Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

Acerca de la palabra lengua y sus significados

Cuando abordamos el tema “Nuestra lengua y sus intríngulis” tocamos de soslayo  el significado del vocablo /lengua/, observando  que además de  referirse al sistema de comunicación entre los seres humanos (idioma) designa también un órgano  biológico, no sólo de las personas. La primera acepción que aparece en el Diccionario para la palabra lengua es: “1. f. Órgano muscular situado en la cavidad de la boca de los vertebrados y que sirve para gustar y deglutir, así como para modular sonidos”.

Aparecen otras once definiciones y solo dos aluden  a la lengua como sinónimo de idioma. Helas aquí: 2. f. Sistema de comunicación verbal propio de una comunidad humana y que cuenta generalmente con escritura. 3. f. Sistema lingüístico considerado en su estructura. 4. f. Vocabulario y gramática propios y característicos de una época, de un escritor o de un grupo social. La lengua de Góngora. La lengua gauchesca.

Les presento un grupo de expresiones  relativas al uso del término lengua, en las que aparecen indistintamente el concepto físico (lengua órgano) como el abstracto (lengua igual idioma).  Han sido tomados del Diccionario de la lengua española. Veamos:

1-Lengua aglutinante. 1. f. Ling. Idioma en que predomina la aglutinación.

2-Lengua aislante, o lengua analítica. 1. f. Ling. lengua cuyos elementos léxicos y gramaticales son palabras aisladas unas de otras, como en el caso del chino y del vietnamita.

3-Lengua azul. 1. f. Veter. Epizootia contagiosa del ganado ovino, que a veces ataca también al bovino, producida por un virus específico y caracterizada por cianosis de la lengua, ulceraciones en la boca y cojera.

4-Lengua bífida. 1. f. lengua serpentina.  5-Lengua  cerval, o lengua cervina. 1. f. Helecho de la familia de las polipodiáceas, con frondas pecioladas, enteras, de 30 a 40 cm de longitud, lanceoladas, y con un escote obtuso en la base; cápsulas seminales en líneas oblicuas al nervio medio de la hoja, y raíces muy fibrosas. Se cría en lugares sombríos, y el cocimiento de las frondas, que es amargo y mucilaginoso, se ha empleado como pectoral.

6-Lengua de buey.  1. f. Planta anual de la familia de las borragináceas, muy vellosa, con tallo erguido, de 60 a 80 cm de altura, hojas lanceoladas, enteras, las inferiores con pecíolo, sentadas las superiores, y todas erizadas de pelos rígidos, flores en panojas de corola azul y forma de embudo, y fruto seco con cuatro semillas rugosas. Abunda en los sembrados, y sus flores forman parte de las cordiales.

7-Lengua de escorpión. 1. f. lengua serpentina. 8-lengua de sierpe.1. f. lengua serpentina.

9-Lengua de estropajo. 1. m. y f. coloq. Persona balbuciente, o que habla y pronuncia mal, de manera que apenas se entiende lo que dice.

10-Lengua de fuego.  1. f. Cada una de las llamas en forma de lengua que bajaron sobre las cabezas de los apóstoles el día de Pentecostés.2. f. Cada una de las llamas que se levantan en una hoguera o en un incendio.

11-Lengua de gato.  1. f. Planta chilena, de la familia de las rubiáceas, de hojas aovadas y pedúnculos axilares, con una, dos o tres flores envueltas por cuatro brácteas. Sus raíces, muy semejantes a las de la rubia, se usan, como las de esta, en tintorería.  2. f. Bizcocho o chocolatina duros, alargados y delgados.

 

 

 

12-Lengua de tierra. 1. f. Pedazo de tierra largo y estrecho que entra en el mar, en un río, etc.

13- Lengua de trapo.  1. f. lengua de los niños cuando todavía no hablan bien.2. f. coloq. lengua de estropajo. 3. f. Cuba y Ur. Persona deslenguada, lenguaraz.

El asunto no termina, seguimos el domingo.

 

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Gracias a los gentiles lectores que nos han comentado con agrado  la publicación del pasado domingo, basada en expresiones sobre el vocablo /lengua/, tanto  en el sentido de órgano anatómico como  en lo concerniente al sistema de comunicación verbal propio de los seres humanos.

Reitero que  las locuciones han sido tomadas del Diccionario de la lengua española. Veamos las de hoy:

14- Lengua de vaca. 1. f. Cuba. Planta de la familia de las liliáceas, originaria de África, de hojas alargadas, planas y carnosas, de color verde intenso o moradas y flores blancas. Su fruto es una baya de color rojo.

15-Lengua de víbora. 1. f. Diente fósil de tiburón, casi plano, de forma triangular y contorno serrado.  2. f. lengua serpentina.

16-Lengua del agua.  1. f. Parte del agua del mar, de un río, etc., que lame el borde de la costa o de la ribera. 2. f. Línea horizontal adonde llega el agua en un cuerpo que está metido o nadando en ella.

17-Lengua flexiva.  1. f. Ling. Idioma en que predomina la flexión. 18- Lengua franca.  1. f. lengua mixta, creada sobre la base de una lengua determinada y con la aportación de numerosos elementos de otra u otras, que usan especialmente en enclaves comerciales hablantes de diferentes idiomas para relacionarse entre sí.

19-Lengua madre.  1. f. lengua de la que han nacido o se han derivado otras. El latín es lengua madre respecto de la nuestra. 20- Lengua materna.  1. f. lengua primera que una persona aprende a hablar. 21- Lengua natural, o lengua popular. 1. f. lengua materna.

22- Lengua monosilábica.  1. f. Ling. lengua cuyas palabras constan generalmente de una sola sílaba. 23-Lengua muerta. 1. f. lengua que antiguamente se habló y no se habla ya como propia y natural de un país o nación. 24-Lengua viva.  1. f. lengua que actualmente se habla en un país o nación.25- Lengua sabia. 1. f. Cada una de las lenguas antiguas que ha producido una literatura importante. 26- Lengua santa. 1. f. hebreo. (‖ lengua semítica).

27-Lengua serpentina. 1. f. Persona mordaz, murmuradora y maldiciente. 28-Lengua viperina. 1. f. lengua serpentina. 29- Mala lengua. 1. f. Persona murmuradora o maldiciente. 30-  Malas lenguas. 1. f. El común de los murmuradores y de los calumniadores de las vidas y acciones ajenas. Así lo dicen malas lenguas.

31- Lengua signada. 1. f. lengua de signos o de señas. 32-Lengua sintética. 1. f. Ling. lengua flexiva. 33- Lengua tonal. 1. f. Ling. lengua que posee tonos.34-Lenguas hermanas.  1. f. pl.  Lenguas que se derivan de una misma lengua madre; p. ej., el español y el italiano, que se derivan del latín.

35-Media lengua.  1. m. y f.  Persona que pronuncia imperfectamente por impedimento de la lengua. Empezó a contar una noticia aquel media lengua.2. f. coloq. Pronunciación imperfecta. Empezó a contarlo con su media lengua.

36-Segunda lengua. 1. f. lengua que se aprende después de la materna. 37- Aflojar la lengua. 1. loc. verb. coloq. Cuba y Ven. írsele la lengua. 37- Andar en lenguas.  1. loc. verb. coloq. Ser con frecuencia objeto de conversaciones, o de habladurías y murmuración.

38-Atar la lengua. 1. loc. verb. Impedir que se diga algo.  39-Buscar la lengua a alguien. 1. loc. verb. coloq. Incitarlo a disputas; provocarlo a reñir. 40- Con la lengua fuera, o afuera, o de un palmo. 1. locs. advs. coloqs. Con gran cansancio o esfuerzo. 41- Darle a la lengua. 1. loc. verb. coloq. Hablar mucho.

42- Darse la lengua dos o más personas. Dice el Diccionario académico que esta  locución  verbal, significa en  Cuba y República  Dominicana: congeniar, que es lo mismo que entenderse, llevarse bien.  Pero…dígame usted ¿se atreve a contradecir el Diccionario?

 

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El empleo del vocablo /lengua/, referido al órgano anatómico, como símbolo de la expresión,  es decir equivalente a  lengua como sistema lingüístico, data de viejos tiempos. Como “de la abundancia del corazón habla la boca”, las actitudes y comportamientos de las personas se captan por lo que hablan.

De ahí la  denominación de los caracteres a partir de una tipificación de la lengua, en obvia referencia a ese inocente órgano que algunos identifican como “la sin hueso”.

Equívocamente  he creído  que la frase “La lengua es el castigo del cuerpo” es de origen bíblico, pero no es así. Lo que se puede asegurar es que la retórica religiosa  hace uso frecuente  de este dicho.

La  referida sentencia  empalma bien   con algunos extractos bíblicos, como esta apreciación del apóstol Santiago: “Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. ¡Pues qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!”. (Santiago, 3,5).

Que  “la lengua es castigo del cuerpo”  queda ratificado en el refrán que  reza: “La lengua habla y se esconde, el hocico es el que paga”, el cual encierra una amenaza para  comunicadores, predicadores, políticos y todo quien haga uso de la palabra  para censurar o denunciar  comportamientos viciados de los poderosos.

Las locuciones adjetivas “largo  de lengua” y “ligero de lengua” califican a  personas a partir de cómo  emiten juicios y opiniones sobre otras personas o sobre acontecimientos. La primera significa: “Que habla con desvergüenza o con imprudencia” y la segunda: “Que sin consideración ni miramiento dice cuanto se le ocurre o se le viene a la boca”. Todos conocemos  a alguien así.

A quien se le vaya la lengua no le ha ocurrido un trauma  en el órgano que lleva en la boca, sino que posiblemente haya hablado de más, pues esta locución  verbal guarda el significado de “escapársele a alguien palabras que no quería decir”.

Si de usted se dijera que “parece  ha comido lengua”, dese cuenta que está hablando  mucho. Una forma  de mi padre mandar silencio a sus hijos era comentar que “tienen flux de lengua”, vale decir que una persona habla mucho.

Lo contrario de lo anterior  sería “meterse la lengua” en determinada cavidad. O “morderse alguien la lengua”, que quiere decir contenerse en hablar, callando con alguna violencia lo que quisiera decir. Situación parecida es la de  “pegársele a uno  la lengua al paladar”, que deja dicho: No poder hablar por turbación o pasión de ánimo.

Sirven  para calificar a personas los siguientes usos metafóricos  de la palabra  lengua: a) ser alguien lengua sucia:   Condición de la persona dada al uso de  palabras groseras. b) sacar la lengua a alguien: Burlarse de él. Todos le están sacando la lengua. c)  tener alguien la lengua larga, o muy larga: Ser propenso a hablar de más y de forma inconveniente.

La expresión más sugerida por lectores de los artículos sobre este asunto publicados  los domingos 9 y 16 de junio ha sido, sin duda, “lengua de Máuser”, en alusión a un poderoso fusil  alemán diseñado por Paul Mauser en 1898, y fue el principal fusil de la infantería alemana en la Primera Guerra Mundial. Se denomina lengua de Máuser a personas cuyas palabras son disparos, capaces de destruir ánimos, voluntades y reputaciones.

