Argolla, inobservar, embestida/*envestida, bebedera/bebedero

Por Roberto E. Guzmán

ARGOLLA

Una argolla es un aro y, este es una circunferencia. De acuerdo con el diccionario oficial de la lengua una circunferencia es una “curva plana y cerrada cuyos puntos son equidistantes de otro situado en su interior llamado centro”.

En el argot beisbolero de los dominicanos la palabra “argolla” tiene una significación especial que comparte con Cuba y Nicaragua; es una “anotación de cero en una entrada”. Del modo en que se copió es como aparece en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias.

La forma de la argolla se parece mucho o es igual a un cero si esta se hace perfecta en su forma. De allí es de donde los dominicanos y otros hablantes de español americano se han aprovechado para usarlo en los juegos de beisbol, para expresar que una entrada terminó sin anotación.

Se recuerda con claridad que en las narraciones y los comentarios sobre béisbol algunos profesionales decían, cuando un equipo no anotaba ni una carrera durante un partido completo, que a ese equipo perdedor con cero carrera en su haber le “habían colgado nueve argollas”.

Lo que se ha expuesto en esta sección no significa que la palabra argolla no tenga otros significados específicos en el habla de los dominicanos. Se usa también para mencionar el anillo de compromiso o de matrimonio (alianza). Así mismo, es el pendiente (arete) en forma de aro.

No cabe duda de que los aficionados al béisbol en República Dominicana se sentirán muy contentos y conformes si se incluye esta “argolla” en los diccionarios de español dominicano con el significado de cero anotación en una entrada y “nueve argollas” para un partido de ese deporte sin anotación de carrera.

 

INOBSERVAR

“. . .sino que además INOBSERVA el principio de . . .”

A veces el lector se sorprende cuando “se topa” con algún término que resulta familiar y, luego cuando busca confirmar en el diccionario oficial para comprobar si este es reconocido en el español internacional no lo encuentra.

Lo que se describió en el párrafo anterior es casi lo que ocurrió con la utilización del verbo inobservar. Parecía conocido, pero algo advertía que no estaba totalmente acreditado.

Solo los diccionarios de uso registran el verbo inobservar. El Diccionario del español actual, que lo cataloga como verbo transitivo trae, “Faltar a la observancia [de un precepto (cd)]”. (1999-II-2643). Otro diccionario que recoge el verbo es el Diccionario de uso del español, “No observar un precepto, una ley, un reglamento, etc.” (2007-I-1652). Uno puede observar que, en los años transcurridos entre la edición de un diccionario y otro, el ámbito de acción del verbo se ensanchó. En Argentina se utiliza el adjetivo “inobservado -da”, 1 “Que no se observa”. 2 “Que no se cumple o respeta”. Diccionario integral del español de la Argentina (2008:982).

En todos los casos, menos uno, los ejemplos reproducidos en los diccionarios pertenecen al ámbito jurídico, pues se relaciona con el verbo observar en tanto “Guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena”.

En francés tienen varias voces de la familia de inobservar, inobservable, inobservance, inobservation, inobservé, ée. Algo parecido sucede en inglés, inobservance, inobservant. Otro tanto ocurre en portugués, inobservado, inobserváncia, inobservante, inobservável. Tal y como puede notarse existe bastante material en otras lenguas que hacen pensar que como en latín existían voces de esta familia, no es aventurado predecir hoy que un día el verbo estudiado aquí hará su entrada oficial en el español común, corriente, internacional, aceptado y positivamente sancionado.

 

EMBESTIDA – *ENVESTIDA

“. . .esto no siempre era suficiente para evitar la ENVESTIDA de los servicios de espionaje. . .”

Es una historia antigua el asunto de la pronunciación de la uve /v/ y de la be /b/. Muchos de los lectores de esta columna no tuvieron que pronunciar las dos de modo distinto como sucedía en los años en que el autor de estos comentarios asistió a clases de educación intermedia y secundaria.

Las letras son signos gráficos y también son sonidos. En español por fortuna se tiene una ortografía casi fonológica. El español cuenta con veintisiete signos y los fonemas son veinticuatro. Las razones que explican que haya más signos que sonido son básicamente históricas.

Las letras B y V representan un sonido único. Lo que en realidad orienta para saber cuándo se debe utilizar en la ortografía una u otra de estas letras es algo que llega al escribiente por medio de las lecturas asiduas. La lengua consagró una letra u otra en la grafía de las variadas palabras siguiendo la pauta de la historia de la lengua por orientación etimológica

Algo que ayuda en los casos de dudas es llegar a las demás palabras de la misma familia de la palabra sobre la cual se vacila pero que son mejor conocidas por quien escribe. Eso permitirá que se encuentre la representación correcta.

Las dos letras que son el centro de atención de esta sección persisten en el abecedario español  por tradición que se remonta al latín. Hay que advertir que no siempre se siguió al latín en esto, porque el uso también imprimió su huella. Todavía en las aulas se habla de la B de burro y la V de vaca, No hay que sentirse mal por ello, pues en inglés para evitar confusiones tienen la V de Víctor.  La uniformidad en el sonido de las dos letras mencionadas pone a los hispanohablantes en desventaja cuando se refiere a la pronunciación de lenguas extranjeras en las que sí existe la diferencia.

La embestida es la acción y el resultado de embestir. Esencialmente el verbo embestir es lanzarse contra una persona o cosa con violencia. Extendió su campo semántico para los casos en que una persona se dirige a otra con brusquedad para pedirle algo. Posee acepciones en náutica, en tauromaquia y en el léxico militar. No se puede pedir que todos los articulistas sepan etimología, pero sí que sepan ortografía.

 

BEBEDERA – BEBEDERO

“¿Por qué su BEBEDERA de alcohol?”

Las dos palabras son muy conocidas en el ámbito internacional del español. Las dos se examinarán aquí para que se note el curso histórico que han recorrido y cómo algunas acepciones se impusieron antes que otras.

El orden de las acepciones para bebedero, ra se remonta a la edición del 1956 del Diccionario de la lengua española. Primero el agua potable de buena calidad; luego el recipiente, más adelante el abrevadero para aves, etc.

La vida moderna introdujo el bebedero eléctrico de los parques, escuelas y edificios públicos. El hábito de beber con frecuencia o en exceso bebidas alcohólicas trajo a los diccionarios una acepción para esa rancia costumbre.

En la actualidad diez países americanos de habla hispana entienden y usan la palabra bebedera para mencionar la conducta repetida de ingerir bebidas alcohólicas con ese nombre.

Los bebederos han progresado. Al principio fueron solo los de las aves, luego los del ganado, hasta llegar a los mencionados antes para humanos en parques, escuelas y edificios públicos. Comenzaron como fuentes naturales; luego pasaron a ser los surtidores eléctricos.

En República Dominicana un bebedero es una, “Máquina eléctrica que enfría y dispensa agua potable desde un botellón”. Del mismo modo es el “Lugar donde se reúnen los amigos para tomar bebidas alcohólicas”. La última es una acepción que no consta en el Diccionario de americanismos (2010). Sí consta en el Diccionario del español dominicano (2013:83).

© 2019, Roberto E. Guzmán

Caliesaje, distrital, intrusivo/a, sacar filo

Por Roberto E. Guzmán

CALIESAJE

“. . .cuando, con CALIESAJE, exclusivo y excluyente. . .”

Esta es una voz del habla de los dominicanos por todos los costados. Es así por su formación y su significación. Es dominicana, no obstante que el origen proviene de una voz extraña a la lengua española; ese origen es el que la tradición se ha empeñado en asegurar. Se examinarán todas las voces de esta familia porque como se entenderá más adelante, esta ha procreado una descendencia numerosa.

  1. Emilio Rodríguez Demorizi calificó de “palabra misteriosa” a la voz calié que se encuentra en el origen de caliesaje. Calié es “espía, delator”. La explicación tradicional para la voz calié es que esta proviene del criollo haitiano kaye cuyo acento va sobre la letra E /e/ que corresponde al francés cahier, que es cuaderno en español; porque -continúa la tradición- los espías haitianos andaban con un cuaderno anotando los nombres y direcciones de los desafectos al dominio haitiano sobre la parte este de la isla de La Española.

