Cachucha, departamentalización, a quemarropa/a quema ropa

Por Roberto E. Guzmán

CACHUCHA

La voz cachucha no tiene secretos para un hablante de español dominicano. Todo buen dominicano sabe que una cachucha es, “Gorra de tela con visera”; Diccionario del español dominicano (2013:124-5). Además de eso gorra es un tipo de ají. Para los españoles de la península la cachucha es un tipo de baile.

El Diccionario de la lengua española escribe que gorra es, “Prenda para cubrir la cabeza, especialmente la de tela, piel o punto con visera”.

El autor de estos comentarios entiende, de acuerdo con las Academias de la Lengua, que si es gorra, tiene visera. La prenda para cubrir la cabeza que no tiene visera es el gorro. Quizás la cachucha es un gorro con visera, o simplemente, una gorra.

Si se ha traído la voz cachucha a estos comentarios no se hace solo para argüir acerca de las definiciones de esta, sino para recordar por este medio otra significación de esa voz. En el español dominicano cachucha corresponde exactamente a lo que el recién mencionado diccionario entiende que es una visera en el español corriente.

Es una cachucha la visera, el parasol que se instala en el exterior de un vehículo para evitar que el sol deslumbre a los ocupantes de ese vehículo, sobre todo al conductor. Esa cachucha iba y va instalada inmediatamente sobre el parabrisas, en la parte delantera de la cabina de las camionetas y camiones. Era además un adorno añadido a la vistosidad del vehículo. Algunos automóviles también las llevaban. En la actualidad muchos camiones llevan este aditamento, pues el parabrisas de estas modernas maquinarias es alto y ancho.

Esta cachucha ha permanecido en el cajón de las palabras, pues los diccionarios de español diferencial dominicano no la han rescatado para inventariarla y definirla.

 

DEPARTAMENTALIZACIÓN

“. . .especialización en el trabajo, DEPARTAMENTALIZACIÓN. . .”

Esta palabra es verdaderamente larga. Por esa característica goza del favor de personas cultas. Es tan larga que se hace difícil enunciarla en el habla, y, esto la hace desaparecer de las conversaciones.

No cabe duda alguna de que esta larga palabra tiene relación con los departamentos que son ramas de la administración pública, de empresas privadas de grandes dimensiones o, de las universidades que son las que con mayor frecuencia cuentan con este tipo de división administrativa en República Dominicana.

La departamentalización es una palabra que no está incluida en el Diccionario de la lengua española publicado por la Asociación de Academias.

A pesar de que las instancias oficiales todavía no han reconocido carta de naturaleza en el seno de la lengua a la luenga palabra, esta aparece en algunos diccionarios de uso y en el Diccionario de americanismos de la misma Asociación que elabora y publica el lexicón oficial antes mentado. Esto presagia que en un futuro no muy lejano entrará en el redil reservado a vocablos reconocidos por las autoridades encargadas de asegurar la unidad del español.

El recién mencionado diccionario asienta que la palabra se usa en Honduras, Costa Rica y Chile para, “Proceso de organizar académicamente una Facultad o centro educativo por departamentos según los campos del saber”. Es también el “Proceso de organizar administrativamente algo en cada uno de los departamentos del país”.

Está reconocida la palabra en cuestión en el Diccionario de uso del español (2007-I-933), con la acepción siguiente, “Acción de departamentalizar”. Esto implica también el reconocimiento del verbo. El verbo sirve para expresar, “Organizar en departamentos”.

El Diccionario del español actual (1999-I-1450) asienta también la voz del título y escribe, “Organización por departamentos”. Hay que mencionar sin demora, que el último diccionario no registra el verbo departamentalizar. El departamento que se mienta aquí corresponde a un “ramo de la administración” o a una “sección o parte diferenciada [de un todo, especialmente de una organización]”.

Si se observa la formación de la nueva palabra, puede presumirse que se formó tomando como base el adjetivo departamental. A esa base le añadieron el sufijo –iza, y, luego una terminación de sustantivo –ción.

Lo que se ha descrito en el párrafo inmediatamente anterior a este es una presunción que se desvirtúa tan pronto se descubre que en inglés existe una voz semejante a la que se comenta aquí, departmentalization; el verbo que le sirve de base al sustantivo en esa lengua sirve para expresar “dividir en departamentos”. (Merriam-Webster Dictionary).

En francés se introdujo este uso de la palabra département, pero a regañadientes y con protestas, el Dictionnaire des Mots Contemporains (1987:156) así lo consigna y lo define como “Servicio o subdivisión de un servicio en una administración, una empresa, etc.” Ese diccionario lo califica de “anglicismo vergonzoso”. En Francia desde hace largo tiempo existe un Département que es una división administrativa del territorio francés bajo la autoridad de un Prefecto.

Hay unos departamentos que se han olvidado, son los que corresponden a las “tiendas por departamentos” que es una denominación que provino del inglés y penetró en español y en francés, así como en otras lenguas.

Es muy posible que la voz del título se haya colado en el español por medio del vocabulario de los expertos que trabajan en administración de empresas y negocios y, que se ocupan de organizar el trabajo de esas organizaciones.

 

A QUEMARROPA – A QUEMA ROPA

“. . .y lo asesinaron A QUEMA ROPA. . .”

Con relativa frecuencia se encuentran casos parecidos al que sirve de tema a esta sección. Aquí se comprueba que quien redactó hizo lo que se ha criticado en otras ocasiones; es decir, alguien toma una locución y le cambia el orden, la secuencia. Al hacer esto no se tiene en cuenta que una locución es un grupo de palabras que constituye un significado único para una determinada función.

“A quemarropa” es una locución que puede considerarse adverbial o adjetiva, según el contexto en que se use. Una locución de acuerdo con la definición que de ella hizo D. Julio Casares es una “combinación estable de dos o más términos, que funcionan como elemento oracional y cuyo sentido unitario, familiar a la comunidad lingüística, no se justifica, sin más, como una suma del significado normal de los componentes”. Diccionario de términos filológicos (1962:268).

Las locuciones adverbiales son las equivalentes a un adverbio; esto es, con función de adverbio; las adjetivas son las equivalentes a un adjetivo.

En cuanto a los disparos “a quemarropa” equivale a “desde muy cerca”. Entre esta locución adverbial y la realidad existe una relación directa y fácil de encontrar. Cuando se realiza un disparo desde muy cerca, el objetivo muestra señales de quemadura como resultado de la explosión que se produce para efectuar el disparo en cuestión. Se impuso la ropa como objeto de la quemadura por transmisión reiterativa. En algunos diccionarios puede leerse que este uso de “a quemarropa” como locución adverbial pertenece solo al verbo disparar.

Es locución adjetiva en el caso en que se usa inmediatamente después del sustantivo masculino “disparo”. Así, por ejemplo, “Recibió un disparo a quemarropa que le causó la muerte”.

La locución objeto de estudio ha adquirido tal fuerza que migró su sentido más allá de su primer objeto, y así puede encontrarse desempeñando la función de locución adverbial, cuando se refiere a la forma de actuar. En estos casos se entiende que la locución actúa para comunicar “de forma brusca y sin rodeos”, esto es “de modo demasiado directo”. Generalmente tiene que ver con la manera de decir algo, “sin preparación”, equivalente a “por sorpresa”. Podría decirse que es sinónima de “de sopetón”, que expresa “de improviso, sin avisar, inesperado”.

Para zanjar este asunto de una vez por todas se transcribe lo que se halla en el Diccionario panhispánico de dudas, “Hoy solo está vigente la grafía en dos palabras, por lo que no debe escribirse *a quema ropa”. (2005:549). (Las negritas son mías, RG).

© 2018, Roberto E. Guzmán

Atiguerearse/tiguerear, cuentero/cuentista, complejizar

Por Roberto E. Guzmán

ATIGUEREARSE – TIGUEREAR

Los dos verbos que se encuentran más arriba son muy dominicanos. El segundo de los dos es más conocido que el primero y se usa con mucha frecuencia en el habla de los dominicanos.

El verbo “atiguerearse” no ha sido documentado aún en los repertorios de voces dominicanas, a pesar de que ningún dominicano argumentará en contra de su existencia, validez y vigencia.

Los dos verbos que constan en el título tienen relación con la palabra tíguere que se utiliza muy frecuentemente en el habla de los dominicanos y que en otros países de Hispanoamérica conocen con el mismo significado, o con uno muy similar.

