Yaniquequero, candidato, a, desempleado – cesante, disrupción

Por Roberto E. Guzmán

YANIQUEQUERO

“. . . donde las personas socializan alrededor de [ese] YANIQUEQUERO . . .”

No cuesta mucho esfuerzo para un hablante de español dominicano dar con el significado de la voz del título; esto así porque puede fácilmente descubrir en su base al famoso yaniqueque.

La voz yaniqueque aparece en los diccionarios diferenciales de español dominicano y en el Diccionario de americanismos como corresponde. El Diccionario del español dominicano (DED) consigna una definición del yaniqueque que refleja la realidad de este, “Torta frita hecha con masa de harina de trigo, sal y mantequilla”.

La receta del yaniqueque como muchas de las comidas dominicanas con el transcurso del tiempo ha sufrido modificaciones en su composición. El que se compra en la calle es el que más se asemeja al de la definición del DED; es el menos elaborado y puede decirse que es el original y primitivo, pues este alimento nació en las capas sociales de escasos recursos que es la que cocina con los ingredientes básicos. En la actualidad hay quienes le añaden levadura, huevo y hasta queso. Sobra señalar que los ingredientes se amasan y la masa así lograda se fríe en aceite.

El Diccionario de cultura y folklore dominicano (2005:420) afirma que el yaniqueque se originó entre los cocolos de San Pedro de Macorís, de allí “pasó a Sabana de la Mar con el nombre de Johnniecake y luego se popularizó en la capital y otros pueblos como yoniqueque”. Hay que tener en cuenta que este diccionario menciona un yoniqueque y un Johnny Cake.

Este último diccionario es el que reconoce al yaniquequero como, “La persona que prepara y vende yaniqueques en las esquinas”. Claro, no solo en las esquinas, pero el más popular es el que se vende “en la calle”. Este yaniqueque que se vende en “frituras” es el más popular es, “una torta fina de harina de trigo cocida en aceite”.

Como puede comprobarse mediante la lectura de lo que antecede en esta sección, el yaniqueque es muy popular en los barrios populosos de personas de escasos recursos económicos.

El nombre del alimento es la representación del sonido en español de Johnny Cake, así como lo es la representación gráfica de este sonido. Esto así por la dificultad que presenta la pronunciación en español de la letra jota /j/ del inglés. Como el yaniquequero es quien prepara y vende el yaniqueque, la forma de escribir el derivado de yaniqueque está sometida a los usos de la lengua en las islas antillanas y América Central; es decir, agregando la terminación -ero a la base.

La terminación -ero, del latín -arius, “se añade a sustantivos para formar derivados nominales, sustantivos, y, adjetivos que generalmente se sustantivan”. Innovaciones sufijales en el español centroamericano (1987:13). Esa obra asegura que “expresa al agente que trabaja con el objeto primitivo, o al hombre que lo produce”. Esto puede aplicarse a yaniquequero.

 

CANDIDATO, A

“Ese joven es un buen candidato para ti” es una frase que se oía a menudo y que quizás aún puede oírse en algunos círculos sociales. Este candidato no pretende alcanzar un puesto electivo, ni premio alguno como quedará despejado después de las explicaciones. (Lo del premio es discutible). No anda este candidato tras dignidad u honor. Puede admitirse que aspira a una distinción personal.

El “candidato” dominicano se conoce en otras hablas de Hispanoamérica. Es una persona a quien se considera que reúne buenas condiciones para convertirse en novio o esposo. No hace falta que el candidato exprese sus deseos; a veces son terceras personas quienes recomiendan su candidatura a desempeñar esas funciones.

En algunas situaciones el candidato es propuesto, o en otras, él se convierte en pretendiente a convertirse en el novio o enamorado de la otra persona.

La palabra se trae a estas reflexiones acerca de la lengua española en República Dominicana porque los lexicones dedicados a este tipo de voces no la han consignado.

Las costumbres han evolucionado mucho con respecto a la forma en que las personas presentan sus pretensiones amorosas. En las sociedades pueblerinas de antaño había un consejo deliberativo de señoras, sin título, que se encargaba de oficiar para hacer los arreglos y encaminar las relaciones entre jóvenes solteros, eran oficiosas celestinas. Ellas se encargaban de procurar los encuentros a pedido de los interesados o motu proprio. Era esa una época en la que las relaciones se presumía que terminaran ante un oficiante o, un Oficial del Estado Civil.

No hace falta que se escriba, pero se hace, que luego de esta intervención los lexicógrafos incluyan en los diccionarios de español dominicano esta palabra con la acepción que se ha descrito.

 

DESEMPLEADO – CESANTE

“. . . miles de jóvenes que cursaron una profesión universitaria y una carrera técnica y permanecen CESANTES”.

El punto central de esta exposición es examinar la palabra cesante en la cita, pero no puede dejar de mencionarse que esto de cursar una profesión levanta ronchas.

Se cursa una carrera, porque cursar es estudiar una o más materias en un centro docente. Se elige una profesión técnica o de otro tipo.

Desempleada es la persona que no tiene empleo. Puede estar desempleado por decisión personal o porque sus diligencias para conseguir empleo han resultado infructuosas. El desempleado puede que nunca antes haya tenido una ocupación o actividad remuneradas.

Cesante es una palabra que puede actuar en funciones de adjetivo o sustantivo y vale tanto para la masculino como para el femenino. Es el empleado a quien se deja sin empleo, sin que en ello intervenga su voluntad. Por la definición que se ha escrito con respecto de la situación del cesante, resulta obvio que tuvo un empleo hasta que lo privaron de este.

No cabe duda de que en la redacción de la cita el autor de esta incurrió en un error. Debió escribir, “permanecen desempleados”.

 

DISRUPCIÓN

“. . . con la capacidad del Reino Chino de DISRUMPIR su economía”. “. . . los costos de una DISRUPCIÓN . . .”

Toda la familia de las dos palabras resaltadas en las citas ha llegado al español desde el inglés. No hay motivo para rechazar la entrada de ellas en el español, porque tienen antecedentes en lengua latina que fue de donde la tomaron los angloparlantes en el siglo XVIII. No es posible olvidar que el latín es la madre nutricia del español; por lo tanto, por su origen puede legitimarse esa adopción en la lengua española.

Las dos palabras resaltadas en la cita tienen en español relación con el verbo romper, que llega de rumpere también del latín. “El sustantivo disrupción, el adjetivo disruptivo y el menos frecuente verbo disrumpir son adecuados para aludir a un modo de hacer las cosas que supone ´una rotura o interrupción brusca´. . .” (Cita extraída del portal de Fundéu).

El portal recién mencionado recuerda que el adjetivo disruptivo entró en el Diccionario de la lengua española en el año 1970. Se añade que el sustantivo disrupción tuvo que esperar hasta la edición del 2014 para que se le concediera la entrada.

Algo que desea subrayarse es que las acepciones en español para esta familia de palabras son redactadas de manera que en ellas se reconoce que la ruptura o interrupción es brusca; por tanto, no debe usarse en los casos en que se habla o escribe acerca de procesos de realización paulatina.

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

 

TORRES, CASTILLOS Y PESTILLOS

La buena lectura es un buen método, pero no el único, para aprender nuevas palabras. También es divertido y productivo dejarse atrapar por sus redes. Las palabras nunca están aisladas. Se entrelazan por su origen, por su historia, por su significado, por su función, por su gramática, por su ortografía… Tejen y entretejen relaciones que nos llevan de unas a otras. La semana pasada fuimos recorriendo las que se mueven por el tablero de ajedrez. Algunas se mantienen ahí; otras han desbordado los límites del juego para adquirir acepciones aplicadas a la vida diaria.

Ya sabemos que cada una de las casillas del damero se denomina escaque. ¿Qué hay más cotidiano que tratar de eludir nuestra participación en una tarea o en un compromiso compartido? Si nos queremos referir a ello coloquialmente, tenemos el precioso verbo escaquearseCada vez que hay que limpiar el patio se escaquea; No te escaquees y aporta en el serrucho.

