ACADÉMICOS DE LA LENGUA PROMUEVEN EL ESTUDIO DEL ESPAÑOL

La Academia Dominicana de la Lengua celebró un encuentro en el “Centro de Espiritualidad San Juan de la Cruz”, con representantes del Grupo literario Federico García Godoy de La Vega y una delegación cibaeña del Ateneo Insular, que presidiera el director de la ADL, donde se ponderó el estudio y la promoción de la lengua para fortalecer la conciencia cultural de nuestros hablantes.

El director de la ADL encomió el estudio de la lengua que, a su juicio, deben privilegiar los escritores, profesores, políticos, sacerdotes y comunicadores, pues en sus respectivas tareas hacen uso de la lengua para formalizar la misión que han asumido a favor de la comunidad. Explicó aspectos particulares para cada una de las actividades realizadas por las citadas funciones sociales, profesionales y culturales. En su discurso introductorio, comentó el rol de la Academia Dominicana de la Lengua, su colaboración con los planes y proyectos lexicográficos, gramaticales y ortográficos de la Real Academia Española, que dirige el jurista español Santiago Muñoz Machado, y la Asociación de Academias de la Lengua Española, que preside el filólogo venezolano Francisco Javier Pérez.

Al presentar a Rita Díaz Blanco, quien leyó un trabajo de su autoría, dijo que pudo apreciar el talento de la escritora vegana, su capacidad de trabajo, su formación intelectual y la intuición crítica de la joven académica de la lengua, atributos que la distinguen entre los docentes de lengua y literatura en Santiago de los Caballeros, donde reside.

El académico, periodista y narrador Rafael Peralta Romero reconoció las inquietudes literarias de Rita Díaz Blanco, “un ser sensible en busca del sentido entrañado en todo lo que la apela logrando empatía con lo sensorial y un vínculo con lo intangible en su cultivo de la narrativa, la poesía y el ensayo, al tiempo que se abraza al ideario del Interiorismo”.

Por su parte la miembro correspondiente de la ADL presentó un estudio sobre su trato con las palabras en un recuento de su vida de estudiante y el estímulo que la llevó a consagrarse como estudiosa de la lengua y cultora de las letras.

Díaz Blanco expresó que “las palabras llegaron a mi vida cual torrente de agua que sobrevienen sin avisar, me empaparon y ya no pude sacármelas nunca de los poros y los huesos, pues con ellas crecí, aprendí a conocer y entender el mundo y la vida”. Comprendió que la palabra le daba identidad como fuerza creadora y motor para la evolución espiritual.

La académica, narradora y poeta comentó que su amor por la palabra la llevó a su valoración de la literatura naciendo a temprana edad sus primeras creaciones poéticas. Rita Díaz Blanco se licenció en filosofía y letras, cursó el grado de maestría en educación y en Lingüística Aplicada a la enseñanza del español. En su condición de becaria de AECID curso la maestría de lexicografía impartida por la Real Academia Española en Madrid.

En esta actividad el redactor de esta crónica comentó que desde que asumió la dirección de la ADL pensó en crear, como efectivamente hizo, la clase de miembro correspondiente de la institución, como en otras academias hermanas, para incorporar a los estudiosos de nuestra lengua y a los cultores de la palabra, tanto de Santo Domingo, como del interior del país y de otras naciones del mundo hispánico. Subrayó que “varios integrantes de nuestra Academia proceden de provincias, pues se trata de intelectuales, lingüistas y escritores que hacen una obra de significación para la tradición literaria nacional y el uso ejemplar del español dominicano, razón que lo motivó a crear esa instancia académica con la intención de otorgarle esa distinción a quienes hacen un aporte mediante la palabra para impulsar una conciencia de lengua entre nuestros hablantes”.

Rita Díaz Blanco valoró su integración a la Academia Dominicana de la Lengua, al tiempo que compartió con los escritores algunos de sus textos de creación. A la actividad asistieron delegados de la ADL, integrantes del grupo Mester de la Academia y escritores del Cibao.

La Torre, Centro de Espiritualidad San Juan de la Cruz, 18 de julio de 2019.

DIÁLOGO CON SÉRVIDO CANDELARIA EN LA ACADEMIA

En el taller de creación literaria celebrado en la Academia Dominicana de la Lengua, el director de la institución sostuvo un conversatorio con el intelectual y promotor cultural de Miches, el narrador, poeta y académico correspondiente Sérvido Candelaria.

Al iniciar el encuentro, Bruno Rosario Candelier pidió a Sérvido Candelaria que se autodefiniera, a lo que el poeta correspondió diciendo que “Sérvido Candelaria es un michero que nació el 28 de marzo de 1956 y la palabra que me gusta para definirme es solidaridad, vocación que despertó mi padre”.

El escritor señaló que todas las cualidades positivas que alguien puede ver en él fueron enseñadas por su padre, lo que le agradece eternamente; además fue uno de los pocos micheros aficionados de la literatura: “Él me proporcionaba la forma de leer en un pueblo donde no había biblioteca y quizás había dos o tres lectores”, agregó.

Contó que su primer contacto con la literatura fue a través del profesor Veda René González, cuando impartió una charla sobre el libro inmortal de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha: “Esa fue la primera vez que escuché hablar de ese libro”, dijo.

Sérvido Candelaria refirió que fue alfabetizado por su papá, y su primer libro lo leyó en su casa. Hubo una antología poética fundamental en la gestación de su vocación literaria, titulada Titanes de la poesía universal. Expresó que le llamó la atención la forma diferente de cómo estaban escritas las cosas, a pesar de que ya había tenido contacto con otros libros como Corazón, la primera obra que leyó sin haber ido a la escuela.