Dicho sea de paso, el tíguere más orgulloso de su condición es el dominicano. La palabra tíguere engloba las condiciones de “habilidoso y delincuente”. “Se utiliza para referirse a personas que son muy agresivas y habilidosas y que por lo general tienen pocos escrúpulos”. Diccionario dominicano de cultura y folklore (2005:390).

El Diccionario del español dominicano (2013:657) no es más benévolo con el tíguere dominicano pues lo califica de “golfo, descarado o atrevido”.  Hay que convenir en que sí es atrevido, pues se arriesga a decir o a hacer cosas peligrosas; pero no es necesariamente un delincuente. Es más bien un avispado, pues es vivo, despierto, agudo. Es listo, audaz, diligente, persuasivo.

En algunos países prefieren utilizar la palabra tigre para la “persona muy hábil en alguna actividad”. Con esta definición se usa en ocho países de la América Hispana. El autor de esta columna se identifica con la primera acepción para tigre que consigna el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:459), “persona astuta, viva e inteligente”.

Se espera no causar sorpresa si se escribe que muchos hombres dominicanos se refieren a sí mismos calificándose de tígueres. En esos casos añaden algún calificativo después para perfilar a qué clase de tíguere pertenecen. En esos casos el vocablo tíguere se toma como sinónimo de “persona, individuo”. Por ejemplo, “Soy un tíguere tranquilo”. “Él es un tíguere muy estudioso”. En casos  similares a estos no hay anonimidad con respecto a la persona a la que se refiere el hablante.

La noción de tíguere es tan importante en la cultura dominicana que se ha elaborado más de un libro dedicado a ese tema. Los textos que se han ocupado del asunto enumeran varias clases de tígueres en las cuales no puede entrarse en esta sección.

El verbo tiguerear es más festivo que real. Con él se indica que la persona se divierte, sin que  esa diversión implique algo de censurable o reprobable. La o las personas que tiguerean hacen algo agradable, se distraen, entretienen, recrean.

Regresando al tema principal de este aparte, atiguerearse es hacerse o volverse tíguere, así como mostrar características propias del tíguere, adoptar posturas o conducta de tíguere. Los dos verbos del título desean que alguien los incluya en los diccionarios diferenciales del español dominicano. La literatura dedicada al tema da testimonio de la importancia del concepto y sus palabras derivadas.

 

CUENTERO – CUENTISTA

“En cierta forma, el CUENTERO. . .”

Los dos vocablos del título gozan de legitimidad en el ámbito del español general. En esta parte de estos comentarios se revisarán los dos vocablos, con algo de su historia y se tratará de dejar bien delimitado el campo de acción de estos, con una explicación que se ofrecerá.

La palabra cuentista tiene largos años en el seno de la lengua. En el Diccionario de la lengua española, DRAE, de 1956 se consignó que pertenecía al lenguaje familiar con una connotación negativa en su primera acepción, “Que tiene la mala costumbre de llevar cuentos o chismes de una parte a otra”. La segunda acepción asentaba que vale para masculino y femenino, “Persona que suele narrar o escribir cuentos”. La edición de 1984 del DRAE añadió otra acepción del registro familiar, “Persona que por vanidad o motivo semejante exagera o falsea la realidad”.

La última edición citada registra la palabra cuentero como adjetivo equivalente de cuentista, “que lleva cuentos, chismes o embustes. Añade que puede utilizarse también como sustantivo.

Hubo que esperar la aparición de la edición de 1992 del DRAE para que apareciera cuentístico, ca, adjetivo, “Perteneciente o relativo al cuento o breve narración”. En femenino, cuentística, es “Género narrativo representado por el cuento”.

La fuerza que representa el lenguaje familiar es de tal magnitud que cuentista pasó a ser en el habla el que exagera, falsea, lleva chismes o embustes. De allí que para distinguir a los escritores de los otros, se trató de imponer cuentero para el creador de literatura breve.

En República Dominicana se presentó el caso de que hubo un político elegido Presidente de la República que era un cuentista reconocido internacionalmente y a la vez era un hombre de palabra, cabal. Muchas personas simpatizantes de sus ideas se negaban a llamarle cuentista, pues pensaban que haciéndolo lo ofendían.

En la actualidad en Hispanoamérica hay once países donde cuentero es el que dice mentiras y embustes. En otros seis países es el estafador que embauca sus víctimas con mentiras. En República Dominicana en el ámbito rural el cuentero es, “Persona diestra en el arte de contar cuentos”. Estas informaciones se han extraído del Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias. Como se trata del ámbito rural, se presume que este contar es oral, mediante la palabra hablada.

En la actualidad los académicos de la lengua entienden que el adjetivo cuentista en el registro coloquial se aplica a la persona que acostumbra a contar enredos, chismes o embustes. En funciones de sustantivo es la persona que suele narrar o escribir cuentos. En el registro coloquial continúa haciendo las funciones de sustantivo para ambos géneros, persona que exagera o falsea la realidad por vanidad u otro motivo semejante.

En el habla cotidiana el dominicano dirá que “mete cuentos” el que no es un literato, narrador. Así “escribe o narra cuentos” el que se dedica a la tarea de relatar historias breves.

 

COMPLEJIZAR

“. . .aun inexplicable que COMPLEJIZA la. . .”

Este es un verbo de aparición más bien reciente en la lengua común. Podría argüirse que es una creación culta  y que se usa con mayor frecuencia en la lengua escrita.

Puede alegarse que es un verbo formado tomando como base el adjetivo “complejo”, al que se añade la terminación –izar que es muy favorecida en los niveles cultos del habla, porque entre otras cosas logra componer verbos más largos que ayudan a proyectar apariencia de amplia cultura.

Con respecto al verbo del título la terminación –izar, que procede del latín tardío, lo que hace es denotar una acción cuyo resultado implica el significado del adjetivo que se señaló ya, por su condición de base en el compuesto.

En su condición de verbo de creación y empleo recientes, todavía no ha logrado su incorporación en el diccionario mayor de la institución reguladora de la lengua española.

El diccionario que recoge esta nueva voz, complejizar, es el Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:312). Define el verbo como intransitivo, “Hacer o hacerse complejo [un asunto]”. Junto con este verbo ese diccionario trae también el sustantivo femenino “complejización” que es, “Acción y resultado de complejizar”.

En el lenguaje jurídico se ha encontrado que en lugar de utilizar el verbo aquí estudiado, prefieren “declarar complejo” un asunto para dar a entender que el asunto a que se contrae la declaración se hace complejo, se complica porque tiene varias vertientes, involucra varios delitos, personas o sitios de comisión de los últimos.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Cancanear, «non sancta»/«non *santa», abrir/*aperturar, enardecer/enaltecer

Por Roberto E. Guzmán

CANCANEAR

No siempre las tiene uno todas consigo. La frase que precede a esta es una explicación para las ausencias que pueden detectarse en los diccionarios; sobre todo en los diccionarios diferenciales de español.

Los diccionarios generales de la lengua adolecen menos de estas ausencias porque lo que hacen en su mayoría es que repasan las palabras que los anteriores han inventariado y les añaden otras; al mismo tiempo consignan las acepciones de reciente aparición.

La introducción que antecede se trae a estos comentarios porque los diccionarios de español de algunos países nunca serán  completos. Faltarán las voces de aparición más reciente, sobre todo las que aún no han madurado de modo suficiente para considerarlas estables en el vocabulario de ese país.

El verbo cancanear está recogido en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias que por todos sus costados es una obra monumental. El Diccionario del español dominicano (2013:139) también consigna este verbo con las acepciones que le corresponden en el habla dominicana de todos los días.

En el último diccionario faltó añadir una acepción que deriva de la principal del español dominicano, así como del de Cuba y Puerto Rico. Las Antillas hispanohablantes comparten una acepción que es, “Hacer ruido un motor con problemas con las válvulas”. Lo que faltó aquí fue detenerse en la palabra “problema”, pues esta es la que ofrece apoyo a la acepción que se defiende en esta ocasión.

Esta acepción por la que se propugna que se consigne es una manera de ir más allá de lo concreto, es un tipo de acepción metafórica de utilizar el verbo, sin que se especifique el porqué no se es exitoso en la conducta que se observa. Es una manera de ampliar el campo de acción del verbo.

Cancanear es también cuando una persona tiene problemas en su conducta, sin que haya lugar a atribuir esos problemas a una causa específica. La persona cancanea cuando no puede solucionar las dificultades que enfrenta en un determinado momento de su vida. Sobre todo cuando trata infructuosamente de adoptar la determinación (conducta)  más adecuada a las circunstancias.

