Boletín núm. 188 de la Academia Dominicana de la Lengua, abril de 2022

Este boletín contiene estudios, crónicas, reseñas, cartas y temas lingüísticos y literarios.

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Caché, toto

Por Roberto E. Guzmán

CACHÉ

“… desarrollar una playa para el disfrute de los habitantes de la ciudad añadiría CACHE a quienes. . .”

Esta palabra del título es de origen francés. Entró en el español internacional cuando el idioma francés todavía influía de manera preponderante sobre el español. El francés gozaba entonces del aura de lengua elegante. Muchas personas adoptaron la palabra francesa como signo de prestigio.

Esto sucedió antes de que los hispanohablantes de América hicieran reconocer sus derechos sobre la lengua común. Y claro, antes de que el influjo del inglés sedujera a los hispanohablantes de todas las latitudes.

En español la voz francesa debe llevar la tilde, el acento marcado, para que su pronunciación en español corresponda de alguna forma con el modo francés de decir cachet.

La voz francesa ha existido en esa lengua desde el año 1464. Se usó al principio para designar un sello pequeño, que comenzó como cachet du roi, sello real (1636). A partir de 1866 por extensión pasó a ser una carta que lleva un sello marcado (presionado) sobre cera que asegura que solo la abra el destinatario.

Más adelante dio lugar a la locución tener caché (avoir du cachet) que se refería a tener personalidad. Al español la palabra cahé pasó a generalizarse en su uso para “distinción, elegancia”, con el género masculino. Parece que en el español peninsular se incorporó al uso para, “Cotización de un artista del espectáculo o de ciertos profesionales que actúan en público. Oficialmente fue incorporada la voz al español con el reconocimiento que le otorgó la inclusión en el edición en el Diccionario de la lengua española del 2001.

En el español dominicano existen varias locuciones apoyadas en la palabra caché. Darse caché. “Presumir, exhibirse para darse importancia. Darse importancia por el modo de vestir o por gestos o palabras. Vestirse y arreglarse con esmero y elegancia”. De caché, cosa de muy buena calidad, elegante. Persona elegante y atractiva.  De caché bombita. Situación maravillosa, muy buena. Cosa excelente. Persona conforme, alegre y entusiasta. Estar de caché. Estar algo o alguien muy bien. Ser alguien físicamente atractivo. ¡qué caché! Giro para piropear a una persona. Tener caché. Ser elegante y bien vestido.

 

TOTO

“El “TOTO” no solo fue una exclamación…”

No hace falta que se diga, pero se hace. La palabra del título es malsonante. Por todos los medios se evita usarla en público porque se entiende que es de mal gusto. Muchos hablantes de español vivieron gran parte de sus vidas pensando que la bisílaba del epígrafe era patrimonio exclusivo de los dominicanos.

En la actualidad es muy fácil consultar por medio del internet cuáles países de habla hispana utilizan esta palabra para llamar a la vulva que es el conjunto de las partes genitales externas en una mujer.

Por error algunas personas piensan que toto corresponde a la vagina que es el órgano genital interno de las mujeres. La gran diferencia entre las dos partes es que una, la vulva, puede verse, mientras que la vagina no es externa; por tanto, no está expuesta a la vista.

Podría afirmarse que es un término antillano, pues se conoce en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana para mencionar lo que ya se definió.

No puede dejar de mencionarse que algunas personas usan la palabra a guisa de exclamación o interjección. Cada persona tiene derecho a abusar de eso, aun cuando esos no sean los usos que dieron origen al vocablo. Al usar la palabra de esa forma, casi siempre lo hacen inmediatamente antecedida del artículo definido, ¡el toto!

El autor de estas líneas ha oído a algunas personas referirse a esa parte de la anatomía femenina en sexo femenino, la tota. Esto quizás es una reacción natural de hablante que piensa que así se refiere con más propiedad a esas partes externas de la mujer.

Los hablantes saben que cada país cuenta con una amplia gama de sinónimos u equivalentes para nombrar esa parte pudenda y reservada de la anatomía femenina. Algunas voces graciosas de nuestro léxico particular dominicano sirven en otros países para designar esa parte íntima de la mujer. No se entra en detalles aquí para no escandalizar.

Ya las personas curiosas pueden recurrir a diccionarios modernos, donde encontrarán definidas todas las “malas palabras”, las ofensivas y denigrantes. Durante larguísimo tiempo algunas autoridades prohibían la inserción en los diccionarios de este tipo de términos.

En el habla de los dominicanos se utiliza lo que quien escribe considera un derivado de toto. Es el famoso “totazo” que nada tiene que ver con el tortazo de los peninsulares. Este totazo aparece en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española empleado en Colombia y Venezuela. Se da testimonio aquí de que se usa en el habla de los dominicanos. Es un, “Golpe fuerte que recibe una persona al caerse o chocarse con algo, o el que se da con la mano”. Ese lexicón asienta el uso de tota para vulva, especialmente de las niñas.

Sin entrar en detalles, este totazo también desempeña las funciones de aumentativo de la palabra original toto.

La descendencia creada no termina ahí. El hablante dominicano para expresar que un hombre no tiene autoridad en su familia ha creado la voz totico. La explicación detrás de esta selección se explica. El toto es el distintivo característico del sexo femenino. El machismo entiende que el hombre es quien manda en la familia. Si no manda es porque se comporta como quien lleva un toto, con la agravante de que se usa este sustantivo en diminutivo para incrementar el insulto.

Incongruencias y desaciertos al emplear grupos sintácticos y palabras en Final del juego

Por Tobías Rodríguez Molina

 

Hace un tiempo leí la colección de cuentos  Final del juego, obra escrita por Julio Cortázar. Mientras iba leyendo señalaba la presencia de algunas de las figuras literarias, como la metáfora, la comparación, la adjetivación, el epíteto,   la sinestesia, la prosopopeya o personificación y otras figuras más. También anotaba el empleo de la frase “de que” en consonancia con las normas, como en “me di cuenta de que”, y el empleo de “que” en vez de “de que”, como en “me di cuenta que”, es decir, eliminándole “de” al “de que”, dando origen al “queísmo”, con lo cual se aparta del uso del “de que” que varias veces emplea. A esos dos usos es a lo que yo he catalogado de “incongruencia”.