Por petición del redactor de esta crónica, el poeta Sérvido Candelaria relató que cuando estaba en octavo grado encontró que podía escribir literatura: “El primer año de bachillerato, con una noviecita en la escuela, llegué a escribirle algunos acrósticos, pero no fue sino 30 años después cuando decidí dedicarme a escribir”.

Reveló que decidió escribir en el año 2002, tras haber pasado por un problema grave personal que lo llevó a ingresar por voluntad propia en un centro de rehabilitación: “En el año 2002, volviéndome loco, no sabía qué hacer, se presentó una actividad que patrocinaba la fundación de Miches, el hermano de Rafael Peralta Romero, quien fue mi compañero de estudio, y que era el presidente de esa entidad y teníamos contacto y él me dijo: ¿Por qué no te preparas algo de Miches para que lo presentemos en la cena de la fundación? Entonces me puse a escribir y en una semana hice un anecdotario y ahí comienza mi vida literaria en el plano de la creación”.

El escritor ponderó que después de haber salido de su proceso de regeneración social, duró un año en rehabilitación y publicó su primera novela como una tarea. Señaló que ese primer anecdotario y esa novela fueron la primera catarsis, que a modo de logoterapia le ayudó a superar su adicción.

Candelaria relató que cuando regresó ya definitivamente para instalarse en Miches, había conocido a Isael Pérez, quien lo invitó a un encuentro de escritores en La Romana, donde Bruno Rosario Candelier celebraba un encuentro literario con escritores del Interiorismo. Entonces conoció los lineamientos estéticos de ese movimiento literario, comenzó a tener contacto con los escritores y las obras  del Interiorismo y se dio cuenta de que eso era lo que él andaba buscando: “Ese encuentro me puso en contacto con la literatura y me dio mucho conocimiento. En realidad esa etapa no solo influyó en que yo fuera escritor, sino que hizo que me reencontrase con lo que yo aspiraba de niño, porque a pesar de que fui a la universidad a estudiar contabilidad, al cambiarme para administración, yo no estaba conforme, o sea, yo sabía que estaba haciendo eso por estar de acuerdo con lo que mi papá quería: sin embargo, se da un caso personal, que yo tengo que suspender la universidad y regresar a Miches, se convoca a la dirección regional de educación para que tome un examen que me iban a hacer, que asignara un profesor, yo participo y me escogen para profesor de literatura”. A partir de ese momento, viene la etapa de conocimiento de la literatura con rigor profesional, comentó el escritor.

Finalmente agregó que esa época lo puso en contacto por primera vez, desde un punto de vista crítico, con la literatura: “Decido escribir en el momento en que yo lo veo como un canal para revisarme, reorientar mi vida, hacer una profilaxis de mí mismo y reiniciar por un nuevo sendero”, expresó el académico.

Santo Domingo, ADL, 16 de julio de 2019.

 

ODALÍS PÉREZ DICTA UNA CHARLA SOBRE PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

El filólogo, poeta, ensayista, crítico de arte y académico de la lengua, Odalís Pérez Nina, participó en un coloquio sobre Pedro Henríquez Ureña al conmemorarse los 135 años del natalicio del Maestro de América, organizado por el Instituto Global de Altos Estudios en Ciencia Sociales (IGLOBAL).

En ese coloquio Pérez Nina abordó la obra ensayística de Pedro Henríquez Ureña, manifestando que el aporte de este ilustre hombre de letras nos invita a que los dominicanos y latinoamericanos reflexionemos sobre la lengua, la palabra y la literatura.

El estudioso de la lengua y cultor de la palabra aclaró que Pedro Henríquez Ureña no fue un hombre de un solo tema, sino que trató temas lingüísticos, literarios, historiográficos, críticos y artísticos, lo que hace que su obra abra importantes perspectivas de reflexión para el Caribe y Latinoamérica: “Fue un hombre que exploró muchas áreas del conocimiento y las supo equilibrar. No era pedante, sino abarcador y, sin embargo, siguió siendo especialista, humanista y un polígrafo muy importante”, subrayó Odalís Pérez.

Como estudioso de Pedro Henríquez Ureña, nuestro académico hizo un llamado a formar equipos de trabajos en las áreas que abarcó PHU, ya que su obra es bastante compleja, pero abierta y amplia que llama a concienciar temas dentro de muchas líneas: “Lo que hace PHU no es reducir los problemas de la lengua, la literatura y la cultura, porque todos esos ejes han estado ligados: no hay una lingüística sin cultura; no hay un estudio literario sin cultura; no hay un estudio político sin cultura. Pedro Henríquez Ureña fue un lingüista, culturólogo y crítico militante”, explicó el filólogo sancristobalense.

En su disertación, Pérez Nina presentó un aspecto subrayando que es muy importante que se conozca: “Muchas veces se habla de que en la República Dominicana no se lee y no se conoce la obra de Pedro Henríquez Ureña, a pesar de que se han hecho tres ediciones de sus obras completas; sin embargo, en otros países, como México y Argentina, no se ha logrado tal hecho en el quehacer bibliográfico”.

El académico y poeta enfatizó que en la República Dominicana con escasos recursos, con pocos filólogos, sin el apoyo que debió merecer para producir una obra completa  sobre este grandioso escritor de las letras dominicanas, Juan Jacobo de Lara aportó sus recursos propios y le planteó a la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña el proyecto de publicación para dar a conocer las obras completas del eminente filólogo dominicano.

Finalmente resaltó que se desconocen muchas cosas sobre la obra de PHU, pero hay que reconocer que, con todas las dificultadas que se quieran nombrar, este país ha hecho justicia al publicar las obras completas de este ilustre humanista, profesor y escritor.

Santo Domingo, 12 de julio de 2019.

