FRAY JIT MANUEL CASTILLO NUEVO MIEMBRO CORRESPONDIENTE

El sacerdote y escritor dominicano, Premio Nacional de Poesía 2018, fray Jit Manuel Castillo de la Cruz, fue incorporado como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua en un acto protocolar efectuado en la sede de esta corporación.

El escritor y teólogo Luis Quezada actuó como maestro de ceremonia en el acto solemne y luego de orar al Dios del amor y la vida, el académico Rafael Peralta Romero leyó la semblanza del escritor, resaltando que la ADL puede asegurar sin el menor asomo de duda que el sacerdote-poeta Jit Manuel Castillo es un hombre de la palabra, y dijo: “La obra de Castillo de la Cruz ha despertado notable interés en el ambiente literario dominicano y de otros  ámbitos por donde ha trashumado el autor. Su novela Apócrifo de Judas Izcariote trajo con su segunda edición un libro de apostillas, que incluye opiniones de creadores y críticos literarios, tanto nacionales como extranjeros. Peralta Romero señaló que en la  poesía, similar a su inicio como novelista, Jit Manuel Castillo también comenzó con una obra digna de un buen creador: En la voz del Silencio, que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña”.

El sacerdote y escritor Jit Manuel Castillo presentó su discurso de ingreso titulado “De la palabra hablada a la Palabra hablante: experiencia mística y poesía”, título inspirado en el epígrafe de Karl Rahner. “Siento en mi ser a todos los franciscanos y los sacerdotes, a todos los escritores y los poetas, a todos los dominicanos y los villaduartianos. Más aún, estoy aquí en nombre del Dios de la vida, acogiendo otra de sus innumerables bendiciones, consciente de que esta no es más que una nueva oportunidad que Él me brinda para testimoniarlo entre mis ahora colegas académicos y literatos”, manifestó agradecido.

El sacerdote exteriorizó su preocupación con la urgente tarea de recuperar el lenguaje en la época de la posverdad, en la que parecería que hemos perdido el valor de la palabra y dijo que a menudo se pregunta cómo enfrentar las nefastas consecuencias del totalitarismo lingüístico que actualmente padecemos y hasta qué punto la experiencia mística y su comunicación poética nos pueden ayudar a salir de este laberíntico encierro.

El ensayista citó la sociedad imaginada por George Orwell en su novela Distópica, y apuntó que actualmente vivimos sometidos a la policía del pensamiento descrita por él, dominados por los principios fundamentales de la nueva lengua que este autor nos propuso, la reducción del vocabulario para eliminar el pensamiento, la creación de eufemismos para impedir la disidencia y la imposición de un lenguaje artificioso que nos hace artificiales: “En nuestros días, la situación es más grave que en el régimen totalitario descrito por Orwell, porque en aquel tiempo era solo el partido quien oprimía y vigilaba a sus ciudadanos, pero en la actualidad, más allá del control al que nos somete el partido, somos nosotros mismos quienes nos auto-vigilamos y auto-oprimimos. No tenemos que ser superdotados para intuir la enorme prisión que nos estamos construyendo con la inmensa cantidad de datos personales que proveemos a los dueños de las multinacionales que hoy gobiernan el mundo. Dígase Google, Facebook, Instagram, Twitter, entre otras”, dijo.

Castillo de la Cruz señaló el deterioro del poder comunicativo que actualmente padece nuestra lengua por el uso arbitrario que de ella estamos haciendo en las redes sociales, nicho desde donde esta mala práctica se extiende a todos los demás ámbitos de la vida humana. El poeta exhortó a salir de la agobiante cárcel de lo banal, recuperar la densidad de la vida que a diario nos sorprende y la riqueza del lenguaje que nos permita expresarla y dijo que aquí es donde la experiencia mística cobra su más hondo significado y actualidad, donde la poesía como su expresión más depurada revela su más elevado sentido y esplendor, porque quienes han captado la hondura y la belleza de la vida y nos la comunican poéticamente, nos traen noticias ciertas del Fondo en que se sostienen todas las cosas y del Horizonte que las amplía. Comentó que la palabra hablante se nos regala en el silencio primordial, porque nuestro acceso a ella es un don. Se nos da para que podamos traducir una experiencia. Esa palabra brota de una vivencia que nos excede con relación a lo que hemos percibido: “De ahí que, en términos lingüísticos, podamos sugerir la experiencia mística como un acto sintético de auto reflexión sin palabras, que se realiza en el espejo del propio ser. Cuando esto ocurre, irrumpe la voz poética y el habla transformada en silencio se convierte en luz, pensamiento, meditación y examen de conciencia”.