Las personas con esta característica  descargan algo más que una pela de lengua. Que es algo así como caer en la lengua del doctor Ernesto Fadul. Lo único peor que Fadul coja a uno en su lengua  es ser atravesado por un lengua de mime, arma blanca muy delgada y filosa.

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

SABER DE TILDES

28 / 05 / 2019

 

Continuemos el repaso por las tildes diacríticas de los monosílabos que, como leímos en la última Eñe, siguen estando donde estaban. Entre los monosílabos tónicos tenemos en la lengua española dos formas verbales a las que debemos poner la tilde para diferenciarlas de dos monosílabos átonos que coinciden con ellas.

Empecemos por la forma sé, que esconde más de una sorpresa. Puede tratarse de la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo saber: sé. Aunque saber es un verbo polisémico, la forma  siempre lleva tilde, independientemente de la acepción con la que se use. Puede referirse al conocimiento o la instrucción: Sé utilizar las tildes, Sé que estás practicando ortografía, Sé de los talleres de la Academia; o bien puede referirse al sabor y, aunque con esta acepción lo utilizamos pocas veces en primera persona, no está de más recordarlo: Acabo de bañarme en el mar y sé a sal. Para concluir, no olvidemos que corresponde también a la segunda persona del singular del imperativo del verbo ser: Sé inteligente y preocúpate por mejorar tu ortografía.

La tilde diacrítica en estas formas verbales tónicas de ser y saberlas diferencia del pronombre personal de tercera persona se: Se puso de inmediato a practicar con las tildes.

La segunda forma verbal tónica que lleva tilde diacrítica es dé, de la conjugación del verbo dar; la tilde la diferencia de la preposición de. Puede tratarse de la primera o de la tercera persona del singular del presente de subjuntivo: Me piden que dé un taller sobre ortografía, Le exigimos al diccionario que dé cuenta de todas nuestras palabras. Pero también puede responder a la segunda persona del singular de cortesía del imperativo, y esta nos sirve para concluir hoy: Dé usted lo mejor de sí y cuide las tildes diacríticas.

QUEDAN MÁS TILDES

04 / 06 / 2019

Las tildes diacríticas nos han mantenido afanados durante estas últimas semanas. Ya hemos repasado las que han desaparecido y también las que siguen en su puesto. Entre estas solo nos restan dos para ponerle la guinda ortográfica a nuestro pastel: aún y más.

Hoy nos vamos a centrar en el adverbio comparativo más, que, a pesar de su pequeño tamaño, acumula muchas acepciones. Con él podemos expresar el grado de comparación (Utilizar correctamente las tildes resulta más fácil de lo que parece); referirnos a la frecuencia o la intensidad de una acción (Practica más y pronto verás resultados); destacar la intensidad de una cualidad (¡Qué escritura más cuidada!); comparar cantidades (Existen más tildes diacríticas de las que pensaba; Con las tildes hay más certezas que dudas); o incluso destacar algo (Practico con las tildes, y más si son las diacríticas).

Como pronombre comparativo puede expresar que algo es más importante (En ortografía practicar es más que estudiar) o que hay más cosas (En ortografía siempre hay más). Más también puede tratarse del sustantivo que se refiere al signo de la suma o al que indica el carácter positivo de una cantidad (+). Y, por si esto fuera poco, funciona como conjunción que indica adición: Hay que calcular las vocales más las consonantes.

Todas estas posibilidades del más tónico lo diferencian del mas átono, conjunción adversativa equiparable a ‘pero, sino’ cada vez más restringida al uso escrito y formal: Nos embotellamos la ortografía, mas no la razonamos; No me refiero a todas las tildes, más solo a las diacríticas.

La polisemia, los variados significados de una misma forma, no está relacionada con el tamaño de una palabra; las tres letras del, solo en apariencia, humilde más nos reservaban muchas sorpresas. Respondámosle poniéndole su tilde cuando toca.

 

AÚN HAY MÁS

11 / 06 / 2019

Con la Eñe de hoy cumplimos con nuestro repaso por las tildes diacríticas. Solo nos queda tratar otra pequeña palabra de nuestra lengua, pequeña solo en tamaño: el adverbio monosílabo aun.

Si lo buscan en el Diccionario de la lengua española de la RAE notarán que, como lema, solo está registrado sin tilde. Pero el diccionario, si sabemos utilizarlo, siempre nos aporta más información. La parte inicial del artículo, además de registrar la etimología (procedente del latín adhuc), nos indica que este adverbio se escribe con tilde en las tres primeras acepciones.

La tilde diacrítica distingue en este caso no dos palabras distintas, sino acepciones diferentes de la misma palabra. La misma palabra es tónica o átona en la cadena hablada dependiendo de su significado.

Cuando este adverbio es tónico sus acepciones están relacionadas con el significado ‘todavía’; por eso el mejor truco para distinguir cuando se trata de la forma tónica es sustituirla por la palabra todavía. Auxiliémonos de los ejemplos y de las tres primeras definiciones que encontramos en la entrada del DLEAún no conocemos bien nuestra ortografía (‘todavía, hasta un momento determinado’); Nos resulta difícil y aún nos sigue interesando (‘todavía, no obstante, sin embargo’); Hemos aprendido mucho y seguimos aprendiendo aún más sobre nuestra lengua (‘todavía, con encarecimiento o ponderación’).

En cambio cuando este adverbio es átono sus acepciones están relacionadas con los significados de ‘siquiera’ o ‘incluso’: Aun (’incluso’) manejando bien nuestra lengua, nunca lo sabemos todo sobre ella, ni aun (‘siquiera’) una pequeña parte. Al menos tras esta serie sobre tildes diacríticas podemos tener la confianza de que nos hemos acercado aún más a ella, pero siempre con la seguridad de que aún no lo sabemos todo.

 

ELLO HAY

18/06/2019

Una polémica lingüística es materia prima para esta Eñe, sobre todo si los tuiteros invitan a @Letra_zeta a participar. La protagonista fue la forma neutra del pronombre personal tónico de tercera persona del singular: ello. Lo usamos en la lengua escrita culta actual para referirnos a oraciones o sustantivos que ya hemos mencionado: Me aficioné a la lectura y ello mejoró mi ortografía. En este mismo registro funciona también como término de preposición: Quiere escribir correctamente y trabaja mucho para ello. El paso del tiempo y los cambios han ido limitando sus funciones. Por ejemplo, su uso como sujeto es raro incluso en la lengua culta escrita: Se considera un buen hablante. Ello lo anima a seguir aprendiendo.

¿Y el uso dominicano de ello? Entre los usos del español clásico que se han perdido está el ello en función de sujeto expletivo con valor expresivo. Sin embargo, en el español de la República Dominicana sigue usándose en oraciones como Ello parece que va a llover. Así mismo se usaba ello como sujeto de haber y otros verbos impersonales, y así se mantiene en el español dominicano en oraciones como Ello hay azúcar o Ello hace calor.

Estamos, por tanto, ante la pervivencia de formas clásicas del español general en la variedad dominicana del español. ¿Quiere esto decir que este uso es correcto? Lo fue en su día en todo el español, hace ya largos siglos, pero en la República Dominicana, a pesar de su mantenimiento, está considerado como vulgar.

Como colofón volvamos a los clásicos y sirvámonos de un ejemplo de El discreto de Baltasar Gracián recogido en la Nueva gramática de la lengua española: «Ello hay tales caprichos en el mundo», como aquellos con los que nos sorprende nuestra lengua todos los días.

Salmo crudo

Por Sandra Berroa

 

Mi corazón sobre los huesos de la noche.

Una noche sin rostro; huérfana. Cansado de tan roja espuma.

Cubierta de abrojos ciñe tu frente la voluble brisa. 

Somos mutua presa de las amarguras blancas. 

Yo que llevo tantas rumbas en el alma no supe preverte.

No imites ¡por dios! nunca mi alma. 

 

¡Venid a orar sobre mi pecho en flor, orad sobre el idilio y el hastío!

 

Pósate ahora que la luna se asoma a mis cuencas. 

Deshabítame, paloma salada; soy puente, soy tiempo.

Salmo crudo sobre tus palmas.

Una gota de carne y hueso. 

 

Para morir en este instante de lluvia, para llover a cántaros.

…y olvidarnos.

Reseña del Diccionario fraseológico del español dominicano

Por José María Santos Rovira

Academia Dominicana de la Lengua Diccionario fraseológico del español dominicano. Santo Domingo: Editora Judicial S.R.L., 2016. 626 pp. (ISBN: 978-9945- 9001-4-9)

En 2016 fue presentado en la sede de la Academia Dominicana de la Lengua, en Santo Domingo, el Diccionario fraseológico del español dominicano, una obra que es todo un hito en la lexicografía fraseológica. Aunque es cierto que circulan por el mundo editorial diccionarios fraseológicos de variada autoría, esta obra se ha convertido en la primera en ser redactada y publicada por una Academia de la Lengua Española. Hace varios años, concretamente en 2014, el Pleno de directores y presidentes de las academias que constituyen la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) aprobó el proyecto de elaboración de un Diccionario fraseológico panhispánico (DFP), pero esta es una iniciativa que, aunque ambiciosa, está lejos de concluir, ya que la primera reunión de su consejo científico tardó tres largos años en celebrarse, exactamente el pasado 24 de octubre de 2017, por lo que podemos esperar que su publicación no verá la luz hasta dentro de varios años. De esta manera, el español dominicano se convierte en la primera variedad dialectal de la lengua española en poseer una obra lexicográfica académica dedicada específicamente a su fraseología, parte importantísima del acervo lingüístico de cualquier pueblo, ya que sus “voces y expresiones perfilan una identidad lingüística” (ix). Más aún, el espíritu de trabajo de la Academia Dominicana de la Lengua no acaba en esta obra, ya que, tal y como expresa su director, este volumen “recoge cuatro de las idiolexías principales (locuciones, frases, adagios y giros), ya que dejamos para otro diccionario las expresiones paremiológicas (refranes, proverbios y máximas) que, Dios mediante, emprenderemos a su debido tiempo” (xv). Esperemos que dicho tiempo llegue en breve. Los redactores de este diccionario son Bruno Rosario Candelier (director de la Academia Dominicana de la Lengua, Miembro Correspondiente de la Real Academia Española y de las Academias Norteamericana, Filipina y Puertorriqueña de la Lengua Española, Premio Nacional de Literatura, ensayista, crítico literario y creador del movimiento literario interiorista), Irene Pérez Guerra (antigua profesora de la UASD –Universidad Autónoma de Santo Domingo–, Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Lengua y de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y Miembro Correspondiente de la Real Academia Española), y Roberto Guzmán (Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua). Su trabajo ha sido apoyado por un grupo de fieles colaboradores (Teresa Ayala, Lourdes Reyes, Mariela Guzmán, Mikenia Vargas, Perla Guerrero, Rita Díaz, Karla Tejeda, Inés Méndez, Valentina Flaquer y Francisco Rosario), así como revisado por Ruth Ruiz y diseñado por Miguelina Frith y Francisco Ubiera. Un extenso equipo que ha sabido llevar a cabo un ambicioso proyecto.