FABIO GUZMÁN ARIZA PONE A CIRCULAR UNA NUEVA OBRA

El académico de la lengua, escritor y abogado Fabio J. Guzmán Ariza presentó su más reciente libro de tema jurídico titulado Ley 108-05 de registro inmobiliario, con sus modificaciones, reglamentos y normas complementarias, concordados e indexados. En esta obra se reúnen la ley 108-05 de Registro Inmobiliario, los reglamentos dictados por la Suprema Corte de Justicia y las disposiciones más relevantes emitidas por los órganos de la jurisdicción inmobiliaria de la República Dominicana.

En su discurso, Fabio Guzmán Ariza, miembro de número de la ADL y presidente de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, se refirió a su preocupación por el uso correcto del español en los ámbitos jurídico y administrativo de la República Dominicana: “No podemos ocultar que al reproducir los diversos textos legales hemos caído en la tentación de corregir las faltas ortográficas más burdas, sobre todo el abuso por exceso de las letras mayúsculas, de la coma y otros signos de puntuación, cuidando siempre, por supuesto, que al enmendarlas no se hayan producido cambios en el significado del texto retocado”, expresa el autor en la presentación de la obra citada.

La razón radica en que, con demasiada frecuencia, el lenguaje con que se redactan las leyes, resoluciones, reglamentos y otros textos jurídicos deja mucho que desear desde el punto de vista ortográfico y gramatical. Esa realidad motivó a este autor a publicar la obra El lenguaje de la Constitución dominicana, en la cual expone los numerosos errores de redacción, ortográficos y gramaticales, encontrados en la mayoría de los artículos que componen la Carta Magna en su modificación del año 2010.

Al referirse a la corrección de los errores lingüísticos detectados en los textos legales consultados o reproducidos en su libro, Guzmán Ariza añade que “como abogado comprometido desde hace tiempo con el uso de un lenguaje jurídico comprensible y correcto, no podíamos actuar de otra manera”.

Finalmente, el académico recomendó a los redactores de documentos jurídicos, en especial a los redactores de la norma inmobiliaria, que consulten el Libro de estilo de la justicia, obra conjunta de la Real Academia Española y el Consejo General del Poder Judicial Español, en el que se pormenorizan y corrigen los errores más frecuentes en el lenguaje jurídico en lengua española.

El acto de presentación del libro se realizó en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, ante la presencia de jueces, empresarios, colegas, socios, académicos y familiares del autor.

Santo Domingo, 10 de julio de 2019.

FRAY JIT MANUEL CASTILLO NUEVO MIEMBRO CORRESPONDIENTE

El sacerdote y escritor dominicano, Premio Nacional de Poesía 2018, fray Jit Manuel Castillo de la Cruz, fue incorporado como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua en un acto protocolar efectuado en la sede de esta corporación.

El escritor y teólogo Luis Quezada actuó como maestro de ceremonia en el acto solemne y luego de orar al Dios del amor y la vida, el académico Rafael Peralta Romero leyó la semblanza del escritor, resaltando que la ADL puede asegurar sin el menor asomo de duda que el sacerdote-poeta Jit Manuel Castillo es un hombre de la palabra, y dijo: “La obra de Castillo de la Cruz ha despertado notable interés en el ambiente literario dominicano y de otros  ámbitos por donde ha trashumado el autor. Su novela Apócrifo de Judas Izcariote trajo con su segunda edición un libro de apostillas, que incluye opiniones de creadores y críticos literarios, tanto nacionales como extranjeros. Peralta Romero señaló que en la  poesía, similar a su inicio como novelista, Jit Manuel Castillo también comenzó con una obra digna de un buen creador: En la voz del Silencio, que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña”.

El sacerdote y escritor Jit Manuel Castillo presentó su discurso de ingreso titulado “De la palabra hablada a la Palabra hablante: experiencia mística y poesía”, título inspirado en el epígrafe de Karl Rahner. “Siento en mi ser a todos los franciscanos y los sacerdotes, a todos los escritores y los poetas, a todos los dominicanos y los villaduartianos. Más aún, estoy aquí en nombre del Dios de la vida, acogiendo otra de sus innumerables bendiciones, consciente de que esta no es más que una nueva oportunidad que Él me brinda para testimoniarlo entre mis ahora colegas académicos y literatos”, manifestó agradecido.

El sacerdote exteriorizó su preocupación con la urgente tarea de recuperar el lenguaje en la época de la posverdad, en la que parecería que hemos perdido el valor de la palabra y dijo que a menudo se pregunta cómo enfrentar las nefastas consecuencias del totalitarismo lingüístico que actualmente padecemos y hasta qué punto la experiencia mística y su comunicación poética nos pueden ayudar a salir de este laberíntico encierro.

El ensayista citó la sociedad imaginada por George Orwell en su novela Distópica, y apuntó que actualmente vivimos sometidos a la policía del pensamiento descrita por él, dominados por los principios fundamentales de la nueva lengua que este autor nos propuso, la reducción del vocabulario para eliminar el pensamiento, la creación de eufemismos para impedir la disidencia y la imposición de un lenguaje artificioso que nos hace artificiales: “En nuestros días, la situación es más grave que en el régimen totalitario descrito por Orwell, porque en aquel tiempo era solo el partido quien oprimía y vigilaba a sus ciudadanos, pero en la actualidad, más allá del control al que nos somete el partido, somos nosotros mismos quienes nos auto-vigilamos y auto-oprimimos. No tenemos que ser superdotados para intuir la enorme prisión que nos estamos construyendo con la inmensa cantidad de datos personales que proveemos a los dueños de las multinacionales que hoy gobiernan el mundo. Dígase Google, Facebook, Instagram, Twitter, entre otras”, dijo.

