Mariano Lebrón Saviñón: el fuego de la palabra peregrina

Por José Rafael Lantigua

 La fuerza del poema radica, sustancialmente, en su lenguaje y en la forma en que ese lenguaje transmite una esencialidad y una visión del mundo y de la vida. El poema es un diálogo cruzado entre la palabra y la revelación. El poeta crea una realidad desde el conocimiento y desde este entorno de la conciencia facilita el surgimiento de otra realidad, la de la revelación. No se podrá comprender el alcance del poema, su entidad, sino se alcanza a poseer su unidad, la palabra que crea sus signos y oferta su velo creador.

La trascendencia de un poema y la estatura de un poeta no deben medirse nunca bajo el rasero de las formas y tal vez mucho menos con la aplicación de mecanismos estilísticos, simbólicos, psicológicos o comparativos con otras disciplinas. El poema es mucho más. Es la sustanciación del Yo y sus alcances. Es la transformación del ethos del poeta para transfigurar su relación con la vida y sus trasuntos, y compartir desde la perspectiva de su revelación los envites y cultivos de sus fuegos interiores y el flujo de sus imágenes. “El poema nos revela lo que somos y nos invita a ser eso que somos”, ha dicho Octavio Paz.

Cuando leo un poema, cuando me integro a la lectura de una obra poética, no reparo en formas ni estilos ni en las siempre odiosas e inútiles comparaciones que es propia de algunos ejercicios críticos, de insertar el poema a clasificaciones que creo ajenas al orden poético. Busco lo que el poeta ha deseado transmitir desde su mismidad, la convocatoria que el poema construye para invitarme a descubrir su imaginario, desde el ser y su imagen, desde las coyunturas propias, íntimas y entrañables del hombre o la mujer que, en la poesía y su ritmo, encuentran la manera de transfigurar su existencia y referir la historia de su gravitación humana.

Independientemente de que pueda leerse bajo esas formas y lenguajes, y de que uno termina siendo influido por el estilo y la retórica en la lectura poética, yo leo el poema al margen de psicologismos o sociologismos, incluso sin detenerme en hermetismos o  en lo que Paz llama “nomenclaturas tradicionales”. Yo busco en el poema lo que su creador transmite, lo que revela, la biografía que me brinda, el sueño, las afrentas, las escapatorias, las afluencias, la perspicuidad, los resplandores, el ensamblaje de silencios, soledades, sombras, vacíos y estrépitos que la existencia crea y disemina. Un poema o toda la poesía de un poeta pueden no alcanzar las alturas del Machu Picchu, pero puede permitirme conocer la biografía humana y sentimental del hombre o de la mujer que edifica su obra. O puedo conocer sus vaivenes vitales, sus desiertos, su desiderátum, sus quebradas, sus desafíos, su lealtad a un decir y a una querencia resistente. Decía Gerardo Diego que la poesía es un “lenguaje incorruptible”. Y no se corrompe porque es el lenguaje del ser que la habita, del ser que la construye, del ser que la levanta. De ahí, sus incógnitas, sus misterios. En el poema yo descubro la tintura del sujeto que lo enuncia, se me revela el acarreo del que carga sus sentimientos, me conduce al conocimiento de su torrentera. Es hermosa esta definición de Lorca: “La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces, no se sabe de dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen”.

Mariano Lebrón Saviñón hizo del poema una forma de enunciar sus vínculos con el amor. Y esa es su biografía. Su poesía es su biografía desde los caminos devocionales, galantes, estimativos del amor. Es uno de los poetas más coherentes de la poética dominicana. Toda su poesía, hasta la que se interna en las angustias y dolores de la realidad social, está contemplada desde el amor y sus vías. El romanticismo llenó sus alforjas. Y en ese fuego abrasador, sustentó toda su peregrinación poética desde que a los quince años de edad comenzara a dar a conocer sus primeros sonetos. (“No era nadie:/ era el susurro/ de tu voz en la rosa […] No era nadie,/sólo el fulgor/ de tu recuerdo en la ausencia”.) Y a esa edad tempranera, adolescente en cierne, proclama desde ya lo que fue tema y esencia de su poesía, desde las distintas perspectivas de su abordaje. (“Canéfora de amor/ yo tengo un sueño. […] Y tremolar de canciones/ y flores en mi cancionero/ y tengo tesoros tuyos:/ los de tus ojos, los de tus senos,/ los de la comba radiante/ de tu vientre pregonero./ Y aún tengo más,/ tengo un sueño”.) Es una proclama. La percibo como un edicto de lo que habría de ser su poesía, del tema, fondo y sustento de la poesía que irá construyendo, paso a paso. Quince años y el peregrinaje inicia teniendo a los “Versos sencillos” de Martí, a la gloria de Antonio Machado y a la muerte de uno de sus íconos irrenunciables, Federico García Lorca, como motivos para levantar su poesía. Cuando cumple los dieciocho, la forma varía, el estilo se ensancha, pero el tema lo persigue, lo arropa, lo conduce. Es la conciencia de su conciencia. Su identidad. Una plenitud que sólo está lista para continuar su derrotero, no para abandonarse a otras cuitas, a otros desafíos. (“Se asombrará la tarde./ Tocaré tierra con mi cara de extraño/ peregrino./ Todo estará igual:/ el rosal, el recuerdo, mi mirada/ y mi anhelo de ayer./ Tendrá el cielo cadencia de ternuras/ Y tú,/ y tú/ ¡quién sabe si me habrás olvidado!”.)

El amor, la soledad, las ausencias, el mar, la muerte: todo lo que a los románticos les fue materia imprescindible de expresión y dominio, serán elementos constantes en la configuración de la poesía de Lebrón Saviñón. A su decir romántico, se le agregará uno propio: el trópico. Un fuego que delinea su peregrinaje, su camino, el fragor de sus canciones. Tiene ya veinticinco años y sigue en sus quince, creciendo. (“Bajo el álamo en flor te di mi beso./ Tú estabas como el canto de la tarde,/ iluminada y pálida y rendida./ Y temblamos los dos en el estanque”.) Es sorprendente, pero cuando tiene apenas diecisiete años, cuatro años antes de que surgiera La Poesía Sorprendida, Mariano Lebrón escribe el que, a mi juicio, es su poema más representativo y una de las piezas que forman parte del conjunto histórico de la poesía dominicana. Con “Me duelen estos hombres”, el poeta parece variar su identificación persistente con la escuela romántica. Empero, el dolor por la observación del drama social se une desde su clamor, al amor por los humildes, aquellos del “montón salidos” que poetizara Federico Bermúdez, otro de los poetas admirados por Lebrón Saviñón. (“Estos hombres me duelen. Vestidos de sudor/ comerán pan amargo y agrio como la vida,/ amasan la caricia del trigo y del amor/ y recogen la ofrenda de un trabajo perdido/ en el vientre fecundo del engaño y el dolor./ Pero ya están pegados a la tierra/ como su complemento […] Y por eso me duelen estos hombres […] me duelen en el alma,/ me duelen en el pecho su canto y su mirada”. Y he aquí uno de los trozos poéticos más emotivos y fundamentales de la poesía dominicana: “¡Ay! Esos hombres tristes, montón de piedra dura,/ (arteria de cantera formando su nervura),/ no saben de la dicha, no saben de la gloria. Me duelen en el alma, me duelen en la historia. […] Y en tanto que ellos sigan sin mañana ni sol,/ me seguirán doliendo, seguirá mi dolor.”)

El peregrino seguirá su camino. Y a los veintiún años –sigue siendo un adolescente- se produce un fenómeno que reseña la historia de nuestra literatura sin otorgarle la importancia que tuvo, en términos simbólicos y creativos, el hecho. Yo lo conté del siguiente modo, hace cuarenta y dos años, cuando salía de la adolescencia, en mi biografía de Domingo Moreno Jimenes. El poeta postumista me lo contó tal cual en su humilde morada del Barrio de Mejoramiento Social. Lo resumo: En 1943, Moreno Jimenes va a ser copartícipe de una experiencia poética muy singular. Se trata de un experimento lírico tridimensional, en el que tres voces actúan de forma conjunta, aunque con acento individual, pero siempre alternada y concurrente. Sus creadores –Mariano Lebrón Saviñón, Alberto Baeza Flores y el propio Moreno- le llamaron Los Triálogos. En Los Triálogos se intenta una poesía de tres caras, de tres posibilidades, según lo definiera el chileno Baeza Flores, donde se va a cuidar mucho la estética expositiva y se va a poner en juego la sensibilidad de los poetas actuantes, una especie de test valorativo del coeficiente creativo del poeta, quien para crear ha de meditar con una rapidez que quepa dentro de la sensibilidad propia de un creador original y trascendente. “Empezamos a caminar –dice Baeza- siempre hablando, como si no existiera el día del pan y de la necesidad. Transfigurados, nos transfiguraba también”, queriendo significar la acción influenciadora de Moreno. “Mariano Lebrón Saviñón –alto, vehemente, escuchador y discurseador. Moreno Jimenes, profético, sentencioso, brillante, augurador-. Yo, bastante hechizado por ese frenesí que iba a desembocar en Los Triálogos”.

El proceso creativo tan distintivo de Los Triálogos se desarrolló mientras los tres aedas –Moreno, Baeza y Lebrón- caminaban por la ciudad, haciendo sus paradas en lugares diversos, parques, sitios de expendio de frituras. Nunca cesaban de crear. Creaban, poesiaban, mientras conversaban de manera continua, sin detenerse, ni siquiera cuando saboreaban unos “fritos” de Villa Francisca o de la Avenida Mella.

Quizás aquella acción podría parecernos hoy extravagante y propia de ingenios cuya clarividencia estaba opacada y era reacia a un compromiso más formal con la literatura. Sin embargo, Los Triálogos no pueden ser comprendidos mejor como experiencia literaria si no se escudriñan las raíces del momento histórico que vivía el país para ese tiempo. Comenzaban a patentizarse las contradicciones del régimen trujillista. La ciudad era el espejo de una realidad que apenas iniciaba los balbuceos de su inacción creadora en el marco de las concepciones culturales, vistas estas como fuente libre de ataduras y vehículo potencial para el desarrollo intelectual. Al otro lado, el mundo estaba siendo víctima de los flagelos del nazismo y de la desgracia de la guerra. Vuelvo a citar a Baeza Flores: “El mundo nos golpeaba y en medio de ese ambiente epocal intenso, ensayábamos una poesía tridimensional como un testimonio humano, para afirmar lo humano, en nuestra medida. Para una fe de vida, rodeados de tanta muerte, que nos salpicaba, allí y acá…No era una evasión, era el inventario al borde de los abismos del infierno. Así nacieron Los Triálogos”. Sus protagonistas: tres poetas con distintas nervaduras y de edades desiguales: Moreno Jimenes, de 49 años; Baeza Flores, de 29; y Lebrón Saviñón, de apenas 21 años de edad.

No existen antecedentes de acciones poéticas similares que conozcamos. Se estaba creando pues una experiencia, se estaba escribiendo un expediente nuevo en la lírica hispanoamericana. Los poetas aprovechaban los parques en las horas nocturnas para resumir las acciones del día. Así surgieron los libros o cuadernos que contenían Los Triálogos. Citamos siempre a Baeza porque fue de los tres el que dejó constancia más detallada del suceso. Dice: “Se escribía de acuerdo al tema que surgía, que lo ponía un poco al azar, y luego hablábamos de manera bastante continua, espontánea, escribiendo muy rápidamente, en una continuidad sin tregua, para no perder el estado de gracia poética”.

Esta poesía triangular, experiencia colectiva de tres poetas al unísono, aunque conservando sus individualidades, se constituye sin pretenderlo sus creadores, en un acopio de vanguardismo en el contexto de la literatura hispanoamericana. Poesía a tres voces que fue un ensayo dimensionalmente poliestructural, un intento cuasi-aristotélico, insertado en las testas de imaginación indómita de poetas de tiempo completo que salen un buen día a la calle en medio de las gentes, atónitas e irreverentes, mecánicas y sojuzgadas, a crear, a expandir el pensamiento, a abrirle alas a la imaginación en el mejor sentido de la frase. Moreno Jimenes definió esta transfiguración callejera a su modo, quiero decir como el poeta auténtico que fue: “Los Triálogos: murieron tres hombres. Nacieron tres hombres. Dios no tuvo nada que decir y volvieron a renacer los innumerables hombres de la tierra”.

Fue otro escaño en el trajinar peregrino de Lebrón Saviñón, de quien dice Manuel Rueda que “además de su juventud se daban en él condiciones excepcionales de fervor y brillantez”. Los Triálogos fue un acto de poesía sorprendida, aunque Ramón Francisco afirma que, contrariamente a lo que Moreno, Baeza y Lebrón consideraban, “fue la poesía quien los sorprendió a los tres”. Mariano continúa su peregrinación poética y se integra al movimiento de La Poesía Sorprendida, el más relevante agrupamiento poético de nuestra historia literaria. Tiene aún 21 años. El movimiento nace en octubre de 1943 y Mariano había cumplido esa edad en agosto, o sea apenas dos meses antes. Rueda, apoyado en textos poéticos de Lebrón Saviñón y Manuel Valerio, afirma que los sorprendidos vivían “dentro de una realidad maravillosa, común a todos los del grupo, en una especie de Pentecostés donde a cada uno se repartió el fuego de la lengua unido a profundas experiencias comunitarias”.

Y así continuó el peregrino de la poesía en sus andares, junto a su canto, apegado al trópico y al amor (“Tu sol, trópico undoso, grita y canta/ y vibra como hermosa cabellera./ Aroma y canta y grita el sol, y aroma”). En su textualidad, surge el “trópico sin dolor”, el “trópico loco”, el “trópico enardecido”, las “luces del trópico”. Lo vislumbra de distintos modos, lo acoge y lo invoca con diferentes medidas. Clásico, neoclásico, romántico. Etiquetar sus formas es reducir su discurso poético, tan pleno, tan en sólida comunión con la palabra y la imagen. Será sin dudas todo lo que de su obra se dice, pero lo que importa es su andadura por una poesía que no rompió esquemas sino que los sostuvo. En Lebrón Saviñón, los dilemas clásicos del poema se mantuvieron incólumes. Los críticos, dice Rueda, se sorprendieron por “la frescura del tono”, y los profanos, por “el ropaje neoclásico”. (“Yo soy mi soledad/ y soy mi tarde./ Y soy la sensitiva despreciada,/ que se abre al sol y tímida se cierra”).

Nace como poeta en 1937 y llega a los sesenta con sus ademanes de amor, con su acento de olvido, con sus huecos tristes, con sus motivos de mar.  (“Nadie podrá lo que mi amor no pudo”). El romántico no cede. Ha peregrinado mucho para volver siempre a su punto de partida (“Yo volveré una tarde a tu primera estancia,/ mujer, junto a tu sueño de olvido en desespero./ Veré tu hondo martirio en arco de esperanza./ Yo volveré una noche hablando a tu recuerdo”). Toda su visión, sus cantos, sus paisajes de sombras, latieron fundamentalmente en los cuarenta. Su mejor obra está allí, en ese decenio. Arribará a los sesenta y continuará su peregrinaje poético hasta la entrada del milenio, a pesar de ser un poeta de escasos libros. Y siempre será el amor el motivo que impulsará su numen. (“Mujer, déjame solo hasta el milagro triste de tu mirada fría./ Mujer, déjame triste en soledad de musgo/ melancólico y solo con mi vida/ hasta el cielo imponente de tus cruces”).

He ahí la obra del último de los  poetas románticos dominicanos. “Apertrechado de Bécquer y Machado, de Lorca y Fabio Fiallo”, asegura Bruno Rosario Candelier. Un poeta en quien se notaba el hálito de un Miguel Hernández y de un Rafael Alberti, en la consideración de Manuel Rueda. Diógenes Céspedes ve a Bécquer también influyendo en su poética, pero por igual al último poeta del romanticismo alemán, Heinrich Heine. Lo que importa resaltar: vivió bajo el fuego peregrino de su trajinar poético sin abandonar nunca sus coordenadas sentimentales y sus resonancias románticas. Desde el quinceañero que en 1937 inicia su camino en la poesía, hasta el poeta asentado y firme que arriba al año dos mil con sus mismas inquietudes y sus persistentes oleadas de amor. El paso del hombre que establece en 1956, a sus treinta y cuatro años de edad, su ideario poético, cuando advierte en “Elegía absurda”: “Tengo necesidad de mi alegría./ Tengo necesidad de mi dolor”. Y vuelve a repetirlo, como si necesitara confirmarse en su atuendo de querencias y aflicción, en 1968, cuando ya tiene 46 años: “Yo tengo mi dolor. Lo acuno ansioso/ en el rescoldo de mi amor: su nido..” Y en 1983, cuando ya cumple 61 años, proclama sin ambages: “Vuelvo a ser ruiseñor nostálgico de auroras,/ vuelvo a la lluvia alegre, a la canción del pino./ Aunque es de escarcha y nieve mi nostalgia/ he vuelto al primer trino”. Y seguirá gravitando en sus contingencias, en su tiempo de amor sin vencimiento, en sus canciones de irradiaciones, alientos, anhelos, soledades, estremecimientos y quejumbres de inconmovible pasión.

