Conchoprimesco, que/quien, porqué/porqués, dupla

CONCHOPRIMESCO

“. . .todavía impera el concepto CONCHOPRIMESCO. . .”

La palabra que consta destacada en el texto reproducido más arriba es una combinación derivada  de dos palabras, concho y primo. Este concho posee varias acepciones en el español dominicano.

Una acepción que se retiene como puramente dominicana es la de llamar “concho” a un “servicio de transporte colectivo y urbano de pasajeros en coches o motocicletas” Diccionario del español dominicano (2013:208). Por este coche debe entenderse el carro del español americano.

Por extensión se llama “concho” también al carro que se destina al transporte público de pasajeros en un área urbana, Lo anteriormente expuesto equivale a entender que es concho el sistema de transporte, así como el carro que se dedica a ese servicio.

Fuera de ese aspecto específico del transporte, concho es una deformación de otra palabra menos elegante que se utiliza para expresar disgusto, sorpresa o incomodidad, que es el famoso coño que se considera impronunciable en público. Es de este modo una deformación suavizante del vocablo malsonante.

Hay que detener el proceso de entrar en las deformaciones de la “mala palabra” que ha producido el “cónchole, cónchale”, porque sería ir demasiado lejos en una sección que debe ceñirse a lo concerniente a “conchoprimo” y sus palabras derivadas.

Conchoprimo es un personaje que los dominicanos crearon a principios del siglo XX. Es un, “Tipo característico del pueblo insurgente, que resume toda la modalidad de nuestro temperamento impulsivo, levantisco, indisciplinado y heroico. . .” Diccionario de cultura y folklore dominicano (2005:108).

Conchoprimo fue objeto de representaciones en la prensa, D. Jacinto Gimbernard lo representó en dibujos calzando alpargatas, pantalón arremangado, cachimbo en la boca y machete al cinto; además, llevaba sombrero y el famoso fular al cuello.

Los vocablos de la familia de conchoprimo son, “conchoprimesco, conchoprimismo y conchoprimista”. Además, existe la locución sustantiva “tiempos de conchoprimo” para aludir a la época de las revoluciones montoneras.

Conchoprimesco no ha encontrado todavía alguien que lo rescate y lo incorpore a los repertorios de voces dominicanas, quizás porque es de poco uso. Esta voz hay que retenerla como adjetivo para mencionar algo del tipo o género de conchoprimo.

El sufijo -esco cuando se une a sustantivos para formar adjetivos lo hace para imprimir el valor de “propio o característico” del significado del sustantivo. Este sufijo -esco, -esca introduce la significación de “de la manera, o, en el estilo de”; que “se parece a, o, se relaciona con”.

El personaje del criollo dominicano que se unía con facilidad a las aventuras de alzamientos armados pasó al plano internacional cuando entró a formar parte del léxico recogido en el Diccionario de la lengua española que publica la Real Academia de la Lengua Española en la edición del año 2001, página 613. De la misma manera que conchoprimo entró en ese lexicón, también lo hicieron algunas de las palabras derivadas de este.

Hay que celebrar que este personaje quedó atrás, que se superó la época de las montoneras y que para las generaciones recientes este personaje es solo un vago recuerdo de la historia dominicana.

 

QUE – QUIEN

“. . .debe connotar lo establecido en el artículo. . .QUIEN establece. . .”

Quien es pronombre relativo que equivale a “el que, lo que”. En la actualidad este se emplea siempre referido a personas o a entes personificados, nunca a cosa.  El plural del pronombre relativo quien, es quienes, y no lleva acento alguno. No tiene variación en cuanto el género.  Este no necesita de antecedente, y puede encabezar oraciones explicativas y especificativas cuando es precedido de preposición.

Que también es pronombre relativo y en esa función es invariable en cuanto al género y  número, esto es, no tiene plural como lo tiene quien.  Que puede referirse a cosas o personas. Este puede desempeñar otras funciones que ni siquiera se mencionarán aquí.

Se piensa que la forma más sencilla y rápida con respecto a cuando debe usarse uno u otro de los dos pronombres relativos es si se tiene bien claro el papel que realiza el pronombre quien y en cuáles casos se utiliza.

 

PORQUÉ – PORQUÉS

“Cuando los mismos medios se niegan a responder los *PORQUÉ del pueblo. . .”

La persona que redactó la frase que se copió a modo de ejemplo del mal uso de porqué se equivocó al ponerlo en singular a pesar de que de acuerdo con el sentido de lo expuesto en esa misma frase indicaba que debía representarse en plural. Quien eso hizo es probable que así lo hiciera porque ignoraba que este porqué tiene un plural que es “porqués”.

Este “porqué” es un sustantivo masculino que significa “causa o motivo”. El plural de este sustantivo se logra añadiendo una letra ese /s/ al singular, como corresponde conforme con la regla que para esto existe en la lengua española.

La clave para distinguir este porqué sustantivo del otro que es interrogativo, pronombre o adjetivo, “por qué”, es reemplazando el primero por “causa” o “motivo”, Si el reemplazo es posible lo que cabe es el sustantivo en una sola palabra, porqué, que acepta el plural como ya se explicó.

 

DUPLA

“Si los trabajamos como DUPLAS. . .”

En el diccionario oficial de la lengua española no existe pista alguna que pueda arrojar luz sobre este uso de dupla. Hay que recurrir al Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española para hallar alguna orientación con respecto a este tipo de uso.

De acuerdo con el último diccionario, en ocho países de América, dupla se emplea para, “conjunto de dos personas que habitualmente trabajan en equipo”. Entre los ocho países los hay de Centroamérica, del norte y centro de América del Sur, así como del sur de esa parte del continente. Con esa mención se busca explicar que el uso es extendido en cuanto al territorio en que se emplea.

Dupla y dupleta se utilizan en deporte para la combinación que forman dos jugadores “que se complementan muy bien”. Este uso se comprueba en ocho países de un extenso territorio americano. Este “dupleta” no es de uso corriente todavía.

El Diccionario integral del español de Argentina (2008:629) consigna que la palabra del título puede utilizarse para dos personas o cosas que “se complementan bien, especialmente en una actividad o trabajo”. El Diccionario del español de Argentina (2000:249) limitaba la dupla al conjunto de dos personas “que realizan una tarea en colaboración y que generalmente se complementan muy bien”.

La extensión a “cosas” además de personas, comenzó a notarse ya en el Diccionario del habla de los argentinos, de la Academia Argentina de Letras (2008:311), donde puede leerse que dupla en el registro coloquial es el “dúo de personas o cosas que se complementan entre sí”.

No debe ser motivo de sorpresa si en un futuro no muy lejano el lexicón oficial de la lengua común recoge en sus páginas la voz sometida a estudio en esta sección.

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

MÁS HERRAMIENTAS

30 / 04 / 2019

El Nuevo diccionario histórico del español sigue hacia adelante, y buena falta que nos hace. Estas grandes empresas lexicográficas, por su envergadura y por su duración, sufren muchos avatares en su desarrollo. Justo es reconocer, por tanto, a la Fundación San Millán y a Inditex, quienes con su colaboración y apoyo ayudan a que den sus frutos, de los que después todos disfrutamos.

Este Nuevo diccionario histórico del español aprovecha las nuevas tecnologías puestas al servicio de la labor lexicográfica; también para la difusión de los resultados. El formato electrónico en el que está concebido brinda la oportunidad de ir actualizando sus contenidos conforme avanzan los trabajos y permite que los usuarios podamos consultarlos en línea. La última actualización, que se acaba de anunciar, nos permite la consulta de más de mil nuevos artículos relacionados con las familias de palabras que designan órganos y partes del cuerpo, enfermedades, animales, armas bélicas, indumentaria, instrumentos y máquinas. Esta organización de la redacción del diccionario por grupos de palabras relacionadas tiene también mucho que ver con la superación del diccionario tradicional en formato papel.

No solo hay palabras nuevas; también se modifican y se enriquecen algunas de las ya incluidas (143 exactamente), y es que un diccionario, y aún más si es histórico, debe estar en permanente revisión. Las academias de la lengua española en todo el mundo, también la nuestra, la Academia Dominicana de la Lengua, han contribuido en estas revisiones.

El NDHE es una herramienta imprescindible para los filólogos, pero también para los hablantes interesados en la historia de las palabras, en cómo han evolucionado, han crecido o han menguado, han generado nuevas palabras o han sido olvidadas definitivamente. Bien merece que nos acerquemos a conocerlo.