Destacaré otros casos, como el empleo correcto de “enseguida”, como en “papá y mamá  vinieron casi enseguida”, y el uso de “en seguida” (separado), como en “lo hice entrar en seguida”, quebrantando de ese modo la norma ortográfica, la cual indica que debe escribirse “enseguida”. A ese empleo yo lo he llamado “incongruencia y desacierto” a la vez; incongruencia porque  los escribe a veces de una forma y otras veces  de otra, y desacierto porque emplea “en seguida” quebrantando la  ortografía del español.

No se tratará esta vez lo referente a las figuras literarias, tan abundantes y bien empleadas por Cortázar. Solamente se expondrá lo  indicado en el título de este artículo, que a seguidas le damos  continuación.

  1. A) Incongruencias
  2. Empleo de acuerdo con la sintaxis

-“de que”

“… ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco…” (p. 12)

“… está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada…” (p. 15)

“… es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo…” (p. 15)

“… te fuiste en algún momento antes de que yo me perdiera en el sueño” (p. 20)

“… me di cuenta de que la máquina pesaba mucho…” (p. 27)

 

-“que si”

“… yo le había dicho a mamá que si ella quería yo la podía hacer andar…” (p. 32)

“… le dije…que si quería la iba a ayudar a hacerse un jardín para ella sola…” (p. 40)

  1. Empleo en desacuerdo con la sintaxis (queísmo)
  2. Ausencia de “de” en el grupo “de que”

“Me acuerdo que mi hermana vio venir a tío Carlos…” (p. 25)

“… subiendo a veces…con una sensación tan clara de estar despierto, aparte que en ese                  mismo sueño…yo siempre soñaba que estaba despierto… (p. 26)

“… y yo me daba cuenta que lo buscaba para novio…” (p. 33)

“… me di cuenta que teníamos miedo de andar hurgando con… la máquina.” (p. 36)

“… en esos momentos ni siquiera quería que estuviera Lila. Sobre todo al caer la tarde, un rato antes que abuelita saliera con su batón blanco…” (p. 36)

“… me di cuenta que mamá quería decir a propósito, de chusmas que eran…” (p. 43)

“… me acerqué a preguntarle  dónde había una pala para ver de cortar la galería antes que llegara al jardín con todo el veneno.” (p. 46)

“…volví  a levantarme antes que nadie se diera cuenta…” (p. 187)

  1. Ausencia de “que” (desqueísmo)

-En la expresión “que si”

“… a mi hermana le mandaron a preguntar si en las casas de los vecinos salía humo…” p.31)

“Le pregunté si podía llevar las cosas al cuarto de la herramientas…” (p. 31)

“A la noche tía Rosa le dijo a mamá si mi primo Hugo podía quedarse a pasar toda la semana en Bánfield…” (p. 32)

  1. B) Desaciertos
  2. En la expresión “de por qué” (desqueísmo)

“Yo de golpe me daba cuenta por qué se llamaba pavo real…” (p. 39)

  1. En la expresión “que dónde” (desqueísmo)

“Me acerqué a preguntarle dónde había una pala para ver de cortar la galería antes que llegara al jardín…” (p. 46)

  1. C) Otras incongruencias
  2. Enseguida de acuerdo con la normativa

“… papá y mamá vinieron casi enseguida a decirme que esa tarde tenía… que llevarlo de paseo.” (p. 173)

“… tengo que darme vuelta a contestar que sí, que claro, enseguida.” (p. 173)

“… yo le veo el pelo gris que le cae sobre la frente…y tengo que contestar que sí,  que claro, enseguida.” (p. 173)

“Nosotras sacamos enseguida los ornamentos…” (p. 231)

  1. Enseguida como parte de la incongruencia y en desacuerdo con la normativa (en seguida)

“… lo hice entrar en seguida…” (p. 176)

“Por supuesto que las actitudes y las estatuas no eran para nosotras mismas porque nos hubiéramos cansado en seguida.” (p. 219)

“Casi en seguida nos elogió mucho las estatuas y las actitudes y preguntó cómo nos llamábamos…” (p. 228)

“casi en seguida dijo que había tenido un gran placer” (p. 229)

“Pero luego, en seguida, descubrimos una maraña de sensaciones nuevas…” (Cubierta de la novela)

Ante la existencia de las incongruencias y los desaciertos aquí expuestos, pudieran señalarse como origen de los mismos primeramente al autor del texto, sea que lo corrigió un corrector de estilo o sea que no lo corrigió nadie, que parecería que fue lo que ocurrió, en contra de lo usual, que trata de evitar que una  obra salga a circular desfigurada  por la abundancia de desaciertos y errores. El  otro posible origen es que el libro lo corrigió un incompetente corrector de estilo, por las incongruencias y desaciertos presentes en la obra.   Es conveniente que nadie  publique un  texto escrito si no lo ha mejorado un corrector de estilo eliminándole los errores de cualquier índole, a no ser que el autor sea un buen corrector de estilo.

Coroto, chiripeo

Por Roberto E. Guzmán

 

COROTO

“La empresa D. C. con su marca COROTOS…”

La voz coroto fue incorporada al Diccionario de la lengua española en la edición del año 1992. En ese año aniversario de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo se integraron muchas voces que estaban en “sala de espera”. Algunas de estas voces llevaban largos (muchos) años esperando por esta consagración. Con anterioridad a ese año la palabra incorporada al lexicón mayor era corotos, nombre masculino plural.

Esta voz se incluye en estos comentarios porque se usa en el habla de los dominicanos. Es una voz de todos los días. De esto es fácil dar fe.

El diccionario mencionado más arriba solo hace referencia a dos países en los cuales se conoce la voz el título. Esto en la última edición del citado lexicón. Es triste que no se haya incorporado el nombre de otros países donde también se usa la voz estudiada aquí.

Por fortuna el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española ha subsanado la omisión o las omisiones del lexicón mayor de la lengua española.

La voz coroto tiene un origen interesante que muchas personas desconocen. Algunos tratadistas prefieren escribir que es de origen incierto, pero otros se arriesgan a afirmar que procede del quechua koróta, que vale en esa lengua para decir testículos. Sería interesante poder trazar el itinerario completo de la voz, pues no obstante lo ya consignado, hay quien especula que podría proceder “quizá del caribe”.

No se sabe a qué atribuir la omisión de la mención de los dominicanos entre los que utilizan la palabra del título en los diccionarios publicados por la corporación madrileña de la lengua española. Ausencia que no se justifica porque muchos tratadistas de las voces americanas habían incluido a los hablantes dominicanos entre quienes usaban la palabra coroto.

