Emilia Pereyra gana Premio Enriquillo de novela histórica

 

Emilia Pereyra gana el premio “Enriquillo” de novela histórica

Emilia Pereyra es una investigadora, escritora y trabajadora infatigable. Es autora de las novelas “El grito del tambor”, sobre la invasión del corsario Francis Drake a la Española (Alfaguara, 2012), “El crimen verde” (Mograf 1994), “Cenizas del querer” (Laguna Negra, 1998), “El faldón de la pólvora” (Santillana, 2015), “¡Oh, Dios!” (Santuario, 2016), del libro …

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La escritora y periodista integrante del staff de Diario Libre Emilia Pereyra fue galardonada en esta edición por una novela que recrea la primera revuelta de esclavos en La Hispaniola.  El evento estuvo dedicado a las historiadoras Mu-Kien Adriana Sang Ben, Carmen Durán y Lusitania Martínez, quienes presentaron una conferencia cada una.  En la Feria fue ofrecida una amplia propuesta de actividades dirigidas a todos los públicos, con la disertación de maestros, investigadores y especialistas en los 30 temas tratados; se pusieron en circulación 7 nuevos libros, entre ellos la novela histórica La Independencia efímera, de Max Henríquez Ureña, y la obra Hechos relevantes de la historia dominicana, de Daniel Ariza. Además del AGN, participaron en la venta de libros: Editorial FUNGLODE, Fundación Joaquín Balaguer, Letragráfica, Soluciones Educativas, Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Sergio Espinal, Fundación Juan Bosch, Euclides Gutiérrez Féliz, Tribunal Constitucional de la República Dominicana.

En el acto de clausura fueron anunciados los ganadores del Premio de Historia Vetilio Alfau: en la categoría “Premio de ensayo”, fue galardonado el trabajo, La educación artística en el paradigma educativo hostosiano, de Feliz Valoy Rodríguez Suero. En el “Premio Especial de Ensayo para Jóvenes Investigadores”, fue premiado el trabajo La mancha del ingenioso Hidalgo, don Juan de Villora, de la joven Emelin Quevedo Márquez y el “Premio Enriquillo”, para novela histórica o colección de relatos históricos, fue otorgado a Emilia Pereyra, por su obra El corazón de la revuelta. La categoría de compilación documental quedó desierta.  Emilia Pereyra es una investigadora, escritora y trabajadora infatigable. Es autora de las novelas El grito del tambor, sobre la invasión del corsario Francis Drake a la Española (Alfaguara, 2012), El crimen verde (Mograf 1994), Cenizas del querer (Laguna Negra, 1998), El faldón de la pólvora (Santillana, 2015), ¡Oh, Dios! (Santuario, 2016), del libro Rasgos y figuras, perfiles biográficos, y de la colección de cuentos El inapelable designio de Dios (Cedibil, 2008). Su novela Cóctel con frenesí (Cole, 2003) ha sido traducida al noruego y publicada en Noruega.

Emilia Pereyra se licenció en Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y cursó una maestría en Periodismo Multimedia en la Universidad de País Vasco, en España. Además, tiene una especialización en Investigación Histórica e Historia del Caribe por el Archivo General de la Nación y la Facultad de Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua e integrante del Grupo Mester de Narradores de la misma institución, del Ateneo Insular, del Movimiento Interiorista y de la Asociación de Escritores del Caribe.

REUNIÓN VIRTUAL DE ACADÉMICOS DE LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA

Con un cuórum concurrido de académicos de la lengua tuvo lugar la reunión virtual de la Academia Dominicana de la Lengua correspondiente al mes de noviembre de este año 2020. La sesión fue moderada por María José Rincón y contó con invitados nacionales e internacionales los cuales expresaron su gratitud por haber sido convocados a compartir en dicha reunión. En su “salutación a los académicos”, don Bruno Rosario Candelier, director de dicha institución, agradeció a cada uno su presencia telemática, iniciando así “formalmente este encuentro virtual en nombre de la Academia”.   

Bruno Rosario Candelier: Presencia social de la Academia    

En sus palabras iniciales, el doctor Bruno Rosario Candelier destacó las participaciones  constantes de los académicos en reuniones virtuales, frecuentes en los actuales momentos por la pandemia del coronavirus: “En primer lugar, quiero enfatizar que varios académicos, entre los cuales me encuentro, estamos participando en numerosas actividades virtuales mediante conferencias, cuestionarios, entrevistas o simplemente como asistentes a reuniones donde nos invitan a que estemos presentes y eso, naturalmente, tiene cierta importancia social y cultural por el hecho de la presencia académica”. Señaló que María José Rincón –coordinadora lexicográfica de nuestra Academia, doctora en Lexicografía y una experta en ese tema– la invitan con frecuencia a dictar conferencias en diferentes escenarios, porque es brillante, desde luego, fruto de su sólida formación intelectual. En ese sentido, Rosario Candelier exhortó a que cuando los académicos “participen en alguna actividad intelectual, mediante una conferencia, presentación de un libro, o en una charla, que escriban un resumen de lo que han presentado para incorporarlo al Boletín de la Academia. Destacó que ese boletín electrónico bastante amplio porque estoy solicitando material para su publicación, y eso virtualmente queda ahí en algún lugar reservado para la historia. Resaltó que, “al mismo tiempo todo el que recibe, y lee, el Boletín, está leyendo documentos, informaciones, conferencias, crónicas, cartas, estudios literarios, estudios lingüísticos, que son trabajos que contribuyen a la formación lingüística y literaria y en general a la formación intelectual de nuestros académicos y de los que, de alguna manera, están vinculados a nuestra institución porque todo va dejando una huella”. Subrayó que “el trabajo intelectual es una tarea que, a veces, de inmediato, no se ve el beneficio, o el resultado, pero a la larga siempre deja su huella positiva”.

Rosario Candelier puntualizó que “el Boletín de la Academia ha merecido, de parte de quienes lo leen, un reconocimiento: “A sus lectores les gusta el Boletín, lo valoran, y ponderan los trabajos que reproduzco en ese boletín por la formación intelectual que genera en quien lo lee, pues son trabajos de calidad”. Propuso que “los que se animen a presentar algún trabajo sobre la lengua o literatura”, tendrán la oportunidad de hacerlo en estas reuniones virtuales mensuales que seguirá teniendo la Academia”.

Una de las propuestas la hizo la académica María José Rincón, y es “abrir esas reuniones a las personas fuera de la Academia: hacerlo en abierto en el sentido de que mantengamos, por supuesto, la reunión académica como sesión de trabajo como tal, como la que estamos haciendo hoy”. “Me encanta, Bruno, saludo que tengamos invitados de este nivel, colegas académicos, porque muchas veces no nos conocemos, o nos conocemos de oídas, de nombre, y es interesante que estemos cerca, que sepamos lo que se está haciendo, y después aprovechar ese material para tener presencia fuera de la Academia”.

Sobre el Tesoro del español dominicano, por María José Rincón  

La Academia Dominicana de la Lengua ha iniciado “el proyecto lexicográfico coordinado por María José Rincón, el Tesoro del español dominicano, de mucha motivación y de mucha inspiración, que ha generado una expectativa en los que estudian y conocen la naturaleza del español dominicano”, explicó don Bruno Rosario Candelier.

“Entre nosotros están también –expresó Rincón– Roberto Guzmán y Rita Díaz que son miembros del equipo que forman parte esencial de lo que yo les voy a hablar hoy aquí”: “La Academia Dominicana de la Lengua, desde que yo me acerqué a ella como simple amante del idioma, tenía como un objetivo esencial la creación del Diccionario del español dominicano, que veníamos echando de menos”. Dijo que “nuestra lexicografía dominicana es breve, es corta, tardía, muy de aficionado (y no se lea esto como una crítica, porque todo el que se ha enfrentado a realizar un diccionario sabe lo difícil que es, desde cualquier punto de vista que se tome), de aficionado en el sentido de personas que no disponían de las técnicas adecuadas, o quizás acompasadas con sus tiempos, pero que hicieron el esfuerzo y que, sin dudas, merece todo nuestro reconocimiento porque gracias a ellos tenemos algo, tenemos aunque sea un aporte bibliográfico”.

Señaló que “a raíz de esa preocupación de la Academia Dominicana de la Lengua, y especialmente de Bruno Rosario Candelier, por la creación de ese diccionario moderno del español dominicano, él me encargó de la coordinación de esa tarea lexicográfica, que ya ustedes saben, colegas académicos, que no son solo las voces locales propias de nuestra academia, sino también la participación en todas esas que nos van llegando de la Asociación de Academias, de la ASALE, o de la Real Academia”.  Expuso que “con la creación, con el diseño de ese diccionario nació la idea de formar un pequeño núcleo de especialistas”: “La lexicografía es cada vez más especializada, cada vez es más técnica, por lo cual se pensó crear un pequeño grupo de especialistas, porque la labor lexicográfica hace mucho tiempo que dejó de hacerse individualmente o personalizadamente, necesita siempre de un equipo que lo respalde”.

Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía

Rincón manifestó que “en ese camino de buscar la forma de hacer un equipo que se dedicara a eso, contamos con el apoyo de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, que hizo suya esa propuesta que yo le hice de crear un instituto  de lexicografía adscrito a la Academia Dominicana de la Lengua, que sirviera para crear proyectos, para darle seguimiento a los proyectos y, por supuesto, para asistir a la Academia en todas las tareas que tuviera a bien aceptar por parte de esos proyectos académicos generales”: “Ese instituto se llama Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía, que tiene como objetivo fundamental, por supuesto, la investigación lexicográfica, pero también el aprovechar los resultados teóricos y los resultados prácticos de esa labor investigadora, precisamente para aplicarlos en la práctica, a crear diccionarios y, por supuesto, si en algo ayuda el diccionario, a conocer mejor el español dominicano, el español del Caribe, la lengua española en general”. Señaló que el “punto de partida en el Instituto ha sido la creación de un equipo que se especialice en técnicas lexicográficas, porque esa especialización nos va a permitir acometer con cierta garantía de todas las actividades académicas de las que les he hablado”: “El equipo está compuesto por Roberto Guzmán, Rita Díaz y Ruth Ruiz”.

Puntualizó la importancia de este equipo lexicográfico: “Creo que, incluso, para nuestros colegas académicos que están aquí hoy, es interesante analizar qué hace falta para ser un buen lexicógrafo, que no es una tarea fácil: 1. Para ser un buen lexicógrafo hay que tener unos conocimientos generales, lo que llamamos antiguamente, esa cultura general, porque el lexicógrafo se va a acercar al universo de la lengua, es decir, a todo el universo. 2. Hace falta también tener experiencia vital, porque una persona de una experiencia vital reducida es difícil que se acerque a su lengua con toda la potencia que necesita. 3. Un gran dominio en el uso correcto de la lengua porque el diccionario es un diccionario de uso –como es el nuestro–, impone una determinada norma y más cuando es un diccionario académico. La información que se ponga ahí tiene que estar muy contrastada y tiene que tener un conocimiento profundo del lenguaje. 4. Además de ese conocimiento lingüístico, tiene que tener un conocimiento más amplio que podíamos llamar filológico. 5. Con un conocimiento informático mínimo, porque para la tarea lexicográfica cada día es más imprescindible ese manejo informático básico”. Dijo que “ya el trabajo técnico se hace todo a través de la computadora, a través de redes virtuales”. “Lo que yo creo que es lo más importante –añadió– para ser un buen lexicógrafo, son dos cosas esenciales: el sentido común y el carácter, porque un lexicógrafo tiene que enfrentarse constantemente con muchas toma de decisiones”: “Todo el trabajo lexicográfico se funda en tomar decisiones basadas en unos criterios, siguiendo una planta, una coordinación, pero la decisión es constante, por lo tanto eso necesita del carácter que haga que el trabajo siga adelante, que no se embarranque a la primera dificultad que se encuentre”.

María José Rincón explicó que la agenda de trabajo que tiene el equipo, parte de esa edición de 2013 del Diccionario del español dominicano que, aunque es una obra que ha envejecido bastante bien –no tiene 10 años–, ya necesita una segunda edición porque nos hemos dado cuenta de que nuestro español cambia, se enriquece, aceleradamente”. Añadió que “si algo tienen los diccionarios es que te dan una segunda oportunidad siempre”: “Un segundo objetivo es, una vez remontado el diccionario, convertirlo en un diccionario que no sea estático, y ponerlo en una versión digital, ponerlo en línea y ofrecérselos a los usuarios gratuitamente”.

