Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

Ortografía

El apellido, esa parte del nombre propio que nos identifica como miembros de una familia, por su rol de antropónimo debe escribirse con mayúscula inicial, aunque esté expresado con sustantivos tan comunes como madera, puente, puerta o mesa, río, mata.

Por sus mismos orígenes, algunos apellidos han adquirido la preposición /de/ (de León); otros llevan además los artículos –la o -el, según el género (de la Cruz, del Castillo); y también unos llevan el artículo –la antepuesto (La Luz, La Guardia).

Con frecuencia vemos apellidos escritos con la preposición en mayúscula y en algunos casos lo propician los portadores de ese nombre familiar (De Castro, De Óleo). Pero aún más, algunos colocan mayúscula al artículo –la,  en apellidos que llevan este vocablo entre la –de y el sustantivo (De La Cruz, De La Rosa). ¿Procede poner mayúsculas en las preposiciones y los artículos de los apellidos?

La Ortografía de la lengua española, publicación oficial de la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española, indica al respecto que si un apellido español comienza por preposición, o por preposición y artículo, estos se escriben con minúscula cuando acompañan al nombre de pila: Fernando del Campo, Luis de Torres, Juana de la Rosa; pero, si se omite el nombre de pila, la preposición debe escribirse con mayúscula: señor De Torres, De la Rosa, Del Campo… (Edición 2010, pág. 467). Cuando se invierte el orden de nombre y apellido, como para archivo o referencia bibliográfica, y el apellido precede al nombre de pila o se prescinde él, se empleará mayúscula inicial en la preposición. Ejemplo: De la Rosa Carpio, Ramón; De León, Osiris; De Castro, Aníbal.

Los apellidos que empiezan por artículo /La/, que no son muchos, deben escribirse siempre con mayúscula inicial, vayan o no acompañados del nombre: calle La Guardia, Pedro La Guardia; Milton La Hoz, señora La Hoz, José La Luz, Horacio La Madrid. Lo mismo va para los apellidos: La Torre, La Vega, La Rubia, La Parra, La Huerta, La Calle, La Blanca, La Merced…

El aeropuerto local de Nueva York ha sido nombrado La Guardia en honor al alcalde Fiorello La Guardia. Una calle en Santo Domingo se denomina La Guardia, igual que una ciudad de España. En cada caso La/ en mayúscula.

Procede insistir en el detalle relativo a los apellidos que llevan preposición y artículo, y reiterar que estas dos partículas se escriben con minúscula si van junto con el nombre: Félix de la Rosa, Santiago de la Cruz, Rosa Francia de la Mota, Laura de la Nuez, Jacinto de la Concha, Félix de la Vega, don Quijote de la Mancha.

Los apellidos que llevan preposición y artículo masculino (el) se someten, como en cualquier expresión común, al fenómeno llamado contracción: de + el se trueca en –del. En este grupo entran: del Toro, del Castillo, del Cristo, del Rosario, del Monte, del Pino, del Risco, del Río. Cuando se mencionan sin el nombre de pila asumen la mayúscula en /Del/: Del Toro, Del Castillo…

Provocan mucha tentación para ser alterados, por gusto o capricho, los apellidos que solo llevan la preposición delante del sustantivo. Las tendencias son a escribir la –d con mayúscula (De Camps, De Castro…) o colocar un apóstrofo D’, como ha hecho mi apreciada colega Nexcy D’ León, cuyo apellido verdadero es de León. Otros con -d: de Soto, de Torres, de Óleo (sin apóstrofo), de Luna, de Silva, de Dios, de Aza (sin apóstrofo). El sustantivo base del apellido puede estar en plural y, desde luego, el artículo debe concordar: Apolinar de los Santos, Waldo de los Ríos, Bartolomé de las Casas, María Antonieta de las Nieves. La mujer que quiera colocar el apellido de casada a continuación del suyo, si el del marido comienza con la preposición -de, la segunda vez va en mayúscula: María López de De León, Rebeca Núñez de De Peña, Petra de Del Castillo.

10/10/2020

Los prefijos son elementos que colocados delante de una palabra dan origen a una nueva (re + formar: reformar). Resultan muy productivos para el enriquecimiento de nuestra lengua. Comparten ese honor con los sufijos, más beneficiosos aun, pues se colocan al final de la palabra y derivan muchas otras (ero+jardín: jardinero, y por igual con los infijos, los cuales llevan la partícula modificadora en el medio (pie+ ec+ito: piecito). El tema ha sido tratado antes en esta columna, pero conviene insistir, sobre todo con los prefijos. Observe, por ejemplo, las distintas formas en que aparece escrito el vocablo referido a un pasado presidente de la República, usando la palaba base precedida del prefijo /ex/. Lo he visto de todas estas formas: ex Presidente, ex presidente, ex–presidente ex–Presidente, ex/Presidente… pero también de la forma correcta: expresidente. Alguna vez el uso se acomodó a la colocación de /ex/ separada de sustantivos que se refieren a ocupaciones, cargos, parentescos alterables y otras situaciones de las personas. De ahí que aún persista la rutina de colocar el prefijo separado de la palabra base como suele ocurrir en ex presidente.

De acuerdo a la Ortografía de la lengua española, es preferible “asimilar el comportamiento gráfico de ex al de los demás prefijos, de manera que se escriba unido a la base cuando esta sea una sola palabra (exministro, expresidente, excónsul, exnovio, exsuegra, etec) y separado de ella en aquellos casos en que la base sea pluriverbal (ex alto cargo, ex teniente coronel, ex primer ministro…) pauta que ya reflejan los ejemplos reales de uso que se acaban de aportar”. (Ortografía, 2010, pág. 538).

Los prefijos aparecerán soldados a la palabra aunque ésta se haya compuesto con otro prefijo, por ejemplo, reelección está formada por el prefijo /re/ más el sustantivo /elección/, pero resiste la colocación del prefijo anti: antirreelección. Por igual, rector más vice aporta vicerrector, y quien haya salido de ese cargo es un exvicerrector, así también exvicepresidente, con correspondiente femenino ambos.

Del prefijo /anti/ vale apuntar que es un prefijo más y que por tanto se escribe unido a la palabra base y forma una nueva, por tanto escribiremos: antilavado, antinarcóticos, antieconómico, anticorrosivo, antiético, anticiclónica.

Este prefijo presenta una particularidad cuando la palabra a la que precede inicia con mayúscula porque es, por ejemplo, un antropónimo: anti-Trujillo; anti-Peña Gómez, pro-OMS. También se escribirán con guion si la palabra es nombre topónimo: anti-China, anti-República Dominicana…

Conviene recordar que los prefijos actúan a favor de los usuarios de la lengua, ya sea hablada o escrita. Si la partícula se antepone a un verbo crea otro: ante+poner: anteponer; infra+valorar: infravalorar, re+dirigir, poner, tocar, diseñar, fundar, abrir, inventar, escribir,…y muchos verbos, forma otros muchos iniciados con re.

Al sustantivo le resultan amigables los prefijos, por igual sufijos, para reproducirse: contrarreforma, prosalud, antivirus, vicealmirante, teleconferencia, megapuerto, multicentro, megacentro. Prefijos agregados a adverbios originan otros adverbios: ante+ayer: anteayer, súper + bien: superbién. Usted puede agregar el adverbio súper a otros adverbios, aun fuese usted el primero en usarlo: superlejos, supercerca, supertemprano, supertarde. Lo mismo que si lo agregara a un adjetivo: superbello, superfeo, superbueno. Apropósito del adjetivo, es otro socio del prefijo en la constitución de palabras: prohaitiano, progringo, cuasifiscal, suprarrenal, subregional, subacuático, prenatal. Para concluir le recuerdo que /ex/ no se suelda si el nombre al que modifica es pluriverbal. Ejemplos: ex primera base, ex jardinero central, ex sargento mayor, ex arzobispo metropolitano, ex primer ministro, ex vice primer ministro, ex general de brigada, ex procurador fiscal, ex primera dama, ex juez de la instrucción.

 

UNA MISIVA DE CÉSPEDES Y LOS PRONOMBRES LE, LES

17/10/2020

A propósito del artículo “Ortografía de los apellidos que llevan artículo y/o preposición”, publicado el 4 de octubre 2020, nos ha remitido una atenta misiva el doctor Diógenes Céspedes, miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua. A continuación la reproduzco:

Tu artículo sobre la ortografía de los apellidos es el tipo de trabajo que debe divulgarse para escolares, universitarios y público lego. Así pueden recortar el artículo y consultarlo cada vez que quiera. Sigue por esa ruta. Hay dos temas de vital importancia que nuestros escritores, académicos y público general no dominan cuando escriben.

Te los doy para posterior desarrollo: El uso de le y les como pronombres en singular y plural. La gran confusión se produce cuando la anáfora o antecedente está muy alejada como sujeto del complemento o atributo o complemento al que remite le o les. El usuario se pierde y olvida si va el le/les en singular o plural. O cuando aparentemente el sujeto de la oración está tácito o sobreentendido, como en el famoso título del cuento de Rulfo: Diles que no me maten. Los usuarios se comen la ese de diles, que remite a los soldados que van a ejecutar el fusilamiento. Ahora no recuerdo si la anáfora del título de la novela de Matos Moquete, Dile adiós a la época, remite a un sujeto tácito singular o plural; y 2) merece un artículo de divulgación el uso de los pronombres posesivos en plural cuando el poseedor está en singular. Un ejemplo ilustrativo: todas las noches y de día también escucho y veo a los programeros de radio y televisión darles las gracias a los televidentes o radioyentes por permitirles entrar hasta sus hogares. En puridad de lógica semántica los televidentes y oyentes, ni juntos ni por separado tienen hogares. Por lo tanto, hay que decir permítanos entrar a su hogar, aunque el sujeto poseedor esté en plural, pues él solo posee un hogar. Y en caso de que tenga una casa secundaria en La Romana o Jarabacoa, no pueden estar viendo tv simultáneamente en el hogar de esas dos ciudades, porque no tiene el don de la ubicuidad. Este es un artículo que deberá ser muy iluminador para el usuario y con muchos ejemplos de cómo resolver ese asunto, pues no siempre a un poseedor en plural va lo poseído en plural. Saludos cordiales, Diógenes.

 

Le y les

El uso y mal uso de los pronombres personales átonos /le/, /la/, /lo/ y sus formas en plural /les/, /las/, /los/ constituye una piedra de tropiezo. En unas regiones predomina el uso incorrecto de LO, mientras en otras es LA y creo que tanto en España como en América el empleo vicioso de LE afecta a mayor número de hablantes. Le y les corresponden al complemento indirecto (dativo). Por ello, la norma culta del español estándar establece el uso de estas formas para ejercer dicha función, independientemente del género del sustantivo al que se refiere el pronombre: “Hablé con el abogado y le expliqué el caso”. “Le dije a mi esposa la verdad”. El plural LES. Este pronombre se emplea en plural (LES) cuando el complemento al que se refiere también es plural: “Les aseguro que quien cree tiene vida eterna” (Juan 6, 47). “En verdad les digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo…” (Juan 12, 24). En ambos casos, el sujeto hablante (Jesús) es singular y los oyentes (los discípulos) es plural. Si el sujeto hablante fuera plural (nosotros) y el destinatario del mensaje singular, LE permanece en singular: “Le pedimos al Señor que le conceda el descanso eterno…”. “Queremos recordarle a nuestro presidente que las bases del partido siguen aquí abajo”.

 

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

LA ORTOGRAFÍA NO PUEDE COGER LAS DE VILLADIEGO

El vocablo /villa/ es sustantivo común y por tanto se escribe con inicial minúscula, en tanto que /Diego/ es un antropónimo (nombre de persona)  y demanda la mayúscula inicial. Cuando la palabra /villa/ se antepone a otro sustantivo para denominar un lugar, generalmente entra a formar parte del nombre de ese lugar y entonces exige su mayúscula: Villa Francisca, Villa Trina, Villa Mella, Villa Altagracia.

Una villa, en la provincia de Burgos, España, lleva por nombre Villadiego (una sola palabra). Es cabecera del municipio del mismo  nombre. Esta localidad ha dado origen a la expresión “Tomar las de Villadiego” o “Coger las de Villadiego”.

El Diccionario de la lengua española la clasifica como locución verbal coloquial y la define de este modo: “Ausentarse impensadamente, de ordinario por huir de un riesgo o compromiso”.  Otros agregan el detalle de “marchar apresuradamente, huir de un lugar”.

En el habla dominicana es frecuente el uso de la  expresión “Coger las de Villadiego”, y en el uso oral ninguna complicación presenta, sin embargo, al momento de escribirse surgen las vacilaciones. Recientemente, una dama seguidora del expresidente Medina criticó a quienes habiendo sido candidatos a cargos legislativos por el PLD, una vez elegidos “cogieron la de villa Diego”. Así lo escribió y más lógico fuera que escribiera Villa Diego, aunque el lugar se denomine Villadiego.

El periodista español Javier Ramos, en su “blog” Lugares con historia, dedicado a temas   de historia y  geografía, plantea que la expresión aparece por primera vez en La Celestina, la tragicomedia de Calixto y Melibea, de Fernando de Rojas, donde aparece la frase “tomar las calzas de Villadiego”. Agrega Ramos que autores como Francisco de Quevedo y Covarrubias se han preguntado sobre quién era Villadiego. “Sin embargo, es una hipótesis histórica la que asocia la localidad burgalesa de Villadiego con las persecuciones que sufrieron los judíos en la Edad Media, época en la que se convirtió en una villa de asilo. La condición para disfrutar de refugio allí era llevar una vestimenta específica… hay quien afirma que unas calzas amarillas”. Villadiego se sitúa a unos 38 kilómetros al noroeste de la ciudad de Burgos, y fue fundada, según es tradición, por el conde Don Diego Rodríguez Porcelos, en la segunda mitad del siglo IX, algunos años antes de que el mismo emprendiera la gran obra de la fundación o repoblación de Burgos por mandato del Rey Alfonso III el Magno, hacia el año 884. Así se tituló esta villa, bien porque el Conde Diego la fundara o bien porque fuera su dueño y señor. Actualmente, Villadiego cuenta con cerca de 2,000 habitantes y su gentilicio es  villadieguense.  Pudimos comprobar en Internet que la frase que lo alude es empleada para promoción turística. La invitación es a “Tomar las de Villadiego”. Al pronunciarla, como quiera da, pero al escribirla, recuerde: una sola palabra con inicial mayúscula.

Los nombres propios de personas (Diego, Juan, Pedro…) están sujetos como los sustantivos comunes a cambios morfológicos por composición o derivación de palabras.

Ejemplo: dondiego (De don y  Diego) origina  el nombre de una planta  cuyas  flores se abren al anochecer y se cierran al salir el sol. De ahí: dondiego de día y dondiego de noche. También se le llama dompedro. El vocablo dondiego se asocia de algún modo al significado de mujeriego, por aquello de que don Diego Tenorio era el padre de don Juan Tenorio  (El burlador de Sevilla). Con mayor propiedad, el vocablo donjuán (dos palabras y acento gráfico)  se refiere a un seductor de mujeres. Los adjetivos relacionados con nombres  propios se comportan como palabras comunes: donquijotesco, conchoprimesco.  Como ya termino, le recuerdo: la ortografía no puede tomar las de Villadiego.

