Conchero, desescalamiento

Por Roberto E. Guzmán

CONCHERO

“CONCHEROS aumentan pasajes y cumplen a medias medidas contra . . .”

Si alguien que no habla o que no está familiarizado con el español de República Dominicana “se topa” con este “conchero” de la frase, es casi seguro que se quede suspendido en el espacio sideral; es decir, que no entienda.

Solo un hablante de español dominicano puede deducir lo que este conchero significa en la oración que se transcribió a manera de ejemplo del uso.

Para la mayoría de los hablantes de español un conchero es un yacimiento de conchas de moluscos, vale decir, que se relaciona con las conchas de las babosas y los caracoles. La palabra concha representa en algunos países otra cosa que se escoge por no mencionar. Este conchero de los caracoles de otros países se conoce en el país dominicano con el nombre de “conchal” en tanto lugar donde se acumulan conchas de moluscos. El uso y la definición están documentados en el Diccionario del español dominicano (2013:208).

En República Dominicana existe desde hace largo tiempo la voz concho que es conocida de todos los hablantes de esta variedad de español. El concho dominicano alude a dos cosas. Al servicio de transporte colectivo y urbano de pasajeros en carros, y en los últimos tiempos, también en motocicletas que los dominicanos laman de “motores”. La voz concho sirve además para mencionar el vehículo, carro, dedicado al transporte colectivo y urbano de pasajeros.

El conchero del título se creó en época reciente para denominar a la persona que se dedica al trabajo o servicio ya descrito. Como ya existe el “motoconcho”, no se duda que en breve aparezca en el español escrito dominicano la voz “motoconchero” para aplicársela a la persona que se dedica al servicio mencionado, pero en motocicleta. En el caso del vehículo de dos ruedas se ha oído “motoconchista” para el conductor.

La voz conchero se formó añadiendo la terminación -ero al nombre concho para designar a la persona que se encarga de suministrar el servicio de concho. El sufijo -ero es muy productivo en el español antillano para derivados nominales de oficio u ocupación, como sucede en el caso del conchero.

Una acepción de la voz “concho” que ya se estudió con anterioridad en estos escritos es cuando se usa para expresar sorpresa, contrariedad o asombro. Es un equivalente “educado” de coño, pero sin la fuerza ofensiva del último; más bien utilizado como interjección. El concho dominicano en este uso pertenece a la parentela de ¡caramba! cuando indica enfado o extrañeza.

Este concho eufemístico de los dominicanos tiene lazos remotos con la concha de algunos países centroamericanos y con el inglés cunt, pues a pesar de su escritura, la voz del inglés se pronuncia de una manera algo parecida al coño del español latinoamericano. Los brasileños tienen un concho, pero es insulto cuando se usa para expresar vanidoso, engreído.

 

DESESCALAMIENTO

“. . . ha informado que reproduce un DESESCALAMIENTO de la enfermedad . . .”

Las escaladas han subido en la preferencia de los hablantes. Muchos hablantes no reparan en las imitaciones que son inherentes al verbo escalar y, por tanto, al escalamiento, y, como consecuencia, el desescalamiento.

La tendencia que se observa con respecto del uso de esta familia de palabras es algo natural en las lenguas. Una vez que una palabra entra en la lengua, las demás palabras de la misma familia tienden a seguir esos pasos. Se repasarán las acepciones de estas palabras para destacar los límites de sus campos semánticos.

Antes de entrar en otros aspectos del asunto hay que recordar que es una palabra larga. Esto indica el nivel del habla del cual procede la palabra. Este es un ejemplo típico de palabra que usa el registro culto para embellecer sus escritos.

Este desescalamiento tiene estrechos vínculos con escalada, desescalar, desescalada. Esta escalada (escalade) no viene directamente de la escala militar, sino de un uso metafórico de una “estrategia de agravamiento” que se inicia en inglés en los despachos periodísticos y comunicados de los EE. UU. durante la guerra de Vietnam. La desescalation aparece en lengua angloamericana con esta acepción en el año 1965. Los franceses por su parte aportaron la désescalade.

Luego de las intervenciones de estas lenguas extranjeras el español no podía quedarse atrás e introdujo la escalada y la desescalada. Del campo militar y político pasó a otras actividades como la economía y por último en salud pública con el aumento e incidencia de enfermedades.

La palabra escalada consta en el Diccionario de la lengua española desde hace largo tiempo. Desescalada es palabra que no ha entrado al diccionario, no está en la edición impresa de 2014, ni se halla en las consultas en línea. No obstante, algunos diccionarios de uso han aceptado el uso que se ha hecho cada vez más frecuente.

El Diccionario del español actual (1999-I-1516) consigna tanto a desescalar como a desescalada. Para desescalada, sustantivo femenino, escribe, “Disminución en la extensión, intensidad o magnitud [de algo, especialmente de la lucha o la violencia]”. Ese diccionario transcribe un ejemplo de uso de los años 1969 y 1970 relacionados con la guerra de Vietnam. Se presume que fueron estos los años en que comenzó a usarse con este significado.

Con respecto del verbo desescalar la acepción es la apropiada para las funciones verbales, “Disminuir la extensión, intensidad o magnitud [de algo (complemento directo), especialmente de la lucha o la violencia]”. La fecha de la cita de uso en ese diccionario es del año 1981.

En relación con el vocablo desescalamiento, este no aparece en ninguno de los diccionarios consultados. Esto hace presumir que su integración al uso es reciente.

La Fundación del Español Urgente considera aceptable el uso de desescalar y desescalada para las enfermedades, no solo para lucha y violencia; al tiempo que recuerda que para expresar disminución existen en español otros sustantivos que pueden utilizarse, rebaja, decremento, relajación.

Si se desea que el mensaje trascienda, el redactor tiene que elegir vocablos conocidos por todos los lectores. No debe ir a ninguno de los extremos. Esto es, ni demasiados términos rebuscados, ni tampoco voces desconocidas del lector promedio.

Alicate, caballete, journal, gente / hacer gente

Por Roberto E. Guzmán

ALICATE

“. . . es que el sector empresarial deje se ser ALICATE de los presidentes de turno . . .”

Voces como las del título resultan difíciles de documentar en cuanto a la fecha de integración en el habla porque pertenecen al español oral y solo excepcionalmente trascienden a la lengua escrita.

En el desarrollo de esta sección se examinará en cuáles hablas es vigente la voz y las diferentes significaciones que tiene.

En un artículo anterior se propuso una explicación acerca de la razón por la que se piensa que el nombre de esta herramienta se utiliza para transmitir el mensaje que expresa en el español dominicano. Por esa razón no se repite la explicación.

Como es de esperarse, en el habla dominicana la voz será como aparece en el título, alicate, sin la letra ese /s/ al final, pues ambas formas -alicate, alicates- son aceptables para denominar la herramienta.

El uso dominicano ha establecido dos acepciones para la voz estudiada aquí. La primera acepción es compartida por los dominicanos con hablantes de español de otros países; para ser más específicos, con los puertorriqueños. Esta acepción es, “Amigo íntimo, compañero inseparable”. La segunda acepción es solo de uso en República Dominicana, “Persona influyente que consigue que otra se mantenga en su oficio o en su cargo”. Diccionario del español dominicano (2013:29).

Como puede sospecharlo una gran cantidad de lectores al notar la ortografía de la palabra alicate, esta comienza con el artículo árabe hispánico al, lo que denota su origen árabe. Los antecedentes admitidos para esta palabra provienen del árabe hispánico allaqqát del árabe clásico laqqat que era “tenazas” en esa lengua.

En cuanto a la preferencia que cada hablante puede tener para expresar la idea, esta es equivalente de otra voz dominicana, “enllave”, que se ha estudiado ya en estos comentarios. Es muy posible que existan otras voces que expresen la misma idea, pero que no se mencionan en esta ocasión.

