Majar, muñequito, cabezote

Por Roberto E. Guzmán

MAJAR

“La hora de la quietud y de hablar en vez de MAJAR”.

Este verbo puede desconcertar a muchos hispanohablantes. Es posible que les cueste un poco de esfuerzo poder encontrar el sentido que tiene el verbo en el habla dominicana. El fin que se persigue en esta sección es abundar sobre este verbo, sobre todo en el sentido en que lo emplea el hablante dominicano en ocasiones especiales.

Algunas personas piensan que estudiar voces que reemplazan los vocablos tenidos por tabúes es solo tarea de indecorosos. Grandes tratadistas del lenguaje al estudiar todos los aspectos de este han tenido que ocuparse del eufemismo como forma cultivada del tabú verbal.

La costumbre de disfrazar con nombres diferentes algunas acciones de la vida han dependido del nivel moralista de las normas sociales; estas han dictado respeto excesivo ante conceptos tabúes. Al contrario, cuando se produce una época de tolerancia social se produce el efecto contrario, se desnudan los actos y se relaja el lenguaje.

Los actos sexuales forman parte de este grupo de tabúes y los nombres tras los cuales se ocultan forman parte de una reacción de delicadeza y decencia. En algunas situaciones los hablantes añaden un rasgo de jocosidad a la voz que encubre el hecho que se evita mencionar.

En otras ocasiones, las formas sustitutivas para la evocación de los conceptos proscritos, puede adoptar una connotación negativa, de censura.

En el caso del verbo del título hay que buscar una idea asociativa del verbo majar con la realización del coito para explicar que se haya tomado ese verbo para sustituir la palabra que se evita. La idea que el hablante se hace es que durante este acto generalmente una persona recurre a movimientos que pueden evocar los golpes o el movimiento que se realiza para aplastar en el verbo majar.

 

MUÑEQUITO

“. . . como dibujaban a los presos en los MUÑQUITOS de antes”.

Los muñequitos modernos, en cuadernillos, son muy diferentes a los de antes. Los personajes han cambiado. Los temas han variado. Todos estos cambios van aparejados con los que experimenta la sociedad.

Las historietas gráficas son conocidas con el nombre muñequitos en República Dominicana. En el español peninsular utilizan el nombre tebeo para denominar la publicación en series de dibujos. En principio esta es una publicación para un público infantil, o por lo menos joven.

Quien escribe estos comentarios confiesa que fue solo después de muchos años de vida fue cuando se enteró de que la palabra muñequito no era conocida para denominar este tipo de publicación en todo el mundo hispanohablante. No hace muchos años aprendió que en España utilizan esa palabra extraña, tebeo, que deriva de TBO nombre de una revista española.

En el habla de los dominicanos existió otra voz para nombrar los dibujos con textos que narraban una historia o un cuento, paquito.

En el español internacional entró la voz cómic del inglés en la edición del Diccionario de la Real Academia en el edición del año 1992. En inglés se había documentado la tira cómica, comics, desde el año 1910. La combinación comic strip apareció en el año 1920 en esa lengua. El anglicismo comics penetró en francés en el año 1948, a pesar de que existe en esa lengua bande dessinée.

Las películas de dibujos animados también se conocen con el nombre muñequitos en República Dominicana, así como en cinco otros países de América. Del mismo modo, los dibujos en una sección de un periódico reciben este nombre.

En algunas situaciones el hablante de español dominicano no se siente conforme con lo que expresa una palabra del español general y exagera el significado de esta usándola en diminutivo, de donde muñequito se usa también para aumentar la falta de carácter de una persona.

 

CABEZOTE

“. . . la institución procedió a presentar querella formal en contra de la empresa propietaria del camión CABEZOTE. . .”

Hay varios cabezotes. Algunos son más conocidos que otros. La intención en esta sección es llegar a la cabezote del español dominicano después de pasar revisión a los otros cabezotes.

El vocablo cabezote que registra el diccionario paradigmático del español internacional es el que se conoce en Cuba, Canarias y Andalucía. La acepción es muy clara, “Piedra sin labrar y de buen tamaño empleada en mampostería”.

Si bien este vocablo no se originó en Cuba, hasta la edición del Diccionario de la Real Academia del año 1970 se reconocía como voz de Cuba y Andalucía. Esto, no obstante que algunos tratadistas de la lengua lo habían recogido con anterioridad a esos años en el habla peninsular.

Ese cabezote llegó muy temprano al habla cubana, pues consta ya en el diccionario de Pichardo de 1836 y en el Diccionario cubano de José Miguel Macías (1885-I-211).

En República Dominicano hay otro cabezote. El cabezote dominicano deriva su nombre del hecho de colocarse a la cabeza. Es un vehículo automotor sobre gomas, con gran capacidad de tracción que se emplea para tirar o arrastrar remolques sobre gomas. Solo en el habla de los dominicanos se llama a esta máquina cabezote.

En otros países de América llaman “cabezal” a este vehículo. Esta denominación también alude al vocablo cabeza.

A pesar de que el cabezote corresponde a la cabina con el motor y los dispositivos de mando, en el habla dominicana denomina también al todo, es decir, esta parte que tira de la plataforma o elemento de carga, así como al conjunto.

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