Castillo de la Cruz señaló el deterioro del poder comunicativo que actualmente padece nuestra lengua por el uso arbitrario que de ella estamos haciendo en las redes sociales, nicho desde donde esta mala práctica se extiende a todos los demás ámbitos de la vida humana. El poeta exhortó a salir de la agobiante cárcel de lo banal, recuperar la densidad de la vida que a diario nos sorprende y la riqueza del lenguaje que nos permita expresarla y dijo que aquí es donde la experiencia mística cobra su más hondo significado y actualidad, donde la poesía como su expresión más depurada revela su más elevado sentido y esplendor, porque quienes han captado la hondura y la belleza de la vida y nos la comunican poéticamente, nos traen noticias ciertas del Fondo en que se sostienen todas las cosas y del Horizonte que las amplía. Comentó que la palabra hablante se nos regala en el silencio primordial, porque nuestro acceso a ella es un don. Se nos da para que podamos traducir una experiencia. Esa palabra brota de una vivencia que nos excede con relación a lo que hemos percibido: “De ahí que, en términos lingüísticos, podamos sugerir la experiencia mística como un acto sintético de auto reflexión sin palabras, que se realiza en el espejo del propio ser. Cuando esto ocurre, irrumpe la voz poética y el habla transformada en silencio se convierte en luz, pensamiento, meditación y examen de conciencia”.

El sacerdote y escritor Jit Manuel Castillo expresó su más profundo anhelo de que algún día pueda revelar a Dios en su vida con más transparencia que en su escritura.  Al concluir el acto, Bruno Rosario Candelier, director de la ADL, intervino calificando el discurso del sacerdote como “profundo y excelente”, y dijo que Jit Manuel demostró con su exposición no solo tener conocimiento teórico, sino que él como autor de poesía mística sabe lo que es esa vivencia, esa singular experiencia de la conciencia a través de la palabra con la palabra poética, y eso supone una profunda participación de la intuición y la espiritualidad.Rosario Candelier cerró la actividad y entregó un diploma acreditativo a Jit Manuel Castillo de la Cruz, en atención a “sus méritos lingüísticos, su aporte al desarrollo de la lírica mística, su contribución al crecimiento de la conciencia espiritual y la cultura de la trascendencia”.

Al término del acto, los escritores y académicos presentes se trasladaron al seminario de la parroquia franciscana ubicada en Villa Duarte, donde se efectuó una tertulia dedicada a la lírica mística del sacerdote-poeta. Esta tertulia contó con la participación de la escritora argentina y también miembro correspondiente de la corporación dominicana, la doctora Nina Bruni, quien habló sobre “La hospitalidad en la poética mística de Jit Manuel Castillo”; el teólogo Luis Quezada abordó la dimensión teológica en la lírica mística de Jit Manuel, y Bruno Rosario Candelier disertó sobre la voz mística en la poesía del sacerdote.

Por otra parte, se hace inminente el deterioro del poder comunicativo del cual padece nuestra legua por el uso arbitrario que4 de ella estamos haciendo; no solo en el aspecto lingüístico, sino en varios aspectos humanos nos estamos viendo afectados por las influencias idiotizantes de las telecomunicaciones, a lo cual se le acuña la interfaz tecnológica como un medio, más que un aspecto de la globalización, se preste como el escenario para un plan intencionado de objetivos ocultos, añadió el filósofo: “¿Será que el mundo virtual nos arropa de tal modo que estamos perdiendo la capacidad para establecer relaciones reales; será que nuestra obsesión narcisista, con tantas trivialidades, nos está llevando el sentido de la vida?

El poeta hizo una reflexión sobre la verdadera esencia de la palabra; pues las palabra no existen para limitarse al valor conceptual que portan, sino para servir en un sentido emocional, esencial para la fecundación y comprensión del lenguaje poético, de donde resulta que los poemas son diversas formas de expresar el mundo, porque en estos casos, el contenido onomatopéyico expresa el contenido esencial; dicho esto, las palabras, las vocales, los fonemas, son diversas maneras de cantar el mundo con las que comunicamos su esencia emocional. Esta es la constatación que, según Merleau Ponty, explica el orador, es la que lo lleva a diferenciar la palabra hablada, de la palabra hablante. Según Jit Manuel Castillo, la palabra hablada es la que constituye expresiones previamente estructuradas, siendo utilizada como patrones comunicativos, y por ende, mensajes vacíos; en cambio, la palabra hablante es la que surge en virtud a la inspiración que acarrea el estado de conciencia: “La que es originaria y autént4ica; la que expresa por primera vez una idea. Esta no repite un pensamiento preexistente, sino que trae un pensamiento a la existencia”.

En la tertulia poética, que el redactor de esta crónica coordinó, participaron los narradores y poetas Juan José Jimenes Sabater (León David), Rafael Peralta Romero, Miguel Solano, Ofelia Berrido, Jit Manuel Castillo, Rafael Hernández Figueroa, Karina Sánchez Campos, Leopoldo Minaya, Luis Quezada, Josanny Moní, Sérvido Candelaria, Víctor Escarramán, Nina Bruni, Keyla González, Alexandra Borbón, Nikolay Polozhaev y Aracelis Mena.

El sacerdote-escritor recibió el orden sacerdotal en el 2006. Para edificar sus oficios divinos ha realizado estudios superiores de filosofía y teología. Realizó los estudios de postgrado fe teología, en Brasil. En el 2015 obtuvo en España un doctorado en educación. En 2011 publicó la novela Apócrifo de Judas Iscariote; en el 2016, el ensayo La interculturalidad: Un nuevo paradigma de evangelización para un mundo postmoderno; y en 2017, el poemario místico En la voz del silencio, Premio Nacional de Poesía.

Santo Domingo, ADL, 6 de julio de 2019.