UNA HISTORIA CON SECRETO

07 / 05 / 2019

Los diccionarios están para usarlos y, puesto que los hablantes de español ya tenemos a nuestra disposición muchas entradas del Nuevo diccionario histórico del español, les aconsejo que prueben a familiarizarse con su uso. Para ejemplificar la forma en que podemos aprovechar toda la información que nos ofrece busquemos una palabra.

En primer lugar, localice con su buscador de Internet preferido la página del Nuevo diccionario histórico de la lengua española (www.web.frl.es). Una vez en la página, escriba en el cuadro de búsquedas la palabra deseada. Yo he elegido añafil y, si la consulta, comprenderá que no ha sido al azar. En cualquier caso, recuerde que, aunque ya está avanzado, todavía no están todas las palabras que nos gustarían.

Una vez localizada la entrada podrá ver en el margen derecho una relación de las palabras ya incluidas que están relacionadas con la que hemos buscado; en nuestro caso, una familia corta: añafil y añafilero. Además encontrará las variantes gráficas de la palabra que se han podido documentar a lo largo de la historia: añafilanafilannafilanyafilañafyl. Así sabrá reconocerla siempre que se la encuentre, con independencia de la antigüedad del texto en el que la lea. En el apartado dedicado a la etimología, encontrará datos sobre su lengua y significado de origen.

El primer párrafo detalla la historia de la palabra, desde su primera documentación en los textos; en ella podemos conocer cómo se ha ampliado su significado y cómo se ha difundido o variado en distintas regiones de habla española. Si se atreve y consulta el diccionario, conocerá la razón de la elección de esta palabra en concreto. No desvelemos el secreto hasta la próxima semana.

 

PECAR DE ORGULLO

14 / 05 / 2019

Los lectores que hayan aceptado mi propuesta y se hayan aventurado a la consulta en línea del Nuevo diccionario histórico del español ya habrán descubierto el porqué de mi elección de la palabra añafil para ejemplificar la consulta. Ya les dije que no era azarosa. Es esta entrada una de las primeras en las que podemos encontrar los frutos de la colaboración de la Academia Dominicana de la Lengua en los trabajos de redacción de esta obra monumental.

Por el resumen de la historia de la palabra sabemos que se documenta por primera vez en uno de los manuscritos del Libro de Alexandre en el año 1250 con la acepción de ‘instrumento musical de viento parecido a la trompeta, pero recto y largo’. Con el andar de los años también se usa para denominar a la ‘persona que toca el añafil’, acepción que está documentada desde 1595 y que supera en aceptación al derivado añafilero hasta el siglo XX.

Y aquí empieza nuestra parte. El NDHE registra cómo en la República Dominicana se documenta con la acepción ‘cosa inútil o de escaso valor’ desde 1930, en el Diccionario de criollismos de Rafael Brito, nuestro primer diccionario dialectal. También da cuenta de que la palabra ha desarrollado la acepción ‘pliegues del ano’, de uso vulgar, popular y coloquial, para la que aporta como fuente nuestro Diccionario del español dominicano.

Y permítanme pecar de orgullo, un orgullo que me gustaría que fuera compartido. No se hacen una idea de lo que significa para una lexicógrafa consultar una obra histórica para nuestra lengua, histórica en varios sentidos, y encontrar su pequeño aporte, pequeño como un granito de arena, para el conocimiento de nuestras palabras, de aquí, de allá, de todos.

 

21/5/2019

NO SE LLEVEN DEL GUSTO

Aunque ya hemos recordado que las normas ortográficas académicas han eliminado algunas tildes diacríticas poco coherentes, como la del adverbio solo o la de los pronombres demostrativos, conviene recordar que la supresión de estas tildes se ha quedado ahí. Los monosílabos que la llevaban la siguen llevando. Y es que en ellos la tilde diacrítica continúa cumpliendo su función: distinguir un monosílabo átono (que no pronunciamos con intensidad en el habla) de uno tónico (al que sí dotamos de relieve en la pronunciación). No está de más repasarlos en un par de Eñes como colofón a esta serie dedicada a unas novedades ortográficas que ya van sumando años, pero que todavía no hemos asumido del todo.

Los pronombres personales él y  son tónicos y por esta condición deben llevar una tilde que los distinga de sus pares átonos: el (artículo determinado), mi y tu (adjetivo posesivo).

El pronombre reflexivo  comparte su forma y su tilde diacrítica con el adverbio de afirmación  en contraste con las formas átonas de si (conjunción condicional o nombre de la séptima nota de la escala musical). Hagamos un inciso necesario para recordar que el pronombre personal ti no lleva tilde. Sin duda es tónico, pero no existe ningún otro ti del que tenga que distinguirse.

En cambio, el pronombre personal te es átono y la ausencia de tilde lo distingue del sustantivo tónico  (infusión cuyo nombre es un préstamo procedente del chino te).

No se deje llevar del gusto, ni por exceso ni por defecto; coloque las tildes donde son necesarias y solo cuando son necesarias.

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

14-4-19

¿DEBE MARCARSE  EL ACENTO A LOS ACRÓNIMOS?

El joven periodista Neulyn González,  recién iniciado,  muestra un interés por los asuntos del lenguaje que no es común  en otros profesionales de este tiempo, aun entre los que se dedican o quieren dedicarse a una actividad –la comunicación- cuyo instrumento de trabajo es el idioma.

El acucioso redactor del diario Hoy ha preguntado a esta columna si a  los acrónimos se les marca o no el acento. El tema resulta  muy pertinente. Acrónimo  es un vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, constituido por el principio de la primera y el final de la última. Ejemplo: motel (motor + hotel); Inespre (Instituto de Estabilización de Precios).

También se forma a partir de siglas, con las que se origina un vocablo que puede pronunciarse como una palabra: sida (síndrome de inmuno deficiencia adquirida).Similar caso es el vocablo Unesco, de la sigla en inglés de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Tanto “sida” como “Inespre” y “Unesco” son voces llanas  terminadas en vocal y de acuerdo a las reglas de  nuestro idioma no llevan  tilde.

La nomenclatura gremial, caso dominicano,  ofrece diversidad  de ejemplos de palabras formadas  por la fusión de los componentes de un nombre pluriverbal: Sitracode, Sitramiches, Conatra (Confederación Nacional de Organizaciones del Transporte) Fenatrano (Federación Nacional de Transporte Nueva Opción), Asodemu. Todos estos acrónimos  han originado una palabra llana terminada en vocal, a la que no le marca el acento. Tampoco se tilda  Faprouasd, por ser una voz aguda terminada en la consonante “d”.

Diferente ha de pasar con los acrónimos  que terminen en vocal acentuada: Amaprosán (Asociación de Mayoristas de Provisiones de Santiago), Astrapú (Asociación de Transporte Público), Unachosín (Unión Nacional de Choferes Sindicalizados Independientes). Se acentúan como agudas terminadas en –n y en vocal.

De acuerdo a su terminación, y el tono en que se pronuncian, requieren la marca gráfica del acento los acrónimos: bonogás, Tropigás y todos los formados con el vocablo gas al final. Por igual los acrónimos de Industrias Banilejas: Indubán, y de Central Nacional Movimiento Choferil del Transporte,  Mochotrán.

Ortografía

 

La Ortografía de la lengua española, publicación oficial de la Rae y las demás academias de la lengua, señala al respecto lo siguiente:

“En los acrónimos, el acento prosódico  suele recaer en la sílaba que cumple con el patrón mayoritario en español para palabras con esa misma configuración…; no obstante, en aquellos que se han incorporado desde otra lengua puede influir también la acentuación etimológica,  como se ve en láser, voz llana conforme a su pronunciación en inglés, a pesar de que la mayoría de las palabras españolas terminadas en –er son agudas”. (pág. 581).

Del inglés hemos recibido también los acrónimos: cedé (CD, disco compacto), cederrón (CD-ROM, disco para lectura), devedé (DVD, disco con imagen), emepetrés (MP3), elepé (LP, disco de larga duración).

Por  pura gramática española llevan tilde los acrónimos: oenegé (ONG, organización no gubernamental), Indocafé (Instituto Dominicano del Café).

Por el contrario, el  acrónimo  radar (Del inglés radio detecting and ranging,  detección y localización por radio)  no precisa marca de acento porque en español es palabra aguda terminada en consonante diferente de –n y de –r.

La sigla de Organización del Tratado del Atlántico Norte se acomoda al patrón silábico del español y se pronuncia como una palabra: OTAN, unos la pronuncian Otan (como llana)  y otros Otán (como aguda). Los acrónimos escritos en mayúsculas no requieren tilde.