 

NON SANCTANON *SANTA

“Las críticas NON SANTAS. . .”

Las locuciones latinas establecidas, es decir, repetidas a través del tiempo, no permiten que se les introduzcan variaciones. La que figura en el título tiene las credenciales muy bien definidas por medio de la historia.

Se la considera una locución adjetiva y el Diccionario de la lengua española, editado por la Asociación de Academias de la Lengua Española reconoce el valor de esta y le atribuye el significado de “Indecente, inmoral”. En otras palabras, es la persona “mala, pervertida”; que no es buena.

El Diccionario de uso del español (2007-II-2065) añade a lo anterior que se usa también para “ilegítimo”. Apunta ese lexicón que se aplica a “mujer, casa o vida”. “También se aplica a gente con el significado de ´gente de mal vivir´”.

De este significado primero los usos han liberalizado el sentido estricto para llevarlo un poco más allá, suavizando la primera acepción. La interpretación popular ha llevado el uso hasta el extremo de aplicarlo a las cosas y situaciones que no son de fiar; esto es, yendo más allá de las atribuciones de personas. Se refiere así a situaciones o personas que no merecen confianza.

El autor de estos comentarios piensa que en algunas ocasiones ha utilizado el latinismo para referirse a situaciones o cosas que no se ajustan a las pautas o normas, que exceden los límites de la tolerancia o la urbanidad, llegando al irrespeto.

Ya en ocasiones anteriores por medio de estos escritos se ha instado a las personas que gustan de utilizar latinismos a que confirmen la ortografía de estos antes de usarlos. Una representación errada de un latinismo puede empañar a veces la brillantez de un artículo.

 

ABRIR – *APERTURAR

“. . .sin necesidad de APERTURAR un nuevo concurso. . .”

Hace un tiempo ya que los hablantes y escribientes de diferentes países han introducido en el español escrito y en el hablado por personas cultas el verbo del título. El favor le viene al verbo en estudio por ser más largo que abrir y porque se asemeja más al latín aperire, por la letra /p/ que lleva, que no se encuentra en el verbo abrir.

Algunas palabras del español aceptado por todos inducen a los hispanohablantes a pensar que el verbo en cuestión es de buena solera. Como ejemplo de lo que acaba de escribirse existe en español el sustantivo apertura cuya primera acepción es la “acción de abrir”. Además de ese significado posee otro que es “acto de dar principio”.

Una vez que se consideran los datos anteriores con respecto del sustantivo mencionado resulta más aceptable que hispanohablantes incurran en el desacierto de pensar que existe el verbo *aperturar.

Existen algunas palabras en español que mueven a pensar aún más que existe la posibilidad de que haya un verbo *aperturar. Considérense los vocablos incorporados en el Diccionario de la lengua española (2014-I-175), apertura, aperturismo, aperturista.

El Diccionario del español actual (1999-I-381) recoge el verbo *aperturar, con la calidad de verbo transitivo de uso en el comercio, con un ejemplo de una tienda *aperturada. El Diccionario de uso del español actual (2012:173) trae también el verbo que todavía se considera falso. “En el lenguaje bancario, referido a una cuenta, abrirla”. Más adelante esa obra añade, “su uso es innecesario y puede sustituirse por abrir”.

Concordando con la última frase, el Diccionario panhispánico de dudas (2005:56), “A partir del sustantivo apertura (´acción de abrir´), se ha formado el verbo *aperturar que ha empezado a utilizarse en los últimos años como equivalente de abrir”. La última frase en el apartado dedicado a este punto en ese diccionario reza: “Su uso no está justificado y debe evitarse”.

 

ENARDECER – ENALTECER

“Pero el pueblo ENALTECIDO por la sed de libertad y democracia. . .”

Por medio de estos escritos se ha insistido en más de una ocasión que cuando se escribe, quien eso hace debe mantenerse dentro de su ámbito de conocimientos en lo que concierne a los términos que emplea. Esto es, solo debe utilizar las palabras cuyas ortografías y significados conoce cabalmente.

Muchos de los errores en que incurren algunas personas al escribir son el producto del riesgo que se toman al emplear vocablos cuyos significados no dominan bien.

Si se lee con detenimiento la frase copiada a manera de ejemplo al principio de esta sección, se notará que el verbo “enaltecer” no tiene cabida cómoda en ese contexto.

El verbo enaltecer en el Diccionario de la lengua española aparece con un envío hacia su equivalente, ensalzar, que es un verbo transitivo. A su vez ensalzar es “elevar a grado o dignidad superior”; “alabar, manifestar aprecio o admiración”. Todas las informaciones anteriores se han extraído del antes mencionado diccionario.

Enardecer que es la voz que debió aparecer en la frase citada, en su principal acepción ha de tomarse por, “Excitar o avivar una pasión del ánimo, una pugna, una disputa”. En otras palabras, el resultado de la redacción, con el cambio propuesto sería, “pero el pueblo excitado por la sed de libertad. . .” “. . .pero el pueblo por la sed de libertad y democracia avivadas. . .” “. . .pero el pueblo enardecido por la sed de libertad y democracia. . .”

No hace falta más argumento para concluir que hubo un desliz en la selección del verbo para que confiera sentido a la frase.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Enfurfurarse/furfurarse, sacavar/*socavar, propinar, al frente de/enfrente

Por Roberto E. Guzmán

ENFURFURARSE – FURFURARSE

“Cuando C. . . se FURFURABA. . .”

En el título figuran dos voces del habla de los dominicanos. Una de ellas -la primera- se encuentra documentada en un diccionario que se encarga de registrar las voces de uso en Hispanoamérica. La segunda voz no ha sido inventariada en ninguno de los repertorios de voces vernáculas de los dominicanos.

Se repasarán aquí las menciones en diccionarios antes citadas para la primera de las dos voces y se comparará esta voz con otras parecidas del español de otros países. Se examinará además lo que se presume que es la base de estas voces.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias recoge el verbo enfurfurarse como verbo intransitivo pronominal de uso en República Dominicana para indicar que alguien se enfurece, se irrita. También registra el verbo enfurfurar en funciones de verbo transitivo para enfurecer, irritar a alguien.

Hay que llamar la atención de inmediato sobre el parecido que mantienen estas dos voces antes mencionadas con el verbo enfurecer(se). Tiene demás algún parecido con el verbo enfogonar(se) que el Diccionario del español dominicano (2013:286) incluye como de uso en el habla de los dominicanos.

El autor de estas reflexiones acerca del lenguaje se atreve a escribir que este enfogonarse se usó primero en Puerto Rico y, de allí pasó a República Dominicana después del año 1961 con la liberalización de los viajes e intercambios que trajo el final de la dictadura de Trujillo.

Con respecto de este último verbo ha de anotarse que tiene relación con el vocablo fogón, que es un utensilio de cocina donde se hace fuego y, en consecuencia puede calentarse; así como los dominicanos cuando pierden los estribos dicen que se “de(s)calientan”.

Quizás sea buena idea que se asienten los dos verbos del título en una próxima edición del diccionario dominicano mencionado.

 

SACAVAR – *SOCABAR

“. . .porque con ello se SOCABA la institucionalidad. . .”

A pesar de que en muchas ocasiones la persona que escribe o redacta no tiene tiempo de reflexionar acerca de la ortografía de lo que escribe, siempre es aconsejable que revise el texto antes de entregarlo para la publicidad.

Cuando se hace esa revisión de lo escrito, puede el redactor pensar en la forma que ha dado a algunas de las palabras; interrogarse acerca de la formación, para preguntarse si los elementos que ha utilizado son los adecuados.

La falta de cuidado es lo que se halla en la frase transcrita más arriba. Cabar es un verbo que no existe en el español general, ni siquiera en el particular de ningún hablante.

El verbo que sí existe es cavar, que es “ahondar, penetrar; hacer un hoyo o zanja; hace algo más profundo”. El otro elemento de socavar es el prefijo so- que es un componente de palabra que procede del latín sub, que se acepta como equivalente de “bajo, debajo, ligeramente”.

En la mayoría de los casos el verbo socavar se usa para expresar que algo se hace “por debajo”, que la acción a la que se refiere es de zapa; que es la labor que se hace oculta y solapadamente para conseguir algún fin.

Este socavar es corromper las bases, dañar los fundamentos de algo haciéndolo por lo bajo, destruyendo el soporte de lo que se desea echar a perder. Se deja claro que socavar se escribe con uve, ve de vaca, ve pequeña.