María José Rincón consignó que la Academia Dominicana de la Lengua, la Fundación Guzmán Ariza y el Instituto de Lexicografía han firmado un acuerdo para empezar a trabajar en el Diccionario jurídico dominicano, que es muy perseguido por los juristas de la Academia porque todavía nuestro universo jurídico está usando códigos, diccionarios, nacidos del francés, entonces tenemos muchas ganas de poner también a disposición de los usuarios ese diccionario especializado para la comunidad jurídica dominicana”.

“El Tesoro léxico del español dominicano es un proyecto lexicográfico que está en fase de nacimiento”, explicó la académica. Dijo que “el proyecto nace con la intención de completar la bibliografía del español dominicano, una bibliografía lexicográfica con una obra que aborde el léxico desde una perspectiva abarcadora, que sume la historia léxica y lexicográfica del español dominicano, tomando como punto de partida el Diccionario del español dominicano y el Diccionario fraseológico del español dominicano”: “Esas dos obras constituyen un aporte esencial para nuestra lexicografía sincrónica, y completarlo con el aporte desde el punto de vista diacrónico”: “Este proyecto se enmarca entre los objetivos esenciales del Instituto de Lexicografía, que dirijo, y de la Academia Dominicana de la Lengua”.

“El Tesoro léxico del español dominicano tiene como objetivo fundamental el registro lexicográfico, a lo largo del tiempo, del vocabulario diferencial dominicano: voces, locuciones y acepciones actuales del español dominicano y que no pueden ser consideradas como pertenecientes al español general”. Subrayó que “la memoria lexicográfica del Tesoro es un registro abarcador y cronológico de toda la información que se contiene en los diccionarios de la lengua, una de las fuentes esenciales para el estudio histórico del léxico y también para la reconstrucción de la evolución de la lexicografía regional”.

En cuanto al “corpus de la documentación de este Tesoro léxico del español dominicano, estará formado por un conjunto de fuentes que van a estar debidamente justificadas y que podrán clasificarse según la siguiente tipología: Diccionarios diferenciales y también diccionarios integrales dominicanos en sus diferentes ediciones a lo largo del tiempo; glosarios independientes o que estén incluidos como apéndices en otras obras; diccionarios restringidos de la lengua española y también del español de América, que incluyan marcas diatópicas que puedan estar relacionadas con los usos en la República Dominicana; los diccionarios generales y las bases de datos de referencia, especialmente aquellas que elaboramos las academias en el mundo; el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española o el Tesoro lexicográfico de las hablas andaluzas, el Tesoro léxico canario-americano o el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico”.  “Tenemos idea de todos los corpus que pueden lograr un gran tesoro caribeño y canario para el español de América y Continental: sabemos que el Tesoro de Cuba está hecho”, agregó la académica María José Rincón.

Reacciones de los académicos  

Lejos de ser una reunión rígida, la reunión de los académicos ha sido, desde el inicio, una escuela amena, llena de honestidades y reconocimientos de los trabajos realizados, que cada cual lleva a su mundo circundante, a la humanidad necesitada. En esta parte de la reunión virtual de la Academia Dominicana de la Lengua, y con el permiso de los académicos, he titulado esta sección “Requiebros de la tarde”, pues la integración y el afecto evidenciados en las reacciones de los distinguidos intelectuales, junto al éxito de las redes electrónicas que lo hicieron posible, ha elevado el espíritu y afianzado su misión en el mundo.

—BRC: Todo eso que tú nos has contado, María José, a mí me ha parecido fascinante, y esto se debe, fundamentalmente, a tu pasión por la lengua española, que es inmensa. Quien hace un trabajo motivado por una ardorosa pasión, por el ideal tan hondo, tan consentido, tan vivido, como se da en ti, pues, naturalmente lo que produce tiene que ser bueno. Eso es así. Cuando María José toma la palabra embruja con su decir.                                                               

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: Te lo voy a decir en el español dominicano. “Bájale algo”. Bruno. Como dice un dicho militar por ahí, “la pasión se le supone”. ¡Mira cómo Rita y Roberto me dicen que sí! Y me faltó decir eso en el decálogo del lexicógrafo: Sin pasión es imposible. Imagina que en el Diccionario del español dominicano hay 10996 entradas, ya pueden imaginarse.

—BRC: Y tú eres una experta en la tecnología electrónica. Los que nos hemos criado en el campo sabemos lo que significa la palabra “corcovear” ya que la mula y los caballos corcovean. A la tecnología moderna le gusta “corcovear”, ‘patearnos’ y ‘destruir lo que pretendemos’, a veces. ¿No es cierto Juan Carlos Vergara?

—JUAN CARLOS VERGARA (Director de la Academia Colombiana de la Lengua): Totalmente, pero no hay que dejarse vencer.

—BRC: Muy bien.

—SEGISFREDO INFANTE (de la Academia Hondureña de la Lengua): No sé, María José si usted conoce a Atanasio Herranz, que coordinó el Diccionario de americanismos, él es hondureño, o español-hondureño, porque, aunque nació en España se nacionalizó en Honduras y ha vivido casi toda su existencia en Honduras. Le pregunto porque, aunque yo no soy parte de esos equipos lexicográficos, sí conozco de cerca el trabajo de Atanasio Herranz aquí en Honduras y luego me ha contado sus experiencias en la RAE cuando estuvieron trabajando en el Diccionario de americanismos. Incluso él tiene algunos libros pendientes de publicación porque no solo le interesa el español, sino también el trabajo lingüístico de algunas comunidades sobrevivientes y algunas que han desaparecido. Por ejemplo, él publicó el libro Proceso de nahuatlización y nahuatlismos de uso en Honduras y es sorprendente que él encontró más nahuatlismos que en México, a pesar de que México es la madre.

—BRC: La Asociación de Academias de la Lengua Española tiene un plan de trabajo para hacer una segunda edición del Diccionario de americanismos y, de hecho, yo pienso que se va a hacer real el proyecto porque, en primer lugar, ya se ha agotado en muchos países y, en segundo lugar, como tú dices, es digna de mejorarse, siempre hay nuevas voces que adquirir o que limpiar o que modificar.

—JUAN CARLOS VERGARA: María José, quería felicitarte porque don Bruno tuvo la gentileza, cuando nos visitó en la Universidad de La Sabana, en Bogotá, donde teníamos una Maestría en Lingüística Panhispánica, nos dio el regalo más hermoso que fue las publicaciones, no solo de él, sino de la Academia que son una. Es decir que estoy hablando de una ecuación total, es decir, miramos a Bruno y miramos la República Dominicana y es lo mismo. Así que solo por razón de autoría no las menciono, pero fue un regalo magnífico. Y entre ellos, pues, estaba el Diccionario del español dominicano y otros magníficos glosarios de Bruno Rosario Candelier, como son el Diccionario de símbolos y el Diccionario de mística. que nos han ayudado mucho a comprender toda esta complejidad. Comparto la preocupación y el decálogo del lexicógrafo porque en el 92 tuve que participar en esta obra que me acompaña siempre, la de don Rufino José Cuervo, toda la edición del Diccionario, y ser parte del equipo de lexicografía del Diccionario de Cuervo…

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: ¡Qué maravilla!

—JUAN CARLOS VERGARA: … y comprendo, completamente, esa situación. Y en el 93 tuve la oportunidad de trabajar con don Manuel Seco y José Antonio Pascual…

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: ¡Te envidio!

—JUAN CARLOS VERGARA:… y la reestructuración del Diccionario histórico. Entonces, comparto, ¡plenamente!, la preocupación. Y quisiera centrarme en un punto que hablamos cuando se presentó el Diccionario de la lengua española en el 2014 y que preguntamos en una sección que tuvimos después de la presentación del Diccionario: la armonización entre las entradas del Diccionario y La nueva gramática de la lengua española que no ha sido nada fácil porque La nueva gramática, en la estructura de confección –participé en ella todo el tiempo– es un cambio, no solamente de tamaño –que es lo que enfatiza Ignacio Bosque–, sino de enfoque de categoría gramatical que modifica y debe modificar la mente del lexicógrafo. Y eso ¿qué implica? Implica cambiar la cartografía de inserción del ítem léxico y es –y lo he vivido con lexicógrafos en Colombia– la dificultad para cambiar ese mapa. Incluso, cuando la buena voluntad está, después o cuatro jornadas vuelven atrás y recuerdan unos adjetivos que ya no existen, una función adverbial que ya no existe, unas subordinadas que ya no existen y unas condiciones que dificultan la labor. Porque no es solamente dar una etiqueta a una entrada, es entender que, si decimos, por decir algo: eso es un determinante o que eso es parte de un cuantificador, modificamos todo, no solamente el contenido. Y estábamos acostumbrados –lo digo porque pertenezco a las dos generaciones–, estábamos acostumbrados a que la etiqueta estaba prefabricada. Y no. La nueva gramática cambia todas las etiquetas. Y modificar, incluso en mis estudiantes jóvenes, esta concepción ha sido muy difícil. Y quería preguntarte ¿cómo ha sido esta tarea, pues está ahí, como en el subsuelo, escondida, porque afecta enormemente, incluso en la lectura del Diccionario? Es leerla desde las categorías gramaticales. Yo a mis estudiantes les pido que no lean las entradas ni lean nada del léxico, pero que miren cómo está categorialmente y me digan si es del siglo pasado o del siglo actual. Y con el Diccionario de la lengua española nos ha ido mal… Gracias.

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: Gracias, Juan Carlos. Sin duda la información gramatical en el Diccionario, vamos a decirlo de una forma hermosa, es ‘teleaguda’, es ‘resbalosa’, diríamos en República Dominicana. ¿Por qué? Porque nos formamos, todos, en una determinada gramática X, la que le tocó a cada uno en su escuela, y eso, increíble, pero estructura tu mente de una manera que borrar eso y pasar a otra cosa es extraordinariamente difícil. Aunque, probablemente, a cualquiera que no domine eso, si le enseñan esa estructura ahora es capaz de dominarlo mejor que tú o cualquiera que no domine eso. ¿Por qué? Pues, porque estructura su mente gramatical, vamos a decir, basada en otra categoría. Yo tengo una anécdota y la voy a contar: en el Master de Lexicografía que hice, me ponen uno de los primeros trabajos sobre categorías gramaticales y yo digo “bueno, dominado”. Empiezo con el libro y digo “pero Dios mío, pero ¿de qué me están hablando?, estoy viejísima, pero ¿cuántos años hace que yo estudié, pero ¿tanto ha cambiado el mundo que no entiendo absolutamente nada? Le digo a mi hijo –un adolescente en esa época–: “Lee aquí, por favor, ¿qué entiendes ahí?”. Y me dice “Ah, sí. Esto es…” Y me lo dijo de una vez. Y yo digo “pero es que no puede ser”. O sea, se supone que yo soy filóloga, ¿verdad?, de la vieja escuela, una filóloga que ha hecho latín, griego… O sea, cambiar esa estructura, es lo que tú dices, uno lo cambia y de repente un día se descubre que volvió atrás sin darse cuenta.

—JUAN CARLOS VERGARA. Exacto.

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: Entonces, es una vigilancia perpetua. Quizás eso, sin duda, es una de las grandes actualizaciones que hay que hacerle al Diccionario del español dominicano. Sin duda. Claro, en los casos de los diccionarios restringidos, como es el nuestro, tenemos unas categorías. Las categorías léxicas fundamentales son sustantivo, verbo… nos eliminamos una serie de cosas ahí. Eso pasa con los diccionarios restringidos, ¿verdad? Estoy quedando mal, pero es así, una de problemas que dejamos de lado, ¿no? Pero tenemos otros serios y, sin duda, creo que el equipo lexicográfico, y no lo he dicho, pero es esencial para eso también.