OFELIA BERRIDO ABORDA LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Ofelia Berrido presentó una charla sobre la inteligencia artificial y la narración literaria en la que ponderó el paradigma mimético de Aristóteles, que ha sido utilizado por creadores de los nuevos mundos tecnológicos para componer narrativas artificiales. El imaginario es reemplazado por el paradigma productivo a través de redes neuronales artificiales. Advirtió que estamos en riesgo de que se arranque de raíz el legado de la narrativa humana que deja huellas del sentir y de la historia de los pueblos. Y así, el mundo del silicio, de los algoritmos y  de  los chips crean una imaginación artificial que escribe la nueva literatura.

Se trata de la creación literaria de la era de las máquinas:“Danza virtual de contenidos programados, narrativas creadas quien sabe con qué fines ulteriores. Palabras y frases seleccionadas por su valor probabilístico y su fin ulterior. Calcos transformados por programaciones. Literatura convertida en data desmembrada y unida en forma de narración. La creación  tendrá otro significado. Es realizada por la Inteligencia Artificial  que suplanta la mente humana en su más altruista función, la de crear arte como expresión del espíritu”.

La académica de la lengua dijo que las empresas tecnológicas penetran con sus máquinas para la creación de un nuevo mundo donde la verdad puede no tener valor. Todo es programado. Todo es data, convertida en información y en conocimiento probabilístico. Indicó que como escritores, al refutar la imitación, sin origen (nombre) o con origen falso, reconocemos que más allá de la máscara hay una cara omniabarcante. Al ir desapareciendo los modelos convencionales de imaginación, nuestras nociones del sí mismo y de otros se volverán cada vez menos seguras. Comentó que los sentidos nos traicionan ya que todo se vuelve indiferente:“Lo desconocido (las máquinas y la automatización) se ha vuelto familiar y lo nuevo habitual. En todas partes se sospecha las maquinaciones del mundo de hoy, pero el silencio es general. Los pocos despiertos claman en el desierto y su retórica no tiene trascendencia. Estamos muy ocupados con banalidades, jugando los juegos que juega la gente”, comentó la narradora.

-¿Qué hacer frente a la lógica de la posmodernidad, época de las máquinas que se acompaña de su propia ideología con el aplazamiento interminable y el retroceso infinito de las libertades humanas? -se preguntó la charlista, y ella misma respondió: “La “singularidad” (IAS o inteligencia artificial sobrehumana) se va haciendo visible a medida que se multiplican exponencialmente la tecnología y sus efectos. Los significados desaparecen, todo es igual. Y mientras el abismo está a dos pasos, vivimos la ceguera de Saramago. La intuición grita, pero todos estamos ciegos y sordos”, comentó la escritora dominicana ante un público espectador que parecía estupefacto.

Santo Domingo, 20 de junio de 2019.

PRESENTACIÓN DE POEMARIO DE DINÁPOLES SOTO BELLO

El libro de poemas Hojas del camino, de Dinápoles Soto Bello, fue presentado en el marco de la semana del libro de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de Santiago. Las palabras de bienvenida las dijo Daniel Suárez, vicerrector académico de la PUCMM, quien expresó: “Con esta puesta en circulación de Hojas del camino, del profesor Dinápoles Soto Bello, exaltamos la semana del libro, acto que inauguramos el pasado en la sala de exposiciones de este campus con múltiples actividades para celebrar el libro y la lectura. La mejor manera de concluir esta semana de celebraciones es con  un maestro de generaciones como Dinápoles Soto Bello, con medio siglo de docencia en esta universidad”.

El doctor Bruno Rosario Candelier presentó el poemario y ponderó la obra poética de Dinápoles Soto Bello, basado en estos versos del poema “Tiempo muerto”: “Paisaje y conciencia/dos soledades confundidas/en una sola mansedumbre”. Explicó Rosario Candelier que esos versos retratan la sensibilidad y la conciencia de Dinápoles Soto Bello, tras definir al autor del poemario como “el único poeta dominicano que es físico y metafísico al mismo tiempo”.

El disertante explicó a los concurrentes: “Paisaje y conciencia son dos palabras claves para entender la belleza y el sentido de la lírica de Soto Bello: el paisaje se vincula a la física, y la conciencia a la metafísica, dos vocablos que revelan un acierto intuitivo del autor, al tiempo que perfilan la dimensión física y metafísica de su sensibilidad estética”. Y de inmediato añadió:“El paisaje alude a la sensorialidad de lo viviente. La sensorialidad de las cosas tiene que ver con la física porque alude a la materialidad de lo existente; y la conciencia alude a la espiritualidad, es decir, a la dimensión metafísica de fenómenos y cosas. Por consiguiente, esas dos palabras, “paisaje” y “conciencia”, claves en la poética de esta obra, retratan la faceta física y la vocación metafísica de Dinápoles Soto Bello”. Entonces  el presentador del poemario explicó que la palabra “mansedumbre” alude a los antiguos pensadores presocráticos y los antiguos taoístas chinos, remontándose a una época muy anterior a Cristo. Y justamente, cuando nuestro poeta pone su alma en conexión con el alma de lo viviente experimenta esa relación entrañable con lo físico, vuelca su sensibilidad física y se compenetra con la peculiaridad tangible de las cosas; y, al mismo tiempo, conecta su espiritualidad con la dimensión metafísica o intangible de lo existente, índice de que hay en Dinápoles Soto Bello, el científico de la física y el poeta de la metafísica, convoca una cordial vinculación con el alma de las cosas”, añadió el director de la ADL.

El autor de Hojas del camino agradeció con emoción y humildad la buena acogida de su poemario. Tres locutores recitaron algunos de los poemas, provocando emociones y evocaciones. Los profesores Miguel Suárez, Carmen Pérez Valerio, Apolinar Núñez, Liliana Montenegro, Jorge Rincón y Rosario Granados, entre otros profesores y estudiantes y cultores de las letras estuvieron presentes en dicho acto.