 

DE LAS VILLAS, LOS GENTILICIOS

A propósito del artículo “La ortografía no puede coger las de Villadiego”, publicado el pasado domingo (30-8-20), un amigo preguntaba si el gentilicio villadieguense se escribe en una sola palabra porque el nombre del municipio español (Villadiego) también es univerbal. Realmente indagaba en torno al gentilicio de un lugar cuyo nombre se escribe con la palabra Villa antepuesta a otro sustantivo (dos palabras). La respuesta es que el gentilicio se forma con una palabra derivada de la fusión de las dos que integran el  topónimo.  Veamos  estos ejemplos de lugares dominicanos cuya denominación incluye el sustantivo común “villa” más otro vocablo.

villaltagraciano, na.  Natural de Villa Altagracia, municipio de la provincia San Cristóbal. 2. Perteneciente o relativo a Villa Altagracia o a los villaltagracianos.

villaduartiano, na. 1. Natural de Villa Duarte, barrio muy antiguo de la zona metropolitana, ubicado en Santo Domingo Este, provincia Santo Domingo.. 2. Perteneciente o relativo a Villa Duarte o a los villaduartianos.

villaelisense. 1. Natural de Villa Elisa, distrito municipal correspondiente a Guayubín, en la provincia Montecristi. 2. Perteneciente o relativo a Villa Elisa  o a los  villaelisenses.

villafranciscano, na. 1. Natural de Villa Francisca, barrio de Santo Domingo, Distrito Nacional. 2. Perteneciente o relativo a Villa Francisca  o a los  villafraciscanos.  -Marcio Veloz Maggiolo es villafranciscano internacional.

villafundacionero, ra. 1. Natural de Villa Fundación, distrito municipal correspondiente al municipio de Baní. 2. Perteneciente o relativo a Villa Fundación o a los  villafundacioneros.

villagonzaleño, ña. 1. Natural de Villa González, municipio de la provincia Santiago. Perteneciente o relativo a Villa González o a los villagonzaleños. -El renglón más importante  en la economía villagonzaleña es el cultivo del tabaco.

villaisabelino, na. 1. Natural de Villa Isabela, municipio de la provincia Puerto Plata.  2. Perteneciente o relativo a Villa Isabela o a los villaisabelinos. -La historia villaisabelina  se remonta  a la ciudad  fundada el l0 de diciembre de 1493 por el almirante Cristóbal Colón en su segundo viaje, de la cual solo quedan ruinas.

villajuanense. 1. Natural de Villa Juana, barrio popular de la parte céntrica de Santo Domingo. 2. Perteneciente o relativo a Villa Juana o los villajuanenses. – El escritor Jimmy Sierra fue un ilustre villajuanense.

villamagantense.  1. Natural de Villa Magante, distrito municipal de Gaspar Hernández, provincia Espaillat. 2. Perteneciente o relativo a Villa Magante  o a los villamagantenses.

villamellero, ra. 1. Natural de Villa Mella, comunidad del municipio Santo Domingo Norte,  en la provincia Santo Domingo.  2. Perteneciente o relativo a Villa Mella o a los villamelleros. -Nada como un chicharónvillamellero.

villarivense. 1. Natural de Villa Riva, municipio de la provincia Duarte, región Nordeste.2. Perteneciente o relativo a Villa Riva o a los villarivenses. villarpandero, ra. 1. Natural de Villarpando, distrito municipal correspondiente al municipio Las Yayas de Viajama, en la provincia de Azua. 2. Perteneciente o relativo a Villarpando o a los villarpanderos. – A los villarpanderos no les agrada que su pueblo lleve el nombre del capitán español que propició la persecución y muerte del esclavo Lemba.

villasombrerense. 1. Natural de Villa Sombrero, distrito municipal adscrito  al municipio Baní, en la provincia Peravia. 2. Perteneciente o relativo a Villa Sombrero o a los villasombrerenses.

villatapiense. 1. Natural de Villa Tapia, municipio de la provincia Hermanas Mirabal.  2. Perteneciente o relativo a Villa Tapia o a los villatapienses.

villatrinense. 1.  Natural de Villa Trina o José Contreras, distrito municipal del municipio de Moca, en la provincia Espaillat. El lugar se llamó Villa Trina y desde 1954 su nombre oficial honra al héroe restaurador José Contreras. Sus habitantes se identifican como villatrinenses.

villahermosense . Natural de Villa Hermosa, municipio de la provincia  La Romana.

villavasquense. 1. Natural de Villa Vásquez, municipio de la provincia Montecristi. 2. Perteneciente o relativo a Villa Vásquez o a los villavasquenses.

 

CRITERIOS QUE RIGEN LA FORMACIÓN DE LOS GENTILICIOS

El filósofo Luis F. Cruz Paulino, quien me honra al leer esta columna, ha sugerido explicar cuál es el criterio para la terminación de los gentilicios. En artículos anteriores nos hemos referido a la autoridad facultada para imponer el gentilicio de una nación o localidad cualquiera. El gentilicio es genuina expresión de orgullo territorial, factor sentimental de unidad de los naturales de un lugar determinado. En el caso de un Estado o nación el gentilicio queda explicitado en  su acta constitutiva: “El pueblo dominicano constituye una Nación organizada en Estado libre e independiente, con el nombre República Dominicana”, reza el artículo uno de nuestra  Constitución. El pueblo dominicano es la reunión de todos los dominicanos.

En los municipios, distritos municipales y otras demarcaciones, el gentilicio procede de la población.  Por eso en algunos casos no hay acuerdo acerca de cómo llamar a los naturales, si jamaeros o jamaenses, si micheros o michenses, si hateros o hatomayorenses. ¿Qué autoridad se ocupará de esto? La principal autoridad son los naturales y habitantes de una localidad. Esto no excluye a la autoridad política.

Los sufijos que intervienen en la formación de los gentilicios se remontan a los orígenes mismos de nuestra lengua, con influencia del latín, del griego e incluso de lenguas orientales, pues los gentilicios son tan antiguos como la humanidad.

La Nueva gramática de la lengua española (Asociación Academias de la Lengua Española, Madrid, 2009) en el capítulo titulado “La derivación adjetival y adverbial” dedica un amplio apartado a los adjetivos gentilicios y cita (pág. 533)  los sufijos (terminaciones) con los que se forman normalmente los gentilicios.  Helos aquí:

-aco/aca (austriaco); -ano/ana (italiano);-ata(keniata); -eco/eca (guatemalteco);-ego/ega (manchego); eno/ena (chileno); -ense (bonaerense); eño/eña (limeño); eo/ea (europeo); -ero/era (habanero); -és/esa (cordobés); -eta (lisboeta); -í (iraní); -ín/ina (mallorquín); -ino/ina (granadino); -ita (israelita); -o/ a (ruso); -ol/ola (español);-uno/una (villavicenciuno).

Estas terminaciones se aplican para gentilicios de los más disímiles lugares del mundo, sin tomar en cuenta su lengua o cultura, lo que  importa es que esa es la forma de decirlo en español. De esas terminaciones, seis predominan en los gentilicios dominicanos, y otras nunca se emplearán. Es decir, aquí usamos el sufijo -ano/ana: seibano, higüeyano, nordestano, baorucano (distrito municipal Baoruco, Barahona),  bijano (La Bija, distrito municipal de Villa La Mata), cevicano, mocano.

Empleamos también el sufijo  -ense,  el cual tiene cierto encanto y muchos lo prefieren para sus localidades, aunque les haya tocado otro: hatomayorense, romanense, bohechiense (Bohechìo), bonaense (de Bonao),cabaretense, caletense (de Caleta, distrito municipal  La Romana), tenarense.

Con la terminación eño/eña tenemos puertoplateño, monteplateño, mateño (Villa La Mata), borojoleño  (de Borojol, barrio de la Capital), sureño, maeño. El sufijo ero/era debe ser el más empleado por los dominicanos para crear gentilicios, es de mayor sabor a pueblo. Tenemos: michero (Miches), calderero, caletero (de La  Caleta, distrito municipal de Boca Chica),carreyegüero( de Carrera de Yeguas), castañuelero (de Castañuela) , guaymatero (de Guaymate), nagüero,  sanjuanero.

Una terminación poco frecuente entre nosotros: -és/esa, que se usa para los naturales de Samaná: samanés. Por igual, el sufijo –ino solo lo conocemos en dos gentilicios dominicanos: sabanalamarino (Sabana de la Mar) y bocaíno (de Boca de Yuma).

Un gentilicio cuya terminación no aparece en la Gramática es banilejo.

 

ENTRE “RUYIDO” Y “RUYÍO” SIN PASAR POR  ROÍDO

El doctor Julio Hazim, profesional  de la medicina y experimentado comentarista de televisión, refería recientemente algo relativo al Gobierno y al Partido Revolucionario Moderno y  dijo algo como esto: “No mencionan  a Concepción porque es un ruyío”.

A esta columna no interesa el contenido político ni el valor noticioso de la expresión, sino la arista lexicográfica, enfocada en el vocablo /ruyío/, empleado  en ese contexto  como sustantivo  para describira una persona de deficiente economía y escaso desarrollo social.

Ruyío funciona como sustantivo (Eran todos unos ruyíos y ahora son millonarios) y también como adjetivo (Se casó con un hombre ruyío). En ese uso lingüístico  incide más de una desviación idiomática.  Todo inicia con la corruptela del verbo roer que el hablante de escasa escolaridad cambió a /ruyir/. De ahí expresiones como: El ratón ruye hasta la ropa.  Guardaba  su dinero en un cajón y los ratones se lo ruyeron.

El participio de ese verbo, de factura dominicana, ha de ser “ruyido”. Tenemos entonces la segunda corruptela: es muy propio del habla dominicana la supresión de la –d  en los participios (cansao, cansado; comío, comido; vestío, vestido). Ocurre incluso en sustantivos con esa terminación (candao, candado; deo, dedo, peo, pedo, metío, metido).

Ruyío o ruyido  se emplean en sustitución de roído, un adjetivo formado a partir del participio del verbo roer. Como participio, sirve para formar el pasado compuesto: Un bicho ha roído la sábana. Los conejos han roído la siembra. Como adjetivo, roído se aproxima semánticamente a  corto, despreciable.

El Diccionario académico reserva para roer el siguiente significado: dicho de un animal, cortar con los dientes u otros órganos bucales los alimentos. / Quitar poco a poco con los dientes a un hueso la carne que le quedó pegada. De este verbo tenemos el adjetivo roedor (que roe). También significa que  conmueve, punza o agita el ánimo.  Roedor es también  el nombre de una orden de mamíferos caracterizados por la acción de roer. Recordemos la conjugación del verbo roer. Presente del indicativo: yo  roo, roigo o royo, tú roes, él roe, nosotros roemos, roéis, ellos roen.

Ejemplo

  1. Yo roo (roigo o royo) lo que sea, dijo la rata.
  2. Tú roes y jodes, le dijo el hombre.
  3. La polilla también roe, contestó la rata.
  4. Algunos hombres roen más que nosotras.

El modo subjuntivo  llama la atención. Vea usted:Yo roa, roiga o roya, tú roas, roigas o roya, él  roa, roiga o roya.

Ejemplo: Quieren que yo roa, a ti no te piden que roas;  prefiero que Herrera roa.

El gerundio de roer es royendo. Ej. Las polillas están royendo todo. El  participio  es roído. Ej: Todo ha sido roído.

Note el parecido entre el gerundio de roer (royendo) y el de ruyir (ruyendo).

Es obvio que del verbo roer  es que algunos  hablantes  han sacado el verbo “ruyir”, cuyo participio viene siendo “ruyío” o “ruyido” ,y como  adjetivo  muy empleado –lo  expresamos antes- para referirse a la condición económica   de una persona, cuando ésta es lamentable. Lo que antes era un “descricajado”,  “descacarado” o un “jodío”.

El Diccionario del español dominicano ha incorporado este término escrito con –ll  en vez –y: Rullido. Adjetivo y sustantivo. Referido a persona, en mala situación económica o de salud. Rullir. Roer. El ratón le rulló sus mejores medias de vestir.

Me parece más aproximada a su origen la escritura con –y. Pero lo más importante es que esta corrupción del verbo roer ha dado origen a una familia de palabras propias del habla dominicana. Si los hablantes cultos, caso del doctor Hazim, lo llevan a la televisión, el vocablo refuerza su carta de presentación.

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

 LA COMIDA EXTRANJERA SE DISFRUTA EN ESPAÑOL

Este artículo es una variación en torno al tema de los vocablos extranjeros  empleados  al hablar nuestra lengua. Reiteramos que la primera actitud debe ser evitar su uso, pero si la palabra exótica resultara  indispensable, lo que   procede  es   buscar la forma de adaptarla  al castellano. Un  extranjerismo  se hace necesario porque  representa un objeto, una cualidad, una circunstancia o  una acción  que no ha sido nombrada en español.

 

En la entrega anterior   (23-3-2020)  tratamos sobre voces extranjeras relacionadas con el vestir y que ha sido preciso aceptarlas en español (bluyín, de blue jean; esmoquin,  de smoking). Hoy abordaremos   palabras extranjeras relacionadas con el comer  y las circunstancias que rodean  a este placer. Estas  recomendaciones están avaladas por el Diccionario panhispánico de dudas, publicación de la Asociación de academias de la Lengua Española. Veamos:

/Beicon/  (bacon). Del Inglés. Panceta ahumada. Lo que aquí llamamos tocineta. Otra forma  de adaptación es /bacón/, más fiel a la grafía original,  mientras la anterior lo es a la pronunciación.

/Bistec/  (beefsteak). Voz inglesa. Bistec es un perfecto ejemplo de adaptación. Filete de res. Plural: bistecs. Esta adaptación no niega su origen y se ajusta al perfil del español.

No dude usted en llamar /besamel/  o /bechamel/  (del francés béchamel) a la salsa hecha con harina, leche y mantequilla con la que se aderezan algunos platos.  En español es palabra aguda, sin tilde.

En el /apartotel/ (hotel de apartamentos), el  bulevar (del francés boulevard) o  en un  /búngalo/ o /bungaló/  (bungalow)  puede usted  apreciar  el /buqué/ (bouquet) o  aroma de su  vino y más tarde disfrutar de un /capuchino/  (cappuccino). Italiano. Tipo de café.

Si tuviera invitados, no coja estrés, ordene por /cáterin/ (catering). Esta voz inglesa significa servicio de comida. En español adquiere acento de esdrújula. Su plural  no varía: los cáterin.

Sean o no franceses los invitados,  usted puede brindar con /champán/ (champagne). Vino espumoso procedente de la región francesa de Champagne. También se adapta  como /champaña/, grafía más aproximada al francés. La otra gran bebida de Francia es el /coñac/ (cognac). El grupo –gn  en francés suena  eñe, pero esa lengua no tiene el signo –ñ, muy propio del español. De Francia nos llega también la voz /cruasán/  (croissant).  Pan en forma de media luna.

Para comer /espagueti/ no es preciso ir a Roma. (spaghetti). Voz italiana. Pasta alimenticia larga. Lo mismo el  /fuagrás/  (foi-gras). Voz francesa que denomina un plato hecho a base de hígado. Recuerde, no  se pierde /glamur/ (glamour) ni  se deja de ser /gurmé/ (gourmet), porque escriba así estos vocablos.

