Filosofía, orondo/*horondo, ora, autonomizado/autonomizar

FILOSOFÍA

En algunas ocasiones hay palabras comunes de conocimiento general que adquieren un sentido diferente al internacional en algunos países. Ese fenómeno se ha visto suceder con regularidad en casi todas las lenguas internacionales.

La distancia entre la metrópolis y las colonias que luego adquirieron la independencia le imprimieron nuevos sentidos a palabras tradicionales. Otros factores que contribuyeron a estos cambios fueron las circunstancias, el ambiente y las tradiciones anteriores a la llegada de la lengua metropolitana.

El estilo de vida y la evolución histórica de los diferentes países de la América Hispana han determinado que vocablos de larga tradición en la lengua hayan adquirido otro sentido en los países americanos.

La palabra filosofía es de larga tradición en el seno de la lengua española; sin embargo, los dominicanos de los estratos educados de la población le han imprimido algunos caracteres a esta palabra que la diferencia de la noción aceptada generalmente.

No se entrará aquí en el detalle de las acepciones conocidas y aceptadas por la generalidad de los hablantes, sino que se caracterizará el significado y el uso en el español dominicano.

Casi siempre se utiliza el término “filosofía” como representación del concepto dominicano que se tiene de la palabra en los casos en que se adoptan medidas o se toman decisiones para referirse al, o los motivo(s), que subyacen esas disposiciones, así como al objetivo que se persigue con ellos.

Ese empleo del vocablo sometido a examen ocurre mayormente en las discusiones en los niveles administrativos del gobierno, cuando se inquiere sobre los motivos que justifican una toma de decisión, o, acerca del propósito de algunas medidas gubernamentales.

Se piensa que este uso está acreditado en el lenguaje administrativo dominicano, sobre todo en lo concerniente a los asuntos de índole gubernamental. Debería considerarse esta utilización para incluirla en el futuro en los repertorios de acepciones particulares de palabras del español dominicano.

ORONDO – *HORONDO

“Ya de regreso el chofer se mostraba *HORONDO por su hazaña. . .”

En algunas ocasiones cuando se encuentra lo que se considera una falta de ortografía al escribir una palabra los lectores se sienten defraudados. Los guardianes de la lengua a veces se precipitan y con disgusto disimulado atacan el descuido de quien incurre en el error.

Hay que tener mucho tacto y prudencia para no precipitarse y pronunciar censura ligera contra quienes algunas veces pueden -sin saberlo- encontrar amparo en la historia de la lengua. Eso que se enuncia en la oración inmediatamente anterior a esta se ampliará en esta sección con relación a una de las dos voces del título.

Entre 1899 y 1914 la forma primitiva del vocablo era horondo, hasta con hache aspirada. Así apareció en los diccionarios de la Academia.

Desde esa fecha hasta ahora, la forma de escribir la palabra que se estudia ha sido sin la hache, es decir, orondo. En las acepciones que la Academia consigna la primera es la que se presume más antigua; aunque en la actualidad la que se emplea con mayor frecuencia sea, “lleno de presunción y muy contento de sí mismo”.

Para resumir el asunto. Hace más de cien años que la ortografía de orondo ha permanecido la misma, vale decir, sin hache; a pesar de la mala voluntad que esta letra ha cosechado entre los hablantes de español. Esta opinión de algunos hablantes de español le viene a la hache porque se la consideraba “un signo ortográfico ocioso”. Así se expresaba la Ortografía de la Academia misma. En la actualidad, y desde hace largo tiempo, no hay lugar a discusión, debe escribirse orondo.

ORA

“. . . ORA por la gerontocracia u ORA por los intereses. . .”

La palabra ora es un aféresis de ahora, es decir, es la abreviación de la palabra “ahora” mediante la supresión del fonema inicial. En el lenguaje moderno tenemos ejemplos que se han colado en el español hasta proveniente de otras lenguas, por ejemplo del inglés, así se dice bus por autobús.

Ora es una conjunción de uso esporádico que solo personas cultas utilizan en sus escritos. Este rasgo hace que los articulistas que no son muy versados en los asuntos de la lengua puedan incurrir en errores en el uso de esta conjunción.

La Academia en su Diccionario de la lengua española tipifica esta palabra en tanto conjunción distributiva. Esto es, un “elemento o locución coordinante que se emplea en forma repetida o en combinación para expresar distribución”. Diccionario de lingüística ANAYA (1986:94).

El irremplazable Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de M. Seco (1998:323), con respecto a ora escribe que “se usa de repetido ante dos o más frases, equivaliendo a ´unas veces´… ´otras veces´.” Asegura este diccionario que es de uso literario.

Con este tipo de recurso y palabra hay que observar mucha cautela porque fácilmente se cae en error. María Moliner en su Diccionario de uso del español (2007-II-2117) afirma que es usada solamente “en frases literarias de sabor anticuado”.

Al final algo que hay que tener pendiente cuando se usa este “ora” es que en sí es una conjunción y por lo tanto no debe hacerse preceder de otra conjunción. Lo que cabía que hiciese el articulista en este caso era escribir, “…ora por la gerontocracia, ora por los intereses…”

AUTONOMIZADO – AUTONOMIZAR

“. . .que la han AUTONOMIZADO en la encarnación de su rol. . .”

“. . .estos actores AUTONOMIZADOS. . .”

Los hablantes de las lenguas a veces se encuentran en situaciones en las que desearían que algunas palabras existieran. Eso ocurre en los casos en que el hablante o escribiente se queda insatisfecho con las voces conocidas de la lengua. Desea expresar algo tomando como base un concepto conocido, pero la voz que crea no cuenta con suficiente arraigo en la lengua para que se la reconozca.

Lo que acaba de bosquejarse es un  ejemplo de lo que se presume que aconteció en el caso de los usos del verbo y del adjetivo destacados en las frases usadas a manera de ejemplos.

Para evitar tener que recurrir a los extremos de inventar nuevas voces, lo que procede que se haga es realizar una búsqueda en el seno de la lengua por un sinónimo capaz de expresar la idea que se persigue. El método es sencillo. Se usará más abajo para que sirva de modelo para el futuro.

Se busca una palabra equivalente a autonomía. Los diccionarios someten una lista que hay que evaluar. Para autonomía se encuentran, “independencia, libertad, emancipación, franquicia”. De entre estas, la independencia y la libertad son las que ofrecen mejores perspectivas.

La nueva redacción resultaría, “…que la han liberado en la encarnación de su rol…” “…estos actores independizados…” Tanto el verbo liberar como independizar son bien conocidos en la lengua común.

También pudieron cambiarse algunos otros elementos de la redacción y acomodarla a otras palabras. Esta clase de ajustes no requieren de gran esfuerzo; basta con pensar más de una vez.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Calimete, en jaque/*el jaque, guion/guión, *de gratis

CALIMETE

La voz calimete es muy dominicana. Solo los dominicanos utilizan esta voz para nombrar el tubo muy fino que se utilizado para sorber líquidos.

En otros países usan otros nombres para este dispositivo hoy tan refinado. Entre ellos los de mayor uso son sorbete y paja. En muchos países americanos se descarta el empleo de paja por aquello de que esa palabra designa en ellos la masturbación.

Desde los tiempos en que el autor de estos comentarios era un adolescente le llamó la atención el nombre calimete, pues lo que hace este objeto es que saca líquidos, no mete.

En el desarrollo de este tema se destacará el origen de la voz del español dominicano. Se ofrecerá además la lista de las voces americanas que se conocen para mentar ese instrumento. Por último se mencionará la voz del título en tanto nombre de un poblado.

El origen remoto del calimete se encuentra en la lengua francesa. En esa lengua el dispositivo en cuestión recibe el nombre de chalumeau. Esta palabra tiene larga historia en lengua francesa, pues se la conoce desde el año 1464. En esa lengua comenzó en tanto flauta de varios agujeros, más tarde designó a la paja para sorber líquidos. Más adelante en el tiempo se le reconoció para denominar el tubo que alimenta de oxígeno la llama en la soldadura conocida como “de acetileno”. Desde hace largo tiempo la acepción de mayor uso en la lengua es de paja para sorber líquidos. (Le Petit Robert 1993:380).

