Tirarse, recatado/rescatado

Por Roberto E. Guzmán

TIRARSE

“Usted puede caminar por cualquiera de sus aceras y tendrá que TIRARSE a la calle. . . “

Algunos de los usos dominicanos de este verbo tienen explicaciones lógicas, al tiempo que otros escapan a explicaciones racionales. El hablante dominicano comparte con los hablantes de español americano algunas de las acepciones que mantiene este verbo del título, otras son “puras” del español dominicano.

No contento con la utilización del verbo, el hablante dominicano ha formado varias locuciones que merecen mención en esta sección; entre estas se mencionarán las que son exclusivas de esta variante de español.

Para arrojar, echar y otros, el hablante de español dominicano prefiere el verbo tirar; piénsese en los letreros que rezan, “No tire basura”. No son pocas las bromas que los dominicanos juegan con respecto del verbo tirar; por ejemplo, el hecho de que no “hace disparos”, sino que “tira tiros”, que es una característica del habla nacional dominicana compartida con otras hablas americanas.

En el español escrito no es raro que se exageren las expresiones, sobre todo los verbos, para llamar la atención del lector. Esto que acaba de anotarse es lo que se piensa que ocurre con el verbo del título en la cita que adorna esta sección.

Otros verbos más neutros en su colorido hubiesen podido describir la acción del transeúnte que desciende a la calle, o que abandona la acera, que baja de la calzada dominicana para ocupar el espacio reservado al tránsito de vehículos.

El espectro de acción del verbo tirar es ancho y propio del dominicano. Una autoridad puede tirar una ley o resolución, que en español internacional sería promulgar, divulgar. No hay que mostrar extrañeza si este tirar equivale a “dejar a alguien en un lugar determinado”; esto es, depositar o colocar rápidamente a una persona sin mucho cuidado en un sitio.

Hay más sorpresa cuando se comprueba que tirar puede expresar la acción de “acarrear”. Ejemplo de esto es, “tirar varios viajes de arena un conductor o un camión”. En funciones de verbo pronominal sirve para transmitir la idea de, “Ponerse una prenda de vestir rápida y descuidadamente”. Entra en contradicción esta acepción con el sustantivo “tire” que pondera la vestimenta elegante o lucida que lleva una persona, “¡Qué tire te has dado!”.

Con el significado de “someterse a algo que requiere tiempo”, en los casos de leer un libro completo, ver programas de televisión o escuchar la radio durante largo tiempo. El verbo en la cita puede interpretarse también con el sentido de “atreverse” que es otro valor, pues el bajar a la calle implica riesgo y la acción denota atrevimiento.

Tirarse, de nuevo, puede manifestar “mantener querella, o diferencias” con alguien. De este modo una persona dice que no quiere malquistarse con otra si usa el verbo en sentido de negación. “No me tiro con él porque no quiero perder mi trabajo”.

Algunas de las locuciones que se forman con la ayuda del verbo tirar son muy coloridas. Piénsese en “tirar paqueticos”, que se utiliza para, “Presumir ante los demás de una cosa que se estrena”. También se emplea para presumir de conocimientos o mostrarlos. “Tirarse a muerto” para abatirse o para, sustraerse, disimular y evitar participación en alguna actividad. “Tirar para arriba”, es, “despilfarrar, malgastar”, así como “despedir de modo violento o sin miramiento a una persona”; también cortar unilateralmente de modo abrupto una relación amorosa una persona sin tomar en consideración los sentimientos de la otra.

Con lo vaciado aquí no se agotan las acepciones del verbo ni se enumeran todas las locuciones. Las palabras que aparecen en negrillas las ha añadido el autor de estos comentarios para que se tomen en consideración. Las citas son sacadas del Diccionario del español dominicano y del Diccionario fraseológico del español dominicano.

 

RECATADO – RESCATADO

“La novela es excelente, para no ser RESCATADO en mi apreciación”.

Decían los viejos que “al mejor escribano se le va un borrón”. Los dos vocablos de esta sección son dispares en sus significados, aunque en la escritura haya semejanza. Puede decirse que el “error es de oído”; es decir, que no se hizo la distinción por medio del contexto y se procedió a escribir de acuerdo con el oído.

En el habla descuidada no se distingue entre los dos vocablos del título; esto así porque pronunciar esas letras eses /s/ trabadas entre una vocal y un sonido consonántico cuesta trabajo para una persona que no cuida de su elocución.

Para el adjetivo recatado, las doctas corporaciones de la lengua hace largo tiempo que lo definen en tanto “circunspecto, cauto”. Así fue desde el siglo XVIII hasta el siglo XX. Luego se le añadió la posibilidad de asimilarlo a honesto, modesto. Esta característica de la honestidad en el Diccionario de la lengua española se atribuyó a las mujeres. En la actualidad se reconoce como recatada la mujer que es pudorosa, modesta.

Recatar en la acepción que interesa para los fines de esta sección es comportarse con cautela y prudencia. La persona recatada es prudente, cauta, decorosa, reservada, actúa con modestia y es discreta en sus actuaciones.

El verbo rescatar, de donde deriva rescatado, se usó en principio para recobrar mediante el pago de un precio o por fuerza los cautivos o las plazas retenidos por el enemigo. De allí que se pagara un rescate, es decir, una suma de dinero o una cantidad en especies.

En tiempos más recientes el uso ha extendido el radio de acción del verbo para transmitir la idea de liberar a las personas de peligro, daño, trabajo, molestia, opresión. En la enumeración puede apreciarse como transita el verbo de daño y peligro a nociones que son más fáciles de sobrellevar, trabajo, molestia.

Además, el verbo rescatar puede adquirir características parecidas a las del verbo recuperar en los casos en que se trata de cosas que han pasado a manos ajenas.

Con esta extensión puede percibirse cómo el estilo de vida ha extendido el alcance del verbo. En la vida moderna evitar peligro, daño, trabajo, molestia y opresión ha logrado tal importancia que salvar a los seres humanos de estas penas se hace mediante el verbo rescatar. La persona a quien se le evita estos sufrimientos se considera que ha sido rescatada.

La influencia del verbo rescatar se extendió y el uso ha llegado a rescatar cosas perdidas, olvidadas o estropeadas, para volver a usarlas. Se ha tocado con este verbo hasta el tiempo, cuando se habla o escribe de recobrar el tiempo o la ocasión perdidos.

Luego de las explicaciones anteriores, resulta obvio que el adjetivo que cabía para imprimir sentido a la frase reproducida más arriba era recatado, aunque no resulta clara la intención. ¿Cauto?

Sieso, herramienta, decuyo – de cujus

Por Roberto E. Guzmán

 

SIESO

Los dominicanos no tienen que escandalizarse si se trae esta voz a estos comentarios. Esta acaba de ser incorporada en el Diccionario de la lengua española (DEL), con dos acepciones. Una de las acepciones se considera que es de uso, o por lo menos de conocimiento general, y otra, específica a España.

La razón principal para ocuparse de esta voz en estos escritos es porque en República Dominicana esta se conoce con un significado diferente a los que constan en los diccionarios académicos.

La primera acepción es, “Ano con la porción inferior del intestino grueso”. El uso que se hacía o hace de la voz en cuestión en el habla de los dominicanos no es exactamente esta, pero lo que con ella se denomina se encuentra situado muy cerca de la primera acepción de la Academia.

La segunda acepción, la conocida en España, es en función de adjetivo para aplicársela a persona que se considera “desagradable, antipática, desabrida”.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE, asienta una definición del uso que se hace en Perú de la voz para calificar a una persona y tiene algún parecido con la española, “desvergonzada, descarada”. Esta desempeña funciones de nombre también. La otra acepción en ese país se refiere a las, “Nalgas exuberantes de una mujer”.

El sieso de los académicos ya había encontrado su espacio en el Gran diccionario usual de la lengua española de Larousse (2014:1610), pero solo para la primera acepción.  En el Diccionario del español actual (2005-II-4109) consta con las dos acepciones del DLE. El Diccionario de uso del español (2007-II- 2718) trae las dos acepciones, pero para la persona asienta que se usa como adjetivo y nombre.

El sieso sevillano quedó fuera de los repertorio académicos, así como el dominicano. El primero de estos dos vale para, “Individuo de mal talante, intransigente, aguafiestas”, Diccionario del habla sevillana (2007:177).