Viene bien tomarse un /jaibol/ (high ball). Inglés. Bebida alcohólica mezclada con otra, mientras se espera una /lasaña/  (lasagna)  o un platillo de /mozarela/ (mozzarella), queso fresco hecho con leche de  búfala. Si tiene dudas,  consulte al  /sumiller/ (sommelier, en francés). Persona encargada de vinos y licores en un restaurante. Podría recomendarle un /vermú/  (vermout o vermouth). Voz francesa tomada del alemán (wermut).Es licor aperitivo hecho con ajenjo. Para otro momento procede / yogur/ (yoghourt, yogourt). Voz de origen turco.

¿Qué decir de la voz inglesa “whisky”? Los académicos  recomendaron adaptar esta voz  con la grafía /güisqui/, y así aparece en el Diccionario. Pero más adelante a la uve doble (doble ve y mal llamada doble u) se le dio carta de ciudadanía en nuestro idioma  y se  ha reconsiderado   la escritura del nombre que identifica al licor británico: wiski es la forma  recomendada.

Ya lo ha visto usted: comidas y bebidas extranjeras se disfrutan en  nuestra lengua.

 

VACILACIONES Y ACIERTOS PARA NOMBRAR A LA COVID-19

La palabra /covid/ irá desapareciendo de nuestro uso cotidiano  según como la horrible peste  nos vaya dejando en paz. Pero ese acrónimo formado por cinco letras quedará para siempre en la historia de la humanidad, testimoniando la crueldad de una época. Este hecho marcará la historia de la medicina, de la economía,  de la música y los espectáculos artísticos como  de los deportes, sobre todo de aquellos que representan negocios lucrativos, por ejemplo beisbol y fútbol. En consecuencia, la palabra que lo nombra será asunto de interés para los académicos de la lengua española.

En el artículo anterior (19-7-20) hemos planteado el problema del género para  esta voz, formada como un producto de laboratorio   (acrónimo del inglés coronavirus disease, al que se añade el 19 por el año en el que se conoció el primer caso), que trajo al nacer la recomendación  de género femenino.

Sin embargo, en parte del mundo hispano, y más en República Dominicana, se ha preferido  nombrar esta enfermedad con el artículo en masculino. Gran responsabilidad de ello tienen los medios de comunicación. Justo es destacar que EL NACIONAL ha sido la excepción. Este diario se distingue por su persistencia y coherencia en el empleo de la forma femenina: la covid.

Les presento  ejemplos tomados de El Nacional:

– La covid-19 ha causado miles millones de dólares en pérdidas

-La covid debe ser una prioridad y un compromiso

-De acuerdo a Salud Pública, esta mañana la ocupación era el 92 % de las disponibilidades, mientras la covid-19 cobraba seis nuevos fallecidos…

Veamos muestras tomadas de otros diarios, unos con vacilaciones y otros sin preguntarse nada:

-El Covid vino a amargarle el café a la familia

-El tema político y la pandemia del  COVID-19 sacan de la agenda nacional otros asuntos… (Un articulista).

-La abrupta desaceleración de la economía mundial producto  de las medidas adoptadas para  combatir el COVID-19… (Articulista).

-Aunque el coronavirus que causa el covid-19  podría nunca desaparecer y volverse económico, … (Articulista).

-Los desafíos de Luis Abinader se han  multiplicado por  covid-19 (titular)

-Aunque comenzó en China, en estos momentos el  COVID-19 es un asunto global. (Articulista)

-La OMS cree que la vacuna contra el COVID-19 podría estar disponible a mediados de 2021 (Titular).

-Fracasó la estrategia contra el covid y se requiere más toque de queda (Articulista)

-Asonahores pide revelar cifras del COVID-19 por municipios (Titular)

El Gobierno (Presidencia, Ministerio de Salud…) ha preferido la forma masculina:

-Convivir con el COVID-19 de forma segura…

-El Covid-19 y la economía dominicana: Una visión internacional más favorable (Publicación del Banco Central).

Los reportes de Efe, la agencia española de noticias,  han mantenido uniformidad al llamar en  femenino a la terrible enfermedad:

-La ciudad de Nueva York no registró ninguna víctima mortal por la COVID-19 en 24 horas (Efe).

-América Latina y el Caribe llegaron este lunes al segundo lugar mundial en cuanto a fallecimientos por la COVID-19, al superar a EE UU y Canadá…(Efe).

COVID, Covid y covid, con artículos –la o –el, son las formas usadas. El proceso de lexicalización y adopción como una palabra de nuestra lengua dictaminará: covid.  Quizá con su género ocurra lo mismo del sustantivo /sartén/, voz femenina (la sartén) a la que en el habla dominicana se le menciona en masculino. O como el vocablo /pus/, registrado como masculino en el Diccionario y que aquí llamamos en femenino: la pus.

Nombrar a la covid en femenino y con minúscula es un acierto. Recordemos: “La función esencial de la ortografía es garantizar y facilitar la comunicación escrita entre los usuarios de una lengua mediante  el establecimiento de un código común para su representación gráfica”. (Ortografía de la lengua española, RAE-ASALE,  2010, pág. 12)

 

ENTRE EL COVID Y LA COVID: HE AHÍ  EL INTRÍNGULIS

 En algún momento, los académicos de la lengua española intentarán ponerse de acuerdo para  incorporar  formalmente  al léxico del español el nuevo vocablo  /covid/, surgido a propósito de la pandemia coronavirus, causante de la enfermedad covid-19.

El nombre COVID-19  fue  creado por  la Organización Mundial de la Salud en febrero de este año para  llamar a la enfermedad originada por el coronavirus  (acrónimo del inglés coronavirus disease, al que se añade el 19 por el año en el que se conoció el primer caso).

También en febrero, la Fundéu (Fundación del Español Urgente) recomendó  la grafía COVID-19  para el nombre abreviado de la enfermedad por coronavirus. Con mayúsculas, ya que se trata de la sigla inglesa de coronavirus disease, ‘enfermedad del coronavirus’. Dado que contiene el sustantivo enfermedad en su forma inglesa, su género es femenino (la COVID-19, mejor que el COVID-19).

La dificultad para los académicos, pese a la  aseveración de que el vocablo es femenino, es cuánto se ha divulgado  el uso  en masculino, desde todos los ámbitos y tribunas: desde el poder político, desde los púlpitos, desde los medios de comunicación.

El presidente Danilo  como el presidente electo  Luis Abinader han empleado el masculino para nombrar la enfermedad. El ministro de Salud Pública lo ha hecho cada día desde marzo hasta hoy.  La más reciente expresión desde la Presidencia de la República en referencia a la covid es la siguiente:

“Luego de consultar a las autoridades electas, presidente Danilo Medina solicita autorización al Congreso Nacional para declarar nuevamente en estado de emergencia el territorio nacional por 45 días debido a la reciente evolución epidemiológica del COVID-19”.  Es un tuit de  Roberto Rodríguez Marchena.

El presidente Abinader ha dicho: “Desde el inicio de la pandemia del  covid-19, recorro el país en ruta solidaria…”. Ese día  anunció que había sido contagiado de  la covid, pero dicho en masculino.

En los nombres de las enfermedades predomina el femenino porque  la palabra enfermedad  corresponde a ese género: la gripe, la fiebre, la parálisis. Esto varía cuando la situación se denomina  con más de un vocablo, pues predominará el género  del más importante: estado febril,  trastorno mental, el alzhéimer, el párkinson.   Los dos últimos nombres  son masculinos porque la voz que los ha acompañado  es masculina: síndrome.

El  nombre /covid/  ha surgido de un acrónimo y su escritura original ha sido COVID,  pero  su proceso de lexicalización   (conversión en una palabra) ha sido  muy rápido y se asimila como una palabra común del español (como sida, radar, ovni, oenegé…). De ahí que cuando  no se escriba todo en mayúscula  (COVID)  se escribirá  todo en minúscula: covid, nunca Covid.

“Los sustantivos que designan enfermedades son nombres comunes, por lo que deben escribirse con minúscula inicial: acromegalia, cáncer, diabetes, espina bífida,…Solo se escribirán con mayúscula si forman parte de una expresión denominativa que así lo exija (el nombre de una institución u organización, de un congreso, etc). Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia”. (Ortografía de la lengua española, 2010, pág. 501).

Esa misma obra, publicación de la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española) apunta que en los nombres de enfermedades y síndromes que presentan un complemento preposicional que incluyen el nombre de su investigador o descubridor, se mantiene  la mayúscula característica del nombre propio, pero el sustantivo genérico debe escribirse con minúscula: enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, síndrome de Down, síndrome de Chagas.

La covid, en femenino y minúscula, era el tema, pero faltó algo decir. Seguimos el domingo.

 

PARTIDOS  PIDEN “RECONTEO” DE VOTOS, LA JCE DEBE HACER EL “RECUENTO”

A propósito  de la crisis suscitada tras las elecciones del 15 de mayo,  muchos candidatos  a cargos electivos  han repetido a  través de los medios de comunicación   la necesidad de contar detenidamente los votos   para salvar lo que consideran irregularidades. Con estos reclamos, políticos y periodistas han puesto en boga el vocablo “reconteo”, guardando para después el legítimo, que es recuento.

“PRM  pide reconteo en los tres niveles votación”, titula un diario como noticia principal.  Casi lo mismo, en la misma fecha, trajo otro diario: “PRM pide JCE reconteo manual tres niveles  votos”. Un tercer título, también de primera página: “Junta del Distrito realiza reconteo en 674 colegios”.

La derivación es un procedimiento genuino para crear palabras.  Quienes inventaron el término “reconteo”, han partido de agregar el prefijo “re” al sustantivo  “conteo”, y todo queda –al parecer-  conforme al perfil de la lengua española. Pero el vocablo “reconteo” es una creación innecesaria, pues ya se tiene la palabra que conlleva el caso. Por eso no aparece en el Diccionario académico.

Conteo viene de  contar y significa: cálculo, valoración.  2. m. cuenta (acción de contar). Contar. Del latín  computāre. El Diccionario le guarda estas acepciones: Numerar o computar las cosas considerándolas como unidades homogéneas. Contar los días, las ovejas.

Nuestro idioma  dispone del verbo /recontar/  que significa contar o volver a contar el número de cosas. Contar de nuevo.

El sustantivo derivado de la acción de recontar es  recuento.  A continuación cito las acepciones  con las que aparece en el Diccionario: 1. m. Acción y efecto de volver a contar algo. 2. m. inventario (‖ asiento de las cosas pertenecientes a una persona o comunidad).  3. m. Comprobación del número de personas, cosas, etc., que forman un conjunto.

Es  recomendable que los partidos  y candidatos, si no están de acuerdo con algunos resultados, exijan el “recuento” de votos y  que la prensa  se refiera a esa petición como “recuento”.

 

CONTAR Y RECONTAR LOS VOTOS

 Las opiniones divulgadas  en torno al modo de escrutinio de los votos en las elecciones del domingo  15  evidencian muy claramente la posición política  de quienes sustentan tales opiniones, sean juristas,  tecnólogos o periodistas. El gobierno  de Danilo Medina y su partido, el PLD, han llevado la voz cantante en la defensa del conteo electrónico.

Los  políticos polivalentes –forma elegante de llamar a los oportunistas-  se han dado gusto  en eso de ponerse donde los vean los patronos,  rechazando  el pedido de los partidos de oposición. Para un oportunista lo importante  es ampararse bajo la gracia de quienes reparten bienes públicos en pro de seguir  en el voraz disfrute del poder.

Entendidos en sociología  han considerado  “atípico”  el proceso electoral que se vive en República Dominicana. El Diccionario   académico define ese adjetivo de este modo: “Que por sus caracteres se aparta de los modelos representativos o de los tipos conocidos”.  Significa que estamos ante unas elecciones anormales.

Por eso la comunidad  dominicana está  bajo tensiones. Además de  las crispaciones  que genera un gobierno lanzado a las calles con todos los recursos del Estado al servicio de sus candidatos, se ha agregado la introducción de un sistema de conteo de los sufragios que produce desconfianza en los opositores.

Es ley y tradición en nuestro país que los votos se cuenten en la mesa electoral.  La Ley Electoral  275-97, en sus artículos  126 y 127, así lo establece: “ Terminada la votación, se procederá al escrutinio de los votos, que estará a cargo de cada colegio electoral, sin que éste pueda, en ningún caso, delegar o encomendar sus operaciones a personas extrañas a éste, ni suspenderlas”.

El artículo 127 indica: “Se abrirá la urna y se sacarán de ella las boletas que hubieren sido depositadas, contándolas, para confrontar su número con el de electores que hubieren votado según los inscritos en el formulario especial de concurrentes”.  A partir de que se cuente – manos y ojos- en cada colegio, que se recuente electrónicamente.

Ha sido medianamente sensato el pleno de la Junta Central Electoral  al escuchar el clamor de los partidos y aprobar  el  escrutinio manual de los votos en el cien por ciento de los colegios electorales en el nivel presidencial. De inmediato la medida fue apoyada por el Consejo de la Empresa Privada, aunque no ha satisfecho a los partidos.

Roberto Rosario, presidente de la JCE, dijo  que esta acción procura   “mayor transparencia, tranquilidad y satisfacción al universo de partidos y la sociedad”.  Transparencia es palabra vital para restablecer la  requerida tranquilidad. En República Dominicana está en juego la paz social. El nerviosismo, es obvio,  lo provocan  unas elecciones atípicas.

.

 

AHORRARSE CIERTAS MAYÚSCULAS, A VECES VIENE BIEN

 El uso de la mayúscula inicial  constituye en ocasiones  un problema para quienes a menudo tenemos que escribir, sobre todo por razones de trabajo: periodistas, secretarias, escribientes, abogados, maestros. Al menos en español, lo normal es la minúscula y cuando se recurre a marcar una letra con la mayúscula, obedece a una necesidad. La tendencia actual en nuestra lengua es a disminuir su uso.

La función primordial de la mayúscula en español es  la de distinguir el nombre propio del nombre común. La Ortografía de la lengua española reconoce dos elementos:

  1. a) Los nombres propios genuinos, entre los que se encuentran los nombres de persona  o antropónimos (Andrés, Raúl, Alejandro, Pedro, María) y los nombres propios de lugar  o topónimos (Andalucía, Miches,  Barahona, Higüey).
  2. b) Las expresiones o etiquetas denominativas que, formadas por palabras del léxico común, o por una combinación de léxico común y nombres propios, se refieren a entidades únicas (instituciones, organismos, acontecimientos…) con una función claramente identificativa y singularizadora.

Ejemplos: Asociación de Estudiantes Universitarios de Jaquimeyes, Asociación Pro Bienestar de la Familia, Alcaldía de Santiago, Ministerio de Agricultura, Partido Revolucionario Moderno, Universidad Autónoma de Santo Domingo, Universidad Católica Madre y Maestra, Segunda Guerra Mundial.

En la mayoría de estas  expresiones  predominan los sustantivos comunes, que fuera  de este uso se escriben con minúscula (asociación, desarrollo, estudiantes, partido, alcaldía, ministerio, agricultura, madre, maestra, guerra). Por igual los adjetivos contenidos (revolucionario, moderno, autónoma, católica, segunda, mundial) son de uso común y se escribirán en minúscula cuando no formen parte de una expresión denominativa.