Los hay que se escaquean y los hay que se enrocan. En el ajedrez hay un movimiento en el que el rey y la torre (o roque) del mismo color cambian de posición simultáneamente. Es el único movimiento en que el roque levanta los pies del suelo, y lo hace para proteger al rey; así decimos que el rey se enroca. Cuando pasamos del tablero a la vida, podemos enrocarnos en nuestra opinión sin considerar las razones divergentes, como si eligiéramos una posición defensiva detrás de la torre. Podemos encastillarnos en nuestro parecer, como si nos encerráramos en un castillo para hacernos fuertes. Podemos empestillarnos, trancarnos con nuestro punto de vista detrás de una puerta y echar el pestillo. La obstinación debe ser una actitud frecuente; no hay más que repasar las opciones preciosas que la lengua nos proporciona para referirnos a ella.

 

NATURALEZA HÍBRIDA

Cuando conocemos a alguien que está aprendiendo español, solemos compadecernos de él. ¡Ay, los verbos! Y no nos falta razón. La conjugación verbal de nuestra lengua es compleja y cuesta dominarla con maestría; incluso a los que la hablamos como lengua materna. Ni siquiera es fácil para las formas del verbo que no se conjugan, las llamadas formas no personales del verbo (el infinitivo, el gerundio y el participio) que, aunque no se conjuguen, tienen también sus periquitos a la hora de usarlas correctamente.

Centrémonos en el infinitivo. Como nos describe la Nueva gramática de la lengua española, su marca formal es la terminación en -r precedida de la vocal correspondiente a cada conjugación (-ar, primera; -er, segunda; -ir, tercera). No cambia de persona, ni de tiempo, ni de modo, ni de aspecto, ni de número, pero eso no lo simplifica.

El interés del infinitivo es que funciona, como nos dice Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, como sustantivo y como verbo a la vez. Observemos cómo funciona el infinitivo leer en esta frase: Al leer el cuento, María recordó su infancia. Su significado es el de un verbo: ‘comprender la significación de lo escrito’. Va introducido por una preposición y un artículo como los sustantivos: al leer; y, como ellos, funciona en esta frase como complemento. Como verbo tiene sujeto (María) y objeto directo (el cuento). Comparen, si no, con el verbo, este sí conjugado, de la oración principal (María recordó su infancia): sujeto, María; objeto directo, su infancia.

Una estructura paralela en las dos proposiciones nos ayuda a darnos cuenta de la naturaleza híbrida de nuestro infinitivo. El hecho de que no se conjugue no le quita ni pizca de su complejidad.

 

HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO

 ¿Qué significa ampliar nuestro vocabulario? La respuesta parece sencilla: aprender nuevas palabras que se sumen a las que ya conocemos. Lo que no resulta tan sencillo es comprender lo que lleva aparejado este aprendizaje. El complejo camino que tenemos que recorrer parte de reconocer los sonidos que forman la palabra (en la lengua hablada) además de su ortografía (en la lengua escrita). Pasa por la comprensión de su significado (o de sus significados, que ya sabemos que las palabras nos reservan muchas sorpresas) y por su adopción para nuestro propio uso.

Con esto no hemos llegado al final de nuestra ruta. Para aprender adecuadamente una palabra nueva hay que comprender también sus características gramaticales, que permiten que la utilicemos en nuestra expresión oral o escrita; hay que saber cuáles son las relaciones, morfosintácticas y de significado, que establece con otras palabras. Por si esto fuera poco, como con las personas, hay que conocer sus valores; en el caso de nuestras amigas las palabras, sus valores connotativos y sociales (si son vulgares, despectivas, jergales, formales, locales, urbanas…). Estos valores, que condicionan su uso tanto o más que su propio significado, no se los asignan los diccionarios. Los usuarios las tiñen con ellos; los diccionarios los registran para ayudarnos a usarlas (o a descartarlas) correctamente. Añadir una nueva palabra en nuestras árganas léxicas significa que la reconocemos, la adoptamos y sabemos usarla en los contextos lingüísticos y sociales correctos en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Nuestra relación intuitiva y espontánea con el español, nuestra lengua materna, debe completarse y profundizarse en nuestra etapa escolar (¡tan importante!) con una relación analítica. Sin embargo, no olvidemos, que el camino no se acaba en la escuela. Nuestro recorrido sigue; no en vano nuestra lengua nos acompaña hasta el último suspiro.

Rejón, tecato, trinitense / trinitario, peatonalización / peatonización

Por Roberto E. Guzmán

REJÓN

“Ver cómo los parroquianos seleccionaban perros exhibidos en REJONES. . .”

La voz rejón se conoce poco en las zonas urbanas en República Dominicana. Es (o era) una voz corriente en el habla rural; más específicamente entre los aficionados a la lidia de gallos.

De acuerdo con lo que entiende quien redacta estos comentarios, el rejón es una jaula individual para gallos de pelea. Es posible, no obstante, que otro animal menos apreciado sea encerrado en un rejón, pero el “titular” del rejón es el gallo de gallera. Esto así en República Dominicana.

La mayoría de las obras dedicadas a recoger las voces del habla dominicana fueron elaboradas por personas citadinas desde gabinetes, guiados por textos anteriores a los suyos y con el auxilio de hablantes de las ciudades.

Esto fue así hasta que se trabajó en el Diccionario del español dominicano que es un diccionario de largo aliento, obra de un equipo que recopiló todo lo anterior y curcuteó en el habla rural. Por estos rasgos y otros más, el rejón entró en los anales del español dominicano documentado.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española había anotado ya la voz estudiada aquí como de uso en Cuba y Puerto Rico con la misma significación que posee en República Dominicana. La referencia dominicana no apareció en ese lexicón. La omisión quedó subsanada como se explicó más arriba.

En ninguno de los diccionarios de español de Cuba pudo encontrarse mención del rejón. La voz está debidamente documentada en el español de Puerto Rico. Según parece la voz aquí estudiada tiene relación con “reja” que es un armazón en sí, como lo es el rejón.

El rejón es una jaula que puede mudarse de ubicación. Tiene cinco o seis lados y se coloca sobre el suelo, la tierra. El gallo en el rejón queda aislado de sus congéneres. El animal tiene poco espacio en el rejón y puede accederse a él levantando el rejón, o si tiene una parte que se abre, o una puerta, abriéndolas para llegar hasta el ejemplar. No se mantiene al gallo en el rejón por largo tiempo; se saca de allí para ejercitarlo. Se muda el rejón de sitio a conveniencia para exponer el animal al sol o protegerlo de la inclemencia del tiempo. El rejón se utiliza generalmente durante el período de entrenamiento.

El rejón más fácil de fabricar es cuadrado o rectangular, aunque puede ser redondo. El material más fácil para fabricarlo es el de tela metálica de gallinero. Dentro del rejón el gallo no está amarrado y allí se alimenta con todo el cuidado que requiere el momento.

 

TECATO

El TECATO, el alcohólico, el desempleado. . .”

La voz tecato circula en el habla de los hispanohablantes desde hace más de cuarenta y cinco años. El autor de estas notas acerca del idioma puede certificar este período de tiempo porque la escuchó por primera vez en Puerto Rico. En esa época la voz no era de conocimiento de todos los hablantes dominicanos, sino de un grupo de estos.

Cuando se oyó la voz por primera vez se me explicó que era de uso entre los jóvenes y menos jóvenes para designar a las personas que consumían drogas. Al llamar de ese modo a una persona se imprimía un rasgo despectivo a la voz.

En Puerto Rico está documentada la voz desde el año 1957 para designar al adicto a la heroína. Ya en el año 1984 abarca a un adicto a cualquier tipo de droga. Como consecuencia del ensanchamiento del ámbito de su definición y campo semánticos, se hizo necesario añadirle un complemento y, así nace que se utilice, “tecato de cemento, de heroína, de cocaína, etc.” Para estos datos se consultó en línea el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico.