Este es el lugar para aventurar una explicación acerca del origen de la voz sieso. Cuando la voz probablemente entró en el uso hace más de sesenta y cinco años, los nombres cultos de las partes pudendas eran poco conocidos y el vulgo las llamaba de cualquier manera; en este caso nació de decir, “si, eso”. Eso se refería a la parte que se señalaba y, de ahí, salió sieso.

El sieso dominicano que oyó quien esto escribe era sinónimo de “pipo”. El último se encuentra asentado en el Diccionario de americanismos de la ASALE definido mediante recurso a un sinónimo, vulva.

Lo que separa el sieso dominicano del español es el “nié”, que se estudió antes en uno de estos comentarios y, que puede definirse brevemente como la parte que está en las proximidades, que ni es ano ni es vulva. Como se explicó en esa ocasión, nació de la doble negación “ni es, ni es”

 

HERRAMIENTA

“. . .y venta de bicicletas para incentivar a la empleomanía a utilizar esta HERRAMIENTA”.

Quien lee la frase puede llevarse una sorpresa. No puede negarse que últimamente las publicaciones periódicas serias han integrado entre su personal a personas encargadas de asegurarse de que no se publiquen “perlas” en sus páginas. Esta es una práctica sana que es difícil de llevar a cabo en publicaciones diarias.

Hace muchos años estos correctores (de estilo) eran personas muy versadas en el manejo de la lengua común que tenían un aguzado sentido de la corrección. Tenían autoridad para cambiar cualquier redacción que se saliera de los cánones de lo aceptado por las buenas prácticas de español.

En los últimos tiempos se ha observado una tendencia a utilizar de modo desmesurado la palabra herramienta en lugar de instrumento. En la frase copiada más arriba se observa un uso abusivo de la palabra herramienta, pues en la frase la palabra no se ajusta a la definición. Más abajo se desarrollarán los argumentos que descalifican el empleo de la palabra de esta manera.

Hay utensilios, aparatos y objetos que pueden cambiar de denominación de acuerdo con el uso que de ellos se haga. El ejemplo más viejo es el del cuchillo. En manos del carnicero es una herramienta de su labor. En manos de una ama de casa es un utensilio de cocina. Y en manos de un delincuente es un arma.

Resulta de difícil digestión considerar que una bicicleta pueda considerarse una herramienta; sobre todo si se tiene en cuenta que las definiciones destacan que es un vehículo de dos ruedas y en los últimos tiempos, un aparato gimnástico.

Las herramientas las caracterizan los diccionarios por el material con que son fabricados o por quienes se sirven de ellas para ejercer su profesión o tipo de trabajo. De sus acepciones en tanto objeto ha pasado a ser usada la palabra en sentido metafórico.

En las conversaciones se ha oído a personas usar la palabra herramienta de manera abusiva para referirse hasta a partes del cuerpo que sirven para desempeñar su trabajo. Esto de algún modo se relaciona con lo que se apuntó más arriba con respecto a la definición de herramienta por medio de su destino en tanto instrumento para ejercer una profesión o un medio de subsistencia.

No se considera apropiado que una bicicleta pueda comprenderse entre la categoría de objetos o cosas que son herramientas, a pesar de que en el registro coloquial algunas partes del cuerpo humano o de animales sean consideradas como herramientas.

 

DECUYO – DE CUJUS

“. . .si es pariente directo del DECUYO. . .”

Todo parece indicar en la frase copiada a guisa de ejemplo que se trata de un error de teclado. Esto es, que se ha llevado al español general algo que se había oído, interpretándolo como español, cuando en realidad se trata de latín.

El fenómeno que trató de describirse en el párrafo anterior pertenece más bien a una operación automática que el cerebro y la memoria desarrollan al llevar lo desconocido al campo de lo conocido. Es decir, llevar al español conocido unos sonidos desconocidos que se oyen en un conjunto de sonidos de lengua española.

La locución de cujus del latín se utiliza de modo exclusivo en el léxico jurídico. En algunos sistemas de derecho moderno se ha heredado del latín la locución por medio del derecho francés.

En Derecho sucesorio (sucesoral, en República Dominicana), vale para expresar “causante”, que equivale a aquel de quien proviene el bien o el derecho que se alega.

En latín, puede decirse, es igual que decir en español “de quien”. Sirve para designar la persona por, mediante, de quien, o por quien, alguien reclama o tiene.

Por fortuna no anda tan lejos quien incurrió en el error, pues cuyo, que denota posesión, es equivalente a “de quien” y procede del latín cujus (cuyus) genitivo de quis.

Decuyo, así todo junto, no lo conoce el autor de estos comentarios. Cuyo por sí solo es una palabra que desempeña varias funciones en la lengua española. En tanto relativo, cuyo cada vez se emplea menos en el español hablado y escrito.

Mangue, devolverse, galimatías – *galimatia, orondo – *horondo

Por Roberto E. Guzmán

 

MANGUE

“. . .al tocar los temas de prácticas de parejas simultáneas, enamoramiento, chapeo y MANGUE. . .”

Los jóvenes son quienes mayor cantidad de voces nuevas añaden al léxico de los países en Hispanoamérica. Con la misma velocidad con que aparecen estas nuevas voces, a esa velocidad caen en el olvido, o al menos, reducen drásticamente su uso.

Muchas de las voces de las que se habla en el párrafo anterior pertenecen a una actividad a, a una moda o nueva costumbre. Por la misma realidad y tipo de vida que lleva la juventud, esta se incorpora a los cambios con mayor facilidad o, produce estos cambios por la actitud que asumen ante la vida.

Carmen Silva-Corvalán presenta este fenómeno de manera muy clara, “El grupo de edad que más propende a diferenciarse lingüísticamente es el de los adolescentes, quienes se identifican con su grupo esencialmente por medio del uso de vocabulario y expresiones propias de ellos y de su tiempo. . .” Sociolingüística y pragmática (2001:102).

La introducción que precede es para justificar que se estudie aquí la voz mangue y de paso el verbo manguear. Todavía es muy pronto para poder predecir que esta será solo una denominación de algo pasajero o si la relación a que se refiere la nueva voz tendrá proyecciones en el futuro.

Hay que dedicarle unas reflexiones a la voz porque ha pasado del habla de algunas personas a las consideraciones de estudiosos de la conducta social; esto es, se ha proyectado al español dominicano escrito; en consecuencia, está documentado. Por lo tanto, no puede pasarse por alto.

Este mangue consiste es una relación ocasional sin compromiso que conlleva reciprocidad de favores y servicios. Esa es la caracterización que puede extractarse de lo leído acerca de esta práctica.

Ha de tenerse en cuenta que el significado del verbo manguear del español dominicano guarda poca relación con el de otros países de Hispanoamérica, en los cuales se entiende por esta acción en sentido figurado, “Atraer [a alguien] con halagos y mañas”. Puede observarse que el verbo dominicano reposa sobre el resultado de la actividad reconocida en otros países; esto es, relación amorosa ocasional que reposa sobre favores y servicios recíprocos.

 

DEVOLVERSE

“Se DEVOLVIÓ a la cafetería donde. . .”

Es posible que para muchos hablantes de español dominicano cuando acuden al Diccionario de la lengua española les cause sorpresa encontrar que el verbo que figura en ese lexicón es devolver, así, sin mención de ninguna clase. Otra circunstancia que les producirá extrañeza es que entre las acepciones no hay una que satisfaga el uso que del verbo hacen los dominicanos. Al final aparece la mención “R. Dom.” Para una acepción que reza así: “Volverse, dar la vuelta”.

Cuando se consulta en el mismo diccionario el verbo volverse, este lleva a volver que en la acepción que más se acerca al devolverse dominicano expresa, “Ir al lugar de donde se partió”. No hay mejor fortuna si se trata de hallar respuesta en el Diccionario de americanismos de las Academias, pues allí figura, “Volverse al lugar de donde se ha salido”.

Ahora bien, en esta fase de la sección ha de entrarse en los aspectos que han motivado el estudio de este verbo. En el habla de los dominicanos el verbo devolverse no implica regresar al lugar de donde se partió. En esta habla con mucha frecuencia se usa el verbo devolverse para expresar que la persona que salió de un lugar desistió de llegar al sitio hacia el cual se dirigía; es decir, interrumpió su marcha o viaje.