Ahora, los nombres de las instituciones –admito que es una repetición-  se escriben con mayúscula inicial, contrario a como se hace frecuentemente en el periodismo. Se dirá: El Ministerio de Hacienda  pagó la deuda  al Colegio Dominicano de Ingenieros,  Arquitectos y Agrimensores.

La diferencia está en cuando citamos al titular de la dependencia: Entregó el cheque el ministro de Hacienda, Simón Lizardo.

Como en las expresiones que denominan a los partidos políticos y las universidades, por citar las entidades más mencionadas en la prensa,  la palabra común de los órganos de gobierno suele ser parte de su nombre: Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Poder Ejecutivo, Suprema Corte de Justicia, Senado de la República, Ejército Nacional, Marina de Guerra, Obispado de La Altagracia. Todas estas expresiones están formadas con palabras del léxico común, pero en estos casos, obviamente, se escribirán con mayúscula inicial.

Sin embargo, las palabras que designan a las personas involucradas en estas funciones siguen siendo nombres comunes, igual que plátano, cuaderno o mesa. Por tanto no necesitan mayúsculas estos términos: senador, diputado, legislador, presidente, juez,  procurador, magistrado, general, coronel, teniente, cabo, almirante, vicealmirante,  capitán de navío, marinero…obispo, monseñor, presbítero, catedral, diácono, monaguillo.

En fin, ahorrarse ciertas  mayúsculas conduce a evitar algunas  faltas de ortografía. Seguiremos con el tema.

 

MAYÚSCULA DE RELEVANCIA O CAPRICHOSA

La publicidad estatal marca con mayúscula  el vocablo “bicentenario”, a propósito de las festividades por los doscientos años   del nacimiento de Juan Pablo Duarte, el fundador de la República Dominicana.  Este uso no se corresponde con ninguna de las funciones lingüísticas de la mayúscula previstas en nuestra lengua.

Esta columna ha venido llamando mayúscula caprichosa al uso  arbitrario de la letra inicial en alta, pero los lingüistas la denominan  bellamente  mayúscula de relevancia, ya que  “…responden únicamente al deseo de poner de manifiesto la especial relevancia que quien escribe otorga al referente designado por la palabra así escrita”.

Las instituciones oficiales  disfrutan el uso de la mayúscula. Y se la colocan a  palabras  y expresiones como ley, decreto, sesión ordinaria, sesión extraordinaria, sesión solemne, señores diputados y  señores senadores.  El Tribunal  Constitucional, por ejemplo, publica un aviso en el que invita a los  actos conmemorativos de su primer aniversario, en los que incluye: Misa de Acción de Gracias, Catedral Primada, Audiencia Solemne y Sala Augusta.

La publicidad comercial abunda en mayúsculas caprichosas, pero no  por razones ideológicas ni de sentimientos, sino muchas veces por descuido o desconocimiento, pero obedeciendo a la tendencia a “mayusculizar” palabras aunque con ello se “minusculice” el idioma.

Instituciones académicas  gustan también del juego de la mayúscula de relevancia. Ejemplo, la Academia de Ciencias publica una convocatoria  a la Asamblea General Ordinaria, a la que son convocados  todos los  Miembros de Número. Fundamenta su  llamado en el Artículo 5 y el Articulo 6 de los Estatutos.

¿Hace falta mayúscula para las palabras artículo, estatutos, miembros, número, ordinaria…?

Todas las palabras destacadas con mayúscula son términos  comunes y  han sido  marcadas  en interés  de revestirlas de un valor  que las diferencia de las  demás. La “Ortografía de la lengua española” señala al respecto lo siguiente:

“La mayúscula está revestida de un cierto valor sacralizador y dignificante, probablemente derivado del uso monumental, solemne y suntuario de sus orígenes. Su prestigio gráfico se evidencia en el significado de la locución con mayúscula (s), que, pospuesta a un adjetivo o a un sustantivo, denota su más alto grado o su más elevada manifestación: tonto con mayúscula (s), amor con mayúscula (s)”.  (Página 514).

La gente común también quiere destacar sentimientos y apreciaciones    valiéndose  de las  mayúsculas. Las esquelas mortuorias constituyen buen ejemplo de ello.  Frecuentemente se ven invitaciones a misa por el Primer Aniversario de la muerte de alguien.  Pero también se dice: Querida Madre, tus Hijos nunca te olvidaremos. O se destaca que: Siempre tuviste Amor para los Tuyos.

Son las mayúsculas de relevancia, que van desde las pompas oficiales hasta las manifestaciones de la gente sencilla.

 

GRINGO,  YANQUI, AMERICANO, ESTADOUNIDENSE

 ¿Qué gentilicio corresponde a los habitantes del gran territorio ubicado en  Norteamérica  y que limita al norte con Canadá y al sur con México? El país  se llama Estados Unidos de América, el cual  declaró su independencia el 4 de julio de 1776, cuando las antiguas colonias enfrentaron al imperio británico con las armas y con la palabra.

¿Por qué les tenemos tan variadas  denominaciones a los  integrantes de esa nación? Echemos un vistazo lexicográfico  bajo la luz del Diccionario  de la lengua española, órgano de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

 

GRINGO, GA 

Este vocablo  (adjetivo) es de etimología discutible. Solemos usarlo con intención despectiva para nombrar a los  naturales de los EUA (Estados Unidos de América). Veamos lo que apunta el Diccionario académico:

  1. 1 coloq. Extranjero, especialmente de habla inglesa, y en general hablante de una lengua que no sea laespañola. U. t. c. s. 2. adj. coloq. Dicho de una lengua: extranjera. U. t. c. s. m. 3. adj. Bol., Chile, Col., Cuba, Ec., El Salv., Hond., Nic., Par., Perú, Ur. y Venestadounidense. U. t. c. s. 4. adj. Ur. inglés (‖ natural de Inglaterra). U. t. c. s. 5. adj. Ur. ruso (‖ natural de Rusia). U. t. c. s. 6. m. y f. Bol., Hond., Nic. y Perú. Persona rubia y de tez blanca. 7. m. coloq. Lenguaje ininteligible.

El origen de gringo ha sido asociado a la palabra “griego” para referir  un lenguaje que no se puede entender y por extensión a personas que hablan cualquier otro idioma que no sea el español. Hay menciones del término «gringo» en textos españoles de  hace siglos, siempre  aplicado a personas  que no hablan  nuestra lengua.

 

YANQUI

Esta voz  es la adaptación del  inglés  “yankee”.  Es como se llama a los naturales  de Nueva Inglaterra, zona de los Estados Unidos de América. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a Nueva Inglaterra o a los yanquis.  3. adj. coloq. estadounidense. Apl. a pers., u. t. c. s.

Es decir, que todos los nacidos en EUA no son yanquis, sino los procedentes de una región del noreste de ese país, la cual  comprende los estados de Maine, Vermont, Nuevo Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Rhode Island.

 

AMERICANO, NA

Este  adjetivo se define con tres palabras: Natural de América. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a América o a los americanos.

En la cuarta acepción, el Diccionario lo presenta como sinónimo de  estadounidense. Todos sabemos lo difundido  que está el concepto de identificar con esta palabra a personas y cosas  procedentes de EUA: 5. m. café americano, desayuno americano, fútbol americano…Los  naturales de los demás países de América, incluidos sus líderes, intelectuales y comunicadores, hemos sido bastante concesivos respecto del gentilicio americano, prácticamente se lo cedemos a un solo país, como si nos abrazáramos  a la consigna: “América para los americanos”.

 

NORTEAMERICANO, NA

Lo que dice el Diccionario: 1. adj. Natural de América del Norte. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a América del Norte o a los norteamericanos.

Son norteamericanos los  naturales de México y Canadá, así como los  de Centroamérica, cinco países, son centroamericanos, los de  Suraméricana, suramericanos y los de las Antillas, antillanos. Por tanto, norteamericano no es el gentilicio de los nacidos en EUA. No obstante, por la persistencia de muchos hablantes en  el uso de la palabra con tal sentido, los académicos la  han incorporado  con esa significación: 3. adj. estadounidense.

 

ESTADOUNIDENSE

  1. adj. Natural de los Estados Unidos de América. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a los Estados Unidos de América o a los estadounidenses.

He ahí  el gentilicio de los naturales de EUA.

 

SIN Ñ NO HAY ESPAÑOL, NO SEÑOR

Las veintisiete letras que integran el alfabeto español son importantes porque todas cumplen una función  para articular las palabras con las  que nombramos seres y cosas (sustantivos), expresamos cualidades de esos seres y cosas (adjetivos) o le atribuimos  acciones (verbos).

Sin embargo, vamos a destacar la decimoquinta  letra, acogiendo una sugerencia del doctor Oscar M. Herasme, apreciado amigo y lector de esta columna, quien ha propuesto referir el origen de la eñe.

En toda lengua funciona un aspecto fónico (se percibe por el oído) y a las unidades que lo componen se les llama fonemas, y también  un aspecto gráfico (nos llega por los ojos), son las letras o grafemas.

En la lengua latina, de cuyo alfabeto deriva el del español y de otras lenguas, no figuraba el signo o grafema Ñ, pero sí tenían los  romanos un sonido equivalente. Es muy propio del latín  el uso de la grafía /nn/ para formar palabras como /anno/ que en español derivó en año. Así ha ocurrido con otras palabras.

Conviene citar lo que  indica al respecto la Ortografía de la lengua española, publicación oficial de las academias: “La ñ tiene su origen en la abreviatura del dígrafo nn, que el español medieval escogió  para representar  el nuevo fonema palatal /ñ/, inexistente en latín. Este dígrafo solía escribirse de forma abreviada mediante una sola  n con una virgulilla encima, signo del que surge esta letra, genuinamente española, que también adoptaron el gallego y el vasco”. (Ortografía…2010, Madrid, pág.67).

Este hecho se remonta a períodos anteriores a la invención de la imprenta, cuando  los libros eran manuscritos y los monjes, en los monasterios, se dedicaban a copiar las obras. Para ganar tiempo, si se trataba de la grafía /nn/  los  copistas abreviaban anotando  una n pequeñita sobre la otra.

De  este modo,  la pequeña –n sobre la otra  evolucionó hacia la tilde que le conocemos a la eñe, un signo muy propio de la lengua  española y que ha sido implantado, por la colonización, en algunas   lenguas indígenas de América (quechua, aimara, guaraní…).

Otras combinaciones gráficas del latín también han conducido hacia la letra eñe.  Por ejemplo: mn, gn. Muchas palabras  que en lengua latina llevan la combinación /mn/ evolucionaron  hacia la escritura con eñe, tal el caso de /somnus/, que devino en sueño y  por igual el verbo /somniāre/ del que procede soñar.

El grupo /gn/ suena en latín como la eñe de nuestro idioma, sobre todo cuando aparece en medio de palabra. Buen ejemplo es el vocablo /cognoscĕre/, madre de nuestro verbo conocer y de otros sustantivos y adjetivos: cognición, cognitivo, palabras de pronunciación incómoda, pero que si se articularan conforme a su etimología (con ñ) entonces  resultarían malsonantes.

En algunas lenguas neolatinas  el grupo /gn/ representa lo que para nosotros  el sonido Ñ. Palabra francesa  muy conocida es /champagne/: vino espumoso procedente de la región francesa de Champagne. El nombre de la bebida, como sustantivo común,  se adapta  al español  como /champaña/, grafía más aproximada al francés, pero también  /champán/.

De Francia  también conocemos otra gran bebida  el: /coñac/, originalmente  (cognac, nombre de una región). El grupo –gn  en francés suena  eñe, pero esa lengua no tiene el signo –ñ, como el español.

Del italiano saboreamos  la voz /lasagna/, en la que gn suena eñe, por eso la hemos adaptado al español  como se pronuncia: lasaña. Esto indica que el italiano no tiene el signo Ñ, pero sí el sonido.

De acuerdo a los historiadores de nuestra lengua, la  Ñ apareció entre los siglos XIII y XIV. Vale anotar que junto a los signos de interrogación y entonación en el inicio de la oración, la Ñ es un rasgo distintivo de la lengua de Cervantes y Pedro Henríquez Ureña.

 

PANASIÁTICO, PANEUROPEO, PANAFRICANO Y PANAMERICANO: PANDEMIA

Entre los muchos aportes que del griego ha recibido la  lengua española hay que citar el elemento compositivo /pan-/. Los “elementos compositivos”,  de origen generalmente griego o latino, son segmentos morfológicos que intervienen en la formación de palabras compuestas anteponiéndose o posponiéndose a otro.

Con /pan-/, que significa “totalidad”,  tenemos en español la posibilidad de formar palabras que aplican al vocablo un valor relacionado a multiplicidad, conjunto, amplitud. Veamos algunas de las que registra el Diccionario de la lengua española:

Panamericanismo. Es la junta del elemento compositivo pan- con americanismo.  De este modo se denomina un movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países americanos. De ahí surgen los adjetivos panamericanos y panamericanista.

El vocablo panteísmo (pan+theos+ismo) denomina un sistema  filosófico de quienes creen que la totalidad del universo es el único Dios. Adjetivos relacionados: panteísta y panteístico.

Pandemia. Oh qué palabra, cuánto dolor encierra. En griego, con este vocablo se ha llamado a una  ‘reunión del pueblo’, y ese uso no está desligado del sentido actual. En medicina: “Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. La OMS ha señalado entre las condiciones para que una infección sea pandemia que  “tenga la capacidad de transmitirse de persona a persona de forma eficaz”. El adjetivo /pandémico, ca/  indica que algo es perteneciente o relativo a la pandemia.

Panafricanismo. (De pan- y africanismo). Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países africanos. Panafricano y panafricanista son los adjetivos relacionados.

Y como hay panafricano y panamericano, hay  /panasiático, ca/, el adjetivo que  debería derivar  de “panasiatismo” o “panasianismo”, pero estos vocablos no aparecen en el Diccionario.  Al parecer  no hay un sustantivo para nombrar el movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países asiáticos. Panasiático: Perteneciente o relativo al conjunto de los países asiáticos. Ejemplo,  Congreso panasiático

Pancromático. Es un adjetivo (De pan- y cromático). En fotografía. Dicho de una placa o de una película: Que tiene una sensibilidad aproximadamente igual para los diversos colores.

Panenteísmo. (De pan+ ‘en’+ theós ‘dios’ e –ismo). Teoría de Karl Krause, filósofo alemán de principios del siglo XIX, según la cual Dios contiene al mundo y este trasciende de Dios.

Panislamismo. (De pan- e islamismo).  Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países islámicos.

Panhelenismo. (De pan- y helenismo). En la antigua Grecia, movimiento que propugnaba la unión de los pueblos griegos.

Paneslavismo. (De pan-, eslavo e –ismo).

Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los pueblos  eslavos.

Adjetivo: paneslavista.

Paneuropeísmo. (De paneuropeo e –ismo). Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países europeos. Adjetivos relacionados: paneuropeo y paneuropeísta.

Pangermanismo. (De pan-, Germania e –ismo). Movimiento que promueve la unión y la cooperación entre los países de origen germánico. Este vocablo ha sido  asociado a la doctrina imperialista que proclama la superioridad de los pueblos de origen germánico y procura su unión en una sola nación de tendencia expansionista. Adjetivos: pangermánico y pangermanista.

