacepción” separada de la anterior, si es que no se desea consignarla como una acepción totalmente diferente de la ya señalada.

 

CONUQUISMO

“. . .donde analizaban la quema y el CONUQUISMO”.

No hay lugar a hesitación con respecto a la palabra que se encuentra en el origen de la que se presenta en el título. Este conuquismo deriva de conuco. Es natural entonces que al entrar en el estudio de este conuquismo se comience por conuco.

El Diccionario de la lengua española, el de la RAE, consigna la voz conuco con tres acepciones. La primera acepción se la considera antillana, la segunda es común a Cuba, República Dominicana y Venezuela. La tercera es privativa de Cuba.

El citado diccionario ha modificado la cantidad de acepciones para reconocer los significados que se han atribuido al conuco. La primera acepción que entró en el mencionado diccionario fue la cubana, “Parcela de tierra que concedían en Cuba los dueños a sus esclavos para que estos la cultivaran por su cuenta”. Así aparece en la página 276 de la edición decimocuarta de 1914 de ese lexicón. Ya antes D. Roque Barcia reconocía la voz en su Diccionario general etimológico con dos acepciones. La primera era, “Casa de labranza con tierras para sembrar el maíz, alubias, etc.” La segunda, “La tierra en que se siembran los granos y legumbres con que se mantiene la gente en una casa de campo” (1890-I-1041).

Por medio de la lectura de las redacciones de estas acepciones se nota que para esta palabra D. Roque no siguió en esta ocasión la pauta trazada por Esteban Pichardo en su Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1836:180). El último trae detalles acerca de la voz que van más allá de una simpe acepción. Usa palabras como, “heredad miserable de poco terreno con su bojío”. Es el terreno señalado “por el dueño de las haciendas grandes a cada negro para que le trabaje y atienda los días festivos, gozando de sus productos como usufructuario condicional o especial”. Acota este lexicógrafo que no sabe a ciencia cierta si la voz procede del aborigen de las Antillas o de África por su terminación y consigna la variante cunuco.

No huelga recordar que la voz conuco aparece ya en los escritos de Bartolomé de Las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo. Estos dos cronistas, “escriben claramente que es palabra de Santo Domingo. P. Henríquez Ureña…la tiene creo que acertadamente, por vocablo taíno”. Indigenismos (1977-I-460).

  1. Fernando Ortiz no desperdició la ocasión que le proporcionó Pichardo para introducir una larga exposición de trece páginas en su Glosario de africanismos (1924:121-133) y así reivindicar el origen africano de la palabra conuco. Durante largo tiempo la Real Academia de la Lengua solo mencionaba que la voz era americana, pero en la actualidad reconoce el origen taíno.

En República Dominicana hace largo tiempo que se reconoce el conuco como una pequeña parcela de terreno destinada al cultivo de frutos menores. El campesino que lo cultiva puede vivir allí sin ser necesariamente propietario de la tierra. El conuco se consideró durante largo tiempo como un lugar de cultivo de subsistencia realizado por una sola persona o con ayuda de la familia inmediata.

En República Dominicana después de la caída del régimen de Trujillo comenzó a usarse una palabra que era de poco uso hasta entonces, “minifundio”, que era lo opuesto a otra palabra de mucho contenido político, latifundio. La caracterización del conuco y del minifundio coinciden en gran medida.

La palabra conuco ha dado pie a varias derivadas, “conuquito” que es un diminutivo que en muchos casos usa el campesino para referirse al suyo con acento cariñoso. “Conuqueo” es el trabajo que se realiza en el conuco. “Conuquero,a” es la persona que labora en el conuco, así como aquella que vive en este. En Venezuela el conuquero era quien fundaba o labraba un conuco. Glosario de voces indígenas de Venezuela (1921:89).

  1. Francisco Javier Pérez documenta la voz conuco en Venezuela, Diccionario histórico del español de Venezuela (2011-I-331). Las características principales son, “pequeño terreno; cerca del rancho campesino; destinado a cultivos menores; para consumo familiar”. Este estudioso añade, “el uso metafórico que hace que la voz designe el órgano sexual femenino en ámbitos coloquiales”.

Otra intervención de conuco en el español dominicano es “vara conuquera” que es una medida que fue de uso en los campos dominicanos y que ha caído víctima de los avances de la ciencia. Esta es, “medida de longitud equivalente a 98,73 pulgadas”. Diccionario del español dominicano (2013:690). Aquí hay lugar a pensar que el adoptar una medida con este nombre era un indicio de la prevalencia de los conucos en el sistema y escala de cultivo en el campo dominicano.

Otro indicio de la importancia del conuco en el español dominicano es la incorporación de la palabra al léxico del campesino. D. Bruno Rosario Candelier, refiere que en Bacuí, provincia de La Vega, un campesino le advirtió, “El sabio vive del bruto, y el bruto, de su conuco”. Este adagio traduce un sentimiento profundo. Es desafortunado que algunas personas tuerzan las expresiones diciendo que algunas mujeres “viven de su conuco”, lo que da lugar a una interpretación aviesa.

De lo expuesto más arriba puede considerarse que el conuquismo es el minifundismo de las islas Antillanas. El sufijo -ismo que se añade a la raíz (¿?) del conuco, conu-, da a entender que se refiere en este caso al sistema de explotación agrícola que obedece a la escala de conuco o, donde prevalece este tipo de cultivo.

 

Bañar, pirueta, bacanal, hilaridad

Por Roberto E. Guzmán

 

BAÑAR

El verbo bañar se emplea en República Dominicana de una manera que no se hace en otros países de habla hispana. Ese será el tema de esta sección. Se explicarán los casos y los significados que adquiere ese verbo con esos usos.

Uno de esos empleos del verbo bañar es de uso nada menos que en el beisbol. Se recuerda haber oído y hasta dicho que la pelota bañó al jugador. ¿Cuándo baña la pelota al jugador que se supone que la atrape?

Esto sucede en los momentos en que la pelota “sobrevuela” al jugador que infructuosamente trata de agarrarla. Por la descripción se deduce que la pelota va en el aire en los casos en que “baña” al jugador. Cuando la pelota “baña” al jugador del cuadro o de uno de los campos no se debe a un mal cálculo del jugador defensivo, sino a que resulta imposible que la alcance.

En el otro caso el verbo bañar del español dominicano no se usa para lavar algo que se sumerge en un líquido que generalmente es uno de los propósitos del verbo. Este uso no está documentado en los diccionarios de voces de uso del habla dominicana. En las situaciones en que se utiliza el verbo de este modo es para indicar que algo, especialmente dinero, ha llegado o lo posee alguien en abundancia o demasía.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española trae el verbo con este uso con la mención de que se emplea en República Dominicana, pero la definición es, “Recibir alguien mucho dinero”. La diferencia que se desea establecer es que no solo es recibir o percibir una cantidad considerable de dinero, sino que puede referirse a un estado. No se refiere a una circunstancia pasajera o temporal, la persona “bañada en cuartos” puede tener ese caudal desde hace tiempo.

Lo que se expone aquí es una opinión educada. No se pretende con esta invalidar la que consta en el mencionado diccionario, sino que se considere lo expuesto aquí para añadir, no para enmendar.

 

PIRUETA

“. . .allanan el camino para PIRUETAS fraudulentas. . .”

Las piruetas que ocupan la atención de los académicos de la lengua se ciñen a los brincos, vueltas (volteretas) que ejecutan las personas. También tiene relación con las acrobacias de un aviador. La última pirueta es la del caballo, cuando el jinete lo obliga a vuelta rápida alzándose sobre las patas traseras.

Por lo mencionado en el párrafo anterior las piruetas mencionadas en el diccionario oficial de la lengua se limitan a las de las personas sobre sí mismos o, como piloto de avión o jinete de caballo.

Los sujetos de estas piruetas son personas en funciones de agentes de ellas. Esta palabra se ha traído a estos comentarios porque en República Dominicana pirueta posee un uso que ha escapado a los estudiosos del español dominicano; claro está, usada en sentido figurado, que es como aparece en la frase que se usa a modo de ejemplo. El detalle se ofrece más abajo.

Ha de notarse que la pirueta es fraudulenta, es decir, es una operación que consiste en un cambio o desvío en algún negocio que se ejecuta para desorientar y sacar ventaja. Es una estratagema, una hábil artimaña, hecha con el fin de engañar.

