Más casos de concordancia y otros casitos

 Por Tobías Rodríguez Molina

Los idiomas, ya se ha dicho reiteradamente, son entidades muy complejas en múltiples aspectos de ellos, como  lo hemos visto en otros artículos  que les he ofrecido. Una de esas facetas en las que existe esa complejidad y, por consecuencia, las dificultades que encuentran los usuarios dominicanos y de otras  latitudes, tiene que ver con la concordancia, muchos elementos de la cual ya han visto ustedes en varios de mis ensayos.

Es de notar que en algunos hablantes, aun teniendo  cierta categoría política y profesional, se refleja en ellos un manejo del habla que quebranta las normas de la concordancia, más allá de lo que puede esperarse de un profesional, ya que no  producen, en las diferentes formas de nuestra habla del nivel sociocultural alto, siquiera  la mitad de las “eses” finales de sílaba o de palabra.

– Para ilustrar lo que estamos afirmando, les ofreceré varios fragmentos extraídos de una presentación que tuvo por la radio un personaje del Gobierno que ostenta el título de ingeniero. Veamos varias de sus expresiones:

  1. “…es bueno dejarle 100 metro cúbico…”
  2. “Eso no vas ayudar a evitar mayores daño…”
  3. “…esa son pequeña presa… y die a ocho mediana serán construida en un cuatrenio.”
  4. “…la presa serán defogada previamente al paso de Irma.”

Parece mentira que alguien con un “título” de ingeniero y con un cargo de relevancia en el Gobierno de este país, atropelle de tal manera nuestro español.  Cualquiera que lo estuviera escuchando sin saber que tenía el “título” de “ingeniero”, creería, sin duda, que estaba hablando un agricultor analfabeta y no un ingeniero con un cargo de importancia.

-Otro caso que se da con bastante frecuencia es el de las frases u oraciones encabezadas por “uno”, como la siguiente: “Uno de los fenómenos más comunes…” Debo decirles que es bastante común que los que emplean ese tipo de frases escriben “uno” en plural.  Véase ese uso en este caso: “Unos de los componentes para garantizar la salud del menor es la lactancia materna.” (Tesis de un graduando en derecho).

-La frecuencia con la que muchos de los  usuarios del español,  especialmente en República Dominicana, no reflejan un dominio de la concordancia en el caso de la variante del pronombre de tercera  persona (él,  ella, usted) con función de objeto indirecto (indicando daño o provecho) no sorprende a casi nadie. La realidad es que cuando el referente que recibe el daño o provecho es plural,  la mayoría de usuarios no emplean la marca de pluralidad, empleando “le” en vez de “les”. Así lo podemos ver reflejado en el caso de alguien que fungió de maestra de ceremonia. Leamos algunas de sus expresiones: “Para mí es un honor presentarle a ustedes a la próxima graduanda…” La concordancia  exige que dijera “presentarles a ustedes…”, ya que el referente “ustedes” es plural. También dijo esa maestra de ceremonia: “Ella le va a tocar a  ustedes una excelente pieza musical.” Aquí aparece el mismo caso anterior con ausencia de la correcta concordancia, al igual que en el siguiente ejemplo: “Ellos le van a interpretar los instrumentos en los que ellos  se  graduarán hoy.”

-También les resulta difícil a muchos la concordancia en frases iniciadas por “uno” seguido de varios términos en plural. Me refiero a un caso como este: “Uno de los derechos básicos más importante es la salud humana.” (Tesis de un  graduando).  Aquí, el usuario pone a concordar a “importante” con  “” uno”, pero la concordancia tiene que darse con “derechos”, por lo cual debió escribir “importantes” por la concordancia con “derechos”.