 

PROPINAR

“. . .como consecuencia de varios disparos PROPINADOS por. . .”

El origen del verbo propinar es curioso cuando se va hasta el latín. Más adelante se abundará sobre ese tema, pero antes hay que ocuparse del real y derecho sentido del verbo propinar en español cuando este no se orienta a la acción de la gratificación.

Propinar es “dar un golpe”. Esa es la primera acepción que retiene el Gran diccionario Larousse de la lengua española. Según parece, por la acepción que asienta el Diccionario de uso del español actual (2012:1587), se perfila una tendencia a la liberalización del concepto, pues ese diccionario  recoge, “Referido a algo desagradable o doloroso, darlo o infligirlos”.  

La opinión que mantiene el Diccionario de la lengua española (2014-II-1798) es diferente, pues la primera acepción es la referente a “administrar medicina”. La segunda es “dar un golpe”. La tercera y última es “dar a beber”.

La tendencia que se observó en el Diccionario de uso del español actual, se repite en el Diccionario de uso del español (2007-II-2412), pues allí se halla en la cuarta acepción, “Dar a alguien una cosa que no es bien recibida; como una purga, una paliza o una sarta de consejos”.

Como puede notarse, el verbo propinar deriva hacia expresar algo más que “dar golpes” y, se encamina a transmitir dar cualquier cosa o acción que no es agradable.

En la Edad Media “propinar” era beber. Propinar, del latín propinare, según parece por el empleo que de este verbo hacen algunos escritores de principios del siglo XV pasó a significar “dar, proporcionar”. En algunas obras aparece con el sentido de beber a la salud del otro y luego pasarle la copa para que ese otro la apurara.

Piénsese por un momento que propina en francés es pourboire, que literalmente dice “para beber” (pour boire). Los franceses han definido de modo muy estricto el sentido de la palabra, “cantidad de dinero entregada, a título de gratificación, recompensa, por el cliente a un trabajador asalariado”. Traducción de RG de Le Petit Robert Dictionnaire de la Langue Française (1993:1959).

Para resumir lo que se lleva expuesto más arriba. No hay que sorprenderse del uso del verbo que se hace en una frase como la citada a guisa de ejemplo, pues hay una propensión a que sea equivalente de “dar”, sin que tenga que ceñirse a golpes, paliza. Basta con que sea algo indeseado o desagradable.

 

AL FRENTE DE – ENFRENTE

“Gracias a la labor que ha realizado. . . ENFRENTE de la oficina. . .”

Cada una de estas dos locuciones propositivas que consta en el título tiene sus funciones muy bien delimitadas en el español. Las dos son muy parecidas, pero en sus desempeños difieren.

A través de los años los valores de las locuciones del epígrafe se han mantenido. No ha habido alteración alguna. Aquí se vaciará lo que los diccionarios apuntan para estas.

“Al frente de” en el Diccionario de la lengua española (2014) figura con un equivalente de su mismo género, “al mando de”. “Dirigiendo, ostentando el mando” es la forma en que escribe el Gran diccionario de la lengua española lo que debe entenderse por la locución estudiada.

Con respecto a “enfrente”, los diccionarios anteriores y, en el mismo orden expresan lo siguiente, “a la parte opuesta, en punto que mira a otro, o que está delante de otro”. “En la parte opuesta, delante”.

Delante, indica prioridad de lugar, en la parte anterior o en sitio detrás del cual hay alguien o algo. En primer término, en la parte delantera; frente a los interesados.

Con lo copiado más arriba se espera haber despejado el empleo de una y otra.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Nié, apesadumbrar/*apesadillar, aspirar a, basamento/*basamenta

Por Roberto E. Guzmán

NIÉ

Este monosílabo del título se utiliza en República Dominicana en el habla popular para mencionar una parte muy íntima de la anatomía humana.

Por el hecho de que se considera esta voz como una “malapalabra”, la gran mayoría de las obras lexicográficas sobre el léxico del español dominicano han obviado tratarla.

El único libro que trae la voz estudiada aquí lo hace de un modo poco profesional, por esta circunstancia debe considerarse como no tratada o inventariada.

El nié así con acento marcado sobre la letra e /e/, es el perineo. El perineo es el espacio comprendido entre el ano y los órganos sexuales externos. Con ese nombre se denomina la superficie del área comprendida entre las partes externas de los genitales en el frente y el orificio anal detrás. The Oxford Companion to Medicine (1986-II-1034).

La palabra perineo es tomada del griego perinaion, que se refiere al área entre el ano y el escroto o la vulva. Medical Meanings (1984:183). El componente de palabra peri- en sus funciones de prefijo proviene del griego y significa “alrededor de”.

El nié es un sitio muy poco exhibido y su formación en el español dominicano es de tipo festivo, pues proviene de un acortamiento “ni es, ni es”; de donde puede explicarse que ni es ano ni es lo otro. Debe tenerse en cuenta que por su origen popular no se enuncia la letra ese /s/, de allí que se pronuncie nié, como ya se explicó.

En el habla de los dominicanos, casi siempre que se menciona esta parte del cuerpo humano se le antepone el artículo definido el, para destacar que se trata de un nombre y no de cualquier otra cosa.

(En estos escritos si no se especifica lo contrario, todas las traducciones de obras cuyos títulos aparecen en lenguas extranjeras son del autor de la columna).

 

APESADUMBRAR – *APESADILLAR

“. . . me permito APESADILLAR sobre. . .”

La voz que es objeto de estudio en esta sección es “apesadillar”, aunque aparezca en segundo lugar. Para ilustrar el uso de esa voz se copió al principio la cita.

Muchos verbos del español se usaban en el pasado con la letra a /a/ al principio, tal como aserruchar y otros que no se mencionarán. En el habla y en los escritos algunos de estos verbos se han establecido sin la letra a al principio, como ocurre con el verbo serruchar que en ocho países de Hispanoamérica es el de mayor uso. Con esta mención se persigue recordar que anteponer esa letra a un vocablo (verbo) no es algo fuera del espíritu del español.

Es cierto que no existe el verbo *pesadillar, pero sí la palabra pesadilla que se adivina en el verbo marcado en el título. Para su interpretación en gran medida contribuye el contexto que a decir de algunos tratadistas es el responsable de los significados de las palabras.

El único argumento que puede esgrimirse a favor de este *apesadillar no es el ya presentado, sino también la proximidad que existe entre pesadumbre y pesadilla, sus significados y conceptos.

En las pesadillas hay angustia, preocupación grande y continua; el objeto de esta es molesto y enojoso. En la pesadumbre existe disgusto, padecimiento, abatimiento. En ambos términos existe la partícula “pesa”, que refiere a la cualidad de pesado.

A pesar de todo lo expuesto con anterioridad en beneficio de “apesadillar”, no se justifica la creación de la nueva voz, pues la lengua española cuenta en diferentes gradaciones con muchos recursos para expresar la idea contenida en el verbo creado.

Tomando en cuenta el grado de la pesadilla o pesadumbre, pueden proponerse términos como aflicción, tormento, amargor, congoja, tribulación, angustia, pesar,  abatimiento, tristeza, desconsuelo, disgusto.

 

ASPIRAR A

“. . .que fallidamente aspiró dar cohesión. . .”

“. . .bajando hasta los fundamentos de las cosas que aspiramos decir. . .”

En español así como sucede en otras lenguas, las conjunciones desempeñan un papel importante. Dependiendo de la preposición que se coloque después del verbo el significado de este puede variar. Con otros verbos lo que ocurre es que solo aceptan una preposición, y además, la necesitan para transmitir el mensaje que debe llegar al oyente o lector.

El verbo aspirar por su naturaleza necesita de la preposición A /a/ para poder desempeñar sus funciones. Cuando el verbo se utiliza sin preposición cambia de significado. Por ejemplo, “Cuando voy al campo aprovecho para aspirar el aire puro”.

Emile Slager en su Diccionario de uso de las preposiciones españolas (2007:69) escribe que cuando el verbo aspirar expresa deseo debe hacerse acompañar por la preposición A. Para documentar ese uso incluye cuatro ejemplos; dos de escritores y, dos de periodistas. No huelga recordar que las opiniones de esta obra no tienen la fuerza normativa de las que son publicadas por la  Asociación de Academias.