Sería un acto de mezquindad regatearle la primacía en la diseminación de la palabra coroto a los venezolanos. Se usa el término primacía porque fueron los venezolanos quienes impulsaron en América el empleo de la voz coroto.

El coroto dominicano no tuvo su origen como el venezolano en un recipiente hecho de la corteza de un fruto de cuyo interior ha sido retirado el contenido. Como “escudilla o recipiente indígena” lo describe D. Ángel Rosenblat, Buenas y malas palabras (1974-IV-112). D. Ángel expresa, “En el coroto cabe el universo entero”. (1974-I-168). El coroto dominicano se creó singularizando el “corotos” mencionado. En algunos casos el empleo de la voz coroto deja traslucir un dejo despectivo, pues son objetos sometidos a mucho uso, o porque, son de escaso valor.

En el habla dominicana entró con el valor de “trastos, cachivaches”. Más adelante cuando se aceptó el plural se hizo para hacer referencia al “conjunto de objetos de uso personal o doméstico”. En el habla cotidiana si se evita mencionar o detallar los nombres de los objetos a que se alude, se recurre a la voz coroto. Las acepciones citadas constan en el Diccionario del español dominicano (2013:216).

No puede pasarse por alto que la voz coroto entró a formar parte del léxico de los canarios, a pesar de que no es de uso generalizado en todas las islas. El uso aparece documentado en el Tesoro léxico canario-americano (2010:349).

En el español dominicano “corotos” como voz utilizada en el español dominicano está reconocida desde por lo menos el año 1940 y su uso fue recogido en los lexicones de voces americanas.

Es interesante, además, recordar las voces que algunos países han creado para los trastos y trebejos. A seguidas se enumeran algunas, sin ánimo de que esta lista sea exhaustiva, tiliches, maritates, triquis, corotada, cachivaches. Algunas de estas voces se han integrado al español de otros países, aunque tuvieron su origen en un solo país.

 

CHIRIPEO

“… comenzó a vender bosquejos de ropas a revistas de moda, CHIRIPEO que…”

La chiripa dominicana ha producido descendencia. Esto así porque se presume que la primera voz que surgió en el habla dominicana de esta familia fue chiripa. Todas las voces que pertenecen a esta familia son muy bien empleadas por el hablante de español dominicano porque muchas de las personas que “conjugan” el verbo chiripear pertenecen al “sector informal” de la economía.

La chiripa es un trabajo extra remunerado; también designa una “ganancia pequeña”. Como trabajo es un empleo modesto de pocas horas. Todo lo anterior corresponde al concepto en el español dominicano.

Como es fácil de deducir de lo anterior, el verbo chiripear consiste en la acción de realizar trabajos ocasionales de poca importancia o escasa remuneración.

El producto de la acción de chiripear se conoce con el nombre de chiripeo que no es otra cosa que la realización de trabajos ocasionales o de poca importancia y de escasa remuneración.

La persona que efectúa el tipo de trabajo descrito más arriba es el chiripero, que se caracteriza por ser la persona que no tiene trabajo ni sueldo fijo y se dedica a realizar los trabajos mencionados por luna remuneración de poca monta.

La voz chiripa no es exclusiva del habla de los dominicanos. Los puertorriqueños la emplean también. El verbo citado más arriba de la misma familia es de uso en Puerto Rico. La acción realizada, efecto o producto, de acuerdo con lo que se ha conseguido pertenece solo al habla de los dominicanos. La persona que se ocupa de desempeñar chiripas, chiripero, es de conocimiento de los dominicanos y los puertorriqueños.

En el español americano hay otras chiripas que no tienen relación algunas con los vocablos y actividades que se han estudiado aquí.

El dequeísmo en noticias sobre la guerra de Rusia con Ucrania tomadas de «El Nacional» de Caracas

Por Rafael T. Rodríguez Molina

 

En el español hablado y escrito en algunos países, se dan variados cambios en las construcciones sintácticas. Uno de esos cambios, ya muy arraigado desde hace bastante tiempo, se presenta en las construcciones en las que aparece “que” o “de que”. Me refiero al “queísmo”, que consiste en emplear “que” en vez de “de que”, y al “dequeísmo”, caso en el  que el usuario de la lengua  emplea “de que” debiendo emplear “que”.  Una construcción con presencia del “queísmo” aparece en una oración como la siguiente: “Ella está convencida que eso que te dijeron no es cierto.” En cambio, una oración donde se emplea el “dequeísmo” sería esta. “Es conveniente de que no te lleves de sus consejos.”

A continuación aparecerán construcciones sintácticas en las que está presente el dequeísmo; son   construcciones que llevan los verbos informar, advertir, avisar, dar a conocer, comunicar, denunciar, esperar, declarar, dictaminar, etc. El dequeísmo, como ya se dijo anteriormente,  consistirá en usar “de que” después de la aparición de esos verbos. Ejemplos: “Su padre le informó de que debía llevar la mercancía donde su tía.” “Manuel le comunicó a Luis de que viniera en el carro de Lucía.” En cada uno de esos casos, la sintaxis del español indica que debe usarse “que” y no “de que”.

Además de esos verbos y otros más, también se debe usar  “que” y no “de que”, cuando se emplea el  verbo “ser” conjugado y seguido de un adjetivo. Ejemplos: “Es conveniente que asistas temprano a la reunión de esta noche.”  “Es importante que no conduzcas a una velocidad excesiva.” “Será difícil que consigas trabajo en esa compañía.” Así que, no debe decirse o escribirse “Es conveniente de que asistas temprano a la reunión de esta noche.” Lo mismo sucederá con las otras dos oraciones, en las que no debe usarse “de que”.

Ese uso dequeísta  es muy usual en el español de los venezolanos y de otros países de Hispanoamérica. También encontramos algunos usos del dequeísmo en República Dominicana, pero  lo que  abunda más en este país es  el “queísmo” o empleo de “que” cuando debería usarse “de que”. Ejemplo: “Estoy consciente que erré en mi apreciación de ese hecho.” (Deberá decirse “Estoy consciente de que erré en la apreciación de ese hecho.”)