Lo que se asevera en el párrafo anterior a este con respecto del verbo devolverse no es todo, pues quien renuncia a llegar hasta su destino NO vuelve al sitio desde donde arrancó. La intención principal que lleva el verbo en el habla de los dominicanos es expresar que se renuncia a alcanzar el lugar de destino, sin que ello conlleve retornar al punto de partida.

Hasta el momento en que se redactan estas notas no se ha encontrado rastro de estas explicaciones, acepciones o definiciones que se han detallado más arriba. Por este medio se hace constar el uso en el habla para que los especialistas las tomen en cuenta.

 

GALIMATÍAS – *GALIMATIA

“. . .fue un escambroso ejemplo de GALIMATÍA jurídica. . .”

Con respecto al término galimatías hay dos asuntos que deben retenerse que no son para olvidar. El primero es que es de género masculino; por lo tanto, en la frase de la cita debió el redactor escribir “jurídico”, es masculino.

El segundo asunto salta a la vista, pues siempre lleva la letra ese /s/ al final, sin que ello signifique que sea plural. El amigo chusco decía que si bien es cierto que como escribe la Real Academia la palabra entra en español desde el francés, nada tiene que ver con el galo Matías.

Algunos etimólogos soslayan el asunto del origen del término asegurando que es de origen remoto incierto. El origen mediato es del francés, como ya se mencionó. El francés lo recibió del griego. Al pobre evangelista Mateo “le echan la cuaba”, pues al principio de su evangelio describe una genealogía en lenguaje embrollado, de donde en esa lengua escriben katà Mattaîon.

Ah, no hay que olvidar que galimatías significa lenguaje oscuro, sea por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas. En el registro coloquial se acepta el término del título para llamar algo que tiene característica de “confusión, desorden, lío”.

 

ORONDO – *HORONDO

“. . .en cambio la zona de la emoción se levanta orgullosa y *HORONDA”.

La letra hache /h/ solo suena cuando falta o la escriben de más. Esto es, adquiere importancia en los casos en que se hace mala administración de su representación. Se escribe representación porque no tiene sonido alguno. En la cita llama la atención porque debe estar ausente de la escritura de la palabra (h)orondo, a.

En esta sección se mencionarán algunos datos con respecto de esta letra. Algunas de las informaciones que se suministrarán están relacionados con la historia de la letra hache.

La Real Academia reconoce que la letra hache es un “signo ortográfico ocioso, mantenido por una tradición respetable”. Hay que subrayar que la corporación de la lengua española recurre al adjetivo “respetable” para imprimir fuerza y carácter a lo que sostiene. La lengua española recibió la hache del latín porque se encontraba ya en la ortografía de esa lengua.

No hay que rasgarse las vestiduras ni mostrar asombro cuando se lee que algunos académicos y estudiosos de la lengua española han propugnado por la eliminación de la letra sin sonido. El signo ortográfico aquí estudiado ha dado lugar a aspiraciones de la h, para así hacer sentir su presencia. En algunos casos, por ejemplo, jipato, en dominicano, que viene de hipado, hinchado.

La palabra orondo es de cepa muy antigua en el español general. Consta en el Diccionario de autoridades en el tomo quinto, en la impresión de 1737. Dice allí que es adjetivo para, “Campanudo, pomposo, presumido, amigo de ser visto y parecer bien”. (Adaptación al español moderno de RG). Estas características las resumió el Diccionario de la lengua española a “Lleno de presunción y muy contento de sí mismo”.

Todavía en el año 1914, el Diccionario de la Real Academia Española traía la voz horondo, a y remite a orondo para su definición. Así aparece en la página 554 de esa edición. Quizás esta hache fue la que motivó que usaran jorondo en Tabasco, México, Diccionario de mejicanismos (1895:323). Aún en tiempos modernos en Honduras se expresan de ese modo.

Carnavalero, salonar, chaquetero/a, ostentar – sustentar

Por Roberto E. Guzmán

CARNAVALERO

“. . .investigador, antropólogo, CARNAVALERO. . .”

Los carnavales son tradiciones profundamente arraigadas en la cultura dominicana. No es raro, por tanto, que las actividades, los participantes y las manifestaciones de estas fiestas populares reciban nombre o se hagan destacar con el uso de adjetivos.

En los diccionarios que se consultan de modo habitual no se ha encontrado la voz del título. En la época por la que se atraviesa en la actualidad no resulta extraño que algunas voces nuevas reclamen reconocimiento amparadas en una necesidad que surge o se afirma.

En nuestra América, y especialmente en las Antillas, existe inclinación a formar nuevas palabras con el auxilio de la terminación -ero. Esta terminación es de larga data en español, procede de una conocida ya en latín -arius. “Se añade a sustantivos para formar derivados nominales, sustantivos y adjetivos que generalmente se sustantivan”. Innovaciones sufijales en el español centroamericano (1987:13). En esa obra se expresa que los adjetivos denotan afición del agente.

En el caso específico de la cita, porque la voz carnavalero está precedida de una coma /, /, se piensa que no se integra con la palabra que la precede inmediatamente; por tanto, funciona la voz en cuestión en tanto “aficionado a, promotor de, asistente de, organizador de” carnavales.

Basta con pensar en voces corrientes en el habla de los dominicanos, por ejemplo, “quinielero, billetero, bueyero, cañero” y muchas otras para entender la producción.

En un país con una época de carnavales catalogada en la categoría de atracción general, con variedad en sus manifestaciones y celebrada en todo el territorio dominicano, es natural que se haga sentir la necesidad de llamar o de reconocer las cualidades de las personas o denominarlas, cuando estas muestran interés, inclinación, o afición por los carnavales.

A manera de conclusión se piensa que la voz del título, carnavalero, por su formación y por la intención de significado que representa merece que se le haga un espacio en el español; por lo menos en el español dominicano.

 

SALONAR

Hay que mantener los oídos bien pendientes para detectar las nuevas voces que entran en el español dominicano. Muchas de estas voces son de vida efímera; otras tienen mejor fortuna y logran permanecer en el reservorio de los hablantes.

La voz del título tiene ya otras de la misma familia que han logrado integrarse al español de los dominicanos por medio de su permanencia y uso constante. Entre esas palabras puede contarse el verbo salonear, el sustantivo salonazo, así como los nombres salonero, a.

El verbo salonear es ir o estar en el salón de belleza, peluquería para damas. Es un verbo que las mujeres dominicanas saben conjugar con asiduidad en todo el territorio dominicano. Hay que tomar este comentario de modo positivo, pues con eso se resalta el cuidado que las dominicanas ponen en su apariencia.

Lo que ha llamado la atención con respecto al verbo salonar, es que a pesar de que se ha formado sobre la palabra salón, no se refiere al de belleza, sino al salón de baile. Es algo sabido que en República Dominicana se consideró el “salón de baile” aquel que frecuentaba la sociedad, por oposición a los sitios de bailar de baja categoría. De allí que se hablara de un “baile de salón”.

En publicaciones especializadas se ha escrito acerca de la diferencia que existe entre el merengue de salón y el otro que puede ser el original a ritmo de güira, acordeón y tambora. Salonar es entonces hacer de un ritmo, por ejemplo, merengue, una pieza musical tocada por una orquesta o conjunto musical más numeroso que el trío, en el que participan instrumentos “de viento”. Con el verbo salonar se expresaba la acción de convertir un simple merengue en un ritmo apropiado para bailar en un salón de baile de las personas de primera clase.

 

CHAQUETERO/A

“En el lugar ocuparon. . .una radio de comunicación, una CHAQUETERA y varios celulares. . .”

El vocablo chaquetero/a es interesante desde varios puntos de vista. Posee varias significaciones que varían de acuerdo con el país y las circunstancias. Algunas significaciones, como se verá, pueden ser ofensivas, al tiempo que otras son de práctica constante.

El chaquetero más conocido es el que cambia de partido. En esa dirección se orienta el otro chaquetero que es el adulador. Sin ir más lejos de allí se sitúa el tercer chaquetero que es el servil.