Los acrónimos lexicalizados (funcionan como una palabra) sí llevan tilde, conforme a las reglas del español. Para  más información, consulte a Fundéu (Fundación del Español Urgente).

14-4-19

 

NO DESPERDICIE LAS PALABRAS

La economía verbal  es una condición del buen uso del idioma y no es competencia exclusiva de periodistas y escritores. Es cuestión de todos los hablantes, pero obviamente, a mayor nivel de educación, mayor compromiso  con el empleo adecuado de nuestro idioma.

Vamos a comentar unas locuciones, de uso frecuente, y que la actitud que se tome con éstas  implica hacer buen o mal uso del idioma. Se trata de expresiones que por repetidas no escapan de considerarse viciosas. Tampoco dejan de serlo por el nivel social y cultural del hablante que las emplea. Veamos algunos ejemplos.

  1. De forma y manera. Forma y manera son palabras afines, no es necesario,por tanto, usarlas al mismo tiempo. Algunas personas al hablar en público suelen emplear tal locución adverbial  a modo de conclusión de su discurso: «De forma y manera que en lo adelante hagamos las cosas de este modo». Basta con decir: De  manera que estas son mis recomendaciones. O también: Lo encontré de  forma
  2. b) Nada más y nada menos. No siempre que se usa esta expresión se justifican los adverbios. Quien quiera destacar la presencia de alguien en un lugar o una actividad, está bien que lo anuncie con un «Nada menos que…». (Nos acompaña nada menos que el director) Ahora, si usted quiere ser preciso en cuanto a la valoración de un sujeto, emplee el «Nada más…» (Es nada más que un gacetillero).
  3. c) Vuelvo y lo repito. Es expresión muy empleada en la enseñanza. Pero profesores y profesoras, y quienes los imiten en eso, deberán recordar que con decir «Repito…» ha dicho «lo hago de nuevo». (Repito la explicación) (Repito para los que no estaban atendiendo).
  4. d) Resulta y viene a ser. Es frase cómoda para enlazar elementos en el discurso narrativo, pero ¿para qué usar «viene a ser» si ya empleamos «resulta…»? Ahorre palabras. Pero es lícito emplear “viene a ser” ( Resulta que ahora Roberto es un héroe) (Eso viene a ser un robo).
  5. e) Mas sin embargo. Muchos creen que la conjunción adversativa «mas» (sin tilde) no puede valerse por sí misma y la recuestan de otra conjunción, «sin embargo», pero cada una puede andar sola. Lo mismo que si fuera «pero…» que tampoco requiere de «sin embargo» para expresar «adversidad». (Dice que me quiere, mas no lo demuestra) (Dice que me quiere, sin embargo no lo demuestra).
  6. f) Yo tengo un amigo mío. ¿Lo ha oído? Hay a quien no le basta con decir «Yo tengo un amigo que es escritor» o «Un amigo mío es escritor”.
  7. g) Hace diez años atrás. La usan hasta escritores y líderes políticos. Pero ¿para qué ese «atrás»? Si la forma verbal «hace», en pasado, indica que ya pasó y por tanto ese tiempo está “atrás”.
  8. h) Vuelve y comienza. Para nada es necesario el «vuelve» si como quiera se tomará el comienzo de la actividad que se había intentado, como por ejemplo, cuando un estudiante lee algo en clase, lo hace mal y el profesor le pide que lo haga de nuevo con el «vuelve y comienza». Bastará con «comienza…».
  9. i) Te llamo para atrás. Qué horror, gente considerada estudiada de “llamar para atrás”. Bastará con decir “te llamo”, “dígale que yo lo llamo” (y hasta el yo sobra).

No tema usted a ahorrar palabras, el ahorro es bueno.

Bacano, accionariado, establishment/*estabilishment, filial/filiar, alimentaria/alimenticia

Por Roberto E. Guzmán

BACANO

“. . .corte de pelos o pelada BACANA. . .”

Los dominicanos son prolijos en la creación de nuevas voces o en añadir nuevas acepciones a voces que se hacen de moda, es decir, que se usan con mucha frecuencia. Eso que se acaba de escribir es algo que ha sucedido con la voz del epígrafe.

Esta voz se utiliza también en Ecuador y Colombia. En esos dos países solo sirve para expresar, “chévere, estupendo” y la usan los jóvenes. Además de esa significación, en República Dominicana la voz tiene dos acepciones más.

Referido a persona, en República dominicana es, “extraordinaria, que sobresale por su inteligencia o por sus grandes habilidades para algo”, así mismo relativo a persona es, “que va a la última moda”.

No hay que extrañarse si en el habla, algunas personas, sobre todo jóvenes, se oye que utilizan la voz bacano/a para aludir a otras cosas. Pueden usarlo para referirse a alguna cosa que funciona bien.

Como una rareza puede mencionarse que bacana en tanto nombre femenino, es un “jolgorio, alegría”. Diccionario de dominicanismos (2002:31). Otra rareza es bacanería, para expresar que algo es una chulería. La creatividad no se detiene ahí, pues en otro diccionario se encuentra bacana con la significación de “charla desenfrenada, bulla grande”, que fue como lo consignó Brito en su Diccionario de Criollismos (1931). Bacano se halla también asentado como “alegre, resuelto, animoso”. Diccionario de dominicanismos (2010:29).

 

ACCIONARIADO

“. . .intención del gobierno de vender una parte del ACCIONARIADO. . .”

No es algo realmente censurable que alguien se equivoque en la selección de la palabra certera con respecto a vocablos que pertenecen a un léxico de alguna ciencia específica, sobe todo, si quien escribe no es un especialista en esa rama del saber.

La palabra accionariado representa al conjunto de accionistas de una sociedad. Accionista, a su vez es el dueño de una o varias acciones. Una acción es entonces una de las partes en que se divide el capital de una empresa y el título que acredita su valor.

Es necesario volver a la palabra accionariado. Es el conjunto, es decir, el agregado de varias personas. No cabe que conforme con la redacción se vendan las personas en conjunto; eso no es posible; tampoco es posible que se vendan individualmente. Lo que sí puede venderse es una parte de las acciones -o todas- de las que forman el capital de esa empresa.

Hay que ser cuidadoso al escribir para el gran público porque este tipo de error puede inducir a muchos lectores a imitar este mal ejemplo.

 

ESTABLISHMENT – *ESTABILISHMENT

“. . .unidos por miles de hilos al ESTABILISHMENT. . .”

Las voces extranjeras, son voces extrañas que confunden a muchas personas. Esto así porque son ajenas a la naturaleza y condición de la lengua española. Esas son voces que lo más sano es evitarlas, aunque sea al precio de utilizar un rodeo o una perífrasis, esto es, que haya que emplear varias palabras para expresar lo que el anglicismo significa.

La palabra inglesa que ha sido adoptada -que no adaptada- con su grafía de origen en el seno de la lengua española por los mentores del buen decir y mejor escribir, ha entrado en forma cruda.

En el Diccionario de la lengua española esta voz significa, “Grupo de personas que ejerce el poder en un país, en una organización o en un ámbito determinado”.

Esta no es la acepción que recoge el Merriam-Webster´s Dictionary. En este puede leerse algo que traducido corresponde a “grupo social, económico y político de líderes que forman una clase gobernante”. Puede aceptarse como “grupo que controla, predominante, dominante”. No hay que extrañarse si alguna persona entiende que es una elite en el poder, de cualquier género de poder que este sea.

De todas formas. Se espera que quien incluya un voz extranjera en una redacción en español lo haga de modo responsable; es decir, que se acomode al uso culto. En este caso debe ponerse en letra cursiva y reproducirlo de manera exacta, sin distorsionar la grafía.

Con respecto a la acepción, no hay que ceñirse a lo que la voz significa en la lengua de la cual procede. Puede muy bien redactarse una acepción que se ajuste al uso en la lengua en que se la acepta.

 

FILIAL – FILIAR

“. . .el amor FILIAR de los padres. . .”

“. . .el amor FILIAR ha de estar atravesado. . .”

Filial es un adjetivo que transmite la idea de vínculo de hijo con el padre. Por extensión ha llegado a relacionar el vínculo entre una entidad dependiente de otra principal.

Filiar, por su parte, indica que se toman los datos personales de alguien. El verbo afiliarse, pronominal, señala que la persona se inscribe o incorpora a una organización o en un grupo.