Dinápoles Soto Bello  nació en Baní en 1941. Recordó que entre la ciencia y la poesía varios científicos escribieron versos, tales como Newton y André-Marie Ampère, siendo este último uno de los que más ha admirado, a quien consideró “un genio extraordinario y sensible”. Dijo que un biógrafo de la época, tomando la definición de hombre perfecto del filósofo Ernest Renan, dijo: “El hombre perfecto es aquel que es a la vez poeta, filósofo y hombre virtuoso”,  y añadió que “todos esos atributos los tiene Ampere”. Subrayó el profesor Soto Bello que “cuando yo leí eso me di cuenta de lo imperfecto que yo era”. Dichas palabras, expresadas por ese científico de la física, sirvió de inspiración al “poeta físico y metafísico” de las letras dominicanas.

Santiago, PUCMM, 15 de junio de 2019.

REMODELACIÓN DE LA CASA DE LAS ACADEMIAS

La Casa de las Academias, sede de la Academia Dominicana de la Lengua, de la Academia Dominicana de la Historia y la Academia Dominicana de Medicina, fue remodelada tras un proceso de restauración y reacondicionamiento del local. Ese logro material fue el resultado de una gestión de la doctora Mu-Kien Adriana Sang Ben, presidente de la ADH cuya gestión logró el apoyo material del gobierno dominicano para la  reparación del edificio colonial, ayuda que canalizara el ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta. El arquitecto Esteban Prieto, académico de la historia, dio seguimiento al remozamiento de la edificación.

En la obra del suscrito, El ánfora del lenguaje (Santo Domingo, ADL 2008, p. 18), se describe la casona colonial de las Academias con estas palabras: “La sede oficial de la Academia Dominicana de la Lengua, ubicada en un imponente edificio de concreto armado en la Ciudad Colonial de la capital dominicana, rotulado con el nombre de Casa de las Academias, comparte el inmueble con la Academia Dominicana de la Historia y la Academia Dominicana de Medicina. La fachada y el material con que está construido el edificio de la Casa de las Academias, ubicado en la calle Mercedes No. 204, con dependencias correspondientes a los dos niveles de que consta, obedecen a una estructura cuyo diseño es de inspiración colonial, con admirable valor histórico, ambiental, documental y técnico. Su actual función como alojamiento de la Casa de las Academias es esencialmente cultural y educativa. El estilo y la categoría del edificio, incluidos ciertos detalles -aljibe de ladrillo en su patio interior, hueco para Santa Bárbara, vertedero, pozo del patinillo, habitaciones contiguas- es una construcción de los primeros tiempos coloniales restaurada hacia el año de 1880, y su apariencia revela, entre otros elementos arquitectónicos, unas arquerías y su materia en piedra que sugieren criterios de comparación con otros importantes monumentos ubicados en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.  Una visión en perspectiva de la fachada frontal del edificio revela el valor monumental que expone el período histórico de la época en que la edificación fue construida, así como el estilo republicano colonial que la caracteriza”.

Tras señalar algunas de sus características físicas, ofrece la siguiente descripción: “Su espaciosa contextura y variedad de elementos arquitectónicos causa especial deleite al contemplador por la sensación de amplitud en los gruesos muros encalados, de singular resistencia al paso del tiempo. Primero fue un fortín militar al servicio del gobernador de la Colonia en el siglo XVIII y continuó siéndolo durante la siguiente centuria, de acuerdo con las huellas de objetos encontrados en esas etapas del calendario. Aunque se combinan en el edificio los trabajos de construcción correspondientes a porciones históricas continuas y diferentes, la remodelación efectuada en los finales del siglo XIX por el Sr. Manuel María Gautier, integra y unifica sus características. Cuando este local se usó como residencia del Presidente Lilís, se modernizó según los gustos y modas al estilo francés y victoriano. Entonces aparecen en ella el balcón corredizo de su fachada y sus puertas y tragaluces labrados según la versión antillana de inspiración victoriana”.

Este director pondera el rol funcional del edificio de la Casa de las Academias: “Para la estructuración física de la construcción que aloja a las Academias se toma en cuenta su finalidad cimentada en el origen solemne que animaba ese concepto desde su nacimiento en la antigua Atenas, dedicada al cultivo de la filosofía y orientada primeramente por Platón, en la que se reunían sabios y pensadores, hasta llegar después a su amplia función, que es la de servir de albergue a la cultura general, a través de las actividades de escritores, historiadores, científicos, filólogos y literatos. Ejemplo sobresaliente de esta clase de institución es la Academia Dominicana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española, con su lema “La Lengua es la Patria”. Esta corporación de académicos de nuestro idioma pondera y enaltece la función social, moral y espiritual de la palabra, mediante el estudio de la lengua y el cultivo de las letras para edificar la conciencia humana, habiéndose convertido en una de las instituciones culturales más importantes de la República Dominicana”.

Gracias a la iniciativa de los actuales dirigentes de la Academia Dominicana de la Historia fue posible el remozamiento de la Casa de las Academias, cuyos representantes y otros colegas de las tres corporaciones festejaron en un acto celebrado en el vetusto inmueble de la casona colonial.

Santo Domingo, ADL, 13 de junio de 2019.

ACADÉMICOS DE LA LENGUA EN LA FERIA DEL LIBRO EN MADRID

Los académicos de la lengua José Rafael Lantigua, Tony Raful Tejada, María José Rincón, Andrés L. Mateo, José Alcántara Almánzar, Adriano Miguel Tejada, Fernando Cabrera, Emilia Pereyra y Fausto Leonardo Henríquez participaron como ponentes en la 78Feria del Libro de Madrid 2019. Este año la República Dominicana fue el país invitado de honor en ese grandioso evento literario donde se honró a tres grandes figuras de las letras dominicanas: Pedro Henríquez Ureña, Juan Bosch y Marcio Veloz Maggiolo. La programación realizada tuvo lugar en el pabellón RD del recinto ferial, ubicado en el Parque del Retiro de la capital española.