¿Cuánto de esto puede ser verdad? Se duda de esta explicación, pues en esa época las personas capaces de escribir eran muy pocas; sobre todo si se tiene en cuenta que la tasa de analfabetismo en la isla entre los años de 1822 a 1844 era altísima. Con esta explicación puede descartarse la explicación del origen de la voz calié.

De un modo o de otro a un espía delator o persona del espionaje político en la Era de Trujillo se le conocía con el nombre de calié, el plural es calieses. La gama de calieses iba desde el informador hasta el represor, torturador.

El caliesaje era el espionaje. Puede notarse que las terminaciones de las dos palabras -caliesaje espionaje- es la misma -aje. La voz refiere la actividad a la que se dedicaban los calieses. La formación de la palabra tomando como base la voz calié se ajusta a los cánones de la lengua española.

El caliesaje era el espionaje que existía en esa época que revestía las características de un régimen dictatorial. Estas voces pertenecen al español dominicano de modo exclusivo.

 

DISTRITAL

“. . .por su opinión contraria a la creación de otro ayuntamiento o junta DISTRITAL. . .”

Casi puede escribirse que la voz del título está a punto de entrar en el diccionario oficial de la lengua. La aseveración anterior viene del hecho de que no figura en la nómina oficial de palabras reconocidas, aunque sí se encuentra en el Diccionario de americanismos (2010) donde se asegura que es de uso en diecisiete países de América.

Si se considera la cantidad de personas hablantes de español que viven en esos países, así como la extensión territorial de estos, podría escribirse que la ausencia de esta voz del lexicón oficial es una injusticia.

No es un secreto el origen de la voz distrital, pues por su formación se vincula con toda facilidad con la palabra distrito. El sufijo -al es propio de los adjetivos que indican relación. En el diccionario mencionado aquí por su nombre se asienta que es una voz del ámbito culto; por tanto, hay más razón aún para que se la consagre en el sanctasanctórum de la lengua española.

El Diccionario del español actual (1999-I-1648) califica el uso de raro, pero asienta la voz, “De(l) distrito”. El Diccionario de uso del español (2007-I-1066) también recoge la voz. Es prudente que se recuerde la acepción oficial de la Real Academia para la palabra distrito, “Cada una de las demarcaciones en que se subdivide un territorio o una población para distribuir y ordenar el ejercicio de los derechos civiles y políticos, o de las funciones públicas, o de los servicios administrativos”.

Las herramientas modernas que existen en el mundo actual permitirán evaluar si el uso aún es raro, como se aseguraba en el año 1999, a pesar de que se conoce la voz en tantos países de Hispanoamérica.

 

INTRUSIVO/A

“,  , . una inconsistencia provocó una inspección más INTRUSIVA. . .”

“. . . utilizando sistemas de inspección no INTRUSIVOS. . .”

Este vocablo ha llegado al español de las riberas del inglés. En esa lengua es intrusive. En esa lengua posee varias acepciones. No todas han pasado al español. Una de ellas es, “caracterizado por intrusión. Otra es, introduciéndose donde no es bienvenido o invitado. Este intrusivo del inglés desempeña las funciones de nombre y de adverbio en esa lengua.

Según parece el Diccionario de la lengua española no ha tenido tiempo de ocuparse del vocablo en español. El Diccionario de uso del español (2007-I-1678) reconoce a intrusivo en su función de adjetivo, “Que implica intrusión”. La intrusión es una acción de introducirse indebidamente una persona en un lugar. Con relación a cosas es introducirlas en el seno de otras.

La redacción del Diccionario del español actual (1999-II-2687) se sirve de la noción de intrusión para caracterizar el adjetivo, “Que ha penetrado por intrusión”. En inglés, así como en español, este intrusivo tiene una acepción en geología.

En los ejemplos que se reprodujeron al principio de esta sección la voz se utiliza con respecto a métodos o sistemas que penetran, se entrometen o invaden en el campo de una actividad. El tiempo dirá si llegará el día en que el uso imponga esta nueva voz que no es completamente extraña a la lengua.

 

SACAR FILO

“Las mentes descabelladas que pretenden SACAR FILO político a la situación . . .”

Al principio se pensó que esta locución verbal era exclusiva del habla de los dominicanos. Pero no es así en realidad, pues como muchas otras palabras y locuciones, los dominicanos las comparten con los cubanos.

En el Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:204), se define la locución como usada para, “Aprovechar una situación para sacarle provecho a algo”. La locución viene avalada en ese diccionario con un ejemplo tomado de un artículo de la prensa diaria de Santo Domingo.

La documentación de la misma locución, pero en Cuba, aparece en el Diccionario ejemplificado del español de Cuba (2016-I-521), donde consta en tanto, “Aprovechar al máximo una oportunidad que se presenta”.

A pesar de que la redacción en ambos diccionarios no es idéntica, la idea que subyace en ambas es la misma. El verbo que introduce las dos interpretaciones es el mismo, “aprovechar”. Una “situación” es lo que se aprovecha en República Dominicana; en Cuba es una “oportunidad”.

Por medio de la lectura de estas similitudes se comprueba una vez más la coincidencia que se encuentra con mucha frecuencia entre estas dos islas, sus habitantes, su habla y sus costumbres.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Asfixie, patana, ara/en aras de, holista, sembrado

Por Roberto E. Guzmán

ASFIXIE

“. . . cuya muerte se debió a ASFIXIE por sumersión. . .”

En esta frase todo iba muy bien con el empleo del adjetivo relativo posesivo “cuya” y “sumersión” que son palabras domingueras. Lo que atrajo la atención fue el “asfixie” que aparece destacado en la cita.

En el español dominicano es común oír que una persona “tiene un asfixie” por otra. Hay quienes quieren ser más correctos y dicen que esa persona está asfixiada (afisiá) por la otra.

El Diccionario del español dominicano (2013:54) al tratar el nombre de género masculino escribe, “Enamoramiento profundo” y atribuye a los jóvenes o a la juventud el uso. Muchas personas pueden pensar que solo los jóvenes son capaces de experimentar este intenso tipo de sentimiento. Es cierto que el nombre nació y se propagó entre los jóvenes de las ciudades, pero el enamoramiento hondo puede llegar a cualquier edad.

Hay que resaltar aquí que esta denominación solo se conoce en República Dominicana, es pues exclusiva de los dominicanos y, a pesar de que se originó en el registro juvenil, la voz no ha desaparecido del léxico de ese segmento poblacional.

Los puertorriqueños tienen su propio “asfixie” que es el del texto copiado al principio de esta sección. Allí se usa en lugar de asfixia.

 

PATANA

“. . .dos PATANAS compiten paralelas. . .”

La patana dominicana es un tipo de vehículo de carga. Es un vehículo de grandes dimensiones para transportar cargas de mucho peso y dimensión. Lo que permite caracterizar la patana es que tiene un cabezote que es la cabina en la que se encuentra el motor y las gomas, llantas o neumáticos de tracción.

Otra característica de este tipo de camión es que no tiene cama. Lo que tiene es un dispositivo especial sobre el que se conecta una plataforma. Esa plataforma sirve para colocar sobre ella los artículos que se transportarán. La plataforma también tiene gomas que soportan la carga y un sistema de frenos que ayudan a detener el vehículo cuando se acciona el pedal del freno.

Esta patana no debe confundirse con el famoso catarey que fue como se llamó al camión de arrastre detrás del cual se articulaban vagones para el transporte de caña. El nombre le vino a este camión porque se usó sobre todo para alimentar de caña un central azucarero (ingenio) situado en Villa Altagracia que llevaba ese nombre, Catarey. Catarei era el nombre de un lugar en la provincia de San Cristóbal. Indigenismos (1977:352).

En la actualidad las patanas son de gran utilidad para transportar los contendores que llegan o se van en buques de carga. La forma de las plataformas facilita que se transporten los contenedores, pues estos son colocados y retirados con la ayuda de grúas gigantescas.

Con estas notas se espera contribuir a que se actualicen las definiciones de cada uno de estos tipos de vehículos.

 

ARA – EN ARAS DE

“. . .situar los intereses grupales y hasta personales EN *ARA DE objetivos. . .”

En sentido general la palabra ara se usa como sinónima de la palabra altar. En otros tiempos fue una piedra o losa colocada sobre el altar sobre la que se expandía el corporal, que es el lienzo sobre el cual se ponen la hostia y el cáliz.