Es fácil sacar la conclusión de que en la cita debió aparecer el amor filial que existe entre padre e hijos. Las dos palabras pertenecen a la misma familia en el latín.

 

ALIMENTARIA – ALIMENTICIA

“. . .la transformación de la industria ALIMENTICIA. . .”

Alimentaria es un adjetivo sin secreto, posee una acepción tradicional en la lengua, “Perteneciente o relativo a la alimentación”.  La segunda acepción que figura en el Diccionario de la lengua española es, “Propio de la alimentación”. Esto es, “De la alimentación o de los alimentos”. Gran diccionario de la lengua española.

Alimenticio es adjetivo también que se define, “Que alimenta o tiene la propiedad de alimentar”. “Perteneciente o relativo a los alimentos o a la alimentación”. Estas acepciones son del primer diccionario citado más arriba. Es igual que decir que “Se aplica a lo que alimenta. . .” Esa última es una parte de la definición del Diccionario de uso del español (2007:138), Más concreto todavía, alimenticio es que sirve para alimentar.

Si se piensa y se analiza el asunto, la industria no es la que alimenta. Los ejemplos en los dos primeros diccionarios antes citados coinciden para usar “alimentaria” en el ejemplo de uso, allí se lee, “industria alimentaria”.

Luego de todo este ejercicio para separar las dos palabras, hay que considerar la realidad en la lengua. El uso se mueve hacia considerar las dos palabras del título -alimentaria, alimenticia- como sinónimas. Conceder la preferencia a uno u otro en los casos de la redacción específica dependerá en gran medida del uso del país. Esto es algo que va contra lo que se entiende por norma, pero que sigue la evolución de la realidad palpable en la lengua.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Matatán, *más optimas, basamentar, sottovoce/*a soto voice

Por Roberto E. Guzmán

MATATÁN

“. . .son muchos los individuos que interiorizan tanto en su registro mental que son MATATANES…”

Matatán es una voz dominicana. Los dominicanos pueden orgullosamente reclamar la paternidad de esta. Este matatán tiene femenino, matatana.

De acuerdo con lo que el Diccionario del español dominicano (2013:453) recoge, es, “Persona considerada superior por tener una cualidad en su máximo grado”.

Vale la pena que se abunde aquí sobre algunos aspectos de esta voz. Uno de los aspectos es la redacción de la acepción en la parte en que se lee “considerada”. Este verbo utilizado de este modo califica la persona, y, al mismo tiempo da a entender que no es la persona quien se considera a sí mismo de esas cualidades, sino que los demás (terceros), son quienes así lo aprecian.

Otra observación acerca de la voz es la sonoridad. Cuenta con tres aes en tres consecutivas sílabas, algo que destaca como fuerte el sonido y realza el atributo de la superioridad del sujeto o la sujeto. Vale la pena que uno se pregunte si hay algo de onomatopéyico en la creación de la voz matatán.

En otras palabras, en la definición del matatán o matatana entran palabras mayores, “superior” y “grado máximo”. Por estas características la persona que recibe este nombre ha de ser respetada, estimada o quizás temida. No ha de olvidarse, sin embargo, que no tiene que ser una persona admirada o respetada por muchas particularidades, pues la acepción es, “por tener una cualidad”.

La acepción que trae el Diccionario de americanismos (2010) es más exagerada, “Persona que, en una jerarquía, está por encima del resto por tener una serie de cualidades en máximo grado”. Repárese en que aquí es en “una serie de cualidades”. Esto hace del matatán un ser excepcional en un conjunto de cualidades positivas y sobresalientes.

 

*MÁS OPTIMAS

“. . .a fin de colocarlo en las *MÁS ÓPTIMAS condiciones. . .”

Óptima es el femenino de óptimo y los dos son superlativos de buena y bueno respectivamente. Este superlativo procede del latín optimus, que significa “bueno en grado sumo”. A decir del Diccionario panhispánico de dudas (2005), “Se usa casi exclusivamente en lengua escrita”. Por esto puede considerársele de uso en el español culto.

Por su naturaleza de superlativo, óptimo/a no acepta marcas de grado de ningún género, por tanto, es incorrecto colocar el adverbio más para modificarlo. Es “Tan bueno que no puede ser mejor”; así lo define el Diccionario de uso del español (2007:2117).

 

BASAMENTAR

“El criterio utilizado para la redacción fue BASAMENTADO. . .”

Este verbo se ha oído en más de una ocasión. Quizás hasta puede reconocerse que lo haya usado en el pasado el redactor de estas notas. Si el verbo tuviera credenciales podría argüirse que tiene base. Y si no tiene base, tiene basamento. Se piensa que no es solo de empleo en arquitectura, de donde parece proceder su asiento debajo de la columna, junto con el pedestal.

La voz del título quizás salió del deseo de alargar la palabra basar y ayudarse con basamento y de allí llegar hasta basamentar. Este verbo no consta en el Diccionario de la lengua española, ni en el Diccionario de americanismos.

Este basamentar no anda completamente sin base. Se examinarán algunas palabras de la misma familia y las definiciones que estas tienen para apoyar su posible legitimación.

En el primer párrafo se desplegó un poco de humor con respecto de la definición que la corporación madrileña de la lengua tiene para basamento. De ahora en adelante se verán las acepciones de otros diccionarios y la evolución de estas de algo material hacia algo conceptual.

Ya en el año 2000 en el Diccionario del español de Cuba (2000:63) basamento se define así, “Fundamento teórico en el que se basa un plan, proyecto, etc.” El Diccionario del español dominicano (2013:77) trae el verbo basamentar caracterizado del modo siguiente, “Establecer la base o fundamento de una cosa”. Conforme con lo que aparece en ese diccionario pertenece al registro culto, formal.

De la manera en que se ha utilizado el verbo basamentar en el texto citado, se nota que se hace según las definiciones de los dos últimos diccionarios citados. Por la categoría a la que pertenece el uso, quizás es justo calificar el verbo, el adjetivo derivado y el nombre como legítimos en el español dominicano, aunque no sea un producto para exportación. Todos los hablantes tienen derecho a exponer sus criterios, siempre y cuando estos tengan basamento.

 

SOTTOVOCE*A SOTO VOICE

“Ni tampoco aprobará *A SOTO VOICE. . .”

Es una pena que con tanta frecuencia las personas que escriben artículos bien documentados, al utilizar algunas voces extranjeras incurran en errores. Somos conscientes en que no todas las personas tienen que saber o entender lenguas extranjeras. Lo más sano es que si un redactor no está seguro de algo en lengua extranjera recurra a procurar ayuda, de cualquier índole que esta sea. Con el recurso que existe en los tiempos actuales es muy fácil hacerlo por medio del internet. Además, si un escritor no está seguro de algo, no lo use, busque un sinónimo o equivalente.

En la cita nada le salió bien al redactor. Este italianismo no admite que se coloque preposición alguna delante. En italiano es sotto voce y representa la idea de “en voz baja” en español. En italiano es con doble T /t/. NO es voice, pues esa palabra pertenece al francés y, sí en esa lengua es voz; en italiano es voce.

El autor de estos comentarios hace muchos años escribió sotto voce en dos palabras, pero ahora parece que se acostumbra a hacerlo en una sola palabra, de acuerdo con lo que se lee en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) están admitidas las dos formas.

En inglés continúan escribiéndolo en dos palabras y tiene el mismo significado que en español y añaden que en el campo de la música es, “de modo apenas (escasamente) audible”. Dioctionary of Borrowed words (1991:278).

© 2019, Roberto E. Guzmán

Bemberria, tez – tés, «knowhow», abocinar

Por Roberto E. Guzmán

BEMBERRIA

“. . . como los demás ciudadanos a la BEMBERRIA adheridos. . .”

Esta bemberria es un dominicanismo por su formación y su significado. Es una voz más que se suma a las muchas que los dominicanos tienen para aludir a celebraciones, fiestas, bebentinas, “bullangería”, y festejar.

La bemberria es una “juerga en la que la diversión principal es el consumo de bebidas alcohólicas”.  Diccionario del español dominicano (2013:85).

En otras obras acerca del español dominicano definen la bemberria como parranda entre amigos. Chercha. No puede negarse que la bemberria es una parranda. Es una fiesta en la que se bebe, se baila y disfruta, pero desordenadamente. Los rasgos que se copiaron en las anteriores definiciones son sacados de varias obras. Se extrajeron con la intención de subrayar algunos rasgos y avanzar una teoría al respecto.

