Morder, micro/miocro, enhestar/enastar, abrevar/abreviar

Por Roberto E. Guzmán

MORDER

Este verbo se trae a estos comentarios porque se entiende que en el español dominicano posee un significado que no se ha oído o leído en otras variantes de la lengua española.

La significación que se introducirá en esta sección corresponde a pillar, morder sin dientes, con el sentido de aprisionar. Casi siempre se utiliza para describir el tipo de sensación que se experimenta cuando una parte del cuerpo queda “cogida, agarrada, atrapada” entre otras o por objetos.

Se ha oído que un hablante de español dominicano refiere que una puerta, ventana u otro objeto le mordió un dedo o la mano. En el campo de la medicina un nervio puede estar “mordido” entre dos vértebras.

Quizás el verbo morder usado de este modo no sea de empleo frecuente. Esa puede ser la razón por la que no se ha documentado la utilización en los diccionarios de dominicanismos o del español dominicano. Es posible que luego de esta intervención aquí, se considere el verbo para incorporarlo en los lexicones del habla dominicana.

 

MICRO – MIOCRO-

“. . .nos tendemos a consumir en lo MICRO. . .”

Los métodos modernos de divulgación de las ideas permiten llevar nuevas palabras al conocimiento general. La palabra micro se ha utilizado con funciones de apócope en diferentes ámbitos de la actividad humana. Así se la encuentra en tecnología desempeñando la función de apócope de micrófono.

En el campo de la informática se utiliza micro para denominar de modo apocopado al microcomputador. En algunos países los autobuses pequeños son llamados microbuses.

Aparte de estos significados micro- actúa en función de componente de palabra, en la posición de prefijo,  que significa pequeño, como en el ejemplo del microbús. Desempeñando esa función se encuentra en palabras como microbio, microcosmos y otros.

La palabra microbio es digna de interés por su formación. Emile Benveniste relata la historia de esta. Fue el cirujano Sédillot quien la inventó, para sustituir a una serie de términos que existían para designar diferentes variedades de microorganismos. Él buscaba una sola palabra fácilmente pronunciable con la ventaja de presentar un sentido general. Sédillot consultó a Emile Littré sobre cuál de las dos palabras elegidas presentar y el último le sugirió microbe. Les mots savants (1968:87-8).

En el Diccionario de la lengua española (2014) a micro se le atribuye el significado de “muy pequeño” que coincide con lo que presenta el diccionario Merriam-Webster del inglés.

El Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:744-757) recoge más de cuarenta voces nuevas en la que el prefijo micro- figura haciendo esas funciones. Esto demuestra la tendencia actual en desarrollo de este componente de palabra.

Todavía en el año 1984, en la vigésima edición del Diccionario de la lengua española, este reconocía a micro- denotando “amplificación” como en micrófono. Ya en la edición de ese diccionario correspondiente al año 1992 esa denotación desaparece.

Resulta cuesta arriba aceptar que micro pueda emplearse de modo independiente para atribuirle el significado de “poco, pequeña cantidad”, que es como se encuentra en la frase introducida a modo de ejemplo del empleo en esta sección.

No hay que dejarse llevar por la moda de usar una voz para darle o reconocerle nuevas significaciones cuando esta no es usada como componente de palabra. Esto que se acaba de criticar es precisamente lo que se comprueba en la cita.

 

ENHESTAR – ENASTAR

“. . .un grupo de personas ha estado *ENASTANDO. . . la bandera. . .”

Los dos verbos que se encuentran en el título gozan del privilegio de formar parte del léxico de la lengua española. En este aparte se estudiará cada uno de ellos. Como resultará de este estudio se verá que ha sido mal empleado el verbo enastar para referirse a una bandera.

El verbo enastar es “Poner el mango o asta a un arma o instrumento”, Diccionario de la lengua española (2014:867). Como puede comprobarse mediante la lectura de la acepción de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se refiere a arma o instrumento. El asta a que se contrae esta acepción es el palo de la lanza, de la pica, etc.

La palabra asta también es el palo en cuyo medio o extremo se pone la bandera. Ahora bien, enhestar es levantar en alto. La confusión es vieja. No es un error caprichoso, pues existe el verbo enastar y las banderas tienen asta, así como las armas e instrumentos.

El desvarío léxico es viejo, ya D. Manuel Patín Maceo en su obra Dominicanismos (1990:91) entiende que enastar en el caso de la bandera es un barbarismo en el que incurren “periodistas y poetas nuestros”. La obra mencionada fue publicada en su segunda edición en 1947, lo cual demuestra los años que lleva el descuido sobre este asunto.

Lo que debe recordarse es que enhestar es “levantar en alto, izar” y es precisamente en lo que consiste la acción de desplegar la bandera en su palo o asta.

 

ABREVAR – ABREVIAR

“Uno ABREVIA en las bibliotecas. . .”

En la representación gráfica de los dos verbos del epígrafe no existe gran diferencia. Solo una letra (vocal) diferencia uno de otro. En cuanto a sus significaciones a los dos verbos los separa un abismo.

El verbo abrevar es equivalente de saciar, verbo este que se usa también en sentido metafórico. Saciar es calmar por completo el hambre o la sed de alguien. Son casi las palabras exactas que emplea el Diccionario de la lengua española.

En sentido figurado el verbo abrevar se utiliza para satisfacer las ansias de conocimiento; de allí que cuando se acudía a una biblioteca se hacía para colmar los deseos de saber. Se han usado dos verbos en pasado porque en la actualidad no hace falta trasladarse físicamente a una biblioteca para este propósito. Los recursos de la informática moderna permiten ahorrarse ese traslado.

Quienes abrevian en una biblioteca son aquellas personas que acortan el tiempo que pasan en esos recintos, hacen breve las visitas a esos establecimientos, aceleran su paso por esas instituciones. Parece obvio que a las bibliotecas se va a abrevar; no a abreviar.

El verbo abreviar es hacer breve, acortar, reducir a menos tiempo; acelerar, apresurar; darse prisa.

No se quiso hacer más larga la cita que consta porque eso hubiese hecho posible la determinación del redactor del desacierto. Aunque no se haya escrito antes es bueno dejar sentado que es una norma en estos escritos no develar la identidad de las personas o las fuentes de los escritos que se comentan. Es un rasgo de delicadeza.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Pasear, interrumpir/irrumpir, tesonero/personal/personero, harén/aren

Por Roberto E. Guzmán

PASEAR

¿Qué viene a hacer este verbo en estos comentarios si ni siquiera se cita un ejemplo de uso?

La respuesta es relativamente fácil, o fácil para un dominicano, como se demostrará más adelante.

En el español internacional el verbo del título goza de acepciones muy bien documentadas. Hasta en el español americano goza de acepciones bien documentadas. De manera somera se mencionarán algunas de las correspondientes a esos ámbitos del español. Se hará hincapié en las que más se parecen a la acepción dominicana que se develará aquí.

El Diccionario de la lengua española ha incorporado en su nómina de acepciones para el verbo del título una que se emplea en Costa Rica que se asemeja a la de la República Dominicana; esta es: “Desmoralizar a alguien, destruirlo espiritual y moralmente”. En funciones de verbo pronominal, como el anterior, en Cuba se usa para, “Dominar ampliamente una disciplina”.

La significación mencionada más próxima a este párrafo se conoce también en el español dominicano, sobre todo en los pasillos de las escuelas y universidades.

El “pasear” de los dominicanos no ha sido inventariado aún en los diccionarios de español diferencial; por esa razón se tae a estos comentarios. En esa variedad de español una persona pasea a otra cuando la lleva (pasea) a un campo del saber y le demuestra que la primera persona tiene mayores conocimientos, de modo que la hace quedar en ridículo.

Como se comprueba con los detalles de la acepción dominicana, la acepción comparte con la de Costa Rica el rasgo de desmoralizar a alguien; sin llegar al grado de la costarricense. Con la acepción cubana comparte la dominicana la característica de “pasear” a alguien en una disciplina del conocimiento humano.

Quien estas reflexiones escribe está seguro de que una vez expuestos los pormenores del verbo en cuestión, muchos hablantes de español dominicano reconocerán la acepción sobre la que se ha escrito.

 

INTERRUMPIR – IRRUMPIR

“. . .R. V. IRRUMPIÓ desde tempranas horas de la mañana las operaciones. . .”

Con mayor frecuencia que la deseada se encuentran confusiones en personas educadas acerca de cuál vocablo utilizar en los casos en que estos tienen algún parecido en su escritura.

En esta sección se estudiarán los dos vocablos del título con sus respectivos significados y equivalentes, con los ejemplos correspondientes. No se enumerarán todos los casos, pero se recalcarán las diferencias con el propósito de que no haya lugar a otras confusiones en el futuro entre los dos vocablos.