Manuel Rueda lo advirtió: sus “temas y estilos permanecen inalterables, únicos y compactos en su fluidez”.  Y lo vio como “el poeta del amor, de las imposibles realidades del amor”. Bruno Rosario Candelier lo observó “fiel a su estética original”, en cuya poesía se refleja “un sacudimiento emocional estremeciente con una gracia poética canalizada en la expresión cálida y límpida, ardorosa y cordial”.

Yo lo veo ahora mismo, con su voz tronante y su verbo sonoro, su palabra solemne y su trino poético, vivo, vívido, en las horas en que llegaba con su estatura humana e intelectual a las aulas de la universidad, donde fui su alumno de Historia de la Cultura y de Historia de la Literatura Dominicana. Era una fiesta escucharlo. Sabíamos algunos que ya el tiempo de su esquema literario estaba haciendo mutis, pero nos entregábamos solícitos a su palabra y a sus gestos y a sus hendiduras, aquellas que nos mostraron un camino y unas formas y una hechura para entender las letras y las altas dimensiones de la cultura y sus variados caminos. Sus cátedras figuran entre los grandes momentos de nuestra vida, como una herencia impoluta, como una huella que no la borra el tiempo ni las modas ni las argucias y vaivenes de la modernidad líquida. Con toda seguridad, ha de ser cierto lo que sentenció en su poema “A uno de tantos”: “¡nunca se muere una canción!”.

Bibliografía

Los humildes, Federico Bermúdez; Estudio: Joaquín Balaguer; UCMM, 1968; 110 págs.

Tiempo en la tierra, Mariano Lebrón Saviñón; Prólogo: Manuel Rueda; Editora Corripio, 1982; 240 págs.

Los Triálogos, Poesía a tres voces, Domingo Moreno Jimenes, Alberto Baeza Flores, Mariano Lebrón Saviñón; Editora  Mediabyte, 2003; 83 págs.

La Poesía Dominicana en el Siglo XX, Alberto Baeza Flores; Prólogo: Héctor Incháustegui Cabral; UCMM, 1976; 671 págs.

Domingo Moreno Jimenes, Biografía de un poeta, José Rafael Lantigua; 5ta edición, Editora Búho, 2006; 234 págs.

Vuelta al ayer, poemas, Mariano Lebrón Saviñón; Ediciones El Pez Rojo, 1997; 85 págs.

Bajo la cruz del sueño, Mariano Lebrón Saviñón; Biblioteca Nacional, 2002; 45 págs.

Desde un prado luminoso, poesía completa, Mariano Lebrón Saviñón; Ediciones de Cultura, 2011; 412 págs.

Poemas de amor de Mariano Lebrón Saviñón; Compilador: Julio Jaime Julia; Editora El Siglo, 2011; 60 págs.

Infinitestética; El tercer libro de Los Triálogos; Domingo Moreno Jimenes, Alberto Baeza Flores, Mariano Lebrón Saviñón; Ediciones de La Poesía Sorprendida; Librería Dominicana, 1943; s.n.p.

Antología poética, Heinrich Heine; edición bilingüe; Introducción: Berit Balzer; Ediciones de la Torre, 1995; 238 págs.


José Rafael Lantigua es miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua. Ocupa el sillón A que perteneciera al fundador de esta corporación, Mons. Adolfo Alejandro Nouel, Arzobispo de Santo Domingo.

 

Palabras del autor Odalís G. Pérez en el coloquio sobre su obra

Por Odalís G. Pérez

   No es habitual que alguien tenga la cortesía de invitarme a este tipo de coloquio, debido precisamente a esa supuesta “oscuridad” de mi obra y de la que se ha hablado aquí. Mi lengua-lenguaje y el idiolecto que he construido hasta hoy han provocado muchas reacciones al respecto.

La exégesis literaria que han llevado a cabo la poeta y comunicadora Camelia Michel y el Dr. Bruno Rosario Candelier sobre mi obra poética se explica mediante un concepto que es el que, según ellos, a mí me cualifica, el de poeta hermético proveniente de la tradición hermética. Todo esto por lo que se llama el cauce poético y que en mi caso tiende a vincular esa tradición con aspectos que son místicos, esotéricos y metafísicos. Pero esa dimensión poética se hace legible en mi obra, desde mis inicios. Algo de biografía poética hay en lo que se ha escuchado y leído hoy.

Voy a empezar con la apreciación de la colega Camelia Michel. Entiendo que su interpretación se debe a un intuitivo modo de penetrar en estructuras y regiones complejas que adquieren valor comprensivo por ser ella poeta y ha podido entrar en un proceso de hermeneusis para destejer el texto que favorece lo que se llama una intencionalidad interpretativa para enfrentarse con el logos plural, que es el hueso del poema en el caso en el que ella lo expresó, a propósito de mi poemario Tímpano terrestre. Solamente el título dice que eso que el mismo se intuye y constituye desde la “escucha poética”. Realmente el poema se vuelve fuerza sonora, energía verbal y, al mismo tiempo, logos confluyente y eje rítmico. Cosa que ella captó. Incluso debo decir que estoy extrañado porque yo no conocía, en su caso, más que la faceta de comunicadora y poeta; conocía solo la poesía a la cual yo me había acercado, a propósito de su primer libro. Por eso puedo entender que una comunicadora, que también lectora de poesía pueda entender y referirse a ese tramo de mi poesía que como ya he dicho, no es habitual que la crítica literaria dominicana la perciba como tal.

En efecto, Michel no le hizo caso a lo de mi oscuridad, a eso de que nadie me entiende y entró en ese logos, océano poético y que conforma los mundos de mi obra poética. Lo que caracteriza mi poesía es aquello que parece surgir de una lengua poética antigua, profética, mística y originaria para poder interpretar sin ningún tipo de obstáculo, según pude escuchar, el texto como tejido y fluido verbal. Así como pensaban los griegos y latinos,la literatura como sierpe y cauce, la poeta me ha puesto también en una escena de huellas, ante fantasmas,demonios y una serie de cosas, entidades e imágenes que realmente yo me las quito de encima para no volverlas a ver. Pero entonces ella remueve ese espacio interior y convierte su lectura en una escena del lenguaje. En el poema y su lectura podemos comprender los niveles de productividad expresiva mediante el lenguaje poético.

Todo este proceso me estimula aún más para transitar en ese tipo de mundo posible, pues lo que he publicado hasta ahora no es ni la más mínima parte de lo que he escrito hasta hoy. Tengo más de treinta libros inéditos que no he podido publicar y no sé si los pueda publicar. Algunos están terminados desde la década de los 90 y otros los he escrito en los últimos diez años. He pasado, a duras penas, de sujeto análogo a digital, pero aun así siento la necesidad de escribir a mano. Hasta ahora he tenido una batería de colaboradores que me han ayudado a digitalizar mis libros de ensayo y de poesía. Voy más allá del simple escribir. La velocidad del pensamiento no se puede escribir como lo hago: a mano. Pues aunque yo sepa digitalizar, utilizo el recurso de la “manuescritura”. Entonces, pensar el poema implica una operación compleja, una tensión de significados que se produce entre pensamiento, intuición, lenguaje y escritura.

Aquí mismo en este salón, tengo una amiga a quien he tenido que “castigar” con el trabajo de digitalización: Carolina Lerebours. Carolina es profesora de la UNPHU, y sin ningún tipo de excusa ha colaborado conmigo por mucho tiempo y ha trabajado con algunos de mis libros. Le agradezco mucho su gentileza. No todo el mundo puede digitalizar ese tipo de texto. No puede, porque eso es un asunto que, como señalaba el Dr. Bruno Rosario Candelier, tiene que ver con el “secretismo” de la creación literaria y artística. Es por eso que  a mí no se me escoge en algunas antologías. Voy a concursos y regularmente “pierdo”, pues el jurado dice no entender mis textos poéticos o en prosa. Y están escritos en un español impecable, pero los llamados miembros del jurado no “entienden”.

Entonces yo tampoco los acuso porque eso tiene su “temperamento”, y yo no sé de dónde surge la dificultad logosófica y logográfica. Desde que me educaba con los padres jesuitas en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal, las clases de matemáticas, química y física no me interesaban mucho. Llegué hasta el primero de bachillerato donde había que decidirse por mecánica general, agronomía o electrónica, y yo no quería estudiar nada de eso. Entonces tuve que “quemarme” en el instituto para que me expulsaran de allí e irme al liceo de San Cristóbal, mi ciudad natal a concluir mi Bachillerato en Filosofía y Letras, que era mi entrada a las humanidades. Tuve que dar latín, literatura, filosofía, apologética, todo lo que se daba en el llamado bachillerato “para los vagos”, por lo cual la reprimenda de mis padres fue ejemplar. Tuve que salir, por un tiempo de mi casa, pues mi padre estaba incómodo por yo tomar tal decisión.

Ustedes saben que el Instituto Politécnico Loyola era un centro al que se entraba con muchos requisitos y yo me formé allí desde la primaria. Pero en mi rebelión, yo no quería esa tekné que ellos practicaban, sino más bien otra tekné poética. En aquel tiempo visitaba la biblioteca del instituto y empecé a leer y descubrir textos literarios de importancia y cuando los demás compañeros de aula  estaban enredados con el álgebra, la trigonometría, la física, yo no me sentía vinculado a esas disciplinas académicas.

Sin embargo, le agradezco a ese instituto que tenía una biblioteca dotada y muy importante donde yo podía leer la Colección Pensamiento Dominicano que dirigía don Julio D. Postigo, y que por aquel entonces la pude leer completa. Luego de aquella experiencia, me la arreglaba para tomar el autobús de la UASD, de manera gratuita y dirigirme a la universidad estatal para visitar su biblioteca, principalmente la sala de autores dominicanos, y buscar los libros de los poetas que allí estaban,  y que yo no los había leído. Leí casi todo lo que había allí entre tercero y cuarto de bachillerato.

No era que me obligaba alguien; yo quería hacer eso. Me escapaba, porque en mi casa eran bastante rígidos con la educación y tenía que llegar a una hora determinada. Yo venía a la biblioteca de la UASD a leer y debía tomar la guagua de regreso que me llevara de nuevo a San Cristóbal antes de la seis de la tarde, porque si me pasaba de esa hora tendría un castigo, pues en mi casa se castigaba hasta los 18 años. En una ocasión sucedió lo inesperado y ya no pude volver a la biblioteca de la UASD, pero me alegraba al pensar que leí muchas obras dominicanas de gran valor.

Quiero realmente agradecer este encuentro porque, repito, no es frecuente que a mí se me invite a de manera especial a conversar sobre mi vida-obra. Soy sincero. No estoy hablando con poses y todo el que me conoce sabe que yo no simulo.

Les quiero decir que tengo un proyecto poético terminado, titulado Hermes caribeño, que escribí hace unos años en Puerto Rico. Lo inicié estando allí de visita. Y de estancia en estancia escribí todo el libro. No lo he puesto a concursar, pues estoy negado a participar en concursos, pues desde que ven el tipo de escrito, aunque sea con seudónimo, piensan: “Ese es Odalís” y me “serruchan”. Pero sigo escribiendo textos poéticos. El estilo mío es, como dice el doctor Rosario Candelier, singular, genuino. Desde que aparece un grecismo o un latinismo o alguna expresión que “suene” a esas lenguas, se me quiere identificar con dichos cauces. Además de la tesitura del discurso, el ritmo del poema, el estilo pitagórico, parmenídeo y otras cardinales textuales que supuestamente se encuentran en los ejes del poema, se asocia la influencia a mi mentalidad creadora.

Como les digo, esto es una apertura que está en mí, no puedo separarme de ella y por eso les comento que esos libros que tengo terminados los voy a publicar quién sabe cuándo, pero los tengo terminados y buscaré la forma de editarlos. Planetario, que es mi más reciente obra, se publicó en 2015, es un homenaje al poeta y visionario alemán Jakob Boehme, quien escribió una obra total (que incidió mucho en mi creación poética), titulada Mysterium magnum, reveladora, pues para mí la poesía es mística, misterio, secreto, lenguaje, idioma de mundo y como autor tuve que leerlo en base a lo que se llama idioma originario. Ese protoidioma al que se refería el doctor Rosario Candelier, orienta cierto tipo de creación verbal tardomoderna.

Ese protoidioma es lo que yo he tratado de encauzar. Yo no tenía esa palabra, ni tampoco tenía la palabra Ursprache, esa lengua originaria o verdad (Wahrheit, como dicen Goethe y los poetas alemanes; sin embargo, todo ese recorrido ilumina lo que se llama el dichtung originario. Entonces cuando uno habla de la tradición poética homérica, por ejemplo, se piensa originalmente en esos filosofemas, en el polilogos, todo ese tipo de trasiego que va incluso desde esa poesía pindárica que uno conoce, por ejemplo, el principio que narra el poeta Píndaro, en Los trabajos y los días. Son los días de la creación. Todo eso narra un comienzo del mundo, un génesis de la Hélade. Todo eso puede enunciar un Universo barroco o neobarroco. Yo no me inscribo en repeticiones de algunos poetas nuestros, imitadores de José Lezama Lima, César Vallejo, Octavio Paz, Jorge Luis Borges y otros que han constituido tendencias a nivel hispanoamericano. No. Los he leído a todos en ediciones especiales; los leo siempre. Pero no es para dejarme fecundar fácilmente. Soy más rebelde e insurgente en este sentido. Por eso destruyo los ídolos que pueda tener, pero por un asunto de vocación, no por un asunto de poder o deber.

   No quiero, no deseo inscribirme en ningún movimiento o escuela, pues sé que todos, al fin y al cabo mitifican lo que es efímero de una u otra manera. Sin embargo, creo en la eternidad de la poesía y en ese Hermes caribeño, que voy a darle cuerpo editorial para publicarlo. Ese Hermes está ligado a la interpretación de las raíces, imágenes míticas y cuerpos de resurrección caribeños. Más de 500 páginas, un solo poema que aspira a ser un opus magnum, y lo voy a publicar, pues ese libro quiere ser una escritura confluyente antes de que mi cuerpo desaparezca o anochezca.

   Señores, no voy a hablar más, porque Camelia Michel y Bruno Rosario Candelier con su exégesis y hermenéutica de mi poesía me sorprendieron. No lo esperaba. Sin embargo, hay sorpresas significativas como la de Camelia Michel y la del doctor Bruno Rosario Candelier, que se enfrentan a todo lo difícil que de la creación es estimulante. Eso me pareció la exégesis poética de ambos. Dicha travesía se aparta de lo que son los lugares comunes de la interpretación, en este caso, cuando se está hablando de lenguajes de creación verbal que realmente ambos destacaron en la lectura de esta noche.

   Así que muchas gracias a la Academia Dominicana de la Lengua, que me invitó esta vez, no como un miembro de número para discutir asuntos filológicos, sino como poeta. Y que de alguna u otra manera tiene su valor porque se ha hecho ante un público de especialistas y lectores.

   Aquí hay personas que tienen doctorados y que trabajan conmigo en el Doctorado en Lingüística y Estudios del Español. Pero también hay personas que, como ese italocanadiense que se llama Giovanni Di Pietro, se ha especializado en leer todo lo que es la literatura dominicana y está aquí con una paciencia asombrosa.

   Muchas gracias de nuevo a todos y en especial a la Academia Dominicana de la Lengua en la persona de su director, Dr. Bruno Rosario Candelier.

 

Odalís Pérez Nina

Ciclo “Poetas de la Academia”

Protoidioma de la creación, tradición hermética y verdad profunda en la poesía de Odalís Pérez

Por Bruno Rosario Candelier

“Sospecha mi palabra

que aquí los espíritus asedian la palabra”.

(Odalís G. Pérez, Papeles del Eterno, p. 15)

 

Fundamento creador de una lírica metafísica

 El  reconocido académico, profesor y escritor dominicano Odalís Pérez Nina (1), poetade genuina estirpe, aplica en su poesía la clave esencial de la creación poética y, como se trata de una poesía escrita a la luz de la Modernidad que le da una apariencia enigmática, oscura y compleja, hace que algunos lectores no se sientan atraídos por ese tipo de creación, y la mayoría no la entienden, pero esos aspectos extraliterarios no enfocan el manejo de la sustancia estética y espiritual de su creación, puesto que obvian los atributos fundamentales de la genuina obra de poesía.

