Casos dificultosos de la normativa del español

Por Tobías Rodríguez Molina

Como es sabido por todos, las lenguas o idiomas son  entidades complejas por la diversidad de factores que la constituyen, como son la concordancia, la estructura morfológica  de las  palabras, los variados  tipos de palabras, la gran cantidad de relativos diferentes por sus funciones,  las muchas veces complicadas expresiones adverbiales, etc.  Es por eso que podemos decir, con propiedad, que nuestra lengua española tiene muchos casos ciertamente dificultosos para una gran cantidad de usuarios de la misma.  Adentrémonos  a examinar, pues, algunos de esos casos que aparecen en algunos medios de comunicación y otros que, a manera de prevención, les presento.

Hace unas semanas,  anexo al periódico Diario Libre apareció una especie de encuesta precedida de expresiones que encomiaban aspectos positivos de los dominicanos. Le resultó dificultoso a la publicitaria que preparó el material anexo saber que “dondequiera” se escribe en una sola palabra, ya que expresó: “Donde Quiera que Llegamos nos Destacamos”. En ese contexto se debió escribir “Dondequiera” uniendo en una única palabra esas dos partes. Diferente sería decir: “Donde quiera ella estar, allí estaré yo con ella”. Lo que pasa en este nuevo contexto es que ese “quiera” es verbo y no puede ir unido a “donde” a diferencia del caso anterior, en el que la palabra completa es un adverbio constituido por dos elementos inseparables.

Por otra parte, el texto que estamos analizando presenta un desacierto aún mayor, pues debió usarse “adondequiera”, ya que se expresa la idea de  “lugar hacia donde”, idea de “movimiento” y no de  “lugar en donde”, que expresa idea de “reposo”, de “estatismo”,  como lo expresa la oración que aparece en el párrafo anterior, que dice: “Donde quiera ella estar, allí estaré yo con ella”. Si expresáramos “lugar hacia donde”, diríamos “Adonde quiera ella ir, hacia allí iré yo con ella”, empleando “adonde” (idea de movimiento) y no “donde” (idea de reposo).

Es posible que a muchos usuarios les resulte difícil escribir, sin cometer errores, las expresiones “Colócate dondequiera”, “Anda adondequiera” y “Anda adonde quieras”, por los diversos matices significativos envueltos en ellas y que no se captan muy rápidamente y con toda precisión.

Además, les puede ser de utilidad a muchos la visualización y asimilación de los  siguientes grupos de oraciones:

1.

A. Adondequiera que vayamos, nos destacaremos.
B. Adonde quiera ella que vayamos, nos destacaremos.

2.

A. Quienquiera que sea el que vaya será bien recibido.
B. Quien quiera ir que vaya que será bien recibido.

3.

A. ¿Adónde vas tan temprano?
B. Voy adonde te dije que iría.

4.

A. ¿Dónde vives en la actualidad?
B. Vivo donde construimos nuestra residencia.

5.

A. ¿Por qué no llegaste a pie hasta el parque?
B. Porque queda demasiado lejos.

6.

A. Quiero saber cuándo me pagarás lo que me debes.
B. Te pagaré cuando me paguen los que me deben.

7.

A. Sí, me enteré de que te pagaron la deuda y no me pagaste.
B. Si te pagaron la deuda y no me pagarás, eres un malapaga.

8.

A. Trabajó el día entero y solo le pagaron medio día por lo mal que hizo el trabajo.
B. Solo trabajó hasta el mediodía y le pagaron medio día y algo más por lo bien que hizo el trabajo.

9.

A. ¿Qué es lo que quieres?
B. ¿Que me vaya es lo que quieres?

10.

A. ¿Cuándo te vas y hacia dónde te vas?
B. Cuándo me voy y hacia dónde me voy, te lo diré cuando esté segura de cuándo será y hacia dónde será que me voy.

11.

A. Me siento dondequiera.
B. Me siento donde quiera ella.

Esos y otros muchos casos existen en nuestro español que no todos y no siempre estamos en la capacidad de manejarlos a la perfección. Por eso es conveniente que busquemos la forma de llegar a reducir los desaciertos que solemos cometer al emplearlos en los trabajos y textos que producimos.

 

Guantazo, masacote, tasar/tazar, personalidad, bancabilidad

Por Roberto E. Guzmán

GUANTAZO

Varios de los diccionarios dedicados a enumerar las voces usadas en el español dominicano recogen esta voz con una o varias de sus significaciones. Aquí se expondrán todas las acepciones que esa voz posee en el español dominicano para que los lexicógrafos puedan consultarla en el futuro. De ese modo ninguna de sus acepciones quedará sin ser documentada.

El Diccionario del español dominicano (2013:349) asienta la voz guantazo como un “trago de licor”. Eso es cierto, de ello no hay duda alguna. No hay que olvidar que en el origen el guantazo fue un golpe propinado con un guante, o mejor, con el puño envuelto en un guante.

De ese golpe enguantado el guantazo pasó a ser un golpe cualquiera, de cualquier tipo que este fuese. Tanto es así, que no es raro oír en el habla de los dominicanos decir que un auto le dio un guantazo a otro. Hay más, se ha oído que algunos hablantes para dar a entender que el choque fue leve se expresan diciendo que fue un “guantacito”, que es un equivalente en dominicano a un “cantacito”.

En el título se escribió guantazo, con la letra zeta en la voz del español dominicano, a pesar de que en realidad esa letra en el habla dominicana no tiene el sonido distintivo que la diferencia de la letra ese /s/. De modo que sería más auténtico si se escribiese “guantaso, cantaso, petacaso”. En muchas ocasiones este tipo de ligereza ocurre al escribir por ser más fino que el azúcar refino.

 

MASACOTE

Con respecto de esta palabra se desea destacar una acepción relativa a las personas. Una que se usa en República Dominicana que según parece no se conoce en la actualidad en ninguna habla de español. Más específicamente se refiere a una acepción que no se ha inventariado en los lexicones de español dominicano.

Las acepciones de masacote relacionadas con las cosas han encontrado la forma de que las integren en los diccionarios de español dominicano, como “sustancia espesa y pegajosa”.

La acepción que se ha pasado por alto es la de la persona de torpeza física, de gran volumen, pasada de peso, que llama la atención porque se mueve con dificultad. Puede llamarse de masacote a la persona que reúna todas las condiciones expuestas, así como a aquella que solamente es muy gorda y de andar lento.

En estos comentarios a veces se hace labor de descripción con respecto de las voces del español dominicano. Sobre todo, se documentan las voces que no se han encontrado en los lexicones diferenciales del habla de los dominicanos.

 

TASAR – TAZAR

“. . .vender a precios TAZADOS en dólares. . .”

Los dos verbos que constan en el título de esta sección tienen vigencia en español. El primero de los dos es de mayor uso que el segundo, sobre todo en el español dominicano.

Como se hace de costumbre en estos comentarios se le concede al escribiente el favor de la duda; es decir, es posible que el error sea el resultado de un mal tecleo como resultado de la proximidad en el teclado de las dos teclas, la zeta /z/ y la ese /s/.

Ahora bien, en la frase el sentido de esta hace pensar con toda certeza que el verbo que debió aparecer es el verbo tasar, con ese /s/, porque este es el que significa “fijar precio, valorar el precio de algo, poner límites”.

El verbo tazar es, “estropear la ropa con el uso, principalmente a causa del roce, por los dobleces y bajos”.  Diccionario de la lengua española, (2014-II-2089).

En un caso como el de la frase, en que se considera tratado un asunto comercial, el redactor pudo utilizar otros verbos, como “ajustar, reajustar, acoplar”.

 

PERSONALIDAD

“. . .hoteles con PERSONALIDAD propia . . .”

Desde hace un tiempo los hablantes de español se han dado a la tarea de emplear el término personalidad para aplicarlo a cosas. En esta sección se examinarán las acepciones que existen para el término personalidad; además, se verán los significados que tiene el término correspondiente en inglés.

Para que no quepa duda alguna con relación a las limitaciones del alcance del término personalidad se recordará que en cinco de las acepciones que asienta la Real Academia para el término aquí estudiado figura la palabra persona. Aparte de eso, en las otras tres acepciones, estas pertenecen a campos bien deslindados del Derecho y la Filosofía y en esta última también se usa la palabra persona para la definición del concepto.

En inglés el concepto personalidad se ha extendido para cubrir el conjunto de rasgos y características distintivas en sentido general, de manera que puede aplicarse a cosas. En el apartado dedicado a ese término el Merriam-Webster Dictionary utiliza un ejemplo en que se emplea la voz personality para una ciudad.

Hay que abandonar esta mala costumbre en español de atribuir personalidad a hoteles, tiendas, restaurantes, ciudades y negocios o actividades. Para destacar en español los rasgos caracterizadores de las cosas materiales e inmateriales existen en castellano las palabras, “caracteres, rasgos, características, peculiaridades, notas distintivas, atributos, cualidades”.

 

BANCABILIDAD

“. . .así como las facilidades de BANCABILIDAD que puedan surgir. . .”