A continuación presentaré algunos fragmentos de noticias en las que hay uso del “dequeísmo”; los fragmentos  han sido reproducidos textualmente de algunas noticias, de varias fuentes escritas, aparecidas en las últimas dos semanas, referentes a  la guerra  que se desarrolla en Ucrania. Veamos:

  1. … el Pentágono informó este lunes de que está ayudando a recopilar pruebas de crímenes de guerra cometidos por Rusia en Ucrania.
  1. El ministro de Exteriores ruso…advirtió esta semana de que el despliegue de fuerzas pacificadoras de la OTAN a Ucrania provocaría enfrentamientos militares entre las tropas de Rusia y de la Alianza Atlántica.
  1. Fuentes de la alcaldía han informado de que se habían producido tres fuertes explosiones cerca de la ciudad…
  1. … el líder ucraniano Zeleusky…advirtió de que su población no aceptará ninguna condición que no respete la soberanía de Ucrania.
  1. El canciller alemán, Olaf Scholz, ha afirmado este domingo de que un cambio de régimen no es el objetivo de la OTAN…
  1. El presidente de Ucrania…ha afirmado…de que Rusia ha robado 2000 niños de Mariúpol…
  1. El alcalde de la ciudad liberada, Oleksandr Markushin, había informado de que las fuerzas            ucranianas habían recuperado el control…
  1. Pero ha avisado de que Ucrania no estará de acuerdo con las sanciones pasivas.
  1. El portavoz ucraniano ha informado de que 513 personas han sido evacuadas en autobús de la región de Lugansk…
  1. El alcalde de Mariúpol, Vadin Boichenko, ha dado a conocer de que 5000 ciudadanos han fallecido desde que comenzó el asedio ruso…
  1. UU ha advertido de que, pese a que ha habido movimiento de pequeños números de unidades, no ha desaparecido el peligro sobre la capital de Ucrania.
  1. Erdogan ha informado de que hablará con Putin a las 5.00.
  1. Las autoridades ucranianas han advertido de que Rusia podría utilizar armas químicas en el país.
  1. El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, advirtió de que las tropas rusas se desplazan hacia el Donbás…
  1. El portavoz presidencial, Oleksii Arestovich, ha afirmado…de que quedan por delante duras batallas en el sur y en el este del país…
  1. Dmitro Lunin informó de que varias personas resultaron heridas en el ataque de Rusia a la refinería más grande de Ucrania.

 

Debo advertir, sin embargo, que en algunas de las noticias, aparecen casos en los que el redactor, o redactores de las noticias, o el traductor, o traductores, las  emplearon ateniéndose a las normas sintácticas de la lengua española, pues en los ejemplos que ofreceré a continuación se usó “que” y no “de que”. Véanse esos ejemplos:

  1. Varios testigos han declarado repetidamente que, mientras se retira, el ejército ruso deja abandonados los cuerpos de sus soldados muertos.
  1. Crany-Evans explica que las operaciones de armas combinadas de Rusia fueron relativamente lentas.
  1. Las tropas esperaban que el ejército ruso…pudiera establecer contacto con ellos y llevarles suministros.

Me parece que ya, apreciado(a) lector(a), usted está consciente de que  esas  oraciones numeradas del 1 al 16,  estarán redactadas de acuerdo con la  sintaxis del  español, si se les elimina “de” donde dice “de que”. Pero debo advertirle que tanto el “queísmo” como  el “dequeísmo” están tan arraigados en muchos países  y en muchos  usuarios, que ya no se deben  llamar errores, sino cambios lingüísticos, lo  cual es algo normal, ya que las lenguas no se mantienen estáticas, sino que tienen como algo propio de su esencia el ser cambiantes.

 

Barrancón, chivoloquismo, enchumbar(se)

Por Roberto E. Guzmán

BARRANCÓN

“… que había llegado el momento de controlar la canalla hacinada en los BARRANCONES…”

Para un hablante advertido de español dominicano no debe producir sorpresa de que exista un barrancón con su propia definición, que se parece, pero no es igual al barracón. Eso que acaba de enunciarse se desgajará más abajo para aquellos que no han tenido la oportunidad de captar la diferencia.

La acepción que registra el diccionario de la docta corporación madrileña de la lengua para barracón es bastante general. Hay en ella una descripción del tipo de construcción que caracteriza el barracón, “edificio rectangular de una planta”, de “materiales ligeros”. Luego pasa al propósito de este, “para albergar tropa, prisioneros u otros grupos de personas”.

A través de la historia algo que ha podido comprobarse es esto, cuando algo se usa para más del primer fin para el cual se creó, a la acepción se le añade una ¿coletilla? parecida a la que se lee al final de la acepción, “u otros grupos de personas”. Palabras estas que son más “potables” que etc., que fue de uso durante largo tiempo en algunos diccionarios.

Con respecto al barrancón que apareció en América es posible que su formación tenga algo que ver con la palabra barranca, que es la forma en que los hablantes de español dominicano se refieren al barranco, es decir, mutándole el género. Llega el hablante a este cambio de género quizás pensando que pendiente es femenino, por consiguiente, barranco deber serlo también.

En los textos de historia puede leerse que los barrancones sirvieron de viviendas comunes, primero para la mano de obra esclava, luego para los extranjeros contratados mediante contrato de adhesión y en algunos países sirvieron también para alojar aborígenes. Estos barrancones desde el principio se construyeron en las fincas (haciendas) azucareras.

En el español dominicano el barrancón perteneció primero al batey azucarero, donde estos no poseían en su interior agua corriente, cuarto de aseo ni cocina. Algunas de estas dependencias se incorporaron más adelante, sin que ello les cambiara el nombre.

El autor de estas reflexiones acerca del español dominicano piensa que la voz barrancón, con esa letra ene /n/ añadida, reúne suficientes características propias para merecer tratamiento aparte.

 

CHIVOLOQUISMO

“El CHIVOLOQUISMO es un término propio de la cultura dominicana para referirse a la mala costumbre…”

El chivoloco es un personaje cotidiano dominicano. Esta persona es quien efectúa las acciones que se consideran chivoloquismo. Para poder llegar a explicar el chivoloquismo hay que expresar con precisión y exactitud qué tipo de individuo es el chivoloco.

El sujeto del chivoloquismo es aquel que observa la conducta de que no entiende lo que sucede a su alrededor. Es la persona cuyo comportamiento y actitud no aparece justificada para el resto del mundo. En muchas ocasiones el chivoloco simula que nada le afecta o que no comprende. Es una pose que le permite no sentirse concernido por los acontecimientos.