 

CABALLETE

Hay algunos caballetes que son más conocidos que otros. Entre los caballetes sobresale primero el caballete de los techos de dos o más vertientes de agua. Luego sigue el de los artistas de la pintura. Otra muy conocida para caballete es la que en el habla dominicana se llama de “burro” que es una simple estructura que sirve para reposar en ella un tablero o pieza que necesita soporte.

Si se trae este caballete a estas reflexiones acerca de la lengua es porque en República Dominicana existe un caballete que no ha recibido tratamiento adecuado.

El caballete dominicano es una parte del ave que se conoce también con el nombre de espinazo. Tiene bien ganada la denominación caballete porque de allí parten en la parte trasera del animal las costillas. Este caballete divide el cuerpo del ave en dos partes que regularmente son iguales. Este uso se ha encontrado en la región central del Cibao, en zonas rurales, así como en el suroeste del país.

 

JOURNAL

“Como ya han investigado algunos JOURNALS de educación . . .”

Hace largo tiempo que algunos periódicos utilizan el término del epígrafe para referirse a un tipo específico de publicación. Se ha notado en el uso de esta voz, extraña a la lengua española, que quienes la usan tratan de conferir a esa publicación un matiz de publicación seria o científica.

Este uso se sitúa lejos de la verdad en lengua inglesa, y desde luego, más lejos aún de la española. A este propósito puede adelantarse que en español existen varias palabras que nombran con exactitud una publicación de este género.

Estas “revistas” generalmente se citan en los periódicos y publicaciones con el nombre en inglés de journal, cuando en realidad es una “revista médica” de carácter científico. Es una “publicación periódica” que rara vez es diaria.

En francés el journal es un periódico que muchas veces es diario, pues es lo que significa journal en francés. En inglés designa algo más que algo diario, pues ha servido de nombre a un registro de operaciones mercantiles diarias, así como a la narración de acontecimientos organizada por días que lleva una persona.

En español se conocen varias palabras relacionadas con la palabra jour del francés, a manera de ejemplos pueden citarse jornal, jornalero, jornada. Jornada y jornal son palabras de larga data que constan ya en el Tesoro de la lengua castellana o española de Covarrubias (1611:491). Claro, la representación gráfica era iornada y iornal; esto así porque la jota con la representación actual apareció después de la composición del Tesoro. Es pertinente recordar que el nombre “jota” procede del nombre griego de la letra /i/, iota.

 

GENTEHACER GENTE

“. . . allí me HICE GENTE . . .”

La locución verbal “hacer gente” consta en el Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:238) con la definición de uso para, “Dar buena educación y buena posición social y económica”.

En la América hispanohablante la palabra gente significa “persona, individuo, persona decente”. No conforme con lo que el Diccionario de la lengua española trae, el Diccionario de americanismos completa la idea al añadir a lo anterior, “de buen comportamiento”, que es la persona “que es o se comporta del modo debido, como corresponde, correctamente”.

En República Dominicana cuando se desea exagerar las cualidades ya asentadas antes, califican a ese individuo de, “muy gente” y con ello se pondera la educación y la honestidad.

A lo anterior puede agregarse que en las conversaciones entre hablantes de español dominicano se ha oído decir que alguien “se hizo” gente para referirse a “crecer” en un ambiente. Empleado de este modo casi siempre se oyó cuando la persona que hablaba era de extracción humilde y evocaba el amparo recibido de una familia pudiente que lo había ayudado; con el auxilio de esa familia “echaba cuerpo”.

Revolotear / revoltear, trasunto, intemperie / interperie

REVOLOTEAR – REVOLTEAR

“. . . REVOLOTEA el estómago . . .”

Cada grupo humano suficientemente numeroso asentado en un territorio contiguo de modo permanente, en circunstancias normales tiende a expresarse de modo parecido. Los miembros del grupo adoptan voces a las que imprimen significados que en otros grupos no se conocen; o tienden a modificar palabras que se conocen en otras comunidades para adaptarlas a sus necesidades expresivas y a sus circunstancias.

En este aparte se examinará el verbo que consta en el título. Se posará la vista también sobre algunas voces semejantes que expresan notas distintivas en el habla dominicana.

El primer verbo del título, revolotea, es conocido en el español internacional. Puede en el seno de este verbo hallarse dos nociones que esclarecen el sentido de este. Estas son el verbo volar y el nombre femenino vuelta. Con esta aproximación al verbo revolotear se entiende el sentido que expresa.

El hablante de español dominicano se ha ahorrado esfuerzo y tiempo al crear el verbo revoltear y revoltearse. Estos dos verbos son exclusivamente dominicanos, esto es, solo se conocen o utilizan en el español de República Dominicana.

Revoltear es un verbo que no aparece documentado en los diccionarios de español producidos hasta el presente. Se usa en lugar de revolver. Se revoltean papeles. Con ese verbo se expresa a idea de mover desordenadamente, de hurgar sin miramiento con respecto del orden que existía antes de la acción que se lleva a cabo.

El verbo que sí está documentado en la literatura y asentado en el Diccionario del español dominicano (2013:602-3) es el verbo en funciones de verbo intransitivo pronominal, revoltearse.

Para el hablante de español dominicano el verbo revoltear tiene sentido porque lo entiende compuesto del prefijo re- y el verbo voltear. El prefijo mencionado se toma en esta composición con el sentido de repetir la acción del verbo que le sirve de base. El verbo voltear a su vez se usa en este compuesto para representar la idea de “poner al revés, dar vueltas, cambiar las cosas de lugar”. Lo que se revoltea termina trastornado en su organización. Por la descripción del verbo realizada más arriba se entiende que este desempeña funciones de verbo transitivo.

 

TRASUNTO

“. . . en su TRASUNTO coloquial suelen manifestarse algunas confusiones . . .”

Se ha tomado el tiempo necesario para tratar de dar con el sentido de la palabra trasunto que usa el redactor de la oración de la cita. No puede asegurarse que se haya logrado despejar la incógnita.

A pesar de lo ya escrito se optó por escribir acerca del sustantivo masculino del título porque reviste interés. Del mismo modo que ocurre con muchas otras voces, esta voz posee una significación que se integra al patrimonio de los hispanohablantes antillanos.

El trasunto del español conocido por “español general” guarda cierta relación con el concepto que se tiene en República Dominicana y Puerto Rico acerca de esta palabra. En el español internacional es “copia, imitación, imagen, representación”, de un original o de algo.

En el español de las dos Antillas mencionadas, el verbo trasuntarse es “parecerse físicamente dos personas”. Cuando se trata de explicar el parecido físico se habla del trasunto que se da entre las dos personas involucradas en el asunto.

Si se comparan los dos conceptos, el general y el de las dos islas, se comprueba que no andan muy alejados, pues lo que es “copia” debe “parecerse” por fuerza a la que se considera el original, o simplemente al sujeto que ocupa la primera posición en la comparación del trasunto.

En las conversaciones se ha oído de modo reiterado que trasunto se utiliza para ponderar el parecido existente entre el padre y el hijo o, la madre y la hija. Incluso de modo menos frecuente se ha oído que algunos hablantes usan el sustantivo trasunto en tanto sinónimo de tener “un aire de”, con lo cual no solo se sopesa el parecido físico, sino el estilo, la personalidad, la conducta. La locución verbal “darse un trasunto” traduce a la perfección la mención del parecido físico entre dos o más personas.

El habla del dominicano cuenta con otras expresiones para significar el parecido entre personas, así usará el hablante dominicano, “escupido”, “parece escupido/a por su padre/madre” para destacar el gran parecido que existe entre los padres y sus descendientes. En el registro vulgar algunos hablantes sustituyen el verbo escupir por otro vulgar que sin mencionar mueve a rechazarlo por el mal olor que conlleva el acto fisiológico de expeler excremento.

Se recuerda que cuando se oyó por primera vez lo del “trasunto” fue en el ámbito rural del español dominicano. Eso hace presumir que la mutación con respecto del sentido entró por allí.

 

INTEMPERIE – INTERPERIE

“. . . sobre tener un lecho o vivir a la INTERPERIE . . .”