En el ámbito de la economía y el comercio en los últimos tiempos han incorporado varias voces nuevas que responden a la necesidad de nombrar conceptos que se han hecho más comunes.

La voz que se examina en esta sección pertenece a las actividades financieras y pertenece al mismo género de otras que se han incorporado al habla, como por ejemplo “bancarización, bancarizar, bancarizado”.

Se constata en el habla un fenómeno, es que el hablante ya está en conocimiento de que existe tolerada la palabra bancarización; por lo tanto, este no encuentra raro que pueda introducirse otra voz de la misma familia, tal la del título, bancabilidad.

El verbo bancarizar consta en el diccionario oficial de la lengua común, “Hacer que alguien o algo, como un grupo social o un país, desarrolle o resuelva las actividades económicas a través de la banca”. Este verbo se incorporó al léxico oficial reconocido en la edición del diccionario de la Real Academia en el año 2001. Hay que hacer notar que la acepción de bancarizar varió entre ese año y el año 2014.

No hay lugar a sorpresa si se afirma que el vocablo bancarización no fue modificado, “acción y efecto de bancarizar”.

El adjetivo bancarizado, a no ha alcanzado un reconocimiento aparte de las academias, pues se supone que a partir del infinitivo del verbo puede deducirse el sentido del adjetivo. El Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:154), reconoció el adjetivo así, “Que está provisto de bancos y regido por métodos y principios bancarios”. Salta a la vista que el concepto expresado mediante el adjetivo se ha modificado.

De acuerdo con lo que escribe Fundéu, puede aceptarse bancarizar también “con el significado de ‘convertir en banco’”. También entiende esa institución que el verbo bancarizar ha dado origen a la expresión grado de bancarización.

Es posible que si uno se aventura a ofrecer una acepción para bancabilidad esta tendría que retener algunos rasgos tales como, la posibilidad de que una persona pueda resolver sus actividades financieras por medio de una institución bancaria porque esta posibilidad existe.

Influencias perturbadoras del “acá” en CDN

Por Tobías Rodríguez Molina

Hace unos meses apareció en la ciberpágina de la Academia Dominicana de la Lengua un artículo al que le di como título “Jean Suriel y Claudia Rodríguez sigan con su aquí”. En él realicé una relación comparativa entre 5 reporteros de TELESISTEMA y 9 de CDN, en cuanto al empleo de los adverbios demostrativos “aquí” y “acá”, que escuché y anoté de los reportes que ellos hacían con motivo del paso de los huracanes Irma y María al final del año 2017. Los 5 reporteros de TELESISTEMA emplearon una vez “acá” (4.2%) del total, y 23 veces “aquí” (95.8%) del total de las 24 veces que usaron ambos adverbios. Es decir, emplearon casi exclusivamente “aquí”. En cambio, los 9 reporteros de CDN, vistos en conjunto, emplearon 19 veces “acá” (29.3%) y “aquí” 46 veces (70.7%) de las 65 veces que usaron uno u otro adverbio. Debo dejar constancia, sin embargo, de que 5 de ellos, incluyendo a Jean Suriel y a Claudia Rodríguez, emplearon siempre “aquí” de acuerdo con el uso tradicional del castellano, es decir, el “aquí” con el sentido estático de “en este lugar”,  que es el uso mayoritario de los dominicanos.

En esa relación comparativa planteamos lo siguiente: 1. El elevado 95.8 % de empleo de “aquí” de los reporteros de TELESISTEMA se debe a que en ese canal no existe ningún factor o persona que influya para que “aquí”, el término usado mayoritariamente por los dominicanos, pierda presencia en nuestra habla frente a “acá”. 2. Sin embargo, creemos que el bastante elevado 29.3% de uso del “acá” de los reporteros de CDN, se debe, indefectiblemente, a que en ese canal televisivo, trabaja una comunicadora de un elevado nivel en su rol de comunicadora, y que solo emplea “acá” aun en los casos en que los dominicanos y, podría decirse, que la mayoría de países de habla hispana usamos “aquí”.

Por ejemplo, en un caso como “Yo estoy aquí en mi casa; ven para acá para que nos tomemos un café”, la influyente comunicadora diría: “Yo estoy acá en mi casa; ven para acá para que nos tomemos un café”. Al escucharla, hasta ahora no la he oído emplear jamás un “aquí”. Es decir, ella usa “acá” en un 100% de las veces en que los dominicanos empleamos “aquí” casi en un 100%. Ese factor lingüístico está logrando que algunos reporteros de CDN “se contagien” de esa comunicadora no dominicana y de mayor nivel cultural y profesional que ellos, lo cual les pone a funcionar el complejo de inferioridad que muchos dominicanos llevamos dentro aun en el aspecto lingüístico, como lo afirma el eminente lingüista Dr. Orlando Alba.

Y eso parece que está sucediendo con dos reporteros de CDN que cubrieron la manifestación que realizó recientemente el expresidente Leonel Fernández frente al Palacio del Congreso. Me refiero a Francisco Medrano, quien estuvo ubicado en la calle, y a Rentería Montero, que cubrió desde el Senado. El primero empleó 15 veces “acá” en lugar del “aquí “ que usamos los dominicanos, y un solo “aquí”, lo cual representa 93.8% de “acá” y 6.2% de “aquí”. El entrevistó a 6 personalidades distinguidas del PLD usando “acá” y todos le respondieron usando “aquí” en el 100 por ciento de las veces. Por ejemplo, veamos una pregunta de las que él formuló: “¿Cuál es el motivo que lo mueve a usted a estar “acá”? Respuesta: “Yo estoy “aquí” respaldando a mi líder en su oposición a la reforma de nuestra Constitución.”

Por su parte, Rentería Montero, transmitiendo desde el Senado, empleó 12 veces “acá” en lugar de “aquí” el 100% de las veces, mientras varios en el Senado emplearon todas la veces (6 veces) el “aquí” propio de los dominicanos.

En resumen, los dos reporteros, que son nacidos y criados en nuestro país, República Dominicana, que de seguro desde pequeños escucharon y se criaron empleando el “aquí” que les están arrebatando en CDN, usaron “acá” en un 96.4% de las veces, y los no reporteros (los de la calle y el Senado) también dominicanos, usaron 34 veces (el 100% de las veces) nuestro “aquí”. Y a ninguno de estos, ni “de chepa”, se les soltó un “acá” en lugar de “aquí”.

Evidentemente, ese contraste entre unos reporteros dominicanos, que emplean “acá” casi en un 100%, en lugar del “aquí” que es propio de nuestra habla, al entrevistar a dominicanos que en un 100% emplean “aquí, creo que no tiene otra explicación que la influencia que ejerce la comunicadora y comentarista Katerine Hernández en algunos reporteros de CDN de un nivel escolar y profesional inferior al de ella , y que arrastran el complejo de inferioridad de un elevado porcentaje de los dominicanos. Porque ¿cómo se explica que mientras los entrevistados, todos dominicanos, respondieron empleando “aquí” en un 100%, los dos reporteros y entrevistadores, siendo también dominicanos, en las preguntas y en los reportes usaron “acá” en casi un 100%?

Soy de opinión que este es un caso digno de que se le preste atención con urgencia, pero no me atrevo a sugerir quién debería “ponerle el cascabel al gato”. Alguien pudiera pensar, quizás, en el Ministerio de Cultura o en la Academia Dominicana de la Lengua. Porque es una realidad que ese “acá” extranjerizante está perturbando peligrosamente nuestro “aquí” y estamos obligados a defenderlo. Manos a la obra.

Más casos de concordancia y otros casitos

 Por Tobías Rodríguez Molina

Los idiomas, ya se ha dicho reiteradamente, son entidades muy complejas en múltiples aspectos de ellos, como  lo hemos visto en otros artículos  que les he ofrecido. Una de esas facetas en las que existe esa complejidad y, por consecuencia, las dificultades que encuentran los usuarios dominicanos y de otras  latitudes, tiene que ver con la concordancia, muchos elementos de la cual ya han visto ustedes en varios de mis ensayos.

Es de notar que en algunos hablantes, aun teniendo  cierta categoría política y profesional, se refleja en ellos un manejo del habla que quebranta las normas de la concordancia, más allá de lo que puede esperarse de un profesional, ya que no  producen, en las diferentes formas de nuestra habla del nivel sociocultural alto, siquiera  la mitad de las “eses” finales de sílaba o de palabra.

– Para ilustrar lo que estamos afirmando, les ofreceré varios fragmentos extraídos de una presentación que tuvo por la radio un personaje del Gobierno que ostenta el título de ingeniero. Veamos varias de sus expresiones:

  1. “…es bueno dejarle 100 metro cúbico…”
  2. “Eso no vas ayudar a evitar mayores daño…”
  3. “…esa son pequeña presa… y die a ocho mediana serán construida en un cuatrenio.”
  4. “…la presa serán defogada previamente al paso de Irma.”

Parece mentira que alguien con un “título” de ingeniero y con un cargo de relevancia en el Gobierno de este país, atropelle de tal manera nuestro español.  Cualquiera que lo estuviera escuchando sin saber que tenía el “título” de “ingeniero”, creería, sin duda, que estaba hablando un agricultor analfabeta y no un ingeniero con un cargo de importancia.