La forma en cómo presenta el asunto el Diccionario de uso del español (2007-I-288) es similar al anterior, solo que es más explícito. “Desear cierta situación o cierto bien y poner los medios para conseguirlos”, debe acompañarse con la preposición A. La misma opinión sostiene el Diccionario de uso del español actual (2012:214) “Pretender conseguir o alcanzar”. En cuanto a la sintaxis, este diccionario señala que la construcción de esta acepción lleva la preposición A.

Para terminar con este asunto puede recurrirse a la autoridad que acompaña al Diccionario panhispánico de dudas (2005:69), “Con el sentido de  ´pretender o desear´ es intransitivo y se construye con un complemento con a”. “Es incorrecto omitir la preposición”.

Con estas referencias vaciadas aquí se deja muy claro la necesidad de la preposición A en los casos en que el verbo aspirar se usa para expresar, pretender o desear algo.

 

BASAMENTO – *BASAMENTA

“. . .informado de las BASAMENTAS de la cultura. . .”

Se ha oído muchas veces en el habla de los dominicanos que algunos de ellos usan la palabra *basamenta en sus conversaciones. Por medio de la forma de presentación del título puede el lector percatarse de que no debe ser en un falso femenino, sino en masculino, como debe decirse y escribirse.

La palabra basamento pertenece al ámbito de la arquitectura y la construcción. Son las piezas que están debajo del fuste de la columna. Este fuste es la parte vertical y alargada de la columna.

En diez países de América, entre ellos República Dominicana, basamento es el cimiento y arranque de un edificio. Por arranque ha de comprenderse el principio del edificio.

En República Dominicana para referirse a los cimientos de una edificación de bloques y cemento, la palabra de preferencia es zapata que es un muro bajo que sirve de soporte común para sobre ella elevar las estructuras. Hasta las construcciones de maderas en ese país llevan zapata de cemento, varillas y bloques para aislar las maderas de la humedad; siempre y cuando los recursos económicos lo permitan. Es posible que el género femenino de zapata haya influido en el hablante dominicano para feminizar a basamento y hacerlo *basamenta.

En República Dominicana existe el verbo basamentar para, “Establecer la base o fundamento de una cosa” y, de acuerdo con lo que asienta el Diccionario del español dominicano (2013:77). Ese verbo pertenece al registro culto del español dominicano.

Lo que ha faltado registrar en los diccionarios de español dominicano es que en República Dominicana basamento también se utiliza de modo metafórico para referirse a ideas, opiniones, etc., en lugar de usar base, fundamento.

Al autor de estos comentarios no le cabe la menor duda de que este uso será especificado en las próximas ediciones de obras lexicográficas acerca del español dominicano, para que sirva de apoyo (basamento) a la explicación del empleo.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Acabadera/o, estratosfera/*estrastofera, semaforizar, conectado

Por Roberto E. Guzmán

ACABADERA/O

No son pocas las palabras a las que los hablantes de español dominicano  han introducido modificaciones para adaptarlas a sus necesidades. Las alteraciones obedecen a veces a parecidos que las palabras originales tienen con otras que ya han sido modificadas previamente.

En muchos de los casos de estas nuevas voces lo que se ha hecho es modificar las terminaciones y añadirles una que es de mayor uso en el habla. En el caso específico de la voz del título, lo que ha operado es la inventiva del hablante al tomar un verbo y a ese verbo añadir una terminación para hacer de ella un sustantivo.

El verbo que se percibe como base en esta “acabadera” es el verbo acabar que es el elemento definitorio de la nueva voz y sobre este se forma, se estructura, la nueva voz que a veces contiene matices importantes sobre todo para la expresión oral, como sucede en este caso. Por medio de la descripción que antecede se nota que este tipo de  formaciones se hace a partir de elementos ya existentes en la lengua.

Para transmitir el mensaje de que algo no tiene fin, el hablante dominicano lo expresa con “eso no tiene acabadera”. También utiliza esta voz para comunicar que algún objeto no se gasta o no se daña, empleando la expresión ya citada. La terminación -ero, -era procede del latín –arius, de donde puede deducirse que en circunstancias normales es legítima.

Con esta acabadera el hablante de español dominicano dice que algo no termina, no tiene final, o que a eso que menciona no le llega término. Puede referirse a acciones humanas a las que no se les ve el punto o momento final. No ha de olvidarse que en el uso de esta voz hay mucho de hiperbólico, pues en realidad son objetos o acciones que dejan de funcionar o situaciones que desaparecen o cambian.

Antes de cerrar debe hacerse mención de que esta terminación en este caso reviste carácter especial, pues en general se usa para formar palabras con diferente categoría a la que se estudia aquí, pero sigue el ejemplo de una palabra bien conocida, como duradero/a que mantiene vínculos de sinonimia con la voz examinada en esta sección.

 

ESTRATOSFERA – *ESTRASTOFERA

“. . .se remonta de manera exponencial a la *ESTRASTOFERA cantidad. . .”

Durante un tiempo en el español se dudó con respecto a imprimir mayor intensidad en la sílaba que contiene la letra /o/ de esta palabra para que se pronunciara estratósfera. En la actualidad las dos grafías, con y sin acento  son admitidas.

Estratosfera es un sustantivo y en la cita aparece modificando al vocablo cantidad. Esto no es posible. Aquí se impone que se use el adjetivo estratosférico para con este destacar que eso que se escribe o habla es enorme, exorbitante. Ese es un uso metafórico que no se encuentra reconocido por las autoridades lideradas por la institución madrileña de la lengua española.

La estratosfera o estratósfera es la “capa intermedia  de la homosfera, desde los 12 a los 50 kilómetros de altura”. Es una zona superior de la atmósfera. Superior en una de sus acepciones posee la idea de que es “más en calidad o cantidad”.

A los jóvenes estas distancias les pueden resultar ridículas comparadas con las que alcanzan los cohetes y satélites modernos; mas hasta hace cerca de setenta años eso era astronómico, desmesuradamente grande.

El Diccionario de uso del español (2007-I-1284) recoge la palabra estratosférico, -a, y, a lo que los demás diccionarios reconocen, añade, “Se usa también hiperbólicamente: “precios estratosféricos”. Con esto indica que de lo que se habla o escribe es excesivo en su aumento; es una exageración, es desorbitado, exorbitante.

 

SEMAFORIZAR

“. . .señalizada y SEMAFORIZADA. . .”

El verbo señalizar hace largo tiempo que forma parte del léxico oficial de la lengua española. El verbo que no ha entrado aún en el lexicón mayor de la lengua española es semaforizar.

El verbo debería ser reconocido porque la acción de instalar semáforos para regular la circulación de vehículos en las vías públicas es un hecho incontrovertible. Quizás el problema con la admisión del verbo es que la palabra semáforo en sí misma no se refiere solo a los aparatos eléctricos de señales luminosas que se hallan en las vías de comunicación.

Aun así parece posible que al definir la acción de semaforizar esta puede definirse limitándola sola a la que concierne a los mencionados aparatos luminosos que regulan el tránsito.

El Diccionario de americanismos (2010) asienta en sus páginas que este verbo es reconocido y usado en Chile. La acepción que consta en ese diccionario es, “Dotar a una vía pública de semáforos”.

Con la gran circulación que se incrementa cada día más en la vida moderna, los semáforos se han convertido en aparatos que forman parte de la vida diaria porque proliferan en las calles, carreteras y otras vías de comunicación.

 

CONECTADO

“. . .el primo de tal o cual fulano está CONECTADO y puede repartir algo. . .”

El verbo conectar de la misma forma que muchos otros verbos de la lengua española ha adquirido connotaciones especiales en algunas sociedades latinoamericanas como consecuencia de peculiaridades de estas.

Empleado este verbo en el participio pasado o desempeñando funciones de adjetivo, ha desarrollado matices que se reflejan en la frase que se copió a modo de ejemplo.

En mecánica contactar es establecer contacto entre dos partes o piezas. Es establecer comunicación entre dos lugares. Además es “lograr una buena comunicación con alguien”.

En Hispanoamérica el verbo conectar se utiliza también en el béisbol para “golpear la pelota con el bate”. Lengua y béisbol en la República Dominicana (2006:144). Es un uso metafórico conocido en otros países.

El Diccionario de americanismos (2010) recoge que el verbo en cuestión sirve para expresar “propinar golpes” y enumera a Costa Rica y Cuba como los países en que se emplea de este modo. Hace falta añadir la República Dominicana, pues en las narraciones de peleas de boxeo o en los pleitos callejeros se usa de este modo en el último país.