Odalís Pérez, como estudioso y cultor  de nuestras letras, ha sido prologuista de varios poemarios porque conoce el lenguaje de la poesía; ha sido presentador de obras pictóricas porque entiende el lenguaje del arte; ha sidoponente de temas lingüísticos y literarios porque tiene formación filológica. Y escribe obras de poesía, ficción y ensayo porque tiene intuición creadora y aplica el lenguaje de la creación poética.

Asombrado ante lo desconocido, el sujeto visionario de esta obra poética responde a la vocación de atrapar, mediante el aletazo del misterio, el sentido de lo Eterno en su visión apocalíptica, metafísica y simbólica.La poesía tiene un singular privilegio en comparación con los restantes géneros literarios por el hecho de queel creador de una obra poética suele acceder a una dimensión de la realidad vedada a la mayoría de la gente. Se trata de la percepción y la valoración de una parcela de la realidad y de una creación literaria peculiar y luminosa y, en consecuencia, los creadores de poesía tienen singulares condiciones intelectuales, estéticas y espirituales desde la conformación neuronal de su cerebro dispuesta para asumir la vertiente inédita de la realidad.

Del estudio sobre la poesía de Odalís Pérez puedo inferir que nuestro poeta tiene desarrollada la conformación cerebral que hace posible la creación de poesía justamente para darnos esa visión trascendente de la realidad. Nuestro poeta ha publicado siete libros de poesía y en todos refleja la condición singular, única, exclusiva y enaltecedora que distingue la sensibilidad y la conciencia de los poetas.

Desde antiguo se valora la creación poética como el género de creación más relevante y singular, justamente porque en virtud del Logos de la conciencia disponemos del poder de creación y de interpretación mediante el concurso de esa dotación espiritual de la conciencia. Gracias al Logos podemos reflexionar, intuir y crear, y el poder creativo de la intuición distingue de un modo especial al creador de poesía, arte y ciencia.Los literatos y pensadores tienen a su alcance la misma realidad, la misma lengua, los mismos recursos de creación, pero ambos tienen una mirada diferente porque piensan de una manera diferente.

Mientras el pensador piensa en conceptos, el poeta piensa en imágenes y, en tal virtud, observa y contempla la realidad con una disposición psíquica diferente a como la contemplan y la observan los demás escritores y usuarios de la lengua, porque los poetas pueden auscultarse en primer lugar a sí mismos y tienen la capacidad para crear, desde el fuero de su conciencia,una nueva realidad estética, metafísica y simbólica, así como expresar lo que viven en su mundo interior y lo que perciben de la realidad con una riqueza centrada en la percepción de manifestaciones y verdades de la realidad cósmica, aspectos sobrenaturales que solo los poetas perciben en función del singular talento de percepción y del uso peculiar del lenguaje de la poesía, porque para ser poeta no basta sentir.

Los poetas expresan lo que sienten de una manera diferente al común de los hablantes porque suelen percibir y expresar la dimensión inédita de fenómenos y cosas, con la vertiente profunda, esencial y trascendente de la misma realidad, y entonces pueden testimoniar una dimensión singular de la experiencia humana, como es la experiencia estética, la experiencia metafísica y la experiencia mística, además de la expresión de una experiencia cardinal con verdades profundas que sacuden su sensibilidad y su conciencia en virtud de un suceso extraordinario que conmueve lo más íntimo del ser humano y eso solo lo pueden expresar los poetas en el arte de la creación poética.

Quiero subrayaren esta presentación la condición poética de Odalís Pérez, porque como filólogo ycrítico literario que es, ha dado la talla respecto al conocimiento del lenguaje y la literatura con una probada capacidad exegética; pero además Odalís Pérezse distingue porque sabe asumir el lenguaje de la poesía y plasmarlo como lo establecen las leyes de la creación poética, por lo cual proclamo que Odalís Pérez conoce y formaliza los tres grandes atributos de la creación poética de una manera ejemplar.

Al margen de la personalidad del autor, más allá de su ideología literaria y por encima de su talante personal, Odalís Pérez tiene cabal dominiodel don de la creación poética, como lo evidenciansus poemarios. La dimensión estética, metafísica y simbólica de su lírica está fundada en las coordenadas esenciales de la creación poética, según han sido establecidas por las reflexiones teoréticas del análisis literario, como son:

 

  1. Protoidioma de la creación poética, con las voces y las imágenes que aplican las leyes del arte literario.
  2. Tradición hermética de unametafísica simbólica, con una concepción espiritual desde la dimensión sutil de la trascendencia.
  3. Creación poética fincada en verdades profundas, índice y cauce de una obra de alto fundamento intuitivo y arquetípico.

El protoidioma de la creación poética en el arte de la palabra

 La primera señal de que la creación poética de Odalís Pérez es genuina se funda enel hecho de que su lengua plasma el protoidioma de la creación. Los genuinos poetas usan, aunque de una manera inconsciente, las voces del lenguaje especializado de la poesía, ya que aplican el protoidioma de la creación, y ese protoidioma implica el uso de determinados vocablos que identifican a la genuina poesía de la falsa poesía, lo que se puede comprobar en la obra de los grandes poetas de cualquier lengua y cultura. En nuestro país pocos creadores de poesía hacen uso del lenguaje del protoidioma como lo hace Odalís Pérez, con una aplicación ejemplar en el uso impecable de dicho lenguaje, acierto luminoso del autor de creación poética, y ese dato hay que subrayarlo para ponderar la calidad de una creación poética.

Odalís Pérez ha publicado ocho libros de poesía y en todos aplica con rigor ese atributo esencial del arte de la creación poética, criterio fundamental para identificar si un creador tiene la categoría de poeta. Digo esto porque a veces se publican libros de poesía que son una simple expresión belleza y sentimientos, pero no logran plasmar la esencia de la creación poética, porque no tienen en sus células cerebrales la conformación psicogenética pertinente para sentir y expresar la esenciade la poesía.La creación poética es el más alto nivel de creatividad humana y, en tal virtud, es la expresión más profunda y luminosa de la conciencia estética y espiritual, dimensión intuitiva y trascendente que un usuario de la lenguapuede asumir y testimoniar.

Los poetas que aplican el protoidioma de la poesía, aunque no sean los mejores autores a la luz de la estética establecida, suelen ser genuinos y auténticos creadores de poesía y ficción.Si se le pone atención al lenguaje de la poesía identificado con el nombre de protoidioma de la creación (2), el lector podrá comprobar que Odalís Pérez aplica ese protocolo de la creación en sus poemas.El ejemplo para verificar ese primer atributo cifrado en el protoidioma de la creación aparece en su libro Habitácula.Veamos la aplicación de los susodichos rasgos poéticos en Odalís Pérez:

  1. Mediante el protoidioma de la creación poética, este poeta dominicano combina la fuerza gravitacional de los elementos con el impacto de la energía cósmica a través de una singular conexión espiritual que impregna su sensibilidad y su conciencia,a la que aúna la angustia personal del poeta, que convierte en acicate de su creación, sumada a la angustia del proceso creador, como se aprecia en “Sobre la magia”, de Habitácula (3):

 

Acto terrestre

obstinación del nacimiento

te observas    deseas los poderes

adviertes la ruina  la piedra y el castigo

el rito

invocación que se hace llama  tortuga y caracol

ventosa que atrae geometrías minúsculas

palabra desintegradora

el ojo es el testigo de ocultas decisiones

que al final entierran

todo el elemento sanguíneo nocturno

La magia crea el mar que es sol y tierra

sacude todo en su vasta extensión

(OPérezHabitácula31)

  1. El poeta funda su creación poética en la concepción del ordenamiento del Universo, fuero, crisol y canal de cuanto existe, que asume como la apelación de su vocación poética, según se puede apreciar en Habitácula:

Dame una razón para que el párpado

antiguo y débil

de esta noche se cierre y nos arrope

nos traiga hacia su centro

que indudablemente está en ti

Eterno aliento de un orden

que me lanza a tu encuentro

a los días en que tu ausencia me derriba

me recoge como un vástago

me señala y me quita de encima elnúmero

ese metal que tacha el espacio primitivo de esta muerte

Dame una razón   el nombre o la letra

la dimensión o el astro en que te vivo  

(OPérezHabitácula11)

 

  1. Odalís Pérez asume la palabra como una emanación del Eterno, con la concepción de que el Verbo se manifiesta en una concreción sensible y un fenómeno suprasensible:

Se cifra la luz que aglutinatu estatura

condición de materia y cruz

ave cristal

Se siente aquel día en que el mundo

se vio cifrado en ti

mezcla de número y paisaje

Se siente entonces que en verdad

el Verbo era Dios

por ti hablan las cosas

la llama y el signo

todo se cifra

estalla

(OPérezHabitácula26)

  1. Canaliza nuestro poeta la huella de una sabiduría de una antigua memoria que para los pensadores presocráticos, según los contemplativos pitagóricos, se centraba en el número, cifra y cauce de lo Eterno, como se infiere del poema “Poesía y ceremonia”:

Los elementos atan tu garganta al vuelo

el minuto se rompe en el borde

en el imán que aprisiona

sepultay aniquila el rostro

la dentadura rota envejecida

eternizada en el culto geométrico del número

círculo y materia

sexo y fantasía

olor de la mañana

La luz interior recorre tus caminos

el ojo es solo éxtasis

contemplación y presencia necesaria

en su ascensión

Huella y letargo

himno nocturno

raíces que aguardan siglosen nuestra superficie

 (OPérezHabitácula53)

  1. Para este poeta dominicano, todo es centro y acopio de su mirada, medio de la sustancia de su creación, desde el ojo que ausculta la realidad, mirándose a sí mismo o mirando el fluir de las cosas, como la misma piedra de la que infiere una interpretación simbólica de lo viviente, según revela en Planetario (4), que canaliza con las voces pautadas por el protoidioma de la poesía:

Piedra negra

piedra blanca

piedra del misterio

nave sin rumores

cárcel de la especie

y otra vez el hueco

cercanía del abismo.

(OPérezPlanetario136)

 

La tradición hermética de una visión metafísica

 Hay una segunda característica, atributo fundamental de los genuinos creadores de poesía y ficción, que entraña una faceta vinculada a la concepción metafísica de lo viviente, en alusión a la tradición hermética que subyace en las grandes creaciones poéticas de nuestra lengua, como lo evidencia la obra de valiosos poetas de Hispanoamérica y Europa. Ese nivel de creación de una vertiente profunda,  metafísica y simbólica, está presente en la poesía del dominicano Odalís Pérez.

He hablado de losgenuinos creadores, porque algunos autores asumen la palabra con la intención de hacer poesía sin tener el don de la creación poética. Esa excelsa dotación es una gracia singular y peculiar que tienen los creadores auténticos. Hay obras literarias que no reflejan el ángel de la poesía porque esa singular virtud no se anida en todos los que asumen la palabra con un objetivo estético, ni tampoco se aprende con lectura, estudios o imitaciones de la obra ajena, sino que aflora cuando un autor tiene esa peculiar disposición de la sensibilidad y la conciencia para percibir esa dimensión profunda, que permite captar la clave del secreto que las cosas tienen,virtud que solo poseen los genuinos creadores de poesía y ficción ya que tienen el poder de auscultar en la vertiente secreta y entrañable de la dimensión mitopoética, metafísica y mística que sugieren las cosas y que abordan las grandes creadores, como lo perciben los poetas, iluminados y contemplativos. Los poetas perciben facetas que solo ellos capturan cuando atrapan las señales metafísicas de la realidad mediante el lenguaje de las imágenes y los símbolos, cuyos sentidos a veces los propios poetas desconocen, aunque saben canalizar en su creación. Ellos son meros amanuenses de un mensaje poético, intermediarios de un lenguaje portador de verdades profundas, que encauzan mediante la formalización de unas señales y unos mensajes procedentes de la cantera espiritual del subconsciente colectivo ode la sabiduría acumulada de la inmensa cantera infinita, fuero de un secreto saber que los antiguos griegos llamaban Numen, palabra con la cual daban a entender que hay un legado, una memoria, un registro de verdades de muy antiguas esencias y que solo los poetas tienen el privilegio o la virtud de atrapar, formalizar y expresar con el lenguaje de la poesía.¿Saben ustedes cuál ese lenguaje?Aludo al lenguaje de las imágenes y de los símbolos, que se hacen más enigmáticos cuando son imágenes y símbolos arquetípicos. Ese lenguaje de la poesía modernaesdifícil de entender, y sucede que la mayoría de los lectores desconocen el lenguaje de la poesía por lo cual no pueden aprovechar el más revelador género literario ya que desconocen el lenguaje que canaliza el sentido de la poesía, que es un lenguaje complicado por el caudal de imágenes y símbolos arquetípicos(el lenguaje de la poesía tradicional tiene imágenes simples y comprensibles, ya que los poetas le cantaban a la realidad sensorial que el lector capta y entiende), por lo cual los poetas modernos se han quedado sin lectores, porque usan ese lenguaje complejo, simbólico y profundo. Por eso hay pocos lectores de poesía, a pesar de que la poesía es el género literario más profundo y luminoso porque penetra en esa dimensión esencial, interna y mística de la realidad material y de la propia conciencia.

Odalís Pérez ha captado y entendido el sentido de esa tradición hermética porque en virtud de su dotación poética posee las condiciones intelectuales, estéticas y espirituales para crear poesía, como lo ha demostrado en sus creaciones poéticas.Conforme unafecunda, luminosa y secreta tradición hermética en la que subyace la huella de una profunda concepción metafísica, en la obra poética de Odalís Pérez pervive, subyace y fluye esa onda trascendente de alta estirpe literaria, como ocurre en la obra de los grandes creadores poéticos de Europa y América. En la obra de nuestro poeta esa tradición hermética se manifiesta en los siguientes términos:

  1. Presenta una visión integrada de lo Uno en lo múltiple, según expresa en “Signos”, del poemario La pirámide en el hombro de Dios (5), en la que enfoca la tradición hermética de la visión metafísica subyacente en los grandes poetas de nuestra lengua:

Ese orgasmo con botas y pantalón de militar

Escarabajo que nutre muros

columnas y visiones

paradoja viril y pedregosa

humor hediondo

letra sola

irremediablemente abandonada

de mirada oblicua y tumefacta

Humus residuo

difracción menor del hombre

Existe

Tu pensamiento se cumple en la visión del sueño

Todo se aproximase une   se acerca

El tiempo se resbala de las hojas de un libro

El ojo es el mismo

observala orgía

secreta danza del cuerpo

La nave en que habitamos hace tiempo

es una cifra abierta

incandescente y dura

poblada de visión y éxtasis

abre su puerta

penetra el sueño

lo vistelo acomodalo coloca

y lo acepta para siempre.

(OPérezPirámide29)

  1. Cree el poeta sureño que somos la proyección de un pasado cósmico oculto que asume yrevela el caudal de conocimientos y actitudes del inconsciente colectivo que nuestro consciente personal intenta vivificar atizando la eternidad que nos contiene:

Hemos recorrido juntos muchas tierras

personalmente somos restos

pasos

perennidad cifrada cabalmente

muchas cosas se me hunden

muy adentro hasta tocar el sol

la pregunta    estas calles

alguna luz que no podemos recordar

existen sin embargo

El tiempo nos ciega en una eternidad de islas

trayectoria en que la mano arroja nuestros

nombres de todos los lugares

  (OPérezPirámide40)

  1. Estima este poeta que en nuestra condición humana, biológica y espiritual, fraguada con los elementos naturales de nuestro cuerpo, hay una dimensión eterna que subyace en nuestra íntima urdimbre,índice de la tradición hermética de una visión metafísica subyacente en los grandes poetas de nuestra lengua, que en la lírica de nuestro poeta se aprecia en “El agua de sueño”:

El agua de sueño y tú revelan tiempo y agua

recojo del espejo el ojo que te invade

la voz

la concha y el dibujo

la piel y tu eterna dimensión

Arco      punto

mirada silencio

sol    mar

espejo

Te repites arco punto fulgor del ala

quietud atada al elemento que te crea

(OPérezPirámide43)

  1. El poeta concibe la palabra como fuero y cauce de la iluminación de lo viviente, fuente de imágenes y conceptos de fenómenos y cosas, fulgor del sentido, según concibe y revela en su poema “Permanencia del arrojo”:

La mano hizo un esfuerzo

se hizo extensapenetrante

inmensaviscosa y esencial

tocó la claridad

Entonces vino la palabra y cubrió su espacio

de silencio y biografía

Quisiste hablar y vacilaste

llovió mucho

Era necesario resistir el empuje

ese resorte que transforma

el retorno en cataclismo

Las fuerzas no pudieron converger

la mano hizo el esfuerzo esta vez más violento

De ella salieron imágenes y especies

caían en el vientre de la tierra estrellas perdidas

Era importante conocer aquel sueño

aquella pesadilla donde todos quedamos atónitos

(OPérezPirámide63)

   10.En virtud de su condición poética, Odalís Pérez piensa en imágenes y concibe símbolos que configuran un ámbito de lo sensorial, lo imaginario y lo real trascendente, que la palabra poética formaliza en su módulo expresivo en busca dela belleza y el sentido. En el poemario inspirado en la realidad histórica dominicana, Duarte romántico (6), nuestro poeta canta lo que su sensibilidad le dicta a la luz del ideario nacionalista y patriótico del patricio dominicano:

En ausencia mi luna

es un canto agorero

mis ojos no sangran

la clave es la nada

no hay tiempo que calle

mi tosca guitarra

cuerpos en la noche

tierra de sepulcros

cuerpos solidarios

manos descubiertas

y vacío el ojo    frente solitaria

mi lamento es de sombra

es de vida de muerte necesaria.