En ese mismo orden de los aportes de los académicos de la lengua, don Bruno Rosario Candelier extendió especial felicitación a la académica de número, Ana Margarita Haché, en nombre de la Academia Dominicana de la Lengua, en nombre de los lingüistas dominicanos, en nombre de los profesores de lengua española de nuestro país, por el hermoso congreso que ella acaba de coordinar desde la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago de los Caballeros donde hubo una participación de importantes lingüistas de República Dominicana, de América y de Europa con ponencias magistrales y, realmente, es un gran aporte la labor que ha hecho Ana Margarita y Erik Willis”.  Expresó que por experiencia sabe “que da una gran satisfacción, a pesar del esfuerzo intelectual que hay que realizar, produce una gran satisfacción cuando uno se ha dado cuenta de que lo que ha hecho ha sido hermoso, positivo y edificante, como ese congreso titulado «Retorno al español del Caribe»”: “Mi enhorabuena, Ana Margarita, por ese hermoso aporte, por esa gran labor que tú hiciste y que, naturalmente, te enaltece a ti como académica de la lengua, como lingüista, como profesora de lengua española, como dominicana y como estudiosa de la palabra”.

Ana Margarita Haché, por su parte,  agradeció la valoración y el reconocimiento del director de la Academia Dominicana de la Lengua, y expresó que “no es más que el interés desde la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, y desde la Universidad de Indiana, de revivir la tradición que en los años 70 y 80  se llevó a cabo con personas como Humberto López Morales, María Vaquero, Amparo Morales, y desde República Dominicana, con Orlando Alba, que se propusieron destacar el español del Caribe, las investigaciones sobre el español del Caribe que en esos momentos se estaban realizando”. Ana Margarita destacó la participación de María José Rincón “en el recién finalizado Congreso y esa presentación versó, justamente, sobre el Tesoro lexicográfico, y dio a conocer a participantes tanto de Europa, desde la Universidad de Sevilla; desde la Universidad de Lausana, en Suiza; de Venezuela, de República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y diferentes Estados de los Estados Unidos”.

Haché puntualizó que “es dar a conocer este proyecto para que cada vez sea más visible y pueda concitar también el amor hacia la lexicografía y el interés de seguir estudiando el léxico dominicano y quizás lograr, que sería uno de los objetivos a largo plazo en el congreso, proyectos comunes y relacionando el español del Caribe con el español de Canarias”. Mencionó a los demás participantes dominicanos en REALEC 2020, que fueron: Bruno Rosario Candelier, con “Variantes léxicas y semánticas del español dominicano”; Merlyn de la Cruz, con “Aspectos diacrónicos del español dominicano”; Orlando Alba, con “¿Existe un español antillano?”; Irene Pérez Guerra y José Alejandro Rodríguez, con “El uso de zoónimos en el español dominicano”; la dominicana Jacqueline Toribio, de la Universidad de Texas en Austin, con “La expresión y distribución del sujeto ‘ello’ en el habla dominicana”; Junice Acosta “Respeto y familiaridad en las normas de tratamiento del español dominicano”; Ibeth Guzmán, “La utopía de Romeo Santos en los territorios de Austin, el dialogismo de la bachata dominicana a la luz de los actos de habla”; y un tema ligado a la lexicografía, de parte de Pedro Valdez, “La seudolexicografía cibernética, una respuesta informal”.

    Otras frases hermosas de los académicos fueron“La joya de la corona es el Diccionario digital, de manera gratuita, de primera mano, y despertaremos el interés de aquellos que no saben que estamos trabajando por la preservación de nuestro idioma”, de María José Rincón. “En algunas conversaciones entre amigos en Tegucigalpa a veces les insinúo que soy dominicano y eso se lo debo, precisamente a la apertura de don Bruno a la Academia Dominicana y al Ateneo Insular y al grupo de escritores interioristas”, de Segisfredo Infante. “Lo que usted es, María José, es ‘utiliti’, aquí en Nicaragua decimos utiliti”, de Francisco Arellano.  “Aquí hasta decimos ‘utílity’, de María José Rincón. “En el Cibao la decimos las dos: ‘utiliti’ y ‘utílity’, dice Rosario Candelier. Cuando don Bruno le pidió a Ana Margarita que contara su experiencia para la próxima reunión, la lingüista santiagués le dijo “con mucho gusto, don Bruno”, y cuando el director le pidió a Rita Díaz que hablara de “La lengua en la literatura” ella le dijo: “Su palabra es ley, usted solamente dicte y nosotros seguimos”.

BRC: “La poesía es la expresión estética del lenguaje”  

Para finalizar, transcribo una poesía de don Francisco Arellano, director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, don Bruno Rosario Candelier hizo la presentación del poeta: “La poesía es la expresión estética del lenguaje, que nosotros la amamos entrañablemente. De manera que, distinguido poeta, apreciado amigo y colega, tome la palabra”:

 

Reina asunta al cielo” 

 

Te mirábamos desde tierra 

materna tu sonrisa en señal de adiós 

ahogada las miradas tenían las mujeres 

los apóstoles calmos se paseaban sin mirarte 

presintiendo ya tu ausencia. 

Yo vi ángeles, tronos, querubines, 

agitando muy rápido sus alas 

como colibrí que en un punto se detiene 

no avanza y está en vuelo. 

Al remontar los cielos 

melodiosos cantos iban llenando los espacios 

cenzontles y gorriones reforzaron 

el concierto del coro de los ángeles, 

cien palomas del campo y de Castilla 

se sumó al cortejo celestial. 

Mientras palmas y paños 

se mezclaban con la vuelta de las aves 

fue tan difícil distinguir diferencias 

de columbas y palumbas 

palomas y palomas. 

 

“No solo hay que saber de poesía, sino también hay que tener fe, como la que tú tienes, Francisco Arellano, para escribir con esa devoción mariana tan sentida. Te felicito por ese talento poético y por el fervor con que asumes la palabra y la espiritualidad para convertirla en arte”. Fueron las palabras de Bruno Rosario Candelier al poeta nicaragüense.

Cierre formal de la sesión

“Académicos, les agradezco su presencia. Muchísimas gracias, María José, por tu magnífica coordinación. A todos los que se han conectado y han opinado les agradezco su presencia y sus palabras. Y seguiremos en esto, haciendo algo por la lengua y la Academia, algo por la literatura y la creación, algo por el desarrollo intelectual, estético y espiritual de nuestro pueblo. Esa es la misión de las academias de la lengua: al tiempo que estudiamos nuestro sistema de comunicación que nos hermana a todos, también estamos llamados a contribuir al crecimiento del espíritu, al desarrollo intelectual y al desarrollo humanístico para ser algo bueno a favor de la vida que nos ha tocado vivir, como una gracia del cielo”, concluyó  Bruno Rosario Candelier. Plataforma Zoom, 12 de noviembre de 2020 (Crónica de Miguelina Medina).

SALUTACIÓN DEL DIRECTOR DE LA ACADEMIA DOMINICANA AL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA BRASILEÑA DE LETRAS

Me complace expresar una especial salutación al don Marco Luchessi, presidente de la Academia Brasileña de Letras, por la convocatoria, no solo para este video, sino para otras actividades que van en beneficio de la comunicación internacional y la revalorización de la cultura en el mundo latinoamericano.  Pues bien, en esta circunstancia particular que estamos viviendo y sufriendo los efectos de la pandemia del coronavirus, esa realidad ha modificado, hasta cierto punto, el estilo de vida, no solo de la persona como individuo, sino de los pueblos, de las naciones y de las culturas. De tal manera, que uno de los efectos de esta nueva circunstancia ha tenido o está generando efectos positivos.

Por ejemplo: Se está revalorizando la lectura y, por consiguiente, el libro. Justamente hoy me entero de que en Barcelona están reabriendo nuevas librerías porque los lectores se han dado cuenta de que es menos cansón y es más provechoso leer un libro en físico que leer un libro por la vía electrónica, porque la pantalla del computador está causando estragos en cuanto al cansancio que genera estar todo el tiempo fijo en ese espacio reducido de la computadora por efecto de la irradiación fotoeléctrica o electrónica que producen las señales audiovisuales y, sobre todo, las manifestaciones electrónicas, que el cerebro tiene que hacer un esfuerzo mayor para concentrarse y percibirlo, y entonces eso genera un cansancio en función de la activación de determinadas neuronas cerebrales que producen ese cansancio. La explicación psicolingüística que doy a esa manifestación es la siguiente: La pantalla de la computadora emite una fotoirradiación o una onda de luz electrónica, cuya emisión electromagnética procesa la mente generando el consumo de energía de las células cerebrales cuya operación genera un gran cansancio de las neuronas de la mente. Entonces, un efecto positivo, en primer lugar, es la revaloración del libro y la lectura, ya que podemos comprobar que leer, al tiempo que nos enseña y nos divierte, el cansancio es menor si la lectura es de un texto en físico, en papel.

En segundo lugar, un efecto positivo ha sido también el hecho de que la gente está valorando lo que es la relación humana, la cordialidad, el hecho de relacionarse una persona con otras, lo cual es indispensable porque somos seres sociales. Y entonces, esto ha hecho que echemos de menos la relación social normal de amistades que antes teníamos y que ahora hemos tenido que reducir por efecto de la restricción de la comunicación. Y en tercer lugar, también es significativo el hecho de que esta pandemia, la restricción que ha impuesto esta pandemia, ha fomentado, o mejor dicho, ha permitido revalorar el impacto de la espiritualidad en la conciencia en razón de que nosotros, como seres humanos, tenemos una dimensión espiritual altamente significativa y esta circunstancia de restricción en tiempo de pandemia, pues, ha hecho que tomemos en cuenta esa dimensión estética y espiritual de la condición humana, lo que de alguna manera produce un enorme beneficio a nuestra esencia como seres humanos que usamos la palabra, que usamos la cultura  y que usamos los medios de comunicación, razón por la cual las academias de la lengua y de las letras tienen la oportunidad de hacer un trabajo positivo en beneficio de su comunidad, lo que, además, es, también,  uno de los beneficios que ha propiciado esta circunstancia negativa de la pandemia por el infausto coronavirus que nos ha afectado a todos en el mundo. Me alegro darle una singular salutación a don Marco Luchessi y a Jussara Campos, que es el enlace para esta comunicación, y a los brasileños que nos honran con escuchar esta intervención, aunque la estamos haciendo en español.

RETORNO AL ESPAÑOL DEL CARIBE, REALEC 2020: CONGRESO VIRTUAL LINGÜÍSTICO CELEBRADO DEL 4 AL 7 DE NOVIEMBRE DE 2020

ANFITRIONES: ANA MARGARITA HACHÉ ÁLVAREZ Y ERIK WILLIS

Con la participación de académicos de la Academia Dominicana de la Lengua y otros importantes ponentes de varias universidades americanas y europeas, bajo la coordinación de Ana Margarita Haché y Erik Willis, presentaron ponencias en el Congreso Retorno al español del Caribe varios académicos de la lengua y lingüistas dominicanos.

Este congreso lingüístico virtual titulado “Retorno al español del Caribe”, cuyos organizadores y anfitriones fueron los destacados lingüistas Ana Margarita Haché, dominicana y Erik Willis, norteamericano. Este congreso se había pautado, primeramente, para marzo de este 2020¹ de una manera presencial. Sin embargo, debido a las medidas sanitaras a causa de la pandemia del COVID-19, no pudo ser posible realizarlo de esa manera. No obstante, dicha actividad fue efectuada gracias a los avances de la tecnología digital, mediante aplicaciones y plataformas virtuales.

 

Palabras inaugurales de Ana Margarita Haché 

Así se expresó la profesora Ana Margarita Haché en la inauguración virtual, por la plataforma YouTube Live²: “Muchas gracias por acompañarnos en este día. La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra les da la más cordial bienvenida a este congreso, “Retorno al español del Caribe, nuevos datos empíricos, Realec 2020”, una iniciativa de esta Universidad y de la Universidad de Indiana”. “Se trata de reactivar y darle seguimiento a una fecunda tradición de congresos de este tipo celebrados periódicamente a nivel internacional. El actual congreso pretende facilitar justamente un retorno al Caribe para centrarse en las variedades, lingüísticamente ricas e innovadoras, que comprenden su habla”. Dijo que “en los años 70 y 80 hubo una serie de simposios sobre la dialectología del Caribe hispánico, celebrándose el primero en Puerto Rico, en 1976. La sexta versión de estos simposios fue celebrada aquí, en la Madre y Maestra, organizada por Orlando Alba, uno de los plenaristas de este congreso”.