El chivoloquismo explicado como el proceder o costumbre del chivoloco es una filosofía de vida para algunos irresponsables, pues su actuación se guía por la inconsistencia o falta de cohesión de principios que orienten sus decisiones.

Como consecuencia de la caracterización expuesta, el chivoloco puede cambiar de postura en cualquier momento, pues su modo de operación generalmente consiste en evitar involucrarse en algo de manera duradera.

Las andanzas del chivoloco son tan bien conocidas en el habla de los dominicanos que hubo un vicepresidente que decía que procedía de un “revolcadero de burros” que llamaba a los chivolocos en su forma elegante de expresarse, “caprinos dementes”.

El chivo es un animal que ha servido para formar muchas locuciones en el habla dominicana. Son tantas que se elige no mencionarlas para no alargar esta intervención.

 

ENCHUMBAR(SE)

“… y los pones como pollos ENCHUMBADOS…”

El verbo del título desempeña diferentes funciones en el habla de los dominicanos. En el ambiente del automovilismo, en la cocina, sobre las personas o sobre el terreno. Más abajo se leerá el detalle de lo esbozado. Además, se mencionarán los otros países en cuyas hablas se utiliza también este verbo.

A pesar de las pesquisas que han llevado a cabo los etimólogos, no han podido desentrañar el origen cierto de este verbo; y si lo han descifrado, no han podido convencer a todos en el seno de las Academias de la Lengua.

Parece que el verbo tiene relación cierta con el portugués, lengua en la que chumbo es plomo. Por esto en Argentina, limítrofe con Brasil, se usa la voz portuguesa para mencionar el revólver, la bala (proyectil) y el balazo. En Uruguay vale también para pistola, revólver. No es sorprendente esto si se piensa que en español internacional se usa plomo para proyectil.

En México, Panamá, Uruguay y Venezuela se usa el verbo enchumbar para “ensopar, empapar de agua”. En Venezuela se utiliza el verbo en el vocabulario culinario para absorber grasa o aceite una fritura. Esto es lo que aparece en el Diccionario de la lengua española de la Asociación de Academias.

Como era de esperarse el Diccionario de americanismos de la antes citada asociación fue más preciso. En ese lexicón aparece la República Dominicana junto con el sudeste de México, Cuba y Venezuela para el verbo estudiado con el sentido de “empapar en exceso algo”. Para esas hablas en funciones de verbo intransitivo pronominal vale para “empaparse en exceso algo o alguien con un líquido, especialmente con agua”.

En el campo del automovilismo en República Dominicana y Venezuela se usa el verbo en cuestión para expresar “Llenarse de aceite las bujías del motor de un vehículo”.

En el habla de Republica Dominicana, así como en el de algunas partes de Canarias se usa el verbo pronominal para transmitir la idea de, “Encharcarse la tierra con el agua de lluvia”. En realidad, en el español dominicano puede el terreno enchumbarse con cualquier líquido, no solo con el agua de lluvia.

El verbo examinado en esta sección parece que se consignó por primera vez en el diccionario oficial de la lengua en la edición del año 2001.

El Tesoro léxico canario-americano (2010:439) incluye a Colombia y Puerto Rico en la lista de países o hablas en donde se usa el verbo. Ese Tesoro incluye un uso conocido en Cuba y República Dominicana, “Empapar algo, especialmente un dulce, con una sustancia líquida”. En el habla de los dominicanos hay varios tipos de dulces que se enchumban en almíbar. Es una pena que casi no se use en sentido figurado.

Despepitar, guabinoso

Por Roberto E. Guzmán

DESPEPITAR

“Lo hizo para colocar en su puesto de maestra a una jovencita del poblado que había DESPEPITADO”.

Es natural que algunas palabras circulen más que otras. Una de las razones para que esto sea así puede provenir del origen de algunos de estas voces. Algunas de ellas cargan un fardo de censura muy pesado por su origen.

En el caso del verbo del título al usarlo el hablante pensó que era menos ofensivo que los otros que circulan en medios restringidos por la moral y las buenas costumbres. No se percataban de que este verbo de todas formas aludía a una parte pudenda de la anatomía de la mujer.

No hay que tomar el verbo despepitar en su sentido derecho. Es una forma de dar a entender que un hombre ha dispuesto de la virginidad de una mujer. Este tipo de acción o resultado de esta se conoce en las hablas de diferentes maneras. Algunas más crudas que otras.

El uso dependerá, al final, del medio en que se emplee. Los hombres jóvenes desafortunadamente piensan que mientras más soez es la voz empleada, más valor tiene para transmitir el mensaje.

No hay lugar a sorpresa si algunos hablantes de español dominicano no pueden reconocer todas las voces vernáculas. Es imposible que haya alguien que esté en capacidad de recordarlas todas.

Después de leer lo que antecede, es fácil saber que este verbo del título tiene estrecha relación con la voz pepita, que para muchas personas en diferentes hablas es el clítoris.

 

GUABINOSO

“… un libro GUABINOSO, taimado, condescendiente…”

Hace largo tiempo que los dominicanos conocen un pez por el nombre guabina. El nombre es internacional, consta en el Diccionario de la lengua española de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Es un pez de agua dulce, más aún, de río; así lo consigna el diccionario recién mencionado. En la descripción que esa corporación hace del pez está la clave del uso de guabinoso.

Como puede deducirse de la introducción de este tema, el objetivo de esta sección es centrar la exposición sobre el pez sin dejar fuera las palabras derivadas. Además, se revisarán las palabras derivadas del nombre del pez, al tiempo que se mencionarán los países en los que se usan. No faltará aquí una revisión al origen de la palabra.

El diccionario mencionado más arriba asienta además de la descripción del pez el sustantivo guabina aplicado a la, “Persona que, interesadamente y con frecuencia, cambia de parecer o filiación política, o que se abstiene de tomar partido”. Califica de despectivo el nombre aplicado a una persona y escribe que es de uso en Cuba.

Según parece el pez en cuestión era difícil de capturar o de manipular; esta propiedad fue la que sirvió de base para que se aplicara su nombre a la persona que se caracterizó más arriba. Hay que tener en cuenta que guabina (guavina) es un género, por lo tanto, existen diferentes especies.

En Puerto Rico y Venezuela la locución adjetiva “más resbaloso que la guabina” es aquella, “hábil para salir airosa de cualquier situación”. Ha de tenerse en cuenta que no se la considera despectiva. Por tanto, la locución subió de categoría.