(OPérezDuarte57).

 

Creación metafísica y simbólica fincada en verdades profundas

La poesía es un producto literario fraguado por la sensibilidad estética y espiritual de su creador.Se trata de una creación en la que el poeta comunica una verdad profunda (verdad poética, verdad radical o verdad primordial) con el lenguaje de la poesía a la luz de una creación estética, metafísica y simbólica.

Hay una honda y luminosa corriente intuitiva en la tradición literaria de una alta prosapia exegética (Heráclito, Platón, Leonardo da Vinci, Johann Wolfgang von Goethe, José Ortega y Gasset, Fredo Arias de la Canal), fundada en la concepción de que la gran poesía asume y despliega, mediante los símbolos arquetípicos, una verdad profunda, deíctica de mensajes de muy antiguas esencias provenientes de la cantera del inconsciente colectivo, de la sabiduría espiritual de la cantera cósmica o de la fuente original de la Divinidad.

Esta tercera vertiente de la poesía de Odalís Pérezconfirma que su obra es la creación de un genuino poeta, y lo digo porque él ha dado notaciones de que tiene las condiciones intelectuales, estéticas y espirituales para sentir, entender y explicar el fenómeno poético, que efectivamente siente,entiende y explaya con la propiedad del intelectual formado porque está dotado del talento poético con la sensibilidad estética, la dotación espiritual y la formación académica que danfundamento y cauceal desarrollo de la intuición poética y el pensamiento literario.

En su condición de genuino creador, Odalís Pérez funda su creación en intuiciones y vivencias, y ese fundamento es peculiar del creador que no escribe a base de reescribir lo que otro escribe, o de imitar lo que otro crea o de hurtar lo que otro produce, sino que da testimonio de lo que intuye y siente, de lo vivido y lo sentido, desde el trasfondo de su sensibilidad y el hondón de su conciencia y, entonces, hace uso de la intuición para percibir y expresar la dimensión profunda y esencial de fenómenos y cosas, que es el aporte que hacen los poetas mediante una mirada profunda a su interioridad, revelando lo que sienten, conciben y piensan, manifestando lo que sacude su conciencia, comunicandolo que perciben de las irradiaciones cósmicas, y por esa razón los poetas pueden testimoniar una visión inédita de lo existente porque perciben esa dimensión oculta y sutil, percepción que suele abordar la esencia de las cosas, la faceta metafísica de lo real o la dimensión mística de lo viviente. Por eso Antoine de Saint-Exupéry decía en El principito que lo más auténtico de la realidad lo atrapa la intuición, porque lo más importante no se ve, que es su dimensión profunda, esencial y trascendente que percibe la intuición, como la capturan los poetas, los iluminados, los niños y los locos, en cuya virtud pueden darnos una visión diferente del mundo a partir de esa peculiar conexiónde su conciencia con la vertiente entrañable de la realidad de fenómenos y cosas.

Los poetas despliegan las antenas de su sensibilidad y mediante los circuitos interiores de la pantalla de su conciencia captan las señales visibles e invisibles de la realidad, las irradiaciones sensoriales y suprasensibles de fenómenos y cosas con la mediación de la intuición, la imaginación, la memoria, la estimativa y el sentido común. Y por eso pueden testimoniar la dimensión profunda y trascendente de la realidad, desde su faceta más hermosa hasta su vertiente sutil, como sonlas manifestaciones suprasensibles. 

  1. En efecto, nuestro poeta siente la presencia de una energía inminente en la esencia del ser, voz y sustancia de la Creación. Una obra fincada en las percepciones de la intuición, la inspiración y la revelación, las tres fuentes de la creatividad, subyace en la creación original, fundada en la percepción de una verdad profunda. Odalís Pérez experimenta y disfruta el vínculo entrañable entre el sujeto que contempla y la realidadcontemplada mediante el sentimiento consentido y lapalabra poética, segúnexpresa enPapeles del Eterno (7), poemario en que el poeta ausculta destellos y desvelos de la verdad primordial, radical y poética de radiosa estirpe:

Amor de la palabra surge

y del contacto

del convivio y la caída en tierra

agua persigue el astro en conexión secreta

tiempo roto sordamente frío y sin nombre

aterradoras cuitas salen de la boca eterna

ya no es posible el juego

La virtud de la palabra se desploma

allí solo el vacíoirrepetible fuego

nave solitaria y pavorosa

que guarda los secretos

de una voz deshabitada

allí los ecos retumbe de la sangre

espasmo y luz del vínculo

reloj sin sol ni superficie

número y caudal sin límites.

(OPérezPapeles8)

 

12. Según revelan los enjundiosos versos de Odalís Pérez, un llanto atiza la conciencia del poeta y una herida concita y estimula su creación. El poeta se ausculta a sí mismo, curcutea el sentido de fenómenos y cosas, y reflexiona sobre el valor de su creación. Ante el círculo secreto del misterio, el sujeto poético se siente atrapado por un sueño, “como una creación invisible de pájaros y nombres”, según revela en “Génesis”:

Dentro de este laberinto

he de guardar un sueño

marcado por el paso que no logro dar

fusión de anhelo y tiempo

agonía y momento del círculo

temor del párpado que a diario nos vigila

te acoge el grito como un huésped

como una creación invisible

de pájaros y nombres

te aguardo en este laberinto

(OPérezPapeles42)

  1. El sujeto poético, emisario de estos versos, es siempre, como lo es en todo creador, un ser diáfano y puro, y, aunque esa ser alada y misteriosa criatura, como es el producto creativo de poesía y ficción, y aunque el don de la creaciónse anide en un sujeto indigno de la condición humana, nunca se debe valorar la creación según quien la escribe, sino según el lenguaje y elcontenido de la obra creada. Con plena conciencia de lo que siente y piensa, nuestro poeta explora la zona del lenguaje con que orilla y aborda la sombra misteriosa del ser que atiza su decir en busca del sentido, como lo hace en Especie en movimiento (8):

Vuelvo como quien habla desde lejos

y truena desde el encuentro con el arpa,

la cuenca y el espectro de una sierpe

que aspira, expira y pierde su tamaño.

Todo se ha dicho entonces,

voz que atrapa el corte

en los confines del punto repetido por la imago,

no hay ecos nirelatos portentosos;

tampoco el eco persistente accede al

libro que la huella alcanza.

(OPérezEspecie61).

  1. En su poemario Tímpano terrestre (9),mediante un viaje imaginario y trascendente que la persona lírica realiza desde el fuero de su conciencia mediante el aliento visionario de su vuelo metafísico, nuestro poeta percibe señales y sentidos, similares a los que percibían los antiguos profetas bíblicos que vislumbraban un caudal de irradiaciones, visiones, estelas, voces y augurios portadores de mensajes de muy antiguas verdades, percepción que solo los poetas metafísicos, mitopoetas y teopoetas captan y expresan en virtud del circuito de captación especial de sus neuronas cerebrales, dispuestas para atrapar el caudal de intuiciones, inspiracionesy revelaciones de verdadesprofundas, como se puede apreciar en el siguiente pasaje, que nuestro poeta escribe con versos alineados al modo prósico: “…la rosa solar, la rosa blanca, la rosa oscura, la rosa negra, la rosa impúdica, son la misma rosa, la misma estela de los sueños, el mismo orbe suspendido, la luz en el fragmento, la polilla piensa: la polilla filosófica, diminuta entidad, noche en reversión, oculta llama del sentido, huevo del asombro, sombra del asombro, diluida espiga diluida, llama, diluida mente, diluida en fin, cuerpo y eco, fronteras derribadas, quien escucha no muerde, no cabe en esta fábula, no sale de la hoja, no se pierde en laberinto, se llama como todos, responde al mismo nombre, se niega, se desata, se alumbra en la memoria, se expande en la vigilia, la polilla filosófica es tiempo, luz y fuente, poder del pergamino secreto de la Atlántida, resiste y no resiste, a la vez clama y no reclama, procede y no procede, se escucha y no pierde su organismo, es filo y es herida, retorna como siempre a los orígenes, poética del ojo, cae el ojo, la tierra se divide, punto y centro, la mirada entonces ilumina…” (OPérezTímpano51).

15. La valoración de una obra poética no se debe fundar en prejuicios obcecados ni mucho menos en actitudes resentidas o prejuiciosas, sino en un criterio filológico con fundamento lingüístico y estético. Quien niegue la condición poética de Odalís Pérez, pretextando un lenguaje enredado, oscuro y enigmático, ignora la esencia de la poesía. En la obra del académico dominicano hay genuina poesía hecha con el arte de la creación poética porque se funda en el protoidioma de la creación, la tradición hermética de un saber secreto y la verdad profunda de un decir misterioso y alado, al tiempo que aborda el fuero de la realidad metafísica, fundando su creación en imágenes arquetípicas de la intuición poética. En Perro no come perro(10), alusión deícticaa quien no entiende el lenguaje poético, Odalís Pérez aborda la tradición hermética que subyace en la creación de losgenuinos creadores de poesía de nuestra lengua, pues hace del conocimiento esotérico una clave del sentido y de la creación poética un medio de revelación a la luz del saber que indaga la clave del secreto, segúnnuestro poeta encauza su percepciónen “Última cifra”:

 

Axis mundi: tierra dividida en tono y suspensión, necrópolis:

augurio ante aquel vestigio en pie de noche.

Sordo cuerpo, número y perplejidad; arpegio en clave;

letra no anulada, nunca he pensado sin tono, puente y eco;

sin unidad de timbre, sin nota ígnea, púrpura, puente y voz,

fuego en pie quebrado, allí en la página: distancia por

dondelinneo, berceo y teseo cogen el barco de un silencio.

Debería cortar en dos el mundo vivo y muerto, vítreo, criba;

mutismo quiere no inventar la paradoja: aumenta su registro

aaa x xx y yyaaa… disuelta la vocal en consonante; boda alquímica.

El poeta en la prosodia; la prosodia en el poeta, oscuro y claro.

El poeta, augurio de forma, dice y se dice como extensa

piel del ojo, cuadrícula marcada por el signo, cobra en línea,

vertido y salido del cuadro, sin punto ni línea ni círculo;

abstracto y milenario logos en cuerpo sin tensión; donante

defendido y absorbido por la boca, bajo punto, conjunción

de huella; deseo en corazón de sol y de madera indócil

ojazos, ojazos que acechan, colocan la mano en plexo inerme.

Todavía no, hoy el astro se consume en tu espalda rota,

pero la historia no convierte alegoría en fosa, en su memoria,

cuerda tocada por el profeta, garganta dividida,

no, pero divina forma, simmetron, figura dicha

por su borde milenario, estigma de la voz en cuerpo.

(OPérezPerro103).

 

En resumen, notables logros creativos cifran y conforman el orbe poético de Odalís Pérez, que vienen sustentados en la clave estética del sentido, la creación de verdades profundas y la revelación de mensajes provenientes del caudal del inconsciente colectivo y la cantera infinita mediante imágenes y símbolos portadores de mensajes de muy antiguas esencias que validan y enaltecen el arte de la palabra y avalan la categoría poética de un autor, como es este valioso poeta dominicano, que escribe con clara conciencia de su lengua y pleno dominio del protoidioma de la creación poética.

Estimo que con su creación poética Odalís Pérez testimonia la capacidad de intuición que lo distingue y enaltece.La intuición, la inspiración y la revelación, centradas en las vivencias de la conciencia creadora a la luz del inconsciente colectivo,de la sabiduría espiritual del Numen o el soplo de lo divino, dan la talla de su categoría poética.

Tres conclusiones marginales infiero de la creación poética de Odalís Pérez: 1. Por su fuerte actitud contestaría y rebelde, algunos le han negado a Odalís Pérez su condición poética, categoría que nuestro creador posee en un grado que pocos exhiben con propiedad y rigor. 2. Tiene nuestro poeta la virtud lírica y estética, metafísica y simbólica de fundar su creación en lo que da fundamento y certeza a la genuina creación de poesía y ficción, como son lasintuiciones y vivencias a la luz de verdades profundas. 3. Nuestro poeta asume y expresa el protoidioma de la creación mediante la creación deuna obra inspirada en la tradición hermética de la metafísica simbólica, fraguada en la sustancia de verdades profundas con cabal conciencia del fenómeno creador.

Con su creación poética Odalís Pérez da un cabal ejemplo de lo que caracteriza al creador de una realidad estética, metafísica y simbólica, justamente para ilustrar una visión más amplia, más profunda y más plena de la creatividad, como lo procuran los genuinos poetas que en el mundo han sido.

 

Bruno Rosario Candelier

Presentación de la poesía de Odalís Pérez

Santo Domingo, ADL, 17 de julio de 2018.

 

Notas:

  1. Odalís Pérez Nina nació en San Cristóbal, República Dominicana, en 1952. Obtuvo un doctorado en Filología y Semiótica en la Universidad de Bucarest, Rumanía. Dirigió la Escuela de Crítica de la Facultad de Artes de la UASD y preside la División de Postgrado de dicha Facultad, donde imparte docencia de grado y postgrado. Dicta conferencias, escribe artículos y participa en programas de radio y tv. Cultiva la poesía, la crítica literaria y el ensayo. En su condición de filólogo, crítico, ensayista, dramaturgo y poeta, ha hecho un valioso aporte al estudio delas artes y las letras dominicanas Su producción intelectual incluye más de treinta libros y un centenar de artículos en diarios y revistas nacionales. Entre sus obras figuranHabitácula, 1986; La pirámide en el hombro del Dios, 1988; Las ideas literarias en la República Dominicana, 1993; Papeles del Eterno, 1999; Semiótica de la prensa, 1999; La ideología rota, 2002; Nacionalismo y cultura en la República Dominicana, 2003; La identidad negada, 2003;  El mito político de las palabras, 2004; Literatura dominicana y memoria cultural, 2005; Papeles prohibidos, 2006; Territorios, 2006;Duarte melancólico, 2013; Tímpano terrestre, 2013; Especie en movimiento, 2015; Perro no come perro, 2015; y Planetario, 2017.Preside la Asociación Dominicana de Semiótica.Es miembro de número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y de la Academia Dominicana de la Lengua.
  2. Fredo Arias de la Canal, De la filosofía al protoidioma, México, Frente de Afirmación Hispanista, 2005, p. 78.
  3. Odalís G. Pérez, Habitácula , Santo Domingo, Premio Casa de Teatro, 1986.
  4. Odalís G. Pérez, Planetario, Santo Domingo, Impresos Camilo, 2017, p. 136.
  5. Odalís G. Pérez, La pirámide en el hombro de Dios, Santo Domingo, 1988.
  6. Odalís G. Pérez, Duarte melancólico, Santo Domingo, Editora Búho, 2013.
  7. Odalís G. Pérez, Papeles del Eterno, Santo Domingo, Cocolo Editorial, 1999.
  8. Odalís G. Pérez, Especie en movimiento, Santo Domingo, Editora Búho, 2015.
  9. Odalís G. Pérez, Tímpano terrestre, San Juan, Puerto Rico, Artrópodos, 2013.
  10. Odalís G. Pérez, Perro no come perro, Santo Domingo, Búho, 2015, p. 103. 

 

Atiguerearse/tiguerear, cuentero/cuentista, complejizar

Por Roberto E. Guzmán

ATIGUEREARSE – TIGUEREAR

Los dos verbos que se encuentran más arriba son muy dominicanos. El segundo de los dos es más conocido que el primero y se usa con mucha frecuencia en el habla de los dominicanos.