El sacerdote y escritor Jit Manuel Castillo expresó su más profundo anhelo de que algún día pueda revelar a Dios en su vida con más transparencia que en su escritura.  Al concluir el acto, Bruno Rosario Candelier, director de la ADL, intervino calificando el discurso del sacerdote como “profundo y excelente”, y dijo que Jit Manuel demostró con su exposición no solo tener conocimiento teórico, sino que él como autor de poesía mística sabe lo que es esa vivencia, esa singular experiencia de la conciencia a través de la palabra con la palabra poética, y eso supone una profunda participación de la intuición y la espiritualidad.Rosario Candelier cerró la actividad y entregó un diploma acreditativo a Jit Manuel Castillo de la Cruz, en atención a “sus méritos lingüísticos, su aporte al desarrollo de la lírica mística, su contribución al crecimiento de la conciencia espiritual y la cultura de la trascendencia”.

Al término del acto, los escritores y académicos presentes se trasladaron al seminario de la parroquia franciscana ubicada en Villa Duarte, donde se efectuó una tertulia dedicada a la lírica mística del sacerdote-poeta. Esta tertulia contó con la participación de la escritora argentina y también miembro correspondiente de la corporación dominicana, la doctora Nina Bruni, quien habló sobre “La hospitalidad en la poética mística de Jit Manuel Castillo”; el teólogo Luis Quezada abordó la dimensión teológica en la lírica mística de Jit Manuel, y Bruno Rosario Candelier disertó sobre la voz mística en la poesía del sacerdote.

Por otra parte, se hace inminente el deterioro del poder comunicativo del cual padece nuestra legua por el uso arbitrario que4 de ella estamos haciendo; no solo en el aspecto lingüístico, sino en varios aspectos humanos nos estamos viendo afectados por las influencias idiotizantes de las telecomunicaciones, a lo cual se le acuña la interfaz tecnológica como un medio, más que un aspecto de la globalización, se preste como el escenario para un plan intencionado de objetivos ocultos, añadió el filósofo: “¿Será que el mundo virtual nos arropa de tal modo que estamos perdiendo la capacidad para establecer relaciones reales; será que nuestra obsesión narcisista, con tantas trivialidades, nos está llevando el sentido de la vida?

El poeta hizo una reflexión sobre la verdadera esencia de la palabra; pues las palabra no existen para limitarse al valor conceptual que portan, sino para servir en un sentido emocional, esencial para la fecundación y comprensión del lenguaje poético, de donde resulta que los poemas son diversas formas de expresar el mundo, porque en estos casos, el contenido onomatopéyico expresa el contenido esencial; dicho esto, las palabras, las vocales, los fonemas, son diversas maneras de cantar el mundo con las que comunicamos su esencia emocional. Esta es la constatación que, según Merleau Ponty, explica el orador, es la que lo lleva a diferenciar la palabra hablada, de la palabra hablante. Según Jit Manuel Castillo, la palabra hablada es la que constituye expresiones previamente estructuradas, siendo utilizada como patrones comunicativos, y por ende, mensajes vacíos; en cambio, la palabra hablante es la que surge en virtud a la inspiración que acarrea el estado de conciencia: “La que es originaria y autént4ica; la que expresa por primera vez una idea. Esta no repite un pensamiento preexistente, sino que trae un pensamiento a la existencia”.

En la tertulia poética, que el redactor de esta crónica coordinó, participaron los narradores y poetas Juan José Jimenes Sabater (León David), Rafael Peralta Romero, Miguel Solano, Ofelia Berrido, Jit Manuel Castillo, Rafael Hernández Figueroa, Karina Sánchez Campos, Leopoldo Minaya, Luis Quezada, Josanny Moní, Sérvido Candelaria, Víctor Escarramán, Nina Bruni, Keyla González, Alexandra Borbón, Nikolay Polozhaev y Aracelis Mena.

El sacerdote-escritor recibió el orden sacerdotal en el 2006. Para edificar sus oficios divinos ha realizado estudios superiores de filosofía y teología. Realizó los estudios de postgrado fe teología, en Brasil. En el 2015 obtuvo en España un doctorado en educación. En 2011 publicó la novela Apócrifo de Judas Iscariote; en el 2016, el ensayo La interculturalidad: Un nuevo paradigma de evangelización para un mundo postmoderno; y en 2017, el poemario místico En la voz del silencio, Premio Nacional de Poesía.

Santo Domingo, ADL, 6 de julio de 2019.

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