De acuerdo con lo que el Diccionario de la lengua española recoge en sus páginas, el verbo interrumpir tiene dos acepciones. La primera es “cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo”. La segunda es, dicho de una persona: “Atravesarse con su palabra mientras otra está hablando”. No puede dejarse pasar la oportunidad para señalar que ese “atravesarse” parece menos apropiado que otros verbos que se dejaron fuera.

En cuanto al verbo irrumpir el diccionario mentado más arriba solo le reconoce una acepción, “entrar violentamente en un lugar”.

Con la lectura de las dos acepciones vaciadas más arriba se deja en evidencia la mala selección que hizo la persona que redactó la frase copiada inmediatamente debajo del título. Interrumpir las operaciones equivale a cortarlas, detenerlas, impedir que siguieran, discontinuarlas, pausarlas.

 

TESONERO – PERSONAL – PERSONERO

“Las riquezas. . .han sido el fruto de mucho sacrificio y trabajo PERSONERO”.

En más ocasiones de las que la persona desearía que sucedan el cerebro le juega malas pasadas. Eso que se menciona es lo que parece que sucedió en el ejemplo de la cita. El cerebro mezcló palabras y produjo otra que existe, pero que no se acomoda para imprimirle sentido a la frase. El vocablo “personero” posee un sentido particular en República Dominicana que se mencionará en esta sección.

Tesonero significa que tiene tensión o constancia, que es perseverante. En general se refiere a la persona que demuestra tenacidad, empeño continuo y firmeza en su propósito.

La palabra personal tiene varias acepciones que varían de acuerdo con el contexto en que se emplee. Una es sinónima de particular; otra tiene un significado más profundo y se empareja con lo íntimo. Esas que se mentaron son acepciones cuando la palabra desempeña funciones de adjetivo.

En funciones de sustantivo, personal tiene que ver con el grupo de persona que trabaja en un mismo sitio. En deportes es la falta que comete un jugador sobre otro.

Un personero es un procurador para entender o solicitar negocios ajenos. En el pasado fue un procurador de las cortes castellanas.

En la República Dominicana la voz personero adquirió un matiz especial inmediatamente después de la caída de la dictadura trujillista. Se aplicó al “Funcionario público cercano al poder”. Diccionario del español dominicano (2013: 542).

El personero del régimen era un representante del poder de ese régimen de fuerza; una persona que se había beneficiado de ese gobierno. En resumen, como puede comprobarse mediante lo expuesto aquí, personero es una palabra que tiene una historia particular en el español dominicano.

 

HARÉN – AREN

“Tenía su AREN, mujeres al por mayor. . .”

No hay perdón para quien incurre en dos errores con palabras que no mantienen semejanza alguna en cuanto a su significación. El primer error es en cuanto a la sílaba de la mayor intensidad en la pronunciación. El “aren” que le salió al redactor pertenece al verbo arar y no se enuncia del mismo modo que el harén o harem que debió aparecer en el escrito.

En esta sección se dejará fuera de consideración lo concerniente al verbo arar que por su grafía aparece conjugado en el presente del subjuntivo y en imperativo. Mucho más interesante es el sustantivo masculino harén, que también puede escribirse harem.

La palabra harén es de aparición tardía en español, pues se tomó del francés harem y en lengua española se introdujo, de modo documentado, en 1830; esto de acuerdo con lo que escribe J. Corominas en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (1967:325). En francés se conocía el vocablo harem desde el año 1673 Dictionnaire historique de la langue française (2012-II-1593).

La significación primera de harén fue en las casas musulmanas “zona en que viven las mujeres”. Por metonimia pasó a ser “conjunto de mujeres que viven bajo la dependencia de un jefe de familia”. Diccionario de la lengua española 2014, consultado en línea. En inglés harem está documentado desde el año 1634 (haram) con el mismo significado que en las otras lenguas, tomado del árabe.

En el español moderno se utiliza casi siempre para designar a las mujeres que son amantes o concubinas de un hombre, aunque ellas no vivan bajo un mismo techo. Con este valor quiso presentarlo quien mal escribió la cita copiada al principio de esta sección.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Galipote, copa, armador

Por Roberto E. Guzmán

GALIPOTE

La palabra galipote del español dominicano tiene varios rasgos que hacen de su estudio un punto interesante. Posee esta una acepción que se conoce únicamente en el habla de los dominicanos. Su étimo remoto no había sido dilucidado de modo exhaustivo. Eso se hará aquí, con sus pormenores y, se aclarará su etimología.

El galipote es una “Persona que, según la creencia popular, tiene la facultad de convertirse en animal o en árbol. Diccionario del español dominicano (2013:330). Ese diccionario menciona un femenino para la voz, aunque el autor de estas notas nunca ha oído de la galipota.

En la literatura dominicana se menciona este personaje y se asegura que se conoce también con el nombre de dundún. La forma cómo se logra este poder es firmando un pacto con el diablo Diccionario de cultura y folklore dominicano (2005:176). En la literatura dominicana varios autores se han valido de este personaje fantástico desde T. M. Cestero en La Sangre (1913) hasta M. Veloz Maggiolo (1980).

La voz del título entró al español dominicano a través del criollo haitiano, galipòt, galpòt, gayipòt, que es un animal mítico que se asemeja al lugarú (lougawou). En esencia es un ser o espíritu malhechor. Se aplica en el criollo haitiano a la persona que se mueve con celeridad, que según parece puede estar en dos sitios a la vez. Haitian English Dictionary (2000:253).

En el español general galipote es una brea empleada para calafatear. En francés es una resina de pino. Entró en el diccionario académico de la lengua española en el año 1899. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-III-42).

La palabra galipòt del criollo haitiano deriva del francés hablado en la región del Poitou que tiene relación con la lengua de oíl que pertenece a la familia de las lenguas romances. Como se verá más adelante esta palabra pasó al francés de la provincia de Quebec en Canadá. Lexicréole (2001:94). Este autor define al galipote como un duende, fantasma; o, como una organización secreta nocturna.

El galipote francés más próximo del dominicano es el que se conoció en la región del Centro-Oeste y Auvernia en Francia, en la que se empleaba la voz para designar un animal monstruoso que deambulaba por la noche en los campos. En sentido figurado, en una locución, adquirió el sentido de buscar aventuras extraconyugales, y, así pasó al francés canadiense. Se piensa que este galipote deriva de galipette que significa cabriola, maroma. Vocabulaire du français de province (2010:232). Y Dictionnaire historique de la lengua française (2012-II-1463).

En el francés canadiense actual la locución courir la galipote corresponde a frecuentar los lugares de diversión. También se usa para ir de un lugar a otro en el pueblo y correr tras las faldas. Dictionnaire de la langue québécoise (1980:241) y The Québecois Dictionary (1982:110).

Un rasgo que torna interesante la voz estudiada es que pasó de las provincias francesas, en las que se usaba para nombrar a una bestia fabulosa (por eso es sustantivo femenino en francés), a una persona que se mueve rápidamente en criollo haitiano hasta derivar en un espíritu malhechor o, en un brujo. De aquí pasó al español dominicano para denominar a una persona que hace un pacto maléfico y puede convertirse en animal o árbol. Esta voz es un ejemplo fehaciente de las transformaciones que experimentan las palabras al pasar de una lengua a otra y de un país a otro.

 

COPA

“Estos pequeños huertos en las COPAS de los edificios. . .”

El vocablo copa tiene significados muy bien asentados en el español cotidiano. Según se deduce de la lectura de la frase copiada se la ha usado en un sentido nuevo, que aún no se ha registrado en los diccionarios usuales.

No se critica el uso que se hace de la palabra copa, aunque no se apruebe el uso que se hace de esta. Se seguirán los pasos que el/la redactor/a hizo del vocablo destacado, para llegar al meollo del asunto de cómo llegó hasta este empleo.

En los árboles la copa es el “conjunto de ramas y hojas que forma la parte superior de un árbol”. Esa es la definición que recoge el Diccionario de la lengua española. En esta acepción se subrayó una parte para destacarla y que se la retenga.

El tema de la frase tiene que ver con plantas, huertos, hortalizas y cosas parecidas. La parte superior de un edificio es la azotea, pero en este caso la llaman copa.

Como puede observarse mediante la lectura de la frase, el/la redactora/a estaba inmerso en su escrito y deslizó una copa más que no deja de tener asidero, solo que el vocablo no ha recorrido el largo camino que le imponen las lenguas a las palabras nuevas.

Puede añadirse que se admira el poder creador de quien redactó, pero no puede ofrecérsele apoyo aun cuando se percibe la relación que existe entre la copa y la parte superior del edificio.

 

ARMADOR

“. . .D. M. el ARMADOR infatigable”.