En los usos indicados más arriba se encuentra el germen del adjetivo guabinoso de uso en varios países americanos.

Ya a principios del siglo XX D. Augusto Malaret recoge no solo el nombre del pez, tal como lo hizo antes Esteban Pichardo. Además, produce la frase que se transcribió más arriba. Diccionario de provincialismos de Puerto Rico (191917:81). Ambos autores cuyos nombres figuran aquí reconocen el origen americano del nombre del animal. Diccionario casi razonado de vozes y frases cubanas (1936:285).

En el año 1921 Constantino Suárez entra en una interesante explicación del uso de guabina aplicado a una persona, “Dícese a la persona que procura congraciarse con todo el mundo, aplaudiendo todas las opiniones por encontradas que sean, sin sentir entusiasmo por ninguna”. Más importante aún, escribe que se han derivado de esta voz “guabinear, guabineo y guabineador”. Vocabulario cubano (1921:254).

En Cuba se ha continuado con el uso de guabinear en tanto “abstenerse una persona, por conveniencia, de tomar partido entre bandos con opiniones contrarias, especialmente en política”. De allí que el guabineo sea la actitud o comportamiento del que guabinea. Diccionario ejemplificado del español de Cuba (2016-II-23-24).

En Venezuela es el país que el Diccionario de americanismos (2010) mienta como el único en que se emplea la voz guabinoso para, “Persona que evita tomar decisiones o enfrentar una responsabilidad”. “Escurridizo” es como D. Ángel Rosenblat define al guabinoso al estudiar las voces del español de Venezuela. Buenas y malas palabras (1974-IV-123).

En el último país mencionado, el uso de guabinear, guabineo y guabinoso ha continuado. A la cualidad que implica ser guabinoso se ha añadido la precisión “evadiéndose constantemente de ellas”; se refiere a evitar situación difícil, comprometedora, o responsabilidad. Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:257).

El Diccionario de venezolanismos (1983-I-486) introdujo algunos matices a guabinear que deben retenerse, “No definirse y evadir circunstancias con astucia para evitar tomar posición o partido”. Ha de resaltarse el rasgo, “con astucia”. De nuevo cuando trata el adjetivo guabinoso recurre al término “escurridizo” de Rosenblat y agrega, persona “lista, astuta”.

La palabra aborigen guabina aparece por primera vez de la pluma de Las Casas, en tanto pez hallado en La Española. Deja entrever que era un alimento preferido y saludable. De la misma forma que procedió este autor con respecto a frutos y animales, comparó la guabina con un pez conocido, la trucha.

Llegado a este punto del desarrollo de las voces estudiadas, hay que volver a la frase trascrita. En ella no se alude a una persona, como era de esperarse, sino a un libro que es guabinoso. Como si no fuera suficiente, a seguidas de guabinoso el redactor escribe, “taimado, condescendiente”. Eso refuerza el concepto formado acerca del guabinoso, pues algunos rasgos son comunes a las tres palabras al final de la cita.

Antes de concluir esta exposición hay que agregar en el habla dominicana se conoce el pez, pero las voces derivadas de su nombre no son de uso ordinario. Este es el resultado de la búsqueda en los diccionarios de palabras utilizadas en el español dominicano.

No puede dejarse pasar la oportunidad de introducir en este escrito un dato curioso acerca de los indigenismos. Las palabras que comienzan con la sílaba gua– suman más ciento ochenta (180). No debe olvidarse que esta es la representación gráfica que los hablantes de España eligieron para trasladar en papel los sonidos que oyeron de boca de los aborígenes.

Boletín núm. 187 de la Academia Dominicana de la Lengua, marzo de 2022

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BOLETÍN DIGITAL NÚM. 187 DE MARZO DE 2022

Tranque, macana

Por Roberto E. Guzmán

TRANQUE

“Aquí viene otro TRANQUE”.

En el español dominicano hay más de un tranque. Además, el verbo trancar reviste características especiales en el español dominicano que lo distinguen de las demás variedades de español. Esta es una oportunidad para tratar bajo un solo título toda la familia de trancar, incluyendo la tranca dominicana que es muy especial.

La voz tranca es considerada una “voz patrimonial del castellano y el portugués”; con esas palabras introducen el tema Corominas y Pascual en su muy celebrado Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1982-V-593). Esta palabra es de origen incierto. En un principio el verbo fue atrancar en el siglo XIV. Hacia el siglo XIII ya se usaba para “atascar, obturar, represar”. En el siglo XV se encuentran documentos en los que la puerta estaba cerrada con una grand tranca.

En los campos dominicanos hasta hace unos 65 o 70 años se podía encontrar casas que tenían las trancas como las describió Covarrubias, “Barra de madera fuerte que atraviesa las puertas por dentro. . .”

Como era de esperarse, en América se añadieron algunas acepciones a la voz tranca bastante alejadas de su origen. En el registro coloquial en Argentina desde hace muchos años una tranca es una borrachera. D. Rufino J. Cuervo trae esa acepción también entre bogotanos para “borrachera en que se dan trancos”. Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano (1955:561).

En Argentina se encuentra la tranca para cerrar la puerta de un corral; así como, “La acción de embriagarse”, en su segunda acepción. Diccionario de argentinismos del siglo XIX (2006:309). La tranca de embriaguez se usa en otros países además de Argentina, en Bolivia y Chile. En República Dominicana Dña. Consuelo Olivier recoge tranca para borrachera. De nuestro lenguaje y costumbres (1967:78). Durante algún tiempo tranca se usó para llamar así el peso dominicano.

En América el verbo trancar con el sentido de cerrar es de uso en Costa Rica, Cuba, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela: hasta entre los isleños de Luisiana en los Estados Unidos fue de uso.

En el español dominicano hay una tranca que no se conoce en otras hablas, ni siquiera de las Américas. Esta tranca es, “Referido a persona, muy competente o talentosa”. La aparición de esta acepción para la persona valiosa y competente puede asegurarse que es relativamente reciente; esto así porque la primera mención en un lexicón con esta acepción viene en el Diccionario de dominicanismos de Carlos Esteban Deive, quien define a esta persona, “Persona fuerte, inteligente, de carácter”.

Se puede avanzar la tesis de que la palabra tranca para “inteligente estudioso” nació en el idiolecto de los jóvenes estudiantes al final de los años cincuenta o principios de los años sesenta del siglo XX.