Ana Margarita Haché, profesora de la PUCMM y académica numeraria de la Academia Dominicana de la Lengua, hizo un esbozo global de la actividad, y señaló: “Cabe destacar que para este congreso el término español “caribeño” abarca cualquier variedad del español que se base en el contacto geográfico con el Caribe o que se derive de esta región, como sería el español puertorriqueño en Ohio, el español dominicano en Nueva York o el español cubano hablado en Miami”. Puntualizó que “entre el 4 hasta el 7 de noviembre los participantes podrán escuchar 25 ponencias que abordan fenómenos lingüísticos en las áreas de la fonética, la morfología, la sintaxis y el análisis del discurso, desde la perspectiva científica de la sociolingüística”.  Explicó que “estas investigaciones se enfocan de manera general en el español caribeño y en otras ocasiones de manera particular en las variantes de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y la Costa Caribe de Venezuela”.

Dos temas centrales abordan grandes cuestionantes que forman parte de la temática de este congreso: «El Caribe hispánico: cómo nos percibimos en el Caribe Insular y en el Caribe continental», por el doctor Luis Ortiz, de la Universidad de Puerto Rico en el recinto Río Piedra; y Orlando Alba tendrá su plenaria titulada: «¿Existe un español antillano?». Añadió que “durante estos días podremos conocer los estudios que los 38 investigadores participantes, como ponentes y plenaristas, sobre el español caribeño en lugares como Sevilla, Lausana, Suiza, México, Venezuela, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y diversos Estados de los Estados Unidos”.  “Es un propósito de este evento académico darles visibilidad a estos trabajos entre especialistas y estudiantes de lingüística y esperamos que los contactos que surjan de este evento permitan la realización de proyectos comunes sobre la tremendamente rica e innovadora variedad lingüística del Caribe hispánico”, apuntó Ana Margarita Haché.

 

Participación del director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier: “Variantes léxicas y semánticas del español dominicano” 

En el segundo día de Realec 2020, el doctor Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, tuvo una intervención titulada Variantes léxicas y semánticas del español dominicano. Su ponencia fue proyectada desde una grabación de video. No obstante, el doctor Rosario Candelier tuvo presencia telemática en el evento.

En su ponencia agradeció la invitación a participar en el congreso y felicitó a los organizadores. Esta breve ponencia, en este Congreso Retorno al español del Caribe que Ana Margarita Haché tituló “Retorno del español del Caribe” y que, naturalmente,  quiero agradecerle a la licenciada, profesora y lingüista, Ana Margarita Haché, por esta honrosa invitación, y también felicitarla por la organización de este congreso de lingüística tan importante porque contribuye al conocimiento y la difusión de la lengua y la valoración de  nuestro sistema de expresión, lo que, naturalmente, siempre hace bien por el impulso que conlleva para el estudio y el cultivo de la lengua.

En su discurso destacó que “cada variante del español, en todo el mundo hispánico, tanto en América como en Europa, África o en Asia, tienen variantes propias de esa comunidad: variantes léxicas y semánticas que los propios hablantes inspiran, promueven y crean en su cultivo de la lengua, en el uso de su lengua, en el uso del español en su comunidad”. “Lo que quiere decir que las variantes del español dominicano constituyen una expresión de esa naturaleza de la lengua, de esa dinámica de la lengua, lo que, naturalmente, siempre enriquece el caudal de voces de la lengua española porque en todo el mundo hispánico esas variantes constituyen centenares de vocablos”: “Cuando digo variante, me refiero a variantes léxicas y variantes semánticas”. Dijo que “por ejemplo, el español dominicano tiene la particularidad de que tiene un rasgo arcaico –advertido originalmente por Pedro Henríquez Ureña–, que hace posible que se conserven muchas voces del caudal patrimonial del castellano antiguo”.

Rosario Candelier explicó que “cuando se habla de la variante léxica es, justamente, pensar en aquellas manifestaciones del habla expresadas en las voces que son creaciones propias, que constituyen una creación original de nuestros hablantes, como las palabras “chin”, “mangú”, “pariguayo” o “tíguere”, que son voces creadas por el hablante dominicano, y que forman parte del léxico dominicano”. “De la misma manera, podríamos decir que, así como hay creaciones léxicas, hay también creaciones semánticas, es decir, palabras de la lengua española a las cuales les endosamos un nuevo significado. Por ejemplo, la palabra «lámina» en la lengua española alude a ‘un retrato, un cuadro, que se cuelga en la pared porque tiene un paisaje hermoso, un rostro agradable’; entonces, de ahí, por vía comparativa, se aplica la palabra «lámina» a ‘una mujer hermosa’, en el español dominicano, lo que, naturalmente, la hace peculiar desde el punto de vista semántico”.

Subrayó que “tanto en Santo Domingo como en Puerto Rico y en Cuba, es decir, el área del Caribe, tenemos voces originales de la lengua taína, que era el idioma de los habitantes originales de esta tierra. Y muchas de esas voces, no solo se usan en nuestro país, sino que han pasado al conjunto de voces de la lengua española, como “bohío”, “cacique”, “canoa”, “cazabe”, “huracán”, “hamaca”. Y otras palabras como “areíto”, “buhitío” o “ciguapa”. Es decir, ese tipo de palabras procedentes de la lengua taína ha generado lo que se puede llamar el «tainismo del español dominicano», en función de las tantas voces heredadas de la lengua de nuestros aborígenes”, como advirtiera originalmente Emiliano Tejera.

 

Intervención de Bruno Rosario Candelier

Me tocó hablar de las variantes léxicas y semánticas del español dominicano. Cada variante del español, en todo el mundo hispánico, tanto en América como en Europa, en África o en Asia, tienen variantes propias, variantes léxicas y semánticas que los propios hablantes inspiran, promueven y crean, en su cultivo de la lengua, en el uso del español en su comunidad. Lo que quiere decir que la variante del español dominicano constituye una expresión de la naturaleza de la lengua, de esa dinámica de la lengua, lo que, naturalmente, siempre enriquece el caudal de voces de la lengua española porque en todo el mundo hispánico esas variantes constituyen centenares de vocablos.

Cuando digo variante me refiero a las diferencias léxicas y semánticas. Y esos vocablos enriquecen la lengua, aunque, naturalmente, cuando se trata de la comunicación, del entendimiento y de la comprensión, a menudo las variantes locales, pues, dificultan el mejor entendimiento en razón de que hay usos peculiares, con voces con significados exclusivos. Por ejemplo, en el español dominicano, que tiene la particularidad de que tiene un rasgo arcaico —como señaló, originalmente, Pedro Henríquez Ureña—, rasgo que hace posible que se conserven muchas voces del caudal patrimonial del castellano antiguo y, entonces, eso es parte de nuestra peculiaridad idiomática. Pero, lo más importante cuando se habla de la variante léxica es, justamente, pensar en aquellas manifestaciones del habla expresadas en las voces que son creaciones propias, que constituyen una creación original de nuestros hablantes. Como, por ejemplo, la palabra “chin” o “mangú” o “pariguayo” o “tíguere”, voces creadas por el hablante dominicano, son parte de su léxico, del conjunto de vocablos que forman parte del léxico dominicano.

Y, entonces, de la misma manera, podríamos decir que, así como hay creaciones léxicas, hay también creaciones semánticas, es decir, palabras de la lengua española a las cuales les endosamos un nuevo significado. Como, por ejemplo, la palabra “lámina”: “lamina” en la lengua española alude a ‘un retrato, un cuadro, que se cuelga en la pared porque tiene un paisaje hermoso, un rostro agradable’. Y, entonces, de ahí, por vía comparativa se aplica la palabra “lámina” a ‘una mujer hermosa’ en el español dominicano, lo que, naturalmente, la hace peculiar desde el punto de vista semántico.

Pues bien, en ese sentido, es importante señalar lo siguiente: la gestación de voces propias como la creación de nuevos significados a vocablos establecidos de la lengua española forman parte de esa riqueza idiomática que distingue a cada una de las variantes de la lengua española en el mundo hispánico. Y eso, naturalmente, de alguna manera nos distingue y enaltece a cada comunidad como es la comunidad de hablantes dominicanos en lo que llamamos ‘español dominicano’. Conviene, entonces, enfatizar, en primer lugar, el carácter de creación léxica: la creación léxica supone el concepto de que en una comunidad de hablantes -como el pueblo dominicano- hay voces creadas por nuestros hablantes, voces que enriquecen el caudal de las palabras de la lengua española.

 

Intervención de María José Rincón: “El tesoro léxico dominicano” 

Con su ponencia sobre “El tesoro léxico dominicano” tuvo participación la doctora María José Rincón, también de la Academia Dominicana de la Lengua. Agradeció la invitación a sus “colegas Erik Willis y Ana Margarita, por esta oportunidad de regresar a esta tradición tan interesante de que nos centremos un poco en el conocimiento y la investigación de todos los aspectos relacionados con esta variedad extraordinaria trascendente para el futuro de la lengua española que es la variedad del español en el Caribe y, especialmente, la que nos ocupa a nosotros como la variedad del español dominicano”. De inmediato María José Rincón compartió su pantalla con la presentación de su ponencia: “Un nuevo proyecto lexicográfico: el Tesoro léxico del español dominicano”.

Explicó que el Tesoro léxico del español dominicano es precisamente eso, “un proyecto lexicográfico que está en fase de nacimiento, en ese germen interesante para todos los que empezamos a trabajar en diccionarios”. Dijo que “ese proyecto nace con la intención de completar una bibliografía sobre el español dominicano, una bibliografía lexicográfica con una obra que aborde el léxico desde una perspectiva abarcadora, es decir, una perspectiva que sume la historia léxica y lexicográfica del español dominicano, tomando, por supuesto, como punto de partida el Diccionario del español dominicano, del 2013, y el Diccionario fraseológico del español dominicano, del 2016, ambos publicados por la Academia Dominicana de la Lengua.  Subrayó que “estas dos obras constituyen, sin duda, un aporte fundamental para nuestra lexicografía sincrónica, y también nuestra idea es completarlo con el aporte desde el punto de vista diacrónico”: “Sin duda este proyecto se enmarca entre los objetivos esenciales del recién nacido Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía, que dirijo y, por supuesto, también de la Academia Dominicana de la Lengua”.  Señaló la académica que “el Tesoro léxico del español dominicano, tiene como objetivo fundamental el registro lexicográfico a lo largo del tiempo del vocabulario diferencial dominicano: es decir, todas esas voces y locuciones, así como las acepciones actuales del español dominicano y que no pueden ser consideradas como pertenecientes al español general”.

En cuanto a “la memoria lexicográfica del Tesoro”, Rincón explicó que “es un registro abarcador y cronológico de toda la información que se contiene en los diccionarios de la lengua, una de las fuentes esenciales para el estudio histórico del léxico y también para la reconstrucción de la evolución de la lexicografía regional”.  Igualmente explicó que “el corpus de la documentación de este Tesoro léxico del español dominicano, estará formado por un conjunto de fuentes que van a estar debidamente justificadas y que pueden clasificarse según la siguiente tipología: a. Diccionarios diferenciales y también diccionarios integrales dominicanos en sus diferentes ediciones a lo largo del tiempo. b. Glosarios independientes o que estén incluidos como apéndices en otras obras, lo que A. Guerra denomina ‘lexicografía oculta’. c. Diccionarios restringidos de la lengua española y también del español de América, que incluyan marcas diatópicas que puedan estar relacionadas con los usos de la República Dominicana. Por ejemplo, esas marcas que señalan como usos americanos o antillanos o, incluso, específicamente nacionales como República Dominicana. d. Los diccionarios generales y las bases de datos de referencia, especialmente aquellas que elaboramos las academias, la Asociación de Academias de la Lengua Española en el mundo. e. El nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española o el Tesoro lexicográfico de las hablas andaluzas, el Tesoro léxico canario-americano o el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico, por ejemplo”. f. Por último, aquellos estudios lingüísticos que están dedicados al español americano en general y al español dominicano en particular, cuyos materiales dialectales constituyen, sin duda, una fuente indispensable para el registro del léxico local”.