El chaquetero de dudosa reputación es el que se masturba, que es una acepción reconocida en por lo menos cuatro países de América Central.

Por medio del contexto puede presumirse que la chaquetera a que se refiere la frase transcrita es una formación americana de un objeto o accesorio que sirve para guardar o preservar chaquetas. La chaqueta que se encuentra en el origen de esta chaquetera es la conocida en el español internacional que corresponde al “saco” de muchos países americanos y que en algunos países recibe el nombre de “americana”.

Algunas personas puede que hayan visto unas fundas grandes con una cremallera (zíper) incorporado, con suficiente espacio en su interior para guardar o transportar varios “sacos” o trajes de vestir; esta funda tiene un orificio en su parte superior que permite que pase a través de este el gancho que sirve para colgarla con la mencionada vestimenta dentro.

En resumen, la chaquetera se piensa que es un accesorio que sirve para guardar o transportar chaquetas sin que estas se arruguen, ensucien o estropeen.

 

OSTENTAR – SUSTENTAR

“. . .es la primera dominicana en SUSTENTAR este puesto. . .”

Estos dos verbos del título son muy diferentes uno de otro. La primera idea que transmite el verbo utilizado en la frase -sustentar- es que la dominicana sostiene o aguanta el puesto. Este sostener vale para expresar sujetar o mantener una cosa firme.

Al revisar los genes del verbo sustentar su formación hace pensar en lo que se escribió más arriba, en sostener arriba, sus y tenere, que lleva la idea de estar debajo de una cosa para evitar que esta caiga.

Se piensa que el verbo que comunica la idea cierta es el verbo ostentar y por eso figura en el título. El verbo ostentar posee varias acepciones. Entre ellas “mostrar, exhibir”. En el caso de la cita ostentar funciona como sinónimo de detentar, en el sentido de poseer una cosa que otorga un determinado derecho, valor o poder.

Basta con recordar el vocablo ostensible que pertenece a la misma familia de ostentar, es decir, derivado de ostentare que significa que puede mostrarse, exhibirse, notarse.

No se piensa que sea tan difícil discriminar el uso de estos dos verbos; sobre todo diferenciarlos y emplearlos de manera adecuada a los casos, situaciones y circunstancias.

Desenchufarse/desenchuflarse, cavar/*cavar, implantar, novatez

Por Roberto E. Guzmán

DESENCHUFARSE – DESENCHUFLARSE

Los dos verbos del título son sinónimos, la única diferencia es que el segundo, el que tiene la letra ele /l / es solo un epéntesis del primero. Los dos verbos son de uso en el español dominicano.

El primero de los dos verbos es el que usan las personas con mayor grado de educación formal, mientras que el segundo es el que emplean y conocen las personas con menor grado de educación escolar.

Se toman estos verbos para estudiar aquí porque poseen en el habla de los dominicanos una acepción especial que es desconocida de los hablantes de otras variedades de español. Primero se repasarán las significaciones del español general para mencionar también las que existen en otras hablas particulares. Por último, se estudiará en detalle la acepción del verbo en español dominicano.

En el español internacional desenchufar es “separar o desacoplar lo que está enchufado”. En algunos contextos dirían que este verbo es equivalente de desconectar; sobre todo si se tiene en cuenta que enchufar es “establecer una conexión eléctrica. . .” Hay que añadir que este verbo posee otras acepciones que no vienen al caso.

El verbo desenchuflar circula en el español de Honduras, El Salvador, República Dominicana, Colombia y Puerto Rico. En el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias, se encuentra para este verbo la acepción, “Separar o desacoplar algo de aquello en que está enchufado”.

La acepción dominicana particular toma vigencia cuando el verbo desenchufarse se utiliza en sentido figurado. La persona que es sujeto y objeto del verbo se separa, se aleja, se desconecta de las obligaciones deberes y actividades que les son impuestas por la vida. Con el uso del verbo la persona que lo utiliza da a entender que se aleja, a veces, hasta de las compañías o de la vida en sociedad, aunque sea por un período corto de tiempo.

Con mucha frecuencia se ha oído que un hablante de español dominicano dice que está cansado y que se desenchufará todo el fin de semana para “botar el golpe”. Otros ejemplos de este tipo podrían escribirse, pero se piensa que no hace falta hacerlo.

Con este escrito se trata de aportar alguna documentación que sustente la inclusión de este verbo, con esa acepción presentada y explicada, en los próximos diccionarios de español dominicano.

 

CAVAR – *CABAR

“. . .y en todo caso cualquiera de ellos saben (sic) que al hacerlo CAVARÍAN (sic) sus propias sepulturas. . .”

Causa pesar dejar sin considerar cuál es el sujeto de los verbos y de los complementos en la frase copiada más arriba, pero el asunto principal en esta sección es lo atinente a la ortografía y significado del verbo que debió aparecer en la oración.

Desde su origen en latín el verbo cavar se ha escrito con una uve /v/, conocida como ve/be corta, chica o de vaca. En latín el verbo era cavare, que significaba ahuecar.

En un principio en español era ahondar la tierra con un instrumento de labor, azada, azadón, u otro semejante. No se usaba solo para ahondar la tierra, sino también para levantarla, moverla.

Todos los verbos de esta familia llevan la uve, excavar, cueva, caverna, cavidad, socavar. La voz *cabar no se conoce en español; por tanto, no vale la pena perder el tiempo en cavilaciones.

 

IMPLANTAR

“. . . afirmar que la representante del Ministerio Público IMPLANTÓ drogas en dicho lugar. . .”

A veces una persona sale huyendo de un mal menor y cae en un mal peor. Eso que se ha escrito en la oración inmediatamente anterior a esta es lo que parece que ha sucedido en la cita que se ha transcrito a manera de ejemplo. No hay pena, se explicará todo en detalle.

No hace mucho tiempo los escribientes de español estuvieron usando el verbo “plantar” para la misma acción que se menciona en la frase del ejemplo. Se criticó esa selección porque era una burda traducción del inglés to plant que en esa lengua se presta muy bien para el hecho señalado en la frase del ejemplo.

El verbo implantar en español tiene añejas acepciones en agricultura. De allí extendió su manto a cosas inmateriales, como las ideas, costumbres, doctrinas que se establecen y ponen en ejecución. La medicina moderna y la odontología se han servido del verbo implantar para las prótesis y hasta órganos.

Lo que NO significa el verbo implantar es colocar de modo subrepticio algo, con mala intención, para que luego sea descubierto, publicado, conocido. Esa significación solo existe en lengua inglesa.

Era quizás demasiado sencillo escribir “colocar de manera encubierta drogas”. Sí, es cierto, es más largo, pero es español y se entiende en todas las situaciones.

 

NOVATEZ

“. . .quizás influenciada por mi NOVATEZ al volante. . .”

El español es un idioma rico que se enriquece sin cesar. En los últimos tiempos la velocidad de la circulación de voces ha aumentado. Algunas voces salen de su ámbito de origen y se dan a conocer en otras latitudes en un período muy corto.

Es posible que al articulista al escribir la nueva voz haya evaluado la falta de una palabra para definir o mencionar la cualidad de novato en sentido abstracto y la necesidad que experimentó de nombrar la situación o estado.

No cabe duda de que la selección que se hizo para formar la nueva palabra ha sido acertada porque el sufijo -ez es usado en español para formar sustantivos abstractos femeninos derivados de adjetivos. Con la voz así formada se busca y logra mentar la cualidad expresada por el adjetivo.

Hay otras palabras de esta familia que han logrado acreditarse en lengua española; novatada es una de ellas y sus acepciones van desde la broma a que se someten los novatos, hasta la contrariedad misma en que se incurre por falta de experiencia. Otra palabra muy conocida de esta familia de palabras es “novato”, que es el inexperto o principiante en una actividad.

Algo que puede percibirse en el esfuerzo que ha hecho el redactor al introducir la nueva voz es el deseo de evitar tener que recurrir a una perífrasis para referirse a la cualidad de novato.

Con este tipo de creación solo queda mantenerse atento para evaluar más adelante la permanencia y el uso, si es que ocurren en el futuro. Solo esos dos rasgos -permanencia y persistencia en el uso- pueden ganarle al neologismo un puesto en los diccionarios.