En el español abundan las palabras patrimoniales que son conocidas por la mayoría de los hablantes por el significado principal, que casi siempre es el más antiguo, o, el de mayor uso.
Junto a los significados tradicionales de algunas palabras los hablantes incorporan a estas otras significaciones en su habla que pasan a la lengua escrita, pues ese se considera el itinerario que siguen esas palabras desde que F. de Saussure lanzó esa idea.

En algunas ocasiones los vocablos que se eligen pueden depender del campo de actividad a que corresponde la nueva palabra. En otras ocasiones los hablantes se conforman con una traducción o una adaptación a la lengua de llegada.

En el caso de este “armador” no se trata de la vieja palabra que designa a la persona que arma un mueble o artefacto. No se trata tampoco de quien arma o dota un barco para su explotación comercial. El armador de la frase es la persona que desempeña una función importante en el juego de baloncesto.

El Diccionario de la lengua española aún no ha reconocido este armador que sí consta en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias, donde se define como el “jugador que organiza las jugadas durante el partido”. Menciona ese lexicón que ese es un uso conocido en Puerto Rico y,  desempeña ese vocablo las funciones de adjetivo y sustantivo.

En la obra El idioma español en el deporte (1994:447) aparece la voz armador para lo que en inglés conocen con el nombre de play maker y lo define como el “encargado de organizar el juego dentro de la cancha”. En la obra mencionada puede leerse que “en español puede llamarse base” al jugador que se ocupa de esta labor.

Hay que celebrar que los hispanohablantes hayan escogido para este jugador de baloncesto una palabra que no es servil al inglés. No cabe duda de que han seleccionado esta palabra porque encuentran en el verbo armar suficiente base para hacerla aceptable. En el verbo armar se encuentran algunas cualidades que hacen de este un fundamento adecuado para escogerlo en el deporte del baloncesto para el trabajo que realiza el “armador”.

El armador imparte las instrucciones en la cancha, tanto en su aspecto defensivo como ofensivo. Dispone los cambios necesarios para adaptar la estrategia al desenvolvimiento del partido. Ese jugador ordena las acciones adecuadas a las circunstancias del juego. Es la persona que monta las acciones en el tabloncillo. Todos los verbos usados para la acción del armador están presentes en el verbo armar.

La elección es probable que se hiciera siguiendo la descripción de la actividad del jugador, pues ordena la acción de su equipo sobre la marcha. Puede escribirse que con el escogimiento de esa palabra se afirma la expresividad lingüística que caracteriza el lenguaje deportivo.

Lo que ha hecho la lengua con respecto de este jugador es que ha acomodado una palabra antigua del español que era de uso en otras áreas de la actividad humana y la ha adaptado a una realidad de un deporte de aparición más bien reciente. Con este tipo de cambio que se observa aquí se comprueba que las sociedades humanas usan el instrumento que es la lengua para acomodarla a la evolución que experimenta la realidad.  Ni la sociedad ni la lengua son estáticas.

© 2018, Roberto E. Guzmán

 

Corbé, blanquitud, sacar, dajao/Dajabón

Por Roberto E. Guzmán

CORBÉ

La palabra que figura a modo de título no se encuentra como tal, es decir, por derecho propio en los diccionarios diferenciales de español dominicano. Esa palabra se encuentra formando parte de algunas locuciones de uso común en el habla de los dominicanos. En este apartado se argumentará que ella merece un sitio en el léxico dominicano porque posee una significación que le es propia.

Hace ya varios años que por medio de estos escritos se hizo un espacio a la palabra en cuestión, pero a pesar de que se explicó su procedencia no se arguyó para crearle un espacio propio.

Corbé es una voz de origen francés que probablemente ingresó al español dominicano durante la ocupación haitiana. Esa es la representación gráfica que el dominicano ha hecho de la voz corvée del francés que era una obligación que los ciudadanos debían honrar como un impuesto pagado en horas de trabajo. Consistía en un trabajo gratuito para la comunidad que hacían los ciudadanos en grupo. Tuvo su origen en la sociedad feudal y era un tributo que se debía al señor feudal.

En la lengua criolla haitiana lo escriben, kòve y lo definen como trabajo en grupo seguido de distribución de comida, realizado por obligación y generalmente en las vías públicas.

El Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:137) asienta dos locuciones sustantivas con la palabra del título, corbé de gente y corbé de presos; y una locución adjetiva, de corbé. La primera es, “Grupo numeroso de personas”. La segunda es, “Grupo de reclusos dedicados a trabajos forzados”. La tercera es, “Referido a persona, grupo que va por el mismo camino”.

Al copiar las acepciones se resaltó el vocablo grupo y esto explica que se haya escrito acerca de la palabra. Se piensa que en el español dominicano hay que hacerle un lugar a corbé con el significado de “grupo”, esto así en vista de lo que acaba de exponerse.

Ojalá se encuentre eco en esta propuesta de incluir esta voz en calidad de específica del español dominicano con la acepción que se propuso.

 

BLANQUITUD

El fenómeno de la BLANQUITUD. . .”

Con alguna frecuencia no precisada, aparece alguien con buena educación formal que muestra de manera implícita su inconformidad con los recursos que ofrece el léxico de la lengua. Esto que se acaba de exponer es lo que se cree que ha sucedido en el caso de la frase que se reprodujo a modo de ejemplo del uso de la voz del título.

En muchas ocasiones -quizás demasiadas- la persona que inserta la nueva voz no tiene el deseo o la oportunidad de explicar el nuevo término que saca a la luz. Como consecuencia de eso los lectores se ven en la situación de tener que descifrar el significado de lo que leen.

No resulta difícil encontrar que esta voz tiene relación con la palabra blanco. Se presume que no es un sinónimo de otra palabra vinculada con blanco, sino que posee rasgos peculiares que la hacen única y de allí que se la comente en este espacio.

En el proceso para dar con una definición se procederá a examinar los vocablos reconocidos de la lengua que pertenecen a la misma familia. Blancura, por ejemplo, es la “cualidad de blanco”. No es blanquecino que es “que tira a blanco” y, sinónimo de blancuzco.

No se va a abundar más y se propondrá una definición. Es el privilegio de ser blanco, con las características y facultades que esa condición confiere a la persona que goza de esa ventaja. Hay que tomar nota de que este es un juicio que procede de la reflexión, basado en suposiciones lógicas. Es infortunado que el autor que escribió el término no se tomara el tiempo y la molestia de explicarlo. Quizás lo dejó así porque en su mente estaba muy claro el concepto. O solo quiso impresionar a los lectores con una palabreja nueva.

 

SACAR

“. . . ya que el comité central SACO una resolución. . .” (Así, sin la tilde en el original).

Lo que sucedió en esta frase es lo que se conoce en el habla popular como un “doble feo”. En primer lugar usa el redactor el verbo sacar y en segundo lugar olvida la tilde para que se entienda que la acción acaeció en el pasado. El verbo sacar está fuera de contexto en una frase como esta. No “se saca” una resolución.

Dependiendo de las circunstancias, muy bien pudo elegir un verbo que indicara que la decisión fue adoptada o que fue emitida. No huelga recordar que adoptar en este caso es tomar una resolución después de haberla discutido, examinado, evaluado.

En el caso de que se trate de que la medida resolutoria fuese emitida, es decir, dada a conocer, entonces puede escribirse que la publicó, la hizo de público conocimiento. Si la divulgó, entonces la difundió. Si se había mantenido secreta o no era conocida del público puede decirse o escribirse que la reveló.

De todos los verbos que se han repasado el único que no merece que se escriba en una hipótesis como la de la frase es ese “sacar” que queda desestimado por ser poco preciso.

 

DAJAO – DAJABÓN

“. . . pero también de hábitat de DAJAOS, de camarones y anguilas. . .”

En esta sección se tratará el tema del pez que existe en las aguas frescas de la República Dominicana. Se aprovechará la ocasión para escribir también acerca del nombre Dajabón.

En su origen el nombre del pez fue dahao. Hoy se conoce con el nombre de Dajao. Es un pez de río y con ese nombre se lo conocía en México, Cuba y Puerto Rico. El nombre científico de este es agnostomus o agnostemus monticula.

Esta voz -dahao- aparece en la obra Indigenismos de D. Emilio Tejera (1977:517). D. Alfredo Zayas y Alfonso en su obra Lexicografía antillana (1914:209) trae la voz Dahabon como el nombre de, “Uno de los ríos que riegan la Vega Real de Haití, y desagua en la costa Norte”. Con respecto de la voz dahao escribe que es un pez de río de corriente rápida que en Cuba se pesca con aguacate, no del todo maduro.