El autor de estos comentarios certifica que ha oído el empleo de esta “pirueta” en conversaciones; más aún, recuerda haber utilizado la palabra con ese valor. Por tanto, esta pirueta clama por un espacio en los diccionarios de español dominicano del futuro.

 

BACANAL

“Se desatan en cambio vahídos y estertores de UN BACANAL. . .”

Bacanal es una palabra de larga data en el español; entró al castellano en la primera mitad del siglo XVII.  La palabra desempeña las funciones de adjetivo y sustantivo. Cuando es sustantivo es de género femenino. El Diccionario de le lengua española la define, “Orgía con mucho desorden y tumulto”.

La palabra procede del latín Bacchanal, -alis, que deriva de Bacchus, del griego Bákhos, Baco, y, eran fiestas en honor a este dios mitológico del vino y los placeres. Las fiestas de Grecia pasaron a Roma donde se prohibió su celebración en el año 186 antes de nuestra era.

Por extensión el significado pasó de las fiestas en honor a Baco, a designar cualquier fiesta en la que se cometen grandes excesos.

Como dato curioso puede mencionarse que las bacanales llegaron a Brasil en el siglo XIX. En el estado Pernambuco Baco era homenajeado durante la Pascua con banquetes, procesión y cánticos. La Iglesia católica en 1869 consiguió prohibir la realización de estas fiestas. A origen curiosa das palabras (2003:27).

Lo que se deseaba dejar bien claro desde el principio es que el sustantivo es femenino. Como se trata de unas fiestas, es natural que al aplicarle el adjetivo a una tumultuosa celebración se utilice también el femenino. Generalmente se utiliza en plural, bacanales.

 

HILARIDAD

“A fin de dar HILARIDAD a mis razonamientos, me permito presentar varias. . .”

No cabe duda alguna, hay que reír. Esa es la invitación que realiza el redactor de la frase transcrita. No hay que llamarse a engaño por los razonamientos, pues esos son serios. En esta sección se examinará la poca consistencia aparente que existe entre algunas palabras con respecto de su ortografía y su significado, y, sobre todo, la que se produce en la cita.

Con hache o sin ella el sonido de las palabras en español es el mismo. Esa es la razón por la que muchas personas piensan que esa letra no tiene utilidad alguna. Las personas que así piensan están en buena compañía porque algunos académicos piensan de la misma forma y hasta renombrados y laureados escritores han expresado su apoyo a la salida de la letra del alfabeto español.

Todo lo anterior viene a cuento porque esa letra -la hache /h/- es la que ha provocado la hilaridad que se mencionó antes.

Es cierto que se “pierde el hilo de la conversación” cuando se borra el tema o ilación en un discurso. Esta ilación se refiere a la trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso. En gramática se utiliza el adjetivo ilativo para referirse a una oración subordinada que expresa la consecuencia lógica o natural de lo afirmado en la principal.

Del mismo modo de lo expuesto más arriba, se pierde el hilo de un discurso, de un razonamiento, en el momento o sitio en que se deja de seguirlos.

La palabra hilo proviene del latín fílum, de ahí que lleve la letra hache /h/, del mismo modo que la palabra “hijo” que desciende de una palabra del latín con letra efe /f/ al principio. El hilo entró al castellano en el siglo XIII. De esta familia son las hilanderas, la hilacha. No se olvide que una hilera es una fila. Ilación a su vez proviene del latín illatio, -onis, que como puede observarse no lleva la letra efe /f/ delante.

Antes de concluir hay que recordar que hilaridad procede de latín hilaritas que es expresión de gozo y satisfacción del ánimo, así como risa que provoca algo que se ve o se oye.

Se invita al final de esta exposición a que las personas presten atención a la ortografía de las palabras y, en caso se dudas, que busquen la forma en que se escriben las palabras de la misma familia. Ah, la consulta de un diccionario ayuda también.

Bateyera, reyes, ameritar

Por Roberto E. Guzmán

BATEYERA

“. . .soñando con realizar algo junto a la población BATEYERA. . .”

El contexto casi siempre es el encargado de despejar las incógnitas cuando se trata de entender el mensaje, sobre todo cuando son palabras desconocidas o nuevas. Para una persona que vive en un país antillano la composición de la palabra del título sugiere de inmediato la idea de batey.

No sobra que se recuerde que batey es una palabra que procede de la lengua taína que se hablaba en las islas antillanas. Los cronistas españoles representaron por escrito lo que ellos oyeron de labios de los aborígenes, imitando con letras conocidas en esa época sonidos e ideas desconocidas hasta entonces.

El batey fue en su origen el sitio donde se jugaba la pelota; allí se cantaban y se bailaban los areítos. Luego pasó a designar los sitios ocupados por las viviendas, las maquinarias, almacenes, etc. en los ingenios. Más tarde se especializó para denominar el sitio ocupado por los barracones o lugares de viviendas de los trabajadores de la caña. Por extensión pasó con posterioridad a ser el nombre del sitio de las viviendas de los trabajadores en las fincas grandes y aisladas.

En el caso de la cita hay que tomar este bateyera en tanto adjetivo para significar “del batey”. Hay que recordar que el sufijo -era en América Central y Las Antillas es muy productivo y se usa sobre bases de palabras indígenas como en esta cita para denotar sitio; aquí sitio donde algo tiene su origen.

A pesar de que la voz del título es una creación del redactor, se entiende sin problemas en el texto porque los lectores del Caribe hispano reconocen sin dificultad la raíz batey. Hay que celebrar que la inventiva cuente con recursos de la lengua para acuñar nuevas palabras, aunque estas sean de vida efímera o de uso muy esporádico. Este es el sitio para recordar lo que escribió Bruno Rosario Candelier a guisa de primera oración en la Introducción a La imaginación insular (1984:11), “Nada, absolutamente nada, hay tan original y audaz como la imaginación…”

 

REYES

“. . .para que me deje mis REYES. . .”

República Dominicano se ha dado un régimen republicano, pero hay muchos reyes, porque el hombre dominicano tiende a proclamarse rey en su casa. Los niños dominicanos durante mucho tiempo recibieron regalos con motivo de las fiestas navideñas y estos -por tradición- se “encontraban” el Día de los Santos Reyes el 6 de enero.

Por uno de esos mecanismos propios de la lengua el hablante simplificó la denominación del día y de los regalos llamándoles “reyes”. El verbo que se impuso fue el verbo “dejar” como puede comprobarse por medio de la lectura de la cita.

Es desafortunado que la costumbre se haya perdido en parte porque otras fechas se han adoptado para “dejar” los regalos, con el razonamiento de que así los niños tienen más tiempo de disfrutar sus juguetes antes de reincorporarse a las escuelas. Los Reyes Magos han perdido poder e influencia entre los niños.

El hablante de español dominicano ha adoptado la expresión “pórtate bien para que te dejen los reyes” a guisa de estimular la buena conducta con la promesa de una recompensa. Es oportuno que se aclare que la citada expresión no solo se usa para niños y adolescentes, sino también entre adultos; a veces se dice con tono festivo.

 

AMERITAR

“. . . se AMERITA que desde la fuente. . .

“. . . de quienes AMERITAN aislamiento. . .”

El verbo ameritar es de uso más que frecuente en el español dominicano. Este ha relegado casi al olvido al verbo merecer que es el que consta con acepciones en el diccionario oficial de la lengua española. En ese diccionario el verbo ameritar envía al verbo merecer y asegura que en América los dos verbos funcionan con sinonimia.

En esta sección se argüirá que en el español dominicano el verbo ameritar reviste algunas características en sus significados que no son por necesidad los que caracterizan al verbo merecer. Lo antes dicho se basa en la observación del uso en la prensa escrita.

La primera acepción que se encuentra en el diccionario oficial de la lengua para el verbo merecer es hacerse una persona digna de premio o de castigo. Se aprovecha la ocasión para señalar que digno es “merecedor” de una cosa, generalmente premio o castigo.

En los casos en que merecer se aplica a cosas, con ello se indica que eso tiene cierto grado de estimación. La estimación es el valor que se da o en que se tasa una cosa. Es también un sentimiento de afecto. Este verbo merecer, por último, es, hacer méritos, buenas obras, ser digno de premios.