Se cree que la bemberria implica ruido, de allí que tenga ese nombre que se conjetura que tiene relación con bembe, es decir, labios (gruesos) porque en esa fiesta hay mucho ruido. En ellas se bembetea, esto es, se habla mucho.

En Puerto Rico tienen una voz semejante hasta cierto punto con la que se estudia aquí, bembería cuya acepción es “juerga, jolgorio, diversión”.

Para dar a entender que una persona se va de juerga, usando esta palabra los dominicanos lo harán con la expresión, “meterse en bemberria”.

 

TEZ – TÉS

“. . .un Santa obeso y de TÉS blanca. . .”

No se sabe hasta dónde puede llegarse en esto de escribir de modo equivocado palabras que pertenecen al léxico tradicional de la legua española.

Es cierto que como se ha escrito antes, son las palabras que no pertenecen al vocabulario corriente las que provocan la mayor cantidad de problemas con su ortografía.

Las dos palabras que figuran en el título de esta sección pertenecen al idioma español. Té es una palabra cuyo plural es tés, como apareció en la cita. Este té es una bebida, una infusión que se hace sobre todo de hojas. En los casos en que estos tés son medicinales se les conoce con el nombre de tisana.

La tez es otra cosa muy diferente. En sentido restringido esta tez es el cutis de la cara y, casi siempre cuando se utiliza se hace para referirse a la pigmentación de esta. Hay que tener en cuenta que es una palabra terminada en zeta /z/, por lo tanto, su plural es teces.

El té es masculino y la tez es femenina. Las dos palabras del epígrafe tienen orígenes disímiles. Té procede del chino y tez del latín.

 

KNOWHOW

“. . . el KNOWHOW acerca de la infraestructura. . .”

La palabreja del inglés hace largo tiempo que anda en boca de los hispanohablantes y hasta en el léxico de los escribientes. Hace largo tiempo también que los hablantes cuidadosos del idioma común encontraron una palabra del español que representa muy bien la idea. Por tanto, no hace falta persistir en la repetición de la voz del inglés.

Lo primero que debe recordarse es que si una persona desea persistir en escribir la voz del inglés debe hacerlo en letra cursiva y con un guion en medio de los dos elementos, know-how.

Si quiere el escritor escribir en español puede hacerlo con una versión que sustituya la voz del inglés por un equivalente adecuado.

El know-how es: “Conjunto de conocimientos técnico y administrativos que son imprescindibles para llevar a cabo un proceso comercial y que no están protegidos por una patente”. Gran diccionario de la lengua española (2007). Esa es la descripción del concepto en economía.

El Diccionario panhispánico de dudas (2005) explica muy bien el asunto. “Saber hacer” es un locución nominal que significa “habilidad para desenvolverse con tacto en cualquier situación”. Ese es el sentido lato. En el campo artístico, científico o empresarial es: “Conjunto de conocimientos y técnicas acumulados, que permite desarrollar con eficacia una actividad. . .”

Como se acostumbra a decir en el habla popular, con la locución saber hacer “se matan dos pájaros de un tiro”, porque esta locución permite también deshacerse de la francesa savoir faire.

En el lenguaje técnico es el conjunto de detalles prácticos que permiten utilizar un procedimiento, una técnica o una invención. Por extensión es la habilidad adquirida mediante la experiencia, es un conocimiento práctico”.

La expresión nació en el inglés americano en el 1838, que devino de cómo saber hacer algo o alguna cosa. Con la intención de adaptarse a la economía de espacio y a las circunstancias en que se encuentra el sustantivo del inglés, puede traducirse por, “conocimiento, preparación, preparación técnica, técnica, método, método de fabricación, procedimiento industrial”. Diccionario de dificultades del inglés (1976:280).

Quedó demostrado con lo expuesto aquí que no hay necesidad de claudicar ante la locución nominal del inglés y, que existen muchas y muy buenas palabras y expresiones en español para expresar la idea.

 

ABOCINAR

“. . .con crisis reales, simuladas y ‘ABOCINADA’. . .”

Para poder descifrar lo que significa la palabra destacada significa hay que ser dominicano. Esto así porque en español el verbo abocinar es convertir un tubo o cañón en bocina al agrandarlo. Las otras dos significaciones no tienen relación alguna con la palabra bocina.

La bocina dominicana se refiere a una “Persona que transmite las opiniones de otra”. Esta persona por lo general es alguien que trabaja en los medios de comunicación y “repite lo que alguien dice”. No solo lo repite, sino que lo difunde a través del medio en que trabaja, ya sea periódico, radio, televisión o cualquier medio que divulgue lo que ella dice. Diccionario del español dominicano (2013:94).

Hay que hacer notar que en la mayoría de las ocasiones esa “bocina” es pagada, no es una persona (periodista) que repite esas opiniones por convicción, sino porque vende su conciencia.

“Abocinar” termina en tanto verbo que expresa que es algo que se difunde, transmite por medio de esas bocinas, Esas bocinas son las encargadas de contar o decir lo que le conviene a quien paga. Como es de esperarse, casi siempre son los gobiernos los que pagan por estas actividades.

Se hace necesario subrayar que este uso de la palabra bocina es de empleo reciente en el español de los dominicanos y se produce en el ámbito político tal y como era de esperarse. El verbo “abocinar” con esta significación es más reciente todavía y, deriva de la mencionada bocina.

© 2019, Roberto E. Guzmán

 

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

LICENCIAR, DOCTORAR Y BACHILLERAR

Son tres verbos relacionados con el mundo académico, pero quizá poco empleados porque comúnmente recurrimos a construcciones perifrásticas equivalentes al valor semántico de estos vocablos: cursé una licenciatura en Letras; estoy haciendo un doctorado en Matemática; terminé mi bachillerato en la escuela Juan XXIII, Higüey.

Los tres son verbos regulares de la primera conjugación, todos son transitivos (la acción se ejerce sobre algo o alguien) y a la vez pronominales, lo que en la escuela de antes se decía reflexivo (la acción recae sobre quien habla). Fui licenciado, me licencié; Fue doctorado en…, se doctoró en…; Lo bachilleró el colegio… se bachilleró…

Licenciar. Se conjuga como anunciar (licencio, licencias, licencié…) En su condición de transitivo significa “Dar permiso o licencia”. La segunda acepción se refiere a “Conferir el grado de licenciado”, y es transitivo, es decir que es una institución académica que te inviste de licenciado. En la sexta acepción el Diccionario académico agrega las iniciales  “prnl.”, que significan: pronominal. Las antepone a la definición “Recibir el grado de licenciado”.

El infinitivo pronominal adquiere la terminación –se: investirse, bañarse, acostarse, licenciarse, doctorarse, bachillerarse.

El participio de licenciar es licenciado, que tiene significados fuera de lo académico: 1. adj. Dicho de una persona: Que se precia de entendida. 2. adj. Que ha sido declarado libre.3. m. y f. Persona que ha obtenido una licenciatura. Se ha licenciado en derecho.

Parecido a licenciado es el adjetivo “licencioso, sa”, el cual se aplica a persona muy libre, atrevida o disoluta. Desde luego, hay licenciados muy licenciosos.

Doctorar. Este verbo es más estricto en su contenido semántico que los otros dos: “1. tr. Graduar de doctor a alguien en una universidad”. También se usa en tauromaquia. Como es pronominal, se podrá decir entonces: Me doctoré en la Universidad de París, en lugar de “Hice un doctorado…”.

Doctor o doctora es alguien que ha recibido el más alto grado académico universitario, esa persona ha sido doctorado o doctorada. En la forma pronominal: Me doctoro, te doctoras, se doctora.

Bachillerar. No es verbo de uso frecuente entre nosotros, pero aquí está, disponible para quien lo necesite. Solemos decir: hizo el bachillerato, cursé el bachillerato, cuando terminé el bachillerato…Pero no se nos ocurre expresar: Se bachilleró en el liceo Padre Daniel; Antes de bachillerarme…; Me bachilleré en el liceo Amelia Ricart…

Bachillerar se define: “Dar el grado de bachiller a alguien. 2. prnl. Tomar el grado de bachiller”. El participio es bachillerado: Nos hemos bachillerado en la misma promoción. Quien no se haya bachillerado no puede ingresar a la UASD.

Para gusto de las feministas el vocablo bachiller tiene su forma femenina bachillera. Ella es bachillera. Para no exagerar, se recomienda usa la forma bachiller para referirse al grado, como se indica en la definición de bachillerar.

Otras curiosidades relacionadas con este término es que deriva del francés “bachelier”, y este del latín medieval “baccalarius”.