La palabra Dajabón también es un indigenismo y D. Emilio Tejera en la obra mencionada antes sostiene que aparece ya en los escritos del P. Las Casas. El último escribe Dahabon. Se trae esta información para desvirtuar la etimología inventada por no especialistas acerca del nombre de la ciudad fronteriza de Dajabón, que se presenta como derivada de una mezcla del nombre del pez Dajao y del criollo haitiano (o francés) bon. Esta explicación etimológica se apoyaba en que los residentes de la parte occidental de la isla La Española decían que ese pez era bueno, dajao bon, de donde Dajabón.

Algunas personas en el pasado llegaron a pensar que el nombre del pez fue en su origen “dajado” y que por la pronunciación descuidada pasó en el habla a “dajao”; ya se sabe que no hay tal cosa.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Matraca, ambigüedad/*ambiguedad, interdicción

Por Roberto E. Guzmán

MATRACA

Esta palabra retrotrae al autor de estas líneas a la época de su pubertad. En ese momento los relojes eran mecánicos y, tenían rubíes y un “pelo”. Se recuerda que la cuerda era muy delicada. En esos años tener un reloj era un lujo. Eran mecanismos delicados que fácilmente se rompían o se descomponían. Esos relojes de pulsera eran enemigos de los deportes y de los juegos físicos.

A esa época pertenece la palabra “matraca” en el español dominicano. Era una forma de llamar al reloj de pulsera por otro nombre. No había necesariamente ánimo de burla en el uso de este vocablo. Hasta puede sostenerse aquí que había un dejo de admiración por el aditamento que medía el pasar de las horas y el tiempo. Si la memoria no falla, el reloj era más matraca mientras mayor fuese su tamaño.

Por esos años era normal que un joven al preguntar por la hora a otro le dijera, ¿Qué hora tiene tu matraca? No había ofensa en que se usara esa palabra, pues poseer un reloj de muñeca daba un toque de prestigio a quien lo poseía. En resumen, matraca era sinónimo de reloj de pulsera sesenta años atrás, por lo menos entre jóvenes en la ciudad de Santo Domingo.

Resulta interesante buscar el origen de la palabra en español y las relaciones que ella tiene con palabras de la misma familia, o desviadas de estas en otras lenguas. Sin olvidar, claro, el sentido derecho de la palabra matraca.

La palabra matraca en el español general posee varias acepciones. Es un instrumento musical de percusión. Es una persona inoportuna y molesta. Es una conversación sobre un tema molesto. Es una rueda que produce ruidos desagradables.

En su origen la matraca del español tuvo relación con el sonido que hacía un martillo. Luego fue una suerte de juguete que producía ruido. En francés la matraque es un tipo de macana. Como una curiosidad puede mencionarse que en francés de Quebec la voz patraque se usa con el sentido de “reloj de pulsera de poco valor”. Problèmes de lexicologie québécoise (1977:202).

Se recuerda que de modo jocoso los jóvenes de aquella época acostumbraban también a llamar de “macana” esos relojes que sus compañeros de estudios y de juegos llevaban. Era usual oír la pregunta, ¿Qué hora tiene tu macana? El misterio de esta macana quizá lo resuelve el español dominicano que entiende que algo que es macana es fuerte, preciso. Este uso está documentado en el Diccionario del español dominicano (2013:425), “Reloj grande o lujoso”.

En América, en ocho países, entre ellos República Dominicana, una matraca es un vehículo viejo y ruidoso. En República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, es también un artefacto mecánico que funciona mal o que no funciona. En portugués brasileño posee la palabra matraca algunos de las acepciones del español. Los datos sobre los países hispanoamericanos aparecen en el Diccionario de americanismos.

El Diccionario del español dominicano (2013:454) confirma la parte concerniente a ese país, con relación a macana. Se espera que algún día se documente la acepción dominicana que se publica aquí –matraca- para que se recoja en los lexicones de español dominicano.

 

AMBIGÜEDAD – *AMBIGUEDAD

“. . .erradicando toda situación de AMBIGUEDAD. . .”

En los últimos tiempos se ha notado cierta dejadez de parte de los articulistas con relación al asunto de colocar las tildes sobre las vocales para distinguir bien el papel que desempeñan en la oración.

Hay que poner en perspectiva el error en que se incurre -aún mayor- en cuanto se refiere a la diéresis, esos dos puntitos horizontales que en español se colocan encima de las úes.

Estos dos puntos constituyen un signo diacrítico, esto es, da un valor especial a la letra.  Solo se colocan sobre la letra u en las sílabas gue y gui; de esa forma se indica que esa vocal debe pronunciarse.

En la obra Anthropological Linguistics (1968:24) Joseph Greenberg afirma que siempre “la forma de escribir es la que se acomoda a la lengua hablada”. En este caso debe tomarse esa aseveración pensando que la pronunciación de esas palabras con diéresis fueron las que impusieron la utilización de estas para asegurarse de la forma en que debían y deben decirse.

En estos casos como el que se encuentra en la cita parece que la pereza vence a los redactores, a pesar de que la ausencia de la crema cambia la pronunciación de esas palabras. Este signo ortográfico auxiliar ha de representarse también sobre las letras aún cuando se escriban en mayúsculas.

En su condición de licencia poética, existe en español la posibilidad de representar la diéresis sobre otras letras además de las úes, para indicar que las vocales que componen el diptongo sobre el que se coloca deben pronunciarse en sílabas distintas.

Demostrar este tipo de pereza en los escritos destinados al gran público fomenta confusión en los lectores, pues a veces los últimos no poseen la capacidad para suplir el descuido del redactor. Además, con ese proceder fomentan una mala costumbre.

Los periodistas, los articulistas y todo aquel que tiene acceso a escribir en los medios de difusión ejercen un papel de modelo que debe ser asumido con respeto y celo.

 

INTERDICCIÓN

“Las autoridades realizaban operaciones de INTERDICCIÓN en un puesto de chequeo. . .”

Últimamente se ha extendido la mala costumbre de utilizar la palabra del epígrafe. Este uso tuvo su nacimiento entre los hispanohablantes de los Estados Unidos de América del Norte. El vocablo en cuestión pertenece por derecho propio al ámbito del español legítimo.

El problema que se advierte en la actualidad es que se ha extendido su campo semántico sin que ello tenga asidero. Más abajo se verá el asunto en detalle, sazonado con un poco de historia y semántica comparativa.

No produce sorpresa si se escribe que la interdicción es una prohibición en todas las lenguas que tuvieron algún tipo de contacto con el latín. Aún en aquellas lenguas con contacto menos directo, como el inglés, la primera acepción es su sinonimia con prohibición.

Según los textos acerca de semántica y etimología en un principio la interdicción fue una prohibición de decir, de expresarse, interdicere que tuvo su origen en el latín culto. Ese verbo del latín clásico fue de uso en el ámbito eclesiástico; de allí pasó al campo del derecho para las prohibiciones tanto en derecho civil como en derecho penal. El inglés lo tomó del latín a través del viejo francés.

La utilización que se hace en los últimos tiempos de esta interdicción proviene del inglés, lengua en la cual posee tres acepciones muy bien reconocidas. La primera como se escribió más arriba es solo la de prohibir.

La segunda que ha pasado al español, como puede comprobarse en la cita, es la de interceptar, que no aparece en las demás lenguas antes mencionadas. Entonces corresponde al español interceptación, que es la acción o resultado de detener, coger, parar, apoderarse de algo antes de que esta llegue a su destino o destinatario.

Los responsables de que se propague este uso viciado son algunos periodistas que abrevan en inglés y escriben en español. Esta traducción defectiva constituye otro tipo de descuido que también es censurable.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Reservado, agradecer, encajonar/engavetar, por la cuenta de/a cuenta de

Por Roberto E. Guzmán

RESERVADO

Reservar es un verbo reconocido ampliamente en el español internacional. De la familia de este verbo es el nombre “reservado” que también se conoce muy bien.

¿Qué rasgo especial tiene el adjetivo reservado en el español dominicano? En el español dominicano “un reservado” no es solamente el hombre comedido, discreto, cauteloso y circunspecto.

El reservado dominicano se relaciona a distancia con el compartimiento del coche de ferrocarril. Pero hay que recordar que los ferrocarriles de pasajeros hace largo tiempo que no existen en República Dominicana.

En los “hoteles de mala muerte”, en las secciones destinadas a comer y beber, es decir, en el bar o restaurante, había uno o más reservados. La característica de estos lugares era que escapaban a la mirada de los demás. Una vez que eran ocupados por los parroquianos, quedaban aislados de las miradas furtivas. No parece necesario que se añada que la iluminación era muy escasa en los reservados.

Esos sitios eran provistos de un timbre por medio del cual se llamaba el servicio del camarero o la camarera para que tomara las órdenes de los clientes que allí se recogían. El reservado tenía una mesa y sillas, además, en él había un mueble para sentarse con el espaldar alto que estaba adosado a la o las paredes.