Aparte de las ceremonias que se celebran en las iglesias, la palabra altar se utiliza con mayor frecuencia en sentido figurado.

Puede arriesgarse la opinión de que la locución prepositiva en aras de es muy común en el español culto, y de esa forma es como debió aparecer en el texto que se copió. La locución sirve para expresar, “En honor o en interés de; en beneficio de”. En muchos casos en el habla se usa la locución para llevar el mensaje de que se sacrifica algo para conseguir otra cosa más.

Esto equivale a expresar que cuando se utiliza la locución prepositiva, la palabra ara debe escribirse en plural, vale decir con la ese /s/ al final, aras, en aras de.

 

HOLISTA

“. . .bajo el enfoque HOLISTA. . .”

Este vocablo no se encuentra entre los inventariados en el  diccionario oficial de la lengua española. A pesar de eso otros vocablos parecidos a este, es decir, de la misma familia, sí están. Holismo que es el sustantivo se halla entre los que constan en el diccionario académico.

El holismo es un concepto que pertenece a la Filosofía y lo define el mentado diccionario así, “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”. El otro término asentado en ese mismo diccionario es holístico, “perteneciente o relativo al holismo”.

El autor de estos comentarios acerca de la lengua tuvo contacto con las voces equivalentes en inglés en el área de la medicina. En esas ocasiones se trataba de dar un tratamiento que comprendiese tanto el cuerpo como la mente. A ese tipo de tratamiento se les llamaba “tratamiento holístico”.

El Nuevo diccionario de voces de uso actual se ocupa de este aspecto del holismo y lo define como, “Tratamiento médico de la persona en su conjunto y no por síntomas aislados”. (2003:580). Esta es una “doctrina médica alternativa”, que es la forma en que el Diccionario de uso del español (2007:1964) lo define. Es entonces un “sistema médico que considera al ser humano integrado como una unidad funcional”. Spanish-English English-Spanish Medical Dictionary (1996:312).

Holístico es el adjetivo que corresponde a esta familia de palabras y es lo que debió escribir la persona que redactó la frase que se reprodujo al principio de esta sección.

 

SEMBRADO

“. . .todavía SEMBRADA en la guerra fría. . .”

Leído de pronto un hispanohablante promedio no sabe qué pensar acerca del empleo del verbo sembrar en esta compañía. Para poder extraer sentido a una corta frase como la reproducida más arriba hay que dar rienda suelta a la imaginación.

En los diccionarios generales de la lengua el verbo sembrar ha acreditado acepciones que gozan de amplia popularidad y que han disfrutado de amplio uso. Este verbo puede desempeñar funciones de verbo transitivo o intransitivo. Se conoce porque significa esparcir, diseminar semillas. En otra de sus acepciones es derramar cosas. En otra índole de acepciones llega a las ideas y sirve para llevar el mensaje de hacer cosas en un momento para beneficiarse de los resultados más tarde. Puede dejarse ahí lo relativo a las acepciones, aunque no se agoten, para pasar a proyectar luz sobre lo que realmente se piensa que significa en la frase y de dónde sale ese uso.

Este uso del verbo sembrar es una extensión tomada de una significación que posee el verbo en el español dominicano. Esa acepción es, “Sentarse alguien en un lugar por mucho tiempo”. En la acepción que se tomó del Diccionario de americanismos (2010), se destacaron las partes que son salientes y permiten considerar de algún modo a sembrar con el sentido de permanecer.

En Cuba y en El Salvador conocen el verbo sembrar con una significación próxima a la anterior, “Establecerse alguien en un lugar, generalmente por mucho tiempo”. En esta definición también se destacaron las partes que sugieren continuar, quedarse.

La idea que se sostiene aquí es que el verbo sembrar en esta frase equivale a seguir en una posición ideológica, en lugar de un sitio, retenido por sus ideas o su voluntad, a pesar de que las circunstancias hayan cambiado.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Ampué, bracero/brasero, ilustrador/lustrador, a propósito/apropósito, sendos/*sendo

Por Roberto E. Guzmán

AMPUÉ

No recordaba el autor de estos comentarios haber oído esta palabra que según aseguran algunos textos pertenece al español dominicano.  Luego de obtenidas las noticias acerca de la existencia de la voz del título, se procedió a determinar lo relativo a su vigencia.

Una fuente que utiliza el autor de estos comentarios a modo de verificación de voces del español dominicano, recuerda en la provincia de San Cristóbal, en Cambita para ser más preciso, esa era voz corriente en el seno de su familia. La primera noticia acerca de esta voz llegó de viva voz a oído de quien esto escribe, a través de dos hermanos oriundos de Miches. Por la procedencia de las fuentes, puede asegurarse que la voz no pertenece solo a la región suroeste del país.

Aparte de la relación personal que se ha recogido acerca de la voz, esta se encontraba ya en el Diccionario de criollismos de Ramón Brito editado en 1930 en San Francisco de Macorís. Esta información se obtuvo del Diccionario de dominicanismos (2010:19), obra en la que se la tiene como un cibaeñismo. Esa clasificación sitúa en otra región de la República Dominicana la voz del título.

Conforme con lo que reproduce el último diccionario mencionado, Brito escribió que el significado de la voz era o es, “Así es, Ya usted ve”. A esto la obrita De nuestro lenguaje y costumbres añade, “Significa conformidad con una opinión” (1967:38).

Otra obra que reconoce el dominicanismo es el Real diccionario dominicano, (2017:29), y agrega a lo anterior que vale para expresar “de acuerdo”. La fuente que se mencionó antes, que se usa para verificar las voces dominicanas, recuerda que en su familia se utilizaba “ampué” a manera de enlace entre oraciones, con un valor de conjunción o adverbio. Ella piensa que podía ser un barbarismo o la combinación de dos palabras, quizás de “entonces, pues”. La informante sitúa el uso en su entorno familiar todavía en los años sesenta del siglo XX.

Por lo expuesto más arriba, es necesario hacer un espacio a esta palabra en las ediciones posteriores a esta intervención en los diccionarios de español dominicano que hacen honor a este nombre.

BRACERO – BRASERO

“La vida material elevada de los BRASEROS comprados a Haití. . .”

“Una cosa es con ese y una persona es con ce”. Estas dos palabras del título por su significado son muy diferentes entre ellas. No hay “derecho” a confundirlas. Solo un descuido mayor puede llevar a colocar a una en lugar de la otra. Más adelante se explicará el significado y el uso de cada una de ellas.

El bracero al que se refiere la frase copiada al principio de esta sección es el “jornalero no cualificado que trabaja en el campo”, que es la definición que ofrece el diccionario oficial de la lengua española. Es un trabajador del campo que solo cuenta con su brazo para ganarse la vida. Por costumbre en el habla dominicana esa es la designación con la que se conoce al jornalero de la caña. Cuando en República Dominicana se habla o escribe acerca de la importación de braceros haitianos se sobreentiende que son contratados (¿?) para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar que en ese país son cañaverales. Esta persona es el prototipo de bracero. El nombre a estos hombres les viene de brazo.

Un brasero es una cosa muy distinta. Puede ser un medio de calefacción; puede ser también un fogón portátil para cocinar o para mantener calientes algunos alimentos. El nombre de estos les viene de la palabra brasa, que es la leña o el carbón encendidos, reconocido por su color rojo.

No existe explicación alguna para la confusión entre los dos vocablos. Solo la escasa lectura puede relacionarse con este tipo de error. Es lamentable que así sea.

ILUSTRADOR – LUSTRADOR

“. . . estuvo en las calles. . . como ILUSTRADOR de zapatos (limpiabotas)”.

En esta parte de estos comentarios se está de nuevo ante la confusión entre palabras de escritura semejante. Esta clase de errores se producen no solo como consecuencia de las similitudes en las grafías de los vocablos, sino también, y sobre todo, por la falta de cuidado del redactor en los procesos de aprendizaje. En algunas ocasiones se redacta y no se analiza lo redactado.

Con respecto de ilustrador, esa es la persona que ilustra, en la mayoría de los usos corresponde a aquella persona que hace las ilustraciones, es decir, que crea los dibujos, las estampas o grabados en las publicaciones.