La persona que ha cursado o está cursando los estudios de enseñanza secundaria está en bachillerato y no en el “bachiller”, como suelen expresar los estudiantes de ahora, incluidos los universitarios.

El vocablo bachillerato es el indicado para nombrar los estudios de enseñanza secundaria. Tiene afinidad con la palabra bachilleramiento, que es la acción y efecto de bachillerar o bachillerarse.

(Publicado en El Nacional, domingo 14-4-19)

 

¿DEBE MARCARSE EL ACENTO A LOS ACRÓNIMOS?

 El joven periodista Neulyn González, recién iniciado, muestra un interés por los asuntos del lenguaje que no es común en otros profesionales de este tiempo, aun entre los que se dedican o quieren dedicarse a una actividad –la comunicación- cuyo instrumento de trabajo es el idioma.

El acucioso redactor del diario Hoy ha preguntado a esta columna si a los acrónimos se les marca o no el acento. El tema resulta muy pertinente. Acrónimo es un vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, constituido por el principio de la primera y el final de la última. Ejemplo: motel (motor + hotel); Inespre (Instituto de Estabilización de Precios).

También se forma a partir de siglas, con las que se origina un vocablo que puede pronunciarse como una palabra: sida (síndrome de inmuno deficiencia adquirida).Similar caso es el vocablo Unesco, de la sigla en inglés de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Tanto “sida” como “Inespre” y “Unesco” son voces llanas terminadas en vocal y de acuerdo a las reglas de nuestro idioma no llevan tilde.

La nomenclatura gremial, caso dominicano, ofrece diversidad de ejemplos de palabras formadas por la fusión de los componentes de un nombre pluriverbal: Sitracode, Sitramiches, Conatra (Confederación Nacional de Organizaciones del Transporte) Fenatrano (Federación Nacional de Transporte Nueva Opción), Asodemu. Todos estos acrónimos han originado una palabra llana terminada en vocal, a la que no le marca el acento. Tampoco se tilda Faprouasd, por ser una voz aguda terminada en la consonante “d”.

Diferente ha de pasar con los acrónimos que terminen en vocal acentuada: Amaprosán (Asociación de Mayoristas de Provisiones de Santiago), Astrapú (Asociación de Transporte Público), Unachosín (Unión Nacional de Choferes Sindicalizados Independientes). Se acentúan como agudas terminadas en –n y en vocal.

De acuerdo a su terminación, y el tono en que se pronuncian, requieren la marca gráfica del acento los acrónimos: bonogás, Tropigás y todos los formados con el vocablo gas al final. Por igual los acrónimos de Industrias Banilejas: Indubán, y de Central Nacional Movimiento Choferil del Transporte, Mochotrán.

 

Ortografía

La Ortografía de la lengua española, publicación oficial de la Rae y las demás academias de la lengua, señala al respecto lo siguiente:

“En los acrónimos, el acento prosódico suele recaer en la sílaba que cumple con el patrón mayoritario en español para palabras con esa misma configuración…; no obstante, en aquellos que se han incorporado desde otra lengua puede influir también la acentuación etimológica, como se ve en láser, voz llana conforme a su pronunciación en inglés, a pesar de que la mayoría de las palabras españolas terminadas en –er son agudas”. (pág. 581).

Del inglés hemos recibido también los acrónimos: cedé (CD, disco compacto), cederrón (CD-ROM, disco para lectura), devedé (DVD, disco con imagen), emepetrés (MP3), elepé (LP, disco de larga duración).

Por pura gramática española llevan tilde los acrónimos: oenegé (ONG, organización no gubernamental), Indocafé (Instituto Dominicano del Café).

Por el contrario, el acrónimo radar (Del inglés radio detecting and ranging, detección y localización por radio) no precisa marca de acento porque en español es palabra aguda terminada en consonante diferente de –n y de –r.

La sigla de Organización del Tratado del Atlántico Norte se acomoda al patrón silábico del español y se pronuncia como una palabra: OTAN, unos la pronuncian Otan (como llana) y otros Otán (como aguda). Los acrónimos escritos en mayúsculas no requieren tilde.

Los acrónimos lexicalizados (funcionan como una palabra) sí llevan tilde, conforme a las reglas del español. Para más información, consulte a Fundéu (Fundación del Español Urgente).

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

 

SOLO O ACOMPAÑADO

02 / 04 / 2019

La semana pasada nos propusimos un repaso por algunas «novedades» ortográficas y esta semana nos toca otra supresión de tilde.

Aunque casi todos se quejan, y mucho, de las reglas ortográficas y abogan por suprimirlas (¿?), no hay nada que cueste más esfuerzo cambiar.

Para que nos hagamos una idea, la eliminación de la tilde diacrítica del adverbio solo todavía sigue despertando suspicacias y levantando ampollas. Hay quienes, incluso, han adoptado esta tilde como pendón con cierto regusto a trinchera.

¿Por qué se elimina la tilde del adverbio solo? En primer lugar porque la palabra solo es una palabra llana terminada en vocal que no lleva tilde según las reglas generales en nuestra lengua. Las reglas anteriores, a pesar de esto, imponían el uso de la tilde diacrítica para diferenciar el adverbio solo del adjetivo solo cuando existían dificultades para su interpretación: Los domingos va sólo al cine (‘va solamente al cine’)/ Los domingos va solo al cine (‘sin compañía’).

La actual Ortografía propone aplicar con coherencia las reglas de la tilde diacrítica, que está pensada para distinguir dos palabras idénticas que únicamente se diferencian por su condición de tónicas o átonas. ¿Por qué suprimir la tilde diacrítica en solo? Porque la palabra solo es siempre tónica, independientemente de su función.

Si nos encontramos con alguna ambigüedad, debemos recurrir al contexto; como, por otra parte, hacemos con muchos otros casos comparables. Por ejemplo, no recurrimos a la tilde para aclarar el sentido de bota en El jugador bota la pelota.

Esta novedad ortográfica simplifica la aplicación correcta de la tilde y la hace más coherente. Una excepción menos. Solo hay que pensarlo un poco, solo o acompañado, y empezar a aplicarlo.

 

MENOS TILDES

09 / 04 / 2019

Como hemos recordado en semanas anteriores, la más reciente Ortografía académica suprimió el uso de algunas tildes. Tradicionalmente los llamados pronombres demostrativos masculinos y femeninos (este/a, ese/a, aquel/lla) y sus plurales (estos/as, esos/as, aquellos/as) llevaban tilde diacrítica para diferenciarlos de las mismas formas en función de adjetivos demostrativos. Así escribíamos: Este libro me lo ha regalado ése. Aquél me lo ha regalado esa profesora. En estos ejemplos vemos cómo las formas pronominales ese y aquel llevaban tilde diacrítica y las formas adjetivas (este libro, esa profesora) no.

La razón que ha llevado a la Ortografía académica a proponer la supresión de estas tildes diacríticas es la misma que justificó la supresión de la tilde de solo en función adverbial. Y se trata de una razón bien sencilla: la tilde diacrítica no está concebida para distinguir adjetivos de pronombres o adverbios. Su función es la de distinguir palabras tónicas de átonas, y los demostrativos son siempre tónicos.

Los demostrativos, sean pronombres o adjetivos, son palabras llanas (este/a, ese/a, estos/as, esos/as, aquella/os/as) terminadas en vocal o en consonante –s o palabra aguda terminada en consonante –l (aquel) y, por lo tanto, acomodándose a las reglas generales de la tilde en nuestra lengua no deben llevar acento ortográfico. Como nunca lo han llevado algunas palabras con las que podemos compararlos. El pronombre otro/a (Busca a otra para que resuelva el problema) nunca ha llevado tilde para distinguirlo del adjetivo otro/a (Otra persona más llegó tarde a la reunión).

Las supresiones de tildes que hemos tratado en las últimas Eñes procuran dotar de coherencia a nuestro sistema ortográfico, eliminar excepciones y, en definitiva, facilitar en lo posible su aprendizaje y aplicación cotidiana. La trascendencia de la ortografía para la unidad de nuestra lengua lo merece.

 

DIPTONGOS Y TILDES

16 / 04 / 2019

Uno de los criterios ortográficos que han generado más controversia de la Ortografía académica de 2010 ha sido la supresión de la tilde de, por poner un par de ejemplos, guion o truhan. Este criterio no era nuevo; ya la Ortografía académica de 1999 lo estableció explícitamente. Para analizarlo con detenimiento debemos empezar por saber qué es un diptongo: una secuencia de dos vocales dentro de una misma sílaba (-ie- en cie-lo o -ua- en cuaba).