El Diccionario fraseológico del español dominicano consta de 626 páginas (40 correspondientes a la introducción –presentación, agradecimientos, recomendaciones de uso, objetivos y destinatarios, características, macroestructura, lematización y microestructura–, 538 al diccionario propiamente dicho y 48 a la bibliografía). La obra recoge las expresiones fraseológicas usadas en la República Dominicana, independientemente de que las mismas sean específicamente nacionales o sean compartidas también por otras variedades dialectales. Es destacable que, tal y como ocurre con la anterior obra lexicográfica de esta Academia, el Diccionario del español dominicano (2014), su orientación no sea normativa sino descriptiva, mostrando las diferentes expresiones que forman parte del habla dominicana, de la forma en que son utilizadas en el día a día. Esta orientación implica la transcripción frecuente de las expresiones sin tener en cuenta criterios ortográficos, sino mostrando lo que realmente se oye en las calles, como ocurre con “dar pa’abajo” y “ser un relambío”. Si hay un aspecto verdaderamente inmerso en la cultura de cualquier país es, precisamente, su gastronomía, y la Academia Dominicana de la Lengua ha querido mostrar este componente en su obra, incluyendo frasemas con componentes léxicos de la cocina local: la piña (“estar la piña agria”), el mango (“coger los mangos bajitos”), el ají tití (“guapo como ají tití”), la yuca (“guayar la yuca”) o la auyama (“el corazón de la auyama solo el cuchillo lo sabe”). Muchas otras unidades fraseológicas incluidas remiten a platos típicos del lugar: el mangú (“volverse un mangú”), el mondongo (“enamorarse por el mondongo”), el sancocho (“echar agua al sancocho”), o el yunyún (“hacer un yunyún”). Curioso resulta también encontrar que, para expresar determinados conceptos, podemos encontrar frasemas diferenciados en función de la variedad dialectal de que se trate pero, al mismo tiempo, teniendo ambos como referentes elementos propios de la gastronomía local: “mandar a freír plátanos” (“mandar a freír espárragos”), “auyama no pare calabaza” (“no pedir peras al olmo”), “ser tarde para ablandar habichuelas” (“dar las uvas”), “ser caco de ñame” (“ser un melón”), o “a falta de pan, casabe” (“a falta de pan, buenas son tortas”). La misma inmersión en la cultura y el vocabulario local es necesario para comprender las locuciones que incluyen términos provenientes, no de la lengua española, sino de lenguas indígenas americanas o incluso de lenguas africanas, componentes ambos del léxico dominicano, como: “darle a la bemba”, “dar el golpe de bibijagua” o “tener guararé”.

Original es también la forma en que transcriben la multitud de anglicismos que son de uso tan frecuente en el español dominicano: “dar apdéit” (update), “dar un breik” (break), “ser un cáchup” (ketchup), “tener un daun” (down), “quedarse en estambai” (stand by), o “tener páuer” (power). Pero no solo se transcriben originalmente expresiones del inglés, ya que el francés también es transcrito con los mismos criterios, como ocurre con “butik” (boutique) y “fua” (foi). Los anglicismos abundan en la fraseología dominicana, pudiendo encontrar en las páginas de esta obra expresiones como: “ser un brain”, “si no es un buen récord, es un buen average”, “flay al cácher”, “pedir más que un cácher” o “dar chance”. Como conclusión, el Diccionario fraseológico del español dominicano es una obra hecha con rigor y con un profundo conocimiento de la materia a tratar. La Academia Dominicana de la Lengua ha conseguido convertirse en la primera institución en recoger el amplio y rico acervo fraseológico de su nación en una obra amena e ilustrativa que, sin lugar a dudas, ampliará nuestro conocimiento del español dominicano.

José María Santos Rovira, Universidad de Lisboa (PORTUGAL), jose.rovira@campus.ul.pt

 

Cambios en el español a nivel nacional y regional

Por Tobías Rodríguez Molina

Constantemente nos damos cuenta de que, tanto en nuestro país como en otros países de América, se están generando usos en nuestra lengua española que la están transformando en muchos aspectos. Algunos de esos usos transformadores los veremos en las líneas que siguen.

Un abogado y alto dirigente de un  partido político dominicano se expresó del siguiente modo: “Todos los dominicanos que nos duele este país tenemos que estar alerta para movilizarnos, de ser necesario, en caso de que un atropello de ese tipo se cometa en nuestro país.” El empleo de “que” en lugar de “a los que” refleja un cambio que se está imponiendo en la sintaxis en lo que concierne a esta expresión de relativo, así como también en expresiones como “La muchacha que yo andaba es vegana.” La sintaxis nuestra pide que se diga “La muchacha con la que yo andaba es vegana.”

El ejemplo que les  presento a continuación refleja otro cambio que se está escuchando cada día con mayor frecuencia, no solo en nuestro país, sino también en otros países.  Veamos de qué se trata: “El manager sabe con la confianza que estoy en el juego.” (Un lanzador del equipo LARA, de Venezuela)  A ese cambio sintáctico yo le he llamado “traslaconqueísmo” por el traslado o separación de “con” y de “que” en la expresión “la confianza con que estoy en el juego.”

El próximo ejemplo de cambio no se da únicamente en hablantes del nivel sociocultural inferior, sino también en profesionales de nuestro país. Fijémonos en el  siguiente caso: “Con el tema haitiano se está produciendo una aititu  que ya no se corresponde con un problema de nacionalismo.” (Abogado de origen santiaguero, ministro actual y exministro de varios ministerios). Este usuario produjo en esta ocasión dos tipos de cambio: uno es la vocalizaciٕón de “c” = “k”, convirtiéndola en “i”, que también se da en términos como “acción”, “occidente”, “admisión” (aición, oicidente, aimisión) El otro cambio es el de la elisión de la “d”,  fenómeno lingüístico que no es extraño en el habla  de cualquier usuario dominicano  y,  podría decirse, de los hablantes del español, especialmente latinoamericanos.  Por eso,  lo normal es  que pronunciemos “usted”, “virtud”, “rectitud” elidiendo la “d”.

Del Nacional home, de Venezuela, extrajimos este fragmento: “El novelista Alberto Barrera lamentó que frente a un crimen hayan miles de versiones…” Este cambio al usar el verbo haber impersonal como si fuera personal con sujeto, ya no constituye nada extraño en el uso de venezolanos, dominicanos, puertorriqueños y de los demás países de habla española.

Ese mismo fenómeno del empleo del verbo haber en la forma personal, lo escuchamos de parte del actual presidente de México, López Obrador, en una rueda de prensa transmitida por un canal de España. Esto fue lo que dijo:  ”Los problemas que han habido en Europa son muchos…” Es bueno recordar que  el verbo haber solamente experimenta las variaciones propias de la concordancia cuando se emplea como auxiliar de otro verbo en la  formación de los tiempos compuestos, como sería en un caso como el siguiente: “A Europa han llegado muchos inmigrantes en los últimos años, los cuales están colaborando con su mejoría en muchos aspectos.” En ese caso “han” aparece y debe ir en plural, ya que el verbo conjugado en su forma compuesta tiene un sujeto plural, que en este caso es “muchos inmigrantes”.

De una tesis presentada por un estudiante de Derecho de una universidad de Santiago, seleccionamos el siguiente caso de cambio: “No fue hasta el reinado del rey Eduardo III de Inglaterra… donde este ordenó la separación del Parlamento en dos cámaras.” El  “donde” usado para expresar idea  de tiempo, que es lo que hizo ese estudiante,  es algo que se está convirtiendo en algo común en cualquier usuario de nuestra lengua española.  El debió escribir lo siguiente: “No fue hasta el reinado del rey Eduardo III de Inglaterra…cuando este ordenó la separación del Parlamento en dos cámaras.” No es ya nada extraño el empleo de “que” en vez de “cuando” y “donde” en oraciones como estas: “Fue el mes pasado que comenzó sus estudios universitarios…”, debiendo expresarse: “Fue el mes pasado cuando comenzó sus estudios universitarios.” Lo  mismo que: “Es aquí que vive el nieto de María…” en lugar de: “Es aquí donde vive el nieto de María.”

A un popular comunicador de CDN se le escuchó decir, en su programa,  reflejando un  cambio sintáctico bastante común entre nosotros, lo siguiente: “Ojalá y que los dominicanos colaboren con sus llamadas a solucionar este problema…” A este cambio yo le he dado el nombre de “yqueísmo” por la introducción de la “y” propia de la coordinación, en la oración  con “ojalá” y objeto directo como esa.  Esa construcción debió ser: “Ojalá que los dominicanos colaboren con sus llamadas a solucionar ese problema.”

De un video de un concurso realizado en España, les ofrezco este fragmento que refleja un cambio  que también existe en nuestro país, el llamado “queísmo”: “Estoy convencido que desde casa están participando contigo y han votado por ti.” En buen castellano debe decirse: “Estoy convencido de que desde casa están participando contigo y han votado por ti.”

También en Panamá se registra la presencia del “queísmo”.  Veámoslo en el siguiente ejemplo: “Se dieron cuenta que Panamá seguía avanzando y nos lo dijeron dos días antes.” (El Nuevo Día.Com, Panamá).  La expresión no queísta sería: “Se dieron cuenta de que…” De esa misma fuente digital extrajimos este  otro fragmento queísta: “…se enteró hace dos días que los Toros de Herrera no recibirían un premio monetario por estar entre los  finalistas de la Serie del Caribe.” Esta última expresión estaría de acuerdo con la sintaxis castellana si dijera: “…se enteró hace dos días de que los Toros de Herrera…”

En Colombia también existe el “queísmo”. Lo podemos  constatar en la expresión que captamos de Fernán Ocampo en una rueda de prensa convocada para anunciar el concierto Venezuela Aid  Live: “Queremos que el mundo se entere que Venezuela necesita ayuda humanitaria.”

El “dequeísmo” ya ha penetrado también al  español en República Dominicana. Veamos lo que afirmó un comunicador de una emisora radial de la ciudad de Santiago de los Caballeros: “No significa de que no volvamos a comunicarnos de nuevo con ustedes…” Ese “de que” refleja la entrada del dequeísmo en nuestro español.

Como hemos podido ver en la abundancia de ejemplos tomados de usuarios de una gran cantidad de países de nuestra América, los cambios ya generados son numerosos, y hay que decir que esos no son los únicos que le han ido cambiando el rostro a nuestra lengua española sin desfigurarla demasiado.

 

Algunos grupos sintácticos dificultosos

Por Tobías Rodríguez Molina

Existen reglas y usos que norman la marcha de la sociedad, de los clubes y de las diferentes entidades existentes creadas por el hombre. También los idiomas, es algo evidente, tienen sus reglas que obligan a guardarlas  a  los que tienen esos idiomas como propios. Por eso el español, que tiene las suyas, nos pide, nos exige, nos obliga a aceptarlas o a tenerlas en cuenta si queremos ser considerados  como buenos usuarios de ese precioso idioma.

Esas reglas y usos a los que me refiero esta vez,  tienen que ver con los grupos de palabras o frases  siguientes:

-de acuerdo con
-en relación con (=con relación a)
-en que
-de que
-con el que (con quien)
-con la que (con quien)
-aquí (allí, allá…) fue donde
-ayer (hoy, anteayer…) fue cuando
-mañana (pasado mañana…) será cuando
-ojalá que (quiera Dios que)
-de lo que trata (lo que expone…)
-de lo que se trata…
-constar de
-contar con
-recuerdo lo que…(recuerdo aquello que…)
-me acuerdo de (me acuerdo de lo que, me acuerdo de  aquello que, me acuerdo de aquellas que)

A continuación se presentarán los grupos cada uno seguido por dos oraciones marcadas por a) y b). La que aparece junto a la a) es la considerada correcta. La marcada por la b) es la que no se considera correcta.