En Hispanoamérica el lustrador es la persona que lustra, que da brillo a los muebles o a los zapatos. Por suerte al redactor del ejemplo copiado se le ocurrió incluir entre paréntesis la palabra conocida en otros países de Hispanoamérica, limpiabotas. No hay que extrañarse si algunos países favorecen una manera diferente de llamar a la persona que tiene por profesión el limpiar y hacer brillar los calzados.

Desaciertos de este tipo se evitan con una dosis de cuidado en la redacción. Basta con leer con atención lo escrito para darse cuenta de que hay algo que “cojea” en el texto.

A PROPÓSITO – APROPÓSITO

“APROPÓSITO, como asunto curioso. . .”

El sustantivo apropósito es una curiosidad en el lenguaje de todos los días. Un apropósito es una breve pieza teatral de circunstancias.

“A propósito” es una locución que el Diccionario de uso del español llama “expresión calificativa” (2007-II-2414). Si se la emplea con funciones de adjetivo, locución adjetiva, indica que eso de que se habla es “oportuno o adecuado para lo que se quiere o para el fin a que se dedica”. En los casos en que se desempeña como locución adverbial transmite el mensaje de lo “hecho adrede, de forma deliberada, intencional, voluntaria”. También se usa para comunicar que algo que se ha mencionado, sugerido o recordado, trae la idea de hablar de otra cosa específica.

Cuando se dice o escribe “a propósito de”, la locución prepositiva transmite la idea de “acerca de”. Como puede deducirse de las oraciones anteriores, un descuido en la redacción es capaz de cambiar el sentido del mensaje.

 

SENDOS – *SENDO

“. . .por escribir *SENDO libro. . .”

Sendos se escribe solo en plural como consecuencia de su significado. Es un adjetivo distributivo que significa “uno para cada una de las personas o cosas mencionadas”. Algunos hablantes solo lo usan para personas pensando que es de uso exclusivo para referirse a personas sin incluir cosas, objetos.

El Diccionario de la lengua española entiende que es un adjetivo plural con el sentido de “uno y otro”. En sus funciones de pronombre puede ser femenino o masculino plural.

Otros hablantes lo confunden con “ambos” que no tiene valor distributivo. Ambos-as es un adjetivo cuya significación es “los dos, uno y otro”. En algunos casos funciona como pronombre, y sirve para mencionar “las dos personas o cosas consabidas”.

A propósito de “ambos”, la norma culta actual es que este “no debe ir precedido ni seguido de artículo ni de ningún otro determinante”. Diccionario panhispánico de dudas (2005:44).

De nuevo se repite que estas grafías y funciones no se fijan en la memoria de los hablantes y escribientes porque leen sin prestar la debida atención a lo que leen, pasan la vista sobre el texto pero lo hacen de modo mecánico.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Cubear (cubiar)/cubo, ficcionalizar, treinta y cuatro/treinticuatro

Por Roberto E. Guzmán

CUBEAR (CUBIAR) – CUBO

Cubear (cubiar) es engañar, timar, así se encuentra definido en el Diccionario del español dominicano (2013:227). El cubero es la persona engañadora, timadora. Un cubo es un engaño, una mentira, una promesa falsa. Todo lo copiado con anterioridad procede del mencionado diccionario, en la página referida.

Allí se encuentra también la locución verbal “echar un cubo” que consta en ese lexicón así: “Engañar, timar a alguien”. No se está completamente de acuerdo con la definición que se halla allí. Hay que matizar esta opinión, quizás en los cincuenta años transcurridos “cubiar” ha ampliado su ámbito de acción.

Los recuerdos de las conversaciones y los intercambios verbales de la época de hombre joven lo que trae a la memoria es que los cubos solo se echaban a los cueros; es decir, que “echar un cubo” era irse sin pagar de un sitio de prostitución después de haber utilizado los servicios sexuales de una prostituta.

Con la explicación anterior se aboga por poner una limitación en cuanto a la caracterización de la persona que es víctima del engaño. La especificación anterior entra en contradicción con lo que ha recogido el Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:147) donde se consigna que la locución verbal mentada sirve para transmitir el mensaje de “engañar o mentir a alguien” y “participar en un juego sin dinero y no poder cumplir con la deuda contraída”. En ese diccionario se usan dos ejemplos de la literatura dominicana para ilustrar el cubo en perjuicio de las prostitutas. No aparece ejemplo alguno de las otras acepciones; por esto se piensa que la otra significación fue recogida -quizás- del uso oral moderno.

Como consecuencia de este tipo de travesura, echar un cubo, el vulgo creó la frase “cuarto en mano y culo en tierra”; lo que equivale a decir que primero se paga si se desea ver acción, o, antes de recibir un servicio de cualquier índole que este sea. La frase pasó al habla popular ampliando su campo de acción, pues de manera festiva se usaba o usa para indicar que hay que pagar por adelantado antes de recibir algún tipo de servicio.

 

FICCIONALIZAR

“. . .es una versión FICCIONALIZADA de. . .”

Hay verbos en uso que no han adquirido carta de ciudadanía en el ámbito de la lengua regulada; no obstante, por la forma en cómo están formados y por el sentido que transmiten, a los hablantes les parece que deberían ser oficializados.

No figura en el diccionario oficial de la lengua el verbo que se supone que está en el origen de este “ficcionalizada”, que podría ser ficcionalizar. Tampoco figura el verbo “ficcionar”. Lo que sí existe en el diccionario oficial de la lengua es el adjetivo ficcional que se define allí, “Perteneciente o relativo a la ficción”.

La palabra ficción tiene un puesto bien ganado en ese diccionario donde aparece como “invención”. Debajo de esa acepción viene otra que amplía la anterior, “Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios”.

Por las definiciones que se han vaciado se puede deducir que hay espacio para hacerle un lugar a uno de los verbos antes sugeridos, ficcionalizar, ficcionar. El primero se ampara en el sustantivo ficción; el segundo puede reclamar apoyo en la otra palabra inventariada en el mentado diccionario, ficcional.

En lengua española generalmente se recurre a un circunloquio para expresar lo que uno de estos verbos podría llevar como mensaje, “escribir (obras de ficción), crear ficción, imaginar ficción”.

Existe antecedente con relación al verbo ficcionar, pues este consta en el Diccionario del español actual (1999-I-2154), “Imaginar [algo no real]”. Ese lexicón trae un texto para documentar el uso que data de 1990.

De la misma familia de palabras son ficcionalización y ficcionalizado. Esas dos forman parte del inventario del Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:483). Para la primera de las dos coloca esta definición, “Acción y resultado de ficcionalizar (dar carácter de ficción [a algo])”. Para la segunda palabra, el adjetivo, “Que ha sido hecho ficción”. Los ejemplos de empleo corresponden a publicaciones de 1999.

Es posible que las personas cultas prefieran el verbo más largo, ficcionalizar, que se forma sobre la base del adjetivo ficcional, al que se le añade la terminación verbal -izar.

Algo que debió escribirse desde el principio es que se simpatiza con la creación y reconocimiento del verbo o los verbos, algo que quizás ya percibió el lector acucioso por la redacción de la introducción de esta sección.

En inglés existe el verbo fictionalize que probablemente ha servido de inspiración para los dos verbos considerados aquí. El Merriam-Webster´s Dictionary trae una acepción que traducida es esta, “convertir, transformar o tratar a manera de ficción”. (Traducción RG).

 

TREINTA Y CUATRO – TREINTICUATRO

“. . .*TREINTA CUATRO diputados participantes . . .”

Con respecto a cómo deben representarse en la escritura, en letras, las expresiones numéricas, existe mucha hesitación. Quizá ha contribuido a esto los cambios o más bien las directrices ambiguas de algunos textos. Algo que pudo confundir a los escribientes de español es que la forma de exponer algunas reglas o recomendaciones no eran tan claras como son en la actualidad. En los párrafos siguientes se expondrá el asunto con las normas.

“Se escriben preferentemente en varias palabras las expresiones complejas a partir de treinta. . .” Lo que consta vaciado entre comillas es lo que puede leerse en el Libro de estilo de la lengua española (2018:145). Más adelante en esa obra puede leerse, “No obstante, en el caso de los cardinales complejos entre 30 y 100, es también válida la escritura en una sola palabra . . .”