-Otro caso que se da con bastante frecuencia es el de las frases u oraciones encabezadas por “uno”, como la siguiente: “Uno de los fenómenos más comunes…” Debo decirles que es bastante común que los que emplean ese tipo de frases escriben “uno” en plural.  Véase ese uso en este caso: “Unos de los componentes para garantizar la salud del menor es la lactancia materna.” (Tesis de un graduando en derecho).

-La frecuencia con la que muchos de los  usuarios del español,  especialmente en República Dominicana, no reflejan un dominio de la concordancia en el caso de la variante del pronombre de tercera  persona (él,  ella, usted) con función de objeto indirecto (indicando daño o provecho) no sorprende a casi nadie. La realidad es que cuando el referente que recibe el daño o provecho es plural,  la mayoría de usuarios no emplean la marca de pluralidad, empleando “le” en vez de “les”. Así lo podemos ver reflejado en el caso de alguien que fungió de maestra de ceremonia. Leamos algunas de sus expresiones: “Para mí es un honor presentarle a ustedes a la próxima graduanda…” La concordancia  exige que dijera “presentarles a ustedes…”, ya que el referente “ustedes” es plural. También dijo esa maestra de ceremonia: “Ella le va a tocar a  ustedes una excelente pieza musical.” Aquí aparece el mismo caso anterior con ausencia de la correcta concordancia, al igual que en el siguiente ejemplo: “Ellos le van a interpretar los instrumentos en los que ellos  se  graduarán hoy.”

-También les resulta difícil a muchos la concordancia en frases iniciadas por “uno” seguido de varios términos en plural. Me refiero a un caso como este: “Uno de los derechos básicos más importante es la salud humana.” (Tesis de un  graduando).  Aquí, el usuario pone a concordar a “importante” con  “” uno”, pero la concordancia tiene que darse con “derechos”, por lo cual debió escribir “importantes” por la concordancia con “derechos”.

-Debo aprovechar la ocasión para referirme al fenómeno de las “eses” no concordantes que aparecen en el habla de muchos usuarios de nuestra lengua, muchos de ellos pertenecientes a un nivel social elevado, que se confunden al usar, en el habla principalmente, algunos números cardinales y expresiones adverbiales. Esa confusión posiblemente  se origina al leer o escuchar a otros, leyendo con sus eses, “dos”, “tres”, “seis”, “diez”.  Ante esa situación, el usuario se confunde creyendo que esa “s”  la tienen esos números porque expresan una pluralidad,  como en “dos mangos”, “tres mangos”  y “seis mangos”.  Esa realidad de números con “s” que acompañan a “mangos” en plural, los lleva a  escribir o decir “cuatros mangos”. Al respecto, hace unos días escuché a una comentarista de artes y espectáculos del canal AN7 decir: “…celebró su cumpleaños junto a sus ochos hijos.” En este caso, el uso de “ochos” pensando que es un plural con “s”, se refuerza por la cercanía contextual de  “sus” e “hijos”, que son dos plurales con la “s” de la concordancia presente en ellos,  por lo cual se la asignan también al número que les hace compañía.

Lo que debe quedarnos bien claro es que la “s” que tienen algunos números cardinales no la tienen por expresar pluralidad, sino porque en el devenir de la lengua española, así ha quedado establecido.  Es bueno que sepamos que las lenguas no evolucionan, propiamente hablando, siguiendo las leyes de la lógica, sino las leyes caprichosas de la propia lengua. Por esa razón, aunque “nueve” es más que “dos”,  el  primero  no tiene “s” y el segundo sí la tiene.

-Y ¿qué les parecen las expresiones adverbiales  “de pies” y “a pies” tan escuchadas aun en boca de encopetados maestros y maestras de ceremonia? Es verdad que alguien puede venir  “con sus dos pies” descalzos,  pero “a pie” y  no montado.  Seguro que usted ha escuchado más de una vez a alguien decir, a viva voz:” ¡Pónganse de pies que ya va a iniciar la interpretación del himno nacional!”

También me parece conveniente tocar el fenómeno de la metátesis, algo tan frecuente entre nosotros.  Consiste el mismo en  un cambio  de lugar de uno o más sonidos dentro de una palabra. Ejemplos de metátesis son “Grabiel” por Gabriel, “murciégalo” por murciélago,  y “sastifecho” en vez de satisfecho. Es bastante frecuente escuchar a algunos lectores o proclamadores de la Palabra sagrada en las iglesias o templos decir “israelistas”, en lugar de israelitas;  “jesuistas”, en vez de jesuitas, y “ prebísteros”, en lugar de presbíteros.

Muchas veces escuchamos a personas de escaso nivel escolar y cultural realizar lo que podría ser nominado una “cuasi metátesis” al rezar el “Padrenuestro” y decir: “Nos no dejes caer en tentación…”

Me parece que no podemos  dejar de lado a  los que dicen “vagamundo” cuando deben decir “vagabundo”,  y, además, a los que expresan “interperie” en lugar de “intemperie”,  palabra que  le oímos decir a una autoridad municipal de Salcedo en los días del paso del huracán María,  en la expresión siguiente:  “Muchas personas  quedaron aquí a la interperie…”  Esa misma persona también dijo: “Muchas personas fueron afeitadas por el huracán María.”

Pero ese tipo de producción lingüística, como el de “afeitadas” en vez de “afectadas”, no la encontramos solo  en una “empleadita” cualquiera, sino en algún comentarista deportivo  con incidencia en las trasmisiones beisbolísticas en el Estadio Cibao y en un programa de televisión de esta ciudad de Santiago. Esa persona así es como realiza en el habla la c (=k) ante consonante convirtiéndola en “i”, diciendo “aititu”, aituación, “efeitivo”, etc. Hay que resaltar que, aunque esa realización de c=k=i  es propia del nivel sociocultural inferior, también se da en hablantes del nivel sociocultural medio, como es el caso de ese comentarista  y de la empleada municipal de Salcedo.

Estos casos que les he presentado esta vez reflejan, en gran medida,  muchas de las deficiencias que se dan en usuarios  dominicanos.  Tengamos presente  ese fenómeno y pongámosle mucha atención al mismo. Así seremos contados  entre los que, por lo menos,  se acercan a los que son tenidos como buenos usuarios de la  preciosa y rica lengua española y  nuestra.

Muchos dominicanos no emplean el «les»

Por Tobías Rodríguez Molina

Antes de adentrarnos en esta temática, me parece conveniente ofrecer algunas pinceladas referentes a la concordancia. Comenzaremos diciendo que la concordancia tiene su aplicación en la sintaxis de la lengua, y esa parte de la gramática tiene que ver con los cambios que experimentan las palabras (sustantivos, adjetivos, pronombres, artículos, verbos) por la relación que guardan entre ellos algunos de esos tipos de palabras.

Como preámbulo de la temática planteada, digamos que existe concordancia entre un sustantivo y sus modificadores directos y los predicativos. Ahí hay que aplicar la concordancia de género y número;  si el modificador y el predicativo tienen terminación genérica, con “o” si el modificador directo o predicativo concuerdan con un nombre de género masculino, y  con  “a” si el nombre es femenino. Para la concordancia de número plural se añade una “s” al singular tenga o no terminación genérica. (Normas de Uso del Español, obra  inédita. Tobías Rodríguez M.).

Aclaremos esta teoría valiéndonos del siguiente ejemplo: “Los estudiantes adquirieron instrumentos utilísimos en la  ferretería.” Vayamos al análisis:

  1. Los estudiantes: los es un modificador (artículo determinado) de género masculino y número plural, ya que estudiantes, a quien modifica los, es masculino plural.
  2. instrumentos utilísimos: instrumentos es un sustantivo masculino plural, que exige, según la sintaxis de nuestra lengua, que utilísimos, el modificador directo, debe tomar, en ese  contexto, terminación o marca de masculino plural. Si el sustantivo al que hiciera referencia utilísimos  fuera femenino, como “anotaciones”, tendría que escribirse “anotaciones utilísimas”.
  3. la ferretería: (Haga usted el análisis; el modificador directo es “la”).

Esa teoría y ejemplos ya ofrecidos entran en el marco de lo que se suele denominar “casos generales de concordancia”. Pero hay otros casos a los cuales se les denomina “casos especiales de concordancia”, que se suelen  clasificar en: a. los indefinidos, b. los verbos haber y hacer usados como impersonales y c. las variantes de los pronombres personales (yo, tú, él, ella, usted,  nosotros, nosotras, ellos, ellas, ustedes).

En esta ocasión  me ocuparé de las variantes de los pronombres, pero concentrado en las variantes del pronombre de tercera persona  con función de objeto indirecto, es decir, “le” y “les”, que  son las variantes de él, ellos, ella, ellas, usted, ustedes.

La norma dice que en esas variantes solo existe la concordancia de número, empleándose “le” si  el referente es  singular y “les” cuando es plural. Aclaremos que el referente es el ser o realidad que recibe el daño (perjuicio) o provecho (beneficio) de lo expresado en el verbo.  Ejemplos: A. Para referente singular (masculino y femenino): Ya le envié la revista a Francisco; Alfonso le cortó una rama a la mata de cajuil. B. Para referente plural (masculino y femenino): A los jugadores les dijeron que deben llegar puntualmente a las prácticas;  También a las jugadoras les dijeron lo mismo.