El verbo “atiguerearse” no ha sido documentado aún en los repertorios de voces dominicanas, a pesar de que ningún dominicano argumentará en contra de su existencia, validez y vigencia.

Los dos verbos que constan en el título tienen relación con la palabra tíguere que se utiliza muy frecuentemente en el habla de los dominicanos y que en otros países de Hispanoamérica conocen con el mismo significado, o con uno muy similar.

Dicho sea de paso, el tíguere más orgulloso de su condición es el dominicano. La palabra tíguere engloba las condiciones de “habilidoso y delincuente”. “Se utiliza para referirse a personas que son muy agresivas y habilidosas y que por lo general tienen pocos escrúpulos”. Diccionario dominicano de cultura y folklore (2005:390).

El Diccionario del español dominicano (2013:657) no es más benévolo con el tíguere dominicano pues lo califica de “golfo, descarado o atrevido”.  Hay que convenir en que sí es atrevido, pues se arriesga a decir o a hacer cosas peligrosas; pero no es necesariamente un delincuente. Es más bien un avispado, pues es vivo, despierto, agudo. Es listo, audaz, diligente, persuasivo.

En algunos países prefieren utilizar la palabra tigre para la “persona muy hábil en alguna actividad”. Con esta definición se usa en ocho países de la América Hispana. El autor de esta columna se identifica con la primera acepción para tigre que consigna el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:459), “persona astuta, viva e inteligente”.

Se espera no causar sorpresa si se escribe que muchos hombres dominicanos se refieren a sí mismos calificándose de tígueres. En esos casos añaden algún calificativo después para perfilar a qué clase de tíguere pertenecen. En esos casos el vocablo tíguere se toma como sinónimo de “persona, individuo”. Por ejemplo, “Soy un tíguere tranquilo”. “Él es un tíguere muy estudioso”. En casos  similares a estos no hay anonimidad con respecto a la persona a la que se refiere el hablante.

La noción de tíguere es tan importante en la cultura dominicana que se ha elaborado más de un libro dedicado a ese tema. Los textos que se han ocupado del asunto enumeran varias clases de tígueres en las cuales no puede entrarse en esta sección.

El verbo tiguerear es más festivo que real. Con él se indica que la persona se divierte, sin que  esa diversión implique algo de censurable o reprobable. La o las personas que tiguerean hacen algo agradable, se distraen, entretienen, recrean.

Regresando al tema principal de este aparte, atiguerearse es hacerse o volverse tíguere, así como mostrar características propias del tíguere, adoptar posturas o conducta de tíguere. Los dos verbos del título desean que alguien los incluya en los diccionarios diferenciales del español dominicano. La literatura dedicada al tema da testimonio de la importancia del concepto y sus palabras derivadas.

 

CUENTERO – CUENTISTA

“En cierta forma, el CUENTERO. . .”

Los dos vocablos del título gozan de legitimidad en el ámbito del español general. En esta parte de estos comentarios se revisarán los dos vocablos, con algo de su historia y se tratará de dejar bien delimitado el campo de acción de estos, con una explicación que se ofrecerá.

La palabra cuentista tiene largos años en el seno de la lengua. En el Diccionario de la lengua española, DRAE, de 1956 se consignó que pertenecía al lenguaje familiar con una connotación negativa en su primera acepción, “Que tiene la mala costumbre de llevar cuentos o chismes de una parte a otra”. La segunda acepción asentaba que vale para masculino y femenino, “Persona que suele narrar o escribir cuentos”. La edición de 1984 del DRAE añadió otra acepción del registro familiar, “Persona que por vanidad o motivo semejante exagera o falsea la realidad”.

La última edición citada registra la palabra cuentero como adjetivo equivalente de cuentista, “que lleva cuentos, chismes o embustes. Añade que puede utilizarse también como sustantivo.

Hubo que esperar la aparición de la edición de 1992 del DRAE para que apareciera cuentístico, ca, adjetivo, “Perteneciente o relativo al cuento o breve narración”. En femenino, cuentística, es “Género narrativo representado por el cuento”.

La fuerza que representa el lenguaje familiar es de tal magnitud que cuentista pasó a ser en el habla el que exagera, falsea, lleva chismes o embustes. De allí que para distinguir a los escritores de los otros, se trató de imponer cuentero para el creador de literatura breve.

En República Dominicana se presentó el caso de que hubo un político elegido Presidente de la República que era un cuentista reconocido internacionalmente y a la vez era un hombre de palabra, cabal. Muchas personas simpatizantes de sus ideas se negaban a llamarle cuentista, pues pensaban que haciéndolo lo ofendían.

En la actualidad en Hispanoamérica hay once países donde cuentero es el que dice mentiras y embustes. En otros seis países es el estafador que embauca sus víctimas con mentiras. En República Dominicana en el ámbito rural el cuentero es, “Persona diestra en el arte de contar cuentos”. Estas informaciones se han extraído del Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias. Como se trata del ámbito rural, se presume que este contar es oral, mediante la palabra hablada.

En la actualidad los académicos de la lengua entienden que el adjetivo cuentista en el registro coloquial se aplica a la persona que acostumbra a contar enredos, chismes o embustes. En funciones de sustantivo es la persona que suele narrar o escribir cuentos. En el registro coloquial continúa haciendo las funciones de sustantivo para ambos géneros, persona que exagera o falsea la realidad por vanidad u otro motivo semejante.

En el habla cotidiana el dominicano dirá que “mete cuentos” el que no es un literato, narrador. Así “escribe o narra cuentos” el que se dedica a la tarea de relatar historias breves.

 

COMPLEJIZAR

“. . .aun inexplicable que COMPLEJIZA la. . .”

Este es un verbo de aparición más bien reciente en la lengua común. Podría argüirse que es una creación culta  y que se usa con mayor frecuencia en la lengua escrita.

Puede alegarse que es un verbo formado tomando como base el adjetivo “complejo”, al que se añade la terminación –izar que es muy favorecida en los niveles cultos del habla, porque entre otras cosas logra componer verbos más largos que ayudan a proyectar apariencia de amplia cultura.

Con respecto al verbo del título la terminación –izar, que procede del latín tardío, lo que hace es denotar una acción cuyo resultado implica el significado del adjetivo que se señaló ya, por su condición de base en el compuesto.

En su condición de verbo de creación y empleo recientes, todavía no ha logrado su incorporación en el diccionario mayor de la institución reguladora de la lengua española.

El diccionario que recoge esta nueva voz, complejizar, es el Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:312). Define el verbo como intransitivo, “Hacer o hacerse complejo [un asunto]”. Junto con este verbo ese diccionario trae también el sustantivo femenino “complejización” que es, “Acción y resultado de complejizar”.

En el lenguaje jurídico se ha encontrado que en lugar de utilizar el verbo aquí estudiado, prefieren “declarar complejo” un asunto para dar a entender que el asunto a que se contrae la declaración se hace complejo, se complica porque tiene varias vertientes, involucra varios delitos, personas o sitios de comisión de los últimos.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Cancanear, «non sancta»/«non *santa», abrir/*aperturar, enardecer/enaltecer

Por Roberto E. Guzmán

CANCANEAR

No siempre las tiene uno todas consigo. La frase que precede a esta es una explicación para las ausencias que pueden detectarse en los diccionarios; sobre todo en los diccionarios diferenciales de español.

Los diccionarios generales de la lengua adolecen menos de estas ausencias porque lo que hacen en su mayoría es que repasan las palabras que los anteriores han inventariado y les añaden otras; al mismo tiempo consignan las acepciones de reciente aparición.

La introducción que antecede se trae a estos comentarios porque los diccionarios de español de algunos países nunca serán  completos. Faltarán las voces de aparición más reciente, sobre todo las que aún no han madurado de modo suficiente para considerarlas estables en el vocabulario de ese país.

El verbo cancanear está recogido en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias que por todos sus costados es una obra monumental. El Diccionario del español dominicano (2013:139) también consigna este verbo con las acepciones que le corresponden en el habla dominicana de todos los días.

En el último diccionario faltó añadir una acepción que deriva de la principal del español dominicano, así como del de Cuba y Puerto Rico. Las Antillas hispanohablantes comparten una acepción que es, “Hacer ruido un motor con problemas con las válvulas”. Lo que faltó aquí fue detenerse en la palabra “problema”, pues esta es la que ofrece apoyo a la acepción que se defiende en esta ocasión.

Esta acepción por la que se propugna que se consigne es una manera de ir más allá de lo concreto, es un tipo de acepción metafórica de utilizar el verbo, sin que se especifique el porqué no se es exitoso en la conducta que se observa. Es una manera de ampliar el campo de acción del verbo.

Cancanear es también cuando una persona tiene problemas en su conducta, sin que haya lugar a atribuir esos problemas a una causa específica. La persona cancanea cuando no puede solucionar las dificultades que enfrenta en un determinado momento de su vida. Sobre todo cuando trata infructuosamente de adoptar la determinación (conducta)  más adecuada a las circunstancias.

 

NON SANCTANON *SANTA

“Las críticas NON SANTAS. . .”

Las locuciones latinas establecidas, es decir, repetidas a través del tiempo, no permiten que se les introduzcan variaciones. La que figura en el título tiene las credenciales muy bien definidas por medio de la historia.

Se la considera una locución adjetiva y el Diccionario de la lengua española, editado por la Asociación de Academias de la Lengua Española reconoce el valor de esta y le atribuye el significado de “Indecente, inmoral”. En otras palabras, es la persona “mala, pervertida”; que no es buena.

El Diccionario de uso del español (2007-II-2065) añade a lo anterior que se usa también para “ilegítimo”. Apunta ese lexicón que se aplica a “mujer, casa o vida”. “También se aplica a gente con el significado de ´gente de mal vivir´”.

De este significado primero los usos han liberalizado el sentido estricto para llevarlo un poco más allá, suavizando la primera acepción. La interpretación popular ha llevado el uso hasta el extremo de aplicarlo a las cosas y situaciones que no son de fiar; esto es, yendo más allá de las atribuciones de personas. Se refiere así a situaciones o personas que no merecen confianza.

El autor de estos comentarios piensa que en algunas ocasiones ha utilizado el latinismo para referirse a situaciones o cosas que no se ajustan a las pautas o normas, que exceden los límites de la tolerancia o la urbanidad, llegando al irrespeto.

Ya en ocasiones anteriores por medio de estos escritos se ha instado a las personas que gustan de utilizar latinismos a que confirmen la ortografía de estos antes de usarlos. Una representación errada de un latinismo puede empañar a veces la brillantez de un artículo.

 

ABRIR – *APERTURAR

“. . .sin necesidad de APERTURAR un nuevo concurso. . .”

Hace un tiempo ya que los hablantes y escribientes de diferentes países han introducido en el español escrito y en el hablado por personas cultas el verbo del título. El favor le viene al verbo en estudio por ser más largo que abrir y porque se asemeja más al latín aperire, por la letra /p/ que lleva, que no se encuentra en el verbo abrir.

Algunas palabras del español aceptado por todos inducen a los hispanohablantes a pensar que el verbo en cuestión es de buena solera. Como ejemplo de lo que acaba de escribirse existe en español el sustantivo apertura cuya primera acepción es la “acción de abrir”. Además de ese significado posee otro que es “acto de dar principio”.

Una vez que se consideran los datos anteriores con respecto del sustantivo mencionado resulta más aceptable que hispanohablantes incurran en el desacierto de pensar que existe el verbo *aperturar.

Existen algunas palabras en español que mueven a pensar aún más que existe la posibilidad de que haya un verbo *aperturar. Considérense los vocablos incorporados en el Diccionario de la lengua española (2014-I-175), apertura, aperturismo, aperturista.

El Diccionario del español actual (1999-I-381) recoge el verbo *aperturar, con la calidad de verbo transitivo de uso en el comercio, con un ejemplo de una tienda *aperturada. El Diccionario de uso del español actual (2012:173) trae también el verbo que todavía se considera falso. “En el lenguaje bancario, referido a una cuenta, abrirla”. Más adelante esa obra añade, “su uso es innecesario y puede sustituirse por abrir”.

Concordando con la última frase, el Diccionario panhispánico de dudas (2005:56), “A partir del sustantivo apertura (´acción de abrir´), se ha formado el verbo *aperturar que ha empezado a utilizarse en los últimos años como equivalente de abrir”. La última frase en el apartado dedicado a este punto en ese diccionario reza: “Su uso no está justificado y debe evitarse”.

 

ENARDECER – ENALTECER

“Pero el pueblo ENALTECIDO por la sed de libertad y democracia. . .”

Por medio de estos escritos se ha insistido en más de una ocasión que cuando se escribe, quien eso hace debe mantenerse dentro de su ámbito de conocimientos en lo que concierne a los términos que emplea. Esto es, solo debe utilizar las palabras cuyas ortografías y significados conoce cabalmente.

Muchos de los errores en que incurren algunas personas al escribir son el producto del riesgo que se toman al emplear vocablos cuyos significados no dominan bien.

Si se lee con detenimiento la frase copiada a manera de ejemplo al principio de esta sección, se notará que el verbo “enaltecer” no tiene cabida cómoda en ese contexto.

El verbo enaltecer en el Diccionario de la lengua española aparece con un envío hacia su equivalente, ensalzar, que es un verbo transitivo. A su vez ensalzar es “elevar a grado o dignidad superior”; “alabar, manifestar aprecio o admiración”. Todas las informaciones anteriores se han extraído del antes mencionado diccionario.

Enardecer que es la voz que debió aparecer en la frase citada, en su principal acepción ha de tomarse por, “Excitar o avivar una pasión del ánimo, una pugna, una disputa”. En otras palabras, el resultado de la redacción, con el cambio propuesto sería, “pero el pueblo excitado por la sed de libertad. . .” “. . .pero el pueblo por la sed de libertad y democracia avivadas. . .” “. . .pero el pueblo enardecido por la sed de libertad y democracia. . .”

No hace falta más argumento para concluir que hubo un desliz en la selección del verbo para que confiera sentido a la frase.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Enfurfurarse/furfurarse, sacavar/*socavar, propinar, al frente de/enfrente

Por Roberto E. Guzmán

ENFURFURARSE – FURFURARSE

“Cuando C. . . se FURFURABA. . .”

En el título figuran dos voces del habla de los dominicanos. Una de ellas -la primera- se encuentra documentada en un diccionario que se encarga de registrar las voces de uso en Hispanoamérica. La segunda voz no ha sido inventariada en ninguno de los repertorios de voces vernáculas de los dominicanos.

Se repasarán aquí las menciones en diccionarios antes citadas para la primera de las dos voces y se comparará esta voz con otras parecidas del español de otros países. Se examinará además lo que se presume que es la base de estas voces.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias recoge el verbo enfurfurarse como verbo intransitivo pronominal de uso en República Dominicana para indicar que alguien se enfurece, se irrita. También registra el verbo enfurfurar en funciones de verbo transitivo para enfurecer, irritar a alguien.

Hay que llamar la atención de inmediato sobre el parecido que mantienen estas dos voces antes mencionadas con el verbo enfurecer(se). Tiene demás algún parecido con el verbo enfogonar(se) que el Diccionario del español dominicano (2013:286) incluye como de uso en el habla de los dominicanos.

El autor de estas reflexiones acerca del lenguaje se atreve a escribir que este enfogonarse se usó primero en Puerto Rico y, de allí pasó a República Dominicana después del año 1961 con la liberalización de los viajes e intercambios que trajo el final de la dictadura de Trujillo.

Con respecto de este último verbo ha de anotarse que tiene relación con el vocablo fogón, que es un utensilio de cocina donde se hace fuego y, en consecuencia puede calentarse; así como los dominicanos cuando pierden los estribos dicen que se “de(s)calientan”.

Quizás sea buena idea que se asienten los dos verbos del título en una próxima edición del diccionario dominicano mencionado.

 

SACAVAR – *SOCABAR

“. . .porque con ello se SOCABA la institucionalidad. . .”

A pesar de que en muchas ocasiones la persona que escribe o redacta no tiene tiempo de reflexionar acerca de la ortografía de lo que escribe, siempre es aconsejable que revise el texto antes de entregarlo para la publicidad.

Cuando se hace esa revisión de lo escrito, puede el redactor pensar en la forma que ha dado a algunas de las palabras; interrogarse acerca de la formación, para preguntarse si los elementos que ha utilizado son los adecuados.

La falta de cuidado es lo que se halla en la frase transcrita más arriba. Cabar es un verbo que no existe en el español general, ni siquiera en el particular de ningún hablante.