Panhelenismo. (De pan- y helenismo).  En la antigua Grecia, movimiento que propugnaba la unión de los pueblos griegos.

Panlogismo. (De pan-, el grigo lógos ‘razón’ e –ismo). En la filosofía: Teoría según la cual todo lo real es racional.

Panóptico, ca. (De pan- y el griego optikós ‘óptico’). Es adjetivo. Se dice  de un edificio: Construido de modo que toda su parte interior se pueda ver desde un solo punto. U. t. c. s. m. El Diccionario no registra, como en los otros casos, un sustantivo vinculado.

Panhispanismo.   Movimiento que promueve la unidad y la cooperación entre los países que hablan la lengua española. Adjetivos: panhispánico y  panhispanista.

 

BREVEDADES LEXICOGRÁFICAS

En un día doblemente festivo, les presento un tema  liviano. Para ello les presento un grupo de palabras  con las que se suele incurrir en dudas al momento de escribirlas o pronunciarlas. Son estas: henequén,  bejuco, vejiga, apartotel.

1-Henequén. Quienes hemos vivido la vida rural sabemos lo  que pica un saco de henequén llevado al hombro. Se hace de las pencas de una planta  “amarilidácea”. Es conocido también como saco de pita. El vulgo suele pronunciar “jenequén”,  “jeniquén”, pero es recomendable  henequén.

2- Bejuco. Planta sarmentosa y trepadora, propia de regiones tropicales. También se le llama así a la enredadera o planta trepadora.  Pero este vocablo ha sufrido muchas agresiones: “bujuco” ,” beuco”, “bouco”. Sin embargo,  se recomienda /bejuco/: bejuco indio, bejuco de musú, flaco como un bejuco. Por igual las palabras derivadas: bejucal, bejuquera, bejuquito.

3- Vejiga.  Es el nombre de un órgano muscular y membranoso, a manera de bolsa, que tienen el humano y otros vertebrados y en el cual va depositándose la orina producida en los riñones.  El nombre se ha extendido a otros  objetos, como los globos inflables usados en festividades. Con este vocablo ocurre el fenómeno que los lingüistas llaman ultracorrección, el cual consiste en cambiar formas correctas por otras que el hablante considera son las que proceden. Así  es como algunos  emplean “vehiga” o “veiga”, en lugar de la forma correcta que es /vejiga/. Derivadas: vejigazo, vejiguilla.

4- Pasa lo mismo con el término /jeringuilla/. Instrumento médico usado para inyectar líquidos en el cuerpo. Se ha tornado en un elemento de uso común, por lo cual la palabra ha  sufrido algunas distorsiones: “jiringuilla”, “eringuilla”, “iringuilla”, pero  lo cierto es que la forma  recomendada es /jeringuilla/ o /jeringa/, ya que jeringuilla es diminutivo de  jeringa.

5-Tusar. Según el Diccionario de la lengua  española/tusar/ procede de “tuso”, participio antiguo del verbo tundir. Agrega  el Diccionario que en el español de América es lo mismo que trasquilar. En varios países significa cortar el pelo a alguien, pero en  Argentina, Bolivia,  México, Panamá y Uruguay  se refiere acortar las crines del caballo según un modelo determinado. El Diccionario académico no lo indica, pero en República Dominicana /tusar/ es  recortar las plumas al gallo de pelea. El Diccionario del español dominicano lo confirma.

El verbo /tundir/ es de poco uso, procede del latín “tondēre” que se  traduce  ‘trasquilar’, ‘rapar’, ‘cortar’. “Tondere” era el verbo usado por los latinos para referir el corte del pelo a personas.  Una segunda acepción  incluye esta extraña explicación:  “Cortar o igualar con tijera el pelo de los paños”.

Cortar el pelo a alguien puede referirse con el verbo /tonsurar/ el cual procede del latín  tardío “tonsurāre”, pero esa voz  se la hemos dejado a la Iglesia católica. Durante siglos, se usó  la /tonsura/ para incorporar a un hombre como miembro del clero. Para ello se le cortaba, en forma de círculo,  el pelo de la parte trasera de la cabeza.  Otro verbo vinculado gráfica y semánticamente es /atusar/ que significa recortar e igualar el pelo con tijeras.

6– Apartotel. Este vocablo es un acrónimo, se ha formado por la unión de apartamento y hotel (apart + otel). Se emplea para denominar un hotel de apartamentos.     Pierde la –h de hotel y la fracción –amento, última parte del vocablo apartamento,  por tanto no debe escribirse     “apartahotel”, sino apartotel.

Hasta aquí por hoy, feliz domingo de Restauración.

Ortoescritura: La comida extranjera se disfruta en español

Por Rafael Peralta Romero

   Este artículo es una variación en torno al tema de los vocablos extranjeros  empleados  al hablar nuestra lengua. Reiteramos que la primera actitud debe ser evitar su uso, pero si la palabra exótica resultara  indispensable, lo que   procede  es   buscar la forma de adaptarla  al castellano. Un  extranjerismo  se hace necesario porque  representa un objeto, una cualidad, una circunstancia o  una acción  que no ha sido nombrada en español.

En la entrega anterior   (23-3-2020)  tratamos sobre voces extranjeras relacionadas con el vestir y que ha sido preciso aceptarlas en español (bluyín, de blue jean; esmoquin,  de smoking). Hoy abordaremos   palabras extranjeras relacionadas con el comer  y las circunstancias que rodean  a este placer. Estas  recomendaciones están avaladas por el Diccionario panhispánico de dudas, publicación de la Asociación de academias de la Lengua Española. Veamos:

/Beicon/  (bacon). Del Inglés. Panceta ahumada. Lo que aquí llamamos tocineta. Otra forma  de adaptación es /bacón/, más fiel a la grafía original,  mientras la anterior lo es a la pronunciación.

/Bistec/  (beefsteak). Voz inglesa. Bistec es un perfecto ejemplo de adaptación. Filete de res. Plural: bistecs. Esta adaptación no niega su origen y se ajusta al perfil del español.

No dude usted en llamar /besamel/  o /bechamel/  (del francés béchamel) a la salsa hecha con harina, leche y mantequilla con la que se aderezan algunos platos.  En español es palabra aguda, sin tilde.

En el /apartotel/ (hotel de apartamentos), el  bulevar (del francés boulevard) o  en un  /búngalo/ o /bungaló/  (bungalow)  puede usted  apreciar  el /buqué/ (bouquet) o  aroma de su  vino y más tarde disfrutar de un /capuchino/  (cappuccino). Italiano. Tipo de café.

Si tuviera invitados, no coja estrés, ordene por /cáterin/ (catering). Esta voz inglesa significa servicio de comida. En español adquiere acento de esdrújula. Su plural  no varía: los cáterin.

Sean o no franceses los invitados,  usted puede brindar con /champán/ (champagne). Vino espumoso procedente de la región francesa de Champagne. También se adapta  como /champaña/, grafía más aproximada al francés. La otra gran bebida de Francia es el /coñac/ (cognac). El grupo –gn  en francés suena  eñe, pero esa lengua no tiene el signo –ñ, muy propio del español. De Francia nos llega también la voz /cruasán/  (croissant).  Pan en forma de media luna.

Para comer /espagueti/ no es preciso ir a Roma. (spaghetti). Voz italiana. Pasta alimenticia larga. Lo mismo el  /fuagrás/  (foi-gras). Voz francesa que denomina un plato hecho a base de hígado. Recuerde, no  se pierde /glamur/ (glamour) ni  se deja de ser /gurmé/ (gourmet), porque escriba así estos vocablos.

Viene bien tomarse un /jaibol/ (high ball). Inglés. Bebida alcohólica mezclada con otra, mientras se espera una /lasaña/  (lasagna)  o un platillo de /mozarela/ (mozzarella), queso fresco hecho con leche de  búfala. Si tiene dudas,  consulte al  /sumiller/ (sommelier, en francés). Persona encargada de vinos y licores en un restaurante. Podría recomendarle un /vermú/  (vermout o vermouth). Voz francesa tomada del alemán (wermut).Es licor aperitivo hecho con ajenjo. Para otro momento procede / yogur/ (yoghourt, yogourt). Voz de origen turco.

¿Qué decir de la voz inglesa “whisky”? Los académicos  recomendaron adaptar esta voz  con la grafía /güisqui/, y así aparece en el Diccionario. Pero más adelante a la uve doble (doble ve y mal llamada doble u) se le dio carta de ciudadanía en nuestro idioma  y se  ha reconsiderado   la escritura del nombre que identifica al licor británico: wiski es la forma  recomendada.

Ya lo ha visto usted: comidas y bebidas extranjeras se disfrutan en  nuestra lengua.

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

VOCABLOS EXÓTICOS “VESTIDOS” EN ESPAÑOL

 A algunos dominicanos les resulta difícil   hablar sin emplear  palabras de otras lenguas, sobre todo del inglés,  lo cual no es una buena costumbre. Para  quienes puedan caer   en  esa tentación, les presento unas sugerencias. Primero me permito recordarles que la adaptación es la forma recomendada cuando es inevitable que la voz extraña de que se trate sea utilizada  en nuestra lengua. Hoy se trata de una colección de voces extranjeras relacionadas con el vestir. Las recomendaciones están avaladas por el Diccionario panhispánico de dudas y el  Libro de estilo de la lengua española, ambos publicados por la Asociación de Academias de la Lengua Española, incluida la Real Academia Española.

Comenzamos con el vocablo -beis (beige). Del francés. Color castaño claro.  -bléiser (blazer). Voz inglesa. Chaqueta deportiva de tela.-blúmer (bloomer).Voz inglesa. Prenda de vestir femenina que en el español dominicano devino en “blumen”,  de uso no aconsejable. Su plural: blúmeres. Todos usamos el pantalón de fuerteazul procedente de la cultura estadounidense: bluyín, adaptación de la voz inglesa “blue jean”. Se traduce como pantalón vaquero o texano.

El -esnob, esnobismo (del inglés snob)  es  la tendencia a  imitar  las maneras de otros. El protocolo a veces  impone usos comunes. Por ejemplo, a  unas actividades se asiste con traje de coctel o cóctel (de la  voz inglesa cocktail, que es una  bebida hecha de licores mezclados). Otras actividades exigen el esmoquin (del  inglés smoking). Traje formal. Plural en español: esmóquines.

El  esmoquin podría  aportar /glamur/, vale decir elegancia, finura a quien lo usa (de glamour, francés), pero también a quien lleva /overol/, traje de una sola pieza (overall, inglés). Para dormir también tenemos vestimentas: unos se ponen la /piyama/ y otros el  /pijama/. La voz procede del inglés (pyjama). En el español general es vocablo masculino (el pijama) y suena la –j conforme a su grafía etimológica. En el español de América predomina la forma femenina (la piyama) y el sonido –ye. Del inglés hemos  recibido también el sustantivo  /suéter/ (sweater). Su plural es suéteres. El Diccionario académico no define este vocablo, sino que remite a /jersey/, también anglicismo, al cual define así: “Prenda de vestir de punto, cerrada y con mangas, que cubre desde el cuello hasta la cintura aproximadamente”. Su plural en español: jerséis. Las palabras inglesas adaptadas al español si terminadas en –y cambian esta consonante por la vocal –i seguida de –s (ponis, pony; (gais, gay), (espráis, espray).

Palabra terminada en –y, procedente del inglés y que se define “prenda femenina, a modo de leotardo de tejido fino y muy elástico”: panty. Se ha adaptado como /panti/ y su plural es pantis, a pesar del repetido “panties” de la publicidad.

Pariente del panti ha de ser el /biquini/, prenda femenina de baño compuesta de un sujetador y una braga. Procede del inglés bikini. Debe su nombre a  Bikini, nombre de un atolón (islote) de las Islas Marshall.

De la lengua francesa nos ha  llegado /culote/ (culotte), prenda interior femenina en forma de pantalón corto. Hasta ahora, los ejemplos tienen que ver con prendas de vestir, pero si alguien quisiera mostrarse  públicamente con poca ropa, hará un /estriptis/  (striptease). Esta voz inglesa, nombra un espectáculo erótico. Por el  procedimiento  de la adaptación  han  ingresado muchos términos a nuestro idioma, y seguirán  ingresando.  Ese proceso   conlleva el acomodo al sistema fonológico, gráfico y ortográfico del español y está regido por normas. En unos casos la palabra extraña se amolda al español conforme a la pronunciación en su lengua de origen y en otros casos entra por la grafía.

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

DICCIONARIO PANHISPÁNICO DEL ESPAÑOL JURÍDICO

El pasado domingo (1 de marzo de 2020) ocurrió en Santo Domingo un acontecimiento no visto antes: la visita institucional del director de la Real Academia Española, desde su fundación en 1713. Santiago Muñoz Machado, el trigésimo primer director de la RAE y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, incluyó en la agenda de su visita la presentación del Diccionario panhispánico del español jurídico, intensa obra en dos tomos en cuya elaboración intervinieron más de quinientos académicos y abogados especialistas en distintas ramas, de España y América.

Muñoz destacó los esfuerzos desplegados para la composición del DPEJ , concebido desde el punto d vista lexicográfico, ponderando que el lenguaje del derecho tiene un valor históricamente superior a cualquier otro lenguaje técnico: La lengua de los juristas forma parte destacada de la cultura común, en proporción, incomparablemente superior a las demás “artes liberales y mecánicas”.

Además de los juristas de los países hispanohablantes, en la redacción de este libro ha intervenido un equipo de académicos que aportaron “el ajuste lexicográfico”. De República Dominicana participaron Carolina Santana Sabbagh, catedrática de Derecho Constitucional en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (léxico de derecho constitucional); Rafal Alburquerque, especialista en derecho del trabajo, José Cruceta Almánzar, juez de la Suprema Corte, quien trató el léxico procesal.

La responsabilidad, entre los dominicanos, correspondió a Fabio J. Guzmán Ariza, abogado y miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, quien además pronunció el discurso de presentación del libro en la solemne ceremonia efectuada en la sede académica en Santo Domingo, el primero de marzo. El director de la ADL, Bruno Rosario Candelier, le entregó al director de la RAE el diploma acreditativo de miembro correspondiente de nuestra institución.14/3/2020 | Rafael Peralta Romero (El Nacional, República Dominicana)

 

¿HILARIDAD TIENE QUE VER CON ILACIÓN? ¡CLARO QUE NO!-

Hace unas cuantas décadas –aún no nacía mi primogénito- fui testigo de una conversación entre el doctor Antonio Rosario y un joven que recién terminaba sus estudios de Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. El casi graduado juzgaba un hecho político del momento y dijo, moviendo las manos como si las juntara y las separara: “Eso no tiene hilaridad”. El jurista mocano, quien fuera rector de la UASD, en uso de sus facultades de maestro, advirtió al joven: “Mire, usted ya no es mi alumno, pero estoy en el deber de decirle que hilaridad no significa lo que usted cree, hilaridad significa risa, usted quiere decir coherencia”. Tiempo después, ya como profesor de la UASD, me correspondió impartir un curso de redacción a estudiantes de término de la licenciatura en Derecho en el centro de la UASD en Bonao y comencé la exposición con la anécdota que les he relatado: todos los estudiantes creían que hilaridad guarda relación semántica con los sustantivos coherencia, unión, relación.