No es raro oír que alguien use la voz *interperie en lugar de intemperie en conversaciones de índole informal. Se piensa que hay dos causas que propician la confusión. Se escribe confusión aquí porque la voz *interperie no tiene carta de naturaleza en la lengua española. Las que se llaman causas se expondrán en orden en el curso de esta sección.

La primera explicación para que se produzca la confusión es que el elemento compositivo inter- ha intervenido últimamente en una gran variedad de términos compuestos. En lengua inglesa este elemento compositivo es muy competente y sirve para señalar por lo menos ocho situaciones diferentes en las que participa.

El prefijo inter- en español se incorpora para modificar o contribuir a la formación de palabras a pesar de que solo tiene tres matices que introduce, “en, en medio” y “entre varios”. En el español hay por lo menos una treintena de palabras que comienzan por inter.

La segunda explicación es que el español general cuenta con menos de diez vocablos de uso corriente que comiencen con intem-. Esta característica determina que los hablantes de manera instintiva tiendan a desechar ese principio de palabra.

Intemperie expresa “desigualdad del tiempo”. La locución adverbial “a la intemperie”, que debió ser la usada en la cita, indica “a cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno”. La palabra “reparo” en el caso de la acepción recién transcrita significa “sin defensa ni resguardo”.

Las explicaciones anteriores acerca de las causas de la confusión con respecto de intemperie y otras palabras que empiezan por inter- se han expuesto para lograr levedad en la sanción contra quienes erran con respecto a estar expuestos sin protección a los elementos de la naturaleza, intemperie.

Soleta, panecico, desecho / deshecho

Por Roberto E. Guzmán

SOLETA

El espacio de esta sección se empleará para estudiar esa palabra del título. Por necesidad hay que revisar su historia primero, para luego colocarla en su lugar en el español dominicano.

La palabra soleta casi no se usa en la actualidad. Hay quien opina que cuando se usó en español dominicano no se usó en su significado original.

Se tuvo noticias de esta palabra en algún libro acerca de la historia dominicana, o, de historia novelada dominicana. Quien escribe tiene que admitir que no recuerda el título de la obra y por eso tiene que redactar estas notas de este modo.

Quien sí trajo información fehaciente acerca de esta voz fue D. Pedro Henríquez Ureña. En su obra El español en Santo Domingo en 1940 consignó la palabra del título entre aquellas con significado nuevo mediante traslado de significación. La palabra soleta consta en el página 218 de esa obra, “soleta ‘sandalia’”.

A pesar de la mención que hace D. Pedro en su obra, M. Patín Maceo en sus trabajos acerca de la lexicografía dominicana no anota la voz soleta entre las que recogió. Quizás esto sea así porque ya la voz había descendido mucho en el uso.

Mucha razón tenía D. Pedro para apuntar la observación que hizo, pues desde hacía muchos años el uso había impuesto que soleta era una plantilla que se echaba en la parte inferior de los pies de las medias y calcetines que estaban rotos; era una pieza de tela con que se remendaba la planta del pie de la media o calcetín cuando se rompían.

El autor de estos comentarios acerca del habla de los dominicanos piensa que lo que hicieron los dominicanos de finales del siglo XIX y principios del XX fue devolver a soleta su significación originaria. En el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1982-V-326), los autores asientan que soleta “parece designar una especie de sandalias o zapatilla”. Para sustentar este criterio recurren a un texto de APal, que quien escribe estos comentarios presume que es Alonso Fernández de Palencia, y a su Universal vocabulario de 1490.

  1. Roque Barcia en su Diccionario general etimológico de la lengua española (1882-IV-1057) asegura que la palabra del título tuvo su origen en la lengua catalana. Y no mienta la sandalia. Esa misma significación consigna el Diccionario de castellano antiguo (2002:271).

En este lugar se puede escribir que en los dibujos que representan a Concho Primo, este aparece con unas sandalias que muy bien podrían ser las soletas. Si mal no se recuerda este personaje llevaba atadas las sandalias no solo al pie, sino a la pierna. Esto parece lógico si se piensa que los caminos en la época mencionada antes podían ser fangales que atrapaban los calzados. Las ataduras al nivel señalado evitaban que las soletas se salieron del pie o mudaran de sitio.

 

PANECICO

Aquí llega en esta sección un vocablo de la gastronomía dominicana. Puede subrayarse lo de dominicana, pues en otros países no saben qué cosa es esa de un panecico.

Existe la probabilidad de que si un hablante de español dominicano emplea la voz panecico en presencia de un extranjero hispanohablante, este piense que se trata de un “panecillo”. Aquí cabe que se use la expresión dominicana, “no es lo mismo ni se escribe igual”.

Más abajo se abundará en torno al panecico dominicano, sus ingredientes y, se adelantará una idea con respecto al porqué de la voz con esa terminación.

El panecico se conoce también con el nombre “panecico de catibía”; esto es, lleva yuca en su composición y no harina de trigo como es normal en el panecillo. Entre los ingredientes está el anís, que no puede faltar, sal, huevos, leche y mantequilla. Se cuece al horno. Para que la parte exterior quede crujiente, se unta de manteca o mantequilla. Una particularidad de este es que el exterior es crujiente y el interior permanece esponjoso. Se recuerda que en algunas ocasiones se introducía carne de cerdo al panecico.

Si se ha entrado en este tipo de detalle que se lee más arriba es porque el panecico ya no es tan corriente y algunas personas no recuerdan los detalles de su composición.

Un dato curioso que se escribió más arriba es que se cocina al horno, pero sucede que en las cocinas de las personas de escasos recursos no había hornos. Entonces, ¿cómo se cocinaba? La necesidad que es madre del ingenio, ideó otra forma. Se tomaba una paila de grandes dimensiones, más grande y más profunda que la lámina metálica que se colocaba dentro para colocar los panecicos. A la paila se le colocaba fuego debajo. Sobre la paila se colocaba una plancha de metal a manera de tapa, y se colocaba fuego de carbón o leña sobre esta. Era la improvisación de un horno, fuego arriba, fuego abajo.

Como se nota con la lectura de todo lo anterior, la gran diferencia entre el panecillo es que en el panecico el ingrediente principal es la yuca.

Con respecto de la terminación, esta puede obedecer a dos diferentes razones. Una, para dejar claro que era algo diferente del panecillo. Otra, porque la terminación -illo no es usual en el español dominicano para voces populares. El hablante de español dominicano favorece la terminación -ico con valor diminutivo y diferenciarlo del pan chiquito, pancito.

 

DESECHO – DESHECHO

“. . . para que psicológicamente ‘te sientas inútil’, acabado, como si fueras un DESHECHO . . .”

Por estas haches usadas sin razón es que Cortázar escribió en Rayuela, “… y lo importante de este hejemplo es que el hángulo es terriblemente hagudo, hay que tener la nariz hadosada …” (1967:98).

Así se burlaba Cortázar del lenguaje. Es posible que el redactor de la cita al principio de esta sección, quizás siguiendo el ejemplo cortaziano haya escrito deshecho en lugar de desecho.

Mediante la interpretación lógica de la frase transcrita puede asegurarse que este “deshecho” no tiene cabida en el texto. Más abajo se expondrán los detalles.

Un desecho es un sobrante, un residuo, lo que queda después de haberse escogido lo que sirve. Puede en algunos casos considerarse el desecho como basura. Es algo sin valor, por lo menos para algunos. En la mayoría de los casos el desecho es algo inútil, inservible, o por lo menos es vil y despreciable. Cuando se refiere a una persona es una persona inútil y llena de defectos.

El verbo deshacer es algo muy diferente. Tiene esa “dichosa” hache /h/ intercalada debido a su formación. Se descompone fácilmente en dos partes. El elemento des- que indica negación o inversión del sentido de la palabra simple a la que va antepuesto, hacer.

En el caso específico de deshacer es lo contrario de hacer, tan sencillo como eso. Como muchísimas palabras del español, este verbo mantiene varias acepciones que varían en grado y en torno a la misma idea. Es quitar la forma, descomponer algo, en su primer sentido.