No hay necesidad de recorrer un largo camino para demostrar con más detalle lo que se escribió más arriba con relación al significado del verbo merecer. Ahora se hace necesario pasar al verbo ameritar en República Dominicana.

Se ruega que de ahora en adelante cada vez que se lea o se desee expresar una idea con el verbo ameritar se piense dos veces, porque este verbo se está utilizando en lugar de, “necesitar, precisar, requerir, obligar, menester, urgir”. Además de los verbos antes mencionados pueden considerarse los giros que se valen de nombres y verbos para transmitir el mismo mensaje. “Estar en la obligación de, deber de, ocuparse de” y, otros que pueden cumplir con el mismo propósito.

En el ejemplo de uso en la cita en cabeza de esta sección se lee, “se amerita que desde la fuente”. En esta frase podría escribirse con mayor propiedad, “se requiere que desde la fuente”. En la segunda frase transcrita arriba, se lee, “de quienes ameritan aislamiento”. En lugar de eso queda mejor servido el propósito de comunicación si se dice o escribe, “de quienes necesitan aislamiento”.

No cabe duda de que en los casos en que se hagan las sustituciones que se proponen más arriba se haga necesario introducir cambios en la redacción para que lo expresado adquiera sentido.

Lo más sano es reservar el verbo ameritar para los casos en que puede sustituir al verbo merecer, es decir, para decir que alguien está en situación en que debe recibir un premio o castigo.

Para las hipótesis en que se trate de cosas que están en situación de “deber ser objeto de alguna acción”, es más adecuado recurrir a una de las soluciones que se propusieron antes.

Ahora bien, si el error o la ligereza continúa en el español dominicano, se hará necesario aceptar el uso para la comunicación en el ámbito de esta variedad de español, por aquello de que error communis facit jus. Esto es, el error común, admitido por las mayorías, se convierte en regla, norma y, es preciso aceptarlo.

Alimento balanceado, arreglar, boyar / bollar, locking

Por Roberto E. Guzmán

 

ALIMENTO BALANCEADO

Un alimento balanceado es un mezcla especial para animales domésticos y ganado que contiene diversos ingredientes combinados de forma tal que puede graduar el poder nutritivo y de engorde variando la cantidad de calorías, proteínas y vitaminas.

En República Dominicana toda persona que ingresa en un almacén de productos para el ganado puede encontrar allí recipientes de diferentes tamaños, muchos de ellos rotulados, “alimento balanceado”.

Hasta en los supermercados de gran tamaño en las zonas de mayores ingresos económicos en los centros urbanos puede conseguirse alimento balanceado para animales domésticos. La gama de estos productos es grande.

Se recuerda haber leído anuncios comerciales en los cuales algunas empresas que venden productos veterinarios en República Dominicana incluyen alimento balanceado entre los productos que ofrecen.

Si ha de creerse a algunas investigaciones, en los Estados Unidos mantienen un control más estricto sobre la calidad de estos productos que sobre los destinados a la alimentación humana.

Se trae esta combinación a estos comentarios acerca de la lengua porque en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española consta este tipo de alimento con una definición apropiada. A pesar de lo expuesto más arriba en la lista de países donde se conoce este tipo de alimento no consta la República Dominicana.

El autor de estas apostillas está seguro de que en la próxima edición de ese diccionario aparecerá La República Dominicana mencionada. Hay que subsanar también la ausencia de este sustantivo en los diccionarios diferenciales de español dominicano.

 

ARREGLAR

Este verbo del título tiene diversos usos en el español dominicano. Además, cubre un extenso campo de acción por poseer varias significaciones. Va desde la acepción más conocida, disciplinar, corregir a los menores de edad, pero no solo con simples palabras, sino con acciones, hasta con violencia física.

Este verbo puede significar inferir heridas, propinar golpes, hasta causar la muerte. En muchos casos este “arreglar” no llega hasta estos extremos y solo se limita a la acción de proferir amenazas.

Con este verbo sucede en República Dominicana algo similar a lo que se hace con otros verbos, adquiere tantos sentidos disímiles que sirve hasta para dar a entender que una persona mantiene relaciones sexuales con otra.

En muchos casos el peluquero le “arregla” el pelo a una mujer cuando no solo lo recorta, sino que lo alisa, desriza o estira. El barbero le arregla el pelo al hombre en el caso de recortarle el cabello. No puede perderse de vista también que hay hombres que se hacen desrizar o “aventar” el cabello para mejorar su apariencia física.

Una relación amorosa (¿?) se arregla cuando las partes se componen, es decir, vuelven a entablar las relaciones después de rotas.

El verbo se usaba en el pasado en las situaciones en que una empleada doméstica era “despachada”. Se decía que le “arreglaban su cuenta”.

El diccionario del español dominicano recurre al empleo del verbo arreglar cuando “se arregla” una persona fallecida, se amortaja, es decir, se viste, se prepara el cadáver para el entierro.

No puede dejarse pasar la oportunidad para señalar que en el habla dominicana el verbo arreglar es el preferido en los casos en que se reparan máquinas y aparatos de toda suerte.

 

BOYAR – BOLLAR

“. . .pertenecen a todos los partidos y BOLLAN en todos los inodoros. . .”

Por medio de la lectura de la frase que ilustra el uso de la palabra resaltada se dará cuenta el lector de que algo anda cojo. El problema en este caso lo ocasiona la forma de pronunciar las dos palabras del título. Una grandísima cantidad de hispanohablantes enuncian estas dos palabras de manera idéntica.

Como consecuencia de la forma de decir las dos palabras se llega a la confusión y, resulta difícil de determinar cuál de ellas es la adecuada en algunos contextos de la frase. Los significados de ambas palabras son diferentes, esto es, en la escritura, redacción, es importante no confundirlas, para que el mensaje trascienda claramente.

No vale la pena perder largo tiempo escribiendo acerca del verbo bollar, porque sus acepciones son muy específicas y pertenecen a actividades muy especiales. Solo puede detallarse que el verbo bollar es una forma vulgar de decir abollar algo de un golpe.

Boyar, en cambio, es un verbo que es más usual en el habla. En el habla dominicana se utiliza indistintamente el verbo boyar y el verbo flotar. Esto es, mantenerse un cuerpo en la superficie de un líquido sin hundirse.

Parece que el hablante de español dominicano favorece el verbo boyar sobre el verbo flotar porque en su mente relaciona la acción de las boyas que flotan con ese estado de inmovilidad en la superficie del agua, por ejemplo.

Se espera naturalmente que la persona que conoce la boya en tanto señal inmovilizada en la superficie por estar sujeta al fondo, sepa que esta se escribe con una i griega o ye.

El verbo boyar en el español dominicano corresponde exactamente a mantener una persona su   cuerpo flotando de espaldas a la superficie del agua sin mover músculo alguno. Con una acepción muy parecida consta en el Diccionario del español dominicano.

 

LOCKING

“. . .con manejo conservador en pacientes que no tuvieran síntomas de “LOCKING” de las rodillas…”

En el asunto de dejar palabras en idioma extranjero cuando se escribe en español en gran parte se debe a pereza de parte de quien redacta.

Esta voz del inglés en la frase en que se encuentra puede traducirse o representarse de diferentes maneras en español. Aquí puede prescindirse del gerundio y traer al español una combinación de palabras que incluya la idea del inglés. Por ejemplo, “que no tuviera síntomas de rodillas trabadas”.

Otra posibilidad es escribir que “las rodillas han perdido movimiento”; que las “rodillas están inflexibles”.   Podría recurrirse a expresar que las “rodillas están inmóviles”, que ya no tienen flexión. En otras palabras, que las “rodillas no se doblan o no pueden doblarse”.

Podría decirse que las “rodillas están bloqueadas”, con el sentido de fijas.

Picar, trasiego, cobijar, sesión/sección

Por Roberto E. Guzmán

PICAR

Es natural que algunas personas se pregunten, ¿qué cosa nueva o diferente puede deparar el estudio del verbo picar? De acuerdo con lo que piensa el autor de estos comentarios, en República Dominicana hay un uso que no se ha encontrado en otras hablas. Documentar y demostrar lo que se enunció antes es el tema de esta sección.