En el año 2010 cuando se elaboró el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se atribuyó a la voz tecato la acepción, “persona drogadicta”. Con ese valor se la conoce en El Salvador, República Dominicana y Puerto Rico. Ese diccionario reconoce que en tanto adicto a la heroína la voz es de conocimiento en México y Puerto Rico en varios registros de los hablantes de esos países.

 

TRINITENSE – TRINITARIO

“. . .capitalismo y esclavitud (1944) del TRINITARIO Eric Williams . . .”

No hay que extrañarse de que cualquier cosa que tenga relación con “trinidad”, los dominicanos la asocien con “trinitario”. Esto así porque en la historia dominicana hay momentos en que se mencionan a los trinitarios como parte importante de la gesta independentista.

Desde temprana edad los dominicanos quedan condicionados a pensar que todo lo que tenga algo que ver con la palabra trinidad al mencionársele se haga con la palabra trinitario en funciones de adjetivo o sustantivo. Esto claro, sin olvidar a la Santísima Trinidad de la Iglesia católica, pues los miembros de esa orden son trinitarios.

Eso que se describió en el primer párrafo es lo que se presume que ocurrió en la cita que encabeza este escrito. Más abajo se entrará en las explicaciones.

El gentilicio y sustantivo trinitense es el que se usa para referirse a los naturales de Trinidad y Tobago. Con el adjetivo se da a entender que algo es relativo o perteneciente a Trinidad y Tobago.

Por desventura el Diccionario de la lengua española no reconoce a los trinitarios dominicanos que fueron los gestores de la independencia de los dominicanos en el año 1844. En cambio, ese diccionario entiende que son trinitarios los naturales de Trinidad que es una villa de la provincia de Santa Clara en Cuba. Hay trinitarios en Bolivia y Uruguay.

Al final de cuentas lo que hay que retener es que los naturales de Trinidad y Tobago tienen el monopolio de la designación trinitense.

 

PEATONALIZACIÓN – PEATONIZACIÓN

“La PEATONIZACIÓN provocó un completo. . .”

“Las palabras no nos pertenecen”, se oye decir con frecuencia. Esto es cierto, pero las creaciones muchas veces obedecen a hacer más preciso el idioma común, o, para ajustarlo a las circunstancias. Lo difícil es delimitar cuándo obedece la creación a veleidades y cuándo es producto de una necesidad.

Peatonización se desprende de peatonizar, según parece. En su calidad de palabra peatonización no ha logrado reunir todas las condiciones para elevarse y ser reconocida. Esto sobre todo porque todavía tiene competencia en el campo de “convertir en peatonal una vía pública que antes fue vehicular”. Reservar para peatones una vía que antes fue vehicular también. Ahí está peatonalizar que disputa el sitial de preferencia en el habla.

La pugna entre los dos verbos peatonizar y peatonalizar no ha terminado; por esto tampoco termina la lucha entre peatonización y peatonalización. El uso está dividido entre las palabra larga, el uso culto (¿?), y las más cortas que parece que reflejan el habla popular. No hay que olvidar que el uso es la mayor autoridad en la lengua, por eso las autoridades se inclinan ante él.

De una manera o de otra, la idea que transmite una u otra de las dos palabras, así como el verbo asociado a esta es claro y, no deja lugar a duda. Al final, se aconseja que se siga la pauta de las Academias y se emplee peatonalizar y peatonalización.

Chupasangre, buscón, levantamiento

Por Roberto E. Guzmán

 

CHUPASANGRE

El vocablo del título es un nombre. El Diccionario de la lengua española no reconoce este vocablo en sus páginas. En el Diccionario de americanismos de la misma academia que elabora el lexicón mayor de la lengua, figura el vocablo chupasangre en su calidad de uso en tres países de Hispanoamérica. En Guatemala y Chile es, “Persona que vive a expensas de otra”. En El Salvador designa al abogado. En esos países el término acepta los géneros masculino y femenino.

Hay que subrayar que el vocablo es de conocimiento de los dominicanos. Se ha usado a través del tiempo en el habla de los dominicanos, aunque la mayoría de los repertorios diferenciales de español dedicados al español dominicano no lo hayan inventariado.

En el habla dominicana el “chupasangre” es el usurero. Es la persona que presta dinero “al módico” veinte por ciento o a otro interés exagerado. Es un prestamista que presta dinero a un interés muy elevado.

Se denomina de esta manera porque se considera que le roba la vida a la víctima de su negocio de explotación. El origen del vocablo nace de que en el español general se entiende que “chupar la sangre” es, “Ir quitando o mermando la hacienda ajena en provecho propio”.

La idea que se forma el dominicano es que la sangre es la savia de la vida, el elemento vivificador. Cuando una persona presta a un interés excesivo y obtiene lucro desmedido con esto, el hablante de español dominicano entiende que roba la hacienda ajena y así acaba con la vida del otro.

Ante la certeza de la existencia del término se invita a los lexicógrafos dominicanos a que tomen en cuenta el vocablo aquí estudiado para que lo incorporen a sus inventarios de léxicos diferenciales.

 

BUSCÓN

“La explotación sexual aparece (…) tras la figura del BUSCÓN que se asemeja al “chulo” dominicano. . .”

El buscón del habla de los dominicanos hace largo tiempo que está documentado. En esta ocasión se trae de nuevo a estas reflexiones la voz buscón porque la cita recuerda a un personaje de ese nombre y características que había quedado en el tintero.

Los buscones que han logrado su entrada en los diccionarios de español dominicano son aquellos que realizan gestiones administrativas; los que procuran pasajeros para los autobuses, así como los que refieren casos a un abogado. Se considera en esta categoría también al que busca, entrena y supervisa los jugadores de beisbol que muestran aptitudes para la vida profesional en esa actividad.

El buscón que faltaba es el que se menciona en la cita. El tipo de diligencia que este desempeña se vislumbra por medio de las palabras usadas en la frase citada. Este sujeto se dedica a buscar mujeres para que estas se dediquen a la prostitución.

Como resultado de las informaciones recabadas de personas con experiencia en este tipo de actividades este buscón introduce jóvenes mujeres al oficio intuido y, las referencias obtenidas explican que algunas de ellas son prácticamente subastadas entre clientes de grandes recursos económicos. En ocasiones sus diligencias terminan con las gestiones que se han mencionado.

Sin necesidad de ser un experto en estas lides, pueden hallarse algunas diferencias entre este buscón y los otros personajes que se le asemejan en esta tarea, como son el chulo y el maipiolo.

El chulo no solo busca la mujer para otros, sino que más que nada la explota, le quita el dinero a cambio de protección. Esta labor de protección mueve a pensar que la mujer víctima de este chulo se desempeña en un nivel social bajo de la escala social.

La voz maipiolo/a es más difusa. Se califica de esta manera no solo a la persona que ejerce como oficio las funciones de intermediario entre la mujer y el cliente, sino también, en algunos casos, la que sirve de celestina entre personas, algo que no conlleva pago por servicio.

Se aboga por este medio para que se introduzca una nueva acepción a la conceptualización del término buscón, pues se ha explicado que el buscón (¿sexual?) es una realidad en la sociedad dominicana y como tal hay que hacerle un espacio en los diccionarios de español dominicano. Si no se considera adecuado una nueva acepción, por lo menos una subacepción.

 

LEVANTAMIENTO

“La dirección de inspectoría de la JCE se encargará de hacer un LEVANTAMIENTO de las transgresiones. . .”

En varias ocasiones se ha encontrado el sustantivo masculino levantamiento utilizado de una manera de puede catalogarse de poco ortodoxa. El ejemplo que encabeza esta sección es un ejemplo de este empleo fuera de lo común.

El uso que se hace de levantamiento en la cita sale de lo que se ha mantenido durante largo tiempo entre los que se reconocen como tradicionales. El diccionario oficial de la lengua reconoce cuatro acepciones para este sustantivo. El verbo levantar cuenta con treinta y cuatro acepciones en ese mismo diccionario.