Si el referente es usted: masculino y femenino singular, nos pueden servir de modelo los  siguientes ejemplos: ¿Ya a usted le entregaron su regalo, Arturo?; ¿Y a usted, Alfonsina, le comunicaron la buena noticia de su ascenso en la compañía? Para ustedes,  veamos estos ejemplos: Me informaron que a ustedes les hicieron un abundante aumento de sueldo;  Me enteré de que a ustedes,  Mariana y Melissa, les saldrá este año una bonificación inferior a la del año pasado.

Como una muestra de que muchos, podría decirse que la mayoría de dominicanos no sabe emplear, o mejor dicho,  no emplea la variante pronominal “les”,  ofreceremos varios fragmentos de cuatro profesionales dominicanos. Veamos:

1 a. “A los que tienen ganado cerca de ríos y tierras bajas, le recomendamos que lo trasladen a tierras altas” (Un alto funcionario gubernamental en CDN); b. “A los que viven a orillas de cañadas le aconsejamos  tener mucha prudencia en estos momentos.” (El mismo funcionario en la Z101).

2 a. “Le agradecemos a todos aquellos que nos siguen por este programa…” (Un médico especialista en Televida); b. “…dándole un nuevo aspecto a las zonas tratadas…” (El mismo especialista en el mismo programa).

3 a. “Le ruego que si lo (sic) van a sacar de un lugar de peligro, no se resistan;  es su vida que le están cuidando.” (Directora de un departamento del Gobierno).

  1. “…a los más pobres le impactan grandemente los fenómenos naturales.” (Un excelente profesional de la comunicación que opera en un importante canal de la capital dominicana).

Creemos que con los fragmentos que les he presentado, y con lo que captamos de nosotros mismos y de los demás usuarios de nuestra lengua, tenemos suficiente base para darnos cuenta de que muchos, podríamos decir, la mayoría de dominicanos no solemos o no sabemos emplear el “les”, pues tanto para el referente objeto indirecto singular o plural, empleamos “le”, apartándonos de la norma que orienta esa parte de la sintaxis del español, que les ofrecí anteriormente.

 

Fundirse, pedorreo/*pedorroteo, financierización/financiarización, mixología

Por Roberto E. Guzmán

FUNDIRSE

“. . . ambulancias. . . que se FUNDEN en la primera cuesta. . .

Este verbo es otro que no ha sido incorporado a los repertorios de dominicanismos como corresponde hacerlo. Más abajo se verá en cuáles países se ha oficializado el verbo con el mismo significado que se conoce en República Dominicana. Se vaciará aquí la acepción que le es atribuida en esos países porque en gran medida coincide con la que deberá consignarse para el habla dominicana.

En Cuba utilizan el adjetivo fundido y el verbo transitivo fundir. Para el primero la acepción es, “Ref. a un motor: que no funciona por haberse roto uno de sus componentes mecánicos esenciales”. Para el segundo es, “Dejar inservible un vehículo o un motor debido al mal uso o a la falta de mantenimiento”.  Diccionario del español de Cuba (2000:268). Con idénticas acepciones figuran esas palabras en el Diccionario ejemplificado del español de Cuba (2016-I-543).

Tanto el adjetivo como el verbo son conocidos y usados en el español dominicano con esas acepciones u otras muy parecidas a las trascritas. Cuando el motor de un vehículo de combustión interna se funde lo que procede hacerse es reconstruirlo; generalmente lo anillan, trabajan sobre los pistones y las válvulas y, se ha oído que hasta trabajan sobre el bloque del motor.

En Cuba posee este verbo y el adjetivo mencionados otras acepciones que no se recuerda haberlas oído en el español dominicano. Por tanto, se prefiere no mencionarlas.

Este olvido confirma que no hay diccionario perfecto y, por esto hay que mantenerse alerta para continuar incorporando los términos que aún no están recogidos en los lexicones de español dominicano.

 

PEDORREO – *PEDORROTEO

“. . . la presencia perpetua del PEDORROTEO de las motocicletas. . .”

Estos vocablos son muy refinados. Es posible que muchos de los lectores no sepan a qué se refiere esta acción. Identificar la palabra que se encuentra en el origen de los vocablos en cuestión se hace difícil porque en el habla de todos los días no se enuncia pedo, sino peo.

Una vez que se escribieron las dos últimas palabras, el camino hacia el significado del pedorroteo queda despejado. No puede negarse que no se ha encontrado rastro de la palabra misma.

En lugar de la segunda voz del título la que sí se encuentra registrada en algunos diccionarios es pedorreo que es el sustantivo masculino que corresponde a la acción de pedorrearse. Este pedorrearse del español delicado es lo que los dominicanos llaman de “tirarse peos”, que como muchas de las palabras vulgares se encubren con otras expresiones y en dominicano dicen también “soltar una pluma”.

Este pedorrear es “echar pedos repetidos”, soltarlos en serie. El pedorrero es quien “frecuentemente o sin reparo expele ventosidades del vientre”, que es como haciendo galas de refinamiento lo define la Real Academia.

Aquí se recordará que ha habido quien abogue porque pueda decirse “peo”. Esto así porque el verbo es peer y, si para el verbo creer se permite que se diga creo, ¿por qué no es posible decir peo? No ha de tomarse en serio la última frase inmediatamente anterior a esta. Se trae a estos comentarios para introducir una nota jocosa.

 

FINANCIERIZACIÓN – FINANCIARIZACIÓN

“. . .que entró en forma de más deuda y FINANCIARIZACIÓN. . .”

En el epígrafe pueden leerse dos palabras largas, quizás demasiado largas. La longitud de ambas palabras lleva a pensar que son creación de personas eruditas, versadas en ciencias financieras que han descubierto algún fenómeno nuevo, alguna modalidad novedosa de actuar en el mundo financiero. Estas conjeturas expuestas antes se verán confirmadas en el desarrollo del tema.

Con la información acerca de la base sobre las que están formadas, financiero, financiar, existe suficiente indicio para comenzar por estas a indagar con respecto a su oportunidad.

En su acepción amplia financiero es lo concerniente a las cuestiones bancarias y bursátiles. Financiar, a su vez, es aportar el dinero necesario para el funcionamiento de una empresa, así como sufragar los gastos de una actividad, de una obra.

La Fundación Fundéu hace derivar el sustantivo financierización del verbo financierizar que no aparecen en el Diccionario de la lengua española y que esa institución -Fundéu- llama “neologismos válidos”, pues son palabras bien formadas “que se refieren al creciente peso del sector financiero en la economía”.

“El verbo financierizar está bien formado a partir del adjetivo financiero, con el sufijo -izar”, que expresa, “una acción cuyo resultado implica el significado del adjetivo”. A partir del verbo financierizar puede crearse el sustantivo financierización, al añadírsele el sufijo -ción.

La organización de actualización constante de la lengua española agrega que con las dos voces detalladas por su formación más arriba “puede hacerse referencia a la tendencia actual de que los mercados financieros dominen la economía”.

Con respecto a financiarización y el verbo financiarizar, la institución mencionada en el párrafo inmediatamente anterior a este escribe que “son menos aconsejables”. Inmediatamente después de ese juicio valorativo recuerda lo que la Gramática de la lengua española explica para casos como el que desaconseja.

Hay que felicitarse de que exista una organización pendiente de lo que sucede en la actualidad en la lengua española para puntualizar sobre asuntos de esta índole.

 

MIXOLOGÍA

“. . .en la que se puede disfrutar de una MIXOLOGÍA moderna. . .”

El embellecimiento del habla, sobre todo mediante las publicaciones de promociones comerciales, es un hecho fácilmente comprobable por medio de la lectura de material publicitario en las ediciones de difusión periódica.

Esta mixología llega al español desde las orillas del inglés. La publicación periódica del Instituto Cervantes que lleva el nombre Martes Neológico se ocupó en junio de 2016 de este neologismo -mixología- y lo considera una disciplina; de ahí que deba entenderse que es un arte, facultad o ciencia.

Esa publicación considera específicamente la mixología como el “arte de mezclar”, que se refiere a la preparación de cócteles mediante la mezcla de bebidas. Ha transcurrido largo tiempo entre la aparición de mixology en inglés en el siglo XX y la adopción de mixología relativamente reciente en español que data de principios del siglo XXI. El arte de preparar cócteles data del siglo XIX.

Hay que convenir en que en español hace tiempo que se cuenta con una palabra que sirve para mencionar el “arte de preparar cócteles”, que es coctelería, palabra esta que consta en los diccionarios más prestigiosos de la lengua española. Se piensa que la adopción de  mixología se produce para darle mayor prestigio a la actividad de preparar cocteles.

Los especialistas en esta actividad y las personas que disfrutan de este tipo de bebidas encuentran diferencias entre la coctelería y la mixología. La primera se conformaba con mezclar bebidas, al tiempo que la segunda introduce análisis de sabores, gradaciones alcohólicas, aromas, frutas y flores en las mezclas que realiza.