Posiblemente muchos sigan creyendo eso, como posiblemente alguno de ustedes critique mi persistencia en comentarles las palabras parónimas. Recuerde, una palabra es parónima con otra porque guarda con esta una semejanza que puede ser en el sonido o en la grafía, sin que nada tenga que ver una con el significado de la otra.

Vamos al Diccionario. Hilaridad: (del latín hilaritas, -atis). f. Expresión tranquila y plácida del gozo y satisfacción del ánimo. 2. f. Risa y algazara que excita en una reunión lo que se ve o se oye. Relacionado con el sustantivo hilaridad tenemos el adjetivo /hilarante/, también procedente del latín y que significa: Que inspira alegría o mueve a risa.

No conocemos verbo en español relacionado con esta pequeña familia de palabras, aunque hilarante tiene forma de participio activo y su etimología remite al verbo latino “hilarare”, que es alegrar, regocijar. Parece que quieran decir /ilación/ quienes al hablar emplean /hilaridad/ fuera de su verdadero significado.

De acuerdo al Diccionario académico, ilación significa: 1. f. Acción y efecto de inferir una cosa de otra.2. f. Trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso.3. f. Consecuencia lógica o natural.4. f. Fil. Enlace o nexo del consiguiente con sus premisas.

También tenemos el adjetivo /ilativo, va/ con el siguiente significado: 1. adj. Que se infiere o puede inferirse.2. adj. Perteneciente o relativo a la ilación. 3. adj. Gram. Dicho de una oración subordinada: Que expresa la consecuencia lógica o natural de lo afirmado en la principal. U. t. c. s. f. 4. adj. Gram. Dicho de un período: Que contiene una oración subordinada ilativa. U. t. c. s. f.

Parecidos en la grafía con hilaridad son los vocablos hilandería, hilar, hilatura, hilandero. Pero no son familia, como puede apreciarse.

Hilandería. 1. f. Arte de hilar. 2. f. Fábrica de hilados.

Hilar. 1. tr. Reducir a hilo el lino, cáñamo, lana, seda, algodón, etc. 2. tr. Dicho de algunos insectos y de las arañas, y en especial del gusano de seda: Sacar de sí la hebra para formar el capullo o la tela.3. tr. Dicho de algunas cosas: Discurrir, trazar o inferir de otras.

Hilatura. De hilar.1. f. Arte de hilar la lana, el algodón y otras materias análogas.2. f. Industria y comercialización del hilado.3. f. Establecimiento o fábrica donde se hilan las materias textiles. Como ven, hilaridad nada tiene que ver con ilación, ni siquiera con hilatura.

 

Ortoescritura

CLAVES PARA INFORMAR  SOBRE ELECCIÓN DE AUTORIDADES  MUNICIPALES

Los dominicanos escogemos hoy las autoridades locales.  En cada uno de los  158 municipios  será escogido un  alcalde o alcaldesa,  un vicealcalde o vicealcaldesa y  el número de regidores con sus respectivos suplentes que acuerda la ley, en proporción a la cantidad de votantes.

Los 235 distritos municipales, categoría menor que municipio, escogerán sus respectivas juntas directivas, compuestas por lo menos por tres vocales y un director. Los primeros hacen la función deliberante, equivalente a los regidores, y el segundo desempeña la función ejecutiva.

La primera clave que pueden notar y anotar es que ni en los ayuntamientos ni en las juntas de distritos aparece  una figura llamada “concejal”,  copiada de otras culturas.

El gobierno de un municipio se llama ayuntamiento. Se compone de la Alcaldía y el Consejo de Regidores.  En algunos países se llama Concejo (con c) al gobierno municipal. Ese  Concejo (sin adjetivos) lo componen el Consejo de Regidores y la Alcaldía.

Con la voz concejo (con c) se nombra al ayuntamiento o corporación municipal. . Es moda en nuestro país escribir “concejo”  para  referirse al Consejo Municipal, tradicionalmente llamado Sala Capitular. Concejo “procede del latín concilium  (reunión o asamblea), y no debe confundirse con consejo (órgano para asesorar o tomar decisiones). Los miembros de un concejo son concejales; los de un consejo, consejeros”. Esto especifica el Diccionario  panhispánico de dudas, editado por  Asociación de  Academias de la Lengua Española.

El vocablo /consejo/ (con s) procede del latín  consilium. Significa: “1. m. Opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera. 2. m. Órgano colegiado con la función de asesorar, de administrar o de dirigir una entidad. Consejo económico y social, escolar.3. m. Reunión de los miembros de un consejo. La decisión se tomó en el último consejo de administración”.

La segunda clave: se elegirán alcaldes y regidores que luego conformarán el Consejo Municipal.

Las autoridades municipales corresponden a municipios, nunca a provincia, por lo que no es aconsejable  hablar de que “fulano fue escogido alcalde de la provincia Santiago de los Caballeros”. Los alcaldes no gobiernan provincias, sino municipios: La Vega, Baní, Moca, Higüey, Bonao.

Los vocablos provincia, municipio y ciudad guardan entre sí una ligera  semejanza semántica, pero sus diferencias con muy superiores a sus afinidades, conforme lo consignan los códigos de nuestra lengua e incluso disposiciones  legales.

Sin embargo,  los medios de comunicación abundan  en ejemplos reveladores de  uso inadecuado  de estos términos. Un caso frecuente consiste en incluir los municipios  como parte de   “ciudades”. Ejemplo: Canadiense muerto en Villa Hermosa, municipio de esta ciudad… (La Romana). Si Villa Hermosa es un municipio, no puede pertenecer a la “ciudad” de La Romana, sino a una provincia que lleva el mismo nombre.

A veces se llama ciudad a una provincia (Monseñor Nouel): “El alcalde de esta ciudad….”Y más frecuentemente se le da condición de provincia al municipio cabecera: “Santiago, el alcalde de esta provincia…”.

Es muy frecuente, entre periodistas y políticos,  el error de considerar a la cabecera de provincia como  la provincia en sí y así se escribe que un municipio pertenece a otro, como que Gaspar Hernández pertenece a Moca (y no a Espaillat) o que San Rafael del Yuma pertenece a Higüey (y no a La Altagracia).

Ciudad  es un concepto geográfico, ligado a lo sociológico, mientras municipio y provincia son de carácter legal.  Municipio, en cambio, se define como “Entidad local formada por los vecinos de un determinado territorio para gestionar autónomamente sus intereses comunes.  Ayuntamiento (‖ corporación municipal)”.

En nuestro país, provincia es una demarcación territorial administrativa que agrupa  municipios, a los que solemos llamar pueblos, palabra similar a ciudad o villa. La última clave: hoy no se eligen autoridades provinciales, solo municipales.

 

EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DE LA LENGUA

El pasado martes  (18-2-2020) se realizó en la Pontifica Universidad Católica Madre y Maestra, en Santo Domingo,  la “Jornada reflexiva sobre el español dominicano”. Fue organizada por esa institución y la Academia Dominicana de la Lengua, a propósito de conmemorarse el 21 de febrero el  Día Internacional de la Lengua Materna, por disposición de la Unesco.

Intervinieron Bruno  Rosario Candelier, director de la Academia de la Lengua, quien ponderó la función de las madres al enseñar a sus criaturas el lenguaje humano; María José Rincón, académica de número, se refirió a las particularidades del habla dominicana.  Luis Maximiliano Quezada, maestro y teólogo, expuso acerca de cómo el  niño puede forjarse la inclinación espiritual y estética desde la lengua materna. El escritor Miguel Solano, como Quezada, miembro correspondiente de la Academia, leyó un cuento sobre el tema.

En representación de la PUCMM actuó la joven intelectual Ybeth Guzmán. El autor de esta columna, miembro de número de la ADL, también intervino  en la jornada con unas palabras  en torno al  proceso de adquisición de la lengua materna. Lo que se expone a continuación es un resumen de esa exposición.

La adquisición de la lengua es un fenómeno social, es decir intervienen e influyen sobre  el infante entes sociales. En primer término la familia, luego el entorno y  escuela.

Este proceso, no obstante su carácter social, guarda una faceta tan íntimamente  biológica,  que hemos llamado “lengua materna”, a la que heredamos de nuestro ámbito familiar, la primera, y mayormente la única que hablamos.

La lengua es también paterna, pero en esto no se exige equidad de género. Padre y madre, además de alimentación, salud, cuidado físico y la correspondiente dotación de afecto, tienen  con el infante la responsabilidad de guiarlo en el proceso de adquisición de la lengua.

El padre, como la madre, debe hablar con el niño o la niña, aunque la criatura  no responda, debe indicarle los nombres de los seres y las cosas, enfatizando, obviamente, con las más cercanas y las que pronto podrán interesar al pequeño: cama, casa, mesa, agua, gato, papá, mamá, por ejemplo.

El niño escucha, aunque no hable, y va acumulando lo que oye y lo que ve, por eso nunca será recomendable  dar continuidad a la pronunciación defectuosa del pequeño. Si la criatura  ha querido decir “leche”, pero solo emite un sonido aproximado (ete, eche,…) nada inteligente resultará que padre, madre, la abuela o la tía repita  esa forma infantil de  llamar  las cosas.

El niño asocia nombres de  objetos y  seres vivos con sonidos que puedan estos producir, pero es deber de los adultos que lo atienden corregir dulcemente al pequeño  llevándolo a repetir el nombre verdadero de los seres y cosas.  Es decir, perro, no “jau”; gato no “miau”; cerdo no “chon”.

Por igual, se recomienda decir al niño su nombre: Alonso, Matías, Marcos, Adele, o como sea llamado. Muchos apodos han surgido por la respuesta del niño o niña al preguntarle su nombre, sin que  su capacidad expresiva le permita  decir,  por ejemplo: Alejandro, Maximiliano o María Altagracia.

De nosotros depende no solo la adquisición de la lengua, sino la formación de la personalidad. Será diferente la  repercusión en la conciencia de ese bebé escuchar “La primera cosa bella que ha habido en mi vida eres tú”, como canta Nicola Di Bari a una niña que soportar pacientemente: “Esta muchacha ya me tiene jarta”.

La pizarrita en blanco que es su mente será llenada por nosotros, lo que allí escribamos ahí quedará.  Luego la escuela y la lectura irán aumentando el caudal lingüístico de cada persona. De cada uno depende ser pobre o rico de palabras

 

COLMADO, PULPERÍA Y BODEGA, ¿ES TODO LO MISMO?

El Diccionario de la lengua española registra significados  diferentes para los vocablos colmado, pulpería y bodega, de conformidad con los usos que de éstos  se hacen   en la amplia comunidad hispanohablante. Pero…lo cierto es que en el habla dominicana estas tres voces tienen tanta afinidad semántica que se comportan como sinónimas.

Veamos  el Diccionario:

Colmado o colmada. Es un adjetivo, por eso el femenino. Se forma con el participio del verbo  colmar, que significa llenar. Colmado, entonces es abundante, copioso, completo. Otras acepciones, ya como sustantivo: 2. m. Figón o tienda donde se sirven comidas especiales, principalmente mariscos.3. m. Tienda de comestibles.

El Diccionario del español dominicano, publicación de la Academia Dominicana de la Lengua, lo define así: Colmado, tienda de comestibles, bebidas y artículos  de primera necesidad.

Pulpería. Tiene dos entradas en el Diccionario, la primera como derivada de /pulpa/: “por expender originariamente frutas tropicales y dulces hechos con ellas, y –ería”. Agrega la publicación académica que se trata de una “tienda donde se venden artículos de uso cotidiano, principalmente comestibles”, pero especifica que esto es los siguientes países: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú, República  Dominicana, Uruguay y Venezuela.

La segunda acepción  de pulpería deriva de pulpo: “Establecimiento de comidas en el que se sirve preferentemente pulpo”.

El Diccionario del español dominicano  define  pulpería como un  establecimiento rural donde se venden víveres, bebidas, herramientas y quincallería.

De nuestra infancia pueblerina nos llega el recuerdo de esta palabra aplicada a un establecimiento que vendía artículos de consumo básico, aunque fuera pequeño: bacalao, aceite, sal, vinagre, ron…pero nunca quincallería, ni siquiera herramientas agrícolas.

Bodega. (Del latín  apothēca, y este del griego  apothḗkē ‘depósito, almacén’). Tiene doce acepciones, las cuales transcribo: 1. f. Lugar donde se guarda y cría el vino. 2. f. Almacén de vinos. 3. f. Tienda de vinos. 4. f. Establecimiento, generalmente industrial, para la elaboración de vinos. 5. f. Cosecha o mucha abundancia de vino en algún lugar. La bodega de Arganda, de Valdepeñas. 6. f. despensa (‖ lugar donde se guardan los comestibles). 7. f. troj (‖ espacio para guardar cereales). 8. f. En los puertos de mar, pieza o piezas bajas que sirven de almacén a los comerciantes. 9. f. Espacio interior de los buques desde la cubierta inferior hasta la quilla. 10. f. C. Rica, Ec., Hond. y Méx. almacén (‖ local donde se depositan géneros). 11. f. Cuba, Méx., R. Dom. y Ven. abacería. 12. f. Ec. y El Salv. trastero.

Han visto que  la penúltima (11) indica que en Cuba, México, República Dominicana y Venezuela, la palabra /bodega/ es lo mismo que  /abacería/. Pocos aquí conocen esa palabra, la cual se define: f. Puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc. A quien atiende  una abacería se le llama  abacero,  la misma derivación de colmadero (colmado), pulpero (pulpería) y  bodeguero (bodega).

En el Diccionario del español dominicano, la voz bodega es definida del siguiente modo: Bodega, tienda donde se venden al por menor alimentos y bebidas alcohólicas.

Hemos podido notar que  hay diferentes valores semánticos para los tres vocablos citados, según puntos de vistas incorporados  al principal código de la lengua española. Pero en cada caso, aparece  un resquicio (tienda, establecimiento, alimentos…) por donde se cuelan las significaciones que a estas palabras otorgamos los dominicanos. Aquí son afines, casi sinónimas. De hecho, no hay diferencias entre los servicios que ofrecen  la bodega I y el colmado N.

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

¿BUEN DÍA O BUENOS DÍAS?

16 noviembre, 2019

El señor Cándido Martínez corresponde al tipo de lector que justifican la publicación de esta columna: por su lectura habitual, sus comentarios y por la sugerencia de temas a tratar. El apreciado romanense ha sugerido que sea tratado lo concerniente a determinadas formas de saludo, específicamente aquellas que dejan dudas en los hablantes acerca de si deben pronunciarse en singular o en plural.

Entre quienes expresan “buenos días”, “buenas tardes” o “buenas noches” aparecen los que justifican el plural porque la expresión afectiva va dirigida a varias personas, como si se estuviera repartiendo afectos y a cada uno se le diera lo suyo. Quienes prefieren estos saludos en singular –entre los que me cuento- argumentan –o argumentamos- que el día, la mañana y la tarde que se está viviendo en el momento es solo uno y por eso las fórmulas “buen día”, “buena tarde” y “buena noche” incluyen a un grupo como a una persona.