Huelga decir que en esos hoteles los huéspedes no iban solo a dormir. Algunos de estos tenían comodidades de buena calidad. Es probable que los “moteles de placer” hayan mermado en gran medida el mercado de estos negocios y el uso de los reservados.

Habrá que incluir la palabra del título con una acepción apropiada para designar lo descrito en los próximos lexicones dedicados a las voces vernáculas del país dominicano. Con ese propósito se documenta aquí para que no se olvide.

 

AGRADECER

“Los republicanos pueden AGRADECER a sus propios fracasos. . .”

Por los significados que el verbo agradecer mantiene en el español corriente resulta cuesta arriba aceptar que pueda aceptarse el uso que de este se hace en la frase copiada. Se examinará la oportunidad de este tipo de utilización en casos excepcionales, aunque se centrará el examen sobre el empleo normal del verbo.

El verbo agradecer tiene estrecha relación con la demostración de gratitud por una cosa recibida o algún favor que beneficia. Algunas cosas que se benefician de algo muestran el buen efecto recibido, sin necesidad de expresar sentimientos.

En los casos en que se agradece por algo, es porque se ha recibido una cosa o un beneficio por la que se ha trabajado para conservarla o mejorarla. Esa cosa muestra el efecto beneficioso recibido.

No es posible en puridad de verdad agradecer algo que produce fracasos. El Diccionario de uso del español (2007:91) en su redacción para la primera acepción del verbo agradecer, deja sentado (y bien parado) que agradecer es, “Estimar un beneficio o una atención recibidos”.

En los únicos casos en que puede usarse el verbo agradecer del modo que se nota en la cita es cuando se hace de manera sarcástica, con ironía, por burla. En esos casos debe manifestarse muy claramente el ánimo que impele a emplear ese verbo en ese estilo. Claro, en muchos ocasiones el redactor lo que trata de conseguir es un efecto en el lector, o, lo hace como una guasa acerca de los hechos a los cuales se refiere.

 

ENCAJONAR – ENGAVETAR

“. . . el gobierno intentó legalizar el aborto terapéutico, pero finalmente ENCAJONÓ el proyecto. . .”

No todas las veces las sustituciones de vocablos producen una consecuencia afortunada. Tal parece que el redactor de la frase transcrita trató de evitar la palabra gaveta del español americano y la sustituyó por su sinónimo cajón del español peninsular. El desacierto se produjo cuando llevó ese traslado al verbo y, escribió encajonar, que es muy parecido en su enunciación al enfadarse en demasía dominicano.

No se está de acuerdo con la permuta que hizo el escribiente porque el verbo encajonar, como es natural, lo primero que significa es meter en uno o más cajones. Además, expresa ese verbo el meter algo o a alguien en un sitio estrecho. Los demás significados son muy especiales, por lo tanto, no se vacían aquí.

En tanto, el verbo engavetar en el Diccionario de la lengua española aparece en la primera acepción recogida por ese lexicón con el valor de, “Detener o paralizar un asunto o un documento voluntariamente”. Esta significación es propia para los siguientes países: Cuba, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela.

Como si lo anterior fuera poco, la segunda acepción que es de uso en El Salvador, Guatemala, Honduras y Venezuela es, “Guardar algo en una gaveta por tiempo indefinido”.

Se piensa que no hacen falta más argumentos para demostrar la inoportunidad del verbo elegido por el redactor de la cita reproducida al principio de esta sección.

 

POR LA CUENTA DE– A CUENTA DE

“. . .el consumo de energía se multiplica por diez, sobre todo, A CUENTA DEL uso de combustibles fósiles. . .”

Llama la atención el uso que se hace de la locución verbal “a cuenta de” en la frase que se copió. No es la primera vez que se encuentra este uso. Es más, parece que hasta se la ha usado en una que otra ocasión. Lo interesante en este uso es que no se somete este empleo a lo que registran los diccionarios, como se verá más adelante.

El Gran diccionario de la lengua española para la expresión “a cuenta” o “a cuenta de” solo asienta que es “como parte de una cantidad a pagar” y la registra como locución adverbial. La misma locución es considerada por el Diccionario de la lengua española como locución prepositiva y la define con el valor de, “En compensación, anticipo o a cambio de”.

El Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:150), recoge la locución verbal “a cuenta de” con el significado de, “En condición, estado o situación de algo”.

Si se lee la frase reproducida más arriba a manera de ejemplo del uso de “a cuenta de”, puede comprobarse que este empleo no se aviene con ninguna de los significados que se copiaron de los tres diccionarios, pues no le confieren sentido a la cita.

La locución que correspondía que se usase en este caso era “por la cuenta de” que las Academias consideran una locución adverbial con el sentido de “Al parecer, o según lo que se puede juzgar”. Si se hacen los ajustes convenientes y se reemplaza en la cita ese “a cuenta de”, por “al parecer”, la frase cobra sentido; así mismo, si se cambia por “según lo que se puede juzgar”, pues de ese modo expresa la idea de que el pago se hace por concepto del uso de combustibles fósiles.

Desde que se leyó el uso de la locución llamó la atención porque parece que es un uso que se ha generalizado en el español dominicano. Ha de pensarse que en el habla de los dominicanos es frecuente que una persona pregunte a otra, “¿A cuenta de qué hiciste eso?” Aquí se considera que en casos como este y en otros parecidos la locución adverbial adquiere el sentido de “en qué condición, valiéndote de qué, apoyándote en qué, basándote en qué”. Más simplemente puede expresarse por, “¿Por qué hiciste eso?”, solo que se presume que la persona lo hizo amparado en o por algo.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Comecheques, sine qua non/sine *quo non, ante/antes

Por Roberto E. Guzmán

COMECHEQUES

“La limpié de vagos Y COMECHEQUES. . .”

Esta voz que figura en el título es dominicana por todos los costados. Casi todos los hablantes de español dominicano entienden quienes son los comecheques. En esta sección se harán algunas puntualizaciones con respecto de esa voz.

Es fácil comprobar que la voz dominicana está compuesta del verbo comer y del sustantivo cheque. En cuanto al verbo comer hay que subrayar que aquí no se le usa en sentido estricto. Debe interpretarse el verbo con el significado de “mantenerse” o “vivir” de lo que expresa la segunda parte del compuesto, es decir, el sustantivo.

Se hace necesario precisar que el cheque que menciona la voz en cuestión se relaciona solo con los cheques de pago para empleados públicos, es decir, empleados de la administración pública.

Una vez expuesto todo lo anterior procede que se mencione que esta voz no consta en todos los diccionarios de voces dominicanas o de voces de uso en el español dominicano.

No figura en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias que se publicó en el año 2010. La primera mención de la voz estudiada aquí aparece en la obra Cómo hablamos los dominicanos (2004:111). En ese libro se la presenta con la definición siguiente: “despectivo referido al empleado al que solo le importa el dinero que cobra”.

Con respecto al empleado que se considera un comecheques hay más características que permiten particularizarlo de entre los demás empleados del tren gubernamental. “Que solo le importa el dinero que cobra” significa en este caso que en el desempeño de sus labores reduce estas “al menor esfuerzo posible”.

En relación con este personaje podría escribirse un libro, porque es un sujeto que carece de iniciativa, que hay que interpelarlo para que atienda o preste atención a los usuarios de las oficinas donde se supone que desempeña sus labores. En pocas palabras es un “barajador” de tareas, un “cero a la izquierda” en cuanto al trabajo se refiere.

Hay que tomar en cuenta la voz, porque define muy bien a una gran cantidad de personas que se benefician de los impuestos que el resto de los ciudadanos paga en un país con una abultada empleomanía del sector público.

 

SINE QUA NON – SINE *QUO NON

“. . .es condición SINE *QUO NON la de. . .”

Este latinismo así como muchos otros más existen en diferentes lenguas, pues pasaron por comodidad para expresar condiciones, situaciones y otros asuntos para los cuales se usaron primero en lengua latina. Fueron aceptados por conveniencias en las lenguas extranjeras que de una forma u otra tuvieron contacto con la lengua latina. Muchos de esos latinismos todavía perduran  en la terminología jurídica (¿jerga?) por la comodidad que representan, pues son muy precisos y no dejan espacio a equívocos o interpretaciones aviesas.

Algunos latinismos se han incorporado al lenguaje cotidiano, de forma que ya no pertenecen solo al léxico propio de una profesión o actividad. Este del título es un ejemplo al canto de lo que se asevera en la oración anterior más próxima a esta.

Con estos latinismos hay que observar una regla; estos no aceptan cambios en su composición porque son expresiones hechas que se han incorporado como unidades a la lengua corriente. Además, en lengua latina las terminaciones de las palabras que forman las frases obedecen a las reglas de esa lengua.