En última instancia puede considerarse la mixología como un grado más elevado de la coctelería que responde al gusto más exigente de los sibaritas del siglo XXI. No hay que ofender al mixólogo llamándole barman, pues el último solo se ocupa de servir o preparar bebidas en la barra de un bar, aunque el Diccionario de la lengua española entienda que es una persona “experta en cócteles y otras combinaciones alcohólicas”.

Antes de terminar esta sección es bueno recordar que en muchos países hispanoparlantes prefieren decir y escribir coctel y cocteles; es decir, con el acento invisible colocado en una sílaba diferente al uso peninsular. El hablante de español puede elegir la forma que mejor le parezca, cóctel, coctel, pues las dos son aceptadas.

© 2019, Roberto E. Guzmán

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

 

EFECTOS SECUNDARIOS

02 / 07 / 2019

La visita a la Feria del libro de Madrid para hablar sobre el Diccionario del español dominicano y sobre el léxico que los dominicanos aportan al caudaloso vocabulario de nuestra lengua común me deparaba una feliz y azarosa coincidencia. Durante unos diez días la Biblioteca Nacional exponía en la antesala del salón general de lectura el Códice de Vivar, único testimonio conservado del Cantar de mío Cid. Es un manuscrito humilde, de «factura modesta», como lo describe el folleto introductorio; un códice único que nos ha permitido leer una obra literaria única: el primer poema épico castellano conservado.

Lo extraordinario es que este códice único no se exhibe al público por razones de conservación. Después de estos diez días, volverá al silencio de su cámara acorazada en la Biblioteca Nacional, que permitirá que, aun sin verlo, se conserve esta joya literaria patrimonio de todos los que hablamos español.

Solo se permite el acceso a la sala a grupos limitados de veinte personas cada quince minutos. Impacienta la espera en la antesala, sabiendo que el Códice de Vivar está ahí mismo, a un paso. Franqueada la puerta, sorprenden sus modestas dimensiones, un pequeño ejemplar, en un pergamino ennegrecido y rugoso; setenta y cuatro hojas cubiertas por una letra maravillosamente legible abiertas por el episodio de la afrenta de Corpes. Y gracias al poder de la poesía, la buena poesía, incluso la escrita por allá por los siglos XII o XIII, la ternura y la humanidad de esas estrofas siguen brotando intensas y emocionantes.

En la escalinata de la Biblioteca Nacional mi hija y yo nos hicimos una foto para inmortalizar el momento. Mi cara, entre las lágrimas y la sonrisa exultante, muestra los efectos secundarios que produce el contacto con la magia de los libros.

TOPÓNIMOS Y ARTÍCULOS

16 / 07 / 2019

La Ortografía de la lengua española recuerda que los nombres propios que designan lugares (topónimos) «se caracterizan por no necesitar artículo para integrarse en un enunciado»: Soy natural de Santo Domingo de Guzmán. Sin embargo, no debemos olvidar que algunos topónimos incluyen el artículo como parte propia: La Vega, La Descubierta, Las Matas de Farfán, El Seibo, Las Terrenas, La Romana, y tantos otros grandes y pequeños. Aunque para algunos se haya puesto de moda la parejería de ir a *Terrenas o a *Romana, como si se ganara en distinción por el mero hecho de comerse el artículo sin piedad, el artículo no debe omitirse puesto que forma parte integrante del topónimo correcto. Si queremos respetar la ortografía recordemos mantener la mayúscula inicial de estos artículos propios del antropónimo, incluso cuando hay una contracción con las preposiciones a o deVoy a El Seibo el próximo fin de semana.

Los nombres propios de lugar se caracterizan porque exigen el uso de un determinante cuando van acompañados de un calificativo o de un especificador: El Santo Domingo de su juventud no se parecía a la capital que encontró a su regreso. Todos deseamos un Santiago más seguro. Los nombres de accidentes geográficos (ríos, mares, montañas, lagos, etc.) siempre requieren un artículo para su integración en un enunciado, aunque este artículo no forme parte integrante del nombre propio. En estos casos el artículo se escribe con minúscula inicial: Desde la muralla colonial vemos la desembocadura del Ozama en el Caribe. Si analizamos estos ejemplos nos daremos cuenta de que la estructura a la responden es siempre la misma: La desembocadura del (río) Ozama en el (mar) Caribe.

Los nombres propios de lugar y los artículos tienen una relación peculiar que conviene dominar. Lucirán mejor en nuestros escritos y demostrarán que conocemos su historia y que la respetamos.

ENFERMOS DE ANGLIPARLA

23 / 07 / 2019

A veces la línea entre la corrección o la incorrección en el uso de la lengua es muy sutil; tan sutil que podemos llegar a creer que estamos hablando o escribiendo correctamente en español cuando, en realidad, no es así. Es notoria nuestra pobreza léxica cuando embutimos anglicismos injustificadamente. Sin embargo, otros usos que no llaman tanto la atención denotan también poco conocimiento de la lengua española. La Fundéu BBVA lo ha diagnosticado en estos días: sufrimos de angliparla. Esta palabra procede la composición formada por el elemento compositivo anglo-, ‘inglés’, y del verbo parlar, que curiosamente suma a la acepción de ‘hablar’ el hecho de que sea mucho y sin sustancia. Y no, la Fundéu no se ha inventado la palabreja. Está incluida en el Diccionario de la lengua española desde 1983 con la acepción ‘lenguaje de quienes emplean voces y giros anglicados, hablando o escribiendo en castellano’.

Los préstamos crudos son más llamativos; los giros pasan más desapercibidos, pero basta que prestemos atención para descubrir que los hay «por pipá». Cuando decimos *Déjame saber si nos reunimos mañana podemos creer que estamos hablando en español, pero, en realidad, estamos usando una estructura del inglés maquillada de español. En español podemos decir Avísame si nos reunimos mañana. Algo similar ocurre con contorsionismo de *Llámame para atrás frente a la naturalidad de Devuélveme la llamada.

La abundancia de este inglés maquillado dice mucho, y no bueno, de nuestras carencias de lectura, del nivel de nuestra formación en lengua española y de la consideración en la que tenemos a nuestra lengua materna. Cada día tiene más sentido que enseñemos a valorarla como se merece. Y recuerden, en español las cosas *tienen sentido, no *hacen sentido.

 

Decir de las sombras

Por Marcio Veloz Maggiolo

 

Por debajo de las alfombras

había reflejos; trozos de soledad que se hicieron libélula

y proyectaron sombras infinitas.

El hombre, animado en su duda, fue mirando con pena

debajo de cada estandarte; emergían los contornos del mundo

y podía verse el triunfo de la muerte

sometida, cuajada de lujurias,

porque de sombra en sombra separada

el cuerpo, único, exhausto, apenas se movía.

 

 

Una sombra sin cuerpo; un latido metálico en la noche.

Sombreros que se mueven en el aire.

sin cabeza posible.

Esqueleto innombrable de todo lo invisible.

Se preguntan moléculas de duda, átomos de desidia

si un día seremos libres y tendremos la sombra para nosotros.

Responder esta duda sería algo así como

hacer revoluciones, levantar barricadas,

distorsionar el viento.

 

 

(Oigan la historia: con su gran fusil vino el rubio invasor

y se paseó de camino en camino, apresando las sombras;

antes había ya ocurrido) y realmente cascadas de tortugas

caminaban, caían, mientras

del lomo duro del Caracaracol

emergían otros seres;

estamos en la noche de todo,

cuando la sombra era pura y el aborigen era el dueño de

su sombra.

 

(Era la época en que la mar surgía desde una calabaza,

ahogando las penumbras)

Y estábamos en junio: los catastros paralizados,

las estadísticas agonizantes; los cómputos podridos,

los cables de prensa podridos también

insultando la sombra de los pueblos

cansados de miseria.

 

 

Y se levantó la primavera con sus amas

transidas… (Entonces el señor de polainas dijo: matad

a tantos  cerdos…)

Y así fue: los hediondos soldados de hojalata

(comiéndose su iguana todavía y pensando en los muslos

y los vellos negros de las doncellas que danzaban)

blandieron su tizona eyaculando a la vez que matando.

 

 

Ciguapas y cemíes huyendo en las montañas.

Y tras un largo siglo, negras sombras creciendo

y podridos maderos, allá en el mar, en donde peces

con acetileno

perforan los aceros de las aguas.

 

 

Miradme ahora: perturbado en la peste y en el cirio;

anonadado,

tronando con la furia de otros dioses,

almidonado, como una camisa, que prefiriendo el viento

parece de cartón, y ni se arruga.

Henos, los hijos de una sombra en otra. (Porque háis de

recordar que en 1606 comenzamos a vernos como otros;

por ejemplo: comprendimos que los buenos ingleses

eran «mejores»

que los españoles;

y hasta bebimos sangre de novilla,

y dormimos en pieles, y la sombra, debajo de la piel,

siguiéndonos de siempre,

como un perro en sí mismo desleído.

 

 

Ahora, siglos después, alquilamos las sombras,

alguien nos las obsequia, porque se hacen en grandes factorías

de los puertos ingleses y franceses, y norteamericanos.