Pero en esto la teoría no es tan importante como el uso. Las publicaciones académicas son poco explícitas al respecto. El Diccionario panhispánico de dudas, editado por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALES), señala al respecto lo siguiente:

“La fórmula de saludo que se emplea durante la mañana es, en el español general, buenos días. No obstante, en algunos países de América del Sur se utiliza también la fórmula buen día…” No se refiere a la fórmula expresiva de la tarde ni de la noche. El Panhispánico fue publicado en 2005.

 

 
JUSTO Y ENÉRGICO

22/11/2019

En más de una ocasión he escrito  que el pensamiento de Juan Pablo Duarte mantiene plena vigencia  y que si fuera tomado en cuenta para el ejercicio  del gobierno, la situación en República Dominicana fuese menos calamitosa. La doctrina política del acendrado patricio reúne directrices para enfrentar  nuestros principales problemas.

“El Gobierno debe mostrarse justo y enérgico…o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia nacional.” Esa frase es  un reclamo del fundador de la República Dominicana que amerita atención.

El Gobierno debe mostrar energía para enfrentar problemas sociales, económicos o de la índole que fuesen. Pero con justicia.

La tradición política dominicana  exhibe una amplia colección de gobiernos pasados de enérgicos, pero no justos.

Nuestros gobernantes han honrado a Duarte de palabra, en fiestas patrias, sin ir más allá de lo estipulado por  el protocolo ceremonial. Su doctrina nada ha interesado, y menos si refiere cómo escarmentar a los traidores.

¡Albricias! Ha aparecido un candidato presidencial que ve en las ideas del ilustre padre de la Patria una guía adecuada para orientar una obra de gobierno y conducir al pueblo dominicano hacia el necesario sosiego y merecida felicidad. Me refiero al licenciado Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno.

El candidato del PRM  y otras fuerzas aliadas ha  asegurado  que el mejor programa de gobierno para impulsar la  prosperidad de  nuestra nación,  nos lo dejó el padre fundador, Juan Pablo Duarte, y citó  la expresión: “El Gobierno debe mostrarse justo y enérgico… o no tendremos Patria y por consiguiente ni libertad ni independencia nacional”.

Abinader pronunció  un discurso profundo y claro ante un grupo de personalidades que el pasado miércoles  declararon   apoyo a su candidatura. Entre ellos los juristas José Enrique Hernández Machado, Hipólito Herrera  Pellerano, Rafael Luciano Pichardo y  Ramón Horacio González  Pérez. Basó su disertación en las palabras “justo  y enérgico”.

Dijo que en esas palabras se sostienen las ideas del gobierno que se propone  desarrollar.  “La justicia es dar a cada quien lo que es debido,  y nos hemos propuesto que así sea, porque no es justo ofrecer como dádiva a los ciudadanos lo que les pertenece por derecho”.  Ha de ser  justo un gobierno apegado a los valores éticos y morales. Para lograr una sociedad justa es imprescindible eliminar toda influencia externa sobre el Poder Judicial. Abinader ha prometido un ministerio público independiente, lo cual le ha ganado simpatía  en  quienes anhelan el adecentamiento de la administración de justicia.

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

Un debate: ¿concejo municipal o consejo municipal?

Esta columna ya ha opinado sobre esto. Nuestra posición es simple: el gobierno de un municipio se denomina “concejo” y es redundante agregarle el adjetivo “municipal” o la expresión “de regidores”. Pero la Fundéu- Guzmán Ariza, institución que vela por el buen uso del idioma español,  ha recomendado  el uso de “Concejo de regidores” frente a “Consejo de regidores”. El escritor Sélvido Candelaria ha refutado  esa recomendación.

Fundéu-Guzmán Ariza  escribió lo siguiente:

«Concejo de regidores», mejor que «consejo de regidores»

Concejo, con c y no con s, es la forma apropiada de referirse a la reunión del órgano colegiado de gobierno de un ayuntamiento.

Algunos medios de comunicación dominicanos suelen emplear la grafía con ese en frases como «Más adelante se involucró en política, ligada al PRSC, y a raíz de la firma del Frente Patriótico alcanzó una curul en el Consejo de Regidores del ADN», «El Consejo de Regidores del ayuntamiento del Distrito Nacional otorgó un reconocimiento al alcalde David Collado» o «El Consejo de Regidores de la Alcaldía de Santo Domingo Este está dirigido por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y aliados».

El sustantivo concejo procede del latín concilium (‘reunión o asamblea’) y, según lo define el Diccionario de la lengua española, equivale a ‘ayuntamiento o corporación municipal’, ‘municipio’ y, también, ‘sesión celebrada por los individuos de un concejo’.

El Diccionario panhispánico de dudas recomienda no confundirlo con consejo (del latín consilium: ‘órgano consultivo y deliberativo’) que designa el ‘órgano colegiado con la función de asesorar, de administrar o de dirigir una entidad’ (consejo económico, consejo asesor) y ‘reunión de los miembros de un consejo’: «La decisión se tomó en el último consejo de administración».

Por otro lado, tanto ayuntamiento como cabildo, alcaldía, municipio, concejo, regidor, alcalde, concejal… son sustantivos comunes que solo se escriben con mayúscula inicial cuando forman parte de la denominación completa de un edificio público o de un organismo en concreto: «Los bloques políticos integrantes del concejo municipal tendrán derecho a participar en los órganos complementarios del ayuntamiento que…», «Las iniciativas de modificación de la estructura organizativa deberán ser presentadas al concejo de regidores para su aprobación», «Ayuntamiento del Distrito Nacional», «Concejo de Regidores del Ayuntamiento de Santo Domingo Norte».

Candelaria

Candelaria dirigió a Fundéu-Guzmán Ariza la siguiente comunicación:

Recibo con mucho gusto y agradecimiento sus notas sobre el buen uso del idioma. Hasta ahora, he encontrado muy provechosas las observaciones que me han llegado por esta vía. Pero no creo que la contenida en este correo que respondo sea muy adecuada, pues con ella se está incentivando el uso de un pleonasmo, vicio que es altamente criticado cuando se trata de dar limpieza y esplendor a la lengua.

La palabra concejo, por sí sola, se basta para indicar el conjunto de regidores de un ayuntamiento. Por tanto no hay que agregarle más nada para que se entienda su significado.

Por otro lado, en un ayuntamiento, es posible que funcione un consejo. No se comete ninguna falta cuando se dice, por ejemplo, «el consejo de regidores para la seguridad del Distrito Nacional», si en el concejo de esa demarcación geográfica, existe un grupo de sus miembros designados para que estudien y decidan sobre las medidas de seguridad que deban presentarse al pleno para ser aprobadas. En otras palabras, las comisiones designadas en los diferentes ayuntamientos para estudiar, debatir y recomendar sobre casos y temas particulares, con el fin de agilizar los trabajos de esas corporaciones, pueden ser llamados consejos sin ningún desmedro del buen decir o escribir. Con mis respetos por su loable labor,

Sélvido Candelaria

Echaron la Constitución a pelear con la  gramática

En la entrega del pasado  domingo incluimos el mini debate respecto a la palabra “concejo” (gobierno municipal)  a propósito de una recomendación difundida  por la Fundéu- Guzmán Ariza, una institución  que vela por el buen uso del español en los medios de comunicación. La propuesta de Fundéu se resume en: «concejo de regidores», mejor que «consejo de regidores». El escritor Sélvido Candelaria, miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, disiente de este consejo  señalando que: “La palabra concejo, por sí sola, se basta para indicar el conjunto de regidores de un ayuntamiento. Por tanto no hay que agregarle más nada para que se entienda su significado”.

Mi apreciación, expresada antes en esta columna,  concuerda con la de Candelaria. Los argumentos son los siguientes:

Con la voz concejo (con c) se nombra al ayuntamiento o corporación municipal. El Diccionario de la lengua española  la define así:

“concejo. Del lat. concilium. 1. m. casa consistorial.2. m. ayuntamiento (‖ corporación municipal). 3. m. municipio. 4. m. Sesión celebrada por los individuos de un concejo.

El Panhispánico de dudas, otro diccionario  editado por  la  Asociación de  Academias de la Lengua Española, especifica que concejo “procede del latín concilium  (reunión o asamblea), y no debe confundirse con consejo (órgano para asesorar o tomar decisiones). Los miembros de un concejo son concejales; los de un consejo, consejeros”.

El vocablo /consejo/ (con s) procede del latín  consilium. Significa: “1. m. Opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera. 2. m. Órgano colegiado con la función de asesorar, de administrar o de dirigir una entidad. Consejo económico y social, escolar.3. m. Reunión de los miembros de un consejo. La decisión se tomó en el último consejo de administración”.

Las empresas organizadas son regidas por un consejo de administración, las universidades tienen su consejo académico o consejo universitario (caso de la UASD), el Poder Judicial  cuenta con un órgano superior que es el Consejo del Poder Judicial y la contraparte, el Ministerio Público, es regida por el Consejo Superior del Ministerio Público.

El Poder Ejecutivo, con todo y lo unipersonal que se muestra, somete propuestas y  escucha planteamientos del Consejo de Ministros, instituido por el artículo 137 de la Constitución. Antes se llamó Consejo de Gobierno.

Vista la segunda acepción de la palabra consejo (órgano colegiado con la función de asesorar, de administrar o de dirigir una entidad) resulta fácil  inferir que  el ente colegiado con función  normativa, reglamentaria y de fiscalización integrado por los regidores sea un consejo, que lo es. Los  regidores constituyen el Consejo Municipal.

El Consejo Municipal y la Alcaldía, el órgano el ejecutivo,  son las dos columnas del Concejo (gobierno municipal, con c). Esta última palabra  no requiere ni soporta  el adjetivo  “municipal” ni el sintagma adjetival “de regidores”. Basta con la voz Concejo. De ahí que  se aconseje (de consejo) no emplear expresiones como las siguientes:

1-Concejo de regidores del ayuntamiento de Santiago estará presidido por  Héctor Martínez.                                              2- Escogen bufete directivo Concejo Municipal de…

3-Fulano Tal  es el nuevo presidente del Concejo de Regidores de…

Menos aconsejable es que tal uso se inscriba en un documento oficial como lo es el acta  de sesiones de un ayuntamiento: “El secretario del Concejo Municipal del honorable Ayuntamiento Municipal de Santiago certifica elección del bufete….”

¿Quién ha sido el responsable de introducir  en el léxico edilicio  la locución redundante “concejo de regidores”? Nada menos que la Ley Suprema, hecha por hombres y mujeres pasibles de equivocarse, sobre todo si no piden consejo. El artículo 201 reza de este modo:

“El gobierno del Distrito Nacional y el de los municipios estarán cada uno a cargo del ayuntamiento, constituido por dos órganos complementarios entre sí, el Concejo de Regidores y la Alcaldía. El Concejo de Regidores es un órgano exclusivamente normativo, reglamentario…”.

Ahí está el maco. El Concejo es el gobierno municipal. En el Concejo caben el Consejo de Regidores y la Alcaldía.

Variaciones semánticas  del verbo arreglar

El pasado martes (15-10-19) El Nacional publicó en su portada la foto de un vendedor  de frutas  captado en el momento que componía la mercancía en su escaparate callejero. Arreglando la venta, fue titulado el pie informativo.  “José Marcial Reyes  arregla sobre su triciclo las fruta para hacerlas más atractivas…”.

Este uso del verbo /arreglar/ está conforme al significado que le atribuye el Diccionario de la lengua española. Les transcribo tres de sus cinco  acepciones: 1. tr. Reducir o sujetar a regla, ajustar, conformar. U. t. c. prnl. 2. tr. Componer, ordenar, concertar. 3. tr. Acicalar, engalanar. U. t. c. prnl.

Fíjese en la segunda definición, eso es lo que hacía el frutero: componer, ordenar, concertar.

En el habla dominicana, el uso más generalizado de arreglar lo hace sinónimo de reparar, que no hay dudas  consiste en  corregir fallas en objetos, aparatos o máquinas. El arreglar incluye, además, situaciones, documentos, amores, alimentos,  indumentarias.

Mire estos ejemplos:

  • Mi reloj se está atrasando, tengo que llevarlo a arreglar
  • La estufa tiene un escape de gas, pero me quieren cobrar tres mil por arreglarla.
  • Se me dañó la nevera y no sé cuándo podré arreglarla.
  • El carro me presentó problemas pero ya fue arreglado.
  • El sastre me hizo mal el traje, y ahora dice que eso no tiene arreglo.
  • A esa televisión se le mete un ruido y no hay forma de arreglarla.
  • Estos zapatos están enteros, solo hay que llevarlos a arreglar.
  • Con el sueldo trece pienso hacerle un arreglito a la casa.
  • El celular se quedó sin servicio, pero la compañía ya me lo arregló.
  • Arréglate la corbata que la tienes hacia un lado.
  • Ya casi voy, solo tengo que arreglarme el pelo.
  • Lo que pasa es que el documento tiene un error, el abogado dijo que lo está arreglando.
  • Hablé con la persona y me dijo que lo tuyo está prácticamente arreglado.
  • Eso hay que arreglarlo antes de 2020…bueno.
  • Ellos se habían separado, pero ya se arreglaron.

Arreglar tiene algunas connotaciones de carácter sexual, por ejemplo dar  atención sexual, sobre todo un hombre a una mujer, es arreglarla: Salimos hace unos días y la arreglé.

Pegarle a alguien, en una riña: Se puso conmigo y lo arreglé.  Por igual, padres y madres, cuando todavía el castigo es amenaza: No te apures, yo te arreglo.

También se  arreglan las cuentas: se arregla la cuenta en el colmado, la farmacia, el casero o cualquiera  que le haya ofrecido crédito a alguien. Pero el momento crucial de arreglar la cuenta ocurre en bares y restaurantes cuando algunos vividores escapan o se declaran insolventes al momento de llegar la nota final de consumo. El más responsable no puede ir sin arreglar la cuenta.

Para el Diccionario académico,  arreglar no es sinónimo de reparar, sino de  componer, ordenar, concertar. Veamos estos tres vocablos, de acuerdo al DLE.

Componer. Tiene  17 acepciones. Sólo la quinta guarda semejanza con reparar: 5. tr. Ordenar, concertar o reparar lo desordenado, descompuesto o roto.

Ordenar. Tiene cinco acepciones de las cuales copio la tres primeras:  1. tr. Colocar algo o a alguien de acuerdo con un plan o de modo conveniente. Ordena los recibos por fecha. 2. tr. Encaminar y dirigir algo a un fin. Ordenó su actuación a mejorar las condiciones de trabajo. 3. tr. Mandar, imponer, dar orden de algo. Le ordena seguir adelante.

Concertar.  De diez acepciones, solo la primera menciona el verbo arreglar, es decir que la concertación incluye arreglo: 1. tr. Componer, ordenar o arreglar las partes de una cosa, o varias cosas.

Para justificación del habla dominicana, el vocablo reparar es definido así: 1. tr. Arreglar algo que está roto o estropeado.

La  “penca” broma en torno al “penco” candidato

Tan importante es el significado con el que un vocablo haya sido incorporado al Diccionario como el que le otorgue una determinada comunidad de hablantes.  De hecho, las palabras se recogen  en el catálogo lexicográfico de una lengua por  la frecuencia en el uso  que se haga de ella.

De ahí que las palabras  puedan tener más de un significado (polisemia) o que  una palabra  se pronuncia y escribe  como otra, pero tiene diferentes origen  y  un valor semántico muy distante (homonimia) como ocurre con  vino (forma del verbo venir) y vino (bebida obtenida del zumo de la uva).