Las combinaciones de vocal abierta (/a/, /e/, /o/) con vocal cerrada átona (/i/, /u/) o de dos vocales cerradas distintas (/i/, /u/) daban su particular jíbriga. Resulta que, a lo largo y ancho de nuestra inmensa lengua, los hablantes vacilan a la hora de pronunciar estos diptongos; unos los pronuncian como diptongos (guion, truhan) y otros como hiato (gui-ón, tru-hán).

El cocorícamo ortográfico surge aquí. Si las pronunciamos como diptongos, son palabras monosílabas y, según la regla ortográfica general, no llevan tilde: guiontruhan. En cambio, si las pronunciamos como hiato, es decir, separamos las vocales en dos sílabas distintas, son palabras bisílabas y, según la regla ortográfica general, llevan tilde por ser palabras agudas terminadas en vocal: guióntruhán.

La Ortografía académica estableció que estas secuencias de vocales (/a/, /e/, /o/ + /i/, /u/; /i/, /u/ + (/a/, /e/, /o/; /i/ + /u/; /u/ + /i/) siempre se consideraban diptongos a efectos ortográficos, con independencia de que los hablantes concretos las pronunciaran en la misma sílaba o en sílaba distinta. La Ortografía de 1999 lo dejaba a la elección del hablante; la Ortografía vigente establece que esta regla debe aplicarse sin excepciones.

En la próxima Eñe les prometo un repaso por el pequeño grupo de palabras que se han visto afectadas por esta norma. Estar al día evitará que se nos vea el refajo ortográfico.

 

REFAJO ORTOGRÁFICO

23 / 04 / 2019

La Eñe de la semana pasada trataba de la convención ortográfica, ya obligatoria, de considerar como diptongos las secuencias de vocales ai, au, ia, ua, ei, eu, ie, ue, oi, ou, io, uo, iu, ui, siempre que en ellas la vocal cerrada (/i/, /u/) fuera átona. Parece un galimatías, pero no es tan fiero el león como lo pintan: a efectos ortográficos solo afecta a un pequeño grupo de palabras en las que la aplicación de la tilde cambia radicalmente según se consideren bisílabas o monosílabas. Vayamos a la práctica.

Las formas del pasado del verbo criar según la nueva convención ortográfica son monosílabas, puesto que las secuencias -ie- e -io– se consideran diptongos: crie, crio. Se escriben entonces sin tilde precisamente por ser monosílabas; el cambio está en que, hasta 2010, podíamos escribirlas con tilde como bisílabas agudas terminadas en vocal *crié*crió. En este caso están los sustantivos guion y truhan, de uso más común, a los que podemos añadir los más especializados ionpion y prion, y el desusado ruan.

Los pasados de algunos verbos nos traen más ejemplos. Empecemos por el pasado de fiar: El colmadero, que le fio durante semanas, se quejaba así: «Le fie y me quedó mal». Hay ejemplos también en los pasados de huir, freír y reír: Hui antes de que me descubrieran; Frei pastelitos para la picadera; Rio con cada uno de sus cuentos. Más ejemplos, los pasados de guiar, liar piar: Guie a los alumnos por las instalaciones y el profesor los guio a la biblioteca; Lie la ropa en un bulto; Se lio un reperpero en la puerta; Me dio un boche y no pie; La cigüita pio al amanecer.

Ya conocemos la norma, ahora solo nos falta tenerla presente y revisar nuestros escritos para que no se nos vea el refajo ortográfico.

 

Argolla, inobservar, embestida/*envestida, bebedera/bebedero

Por Roberto E. Guzmán

ARGOLLA

Una argolla es un aro y, este es una circunferencia. De acuerdo con el diccionario oficial de la lengua una circunferencia es una “curva plana y cerrada cuyos puntos son equidistantes de otro situado en su interior llamado centro”.

En el argot beisbolero de los dominicanos la palabra “argolla” tiene una significación especial que comparte con Cuba y Nicaragua; es una “anotación de cero en una entrada”. Del modo en que se copió es como aparece en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias.

La forma de la argolla se parece mucho o es igual a un cero si esta se hace perfecta en su forma. De allí es de donde los dominicanos y otros hablantes de español americano se han aprovechado para usarlo en los juegos de beisbol, para expresar que una entrada terminó sin anotación.

Se recuerda con claridad que en las narraciones y los comentarios sobre béisbol algunos profesionales decían, cuando un equipo no anotaba ni una carrera durante un partido completo, que a ese equipo perdedor con cero carrera en su haber le “habían colgado nueve argollas”.

Lo que se ha expuesto en esta sección no significa que la palabra argolla no tenga otros significados específicos en el habla de los dominicanos. Se usa también para mencionar el anillo de compromiso o de matrimonio (alianza). Así mismo, es el pendiente (arete) en forma de aro.

No cabe duda de que los aficionados al béisbol en República Dominicana se sentirán muy contentos y conformes si se incluye esta “argolla” en los diccionarios de español dominicano con el significado de cero anotación en una entrada y “nueve argollas” para un partido de ese deporte sin anotación de carrera.

 

INOBSERVAR

“. . .sino que además INOBSERVA el principio de . . .”

A veces el lector se sorprende cuando “se topa” con algún término que resulta familiar y, luego cuando busca confirmar en el diccionario oficial para comprobar si este es reconocido en el español internacional no lo encuentra.

Lo que se describió en el párrafo anterior es casi lo que ocurrió con la utilización del verbo inobservar. Parecía conocido, pero algo advertía que no estaba totalmente acreditado.

Solo los diccionarios de uso registran el verbo inobservar. El Diccionario del español actual, que lo cataloga como verbo transitivo trae, “Faltar a la observancia [de un precepto (cd)]”. (1999-II-2643). Otro diccionario que recoge el verbo es el Diccionario de uso del español, “No observar un precepto, una ley, un reglamento, etc.” (2007-I-1652). Uno puede observar que, en los años transcurridos entre la edición de un diccionario y otro, el ámbito de acción del verbo se ensanchó. En Argentina se utiliza el adjetivo “inobservado -da”, 1 “Que no se observa”. 2 “Que no se cumple o respeta”. Diccionario integral del español de la Argentina (2008:982).

En todos los casos, menos uno, los ejemplos reproducidos en los diccionarios pertenecen al ámbito jurídico, pues se relaciona con el verbo observar en tanto “Guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena”.

En francés tienen varias voces de la familia de inobservar, inobservable, inobservance, inobservation, inobservé, ée. Algo parecido sucede en inglés, inobservance, inobservant. Otro tanto ocurre en portugués, inobservado, inobserváncia, inobservante, inobservável. Tal y como puede notarse existe bastante material en otras lenguas que hacen pensar que como en latín existían voces de esta familia, no es aventurado predecir hoy que un día el verbo estudiado aquí hará su entrada oficial en el español común, corriente, internacional, aceptado y positivamente sancionado.

 

EMBESTIDA – *ENVESTIDA

“. . .esto no siempre era suficiente para evitar la ENVESTIDA de los servicios de espionaje. . .”

Es una historia antigua el asunto de la pronunciación de la uve /v/ y de la be /b/. Muchos de los lectores de esta columna no tuvieron que pronunciar las dos de modo distinto como sucedía en los años en que el autor de estos comentarios asistió a clases de educación intermedia y secundaria.

Las letras son signos gráficos y también son sonidos. En español por fortuna se tiene una ortografía casi fonológica. El español cuenta con veintisiete signos y los fonemas son veinticuatro. Las razones que explican que haya más signos que sonido son básicamente históricas.

Las letras B y V representan un sonido único. Lo que en realidad orienta para saber cuándo se debe utilizar en la ortografía una u otra de estas letras es algo que llega al escribiente por medio de las lecturas asiduas. La lengua consagró una letra u otra en la grafía de las variadas palabras siguiendo la pauta de la historia de la lengua por orientación etimológica

Algo que ayuda en los casos de dudas es llegar a las demás palabras de la misma familia de la palabra sobre la cual se vacila pero que son mejor conocidas por quien escribe. Eso permitirá que se encuentre la representación correcta.