  1. De acuerdo con
    • Yo estoy totalmente de acuerdo con la opinión externada por ese estudiante.
    • Si estás de acuerdo a lo que dijo Luis, dímelo ahora.
  2. En relación con (=con relación a)
    • En relación con (Con relación a) tu criterio sobre ese tema, existen muchas personas que sostienen ideas que no coinciden con las tuyas.
    • En relación a lo que me dijeron, tendremos que conversar muy seriamente.
  3. En que
    • Ese fue el día en que nació mi hermano menor.
    • Esa fue la noche que se fue mi prima.
  4. De que
    • En ese momento me di cuenta de que ese problema aún no está resuelto.
    • Ella no se dio cuenta que dejó la puerta sin el seguro.
  5. Con el que (=con quien)
    • Ese fue el médico con el que (con quien) llegué a la conferencia.
    • Esa fue la familia que yo andaba para la playa.
  6. Con la que (con quien)
    • Esa es la joven con la que (con quien) bailé en la fiesta del Centro Español.
    • Esa es la muchacha que yo andaba de pasadía en la playa.
  7. Aquí (allí, allá…)
    • Me informaron que aquí (allí, allá…) fue donde se registró ese fenómeno.
    • No estoy seguro de que aquí (allí, allá…) fue que le entregaron el documento.
  8. Ayer (hoy, anteayer…) fue cuando
    • Supe que ayer (hoy, anteayer…) fue cuando ellos salieron del país.
    • Me gustaría saber si ayer (hoy, anteayer…) fue que comenzaste a trabajar en esa empresa.
  9. Mañana (pasado mañana…) será cuando
    • Me dijeron que mañana (pasado mañana…) será cuando él presente la tesis de su segunda maestría.
    • Estoy contento porque supe que mañana (pasado mañana…) será que ella comenzará el curso.
  10. Ojalá que (quiera Dios que)
    • Ojalá que (quiera Dios que) cada día sigas siendo más eficiente en tu trabajo.
    • Ojalá y que (ojalá y) tengas éxito en la competencia del próximo domingo.
  11. De lo que trata (lo que expone…)
    • Ya estoy enterado de lo que trata ese capítulo del libro de mi hijo.
    • Todavía no me he enterado de lo que se trata ese capítulo del libro de Luis.
  12. De lo que se trata (de lo que se expone…)
    • De lo que se trata en ese capítulo, todavía nadie me ha hecho un comentario.
    • De lo que se trata ese capítulo, aún no lo he averiguado.
  13. Constar de (=tener)
    • Ese artículo debe constar de (tener) las tres partes básicas de todo escrito.
    • Ese ensayo debe constar con los tres elementos fundamentales de todo escrito.
  14. Contar con (contigo…)
    • Recuerda que yo siempre debo contar con tu ayuda (contigo)
    • Tú debes estar consciente de que Arnulfo debe contar de mi ayuda en todo momento.
  15. Recuerdo lo que (aquello que, aquellas…)
    • Recuerdo lo que (aquello que, aquellas cosas que…) me dijiste en aquella ocasión.
    • Me recuerdo de lo que me dijiste ese día.
  16. Me acuerdo de lo que (de aquello que, de aquellas…)
    • Me acuerdo de aquellas poesías que escribías con tan notable inspiración.
    • Me acuerdo lo que me enviaste la semana pasada.

He ahí varios de esos casos de construcción sintáctica que muy probablemente les ofrecen dificultades a la hora de expresarse tanto oralmente como por escrito. Como pueden darse cuenta, hay que poner mucha atención y tener mucho cuidado con esas construcciones a la hora de emplearlas.

Ya advertí que el caso marcado con la a) es el que se prefiere usar; mejor dicho, es el que debe usarse. En cambio, el que está precedido por la b) es el que no debe usarse. Si siguen esas normas o usos presentados aquí como los que debemos  seguir, serán contados entre los que se esfuerzan por evitar la imagen de deterioro  que algunos usuarios reflejan del español, nuestra lengua nacional.

 

Destaparse, engatusar, injerencismo/*ingerencismo, pingüe/*pingue, multicausal, in extenso/inextenso

Por Roberto E. Guzmán

DESTAPARSE

El verbo que se trae en esta ocasión parece que en el habla de los dominicanos posee una acepción que no ha sido registrada hasta ahora. Antes de proponer la acepción a que se contrae, ha de mencionarse que los diccionarios de español corriente no registran esa acepción, de acuerdo con las pesquisas que se han hecho.

Este verbo se refiere a la expresión por medio de palabras de una persona cuando dice algo que había callado durante mucho tiempo. En muchos de los casos en que el sujeto ejecuta la acción lo hace de manera súbita y sorpresiva frente a las demás personas. Se utiliza este verbo porque se entiende que la persona que “se destapa” decide quitar la tapa que mantenía cubierta sus expresiones retenidas. Esa persona con ese destape da rienda suelta a sus sentimientos callados por largo tiempo.

Se ofrece un ejemplo del uso para que se evalúe la validez del empleo del verbo propuesto aquí como propio del español dominicano. “Ruperto se molestó tanto con la actitud del dependiente que se destapó en verdades nunca antes reveladas acerca del pasado del último”.

Es posible que el verbo destaparse merezca un aparte en las obras lexicográficas dominicanas, con una acepción particular de este tipo.

 

ENGATUSAR

Este verbo del epígrafe tiene una acepción reconocida que coloca el acento sobre los halagos a que recurre la persona para ganar la voluntad de la otra persona que es objeto de los zalamerías y así conseguir lo que se propone.

De acuerdo con lo que se recuerda, el “engatusar” dominicano no recurre al halago, sino al engaño, recurriendo al lenguaje enredado, poco claro, complicado, con confusión de ideas. Este engatusar busca conseguir un fin mediante un embrollo de palabras, con trampas. El propósito es confundir a la persona objeto de la acción para convencerla de que actúe en favor de quien usa esas artes para conseguir los resultados apetecidos.

Sería interesante hacer una investigación entre los hablantes de español dominicano que respondan afirmativamente acerca de conocer el verbo engatusar y preguntarles en qué consiste para ellos esa acción. En los casos en que las personas por su formación educativa no puedan suministrar una acepción del verbo, se les pedirá que ofrezcan ejemplos del uso y explicaciones acerca de en qué consiste el acto. Se piensa que el esfuerzo vale la pena.

Si la investigación evidencia que el verbo engatusar en el habla dominicana presenta rasgos diferentes de otras hablas como propugna quien esto escribe, entonces hay que asentarlo.

 

INJERENCISMO – *INGERENCISMO

“. . .no salió a recibir el manifiesto de protesta por el *INGERENCISMO. . .”

No hay que mostrar gran sorpresa por el error en la ortografía que muestra la palabra destacada. Esta reacción comedida responde a que el sonido de las dos voces que figuran en el título es el mismo. La letra jota /j/ y la letra ge /g/ ante la vocal /e/ tienen las dos idéntico sonido.

Naturalmente, eso no significa que no se censure la pifia. Un periodista, así como toda persona que escribe para un medio de difusión de noticias e ideas está en la obligación de conocer el idioma en que se expresa.

No puede olvidar quien escribe para la lectura pública, aunque no pretenda serlo, que se convierte en un ejemplo a seguir por el hecho de tener acceso a que se publiquen sus trabajos en un medio de comunicación masiva.

Todas las palabras de la familia de injerencia se escriben con la letra jota /j/.

 

PINGÜE – *PINGUE

“. . .y que le han dado *PINGUE beneficios. . .”

En el título de esta sección aparece la palabra pingüe escrita correctamente, es decir, con la diéresis, de modo que al leerla se haga conforme con lo que el uso ha establecido a través de siglos.

En español este signo ortográfico, la diéresis, se coloca sobre la letra /u/ en las sílabas gue, gui para indicar que esa vocal, la /u/, debe pronunciarse. La diéresis es un signo diacrítico, esto es, sirve para distinguir, Es un elemento gráfico que colocado sobre la letra /u/ representa un sonido distinto del usual para esa letra delante de las vocales /u/ e /i/.

La Real Academia incluye en su diccionario un ejemplo para cada uno de los casos en que debe pronunciarse la letra /u/ entre la letra ge /g/ y las letras /e/ e /i/, cigüeña, pingüino. El efecto de este signo diacrítico indica que la letra /u/ en las sílabas gue, gui debe pronunciarse como primer elemento del diptongo; por ejemplo, cigüeña, agüita. En griego diéresis significa separación.

La diéresis se conoce también con el nombre femenino, crema. Este nombre viene del griego trema, con posible influencia de la otra crema, que llega al español del francés crème.

 

MULTICAUSAL

“La migración de la región es MULTICAUSAL. . .”

No hay que sorprenderse si este “multicausal” no está todavía en la nómina del diccionario oficial de la lengua española. Esto así porque el elemento compositivo multi- en función de prefijo es muy prolífico en el español moderno. Además, los expertos en lengua española de la Real Academia tienen que ser muy cautos y esperar la sanción positiva del tiempo y el uso antes de integrar una nueva voz a su inventario.

Además, este componente multi- es muy fecundo. Para confirmarlo puede citarse la gran cantidad de nuevas voces formadas con este en función de prefijo. El Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003) registra 119 nuevas voces que comienzan con multi-; y eso, hasta el año 2003, pues no se sabe cuántas más se han creado después de ese año.

A la cantidad citada antes puede añadirse la cincuentena de voces que recoge el Diccionario del español actual (1999) que en la práctica solo se ocupa de evaluar lo que se encuentra vigente en el español de España.

La voz multicausal hay que tomarla por “muchas causas”, pues ese valor se desprende de los significados de los elementos formantes que la componen. No hay necesidad de emitir un juicio de valor con respecto de la nueva voz.

 

IN EXTENSO – INEXTENSO

“Vamos a copiar INEXTENSO, su. . .”

Son dos los asuntos que se desean destacar con relación a la frase citada. El primer punto es que, como puede ser una expresión latina, esta debe escribirse en letra cursiva. Esto así porque no se la considera integrada a la lengua española.

El segundo punto es que hay que escribir esa expresión dividida en dos, es decir, en dos palabras que es como procede de acuerdo con las buenas prácticas.

La expresión latina in extenso que la Real Academia define mediante la locución adverbial “por extenso” se utiliza en español para dar a entender que algo (un texto) se reproduce íntegro, completo, entero, en toda su extensión, sin recortes, sin omisiones, sin que falte parte alguna.