Muchas palabras que en su origen tuvieron un sonido representado por /ch/ pasaron más tarde a lenguas diferentes o con el tiempo con un sonido de letra /k/. Este fenómeno está documentado en lingüística con muchos ejemplos.

La voz del francés no pasó directamente desde esa lengua al español dominicano. El paso se tramitó a través de la lengua criolla haitiana. En haitiano es kalimèt, voz ya muy parecida a la del español dominicano. Jeannot Hilaire en su obra Lexicréole (identification des sources lexicales) (2011:115).

Como es sabido que en español son escasas las palabras que terminan en letra /t/, el hablante dominicano le añadió una terminación española, colocando la letra /e/ a la voz del haitiano. Así nació el calimete dominicano.

No hay que extrañarse de que esta voz se haya entremetido en el español dominicano si se tiene en cuenta que los haitianos mantuvieron su presencia en la parte este de la isla La Española durante veintidós años ininterrumpidos de 1822 a 1844.

En Haití hay una sección comunal cuyo nombre se pronuncia kalimèt, aun cuando el nombre oficial es Calumette. En Cuba hay un pueblo que lleva por nombre Calimete. En el último país tienen una etimología popular para el nombre, explicación que no merece atención.

Todavía persisten en español algunas palabras derivadas del latín que dio origen al chalumeau del francés. Esta desciende del bajo latín calamellus, de calamus, así existe en español el vocablo cálamo, que es una pluma o caña para escribir que se cargan de tinta en el tintero. Esta caña contiene la parte hueca como la pluma de las aves y del calimete. Todavía cálamo se llama el tallo cilíndrico y hueco de las plantas gramináceas. Se conserva del latín la locución lapsus calami para mencionar un tropiezo o error involuntario e inconsciente al escribir. En el calami está la pluma que se mencionó antes.

Las palabras americanas para denominar la paja o pajilla. En Cuba usan absorbente, pajita y pitillo. En Bolivia, bombilla. En Perú, cañita, sorbete, sorbetín. En Panamá, carrizo. En Chile y Paraguay, pajita. En Uruguay, pajita, sorbito. En Colombia y Venezuela, pitillo. En Chile y México, popote. En Ecuador sorbete. En Puerto Rico, sorbeto. Esta información se debe al colega Fernando Carr Parúas, investigador cubano quien reside y publica en ese país.

 

EN JAQUE – *EL JAQUE

“. . . que han puesto EL JAQUE diversos sistemas políticos. . .”

Algunos errores en que se incurre en la redacción demuestran la poca cultura de la persona que redacta. El ejemplo que se trae en esta ocasión es un caso lamentable de lo que se indica más arriba.

La palabra jaque pertenece al juego de ajedrez. De allí se expandió hasta adquirir significaciones en sentido figurado.

El jaque fue el nombre del juego del ajedrez en tiempos muy remotos. La palabra llega al español a través del árabe, lengua que a su vez la tomó del persa.

La transformación gradual de la palabra permitió que esta se hiciera de uso más frecuente, sobre todo con las locuciones tales como, “tener a uno en jaque, ponerle en jaque”. Las dos locuciones anteriores se entienden con el significado de mantener a esa persona bajo una amenaza.

Al final jaque es, “ataque, amenaza, acción que perturba o inquieta a alguien, o le impide realizar sus propósitos”. De este modo consta en el Diccionario de la lengua española (2017). Ese mismo diccionario trae estos ejemplos de uso “Dar jaque. Poner, tener, traer en jaque”.

 

GUION – GUIÓN

“Ahora lo siento como un GUIÓN. . .”

Las dos grafías del título son aceptadas en la lengua común. Las razones para que se acepte la segunda forma de escribir el sustantivo (guión) es la manera de separar la palabra en sílabas. Esta grafía se impuso por medio del uso inveterado.

Por su significado el sustantivo del título es “escrito que sirve de guía”. La doble ortografía que se mencionó más arriba obedece a la posibilidad de articular la palabra con diptongo o sin este. Con diptongo es palabra monosilábica y debe escribirse sin tilde. Si se articula con hiato, entonces es bisilábica, luego, por ser palabra terminada por la letra /n/ se representa el acento.

De acuerdo con las últimas directivas de la Ortografía académica a guion se le da la preferencia de que se escriba sin tilde.

Existe una gran cantidad de escribientes de español que escriben la palabra guión con tilde, entre ellos los nacionales de México y de los países centroamericanos.

 

*DE GRATIS

“. . . se puede ganar un enemigo  DE GRATIS. . .”

Hay que evitar usar la expresión del título porque el adjetivo gratis con su significado de “gratuito” no precisa de la preposición.

El Diccionario panhispánico de dudas (2005) entiende que la forma con la preposición DE se debe al cruce entre de balde y gratis que son sinónimas.

El autor de estas apuntaciones sobre el lenguaje entiende que se debe también a la influencia del inglés, en la que puede colocarse una preposición antes de la voz free del inglés. Quien esto escribe piensa que esta es una perniciosa influencia, porque escucha con frecuencia *de gratis en el habla de los hablantes de español en los Estados Unidos de Norteamérica.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Correccionalizar, periodo/cardiaco, al lado de /del lado de, interactuación

CORRECCIONALIZAR

“. . .la ley francesa CORRECCIONALIZÓ el tipo convirtiéndolo en un simple delito”.

Este verbo del título aparenta ser una creación del español dominicano. Es de circulación o uso solo en el vocabulario jurídico dominicano. En este campo el verbo es de uso corriente. Si nadie se ha ocupado de este antes es porque su radio de acción se circunscribe al área jurídica.

Todavía el verbo en cuestión no ha sido inventariado en ninguno de los lexicones elaborados para registrar las voces dominicanas.

Para tratar de definir el verbo habrá que comenzar por otras palabras de la misma familia con el fin de hacer más inteligible la definición.

Hay muchos tipos de delitos. Un delito en su aspecto jurídico es un quebrantamiento de la ley. Por el hecho de que quebranta la ley el delito se castiga. Usualmente se castiga con una pena pecuniaria o de prisión. Una infracción es una transgresión o quebrantamiento de la ley o norma.

La corrección es la reprensión de un delito, de una falta. Todo lo anterior se toma en su sentido más amplio, es decir, general.

Quien esto escribe desconoce en la actualidad cuáles son las infracciones que se castigan con penas de tipo correccional, pero se presume que son aquellas que conllevan multas, o privación de la libertad de corta duración. Se consideraban delitos las faltas que eran castigadas con las penas de menor gravedad. De acuerdo con el Vocabulario jurídico de de Henri Capitant, la pena correccional es la de “mediana gravedad, que otorga a la infracción sancionada con ella el carácter de delito correccional” (p. 419-420). (Se cita de este modo por presumirse que se trata de una edición pirateada).

A la vuelta de las explicaciones, esto se reduce a resumir diciendo que correccionalizar es convertir una transgresión a la ley en delito simple. Se presume que el “delito simple” es aquel que no es agravado por alguna circunstancia.

En el sistema tradicional del derecho francés, se conocía como pena correccional la que sancionaba con prisión de más de cinco días, pero menos de cinco años. En ese sistema correccionalizar un asunto era o es enviar un caso ante una corte de jurisdicción sumaria. Estos datos se han adaptado del Dictionnaire juridique français-anglais/anglais-français de Th. A. Quemner (1955:67).

El diccionario Le petit Larousse registra en sus páginas el verbo correctionnaliser, derivado de correctionnel que traducido es, conocer de un crimen ante el tribunal correccional calificándolo de delito; diligencia que se conoce con el nombre de correctionnalisation. (1993:537). La adaptación al español es de RG.