Sine qua non es una locución adjetiva que sirve para expresar “imprescindible, necesario”. Casi siempre se utiliza después de una condición o requisito. Indica que es una condición absolutamente necesaria. Destaca que algo es necesario de modo absoluto para que otra cosa se cumpla o se realice. Es invariable en su forma, por lo tanto, en singular o plural permanece sin cambios y sirve para referirse a condición o condiciones.

  1. Arturo del Hoyo en su Diccionario de palabras y frases extranjeras (1995:413) descompone la expresión en sus elementos y escribe que literalmente es “sin la cual no” y consigna el uso completo, conditio sine qua non. El Diccionario de la lengua española escribe la locución latina en cursivas. Es una “condición sin la cual no se hará algo o se tendrá por no hecho”.

Como puede comprobarse por la composición de la expresión, este sine es una preposición del latín que significa “sin” que en esa lengua se hacía seguir del ablativo, Dictionnaire etymologique de la langue latine (1951-II-1108).

Ese sine se encuentra en otro latinismo empleado en el ámbito legal, sine die, o, en lenguaje culto, sine dubio. El qua que trae la expresión es un ablativo femenino, en función de pronombre relativo, pero puede desempeñar funciones de relativo interrogativo indefinido. (Ídem, pág. 971). (Sin cuya condición). El ablativo a que se alude aquí es una categoría gramatical que expresa relaciones de modo, de usos, que en español se introducirían por intermedio de preposiciones tales como por ejemplo: en, sobre, con, por, y que expresan tiempo, materia, procedencia y otros.

 

ANTE – ANTES

“. . .T. G. dijo que *ANTES esa situación. . .”

Cuando se lee la frase copiada más arriba, el lector de inmediato se coloca en la situación de poder entender el mensaje que el redactor intentó pasarle.

El lector avezado no se deja confundir por la ortografía que encuentra, pues escrito con esa /s/  ese al final hace difícil la comprensión del mensaje.

Utilizando los equivalentes de ante, se lee “en presencia de” (delante de), o “frente a”. Puede adquirir el significado de “en relación a, (con)” o “respecto de”. Sustituido por uno de los equivalentes propuestos la preposición ante imprime sentido a la frase.

Algunos ejemplos para ilustrar el uso. “Decidió renunciar a su cargo ante las acusaciones. Pero antes de eso se llevó el santo y la limosna”.

Si se mantiene la escritura de la cita, antes, entonces cobra el valor de un adverbio que indica prioridad en el tiempo o en el espacio (lugar), o bien, denota preferencia. Hubiese sido válido escribir, “…dijo que antes de esa situación…”

En tiempos ya pasados el uso de una u otra podía provocar duda, pues las funciones de ellas no estaban definidas de la forma en que lo están en la actualidad. La confusión entre ante y antes pertenece al pasado. Incurrir en un error de este género es un desliz que algunas personas llamarían imperdonable.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Belluga, juguete/juego, testigo/*testiga, tratar de que, reseteo

Por Roberto E. Guzmán

BELLUGA

Belluga es una palabra completamente dominicana, lo es por su formación y por su significado. Según la información que posee el autor de estos comentarios es de uso en la región del Cibao para nombrar a las canicas que los demás dominicanos conocen con el nombre de bolitas.

Las canicas son las bolitas de vidrio con las que los niños de otras épocas se entretenían cuando los juegos eran más sencillos, sobre todo cuando aún la televisión estaba en sus primeros años. Eran variados los juegos que se disfrutaban con la ayuda de estas. Además de las bellugas de tamaño normal había algunas que eran más grandes que se llamaban bolones.

En la capital de la República Dominicana en los años cincuenta del siglo pasado a esa belluga grande también se le llamaba “bon”. Este bon examinado ahora parece que fue el resultado de eliminar algunas letras en el interior de la palabra bolón.

Algo que ha intrigado al redactor de estas notas es el origen de la palabra dominicana belluga. Esa curiosidad también picó a D. Pablo Gómez Borbón quien sugirió que se indagara acerca del origen de la voz en cuestión. Él no se limitó solo a sugerir el tema, sino que se encargó motu proprio de buscar información.

El Diccionario de americanismos (2010:240) trae como sinónimo de belluga la voz belluda. El autor de estos escritos no recuerda haber oído la voz belluda en su vida.

Las bellugas dieron lugar a varias voces que son propias del habla de los dominicanos. Una de esas voces es tuche que se la decía un jugador a su opositor cuya bolita iba a parar contra una pared o un árbol. Al jugador en esa posición no se le permitía inclinarse para lanzar su belluga. El jugador en posición tuche quedaba así si su contrincante lo declaraba de inmediato.

El Diccionario del español dominicano (DED) (2013:677), recoge la voz tuche como parte de la locución verbal estar tuche que es, “En el juego de las canicas, encontrarse en una posición difícil”. Este tuche puede estar relacionado con el touché que se usa en esgrima y se pronuncia tuché.

Otra voz que se usaba durante esos juegos era ron, que está asentada en el Diccionario de americanismos en tanto “círculo o circunferencia”. El Diccionario del español dominicano en la pág. 608 trae un ejemplo de uso en la literatura dominicana que se contrae al juego de las bolitas, en que se usa la voz ron. El amigo Gómez Borbón se pregunta si este ron tiene relación con el francés rond que se pronuncia de modo parecido al español ron y que como adjetivo se aplica a las cosas cuya forma exterior constituyen una circunferencia.

También solía dibujarse un rombo en la tierra y con el bolón se sacaban las bolitas depositadas allí; si el bolón o la bola de tirar se quedaba en el interior del ron o rombo se decía que estaba mamando o ahogado. Como puede comprobarse con la lectura de estos párrafos, los juegos inocentes de niños dieron lugar a muchas voces en el español dominicano.

El amigo Gómez indagó hasta que encontró que Beluga es un modelo de belluga; es la canica azul con vetas blancas que a él se le ocurre que representan el color blanco del cetáceo beluga en el océano azul. Las similitudes no pueden llevarse demasiado lejos, pues estamos contestes que nunca vimos bellugas con esos colores en el exterior.

Las más atractivas eran las que se llaman “ojo de gato” que eran transparentes con un cristal coloreado generalmente de color amarillo inyectado en su centro. Recuerdo las “agüitas” que eran de vidrio transparente sin adornos.

Otra voz relacionada con las canicas es taquito, que si no falla la memoria era golpeando la bolita con el dedo índice que se retenía con el pulgar para darle más fuerza. La bolita debía golpear los nudillos del otro jugador que colocaba su puño cerrado sobre el suelo frente a un hoyito. Se perdía el turno si la bolita caía en el hoyito. Este uso aparece documentado en el DED, pág. 647, con una cita.

No puede esconderse que produce satisfacción poder dar con el origen de una voz dominicana que se suponía salida de la nada. El autor de estas líneas no puede atribuirse los méritos.

 

JUGUETE – JUEGO

“. . . que si no es así no ven un JUEGO el 6 de enero. . .”

La forma de expresarse que se observa en esta cita es frecuente en el español de todos los días. Muchas personas utilizan indistintamente la palabra juego, ya sea para el juguete como para la actividad o juego. Aquí se tratará de delimitar los linderos de ambas palabras para que no haya lugar a equívocos.

Para los fines de esta sección, el juguete es solo el “objeto” que sirve para jugar. Eso naturalmente no descarta que existen otros significados para juguete que nada tiene que ver con los niños que esperan juguetes el día seis (6) de enero.

A su vez el juego es la acción y efecto de jugar, la actividad o ejercicio recreativo. Del mismo modo que sucede con la palabra mencionada antes, el vocablo juego tiene muchas acepciones que no merecen consideración cuando se trata de entretenimiento de niños.

Lo que se mencionó en el párrafo anterior no significa que no haya juegos que sirvan para divertirse; solo que en estos casos se trata de un conjunto de elementos (objetos) con el que se practican ciertos juegos. No hay que confundir las dos nociones.

Es necesario mantener claros los dos conceptos para que no se incurra en error como sucedió en la cita reproducida más arriba.

 

TESTIGO – *TESTIGA

“. . . tienen que ser TESTIGAS de los acosos. . .”

Testigo es un sustantivo masculino y femenino que denomina a la persona que presencia algo y da testimonio de ello, sobre todo ante un juez. Es también la persona que da fe de la celebración de un acto jurídico.

La razón principal por la que se escribe acerca de la palabra testigo es para abundar sobre el origen de esta, pues en varias ocasiones, por no escribir muchas, se ha leído que el sustantivo en cuestión deriva en su origen de la palabra testículo en latín. Claro, no se olvidará la cuestión del género.