En el habla el verbo “picar” se utiliza para dar a entender que algo se acerca al sujeto de la oración. Para hacer de más fácil comprensión lo que se pretende comunicar en la frase retropróxima, se introducirá un ejemplo de uso que arrojará luz sobre el asunto. “Él ya está picando la sesentena de años”. “Veo varios amigos enfermos, la enfermedad me está picando cerca”.

Se ha buscado infructuosamente alguna explicación para este uso del verbo picar. La única pista que se tiene es la que ofrece el verbo en una de sus acepciones de uso general en la que expresa una idea semejante a “llegar”. El verbo picar con el sentido dominicano no alcanza el sentido pleno de llegar, sino que se queda corto, se queda en la idea de aproximarse a lo que se menciona en la oración, con la característica de que se mueve en dirección del sujeto de la oración.

Con las explicaciones anteriores no se espera conseguir un consenso (¿total?). Se ha producido en los párrafos anteriores la introducción de un asunto que ha permanecido en el depósito de temas que se desean tratar para llevarlos a apreciaciones ajenas.

El verbo picar mantiene en República Dominicana gran vigencia en el habla. La picadera que acompaña a los tragos deriva de ese verbo. En el juego de la pelota la bola que rebota, pica. Ese verbo ha dado lugar a usos extendidos de forma metafórica, pues hay comentarios que pican. Como en el beisbol con la pelota, hay problemas que “pican y se extienden”; es decir, tienen consecuencias que no acaban rápidamente.

La caña dominicana no la cortan, la pican. Esta labor la hacen los “picadores” de caña. Algunos productos del agro que muestran señales de ataque por parte de insectos, en las áreas rurales en el habla de los lugareños dirán que están picadas, porque los insectos las pican, dejan señales y a veces hasta las dañan.

En otro tipo de acción, aparece la picada de ojo que puede servir variados propósitos, señal, advertencia, enamoramiento. Al dominicano le pica la mano como señal de que va a recibir dinero. La locución verbal, para expresar que una persona es muy fea, “pica y hace roncha”. Existe en el habla dominicana la pregunta ociosa, “¿Estás loco o, te pica el caco? No puede dejar de mencionarse la forma en que el empleado público o el agente del orden “redondea” sus ingresos, con una picada que se denomina picoteo. Todo lo anterior tiene relación con picar.

 

TRASIEGO

“El TRASIEGO de personas hacia el mercado. . . [haitianos al pasar la frontera]

No es la primera vez, y, todo parece indicar que no será la última, que se utiliza la palabra del título para referirse al paso sin control ni documentación de nacionales haitianos para comerciar en territorio dominicano.

Quienes de esta forma se expresan han olvidado el significado del verbo trasegar. Los dominicanos de todos los estratos sociales sabían que ese verbo se usaba para pasar cosas de un lugar a otro. En los medios alejados de los centros urbanos era el verbo de preferencia para los líquidos.

El verbo trasegar está ampliamente documentado en la historia de la lengua y ha conservado su acepción primera. Covarrubias lo mencionó, trassegar el vino es mudarlo de un vaso en otro. En el Diccionario de Autoridades es, “mudar el liquor de una vasija en otra”. Con este valor lo emplearon Cervantes y Quevedo. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-VI-609).

Quien esto escribe recuerda haber oído el verbo de boca de campesinos en los ordeñaderos de vacas “de antes”, al trasegar la leche de los cubos a los bidones. Algo que consuela en el uso del verbo y el sustantivo es que lo utilizan los dominicanos casi con exclusividad para referirse al tráfico transfronterizo.

 

COBIJAR

“Los que se cobijan SOBRE. . . “

Es probable que el verbo cobijar haya perdido vigencia como consecuencia de los adelantos en las construcciones. La vida moderna y la tecnología han puesto materiales sintéticos más resistentes a disposición de los dominicanos que los utilizados durante largo tiempo por los humildes del país.

En República Dominicana, así como en Cuba, cobijar es techar con guano o yagua. Como hay personas que no saben con exactitud lo que es cobijar, es probable que no sepan lo que es el guano. Este guano que se usa para cobijar proviene de una palma alta y poco gruesa. Es un nombre genérico para las pencas de algunas de estas especies de palmeras. Con ese guano se tejen macutos, sombreros, árganas, asientos y espaldares de sillas. Se considera la palabra guano como un indigenismo de las islas antillanas.

Con el nombre cobija se conoce en República Dominicana la piel completa del ganado vacuno después de sacrificado al animal. Esta es una acepción exclusivamente dominicana.

El verbo cobijar empleado en la frase de la cita equivale a guarecerse, ampararse, protegerse de la intemperie, cubrirse, taparse. Mal pueden estas acciones hacerse sobre. Se resguardan bajo la protección. Claro, es posible usar ante sustantivos o con sustantivos cobijarse DE.

Se explicó lo concerniente a cobijar y cobija porque alguien parece desconocer lo que es cobijar y de donde procede el nombre.

 

SESIÓN – SECCIÓN

“. . .indicó que funcionarios y los vocales de la Junta Municipal San Luis estarán en SECCIÓN permanente hasta que sea. . .”

El error que se comprueba con la lectura de la oración transcrita es una prueba de descuido. Quizás esta inadvertencia derive del “descuido” en la pronunciación del periodista al enunciar las dos palabras del título.

El sustantivo sesión cuenta con cuatro acepciones principales que son reconocidas por el universo de hispanohablantes. Cada una de la reuniones celebradas por un consejo, asambleas o corporación. Acto público que se realiza en cierto espacio de tiempo. Cada una de las ejecuciones de ciertas actividades. Conferencia o consulta entre varios para determinar algo. La reunión oficial de la Junta Municipal entra directamente entre las sesiones muy bien reconocidas del español internacional.

Sección consta en los diccionarios con una mayor cantidad de acepciones. Eso hace pensar que a través del tiempo ha desempeñado gran cantidad de funciones en el habla que las han acreditado con acepciones que son disímiles. Algunas de esas acepciones asentadas en el Diccionario de la lengua española se prestan a confundir a algunas personas.

Una sección puede ser una parte, fracción, división de algo material o abstracto. Es cortar; es la resultante de la intersección de una superficie con otra o con un cuerpo, en Geometría. En los medios de comunicación es el espacio que se reserva para un tema determinado.

La nitidez del concepto sección queda empañada cuando se encuentra en el Diccionario de la lengua española que sección es también, la función de cine o teatro, esto en Argentina y Uruguay.

Si alguna vez se tiene duda acerca de cuál es cuál o, quién es quién, existe el recurso al verbo. Sesionar es celebrar o participar en una reunión. Seccionar es dividir, cortar, fraccionar, cercenar.

 

Mococoa, electrocutar facturación / facturar

Por Roberto E. Guzmán

MOCOCOA

El autor de estos comentarios acerca de la lengua creyó durante años que esta palabra la había creado el hablante de español dominicano para expresar un estado de ánimo. Ignoraba -quizás junto con muchos otros chovinistas dominicanos- que la palabra del título era conocida en otros países. Específicamente en México donde han reivindicado la etimología de la palabra y con ello la creación.

La etimología popular había pensado que el origen de la palabra era moco, en tanto secreción nasal, porque cuando alguien está muy triste, de eso trata la mococoa dominicana, las secreciones nasales caen al mantener la cabeza hacia abajo por el pobre estado de ánimo que embarga al sujeto. Nada más lejos de la realidad.

La mococoa hispanoamericana tiene larga historia. Existe la voz con diferentes acepciones en varios países hispanoamericanos. Todo lo enunciado antes se detallará más abajo.

La palabra es conocida en México, Colombia, Panamá. El Diccionario de americanismos (2010), recoge la voz como conocida en Panamá sin hacer menciones acerca de los otros países que se mencionaron antes. Ese lexicón le asigna la acepción de “tristeza”. En la obra Panameñismos, D. Baltazar Isaza Calderón trae la palabra con el significado de “sueño o somnolencia” y califica la voz de vulgarismo (1986:77).

Antes de 1986, el P. Julio Tobón en su obra Colombianismos (1953:173) consigna la palabra del título en tanto “murria, melancolía”.  Como puede comprobarse mediante la comparación de las acepciones copiadas, existe diferencia importante entre las dos acepciones antes vaciadas aquí.