Habrá que destacar dos cosas antes de concluir. El redactor de estos comentarios no es un experto en Derecho. La otra es que se deberá tomar nota de lo escrito en esta sección para que en la elaboración de los lexicones posteriores a esta fecha se haga constar este verbo y sus derivados, pues pertenecen al vocabulario del español dominicano.

 

PERIODO – CARDIACO

Las dos palabras del título no llevan acento; de propósito están escritas de esta manera para representar la forma en que algunos hablantes del español dominicano la pronuncian.

De esta forma la enuncian algunos dominicanos de pocas letras; es decir, de escasos conocimientos académicos, pero de gran sapiencia natural. Más abajo se explicarán los casos en que estos anónimos dominicanos se expresan de este modo.

En los casos en que la palabra período se refiere al espacio de tiempo, el mayor esfuerzo, acento, se hace sobre la letra /i/ y así se representa con la tilde sobre esa letra.

Cuando se trata de la regla, del menstruo, el dominicano de las zonas rurales con la delicadeza de su ignorancia formal enuncia la palabra sin el acento destacado antes, esto es, periodo.

La menstruación recibe diferentes nombres en el español dominicano, la cosa, la cuestión, la luna, el mes, la regla. Dirán también que la mujer está cogida, enferma, indispuesta, intransitable, mala. Esta información se sacó de la obra Del vocabulario dominicano (1983:202).

Existe un caso parecido al anterior con la palabra cardíaco. Lleva el énfasis sobre la letra /i/ cuando se refiere a la enfermedad o a algo específico relacionado con el corazón. Cardiaco, así, sin tilde, se utiliza para referirse a la persona que padece de una o varias enfermedades del corazón.

Hay que alabar el poder de diferenciación que posee el dominicano de menor educación formal, que ha logrado separar una palabra de otra por su pronunciación, en conocimiento de que los significados pueden hacerse diferentes.

 

AL LADO DE – DEL LADO DE

“. . . y si lo hubiera está AL LADO DE nosotros. . .”

Algunos hablantes y hasta algunos escribientes a veces olvidan la diferencia que existe entre la locución adverbial o prepositiva al lado de y la locución prepositiva del lado de.

Al lado de es “cerca, muy cerca, a poca distancia; en lugar contiguo o inmediato; en comparación con”. Esto es, indica la situación de algo. Indica también, antes del nombre de alguien, “en compañía de, que se recibió ayuda, enseñanza, orientación o consejo”.

Del lado de es “ser partidario de cierta persona o cosa, o apoyarla, a favor de, de acuerdo con, de parte de”.

Todo lo que se escribió más arriba es lo que los diccionarios recogen en sus páginas, entre estos el de la Real Academia. A  pesar de todo el vigor de esas acepciones y equivalencias, hay que tener en cuenta la evolución del uso.

En la actualidad el uso ha evolucionado de modo tal que la diferencia ha ido difuminándose y casi puede decirse que en el caso de “a favor de, de parte de” las dos locuciones pueden usarse indistintamente; aunque siempre será mejor atenerse a las diferencias señaladas al principio.

 

INTERACTUACIÓN

“. . . que integran el sustrato vital de la INTERACTUACIÓN social. . .”

En ocasiones anteriores el autor de estos comentarios acerca del habla dominicana ha escrito sobre el componente de palabra inter-.

En algunas ocasiones se ha hecho para criticar la invención de nuevos términos que en su mayoría proceden de intelectuales que escriben sobre temas específicos.

De la misma manera que sucede en este caso, los vocablos formados con la ayuda del mencionado componente de palabra son neologismos sin credenciales.

Se ha escrito “sin credenciales” porque los neologismos adquieren credenciales cuando el uso le impone a las academias que incorporen los nuevos términos en los diccionarios.

La frecuencia de uso de los términos así creados es escasa porque en la mayoría de los casos proceden -como se destacó antes- de escritores cultos que escriben acerca de temas de carácter teórico.

En la cita que ilustra el uso al principio de esta sección puede notarse la índole del estilo que se refleja en palabras allí usadas como, “sustrato” y “vital”.

No hay que correr a atajar el uso del componente de palabra inter- cuando enriquece la comprensión de lo expresado. Carecería de sentido si esto se hiciera.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Puntear, financierización, digresión/*digresión, medalaganario/a

PUNTEAR

En el epígrafe aparece un verbo que posee una acepción netamente dominicana, es decir, que solo ocurre en el español dominicano. Ese será el tema de esta sección.

En otros países de Hispanoamérica el verbo tiene otras significaciones que en la mayoría de los casos se alejan mucho del significado del verbo en el habla de los dominicanos.

Es en el español de Puerto Rico en el que se produce un uso que se acerca ligeramente al del español dominicano para el verbo del título. Allí en tanto verbo transitivo es, “Desarrollarse la espuela del gallo cuando empieza a dejar de ser botón”.

El verbo en el habla de los dominicanos se aplica solamente a las adolescentes. El uso se recuerda claramente entre los jóvenes. No puede asegurarse que todavía perdure la utilización; sin embargo, hay que documentarlo para que no caiga en el olvido por falta de huellas de su uso.

El verbo “puntear” se recuerda que se empleaba para destacar cuando las púberes comenzaban a desarrollar los senos. Se refería al momento en que por debajo de la ropa se notaba la punta de los incipientes senos. De esta “punta” es de donde deriva el verbo en cuestión.

El verbo puntear comparte con el verbo despuntar una ligera semejanza, solo en el aspecto en que el último verbo se relaciona con “empezar a brotar”.

 

FINANCIERIZACIÓN

“. . . cuya renta mensual, generalmente por la FINANCIERIZACIÓN de la economía. . .”

En el título figura un vocablo nuevo en la lengua española. El radio de acción y el campo de uso del neologismo están restringidos al área de la economía y las actividades financieras; sin embargo, eso no le resta vigencia y valor a la nueva voz y por eso se le abre un espacio en estos comentarios.

La Asociación de Academias no ha tenido tiempo todavía de darle la bienvenida en las páginas de su diccionario, pero Fundéu le ha dado un visto bueno que presagia su próxima introducción en el lexicón general.

Fundéu llama esta voz “palabra bien formada”. Explica esa organización que se refiere “al creciente peso del sector financiero en la economía”. El sustantivo financierización “hace referencia a la tendencia actual de que los mercados financieros dominen la economía”.

Hay que tomar nota de este neologismo que cuenta con un sentido semántico muy específico.

 

DIGRESIÓN – *DISGRESIÓN

“. . . me decido a compartir estas DISGRESIONES. . .”

Una que otra vez se encuentra en algunos escritos y, con mayor frecuencia aún en el habla, la palabra digresión escrita o pronunciada con una ese /s/ intercalada que no le corresponde.

Digresión da a entender que se rompe el hilo en la conversación o en el escrito y se tratan asuntos sin relación o conexión con el asunto principal, este apartamiento puede compararse con divagar.

Quien coloca esa consonante /s/ en un sitio que no le pertenece lo hace por un exceso de celo; es una ultracorrección. Quien así actúa piensa que la pronunciación digresión es descuidada.

  1. Fernando Lázaro Carreter en su Diccionario de términos filológicos (1962:400), considera que la ultracorrección es un, “Fenómeno que se produce cuando el hablante interpreta una forma correcta del lenguaje como incorrecta y la restituye a la forma que él cree normal”. Algunos tratadistas llaman este fenómeno “hipercorrección”.

No obstante lo que consta en el párrafo que precede a este, D. Manuel Seco considera este tipo de error como un “vulgarismo”. Así aparece en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (1998:164).

No anda mal encaminada la persona que se equivoca en este caso, porque existen en español muchos vocablos que comienzan por dis-; además, el componente de palabra dis- entre otros significados posee el de “separación”, y, para el ultracorrecto debió ser *disgresión.

Digresión significa “que se aparta del tema” y eso equivale a que se “separa” de lo principal en el pensamiento de quien corrige la digresión del español, de allí que escriba o pronuncie “dis”. Lo que a veces olvida esta persona es que esta digresión deriva del latín digressio, que a su vez procede de digredi. Como se nota enseguida, en las dos voces del latín no aparece ese /s/ alguna.