En la vida en sociedad, contactar es establecer relación o comunicación una persona con otra u otras. De este tipo de relación brota un lazo que a veces se hace fuerte y permite intercambios de favores.

El último diccionario mencionado reconoce que en funciones de verbo intransitivo pronominal el verbo del título expresa, “Relacionarse con alguien que tiene influencias o poder”. Incluye en la lista de países hispanoamericanos que se sirven de este verbo de esta manera cinco países, pero no figura la República Dominicana. Hace falta incluir este país en esa lista.

De la última acepción deriva que “conectado” sea, “persona que tiene influencias o poder”, especialmente en las esferas gubernamentales.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Taco, central, cisgénero, arista

Por Roberto E. Guzmán

TACO

La palabra taco tiene muchos significados conocidos por la mayoría de los hablantes de español corriente. Cuando se trae este vocablo a estas reflexiones sobre el español, no se hace para insistir sobre esos significados, sino para destacar uno que es propio del hablante de español dominicano.

Antes de entrar de lleno en el tema central de esta sección, vale la pena destacar algunos aspectos interesantes de esta palabra. Esta palabra aparece ya en el Tesoro de la lengua castellana, o española (1611:1296). Entre otras acepciones figura una que dio lugar a una frase de uso en el español dominicano, “La baqueta con que se aprieta el arcabuz después de cargado”. El dicho dominicano era y, probablemente es, “no servir ni para taco de escopeta”. Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:471).

Desde esos años hasta estos días el vocablo en cuestión ha ensanchado mucho sus significaciones en la lengua general, así como en la variedad del español de algunos países hispanohablantes. Entre estos el ya documentado en el Diccionario del español dominicano (2013:644), “persona muy competente en alguna materia”.

Los tacos que se conocen tienen algunas características comunes, son pedazos o trozos de alguna materia, son cilindros, baquetas, varas, canutos, conjuntos de hojas de papel, y, muchas otras formas que puede revestir el taco, llegando en España a ser una palabrota.

El taco dominicano es una formación que se acumula en alguna parte del cuerpo humano. Se recuerda el “taco” de cerumen que se forma en el oído y,  el que se asienta en alguna pequeña cavidad de la garganta, que puede formarse de restos de alimentos o de otra materia.

Se recuerda con toda claridad cuando los profesionales de la medicina decían que había que limpiarle el oído a una persona para sacarle ese taco de cera. También se recuerdan los casos en que al examinar la garganta decían que el paciente tenía un taco allí.

No se ha tratado de redactar una acepción para este taco semántico dominicano, sino solamente documentarlo para que se tome en cuenta más adelante y se haga constar en los diccionarios del español dominicano.

 

CENTRAL

El vocablo “central” se incorpora a estos comentarios para destacar una diferencia que se ha encontrado. Se refiere la diferencia a una discrepancia entre el género que es de uso en el español dominicano y el que aparece asentado en el Diccionario de americanismos y en el Diccionario de la lengua española.

En los dos diccionarios mentados más arriba se reconoce al central azucarero el género femenino para la República Dominicana. El ingenio de azúcar es masculino en el español dominicano y así derecho lo recoge el Diccionario del español dominicano (2013:165) “m. Ingenio azucarero”. Por antonomasia se conoce como “ingenio”, sin necesidad de añadir “de azúcar” para que se sepa que se refiere a la fábrica de azúcar de caña.

Al autor de estas reflexiones acerca del español no le cabe duda alguna de que esta pequeña discrepancia será subsanada en la próxima edición del lexicón oficial de la lengua española. Este autor entiende que la Academia Dominicana de la Lengua ya se ocupó de señalar esto a las demás academias para que no continúe esta discrepancia ya documentada.

 

CISGÉNERO

“. . .en igualdad de condiciones con las personas CISGÉNERO. . .”

Esta voz del título es un neologismo que no ha recibido aún el visto bueno de las autoridades institucionales de la lengua española. Es posible que el motivo por el cual todavía se considera extraño a  la lengua común sea porque es de uso restringido o escaso. Es un tecnicismo de origen alemán.

Este término se utiliza para referirse a los “individuos cuya identidad de género coincide con el sexo que les fue asignado en el momento de su  nacimiento”. Esa es la definición que se encuentra en Wikipedia.

Es un término creado por una persona, utilizando el prefijo latino cis- que significa “Del lado de acá”, “de la parte de acá”. La otra parte de la palabra, género, proviene del latín genus que se encuentra en el origen de generar, engendrar y otros.

La voz en estudio está formada de acuerdo con los cánones de la lengua. Se espera que con los avances en materia de estudios sobre género esta logre el reconocimiento que la incorporará al inventario oficial de la lengua española.

 

ARISTA

“. . .advertir ARISTAS y fenómenos. . .”

Hace años ya que el vocablo del título causa escozor. Lo emplean en la lengua escrita con el propósito de expresar un mensaje o concepto que no pueden alcanzar a transmitir.

El Diccionario de la lengua española solo reconoce y asienta las significaciones para esta palabra que corresponden a arquitectura, botánica, agricultura y geometría.

Para dar con la idea que se trata de trasladar con esta arista en casos como el de la cita, hay que recurrir a diccionarios de uso. Los diccionarios de uso dan cabida a un uso que escapa a toda previsión lógica para una palabra de este tipo.

En la frase transcrita más arriba, a modo de ejemplo de utilización de “arista”, hay que aceptar que se usa la palabra como equivalente de “dificultad que algo presenta”. Así se halla definida en el Diccionario de uso del español actual (2011:192). La explicación que ofrece ese diccionario para la legitimidad de este uso es que en latín arista era el filamento áspero en la cáscara de la espiga que envuelve granos y cereales, así como la espina del pescado. De aquí deriva que espina de pescado en francés sea arête; el acento circunflejo atestigua la desaparición de la letra ese /s/ de la voz del latín.

El Diccionario del español actual (1999-I-428) retiene que se usa en plural para “asperezas o dificultades”. Los ejemplos de uso que trae son de periódicos españoles. Así se “liman aristas”, por aquello de las asperezas. Este es un ejemplo de “sintagma neológico” (neologismo sintagmático) que es como lo llamó Louis Gilbert. La créativité lexicale, 1975.

El Diccionario de uso del español (2007-I-250) asevera que se utiliza en plural para “dificultades de un asunto”. Este diccionario añade un elemento nuevo a los significados, pues recoge el uso para “hosquedad de una persona”.

Hay que reconocer que el empleo del vocablo arista con el carácter de “inconveniente” que le reconocen los diccionarios de uso es un rasgo indicativo de lo que vendrá en el futuro si este uso se mantiene.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Yeje, bureau, interregno

Por Roberto E. Guzmán

 

YEJE

He aquí otra voz que ha faltado inventariar en los diccionarios de español dominicano. Esta es una palabra dominicana por todos los costados. Lo es tanto por su significación, como por su composición.

Si se define la función de este vocablo hay que convenir en que se trata de una interjección. El uso ha establecido dos características para el uso de esta palabra. La primera es que se usa a manera de burla o para llamar la atención del interlocutor acerca de algo e incitarlo a expresarse. La otra característica es que por ser tan corta casi siempre se la usa de modo repetido sin interferencia de otra palabra, “yeje-yeje”.

Si se trata de analizar la composición de la voz del epígrafe, puede avanzarse que es más bien una expresión espontánea, en la que la primera sílaba ye corresponde a la forma de enunciar la “i griega”. La segunda sílaba puede que pertenezca a la interjección que representa el ruido de la risa en español, y manifiesta incredulidad, así como burla, je, de donde deriva yeje.

Separada en partes, como se propone, se entiende muy bien el uso que de la interjección se hace en el español dominicano. Debe entenderse que lo que se propone aquí es una hipótesis acerca de la formación de la interjección y que no debe “escribirse con tinta china”, como se decía hace sesenta y cinco cuando el autor de estas reflexiones se sentaba en pupitres y bancos en la escuela para aprender.

 

BUREAU

“. . .que incluye su participación en la reunión del BUREAU de la Conferencia. . .”

El bureau que aparece en el texto citado es extraño a la lengua española. Es una voz que pertenece a la lengua francesa. En español hay muy buenas traducciones para la voz del francés. Como se leerá más abajo, en el español de algunos países existe la voz “buró” cuyo detalle se explicará en su lugar.