Para no alargar demasiado este estudio no se procederá a examinar ni enumerar todas esas acepciones, sino que se pasará a exponer en qué consiste este uso dominicano y de dónde se presume que procede.

Como conclusión de las observaciones del uso a través del tiempo, por “hacer un levantamiento” habrá que entenderlo de acuerdo con el entorno. En casos muy rebuscados corresponde a hacer un trabajo de “auditoría”. En casos generales hay que aceptarlo en tanto “examen” que se ejerce sobre las funciones de una persona o institución.

En las hipótesis que se ajustan al primer caso, parecido a una auditoría, puede concretarse a una revisión sobre el comportamiento de un funcionario en el desempeño de sus funciones, o de una institución, departamento u otra dependencia.

En la cita, por la forma de la redacción, se presume que se procederá a hacer un recuento de las transgresiones, aunque puede agregarse que puede que esto implique una evaluación de estas.

En un empleo ligero puede retenerse el levantamiento con el significado de “recoger información” con respecto de lo que constituye su fin primordial.

Puede comprobarse con la lectura de esta exposición que el concepto “levantamiento” en casos en que se usa de los modos descritos más arriba, puede transitar a través de un amplio campo de posibilidades.

Es posible que si su uso continúa se perfilará mejor y sus contornos se harán más definidos y, eso hará posible que alcance validez y hasta reconocimiento oficial en el seno de la lengua.

Comiquería, conuquismo

Por Roberto E. Guzmán

 

COMIQUERÍA

“. . .al decir esa COMIQUERÍA se quedó muy serio”.

Es fácil dar con la raíz de la voz del título. Está relacionada con la palabra cómico que es bien conocida en el habla internacional. Los dominicanos usan la palabra cómico sin retener el matiz que la separa de humorista o humorismo.

Cuando el cómico es la persona, es aquella que hace reír. El humorista es la persona que se expresa o actúa con humor, tomando la última palabra, humor, con el significado de descubrir y manifestar lo divertido. En los casos en que el hablante de español dominicano usa indistintamente una u otra de las dos palabras definidas, lo hace tomando en cuenta el resultado de la actividad, “hacer reír”.

En el español internacional una comiquería es la reunión o el conjunto de cómicos. El Diccionario de americanismos no registra la voz comiquería entre aquellas que son de uso o que se conocen en el español hispanoamericano.

A pesar de lo que se escribe al final del párrafo anterior, el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico asienta la voz comiquería, “Dichos o hechos que hacen reír. Comicidad.” Es algo harto conocido que los puertorriqueños y los dominicanos utilizan muchas voces comunes que no pertenecen al español internacional.

Tal y como lo presenta este Tesoro, la voz comiquería es la que reemplaza a comicidad en el habla de los puertorriqueños, así como en la de los dominicanos.

Como era de esperarse, el Diccionario del español dominicano (2013:206) le hizo un espacio a la voz comiquería, “Acto o acción cómica o que provoca risa”.

En el habla de los dominicanos se ha producido una extensión de la voz comiquería. Se la usa para mostrar desdén acerca de una acción de una persona, aunque el agente de la acción actúe de modo serio o se exprese de manera formal.

Ha de entenderse que en el caso que se retiene aquí esta es una manera de descalificar la actuación o expresión de una persona, de allí que pueda escucharse a veces, “Esas son comiquerías de ese Fulano”. Por la explicación retropróxima se entiende que esta comiquería no mueve a risa, sino al menosprecio con que se toma lo que de ese modo se califica.

Existe otra situación en la que se utiliza comiquería. Es en los casos en que una persona emplea tácticas dilatorias para incorporarse a una tarea sin manifestarlo de palabras, sino de acción, siendo moroso; en esos casos y en otros parecidos se ha oído a una o más de las partes involucradas en una tarea que le dicen al barajador, “Mengano, déjate de comiquerías y ven a trabajar”.

Lo que acaba de exponerse puede apuntarse como una variante de la acepción ya copiada o como una “subacepción” separada de la anterior, si es que no se desea consignarla como una acepción totalmente diferente de la ya señalada.

 

CONUQUISMO

“. . .donde analizaban la quema y el CONUQUISMO”.

No hay lugar a hesitación con respecto a la palabra que se encuentra en el origen de la que se presenta en el título. Este conuquismo deriva de conuco. Es natural entonces que al entrar en el estudio de este conuquismo se comience por conuco.

El Diccionario de la lengua española, el de la RAE, consigna la voz conuco con tres acepciones. La primera acepción se la considera antillana, la segunda es común a Cuba, República Dominicana y Venezuela. La tercera es privativa de Cuba.

El citado diccionario ha modificado la cantidad de acepciones para reconocer los significados que se han atribuido al conuco. La primera acepción que entró en el mencionado diccionario fue la cubana, “Parcela de tierra que concedían en Cuba los dueños a sus esclavos para que estos la cultivaran por su cuenta”. Así aparece en la página 276 de la edición decimocuarta de 1914 de ese lexicón. Ya antes D. Roque Barcia reconocía la voz en su Diccionario general etimológico con dos acepciones. La primera era, “Casa de labranza con tierras para sembrar el maíz, alubias, etc.” La segunda, “La tierra en que se siembran los granos y legumbres con que se mantiene la gente en una casa de campo” (1890-I-1041).

Por medio de la lectura de las redacciones de estas acepciones se nota que para esta palabra D. Roque no siguió en esta ocasión la pauta trazada por Esteban Pichardo en su Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1836:180). El último trae detalles acerca de la voz que van más allá de una simpe acepción. Usa palabras como, “heredad miserable de poco terreno con su bojío”. Es el terreno señalado “por el dueño de las haciendas grandes a cada negro para que le trabaje y atienda los días festivos, gozando de sus productos como usufructuario condicional o especial”. Acota este lexicógrafo que no sabe a ciencia cierta si la voz procede del aborigen de las Antillas o de África por su terminación y consigna la variante cunuco.

No huelga recordar que la voz conuco aparece ya en los escritos de Bartolomé de Las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo. Estos dos cronistas, “escriben claramente que es palabra de Santo Domingo. P. Henríquez Ureña…la tiene creo que acertadamente, por vocablo taíno”. Indigenismos (1977-I-460).

  1. Fernando Ortiz no desperdició la ocasión que le proporcionó Pichardo para introducir una larga exposición de trece páginas en su Glosario de africanismos (1924:121-133) y así reivindicar el origen africano de la palabra conuco. Durante largo tiempo la Real Academia de la Lengua solo mencionaba que la voz era americana, pero en la actualidad reconoce el origen taíno.

En República Dominicana hace largo tiempo que se reconoce el conuco como una pequeña parcela de terreno destinada al cultivo de frutos menores. El campesino que lo cultiva puede vivir allí sin ser necesariamente propietario de la tierra. El conuco se consideró durante largo tiempo como un lugar de cultivo de subsistencia realizado por una sola persona o con ayuda de la familia inmediata.

En República Dominicana después de la caída del régimen de Trujillo comenzó a usarse una palabra que era de poco uso hasta entonces, “minifundio”, que era lo opuesto a otra palabra de mucho contenido político, latifundio. La caracterización del conuco y del minifundio coinciden en gran medida.

La palabra conuco ha dado pie a varias derivadas, “conuquito” que es un diminutivo que en muchos casos usa el campesino para referirse al suyo con acento cariñoso. “Conuqueo” es el trabajo que se realiza en el conuco. “Conuquero,a” es la persona que labora en el conuco, así como aquella que vive en este. En Venezuela el conuquero era quien fundaba o labraba un conuco. Glosario de voces indígenas de Venezuela (1921:89).

  1. Francisco Javier Pérez documenta la voz conuco en Venezuela, Diccionario histórico del español de Venezuela (2011-I-331). Las características principales son, “pequeño terreno; cerca del rancho campesino; destinado a cultivos menores; para consumo familiar”. Este estudioso añade, “el uso metafórico que hace que la voz designe el órgano sexual femenino en ámbitos coloquiales”.