 

MEDALAGANARIO/A

“. . . no es una concesión *MEDAGANARIA del gobierno. . .”

Hay que convenir en que la voz del título no es fácil de decir o de escribir. Es larga y está compuesta de cuatro palabras, “me da la gana”, con una terminación añadida –rio.

No se critica que le haya salido mal o incompleta la creación dominicana al articulista. Se aprovecha la oportunidad que brinda esta equivocación para aclarar algunos aspectos de la palabra sometida a estudio.

Según entiende quien estas apostillas escribe, fue D. Bienvenido Gimbernard, el caricaturista creador del personaje Conchoprimo o Concho Primo el creador de la palabra dominicana que figura en cabeza de esta sección.

Según se oyó o leyó, esa voz fue la respuesta que él, Gimbernard, dio a alguien como contestación a la periodicidad de sus caricaturas. Esto es, “cuando le entraba el deseo de hacerlo” o “según su gusto o arbitrio”, es decir, cuando le apetecía.

De acuerdo con lo que se encuentra en el Diccionario del español dominicano (2013:455), medalaganario, ria, desempeña funciones de adjetivo o sustantivo, “Referido a una persona, que actúa arbitrariamente, sin criterio o sin método”. Como adjetivo, “Referido a una acción o decisión, arbitraria, sin criterio o sin método”.

Como es natural el adjetivo produjo un adverbio, medalaganariamente, que como es de esperarse es “arbitrariamente”. Si el sustantivo y el adjetivo hay que escribirlos con cuidado, más cuidado aún hay que observar si se dice o escribe el adverbio por lo largo e inusual que resulta.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Fundango, descollar, arbolada/*alboreada , viralizar

FUNDANGO

Esta voz se conoce en República Dominicana. Quizás no sea una voz de uso cotidiano especialmente por el significado. De que existió en el habla de los dominicanos no cabe duda. Existe, sin embargo, la posibilidad de que no tenga ya la vigencia que tuvo en el pasado. Otra desventaja que enfrenta esta voz es que tiene un rasgo de festiva, y, es posible que no encontrara quien la llevara a la literatura.

Como una consecuencia de no haber trascendido a la literatura, la voz fundango no ha encontrado quien la rescate del olvido. Esto equivale a decir que no consta en los lexicones de palabras usuales del habla de los dominicanos.

La terminación –ango de la voz en estudio es de muy poca frecuencia en español, aún en el español hispanoamericano. Esa terminación se encuentra en algunas palabras centroamericanas y mexicanas que tienen origen aborigen. De acuerdo con la opinión de Gary A. Scavnicky en su libro Innovaciones sufijales en el español centroamericano (1987:68), “. . . las terminaciones

–anga, –ango no se manifiestan como verdaderos sufijos”.

En cuanto a la primera parte de la voz fun- esta parece que tiene relación con la parte trasera o el fondo de una cosa, de donde los dominicanos usan fundillo también, para referirse al trasero de una persona.

De alguna manera puede considerarse que fundango tiene un rasgo festivo y otro que puede considerarse eufemístico. Esto es, se evitan las palabras conocidas para las nalgas -eso significa este fundango-, y al mismo tiempo, se comunica su significado muchas veces por el contexto.

Conforme con lo que escribe Ch. Kany, en Cuba a la parte posterior de la anatomía humana la denominan con términos parecidos al del título de esta sección, fondongo, fondoque, así aparece en el libro American-Spanish euphemisms (1960:139).

Este autor trae la noticia de que fundango se usa en Panamá. De acuerdo con esta información los dominicanos y los panameños comparten esta voz con el mismo propósito de evitar tener que utilizar el nombre que ha caído en desgracia por el prurito de la vida moderna en sociedad.

Hay que señalar que el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias no registra la voz del epígrafe en su inventario. Se presume que quizás en Panamá ya no se usa, o, que se olvidó incluirla, tal como parece que ocurrió en el caso dominicano.

 

DESCOLLAR

“. . . Madiba DESCOLLA entre gigantes. . .”

La conjugación de este verbo ha ocasionado más de un enfado a buenas plumas. Se trae a estos comentarios porque en el presente del indicativo algunos redactores no lo conjugan del modo prescrito por las normas cultas. D. Manuel Seco escribe, “Hay cierta tendencia semiculta a usar este verbo como regular”, así consta en el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (1998:158).

El verbo descollar tiene larga historia en la lengua española. Joan Corominas y J. A. Pascual encontraron las primeras huellas de ese verbo en el siglo XVII, este dato es consignado por estos autores en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-II-270).

El verbo tiene un significado bien establecido en la lengua y es útil, puede referirse a personas o cosas que tienen una cualidad superior a las demás de su especie. Entre los equivalentes pueden mencionarse despuntar, destacarse, diferenciarse, distinguirse, elevarse, predominar, resaltar, sobresalir. Cada uno de estos sinónimos (¿?) puede reemplazar a descollar en algunos de los casos, aunque difícilmente lo hagan en todas las hipótesis posibles.

La Real Academia asegura que este verbo es intransitivo y que puede utilizarse también como pronominal. Con respecto a la conjugación anota que sigue el ejemplo del verbo contar. Esto es, en el presente del indicativo es, yo descuello, tú descuellas, ella/él descuella, ustedes/ellas/ellos descuellan. En el presente del subjuntivo vuelve a producirse el fenómeno del cambio de la raíz, al formar esta un diptongo ue, en las mismas personas que en el indicativo. En el imperativo, tú, usted y ustedes repiten el cambio ya mencionado.

 

ARBOLADA – *ALBOREADA

“. . . en la hermosa, artística, ALBOREADA. . .”

El verbo arbolar es de poco uso en el español de todos los días. Por ese rasgo puede fácilmente confundir a cualquier escribiente de español. A lo anterior contribuye que el verbo del título hace un cruce con una palabra más conocida, alborada, que es de dominio más general en el español corriente.

Arbolado en tanto adjetivo tiene relación con árbol, es, “dicho de un sitio, poblado de árboles”. Puede en funciones de sustantivo referirse además, a un “conjunto de árboles”.

Hay otro verbo en español más refinado, arborizar, que es poblar de árboles un terreno. Los paisajistas que son diseñadores de parques y jardines, utilizan ese verbo para “plantar árboles para que provean sombra y sirvan de adorno”.

Al decir o escribir este tipo de vocablos hay que observar cautela pata no incurrir en error.

 

VIRALIZAR

“. . . o rumores para que se VIRALICEN de manera. . .”

El verbo del epígrafe no está reconocido oficialmente por las organizaciones guardianas de la lengua común. No obstante eso, parece que no tardará largo tiempo antes de que se tome conciencia de la utilidad de este y se le haga un espacio en el lexicón mayor de la lengua general.

Viralizar tiene relación con el virus moderno, el de la informática. Para este virus la Real Academia ofrece una explicación en su diccionario. Es un “Programa introducido subrepticiamente en la memoria de una computadora que, al activarse, afecta a su funcionamiento destruyendo total o parcialmente la información almacenada”.

Hay que observar de inmediato que en esta redacción la Real de Madrid no utiliza la palabra ordenador para el computador, al que denomina con el femenino computadora.

En el español moderno existen varias voces que tienen relación con estos virus informáticos, como son, por ejemplo, viral, viralidad, viralización y viralizar.

Conforme con lo que asienta la obra Neologismos del español actual (2013:234), viralizar es un verbo transitivo y pronominal que consiste en, “Difundirse extraordinariamente un contenido por Internet en un corto espacio de tiempo”.