La intromisión de la voz francesa en el español es un asunto muy viejo, pues ya en el año 1915 D. Atalo Castañs se ocupó del asunto en su obra Galicismos, barbarismos e hispanismos (1915:80). Para el galicismo este señor proponía varias palabras de solera del español, “bufete, despacho, negociado, oficina, covachuela; mesa, junta; contaduría (de teatro)”.

El negociado a que se contrae la referencia es una sección de la administración pública que se ocupa de un servicio específico. Esa palabra recuerda el uso que se hacía de ella en Puerto Rico para las informaciones acerca de las condiciones atmosféricas, “Negociado del Tiempo”, pues se piensa que así se llamaba al departamento correspondiente. Para los que no llegaron a conocer las covachuelas, estas eran (o son), oficinas públicas que en su origen se situaban en el sótano del antiguo palacio real, claro en España.

En algunos casos en francés usan la palabra bureau para oficinas o departamentos que llaman la atención porque escapan a lo que se espera de la voz; una de ellas es el famoso deuxième bureau, que es un renombrado servicio de inteligencia francés.

En las conferencias el bureau será la secretaría de esa conferencia o institución, lo que a veces se llama en la última, el secretariado.

La palabra buró entró en el sanctasanctórum de la lengua española en la edición del Diccionario de la lengua española del año 1992.  Esta es la adaptación al español del galicismo estudiado aquí. Antes de ese año había viajado ampliamente a través de la literatura española.

Entró así, “mueble para escribir, a manera de cómoda, que tiene una parte más alta que el tablero, provista frecuentemente de cajones o casillas; se cierra levantando el tablero o, si este es fijo, mediante una cubierta de tablillas paralelas articuladas”. Esa acepción es una descripción detallada del mueble que, si uno no lo ha visto, será difícil de visualizar. En ese año se incorporó también la acepción mexicana, “mesa de noche”.

En la edición del 2001 del citado diccionario se introdujo en la segunda posición la acepción de buró de los comunistas, “En las antiguas organizaciones políticas comunistas, órgano colegiado de dirección”. No se extendió a las “juntas, directivas” que se consignan en otras lenguas para la palabra de origen francés. Así, la acepción mexicana pasó a ocupar la tercera posición. Otra palabra de esa familia recogida por las Academias es politburó.

El inglés no tuvo mejor fortuna que el español con el vocablo del francés. En Inglaterra es un escritorio, en el sentido de mesa para escribir, con cajones (gavetas). Es también el escritorio descrito antes en español, con el tope retráctil. En inglés conocen también la “mesita de noche”. Merriam-Webster´s Dictionary. Durante un tiempo en inglés angloamericano equivalió a la “coqueta”, (mueble) de los dominicanos. Les Faux Amis des vocabulaires anglais et américain (1975:112).

Para resumir lo que concierne al español. En el texto debió aparecer  “junta, directiva” para designar a los miembros elegidos por sus colegas para dirigir una organización. No han de olvidarse las demás equivalencias señaladas para otros casos.

 

INTERREGNO

“Tampoco puede negarse que durante ese INTERREGNO caliente de la llamada ´guerra fría´…”

No puede negarse que en las lenguas existe una tendencia a ampliar el campo de acción de las palabras. Este fenómeno se produce sobre todo en la época moderna en que escribir es tan fácil y en que publicar se ha hecho menos difícil.

La tendencia que se mencionó más arriba se hace más notoria con palabras de utilización menos frecuente, pues algunos escribientes las adoptan y se sirven de ellas a voluntad.

Eso que se ha detallado como ocurrencia en las lenguas modernas se piensa que ha ocurrido en la cita de más arriba con el vocablo del título. Se estudiará esto aquí específicamente y se propondrá una explicación aceptable de porqué esto ocurrió.

El interregno de la lengua española es el espacio de tiempo que trascurre en un Estado sin que haya soberano. En España es el intervalo desde que se interrumpen hasta que se reanudan las sesiones de las Cortes.

La explicación que se propugna para el desliz del redactor de la frase copiada es que ha leído en inglés algunas acepciones que no existen en español. En esa lengua interregnum es un lapso o pausa en una serie continua.

Lo que probablemente sucedió aquí fue que el redactor abrevó en inglés y luego escribió en español. Ese es uno de los peligros del bilingüismo.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Morder, micro/miocro, enhestar/enastar, abrevar/abreviar

Por Roberto E. Guzmán

MORDER

Este verbo se trae a estos comentarios porque se entiende que en el español dominicano posee un significado que no se ha oído o leído en otras variantes de la lengua española.

La significación que se introducirá en esta sección corresponde a pillar, morder sin dientes, con el sentido de aprisionar. Casi siempre se utiliza para describir el tipo de sensación que se experimenta cuando una parte del cuerpo queda “cogida, agarrada, atrapada” entre otras o por objetos.

Se ha oído que un hablante de español dominicano refiere que una puerta, ventana u otro objeto le mordió un dedo o la mano. En el campo de la medicina un nervio puede estar “mordido” entre dos vértebras.

Quizás el verbo morder usado de este modo no sea de empleo frecuente. Esa puede ser la razón por la que no se ha documentado la utilización en los diccionarios de dominicanismos o del español dominicano. Es posible que luego de esta intervención aquí, se considere el verbo para incorporarlo en los lexicones del habla dominicana.

 

MICRO – MIOCRO-

“. . .nos tendemos a consumir en lo MICRO. . .”

Los métodos modernos de divulgación de las ideas permiten llevar nuevas palabras al conocimiento general. La palabra micro se ha utilizado con funciones de apócope en diferentes ámbitos de la actividad humana. Así se la encuentra en tecnología desempeñando la función de apócope de micrófono.

En el campo de la informática se utiliza micro para denominar de modo apocopado al microcomputador. En algunos países los autobuses pequeños son llamados microbuses.

Aparte de estos significados micro- actúa en función de componente de palabra, en la posición de prefijo,  que significa pequeño, como en el ejemplo del microbús. Desempeñando esa función se encuentra en palabras como microbio, microcosmos y otros.

La palabra microbio es digna de interés por su formación. Emile Benveniste relata la historia de esta. Fue el cirujano Sédillot quien la inventó, para sustituir a una serie de términos que existían para designar diferentes variedades de microorganismos. Él buscaba una sola palabra fácilmente pronunciable con la ventaja de presentar un sentido general. Sédillot consultó a Emile Littré sobre cuál de las dos palabras elegidas presentar y el último le sugirió microbe. Les mots savants (1968:87-8).

En el Diccionario de la lengua española (2014) a micro se le atribuye el significado de “muy pequeño” que coincide con lo que presenta el diccionario Merriam-Webster del inglés.

El Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:744-757) recoge más de cuarenta voces nuevas en la que el prefijo micro- figura haciendo esas funciones. Esto demuestra la tendencia actual en desarrollo de este componente de palabra.

Todavía en el año 1984, en la vigésima edición del Diccionario de la lengua española, este reconocía a micro- denotando “amplificación” como en micrófono. Ya en la edición de ese diccionario correspondiente al año 1992 esa denotación desaparece.

Resulta cuesta arriba aceptar que micro pueda emplearse de modo independiente para atribuirle el significado de “poco, pequeña cantidad”, que es como se encuentra en la frase introducida a modo de ejemplo del empleo en esta sección.

No hay que dejarse llevar por la moda de usar una voz para darle o reconocerle nuevas significaciones cuando esta no es usada como componente de palabra. Esto que se acaba de criticar es precisamente lo que se comprueba en la cita.

 

ENHESTAR – ENASTAR

“. . .un grupo de personas ha estado *ENASTANDO. . . la bandera. . .”

Los dos verbos que se encuentran en el título gozan del privilegio de formar parte del léxico de la lengua española. En este aparte se estudiará cada uno de ellos. Como resultará de este estudio se verá que ha sido mal empleado el verbo enastar para referirse a una bandera.

El verbo enastar es “Poner el mango o asta a un arma o instrumento”, Diccionario de la lengua española (2014:867). Como puede comprobarse mediante la lectura de la acepción de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se refiere a arma o instrumento. El asta a que se contrae esta acepción es el palo de la lanza, de la pica, etc.

La palabra asta también es el palo en cuyo medio o extremo se pone la bandera. Ahora bien, enhestar es levantar en alto. La confusión es vieja. No es un error caprichoso, pues existe el verbo enastar y las banderas tienen asta, así como las armas e instrumentos.

El desvarío léxico es viejo, ya D. Manuel Patín Maceo en su obra Dominicanismos (1990:91) entiende que enastar en el caso de la bandera es un barbarismo en el que incurren “periodistas y poetas nuestros”. La obra mencionada fue publicada en su segunda edición en 1947, lo cual demuestra los años que lleva el descuido sobre este asunto.