La sombra tiene réditos,

préstamos la respaldan,

cubriendo los países de multinacionales, la sombra

ha encontrado su adusta geografía la explotación medida

y de progreso convaleciente.

¡Oh, preguntad al esclavo de los primeros tiempos si era mejor

su sombra que la nuestra!

Preguntadle al Barón del Cementerio; a la Silí, preguntadle

al viejo Yocahú, rey de la harina,

protector del veneno de la yuca.

 

 

Veréis que cada sombra es diferente;

exiguos mayorales en el tiempo

preguntan por el siglo de los siglos.

Estamos en el borde de un año y de otros años

y podemos pedir sombra a la sombra.

Mientras aventureros de la sombra caminan y proyectan

mecanismos de muerte, vamos pensando, vamos repensando

en los hijos de puta del ayer,

y en los hijos de perra del presente.

 

Quién de sombras se libra…

Quién de vida se libra.

Quién,

sólo el más puro.

 

Reflexión sobre la obra de Jit Manuel Castillo

Por Jacqueline Pimentel

 

Al abocarnos a expresar nuestro parecer con respecto al discurso de incorporación de Fray Jit Manuel Castillo de la Cruz, como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, titulado «De la palabra hablada a la palabra hablante: experiencia mística y poesía», quiero partir del epígrafe que consigna el autor del texto citado, al inicio de su trabajo, a saber:

Hay palabras que dividen y palabras que aúnan. Palabras que explican un todo desintegrado y palabras que transmiten su mensaje como un conjuro a la persona ‒no solo a su inteligencia‒ auditora. Las hay de origen artificial, susceptibles de arbitraria definición, y las hay que siempre fueron recién nacidas ‒no fabricadas‒, como un milagro; porque son regalos de Dios (aun cuando en boca humana) y no factura de los hombres. Hay palabras que aíslan y limitan. Otras que hacen transparecer en un solo objeto la total inmensa Realidad, menudas conchas en las que resuena el océano de la infinitud.1

Las razones en las cuales me apoyo para comenzar mi reflexión, son las siguientes: primero, el propio autor del artículo que revisamos dice que este epígrafe sintetiza la esencia de su trabajo, pues este aplica los postulados de Merleau-Ponty en su libro Fenomenología de la Percepción referente a los nexos existentes entre la experiencia mística y el lenguaje poético, razón por lo cual Jit Manuel asegura que “podemos afirmar que quien ha experimentado la vida en su dimensión mística y nos comparte su vivencia poéticamente, pasa de “la palabra hablada” a “la palabra hablante”. En segundo lugar, considero que este inicio deja claro que las ideas presentes en el artículo analizado tienen fundamento, no solo en la experiencia del autor, sino también en los estudios que acerca de esta relación existente entre la experiencia mística y el lenguaje, han sido objeto de análisis de acuciosos investigadores, los cuales cita en su ensayo.

En este ensayo, el lector podrá develar cómo la profunda experiencia mística que ha vivenciado el autor le sirve de soporte para erigir un entramado de significaciones que se traducen en sus “palabras hablantes”, es decir, en un nuevo uso de la lengua, donde las palabras adquieren o reflejan la autenticidad que emana de su ser, de su persona, en virtud de que al pronunciarlas pretende aportar al entorno que le rodea.

El doctor Castillo de la Cruz fundamenta sus planteamientos a partir de la observación metódica de su experiencia, de otros líderes espirituales o intelectuales que han transitado por el sendero de hurgar en su mundo interior, y, a la luz de los principios de la Divinidad, expresar el impacto que le produce su relación con la realidad, con todos los seres vivientes, con el Cosmos, con la Divinidad; entre los cuales menciona al chino Lao Tse, el maestro sufí Husayn Ibn Mansur (858-922) Al- Hallaj, y el sabio hindú Gandhi.

Pero, sobre todo utiliza la pesquisa documental, pues se apoya en numerosas citas y referencias de investigaciones rigurosas acerca del tópico que plantea en su texto.

Pude constatar que el autor de este ensayo se apoya mucho en las ideas de Merleau-Ponty, la siguiente referencia tomada del propio texto, es un claro ejemplo de que ese autor refleja el pensamiento del doctor Castillo de la Cruz, veamos:

“Esta constatación es la que lleva a Merleau-Ponty a diferenciar la palabra hablada de la palabra hablante. La palabra hablada es aquella que traduce expresiones ya adquiridas, la que nos llega en la envoltura vacía de un pensamiento ya expresado, porque se trata de una palabra ya constituida. La palabra hablante, en cambio, es aquella que es originaria y auténtica, la que expresa por primera vez una idea. Esta no repite o traduce un pensamiento preexistente, porque trae un pensamiento a la existencia”.

Para el autor de esta exégesis lingüístico-espiritual, es tan profunda esta vinculación entre la experiencia mística y el lenguaje que en una parte del texto podemos leer, lo siguiente:

“Así lo constata Jacques Maritain, cuando nos recuerda que: “La experiencia poética y la experiencia mística nacen cerca una de otra, y cerca del centro del alma, en los vivientes manantiales de la vitalidad del espíritu, pre-conceptual o supra-conceptual”.2

En su texto continúa profundizando en esta idea, para ello hace acopio de otra cita que refuerza la anterior, a saber:

“De ahí que, en términos lingüísticos, podamos sugerir la experiencia mística como un acto sintético de autor reflexión sin palabras, que se realiza en el espejo del propio ser. Cuando esto nos ocurre, irrumpe en nosotros la voz poética, y como sugiere Paul Fenton, “el habla transformada en silencio se (nos) convierte en luz, pensamiento, meditación y examen de conciencia”.3 

El doctor Jit Manuel concluye su reflexión, en torno a esta vinculación que existe entre la palabra hablada y la palabra hablante, asumiendo el postulado primordial de Mahatma Gandhi (1869-1948) cuando el sabio hindú, dice:

“Mi vida es mi mensaje”. Asegura que su anhelo mayor es convertirse o transfigurarse en las palabras hablantes que supongan significados auténticos y valiosos para quienes les rodean. Tal como expresa este fragmento tomado de Dogen Zenji (1200-1253): “Vaya a donde vaya, venga de donde venga, / el ave acuática pierde su rastro, / y sin embargo nunca olvida su camino”4.

  1. Karl Rahner, Escritos de Teología,Tomo III, Taurus Ediciones, Madrid 1961, p. 332-333.
  1. Jacques Maritain, La intuición creadora en el arte y la poesía. Kamleshdutta Tripathi, “De lo sensible a lo suprasensible: estética india tradicional: conceptos clave de rasa, dhvani y bhâva-anukirtana”, en Oscar Pujols y Amador Vega (Eds), Las palabras del silencio. Op. Cit.,p. 90.
  1. Paul Fenton, “El silencio como modo de espiritualidad en la mística judía”, en Oscar Pujols y Amador Vega (Eds), Las palabras del silencio…, Op. Cit., p. 42. En paréntesis es nuestro para hacer más coherente la oración.
  1. Citado por Javier Melloni, Voces de la mística,Op. Cit., p. 53.

En la voz del silencio de Jit Manuel Castillo

Por Luis Quezada

 

Un estudio de su poesía a la luz de

la teología y la mística

 

Teología mística en la lírica de fray Jit Manuel Castillo de la Cruz, ofm.

 

Augurio

de una Palabra

que se resiste al silencio;

metáfora de la Luz

donde muere El poema

Con esta estrofa, cierra Yit Manuel Castillo de la Cruz, poeta místico de la Orden de los Frailes Menores (OFM), su poemario “EN LA VOZ DEL SILENCIO”, compuesto por 75 poemas, de los cuales el último da el nombre a su libro.

Un epígrafe de Octavio Paz, acompaña a este poema 75 de la obra en cuestión: “Damos vueltas en el vientre animal, en el vientre espiritual, en el vientre temporal. Encontrar la salida: el poema” (Octavio Paz, Hacia el poema).

Bruno Rosario Candelier, en su emblemática obra “La dolencia divina” (Pág.309) califica a Yit Manuel Castillo de la Cruz como “un genuino poeta” y “un auténtico místico”.

Como buen franciscano, dedica su obra “a San Francisco de Asís, con infinita gratitud, mi más auténtico Maestro en este itinerario espiritual, que va desde Ti hasta Ti: “Mi Dios y mi Todo” (Pág.19).

Esta obra de Yit Manuel Castillo de la Cruz fue merecedora del Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña de Henríquez 2018, otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Dominicana.

Jit es autor de varias obras, pero desde mi óptica teológica, el trabajo de mayor envergadura es “La interculturalidad, un nuevo paradigma de evangelización” con un subtítulo provocador: “para un mundo postmoderno, plural y multiétnico”. Pero, “En la voz del silencio” constituye sin dudas, su mayor aporte como poeta místico. Entremos, pues en materia, desentrañando esta cantera místico-poética.