Luego de lo relativo a la expresión latina no puede omitirse que existe en español, el adjetivo “inextenso” (en una sola palabra) que significa “desprovisto de extensión; como el punto ideal” que es la forma en que el Diccionario de uso del español (2012-I-1637) lo define. El diccionario de la Real Academia lo define en tanto, “Que carece de extensión”.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Desgonzar, desestructurar, caribeñidad, interceptación

Por Roberto E. Guzmán

DESGONZAR

En ocasiones las diferencias en el uso de algunas voces en el español americano son muy sutiles. A veces son pequeñas diferencias, pero tienen importancia, pues de ellas se nutre el habla y, en la escritura hace que esta sea precisa y sin equívocos. Esas pequeñeces cumplen su cometido logrando que el mensaje trascienda diáfano.

En el verbo desgonzar existe una pequeña diferencia entre el uso general y el que se reconoce en el habla del español dominicano. El participio en funciones de adjetivo, desgonzado, funciona en el español dominicano para referirse a las articulaciones cuando ellas fallan, ceden al usarlas, producen dolor o pierden elasticidad o se reduce el alcance de movimiento.

Estas limitaciones pueden deberse al cansancio como se señala en algunos diccionarios de español dominicano, pero también pueden deberse a lesiones anteriores. A veces añadirles algunas palabras a las acepciones ya asentadas ayudan a captar sutiles o tenues cambios ocurridos en el uso y que por tanto no se especificaban en las definiciones anteriores.

 

DESESTRUCTURAR

“. . .articulando una idea que DESESTRUCTURA la concepción. . .”

El diccionario oficial de la lengua española no reconoce este verbo, pues no lo asienta en su inventario. Por la forma en que está formado el verbo sugiere que es lo contrario de estructurar, que se refiere a romper la estructura de algo. Esto así porque al verbo estructurar le han antepuesto la partícula des- que en este caso debe tomarse por “privación”.

El Nuevo diccionario de uso de voces actuales (2003:375-6) trae noticias de desestructuración y desestructurado. Más abajo se verá lo que este diccionario consigna para estas voces.

La desestructuración es la, “Acción y resultado de desestructurar o perder estructura original”. Ese diccionario recoge un ejemplo de uso del año 1995 del periódico español El Mundo. La redacción de esta acepción sugiere que la estructura deja de tener el sentido o la cohesión que la caracteriza; es decir, las partes pierden el orden, la articulación.

En cuanto al adjetivo desestructurado el diccionario mencionado ofrece una escueta definición, “Que ha perdido su estructuración”, y documenta el uso con una cita de un periódico español de 1990.

Se considera falto de estructuras aquello que pierde su organización. En psiquiatría adoptan el término desestructuración como la desorganización de la personalidad. En el habla se utiliza desestructurado para referirse a algo o alguien que no respeta el protocolo, el orden o las normas usuales; en estos casos es porque se concede prioridad a la espontaneidad.

No puede predecirse la fortuna que tendrá el verbo y el sustantivo analizados aquí, pues el uso pertenece al registro culto y su empleo como tal es limitado.

 

CARIBEÑIDAD

“. . . la CARIBEÑIDAD en sus piezas. . .”

Ha habido un desplazamiento con respecto del nombre del área que ocupan las islas antillanas y las costas adyacentes del continente americano. En el siglo XIX se hablaba y escribía acerca del Mar de las Antillas y de las islas antillanas.

Quizás por influencia de la lengua inglesa comenzó a utilizarse más la denominación Mar Caribe e islas del Caribe; así como islas caribeñas y las costas caribeñas. Aparejado con esta nueva denominación se deslizó el concepto de la cultura que caracteriza esa área geográfica, de antillanía, antillano, hacia caribeño.

La caribeñidad ha de retenerse como la identidad que esos países y regiones de algunos de esos países reconocen como propios, entre los cuales se retienen las creencias, propósitos y deseos por los cuales quieren ser identificados.

Hay que aceptar el concepto de caribeñidad como una individuación de las islas y costas aledañas a las que se aludió antes; y las características que las distinguen de entre lo latinoamericano. Los rasgos de la caribeñidad pasan por las costumbres, las peculiaridades comunes de historia, las expresiones estéticas, la narrativa.

Es oportuno recordar que la palabra caribe es muy cara a los hispanohablantes de esa zona, pues ha ensanchado su campo semántico, en funciones de adjetivo. Es una palabra antigua que remonta hasta la época de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo.

Los aborígenes carib o caribes eran temidos por su fortaleza y temeridad. Eran “indios belicosos que habitaban algunas de las pequeñas Antillas y parte del continente”. Indigenismos (1977-I-337). Desde la época de la conquista y colonización Oviedo escribió que la palabra “caribe” designaba lo fuerte, picante. De allí que se hable de “ají caribe”, “hormiga caribe” (muerde, hiere). Una persona muy enfadada se decía que estaba caribe. En República Dominicana al sol “fuerte, abrasador”, se llama “sol caribe”. Diccionario del español dominicano (2013:154).

Aun cuando la palabra del título de esta sección no aparece en el diccionario oficial de la lengua corriente, el concepto existe y se reconoce internacionalmente. En consecuencia, su utilización es sancionada positivamente por el uso, especialmente en la lengua culta.

Se haría justicia si se incluyera este término en los diccionarios, no solamente los diferenciales, sino en los generales por expresar este un concepto claro, preciso y definible.

 

INTERCEPTACIÓN

“En torno a las solicitudes de INTERCEPTACIONES telefónicas. . .”

El vocablo que aparece a modo de título puede decirse que es de aparición reciente en el español cotidiano. Su uso se ha acrecentado con la práctica de intervenir llamadas o mensajes entre particulares, a pesar de que ese uso hace largo tiempo que se practica entre regímenes políticos.

Con el mencionado vocablo se trata de describir la escucha o grabación de comunicaciones entre personas o instituciones sin interrumpir la comunicación y sin que las partes involucradas se percaten de la operación a que son sometidos.

En el desarrollo de esta sección se demostrará que la selección de “interceptación” para estos fines no es la mejor y se recordará desde donde llega al español el uso de esta voz para mentar la descrita operación.

Conforme con la definición que se encuentra en el diccionario oficial de la lengua, este verbo -interceptar- no debería usarse para los fines que se mencionaron más arriba. En la definición académica de este verbo pueden resaltarse verbos tales como detener, interrumpir que no se avienen con la práctica explicada.

El diccionario que abre un resquicio para usar el sustantivo del título para la acción mentada antes es el Diccionario del español actual (1999:2667) donde puede leerse, “Apoderarse subrepticiamente [de un mensaje (cd) destinado a otro]”. El verbo apoderarse en esta acepción se utiliza con el valor de “poner algo en poder” o “poner bajo su poder”:

La aplicación que se hace de interceptación en el caso mencionado proviene del inglés, lengua en la que el verbo to intercept es “recibir (una comunicación o una señal dirigida a otra parte) generalmente de modo secreto”. Hay que destacar que en inglés no se obstruye la comunicación.

El uso continuado ha legitimado la práctica de llamar con el nombre estudiado la operación de escuchar las comunicaciones ajenas para espiar.

© 2019, Roberto E. Guzmán

5 poetas reconocidos con el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo

 Por Fausto Leonardo Henríquez

Introducción

La poesía mística canta la belleza del mundo, el temblor silente de las cosas y de las criaturas. Podríamos abundar en la poesía la mística taoísta, sufista, budista, judía, islámica o de inspiración cristiana. Podríamos, incluso, abordar la mística por continentes, por regiones o por países. Pero todos esos campos se escapan de nuestra intención. Esto nos alerta de cuán vasta es la temática que ahora nos ocupa. Si alguien está interesado por la mística puede recurrir a El fenómeno místico de Juan Martín Velasco[1] o a La mística en América de Bruno Rosario Candelier.[2]

He escogido cinco poetas, podían haber sido más, reconocidos por la Fundación Fernando Rielo que es, probablemente, la más prestigiosa institución que premia cada año una obra de poesía mística, no importa de qué inspiración religiosa provenga. Los poetas místicos nos dan a beber la sustancia divina, pues son portavoces de lo sublime y sagrado. En este tenor dice Friedrich Hörderlin: «Pero a nosotros poetas nos corresponde / permanecer descubiertos bajo la tormenta divina, / y tomar con las propias manos / el rayo del padre y entregar al pueblo, / velado en canto, el divino don».[3]

Es oportuno mencionar que en España Ernestina de Champourcin (1905-1999), destacada poeta de la Generación del 27, publicó en 1970 la antología Dios en la poesía actual.[4] En esa misma línea, José Julio Cabanillas y Carmelo Guillén Acosta, toman la antorcha de la célebre poeta y publican una nueva antología con idéntico título Dios en la poesía actual, aunque con ciertos matices de selección, editada por Adonáis.[5]Estas dos antologías dan cuenta de que, en todas las épocas, aún en las más áridas como puede ser la nuestra, aparecen voces poéticas que leen la huella secreta de Dios en el mundo y en la vida, en los acontecimientos y las criaturas, en lo cotidiano y en la interioridad sedienta de trascendencia.

Fernando Rielo en el prólogo a Matevski escribe: «La poesía mística no es voz de flauta y Víctor, no un Cristo entre cantares en un mundo de duelo: sí la lírica voz de vívida tragedia por el amor signada». El hispanista y fundador del Movimiento Interiorista de Literatura, nacido en la República Dominicana, Bruno Rosario Candelier, apunta: «La del místico es una belleza que trasciende la mera sensorialidad. La belleza mística se esconde en lo profundo de las cosas, puesto que las apariencias ocultan su encanto y sólo la elevación espiritual atrapa esos fluidos entrañables, manantial de la Belleza Suprema»[6].

 

1 . Takis Varvitsiotis

Takis Varvitsiotis.[7] Nació en Grecia, 1916-2011. Recibió el VIII Premio Mundial en 1988 con su obra La pesca milagrosa. Abogado de profesión, es autor de veintidós libros de poesía. En el contexto de la Primera Generación de Postguerra, a la que pertenece, se mantuvo fiel al surrealismo, con especial influencia de Éluard, Reverdy y Odsseas Elytis. Ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, rumano, polaco y búlgaro, entre otras lenguas y, a su vez, ha traducido a Baudelaire, Mallarmé, Eluard, Saint-Jhon, Lorca, Neruda, Alberti y Huidobro. Impartió conferencias en Harvard, Princeton, Yale y Buffalo. Obra poética: El epitafio (1951); Sol de invierno, El caballo de madera, Abecedario, Nacimiento de otoño y otros poemas, Humilde loa a la Virgen María, Sinopsis 1 y 2 (Poesía junta de 1941-1972), Ana de la ausencia, Calidoscopio, (1971) Fragmenta o la germinación de los minerales, La pesca Milagrosa (1990).

Una de las características de Varvitsiotis, sostiene el Premio Nobel de Literatura, Odysseus Elytis, es que «ha conseguido crear un mundo exclusivamente personal, onírico y transcendente». La pesca milagrosa no es, como dice en el prólogo Fernando Rielo, un libro de poesía mística. Lo es en tanto que «contiene la lejana paradoja de un paraíso terrenal perdido». La poesía de Varvitsiotis contiene la sublimidad de los grandes maestros de la lírica universal: «Primero tienes que escuchar / el gran silencio… Para que los llanos se inunden / de agua virgen» (p. 43). El lector atento podrá descubrir algo diferente, una estética con tonalidades mediterráneas infrecuente, al menos en la forma. Lo vamos a ver con ejemplos concretos.