Este verbo y las demás voces de la misma familia hay que aceptarlos en tanto que neologismos necesarios, pues sirven para acciones o cualificaciones de actividades que se manifiestan en la vida moderna, y, para las cuales no hay mejores opciones que estas antes mencionadas.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Cuica, bufete, combo

CUICA

La voz cuica no es una creación del hablante de español dominicano, pues los mexicanos la conocen con un significado diferente al dominicano. En aquel país cuica es una canica, es decir, una bola de esas que algunos hablantes de español dominicano llama belluga o velluga.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias asienta para República Dominicana dos acepciones más que la distinguen de los demás países de Hispanoamérica.

Ese diccionario trae el significado de, “Comba, cuerda para saltar con la que juegan las niñas”. Ese significado lo comparte la República Dominicana con Puerto Rico.

Se ha oído de boca del hablante dominicano llamar “suiza” esa soga. En casos similares a este cuando una palabra más conocida atrae otra de menor circulación y hasta la reemplaza, se habla de la atracción paronímica que la predominante ejerce.

Aparte de ese valor en el español dominicano, de acuerdo con ese diccionario, también sirve para expresar, “Contratiempo, contrariedad”.

A pesar de lo ya enumerado se ha quedado en el olvido otro significado de cuica. Se trata del ruido que hacen los niños cuando ríen de manera contenida, tonta, por puro placer; cuando dejan escapar una bulla aplacada, moderada.

Esta cuica se recuerda porque a veces los padres llamaban la atención a los niños que se divertían sin supervisión cuando el ruido llegaba a oídos de los adultos, era en esos momentos cuando los adultos les reclamaban a los niños, “Dejen esa cuica”.

Aquí puede aventurarse que la voz cuica tenga un origen onomatopéyico. Piénsese, por ejemplo, en el ruido que producen los niños de la forma en que se caracterizó más arriba, y, la voz elegida para representarlo.

Por las fuentes de donde proviene esta cuica parece que se usa o usaba en la capital, Santo Domingo, y en el sudoeste del país; quizás no se conocía en el Cibao con ese significado.

 

BUFETE

“PLD trata hoy BUFETES del Congreso”.

La palabra bufete goza de una larga historia en el español general. Entró en el español en el año 1587 con el significado de “mesa de escribir”. A mediados del siglo XVII se aplicó a un escritorio. Luego pasó a designar el “despacho de abogado”. Joan Corominas en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico consigna que con la acepción de ambigú es un galicismo ya condenado por Baralt en 1840 (1983-I-689).

La Real Academia, así como los diccionarios de español general, solo reconocen las acepciones antes mencionadas junto con la de “clientela de abogado” y el aparador para “guardar trastos de cocina”. La última es propia de Nicaragua.

El vocablo sometido a estudio en esta sección procede del francés, lengua en la cual se escribe buffet y en esa lengua precedió el itinerario que se describe para el español. En Francia sirvió para nombrar el aparador también.

En francés ya en el año 1863 entró la acepción de comida de manjares fríos y calientes presentados sobre una mesa para que los comensales se sirvan, esta información aparece en el Dictionnaire historique de la langue française (2012:516-7). Después de mucha discusión en español se aceptó bufet o bufé para esta manera de servir la comida.

El empleo que se nota en la cita que se copia de la palabra “bufete” en un Congreso, puede catalogarse como una extensión del despacho o estudio, vale decir, del lugar de trabajo. Por lecturas anteriores de uso dominicano en casos parecidos al de la cita, puede ser que se refiera este uso de bufete a la directiva de una comisión o de las Cámaras del Congreso.

Aparte de la posible relación que se señaló antes, no existe otra explicación para que se aplique esta denominación a los cuerpos de directores (directivos) de los cuerpos legislativos. Se recomienda abandonar esta práctica por no corresponder con los usos establecidos en la lengua española internacional.

 

COMBO

“Estos datos pueden digerirse en COMBO con. . .”

Al encontrar una frase como la que consta en cabeza de esta sección, a un lector como el que escribe estos comentarios acerca del idioma le hace pensar que le han cambiado el ritmo. Este combo no encuentra espacio en esta clase de compañía. Se analizará más abajo ese combo para determinar de dónde sale y si su uso es válido en este contexto.

No cabe duda de que el combo más conocido en República Dominicana es el que toca música. Esa sería entonces la primera acepción que trataría un dominicano de meter en este contexto. Este recurso se muestra infructuoso porque no le imprime sentido a la frase.

La consulta al diccionario de las Academias revela varios combos. Algunos de ellos son irrelevantes para el ejercicio de la comprensión del texto de la cita; pero trae información importante sobre los combos hispanoamericanos.

En varios países de Hispanoamérica combo se refiere al “lote de cosas que vienen juntas o que se venden por el precio de una”. Esta acepción de algún modo tiene sentido. El “grupo musical que interpreta música popular” es la acepción común a Cuba y República Dominicana, así como Bolivia y Colombia. En Venezuela y Colombia también denomina al “grupo musical de salsa”. En esos dos países también sirve para mentar al “conjunto de personas que realizan una misma actividad”. Aparte de esas acepciones puede también significar “mazo, puñetazo”.

Una vez terminada la búsqueda en el diccionario mayor del español, salta a la vista que ninguno de esos significados puede aplicarse a la cita.

En la cita aparenta que se usa la voz combo como apócope de combinación, que es una voz inglesa. Con este valor en inglés solo vale para un “pequeño conjunto de jazz que consta de tres a ocho músicos”.

El verbo “digerir” en la cita se ha tomado con el sentido de percibir y asimilar una  idea. En inglés posee varias acepciones que se han incorporado al español hispanoamericano; algunas de ellas no se mencionaron más arriba. Aquí se piensa que se emplea para señalar que algo se hace “al mismo tiempo que”, “junto con”. Esto en el sentido de reunido o unido a otra cosa.

Esa forma general de utilizar este “combo” es ajeno a la lengua española y podría calificarse de anglicismo hasta que el uso lo imponga y le retire ese sambenito al vocablo. No hace falta abundar más para aconsejar que se abandone este empleo.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Puntilla, innominado/*ignominado, candidateable

PUNTILLA 

Son muchas las palabras que caen en el olvido. El idioma cambia cada día sin dejar de servir de instrumento de comunicación. Del mismo modo en que desaparecen vocablos, así se incorporan otros a la lengua corriente.

La voz “puntilla” casi ha desaparecido. Ha perdido vigencia como consecuencia de los avances tecnológicos, pero esto no impide que se le haga un espacio en los diccionarios diferenciales del español dominicano.

En el español dominicano puntilla posee varias significaciones. La primera que debe recordarse es aquella puntilla que usaban los zapateros. Era un clavo muy pequeño con una punta muy aguda y una cabeza desproporcionadamente grande. Tenía varios usos en la reparación de zapatos.

La otra acepción de puntilla que hay que rescatar es la concerniente a un tipo de arroz que así se denominaba, puntilla, por el tamaño de este. Según las explicaciones que se han recabado, este arroz era la “rabiza” en la selección del arroz. Era de algún modo el arroz de peor calidad por su tamaño y textura. La puntilla no era solamente el arroz pequeño, sino el arroz partido, las partes de arroz que quedaban después de la selección del arroz. Se recuerda que algunos comerciantes en las bodegas de los ingenios azucareros vendían arroz muy barato que los compradores llamaban puntilla.

Las dos puntillas antes mencionadas se han salvado del olvido total por obra de dos estudiosos de la lengua vernácula de los dominicanos. En el Diccionario de dominicanismos (2010:187) aparece la acepción del arroz en tanto sustantivo femenino, “Granos partidos del arroz que sirve para alimentar los puercos”.

La puntilla del zapatero aparece en el Real diccionario dominicano (2017:289), “Clavo diminuto que sirve para pegar la suela de los zapatos”. En ese libro se define el arroz puntilla así, “Granos partidos de arroz, que quedan en el afrecho”.

El vocablo puntilla fue adoptado en el español dominicano directamente del español peninsular, pero a este se le añadieron las acepciones nuevas que se han mentado más arriba. Se escribió que se adoptó en el español dominicano porque en tanto diminutivo de punta en el español dominicano habría resultado “puntita” o “puntica”, con mayores probabilidades de hacerlo según la segunda opción, con la terminación –ica.