El verbo que sí existe es cavar, que es “ahondar, penetrar; hacer un hoyo o zanja; hace algo más profundo”. El otro elemento de socavar es el prefijo so- que es un componente de palabra que procede del latín sub, que se acepta como equivalente de “bajo, debajo, ligeramente”.

En la mayoría de los casos el verbo socavar se usa para expresar que algo se hace “por debajo”, que la acción a la que se refiere es de zapa; que es la labor que se hace oculta y solapadamente para conseguir algún fin.

Este socavar es corromper las bases, dañar los fundamentos de algo haciéndolo por lo bajo, destruyendo el soporte de lo que se desea echar a perder. Se deja claro que socavar se escribe con uve, ve de vaca, ve pequeña.

 

PROPINAR

“. . .como consecuencia de varios disparos PROPINADOS por. . .”

El origen del verbo propinar es curioso cuando se va hasta el latín. Más adelante se abundará sobre ese tema, pero antes hay que ocuparse del real y derecho sentido del verbo propinar en español cuando este no se orienta a la acción de la gratificación.

Propinar es “dar un golpe”. Esa es la primera acepción que retiene el Gran diccionario Larousse de la lengua española. Según parece, por la acepción que asienta el Diccionario de uso del español actual (2012:1587), se perfila una tendencia a la liberalización del concepto, pues ese diccionario  recoge, “Referido a algo desagradable o doloroso, darlo o infligirlos”.  

La opinión que mantiene el Diccionario de la lengua española (2014-II-1798) es diferente, pues la primera acepción es la referente a “administrar medicina”. La segunda es “dar un golpe”. La tercera y última es “dar a beber”.

La tendencia que se observó en el Diccionario de uso del español actual, se repite en el Diccionario de uso del español (2007-II-2412), pues allí se halla en la cuarta acepción, “Dar a alguien una cosa que no es bien recibida; como una purga, una paliza o una sarta de consejos”.

Como puede notarse, el verbo propinar deriva hacia expresar algo más que “dar golpes” y, se encamina a transmitir dar cualquier cosa o acción que no es agradable.

En la Edad Media “propinar” era beber. Propinar, del latín propinare, según parece por el empleo que de este verbo hacen algunos escritores de principios del siglo XV pasó a significar “dar, proporcionar”. En algunas obras aparece con el sentido de beber a la salud del otro y luego pasarle la copa para que ese otro la apurara.

Piénsese por un momento que propina en francés es pourboire, que literalmente dice “para beber” (pour boire). Los franceses han definido de modo muy estricto el sentido de la palabra, “cantidad de dinero entregada, a título de gratificación, recompensa, por el cliente a un trabajador asalariado”. Traducción de RG de Le Petit Robert Dictionnaire de la Langue Française (1993:1959).

Para resumir lo que se lleva expuesto más arriba. No hay que sorprenderse del uso del verbo que se hace en una frase como la citada a guisa de ejemplo, pues hay una propensión a que sea equivalente de “dar”, sin que tenga que ceñirse a golpes, paliza. Basta con que sea algo indeseado o desagradable.

 

AL FRENTE DE – ENFRENTE

“Gracias a la labor que ha realizado. . . ENFRENTE de la oficina. . .”

Cada una de estas dos locuciones propositivas que consta en el título tiene sus funciones muy bien delimitadas en el español. Las dos son muy parecidas, pero en sus desempeños difieren.

A través de los años los valores de las locuciones del epígrafe se han mantenido. No ha habido alteración alguna. Aquí se vaciará lo que los diccionarios apuntan para estas.

“Al frente de” en el Diccionario de la lengua española (2014) figura con un equivalente de su mismo género, “al mando de”. “Dirigiendo, ostentando el mando” es la forma en que escribe el Gran diccionario de la lengua española lo que debe entenderse por la locución estudiada.

Con respecto a “enfrente”, los diccionarios anteriores y, en el mismo orden expresan lo siguiente, “a la parte opuesta, en punto que mira a otro, o que está delante de otro”. “En la parte opuesta, delante”.

Delante, indica prioridad de lugar, en la parte anterior o en sitio detrás del cual hay alguien o algo. En primer término, en la parte delantera; frente a los interesados.

Con lo copiado más arriba se espera haber despejado el empleo de una y otra.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Nié, apesadumbrar/*apesadillar, aspirar a, basamento/*basamenta

Por Roberto E. Guzmán

NIÉ

Este monosílabo del título se utiliza en República Dominicana en el habla popular para mencionar una parte muy íntima de la anatomía humana.

Por el hecho de que se considera esta voz como una “malapalabra”, la gran mayoría de las obras lexicográficas sobre el léxico del español dominicano han obviado tratarla.

El único libro que trae la voz estudiada aquí lo hace de un modo poco profesional, por esta circunstancia debe considerarse como no tratada o inventariada.

El nié así con acento marcado sobre la letra e /e/, es el perineo. El perineo es el espacio comprendido entre el ano y los órganos sexuales externos. Con ese nombre se denomina la superficie del área comprendida entre las partes externas de los genitales en el frente y el orificio anal detrás. The Oxford Companion to Medicine (1986-II-1034).

La palabra perineo es tomada del griego perinaion, que se refiere al área entre el ano y el escroto o la vulva. Medical Meanings (1984:183). El componente de palabra peri- en sus funciones de prefijo proviene del griego y significa “alrededor de”.

El nié es un sitio muy poco exhibido y su formación en el español dominicano es de tipo festivo, pues proviene de un acortamiento “ni es, ni es”; de donde puede explicarse que ni es ano ni es lo otro. Debe tenerse en cuenta que por su origen popular no se enuncia la letra ese /s/, de allí que se pronuncie nié, como ya se explicó.

En el habla de los dominicanos, casi siempre que se menciona esta parte del cuerpo humano se le antepone el artículo definido el, para destacar que se trata de un nombre y no de cualquier otra cosa.

(En estos escritos si no se especifica lo contrario, todas las traducciones de obras cuyos títulos aparecen en lenguas extranjeras son del autor de la columna).

 

APESADUMBRAR – *APESADILLAR

“. . . me permito APESADILLAR sobre. . .”

La voz que es objeto de estudio en esta sección es “apesadillar”, aunque aparezca en segundo lugar. Para ilustrar el uso de esa voz se copió al principio la cita.

Muchos verbos del español se usaban en el pasado con la letra a /a/ al principio, tal como aserruchar y otros que no se mencionarán. En el habla y en los escritos algunos de estos verbos se han establecido sin la letra a al principio, como ocurre con el verbo serruchar que en ocho países de Hispanoamérica es el de mayor uso. Con esta mención se persigue recordar que anteponer esa letra a un vocablo (verbo) no es algo fuera del espíritu del español.

Es cierto que no existe el verbo *pesadillar, pero sí la palabra pesadilla que se adivina en el verbo marcado en el título. Para su interpretación en gran medida contribuye el contexto que a decir de algunos tratadistas es el responsable de los significados de las palabras.

El único argumento que puede esgrimirse a favor de este *apesadillar no es el ya presentado, sino también la proximidad que existe entre pesadumbre y pesadilla, sus significados y conceptos.

En las pesadillas hay angustia, preocupación grande y continua; el objeto de esta es molesto y enojoso. En la pesadumbre existe disgusto, padecimiento, abatimiento. En ambos términos existe la partícula “pesa”, que refiere a la cualidad de pesado.

A pesar de todo lo expuesto con anterioridad en beneficio de “apesadillar”, no se justifica la creación de la nueva voz, pues la lengua española cuenta en diferentes gradaciones con muchos recursos para expresar la idea contenida en el verbo creado.

Tomando en cuenta el grado de la pesadilla o pesadumbre, pueden proponerse términos como aflicción, tormento, amargor, congoja, tribulación, angustia, pesar,  abatimiento, tristeza, desconsuelo, disgusto.

 

ASPIRAR A

“. . .que fallidamente aspiró dar cohesión. . .”

“. . .bajando hasta los fundamentos de las cosas que aspiramos decir. . .”

En español así como sucede en otras lenguas, las conjunciones desempeñan un papel importante. Dependiendo de la preposición que se coloque después del verbo el significado de este puede variar. Con otros verbos lo que ocurre es que solo aceptan una preposición, y además, la necesitan para transmitir el mensaje que debe llegar al oyente o lector.

El verbo aspirar por su naturaleza necesita de la preposición A /a/ para poder desempeñar sus funciones. Cuando el verbo se utiliza sin preposición cambia de significado. Por ejemplo, “Cuando voy al campo aprovecho para aspirar el aire puro”.

Emile Slager en su Diccionario de uso de las preposiciones españolas (2007:69) escribe que cuando el verbo aspirar expresa deseo debe hacerse acompañar por la preposición A. Para documentar ese uso incluye cuatro ejemplos; dos de escritores y, dos de periodistas. No huelga recordar que las opiniones de esta obra no tienen la fuerza normativa de las que son publicadas por la  Asociación de Academias.

La forma en cómo presenta el asunto el Diccionario de uso del español (2007-I-288) es similar al anterior, solo que es más explícito. “Desear cierta situación o cierto bien y poner los medios para conseguirlos”, debe acompañarse con la preposición A. La misma opinión sostiene el Diccionario de uso del español actual (2012:214) “Pretender conseguir o alcanzar”. En cuanto a la sintaxis, este diccionario señala que la construcción de esta acepción lleva la preposición A.

Para terminar con este asunto puede recurrirse a la autoridad que acompaña al Diccionario panhispánico de dudas (2005:69), “Con el sentido de  ´pretender o desear´ es intransitivo y se construye con un complemento con a”. “Es incorrecto omitir la preposición”.

Con estas referencias vaciadas aquí se deja muy claro la necesidad de la preposición A en los casos en que el verbo aspirar se usa para expresar, pretender o desear algo.

 

BASAMENTO – *BASAMENTA

“. . .informado de las BASAMENTAS de la cultura. . .”

Se ha oído muchas veces en el habla de los dominicanos que algunos de ellos usan la palabra *basamenta en sus conversaciones. Por medio de la forma de presentación del título puede el lector percatarse de que no debe ser en un falso femenino, sino en masculino, como debe decirse y escribirse.

La palabra basamento pertenece al ámbito de la arquitectura y la construcción. Son las piezas que están debajo del fuste de la columna. Este fuste es la parte vertical y alargada de la columna.

En diez países de América, entre ellos República Dominicana, basamento es el cimiento y arranque de un edificio. Por arranque ha de comprenderse el principio del edificio.

En República Dominicana para referirse a los cimientos de una edificación de bloques y cemento, la palabra de preferencia es zapata que es un muro bajo que sirve de soporte común para sobre ella elevar las estructuras. Hasta las construcciones de maderas en ese país llevan zapata de cemento, varillas y bloques para aislar las maderas de la humedad; siempre y cuando los recursos económicos lo permitan. Es posible que el género femenino de zapata haya influido en el hablante dominicano para feminizar a basamento y hacerlo *basamenta.

En República Dominicana existe el verbo basamentar para, “Establecer la base o fundamento de una cosa” y, de acuerdo con lo que asienta el Diccionario del español dominicano (2013:77). Ese verbo pertenece al registro culto del español dominicano.

Lo que ha faltado registrar en los diccionarios de español dominicano es que en República Dominicana basamento también se utiliza de modo metafórico para referirse a ideas, opiniones, etc., en lugar de usar base, fundamento.

Al autor de estos comentarios no le cabe la menor duda de que este uso será especificado en las próximas ediciones de obras lexicográficas acerca del español dominicano, para que sirva de apoyo (basamento) a la explicación del empleo.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

 

TRES DÍAS EN MADRID. TERCERA JORNADA

Tres días en Madrid. Tres días con las palabras. Tercera jornada. Con el buen sabor de boca que me dejó la visita a la sede de la Real Academia Española, sigo metida en harina lingüística. Le llega el turno a la investigación. Desde que vivo en la República Dominicana me he interesado por sus diccionarios. No son muchos, pero desde luego tienen mucha tela que cortar. En mi última jornada madrileña la UNED me acoge para presentar los resultados de la investigación que he venido realizando en los últimos años sobre el tratamiento del léxico de los dominicanos tanto en nuestros propios diccionarios como en los diccionarios que se dedican a registrar el léxico de toda la América de habla española.

En una intensa sesión se van desgranando uno a uno los diccionarios que alguna vez han descrito nuestras palabras, desde aquella deliciosa Tabla de Fray Pedro Simón de 1627 hasta el todavía pipiolo Diccionario del español dominicano, publicado en 2013. Repasar cómo están hechos los diccionarios, cómo funcionan, qué palabras contienen y qué nos dicen sobre esas palabras son tareas esenciales para los lexicógrafos. Por supuesto, no solo se trata de analizar los diccionarios contemporáneos, sino de conocer al dedillo de qué diccionarios venimos, cuáles son sus aciertos y cuáles son sus puntos débiles. El conocimiento de la historia de nuestra lengua nos ayuda a evaluar el contenido de los diccionarios; el conocimiento de la historia de nuestros diccionarios nos ayuda a mejorar nuestra técnica. No es solo una cuestión académica o investigadora: a mayor conocimiento de la lengua y a mejor técnica lexicográfica, mejores diccionarios. Y recuerden que los diccionarios no se construyen para los académicos, sino para los hablantes; para que los hablantes los consulten y, si es posible, para que les sean útiles a diario. Con este objetivo en la mira, un puñado de lexicógrafos nos reunimos en Madrid para compartir conocimientos y hallazgos que nos permitan hacer lo que más nos gusta hacer: diccionarios.

03 JUL 2018

CURIOSA EVOLUCIÓN

Las palabras más coloquiales, aquellas que los buenos hablantes reservan para la conversación informal, suelen hacernos dudar a la hora de escribirlas. Esas mismas dudas ortográficas nos dificultan a veces su localización en el diccionario.

Sirvámonos de un sabroso ejemplo sobre el que me consultaron en estos días. Un lector se preguntaba por qué la palabra ruyío no aparecía en los diccionarios académicos.

En primer lugar, si vamos a buscar un participio o un adjetivo terminado en -ado o -ido, debemos tener en cuenta que en el diccionario no los vamos a encontrar sin la -d- intervocálica. Que nos comamos esta -d- cuando hablamos no quiere decir que nos la podamos comer también cuando escribimos. Es verdad que, acostrumbrados como estamos a ver este adjetivo sin ella, parece que no lo reconocemos si se la restituimos en la escritura: ruyido.

El verbo ruyir y el adjetivo ruyido no son exclusivos de la República Dominicana; se usan también en Canarias, México o Venezuela, donde han desarrollado diferentes acepciones. Alvar aclara su procedencia de roír, una forma peculiar del verbo roer, al que, en algún momento de su historia, los hablantes le introdujeron una -y- para deshacer el hiato, dando lugar a una evolución como esta: roer > roír > royir > ruyir. En algunos diccionarios lo encontrarán también con la variante ortográfica rullir.

La acepción dominicana del adjetivo se deriva de la acepción general del participio roído: ‘mordido o gastado superficialmente’. Despectivamente se aplica a la persona que está en una mala situación económica o de salud.

Con el dominicanismo ruyido hemos recordado un par de trucos para buscar en el diccionario. Para empezar, no se coman la -d-; y recuerden que los diccionarios, generalmente, no registran los participios. Si no encuentran el participio, prueben a buscar el infinitivo.

 10 JUL 2018

 

UN ARSENAL DE GOLPES

Como muchos lectores alrededor del mundo, ando enfrascada en la relectura compartida del Quijote en Twitter (búsquenla con la etiqueta #Cervantes2018). En el capítulo 24 de la primera parte don Quijote llama bellaconazo a un personaje de sus idolatrados libros de caballerías. Disfruté del regusto dominicano de este uso cervantino del aumentativo; placeres de la lectura de un clásico del siglo XVII desde una isla antillana en pleno siglo XXI.

El sufijo -azo no es exclusivo del español dominicano, pero quizás por aquí se le añada una sabrosura particular que adereza todas sus posibilidades expresivas. Si leemos el artículo que le dedica el DLE podremos reconocerlas.

A su valor aumentativo puede añadírsele uno apreciativo, en ocasiones difícil distinguir: ¿un carrazo es un carro grande o un carro que admiramos, independientemente de su tamaño? También recurrimos a este versátil sufijo si queremos añadir cierto tono despectivo, como el que imprimimos al sustantivo cuando hablamos de humazo o aceitazo, o un matiz afectivo, como el de padrazo o madraza.