TE ESPERO

Te espero

Ven de prisa

que te estoy esperando

Cada palabra que te escribo

me cuesta un poco de mi sangre

Mientras mis ojos

permanecen abiertos

sin párpados

Quizá sea aún temprano

allí donde estás tú

Pero aquí

la noche llega

muy pronto

con su gran silencio

y con su collar

de terribles sueños

Si vienes

este año

no nevará

con violetas negras (p. 28)

 

II

SOSEGADO NAVÍO PEQUEÑO

Sosegado navío pequeño

con su chimenea como un búcaro de humo

A veces me pregunto si no eres acaso

una nereida en duelo

Y deseo atraerte junto a mí

Tú precursor de un alba misteriosa

presencia incomparable

que en mí revive

la llama de otro mundo

y que pronto a lo lejos desaparece

en el cielo atormentado

soplando con arrogancia

una cosa negra (p. 39)

 

AGUA VIRGEN

Para mejor convertir

el limo en alabastro

la piedra en golondrina

las crines en música

la sombra en terciopelo

la nave en cometa

primero tienes que escuchar

el gran silencio

y luego abrir los grifos

para que los llanos se inunden

de agua virgen (p. 43)

 

IV INCORRUPTIBLE INCENDIO

Incorruptible incendio

que nos traes el divino saber

y ofreces generoso tus espléndidas flores

igual que un rosal

cargado de destellos

y elevas hasta el cielo

loores sin palabras.

La inmortal doctrina

de lumbre tú me enseñas

pero también verdades de ceniza

en el implacable fracaso (p. 58)

HILOS DE LA VIRGEN (XIV)

En la marea de la historia

eternamente ilumina

la sangre de Cristo (p. 77)

 

2 . Mateja Matevski

Mateja Matevski.[8] Nació en Estambul en 1939. Recibió el X Premio Mundial con su obra Torre Negra (1990). Ensayista, crítico literario. Ha publicado Lluvia (1956); Equinoccio (1963), Romance de fiesta (1967); Crepúsculo (1969); Perúnica (1976); Círculo (1977); Tilo (1981; Voz (1984); Nacimiento de la Tragedia (1985). De la tradición al futuro (crítica y ensayos, 1987); Drama y Teatro (crítica y ensayos, 1987); Hacia afuera (poesía 1990); La torre negra (poesía, 1992); Sacando afuera (poesía, 1996); La luz de la palabra (crítica y ensayos; El muerto (poesía, 1999); Área interna (poesía 2000).

La obra de Matevsqui bordea la mística desde el dolor. Aspira a la trascendencia y, sin negar los estímulos sensoriales, halla el equilibrio interior en los elementos de la naturaleza: los astros, la tierra, el cielo, la hierba, el viento, el océano. El poeta elabora símbolos que le distancian de la percepción de los sentidos para adentrarse en un mundo inmaterial, puro, trascendente. Lo hace, no para huir del mundo, sino para aliviar las luchas de la existencia, afrontar la muerte y el dolor humano. La lírica de Matevsqui es, como la de César Vallejo, desgarrada, elegíaca, recia. Abriga, finalmente, la poesía de este bardo turco un acentuado influjo de lo telúrico y mítico del cosmos.

 

INVOCACIÓN

Aún no había despertado cuando algo me dijo

¡levántate y ponte en marcha!

algo que ya ha desparecido

acaso en la oscuridad, en la mente o en el temblor enigmático

de una luz hasta entonces desconocida

Y ahora no sé

qué era ni de quién

Aquella voz ese ruido ese tremor repentino

y a dónde habré de dirigirme despierto

si ni siquiera en el sueño conocía el camino ni el fin

Marcho ahora con los ojos cerrados por la luz

que con su brillo me esconde los senderos

y aleja los confines desconocidos

cegando los pensamientos entre el sueño y el mundo

Y hela aquí que no me deja adivinar

aquello que piensa en mí encontrarlo

y aquél que desde hace tiempo me conduce

y aquello por lugares conocidos y desconocidos

a través de los ojales del tiempo

más allá de él

más allá de mí

más allá de todo (p. 21)

VOCES

Voces desde las profundidades

Oscuras voces nocturnas

de abismos grutas de fluviales peñascos

Voces que llevan rocas

arrancan bosques

derriban diques

Voces de la prehistoria

de desiertos / de selvas

Silencio del planeta

mudez del mundo

creada por voces

a través de sueños / y venas

a través de sombrías pesadillas

Voces secretas voces conocidas y desconocidas

que se arrastran por la tierra

por el pensamiento arrastrándose

que pisaron la hierba

y en la mente trepan

hasta la articulación ruidosa de la luz primordial

de lo oído

hasta el color claro de la garganta

de las liberadas voces

Hojas que tiemblan

fuentes que murmullan

celestes pájaros

que al hombre se dirigen

con el eco de su propia garganta

Voces (p. 44)

 

MUDEZ

Busco el lenguaje bajo la lengua

por el silencio tragado

En todas partes sólo

miradas frías

de cosas inexistentes

que el corazón conoce

acechando el río

bajo la luna sonríe

Ni siquiera las raíces hablan

más profundamente que la tierra misma

¿cómo adivinar las historias

llevadas por el viento

hacia la primavera

silencio que ata cuando

solamente la tierra habla

a través de mi boca? (p. 30)

 

3 . Maria Assumpta Schenkl

Maria Assumpta Schenkl.[9]Nació en Alemania en 1924. Monja del Císter. Recibió el XXVI Premio Mundial en 1996 con su obra Me acerqué al cordero. Ha publicado Oh tú, mi dorado Dios (1986), Yo amo el Amor (1990); Levántate, amiga mía, y ven (1994), Textos espirituales del diálogo de amor entre Dios y el alma (1994). La religiosa contempla el misterio de la redención desde las coordenadas que presenta el tiempo fuerte litúrgico de la Cuaresma, Pascua y Pentecostés. A veces –tal vez será por la traducción, es difícil saberlo– entra tan adentro de lo sagrado de Dios, la Trinidad, por ejemplo, que da la impresión de que su lenguaje es insuficiente para decir todo lo que su alma percibe, goza y contempla. No es fácil, ciertamente, comunicar por cualquier medio lo que podríamos calificar instancias divinas.

 

I

Amado Señor.

Siempre resuena en mi corazón

tu Palabra:

“Permanece en mi amor”.

Ella palpita en mi ser,

irradia mi espíritu

y en mi sangre canta.

Olas de alegría me inundan,

gozoso y amoroso fuego,

tu Palabra me inflama:

“Permanece en mi amor”.

Oh misión, luz y camino,

consejo y súplica a la vez.

Ardiente deseo de Dios y

entrega de sí mismo.

¡Cómo podré yo concebirte de una vez!

Felicidad sin medida.

En acción de gracias

se derrite mi alma.

Señor, Dios mío,

guárdame en tu amor (p. 40)

 

II

Amado,

¿cuándo es el tiempo del amor?

Nunca y siempre ahora,

pues el amor no tiene tiempo,

el amor es eternidad.

Y tú y yo descansamos

en el eterno ahora

del amor,

ebrios de luz.

Sí, ebria estoy

de tu amor, Amado.

Ebria y en ardiente deseo

por ti, a la vez.

 

Que al fin, este trozo

de corazón mío, sangrante,

en ti encuentre lo perdido,

que permanezca intacto y a salvo

en tu corazón,

y así,

unido quede al tuyo (p. 76).

 

III

Yo misma soy ahora

Cordero

y unida estoy

al manso Cordero que triunfó.

Y todo lo que le pertenece

es mío también:

heridas y dolor,

luz, vida y amor.

 

Y el Cordero tanto me ama

que sus dones

están en sus manos

como fuego que quema.

Y tan grande es su anhelo

por regalarlos a muchos

y en abundancia

a mí entregarlos…

que no quiere para sí

nada conservar.

Sí… todo me lo regala.

Se regala a sí mismo por amor.

 

IV

Mi Señor amado,

a la fuerza me has arrastrado

al Cuerpo Místico,

a ese Cuerpo que lo encierra todo.

Palpitante en su corazón vivo

y anegada fluyo

en la roja sangre de sus venas.

Y así todo soy en el todo.

Cuando en el cielo frío y mañanero

lentamente palidece

la matutina estrella,

despierto yo llena de júbilo,

al canto de la alondra,

aspirando por un corazón paterno.

Murmuro susurrando suavemente,

mecida por la brisa marina,

con las argénteas hojas del olivo,

alimentada por la tierra

profética de Delfos.

Grano de arena que suave se desliza

soy yo, en continuo fluir

de incandescente desierto,

bajo la pisada del caminante.

Yo vivo inmersa

en la suave fragancia de la rosa

y del manzano,

y cantando voy

por un antiquísimo sendero,

al vislumbrante resplandor

de los planetas

y vivo así contigo

en todo corazón humano (p. 116)

 

4 . Teodoro Rubio

Teodoro Rubio.[10] Nació en Burgos, España, 1958. Recibió el XXV Premio Mundial con su obra Tu mano todo el día (2005) Sacerdote. Se doctoró en Filología Hispánica al estudiar a Gerardo Diego. Ha publicado los poemarios: Araña en tu silencio (1989); Herida la palabra (1991); Murmullos de brisa-mar (1992); Arañando tu niebla (1996); Luminosa andadura (1999); La oquedad de tu distancia (2001); Fría desnudez del calendario (2001); Tu mano todo el día (2005); La memoria se cuelga en los balcones (2013).

La naturalidad con la que Teo Rubio hila sus versos en Tu mano todo el día es asombrosa. El lenguaje es fluido y sugerente. El poeta habla de sus vivencias, de todo lo que sucede en su corazón y de todo lo que le afecta desde fuera. La poesía de Teo Rubio, para mí, es una poesía de confluencias, pues a ella vienen a parar lo cotidiano, lo espiritual, los acontecimientos, las propias vivencias, los estímulos, el dolor, las tristezas, en pocas palabras: la vida misma. Eso quiere decir, que no hay hermetismo ni poses, que lo que hallamos en la obra de Teo no es sino lo que todos sentimos, pero que no todos expresamos. El lirismo de Teo Rubio, heredero de la mejor tradición de la poesía española, tiene, según percibo, resonancias de José Luis Tejada y de Gerardo Diego. Eso se evidencia en la transparencia de la palabra y en la creación de pequeños mundos –los poemas– en los que todos cabemos, porque canta sentimientos humanos universales.

 

I

En esta soledad de andamio antiguo

que le crujen los huesos todo el día,

oigo a veces tu voz precipitarse

igual que aquel suicida del ático de enfrente.

las ráfagas de niebla difuminan

mi nombre, mi memoria,

y me envuelve tu voz con sus temblores

de luz casi continuos.

Balanceo de sílabas, de música,

y el verso es un peón en el tablero

de ajedrez que improviso, a cada instante,

en este espacio denso, con mi sombra.

Así es la vida, un juego solitario,

un apostar en contra de uno mismo

y ganar la partida.

Así es la vida, un libro de hojas blancas.

En él la soledad esconde versos

y tú, mi voz anónima y amiga,

me dictas los poemas (p. 41)

 

II

Esta tarde de púrpura y silencio,

partido en dos mitades como el día,

escribo: soy feliz, aunque me duela

tener el corazón como la escarcha,

sin altura ni peso.