El verbo trancar en el habla de los dominicanos no es simplemente encerrar, pues también se usa para encarcelar; o por lo menos, detener un representante de la autoridad a una persona. De ahí el famoso ¡tránquelo! de las órdenes arbitrarias.

Desde el momento en que la tranca era grande y fuerte podía preverse que terminaría denominando también el pene en el habla vulgar de los dominicanos.

Una vez repasado todo lo anterior puede enfocarse el interés en el tranque. La primera acepción que destaca sobre las demás para este tranque es la que se refiere al obstáculo o impedimento que entorpece. De allí era previsible que llegara al sentido metafórico que ha alcanzado en República Dominicana y Puerto Rico donde sirve para expresar, “Situación problemática cuya solución no se vislumbra”.

Este mismo tranque sirve para expresar cuando en un juego, especialmente en el dominó, las jugadas terminan por no haber más fichas en manos de los jugadores de las pintas que reposan al final de las colocadas en la mesa de juego.

La tranca alumbró otra voz en el español americano. El trancazo es un golpetazo que el español peninsular asumió como uno propinado con una tranca. Desde que el hablante de español dominicano entendió que la tranca es grande y fuerte, transfirió este golpe a cualquier golpe fuerte propinado con ayuda de algo o solo como efecto de la acción humana con mucha fuerza en una generalización del golpetazo peninsular. Este trancazo se generalizó en toda Hispanoamérica.

Se concluye aquí el estudio de tranca, trancazo y tranque con sus respectivos significados del habla general, americana y dominicana.

 

MACANA

“Esa MACANA que anida en cada corazón…”

El vocablo macana lo encontró el europeo en lo que devino más tarde en ser llamado América. Parece que el vocablo tuvo fortuna porque transitó rápidamente en el Nuevo Mundo; es decir, se mencionó en América del Sur tanto como lo había sido ya en las Antillas. El vocablo es muy interesante en el español americano; puede asegurarse que es fundamental en el español dominicano pues ha servido, entre otros usos, para formar locuciones de uso en el habla cotidiana.

El vocablo macana figura en el siglo XVI en escritos acerca del Nuevo Mundo. Ha habido diferencias en cuanto al origen del vocablo macana, si el encuentro de este se produjo en la lengua de los aborígenes taínos o en Tierra firme. El P. Las Casas afirma que de La Española se llevó al continente. D. Fernando Ortiz encontró una voz parecida, makana, en dialectos bantúes.

Para orgullo de los dominicanos puede consignarse aquí que D. Emilio Tejera en Indigenismos, asentó la historia completa del vocablo estudiado aquí. (1977-II-920-944).

El Diccionario de autoridades publicado en 1732 trae noticia de la macana, “Arma hecha de madera fuerte, del tamaño y figura de un alfanje, al que solían añadir una punta de pedernal, de la cual usaban los indios antes de que conociesen ni tuviesen hierro”. (1963-V-443). Versión español moderno, RG.

Durante largo tiempo varios diccionarios incurrieron en la ligereza de escribir para la definición de la macana, “garrote grueso”, hasta que se percataron de que todos los garrotes con gruesos.

Algunos diccionarios “se curan en salud” al escribir que la voz macana proviene del arahuaco-caribe. Al escribir de este modo cubren la posibilidad de que se conociese tanto en Tierra Firme como en las islas.

La macana dominicana en tiempos modernos es un, “Arma policial que consiste en un garrote corto”. De allí pasó a usarse para significar “fuerza física, reloj grande o lujoso”; por último, “pene”. No hay que sorprenderse de que la voz macana haya llegado a usarse para mencionar el pene si se piensa en la descripción, “grande, garrote”. La fórmula “macana” Se usa para alentar a alguien para que imponga su autoridad o haga uso de la fuerza”.

¿Sabes usar el punto y coma?

Por Tobías Rodríguez Molina

 Como es sabido por la mayoría de los que conocemos y  usamos el  español,  existen en este idioma aspectos  que a muchos usuarios les presentan serias dificultades. Uno de ellos es el referente a  los signos de puntuación. En mi empeño de paliar esa dificultad, hace un tiempo presenté un artículo  en el que se ofrecieron  pautas y ejemplos abundantes referentes al uso de la coma, el punto y el punto y coma. Lo hice así, pues creo que esos son los tres signos de puntuación de más difícil manejo entre todos ellos, y muchos no saben diferenciar cuándo hay que usar uno y no el otro, ni en un caso de la coma que es opcional, qué tipo de construcción permite esa opcionalidad,  ni cuándo se puede emplear uno o el otro  indistintamente, es decir, haciendo uso de la opción de usar o el punto y coma o el punto cuando lo permite la sintaxis. Hoy me concentraré en ofrecerles textos en los que sus autores usan coma debiendo haber empleado punto y coma o punto, como lo exige la estructura oracional de esos textos. Les presentaré, además, un caso en el  que se emplea el punto y coma en vez de la coma,  que es el signo de puntuación a usarse en ese caso, como veremos luego. Copiaré una variedad de 12 ejemplos tomados los seis primeros de estudiantes universitarios de la ciudad de Santiago de los Caballeros, tres de articulistas de un periódico de esta ciudad, uno de ONAMET, uno del semanario  Camino, y el último, de un boletín católico.

Pasemos a ver los diferentes textos, seguidos de mis reflexiones y orientaciones  gramaticales sobre los mismos.