María José Rincón expresó que este Tesoro es un “Diccionario de diccionarios”. Explicó que “puesto que la materia del Tesoro léxico dominicano es, fundamentalmente léxica, la forma normalizada ortográficamente será la que encabezará el artículo desarrollado y en él, en ese mismo artículo, habrá un apartado dedicado a registrar todas esas variantes gráficas documentadas”: “Esto va a permitir que el usuario del Tesoro relacione estas variantes gráficas y las compare a lo largo del tiempo. Cada forma documentada encabezará a su vez, pues, una entrada de remisión a esa entrada desarrollada”.

 

Palabras de Erik Willis y Orlando Alba    

Este recuento no abarca todo lo expuesto en los días de las maravillosas ponencias de los participantes, dolorosamente, pero es una muestra de la grandiosa labor realizada y de su inmenso aporte, que nos asombra. He aquí algunas de las emotivas palabras del profesor Erik Willis, al cierre de este congreso “Retorno al Español del Caribe, Realec 2020”:“La gente me pregunta: ¿Por qué estudias tú, el español dominicano? Y la respuesta es aquí, en frente de todos: tanto por este congreso, por la gente, por su forma de expresarse, por su forma de compartir y querer. Y es una bendición, es un don poder compartir y estudiar las identidades y la forma de expresar y compartir con los caribeños dominicanos, puertorriqueños, venezolanos, etcétera, en la investigación. Y esto cuenta como mi trabajo. Me siento muy afortunado”.

Al cierre del evento académico también estuvieron presentes el rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, reverendo padre Alfredo de la Cruz Baldera, y el vicerrector de investigaciones, doctor Kiero Guerra, entre otros.

No quiero terminar sin antes compartir el tierno y sensible detalle del profesor Orlando Alba, sobresaliente lingüista y académico correspondiente de la ADL, al finalizar su plenaria: colocó un video con la canción dominicana, “Que Dios bendiga al Cibao” (https://www.youtube.com/watch?v=qnVlpYLx3Jo), interpretada por el cantautor puertoplateño Juan Lockwad, quien “nació en la provincia de Puerto Plata, el 24 de junio del año 1914³”.  Al pie de esta página comparto todos los enlaces de Internet de este grandioso congreso, Realec 2020. 1314 fue el total de visitas al congreso durante los tres días de su realización.

¹ (https://humanidades.pucmm.edu.do/estudios-

generales/blog/Lists/EntradasDeBlog/Post.aspx?List=568d77da%2De722%2D4d97%2D8ecc%2D23ac39e70d88&ID=35&Web=8bcef8f2%2Da94b%2D493d%2Dbf14%2D828c6adcfc8e)

² Enlaces de la plataforma YouTube de los 4 días del congreso virtual Realec 2020:

(https://www.youtube.com/watch?v=dYvedobH3lU); (https://www.youtube.com/watch?v=z5a4l782uiU)

(https://www.youtube.com/watch?v=gYUYh53ZWHI); (https://www.youtube.com/watch?v=Vy5IbhLp-8s)

³ (https://acento.com.do/sociales/juan-lockward-homenaje-en-puerto-plata-por-sus-cien-anos-8270123.html)

 

 Jacqueline Toribio, de la Universidad de Texas en Austin, “La expresión y distribución del sujeto expletivo ‘ello’ en el habla dominicana” 

Almeida Jacqueline Toribio disertó sobre las aportaciones del pueblo dominicano a los avances en el campo de la lingüística general. Bajo el subtítulo “la singularidad del español dominicano y su importancia para la investigación lingüística”, señaló que “el español de la República Dominicana ha atraído la atención de los lingüistas comenzando por la obra fundamental de Pedro Henríquez Ureña, y a lo largo de los años la investigación sobre esta variedad se ha mantenido al tanto de la dirección de la investigación en la lingüística general y ha contribuido a un mayor desarrollo de modelos teóricos”. Dijo que “cuando miramos el español dominicano podemos ver la singularidad en relación con otras variedades del español y también en relación con otras variedades del Caribe, en todo nivel lingüístico”. Explicó que “en el léxico, por ejemplo, el hecho de que en el español dominicano se usa la palabra “bonamé”, esto nos señala algo del contacto socio-histórico con el creol haitiano”. Mencionó que “en la fonología, la variación en la pronunciación de las líquidas al final de sílaba nos dice algo de la variación geográfica en el país”: “Lo que vemos es que existe una multitud de factores que contribuyen a esos rasgos innovadores, a veces decimos que son no normativos”.

En cuanto al pronombre expletivo ello expuso que “como nos dice Jimenes Sabater, «esas expresiones más o menos redundantes coinciden curiosamente con la utilización del pronombre fósil ‘ello’» y González Tapia sigue que «se trata del empleo de ese pronombre arcaico, pero que está vivito y coleando con una amplia extensión»”. Explicó que “expletivo quiere decir que no contribuye al significado de la oración, lo vemos en los ejemplos: ‘Ello hay personas que lo aprenden bien’, ‘Ello no está lloviendo’, ‘Ello se hace bollo con coco’[…] Ese ‘ello’ es muy importante en la gramática del español dominicano”. Dijo que “las aproximaciones que hay sobre este ‘ello’ son de la Lingüística, de la Sintaxis teórica, donde se propone que este ‘ello’ es un elemento nominal, normal, que se encuentra en la proyección canónica de sujeto”. Señaló que “también hay varias investigaciones sociolingüísticas donde se estudia cuáles son los factores que van implicados en la realización del pronombre o no, y también hay estudios que tratan este ‘ello’ y los pronombres referenciales dentro del marco del cambio lingüístico”. Destacó el “otro ‘ello’ que se ha estudiado también, pero que sí tiene un significado, tiene un significado afectivo, es un elemento sintáctico que se realiza en la proyección complementante en la oración. “Un sentimiento bastante vago:  – ¿Pero tú no estuviste? –Ello sí. O –Ello no. Donde ese ‘ello’ no es un ‘ello’ expletivo”.

 

   Junice Acosta, Southern Utah University, “Respeto y familiaridad en las normas de tratamiento del español dominicano”

Por su parte, Junice Acosta presentó las “preguntas de su investigación” que fueron las siguientes: 1. ¿Cómo se expresan las relaciones de respeto y familiaridad en las formas de tratamiento del español dominicano? 2. ¿Ha cambiado el uso de las formas de tratamiento?. Expresó que «había notado que los jóvenes parecen haber cambiado completamente de usar ‘usted’, con muchas personas, a casi nunca utilizar ‘usted’». Añadió que ella también “quería saber si la gente percibe que ha cambiado, la gente en la actualidad”. Dijo que “para este estudio recolectó datos de 132 participantes, hablantes de varios subdialectos del español dominicano, diferentes regiones; hizo un cuestionario en línea y recabó información demográfica sobre sus relaciones familiares, el cuestionario incluyó 92 contextos o preguntas de tratamientos diferentes”. La lingüista mostró los datos en la pantalla: “sexo femenino entre 15 y 18 años, nivel primario; sexo masculino entre 19 y 30 años, nivel secundario; sexo desconocido entre 31 y 50 años, nivel universitario”. Dijo que “estos resultados se limitan a esta población muy específica y hay que ver esos resultados desde esa perspectiva. Las regiones son del Cibao, Este y Santo Domingo y desconocido, no hay participantes del Sur”.

“¿Cuáles fueron los resultados para la primera pregunta? –explicó–: Familiaridad:  más común para algunos familiares jóvenes y algunos familiares mayores; con hermanos, sobrinos, primos, cuñados, parejas; compañeros de estudio, más o menos de la misma edad y con amigos de infancia”. “Con relación al respetoUsted es más común para familiares mayores, regularmente; para los padres, los abuelos, tíos mayores; personas en contexto laboral, jóvenes y mayores, por ejemplo, con los jefes, empleados; para dirigirse a personas del gobierno o personas que prestan servicio profesional como funcionarios públicos o abogados o doctores, sacerdotes, hombres y mujeres policías; profesores de cualquier edad, con desconocidos, meseros, dependientes en tiendas, clientes”. “¿Cuáles fueron los resultados para la segunda pregunta? Hay un cambio, aparentemente percibido por los participantes, porque el 76.5% de la muestra reportó que percibe que ha cambiado el uso de las formas de tratamiento”. “Usando la técnica de Goldberg”, encontró que “hay tres grupos de factores que son estadísticamente significativos para la percepción del cambio y fueron: el salario que gana el participante, si el participante considera que hay más o menos respeto ahora, y el otro factor es el sexo”. Dijo que “no fue significativo la edad, el nivel educativo y la región de donde provienen los hablantes”.

 

   Merlyn de la Cruz: “Aspectos diacrónicos del español en la República Dominicana” 

Al iniciar su estudio sociolingüístico Merlyn de la Cruz expresó que “esta es una investigación que está en proceso, donde pretende recoger la evidencia de la escritura en el español de la República Dominicana”. Explicó que “no podemos confundir la variación diacrónica con otras variaciones lingüísticas: cuando hablamos de la variación diacrónica hablamos de cómo ha evolucionado una lengua a través del tiempocómo se han gestado diversos cambios en la misma”. La profesora ejemplificó con “una de las palabras más famosas del español en la República Dominicana que es la palabra «vaina» y la interesante historia que trae la misma”. Presentó las “varias acepciones semánticas –o sea significado de esta palabra– de la Real Academia Española”.  Señaló que “hay aspectos de estos significados que lo toman como analogía, nada más y nada menos que, de la palabra «vagina», por lo que ‘vaina’ es una evolución del latín «vagina», y en ese entonces pasó que la g en posición intervocálica se eliminó en la pronunciación y luego en ese campo se registra también en la escritura”. Mencionó que “en este caso también se registra como en ‘Reina’ en vez de «Regina» y otras más”.  Presentó “algunas evidencias de la escritura antigua en la República Dominicana que datan desde el siglo XVI y XVII y cómo estas han evolucionado”. Sobre los ejemplos que mostró en la pantalla apuntó que “estos documentos fueron extraídos del Archivo General de Indias y Archivo General de Simancas”: “En las escrituras sombreadas –desde 1509 a 1510–, las grafías «hiϬjese» la representación fonética es ‘hiciese’; «ReϬjdido» ‘residido’, «diϬjendo» ‘diciendo’, «haϬjenda» hacienda”. Dijo, que en la actualidad no tenemos esa escritura con ese valor fonético”.  Explicó que “el caso de ‘diciendo’ la grafía Ϭ, que se alterna fonéticamente con la pronunciación de la z, o la c con valor de z, (zezeo, siglo XVI en Castilla), es una de las representaciones gráficas de este fonema”. Explicó, además, que «la palabra ‘diciendo’ y la representación gráfica j, que conocemos como jota, la vemos con el valor de i: la j proviene del griego ‘jota’ (iota) porque antes en el griego la i era una i larga (j), que no es como actualmente la tenemos en español, y en el siglo XVI empieza a tener otra reproducción fonética y comienza a diferenciarse entre la i larga y la pronunciación aspirada que tenemos ahora de la j». Dijo que “después adquirido ese otro ribete fonológico se convierte en otro fonema y el español no tiene más remedio que alterarlo como una nueva letra”. Merlyn ejemplificó “otros casos con los verbos poder (puedo-podo) y forzar (fuerza-forza), ver (vi-vide), acudiendo los hablantes, consciente o inconscientemente, a la raíz latina”. “El español dominicano es una ‘marca de fábrica’ –expresó–, con características propias y peculiaridades individuales, salpicadas de sazones y expresiones, ritmos, alegrías, actitudes, algarabías y músicas propia. Pero, sobre todo, muchísima creatividad”: “Debemos amar nuestra lengua sin denigrar a aquellos que utilicen una variación lingüística, tal vez, con menos cuidado, porque todo esto forma parte de las riquezas lingüísticas de nuestra nación”, puntualizó la profesora Merlyn de la Cruz.