Las grafías complejas son anticuadas y deben evitarse, ejemplo de estas son diez y ocho, veinte y seis, tres cientos. La terminología empleada en la primera frase de este párrafo se sacó del Diccionario panhispánico de dudas (2005:119).

Hay que escribir en la actualidad en una sola palabra los cardinales simples, es decir, del uno al quince. Así mismo se hará con todas las decenas y las centenas.

Mientras más sencillo se expone el asunto, más fácil resulta retenerlo.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Comparonear, mediodía/medio día, *avalanchar, «workshop»

Por Roberto E. Guzmán

COMPARONEAR

Todos los hablantes de español dominicano saben muy bien lo que “comparón” significa; es la persona presumida, pretenciosa, arrogante.

Con relación al verbo que se trae en esta entrega, comparonear, ha sucedido algo muy común en las lenguas naturales, del adjetivo o sustantivo surge un verbo que mantiene estrecha relación con estos.

Este verbo del título es el que presenta la forma en que se comporta el sujeto comparón. En las oraciones naturalmente formará parte del predicado. Gracias a este verbo el comparón se presentará desempeñando las funciones propias de la acción, de movimiento, de estado, de proceso; esto lo hará en el tiempo correspondiente a estas.

El comparón lo que hará con su conducta es mostrarse muy orgulloso de sí mismo o de sus cosas. Se preocupará en demasía del aspecto físico para aparentar atractivo. Pretenderá ser más de lo que en realidad es; se creerá superior a los demás. Demostrará así una inclinación desmesurada a creerse mejor que sus semejantes, con quienes se compara regularmente con palabras o acciones para resaltar las cualidades que él mismo considera que lo hacen preferible o más conveniente.

Esta forma de actuar que se ha detallado más arriba es la que caracteriza el proceder del comparón; por lo tanto, es comparonear. En los diccionarios del español dominicano hay que hacer un espacio para este verbo y así documentar su existencia.

 

MEDIODÍA – MEDIO DÍA

“El Show del Medio Día . . .”

En lo que se ha copiado a manera de ejemplo aparece Medio Día, esto es, escrito con dos iniciales mayúsculas tomando las dos palabras con el valor de título o nombre de un espectáculo. Que se tome la combinación del adjetivo con el nombre, medio día, para que desempeñe las funciones de nombre es legítimo.

Ahora bien, hay que aprovechar la ocasión para exponer las diferencias que existen entre los dos vocablos del epígrafe, pues la presentación en una sola palabra o en dos dependerá de su significado y función en la oración.

Escrito en una sola palabra, o en dos elementos, el significado no es el mismo. Mediodía, así en una sola palabra, es el momento del día en que el sol se encuentra en el punto más alto sobre el horizonte del lugar de que se trata. Es, además, el período que transcurre alrededor de ese momento, las doce del día. Así como para referirse al período entre las doce del mediodía y las dos de la tarde. Según parece, por el uso, el mediodía se sitúa alrededor de la hora del almuerzo, de allí que en algunos textos españoles sitúen ese momento entre las dos y las tres de la tarde.

Escrito en dos partes, medio seguido de día, comprende un período más largo que debe tomarse como la duración de la mitad de un día o de una jornada, sin que tenga que ser exacto en su duración.

Se debe recordar que mediodía también es una forma de llamar el punto cardinal opuesto al norte, sinónimo de “sur”. Hace unos años mediodía era la palabra favorita para aludir al sur de Francia, se decía o escribía acerca del Mediodía francés.

 

*AVALANCHAR

“En estos precisos momentos se AVALANCHA una multitud. . .”

En esta corta frase se detecta la existencia de varios errores. Estos se señalarán individualmente y se ofrecerá información acerca de algunas palabras que se asemejan.

La voz del título no aparece en sitio alguno. No se consigue rastro de ella. Se presume por su terminación que es un intento de crear un verbo. Esta presunción nace de la terminación de la voz y la construcción de la frase, pues parece que se trata de un movimiento de la multitud hacia un destino.

En la frase citada la conjugación (¿?) del verbo contiene una palabra, avalancha, que es conocida en español moderno. Se ha escrito moderno porque esa palabra quedó consagrada en el español cuando entró al diccionario académico en la edición de 1970 con la acepción “alud” (1970:146).

  1. Humberto Toscano en Hablemos del lenguaje, calificó la palabra avalancha de “viejo galicismo del siglo XIX”. Allí sostiene que ella “ha superado en el uso cotidiano” al castizo alud; sobre todo en las acepciones figuradas. (1965:334).

Si la palabra avalancha tuvo que permanecer en espera durante más de setenta años para obtener una sanción favorable, habrá que imaginarse la larga espera que tendrá que aguantar este invento que aparece en el epígrafe.

Ni en francés se ha conseguido un verbo de esta familia. Lo que sí existe es un adjetivo de esta familia de voces que apareció en 1927, a pesar de que avalanche figura en esa lengua desde el año 1611. En esa lengua esa es una voz importante por la frecuencia de aludes que se producen en invierno en las montañas con las caídas de nieve. Tiene incluso en francés sentido metafórico.

La voz francesa es un préstamo tomado del franco provenzal. Dictionnaire historique de la langue française (2012-I-249). Todavía en el siglo XVI en francés era lavanche que llegó a avalanche por el influjo de aval que en esa lengua es la parte inferior de un curso de agua o de un valle.

El alud del español no tiene nada que envidiar a la avalanche del francés, pues el vocablo castizo también alcanza a otras materias y no solamente a las masas de nieve que se desprenden por una vertiente.

Después de esta larga revisión, viene a la mente la idea de que el redactor quiso escribir algo parecido a “abalanzar(se)” que expresa “lanzar(se), arrojar(se) en dirección a alguien o algo”.

 

WORKSHOP

“. . . se harán los WORKSHOPS, donde se . . .”

No existe justificación alguna para continuar usando la voz workshop en español, cuando existen palabras del acervo común que sirven muy bien el propósito de nombrar el cursillo intensivo de enseñanza que en inglés denomina esa voz.

La lengua española ha ido lejos, hasta acomodar una acepción de una de sus palabras para cubrir exactamente las actividades que se hacen en los workshops. Lo que se esboza en la oración inmediatamente anterior a esta será desglosado en detalle en el cuerpo de esta exposición.

Fundéu de manera diáfana propugna la palabra “taller” para reemplazar el anglicismo workshop. Para justificar esa selección escribe que taller “hace referencia al concepto de ‘seminario’ o ‘reunión de trabajo’. La palabra seminario consta en la segunda acepción de taller, y en sí misma designa una clase de un profesor con sus discípulos para trabajos de investigación o, de trabajo en común de maestros y discípulos para labores de investigación o práctica de alguna disciplina.

Con esta respuesta Fundéu se aleja de la simple noción de “reunión de trabajo” para definirlo más bien como un concepto amplio de un, “Grupo de personas que realizan un trabajo persiguiendo un fin común”, que fue propuesto por el Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:1348).

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias recoge la voz del inglés en letra cursiva y destaca su procedencia de la lengua inglesa. Ese lexicón escribe que esa voz es de uso en Chile, Nicaragua y Puerto Rico. En la actualidad se piensa que es de uso, además, en otros países hispanoamericanos. La acepción en este que acompaña a la palabra es, “taller, seminario”.

La voz inglesa forma parte de ese léxico desde el año 1562 y el Merriam-Webster´s Dictionary la define, “programa intensivo generalmente educativo para un grupo pequeño de personas, enfocado especialmente en técnicas y capacitación en un campo específico”. (Traducción RG).

© 2019, Roberto E. Guzmán

Mermejo, terminal/terminar, pender de/pender *en, abasto/*a bastos

Por Roberto E. Guzmán

MERMEJO

Esta voz es un dominicanismo por todos los costados. Esto así porque no existe la voz en ninguna otra variante de español conocida. Es una creación de los dominicanos con un significado propio; o mejor, con varios significados.

El Diccionario de americanismos recoge la voz del título con al significado de “dinero”. No puede evitarse el afirmar que antes de leer lo que ese diccionario consigna, ese valor no se conocía para esa voz.

En lugar del significado apuntado más arriba ya se había oído la voz mermejo para ponderar la dimensión o la importancia de algo. De esa manera también la han anotado varias obras dedicadas al estudio del español dominicano.