En el español de otros países de Hispanoamérica utilizan la denominación puntilla para otros propósitos. La puntilla que más se asemeja a la del zapatero dominicano es la de Cuba, México y Colombia, países en los cuales puntilla corresponde a un clavo delgado de hierro o acero que se emplea en construcciones. Se diferencia esta puntilla de la dominicana por el tamaño y el destino que se le reserva.

 

INNOMINADO – *IGNOMINADO

“. . . y otros IGNOMINADOS por razones políticas y clasistas. . .”

De las dos palabras del título la primera es reconocida por su relación con “nombre”; la otra que aparece marcada con el asterisco no aparece en los diccionarios de la lengua común. En el desarrollo de esta sección se examinarán las dos voces.

Innominado es que no tiene nombre especial. Los dominicanos en el habla diaria a veces dicen, “eso no tiene nombre”. Con esa expresión destacan que ese algo a que se refiere la expresión es fuera de lo común, es extraordinario, inusual, excepcional. Es algo, cosa, acción, que causa asombro, que produce sorpresa.

En la cita que se colocó a manera de ejemplo del uso, la voz que se lee es *ignominado que a pesar de los esfuerzos que se han hecho no aparece en diccionario alguno.

Se presume que esta esa voz desconocida se ha creado con relación a ignominia. Por la formación y el contexto en que se encuentra en la cita, se supone que se ha tratado de crear un adjetivo para calificar a las personas que han incurrido en ignominia, es decir, que han recibido deshonra pública.

A veces este tipo de aventura creadora demuestra buena imaginación de parte de quien redacta, así como de la falta de un término que exprese la idea contenida en la nueva voz.

Lo más sano en casos como este es recurrir a la lengua general y hurgar allí por uno o más vocablos que puedan dar a entender lo que se desea manifestar por medio del escrito.

 

CANDIDATEABLE

“. . .unos expresidentes para volver a ser CANDIDATEABLES. . .”

La voz del epígrafe tiene amplia circulación en el ámbito político dominicano. No es posible poder medir cuán bien se la entiende en otros países.

El Diccionario de americanismos (2010) de la Asociación de Academias de la lengua española, recoge la voz del título y anota que es propia del español de la República Dominicana y Chile.

La voz aquí estudiada actúa como adjetivo tanto como sustantivo. Se refiere  a la persona que se puede candidatear, proponerse como candidato. De acuerdo con lo que escribe el mencionado diccionario pertenece al registro culto del habla, así como al popular.

El Diccionario del español dominicano (2013) apunta que es una palabra frecuente en el habla culta, formal, “Referido a persona, que se puede proponer o presentar como candidato”. Esta redacción produce mayor satisfacción que la anterior, porque deja abierta la posibilidad para que la persona se proponga, se promocione a sí misma, o, sea presentada como candidata por otros.

En principio la terminación -able  en este caso indica que el adjetivo que se forma con la ayuda de este sufijo trae una posibilidad pasiva, es decir, capacidad o aptitud para recibir la acción del verbo candidatear. A pesar de esto, ya se llamó la atención más arriba sobre la posibilidad de que la persona promueva o introduzca su propia candidatura.

No puede pasarse por alto aquí que los únicos dos países que en América utilizan este verbo sean Chile y la República Dominicana. La distancia que separa los dos países es mucha y las posibilidades de influir uno en otro son escasas, pero así son los asuntos de las lenguas.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Reguero, implantar, piso, acezar

REGUERO

Este sustantivo tiene en República Dominicana una acepción que hasta donde ha podido indagarse no ha recibido el reconocimiento de los especialistas de la lexicografía.

No puede negarse que reguero posee acepciones reconocidas de uso en República Dominicana que comparte con otros países de Hispanoamérica.

El reguero más conocido es el que se refiere a “conjunto de cosas”. Puede ser que quien estas reflexiones escribe esté equivocado, pero esta redacción trae a la mente de la persona que la lee que se refiere a diferentes tipos de cosas, de diferentes géneros, diversos.

En República Dominicana se ha oído el reguero usado para expresar una gran cantidad de algo del mismo género, tipo, de la misma cosa. Se expondrán algunos ejemplos de uso oídos en el habla diaria.

“Para limpiar la galería, esa mujer hizo un reguero de agua”. “Con el pleito que se armó en la fiesta, eso terminó en un reguero de sangre”. En los dos ejemplos aquí presentados se nota de inmediato que el reguero dominicano se refiere a derramar o utilizar líquido en profusión. Con este significado dominicano para reguero se pone de manifiesto que los hablantes del español dominicano asocian la idea de reguero con el verbo regar.

Con este comentario se aboga para que en las próximas ediciones de lexicones de voces dominicanas e hispanoamericanas se incluya esta acepción para el sustantivo reguero.

 

IMPLANTAR

“. . .en que supuestos agentes habían IMPLANTADO droga a. . .”

A veces las soluciones obvias escapan a la inteligencia de quien redacta. Este implantar que se encuentra en la frase transcrita es un ejemplo palpable de eso que se acaba de escribir.

En lugar de redactar con la mente centrada en el español, lo que muchos hacen es pensar en una lengua extraña y mal traducir lo que en esa lengua escriben.

No es esta la primera vez que en estos comentarios se trae la idea de personas de habla hispana que en el momento de redactar recurren a pensar en palabras que se usan en otra lengua extraña a la propia. Esto sucede con mucha frecuencia entre el español y el inglés, aún cuando algunas personas puedan pensar que se trata de una exageración.

Es válido que en esta parte de estas apostillas se pregunte el lector, ¿de dónde sale este verbo “implantar” en este contexto? La explicación es el propósito de este escrito.

En inglés la policía plant drogas, armas de fuego y otras lindezas para inculpar de ese modo a los presuntos transgresores de la ley.

La solución obvia que se mencionó en el primer párrafo de esta intervención no es utilizar el verbo plantar o implantar, sino poner, colocar. Sí, eso último es lo que se hace. Esto así porque el verbo implantar en español tiene significados muy alejados de ese que se le ha querido atribuir.

No hay  necesidad de torturar el cerebro para llegar a la solución que se propuso en este caso. Lo que se hizo fue pensar en español y utilizar un par de soluciones sencillas de las muchas que ofrece la lengua corriente.

 

PISO

“. . .su PISO popular luce cada vez más disminuido. . .”

Los hispanohablantes de América ya se han acostumbrado a que un apartamento, también conocido por el nombre de departamento, en España recibe el nombre de piso.

Ahora bien, en el ejemplo de la cita traída en esta sección la palabra del título no está empleada con ese valor. Aquí se usa en un sentido traslaticio. Esto es, se usa en sentido o significado que es distinto del propio o habitual.

Por la forma en que está redactada la frase se entiende que no se trata del sentido material del vocablo piso, sino de alguna manera se refiere al apoyo, base, soporte, sostén, sustentación.

De un modo más refinado que el ya enunciado se conoce en Chile, país en el que piso se acepta en tanto “base teórica o ideológica en la que se sustenta alguien o algo”. Esta acepción aparece registrada en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Es probable que en el caso de la frase transcrita no haya necesidad de ir tan lejos y que puede entenderse la idea de lo expresado con la ayuda de uno de los sinónimos propuestos para piso en la frase copiada.

Tal y como sucede en muchos casos en las lenguas, la envoltura distrae el contenido. La forma externa de la presentación no es directa porque se considera muy pedestre y se recurre a meandros que disfrazan el mensaje. Olvidan que la vía directa es la más segura.

 

ACEZAR

“. . .se puede ACEZAR a los periódicos. . .”

En ocasiones anteriores se ha criticado que personas que se presumen cultas incurran en errores como el que se destaca en la frase reproducida. Se ha explicado ya que es posible que sea una mala pasada del corrector automático del computador, o bien, que sea eso sumado a una ligereza del redactor por no revisar lo que escribe. En los dos casos eso no exime de responsabilidad a quien así redacta.