Lo que debe recordarse es que enhestar es “levantar en alto, izar” y es precisamente en lo que consiste la acción de desplegar la bandera en su palo o asta.

 

ABREVAR – ABREVIAR

“Uno ABREVIA en las bibliotecas. . .”

En la representación gráfica de los dos verbos del epígrafe no existe gran diferencia. Solo una letra (vocal) diferencia uno de otro. En cuanto a sus significaciones a los dos verbos los separa un abismo.

El verbo abrevar es equivalente de saciar, verbo este que se usa también en sentido metafórico. Saciar es calmar por completo el hambre o la sed de alguien. Son casi las palabras exactas que emplea el Diccionario de la lengua española.

En sentido figurado el verbo abrevar se utiliza para satisfacer las ansias de conocimiento; de allí que cuando se acudía a una biblioteca se hacía para colmar los deseos de saber. Se han usado dos verbos en pasado porque en la actualidad no hace falta trasladarse físicamente a una biblioteca para este propósito. Los recursos de la informática moderna permiten ahorrarse ese traslado.

Quienes abrevian en una biblioteca son aquellas personas que acortan el tiempo que pasan en esos recintos, hacen breve las visitas a esos establecimientos, aceleran su paso por esas instituciones. Parece obvio que a las bibliotecas se va a abrevar; no a abreviar.

El verbo abreviar es hacer breve, acortar, reducir a menos tiempo; acelerar, apresurar; darse prisa.

No se quiso hacer más larga la cita que consta porque eso hubiese hecho posible la determinación del redactor del desacierto. Aunque no se haya escrito antes es bueno dejar sentado que es una norma en estos escritos no develar la identidad de las personas o las fuentes de los escritos que se comentan. Es un rasgo de delicadeza.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Pasear, interrumpir/irrumpir, tesonero/personal/personero, harén/aren

Por Roberto E. Guzmán

PASEAR

¿Qué viene a hacer este verbo en estos comentarios si ni siquiera se cita un ejemplo de uso?

La respuesta es relativamente fácil, o fácil para un dominicano, como se demostrará más adelante.

En el español internacional el verbo del título goza de acepciones muy bien documentadas. Hasta en el español americano goza de acepciones bien documentadas. De manera somera se mencionarán algunas de las correspondientes a esos ámbitos del español. Se hará hincapié en las que más se parecen a la acepción dominicana que se develará aquí.

El Diccionario de la lengua española ha incorporado en su nómina de acepciones para el verbo del título una que se emplea en Costa Rica que se asemeja a la de la República Dominicana; esta es: “Desmoralizar a alguien, destruirlo espiritual y moralmente”. En funciones de verbo pronominal, como el anterior, en Cuba se usa para, “Dominar ampliamente una disciplina”.

La significación mencionada más próxima a este párrafo se conoce también en el español dominicano, sobre todo en los pasillos de las escuelas y universidades.

El “pasear” de los dominicanos no ha sido inventariado aún en los diccionarios de español diferencial; por esa razón se tae a estos comentarios. En esa variedad de español una persona pasea a otra cuando la lleva (pasea) a un campo del saber y le demuestra que la primera persona tiene mayores conocimientos, de modo que la hace quedar en ridículo.

Como se comprueba con los detalles de la acepción dominicana, la acepción comparte con la de Costa Rica el rasgo de desmoralizar a alguien; sin llegar al grado de la costarricense. Con la acepción cubana comparte la dominicana la característica de “pasear” a alguien en una disciplina del conocimiento humano.

Quien estas reflexiones escribe está seguro de que una vez expuestos los pormenores del verbo en cuestión, muchos hablantes de español dominicano reconocerán la acepción sobre la que se ha escrito.

 

INTERRUMPIR – IRRUMPIR

“. . .R. V. IRRUMPIÓ desde tempranas horas de la mañana las operaciones. . .”

Con mayor frecuencia que la deseada se encuentran confusiones en personas educadas acerca de cuál vocablo utilizar en los casos en que estos tienen algún parecido en su escritura.

En esta sección se estudiarán los dos vocablos del título con sus respectivos significados y equivalentes, con los ejemplos correspondientes. No se enumerarán todos los casos, pero se recalcarán las diferencias con el propósito de que no haya lugar a otras confusiones en el futuro entre los dos vocablos.

De acuerdo con lo que el Diccionario de la lengua española recoge en sus páginas, el verbo interrumpir tiene dos acepciones. La primera es “cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo”. La segunda es, dicho de una persona: “Atravesarse con su palabra mientras otra está hablando”. No puede dejarse pasar la oportunidad para señalar que ese “atravesarse” parece menos apropiado que otros verbos que se dejaron fuera.

En cuanto al verbo irrumpir el diccionario mentado más arriba solo le reconoce una acepción, “entrar violentamente en un lugar”.

Con la lectura de las dos acepciones vaciadas más arriba se deja en evidencia la mala selección que hizo la persona que redactó la frase copiada inmediatamente debajo del título. Interrumpir las operaciones equivale a cortarlas, detenerlas, impedir que siguieran, discontinuarlas, pausarlas.

 

TESONERO – PERSONAL – PERSONERO

“Las riquezas. . .han sido el fruto de mucho sacrificio y trabajo PERSONERO”.

En más ocasiones de las que la persona desearía que sucedan el cerebro le juega malas pasadas. Eso que se menciona es lo que parece que sucedió en el ejemplo de la cita. El cerebro mezcló palabras y produjo otra que existe, pero que no se acomoda para imprimirle sentido a la frase. El vocablo “personero” posee un sentido particular en República Dominicana que se mencionará en esta sección.

Tesonero significa que tiene tensión o constancia, que es perseverante. En general se refiere a la persona que demuestra tenacidad, empeño continuo y firmeza en su propósito.

La palabra personal tiene varias acepciones que varían de acuerdo con el contexto en que se emplee. Una es sinónima de particular; otra tiene un significado más profundo y se empareja con lo íntimo. Esas que se mentaron son acepciones cuando la palabra desempeña funciones de adjetivo.

En funciones de sustantivo, personal tiene que ver con el grupo de persona que trabaja en un mismo sitio. En deportes es la falta que comete un jugador sobre otro.

Un personero es un procurador para entender o solicitar negocios ajenos. En el pasado fue un procurador de las cortes castellanas.

En la República Dominicana la voz personero adquirió un matiz especial inmediatamente después de la caída de la dictadura trujillista. Se aplicó al “Funcionario público cercano al poder”. Diccionario del español dominicano (2013: 542).

El personero del régimen era un representante del poder de ese régimen de fuerza; una persona que se había beneficiado de ese gobierno. En resumen, como puede comprobarse mediante lo expuesto aquí, personero es una palabra que tiene una historia particular en el español dominicano.

 

HARÉN – AREN

“Tenía su AREN, mujeres al por mayor. . .”

No hay perdón para quien incurre en dos errores con palabras que no mantienen semejanza alguna en cuanto a su significación. El primer error es en cuanto a la sílaba de la mayor intensidad en la pronunciación. El “aren” que le salió al redactor pertenece al verbo arar y no se enuncia del mismo modo que el harén o harem que debió aparecer en el escrito.

En esta sección se dejará fuera de consideración lo concerniente al verbo arar que por su grafía aparece conjugado en el presente del subjuntivo y en imperativo. Mucho más interesante es el sustantivo masculino harén, que también puede escribirse harem.

La palabra harén es de aparición tardía en español, pues se tomó del francés harem y en lengua española se introdujo, de modo documentado, en 1830; esto de acuerdo con lo que escribe J. Corominas en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (1967:325). En francés se conocía el vocablo harem desde el año 1673 Dictionnaire historique de la langue française (2012-II-1593).

La significación primera de harén fue en las casas musulmanas “zona en que viven las mujeres”. Por metonimia pasó a ser “conjunto de mujeres que viven bajo la dependencia de un jefe de familia”. Diccionario de la lengua española 2014, consultado en línea. En inglés harem está documentado desde el año 1634 (haram) con el mismo significado que en las otras lenguas, tomado del árabe.

En el español moderno se utiliza casi siempre para designar a las mujeres que son amantes o concubinas de un hombre, aunque ellas no vivan bajo un mismo techo. Con este valor quiso presentarlo quien mal escribió la cita copiada al principio de esta sección.

© 2018, Roberto E. Guzmán