Los temas que nuestros académicos prepararon versaron sobre Pedro Henríquez Ureña (Andrés L. Mateo), Juan Bosch (José Alcántara Almánzar), Marcio Veloz Maggiolo (Fernando Cabrera), el cuento dominicano (José Rafael Lantigua), crónica de un sicario (Tony Raful), poetas místicos (Fausto Leonardo Henríquez) y dominicanismos de nuestra lengua (María José Rincón). En las actividades poéticas participaron Tony Raful, José Rafael Lantigua, Mateo Morrison, Ángela Hernández, Basilio Belliard, Rosa Silverio, Alexis Gómez Rosa, Soledad Álvarez y Minerva del Risco. La periodista y narradora del Grupo Mester de la Academia Dominicana de la Lengua, Emilia Pereyra, escribió la crónica de las ponencias; y el cuentista, ensayista y académico de la lengua, José Alcántara Almánzar, presentó su libro Hijos del silencio con ensayos literarios sobre autores dominicanos, entre ellos los académicos Héctor Incháustegui Cabral, Manuel Rueda y Marcio Veloz Maggiolo.

Andrés L. Mateo resaltó el influjo del humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña en Hispanoamérica y España. Nuestro estudioso de la obra del filólogo dominicano analizó varios de los libros de Henríquez Ureña, cuyo enfoque sigue influyendo en los estudios literarios. Andrés L. Matero dijo que si algún pensador concitó una gran cantidad de temas de la vida espiritual de América fue Pedro Henríquez Ureña, con lo que enfatizó el impacto cultural del humanista dominicano en Hispanoamérica.

En su conferencia sobre el filólogo dominicano, el escritor y académico dijo que la erudición del notable humanista procuró la búsqueda de la propia expresión. Al respecto, manifestó: “Los temas sectoriales que abordó, como en el poema de Jorge Manrique, eran pequeños ríos que iban a dar a la mar de esa angustia inaguantable de los intelectuales del siglo XIX americano, por definir las características de su expresión cultural”. Ponderó un libro canónico del filólogo hispanoamericana: Seis ensayos en busca de nuestra expresión, publicado en Argentina en 1928, la obra que le dio mayor fama literaria a Pedro Henríquez Ureña. Dijo que esa obra propició la búsqueda de las manifestaciones que afincan un universo propio, “las particularidades sobre las que estas nuevas tierras edificarán su aporte”, agregó. Y añadió que en 1925 Henríquez Ureña escribe su muy reconocido ensayo “El supuesto andalucismo de América”, que apareció en los Cuadernos del Instituto de Filología y publicó en Buenos Aires, con el título de El problema del andalucismo dialectal de América. Comentó que ese tema coloca a Pedro Henríquez Ureña “en un sitial preponderante en los estudios lingüísticos americanos”. Mateo citó a Amado Alonso, quien dijo: “A Pedro Henríquez Ureña cabe el honor de haber sido el primero en plantear la interpretación genética de los principales caracteres del español americano sobre bases realistas y críticas, sin los prejuicios impresionistas que lo daban como mera prolongación del lenguaje de los andaluces; y el primero también en describir y ordenar la complejidad regional del español en América”. Mateo fue presentado por nuestra académica Emilia Pereyra, la prestigiosa narradora galardonada este año con el Premio Nacional de Periodismo.

Entre los dominicanos que han colaborado en la confección del Diccionario de la lengua española y los demás códigos lexicográficos, gramaticales y ortográficos del español figuran Mariano Lebrón Saviñón, Ramón Emilio Reyes, María José Rincón, Fabio Guzmán Ariza, Rafael González Tirado, Ricardo Miniño Gómez, Rafael Peralta Romero, Manuel Núñez Asencio, Manuel Matos Moquete, Manuel Campos Navarro, Ruth Ruiz, Domingo Caba, Roberto Guzmán Silverio y Bruno Rosario Candelier.

El español dominicano, como variante dialectal del español de América, tiene la particularidad de haberse implantado por primera vez en el Nuevo Mundo, y con el paso del tiempo generó nuevas voces y expresiones que en el plano léxico y su vertiente semántica enriquecieron la lengua española, como han enfatizado varios estudiosos del español dominicano y la Academia Dominicana de la Lengua.

En las diferentes jornadas literarias de la Feria del Libro en Madrid hubo ponencias, coloquios y charlas sobre temas históricos, políticos, sociales, literarios, lingüísticos, musicales y místicos en talleres, conciertos, teatro, recitales de poesía, presentación de libros y exposición fotográfica con la intervención de un centenar de intelectuales, escritores, académicos y colaboradores dominicanos. El experto en organización de eventos José Rafael Lantigua suma un nuevo lauro a su valiosa obra intelectual.

La presencia dominicana en la Feria del Libro en Madrid constituyó una exaltación de las letras y los escritores dominicanos en ese singular acontecimiento cultural, que nuestro académico organizó con el auspicio del embajador de la República Dominicana ante el Reino de España, Olivo Rodríguez Huertas, y la colaboración de las poetas dominicanas Soledad Álvarez y Minerva del Risco.

Madrid,11 de junio de 2019.

ACADÉMICOS DOMINICANOS EN LA COMISIÓN DE ASALE

En las circulares de mayo del presente año, el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), don Francisco Javier Pérez, comunicó la presencia de los académicos dominicanos Fabio Guzmán Ariza y Roberto Guzmán Silverio en la Comisión Permanente de ASALE ante la Real Academia Española.