 

    Yrene Pérez Guerra y José Alejandro Rodríguez: “El uso de zoónimos en el español dominicano” 

Presentaron «una muestra de la diversidad de uso que tiene el tema en varios registros. En el periódico: “Poner al gato a cuidar la carne”, quiere decir ‘cauteloso’; “El salto de la pulga”, “Tortuga forense”; “El bacá y el caballo” en las elecciones; “Dar cotorra”». Mostrarpm “otros registros” que avalan su “hipótesis”: “Tábanos paraos en una esquina, ¡caballo!, y pasó un palomo con el tíguere este camellando, y vi, que algo taba chivo, por eso fue que le dieron el palo e la gata al palomito metio a na”. “También tenemos ejemplos de zoónimos en la fraseología dominicana en la televisión –señaló–, por periodistas, intelectuales, profesionales, diputados: ‘Dentro del bestiario político dominicano somos un país mosca, un país culebro, un país chivo’; ‘Estamos ante la proliferación exagerada de partidos garrapatas’, ‘Alianza de macos y cacatas’”. Señaló que “como estamos en pandemia, el uso del ‘chivo’, nos ha indicado que hay preferencias entre un animal y otro”.

   “¿De qué se trata toda esta ejemplificación que estamos mostrando? Se trata de expresiones zoonímicas que hacen referencia a personas, situaciones, acciones y otros campos semánticos con alto grado de rendimiento en el uso lingüístico de una lengua, en nuestro caso el español dominicano, con utilización de recursos tropológicos –metáforas, metonimias, comparaciones, paráfrasis léxicas, imágenes, pero también se convierten en unidades fraseológicas lexicalizadas en el español dominicano cuando es utilizada por la mayoría de los hablantes”: Presentaron una muestra de unidades lingüísticas y fraseológicas (lexemas simples o complejas pluriverbales) de uso en el español dominicano para expresar emociones positivas, negativas, con la estrategia del uso de zoónimos en la expresión humorística, el insulto, menosprecio, ironía, tabú social, picardía, etc. Y una amplia productividad semántica que llega, incluso, a la duplicidad de zoónimos en una misma unidad fraseológica: “Este tíguere es un león”, “Esa lechuza es una gata barcina”.

Una de las hipótesis que hemos comprobado es la sustitución del caudal léxico del español dominicano –adjetivos, sustantivos, verbos–, por zoónimos, cosa que debe inquietar a la educación dominicana”, dijo Yrene Pérez Guerra.

José Alejandro Rodríguez mostró la tipología estructural en el análisis lingüístico. Explicó que “estas estructuras sintagmáticas y pragmáticas, de manera espontánea o planificada, surgen en el habla, no solamente popular y coloquial, sino también en el habla formal como lo vemos en algunos medios de comunicación”: “Estas estructuras inciden, no solamente en el aspecto lingüístico, sino que también tienen un impacto pragmático, sociocultural, contextual y semántico”. Colocó en pantalla una primera tabla clasificada de enunciados con “Sintagmas, formas nominales, complementos, estructuras comparativas y estructuras oracionales”: “Más vale la sal que el chivo”, “Más terco que una mula”, “expresiones muy usadas en el español y en el registro dominicano”. Una segunda tabla contenía ejemplos de “vocativos”: “Mujeres”, “Amarren a su gallina que mi gallo anda suelto” y agregó que “podría decirse que es un vocativo que tiene una contextualización machista”. Una tercera tabla, mostró el analista, “con formación de palabras desde tres mecanismos: la composición, derivación y afijación discontinua”: “Este hombre es un simple pelagatos”. En otros ejemplos mostró “lexicogénesis mediante diminutivos y aumentativos”.

 

  Ibeth Guzmán, “La Utopía de Romeo Santos en los territorios de John Austin, el dialogismo de la bachata dominicana a la luz de los actos de habla” 

Ibeth Guzmán expuso que “este trabajo tiene como objetivo analizar el último álbum de Romeo Santos, Utopia, bajo la luz teórica de los actos de habla que plantea el filósofo y lingüista inglés, John Austin, en su libro Cómo hacer cosas con palabras: para ello usaremos un esquema analítico de los actos locucionarios, ilocucionarios y perlocucionarios desde los cuales se realiza la enunciación como soporte metodológico para aplicarlo a las doce bachatas que están incluidas en el álbum más reciente del bachatero dominicano o de origen dominicano”.

Explico que “un acto de habla, o enunciado, es una instancia de habla por medio de la cual uno realiza un acto locucionario, ilocucionario y perlocucionario, todas las veces y a la misma vez”: “Cada vez que emito, cada vez que hablo, hago estos tres actos con la lengua”. Detalló un poco más estos significados: “1. Un acto locucionario es aquello que digo. 2. Lo ilocucionario, la intención que subyace en mi postura frente a ese enunciado y lo que quiero conseguir. 3. Y el acto perlocucionario, ese puente que hay entre la intención del enunciador y el efecto que provoca en el enunciatario”. La profesora también definió lo que es una ‘canción’ y plantea la pregunta: “¿Una canción es un enunciado o una cadena de enunciado?”: “En Austin ya hemos visto qué es un enunciado –dijo–, pero, ¿cuánto se prolonga esto que se dice?”. Para responder basó su respuesta en “María Isabel Filinich (Enunciación, p. 20): Vamos a decir que la naturaleza de los enunciados en este estudio será de naturaleza oral y su extensión será la de una canción. Y, ¿qué es una canción? Según el Diccionario de la lengua española es una composición en verso que se canta y es hecha a propósito para poner en música; por lo regular tienen entre 100 y 500 palabras y una duración entre uno y diez minutos”.

La profesora también definió lo que es ‘bachata’. Comparto su definición personal, pero se pueden verificar, como ella lo mostró, otras definiciones en el DLE y Wikipedia. “Aquí la justificación de esta investigación que es muy particular: Bachata para mí es esa guitarra donde las cuerdas tocan toda la fibra de mi memoria, una nota acompasada que me lleva al centro de mi infancia, a ese lugar donde guardo la felicidad. Y este álbum de Romeo Santos tiene doce canciones: Canalla, Payasos, Millonario, El beso que no le di, Ileso, Amor enterrado… Los últimos, Años luz, Bella, Inmortal”.

En aquellas canciones cuyo acto locucionario es la presentación de un amor sostenido en la base de la idealización (Payasos, Millonario, El beso que no le di), la ilocucionaridad, lo que persigue, radica en que la anunciataria perciba, más bien, la postura de extremo dolor y alto sacrificio, al que están dispuestos los enunciadores con tal de conseguir unos segundos de atención de Ella”. “A nivel perlocucionario, a nivel de lo que busca, a quien va dirigido, al enunciatario, cuál es la reacción que causa en el enunciatario, hubo que hacer una redistribución porque a nivel locucionario y a nivel ilocucionario algunas canciones sí mantenían la unidad de intencionalidad y de enunciado, había una relación”.

 

   Pedro Antonio Valdez: “La pseudolexicografía cibernética, una respuesta al conocimiento de los nuevos vocablos del español dominicano”

El escritor Pedro Antonio Valdez señaló: “En el ámbito cibernético abundan las listas de lexicografía sobre el español dominicano. Algunas son el resultado de análisis lexicológicos, como los artículos de Fundéu Guzmán Ariza”. Agregó que “la gran mayoría de vocabularios en línea de dominicanismos pertenecen al campo de la pseudolexicografía cibernética”. Dijo que “ante la notoria presencia de esta clase de catalogaciones cabe una pregunta general: ¿De qué manera aporta la pseudolexicografía cibernética respuestas al conocimiento de los vocablos del español dominicano? ¿Cómo se origina el interés del hablante en catalogar las palabras? ¿Cuáles son las experiencias de pseudolexicografía cibernética del español dominicano? ¿Cómo se estructuran estas experiencias pseudolexicográficas? ¿Cuál debe ser la actitud de la lexicografía ante estas experiencias pseudolexicográficas?”. “En la búsqueda de esas respuestas nos basaremos en tres casos: a. En cuanto a lo metodológico se procederá a confirmar su carácter pseudolexicográfico contrastando la muestra con los requisitos universales de la Lexicografía. b. Se observará hasta qué punto utilizan los recursos cibernéticos. c. Se analizarán los componentes microestructurales para así señalar sus fortalezas y debilidades”.

Explicó que “para realizar la comunicación lingüística el hablante requiere de una memoria lexical de carácter interno que permita utilizar los patrones requeridos para establecer las comparaciones normativas y también para organizar las lexías en una situación concreta, practicando una facultad que, podríamos llamar, ‘diccionariolidad’. “Dicha facultad –añadió– consiste en el manejo del sistema semiótico (que, según investigaciones del 2016, ocupa, con fines de almacenamiento de signos lingüísticos, unas cien áreas distintas de los hemisferios cerebrales): en suma, esta operación, convierte al hablante en una especie de lexicógrafo natural”. Dijo que “la diccionariolidad transferida a la experiencia escrita da origen al Diccionario de la lengua española. “Digamos que en los albores del castellano surge su diccionario, así como la primera experiencia del hablante se inaugura con el sistema semiótico”.  Explicó que “bajo la etiqueta de ‘diccionarios en línea’ se encuentran varias páginas webs que pueden clasificarse dentro de pseudolexicografía cibernética…”.

“Resumiendo estos hallazgos –expresó– se pueden observar diversos aspectos de la Pseudolexicografía Cibernética del español dominicano: 1. Se considera como tal porque los vocabularios resultantes de esos ejercicios adolecen de un diseño estructural acorde con la lexicografía. Generalmente son vocabularios monolingües aunque aparecen del tipo bilingüe, también son de carácter semasiológicos y descriptivos: en muy raras ocasiones incorporan oraciones normativas, al punto de que por lo regular no incluyen ejemplos de uso. 2. En cuanto a la aplicación de recursos cibernéticos estos vocabularios lucen poco amigables desde el punto de vista del diseño, utilizan muy poco o nada el hipertexto. 3. Desde el punto de visa de la macroestructura, aunque en todos los casos de la muestra se observa una intención comunicativa –lo cual es algo favorable–, esta no es el resultado de una planificación de macroestructura. Aunque en dos de los casos se incluyen un instructivo en que, incluso, se mencionan las fuentes y la intención particular, no se presenta una idea acabada de las estructuras que le servirán de base: la calidad del diseño y de las entradas lucen muy poco satisfactorias. 4. En relación a los elementos de la microestructura resalta la exclusión de datos etimológicos y gramaticales: en los pocos casos en que aparecen son pseudoetimológicas y de etimología popular”. Dentro de sus recomendaciones Valdez expuso que, en el caso de la pseudolexicografía aplicada al español dominicano, se realice un acercamiento desde el terreno de la lexicografía. En este sentido dijo que los interlocutores ideales serían las escuelas universitarias de letras e instituciones especializadas, como la Academia Dominicana de la Lengua o Fundéu Guzmán Ariza que, de hecho, cuentan con investigadores del español dominicano.

 

 Orlando Alba: “¿Existe un español antillano?” 

   El profesor Orlando Alba inició agradeciendo la invitación a participar en este congreso y felicitó a los organizadores: “Yo creo que deben estar muy satisfechos y orgullosos porque una de las metas ya se ha conseguido, la de promover una especie de revitalización o renacimiento de los estudios en el Caribe”: “También quería dar constancia de que yo, aunque aparezco como profesor de BYU, aquí en Utah, me sigo sintiendo de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Por eso, debajo del nombre, he señalado los diecisiete años que estuve allá como profesor, y agradezco al Rector, el padre Alfredo de la Cruz, el que esté presente escuchando estas conversaciones”.

El doctor Orlando Alba consignó que “una aclaración importante es que –como ya se ha señalado en otras ocasiones–, la región del Caribe no solo incluye a las Antillas, sino también a otra zona como la costa de Venezuela, la de Colombia y de Panamá”. “Sin embargo –agregó–, como lo dice el título, en esta presentación yo me limito a una descripción de las islas del Caribe”. Dijo que “el objetivo de esta ponencia es mostrar que no solo existe un español ‘antillano’ y, por supuesto, mucho menos, un español ‘del Caribe’: en otras palabras, que Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana mantienen su peculiar identidad”.