Chola, cerrarse, concesional, claudicar/vencer

Por Roberto E. Guzmán

CHOLA

El sustantivo chola tiene (o tenía) en el habla de los dominicanos una significación diferente de la que posee en otras hablas. Hace tiempo que no se oye el vocablo usado de la forma en que se usó hace largo tiempo. Se documentará aquí porque no se ha encontrado rastro de este en las obras lexicográficas consultadas.

Por medio de las entrevistas que se han realizado se ha podido determinar que el vocablo chola quizás perteneció al habla de los jóvenes dominicanos en el ambiente de las escuelas, o a jóvenes de los centros urbanos en edad escolar.

En América el adjetivo o sustantivo cholo/a se aplica al mestizo de blanco e india. Se utiliza también para mencionar al indio que ha adoptado las costumbres de la cultura occidental. El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española consigna otros usos menos generalizados.

En algunas ocasiones ha de tenerse cautela con el uso de voces que no son frecuentes en nuestro medio, pues pueden ofender sin intención de hacerlo. En Perú usan el verbo cholear con el sentido de “discriminar al otro”. Calificar de cholo a alguien puede ser una manera de discriminar al sujeto de rasgos andinos.

La chola dominicana es nada menos que la cabeza. Así se usó en los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Es probable que al mencionar por este medio este uso algunos dominicanos de sesenta y más años de edad recuerden el uso.

Quizás no haya posibilidad de confirmar el uso de chola con la ayuda del empleo en documentos, pero no debe olvidarse que antes de poder componer los diccionarios diferenciales, ha de existir el uso y no siempre es posible hacerlo con referencias a fuentes documentales. Es pertinente que se recuerde aquí que cuando se reúnen las voces para componer cualquier tipo de diccionario, no se critica que los diccionaristas recurran a utilizar otros diccionarios.

 

CERRARSE

Todas las indagaciones que se han hecho con relación al verbo que figura en el título indican que mantiene una significación en el habla de los dominicanos que no ha sido reseñada en los lexicones diferenciales para esa habla.

En las conversaciones entre hablantes de español dominicano puede oírse con alguna frecuencia que algunos interlocutores no ceden a argumentos opuestos o posiciones contrarias.

Se opina que una persona se cierra cuando deja de oír razones, cuando no cede a explicaciones. Quien se conduce de la manera descrita deja de admitir argumentaciones, cesa de razonar, no usa más la razón o la inteligencia.

En estos casos se dice a menudo que la persona “se cerró” y mantiene su criterio por encima de cualquier tipo de aclaración, exposición. Este tipo de cierre intelectual lleva a la obstinación. La persona que actúa de este modo cierra el entendimiento.

El español dominicano conoce una locución adjetiva, “más cerrado, da que un aguacate” que refuerza lo que se ha explicado antes. Esa locución consta en el Diccionario del español dominicano (2013:167), con la acepción “Referido a persona, testaruda”. Puede retenerse la testarudez como un grado de la obstinación.

Aparte de este cierre hay otro que no se ha incluido en los repertorios de español dominicano y que se emplea en la actividad beisbolera. Cuando se espera que un bateador dé un “toque” a la pelota, el “cuadro se cierra”. Esto se hace también en los casos en que hay corredor en las bases, y solo falta sacar otro jugador fuera para cerrar la entrada; se ordena a los jugadores del “cuadro” acercarse al lanzador. Parece que también se usa este “cierre” cuando se desea realizar una “doble matanza”.

Con las explicaciones anteriores se espera contribuir a documentar un uso que ha escapado a las investigaciones de los lexicógrafos.

 

CONCESIONAL

“. . .el país tendrá acceso a recursos en condiciones financieras CONCESIONALES. . .”

En los últimos tiempos se ha observado un elevado auge en la creación y adaptación de nuevas voces a la corriente tradicional de la lengua internacional.

En otras ocasiones las nuevas voces son copias mal adaptadas de palabras de lenguas extranjeras. En muchos de estos casos las voces introducidas son innecesarias. La necesidad real nace de las nuevas condiciones de vida, de nuevas prácticas en el mercado financiero y en el mundo de los negocios.

Como era de esperarse, algunas de estas nuevas voces ya eran moneda corriente en lenguas extranjeras, sobre todo en inglés que es la lengua que encabeza las operaciones financieras internacionales.

Concesional es una palabra que tiene estrecha relación con otras palabras del español tradicional, tales como concesión, concesivo y el verbo conceder. Está formada de acuerdo con los cánones de la lengua convencional.

El Diccionario integral del español de la Argentina (2008:414) trae la voz estudiada aquí con la definición siguiente: “Relativo a la concesión: el contrato concesional / el derecho concesional”. El sentido de concesión que debe retenerse en el caso específico de la cita es el de una organización financiera cuando cede algo en beneficio de otra parte, generalmente para conseguir algo en cambio.

En inglés conocen una voz que según parece es la que se encuentra en el origen de la estudiada aquí, concessional. Esta en esa lengua es el adjetivo que corresponde al sustantivo concesión del inglés, concession.

 

CLAUDICAR – VENCER

“. . .ya que el tiempo legal para ocupar esa posición ya CLAUDICÓ. . .”

Algo claudica en esta frase; es decir, algo cojea en esta frase. Claudicar y cojear son verbos equivalentes. El verbo claudicar ha refinado sus acepciones a través del tiempo. En su sentido figurado significó y aún significa en algunas situaciones, “proceder y obrar defectuosamente o desarregladamente”, así figura en la Enciclopedia del idioma de Martín Alonso (1958-I-1088).

En la lengua actual el uso ha impuesto el verbo claudicar en tanto equivalente de “ceder, transigir”, o, “abandonar una idea”, en el sentido de “dejar de cumplir deberes o mantener principios”. Una acepción que se ha mantenido a través del tiempo es la de cojear, de donde el nombre Claudia significa “coja”.

No hay espacio en el verbo claudicar que permita que se le confunda con “vencer” en cuanto a terminar plazos o llegar algo a su término de vencimiento.

El verbo vencer indica en funciones intransitivas con respecto de un término o de un plazo, cumplirse. Con respecto de un contrato, “terminar o perder su fuerza obligatoria por cumplirse la condición o el plazo en él fijados”. Ante una deuda u obligación señala que se hace exigible por haberse cumplido la condición o el plazo; esto es, acabarse el plazo.

Es oportuno aclarar que con respecto de los dos verbos del título solo se han estudiado las acepciones que son relevantes para los fines de esta sección.

Largometraje, supermercado/súper, supremacismo, desastroso/*desastrozo

Por Roberto E. Guzmán

LARGOMETRAJE

El largometraje reconocido internacionalmente es el de las películas que duran más de sesenta minutos. Eso es muy cierto, pero en República Dominicana conocen de otro largometraje que es propio del habla de ese país. Esta sección se dedicará a rescatarla del olvido.

El deporte favorito de los dominicanos es el beisbol. Es también ese deporte el pasatiempo predilecto de los jóvenes. Cualquier lugar es apropiado parta tirar, batear y “aparar” una pelota entre los jóvenes dominicanos. En fin, el beisbol es una actividad muy popular.

Cuando un bateador consigue hacer contacto con la pelota con la ayuda del bate y esta emprende un viaje por el aire que la lleva muy lejos, en la jerga de la “pelota” se dice que ha disparado un largometraje.

No puede negarse que la distancia es subjetiva en cuanto a la cantidad de metros que constituye un largometraje, pero casi siempre se llaman con ese nombre a los batazos que salen del parque de juego por el jardín central.

El alcance del “largometraje” no se limita al beisbol. En algunas conversaciones se ha oído llamar de largometraje alguna actividad que dura largo tiempo. Por puro prurito no se escribirá aquí lo que algunos hombres llaman de largometraje, que es cuando una pareja mantiene relaciones sexuales por largo tiempo en un solo encuentro. Oh, se escribió.

La jerga sexista siempre hace del hombre el héroe de la hazaña y con la misma intención hablan o se vanaglorian de “pichar un juego de nueve inings” o “pichar un juego completo”; y para colmo, de que “se fue a extra inings”.

 

SUPERMERCADO – SÚPER

“. . . para atacar cualquier SÚPER MERCADO o usurpar su puesto. . .”