Ya en el año 1942 D. Fco. J. Santamaría en su Diccionario general de americanismos (1942-II-287) escribe acerca de mococoa, “En Méjico, enfermo. En Colombia, murria indisposición. En Venezuela dicen macacoa, ´vocablo que, según don Baldomero Rivodó, parece derivado de macaco. . .´ Este autor -Santamaría- consigna el origen azteca de la voz. En su Diccionario de mejicanismos (1974:729) considera ya que el adjetivo es, “poco usado, por enfermo”.

Efectivamente, macacoa está en el Diccionario de venezolanismos (1993-II-92) con una observación de que es una voz obsolescente. La acepción que interesa para esta voz es, “tristeza, congoja”.

Puede asegurarse que mococoa proviene del azteca “mococoa, estar enfermo, de cocoa, doler alguna parte del cuerpo, con el prefijo reflexivo mo para sustantivar el verbo”. Así aparece en el Diccionario de aztequismos de Luis Cabrera (1978:94).

Con lo expuesto más arriba pueden sacarse algunas conclusiones. La voz es de escaso uso en Hispanoamérica en la actualidad, por lo menos con el significado de enfermo.

En República Dominicana el Diccionario del español dominicano (2013:466) recoge la acepción, “tristeza, abatimiento”, documentado en una obra de literatura de 1995. Puede argüirse aquí que los hablantes de español dominicano tomaron la acepción del español venezolano y han mantenido la voz mococoa (mexicana) en vigencia durante más largo tiempo.

Que los dominicanos compartan voces con los venezolanos es algo comprobado por el autor de esta reflexiones sobre la lengua y fácil de constatar mediante el cotejo de voces del habla popular.

El colofón al asunto se lo coloca el Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:320) cuando enumera las locuciones que utilizan la palabra mococoa. Caerle la mococoa, locución verbal, “encontrarse alguien enfermo o con mala situación económica”. Además, “entrar en años, envejecer prematuramente”. Con la mococoa para abajo, locución adverbial, “En mala situación y deprimido”. Entrarle/tener la mococoa, locución verbal, “tener mala suerte, deprimido, con problemas”.

 

ELECTROCUTAR

“Mejora condición de jóvenes se ELECTROCUTARON”

Es probable que al leer el estilo de redacción muchos de los lectores puedan darse cuenta de que se trata de un titular de un periódico. En este titular hay una contradicción aparente que se subrayará en el desarrollo de esta sección.

Antes de ir al centro de la contradicción, el tema necesita que se ilustre con un poco de historia. Esa introducción ayudará a entender la oposición que surge en el sentido de la frase como consecuencia del uso del verbo “electrocutar” y “mejorar”.

El verbo electrocutar llega al español desde las orillas del inglés, más específicamente, del angloamericano. En esa lengua se introdujo en el año 1899 para “matar por medio de electricidad”. La palabra electrocución entró en esa lengua en el año 1890, siguiendo el patrón de la palabra ejecución y electricidad. El elemento electro- desde el siglo XVIII ayudó a formar varias palabras, casi todas en el campo de la tecnología.

Como dato curioso puede mencionarse que “electro” era ámbar, tomado del latín electrum, que a su vez venía del griego. La razón por la cual se llamaba así al ámbar fue por la propiedad que tiene el ámbar frotado de atraer eléctricamente. Electrocutar y electrocución ingresaron en el diccionario académico en fecha posterior al 1899.

El Gran diccionario de la lengua española de Larousse no se anda con paños tibios en la definición de electrocutar, “Matar a una persona por medio de una corriente o descarga eléctrica”. Este diccionario entiende que “ejecutar” es, “Matar a una persona en cumplimiento de una sentencia”. Lo anterior significa que si la electrocución es el resultado de una accidente entonces sería, morir una persona como consecuencia de una descarga de electricidad.

La lengua española reconoce la deuda que tiene con respecto de este verbo con el francés. El Diccionario de la lengua española al final de su acepción que es igual que la vaciada aquí de Larousse, consigna que el verbo puede ser pronominal. De esa forma salva la situación de aquellos que mueren de manera accidental por descarga eléctrica.

A quien matan o quien muere, no puede experimentar mejoría.

 

FACTURACIÓN – FACTURAR

“. . .capacidad descriptiva y de altísima FACTURACIÓN y originalidad. . .”

Hace ya largo tiempo que se observa la frecuencia con que se utiliza el verbo y el nombre del título. Esto con más frecuencia que en otros temas, en los relacionados con la crítica de producciones de arte. Aquí se examinará de dónde procede la influencia y como evitarla. En el desarrollo de esta sección se verá la razón por la que debe evitarse.

Vale la pena echar una ojeada a los diccionarios con respecto al verbo facturar para saber si el nombre puede usarse en las críticas de arte. Todos los diccionarios están contestes en que facturar tiene sobre todo relación con la fea costumbre de enviar cobros o, listas de cosas despachadas. Además, entregar o registrar equipaje o mercancía en estaciones de ferrocarril o aeropuertos.

La facturación en sí misma es más que cualquier otro asunto la realización y tramitación de una factura. Así mismo es la suma o conjunto de objetos facturados.

Para cumplir con lo prometido más arriba, hay que develar de dónde sale este empleo desafortunado. Proviene del inglés como en muchos otros casos semejantes.

En esa lengua facture es la manera en que algo (como una obra de arte) es realizada, creada; es decir, ejecutada, efectuada. Esta actividad artística abarca muchos aspectos que sería prolijo enumerar en esta exposición.

No se propone una palabra adecuada para reemplazar a la infortunada que usó el redactor de la frase porque se ignora cuál aspecto de la obra de arte quería destacar.

Brincolero, jíbaro, díler

Por Roberto E. Guzmán

BRINCOLERO

“. . .aquella muchacha BRINCOLERA con quien. . .”

En muchas ocasiones pocas palabras bastan para que se vislumbre lo que se desea expresar con una voz nueva, o una desconocida para el lector, si esta se presenta en femenino y en un contexto que sugiere comportamiento fuera de lo común.

En las palabras introductorias se han eliminado términos que sean sugerentes de mala conducta, pero hay que rendirse ante los hechos. La forma de redactar esta frase, así como muchos otros casos denotan un sexismo prejuiciado contra el sexo femenino.

Ante la voz desconocida hay que tener cuidado, para que no se interprete que es una manera de expresar simpatías por esta. Esta voz representa un modo de atraer la atención por medio del lenguaje corporal; es más, es una manera de hacerse atractivo/a y agradable ante la o las personas frente a quienes se observa la conducta.

No ha de tomarse este brincolero/a al pie de la letra, sino como demostraciones de interés por medio del lenguaje corporal. No se dan ni se “pegan brincos”, sino que se manifiesta con el proceder de quien “brincolea” el deseo de que uno o una de los circundantes le preste atención.

Puede parecer arriesgado, pero se asume el riesgo. Los chivos brincan. El habla de los dominicanos conoce muchas locuciones con los chivos y el verbo brincar. Por desventura algunas de estas casi siempre se aplican a las mujeres. Esa es una injusticia que ha sido demostrada y no se desea abundar sobre ello.

La percepción que se materializa con la lectura de la frase transcrita es que esta brincolera es sinónima de chivirica. En el español dominicano chivirico/a es la persona “muy alegre, a veces extremadamente coqueta y enamoradiza”. Diccionario de americanismos (2010:555).

La diferencia entre brincolero y chivirico es de grado. El brincolero está en un nivel por debajo del chivirico, pues sus manifestaciones son menos obvias. La intensidad del brincolero es menor que la del chivirico.

Debe de entenderse que lo que se ha escrito más arriba es una reflexión teórica que culmina en una comparación con una noción conocida y documentada. Mediante este discurrir se procura aportar elementos que permitan en un futuro no muy lejano definir al brincolero, el brincoleo, brincolear y toda la familia que de allí pueda derivar.

 

JÍBARO

“. . . ni huyen como JÍBARAS despavoridas. . .”

Esta voz del título tiene dos aspectos opuestos. Uno es positivo, para mencionar a un tipo de nacionales de una isla. El otro aspecto es menos halagador porque tiene una connotación despectiva. La voz es muy vieja en el español de América. Se comenzará por la historia de la voz hasta llegar a los usos y significaciones.

Esta voz de origen americano entró temprano al torrente de voces antillanas incorporadas al español general. Por el orden de enumeración de sus acepciones se hace necesario admitir que se aplicó primero a los animales domésticos que se hacían montaraces. De ahí pasó a designar a las personas ariscas y hurañas.