La comunicación de la secretaría general reza así: “La Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) finalizó el 24 de mayo las sesiones correspondientes a este curso. Las reuniones, iniciadas el pasado 7 de marzo, han estado dedicadas principalmente a la preparación de materiales de sus respectivos países para el Diccionario fraseológico panhispánico. Según los estatutos de la ASALE, la Comisión Permanente es el órgano ejecutivo de gobierno y de coordinación entre las veintitrés academias. Está constituida por el presidente de la Asociación, Santiago Muñoz Machado; el secretario general, Francisco Javier Pérez; el tesorero, Manuel Gutiérrez Aragón, y al menos dos vocales de las academias asociadas, designados por turno de rotación. Los vocales para este curso académico han sido Esther González Palacios, secretaria general de la Academia Paraguaya de la Lengua Española; María Auxiliadora Rosales, secretaria de la Academia Nicaragüense de la Lengua;  Fabio J. Guzmán Ariza y Roberto E. Guzmán, académicos de la Academia Dominicana de la Lengua.  Durante la sesión de clausura, presidida por el director de la RAE, el secretario general de la ASALE destacó la intensa labor de los académicos americanos. Según Francisco Javier Pérez, “la Comisión Permanente ha cumplido todos sus objetivos, tanto administrativos como académicos”. El secretario ha hecho hincapié en el gran esfuerzo de la Comisión, ya que, “además de la revisión de materiales para el diccionario, ha trabajado en la colección Clásicos de la ASALE”.

Los académicos dominicanos Fabio J. Guzmán Ariza y Roberto Guzmán viajaron a Madrid, en marzo y abril de este año, respectivamente, para integrarse como vocales de la Comisión Permanente de ASALE. Guzmán Ariza participó en el mes de marzo, y Roberto Guzmán durante los meses de abril y mayo del cursante año.

La Comisión Permanente comenzó sus sesiones de trabajo el 7 de marzo de este año en la sede oficial de la ASALE, situada en la casa de la Real Academia Española, calle Felipe IV, número 4, de Madrid. La reunión fue presidida por Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE). El secretario general, Francisco Javier Pérez, explicó que los objetivos principales de la comisión para el año en curso eran la revisión de la planta del Diccionario fraseológico panhispánico y la elaboración de la edición del año de la colección Clásicos de la ASALE. Esa edición le corresponde al director de la ADL, quien ya entregó el libro Seis ensayos en busca de nuestra expresión, de Pedro Henríquez Ureña, con un estudio sobre dicha obra.

Los académicos hispanoamericanos asistieron a las distintas comisiones a las que fueron designados para la preparación de la vigesimocuarta edición del diccionario académico, que se celebran todos los jueves. Guzmán Ariza fue asignado a la Comisión de Ciencias Sociales, en la que compartió tareas con Víctor García de la Concha, exdirector de la RAE, y los académicos españoles Juan Luis Cebrián, Soledad Puértolas y Santiago Muñoz Machado. El pleno de la RAE revisa los trabajos lexicográficos.

Durante su estancia en Madrid, Fabio Guzmán Ariza y Roberto Guzmán Silverio y los demás académicos hispanoamericanos recibieron el apoyo continuo del personal administrativo de la RAE en relación con sus necesidades académicas y personales. También fueron llevados a distintos lugares de interés, como el Centro de Estudios de la RAE y ASALE, situado en un edificio distinto al de la sede central, donde fueron recibidos por la jefe de estudios de la Escuela de Lexicografía Hispánica (ELH). También visitaron el Departamento de “Español al día”, las oficinas del Diccionario panhispánico del español jurídico y el Departamento del Nuevo diccionario histórico de la lengua española, cuyo director, el académico José Antonio Pascual, les mostró cómo se trabaja en la redacción del diccionario, quien aprovechó la presencia de los académicos dominicanos para ponderar, de manera especial, la efectiva colaboración de la Academia Dominicana de la Lengua en las labores del diccionario.

Roberto Guzmán trabajó sobre la base de datos de la fraseología chilena, labor que culminará en un diccionario de fraseología americana. En esa labor continuó lo que ya había comenzado Fabio Guzmán Ariza. Para los comisionados dominicanos fue una tarea grata, pues contaban con el Diccionario fraseológico del español dominicano.

Durante su estadía en España, Roberto Guzmán tuvo la oportunidad de asistir a la entrega del Premio Cervantes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, acto que contó con la presencia de los Reyes de España y las autoridades de la RAE. También tuvo la oportunidad de realizar una visita guiada a la casa que fuera la residencia de Ramón Menéndez Pidal. Esta visita fue la ocasión para poder admirar la ingente labor desplegada por ese grandioso filólogo español. Asimismo pudieron disfrutar de un viaje a San Millán de la Cogolla y visitar los lugares memorables para la historia de la lengua española. Igualmente participaron en el Seminario Internacional de Diccionarios Históricos del Español, organizado por el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española.

En varias ocasiones los citados académicos dominicanos participaron en las reuniones de la Comisión Permanente de ASALE. En una de ellas se trató el tema de la posible incorporación de la Academia Judeo Español a la Asociación de Academias de la Lengua Española. Roberto Guzmán colaboró en la docencia del Instituto de Lexicografía, al impartir una cátedra a los estudiantes sobre la confección de los diccionarios de la ADL. El tema de su intervención fue “Pasión por la lexicografía”. En su informe al director de la ADL, el académico dominicano radicado en Miami ponderó el aprendizaje que significó su participación en esas labores ante la Real Academia Española en Madrid.

Los citados académicos dominicanos, Guzmán Ariza y Guzmán Silverio, agradecieron la confianza que la dirección de la ADL depositó en ellos para representar a la Academia Dominicana de la Lengua ante la RAE.

Madrid, 3 de junio de 2019.