Las dos letras que son el centro de atención de esta sección persisten en el abecedario español  por tradición que se remonta al latín. Hay que advertir que no siempre se siguió al latín en esto, porque el uso también imprimió su huella. Todavía en las aulas se habla de la B de burro y la V de vaca, No hay que sentirse mal por ello, pues en inglés para evitar confusiones tienen la V de Víctor.  La uniformidad en el sonido de las dos letras mencionadas pone a los hispanohablantes en desventaja cuando se refiere a la pronunciación de lenguas extranjeras en las que sí existe la diferencia.

La embestida es la acción y el resultado de embestir. Esencialmente el verbo embestir es lanzarse contra una persona o cosa con violencia. Extendió su campo semántico para los casos en que una persona se dirige a otra con brusquedad para pedirle algo. Posee acepciones en náutica, en tauromaquia y en el léxico militar. No se puede pedir que todos los articulistas sepan etimología, pero sí que sepan ortografía.

 

BEBEDERA – BEBEDERO

“¿Por qué su BEBEDERA de alcohol?”

Las dos palabras son muy conocidas en el ámbito internacional del español. Las dos se examinarán aquí para que se note el curso histórico que han recorrido y cómo algunas acepciones se impusieron antes que otras.

El orden de las acepciones para bebedero, ra se remonta a la edición del 1956 del Diccionario de la lengua española. Primero el agua potable de buena calidad; luego el recipiente, más adelante el abrevadero para aves, etc.

La vida moderna introdujo el bebedero eléctrico de los parques, escuelas y edificios públicos. El hábito de beber con frecuencia o en exceso bebidas alcohólicas trajo a los diccionarios una acepción para esa rancia costumbre.

En la actualidad diez países americanos de habla hispana entienden y usan la palabra bebedera para mencionar la conducta repetida de ingerir bebidas alcohólicas con ese nombre.

Los bebederos han progresado. Al principio fueron solo los de las aves, luego los del ganado, hasta llegar a los mencionados antes para humanos en parques, escuelas y edificios públicos. Comenzaron como fuentes naturales; luego pasaron a ser los surtidores eléctricos.

En República Dominicana un bebedero es una, “Máquina eléctrica que enfría y dispensa agua potable desde un botellón”. Del mismo modo es el “Lugar donde se reúnen los amigos para tomar bebidas alcohólicas”. La última es una acepción que no consta en el Diccionario de americanismos (2010). Sí consta en el Diccionario del español dominicano (2013:83).

© 2019, Roberto E. Guzmán

Caliesaje, distrital, intrusivo/a, sacar filo

Por Roberto E. Guzmán

CALIESAJE

“. . .cuando, con CALIESAJE, exclusivo y excluyente. . .”

Esta es una voz del habla de los dominicanos por todos los costados. Es así por su formación y su significación. Es dominicana, no obstante que el origen proviene de una voz extraña a la lengua española; ese origen es el que la tradición se ha empeñado en asegurar. Se examinarán todas las voces de esta familia porque como se entenderá más adelante, esta ha procreado una descendencia numerosa.

  1. Emilio Rodríguez Demorizi calificó de “palabra misteriosa” a la voz calié que se encuentra en el origen de caliesaje. Calié es “espía, delator”. La explicación tradicional para la voz calié es que esta proviene del criollo haitiano kaye cuyo acento va sobre la letra E /e/ que corresponde al francés cahier, que es cuaderno en español; porque -continúa la tradición- los espías haitianos andaban con un cuaderno anotando los nombres y direcciones de los desafectos al dominio haitiano sobre la parte este de la isla de La Española.

¿Cuánto de esto puede ser verdad? Se duda de esta explicación, pues en esa época las personas capaces de escribir eran muy pocas; sobre todo si se tiene en cuenta que la tasa de analfabetismo en la isla entre los años de 1822 a 1844 era altísima. Con esta explicación puede descartarse la explicación del origen de la voz calié.

De un modo o de otro a un espía delator o persona del espionaje político en la Era de Trujillo se le conocía con el nombre de calié, el plural es calieses. La gama de calieses iba desde el informador hasta el represor, torturador.

El caliesaje era el espionaje. Puede notarse que las terminaciones de las dos palabras -caliesaje espionaje- es la misma -aje. La voz refiere la actividad a la que se dedicaban los calieses. La formación de la palabra tomando como base la voz calié se ajusta a los cánones de la lengua española.

El caliesaje era el espionaje que existía en esa época que revestía las características de un régimen dictatorial. Estas voces pertenecen al español dominicano de modo exclusivo.

 

DISTRITAL

“. . .por su opinión contraria a la creación de otro ayuntamiento o junta DISTRITAL. . .”

Casi puede escribirse que la voz del título está a punto de entrar en el diccionario oficial de la lengua. La aseveración anterior viene del hecho de que no figura en la nómina oficial de palabras reconocidas, aunque sí se encuentra en el Diccionario de americanismos (2010) donde se asegura que es de uso en diecisiete países de América.

Si se considera la cantidad de personas hablantes de español que viven en esos países, así como la extensión territorial de estos, podría escribirse que la ausencia de esta voz del lexicón oficial es una injusticia.

No es un secreto el origen de la voz distrital, pues por su formación se vincula con toda facilidad con la palabra distrito. El sufijo -al es propio de los adjetivos que indican relación. En el diccionario mencionado aquí por su nombre se asienta que es una voz del ámbito culto; por tanto, hay más razón aún para que se la consagre en el sanctasanctórum de la lengua española.

El Diccionario del español actual (1999-I-1648) califica el uso de raro, pero asienta la voz, “De(l) distrito”. El Diccionario de uso del español (2007-I-1066) también recoge la voz. Es prudente que se recuerde la acepción oficial de la Real Academia para la palabra distrito, “Cada una de las demarcaciones en que se subdivide un territorio o una población para distribuir y ordenar el ejercicio de los derechos civiles y políticos, o de las funciones públicas, o de los servicios administrativos”.

Las herramientas modernas que existen en el mundo actual permitirán evaluar si el uso aún es raro, como se aseguraba en el año 1999, a pesar de que se conoce la voz en tantos países de Hispanoamérica.

 

INTRUSIVO/A

“,  , . una inconsistencia provocó una inspección más INTRUSIVA. . .”

“. . . utilizando sistemas de inspección no INTRUSIVOS. . .”

Este vocablo ha llegado al español de las riberas del inglés. En esa lengua es intrusive. En esa lengua posee varias acepciones. No todas han pasado al español. Una de ellas es, “caracterizado por intrusión. Otra es, introduciéndose donde no es bienvenido o invitado. Este intrusivo del inglés desempeña las funciones de nombre y de adverbio en esa lengua.

Según parece el Diccionario de la lengua española no ha tenido tiempo de ocuparse del vocablo en español. El Diccionario de uso del español (2007-I-1678) reconoce a intrusivo en su función de adjetivo, “Que implica intrusión”. La intrusión es una acción de introducirse indebidamente una persona en un lugar. Con relación a cosas es introducirlas en el seno de otras.

La redacción del Diccionario del español actual (1999-II-2687) se sirve de la noción de intrusión para caracterizar el adjetivo, “Que ha penetrado por intrusión”. En inglés, así como en español, este intrusivo tiene una acepción en geología.

En los ejemplos que se reprodujeron al principio de esta sección la voz se utiliza con respecto a métodos o sistemas que penetran, se entrometen o invaden en el campo de una actividad. El tiempo dirá si llegará el día en que el uso imponga esta nueva voz que no es completamente extraña a la lengua.

 

SACAR FILO

“Las mentes descabelladas que pretenden SACAR FILO político a la situación . . .”

Al principio se pensó que esta locución verbal era exclusiva del habla de los dominicanos. Pero no es así en realidad, pues como muchas otras palabras y locuciones, los dominicanos las comparten con los cubanos.

En el Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:204), se define la locución como usada para, “Aprovechar una situación para sacarle provecho a algo”. La locución viene avalada en ese diccionario con un ejemplo tomado de un artículo de la prensa diaria de Santo Domingo.

La documentación de la misma locución, pero en Cuba, aparece en el Diccionario ejemplificado del español de Cuba (2016-I-521), donde consta en tanto, “Aprovechar al máximo una oportunidad que se presenta”.

A pesar de que la redacción en ambos diccionarios no es idéntica, la idea que subyace en ambas es la misma. El verbo que introduce las dos interpretaciones es el mismo, “aprovechar”. Una “situación” es lo que se aprovecha en República Dominicana; en Cuba es una “oportunidad”.

Por medio de la lectura de estas similitudes se comprueba una vez más la coincidencia que se encuentra con mucha frecuencia entre estas dos islas, sus habitantes, su habla y sus costumbres.

© 2019, Roberto E. Guzmán