-Debo aprovechar la ocasión para referirme al fenómeno de las “eses” no concordantes que aparecen en el habla de muchos usuarios de nuestra lengua, muchos de ellos pertenecientes a un nivel social elevado, que se confunden al usar, en el habla principalmente, algunos números cardinales y expresiones adverbiales. Esa confusión posiblemente  se origina al leer o escuchar a otros, leyendo con sus eses, “dos”, “tres”, “seis”, “diez”.  Ante esa situación, el usuario se confunde creyendo que esa “s”  la tienen esos números porque expresan una pluralidad,  como en “dos mangos”, “tres mangos”  y “seis mangos”.  Esa realidad de números con “s” que acompañan a “mangos” en plural, los lleva a  escribir o decir “cuatros mangos”. Al respecto, hace unos días escuché a una comentarista de artes y espectáculos del canal AN7 decir: “…celebró su cumpleaños junto a sus ochos hijos.” En este caso, el uso de “ochos” pensando que es un plural con “s”, se refuerza por la cercanía contextual de  “sus” e “hijos”, que son dos plurales con la “s” de la concordancia presente en ellos,  por lo cual se la asignan también al número que les hace compañía.

Lo que debe quedarnos bien claro es que la “s” que tienen algunos números cardinales no la tienen por expresar pluralidad, sino porque en el devenir de la lengua española, así ha quedado establecido.  Es bueno que sepamos que las lenguas no evolucionan, propiamente hablando, siguiendo las leyes de la lógica, sino las leyes caprichosas de la propia lengua. Por esa razón, aunque “nueve” es más que “dos”,  el  primero  no tiene “s” y el segundo sí la tiene.

-Y ¿qué les parecen las expresiones adverbiales  “de pies” y “a pies” tan escuchadas aun en boca de encopetados maestros y maestras de ceremonia? Es verdad que alguien puede venir  “con sus dos pies” descalzos,  pero “a pie” y  no montado.  Seguro que usted ha escuchado más de una vez a alguien decir, a viva voz:” ¡Pónganse de pies que ya va a iniciar la interpretación del himno nacional!”

También me parece conveniente tocar el fenómeno de la metátesis, algo tan frecuente entre nosotros.  Consiste el mismo en  un cambio  de lugar de uno o más sonidos dentro de una palabra. Ejemplos de metátesis son “Grabiel” por Gabriel, “murciégalo” por murciélago,  y “sastifecho” en vez de satisfecho. Es bastante frecuente escuchar a algunos lectores o proclamadores de la Palabra sagrada en las iglesias o templos decir “israelistas”, en lugar de israelitas;  “jesuistas”, en vez de jesuitas, y “ prebísteros”, en lugar de presbíteros.

Muchas veces escuchamos a personas de escaso nivel escolar y cultural realizar lo que podría ser nominado una “cuasi metátesis” al rezar el “Padrenuestro” y decir: “Nos no dejes caer en tentación…”

Me parece que no podemos  dejar de lado a  los que dicen “vagamundo” cuando deben decir “vagabundo”,  y, además, a los que expresan “interperie” en lugar de “intemperie”,  palabra que  le oímos decir a una autoridad municipal de Salcedo en los días del paso del huracán María,  en la expresión siguiente:  “Muchas personas  quedaron aquí a la interperie…”  Esa misma persona también dijo: “Muchas personas fueron afeitadas por el huracán María.”

Pero ese tipo de producción lingüística, como el de “afeitadas” en vez de “afectadas”, no la encontramos solo  en una “empleadita” cualquiera, sino en algún comentarista deportivo  con incidencia en las trasmisiones beisbolísticas en el Estadio Cibao y en un programa de televisión de esta ciudad de Santiago. Esa persona así es como realiza en el habla la c (=k) ante consonante convirtiéndola en “i”, diciendo “aititu”, aituación, “efeitivo”, etc. Hay que resaltar que, aunque esa realización de c=k=i  es propia del nivel sociocultural inferior, también se da en hablantes del nivel sociocultural medio, como es el caso de ese comentarista  y de la empleada municipal de Salcedo.

Estos casos que les he presentado esta vez reflejan, en gran medida,  muchas de las deficiencias que se dan en usuarios  dominicanos.  Tengamos presente  ese fenómeno y pongámosle mucha atención al mismo. Así seremos contados  entre los que, por lo menos,  se acercan a los que son tenidos como buenos usuarios de la  preciosa y rica lengua española y  nuestra.

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