Sin embargo, el sufijo -azo no se restringe a la expresión de estos matices. Interviene en la formación de nuevas palabras, todas ellas pertenecientes al campo semántico de los golpes. A veces forma voces que designan un golpe dado sobre la parte expresada por la palabra a la que se une; un espaldarazo no es más que un golpe dado en el espaldar, como aquel que le daban con la espada a los que se armaban caballeros, como el mismo don Quijote. Otras veces añadimos el sufijo -azo a la palabra que designa el objeto que da el golpe; de estos tenemos toda una galería en el español dominicano: macanazomascotazochuchazoyaguazobambinazobatazofuetazocacazocorreazococotazocorrientazo. ¿Por qué será que nuestra creatividad se desborda con esto de los golpes? Será cuestión de darle mente.

17 JUL 2018

 

BALONES Y FEMENINOS

El Mundial de fútbol nos mantuvo un mes atentos a veinticinco hombres en calzones corriendo detrás de un balón. A simple vista un deporte sencillo que logra suscitar pasiones en todo el planeta.

La imagen de la presidenta croata apoyando a su selección, que llegó a ser subcampeona del mundo, revivió las dudas acerca del femenino del sustantivo presidente. Nada resulta más refrescante y alentador que tener la oportunidad de resolver dudas sobre la formación y el uso del género femenino en la lengua. Significa que las mujeres adquieren protagonismo y visibilidad por sus acciones y que la lengua debe poder expresarlo; expresarlo correctamente, por supuesto.

El sustantivo presidente, como muchos de los terminados en -nte, procede de un participio activo latino (praesidens, -entis). La mayoría de estos sustantivos funcionan normalmente como comunes en cuanto al género. Designan a personas de uno u otro sexo y solo podemos distinguir a qué sexo se refieren gracias a la concordancia con los determinantes o los adjetivos que los acompañan en la frase: el presidente electo/la presidente electa.

Sin embargo, el uso ha generalizado, incluso entre los buenos hablantes, la alternancia de género mediante el cambio de desinencias: presidente/presidenta. La utilización del femenino presidenta es mayoritaria. Y no crean que es una cosa de ahora: la forma ya está registrada en la edición de 1803 del Diccionario de la lengua española de la RAE. La misma regla, por supuesto, siguen las palabras que se forman a partir de presidenta: vicepresidenta, expresidenta, copresidenta.

No hay por qué alarmarse. Algo similar sucedió con infantaclienta o tunanta. Los hablantes las asumieron hace tanto tiempo que ya no nos sorprenden. Uso, tiempo, norma, todo tiene su punto de protagonismo en la lengua.

24 JUL 2018

Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

DUARTE DÍEZ, SIN LA CONJUNCIÓN INNECESARIA

Un buen amigo, lector habitual de esta columna, ha enviado la siguiente comunicación: En el busto del Padre de la Patria, aún no develado, que se encuentra en la Plaza de la Bandera, se escribió el nombre Juan Pablo Duarte y Diez. ¿La conjunción “y” entre los apellidos del Padre de la Patria es gramaticalmente correcta?.

Le hemos respondido, mediante correo electrónico, que no es incorrecta pero sí innecesaria. Se recurre a la conjunción /y/ entre los apellidos cuando hay lugar a confusión, cuando se trata de apellidos, sobre todo el primero, que funcionan además como nombres, tales los casos de: Mauricio, José, Antonio, Alberto, Ramón, Marcial, Altagracia, Jorge… y otros.

En esos casos podría justificarse la y. Ejemplos: Leonardo Mauricio y Amparo, Luis José y Martínez, Rafael Antonio y Peña, Marcial Ramón y Sánchez, Rafael Marcial y Silva, José Altagracia y Ramírez, Orlando Jorge y Mera. En cada ejemplo el primer apellido es también un nombre, por lo cual se presta a confusión, si la persona es de sexo masculino.

En cuanto a los apellidos María, Altagracia, Rosa, Paula, Lucía, Julia, Jazmín, Alba, Concha, Oliva, Alma, Rosario, Mercedes, Concepción, Encarnación…cuando son usados por una mujer conviene antes del segundo apellido colocar la conjunción. Una dama podría llevar por nombre, por ejemplo: María Altagracia Rosa. La duda se originará en cuanto a si Altagracia es parte de su nombre o si es su primer apellido. Lo mismo ocurrirá si cualquiera de estos apellidos apareciera a continuación del primer nombre de una mujer. Son los casos en los que se justifica la conjunción.

El apellido Duarte no se presta a confusión, aunque algunos pocos lo hayan usado como nombre.
La Ortografía de la lengua española, publicación oficial de las academias, indica al respecto: “La práctica más frecuente hoy en español es yuxtaponer el apellido paterno al materno, sin ningún tipo de conector (Carlota Sánchez Martos o José Pérez García), frente a la antigua costumbre de utilizar la conjunción y para distinguir cada apellido, especialmente en el caso de que uno de ellos fuera compuesto o pudiera confundirse con un nombre de pila: Francisco de Goya y Lucientes, Mariano José de Larra y Sánchez de Castro. Ramón Pérez de Ayala y Fernández del Portal, Santiago Ramón y Cajal” (Ortografía 2010, pág. 630)

 

DÍEZ, CON TILDE

El apellido materno del fundador de la República Dominicana es Díez. Escrito sin tilde esta palabra nombra el número 10. Díez es un apellido patronímico (Pérez, Sánchez, Fernández…) y tiene parentesco –también parecido- con Díaz, otro patronímico de similar origen.

Como los apellidos patronímicos derivan de nombre personal, Díez procede de Día o Dia, que son formas abreviadas de Diago o Diego, a su vez contracción de Santiago. Significa “hijo o descendiente de Diago o Diego”.

Se expandieron por varias regiones de España y sus descendientes se apellidaron Díaz o Díez, indistintamente. En una página sobre heráldica, en la Web, se anota que familias emanadas de un mismo origen usaron el apellido Díaz, mientras otras, llevaron Díez, sin dejar de emplear el mismo escudo de armas.

El tiempo los definió como dos apellidos. De modo que doña Manuela Díez, cuyo padre era Antonio Díez, natural de la Villa de Osomo, en la provincia de Palencia, España, vino al mundo con ese apellido. Y así ha de apellidarse su grandioso hijo: Juan Pablo Duarte Díez.

El Nacional, 24/06/ 2018.

 

FUERO Y AFORAR, DESAFUERO Y DESAFORAR

El sustantivo /afuero/ ha caído en desuso y los académicos recomiendan emplear /aforo/.  Este último aparece en el Diccionario de la lengua española con dos acepciones: 1. m. Acción y efecto de aforar. 2. m. Número máximo autorizado de personas que puede admitir un recinto destinado a espectáculos u otros actos públicos.

Para los fines de este artículo solo interesa la primera acepción, lo relativo a /aforar/. Este verbo  tiene dos entradas en el DLE, pero solo interesa una,  que es la siguiente: De a- y fuero. tr. Otorgar fuero. (Conjugación  como  contar).

Fuero procede del latín forum ‘foro’.  Y mire todo lo que significa: 1. m. Jurisdicción, poder. Fuero eclesiástico, secular.2. m. En España, norma o código históricos dados a un territorio determinado. Los fueros de Navarra y del País Vasco.3. m. Compilación de leyes. Fuero Juzgo. Fuero Real.4. m. Cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una comunidad, a una provincia, a una ciudad o a una persona. U. m. en pl.5. m. Privilegio, prerrogativa o derecho moral que se reconoce a ciertas actividades, principios, virtudes, etc., por su propia naturaleza. U. m. en pl. Defender los fueros de la poesía, del arte, de la justicia, de la razón.6. m. coloq. Arrogancia, presunción. U. m. en pl.7. m. Der. Competencia a la que legalmente están sometidas las partes y que por derecho les corresponde.8. m. Der. Competencia jurisdiccional especial que corresponde a ciertas personas por razón de su cargo. Fuero parlamentario. 9. m. desus. Lugar o sitio en que se hacía justicia.

El Diccionario incluye estas  locuciones con la palabra fuero:

Fuero de la conciencia. 1. m. Libertad de la conciencia para aprobar las buenas obras y reprobar las malas. U. m. en pl. Fuero interior, o fuero interno.   A fuero, o al fuero. 1. locs. advs. Según ley, estilo o costumbre. De fuero. 1. loc. adv. De ley, o según la obligación que induce la ley. Privilegio del fuero.

Lo contrario de aforar (dotar de fuero) es desaforar, que se forma anteponiendo el prefijo des-  al verbo aforar. También éste se conjuga como    contar. Es decir, es verbo de irregularidad vocálica que en algunos tiempos y modos cambia la vocal –o en su raíz, por el diptongo –ue (cuento, desafuero; cuentas, desafueras, cuenta, desafuera…).

Desaforar es quebrantar los fueros y privilegios que corresponden a una persona o institución. Pero también se priva a una autoridad  del fuero o exención que goza, por haber cometido algún delito de los señalados para este caso, como soborno, por ejemplo.

El verbo ha generado el sustantivo /desafuero/. El Diccionario académico define este vocablo así: De desaforar. 1. m. Acto violento contra la ley. 2. m. Acción contraria a las buenas costumbres o a los consejos de la sana razón.3. m. Der. Hecho que priva de fuero a quien lo tenía.

Aunque se tiene el sustantivo /aforo/ (acción y efecto de aforar) no es viable  agregarle  el prefijo /des-/, pues la palabra “desaforo” no aparece en ningún lado, ni tampoco es necesario que aparezca.

Pese al sustantivo /aforo/, además  es preciso cuidarse cuando se conjuga el verbo aforar, en el sentido de otorgar fuero, pues se impone la irregularidad vocálica: afuero, afueras,  afuera, aforamos, aforáis, afueran.

Hay otro verbo aforar, relacionado con foro y no con fuero, cuya conjugación es regular (aforo, aforas, afora…), pero ese es otro tema.

 

PALABRAS, TAN SOLO PALABRAS

Nada tiene que ver lo expresado en el título con la  vieja balada así titulada. Se trata de que el tema de hoy consiste en comentar un grupo de palabras de las que conviene reforzar su escritura, su fonética o su valor semántico, para evitar dudas y errores. Veamos:

1-karma. Procedente del sánscrito, significa  ‘hecho, acción’. El Diccionario de la lengua española la define de este modo: “En algunas religiones de la India, energía derivada de los actos de un individuo durante su vida, que condiciona cada una de sus sucesivas reencarnaciones, hasta que alcanza la perfección”. Algunos hablantes la emplean en referencia a algo o alguien como causa de su sufrimiento. Mejor será usarla en el sentido de  fuerza espiritual.

2-Terna.  El sentido de esta palabra sigue vinculado al número tres. Se propone un conjunto de tres personas para que se designe de entre ellas la que haya de desempeñar un cargo o empleo. El trío puede ser también de animales o cosas. De ningún modo puede haber terna de cuatro o de cinco.

3-Lívido. Con la fuerza de entonación en la antepenúltima sílaba,  es decir palabra esdrújula. Escrita con /v/. Significa amoratado o pálido. Es un adjetivo, y por tanto soporta el accidente de género: lívida.  Se quedó lívido cuando se lo dijeron.   Al ver la situación, la cara se le puso lívida.

4- Libido. Con acento no marcado en la penúltima sílaba /bi/.  Significa deseo sexual. Es sustantivo masculino, pese a terminar en o, por lo que suele ir precedida del artículo /la/. Cuando sube la libido a veces se pierde la razón.  “Catedral de la libido” es una novela de Avelino Stanley.

5-Frustración. Acción y efecto de frustrar.  Con este verbo se indica “Privar a alguien de lo que esperaba”.  Y agrega el Diccionario académico: Dejar sin efecto, malograr un intento. No sé si mi oído me engaña, pero  parece que algunas personas, entre ellas graduados universitarios,  pronuncian “fustración”.  Debe evitarse para no caer en frustraciones.

6- Manisero, manisera, que significa perteneciente o relativo al maní  y también se designa con esta palabra al vendedor ambulante de maní tostado. Hay variación de un país a otro, pero manisero es la forma mayoritaria frente a manicero, que  también es válida. Esta última grafía sigue el patrón de la palabra carnicero.

7-Extravertido, da.  Dado a la extraversión, dice lacónicamente el Diccionario. En la Psicología se denomina así a la “condición de la persona que se distingue por su inclinación hacia el mundo exterior, por la facilidad para las relaciones sociales y por su carácter abierto”. Fíjese en la raíz “extra”.

8-Introvertido, da. Dado a la introversión. Lo contrario de la anterior: “Condición de la persona que se distingue por su inclinación hacia el mundo interior, por la dificultad para las relaciones sociales y por su carácter reservado”. Fíjese en la raíz “intro”.

9-Ron. Palabra muy dominicana, pero deriva del  inglés  “rum”. Quizá sobre decirlo, pero es la bebida alcohólica obtenida por fermentación de la caña de azúcar. Palabra asociada, al menos fonéticamente es  berrón (de bay rum), que es un líquido alcoholado que se usa para fricciones. El sustantivo /berrón/ no ha sido incorporado al Diccionario académico, pero sí al Diccionario del español dominicano.

10- sustantivo, va. Para terminar con una nota curiosa les recuerdo que la palabra /susantivo/ es un adjetivo. Mire esto: 1. adj. Que tiene existencia real, independiente, individual. 2. adj. Importante, fundamental, esencial.

11- Adjetivo, va. Para que haya equilibrio el vocablo /adjetivo/ también es un adjetivo: 1. adj. Que expresa cualidad o accidente. 2. adj. Accidental, secundario, no esencial. Cuestión adjetiva.

Por hoy, tan solo palabras.

El Nacional, 22/07/ 2018.

«Jesús de la tierra», de Edwin Disla

Por Miguel Solano

Edwin Disla nació en Mao, provincia Valverde, República Dominicana. Es narrador, ensayista e ingeniero civil. Estudió ingeniería en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde se graduó en 1986. Se reveló como escritor en 1988 con la publicación del ensayo Historia de la revolución nicaragüense, a la cual le siguieron cinco novelas: Un período de sombras (1993), Vida de un tormento (1997), que fue llevada al teatro en el año 2000 por el grupo Los Rinocerontes de Neyba; El universo de los poetas muertos(2004), la novela histórica, Manolo (2007), basada en la vida de Manolo Tavárez Justo, que fue galardonada con el premio nacional de novela Manuel de Jesús Galván del año 2007, la más alta distinción narrativa del país; y Dioses de cuello blanco (2011). También ha publicado ensayos en la prensa y en su blogs sobre Ramón Lacay Polanco, Ramón Marrero Aristy, Miguel Holguín Veras, Mario Vargas Llosa y Poncio Pou Saleta. edwindisla@hotmail.com

 

A: En “Jesús de la tierra”, un narrador omnisciente relata la historia, y son frecuentes las mudas temporales, espaciales y los flashbacks.

B: La novela consta de 11 capítulos, que transcurren en 461 páginas, y al final un epílogo de 25 páginas, que cierra magistralmente la historia.

C: En el contenido hay párrafos largos, algunos hasta de 250 palabras y están entrelazados con los esenciales diálogos de los personajes.

D: El gran desafío del autor está definido en la contraportada del texto: “En esta sexta novela de Edwin Disla, Jesús de la tierra, sin duda su mas importante trabajo narrativo, se describe con profundidad la vida del personaje mas influyente y fascinante de la historia, Jesús de Nazaret. Las costumbres, el ambiente y el devenir del Israel de su época sobresalen con objetividad, dándole más colorido y nitidez a la obra. Jesús protagonizó sus hechos transgrediendo las tradiciones de su tiempo: rechazó la división de clases de la sociedad, se opuso a la enseñanza oral de las escuelas, considero a la mujer igual que el hombre, predicó un judaísmo renovado, sin templo ni jerarquía, amó la buena mesa y el vino, y no les permitió a los discípulos ni que ayunaran ni que hicieran penitencia”.

E: El lenguaje de la obra es el mismo de la época, y en los diálogos, los personajes reflejan el pensamiento judío de los primeros cuarenta años de la Era Cristiana.

F: La novela está dedicada, in memoriam, a Oscar Arnulfo Romero, y trascribe una saeta popular de Antonio Machado, que el cantautor Joan Manuel Serrat la inmortalizó en una canción. En el DLE se define una saeta como venida del latín Saggita, que significa “palo flamenco consistente en una jaculatoria o copla que una persona dedica a las imágenes de las procesiones”. Aquí la de Machado a Jesús:

¿Quién me presta una escalera

para subir al madero,

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?

 Un hombre grande

Para que ustedes entiendan lo que es, voy a contarles una breve historia: Fui a ver un amigo, al que no encontré en su casa. Con inusitada alegría me recibió un niño de unos cinco años. Le dije que buscaba a su abuelo. “Él no está”, respondió. Dale este libro”, se lo pasé. “Vuelvo más tarde”.