No hay que olvidar que el verbo deshacerse puede tener acepciones positivas en algunas acepciones en funciones pronominales. Trabajar con mucho ahínco o vehemencia es una de ellas. Acompañado (seguido) de la preposición en, es usado con frecuencia para extremar o prodigar manifestaciones de aprecio, afecto, cortesía; o todo lo contrario, exagerar la expresión de insultos.

Guaymama, fumarse, bovino / bobino

Por Roberto E. Guzmán

GUAYMAMA

Algunos objetos han ido desapareciendo del ambiente dominicano. Las guaymamas no las conocen los jóvenes. La vida moderna “se ha llevado de encuentro” muchas cosas y la guaymama parece que es una víctima más.

La guaymama es o era una sandalia con la suela hecha de parte de la goma (llanta, neumático). Un dominicano podría decirle que era o es una chancleta, pues en el habla descuidada (pero entendible) chancleta es cualquier tipo de calzado que no es zapato ni bota.

Era un placer ver la destreza con que los artesanos fabricaban este tipo de sandalia. Era casi un arte, aquello de cortar la goma con una filosa chaveta, sin desperdiciar corte alguno. Es posible que este tipo de “soleta” todavía pueda conseguirse como una rareza o recuerdo en alguna tienda para turistas.

La representación escrita del nombre del objeto de esta sección puede variar, guaimama, guaima, guaimimama. En este aparte se ha favorecido guaymama, porque este guay se toma en sentido onomatopéyico para representar el grito de dolor.

La explicación más socorrida para el nombre de la sandalia es que debe su nombre a la expresión de dolor que lanza el hijo o la hija cuando recibe un castigo consistente en golpes propinados con la ayuda de una de estas sandalias.

Se ha procurado sin éxito en los diccionarios de español dominicano esta voz. Como no se ha encontrado, se documenta aquí para que conste documentada para los trabajos de los lexicógrafos en el futuro.

Reconoce el autor de estos comentarios la deuda que ha contraído con Minerva de Guzmán, quien con buena intención mencionó la palabra del título.

 

FUMARSE

“. . . estaremos nefastamente condenados a FUMARNOS al . . .”

Este verbo del epígrafe no aparece en los catálogos del español común. Parece que no es tan común como lo cree el dominicano que lo usa. No solo lo usa, sino que se hace entender . . . de otros dominicanos.

La frase retropróxima terminó de modo que da la idea de que es un verbo que solo circula en el habla de los dominicanos. Puede escribirse que es un verbo bien conocido hasta cierto punto, pues ha sido documentado desde hace más de sesenta años.

El Diccionario del español dominicano (2013:325) lo define así: “Soportar a alguien o algo que no resulta agradable”. Ya Patín Maceo había recogido el verbo en 1940.

Con esta noción de aguantar una cosa que molesta o duele lleva todos estos años. Cabe aquí que uno se pregunte porqué se hace sobre el verbo fumar. Una explicación puede ser que al fumar lo que se fuma se acaba; es decir, el cigarrillo, cigarro o tabaco se consume, en consecuencia, desaparece o se transforma.

De ahí puede llegarse a la conclusión de que la situación en la que se encuentra el sujeto que se la

fuma, se hace paciente con la esperanza de verla desaparecer. Implícitamente hay en ello una aceptación de la imposibilidad de cambiar las circunstancias. Acepta la molestia, cuyo grado puede variar, como algo inevitable, contra lo cual nada puede.

Con este “fumarse” hay mucho de tolerar con sufrimiento y, en la mayoría de las ocasiones, en silencio; sin posibilidad de expresar el disgusto que ocasionan los hechos.

Hubo hace unos años una canción popular en que se recurría a alusiones, “el tabaco es fuerte, pero hay que fumárselo”. Muchos de los oyentes entendieron que se mentaba, omitiendo decirlo, a la situación política del momento. Como estas hubo muchas expresiones que veladamente expresaban los padecimientos a que se vio sometida la ciudadanía en una época de triste recordación.

 

BOVINO – BOBINO

“. . . ligado a la Encefalopatía Espongiforme BOBINA . . .”

El sentido común ordena mantener ciertas distancias, no solo con respecto a las actuaciones en sociedad, sino también en la redacción de textos. Lo menos que puede expresarse es que produce tristeza leer la confusión en el empleo de dos palabras patrimoniales del español que se dicen de la misma forma, pero que tienen significados muy distantes.

Bovino, con la uve, V de vaca, V pequeña, V corta, es un adjetivo que refiere a las vacas, con la misma ve y, los toros; es decir, a animales mamíferos, grandes, con cuernos lisos, rumiantes, de cola larga con un mechón en el extremo.

Bobino tiene relación con el verbo bobinar, que en República Dominicana casi siempre se usa en tanto embobinar. La palabra más común de esta familia es bobina que es un cilindro, canuto, carrete o rollo, que es la palabra preferida en el español dominicano. Así podría decirse que el rollo de película, de papel de imprenta o el del componente de circuito eléctrico, todos estos son bobinas de diferentes dimensiones.

Se recuerda que en todas las ciudades dominicanas de alguna importancia existían talleres de rebobinado de motores o componentes eléctricos. Esa labor se anunciaba en letreros visibles para el transeúnte y se recuerda que la ortografía era acertada.

Muchos de estos desaciertos pueden evitarse añadiendo un poco de cuidado en la redacción.

Chichigua, desgaritarse

Por Roberto E. Guzmán

CHICHIGUA

“Las cometas, conocidas en el país como CHICHIGUAS. . .”

Este aparte puede comenzarse por destacar lo sencillo que parece en la actualidad pensar que se llame de cometa a una armazón que alcanza altura modesta, que en República Dominicana era hecha con métodos rudimentarios para diversión de chicos. Esto se escribe como introducción porque la semejanza entre la chichigua dominicana y el cometa, astro, es muy poca.

La palabra chichigua se trae a estas reflexiones acerca del idioma porque esa voz posee otras significaciones en otros países; además, porque su etimología es interesante como se apreciará más adelante.

La chichigua dominicana es muy bien conocida del hablante. No hay lugar a equívoco. El asunto se complica cuando el hablante de español dominicano descubre que hay otras chichiguas. Más sorpresa ocasiona al leer que esa otra chichigua tiene su origen en una lengua azteca. Primero hay que despejar lo concerniente a la chichigua dominicana.

No existe relación alguna entre la chichigua dominicana y la mexicana. La primera mención de chichigua consta en el Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1836:214), voz indígena, donde puede leerse que en un lugar en Cuba se conoce con este nombre femenino “a una de las clases más pequeñas de cometas”.

Constantino Suárez (españolito), en su Diccionario de voces cubanas (1921:179) trae la pregunta que se hizo quien escribe estas reflexiones acerca de la lengua. Si la voz es de origen indígena “no se usaría como hoy, puesto que no se sabe conociesen estos juguetes los niños indios”.

Cabe aquí otra pregunta. Si los conquistadores (invasores) llevaron tantas voces indígenas de Santo Domingo a tierra firme, ¿Cómo es que no llevaron la voz chichigua con ellos para aparejarla con la voz conocida en México, papalote?, voz del azteca papalotl que en su acepción directa significa mariposa, y por extensión, denomina al juguete cometa.

Tal parece que ese inconveniente no escapó a la agudeza de D. Emilio Tejera, pues en su obra Indigenismos (1977-I-508) transcribe lo que escribe Pichardo en el Diccionario provincial, así como hace mención de las acepciones conocidas para la voz en otros países, con las referencias bibliográficas correspondientes. En Puerto Rico se conoce esta cometa con el nombre de chiringa, Vocabulario de Puerto Rico (1967:147).

Todos los autores mencionados aseguran que se usaba para “cometa pequeña”. Como puede certificarlo cualquier dominicano, hace muchos años que la chichigua dejó de ser el nombre para la cometa pequeña. La chichigua puede muy bien ser un “pájaro” grande. Se usó aquí el vocablo pájaro en tanto sinónimo de chichigua porque así se ha hecho (o se hacía) en el español dominicano.