  1. “Cada domingo es recurrente que los seguidores de la Iglesia católica se reúnan en las capillas o iglesias de sus comunidades para celebrar la Santa Misa, esta actividad tiene como centro la consagración del pan y el vino, así como también la lectura litúrgica del día.” (Estudiante). Como pueden ustedes constatar, entre “Misa” y “esta” se debe usar preferentemente el punto y podría permitirse el punto y coma, pero ese no es un caso del uso de la coma.
  1. “No deberíamos conformarnos con lo más simple, deberíamos buscar nuevas opciones…” (Estudiante). Este es un caso de oraciones o proposiciones de las llamadas yuxtapuestas, es decir, de proposiciones colocadas una junto a la otra sin un nexo que las una, que podría ser “sino” seguido por “que”; pero sin el nexo, la norma exige punto y coma para indicar la yuxtaposición. Actualmente las yuxtapuestas también permiten el uso del punto.
  1. “El Gobierno frecuentemente da  cosas que ya no están aptas para el consumo, sin embargo, muchas personas reciben eso sin saber absolutamente nada sobre los daños que pueda acarrearles.” (Estudiante). En este caso, “sin embargo” relaciona dos partes oracionales o proposiciones cada una con estructura oracional completa y con significado bien preciso y delimitado, por lo que antes de “sin embargo” no se usará la coma, sino el punto y coma o el punto.
  1. “Los niños en las escuelas se están intoxicando, no se sabe la verdadera causa de que eso suceda (Estudiante). Esta vez estamos frente a un caso de proposición yuxtapuesta, ya que falta el nexo, que en este caso puede ser la “y” que marcaría la coordinación o el “pero” o el “sin embargo” adversativo. Por esa razón se escribe punto y coma o punto en el lugar de esa coma.
  1. “Un típico ejemplo podría ser  cuando ocurre un accidente de tránsito en un lugar en que no hubo testigo alguno, desde que comienzan a llegar las personas al lugar del accidente, todos empiezan a comentar y especular sobre lo que sucedió.” (Estudiante). Esta vez. la  yuxtaposición que escribió ese estudiante, indicada por la coma y la ausencia de un nexo    entre alguno y desde, no permite la coma y ya ustedes saben que los  dos signos que  se pueden usar en forma opcional en casos parecidos a ese, es el punto y coma o el punto.
  1. “Para concretizar más, destacaríamos uno de los hechos más importantes y sobresalientes; como es el usurpar funciones y niveles sociales en la vida diaria.”(Estudiante). Adviertan que la tendencia en los casos que les he presentado, y también en la generalidad de los textos que uno encuentra escritos por articulistas, es poner coma en lugar del punto y coma y en este caso, el usuario escribió punto y coma en vez de la coma, que en cierto modo, contradice la tendencia dominante, tal como hemos visto en los cinco casos anteriormente presentados.
  1. “Se mantiene la vigilancia al desarrollo y evolución del huracán Irma, dicho sistema es un huracán categoría 3…” (ONAMET).  De nuevo estamos frente al caso de proposiciones yuxtapuestas, que hemos visto que no llevarán coma,  sino punto y coma o punto.
  1. “El vertedero de Tamboril…ha sufrido un cambio en los vientos debido a los fuertes fríos que han afectado la región norte de nuestro país, todo esto ha creado que la humareda se extienda hacia la ciudad de Santiago…”(Articulista de La Información). También en este ejemplo se emplea indebidamente la coma en una yuxtapuesta, que lo es por la ausencia de una “y” coordinante u otro tipo de estructura sintáctica que evite la yuxtaposición.
  1. “La población dominicana durante la Segunda República apenas llega a los doscientos mil habitantes (1865-1916) es la época de las revoluciones, el patrimonialismo y el clientelismo.”(Profesor universitario y articulista de La Información). Después de la fecha no aparece marcado ningún signo de puntuación y , además,  aparece  el verbo “es” en minúscula, lo cual indica que se creyó que no había que escribir punto antes de “es”, siendo ese el signo de puntuación requerido en una estructura sintáctica de ese tipo. Me parece que se puede tener como incidental, con coma antes y después, la expresión “durante la Segunda República”. En mi caso personal, yo tomaría la opción de usar esas dos comas.
  1. “No importa cuán buenos seamos en lo académico, si no tenemos una formación humana de calidad, no llegaremos a ser ese profesional que la sociedad espera…” (Semanario Camino, noticia de una actividad). En este ejemplo hizo falta marcar un punto y coma o un punto antes de la proposición condicional, iniciada con “si no tenemos,  y no una coma. Con esa coma se dificulta la comprensión de lo que se quiere expresar y alguien que lea el texto titubea y se pierde en la lectura.  Recuerden que siempre se ha dicho que los signos de puntuación son los auxiliares de la lectura y de la comprensión. Por lo tanto, un buen escritor debe manejar bien las normas y el uso adecuado de esos signos.
  1. “El don del Espíritu nos ayuda a realizar cada una de las obras agradables al Señor, iniciando con una conversión de corazón, pidamos a Dios que nos envíe su Espíritu Santo para iluminarnos con su santa Palabra.” (Guía Mensual, Plan Pastoral de la Iglesia católica, mayo 2018). La coma que aparece delante de “pidamos” evidentemente que no está bien empleada, pues el contexto indica un cambio de idea, ya que la primera parte constituye una afirmación de algo dado como una realidad y la segunda parte, iniciada por pidamos, representa una sugerencia. Ambas partes tienen una estrecha relación, pues se está desarrollando una misma temática, pero cada una de ellas transmite un mensaje diferente mediante una estructura sintáctica propia y completa en sí misma. Por esa razón, el punto es el signo que necesariamente tenemos que emplear en el lugar en que aparece esa coma ya mencionada. Ni siquiera el punto y coma se debe emplear en ese caso, ya que la estructura de ese texto no se ajusta a ningún caso en los que se puede usar el punto y coma.
  1. “En el mundo medieval era difícil el ejercicio del derecho, estos tenían una concepción divina, colocada por encima de cualquier dimensión terrenal.” (Profesor universitario con doctorado, historiador y articulista). ¿Qué les parece esa coma colocada entre “derecho” y “estos tenían”? Esa coma se puede mantener si usamos un “pues” o un “ya que” antes de “estos”. De lo contrario hay que escribir un punto y coma o un punto en ese lugar.

Como se ha podido constatar por los ejemplos ofrecidos en esta ocasión,  muchos dominicanos escritores de textos presentan serias dificultades a la hora de marcar el punto y especialmente el punto y coma, que es el signo que quise rastrear esta vez. Me  luce que existe poca preocupación, por no decir dejadez, en muchos comunicadores de ideas y  correctores de estilo, como si ignoraran la importancia capital de un  correcto empleo de los signos de puntuación. En estas notas vimos que existen casos de uso opcional, especialmente entre el punto y coma y el punto, pero es bueno saber que no todo punto  es intercambiable con el punto y coma. Además, entre la coma, el punto y el punto y coma la intercambiabilidad es sumamente escasa y se reduce, casi exclusivamente, y muy pocas veces, a la estructura sintáctica que tiene “pero”. Es conveniente, pues, para manejar adecuadamente los importantísimos signos de puntuación, que se haga un esfuerzo sostenido, acudiendo a las fuentes, muy escasas y muy inseguras por cierto, que nos puedan  ayudar en esta tarea.