Para comenzar testis significaba testigo. Testiguo deriva del antiguo testiguar. Del latín testis se tomó el raro teste, testigo. Derivados de esta voz latina viene testículo, que es el diminutivo de testiculus, que significa propiamente, “testigo de la virilidad”. Lo escrito resulta de la consulta del Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de Corominas y Pascual (1983-V-478).

El Dictionnaire historique de la langue française (2012-III-3638) corrobora el hecho de que testicule se tomó del latín testiculus, cuyo plural era testiculi, que casi siempre se empleaba en plural testes. Añade ese diccionario que es un uso metafórico, especializado de testis; es decir, testigo de la virilidad.

En portugués la palabra que corresponde a testigo es de género femenino, testemunha y, de acuerdo con el Novo dicionário Aurélio da Língua Portuguesa (1986:1671) este deriva de testimoniare, algo que hace pensar que su aparición en lengua portuguesa es posterior a la entrada de sus similares en español y francés.

En lengua española hay palabras, objetos, animales y cosas que solo tienen un género gramatical. Existe lo que se llama género epiceno que se refiere a los sustantivos cuando estos son de un solo género sin que se haga referencia al sexo, aun cuando designen seres sexuados.

Son sustantivos comunes en cuanto al género los que pueden ser masculinos o femeninos sin que su forma se vea modificada. El nombre común no altera su morfología para señalar el género gramatical. El género de estos se manifestará a través de la concordancia con adjetivos y determinantes, así será, “este testigo / esta testigo”.

De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, “El género es una propiedad gramatical, de carácter inherente, de los sustantivos y ciertos pronombres que se manifiesta de forma especial en su combinación con determinantes, cuantificadores, adjetivos y participios”. Así se dirá “nueva testigo” para que se sepa que se trata de una mujer.

Algo que está confundiendo a los hablantes y escribientes de español es que muchas profesiones que fueron de género masculino para hombres y mujeres han visto la aprobación de la formación de un femenino para referirse a la mujer que la ejerce. Sobre este punto no queda más opción que mantenerse al tanto de los cambios y actualizaciones. No es una solución fácil.

 

TRATAR DE QUE

“. . . pues hubo funcionarios que TRATARON QUE la información. . .” [no saliera a la luz pública]

El Diccionario panhispánico de dudas (2005:650) es muy claro cuando se refiere al verbo tratar(se) en los casos en este se utiliza como equivalente del verbo intentar, “es intransitivo y va seguido de un infinitivo o de una subordinada en subjuntivo precedidos de la preposición de”.

De forma parecida se expresa el Diccionario de uso de las preposiciones españolas (2007:660), pues este asegura que debe colocarse la preposición DE en los casos en que se trata de un intento.

Las dos obras mencionadas añaden además que cuando significa “hablar o versar sobre un determinado asunto” (DPD), referente, como lo llama el diccionario de uso antes mencionado, ya sea como transitivo o intransitivo no pronominal lleva un complemento con la preposición de, sobre, o acerca de.

Esta noción está expuesta de forma muy clara por los textos citados.

 

RESETEO

“. . . especie de botón de RESETEO. . .”

En la voz del título se descubre por lo menos un componente de palabra que es de uso en español, es re- que significa repetición o negación y procede del latín re.

Lo que resulta más difícil de discernir es lo del “seteo”, a menos que no se tome esa voz en su sentido dominicano, que se usa para así llamar el descanso que se toma en las horas de la siesta. Este “seteo” es una deformación en el habla descuidada de “sesteo”, que es la acción y efecto de sestear. Hay quien afirma que ese seteo es puro “descanso” y casi siempre se usa en sentido negativo para denotar que una actividad no permite descanso al sujeto de esta.

El entorno de la voz estudiada aquí hace pensar con sobrada razón que no se trata de ese “seteo”, sino de una voz extraña al español común, procedente del inglés. Alude la cita al reset bottom, al que se le ha dado una terminación española.

Se ha oído este uso sobre todo en el habla de los jóvenes que son versados en asuntos de informática. Lo emplean para indicar que algo ha sido calibrado, o puesto de nuevo en posición de buen funcionamiento.

Esos jóvenes hablantes del español dominicano también utilizan el “seteo” para indicar que algo está listo, planeado, preparado para que funcione sin inconvenientes. No habría que sorprenderse si también utilizan esta voz del título en sentido metafórico.

Algo que es difícil de predecir es durante cuánto tiempo se mantendrán en uso estas voces derivadas del inglés, pues el segmento poblacional que las usa es muy reducido y los usos de la juventud cambian con mayor rapidez que los de otras edades.

© 2018, Roberto E. Guzmán

 

Siquitrillar/*ciquitrillar, heces/eses, insularidad/isleñidad

Por Roberto E. Guzmán

SIQUITRILLAR – *CIQUITRILLAR

“. . .iban a CIQUITRILLAR a R. F. y a. . .”

El verbo siquitrillar aparece reconocido en el Diccionario de la lengua española de la Asociación de Academias. Esto es, está escrito con una letra ese /s/ inicial, y, con la letra ce /c/ no aparece en ese diccionario.

Algo que llama la atención de un hablante de español dominicano es que ese diccionario no menciona a la República Dominicana entre los países en que se utiliza el verbo. Los países en los que se utiliza la mentada voz y que constan en ese lexicón son Cuba y Venezuela.

Para Cuba el mencionado diccionario ofrece una acepción, “expropiar”. Para Venezuela ofrece tres acepciones, que son: “Derrotar. Matar. Destruir moralmente a una persona”.

En el Diccionario de americanismos de la misma asociación mentada, está el verbo siquitrillar con funciones de verbo transitivo y allí figuran Panamá, República Dominicana y Venezuela con la siguiente acepción: “Derrotar o eliminar a alguien en enfrentamientos cotidianos”. República Dominicana y Venezuela constan con otra acepción, “matar una persona a alguien”. La tercera acepción es solamente para Venezuela y es, “destruir moralmente  a una persona”.

El Diccionario del español dominicano (2013:634) trae el verbo siquitrillar con las acepciones de Panamá y Venezuela, consignadas más arriba. Aparte de eso recoge la voz siquitrilla con el valor que otros diccionarios aceptan, como sinónimo de cabeza. Esos dos diccionarios son, el Diccionario de dominicanismos de C. Esteban Deive (2002:190) que clasifica el uso como festivo y el Diccionario de dominicanismos de Orlando Inoa (2010:204). El último diccionario entiende en la segunda acepción que “no hay sinónimo pleno en castellano para esta palabra”. Abunda más, “Se usa para referirse a la vida misma, al alma”.

El Diccionario del español dominicano escribe que la siquitrilla, además de la cabeza es el glande y trae una cita de la literatura dominicana que no deja duda acerca de ese valor. Es natural que al glande se le llame siquitrilla, si se piensa que a la punta del pene se le conoce como la cabeza de este.

En el libro Aiguna palabra dominicana (2015:350) se encuentra la voz siquitrilla con la definición de, “Parte imaginaria y profunda del cuerpo humano”. El autor de esa obra añade que se usa para “exagerar la intensidad o peligrosidad de un dolor”.

El autor de estas notas siempre pensó que la siquitrilla tenía que ver con la rabadilla, pero debe constar aquí que lo hace por puro instinto, sin tener fundamento lógico, quizás por la similitud entre las dos terminaciones, ya que en el español dominicano hay muy pocas palabras vernáculas con esa terminación. En Cuba la siquitrilla es la clavícula del ave.

El otro aspecto que se desea tratar en este apartado es que en la cita al principio de esta, la voz aparece escrita con una ce /c/ inicial que hace pensar que el redactor lo ha hecho con la intención de embellecer la voz popular e imprimirle más carácter literario.

Cuando una persona se “rompe la siquitrilla” es porque ha sufrido un golpe que lo deja adolorido, pero sin causarle fractura, o, por lo menos se menciona de esta manera hasta que aparece la fractura o algún signo que permita identificar el sitio.

 

HECES – ESES

“. . .que nos ha embarrado de ESES. . .”

El chusco diría que quien la embarró fue quien redactó esa frase. Las eses que escribió es el plural de la letra ese /s/, que según la formación del plural para ese tipo de palabra se hace añadiendo la terminación –s al singular.

Las heces representan el plural de la hez, palabra que en español posee varias acepciones. Es el sedimento que se forma en los recipientes que contienen líquidos. En la mayoría de los casos se utiliza como sinónimo de escoria que equivale a cosa inútil y despreciable. En última instancia se toma la palabra por otra menos elegante, excremento.

En muchos casos se escribe “heces fecales” para los residuos de comida que el cuerpo expele por el ano después de digerirla. Si se menciona la hez de la sociedad se relaciona esta palabra con la chusma, el hampa, la gente despreciable.