Otra intervención de conuco en el español dominicano es “vara conuquera” que es una medida que fue de uso en los campos dominicanos y que ha caído víctima de los avances de la ciencia. Esta es, “medida de longitud equivalente a 98,73 pulgadas”. Diccionario del español dominicano (2013:690). Aquí hay lugar a pensar que el adoptar una medida con este nombre era un indicio de la prevalencia de los conucos en el sistema y escala de cultivo en el campo dominicano.

Otro indicio de la importancia del conuco en el español dominicano es la incorporación de la palabra al léxico del campesino. D. Bruno Rosario Candelier, refiere que en Bacuí, provincia de La Vega, un campesino le advirtió, “El sabio vive del bruto, y el bruto, de su conuco”. Este adagio traduce un sentimiento profundo. Es desafortunado que algunas personas tuerzan las expresiones diciendo que algunas mujeres “viven de su conuco”, lo que da lugar a una interpretación aviesa.

De lo expuesto más arriba puede considerarse que el conuquismo es el minifundismo de las islas Antillanas. El sufijo -ismo que se añade a la raíz (¿?) del conuco, conu-, da a entender que se refiere en este caso al sistema de explotación agrícola que obedece a la escala de conuco o, donde prevalece este tipo de cultivo.

 

Bañar, pirueta, bacanal, hilaridad

Por Roberto E. Guzmán

 

BAÑAR

El verbo bañar se emplea en República Dominicana de una manera que no se hace en otros países de habla hispana. Ese será el tema de esta sección. Se explicarán los casos y los significados que adquiere ese verbo con esos usos.

Uno de esos empleos del verbo bañar es de uso nada menos que en el beisbol. Se recuerda haber oído y hasta dicho que la pelota bañó al jugador. ¿Cuándo baña la pelota al jugador que se supone que la atrape?

Esto sucede en los momentos en que la pelota “sobrevuela” al jugador que infructuosamente trata de agarrarla. Por la descripción se deduce que la pelota va en el aire en los casos en que “baña” al jugador. Cuando la pelota “baña” al jugador del cuadro o de uno de los campos no se debe a un mal cálculo del jugador defensivo, sino a que resulta imposible que la alcance.

En el otro caso el verbo bañar del español dominicano no se usa para lavar algo que se sumerge en un líquido que generalmente es uno de los propósitos del verbo. Este uso no está documentado en los diccionarios de voces de uso del habla dominicana. En las situaciones en que se utiliza el verbo de este modo es para indicar que algo, especialmente dinero, ha llegado o lo posee alguien en abundancia o demasía.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española trae el verbo con este uso con la mención de que se emplea en República Dominicana, pero la definición es, “Recibir alguien mucho dinero”. La diferencia que se desea establecer es que no solo es recibir o percibir una cantidad considerable de dinero, sino que puede referirse a un estado. No se refiere a una circunstancia pasajera o temporal, la persona “bañada en cuartos” puede tener ese caudal desde hace tiempo.

Lo que se expone aquí es una opinión educada. No se pretende con esta invalidar la que consta en el mencionado diccionario, sino que se considere lo expuesto aquí para añadir, no para enmendar.

 

PIRUETA

“. . .allanan el camino para PIRUETAS fraudulentas. . .”

Las piruetas que ocupan la atención de los académicos de la lengua se ciñen a los brincos, vueltas (volteretas) que ejecutan las personas. También tiene relación con las acrobacias de un aviador. La última pirueta es la del caballo, cuando el jinete lo obliga a vuelta rápida alzándose sobre las patas traseras.

Por lo mencionado en el párrafo anterior las piruetas mencionadas en el diccionario oficial de la lengua se limitan a las de las personas sobre sí mismos o, como piloto de avión o jinete de caballo.

Los sujetos de estas piruetas son personas en funciones de agentes de ellas. Esta palabra se ha traído a estos comentarios porque en República Dominicana pirueta posee un uso que ha escapado a los estudiosos del español dominicano; claro está, usada en sentido figurado, que es como aparece en la frase que se usa a modo de ejemplo. El detalle se ofrece más abajo.

Ha de notarse que la pirueta es fraudulenta, es decir, es una operación que consiste en un cambio o desvío en algún negocio que se ejecuta para desorientar y sacar ventaja. Es una estratagema, una hábil artimaña, hecha con el fin de engañar.

El autor de estos comentarios certifica que ha oído el empleo de esta “pirueta” en conversaciones; más aún, recuerda haber utilizado la palabra con ese valor. Por tanto, esta pirueta clama por un espacio en los diccionarios de español dominicano del futuro.

 

BACANAL

“Se desatan en cambio vahídos y estertores de UN BACANAL. . .”

Bacanal es una palabra de larga data en el español; entró al castellano en la primera mitad del siglo XVII.  La palabra desempeña las funciones de adjetivo y sustantivo. Cuando es sustantivo es de género femenino. El Diccionario de le lengua española la define, “Orgía con mucho desorden y tumulto”.

La palabra procede del latín Bacchanal, -alis, que deriva de Bacchus, del griego Bákhos, Baco, y, eran fiestas en honor a este dios mitológico del vino y los placeres. Las fiestas de Grecia pasaron a Roma donde se prohibió su celebración en el año 186 antes de nuestra era.

Por extensión el significado pasó de las fiestas en honor a Baco, a designar cualquier fiesta en la que se cometen grandes excesos.

Como dato curioso puede mencionarse que las bacanales llegaron a Brasil en el siglo XIX. En el estado Pernambuco Baco era homenajeado durante la Pascua con banquetes, procesión y cánticos. La Iglesia católica en 1869 consiguió prohibir la realización de estas fiestas. A origen curiosa das palabras (2003:27).

Lo que se deseaba dejar bien claro desde el principio es que el sustantivo es femenino. Como se trata de unas fiestas, es natural que al aplicarle el adjetivo a una tumultuosa celebración se utilice también el femenino. Generalmente se utiliza en plural, bacanales.

 

HILARIDAD

“A fin de dar HILARIDAD a mis razonamientos, me permito presentar varias. . .”

No cabe duda alguna, hay que reír. Esa es la invitación que realiza el redactor de la frase transcrita. No hay que llamarse a engaño por los razonamientos, pues esos son serios. En esta sección se examinará la poca consistencia aparente que existe entre algunas palabras con respecto de su ortografía y su significado, y, sobre todo, la que se produce en la cita.

Con hache o sin ella el sonido de las palabras en español es el mismo. Esa es la razón por la que muchas personas piensan que esa letra no tiene utilidad alguna. Las personas que así piensan están en buena compañía porque algunos académicos piensan de la misma forma y hasta renombrados y laureados escritores han expresado su apoyo a la salida de la letra del alfabeto español.

Todo lo anterior viene a cuento porque esa letra -la hache /h/- es la que ha provocado la hilaridad que se mencionó antes.

Es cierto que se “pierde el hilo de la conversación” cuando se borra el tema o ilación en un discurso. Esta ilación se refiere a la trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso. En gramática se utiliza el adjetivo ilativo para referirse a una oración subordinada que expresa la consecuencia lógica o natural de lo afirmado en la principal.

Del mismo modo de lo expuesto más arriba, se pierde el hilo de un discurso, de un razonamiento, en el momento o sitio en que se deja de seguirlos.

La palabra hilo proviene del latín fílum, de ahí que lleve la letra hache /h/, del mismo modo que la palabra “hijo” que desciende de una palabra del latín con letra efe /f/ al principio. El hilo entró al castellano en el siglo XIII. De esta familia son las hilanderas, la hilacha. No se olvide que una hilera es una fila. Ilación a su vez proviene del latín illatio, -onis, que como puede observarse no lleva la letra efe /f/ delante.

Antes de concluir hay que recordar que hilaridad procede de latín hilaritas que es expresión de gozo y satisfacción del ánimo, así como risa que provoca algo que se ve o se oye.