Mediante la lectura de lo expuesto más arriba puede inferirse que chichigua es voz común para los hispanohablantes de las Antillas, es decir, Cuba, Puerto Rico y República Dominicana.

Chichigua es cosa o cantidad pequeña, insignificante en Colombia y Ecuador. En Guatemala y México es la hembra de un animal que está criando. En El Salvador, Nicaragua, Guatemala y México es ama, nodriza, mujer que amamanta una criatura ajena. Es nombre azteca alterado de chichihualli, teta, mamila. Diccionario de mejicanismos (1895:165). Esto así porque chichi es mamar. Diccionario de aztequismos (1978:67).

Aquí no acaba la historia de la chichigua centroamericana, pues el acortamiento de la voz chichigua con el significado mexicano produjo chichi para teta, en el español y el inglés del Sur de los Estados Unidos. Chichi o chiche es glándula mamaria, seno, teta en New Mexico y el Sur de Colorado. A Dictionary of New Mexico and Southern Colorado (1983:45).

Al final lo que queda es que no hay una sola chichigua. La significación depende del país en que se use la voz. En cuanto al origen indígena de la voz usada en las Antillas, puede decirse que es más bien incierto.

En República Dominicana la chichigua produjo una chichigüita. Se usa esta voz en tanto nombre o adjetivo para aplicárselo a una mujer pequeña de tamaño, que se mueve con rapidez. Con ese nombre aplicado a una mujer de escaso tamaño se pagan las deudas con las chichiguas de otros países. Por el tamaño, mujer pequeña, del modo en que se conoce chichigua en Colombia y Ecuador. Y con respecto al movimiento rápido, se asemeja al desplazamiento (flotación) de la mariposa del azteca. Esto que acaba de destacarse puede ser producto del azar, pero es una realidad.

 

DESGARITARSE

“. . . y así evitarles a mis hijos el engorro de salir DESGARITADOS . . .”

Se resaltará en esta sección una acepción que mantiene el verbo del título que no ha sido debidamente reconocida en los diccionarios diferenciales de español dominicano. Después de la exposición de la acción peculiar con sus características únicas, se citarán varios ejemplos con la esperanza de que los hablantes de español dominicano reconozcan en ellos su práctica habitual.

Antes de continuar hay que apuntar algo en la frase reproducida a guisa de ejemplo del uso de la palabra del título, allí se deslizó un error que se ha observado en otros textos. “Evitarles a mis hijos”. No hace falta el pronombre les incorporado al verbo, si a continuación aparecen los hijos. Bastaba con, “Evitar a mis hijos”.

Desgaritar parece una composición de des- y garete; así podría pensarse al leer con ojos inocentes el verbo. Etimología irreflexiva atribuida ingenuamente motivada por las muchas voces de marinería que han pervivido en América. Esto así si se piensa que en el argot marinero la locución adverbial “al garete” transmite la idea de estar a la deriva, esto es, “sin dirección o propósito fijo” acepción actual, pero que en su origen fue “navegar a la merced de la corriente o del viento”. En resumidas cuentas, desgaritarse se incorporó muy temprano al español.

Corominas y Pascual documentan en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-III-94) una larga explicación acerca de la idea que se formó Esteban Pichardo, que coincide con la expuesta más arriba, a pesar de estos etimólogos introducen la posibilidad de que se formara con el prefijo des- y el sustantivo femenino garita, influenciado esto por la significación del portugués del Brasil, de desguaritado.

  1. Esteban Pichardo en su Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1835:227) al ocuparse de los verbos desgaritar y desgaritarse, reenvía a la palabra garete que se halla en la página 275. Allí sostiene que, “Irse o estar al garete es frase tomada de la marítima en la significación metafórica de perderse, trastornarse, desordenarse o extraviarse alguna cosa, a la cual faltó el rumbo gobierno o cuidado. De aquí el verbo Desgaritar o Desgaritarse, al cual se da en esta isla el mismo significado”.

En el español general el verbo desgaritarse referido a una res es “separarse de la madrina o del sitio”. Es muy probable que de esta acepción más bien rural haya pasado al español dominicano general en tanto “huir o separarse de un grupo”.

Lo que se persigue con estas explicaciones es llegar hasta afirmar que en el español dominicano actual el verbo desgaritarse no solo es “huir o separarse de un grupo”, sino de cualquier sitio o en cualquier circunstancia. Es más, puede aventurarse que desgaritarse mantiene en el habla de los dominicanos un rasgo de precipitación; es decir, huir (aceleradamente, deprisa, velozmente). El dominicano para expresar la idea de la última frase diría, “más rápido que de carrera”.

Se piensa que la persona que se desgarita no dice hacia dónde va. No se toma el tiempo de advertir a los demás hacia dónde se dirige porque su propósito principal es alejarse del lugar o el grupo en que estaba. Quizás ni el mismo sujeto de la acción sabe hacia dónde se dirige.

Todo lo anterior es para dejar en claro que la acepción que se consigna en los diccionarios de español dominicano no está completa con la redacción que incluye separación de un grupo; debe incluirse en la definición, “de un lugar”, y, acomodar la redacción para incluir las características anotadas más arriba.

Clavo, desespere, paniqueado

Por Roberto E. Guzmán

CLAVO

“Ahora nadie en inopia y todos con un CLAVO guardado”.

¿A quién en su sano juicio se le ocurre guardar un clavo? Para que alguien guarde un objeto tan común, ha de ser muy especial o tener un valor sentimental muy elevado.

En verdad se está evitando develar el sentido de este clavo dominicano en esta parte. Más adelante llegará el lugar oportuno para hacerlo. Antes de llegar a esa parte, ha de aumentarse la expectación.

El clavo tiene larga historia en la lengua española. La acepción dominicana del clavo tiene precedentes semejantes en el español de otros países. No obstante, este clavo dominicano reviste características que lo individualizan. Se repasará esto más abajo en detalle.

En México el clavo es dinero, ya sea este en monedas, billetes o en objetos de valor guardados, escondidos. En ese país con ese nombre se designa también el escondrijo donde se guardan cosas.

La característica principal en el clavo dominicano, además de ser guardado, ahorrado, es que esto se hace con la intención de hacer frente a contingencias desagradables, para momentos o situaciones de necesidad.

Puede añadirse a lo que es puramente de la lengua que el clavo en otras regiones del país se llama “puñal”. Las personas que generalmente recurren a esta sana costumbre de ahorrar dinero para los tiempos difíciles son las mujeres. En algunas ocasiones los maridos de esas mujeres están al tanto de que ellas han distraído ese dinero, pues no hay mala intención en ello.

Llama la atención en la elección de las dos palabras dominicanas para el dinero ahorrado y escondido el hecho de que tanto puñal como clavo son objetos que pueden clavarse, hincarse, son objetos que penetran.

Aparte de lo ya consignado el clavo sirve para calificar otras cosas. Por ejemplo, se llamará clavo a la película de mala calidad, que aburre. Según parece esa calificación pasó a otros ámbitos, así lo registra el Diccionario del español dominicano (2013:191), pues incluye las actividades y los libros tediosos entre los que pueden calificarse de clavos.

 

DESESPERE

“. . . en realidad están en un DESESPERE atroz . . .”

La inventiva del hablante de español dominicano puede decirse que no conoce límites. Esto que se afirma se escribe sin desmedro del respeto que merecen las creaciones léxicas que existen en otros países.

Se está en la certeza de que los lectores de estos escritos ya saben que estas líneas tienen dos enfoques. Uno de ellos es el que concierne a la producción semántica de la actividad del habla; del modo en que se hace en esta sección. La otra vertiente de los enfoques tiene por objetivo recordar algunas nociones aceptadas por la mayoría de hablantes cultos.

El hablante dominicano no se conforma con el léxico que ha aprendido a través del tiempo, sino que crea nuevas voces que se ajustan mejor a sus necesidades expresivas.