No es raro que se le imprima el sentido de mierda, solo que revestida de ropaje de mejor gusto, para no herir las sensibilidades de las personas que se ofenden con facilidad.

 

INSULARIDAD – ISLEÑIDAD

“. . . para resumir con recrecida pasión la vida de esta ISLEÑIDAD irremediable. . .”

Por la clase de palabras que se han copiado en la frase que se muestra a manera de ejemplo del uso de la voz isleñidad, podrá darse cuenta el lector que se trata de la redacción de una persona con buenos conocimientos de español. Ese rasgo hace presumir que al él elegir la voz “isleñidad” lo ha hecho de propósito, para resaltar la palabra isla. Como consecuencia de eso no se marcó la voz cuestionada con un asterisco ni se critica.

En el español de América ha sido muy usada la palabra isleño, pues a las islas antillanas de habla hispana llegó a temprana hora una inmigración de españoles de las islas Canarias que se reconocieron con el nombre de isleños.

El redactor de la oración reproducida prefirió crear su sustantivo sobre la palabra isla e isleño, en lugar de seguir la costumbre de escribir insularidad que proviene de un vocablo menos corriente menos conocido, como es ínsula que es el que sirve de base a insularidad.

Esta cualidad de isleño tiene más sabor a la zona del Caribe cuando se escribe isleñidad que cuando se mienta con insularidad. Se presume que lo que destaca el redactor es el rasgo de aislamiento que se supone que marca el territorio insular, a pesar de los avances modernos en las comunicaciones de todo tipo.

A manera de conclusión. No se critica la formación de la voz por estar ajustada a los cánones de la lengua. No se alaba para no alentar la corriente productora en los hablantes.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Clerén, colapsar, sororidad

Por Roberto E. Guzmán

CLERÉN

El clerén es una bebida espiritosa haitiana. Esta se hace utilizando la caña de azúcar como materia prima. La fabricación de esta bebida es artesanal. Es un proceso parecido al que se sigue para la fabricación del ron, pero sin alcanzar el grado de refinamiento de este.

Por la similitud con el procesamiento del ron el clerén tiene cualidades similares al ron. Podría considerarse como un tipo de ron blanco muy barato. Generalmente se vende al granel a los compradores que traen sus propios envases, o bien, se envasa en botellas o en recipientes ya usados.

Jeannot Hilaire en su obra Lexicréole ofrece como origen de la voz kleren el inglés, pues él considera que esta voz del criollo haitiano deriva de clear rum, (2001:125), que es ron claro, o ron blanco como se le llama en español. En francés representan la voz del haitiano con la ayuda de la letra ce /c/ al principio de esta,  clairin.

El diccionario Haitian English Dictionary, de Freeman y Laguerre define el kleren como un ron blanco barato, sin refinar. (2000:338). Traducción de RG.

Entre las palabras que se ofrecen en haitiano, en tanto equivalentes de kleren, puede citarse tafya (tafia) que es otro tipo de aguardiente fabricado de manera rudimentaria, Diksyonè sinonim lang ayisyen (2001:259).

El clerén es tan crudo al momento de venderlo que quien esto escribe ha visto clerén con restos (pajas) del bagazo de la caña de azúcar en el líquido cuando este se expende para el consumo.

 

COLAPSAR

“. . . los cables *COLAPSARON. . .”

Hace ya un tiempo relativamente largo que este verbo del título entró en el vocabulario activo de muchos de los hablantes del español. Algunos de estos hablantes recurren al uso de este verbo para engalanar su español. Precisamente en ese adorno es donde reside el peligro de emplear ese verbo cuando no es conveniente.

Se demostrará más abajo que este verbo no es el más adecuado en el caso en que unos cables del tendido eléctrico caen, se desprenden e interrumpen el servicio del fluido eléctrico.

El verbo colapsar solo tiene tres acepciones en el diccionario oficial de la lengua española, estas son: Producir colapso a alguien o en algo. Sufrir colapso o caer en él. Dicho de una actividad, decrecer o disminuir intensamente.

Estas dos primeras definiciones obligan a llegar hasta el nombre colapso para despejar cualquier mal entendido en cuanto a su alcance y significación. En general colapso se usa para mencionar la paralización del tránsito.

En el ámbito de la medicina es donde encuentra el sustantivo colapso su mayor campo de acción pues se asemeja al síncope en el modo en que ocurre un desmayo intenso y súbito. Se denomina colapso también a la bajada brusca de la presión arterial que termina en una insuficiencia circulatoria. Hay colapso además en los casos en que se produce laxitud de las paredes de un órgano hueco o de un vaso sanguíneo. A lo anterior puede añadirse en botánica al desecamiento rápido de los tejidos vegetales.

La vida moderna introdujo otros colapsos, tales como el que ocurre en mecánica cuando hay deformación o destrucción repentinas de un cuerpo como resultado de una fuerza. En geología se ocasionan colapsos cuando se producen hundimientos en las superficies del terreno.

El colapso que se utiliza con mayor frecuencia es el que se refiere a la destrucción de una estructura, una institución, o un sistema. Hay que reparar en la palabra destrucción en esta definición. En los casos de cosas materiales esta destrucción conlleva la desaparición de esa cosa o la deja inservible.

Es posible que este uso en la cita sea copiado del inglés, lengua en la que colapsar es caer algo que estaba sostenido. Ese es un sentido del verbo en inglés, que no posee el español. Todos los demás significados son compartidos entre el español y el inglés.

Ya se ha ido demasiado lejos para explicar lo inoportuno que fue el uso del verbo colapsar con relación a la caída de un cable. Es muy raro que el cable resulte destruido, aunque puede resultar inservible. Lo que hay que tener presente es que colapsar no es sinónimo de caer. Sí puede haber colapso de una edificación si esta se derrumba, que así equivale a derribarse, deshacerse.

 

SORORIDAD

“. . . me enseñaron que la mejor opción es. . . la SORORIDAD. . .”

Las lenguas se encuentran en continuo proceso de evolución. El español no escapa a este fenómeno. Los medios modernos de comunicación han acelerado estos procesos. Algunos hablantes de español se encuentran más expuestos que otros a las influencias de lenguas extranjeras, esto sucede con mayor frecuencia en algunos países o áreas geográficas.

La palabra sororidad que se destacó en la cita no es reconocida en todo el ámbito del habla de español. Tiene esa voz coloración extraña a la lengua común, a pesar  de que a través del latín mantiene vínculos con vocablos del español.

La voz *sororidad es una adaptación al español del inglés sorority. Lo que ha hecho el hispanohablante es añadirle la terminación –dad, que en este caso ha intercalado la letra /i/ antes de la señalada terminación por proceder de un sustantivo.

En inglés sorority es un club de estudiantes del sexo femenino, organizado principalmente con propósitos sociales que adopta un nombre que consiste en letras del alfabeto griego. Esa es la definición que trae el Merriam Webster´s Dictionary. (Traducción RG).

El uso de la voz sororidad se identificó en Puerto Rico y por eso consta en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias (2010:1977). La acepción asignada es, “Agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo”.

Si se comparan las dos acepciones transcritas se notará que existen diferencias entre ellas. La más importante es que en inglés se circunscribe a estudiantes y se orienta a actividades sociales; mientras en español puertorriqueño es por un ideal para alcanzar un mismo objetivo.

No debe pensarse que entre la lengua española y este sorority del inglés existe un abismo. El Chamber´s Dictionary of Eymology (2015:1036) al definir a sorority lo hace con la palabra que en español corresponde a hermandad. Piénsese que en español llaman “sor” a las “hermanas” de las órdenes religiosas, que deriva del catalán antiguo sor que es hermana carnal, que a su vez lo hace del latín sóror. La palabra hermana en francés es soeur y en italiano sorella.

Tal parece que en el caso de la voz del título, los hablantes de español puertorriqueño han adaptado la voz del inglés para una organización específica, para la cual no encontraron una palabra adecuada en español. Puede pensarse que lo hicieron también por economía de esfuerzo para emplear un solo vocablo en lugar de varios explicativos.

No se puede negar que “uno de los rasgos que caracteriza al léxico de nuestra época es el enorme influjo que recibe del inglés”. Así se expresa D. Amparo Morales en su obra Anglicismos puertorriqueños (2001:11).

Como una primicia puede mencionarse que entre las adiciones para el Diccionario de la lengua española figura la palabra sororidad, pero ninguna de las acepciones corresponde con la que se citó de uso en Puerto Rico; más aún, una de las acepciones escapa a lo que se entiende en inglés.

Por comentarios leídos acerca del uso de esta nueva palabra del español, se piensa que es una forma de reforzar el empoderamiento femenino. No se adentra en este apartado con respecto de las acepciones propuestas para no abusar de la paciencia de los lectores.

© 2018, Roberto E. Guzmán