Según me contaría el abuelo, cuando él llegó, el niño salió corriendo a su encuentro, y con voz agitada le grito:

—Abuelo, abuelo, un hombre grande, grande, grande, vino buscándote.

—Cuidado si fue el gobernador. ¿Vino el gobernador buscándome?

—No ombe, le digo que vino un hombre grande, grande, grande.

—Bien, bien, bien, paso buscándome el ministro de las fuerzas armadas.

—No abuelo, no. Te vino buscando un hombre grande, grande, grande.

— ¿Estuvo aquí el presidente de la república?

—No, abuelo, entiéndalo, le estoy diciendo que vino un hombre grande, grande, grande.

—Muy, bien, muy bien, muy bien, el rey de Inglaterra paso por aquí. Él era quien me buscaba —sonrió.

El niño, angustiado, respiró profundo.

—Abuelo, papá, abuelo, le dije que fue un hombre grande, grande, grande.

—Muchacho del carajo, ¿por qué no acaba de decir quién fue que vino buscándome?

El niño salió corriendo para la habitación, y regresó con el ejemplar que le había dejado al abuelo, mi novela “Las lágrimas de mi papá”. Él niño la mostró diciendo:

—Un escritor, abuelo. Papá, le estuvo buscando un escritor.

Si para un niño inocente, si para la inocencia pura, que es Dios, un escritor es lo más grande que camina sobre la tierra, ese que ustedes ven ahí sentado, que tiene por nombre “Edwin” y apellido “Disla”, es un escritor. 

Dos grandes desafíos

1: Desventaja: Cuando el personaje más que conocido es un mito, cualquier evento puede descarrilar el tema, pues el lector siempre fija su atención en ese personaje, que forma parte de la conciencia universal.

2: Ventaja: A los mitos como Jesús de Nazaret, en vez de esforzarse en trabajarlo para colocarlo en la conciencia del lector, es mejor partir de lo que sabe ese lector, que es el Nuevo Testamento. Así que para cualquier autor es mejor aplicar la sabia inglesa de “trabajar con lo que hay”.

3: Labor: Como novelista, Edwin Disla se enfrentó a múltiples interrogantes, sobre todo la de cómo insertar en la historia a un hombre considerado como hijo de Dios o un Dios mismo. ¿Cómo eliminar ese mito, que tiene el poder hasta de hacer milagros, y presentarlo como un hombre común, aunque genial, conviviendo con los demás?

4: Logro: Jesús conquistó su liderazgo y popularidad combatiendo a los romanos y a sus aliados judíos, los saduceos —no a los fariseos—, en especial los que conformaban el Sanedrín, que era el instrumento administrativo usado por los romanos. 

El mito de Juan el Bautista

Jesús conoció a Juan el Bautista, a quien señaló como el más grande nacido de mujer. Era más que un profeta. Todos sufrimos cambios al conocer una nueva realidad, y más cuando en ella encontramos a seres brillantes como Juan el Bautista. Leyendo la novela nos enteramos de que, “Jesús había escuchado a voces saduceas describir a Juan como un gigante moreno, macilento, de espesa barba descuidada que le cubría casi la cara, de cabellos largos encrespados, vestido de un manto de pelo de camello, animal impuro, y con un cinturón de cuero a la cintura, y gritando, le brotaba fuego por los ojos, hagan penitencia, arrepiéntanse de sus pecados, que el reino de los cielos está cerca. Pero lo que encontró fue a un hombre joven, bien parecido, sí de elevada estatura, moreno por efecto de los rayos del sol y, semejante a Elías, vestido con un manto de pelo de camello, animal cuya carne es impura, no su pelo; y siendo esbelto, fuerte cual Sansón, de cabellera y barba rizada, propia de los judíos, no gritaba, sino que hablaba fuerte para enfatizar, con un lenguaje sencillo, las palabras de sus discursos. Como dijo Isaías: prepárenle el camino al Señor, enderécelen sus senderos. Todo valle será rellenado y toda montaña y colina será rebajada, y lo tortuoso se hará derecho…Y de sus ojos verdes brotaban luces y esperanzas”, pág. 72, tercer párrafo.

La forma de cómo quedó planteado ese primer encuentro, deja en el lector una agradable sensación de naturalidad. El mito de Juan desaparece, y queda de él el ser humano que en efecto fue. Ese manejo potencializa la verosimilitud de la obra, y nosotros como lectores nos damos cuenta, que la historia de Juan es muy diferente a la descrita por la teología. 

Personaje y tema

Lo difícil en una obra narrativa es lograr que los personajes encarnen el papel designado, física y emocionalmente, con sus pasos y con sus miradas. La capacidad para tomar en cuenta los detalles en  el uso del lenguaje es fundamental, porque los personajes en sus diálogos deben reflejar las costumbres y pensamiento de la época. Veamos cuando Jesús le pidió a Andrés que continuara hablándole de la familia: “Santiago (al que la posteridad le añadiría el apelativo de el Mayor para diferenciarlo de su homónimo el Menor; menor en edad) y Juan, siendo hijos de Zebedeo y Salomé, nacieron al lado de la casa de Jonás y Dina, padres de Andrés y Simón. Zebedeo y Jonás, amigos desde la infancia, tenían una pequeña empresa pesquera, la cual, cuando murió Jonás, un año después de la esposa, en el décimo segundo aniversario de la caída de Judas el galileo, los hijos continuaron con la empresa. Simón y Santiago habían sido miembros de la facción política zelote, y al demostrar el primero ser tan corajudo en su accionar (no quiso decir había sido de los que llamarían sicarios) lo apodaron Barjona”, pág. 82, 5to. párrafo. 

Romper mitologías

En una obra narrativa, cuando un mito rompe sus propias mitologías, no lo debe a hacer para invalidar su condición, sino para reconformarla según los nuevos tiempos. Es decir, restablecer su propio mito. Si el narrador no toma en cuenta esa obligatoriedad, genera un desastre en la mente del lector. No creo que Disla conociera esa obligatoriedad, pero la intuyó, confirmando lo que Bruno Rosario Candelier siempre dice: “Los narradores siempre intuyen cosas que no saben”.  Veámoslo en el siguiente pasaje: “Jesús, a poca distancia conversaba con Pedro, Santiago, Andrés y Juan, y seguido se presentaron, expresó señalando a Natanael, he aquí a un verdadero israelita, en quien no hay dolo. Natanael, impresionado, como desconocía que el elogio provenía de un salmo, supuso que había investigado su vida, lo cual era verdad. Y aun impresionado, en vez de doblegarse le preguntó, ¿de dónde me conoces? Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera esperándolo, te vi. —La respuesta no lo satisfizo, pero el magnetismo que irradiaba terminaría doblegándolo: Rabí, tú eres el mesías, futuro rey de Israel. ¿Por qué te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Mayores cosas verás”, pág. 84, 2do. párrafo.

Donde la rotura, no sólo del mito, sino de la propia historia se hace realidad es cuando el narrador afirma: “Las palabras premonitorias de Jesús se hicieron realidad treinta y seis años después, cuando debido a las deliberadas provocaciones de las autoridades neronianas y a la insoportable situación económica del pueblo, estalló la primera de las dos grandes guerras anticoloniales de los judíos contra Roma. En ella, los seguidores originales de Jesús, no los influenciados por Pablo de Tarso que se refugiaron en la Decápolis, en el pueblecito montañoso de Pella, participaron, y los monjes copistas paulinos se encargaron de borrarla de la historia mutilándola del texto Autobiografía de Flavio Josefo. En el básico (p.374), que aún se conserva clandestino, Josefo afirma que, una vez nombrado gobernador de Galilea y siendo uno de los jefes militares de la revuelta, ‘dirigí mis tropas contra los seforitas y tomé la ciudad al asalto. Con ese pretexto, los galileos, que no querían desaprovechar la oportunidad de saciar su odio contra una ciudad a la que detestaban, se lanzaron a exterminar a la totalidad de la población, incluidos los extranjeros. Sólo un grupo de las tropas, antiguos seguidores del sabio Jesús, de quien hablé extensamente en el segundo capítulo, encabezados por un anciano al que llamaban Pedro, se negó a atacar a los habitantes. Los demás irrumpieron en la ciudad y, encontrando las casas vacías, las quemaron, pues sus habitantes, llenos de miedo, se habían refugiado en la acrópolis’. 

El mito y la intriga

La intriga nos atrapa, y se presenta como un elemento de soporte de la historia, sin que con ella se vea afectado el carácter del personaje. Eso es otra particularidad que Disla también intuyó.  Veámoslo en el siguiente pasaje: “En efecto, Tomás estaba al tanto, y para sorpresa de ellos, aceptó formar parte del movimiento sin oponer objeciones. Natanael, volviendo a trasferir su responsabilidad, en vez de contactar a un amigo de infancia llamado Simón, el zelote o su equivalente, el cananeo lo apodaban, se lo propondría a su homólogo Pedro, porque ambos habían sido zelotes. Pedro, que lo reclutó con facilidad, lo había conocido estando clandestino, hasta que, como Santiago el mayor, decidieron pasar a la legalidad tras contraer matrimonio y procrear hijos con sus respectivas parejas. Ellos, sin desprenderse totalmente del proyecto original, procuraron buscar uno que les permitiera desenvolverse dentro del pueblo y su familia en lo que llegaba el apocalipsis, y lo encontraron en el de Jesús”, pág. 85, 2do. párrafo. 

La armonía entre el conocimiento del narrador y el tiempo narrado.

Si un narrador omnisciente, que lo sabe todo, lo demuestra con arrogancia, puede terminar afectando la integridad de la obra, y en algunos casos, convertir las escenas en un ensayo. Por esa razón es fundamental que el narrador omnisciente logre armonizar sus conocimientos con el tiempo narrado, con los personajes, con el tema y hacerlo de una manera que sus conocimientos no afecte la verosimilitud en la obra. El narrador logra perfecta armonía entre su conocimiento y el tiempo que relata. A cada personaje le proporciona su dominio y ubica los tiempos a través del desenvolvimiento de ellos. Aquí, un ejemplo: “ ‘Mateo significa regalo de Yhavé’, se dijo Leví levantándose de la silla, sintiéndose halagado, y lo siguió. El maestro lo vería como el ideal para ocupar el cargo de tesorero de la organización, y no a Judas, tal propondrían Felipe y Natanael, ya que Iscariote, a pesar de haber tenido experiencia en el manejo de efectivos desde que siendo adolescente atendía en Jerusalén una empresa alfarera de su padre, era menos instruido que Mateo y tenía menos relaciones sociales; o sea, no podría, como Leví, captar fondos de los ricos nacionalistas. No obstante, darle la tesorería a un publicano, considerado la contraparte de la prostituta, subcontratista de un dinero impuro, sería un craso error, y como el segundo más capacitado era Judas, el maestro terminaría aceptándolo, y, hasta cierto punto, Judas le demostraría cuidado en la redistribución entre los judíos desamparados, del excedente del dinero captado, el cual en ocasiones también utilizaban para ayudar a los familiares de los discípulos”, pág. 88, 6to. párrafo.   

Mito y el Sentir

¿Cómo expresarles a los lectores pasajes que ya saben, que ya han sentido?

Los personajes que son mitos ya están en la conciencia de la humanidad. La mayoría de sus hechos los lectores lo conocen, los han vivido emocionalmente. Uno de esos hechos es la reacción de Jesús ante la exigencia de que vaya a ver a su familia. Cualquier ser agradecería esa petición, pero Jesús la consideraba un fastidio, y todos los cristianos del mundo así lo han entendido, así lo han sentido. Disla, maneja el tema del modo siguiente:  “Más tarde, en la reunión con los ocho, sobre la barca de Pedro y Andrés, dándoles las instrucciones de lugar, Santiago el menor y Tadeo volvieron a insistir en que fuera a Nazaret a visitar a la familia antes de que María muriera de preocupación y de angustia. Él se vio obligado a llamarles la atención:

— ¿Quiénes son mis familias? Mis familias son ustedes, porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”, pág. 95, 2do. Párrafo…

Disla narra el hecho, pero introduce que “Los primos consideraron el planteamiento demasiado radical, insensible al dolor de la madre”. Todos los lectores creen eso, se sienten confortables con ese sentir y esa forma narrativa eleva la belleza de la obra, mantiene un alto nivel de verosimilitud. 

El juego psicológico

El primer elemento que separa a un mito, un dios, de los seres humanos, es su capacidad para manejar los tiempos, irse al pasado tanto como al futuro, de manera que pueda variar cualquiera de sus hechos con los que no se siente satisfecho. En Jesús de la tierra el narrador debe darle verosimilitud y por lo tanto debe de jugar inteligentemente con el carácter del personaje. Observen este ejemplo: “ Cediendo ante la insistencia de Santiago el menor y de Tadeo, Jesús decidió ir a Nazaret a visitar a la familia. De los ocho, sólo Andrés no lo acompañó porque se vio obligado a quedarse atendiendo su negocio. Con el resto, en el transcurso del viaje, el que harían en dos jornadas a pesar de salir de madrugada, prosiguiendo con la predicación, después de pasar por la paradisiaca llanura de Genesaret y por los bordes arenosos del mar de Galilea, yendo los discípulos delante anunciando la llegada del mesías, él se detuvo en un mercado de pescado de Magdala”, pág. 100, 2do. párrafo.

¿Puede un mito, un dios, ceder ante la presión de sus seguidores? Claro que sí, en especial cuando se trata de la madre. El más grande de los dioses esta llamado a atender una solicitud de la madre. Ningún lector ve eso como una ofensa, sino como un milagro divino. 

Lo histórico y lo teológico

Aunque la novela trata el Jesús de la historia, por el hecho de ser Jesús un mito, los lectores tenemos la inclinación de pensar en lo teológico, en el Cristo, en el Jesús como líder religioso, de la iglesia, elemento que Disla nunca ignoró.

La narración de los personajes bíblicos es bastante curiosa. Por ejemplo, los libros del Génesis podrían leerse como una novela. Y al observarlo con cuidado descubrimos que las leyes de la novela están bien aplicadas.

Desde el punto de vista de la creación, el que la raza humana iniciara su devenir en la tierra, Caín matando a Abel, es sádico, monstruoso, espeluznante. Pero desde el punto de vista de la novela, el inicio es genial. El tema queda en el lector sembrado como una viga de acero que traspasa el corazón. El mensaje es muy claro: ¡si desobedece solo desgracias te vendrán! Todas las desgracias que le caen a la familia de Adán se debió a su desobediencia.

Toda prueba de fe se basa en probar la efectividad de los conectores líquidos con que fue diseñado el cerebro humano. Abraham, recibe mensajes; José recibe mensajes; Moisés y la madre de Moisés reciben mensajes del Dios creador. Noe, recibe mensajes. Todos los mensajes son para probar la fidelidad del ser creado, del súbdito, y todos los personajes terminan transformándose, lo cual es una de las características esenciales de una novela, como bien afirma Bruno Rosario Candelier.

En esos libros se definieron los grandes personajes: Adán, el primer desobediente; Eva, la primera seductora; Caín, el primer asesino; Abel la primera víctima; Abraham, el primer fiel incondicional; Jacobo, el primer ladrón y el primero que hace todos los sacrificios por la mujer amada; Labán, el primer patrón estafador, Noe, el primero que se enfrenta y vence los grandes desafíos de la naturaleza… Cada uno esta narrado a su medida y convertido en tema pasional.

En cada conflicto que las historias teológicas desvelan, la idea fundamental es sembrar la fidelidad. ¿Por qué? Porque los reyes y los emperadores dependían de la fidelidad de sus súbditos. Las batallas eran de cuerpo a cuerpo y una vez terminada la batalla había que pagarles a los ejércitos sicarios, o el emperador o el rey, pagaban con su sangre…

Ese mismo dilema se desarrolla en Jesús de la tierra. Para el mesías la fidelidad era un asunto de vida o muerte. La “traición” lo llevaría al madero. Las intrigas en el movimiento y en las familias, en la persecución de la verdad, en la lucha por mantener la Fe, la Fe en los sueños que vienen del Creador y los personajes que al recibir mensajes transforman los acontecimientos, sobre todo la batalla de Jesús por mantenerse haciendo el bien, hacen que el lector advierta que “el Diablo no es el monstruo, que el Diablo solo alimenta el monstruo que tenemos dentro”. Disla logra que Jesús vuelva para siempre. Agradezco a Disla este Jesús de la tierra porque ningún Papa pudo haberlo hecho mejor.

Centro de Espiritualidad San Juan de la Cruz

La Vega, República Dominicana

23 de junio de 2018.