 

  1. El poeta siempre habla y utiliza la palabra porque viene primero del silencio:

“Vengo de vuelta del silencio” (Alborada, 97)

 

  1. Toda poesía es testimonio de un viaje del poeta hacia el interior de si mismo, donde el que entra no es el mismo cuando sale:

“Doy testimonio de mi;

quien entró al umbral del ocaso

no es el mismo que sale.  (Crepúsculo, 96)

 

  1. Ese viaje interior, enciende la vida de tal manera, que uno se transforma afectivamente y queda mudo, pues sobra la palabra:

Como la lumbre en la hoguera

me transfiguré en caricia

y he quedado sin palabras”. (Crepúsculo, 96)

 

  1. El poeta que viaja interiormente y se encuentra con el Absoluto, vive una experiencia mística que el poeta solamente puede traducir con esta expresión lírica:

“…ver mi rostro en Tus ojos” (Ocaso, 95)

 

  1. Hay un dilema en el poeta; el vive y habla por la palabra, pero cuando viaja profundamente por su interior y descubre lo inefable, lo único que puede hablar es el silencio:

“Mi mudez

no es el silencio cómplice

que se complace en el mal

ni el indiferente

de quien ya no se irrita…

 

  1. ¿Por qué callar?, titula Yit su poema 71 y responde en su última estrofa:

Porque me sobran las palabras;

lloro junto a Ti tu partida

y callo por respeto a Tu amor.

 

  1. La experiencia mística que experimenta el contemplativo no es permanente, sino variable, fluctuante, viene y se va; entra y sale; aparece y desaparece. El poeta lo expresa hermosamente:

“Como la ola

entre el mar y la arena

viene y se va sin motivo

así eres Tú:

te vas sin razón alguna

y así sin razón

es también como vuelves”.

 

  1. Queda pues, en el místico una “añoranza”, que hace sentir todo lo que mira, observa, toca y palpa, hasta el punto de que aquello que es pura materia inerte, le hace expresar un hálito de espíritu:

“Si cuando miras las piedras

les tiembla el corazón” (Añoranza,92)

 

  1. Por eso, para el poeta místico, todo su cantar es silente, aunque de vez en cuando lo balbuce con palabras, pues ante la voz de la palabra, él sabe que le gana en profundidad:

En el mudo silencio

de mi espacio vacío

te encuentro

sembrado en Ti

también soy la LUZ

aunque parezca Tu sombra

 

 

 

  1. Jit describe hermosamente su camino interior como un “viaje al abismo” en su hermoso poema 67, inspirado en una rúbrica del maestro Eckhart:

Quemo las naves de moradas y certezas…

Viajo al abismo sin formas…

 

  1. Y al final de este poema, traduce la experiencia que le pone en aquella encrucijada de la poeta mística cuando decía “vivo sin vivir en mi/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero”. Yit lo expresa a su manera:

Experimento cuanto somos

en el lento fluir de la vida

al hilo de la muerte

 

  1. El dilema del poeta místico es este:

De una Palabra

Que se resiste al silencio;

Y de un silencio que evoca una palabra que le exprese.

 

  1. ¿Por qué este callar de aquel que tiene el talento para hablar, para expresar la palabra? Yit lo expresa así:

“En el mudo silencio

de mi espacio vacío

te encuentro (Sin Palabras, 91)

 

  1. Y añade que la experiencia mística lo enraiza de tal manera en el Amado, que logra proyectarlo a pesar de sus limitaciones:

“sembrado en Ti

también soy la LUZ

aunque parezca Tu sombra” (Sin Palabras, 91)

 

  1. El poeta que es místico o el místico que es poeta, hace un viaje al Abismo, quema las naves de sus moradas y certezas, viaja hacia lo profundo del ser y experimenta algo insondable, al filo de la vida y la muerte:

“Quemo las naves de moradas y certeza

en un éxodo irreversible…

Viajo al abismo sin forma…

Experimento cuanto somos

en el lento fluir de la via

al hilo de la muerte”… (Viaje al Abismo, 90)

 

  1. Por vivir al filo de la mística, el poeta percibe cada vez más que su palabra, que por su propia textura es rebelde, se vuelve silente y que cada vez que intenta expresarlo, ya no le surge el poema:

Rebelde, la palabra

inasible, el sujeto

aguerrida, la preposición,

dócil, el verbo

preclara, la metáfora

oscuro, el símil

pulido, el verso

vibrante, el ritmo

consumada, la estrofa

condensado, el misterio

reverente, el silencio.

Fracasado el intento:

no surge El poema. (Palabra Silente, El Poema, p.89)

 

  1. Transparencia, su poema 65, es el mayor reflejo de esa “esencia abismal” donde se sumerge el poeta místico:

Quiero romper todas mis máscaras

y los espejos que la habitan.

Ir al fondo de la piel y de la sangre

que yace por detrás de los ojos.

Con los poros abiertos

transpirar Tu presencia

de dentro afuera y de dentro adentro

más hondo que el suspiro

donde se gesta mi anhelo (Transparencia, p.88)

 

  1. La hondura existencial que vive el poeta místico, le hace consciente de que algo se ha roto dentro de él, en esa búsqueda sin límites de una presencia consumada:

Algo de mi se marchó súbitamente

para no volver.

Te busco

en la playa sin arena

en el río sin orillas

en la ola que se hunde

en el beso sin labios.

Eres una presencia consumada

al otro lado de la vida. (Roto, p.87)

 

  1. El místico expresa poéticamente “la crudeza del barro” ante “el misterio del Eter”, como “alfarero del vacío” o “como arcilla sin corazón ni forma, literalmente hueca”.

 

  1. El místico hace que su poesía exprese toda una danza cósmica, como Jit Manuel lo hace magistralmente en “Icaro”:

Yo vi al sol pelearse con la luna

incendieando en su seno

a todas las estrellas

Yo sufría el hurto de la noche

y desde un rincón inédito del universo

Te añoraba en otro cielo estrellado. (Icaro, p.83)

 

  1. El místico, al acercarse a la llama del amor, se hace muy sensible por sus debilidades y caídas, por su fragilidad y debilidad, que solamente atina a clamar: Misericordia.

Mis caídas

aguaron Tus ojos:

era la lluvia.

Toqué mi propio fondo:

…lavado en sollozos.

Rocío en la tierra

el llanto en mis ojos

¡Misericordia! (Ahogado entre lágrimas, p.82)

 

  1. El dilema mayor que experimenta el místico es la dialéctica presencia-ausencia:

No es Tu presencia

lo que temo.

Es al dolor que persiste

cuando te marchas. (Temor de Dios, p.80)

 

  1. En “Mi dolor de Tu silencio”, el poeta expresa con palabras aquella presencia callada que aparece y se ausenta:

No guardo ya memoria de Tu voz:

solo recuerdo el eco de Tu ausencia. (p.80)

 

  1. El poeta ante el Misterio que contempla, tiene permanentemente presente su indignidad:

Solo quise ser hombre/ un pedazo de carne/ transfigurado en el dolor.

No he sido otra cosa/ que polvo que camina sobre el polvo.

¿Será también obra suya/ esta arcilla que soy? (Angel caído, p.79)

 

  1. El poeta se mira en el Misterio como en un espejo:

Me miro en Sus pupilas/ y no me reconozco. (Frente a mi, p.78)

 

  1. Eso le hace anhelar el vaciado de si mismo, para llenarme de esa Presencia que nos plenifica:

Déjame sin mi/ puéblame contigo.

A solas con el Solo/ en mi soledad todos caben.

¿De dónde esta Presencia/ que me deja tan ausente? (Plegaria, p.77)

 

  1. “Afasia”, su penetrante poema 53, comienza con el dilema del poeta que es místico:

Quisiera no tener palabras

Pero, ¿cómo detener este torrente/ de profundidades ocultas/ que revienta mis riberas? (p.76)

 

  1. La experiencia del místico esta muy bien expresada en el título de su poema 52: “entremos más adentro en la espesura”, y allí el ser del poeta se siente “seducida por la esperanza”. (p.75)

 

 

  1. El poeta místico experimenta su vivencia como un verdadero “retorno al origen”:

Como río que regresa del mar/ vuelvo al Origen. (p.74)

 

  1. Llega un momento, que el poeta se aleja de la palabra, porque quiere solamente “el silencio en los éxtasis”:

Torrente de palabras/en la cresta de la ola.

Y más adentro aún/ el absoluto silencio. (p.73)

 

  1. El místico entra en una relación íntima de miradas, donde uno se refleja y mira en el otro:

Por detrás de Tus ojos/ transparencia del misterio.

Por delante de Tus ojos/ el Tú que trasciende las miradas. (Dentro de Tus ojos, p.72)

 

  1. En su poema 48, “Danza cósmica”, “despertamos a otros mundos/apenas sospechados”. (p.71)

La frase de Plotino le sirve de inspiración:

“Y al danzar esta danza, uno ve la Fuente de la Vida, la Fuente de la Inteligencia, el Principio del Ser, la Causa del Bien, la Raíz del alma”.

 

  1. Su poema 47, “Contemplación”, es una verdadera joya lírica de lo que significa contemplar:

Contemplo/mi/soledad/en/tus/ojos/abismales.

Soy una chispa de amor/encendida en Tu mirada.