En su ponencia, nuestro lingüista, que es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, mostró en pantalla el mapa del “archipiélago de las islas del Caribe y luego dentro de ese amplio archipiélago los tres territorios hispánicos”. “A manera de preámbulo”, el profesor presentó seis muestras del habla antillana con el objetivo de mostrar muchos ejemplos de audio “para que ustedes mismos lleguen a la conclusión o a la respuesta a la pregunta inicial de si existe un español antillano”.   En el análisis de los datos puntualizó que “existen razones para defender la idea de la INDIVIDUALIDAD dialectal de cada isla hispánica del Caribe, desde dos puntos de vista: 1. Por medio de la percepción subjetiva de los hablantes. 2. A través de la actuación de los hablantes (percepción objetiva)”. Explicó que “al interés de la Sociolingüística también hay que sumar la Dialectología Perceptiva, que analiza la percepción de los hablantes de las variedades lingüísticas, y en el mundo hispánico varios investigadores han incursionado, como Moreno Fernández (2004) t Díaz Campos (2009)”. Me parece que hay evidencia de que los antillanos tienen conciencia de su identidad lingüística , de manera que la impresión de unidad o de uniformidad del español antillano, que tienen algunos investigadores, contrasta con la PERCEPCIÓN de los hablantes de la región: para los hablantes, sus respectivos dialectos son distintos, inconfundiblemente distintos”: “De hecho, se sabe, por lo menos anecdóticamente, que muchos dominicanos, no solo reconocen por su manera de hablar a un puertorriqueño o a un cubano, sino que, a veces, los caricaturizan, se burlan, y cuando no logran identificarlos de forma positiva, por lo menos lo hacen de manera negativa. Pueden decir: “Ese no habla como dominicano”.  El profesor mostró en audio, y en pantalla escritas las palabras, un ejemplo de la “«percepción de la diferencia» (un humorista muy conocido en la República Dominicana, de apodo Boruga”:  «Los dominicanos vamos a Puerto Rico, y hablamos como puertorriqueños. Cruzamos para Miami y hablamos una mezcla de puertorriqueño con cubano. Y ponemos vainas de aquí. Y te dicen, “pueh nene, epérate un momento, que tengo que ir a chequear esa vaina, chico. Que eso es “eta del carajo”. Porque se te mezclan todas la… El caso es no quedar mal».

En su análisis explicó que el humorista “cuando dice ‘y hablamo como puertorriqueño”, y luego “una mehcla de puertorriqueño con cubano”, él está denunciando su percepción de que la forma de hablar del dominicano es distinta a la de los cubanos y puertorriqueños”. El profesor destacó también que en este ejemplo el dominicano “destaca el factor de la entonación y un elemento léxico propio de cada isla: nene para Puerto Rico y chico para Cuba”. Presentó audios de entrevistas, como, por ejemplo: “¿Cómo usted identifica a los cubanos cuando ve uno?”. “¿A un cubano? Bueno, por su forma la hablar. Es fácil, los cubanos hablan distinto a todos los otros centroamericanos” (el entrevistado era “de Placeta, Santa Clara”).

El profesor Alba expresó que “es el mismo problema que plantea la división de América en zonas dialectales”: “Hace ya casi treinta años me correspondió a mí escribir un artículo para esa obra, Historia y presente del español de América, y ahí analizo el tema. Por ejemplo, reviso la posición de P. J. Rona: Rona propuso una división de América en 16 zonas usando 4 rasgos:  uno fonético, el žeísmouno fonológico, el yeísmouno sintáctico, el voseo; y uno morfológico, las formas verbales utilizadas con vos”. Explicó que “de acuerdo con esa clasificación, basada en esos cuatro rasgos, la zona número uno de la división de Rona, comprende la mayor parte de México, las Antillas, la costa Atlántica de Venezuela y de Colombia”. Dijo que “con respecto a esa región, una región inmensa, lo que dice el trabajo de Rona es que hay yeísmo y que no hay žeismo ni voseo”. “Sin embargo –aclaró–, ese trabajo no dice de nada de las muchísimas diferencias que permiten, a cualquiera, identificar y distinguir a un mexicano de un dominicano, por ejemplo (presentó muestra en audio de una mexicana, con su escritura en la pantalla: ‘Estoy leyendo ahorita una novela, es Rayuela. Y me gusta, porque como que me hace darme cuenta de algunas cosas que de repente, ahorita, ya no la tomamos tanto en cuenta’). Igualmente presentó ejemplo de una hablante dominicana: (‘Y aquí tenemos una modalidad, que cuando tú entras a la universidad y tú eres prepa, te pintan, te echan espuma de afeitar, te ponen a pasar un trencito, te compran por un peso y tú tienes que ser esclavo de una gente durante un día’). “No se justifica considerarlas a las dos de una misma zona dialectal, que es lo que habría que hacer de acuerdo con las propuestas de Rona”, puntualizó Alba.

En conclusión, se podría argüir que las distinciones que yo acabo de señalar son escasas, con relación con los tantos y tantos fenómenos comunes a las tres islas; pero, lógicamente es que así tiene que ser, es decir, las semejanzas tienen que ser mayores porque en las tres islas hablamos en español, las diferencias son diferencias, lógicamente, menores en comparación de las semejanzas. También se podría decir que muchos fenómenos son propios de una zona geográfica específica o de un grupo social determinado y no de toda la isla en cuestión, y me parece que ese hecho demuestra, precisamente, que ni siquiera dentro de un mismo país existe una completa homogeneidad lingüística, y esto refuerza la idea que yo estoy tratando de defender que es la diversidad dialectal antillana.

De manera que, volviendo a la pregunta del título: ¿Existe un español antillano? La respuesta podría ser afirmativa si también se acepta que existe un ‘español de España’, un ‘español del Cono Sur’.  Pero, ¿es igual el modo de hablar de Valladolid al de Sevilla? ¿Es igual el modo de hablar de Argentina o el de Chile, México y Colombia? 

Por supuesto que las tres islas comparten muchos rasgos, pero no manifiestan la homogeneidad lingüística que algunos le atribuyen. En lo que toca a la República Dominicana, que es lo que más conozco, obviamente, estos hechos perfilan, claramente, la identidad dominicana: 1. (Fonético) la vocalización de /r, l/, y el avanzadísimo proceso de la reducción de la /s/. 2. En el nivel sintáctico la doble negación y el ello. 3. Y en el nivel léxico, palabras como cajuil, chichigua, chinola, concón, lechosa, yipeta.  Y en último lugar está la perspectiva SUBJETIVA: en cada una de las Antillas, los juicios evaluativos, y la percepción que tenemos de ciertos hechos, es distinta. Un reflejo de que esto es así, es que algunos, incluso, menosprecian y se burlan de la variedad de su lingüística.

Aunque se acepten que las coincidencias lingüísticas objetivas son predominantes, se puede afirmar que: 1. Las tres islas pertenecen a la misma comunidad lingüística. 2. Pero no constituyen una misma comunicad de habla, lo que en el fondo equivale a decir que NO COMPARTEN EL MISMO DIALECTO”, subrayó nuestro lingüista Orlando Alba.

 

Bruno Rosario Candelier: “Variantes léxicas y semánticas del español dominicano” 

Me complace participar con esta breve ponencia, en este congreso sobre el español del Caribe, que Ana Margarita Haché tituló “Retorno al español del Caribe” y que, naturalmente, en primer lugar, quiero agradecerle a la licenciada y profesora y lingüista, Ana Margarita Haché, por esta honrosa invitación, y también felicitarla por la organización de este congreso de lingüística tan importante siempre, porque contribuye al conocimiento, a la difusión de la lengua y a la valoración de  nuestro sistema de expresión, lo que, naturalmente, siempre hace bien, por el impulso que conlleva para el estudio y el cultivo de la lengua.

Quiero decir lo siguiente: cada variante del español, en todo el mundo hispánico – tanto en América como en Europa, en África o en Asia –, tienen variantes, variantes propias de esa comunidad, variantes léxicas y semánticas que los propios hablantes inspiran, promueven, crean, en su cultivo de la lengua, en el uso de su lengua, en el uso del español en su misma comunidad. Lo que quiere decir que las variantes del español dominicano constituyen una expresión de esa naturaleza de la lengua, de esa dinámica de la lengua, lo que, naturalmente, siempre enriquece el caudal de voces de la lengua española porque en todo el mundo hispánico esas variantes constituyen centenares de vocablos.

Cuando digo variante, me refiero siempre a variantes léxicas y variantes semánticas. Y esos vocablos enriquecen la lengua. Aunque, naturalmente, cuando se trata de la comunicación, del entendimiento y de la comprensión, a menudo las variantes locales, pues, dificultan el mejor entendimiento en razón de que hay usos peculiares, con voces, con significados exclusivos. Por ejemplo, en el español dominicano, que tiene la particularidad de que tiene un rasgo arcaico – como señaló, originalmente, Pedro Henríquez Ureña –, rasgo que hace posible que se conserven muchas voces del caudal patrimonial del castellano antiguo y, entonces, eso es parte de nuestra peculiaridad idiomática.

Pero, lo más importante, cuando se habla de la variante léxica es, justamente, pensar en aquellas manifestaciones del habla expresadas en las voces que son creaciones propias, que constituyen una creación original de nuestros hablantes. Como, por ejemplo, la palabra “chin” o “mangú” o “pariguayo” o “tíguere”, que son voces creadas por el hablante dominicano, son parte de las voces, del conjunto de voces que forman parte del léxico dominicano.  Y, entonces, de la misma manera, podríamos decir que, así como hay creaciones léxicas, hay también creaciones semánticas, es decir, palabras de la lengua española a las cuales les endosamos un nuevo significado. Como, por ejemplo, la palabra “lámina”: “lamina” en la lengua española alude a ‘un retrato, un cuadro, que se cuelga en la pared porque tiene un paisaje hermoso, un rostro agradable’. Y, entonces, de ahí, por vía comparativa se aplica la palabra “lámina” a ‘una mujer hermosa’, en el español dominicano, lo que, naturalmente, la hace peculiar desde el punto de vista semántico.

Pues bien, en ese sentido, es importante señalar: la gestación de voces propias como la creación de nuevos significados a vocablos establecidos de la lengua española forman parte de esa riqueza idiomática que distingue cada una de las variantes de la lengua española en todo el mundo hispánico. Y eso, naturalmente, de alguna manera, nos distingue y nos enaltece a cada comunidad como es la comunidad de hablantes dominicanos en esto que llamamos “el español dominicano”. Conviene, entonces, enfatizar, en primer lugar, el carácter de creación léxica: creación léxica supone el concepto de que en una comunidad de hablantes, como el pueblo dominicano, hay voces creadas por nuestros hablantes, voces que enriquecen el caudal de las palabras de la lengua española.

Muy bien. Quiero enfatizar algunos aspectos de la creación léxico-semántica del español dominicano. En primer lugar, nuestra habla tiene una peculiaridad ya que ha acentuado la dimensión arcaica de la lengua española. Por ejemplo, aún usamos voces como “agora”, “aguaitar”, “curcutear”, “disque”, tutumpote”, “samuro”, “aguinaldo”, son palabras del lenguaje patrimonial del castellano antiguo. Y como esas que he mencionado, hay decenas de voces, que forman parte de ese arsenal tradicional de nuestra lengua, por lo cual, tiene un rasgo arcaico, en cierto aspecto, la dimensión léxica de nuestro español.

Asimismo, es importante subrayar que, tanto en Santo Domingo como en Puerto Rico y en Cuba, es decir, el área del Caribe, tenemos voces originales de la lengua taína, que era el idioma de los habitantes originales de esta tierra. Y muchas de esas voces, no solo se usan en nuestro país, sino que han pasado al conjunto de voces de la lengua española. Como, por ejemplo: “bohío”, “cacique”, “canoa”, “cazabe”, “huracán”, “hamaca”. Y otras palabras como, por ejemplo: “areíto”, “buitío” o “ciguapa”. Es decir, ese tipo de palabras procedentes de la lengua taína ha generado lo que se puede llamar el “tainismo del español dominicano”, en función de las tantas voces heredadas de la lengua de nuestros aborígenes.

Con relación a la creación léxico-semántica quiero, también, subrayar otro aspecto. En primer lugar, las decenas de voces propias que distinguen nuestro vocabulario. Como, por ejemplo: “calié”, “calambrina”, “chepa”, “chopa”, “chivirica”, “fucú”, “guachimán”, “ñoño”, “pana” (bueno, quizá, “pana” la compartan también en Puerto Rico porque viene de inglés “partner”, que significa ‘compañero) y “tíguere”, con la familia de palabras que genera esa voz criolla como “tiguerazo”, “tigueraje”, “tiguerón”, voces que tienen un significado particular en el vocabulario dominicano.