En otro aparte se examinó la voz desespero. En esta ocasión le toca a desespere. Ambas voces son usadas en funciones de sustantivos. Esto a pesar de que en el español general existe la palabra desesperación.

El Diccionario del español dominicano (2013:253) asienta la voz desespero, “Impaciencia, intranquilidad”. Por medio del concepto que trae ese lexicón puede percibirse la diferencia entre esa voz y la desesperación. La última es la falta total de esperanza.

En el desespere hay agitación producto de la tensión e incertidumbre. Se utiliza la voz para transmitir el estado de ánimo que resulta de una determinada situación o actividad.

Puede aventurarse una explicación para establecer la diferencia entre el desespero y el desespere. Tal y como es posible hacerlo mediante la lectura de lo vaciado antes, el desespero es más suave, la situación emocional se manifiesta más en el interior de la persona. En el desespere trasciende al exterior el estado afectivo. Si lo que se ha expuesto más arriba se considera razonable, valdría la pena hacer un espacio para este desespere en los diccionarios de español dominicano del futuro.

 

PANIQUEADO

“La gente está PANIQUEADA. . .”

En el español regulado y reglado no hay un verbo derivado del nombre pánico que exprese el miedo o temor muy intenso que se siente o experimenta. En lugar de un solo verbo se hace necesario recurrir a una perífrasis con un verbo.

De modo indirecto puede decirse que una persona es “presa de pánico, que esa persona es presa del pánico, que fue paralizada por el pánico, entró en pánico”. Así mismo se dirá o escribirá que algo “causa, provoca, infunde, inspira, despierta pánico”.

No conforme con estos recursos que la lengua ha puesto a disposición del hablante; como producto de la práctica del habla y sobre todo de la escritura, algunas personas no se sienten cómodas con esas vueltas y prefieren disponer de algo más directo para expresar la impresión que sienten bajo los efectos del pánico.

Es de esa actitud de inconformidad de donde se deriva que algunos hablantes hayan sentido la necesidad de abreviar el mensaje y se hayan entregado a la tarea de crear un verbo, paniquear.

La lengua inglesa es muy posible que haya tenido influencia en esta creación del verbo paniquear y del adjetivo paniqueado. En inglés el verbo to panic puede ser transitivo e intransitivo.

Hace ya bastante tiempo que en el habla se usa el verbo y sus derivados. El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española registra el verbo “paniquearse” en funciones de intransitivo pronominal en uso entre los hablantes jóvenes en Estados Unidos, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, Puerto Rico y Ecuador. En México es de uso popular. En estos países se emplea para, “Experimentar pánico, alarmarse”.

En algunos países se utiliza solo para, “Tener pánico por efecto de las drogas”.

Ramplimazo / ramplinazo, papadió, a escondidas / a *escondida, etéreo / estéreo

Por Roberto E. Guzmán

RAMPLIMAZO – RAMPLINAZO

“A pesar del RAMPLIMAZO que yo le había propinado. . .”

En el español dominicano existe este ramplimazo documentado en la literatura. De acuerdo con lo que recuerda quien escribe estas notas acerca del idioma dominicano este había oído una voz con una pequeña diferencia en su ortografía con igualdad de acepciones, ramplinazo.

Es muy probable que la voz primera para el “golpe fuerte que se recibe” fuera la que termina en -nazo (con ene/n/) que cambió a la letra eme /m/, como resultado de la atracción que le hizo la existencia en español de la palabra mazo, con el significado de “martillo grande o, maza pequeña para machacar”. Ha de tenerse en cuenta que los vocablos martillo y mazo son herramientas para golpear; por lo tanto, tienen relación con ramplimazo.

Que algo como lo que se sugiere ocurriera no es un fenómeno raro en las lenguas, pues ha ocurrido y está ampliamente documentado en la historia del español. El más fácil de explicar y de entender es el de vagamundo por vagabundo.

El ramplinazo ha evolucionado a través del tiempo. Comenzó por ser solo el golpe fuerte. Luego pasó a ser la señal que deja el golpe. De ahí a significar la reprimenda severa. Al final llegó hasta a designar el “impulso repentino de hacer algo”, que es una metáfora sedimentada quizás en el rasgo de “inesperado o imprevisto” que consta en su definición.

Por una inexplicable razón o, sin ella, desde la primera vez que se oyó esta voz hace cerca de sesenta y cinco años, se ha identificado el golpe del ramplinazo, ramplimazo con el que se propina con una espada, espadín o machete. Esto así quizás por aquello de “planazo” que es el golpe que se da con la plana del machete o del sable. El propósito o en todo caso el resultado de este tipo de golpes es producir contusiones y no heridas cortantes. El ran/ram de la primera parte de esta voz “suena” como una onomatopeya que mueve a pensar en el sable, el machete y la espada cuando estos golpean.

 

PAPADIÓ

“. . . cierto que se está llevando mucha gente a visitar a PAPADIÓ. . .”

Hay que celebrar que algunos escritores y periodistas rescaten algunas voces del habla diaria que de otro modo caerían en el olvido. Este Papadió es una de ellas.

Se escribió Papadió con pe /p/ inicial mayúscula porque se usa en lugar de simplemente utilizar Dios que es un nombre propio antonomástico, por tanto, pasa a tener las mismas cualidades que el Dios es para la persona que profesa una religión monoteísta.

En la voz del título no hay secreto. Se ha formado utilizando la palabra papá en tanto nombre de alguien protector, de allí que algunas personas al mencionar a esa divinidad lo hagan más cercana a sí mismos, Papadió. Hay quienes para mencionar al dios que reconocen lo hacen llamándolo “El Padre”.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española recoge la voz Papadios en tanto reconocida en Panamá y Venezuela. Una vez más hay que destacar la gran coincidencia que existe entre las voces populares corrientes de República Dominicana y Venezuela.

Queda claro mediante lo expuesto más arriba que una cosa es la representación de la voz para consumo de los eruditos y otra la forma de pronunciarla en las conversaciones de cada día, de allí que quien la usó, la escribió de la manera en que suena en el habla descuidada. La escritura refleja una costumbre típica del habla diaria.

Con lo que se ha escrito aquí y la documentación que se mencionó antes queda preparado el terreno para que se incorpore esta voz a los diccionarios del habla de los dominicanos.

 

A ESCONDIDAS – A *ESCONDIDA

“. . . se está defendiendo, hasta A ESCONDIDA . . .”

Algunas locuciones al escribirlas resultan víctimas de la pronunciación descuidada. Eso a lo que se aludió en la oración anterior parece que ha sucedido en el caso de la locución adverbial de conocimiento general “a escondidas” que en el texto copiado más arriba figura sin la ese /s/ final.

Hay que señalar que la locución del título es muy conocida. El problema que se presenta con esta en la cita es en lo relativo a esa última letra ese /s/, que al decirla “se queda en el buche”, no se enuncia porque no se reconoce de inmediato razón alguna para que la lleve. Puede ser también porque en el habla cotidiana la ese /s/ final desaparece.

A escondidas lleva el mensaje de “escondiéndose, tratando de no ser visto”. Diccionario fraseológico documentado del español actual (2017:307). El Diccionario de uso del español (2007-I-1229) ofrece una equivalencia que se presenta mejor para aclarar el concepto en cuanto al sentido con que se usa en la cita, “ocultamente, ocultándose”.

 

ETÉREO – ESTÉREO

“. . . lo que no puede ser visto, imperceptible, ESTÉREO . . .”

El refinamiento puede llevar al error por exageración. Esa es la impresión que se percibe al leer la frase que a manera de ejemplo engalana esta sección. La refinada ese /s/ colocada fuera de sitio cambia en este caso la significación de la palabra.

De las dos palabras del epígrafe una pertenece al lenguaje culto, al tiempo que la otra comenzó por ser del lenguaje técnico para acabar en el habla común del hablante de a pie. Esto y más se detallará más abajo.