Se invita al final de esta exposición a que las personas presten atención a la ortografía de las palabras y, en caso se dudas, que busquen la forma en que se escriben las palabras de la misma familia. Ah, la consulta de un diccionario ayuda también.

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

 

26/05/2020

HE AQUÍ EL VERBO «HABER»

 

Hace unos días nuestra diaria «AM» se titulaba «Abrir o no abrir; he ahí la cuestión». Algunos lectores me han consultado sobre ese uso concreto del verbo haber. Empecemos por recordar que el verbo haber tiene como misión principal la de ser el verbo auxiliar para conjugar los tiempos compuestos de los demás verbos. ¿Cómo funciona? A la forma conjugada de haber se le suma el participio del verbo principal. Si queremos formar el futuro compuesto de cantar, conjugamos haber en futuro y le añadimos el participio de cantarhabrá cantado. Además de esta función de apoyo, también puede conjugarse como verbo impersonal, con las acepciones de ‘existir’ (Hay dudas ortográficas fáciles de aclarar) o de ‘ser necesario o conveniente’ (Hay que leer más). Existe además un uso no impersonal de haber con el sentido de ‘tener, poseer, apoderarse’ que entra en juego en la expresión que provoca las dudas de los lectores.

Esta frase tiene su origen en una de las más célebres de la literatura universal; aquella con la que Hamlet abre su monólogo en la tragedia de William Shakespeare: «Ser o no ser; he ahí el dilema (o la cuestión)». El verbo haber aquí está conjugado en segunda persona singular del imperativo. Es como si el indeciso príncipe de Dinamarca nos dijera desde el escenario: «Ten aquí el dilema» o «Aquí tienes el dilema».

Cuando lo usamos como verbo auxiliar haber no nos aporta significado; su tarea es la de mostrarnos la conjugación del verbo principal. Sin embargo, no olvidemos que, en ocasiones, puede funcionar como verbo principal y que, como cualquier otro, tiene sus significados propios. Además es un verbo muy productivo a la hora de formar locuciones curiosas que bien merecen que las recordemos. He aquí mi compromiso para la próxima semana.

 

2/06/2020

NO HAY DE QUÉ

En nuestra lengua los verbos auxiliares tienen una misión muy importante. El verbo haber se faja con los tiempos compuestos y eso provoca que sea uno de los más usados. No es su única tarea. Hoy nos proponemos prestarles atención a algunas locuciones curiosas y verlo actuar como protagonista. Para empezar, recordemos que las locuciones son combinaciones de palabras que funcionan como si de una sola se tratara; tanto su forma como su significado quedan fijados por el uso.

Nuestro objetivo es conocer lo habido y por haber sobre este verbo tan particular. He aquí la primera locución, lo habido y por haber, que utilizamos cuando nos queremos referir a la totalidad de algo, lo real y lo imaginado, lo posible y lo probable. Para lograr este objetivo tendremos que habérnoslas con el diccionario; es decir, tendremos que enfrentarnos con él y exprimirle toda su información sobre el verbo haber y sus locuciones. Muchos opinan que es difícil aprovechar al máximo las posibilidades del diccionario, pero no hay tal (no es cierto, esta afirmación carece de fundamento). No hay más que ver que con un poco de paciencia y práctica puede convertirse en nuestro mejor aliado. No hay de qué quejarse. Basta con dedicarle tiempo, leer sus instrucciones y consultarlo con frecuencia. Por supuesto, debemos saber elegir un buen diccionario; algunos no hay por dónde agarrarlos.

Si logramos que la consulta atenta del diccionario se convierta en una práctica cotidiana que acompañe nuestra lectura y nuestra escritura, nuestro uso de la lengua mejorará sin duda. No hay más que pedir. Hoy nos ha ayudado a repasar las locuciones protagonizadas por el verbo haber. Solo nos queda darle las gracias; y él nos responderá: «No hay de qué».

9/06/2020

 

AL RITMO DE LA VIDA

Durante esta primavera el Diccionario de la lengua española de la Real Academia ha logrado un récord absoluto de consultas. La versión en línea, fácil y gratuita, ha registrado cien millones de consultas durante abril. Dice la RAE que este número representa un incremento de más de un 30 % en relación con meses anteriores, cuando todavía no imaginábamos lo que significaba estar confinados; nada menos que cuarenta millones de consultas más que en febrero. Parece que la cuarentena nos ha acercado al diccionario y los lexicógrafos tienen que responder a esta demanda. Ya no hay que esperar años para que una nueva edición le coja el paso a la lengua. Las actualizaciones en las ediciones digitales van, casi, al ritmo de la vida. Como cada jueves, se celebra en la sede madrileña de la Real Academia Española el pleno en el que se repasan las palabras y acepciones que van a entrar, o no, en el diccionario, con asistencia de académicos españoles y americanos. Así se viene haciendo desde 1713; y la crisis sanitaria no lo ha impedido. Desde hace semanas el pleno se celebra de forma virtual; incluso el tradicional del 23 de abril, en homenaje a Miguel de Cervantes, y el que cada año presiden los reyes de España. El método de trabajo se adapta, pero la tarea no se detiene.

De eso sí que sabemos los lexicógrafos. Las palabras de la pandemia piden paso. Hay que revisar las acepciones y las definiciones de las que ya están en el DLE (confinar, mascarilla, morgue); hay que analizar la posible incorporación de otras que no están y, desgraciadamente, se nos han hecho muy necesarias (coronavirus, cuarentenear, desescalada, desconfinamiento); y otras que ya utilizábamos, pero que ahora nos resultan imprescindibles (videollamada, videoconferencia). Ojalá que el neologismo covidianidad sea solo un ave de paso y nunca anide en nuestro diccionario.

16/6/2020

 

AJEDREZ Y PALABRAS

Ostento entre mis lectores a algún que otro ajedrecista. No sé si lo dará el juego del ajedrez, pero suelen hacer gala de propiedad en el hablar. Más de una vez me han replicado que no se dice ficha sino pieza. Les demostraré de lo que hablo. Si nos atenemos a lo que dice el Diccionario de la lengua española, la ficha es ‘generalmente plana y delgada’ mientras que la pieza es una ‘figura’. Si la propiedad en el hablar busca utilizar cada palabra con su sentido peculiar y exacto, bien vale el ejemplo. El paseo por el diccionario me reservaba, como siempre, alguna que otra sorpresa, como la de descubrir que las piezas del ajedrez pueden llamarse también trebejos, como cualquier humilde herramienta.

Al léxico particular de este juego le debemos un puñado de palabras hermosas. La superficie del damero o tablero está compuesta por sesenta y cuatro casillas que alternan el blanco y el negro. Cada una se denomina escaque, palabra que llegó al español a través del árabe y a este a través del pelvi, un dialecto persa. Entre las piezas, las más numerosas son los peones, palabra que en latín vulgar significaba ‘soldado de a pie’. Ocho peones negros y ocho blancos hay sobre un tablero. Entre las grandes está la torre, que siempre camina en línea recta y bien apegada al tablero, como le corresponde por su naturaleza; puede denominarse también con la palabra roque, préstamo que siguió la misma ruta lingüística desde el persa, donde significaba ‘carro de guerra’. Mi preferida siempre será la sonora alfil, ligera y sutil con su paso diagonal, pero poderosa, no en vano en pelvi, su lengua de origen, denominaba al elefante. Otras palabras del ajedrez han saltado del tablero a la vida cotidiana. Les propongo conocerlas la próxima semana.

Ortoescritura: La comida extranjera se disfruta en español

Por Rafael Peralta Romero

   Este artículo es una variación en torno al tema de los vocablos extranjeros  empleados  al hablar nuestra lengua. Reiteramos que la primera actitud debe ser evitar su uso, pero si la palabra exótica resultara  indispensable, lo que   procede  es   buscar la forma de adaptarla  al castellano. Un  extranjerismo  se hace necesario porque  representa un objeto, una cualidad, una circunstancia o  una acción  que no ha sido nombrada en español.