Una característica que hay que destacar con respeto a esta voz es que en el uso cuando se la ha oído y cuando se la ha usado esta generalmente se antepone al nombre de lo que se va a sopesar. Así se ha oído de boca de los hablantes de español dominicano decir, “En mermejo problema se ha metido”. “Andaba buscándolo con un mermejo cuchillo en la mano”.

De los ejemplos anteriores puede colegirse que el mermejo que se ha conocido significa o significaba “grande, enorme, extraordinario, mayúsculo, voluminoso”.

Con esta intervención se espera contribuir a que en el futuro los lexicógrafos tomen en cuenta las observaciones contenidas en este aparte para incorporarlas a los diccionarios que honran esa denominación.

 

TERMINAL – TERMINAR

“La base del conflicto es la construcción de una TERMINAR de autobuses. . .”

Las dos palabras que figuran en el título tienen una pronunciación muy parecida. Además, en algunas regiones de la República Dominicana pueden provocar mayores problemas por las características del habla de esas regiones. Entre las dos palabras estudiadas aquí solo existe una diferencia, es la consonante final.

Terminar es el infinitivo del verbo que indica poner fin o término a una cosa; consumir o agotar una cosa; tener una cosa fin y otras acepciones afines a estas.

Terminal tiene estrecha relación con la otra palabra en la acepción en que señala el fin o término de una cosa o situación. En el caso específico del texto reproducido a manera de ejemplo, la palabra significa punto extremo de una línea de transporte público.

Para poner fin al asunto de la confusión, se ofrece una clave que puede resolver el asunto. El infinitivo del verbo, como tal, termina con la consonante erre /r/. La otra palabra, la que lleva la ele /l/ al final, es el último sitio adonde llega un servicio de transporte público. No se piensa que sea tan difícil retener estos datos que permiten distinguir el verbo del adjetivo, o nombre. Si se retiene uno de modo firme, la confusión queda eliminada.

 

PENDER DE – PENDER *EN

“. . .consciente de que su corta y agitada vida PENDÍA EN manos de la . . .”

En muchas ocasiones las dudas que asaltan a los redactores con respecto de las preposiciones que deben seguir a algunos verbos les vienen de las palabras del complemento. Esto sucede en algunos casos, como el de la cita, porque el redactor no se da cuenta de que la palabra que sigue a la preposición se usa en sentido figurado. Aquí se analizará el asunto.

El verbo pender acepta más de una preposición para introducir sus complementos. Las preposiciones dependerán del significado que se elija de entre los que posee ese verbo. En esta sección se repasarán las varias acepciones del verbo que obligan a colocar una preposición en lugar de otra.

Sin lugar a dudas, la primera acepción que se reconoce para el verbo pender es, “colgar, suspender”, los dominicanos dirían guindar. Para esta significación la preposición que debe acompañar al verbo es DE. En sentido figurado este verbo indica también, “depender (de) y agarrar(se) (de). En los dos últimos casos la preposición que corresponde es DE.

Pender puede adquirir el sentido de “gravitar, pesar”, de modo que debe hacerse acompañar por la preposición sobre. Ejemplo: “Pende sobre su persona una acusación grave”.

Lo que se observa con respecto de este verbo es algo que sucede con muchos otros verbos, esto es, que cambian el sentido específico dependiendo de la preposición que los acompañe.

 

ABASTO – *A BASTOS

“. . .el dispensario . . .no da A BASTOS para servir a toda la población”.

Algunas palabras por sus similitudes pueden generar confusiones. Las preposiciones contribuyen en algunos casos al lío que se crea entre los vocablos que tienen parecido; esto de las preposiciones proviene de la forma en que el hablante integra en el habla las preposiciones a las palabras que vienen después de las primeras.

Abasto es una sola palabra que consta en todos los diccionarios de español porque es muy común en el habla. Si en la actualidad es palabra del habla diaria, antes lo era aún más.

Esa palabra entre otras significaciones es sinónima de abundancia, y es la provisión de bastimentos, especialmente víveres. En las labores de bordado es la parte secundaria. En Venezuela, informa el Diccionario de la lengua española, es, “tienda pequeña de alimentos”.

Dar abasto” es una locución verbal que expresa, “Dar o ser bastante, bastar, proveer suficientemente”.

El nombre basto por sí solo mantiene varias significaciones, es una carta de la baraja española; es un aparejo de caballería de carga. En funciones de adjetivo es, “grosero, tosco; aplicado a una persona indica que es tosca, de poca delicadeza.

El hábito de la lectura, sobre todo de la buena literatura puede ayudar a evitar este tipo de errores. La diferencia en casos como el que se repasa aquí se presenta cuando se lleva a la escritura lo que se dice en la conversación cotidiana, porque al escribir se hace necesario observar las separaciones y segregar las palabras como tales.

© 2019, Roberto E. Guzmán

 

Asirimbar, especia/especie, turistear, crescendo

Por Roberto E. Guzmán

ASIRIMBAR

Los hablantes de español dominicano renuevan constantemente los recursos de que disponen para expresarse. Esto lo hacen de forma sobresaliente en el uso de las voces que pueden considerarse vernáculas.

Puede observarse una actualización de este tipo en lo concerniente al verbo del título. En esta sección se abundará sobre el verbo que llena un vacío en el habla de los dominicanos, pues el adjetivo y el nombre de la misma familia formaban parte ya del español dominicano.

Los diccionarios de español dominicano hace largo tiempo que asientan la voz “sirimba”. El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias también inventaría esa voz como perteneciente al léxico dominicano. En ese diccionario se reconoce que la voz sirimba es de uso en Cuba y República Dominicana.

La acepción que asienta ese diccionario es, “Desvanecimiento, desmayo”. En lo recién expuesto no hay nada nuevo. Lo nuevo consta en el título de esta sección, pues por fuerza tiene que existir el verbo correspondiente, asirimbar. Esto así porque el diccionario antes mencionado registra la voz “asirimabao, á”. Para esta voz, trae la acepción siguiente: “Referido a persona, distraída, alelada, lela”.

Lo que llama la atención es que no se asienta el verbo asirimbar. Este verbo existe, pues se ha oído en las conversaciones de los nacionales dominicanos especialmente para referirse a medicamentos que ponen aleladas, distraídas, ausentes, a las personas que los usan.

Algo que se ha notado en el uso del nombre sirimba es que hasta donde se ha observado, esta se produce de manera súbita, sin aviso, sin que la víctima del desmayo o desvanecimiento haya percibido señales de que algo raro o diferente le va a ocurrir. Este rasgo se piensa que debe incorporarse en la acepción para sirimba porque en las definiciones para las dos palabras que se ofrecen como sinónimas para su definición esta característica no es intrínseca a ellas.

La sirimba según parece llegó antes a Cuba que a República Dominicana. En el Diccionario de voces cubanas de Constantino Suárez (1921:479) consta como “síncope, ligero desmayo”, Más interesante aún es la descripción que asienta el Diccionario ejemplificado del español de Cuba” (2016-II-441) “Desvanecimiento que sufre una persona debido a una emoción fuerte”. Eso se parece a esos “ataques de nervios” que sufren sobre algunas personas cuando pierden un ser querido. Ese patatús se conoce en el español dominicano como un “yeyo”.

Debe incluirse el verbo asirimbar en los diccionarios de español dominicano tomándose en cuenta lo que se ha explicado m´{as arriba como justificación para ello.

 

ESPECIA – ESPECIE

“. . .llegaban las más extraordinarias mercancías orientales como la seda, las ESPECIES. . .”

Algunas palabras que son semejantes a otras causan muchos inconvenientes a nivel del habla. A veces las confusiones entre ellas entorpecen la comunicación en el nivel de la lengua escrita también.

Antes de comenzar a enderezar el problema entre las dos palabras del título, y explicar las diferencias que existen entre ellas, se expondrá la razón por la cual se piensa que el hablante del español dominicano suele incurrir en este error.

La palabra favorita para los hablantes de español dominicano para denominar los condimentos en general es “sazón(es)”. Este vocablo es el equivalente de “especia”, pues para los dominicanos, especia queda relegada a una época en que Europa procuraba la ruta a los países productores de estas sustancias vegetales aromáticas.