Cada vez que el uso introduce un elemento nuevo en la lengua, cuando las academias se ven en la necesidad de aceptar y admitir ese cambio, eso trae muchas hesitaciones en la mente de los usuarios de la lengua.

La frase que se reprodujo más arriba a manera de ejemplo del uso es una muestra de lo que se esbozó en el párrafo anterior. Más abajo se verá en cuáles casos es legítimo usar ese súper con la tilde.

Este súper con su tilde comenzó su andadura en el seno del Diccionario de la lengua española en la edición correspondiente al año 2001. En ese año se le concedió carta de ciudadanía para que se le reconociera, independientemente de su función como elemento compositivo super-, para individualizar las gasolinas de octanaje superior. También entró en tanto acortamiento en el registro coloquial para supermercado.

En la vigesimotercera edición del mencionado diccionario se amplió la cobertura de súper en el registro coloquial para que se admitiera en tanto “superior, extraordinario”, con las funciones de adverbio también.

Después de revisar lo que le diccionario mayor de la lengua trae para súper, hay que introducir una salvedad. Si se trataba en el texto de un mercado súper, es decir, extraordinario, superior, entonces lo más acertado hubiese sido colocar este súper después del sustantivo mercado, para que terminara, “para atacar cualquier mercado súper o usurpar su puesto”. Con esta construcción se evitaría cualquier tipo de interpretación y el propósito de la comunicación de la idea hubiese sido más certero.

Si se trataba de un supermercado (hipermercado), bastaba con escribir súper. No es posible escribir los dos sustantivos, pues uno de ellos sale sobrando.

 

SUPREMACISMO

“. . .al ser preguntado si le inquieta que sus comentarios pueda (sic) dar alas al SUPREMACISMO…”

En español no se ha creado todavía un término para expresar lo que en inglés se dice con la voz supremacist, que sería algo así como supremacista. Quizás en parte esto se deba a que no existe en español la necesidad de manifestar el sentimiento a que se refiere el inglés con la voz ya mentada.

Es posible también que las personas que simpatizan con ese sentimiento no se atrevan a manifestarlo y, sin embargo, no lo hagan a través de palabras, sino de acciones.

En español existe una palabra de esa familia, supremacía, que es el grado supremo en cualquier línea. Esta palabra lleva en su seno la idea de superioridad y primacía.

En inglés la voz que se escribió más arriba en cursivas entró en el uso en el año 1949 y se emplea para referirse a una persona que es partidario o defensor de un grupo de supremacía. El concepto de supremacía en inglés es semejante al que ya se expuso para la lengua española.

No es ocioso que se recuerde que en español se utiliza la terminación -ismo para formar sustantivos que en el caso de la voz del título habría de tomarse como doctrina, actitud o movimiento. El que se elija una de estas tres palabras -doctrina, actitud, movimiento- obedecería al grado a que se lleve la conducta de las personas que profesen estas ideas.

En la actualidad en los Estados Unidos se nota en incremento la tendencia de algunos grupos que promueven las ideas de los blancos supremacistas en cuanto a su superioridad como consecuencia del color de la piel, por su origen o religión. Si la necesidad se hace sentir en español, el uso impondrá un término para definir la actitud mencionada.

 

DESASTROSO – *DESASTROZO

“. . .una lucha política interna que desencadenó consecuencias *DESASTROZAS y funestas. . .”

No hay lugar a sorpresas al notar la intromisión de la letra zeta si se recuerda que el adjetivo desastroso tiene relación con el sustantivo masculino desastre y recordar que en el español de muchísimos países no se pronuncia la diferencia en sonido entre la zeta /z/, la ese /s/ y la ce/c/.  Para muchos hispanohablantes la palabra desastre tiene un origen inesperado.

En lengua francesa G. Gougenheim asegura que desastre lleva dentro la palabra astre (=astro) y proviene del italiano disastro. Ha de tenerse en cuenta que la palabra astro desde muchos años antes había tomado el sentido de fortuna favorable. Para la catástrofe irremediable se creó disastro. Les mots francais (1966-I-40).

En español le atribuyen el origen de la palabra desastre a la lengua provenzal con el prefijo negativo des- antecediendo a astre, estrella. La posición de los astros durante largo tiempo se consideró con influencia sobre la suerte o destino de las personas y los acontecimientos. Todavía en pleno siglo XXI hay personas que leen las columnas de astrología de los periódicos.

El adjetivo desastroso entró en el diccionario oficial de la lengua en la edición de 1884.Conforme con lo que escriben Corominas y Pascual, probablemente imitado del francés desastreux. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-II-385).

Por lo que se ha relatado hasta ahora la letra zeta en desastroso “no aparece ni en los centros espiritistas”. Quien incurre en el error de incluir esa letra zeta lo hace muy probablemente porque ignora que la palabra de su origen, desastre, tiene dos letras eses /s/.

La terminación que se conoce en español es -oso, -osa. El sufijo antes mencionado en género masculino o femenino forma adjetivos derivados de sustantivos, verbos o adjetivos que denotan abundancia de lo significado por la base; significado activo o, atenuar o intensificar el significado del primitivo. Estos adjetivos derivados deberán sus significados al orden en que se presentaron más arriba.

Machear, integral/integrar, enclave

Por Roberto E. Guzmán

MACHEAR

“. . . a través de un MACHEO hecho por nosotros. . .”

Ese verbo que aparece en el título es una creación de los hispanohablantes que tienen influencia del inglés. La terminación de este verbo es la más común en Hispanoamérica para las creaciones   de este tipo -(e)ar.

Aunque parezca esa terminación engañosa, puede reconocerse que el origen del vocablo es espurio. Esto equivale a decir que es un cuerpo extraño trasplantado al español. En pocas palabras, viene del inglés to match.

Es un verbo que pertenece al habla de los jóvenes dominicanos y de algunos profesionales. Estas aseveraciones se explicarán enseguida.

Machear en el habla de algunos técnicos es “acoplar, encajar”.  Es usual oír que algunos plomeros, digan que esa pieza a la que se refieren “machea” bien con la que hay instalada o, con la que se dejó de la instalación anterior. Los mecánicos de vehículos automotores también usan el verbo para las partes que se “ajustan, compaginan” en tamaño o función con las demás.

En otras profesiones técnicas utilizan el verbo para lo que corresponde correctamente con otra cosa por su forma y cabe o, puede integrarse a ese sistema ya existente o en operación.

Los hablantes jóvenes de español dominicano emplean el verbo para referirse a la compatibilidad de colores, y combinación de ropas por sus estilos.

En el español de los Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico se utiliza el verbo machear para expresar ideas iguales o parecidas a las del hablante de español dominicano.

El Diccionario del español dominicano (2013:426) recoge el verbo en sus páginas y reconoce que es un verbo transitivo que sirve para expresar “emparejar, parear”: esto es, poner dos personas o cosas para que formen una pareja.

 

INTEGRAL – INTEGRAR

“En cuanto al desarrollo INTEGRAR de los adolescentes. . .”

No hay secreto sobre lo que se abundará en esta sección. Se explicará más adelante en detalle la diferencia que existe entre las dos palabras del título. Mediante el ejemplo copiado más arriba se demuestra que no es tan fácil, parece, saber la diferencia entre las dos palabras, aun cuando para muchos hablantes de español esta sea grande.

Para los fines de este estudio se destacarán solo las partes que interesan con respecto de las dos palabras del título.

Integral transmite la idea de que contiene todos los elementos o aspectos de la cosa de que se trata. Dicho de otro modo, es global o total. En este mismo orden de ideas es que el adjetivo íntegro se utiliza para significar que eso a lo que se aplica no le falta nada o no se le ha quitado parte alguna.

En cuanto a integrar, es hacer un todo o conjunto con partes diversas; es incorporar una cosa a otra más amplia, es componer, constituir; estas cortas acepciones se alinean con lo expuesto más arriba de solo resaltar lo importante para el punto que se trata aquí.

En la frase de la cita debió aparecer integral para referirse al desarrollo completo, es decir, de todas las cualidades deseables.

 

ENCLAVE

“. . . con el propósito de devolverle a Nuestra Primada de América (…) podría ser un ENCLAVE y piedra angular. . .”