En la entrega anterior   (23-3-2020)  tratamos sobre voces extranjeras relacionadas con el vestir y que ha sido preciso aceptarlas en español (bluyín, de blue jean; esmoquin,  de smoking). Hoy abordaremos   palabras extranjeras relacionadas con el comer  y las circunstancias que rodean  a este placer. Estas  recomendaciones están avaladas por el Diccionario panhispánico de dudas, publicación de la Asociación de academias de la Lengua Española. Veamos:

/Beicon/  (bacon). Del Inglés. Panceta ahumada. Lo que aquí llamamos tocineta. Otra forma  de adaptación es /bacón/, más fiel a la grafía original,  mientras la anterior lo es a la pronunciación.

/Bistec/  (beefsteak). Voz inglesa. Bistec es un perfecto ejemplo de adaptación. Filete de res. Plural: bistecs. Esta adaptación no niega su origen y se ajusta al perfil del español.

No dude usted en llamar /besamel/  o /bechamel/  (del francés béchamel) a la salsa hecha con harina, leche y mantequilla con la que se aderezan algunos platos.  En español es palabra aguda, sin tilde.

En el /apartotel/ (hotel de apartamentos), el  bulevar (del francés boulevard) o  en un  /búngalo/ o /bungaló/  (bungalow)  puede usted  apreciar  el /buqué/ (bouquet) o  aroma de su  vino y más tarde disfrutar de un /capuchino/  (cappuccino). Italiano. Tipo de café.

Si tuviera invitados, no coja estrés, ordene por /cáterin/ (catering). Esta voz inglesa significa servicio de comida. En español adquiere acento de esdrújula. Su plural  no varía: los cáterin.

Sean o no franceses los invitados,  usted puede brindar con /champán/ (champagne). Vino espumoso procedente de la región francesa de Champagne. También se adapta  como /champaña/, grafía más aproximada al francés. La otra gran bebida de Francia es el /coñac/ (cognac). El grupo –gn  en francés suena  eñe, pero esa lengua no tiene el signo –ñ, muy propio del español. De Francia nos llega también la voz /cruasán/  (croissant).  Pan en forma de media luna.

Para comer /espagueti/ no es preciso ir a Roma. (spaghetti). Voz italiana. Pasta alimenticia larga. Lo mismo el  /fuagrás/  (foi-gras). Voz francesa que denomina un plato hecho a base de hígado. Recuerde, no  se pierde /glamur/ (glamour) ni  se deja de ser /gurmé/ (gourmet), porque escriba así estos vocablos.

Viene bien tomarse un /jaibol/ (high ball). Inglés. Bebida alcohólica mezclada con otra, mientras se espera una /lasaña/  (lasagna)  o un platillo de /mozarela/ (mozzarella), queso fresco hecho con leche de  búfala. Si tiene dudas,  consulte al  /sumiller/ (sommelier, en francés). Persona encargada de vinos y licores en un restaurante. Podría recomendarle un /vermú/  (vermout o vermouth). Voz francesa tomada del alemán (wermut).Es licor aperitivo hecho con ajenjo. Para otro momento procede / yogur/ (yoghourt, yogourt). Voz de origen turco.

¿Qué decir de la voz inglesa “whisky”? Los académicos  recomendaron adaptar esta voz  con la grafía /güisqui/, y así aparece en el Diccionario. Pero más adelante a la uve doble (doble ve y mal llamada doble u) se le dio carta de ciudadanía en nuestro idioma  y se  ha reconsiderado   la escritura del nombre que identifica al licor británico: wiski es la forma  recomendada.

Ya lo ha visto usted: comidas y bebidas extranjeras se disfrutan en  nuestra lengua.

Bateyera, reyes, ameritar

Por Roberto E. Guzmán

BATEYERA

“. . .soñando con realizar algo junto a la población BATEYERA. . .”

El contexto casi siempre es el encargado de despejar las incógnitas cuando se trata de entender el mensaje, sobre todo cuando son palabras desconocidas o nuevas. Para una persona que vive en un país antillano la composición de la palabra del título sugiere de inmediato la idea de batey.

No sobra que se recuerde que batey es una palabra que procede de la lengua taína que se hablaba en las islas antillanas. Los cronistas españoles representaron por escrito lo que ellos oyeron de labios de los aborígenes, imitando con letras conocidas en esa época sonidos e ideas desconocidas hasta entonces.

El batey fue en su origen el sitio donde se jugaba la pelota; allí se cantaban y se bailaban los areítos. Luego pasó a designar los sitios ocupados por las viviendas, las maquinarias, almacenes, etc. en los ingenios. Más tarde se especializó para denominar el sitio ocupado por los barracones o lugares de viviendas de los trabajadores de la caña. Por extensión pasó con posterioridad a ser el nombre del sitio de las viviendas de los trabajadores en las fincas grandes y aisladas.

En el caso de la cita hay que tomar este bateyera en tanto adjetivo para significar “del batey”. Hay que recordar que el sufijo -era en América Central y Las Antillas es muy productivo y se usa sobre bases de palabras indígenas como en esta cita para denotar sitio; aquí sitio donde algo tiene su origen.

A pesar de que la voz del título es una creación del redactor, se entiende sin problemas en el texto porque los lectores del Caribe hispano reconocen sin dificultad la raíz batey. Hay que celebrar que la inventiva cuente con recursos de la lengua para acuñar nuevas palabras, aunque estas sean de vida efímera o de uso muy esporádico. Este es el sitio para recordar lo que escribió Bruno Rosario Candelier a guisa de primera oración en la Introducción a La imaginación insular (1984:11), “Nada, absolutamente nada, hay tan original y audaz como la imaginación…”

 

REYES

“. . .para que me deje mis REYES. . .”

República Dominicano se ha dado un régimen republicano, pero hay muchos reyes, porque el hombre dominicano tiende a proclamarse rey en su casa. Los niños dominicanos durante mucho tiempo recibieron regalos con motivo de las fiestas navideñas y estos -por tradición- se “encontraban” el Día de los Santos Reyes el 6 de enero.

Por uno de esos mecanismos propios de la lengua el hablante simplificó la denominación del día y de los regalos llamándoles “reyes”. El verbo que se impuso fue el verbo “dejar” como puede comprobarse por medio de la lectura de la cita.

Es desafortunado que la costumbre se haya perdido en parte porque otras fechas se han adoptado para “dejar” los regalos, con el razonamiento de que así los niños tienen más tiempo de disfrutar sus juguetes antes de reincorporarse a las escuelas. Los Reyes Magos han perdido poder e influencia entre los niños.

El hablante de español dominicano ha adoptado la expresión “pórtate bien para que te dejen los reyes” a guisa de estimular la buena conducta con la promesa de una recompensa. Es oportuno que se aclare que la citada expresión no solo se usa para niños y adolescentes, sino también entre adultos; a veces se dice con tono festivo.

 

AMERITAR

“. . . se AMERITA que desde la fuente. . .

“. . . de quienes AMERITAN aislamiento. . .”

El verbo ameritar es de uso más que frecuente en el español dominicano. Este ha relegado casi al olvido al verbo merecer que es el que consta con acepciones en el diccionario oficial de la lengua española. En ese diccionario el verbo ameritar envía al verbo merecer y asegura que en América los dos verbos funcionan con sinonimia.

En esta sección se argüirá que en el español dominicano el verbo ameritar reviste algunas características en sus significados que no son por necesidad los que caracterizan al verbo merecer. Lo antes dicho se basa en la observación del uso en la prensa escrita.

La primera acepción que se encuentra en el diccionario oficial de la lengua para el verbo merecer es hacerse una persona digna de premio o de castigo. Se aprovecha la ocasión para señalar que digno es “merecedor” de una cosa, generalmente premio o castigo.