Esteban Pichardo (1836:354) asienta solo lo relativo al animal, con gran detalle. No consigna en su Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas acepción alguna acerca de otras acepciones. Además, este tratadista menciona que es una voz indígena.

En su obra Lexicografía antillana (1914:329), D. Alfredo Zayas hace constar acerca de jíbaro, “En la isla de Puerto Rico ha prevalecido este vocablo para designar a los campesinos”. Con esta mención va perfilándose la connotación menos halagadora de la voz antillana.

  1. Augusto Malaret en Vocabulario de Puerto Rico (1955:196) añade a lo ya consignado acerca del campesino, “Por antonomasia, el campesino blanco puertorriqueño”. Este acucioso investigador repasa las obras que consultó para dar con la voz del título mencionada por primera vez y la encuentra en Murillo en 1752.

Un dato importante para los dominicanos es que A. Sánchez Valverde, el autor de la obra, Idea del valor de la isla de La Española hace referencia a la palabra. Información obtenida del Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-III-511).

Un hecho que se desea apuntar es que la palabra jíbaro por las características de sus acepciones más conocidas ha arrinconado su uso, excepto en Puerto Rico. El hablante de español dominicano es cauteloso al emplear la palabra para que se entienda que no le anima el deseo de ofender.

Los pueblistas llaman campunos a las personas de menor cultura o escaso roce social y lo hacen con un dejo de minusvalía. Quizás este rasgo proviene de la calificación en sentido metafórico de “rústico” del jíbaro que hace Roque Barcia en su Diccionario general etimológico (1881-III-244). Ha de tenerse presente que en Cuba el jíbaro es persona arisca y huraña. En República Dominicana así se denomina al campesino que vive y trabaja en el campo. En tanto adjetivo en el habla dominicana se iguala a “campestre”.

El posible origen taíno de esta voz antillana, jíbaro, la hace derivar de la primitiva voz que se presume que motivó la denominación Cibao de una región de la actual República Dominicana; pero eso es harina de otro costal. Es de lamentar que el idioma taíno, “Hacia 1540. . . estaba ya en vías de extinción” según afirma Las Casas en su Historia de las Indias. Eso ha dejado muchos vacíos en la etimología de muchas presuntas voces de origen taíno.

 

DÍLER

“. . .si solo fuera por el acceso a la caterva de DÍLERES. . .”

Hace ya algún tiempo, es decir, indeterminado, que esta voz se trató en singular en estos estudios, en un momento en que todavía algunas instituciones no se habían ocupado de examinarla, y, después de encontrar estos nuevos exámenes se piensa que vale la pena incluirla de nuevo en estas apostillas.

Ante el díler de drogas (sustancias estupefacientes), el de autos ha pasado a un segundo plano. El detallista y distribuidor de drogas se ha convertido en un personaje de la vida diaria. Algunos de estos sujetos tienen sus “puntos” que son centros de despacho de esas sustancias.

La voz extraña que se encuentra en el título y en los usos ilustrativos es una adopción traída del inglés, con una grafía en el español que representa la pronunciación del inglés.

La historia de la voz viene de lejos. El primer díler de que tuvo conocimiento el autor de estas reflexiones fue el de los casinos que se conoció antes por el nombre extranjero de groupier, que muchas personas deformaban a su manera por “gurrupié”. Este personaje es el repartidor de las cartas en los juegos de cartas en los casinos. Este es un empleado del establecimiento de juegos.

El otro dealer que se conoció fue el vendedor de autos, distribuidor de una o varias marcas y modelos que podía ser un distribuidor exclusivo o no. Este podía ser dueño de los vehículos o solo un representante del o de los propietarios que ganaba una comisión o una tajada sobre el precio de venta.

Hay otro díler más sofisticado, el marchante de obras de arte. Este opera de manera parecida a los demás. Puede mantener establecimiento abierto al público o abrirlo solo mediante citas. Puede ser propietario de las obras que exhibe y vende o solo trabajar para obtener el pago de una comisión.

Otro díler de más categoría que los anteriores es el que opera en el mercado de valores que puede realizar las compras y ventas motu proprio o por cuenta de terceros.

El díler de drogas es un vendedor o traficantes de quien no importa cómo se las arregla para beneficiarse del negocio del vicio. Entre los díleres los hay de menor o mayor cuantía, vale decir, que negocian en mayores o menores cantidades. En la práctica se reserva el nombre díler para los que se dedican al tráfico menor, al detalle.

Fundéu al tratar el nombre entiende que se así se designa a la persona que es “traficante, distribuidor o vendedor” de drogas.

Cambumbo, malandrinada, alrededor / *arrededor

Por Roberto E. Guzmán

 

CAMBUMBO

“. . .de hacer acopio de este preciado líquido en CAMBUMBOS, barriles, tanques. . .”

La voz del título es otra que tiene curso corriente en el habla de los dominicanos. Por más señas, solo circula en el país de los dominicanos y, claro en todas partes donde hay dominicanos en el mundo.

Algunos datos con relación a esta voz deben ponerse de relieve. Don Pedro Henríquez Ureña no menciona esta voz entre las que recogió en El español en Santo Domingo obra publicada en 1940.   El Lic. Patín Maceo al concluir su obra Dominicanismos en 1939 tampoco consignó la voz que aquí se estudia. La documentación que existe de la voz cambumbo data de 1949 en la obra Orégano de Vigil Díaz.

Las fechas que se han retenido más arriba hacen pensar que la voz en cuestión se popularizó en los años cuarenta. Esto no asegura que no existiera antes, pero es dudoso que así fuese; pues es poco probable que pudiera escapar a la acuciosidad de los dos estudiosos mencionados.

Carlos Esteban Deive es quien trae primero la nota acerca del uso que hace Díaz de la voz sometida aquí a estudio. Deive define la voz, “Vasilla o recipiente de tamaño, material y uso muy variado.” [Se respetó la ortografía del original. Debe decir vasija]. El cambumbo de la cita es de hojalata. Diccionario de dominicanismos (2002:49).

No todos los estudiosos coinciden en la descripción del cambumbo. D. Francisco dePadua en su obra Aiguna palabra dominicana solo modifica el tamaño, escribe que es de “mediano tamaño” y le asigna un fin determinado, “para transportar líquidos”.

Orlando Inoa repite la cita de Vigil Díaz. Transcribe, “llevaba terciado un cambumbo de hojalata, oxidado, repleto de títulos falsos”, Diccionario de dominicanismos (2010:55). Este escritor para la acepción solo asienta, “recipiente”, con lo que demuestra ser muy cauto.

El Diccionario del español dominicano (2013:136) trae dos acepciones para el cambumbo. La primera es, “Canasto de mimbre u otro material con distintos usos”. La segunda es, “Vasija o recipiente”.

En los años cincuenta del siglo XX el autor de estas notas recuerda el cambumbo de la ropa sucia de su familia que era tejido de la fibra de palma o de cabuya. Era cilíndrico de unas treinta pulgadas de alto por quince pulgadas de circunferencia. La boca y el fondo eran del mismo diámetro. Luego fue testigo de la aparición de otros tipos de cambumbos más pequeños y fabricados con cartón y otros materiales.

El cambumbo dominicano no se encuentra aislado en el habla. En Chile tienen un recipiente semejante por su nombre es, cambucho que vale para nombrar un recipiente para papeles inservibles y para el canasto de la ropa sucia.

El chusco desea que antes de concluir notifique a los lectores que no hay prueba alguna de que la voz “cambumbo” tenga relación con la lata del inglés y aquel voluminoso instrumento de percusión, el bombo. Nada de ligar can y bombo. Insiste, no obtuvieron este nombre lanzando una lata escaleras abajo, can, bum, bo.

Puede observarse con la lectura de esta sección que el concepto de lo designado por la palabra del título ha evolucionado, de modo que las acepciones redactadas de modo amplio son en la actualidad las más adecuadas.

 

MALANDRINADA

“Y esas MALANDRINADAS. . .”

No puede negarse que en muchas ocasiones cuando el lector encuentra una voz que le es desconocida puede manifestar repulsión; pero puede también manifestar simpatía por lo desconocido.

Se produce una curiosidad por lo ignorado y el lector tratar de adivinar el sentido de la voz en cuestión. Si descifrar el significado de la voz recién descubierta se hace difícil a pesar del entorno, entonces algunos lectores abandonan la búsqueda y hasta la lectura.