La voz enclave es de entrada reciente en el español oficial de la lengua; esto es, su entrada en el sanctasanctórum de las academias de la lengua se realizó en la edición decimonovena del año 1970.

Tiene su origen en lengua francesa desde el siglo XIV en tanto “territorio establecido en otro”. Desde el siglo XIX (en esa lengua) se utiliza para un territorio que obedece a leyes morales o sociales diferentes de aquellas de su derredor.

Desde el francés la voz viajó a otras lenguas como el italiano, en la que se considera un “territorio que pertenece a un Estado, rodeado por todas partes del territorio de otro Estado”. Dizionario delle parole straniere (1999:85). Traducción RG.

La acepción que recoge el lexicón mayor de la lengua española ha sido la misma desde que entró en ese diccionario. No obstante, el uso ha ampliado la acepción, la ha ensanchado, liberalizado.

En la actualidad la palabra consta en el Diccionario de la lengua española con dos acepciones. La segunda fue introducida en la edición de ese diccionario en el año 1984. Esta sufrió modificación para hacerla más sencilla.

En la actualidad las dos acepciones son cortas, “Territorio incluido en otro con diferentes características políticas, administrativas, geográficas, etc.” “Grupo étnico, político o ideológico inserto en otro y de características diferentes”.

La expansión a que se aludió antes se encuentra es los diccionarios de uso. En el Diccionario del español actual (1999-I-1794), “Situación [de un lugar o una cosa dentro de otros]. El ejemplo que trae ese diccionario es del comercio que logra un enclave dentro de una ciudad.

El Diccionario de uso del español ha añadido el concepto de enclave a otras áreas. Entre ellas la geología, la medicina y, hasta la lingüística, donde se considera enclave una, “Penetración de una lengua en el territorio de otra”. (2007-I-1152).

El enclave más conocido en el tiempo presente es el que menciona el Diccionario integral del español de Argentina (2008:674), “Lugar o área en la que algo se sitúa: un lujoso enclave veraniego. . .” Esta acepción se parece mucho al concepto que se tiene acerca de lo que la corporación de la lengua española considera un resort, es decir, un “complejo hotelero”.

En francés la frecuencia de uso ha llevado a conceder la primera posición en el Petit Robert a la acepción jurídica de la propiedad rodeada por otra u otras a la que se accede mediante una servidumbre de paso porque no tiene salida a la vía pública. Le Nouveau Petit Robert (2007:862). (Adaptación del francés, RG).

Por medio de la lectura de lo expuesto más arriba puede constatarse que la noción acerca de lo que debe entenderse por enclave ha evolucionado y es probable que continúe en esa trayectoria; sobre todo por influencia de las liberalidades del inglés con respecto al empleo de la voz en los tiempos modernos en promociones inmobiliarias.

 

Lengua, barriga/bodega, estrato/extracto, adolescente/adolecient/*adolecente

Por Roberto E. Guzmán

 

LENGUA

Son muchas las lenguas que “cuentan” (que son importantes) en el español de los dominicanos. La lengua larga es la que se refiere a la persona chismosa. Un lengua de mime es un arma blanca cuyo nombre es engañoso, pues a pesar de que el mime es un insecto diminuto, esta arma es larga puntiaguda y filosa. De todos modos, el propósito de esta sección es traer a estos comentarios una lengua que ha pasado inadvertida de los lexicógrafos dominicanos, es la lengua del zapato.

La lengua del zapato es lo que en una sola palabra otros hablantes de español laman de lengüeta. Como puede adivinarse ya, es la tira en el calzado que se coloca debajo de los cordones o sistema de cierre. Esta lengua sirve el propósito de asegurar mejor el calzado mediante el cierre y hacer más cómodo el cierre al evitar que los cordones o, lo que haga sus funciones, lastimen el pie.

Como puede deducirse de su terminación, la palabra lengüeta es un diminutivo o un despectivo de lengua. Por lo general es más pequeña que la lengua, pero también puede considerársela un despectivo porque no posee las propiedades de una lengua ni desempeña las esenciales funciones de ese elemento del habla.

Es muy probable que el nombre en el español internacional se deba a la semejanza entre el órgano del habla y la parte del zapato. La semejanza a que se alude aquí es que está fija en un extremo y puede moverse en varias direcciones.

En los muchos años de vida y habla el autor de estos comentarios no recuerda haber llamado lengüeta a esta lengua del zapato calzado. Esto muy posiblemente es la consecuencia de la estrechez del vocabulario y la economía del esfuerzo de memoria.

 

BARRIGA – BODEGA

“. . .anunció que se aprovecharán los espacios vacíos de la BARRIGA . . . debido a que los turistas viajan con poco equipaje . . .”

La palabra que figura en el primer lugar del título, barriga, en el contexto de la cita parece completamente fuera de lugar. La otra palabra que consta en el título tampoco parece que tenga cabida en la frase. En el desarrollo de esta sección se demostrará que ambas pueden utilizarse; eso depende del país en que se usen para transmitir el mensaje.

Hay que recordar que en un apartado anterior a este se trató como dominicanismo el uso del vocablo barriga de la forma en que lo utilizan en la cita. Después de las explicaciones que siguen todo quedará claro con los usos y significados de los dos vocablos.

El vocablo barriga empleado en compañía del vocablo avión se refiere al compartimiento en donde se coloca el equipaje y la carga que se transportan. Esto es válido solamente en República Dominicana y en el ambiente de las líneas aéreas, las agencias de viaje y los aeropuertos. Se presume que se usa esta palabra porque el hablante se hace la idea de que una aeronave posada o en posición de vuelo se asemeja a una persona acostada bocabajo, por tanto, la barriga es el vientre del avión. Esta acepción aún no ha encontrado su entrada en los lexicones de español dominicano.

Con respecto a la palabra bodega, esta es la que se utiliza en el español peninsular para la, “Parte destinada a la carga o al equipaje”, en un barco o en un avión. Diccionario del español actual (1999-I-686). Hay que mencionar que con este significado no figura en el diccionario de las corporaciones de la lengua.

Hay mucha tela por donde cortar con respecto de la palabra bodega. En República Dominicana es, “Tienda donde se venden al por menor alimentos y bebidas alcohólicas”. En los ingenios azucareros es, “Tienda general”. Diccionario del español dominicano (2013:94). La bodega española más conocida es la que tiene relación con la elaboración y almacenamiento de vino.

 

ESTRATO – EXTRACTO

“. . .donde frente al delito que se comete en los EXTRACTOS altos de la sociedad. . .”

No puede negarse que existe algún tipo de semejanza entre las dos palabras del título. No obstante, en la elocución de ellas hay dos sonidos que son diferentes y establecen la distinción entre una y otra. El abismo entre ellas es en los significados que tienen ambas.

El vocablo estrato que más se menciona en la actualidad es el de la capa o nivel de una sociedad. Algo que llama la atención de este vocablo es que en las definiciones del diccionario oficial de la lengua la palabra capa aparece en cuatro de las seis acepciones.

Desde sus orígenes en latín el vocablo se presenta con una letra ese /s/, que ocupaba la primera posición en esa lengua, stratum. Esto se trae a colación para reforzar la idea de que la letra ese /s/ pertenece a este vocablo desde su origen.

Con respecto a extracto, este es un resumen preciso y sustancial; así como un producto sólido o espeso. Por medio de estas menciones con respecto de los dos vocablos se comprueba que los significados de ambos son muy diferentes.

Desde su origen en latín medieval este vocablo, extracto, lleva en su ortografía las letras equis /x/ y ce /c/ que le confieren carácter especial a su pronunciación. El hablante de español dominicano enuncia muy claramente la letra equis /x/ en el seno de los vocablos que la llevan, haciéndola sonar como /ks/ que la distingue de todas las demás letras del alfabeto.

Si se desea abundar aún más puede añadirse que en lenguas extranjeras románicas y otras, la diferencia entre los dos vocablos existe de manera igual o muy parecida a la que ocurre en español.

En verdad no puede ofrecerse una explicación para el error en que incurrió el redactor de la frase que aparece en la cita, donde se confunden los dos vocablos estudiados en esta sección. Solo la falta de cuidado en la redacción o la ignorancia de los significados propios de ambos vocablos pueden llevar a confundirlos.