En los casos en que merecer se aplica a cosas, con ello se indica que eso tiene cierto grado de estimación. La estimación es el valor que se da o en que se tasa una cosa. Es también un sentimiento de afecto. Este verbo merecer, por último, es, hacer méritos, buenas obras, ser digno de premios.

No hay necesidad de recorrer un largo camino para demostrar con más detalle lo que se escribió más arriba con relación al significado del verbo merecer. Ahora se hace necesario pasar al verbo ameritar en República Dominicana.

Se ruega que de ahora en adelante cada vez que se lea o se desee expresar una idea con el verbo ameritar se piense dos veces, porque este verbo se está utilizando en lugar de, “necesitar, precisar, requerir, obligar, menester, urgir”. Además de los verbos antes mencionados pueden considerarse los giros que se valen de nombres y verbos para transmitir el mismo mensaje. “Estar en la obligación de, deber de, ocuparse de” y, otros que pueden cumplir con el mismo propósito.

En el ejemplo de uso en la cita en cabeza de esta sección se lee, “se amerita que desde la fuente”. En esta frase podría escribirse con mayor propiedad, “se requiere que desde la fuente”. En la segunda frase transcrita arriba, se lee, “de quienes ameritan aislamiento”. En lugar de eso queda mejor servido el propósito de comunicación si se dice o escribe, “de quienes necesitan aislamiento”.

No cabe duda de que en los casos en que se hagan las sustituciones que se proponen más arriba se haga necesario introducir cambios en la redacción para que lo expresado adquiera sentido.

Lo más sano es reservar el verbo ameritar para los casos en que puede sustituir al verbo merecer, es decir, para decir que alguien está en situación en que debe recibir un premio o castigo.

Para las hipótesis en que se trate de cosas que están en situación de “deber ser objeto de alguna acción”, es más adecuado recurrir a una de las soluciones que se propusieron antes.

Ahora bien, si el error o la ligereza continúa en el español dominicano, se hará necesario aceptar el uso para la comunicación en el ámbito de esta variedad de español, por aquello de que error communis facit jus. Esto es, el error común, admitido por las mayorías, se convierte en regla, norma y, es preciso aceptarlo.

Alimento balanceado, arreglar, boyar / bollar, locking

Por Roberto E. Guzmán

 

ALIMENTO BALANCEADO

Un alimento balanceado es un mezcla especial para animales domésticos y ganado que contiene diversos ingredientes combinados de forma tal que puede graduar el poder nutritivo y de engorde variando la cantidad de calorías, proteínas y vitaminas.

En República Dominicana toda persona que ingresa en un almacén de productos para el ganado puede encontrar allí recipientes de diferentes tamaños, muchos de ellos rotulados, “alimento balanceado”.

Hasta en los supermercados de gran tamaño en las zonas de mayores ingresos económicos en los centros urbanos puede conseguirse alimento balanceado para animales domésticos. La gama de estos productos es grande.

Se recuerda haber leído anuncios comerciales en los cuales algunas empresas que venden productos veterinarios en República Dominicana incluyen alimento balanceado entre los productos que ofrecen.

Si ha de creerse a algunas investigaciones, en los Estados Unidos mantienen un control más estricto sobre la calidad de estos productos que sobre los destinados a la alimentación humana.

Se trae esta combinación a estos comentarios acerca de la lengua porque en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española consta este tipo de alimento con una definición apropiada. A pesar de lo expuesto más arriba en la lista de países donde se conoce este tipo de alimento no consta la República Dominicana.

El autor de estas apostillas está seguro de que en la próxima edición de ese diccionario aparecerá La República Dominicana mencionada. Hay que subsanar también la ausencia de este sustantivo en los diccionarios diferenciales de español dominicano.

 

ARREGLAR

Este verbo del título tiene diversos usos en el español dominicano. Además, cubre un extenso campo de acción por poseer varias significaciones. Va desde la acepción más conocida, disciplinar, corregir a los menores de edad, pero no solo con simples palabras, sino con acciones, hasta con violencia física.

Este verbo puede significar inferir heridas, propinar golpes, hasta causar la muerte. En muchos casos este “arreglar” no llega hasta estos extremos y solo se limita a la acción de proferir amenazas.

Con este verbo sucede en República Dominicana algo similar a lo que se hace con otros verbos, adquiere tantos sentidos disímiles que sirve hasta para dar a entender que una persona mantiene relaciones sexuales con otra.

En muchos casos el peluquero le “arregla” el pelo a una mujer cuando no solo lo recorta, sino que lo alisa, desriza o estira. El barbero le arregla el pelo al hombre en el caso de recortarle el cabello. No puede perderse de vista también que hay hombres que se hacen desrizar o “aventar” el cabello para mejorar su apariencia física.

Una relación amorosa (¿?) se arregla cuando las partes se componen, es decir, vuelven a entablar las relaciones después de rotas.

El verbo se usaba en el pasado en las situaciones en que una empleada doméstica era “despachada”. Se decía que le “arreglaban su cuenta”.

El diccionario del español dominicano recurre al empleo del verbo arreglar cuando “se arregla” una persona fallecida, se amortaja, es decir, se viste, se prepara el cadáver para el entierro.

No puede dejarse pasar la oportunidad para señalar que en el habla dominicana el verbo arreglar es el preferido en los casos en que se reparan máquinas y aparatos de toda suerte.

 

BOYAR – BOLLAR

“. . .pertenecen a todos los partidos y BOLLAN en todos los inodoros. . .”

Por medio de la lectura de la frase que ilustra el uso de la palabra resaltada se dará cuenta el lector de que algo anda cojo. El problema en este caso lo ocasiona la forma de pronunciar las dos palabras del título. Una grandísima cantidad de hispanohablantes enuncian estas dos palabras de manera idéntica.

Como consecuencia de la forma de decir las dos palabras se llega a la confusión y, resulta difícil de determinar cuál de ellas es la adecuada en algunos contextos de la frase. Los significados de ambas palabras son diferentes, esto es, en la escritura, redacción, es importante no confundirlas, para que el mensaje trascienda claramente.

No vale la pena perder largo tiempo escribiendo acerca del verbo bollar, porque sus acepciones son muy específicas y pertenecen a actividades muy especiales. Solo puede detallarse que el verbo bollar es una forma vulgar de decir abollar algo de un golpe.

Boyar, en cambio, es un verbo que es más usual en el habla. En el habla dominicana se utiliza indistintamente el verbo boyar y el verbo flotar. Esto es, mantenerse un cuerpo en la superficie de un líquido sin hundirse.

Parece que el hablante de español dominicano favorece el verbo boyar sobre el verbo flotar porque en su mente relaciona la acción de las boyas que flotan con ese estado de inmovilidad en la superficie del agua, por ejemplo.

Se espera naturalmente que la persona que conoce la boya en tanto señal inmovilizada en la superficie por estar sujeta al fondo, sepa que esta se escribe con una i griega o ye.

El verbo boyar en el español dominicano corresponde exactamente a mantener una persona su   cuerpo flotando de espaldas a la superficie del agua sin mover músculo alguno. Con una acepción muy parecida consta en el Diccionario del español dominicano.

 

LOCKING

“. . .con manejo conservador en pacientes que no tuvieran síntomas de “LOCKING” de las rodillas…”

En el asunto de dejar palabras en idioma extranjero cuando se escribe en español en gran parte se debe a pereza de parte de quien redacta.

Esta voz del inglés en la frase en que se encuentra puede traducirse o representarse de diferentes maneras en español. Aquí puede prescindirse del gerundio y traer al español una combinación de palabras que incluya la idea del inglés. Por ejemplo, “que no tuviera síntomas de rodillas trabadas”.

Otra posibilidad es escribir que “las rodillas han perdido movimiento”; que las “rodillas están inflexibles”.   Podría recurrirse a expresar que las “rodillas están inmóviles”, que ya no tienen flexión. En otras palabras, que las “rodillas no se doblan o no pueden doblarse”.

Podría decirse que las “rodillas están bloqueadas”, con el sentido de fijas.