(p.70)

 

  1. La Contemplación nos transforma en un “NOSOTROS”:

Tú no eres Tú/ ni yo soy yo/ Somos otros, es decir:/ lo mismo. (p.69)

 

  1. Esta compenetración que efectúa la contemplación produce un verdadero “naufragio del lenguaje”, como expresa su poema 45:

Mirar la mirada/en una sola pupila./Visión y vidente:/ Sin recuerdos ni ausencias. (p.68)

 

  1. El místico vive una experiencia transformante tan intensa, que un poema de Jit, “Llamaradas”, lo expresa con una brevedad absolutamente cautivante:

Consumido en llamaradas,

Renacer como el fénix,

en la pira de Tus cenizas.

Oír mis propios gemidos

y deshelar mis entrañas

en Tu susurro de amor. (p.66)

 

Esto me hace recordar la belleza lírico-mística de Alfonsina Storni, en su poema “El divino amor”, cuando dice:

Te ando buscando amor que nunca llegas…

Sálvame, amor, y con tus manos puras,

Trueca este fuego en límpidas dulzuras

Y haz de mi leño una rama verde.

  1. Citando Jit a la mística Hadewijch de Amberes, ¿cómo se unen estas dos mitades del alma?, nos entrega el poema 43, donde el encuentro con el Otro es prácticamente una nueva recreación, una nueva obra de alfarería divina:

En un golpe de alas

para que no me hieran Tus caricias

poso mis labios en Tus manos.

Desdibujas mi piel con Tus dedos

para negar que fuiste Tú el artista

que me reesculpió con mis retazos. (p.66)

 

  1. El hontanar del místico ews la intimidad amorosa. Jit la describe con un lirismo estremecedor:

Solos, Tú y yo

frente a Frente

el Uno ante el otro.

sinceramente yo, simplementa Tú.

Frente a frente íntimos

sabiéndonos amados. (p.65)

 

  1. Para Jit, la mística es un éxtasis de “Mirada con mirada, alma con Alma:

Para ver a Dios donde está

cuando se mira en mi alma (p.64)

 

  1. Su poema 40 es una respuesta a la pregunta sobre lo que busca un místico:

gustar en la fuente sellada

el secreto del Amor. (p.63)

 

  1. “Remover astillas”, su poema 39, expresa que la experiencia mística conmsiste en dejarse escu4lpir para hacerse uno con Aquel que nos modela:

Quitar cuanto sobre para lograr la escultura

pulir en mí Tu imagen oculta.

Despertar en el cuerpo sin los sentidos

del Uno al Todo

y del Todo al Uno. (p.62)

 

  1. El poema 38, “Anhelo silente” expresa cuúl es el anhelo del místico:

Anhelo

ser en Ti palabra silente (p.61)

 

  1. Su poema 37, “Una ráfaga de ternura”, intenta responder a la célebre pregunta de San Agustín, ¿qué es lo que amo cuando yo te amo?:

Pronuncias mi nombre:

ardiendo vives y me haces vivir. (p.60)

  1. La dialéctica sonoro-silente que experimenta el místico, está muy bien expresada en su poema 36, de manera tal que el místico maneja dos lenguajes: el SONORO (¡Que hable la palabra!) y el SILENTE (¡Que hable el silencio!)

Arriba, sonoro,

Por dentro, silente. (p.59)

 

  1. La mística para Jit es un “misterioso batir de alas”, como denomina él su poema 35, que expresa lo que busca el místico, inspirado en una frase de Génesis 16,13, donde Agar dice: “No hay duda que he visto a aquel que me ve”:

Entre aleteos anhelantes

busco Tu rostro y Tu mirada (p.58)

 

  1. “Hay un ardor en el pecho”, su límpido poema 34, tiene una claridad y profundidad mística, que debemos escucharlo como si fuera una verdadera sinfonía mística:

Esa pasión no es mía

aunque me abrasa.

Viene de lo alto

y está muy adentro.

Es tan honda

que me trasciende.

Me devora y me funde.

Su misterio me habita

me posee y me integra.

Soy todo fuego

y Tú eres la fuente ígnea

que me enciende. (p.57)

 

  1. Su poema 32 articula lo que El es en mi y lo que yo soy en El:

Soy en Ti

Interioridad en expansión

Eres en mí

El pluriverso en vilo… (p.55)

 

  1. Para el ístico, la noche oscura se convierte siempre en alborada, como expresa su poema 30:

Ya no es lo mismo.

Todas mis noches se siembran de estrellas

Mi densa oscuridad

Está poblada de constelaciones.

Cierro mis ojos para sentirTe. (p.53)

 

  1. Aun en el sufrimiento, el místico experimenta el goce:

“Nos unimos en la alborada

Yo me derramé en lágrimas

Tú me acompañaste con el rocío. (p.52)

 

  1. Para Jit, la mística es un movimiento de acercamiento entre dos seres: “Voy desde ti hasta ti”, citando el autor a Benjamín González Buelta:

Entre tus cuencas me baño

y renazco entre tus ondas (p.50)

 

  1. Friedrich Nietzsche, citado por Jit, muestra en sus arrebatos de locura, lo que traduce mejor la experiencia mística:

¿Cómo fuimos capaces de bebernos todo el mar?

¿Quién nos dio la esponja para borrar el horizonte?

 

  1. Quiero expresar ahora diferentes caras de la experiencia mística, traducidas por la lírica de Jit:

Primera cara: Venciste:

Forcejeas y me seduces…

Mis temores duermes serenos

en el corazón de Tu ser. (p.48)

 

Segunda cara: Identidad

Aprenderé a ser yo

sin dejar de ser Tú (p.47)

Tercera cara: Intimidad

Imploro Tu mirada

para verme en Tus pupilas (p.46)

 

Cuarta cara: Despertar

Quiero sentirme presente

para sentir Tu presencia

porque duermes en cada cosa

soñando que yo despierto (p.44)

 

Quinta cara: Deseo y vértigo

Me atenaza el vértigo de tu amor (p.43)

 

Sexta cara: Preguntas previas

¿Qué será de mí

Cuando seamos UNO en un abrazo transfinito?

¿Acaso, ya no sería yo

Ni Tú Aquel a quien tanto amo? (p.40)

 

Séptima cara: Germinando

Algo se abre paso en mi interior.

Se rompen cáscaras

de heridas ancestrales (p.38)

 

Octava cara: Gemidos interiores

Creo, amo, espero

entre gemidos interiores

que yo mismo desconozco (p.37)

 

Novena cara: Luz y Tinieblas

Soy luz intermitente

A veces

ilumino el movimiento de la noche

para esconderme de Ti.

Otras veces

nado entre tinieblas

perdido en las sombras

de Tus aguas

que me encubren. (p.36)

 

Décima cara: Ser en muerte

En la muerte (esto lo digo yo para construir con los versos de Jit la mejor definición del momento antropológico de la muerte):

¡todo mi ser

despierta a la Vida! (p.35)

 

Undécima cara: Metáforas

Al amanecer…

Al atardecer…

Al anochecer…

Despierto y te descubro luminoso

entre la vida y la muerte

danzando el cosmos

por fuera y por dentro. (p.34)

 

Duodécima: Paradoja

¿Puede una luciérnaga

ocultarse a la noche?

Tampoco yo puedo

esconderme a Tu misterio. (p.30)

 

Décimo-tercera: Ser hoguera

Anhelo ser hoguera…

Consumirme contigo

en un bosque maternal (p.29)

 

Décimo-cuarto: Oscura perplejidad

Cuando aparece mi amado, ¿con qué ojo he de mirarle?:

Me ves en el amor

Te veo en el deseo (p.27)

 

Décimo-quinta: Total desnudez

Pretensión de la nada:

abrazar al Todo y seguir viviendo.

Hambre infinita

en un saco de miseria (p.26)

 

Décimo-sexta: Síntesis del poeta místico

Más que palabra,

anhelo ser silencio.

Acalla mi voz

Para que alcance a testimoniar

cuanto siento y recibo (p.25)

 

Décimo-séptima: Espera ansiosa

Algún día

me abrazarás por dentro…

Aquilatarme en Ti, volcán incandescente (p.24)

 

CONCLUSIÓN: LA TOTALIDAD DE LAS PALABRAS

La mejor manera de concluir el poemario místico de Jit Manuel Castillo de la Cruz, es con su poema inicial.

WITTGESTEIN, el famoso filósofo del lenguaje y la totalidad de las palabras, nos enseñó una lógica que es certera en el camino de la conciencia mística:

Exterioridad…Palabra…Interioridad…Silencio…Misterio.

Jit, en su riqueza lírica, lo expresa así:

Gustar la PALABRA

En el silencio de todas las lenguas.

Aquella que ni se pronuncia ni se escribe.

La que balbucea el MISTERIO

Y lo hace presente. (P.23)

Estoy totalmente convencido, que ante la lírica mística de Jit Manuel, estamos delante de un gigante de la poesía y de un “buzo” de las profundidades místicas.

Ante el MISTERIO, la TOTALIDAD DE LAS PALABRAS tiene un nombre: LA VOZ DEL SILENCIO.

Sábado 22 de junio de 2019