Ha de confesarse que la voz que se presenta en esta sección ha producido simpatía en el ánimo de quien escribe estos comentarios. No hay una explicación lógica para esto, es un sentimiento. Se procederá más abajo a despejar el origen de la voz, así como su significación; proceso que se hará por dos medios. El primero es a través de la palabra base que se colige. Y el segundo, valiéndose de la terminación y semejanza con otras parecidas.

En la base de esta malandrinada se percibe la palabra malandrín. El malandrín es un perverso; una persona de conducta falsa y malintencionada. Si se sigue un razonamiento lógico hay que concluir que una malandrinada es la acción propia de un malandrín; es decir, una acción que demuestra falsía y mala intención.

En República Dominicana el malandrín es un ratero, ladrón, así aparece en el Diccionario del español dominicano (2013:433). Muy a pesar de eso, el contexto en que se presentó la frase hace pensar que se tomó la noción de malandrín por el ángulo que se mencionó primero; vale decir, perverso, de reprobable comportamiento, maligno, pícaro, astuto y sagaz. No se toma por el ladrón de poca monta, ratero que hurta cosas de poco valor. Por tanto, esta malandrinada es una acción de más cuidado que aquella que comete un simple ratero.

 

ALREDEDOR – *ARREDEDOR

“A mirar su ARREDEDOR y saber. . .”

Quizás no se peque de ligereza si se escribe que en la voz que se destaca en la cita se han mezclado varias palabras y preposiciones. Eso que se señala se explicará en detalle. Luego se propondrá el vocablo que corresponde al sentido de la frase.

Es una frase harto manida decir o escribir que las lenguas cambian a pesar de que permanecen las mismas. Cambian porque dejan de usar palabras, modifican algunos principios; sin embargo, aseguran la comunicación y el entendimiento entre las personas.

Este alrededor que en la actualidad escribimos en una sola palabra, antes se escribía en dos palabras; es decir, “al rededor”. Hay que apuntar que este no es el único caso en que esto ha ocurrido. Otro ejemplo de esto que viene a la memoria es, “apenas”.

El vocablo rededor existe, aunque la frecuencia de este en el habla y en la escritura haya descendido. Rededor ha conservado su significación de “contorno, redor”. Esto es, es el espacio que rodea una cosa, no parece que haga falta que se mencione, no obstante, se hace. Todos estos vocablos pertenecen a la misma familia, redor, rededor, derredor, alrededor.

Luego de traer casi todos los miembros de esta familia a esta exposición, solo resta asegurar que la voz “arrededor” no tiene carta de ciudadanía en el español aceptado en el ámbito internacional.

En la última voz, “arrededor” parece que se produjo de un cruce entre “en derredor” y alrededor. La locución adverbial en derredor, sin sorpresa, sirve para expresar “en contorno, alrededor, contorno”. Puede observarse que toda la terminología gira en torno al redor.

Sin necesidad de gran rodeo puede recordarse que existió alderredor, así en una sola palabra, que ha caído en desuso.

Lo que se sugiere para enderezar la redacción de la frase de la cita es recomponerla, “Mirar a su alrededor y saber. . .” Otra solución es, “Mirar alrededor y saber. . .” Hay otras posibilidades que no se añadirán en esta ocasión.

Bachiburro, afines / a fines (de), víctima, casacional

Por Roberto E. Guzmán

BACHIBURRO

“. . .entregadas en sorpresivas visitas aquí y allá a BACHIBURROS y maestros. . .”

Hace largo tiempo que esta voz circula en el habla de los dominicanos. No cuesta mucho esfuerzo deducir que es una voz compuesta de dos palabras conocidas. Se compone de bachi, de bachiller que es la persona que ha satisfecho la escolaridad y exámenes de la escuela secundaria y ha recibido el diploma de bachiller. La otra palabra es, burro, el pobre animal tenido por el más bruto.

A pesar de que algunos lexicones consignan que la voz del título debe entenderse con un valor festivo, esto no siempre es así, pues puede llevar manifiesta intención despectiva u ofensiva.

Cuatro países de Hispanoamérica utilizan esta voz, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela. En el registro coloquial en Venezuela se toma la voz bachiburro por el costado humorístico para denominar al “bachiller o estudiante cuyos conocimientos son escasos o incompletos”. En ese país se llama también con ese nombre a la “persona que ha recibido el título de bachiller”. Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:50).

En el habla nicaragüense la voz en cuestión reviste una denotación despectiva muy directa, pues la definen, “Persona con diploma o sin diploma de bachiller que dice muchos disparates”. Hay que reparar en que se atribuye el título de bachiburro a la persona que “dice muchos disparates”. Diccionario del español de Nicaragua (2007:57).

En el habla popular y en el ambiente familiar de los dominicanos el bachiburro, también hay bachiburras, es la, “Persona que termina los estudios secundarios con notorias carencias en su formación”. Diccionario del español dominicano (2013:65). No sobra que se recuerde que utilizar este apelativo en el habla de los dominicanos puede ocasionar profundo disgusto entre las partes involucradas, a menos de que se haga evidente el ánimo festivo.

Es difícil situar en el tiempo la aparición de la voz bachiburro; sin embargo, puede darse testimonio de que se la oyó por primera vez hace más de sesenta años. Resultaría muy interesante saber el porqué se eligió el título de bachiller para añadirle el burro. En América el título “bachiller” se utilizó desde el siglo XVI, conforme lo relaciona Ángel Rosenblat en Buenas y malas palabras (1974). La información la confirma Peter Boyd-Bowman en Léxico hispanoamericano del siglo XVI (1971:107), donde para referirse al bachiller expresa, “el Muy Magnífico Señor, el bachiller” [se respetó la ortografía del texto].

 

AFINES – A FINES (DE)

“. . . estos regímenes A FINES sufrirán un efecto dominó. . .”

Los dominicanos dicen, “juntos, pero no reburujados”. Aquí es diferente, juntos y no separados, en el caso específico del adjetivo y la locución conjuntiva; pues de una forma expresa una idea muy diferente de la otra manera. Aquí el redactor no afinó la puntería.

El adjetivo afín en el Diccionario de uso del español (2007-I-80) dice así, “Se aplica, con relación a una cosa o una persona, a otra que tiene comunes con ella algunos aspectos o caracteres”. Comunica que las dos cosas o personas son parecidas, similares; que están próximas o contiguas. Entre personas puede indicar que son parientes por afinidad. Por la secuencia de palabras que se lee en la frase, puede deducirse que el sintagma que conviene es el que se escribe junto, unido.

A fines de se refiere a “en los últimos” [unidades] del período de tiempo a que se contrae, sean estos días, meses u otra cosa parecida. Hacia su final de. En singular, a fin de, es una locución prepositiva o conjuntiva que expresa, “con objeto de, para”.

 

VÍCTIMA

“Fuera de heridos, no se han registrado VÍCTIMAS. “

Hay muchos tipos de víctimas. Hasta los lectores a veces son víctimas cuando sufren daños por los errores en que incurren los redactores. Vale la pena recordar aquí los significados y, sobre todo, el alcance de la palabra víctima.

La palabra víctima tiene varias acepciones. Una de ellas es, “Persona que padece daño por culpa ajena o causa fortuita”. Con esta acepción que puede considerarse general quedan comprendidas todas las personas que sufren pérdidas; es decir, que padecen cualquier tipo de perjuicio.

Otra de las acepciones del sustantivo víctima es, “persona que muere por culpa ajena o por accidente fortuito”. Como consecuencia de las acepciones oficiales de la palabra víctima, se ha adoptado la costumbre de individualizar a las “víctimas mortales” cuando se desea resaltar que algunas de las personas perjudicadas han perdido la vida como resultado de la culpa ajena o causa fortuita.

Se consideran víctimas, además, las personas que resultan perjudicadas, maltratadas; las que sufren menoscabo. El asunto no termina ahí, las personas morales también padecen daños pecuniarios, entre otros, y se las considera víctimas con derecho a ejercer acciones ante los tribunales en reparación de daños y perjuicios.

De una manera u otra, todos somos víctimas. Esto en mayor o menor grado, pero víctimas.

 

CASACIONAL

“. . .lo más grave es que un juez así carezca del control CASACIONAL. . .”