Etéreo es un término que pertenece a la Filosofía. De allí pasó a la literatura. Se ha quedado en las alturas. Comenzó por ser adjetivo relacionado con éter. En el lenguaje literario lo recogieron por la cualidad de sutil, vago, impreciso, sublime. De allí lo llevaron a designar “del cielo”. Todo lo anterior se extrajo del Gran diccionario de la lengua española de Larousse.

El vocablo estéreo tiene un currículo más pedestre. De unidad de medida en su origen se hizo famoso por haberlo adoptado la comodidad del hablante como el apócope de estereofónico. El rasgo definitorio de la estereofonía es que da sensación de relieve a los sonidos.

En el habla de los dominicanos estéreo cobró el valor de sustantivo equivalente de “equipo de sonido estereofónico”. Se popularizó el sistema hasta que dejó de llamar la atención por su omnipresencia.

Etéreo es un palabra de domingo. De día festivo y círculo escogido. Goza por nombrar las cosas que están más allá de la tierra, lo celestial, espiritual. Cuando se utiliza para una cualidad de algo se destaca con este término su falta de sustancia material. De allí es de donde los escritores han tomado el término para llevarlo a significar lo delicado o refinado.

Por lo vaciado en el párrafo retropróximo puede apreciarse la gran distancia que separa los dos vocablos del título. No hay “perdón de Dios” para quien confunde los dos vocablos.

 

Desparpajar, chata, es . . . que, fólder

Por Roberto E. Guzmán

DESPARPAJAR

“. . .DESPARPAJÓ una parte de la riqueza. . .”

El uso del verbo desparpajar que se observa en la frase citada más arriba es un ejemplo de una práctica del español dominicano para este verbo. Como podrá leerse más abajo, el uso ha atribuido a este verbo una acepción diferente a la del español general. Más aun, con la significación con que se usa este verbo en una situación como la de la cita, es un uso que solo puede constatarse en el habla de los dominicanos.

El uso a que se alude en el párrafo anterior en calidad de exclusivo de los hablantes de español dominicano no se aleja demasiado de una de las acepciones generales del verbo. Lo enunciado más arriba se examinará en detalle más abajo.

El verbo desparpajar es usado en el habla de los dominicanos y, hasta en textos, con un sentido que no se conoce en otros países. En el modo dominicano de expresarse este desparpajar es “gastar dinero desordenadamente”.

Este es el lugar adecuado para recordar que “desparpajo” en República Dominicana es “desorden”, Diccionario del español dominicano (2013:256). De ahí que de manera inconsciente el hablante en República Dominicana establezca la relación y haga de desparpajar un verbo con una acepción especial, como se explicó más arriba. Esto se comprueba por medio de la lectura de la cita que encabeza esta sección.

En el español internacional desparpajar es desparramar, verbo que sirve para transmitir la idea de malbaratar, malgastar la hacienda; sin que se olvide el rasgo de la facilidad con que se deshace la riqueza que se menciona en la cita.

En los diccionarios diferenciales del español dominicano habrá que tomar en cuenta lo que se ha expuesto aquí.

 

CHATA

Hace largo tiempo que no se oye ni se lee la voz del epígrafe con el significado que se distinguirá en esta sección. Se han revisado los diccionarios usuales en busca de la acepción a que se alude más arriba, pero ello sin resultado.

Se considera pertinente recordar, antes de continuar, que la voz chata cuenta con varias significaciones que no son del conocimiento y uso general. En México es un tipo de orinal para enfermos que no pueden incorporarse. En Honduras y Nicaragua es chata la mujer de nalgas planas.

En República Dominicana es chata la mujer que tiene poco seno. Una chata es también una botella pequeña y aplastada de vidrio o metal para contener licor. Una persona chata es la cobarde. Es una modalidad de softbol. Con ese nombre se conoce la piedra (guijarro) aplastada que se utiliza para jugar al tejo. En la lidia de gallos es el gallo que se utiliza para ejercitar a los otros gallos de pelea.

De la última chata mencionada en el último párrafo inmediatamente anterior a este se piensa que deriva el “chata” del boxeo. Este “chata” es el que sirve al boxeador profesional para practicar los movimientos de ofensa y defensa. Durante estas prácticas el chata y el boxeador que así entrena suben al cuadrilátero protegidos para no lastimarse.

Quizás el nombre le viene a esta persona de que el chata se supone que no sea de relevancia, que no se destaque; aunque se han dado casos de chatas que han llegado a ser grandes pugilistas. Podría ser llamado “chata” por la forma de la nariz, en la que el puente de esta queda aplastado (achatado), es poco prominente. No debe olvidarse que al deporte o profesión del boxeo se les llama “de las narices chatas”.

A menos que lo expuesto más arriba pueda ser rebatido porque es erróneo; debe retenerse en el español dominicano la palabra chata como un sustantivo masculino para designar al boxeador que sirve a otro para practicar su pericia pugilística defensiva y ofensiva.

 

ES . . . QUE

La mala costumbre es vieja. Ha formado hábito. Al principio el galicismo fue desaconsejado. Más tarde fue condenado. Así permaneció durante algunos años, hasta que llegó el momento en que la costumbre se convirtió en ley.

En el desarrollo de esta sección se verán los diferentes casos en que se incurre en el “exgalicismo” de utilizar innecesariamente ese “es que” tal cual o envuelto con otras palabras que enmascaran el galicismo, pero no lo disfrazan.

En la mayoría de los casos es sobreabundante como se verá en el desarrollo de esta sección. Se verá el porqué, pues inmediatamente después del uso abusivo de esas frases se propondrán las soluciones más cortas, directas y adecuadas.

Por el calificativo que se ha utilizado más arriba para tipificar la liviandad puede colegirse el origen de este “es que”, que procede del francés c´est… que. Con ayuda de este se destaca el sujeto o un complemento de la oración en que se usa.

Más abajo se reproducirán algunas oraciones en las que aparece de varias formas la mencionada desviación del buen estilo de la lengua española. Los ejemplos son extraídos de las publicaciones diarias dominicanas.

“A eso es que se refiere . . .”  Es mejor. A eso se refiere . . .

Es por eso que la clase. . .”  Es más elegante, Por ello la clase . . . Por eso la clase . . .

“. . . desde la fe es que . . .”  Es más adecuado. Desde la fe . . .

Por eso es que los minoritarios tendrán . . .” En mejor estilo. Por eso los minoritarios . . .

“. . . hacia ese abismo es que nos pretenden llevar . . .” Hacia ese abismo pretenden llevarnos . . .

Es por eso que la inversión . . .” Por eso la inversión . . .

“En ese contexto es que se produce el pacto”. Más claro y directo, “En ese contexto se produce…”

Con la redacción que se propone las frases adquieren mayor fuerza, son más directas y expresan el sentido de modo más patente. Al final lo propuesto es más hispano, remeda menos el estilo de redacción extraño al espíritu de la lengua.

 

FÓLDER

“. . . que no se encuentren en el FOLDER . . .”

En la mayoría de los casos en que la lengua española ha adoptado (copiado, aceptado), tomado en préstamo palabras provenientes de lenguas extranjeras actuales, el uso y los conocedores de la lengua se ocupan de marcar la sílaba tónica con una tilde para que el hablante sepa como la enuncia.

Como consecuencia de esa práctica el anglicismo fólder entró al español escrito con la tilde, acento marcado, para que no haya duda en cuando a como pronunciar la voz inglesa. Quedan ya muy pocas personas que al decir la voz folder lo hagan imitando el sonido de erre inglesa al final.

No hay que rasgarse las vestiduras ante un error con respecto a la ortografía en español de una voz extranjera naturalizada en la lengua común en el año 1992, pues fue en ese año cuando la Real Academia le hizo un espacio en el lexicón mayor. La acepción era, “Amér. carpeta, cubierta con que se resguardan los legajos”.

La acepción actual que aparece en la edición del diccionario mencionado es todavía con la mención de que es un uso americano, ofreciendo carpeta como traducción y entre paréntesis, “útil de escritorio”.