El fenómeno de la  polisemia (de «poli-«, muchos, y el griego «sema», significado), ha sido tratado otras veces en esta columna, hoy solo nos enfocaremos en resaltar el contexto  en el que se emplee un término que presenta varias acepciones.

En la mayoría de las palabras polisémicas debe predominar el contexto lingüístico. Ejemplos: 1) Compró una caja de galletas; le dieron una galleta que reguiló como un trompo. 2) Tomó la foto con una cámara moderna; se retiró a su cámara privada.

La situación  en la que se pronuncia un vocablo  puede conducir a una variación  o intensificación del significado. No será  lo mismo el “¿Por qué no te callas?”,  dicho por el rey de España a Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela, que el “cállate, cállate, cállate” que cantaba –y canta- Rocío Jurado. ¿Qué hombre no quisiera ser mandado a callar de este modo: Si amanece y ves/ que estoy dormida/ cállate, cállate, cállate/ déjame soñar con tus caricias / y cállate, cállate, cállate.

La  sintonía con la  intención de quien habla es  indispensable para captar el sentido de lo dicho. Incluso la  expresión altisonante “Cállate, coño”, varía el sentido de acuerdo al contexto situacional.

Un penco de…

Gran alboroto mediático le han armado al presidente Danilo Medina por referirse al señor  Gonzalo Castillo como “un penco de candidato presidencial”. Esta palabra aparece en el Diccionario de la lengua española, publicación de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española con diez acepciones, ninguna de las cuales  coincide con la intención del hablante Medina.

A continuación  reproduzco algunas: 1. m. Caballo flaco o matalón. 2. m. Persona rústica o tosca.3. m. Persona inútil.4. m. Can. Prostituta. 5. m. And., Bol., Cuba, Ec. y R. Dom. Penca de ciertas plantas.6. m. And., Can., Cuba, Hond. y Méx. Persona despreciable.

Es evidente que la intención del mandatario no era comparar a su candidato con un caballo flaco, lleno de mataduras ni  tampoco  quiso decirle “persona rústica o tosca”.

Medina  habló el pasado lunes (21 de octubre 2019)  en un acto político del PLD y en  su ponderación  del señor Castillo dijo: “Como diría el compañero Lidio Cadet, Gonzalo es un penco de candidato”.

“Penco de… “es una locución propia del habla dominicana empleada para destacar el tamaño de una cosa. El Diccionario del español dominicano, obra de la Academia Dominicana de la Lengua,  ha incorporado el vocablo con el siguiente significado:

“Penco m. pedazo de gran tamaño. Rur.pop. col. –un penco de: loc. adj. Referido a  persona, de gran tamaño. Pop. col. Es un penco de muchacho que solo tiene doce años”.

Las abreviaturas constituyen un código. Veamos: loc. (locución), adj: adjetiva.  rur “uso propio y exclusivo del ámbito rural”.  Pop: “Nivel sociocultural bajo”. Col.:”Uso reservado a un contexto comunicativo espontáneo”.

Cuando se habla o se oye, se lee o se escribe, conviene tomar en cuenta  el contexto en el que se hace. Esto, en favor de la comprensión.

 

La poética de Daniel Beltré

Por Rafael Peralta Romero

Hablar de la poética de Daniel Beltré López no es hablar de la poética de  Jorge Luis Borges ni es  hablar de la poética de Domingo Moreno Jimenes, no  es hablar de la poética de Walt Whitman,  de Franklin Mieses Burgos, Paul Valéry  ni tampoco  de Vicente Huidobro. Cuando se habla de la poética de Daniel Beltré hemos de referir las peculiaridades de un creador capaz de transformar en canción las experiencias vividas por más elementales que fuesen,   y lo hace con afinado sentido estético y atinada llaneza en la expresión. Mucho puede decirse de la obra de este autor y resulta justo y propio hablar de la poética de Daniel Beltré, aunque él se haya enterado recientemente, con cierto dejo de extrañeza,   de que  existe esa temática en nuestra literatura.

Nació en Santo Domingo cuatro años antes del ajusticiamiento  del tirano y fue declarado  como poeta  en enero  de 2019, cuando se presentó al público el poemario “No es un soplo la vida”, con 187 páginas en formato  8 por 11, volumen en el que hasta el colofón incluye poesía: “Este amor / se terminó de  imprimir /poco antes de la agonía del invierno”.

“Este amor” ha escrito el poeta a contrapelo  de la fórmula tradicional y lógica “Este libro se terminó de imprimir”, porque  los 111 poemas  integrados a este conjunto tienen el amor como principal componente activo, y con la particularidad de que se trata de  un amor múltiple.  En este libro –o este amor- resuena la voz vigorosa del hombre que palpa y condena las desigualdades sociales, pero también  se  aprecia que dispensa con delicadeza de rocío, la terneza del amor erótico  como del amor familiar en poemas a los hijos, a la maestra, a gente común que no sabe escribir una carta.

La poética tiene como  objeto de estudio  la creación, ya sea de un autor, de un movimiento o de una tendencia. De ahí he partido para   basar mi   modesta visión sobre la creación del  poeta Beltré, su manera de abordar la realidad y su actitud ante los recursos formales. Beltré  encuentra en el poema de amor un motivo de reflexión social, de lucubraciones filosóficas,  de recorridos por reminiscencias infantiles y para exaltar la valoración del beso.  La infancia del poeta, en la séptima década del siglo XX, en el barrio capitaleño de Villa Duarte ha aportado sustanciales contribuciones a estas composiciones:

“Yo perdí cuando niño un espejito,/ soldaditos de juguete, un fusil de palo,/ y de palo perdí un bate un seis de enero / que ocultando la falta de los Reyes/  en mi casa me obsequiaron”.   (De lo perdido, p. 65)

Los elementos culturales del entorno resultan visibles en la poética  beltresiana, cual si de un brote espontáneo  del postumismo se tratara. No estoy diciendo que se trate de un poeta  postumista o neopostumista,  pero Beltré no le niega en su poesía lugar privilegiado a  lo nuestro,  nuestro ser,  nuestro hacer,  nuestro vivir, nuestra  forma de decir las cosas. Veamos la última estrofa del poema Haberes:

“No soy dueño de la parrilla colgada al norte de la hoguera / donde fraguó la tisanita temprana, / ni del jarrito que decorara el fuego/ con caritas que posaría para el olvido”. (p.117).

Lo cierto es que Beltré  compone sus versos con palabras tan comunes como: capuchino, chichigua, tirapiedras, besos, florecitas, jardincito, colibrí, madera, hombre, magia, burro, serpiente.  Pero muy cierto también que este autor puede  usar la lengua culta, lo que llamamos lenguaje de la poesía, aunque parezca que me contradigo, con voces de uso cotidiano, reflejo fiel de la vida, con nuestras carencias y nuestras riquezas, y desfila por ella  la gente común,  con sus afanes y estrecheces, y hasta logra  poesía parafraseando  usos idiomáticos del menor nivel. Es como si la poética de Beltré  se alimentar  de las sustancias de las que está hecha la vida: amor, dolor, nostalgias, sueños, ilusiones.

El dolor guarda relación indisoluble con el amor. El maltrato, la traición o el  desplante duelen en la medida en que se  ame  a quien lo ha ejercido sobre uno;  por igual la muerte, la ausencia o la enfermedad lastiman  según el amor que se guarde por la persona a quien ocurra una de estas situaciones.  Veamos los últimos versos del  poema  Lete:

“No se ha perdido tu nombre todavía, / pero está vacío, / desahuciado por los cantos del alma; /está hueco, es clamor de pesadilla,/ una mecha asfixiada. /Solo Dios podrá nombrarte sin que sigas de largo”.    (pág. 168).

En la mitología griega, Lete es el nombre de un río de la tenebrosa región del  Hades y significa olvido. Si bien el poema no refiere la muerte física de una persona, sí  alude a la muerte del amor. Al leer este poema, estoy seguro,  no pocos  se centrarán  en el dolor por la pérdida de un ser humano.

De similar trascendencia espiritual es  la composición que lleva por título Lumen.  Trata del perdón, que es  una consecuencia del amor, antítesis del rencor. El rencor, me parece, es  la más lacerante llaga del espíritu  humano, mientras el  perdón es la  restauración de los afectos y de la avenencia. El  poema Lumen se yergue como inmenso monumento al perdón, que es también una fuerza sanadora. Aparece con una serie de textos titulados, cada uno,  con una sola  palabra,  en la parte final del libro,  y todos encierran profundas reflexiones de orden espiritual. Inicio de Lumen:

“El perdón llega en silencio perforando las atalayas del miedo. /Llega para testimoniar que no quiebra la esperanza, /que no cesa el desvelo cuando el amor no tiene frontera. /Llega para celebrar la lluvia que estrechó el espacio donde crecieron las alas”. (pág. 167)

¿Quién puede  crear poesía a partir de una frase manida dictada por alguien que no sabe  escribir una carta? Hablando con Iria, personaje quizá real, quizá  ficticio, Daniel Beltré ha compuesto  once poemas breves a partir del título “La presente de esta es para saludarte:

“Iria, aquí están las fórmulas inviolables del principio, / las que armaron tu angustia de iletrada enamorada: /La presente de esta es para saludarte y saber cómo te encuentras;/ pues yo bien a Dios gracias”.

La poética  de Beltré  derrocha lirismo, un lirismo consistente y franco, nunca forzado, no exprimido, sino fundamentado en emociones y  vivencias que  el autor ha madurado para  devolverlas  en  versos también maduros  que liberan  a su autor de la condición de poeta bisoño, no obstante  ser primerizo en la publicación  de libro.  Aunque curada y con la  elaboración exigida por el oficio, esta poesía   se rebela contra la expresión barroca, pues  Beltré  deja de lado los retruécanos y los oscuros recursos  que tornan la composición en un embrollo.

Nadie puede afirmar   que  se trate de un creador  encuadrado en un modelo o tendencia poética,  su poesía revela que ha abrevado en  muchas fuentes y emerge con estilo propio, no obstante   lo reciente  de su primer libro. Quizá  Beltré haya dado lugar a que alguien lo coloque como  discípulo postrero de Andrés Avelino  y Domingo Moreno Jimenes, y cite, por ejemplo, para avalarlo, el poema “El baile de la caraqueña”:   “¿Qué te ha ocurrido hoy, caracolito? / Acércate, que quiero recoger las florecillas con que nos premias al remenear tu falda”.  Otra persona alegará, tal vez,   que nuestro autor canta  al entorno local para hacerlo universal. ¿Poesía con el hombre universal?  Y marcará el poema “Whitman y Hathor en las calles de Manhattan”. Habla de Walt Whitman, ese cosmos, sinónimo de poeta y referencia universal de la poesía, y de la diosa egipcia Hathor:

 “No sé si Whitman habrá plantado alguna simiente en este bosque que fue suyo, / un olmo, por ejemplo…No sé si Whitman sospechó que su verbo infinito llenaría de cicatrices a Manhattan, /su casa de hielo trepidante, de ardillas encantadas, /de rieles sin memoria, / de amores circulando  por las viejas arterias de su acerada anatomía./ Sé  que el viejo aeda nos entrega su canto para celebrar la presencia de Hathor”. 

El hombre universal que interviene en la poética de Beltré puede proceder de cualquier parte del mundo: Grecia, Egipto, Francia y en los Estados Unidos de América, no sólo Whitman se involucra en esta poesía, sino un hombre simple,  Henry Gustav Molaison. El poema se titula  “Molaison” como el muchacho de Nueva Inglaterra que en 1953  perdió  la memoria por causa de un accidente, cuando Daniel Beltré  no había llegado al mundo todavía. La primera estrofa:

“La memoria es una flor que solemos desnudar a cada instante, / una escorrentía de recuerdos, / un mundo de huellas que nos habla de historias clandestinas, /de amores que murieron en la víspera, /de amores que se hicieron eternos. / La memoria toca a la puerta espantando el plácido sueño de la conciencia”. (p. 155).

De Molaison se ha dicho que murió solo y sin recuerdos. Daniel Beltré es, en definitiva, un poeta plural. Él es muchas voces poéticas  y es una sola: la suya. Quizá incurra yo en disparate al decir que su pluralidad me recuerda  la que proclamaba para sí el inmenso Walt Whitman, en su célebre Hojas de Hierbas: “Soy único y plural, total y breve”.

Esa pluralidad ha permitido que  el autor de “No es un soplo la vida” emprendiera  la senda espiritual y algunos de sus poemas  trasciendan planos metafísicos,  con  lo que se aproxima a la poética interiorista.

A partir de la página 121 aparece un grupo de poemas  con estas características. Con el título “La nada hecha ser”, ocho  poemas  numerados, confirman este aserto. El primero:

“Nadie conoce los caminos de la nada, /los caminos infinitos de la nada; /nadie deja en ellos sus huellas ni su sombra. /Los hemos recorrido en ausencia de testigos oculares, / montados sobre la más desconocida de las soledades,/ sin envolturas, sin legua, sin cordón umbilical ni sobresaltos”. (p. 121).

En el  final del poema Agápe asoma también el realismo trascendente:

 Somos  templos que se mueven /convencidos de que lo mejor de la vida lo llevamos dentro” (p.147).

Creo que este autor ha encontrado la respuesta  a la sesuda pregunta que se plantea León David, poeta y ensayista, sobre el arte poética:

¿A qué secreta alquimia se encomienda el aedo para lograr que el plomo ingrato de la trivial palabra cotidiana se trasmute en el oro perenne y puro del vocablo glorioso?  (El lenguaje de la poesía, pág. 18).

Beltré responde:

“En mi pecho encontrarás un enjambre de palabras que sobrevivió a la hoguera, / Una vieja declaración de amor que jamás pudo borrar el tiempo, / Que jamás erosionaron las partidas”. (Credo, pág. 154).

Daniel Beltré ofrece poemas de amor construidos con el lenguaje  de las cosas, naturaleza, pantano, fieras, peligros y gracias al amor el hombre es rescatado de la tristeza, del abandono, de la sombra:

 “Solo me quedaba  la sombra, /el celaje del último juicio. / Pero llegaste tú/  envuelta en tus afanes  de hada primitiva, golpeando el instinto muerto”.   (P. 144).

El tono narrativo que  asume en sus composiciones no desdice de su poesía, sino que la acerca al lector, porque transmite la sensación de que  el autor  confiesa sus sueños amorosos, sus ansias eróticas, sus necesidades del beso. El beso   es una  de las obsesiones del poeta. Puede afirmarse que este libro narra la  génesis del amor  y la prehistoria del beso, y  sus páginas  son “alabastros rebosados de besos”.

Con lo hasta aquí dicho creo haber esgrimido razones suficientes para mostrarles las características esenciales de la poética de Daniel Beltré. Si a partir de esta aproximación penetrara al ánimo de ustedes el interés de conocer a fondo la obra de este creador, quedaré colmado de satisfacción. Como quiero asegurarme de si lo por mí expresado  en torno al  poemario “No es un soplo la vida” se corresponde plenamente con la verdad, les pido comprobarlo intentando disfrutar este libro que me parece constituye un notable acontecimiento en la poesía dominicana y que permite hablar con propiedad de la poética de Daniel Beltré López.

Enhorabuena.