En pocas palabras, especia es un vocablo que pertenece a la historia y no a la realidad diaria de los dominicanos. En otros países prefieren usar la palabra “adobo” para los mismos propósitos que el dominicano usa “sazón”; esto a pesar de que en los diccionarios el adobo aparece definido como “salsa o caldo”.

Con la exposición que se hizo ha quedado claro que especie es un concepto muy diferente y más complicado que especia. Se propone para evitar la confusión, retener en la memoria que la palabra con la A, es el (la) sazón y, con la E es la clase, grupo. De propósito se ha evitado entrar en mayores consideraciones con relación a las diferentes acepciones de las dos palabras del título.

 

TURISTEAR

“. . . a TURISTEAR a expensas de la caja chica. . .”

Este verbo es de incorporación reciente en el Diccionario de la lengua española de la Asociación de Academias. Hizo su aparición en la edición de 2014. Antes de eso ya constaba en el Diccionario de americanismos (2010) de esa asociación.

Con respecto de este verbo se ha hecho merecida justicia porque era de uso generalizado en once países de la América Hispana de acuerdo con lo que escribe el último diccionario mencionado. La acepción que asienta la mentada asociación es la que goza de mayor uso en el español hispanoamericano, “Dicho de una persona: Viajar por placer, visitando varios lugares en poco tiempo”.

El verbo turistear posee otras acepciones en el español americano. Es pasear, deambular sin rumbo o plazo fijo. Otra acepción es, recorrer lugares sin un destino o un plazo fijo. Además, vagar por distintos lugares sin hacer nada.

En República Dominicana llaman turista a la persona que no trabaja, al holgazán; aquella persona que aun cuando percibe un salario en una empresa o dependencia de la administración pública, no desempeña función alguna, es vago. En la mayoría de los casos, esas personas pasan el tiempo deambulando entre los demás, de allí es de donde se desprende el nombre.

Es fácil colegir que la palabra turista en español derivó del inglés tourist, que a su vez nació del inglés tour que se originó del viejo francés de la misma grafía. El origen remoto se remonta al latín tornare. El verbo turistear en español es una creación válida hispanoamericana.

 

CRESCENDO

“. . .regresaban siempre con noticias, que iban siempre CRESCENDO. . .”

En un momento u otro los articulistas y columnistas meten una que otra palabra en lengua extranjera. Los motivos para hacer esto son muy variados. Algunos lo hacen para demostrar sus conocimientos en lengua extraña al español. Otros lo hacen simplemente por “gadejo”.

En muchos de los casos quien escribe se olvida de revisar el significado de esas voces extranjeras y cae en error. En otros casos, sobre todo con los latinismos, los escribientes les anteponen preposiciones que no caben en esas locuciones por la naturaleza misma de estas.

Con respecto de crescendo hay que tener en cuenta que su primer campo de acción corresponde a la música, aunque el italianismo ha pasado a las lenguas internacionales y ha trascendido las fronteras de la música. No puede olvidarse que son muchas las palabras italianas del campo de la música que han pasado a lenguas extrajeras.

Algo que no puede olvidarse es que por ser una voz extraña a la lengua española esta voz, crescendo, debe presentarse en itálica o entre comillas al escribirla cuando se la acompaña de palabras españolas.

Puede escribirse que la voz crescendo está acreditada en el español internacional si se tiene en cuenta que el Diccionario de la lengua española la inventaría, pero lo hace en letra itálica en sus páginas. En el aparte en que ese diccionario reconoce la voz, informa acerca de su origen, voz italiana, derivada del latín crescendo, gerundio de crecer en la última lengua.

En el ámbito de la música consigna ese lexicón que es, “Aumento gradual de la intensidad del sonido”. Crescendo es también la anotación en la partitura que introduce el aumento gradual de la intensidad del sonido. En sentido general sirve para expresar, “Aumento progresivo de algo”. En el habla se pronuncia imitando la forma de hacerlo en italiano, creshendo.

Además de lo anterior, se registra allí la locución adverbial in crescendo que debe interpretarse en tanto, “Con aumento gradual”. Cada lengua acepta la voz italiana con variantes de matices; el inglés entiende que es “aumento gradual en poder y volumen”. El francés no añade nada nuevo a lo ya expuesto. La lengua portuguesa ofrece como sinónimos, “progresión, gradación”, que para el primero de los dos es una ampliación con respecto a las otras lenguas. Estas dos voces deben ser interpretadas con el acompañamiento de aumento, aumento progresivo, gradación progresiva.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Baldado (baldao), brochure, «foam», reportajista

Por Roberto E. Guzmán

BALDADO (BALDAO)

Antes de entrar en el meollo del vocablo del título debe hacerse justicia. La noticia acerca de esta voz se debe a la información ofrecida por el académico de número de la Academia Dominicana de la Lengua D. Rafael Peralta Romero quien en compañía de D. Antoliano Peralta Romero ofreció las nociones sobre esta voz.

Baldado (baldao) es el hombre que posee un pene de dimensiones desmesuradas. Es posible que esta voz tenga relación con el baldado más conocido del español que da a entender que una persona tiene un impedimento físico, tal como una lesión o, inutilizada una extremidad o, algún tipo de invalidez. Habrá quien piense que esta desproporción del pene no constituye un impedimento.

El baldado de la lesión en una extremidad se conoce también en el español dominicano, aunque no consta en todos los diccionarios de español dominicano. Por las noticias de los dos baldados tratados en esta sección, se entiende que pertenecen al español del suroeste dominicano.

Solo una obra de entre las publicadas dedicada al español dominicano trae noticias de este baldado. Esta obra no cumple con todos los requisitos para que se la considere un diccionario, pero demuestra una vez más que la labor paciente de una persona puede producir frutos que merecen considerarse.

En la misma región mentada antes, suroeste, dicen que un niñito está baldado cuando los testículos están inflamados sin que haya una explicación inmediata para ello.

Hay que tener en cuenta que en los casos anteriores de los hombres que tienen un pene prominente, de ellos se dice en el español dominicano que están o son lisiados, lo que concurre a reforzar la misma idea de baldado.

 

 BROCHURE

“. . .ni hay BROCHURE educativo”.

Este brochure hace rato que anda de boca en boca y de texto en texto. Parece que tiene el poder de encantar a los hispanohablantes. Lo anterior es cierto, a pesar de que hay que matizarlo debido a que ese galicismo ha penetrado en otras lenguas como se verá más abajo. Se aprovechará la presente ocasión para ilustrar otros aspectos acerca de la voz francesa.

En francés, el sustantivo brochure es femenino. En español puede afirmarse que es un folleto, un libro pequeño u obrita encuadernada, forrada, o sea, un volumen de poca monta. Es una obra impresa de reducido número de páginas. La palabra francesa deriva de broche que es la aguja con que se cosen las páginas de un libro.

En inglés también entró la voz brochure, pero en esa lengua consideran que es un pamphlet. La definición de la voz inglesa es la de una publicación impresa sin carátula, o con una cubierta de papel. Esta voz del inglés no corresponde en todos sus aspectos con el “panfleto” del español. La traducción de la voz brochure del inglés se hace al español con los vocablos folleto o panfleto.

La lengua italiana ofrece una descripción del brochure en tanto obra de pocas páginas, de cubierta sencilla, pegada o cosida, recubierta de papel o de un cartón flexible. En italiano han decidido representar la voz francesa así, brossura. Los brasileños dieron solución al asunto introduciendo una palabra acomodada a su lengua, brochura, que sirve para expresar la idea de folleto, u opúsculo encuadernado.

En el español americano, en Costa Rica, Estados Unidos, Panamá y Puerto Rico, se escribe brochur, que más o menos representa el sonido en español de la voz francesa. El Diccionario de americanismos (2010) registra el brochur (masculino) usado en Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica como un “Folleto o pequeña obra impresa de carácter informativo sobre un determinado tema”. En el diccionario oficial de la lengua española no aparece el brochure escrito de ninguna forma.

 

FOAM

“. . .tal cual botella plástica o como vaso FOAM”.

No es un secreto que la sustancia con que está fabricado el vaso mencionado en la frase citada está escrita en una lengua extraña al español; es una voz del inglés.

Cuando se usa la palabra foam para designar esa sustancia se elige la solución más fácil; es decir, se selecciona la palabra más corta. Esta solución contradice la teoría de que los escribientes prefieren las palabras más largas.