Acezar fue un verbo que en tiempos ya idos se empleaba de manera incorrecta diciendo “cesar” para la acción que hacía en los juegos deportivos un jugador al respirar trabajosamente a causa del esfuerzo o de la fatiga. Eso sucedió hace muchos años ya. Muchos años más tarde se aprendió que el verbo en buen español era acezar.

En el caso de la cita lo que ha habido es una mala transcripción de un verbo de gran empleo en la actualidad. El verbo que parece que quiso usar el redactor fue accesar, para dar a entender que se tenía así acceso a los periódicos.

El verbo accesar no ha sido bendecido aún por las autoridades que custodian la unidad de la lengua internacional. En República Dominicana y en otros catorce países de la América hispana se utiliza este verbo para expresar que alguien tiene “acceso a información o a datos contenidos en un sistema informático”. Así aparece en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española. De un modo más dilatado en República Dominicana ese verbo se usa también para “acceder una persona a algo”.

No cabe duda de que ese verbo procede de las orillas de la lengua inglesa, pero eso no lo invalida si el uso lo acredita. Según parece este verbo es innecesario porque existe en español el verbo acceder.

Si el verbo accesar no logra reconocimiento en un futuro próximo en mucho se deberá a que se utiliza en América y no en Europa. Si más arriba se escribió que ese verbo se emplea en catorce países, con los diferentes significados se conoce en 17 países. Lo que queda por hacer es el cómputo de hablantes de español que usan el verbo y la frecuencia.

Con lo escrito en el párrafo inmediatamente anterior a este no se justifica el uso, sino que se pide que se consideren los cálculos de la presión de las cantidades de hablantes involucrados. pues existe la posibilidad de que este verbo forme parte del léxico pasivo, con poca incidencia en el léxico activo.

En los casos en que se tienda a usar el verbo sacado del inglés, es mejor utilizar el verbo acceder que tiene larga historia en el español común.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Dundo/a, cualquerizar/cualquerización, precariado, sincerizarse

DUNDO/A

La palabra dundo tiene varias acepciones en el español dominicano. De acuerdo con el criterio de quien esto escribe hay una de esas acepciones que debe tomarse en cuenta, pues no ha recibido toda la atención que merece.

El Diccionario del español dominicano (2013) considera que es en sus funciones de adjetivo y referido a persona, “que tiene el uso normal de los sentidos parcialmente alterado”; más adelante en la segunda acepción en funciones de adjetivo asienta “Referido a persona, lela, tonta”.

La primera acepción la comparten los dominicanos con seis países más de Hispanoamérica. La segunda acepción señalada más arriba es común a cuatro países de la América hispana. En el Diccionario de americanismos (2005), no se menciona la República Dominicana entre los países que utilizan la voz dundo/a con ese valor.

La obra Aiguna palabra dominicana (2015:120) recoge la voz del título con un significado pertinente conforme con el criterio de quien estas líneas escribe. Ese libro usa las voces, “Mariado. Tonto”. Para los fines de este examen la palabra que interesa es “mareado” en el sentido de sentir mareo, con malestar en el estómago que puede venir acompañado de náuseas o vértigo. Con ese significado recuerda haberla escuchado el autor de estas líneas.

No cabe duda de que esta omisión será subsanada en ediciones futuras de los lexicones antes mencionados.

 

CUALQUERIZAR – CUALQUERIZACIÓN

“. . .la CUALQUERIZACIÓN nos arropa. . .”

En el título aparece un verbo que es desconocido de la mayoría de los lectores, se trata de cualquerizar; además hay allí también una voz que se presume que se utiliza en funciones de sustantivo en la frase reproducida, cualquerización. Este sustantivo puede hacerse del gusto de los intelectuales porque es largo.

Más adelante se explicará lo que se entiende por estas voces que aún no aparecen asentadas en los inventarios reconocidos del español común. Después se abundará acerca de cualquier/a, para explicar sus funciones y su plural. Esto se ilustrará con ejemplos.

Un cualquiera es una persona sin importancia. Como siempre sucede en estos casos, una cualquiera es una mujer que se dedica a la prostitución, o, en el mejor de los casos, una mujer que se hace fácil llevar a las relaciones sexuales. Los conceptos con respecto de la mujer demuestran un sexismo denigrante.

Del hecho de que “cualquiera” en sus funciones de sustantivo sea un “insignificante” hace pensar que el significado del verbo sea atribuir poca importancia a la persona así calificada. De esta suerte el sustantivo cualquerización será el reconocimiento de la pobre condición de una persona o grupo de personas de escaso o ningún prestigio, poder o influencia.

De alguna manera el verbo cualquerizar hace pensar en “ningunear” que comenzó en México, si mal no se recuerda, y al cabo de un tiempo relativamente corto hubo que admitir en el español internacional por el uso intensivo que de este se hacía. Además, se granjeó ese puesto por la propiedad de su formación y la oportunidad de su empleo.

Con respecto a cualquiera. No debe olvidarse que el plural para el adjetivo es cualesquiera. Ejemplo, “Cualesquiera sean las circunstancias, se hará justicia”. Cuando se pluraliza el sustantivo, se hace del modo normal del español, es decir, añadiendo una ese /s/ a la palabra en singular. “No les hagas caso, que son unas cualquieras”.

 

PRECARIADO

“”. . .usan el concepto de PRECARIADO para. . .”

El Diccionario de la lengua española no ha registrado aún la voz del título en sus páginas. Cuando se hace una consulta en línea, en lugar de llevar a la voz del título, la vigesimotercera edición envía a la palabra más próxima, precarizar, que allí se recoge de este modo, “Convertir algo, especialmente el empleo, en precario, inseguro o de poca calidad”.

Fundéu valora el vocablo del título llamándolo “neologismo válido” por su formación, y lo define, “sector social que se ve sometido a inestabilidad e incertidumbre laboral prolongadas y que no percibe ingresos o estos son muy bajos”.

Con la intención de abundar acerca de la necesidad del término, la institución antes mencionada escribe, “En España, el precariado engloba un sector social constituido por personas de muy diversa condición y que no pertenecen necesariamente al proletariado. . .” Esta frase separa ese sector social del proletariado.

La obra Neologismos del español actual (2013) que incorpora en sus páginas las palabras que “solo se han podido documentar en textos escritos entre 1990 y 2013”, consigna la voz del título en sus páginas de este manera, “precariado (quizá acrónimo de preca[rio] y [proleta]riado m. Sector social formado por desempleados y trabajadores con trabajo inestable y bajos ingresos”, (2013:186).

No cabe duda alguna de que la voz del título se encuentra en el camino correcto para ser admitida en el sanctasanctórum de la lengua española.

 

SINCERIZARSE

“. . .exige SINCERIZARSE para comprender. . .”

La composición de este verbo se parece mucho a otros que han aparecido en el español, que han hecho buena carrera en el seno del español hablado, que han hecho su transición al escrito y, que han terminado aceptados por los hablantes cultos de la lengua, y en consecuencia, por las autoridades que velan por la unidad de la lengua común.

Este proceso que se ha esbozado en el párrafo anterior es el itinerario que recorre una voz nueva en las corrientes de la lengua. Al principio se descarta la nueva voz, se califica de ajena a las buenas costumbres idiomáticas. Más tarde se tolera la voz, para luego de un tiempo en que ella exhibe permanencia, termina consagrada por las Academias que cuidan de las buenas costumbres de la lengua común.

La buena fortuna de este verbo dependerá del uso que de este hagan las plumas reconocidas; de la insistencia del empleo que de ella se haga y de la diversidad de fuentes que se sirvan de esta. Hasta la fecha en que se escribe este comentario ninguno de los diccionarios consultados reconoce la existencia de la voz en estudio.