Al enfrentar esta frase el lector se halla ante dos problemas. El primero es saber qué cosa es esa “casacional” y, segunda, cuál es el origen o, de cuál palabra deriva esta voz para así tratar de dar con su sentido.

La pista acerca de cuál palabra se encuentra en la base de esta nueva voz la ofrece la palabra juez en la oración, pues eso sitúa la voz creada en el marco de los tribunales y el léxico jurídico. Puede concluirse que la palabra “casación” es la que sirve de base aquí.

Casación es la acción de casar o anular. Este “control casacional” lleva a aclarar el asunto con el recurso de llegar hasta lo que casación significa en el campo jurídico. Puede expresarse que la “casación” es la acción de casar o anular una sentencia de un tribunal inferior el tribunal investido con este poder cuando se le somete un recurso de casación contra esa sentencia.

Este recurso y vocablo lo heredó el sistema judicial dominicano del francés. Casar, casser, en francés, era romper algo sacudiéndolo. La lengua francesa creó este verbo del latín cassare que era “anular, destruir”.

Por metonimia en francés se convirtió en anular una sentencia dictada en última instancia, atacada esta por violación o falsa aplicación de la ley. Esto en sentido general, pues en el ámbito jurídico es más complicado.

La terminación -al ha cobrado mucha vigencia en el español moderno en tanto terminación añadida a sustantivos para crear adjetivos que transmiten el mensaje de “perteneciente o relativo a”. El español patrimonial cuenta con muchas palabras de larga data que llevan esta terminación, ejemplos, cultural, laboral, moral. La voz del título termina con una acepción parecida a, “relativo a la casación o, que tiene relación con la casación,”. En el caso específico de la frase sería, “de casación”.

 

Cuña, incipiente / insipiente, cuadra

Por Roberto E. Guzmán

 

CUÑA

“. . .me enamoré de un Mercury Comet, CUÑA de dos puertas. . .”

La voz cuña con el significado que se encuentra en el texto no ha sido registrada en los diccionarios diferenciales de español dominicano.

Quien esto escribe en una ocasión anterior publicó una sección acerca de esta voz, con el explícito propósito de documentarla. La aparición ahora en un escrito reciente en un periódico en papel ofrece la ocasión de documentarla usada en una frase.

El autor de estas reflexiones acerca del idioma recuerda haber oído la voz “cuña” en el habla de los dominicanos hace cerca de setenta años para referirse al vehículo automotor de dos puertas. La frecuencia del uso parece que ha disminuido.

En Cuba cuña es automóvil deportivo de dos plazas. Los cubanos parece que tomaron la palabra del francés coupé, lengua en la que se usaba desde el 1906 para el auto deportivo de dos plazas. En República Dominicana la cuña en los medios de transporte es diferente. La cuña del habla de los dominicanos es el automóvil de dos puertas, sin que entre en consideración si el vehículo es deportivo.

La razón para que los dominicanos hayan recurrido a esta voz tiene una explicación lógica. Algunas “cuñas” tenían un espacio angosto detrás de los asientos delanteros; quien entraba allí quedaba como una cuña, apretado, de la manera en que se colocan las cuñas para ajustar objetos. Con una idea semejante se originó en español la frase coloquial “ser buena cuña”, para referirse a una persona bastante gruesa meterse en un lugar estrecho (incomodando a los demás).

En otras lenguas cuentan con palabras que transmiten la misma idea de la cuña dominicana. En inglés es coupé, copiada del francés. En francés y en español antiguo se usó para los coches de caballos cerrados. En inglés era específicamente el carruaje de cuatro ruedas, cerrado, con espacio interior para dos personas y con el cochero en el exterior, en el frente.

La explicación de que usaran la palabra coupé en francés, fue que en esa lengua significaba y significa, cortado. En el caso del carruaje era más “recortado” en su tamaño, y sin duda, en su capacidad.

Lo que hizo el hablante de español dominicano fue aplicar un razonamiento y por similitud adoptó una voz de mucho uso para aplicársela el auto de dos puertas. Adoptó cuña porque un coupé es como un auto normal, pero cortado. La cuña tiene rasgos en su origen y definición que expresan la idea de “pieza cortada, de poca altura”. Sobre todo, para el espacio trasero del auto, pues quien entraba allí quedaba como una cuña. Aún en automóviles de dos puertas de tamaño razonable, el espacio para pasar a los asientos traseros es angosto, a veces hasta incómodo. El dominicano escogió una palabra para designar el carro de dos puertas, aunque este acomodara más de dos personas. Puede decirse que en el campo semántico la voz cuña en el español dominicano experimentó una ampliación de su sentido.

Es probable que la voz cuña para el auto haya caído en desuso porque los vehículos modernos de dos puertas son casi tan espaciosos en su interior como los de cuatro puertas.

Antes de concluir. La voz cuña se usa en República Dominicana como un apócope de “cuñado, a”. En ese país y en Cuba también vale cuña para nombrar a una persona influyente que ayuda para obtener ventajas o beneficios.

 

INCIPIENTE – INSIPIENTE

“. . .dándose el lujo de tirar tanto dinero por las bordas en nombre de una INSIPIENTE, lenta y frágil democracia. . .”

Desde el principio de la frase se percibe el rasgo de insipiencia del redactor de esta, pues coloca en plural la locución que alude a los costados de los buques “tirar por las bordas”, cuando este tipo de locución verbal rara vez admite alteraciones, pues son “frases hechas”. Tienen esas locuciones fijación formal, son combinaciones fijas. Constituyen un grupo fijo de palabras que no proviene del significado literal de las palabras. Algunas no permiten variaciones morfológicas.

El verdadero tema de esta sección es el que se refleja en el título. La confusión incide en el juicio que el lector se hace de los conocimientos del redactor. No hay insidia si se piensa que quien escribió la desdichada frase es él mismo un incipiente en estas lides. Este tipo de incidente mueve una vez más a exhortar a revisar la literatura antes de enviarla (ya no se entrega) para su publicación.

Incipiente expresa la idea “que comienza”, acerca de lo que es el sujeto de la oración. “Que está empezando a desarrollarse”, es la manera en que el Gran diccionario de la lengua española de Larousse lo define. La palabra destacada más arriba en este párrafo proviene del latín incipiens, -tis que era y es el participio activo de incipere que valía para “emprender, empezar”. Entró en la lengua hacia el año 1515.

Insipiente deriva del latín también, pero de insipiens -entis, que en tanto adjetivo indica “falto de sabiduría o ciencia”; “falto de juicio”. Puede notarse que las dos palabras del epígrafe conservan en su escritura elementos del latín, una con la letra ce /c/, y, la otra con la letra ese /s/.

Con mayor frecuencia que la deseable sucede que los errores de este tipo ocurren cuando los escribientes se arriesgan a recurrir a “palabras domingueras”, a pesar de que las de todos los días transmiten el mensaje sin incidentes.

 

CUADRA

“F. [una persona] es de la CUADRA del presidente. . .”

No hay que sorprenderse de que en un país en el que el presidente de la República presenta como candidato a un penco, se trate a las personas del círculo de este señor llamándolos, “de la cuadra del presidente”.

Las cuadras más conocidas son las de las casas y las de los caballos. Las cuadras de caballos son las caballerizas. Se conoce con este nombre también el conjunto de caballos que pertenecen a un mismo dueño. Además, llevan este nombre los corredores de caballos (jinetes) que pertenecen a un equipo.

La cuadra de las casas es la manzana. En América es también, en una calle, espacio comprendido entre las dos esquinas de un lado de una manzana.  La palabra se utiliza así mismo con otras significaciones, pero para el propósito de este escrito no hace falta citarlas.

Hubiese sido más adecuado -en la cita- usar otra palabra para referirse al grupo de personas que forman parte del equipo de un funcionario de la categoría (¿?) del presidente de la República.

La selección puede guiarse conforme con lo que desea expresarse. Si no son funcionarios los de la “cuadra”, entonces puede llamarse “círculo”. Puede ser un “allegado” al presidente. Podría ser “partidario” si se trata de establecer filiación. Si se trata de un asociado político, podría llamársele “correligionario, conmilitón”.

Como puede constatarse, había campo y espacio para escoger. “Del ámbito del presidente” también expresa la idea, así como “del entorno”.