Escribo: soy feliz, aunque no tenga

la inmensidad del mar para abrazarte (p. 63)

 

III

En este milenario roble

guardando el equilibrio nos mantienes

dios acróbata.

Nos lanzas al trapecio de la historia

igual que pájaros sin alas.

Pendulas con tus manos nuestras vidas

y cuando nos golpean los insomnios

tú te ríes de vernos temblar como hojas

y a menudo caernos de tu rama (p. 84)

 

IV

Porque esta enfermedad corre sin pausa

al ritmo acelerado de las olas

del mar. Y con su estruendo

va inundando mi playa de tristeza.

Acudo a ti, Señor, tan desvalido,

con sed de ti, desierto y sin oasis.

Yo te llamo, Señor, y me respondes

con rotundo silencio, y hasta a veces

el silencio es callado y se desgarra

la ilusión de sanarme. ¡Y tanta lucha!

Escucho una campana que a lo lejos

ensombrece esta noche, y como estrellas

titilan en mis pulsos los perfiles

del júbilo, poblando con sus luces

mi destierro de fiebre. La campana

suena con un dolor tan insistente

que me olvido de mí, por un instante.

Y pienso que tu voz es la que suena

en este corazón desalentado.

que esta brisa que azota mi crepúsculo

sea tu aliento, Dios. Que tengo frío;

frío, como esos pájaros que vuelan

en bandadas, reptando el firmamento,

sin dejar huella, diminutos: manchas

grises en la amplitud de tu horizonte.

Que la brisa y el bronce que requiebra

este sosiego sea suave bálsamo

en las fatigas últimas que vienen

como náufragos, Dios, a la deriva.

Sí, suena la campana nuevamente

y oigo que tu voz me está llamando

por mi nombre: “¡Hijo, es hora de abrazarte!” (p. 97)

 

5 . Bettsy Yhamile Narváez Cárdenas

Bettsy Yhamile Narváez Cárdenas.[11] Nació en Ecuador en 1972. Recibió el XXXII Premio Mundial con su obra Entre los pucheros (2012). La mística de Narváez es experiencial. Es decir, vive su unión con Dios en y desde lo cotidiano. Su monasterio es el hogar, su lugar de trabajo. El transcurrir mismo de una jornada ajetreante, desde que amanece hasta que cae la tarde, es su taller de oración y fe. Dios está en todo lo que hace y todo lo hace desde Dios. Y ésa es la gracia mística de esta poeta. Con razón Santa Teresa de Jesús acuñó la célebre frase que Dios también estaba entre los pucheros, es decir, en lo más ordinario de la vida. Dios también es un Dios presente en lo que hacemos, por rutinario y baladí que parezca. Es cuestión de actitud. Un instrumento musical suena donde quiera que se le toque y no solo en una sala de conciertos.

 

I

La noche no termina de bostezar

con su largo, larguísimo cansancio apretujado.

Arriba, sobre la luz parásita de la ciudad,

brillan las constelaciones

como un libro de cuentos

que no cierras nunca.

Pero yo tengo que levantarme.

Los primeros gorriones te agradecen

que los preservaras de la helada,

y los mirlos se saludan con chillidos.

Tengo que levantarme.

La madrugada es un animal abrupto

con puntas finísimas de frío

y se estira junto a estos cristales

sin ganas de irse.

Tengo que levantarme

Tú me esperas.

Los colibríes tosen y empiezan su trabajo,

el ruido de las máquinas los ahoga.

Entre el vapor del agua que empieza a hervir

y los panes del desayuno, pienso,

no ha crecido el día lo suficiente

y Tú ya lo tienes todo listo:

el sol que ha de calentarnos,

la sonrisa que nos dará razones de seguir,

la lluvia con su danza de miles de ajorcas de cristal,

el amor nos dará razones de amar,

la aventura de vivir en tu Presencia.

Por eso vengo todavía sin calzarme,

antes de los ruidos del día

para decirte:

Aquí me tienes (p. 18).

II

Prisa.

Inútil prisa.

Nada debería turbar este minuto

pero la vida sigue

y tenemos que ir todos a partes diferentes.

Aquí uno calcetines de talón por delante

Allá unos cordones sin atar

y un pijama calentito

que no quiere ceder su puesto al uniforme.

–El ángel del Señor anunció a María…

(Responden dos voces con sueño

y una lengua de trapo)

–He aquí la esclava del Señor…

(Responde una voz clara, otra somnolienta

y una lengua de trapo)

–Y la Palabra se hizo carne…

(Responden tres voces de niños

y desde otra habitación, una más recia)

Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios

para que amándonos

en este hogar nuestro

tan común como cualquiera

el amor nos haga dignos

de alcanzar las promesas

las gracias

la unidad

la paz

que promete tu Hijo

Amén (p. 23)

III

Ahora

vine a saludarte un ratito

Pero debo irme, Señor

me pasaría la vida aquí

queriéndote

pero el amor excede las palabras.

Y también me esperas en la clase

voy a buscarte en ellas

en las niñas que me esperan

Te amo siempre

déjame amarte en ellas

como tú quieres

como tú quieras

Un beso (p. 35)

IV

Un cerro de roma me saluda en el horizonte

Es muchísimo –una semana, tal vez–

Yo quisiera, no sé

una siesta

recordar el color de los árboles

entontecer frente a la tele.

Primero, las piezas pequeñas

(los que deben poco, aman poco)

Luego las delicadas

(los que son amados

se purifican en el fuego)

Luego las camisas

con trabajo y paciencia

y zurcido y doblado

(seguirte consiste también

en recorrer todo el camino

sin detenerse)

Y luego

y luego

Cuando me permites volver a ti

buscas todos mis rotos

Parchas, abotonas, desarrugas

con tu mano, fuego y ternura

me devuelves la llaneza del amor

me corriges y me doblas

me mandas servir con traje nuevo

(última sábana)

Desconecto la plancha.

Tú me desarrugas

me zurces

me abotonas

me amas (p. 49)

Finalmente, los cinco poetas que hemos presentado, para decirlo con Hördelin, «habitan poéticamente el mundo», porque ellos transmiten con la palabra los secretos arcanos y están al servicio de los aleteos celestiales. Son los místicos, como Matos Paoli en Criatura del rocío,[12] quienes izan la voz en el diamante, quienes en su boca llevan el resplandor del viento. Martín Heidegger en su ensayo sobre Hörderlin y la esencia de la poesía[13] subraya la importancia del habla y del diálogo. Acorde con eso, los poetas encauzan, con la palabra, el diálogo con la divinidad y la humanidad, por ellos nos viene la esencia de la poesía. Los poetas, y especialmente, los poetas místicos, brotan como esporas en todas las épocas. Ellos viven en la tierra en —como Fausto de Goethe, a la espera de pasar un día del «estado pupal»[14] al otro lado donde la luz es Luz de Luz, o como Dante que alcanza la luz prístina del Paraíso, «la alta luz que es cierta por sí misma […] ¡Oh luz eterna que sola en ti existes, sola te entiendes, y por ti entendida y entendiente, te amas y recreas!».[15]

 

Fausto A. Leonardo Henríquez,

Miembro Correspondiente

de la Academia Dominicana de la Lengua

Ponencia pronunciada en la 78ª Feria del Libro de Madrid el 12 de junio de 2019.

REFERENCIAS

Alighieri, Dante, Divina Comedia, Par. XXXIII. Posición en Kindle 12240. Edición de Kindle.

Cabanillas, José Julio y Guillén Acosta, Carmelo, eds., Dios en la poesía actual, (Adonáis 661–662), Madrid: Rialp, 2018, 236 pp.

Champourcin, Enestina, Dios en la poesía actual, Biblioteca de Autores Cristianos (B.A.C.): Madrid 2 1972, 219 pp.

Heidegger, Martin, Hörderlin y la esencia de la poesía, trad. Manuel Ramos, (Poesía y Arte), Buenos Aires, Argentina: Arte y Poesía, 1992.

Hölderlin, Friedrich, Poemas(= Gedichte), trad. Eduardo Gil Bera (Lumen – Random House Mandadori. Versión para Kindle, 2012).

Goethe, Johann Wolfgang, Fausto, ed. Albrecht Schöne, trad. Pedro Gálvez, Bilingüe: Trad. del alemán: Faust. Eine Tragödie, vol. 1-2 (Barcelona: Random House Mandadori, 2013).

Matevski,  Mateja. Torre negra. (Poesía 10), Madrid: Fundación Fernando Rielo 1992.

Narváez Cárdenas, Bettsy Yhamile. Entre los pucheros. (Poesía 42), Madrid: Fundación Fernando Rielo 2012.

Rosario Candelier, Bruno. La mística en América. Contemplación, Poesía y Espiritualidad (Por las «amenas liras» 7), Santo Domingo. República Dominicana: Ateneo Insular 2010.

Rubio, Teodoro. Tu mano todo el día. (Poesía 33). Madrid: Fundación Fernando Rielo 2006.

Schenkl, Maria Assumta. Me acerqué al Cordero. (Poesía 23), Madrid: Fundación Fernando Rielo 1997.

Varvitsiotis, Takis. La pesca milagrosa. (Poesía 6), Madrid: Fundación Fernando Rielo 1990.

Velasco, Juan M., El fenómeno místico. Estructuras y procesos (Madrid: Trotta, 2003), 254 pp.

 

[1] Cf. Juan Martín Velasco, El fenómeno místico, Estructuras y procesos (Madrid: Trotta, 2 2003).

[2] Cf. Bruno RosarioCandelier, La mística en América. Contemplación, Poesía y Espiritualidad (Por las «amenas liras» 7). Santo Domingo. República Dominicana: Ateneo Insular, 2010.

[3] Cf. Friedrich Hölderlin, Poemas (= Gedichte), trad. Eduardo Gil Bera (Lumen. Versión para Kindle, 2012). Véase poema “Como cuando un día de fiesta”. Posición 7647-9528.

[4] Cf. EnestinaChampourcin, Dios en la poesía actual, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC.): Madrid 2 1972.

[5]Cf. José Julio Cabanillas y Carmelo GuillénAcosta, eds., Dios en la poesía actual, (Adonáis 661–662), Madrid: Rialp, 2018.

[6] Cf. Rosario  Candelier, La mística en América. p. 17.

[7] Cf. Takis Varvitsiotis, La pesca milagrosa, (Poesía 6), Madrid: Fundación Fernando Rielo 1990.

[8] Cf. Mateja Matevski, Torre negra, (Poesía 10), Madrid: Fundación Fernando Rielo 1992.

[9] Cf. MariaAssumtaSchenkl, Me acerqué al Cordero, (Poesía 23) Madrid: Fundación Fernando Rielo 1997.

[10] Cf. Teodoro Rubio, Tu mano todo el día, (Poesía 33), Madrid: Fundación Fernando Rielo 2006.

[11] Cf. BettsyYhamileNarváez Cárdenas, Entre los pucheros, (Poesía 42), Madrid: Fundación Fernando Rielo 2012.

[12] Cf. Francisco Matos Paoli, Criatura del rocío (Cuadernos de poesía 6), San Juan de Puerto Rico: Ateneo Puertorriqueño 1958.