En este caso como en muchos otros de la vida moderna, lo que sucede es que se desconoce la palabra en español para designar el material que corresponde a la voz del inglés. Como en otras ocasiones, el material o sustancia con que está fabricado el recipiente entró al mercado internacional desde costas ajenas a las de habla española, desde allí se propaga esa voz

El vaso que se obtiene con este procedimiento de fabricación es muy ligero y, además, es aislante, cualidad la última que lo hace adecuado para expender bebidas que se conservan durante más largo tiempo a la temperatura deseada.

El inconveniente con el material mencionado con la voz foam es que no es biodegradable, y en consecuencia, contamina el ambiente.

La traducción que se considera más afortunada para el material, foam, es “espuma de poliuretano” y, para la palabra foam, en general es espuma. En el español de los Estados Unidos y Puerto Rico se conoce otro foam, que es la espuma de afeitar.

El poliuretano es una, “Resina obtenida por condensación de poliésteres, caracterizada por su poca densidad”. Diccionario del español actual (2005-II-3607).

Se preconiza la traducción “espuma” por la comodidad y porque se piensa que prenderá mejor en el español que una más exacta, pero más larga. En la cita pudo escribirse “vaso de espuma”.

 

REPORTAJISTA

“. . .en el rol de REPORTAJISTA . . .”

Para una lengua como la española, el vocablo del título es nuevo. Solo tiene unos años en la lengua. Todavía no ha entrado en los diccionarios de español internacional. Se ha hecho la búsqueda en otros diccionarios, pero no se ha encontrado noticia del vocablo.

La palabra que más se asemeja a la del título es reportaje. En sentido lato el reportaje es un género de periodismo informativo. Este reportaje no es solo texto, pues puede ser acompañado de fotografías. En prensa suele llevar una cabeza compleja y va firmado por su autor. Existen varios tipos de reportajes en periódicos impresos. Uno de ellos es el reportaje moderno que es una “narración objetiva, escrita en tercera persona o de manera impersonal”. Diccionario del periodismo (1981:170-1).

El reportaje es una narración que tiene alguna relación con la actualidad. Es esencialmente informativo, como se escribió antes, objetivo en cuanto al modo y redactado en estilo directo. “Se diferencia de la información pura y simple por la libertad expositiva de que goza el reportero”. Géneros periodísticos (1986:65-6).

Con respecto de la terminación -ista este componente de palabra se une a nombres de profesión o doctrina base para indicar que la persona así designada trabaja, se ocupa o tiene esa profesión, y en el caso de la doctrina, que es partidario de ella. De este modo en el caso de las profesiones forma sustantivos

Hay que pensar con respecto de la voz del epígrafe, que se ha tomado como base la palabra reportero que en sí designa al periodista que se dedica a recoger y redactar reportajes.

La única explicación que puede ofrecerse para justificar la creación de la nueva voz es establecer una diferencia entre el reportero y el reportajista. Esta diferencia redundará en beneficio del reportajista por considerar a este/a de mayor categoría que a quien se llama solamente reportero. Quizás más bien se tomó como base la palabra reportaje; pues reportero en sí mismo vale para expresar por su terminación el oficio, profesión, ocupación o puesto.

© 2019, Roberto E. Guzmán

 

Carnaval, absolver/absorber, posliberal/*postliberal

Por Roberto E. Guzmán

CARNAVAL

“. . .pero lo que es en apoyo popular ya su CARNAVAL pasó”.

El carnaval comenzó en la historia con rasgos de celebración religiosa que después mudó a celebración pagana. En la actualidad es más una fiesta popular bulliciosa, celebrada en las calles, con música y bebidas alcohólicas e ingestión inmoderada de comidas, si el presupuesto personal alcanza para ello.

De la noción primera el carnaval cambió a designar una reunión bulliciosa y desordenada, que era o es una de las características de la celebración del carnaval. En República Dominicana la palabra carnaval ha adquirido sentidos que no posee en otros países. Esas acepciones exclusivas del habla de los dominicanos se explicarán más abajo.

Hace años ya, por medio de estos escritos se desarrolló el sentido de la palabra carnaval en el español dominicano en tanto “serie de acciones, hechos, que se hacen, aunque no conduzca a un fin feliz”.

El carnaval que se adivina en la frase transcrita es el que se refiere a un momento o época, que puede tener relación con la vida de una persona o con un período de la historia de algo. Generalmente se refiere a un período dichoso. Se usa con frecuencia para aludir a los años en que alguien despliega sus mejores atributos, sobre todo las mujeres. Se utiliza en sentido negativo, “Ya a esa mujer se le acabó su carnaval”.

La palabra carnaval procede del italiano carnèvale. La palabra en italiano procede de carnelevare, que es un compuesto de carne y levare, la última voz significa “quitar”. En español ya antes existían los vocablos carnestolendas y antruejo que se usaban en lugar de carnaval, especialmente para referirse a los tres días que preceden al miércoles de cenizas.

El vocablo carnestolendas se compone de carnis, carne y tollendus gerundivo de tollere, “quitar, retirar”. La preponderancia del vocablo carnaval ocurrió en la época del Renacimiento.

El Diccionario fraseológico del español dominicano (2016: 99) asienta este carnaval, ya su/tu/mi carnaval pasó, como locución verbal que “Indica que algo ha concluido, o que alguien se hace viejo”.  Esa acepción sintetiza muy bien las situaciones que se expusieron más arriba.

 

ABSOLVER – ABSORBER

“La historia me ABSORBERÁ . . .”

La historia no puede absorber cosa alguna. La frase que se ha hecho famosa por su frecuente repetición es, “la historia me absolverá”. Esta frase la hizo famosa Fidel Castro Ruz cuando escribió una pequeña obra con ese título para defender sus acciones del “Asalto al Moncada” y exponer sus puntos de vista políticos. Los dos verbos, absolver y absorber, son muy diferentes en sus significados. Esas diferencias se destacarán en el cuerpo de este aparte.

La forma más expedita para zanjar el asunto es exponer las acepciones del verbo absolver, pues son menos. Se piensa que al hacer esto, lo que permanece fuera de esa esfera de acción de ese verbo caerá en el campo del otro.

Absolver es dejar a una persona libre de un cargo u obligación. Declarar inocente a un procesado. En asuntos religiosos es perdonar el confesor los pecados a un penitente. Gran diccionario de la lengua española (2007).

Absorber es atraer y retener una sustancia sólida o líquida, un gas, un líquido o vapor. Es consumir totalmente algo. En materia comercial o política es integrar una organización a otra, con la desaparición de la primera. Es, entre personas, atraer una toda la atención de otra u otras. Las otras acepciones corresponden al campo de la biología y la física.

Los ámbitos de las significaciones son claros. Si se retienen los de un de un verbo, los del otro se afirman por eliminación.

 

POSLIBERAL – *POSTLIBERAL

“. . . frente al modelo POSTLIBERAL y democrático vigente. . .”

Llama la atención que personas eruditas permanezcan en el pasado cuando se trata de la ortografía de la lengua española. Se considera un deber para alguien que escribe con regularidad en un periódico que este se mantenga al día con respecto de las recomendaciones y normas de la ortografía española.

No hay que olvidar que los lectores en muchísimas ocasiones aceptan como bueno y válido lo que leen, sobre todo en el estilo, si son escritos de personas que gozan de prestigio en los círculos intelectuales.

Post- y su variante pos- son prefijos del latín post-, que significa “detrás de” o “después de”. Este pos- es una forma simplificada del prefijo latino post-. La Ortografía académica recomienda emplear la forma pos- cuando la base léxica comienza por una consonante que dificulta la articulación en español.

El Diccionario panhispánico de dudas es muy claro cuando aclara, “se recomienda usar la forma simplificada pos- en todas las palabras compuestas que incorporen este prefijo, incluidas aquellas en las que el prefijo se une a voces que empiezan por vocal (aunque en ese caso la articulación de la -t- presente menos dificultades): posmoderno, posdata”.

Se recomienda con vehemencia a los periodistas, columnistas y articulistas actualizarse para no servir de mal ejemplo. Los escritos por la prensa sirven de modelo para muchos lectores. Los articulistas y columnistas tienen un deber similar al de los periodistas.

© 2019, Roberto E. Guzmán