 

ADOLESCENTE – ADOLECIENTE – *ADOLECENTE

“. . .que ilustran el camino de la deformación y construcción del *ADOLECENTE. . .”

Como dice el hablante de a pie, «aquí no hay cómo ni por dónde”. La voz que se entrometió en la oración y que se ha señalado con un asterisco no tiene sanción positiva ni uso inveterado; por tanto, carece de credencial para figurar en la frase.

La persona que se denomina o a quien se aplica el adjetivo adolescente es quien está en la adolescencia. La adolescencia es el período de la vida que se sitúa entre la niñez y la juventud.

La palabra adolescente entró en el español en la primera mitad del siglo XV, tomado del latín adolescens, “hombre joven”, que era el participio activo de adolescere que significada “crecer”. Quizás por esto se llama ese período de la vida humana, “edad del crecimiento”.

Adoleciente, a su vez, es el “que adolece”. El verbo adolecer en el español corriente y usual es caer enfermo o padecer alguna enfermedad habitual. Es tener o padecer algún defecto.

Se aprovecha la oportunidad para abundar sobre el verbo adolecer. En la acepción correspondiente a tener algún defecto o sufrir de algún mal es intransitivo, por tanto, precisa de un complemento introducido por la preposición de. El defecto o el mal debe ser mencionado expresamente. No debe usarse este verbo con el significado de carecer.

Estiba, aura/áurea, predictibilidad/*predictividad

Por Roberto E. Guzmán

ESTIBA

“. . . como se almacena el azúcar en sacos de henequén que organizan en ESTIBAS en los depósitos. . .”

Algunos autores de lexicones de español dominicano han sobreseído la consignación de la voz del título en esos repertorios. Es probable que eso haya ocurrido porque esa voz era, y quizás es, de circulación en estratos humildes de la sociedad dominicana que tienen escasa educación formal.

Esta voz del título cuenta con dos rasgos que la hacen distinguirse por encima de muchas otras.

El primer rasgo es que solo pertenece al habla dominicana y no se conoce en ninguna otra habla. La segunda característica es que una palabra de esta familia trascendió al inglés. Esos dos puntos se ampliarán en el cuerpo de esta sección.

La palabra conocida de esta familia es el verbo estibar, cuyo aspecto más conocido en el español dominicano es el concerniente a “cargar o descargar un buque”. La palabra estibador cobró vigencia en República Dominicana en los años posteriores a la caída del régimen de Trujillo, pues uno de los más progresistas y poderosos sindicatos fue el de estibadores del puerto de Santo Domingo.

El verbo tiene otras significaciones que son de escaso uso en el español dominicano. La acepción conocida y usada es el ensanchamiento de la que se mencionó más arriba. Se escribe ensanchamiento porque estibar es colocar de modo organizado en almacenes los sacos llenos de productos.

Las hileras de sacos colocados unos encima de otros y unos al lado de otros acomodan los productos para el mejor aprovechamiento del espacio con la mayor estabilidad de lo acomodado. De este modo en los almacenes los sacos ocupan menor espacio; cuando se estiba en los vehículos de motor, mediante esta operación se distribuye convenientemente la carga para evitar desbalances y consecuencias lamentables.

Después de esta introducción llega el momento de colocar la estiba en la exposición. Esta es el conjunto organizado que resulta de las hileras, filas y pilas de sacos. En algunas ocasiones se oyó llamar estiba también a una sola fila o pila de cosas. La distribución racional impide en los almacenes que los sacos se muevan o pierdan su equilibrio cuando se retira de su sitio alguno de los sacos. Con esta colocación compacta la estiba cumple con el significado de origen del latín stipare que significaba apretar, compactar.

El origen del estibar dominicano vino de la acepción náutica del siglo XV “distribuir convenientemente todos los pesos del buque”. De los buques pasó a los almacenes dominicanos y de allí a los camiones de productos agrícolas. Es digno de admiración la organización de las manos de plátanos o de los repollos en las camas de los camiones para entender el verbo.

El vocablo estibador del español pasó al inglés en tanto persona que se ocupa de cargar y descargar los buques, pasó al inglés, stevedore. No hay que extrañarse de la uve /v/ del inglés que apareció en 1828, si se piensa que ya la tenía la voz en el latín. El portugués ha conservado esa letra en su lengua. Esta lengua conoce la palabra estiva, pero solo para la primera parte de la carga del navío.

Las modernas maquinarias de carga y descarga de mercancías en los barcos ha desplazado en gran medida la mano de obra del arrimo de las mercancías en los puertos. Esta puede ser la razón que explique la caída en el uso de las palabras relacionadas con estibar, estibamiento y estibador. No obstante, los dominicanos seguirán con sus estibas en almacenes, camiones y camionetas.

Por último, en las estibas que llegó a ver el autor de estos comentarios de los sacos de azúcar eran del Central Río Haina de 220 lbs. y fabricados de yute.

 

AURA – ÁUREA

“. . .porque su recuerdo y su ÁUREA de sabiduría. . .”

Algunas palabras transitan con mayor frecuencia en las conversaciones entre hablantes; otras, en cambio, son de uso más restringido y se orientan más bien hacia la lengua escrita. Eso que acaba de esbozarse es el fenómeno que ocurre entre las dos palabras objeto de este examen.

No es tarea fácil deducir cuál de las dos palabras es de menor frecuencia que la otra, pues en realidad ambas en el uso no gozan de alta frecuencia. Este último rasgo destacado hace presumir que son dos palabras que circulan entre un grupo selecto de hablantes y escribientes.

En un grupo de esta característica no debería producirse confusión entre los significados de las dos palabras porque los hablantes que las emplean son de alta educación formal. Desafortunadamente el ejemplo de uso copiado habla de la confusión por sí mismo.

Más abajo se verán las acepciones correspondientes a las palabras examinadas y así se despejará cualquier duda que permanezca en la mente de algunos lectores. En el desarrollo de la exposición se señalará otra palabra que se presta a alimentar esta confusión.

Hay que tomar la voz áurea de la cita en tanto femenino de áureo. En esa vía hay que dejar muy claro desde el principio que todo lo relativo a áureo tiene relación directa o indirecta con oro. En arquitectura posee significados que no tienen relación con la “sabiduría” de la cita.

La palabra que podría caber en la frase citada es aura que en dos de sus acepciones termina perfilando el sentido de la frase. Aura en una de sus acepciones es “aplauso, aceptación general”. Otra acepción que se usa en poesía y en sentido metafórico es “halo”. Este es el “brillo que da la fama o el prestigio”.

Este halo es la palabra que pudo causar parte de esta confusión en la mente del redactor, pues es el resplandor que se representa detrás de las cabezas de las imágenes consideradas sagradas.

La palabra que desempeñaría mejor papel en una frase como la copiada más arriba a modo de ejemplo es aura. La definición que se ajusta mejor al caso es la que incluye el Diccionario de uso del español actual (2012:228) que trae, “Sensación o impresión que algo produce”.

 

PREDICTIBILIDAD – *PREDICTIVIDAD

“. . .provocaría consecuencias en el futuro porque no hay *PREDICTIVIDAD en las reglas. . .”

Los vocablos largos que aquí se han denominado antes polisilábicos tienen marcada tendencia a causar problemas entre los escribientes. En el caso concreto de la cita el redactor omitió una sílaba, así también metió una uve /v/ en lugar de una be /b/.

El vocablo que conoce el español tiene seis sílabas y es posible que el escribiente de la frase haya oído ese vocablo sin haberlo leído nunca antes. Esto provocó quizás que fallara al llevarlo a la escritura. No lo había leído antes en su vida tal vez porque es de poco uso en el español cotidiano.

La predictibilidad es la cualidad de predictible. Este predictible es “que puede predecirse”. Predecir, a su vez, es anunciar o decir lo que ha de ocurrir valiéndose quien lo hace de algún indicio o suposición. Cuando el o los hechos se anuncian con anticipación, fundamentándose en indicios, es entonces una predicción.

Cuando se anticipa algo que habrá de suceder, o que sucederá a ciencia cierta, o que sucedió y se anunció con antelación, entonces puede decirse o escribirse que se predijo. Los grados de diferencia entre estos sustantivos son tenues y se ajustan a las circunstancias.