[13] Cf. Martin Heidegger, Hörderlin y la esencia de la poesía, trad. Manuel Ramos, Buenos Aires, Argentina: Arte y Poesía 1992.

[14] Cf. Johann Wolfgang Goethe, Fausto, ed. Albrecht Schöne, trad. Pedro Gálvez, Bilingüe: Trad. del alemán: Faust. Eine Tragödie, vol. 1-2 (Barcelona: Random House Mandadori, 2013). Véase FaustoII, Acto 5, 11970-11988, p. 895.

[15]Cf. Dante Alighieri. Divina Comedia, Par. XXXIII, 54, 124-126 (Spanish Edition) (Posición en Kindle: 12240, 12283). Edición de Kindle.»

Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas

Por José Luis Vega

   Tal vez la mayor empresa de la poesía moderna, de la cual todos somos herederos afortunados, ha sido asomarse a la dimensión invisible de lo real, la que no se manifiesta a los sentidos ni a la razón analítica, el eterno reverso enigmático, del cual habló Lezama Lima, escudándose en Pascal. En su afán por develar el lado oculto de las cosas, la poesía a veces ha invocado el mito de su origen divino, en otros momentos, su parentesco con la magia o bien sus vasos comunicantes con las oscuras potencias del inconsciente. Desde la inmanencia del leguaje ha proclamado el poder significante de la metáfora como instrumento de búsqueda. Esta aventura espiritual de la poesía, de remoto origen, atraviesa el romanticismo y llega hasta nuestros días vacíos como un eco cada vez menos audible y comprensible. Ningún otro ideal poético -ni el “arte por el arte”, ni el civilismo comprometido, ni el formalismo linguístico— ha superado esta exploración del silencio de lo invisible, En los vecindarios de nuestra lengua, el poetizar aún se empecina en ser, en palabras de Gonzalo Rojas, un “transver” o el viaje a la “otra orilla” del que habló Octavio Paz. Juan Ramón Jiménez anheló algo semejante: “Si (el poeta) sueña, piensa y expresa (sic.) Otras realidades, las invisibles, que él clarivé, su expresión, su sueño quizás las ‘cuaje”. José Lezama Lima, de manera más rotunda, afirmó la victoria súbita de la poesía con esta proposición: “La imagen es la realidad del mundo invisible”. Todos, a sabiendas o no, evocan una fecunda concepción del lenguaje que lo considera, no como un simple código convencional, sino como una facultad de raíz oculta que remite a un orden superior. Esta concepción del lenguaje, reactivada por el romanticismo, atravesó la historia del pensamiento occidental hasta desaparecer en el racionalismo, con el cual, sin embargo, convivió en fecunda confrontación.

El romanticismo, aun el más profundo y radical, no fue una invención total, sino la reformulación poética de una tradición que hasta cierto punto podríamos catalogar de “mística”. Para entendernos mejor, para saber cuál es uno de los mitos fundamentales de la poesía moderna, conviene al menos nombrar algunos hitos de la tradición que lo difunde: Platón, Proclo, San Agustín, Meister Eckhart, Valentin Weigel, Sebastian Frank, Paracelso, Nicolás de Cusa, Jacob Bóhme, Martinés de Pasqually, Louis Claude de San Martin, J. Friedrich Kleuker y Franz Xaver von Baader. Estos nombres -algunos altos y fundamentales, otros meramente instrumentales- marcan la ruta de una de las corrientes que alimentó al romanticismo alemán hasta desembocar en las poéticas francesas del siglo XIX. Los grandes poetas de la modernidad, Hölderlin Rilke, Baudelaire, Mallarme y Rimbaud, entre otros, no hubieran sido posibles sin esta fuente nutricia. Sin embargo, para no extraviarnos en los laberintos de esta tradición de lo invisible, conviene asir bien el hilo de Ariadna del lenguaje.

Los nombres de las cosas, propone Platón en El Cratilo, sin ser onomatopéyicos imitan por el sonido aquello que no tiene sonido, esto es, la esencia invisible de cada cosa. El nombre “correcto” o “exacto” de la cosa nombrada resonaría en su “forma” o “idea”. Pero un lenguaje que de manera tan diáfana y directa alcance a mostrar la verdad última de las cosas, ha de ser, según Platón, más propio de los dioses que de los hombres, razón por la cual él mismo depuso las armas intuitivas de la poesía y abrazó el camino más seguro del razonamiento filosófico. En una obra temprana, María Zambrano aludió a las implicaciones para la poesía de esta suprema decisión:

   Es en Platón donde encontramos entablada la lucha con todo su rigor, entre las dos formas de la palabra, resuelta triunfalmente para el logos del pensamiento filosófico, decidiéndose lo que pudiéramos llamar “la condenación de la poesía”; inaugurándose en el mundo de Occidente, la vida azarosa y como al margen de la ley, de la poesía, su caminar por estrechos senderos, su andar errabundo y a ratos extraviado, su locura creciente, su maldición. Desde que el pensamiento consumó su “toma de poder”, la poesía se quedó a vivir en los arrabales, arisca y desgarrada diciendo a voz en grito todas las verdades inconvenientes; terriblemente indiscreta y en rebeldía.

En efecto, la desterrada palabra poética encontró refugio y correspondencia en varias importantes tradiciones espirituales que hoy conocemos con nombres llenos de suspicacia: neoplatonismo, gnosticismo, hermetismo, cábala y, por supuesto, también reconoció su remota filiación con algunos pasajes bíblicos como el Prólogo al Evangelio según san Juan, donde se afirma categóricamente que fue la Palabra lo que el produjo y sostiene el portentoso microsegundo que dio origen a la onda expansiva del big ban.

Quizás es en la obra de Jacob Bóhme (1575-1624) —aquel zapatero prodigioso a quien las grandes mentes de su tiempo y el nuestro no han cesado de admirar- donde mejor convergen las tradiciones espirituales que sacralizan la noción esencialista del lenguaje. Las ideas de Bóhmese filtraron hasta el corazón mismo de la praxis poética moderna., difundidas de manera directa o indirecta por varios autores, entre ellos, el teúrgo Martinés de Pasqually, su seguidor y secretario Louis Claude de San Martin, primer traductor de Bóhme al francés y J. Friedrich Kleuker y Franz Xaver von Baader, comentaristas de la obra de Claude de San Martin.

Según la cosmogonía gnóstica que matiza el pensamiento de Bóhme, la creación es un pronunciamiento, un ex-hálito del abismo de la divinidad, lo que supone, a su vez, el fundamento mítico del lenguaje humano. En tal contexto la teofanía es una teofonía y la cosmogonía es cosmofonía. El Mysterium magnum (1623), según Bóhme, es el gran misterio del mundo invisible que hay oculto en el visible, siendo el mundo invisible la causa, explicación y posibilidad del visible, y el visible del invisible. El mundo visible surge por ex-presión de la palabra divina, que es palabra invisible, inaudible, espiritual y eternamente parlante. Esa palabra divina, este Logos, se manifiesta como un actante silencioso que sostiene lo visible. En esta concepción, la palabra y el lenguaje significan flujo o efluvio de la voluntad, divina o humana, pues ambas se corresponden en tanto que la palabra divina actúa sobre el mundo de la misma manera que el alma obra en el cuerpo. Escuchemos al propio Böhme:

 Creo y reconozco que el poder eterno de este principio causó la existencia del universo; que su poder, de una manera comparable a un aliento o expresión (la Palabra, el Hijo o Cristo) radió de su centro y produjo los gérmenes de los cuales crecieron las formas visibles, y que este Aliento o Palabra (el Logos) está en el cielo interior y en el mundo visible con todas las cosas existentes en ambos.

Pero el lenguaje del hombre, criatura caída, ha perdido la fuerza del Verbo creador. El lenguaje natura que usó Adán para dar nombre a las cosas (la palabra “exacta” de cada cosa) hoy es un secreto y un misterio, aunque sus restos, según Böhme, aún perduran en la gramática general de todos los idiomas, pero sobre todo en texto parlante de todo lo existente:

Cuando levanto una Piedra o un Terrón y lo miro, veo entonces lo que está arriba y lo que está abajo, sí, todo el Mundo en él, solo que en cada Cosa o Propiedad se muestra lo principal y lo manifiesto, conforme a lo cual es llamado. El resto de las Propiedades están allí unidas, pero en distintos Grados y Centros, pero todos los Grados y Centros no son sino un solo Centro. Solo hay una Raíz única de donde todas las cosas proceden, esta solo se separa a sí misma en la Compactación donde está coagulada. Su Original es como un Humo o Aliento vaporoso del gran Misterio de la Palabra expresada, que está en todas Partes en la re-expresión, esto es, en el re-aliento (o eco) de una Semejanza de sí misma, una Esencia en acuerdo con el Espíritu.

Böhme heredó de Paracelso la metáfora del “libro de la naturaleza” que alude al mundo material como un texto cifrado en signaturas. La signatura es la señal de cada cosa (no solo su palabra, – que es el signo por excelencia- también son signaturas la figura, el número, el movimiento, el color, el tono…). Tras el gran misterio material de la naturaleza externa está el gran misterio espiritual de la naturaleza eterna. El mundo visible se halla en correspondencia perfecta con el mundo invisible. La signatura reposa muda en la esencia de la cosa como un son posible, dispuesto a ser tocado por el espíritu impulsivo. El hombre, dotado de la Gracia, en sus creaciones lingüísticas penetra intelectualmente en la esencia de las cosas y crea una imagen fonética de la misma. Esta idea del lenguaje supone una tremenda exigencia para quien usa las palabras siendo consciente de que son cifras del gran misterio. En la capacidad del hombre para re-expresar el silencio elocuente de lo in-hablado, se funda, según Teresa Rocha Barco, la posibilidad de la metafísica occidental, y añado, también la posibilidad de esa hija descarriada del lenguaje original que es la poesía. Desde tal perspectiva habría que concluir que, en un sentido lato, la metafísica y la poesía comparten un mismo basamento “místico”. El anhelo de lenguaje original aún resuena en estos versos de Juan Ramón Jiménez:

¡Inteligencia, dame

el nombre exacto de las cosas!

… Que mi palabra sea

la cosa misma,

creada por mi alma nuevamente.

Que por mí vayan todos

los que no las conocen, a las cosas;

que por mí vayan todos

los que ya las olvidan, a las cosas,

que por mí vayan todos

los mismos que las aman, a las cosas.

¡Inteligencia, dame

el nombre exacto, y tuyo,

y suyo, y mío, de las cosas!

 

*Fragmento del libro en prensa El arpa olvidada (Editorial Pre-Textos, Valencia, España).

 

Notas

l   Revista Helios (1903-1904.)

2 Poesía y filosofía, Universidad Michoacana, 1939

3 Teresa Rocha Barco traza esta ruta en Un apunte sobre la teoría del lenguaje: Bóhme, Saint Martin y Kleuker.dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/58797. pdf. Habría que señalar también la ruta que conduce a la lengua inglesa mediante traducciones tempranas a esa lengua, apartir del siglo XVII, en particular las de John Sparrow.

4  Traduzco al español de la traducción inglesa de Mysterium Magnum realizada por John Sparrow en 16.