El verbo que sí se encuentra en todos los diccionarios consultados es sincerarse, que tal como lo hace el verbo sincerar, proviene de la palabra sincero, que a su vez lo hace del latín sincerus. El verbo sincerar está documentado en español desde el año 1677 y fue tomado del latín tardío sincerare. Conforme con lo que expresa el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, vol. V, pág. 256, el verbo sincerar es “palabra ajena a los demás romances, salvo el italiano sincerare”.

En casos como el que se examina en esta sección, la mejor decisión es no utilizar el verbo del título, y, en su lugar usar el verbo sincerarse para expresar, “Mostrar abiertamente un tema por muy espinoso que sea”. O para comunicar, “Adoptar una serie de medidas con el fin de enmendar cosas consideradas perjudiciales y que se mantenían ocultas”. Esta es la forma en que se usa en el español dominicano este verbo. Así lo registra el Diccionario de americanismos (2010).

El Diccionario de la lengua española (2014:2016) para el verbo sincerarse recoge la acepción siguiente, “Hablar sinceramente con alguien, especialmente contándole algo que se mantenía oculto”.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Regendear, ballotage, novel/*nóvel/nobel/*nóbel, acarrear

REGENDEAR

Regendear es un verbo dominicano por todos sus costados. Se debe admitir, al introducirlo en estos comentarios que su uso es muy limitado en el español dominicano. Las noticias acerca de ese verbo llegan desde el suroeste de la República Dominicana.

El verbo se usa(ba) para dar a entender que alguien camina(ba) por vías poco frecuentadas. Es sinónimo de otro verbo de características dominicanas también, callejonear. Al traer este otro verbo se arroja luz sobre el significado del anterior, pues es, o era, andar o caminar, dirigirse de un sitio a otro a través de callejones.

Hay que tener en cuenta que estos callejones eran o son muy angostos, por los que solo podían o pueden transitar personas a pie o a caballo. En algunos casos estos callejones funcionan o funcionaban para permitir el acceso a propiedades que se encontraban situadas detrás de las que tenían más fácil entrada.

Estos callejones no tienen (tenían) pavimento alguno y, el centro de ellos está o estaba hecho de tierra y, en algunos casos algunas piedras agregadas. Los animales cuadrúpedos también frecuentan o frecuentaban estos callejones, a veces hasta solos. Eran o son vías tan estrechas que los automotores de cuatro ruedas no podían o pueden circular por ellos. En la actualidad las motocicletas sí pueden trasladar personas por ellos.

En un principio estos callejones fueron frecuentes en los predios rurales. En la actualidad se los encuentran también en barrios populosos donde no hay planificación o donde no hay reglamentación sobre las construcciones.

Se han hecho las diligencias pertinentes para localizar este verbo en los lexicones del español de la República Dominicana o de otro país americano, y, los esfuerzos han sido infructuosos.      Habrá que tenerlo en cuenta para incluirlo en los repertorios del español diferencial dominicano del futuro.

 

BALLOTTAGE

“El BALLOTAGE del sistema electoral francés. . .”

La palabra del título es francesa, pero se la conoce en el ámbito internacional con el significado que esta tiene en esa lengua. Para el hablante de español es una comodidad por el ahorro de esfuerzo y tiempo que significa, esto es, con su significado reemplaza dos vocablos del español.

A los orientadores de la lengua común no les quedó más remedio que aceptar la voz extraña en el seno del español. Como se ha hecho en muchos otros casos, los miembros de las Academias decidieron adaptar el sonido de la voz francesa a la grafía del español.

En el Diccionario de la lengua española entró en la edición del año 1992 escrito así, balotaje, con mención de la etimología del francés ballotage y, en esa edición rezaba, “Amér. escrutinio, recuento de votos”. En el español común existen algunas voces tradicionales que se asemejan a la voz del francés, se trata de “balota” y “balotar” la primera es “bolilla que algunas comunidades usan para votar”; y la segunda “votar con balotas”. La balota deriva del francés ballotte.

En la edición vigésima segunda, del 2001, el diccionario antes mentado asentó a balotaje en tanto, “En el sistema electoral, segunda vuelta que se realiza entre los dos candidatos más votados cuando nadie ha obtenido la mayoría requerida”. En esa edición se atribuyó la acepción e introducción de la voz francesa a los argentinos, bolivianos paraguayos y uruguayos.

La edición del 2014 del antes mencionado diccionario varió un poco la acepción y dejó fuera la mención de países en los que se usa, ni siquiera alude a América. La nueva redacción es, “En algunos sistemas electorales, segunda votación que se lleva a cabo entre los dos candidatos más votados en la primera, cuando ninguno ha obtenido la mayoría requerida”. Se nota enseguida que la última redacción es más precisa.

El Diccionario integral del español de Argentina (2008:204) recoge ballotage, también balotage o balotaje con la definición siguiente, “Segunda vuelta electoral que se realiza entre los dos candidatos más votados cuando en la primera vuelta ninguno ha obtenido la mayoría requerida”. El Diccionario del español de Argentina (2000:73) consignaba ballotage con una caracterización parecida a las anteriores. Lo que merece destaque es que es votación no solo entre candidatos, sino también para adoptar una decisión. El balotaje llega al campo del deporte en una segunda ronda de partidos.

En el Uruguay el Diccionario del español del Uruguay (2011:112) escribe balotaje y la acepción es similar a las anteriores. Con esta ortografía los uruguayos se acogieron a la adaptación de las Academias.

En francés la voz ballotage está documentada desde el año 1520, pero escrita de la forma antigua. Después de 1835 adquirió la connotación de segunda vuelta en los casos similares a los que recogen los diccionarios de español, Dictionnaire historique de la langue française (2012:289).

Para concluir, la forma moderna y consensuada es balotaje, sobre todo si se escribe para un grupo internacional de lectores.

 

NOVEL – *NÓVEL – NOBEL – *NÓBEL

“. . .si a pesar de ello surgieran aquí también NÓVELES figuras. . .”

La confusión no es nueva. Esta se produce por el empeño en establecer la diferencia entre el “novato” de la palabra en español y el apellido noruego que sirve para denominar los premios. Más abajo se examinará en detalle todo el asunto para tratar de zanjarlo de una vez por todas. ¡Ah!, el problema es con la tilde sobre la letra /o/ en las dos palabras.

En español novel sirve para nombrar a una persona o calificarla de principiante o inexperto en una actividad determinada. Este novel en el español de República Dominicana se conoce con la locución adjetiva/sustantiva “pino nuevo” Diccionario del español dominicano (2013:550).

Novel se pronuncia con el acento tónico sobre la última sílaba, es decir, sobre la vocal /e/. No lleva la tilde porque de acuerdo con las reglas que existen en español para marcar los acentos si el vocablo es agudo en su pronunciación y termina en letra ele /l/ no lleva señal alguna.

El apellido Nobel, así, con mayúscula inicial, lleva el mayor esfuerzo al pronunciarlo sobre la última sílaba, por tanto tampoco lleva acento, tilde, marcado.

Las dos palabras correctas se enuncian del mismo modo por aquello de que la uve /v/ y la be /b/ se pronuncian del mismo modo. En el plural no hay lugar a cambiar la acentuación, por lo tanto será “noveles figuras”.

 

ACARREAR

“. . .que le ACARREÓ fama internacional”.

El verbo acarrear es un verbo transitivo con varias acepciones. En los usos en que el verbo acarrear se refiere a mercancías, cosas, su significado esencial es transportar, llevar de un lugar a otro.

Ahora bien, cuando ese verbo no se refiere a  cosas tangibles, entonces solo se entiende por ocasionar, producir, y en la gran mayoría de los casos se refiere a situaciones molestas, a traer consigo daños, perjuicios o desgracias.

No se recuerdan circunstancias en las que el verbo acarrear se utilice para traer consigo, generar consecuencias agradables. Esto es más que nada un asunto de uso y frecuencia. Esto no significa que no pueda efectuar buenos resultados.

De algún modo existe una tendencia a destinar el verbo acarrear en el sentido de provocar efectos negativos.

© 2017, Roberto E. Guzmán.