Quien escribe estas reflexiones acerca de la lengua recuerda que nunca ha usado la palabra carpeta para la cubierta doblada de cartón que se usa para guardar papeles sueltos en sus más de sesenta años de hablante consciente. Esto para subrayar que a la voz del inglés le tomó muchos años para que se la admitiera en el diccionario mayor de la lengua española. Este préstamo puede considerarse tomado como consecuencia del prestigio del inglés o por la proximidad e influencia del angloamericano en Hispanoamérica.

Carpeta es una palabra de larga data en español que llegó desde el francés carpette, proveniente del italiano a través del inglés. Antes de terminar; en el español estadounidense se usa carpeta para alfombra. Se califica este uso de contravención a las buenas costumbres del español.

En América se seguirá usando fólder para lo que se definió y la carpeta permanecerá en el olvido.

(No se añade que se deja carpeta para que la minoría de hablantes españoles de la Península designen el fólder).

Aplatanar(se) / tropicalizar, magma, vinculatoriedad

Por Roberto E. Guzmán

 

APLATANAR(SE) – TROPICALIZAR

“Las autoridades dominicanas tienen que, si se quiere, APLATANAR las recomendaciones. . .”

Este verbo no guarda secreto para los habitantes de las Antillas Mayores de habla hispana. Además, puede casi asegurarse que muchos hispanohablantes de otras latitudes pueden entender el mensaje que el verbo transmite. Esto así porque han estado expuestos al contacto con los hispanohablantes de las Antillas.

Sería interesante poder determinar en cuál de las islas se originó el uso del verbo. Es muy probable que los dominicanos fueran quienes originaron el uso porque son quienes más plátanos comen en el Caribe. Esto significa que el plátano es una parte importante de la vida de los dominicanos. De una forma u otra, en Nueva York a los dominicanos algunos hispanos los llaman los “plátanos” por el gran consumo que hacen de esa musácea.

La “traducción” al español general de aplatanarse es acriollar(se) y, mayormente se usa para aplicárselo a los extranjeros que se acostumbran o adoptan los gustos de los dominicanos.

Hasta el momento en que se encontró en esta cita, el verbo solo se había encontrado aplicado a personas. En el caso específico de la cita se usa para recomendaciones, es decir, para propuestas o medidas planteadas como apropiadas. En la cita debe interpretarse este aplatanarse en tanto adaptar las recomendaciones al medio dominicano.

Esto tipo de uso podría considerarse como un ensanchamiento del campo semántico. No hay necesidad de exagerar el hecho, pues los lexicógrafos casi siempre están atentos a este tipo de fenómenos para determinar si se convierten en una práctica y en consecuencia, consignarla en los nuevos repertorios.

El plátano dominicano, que no es el guineo, ha dado lugar a varias locuciones muy populares en el habla de los dominicanos. Hay una que llama la atención porque se interpreta de modo diferente en Puerto Rico y República Dominicana. “Tener alguien la mancha del plátano” en Puerto Rico es manifestar la naturaleza o carácter del puertorriqueño típico. “Tener [todavía] la mancha del plátano” es para los dominicanos mostrar alguien su origen campesino mediante comportamiento o gustos.

No puede olvidarse que en España se conoce con el nombre “plátano” lo que en otras latitudes es llamado banana. Se ha observado que en la actualidad los dominicanos consumen muchos guineos verdes hervidos. Esos son llamados “guineítos” o “guineítos verdes”. Algunas personas prefieren llamarlos bananos, así en masculino, para diferenciarlos de los que se consumen sin cocer que continúan con el nombre de bananas.

El otro verbo que figura en el título, tropicalizar, existió en el uso de los dominicanos. Se usaba para aplicárselo a los aparatos que eran fabricados con estándares especiales para que pudieran usarse en los países tropicales.

En muchos casos esos enseres del hogar estaban protegidos desde la fábrica para resistir la herrumbre o soportar la humedad del ambiente que impera en los países de las zonas del trópico. Se recuerda, por ejemplo, los radio receptores de mayor duración eran los tropicalizados porque aseguraban más larga vida útil.

Este último verbo no aparece en los diccionarios diferenciales con este valor. Quizás esto se deba a que el verbo cayó en desuso con los avances de las ciencias y la tecnología.

 

MAGMA

“Pero LA MAGMA intelectual y vital. . .”

Algunas personas que escriben en los medios de comunicación masiva escriben con la intención de llamar la atención por medio de figuras innovadoras. Eso es lo que parece que sucedió en la frase copiada a guisa de ejemplo en esta sección. “Magma intelectual y vital” no pertenece al español de todos los días. Como ocurre con frecuencia en casos como este, se expone quien de ese modo escribe a incurrir en error.

La palabra “magma” termina en letra a /a/, pero no es femenina. Eso ocurre en contados casos del español. Ocurre casi siempre en palabras tomadas del griego, lengua en la que era mágma, con referencia a pasta, ungüento.

Entre otras palabras del español en las que la última letra es a /a/, y sin embargo son masculinas, pueden mencionarse algunas cuyos géneros marcamos correctamente como masculino sin percatarnos de ello, “mapa, paradigma, organigrama, programa”.

En el español moderno magma posee tres acepciones principales. Materia residual y espesa que resulta después de exprimir las partes más fluidas de una sustancia. Es también la masa ígnea existente en el interior de la tierra. Por último, es una “mezcla confusa”.

Magma es voz masculina, a pesar de que termina en letra a /a/, como se señaló antes. Cuando se escribe o se dice magma, hay que acompañar la voz de un artículo o adjetivo en masculino. Debió ser “EL magma intelectual y vital”, aceptando este magma con el significado de “esencia, sustancia importante de una idea, extracto”.

Con este tipo de error detectado en la cita se producen dos efectos. Los lectores que no tienen nociones firmes acerca del género de la palabra del título quedan confundidos. Los que sí saben cuál es el género de magma, quedan disgustados.

Lo que procede que se haga en casos como estos es hacer lo que aconseja la académica María José Rincón de manera constante; en caso de duda, acuda a los diccionarios, que para eso están.

 

VINCULATORIEDAD

“. . .principio de VINCULATORIEDAD procesal. . .”

La voz del título es larga. Circula en medios de habla culta. Su uso ocurre mayormente en el campo jurídico. Esta voz es de relativa reciente aparición. Se hace necesario examinar el uso para determinar cuál es la acepción que puede reconocérsele. Todo lo esbozado en las oraciones anteriores se ampliará en el curso de esta exposición.

Ha de tenerse en cuenta que en la frase que se reproduce en cabeza de este escrito “vinculatoriedad” aparece catalogado de “principio”. Esto le confiere un rasgo especial a la voz, la constituye en un término de contenido específico.

Desde el principio se hace constar que este estudio de la voz es puramente lingüístico y que no pretende trazar pautas o aclarar conceptos en cuanto al aspecto jurídico o legal.

No puede pasarse por alto que esta voz es larga en demasía. Mantiene lazos de semejanza con el vocablo “vínculo” que es un sustantivo cuyo sentido principal es señalar unión o atadura entre personas o cosas.

Le añadieron un sufijo para que la voz en cuestión sea un sustantivo y no conforme con ello le metieron un infijo, por eso resultó con la longitud que se destacó antes.

En República Dominicana entró esta voz hace quizás unos diez años, traída de legislaciones y jurisprudencias extranjeras. Los diccionarios que se han consultado no reconocen la voz.

Por las noticias que se han recabado acerca de la voz del título, esta ha de aceptarse con el valor de “obligatoriedad”. Esto muy probablemente se desgaja de las acepciones que se admiten para el verbo vincular. Una de ellas es, “sujetar a una obligación”. Se piensa que en la cita puede interpretarse que se refiere al principio de sujeción, esto es, “sometimiento a la disposición del proceso”.

Según parece este vinculatoriedad procede del sistema legal llamado en inglés common law, en el que un precedente jurisprudencial puede erigirse o invocarse con fuerza vinculante o persuasiva para que un juez o corte decida casos de un modo semejante, cuando estos les son sometidos a su consideración. Este common law se traduce al español en tanto derecho común (ley no escrita), derecho consuetudinario o jurisprudencial.