Asimismo, quiero subrayar un dato importante en la forma de hablar del español dominicano, y es la creación de voces compuestas con derivación. Por ejemplo: de “medalagana” formamos “medalaganario” y “medalaganariamente” – voces registradas en la Gramática de la lengua española – o de “conchoprimo”  formamos “conchoprimismo”, o de “agua” y “fiesta” formamos “aguafiestero”. Es decir, se trata de composiciones de palabras que enriquecen el vocabulario.

Y con relación al significado, es decir, a la dimensión semántica de nuestras voces, también tenemos un aporte en el español dominicano. Por ejemplo: “acelere”, que significa ‘nerviosismo’ o ‘prisa’; o la palabra “afrentoso”, con el significado de ‘presumido’ o “agallú”, que significa ‘ambicioso’; “aguaje”, que es ‘ostentación’, ‘parejería’; “chivateo”, que es ‘delación’. O voces como “lírico”, con el significado de ’único’. Me llamó la atención cuando escuché a una campesina de Salcedo decir: “Tengo un lírico peso”, es decir, ‘un solo peso’. Y así hay otras voces como “maña” ‘costumbre’, “figurero” ‘exhibicionista’, o “sangrú” ‘odioso’.

Es decir, en nuestro vocabulario, el español dominicano, tiene la particularidad de que genera, permanentemente, voces nuevas, y nuevos significados a las voces establecidas de la lengua española, lo que enriquece nuestra forma de hablar, lo que enriquece la variante del español en América.

Benito Pérez Galdós: «La red del vivir»

Con motivo de la conmemoración del primer centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós, María José Rincón, académica de número, y Emilia Pereyra, académica correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, participaron en un coloquio virtual sobre su obra y su trascendencia literaria celebrado el 15 de octubre de 2020 en Santo Domingo. La actividad fue programada por el Centro Cultural de España y la Embajada de España en Santo Domingo en el marco de la celebración de las Semanas de España 2020. La transmisión se realizó en directo a través del canal de You Tube del Centro Cultural de España en Santo Domingo y ha quedado grabada a disposición del público en la página de Facebook de esta institución. Las académicas realizaron un recorrido por la vida y obra del autor canario y destacaron el papel extraordinario de sus creaciones literarias en la historia de la literatura en español y en el desarrollo de la lengua española. Tomando como punto de partida la lectura de fragmentos del poema Díptico español de Luis Cernuda, analizaron la capacidad creativa de Galdós para los entornos y para los entramados sociales, el amplio universo de sus personajes y su construcción detallada tanto en los aspectos externos como en el desarrollo de su conciencia y de su personalidad.

Emilia Pereyra destacó la repercusión que la labor periodística de Galdós tuvo en su concepción de la novela realista y, sobre todo, la excepcionalidad de su entramado de historia y novela en los Episodios nacionales. María José Rincón, por su parte, destacó la capacidad extraordinaria de la novelística de Galdós para la comprensión y la expresión de la personalidad y la conciencia humana y señaló la trascendencia de sus personajes femeninos. Las académicas contestaron preguntas que los asistentes realizaron a través de las redes y los invitaron a leer a Galdós con la seguridad de que sus novelas pervivirán como clásicos de la literatura en lengua española.

PARTICIPACIÓN DE LA ACADEMIA DOMINICANA EN EL CORDIAM

Por María José Rincón

En el Congreso de Academias de la Lengua Española celebrado en Sevilla en noviembre de 2019 se acordó que los trabajos relacionados con el Corpus diacrónico y diatópico del español de América (CORDIAM) serían responsabilidad de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Como destacó el director de la Academia Mexicana de la Lengua «el CORDIAM tiene como objetivo crear una infraestructura unificada, cómoda y rápidamente accesible que permita desarrollar investigaciones sobre la historia del español en América, así como sobre múltiples aspectos de las culturas soportadas en lengua española en este continente».

El Corpus diacrónico y diatópico del español de América abarca cuatrocientos años de historia documental americana (1494-1905) a través de textos de los países de América donde se habla o se habló español en ese periodo histórico.

En cumplimiento de lo acordado en la la reunión telemática de directores y presidentes, celebrada el 30 de septiembre de 2020, la Academia Dominicana ha nombrado como enlace con el CORDIAM a la doctora María José Rincón, en su condición de miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, como primer paso para conformar el equipo panhispánico de colaboradores.

CHARLA DE BRUNO ROSARIO CANDELIER SOBRE LAS LETRAS

Por Miguelina Medina

 

En un encuentro virtual del grupo “Encuentro con la poesía”, dirigido por el gestor cultural Domingo de la Cruz, el doctor Bruno Rosario Candelier expuso sobre el tema “Similitudes y diferencias de la producción literaria dominicana entre 1950-2000”.

Al tomar la palabra el doctor Rosario Candelier agradeció la invitación al organizador y a los presentes por participar en esta actividad. Expresó que “actividades como esta suelen ser positivas por el hecho de que motivan la creación literaria, que es muy importante”.

Inició su charla expresando que “partiendo del original griego “poiesis”, poesía significa creación, alusiva al arte de la creación verbal. Explicó que “a mediados del siglo XX, en los años 50, hay cinco grupos claves que fueron protagónicos en la literatura dominicana: los postumistas, encabezados por Domingo Moreno Jimenes; los Independientes del 40, encabezados por Héctor Incháustegui Cabral; la Poesía Sorprendida, liderada por Franklin Mieses Burgos; la Generación del 48, con Máximo Avilés Blonda; y la Generación del 60, con Marcio Veloz Maggiolo. Expuso que esos grupos literarios “estuvieron vigentes hasta los años 80 del siglo XX” ya que tuvieron “creadores de alta categoría”: “Las más importantes obras literarias en el plano poético, que se escribieron en la literatura dominicana del siglo XX la firman los integrantes de esos grupos y han tenido una vigencia indiscutible en el transcurso de nuestra historia literaria, tanto en narrativa como en poesía, teatro y ensayo”, señaló.

Dijo que entre los Independientes del 40 había dos santiagueros ilustres: Manuel del Cabral y Tomás Hernández Franco; en la Poesía Sorprendida sobresalían el montecristeño Manuel Rueda y los mocanos Manuel Valerio y Aída Cartagena.  Señaló que “la presencia de esos autores es significativa y determinante para apreciar el desarrollo de la literatura dominicana, que alcanzó su más alto desarrollo”. “Inclusive, Moreno Jimenes, que era de una etapa anterior, estaba vigente todavía”, consignó. Puntualizó que “los grandes creadores dominicanos del siglo XX, incluso de la primera parte del siglo XX, tuvieron una presencia significativa a partir de los años 50, y esa presencia es tan importante que cuando el país se abre a nuevos aires, a principios de la década de los 60, esos grupos siguen influyendo”. Destacó que Manuel Valerio, que formó parte de la Poesía Sorprendida, influyó en la gestación de los jóvenes del 60; y lo mismo pasó con Aída Cartagena Portalatín, que influyó en los jóvenes creadores y, por supuesto, Manuel Rueda, cuyo influjo fue vigoroso, no solo por la categoría suya como escritor, sino por la dirección de “Isla abierta”, suplemento del periódico Hoy.

Rosario Candelier expresó que “es importante subrayar el impacto que tuvieron los suplementos literarios en las décadas de los 60 al 90”, incluido “Coloquio”, suplemento literario del periódico El Siglo, que tuvo la honra de dirigir: “Yo recuerdo que cuando llegaba el fin de semana todos buscábamos los suplementos literarios; fue famoso el “Suplemento Cultural” del periódico El Nacional, dirigido por Freddy Gatón Arce,  por el impacto que creó en la juventud”. Expresó que “ese influjo de los suplementos culturales ahora no lo tenemos, excepto el periódico Hoy, con el suplemento “Areíto”, que es cultural, aunque la literatura tiene un buen espacio; sin embargo, nos hacen falta suplementos literarios porque concatenaban a los lectores con la literatura”: “Tengan presente que para el desarrollo de la literatura es muy importante la existencia de los lectores porque es entre los lectores donde nacen los escritores”.

Dijo que “la etapa de 1950 al 2000 fue fundamental en todos los géneros literarios”. Rosario Candelier destacó que “en el campo de la poesía, en los años 80 del siglo XX, el Cibao fue determinante en la gestación literaria, como fue el aporte del Grupo de Escritores del Cibao, con Manuel Mora Serrano y este servidor al frente, y creadores como Cayo Claudio Espinal, José Enrique García, Pedro José Gris y Sally Rodríguez”. Expresó que “concomitantemente a ese influjo cibaeño, en Santo Domingo tenían una fuerte presencia escritores como Enriquillo Sánchez, León David, Jeannette Miller, José Mármol, Odalís Pérez, Manuel Núñez, Manuel Matos Moquete, Tulio Cordero y otros”.

“No puedo mencionar a todos los escritores importantes de ese primer medio siglo, en cuanto a esta valoración –dijo–, porque fueron muchos los autores cuya presencia siguió siendo significativa y sigue siendo aún, como Marcio Veloz Maggiolo en la narrativa o Federico Henríquez Gratereaux en el ensayo, que han sido intelectuales determinantes para el desarrollo de la creatividad durante muchos años, como Virgilio Díaz Grullón, Andrés L. Matero y José Alcántara Almánzar en narrativa, o León David, José Rafael Lantigua y Manuel Núñez en la crítica”. Dijo que “un detalle importante es que hay escritores con una obra fundamental y, sin embargo, no gozan de un reconocimiento o de una presencia o de un conocimiento de parte de los demás escritores”. Puso como ejemplo a dos escritores, José Acosta y José Frank Rosario, que residen en Nueva York, o José Bobadilla, autor de una prosa maravillosa y que pocos citan. Y la obra de dos bibliógrafos fundamentales, como Franklin Gutiérrez y Miguel Collado.  Dijo también que hay escritores que se desarrollaron en la parte final del siglo XX y tienen una obra importante, como Freddy Bretón, Manuel Salvador Gautier, Pedro Antonio Valdez, Emilia Pereyra, Ofelia Berrido, Ángela Hernández, Rafael Peralta Romero y Miguel Solano.

Rosario Candelier expresó que hay muchos escritores que ya tienen una obra significativa, entre los nuevos creadores, como Yky Tejada, Fausto Leonardo Henríquez, Leopoldo Minaya, Carmen Comprés, Jit Manuel Castillo, Jaime Tatem Brache y Reina Lissette Ramírez. Puntualizó que “hay muchos escritores con una obra significativa, con una obra de calidad, representativa de los movimientos y de las diferentes tendencias estéticas”.

De los “textos fundamentales” que mencionó, citó a Territorios extraños, de José Acosta; En la voz del silencio, de Jit Manuel Castillo, un fraile franciscano residente en Santo Domingo; Un latido en el bosque, de Yky Tejada; Luz de los cuerpos, de Sally Rodríguez, una obra fundamental en la lírica dominicana; La hora llena, de Leopoldo Minaya; Si el alba se tardara, de Tulio Cordero; y Gemidos del ciervo herido, de Fausto Leonardo Henríquez, residente en España, Premio Internacional de Mística de la Fundación Fernando Rielo, una hermosísima obra de lírica mística;  Las voces, de Pedro José Gris; Recinto de fuego, de Carmen Comprés; Danza del amor y los mandalas, de Tony Raful y No es un soplo la vida, de Daniel Beltré –que nos sorprendió porque él no formaba parte del mundillo literario-, un abogado, residente en Santo Domingo, con una obra singular, extraordinaria”.

“La literatura dominicana está viva, está pujante”

Así lo consignó el crítico literario, “ya que tenemos autores fundamentales en el plano del cuento, la novela, la poesía, el ensayo y la crítica literaria”.  “Yo no voy a decir que puedan competir con los autores establecidos del siglo XX, como Manuel Rueda, Franklin Mieses Burgos, Antonio Fernández Spencer, Freddy Gatón Arce, Manuel del Cabral, Tomás Hernández Franco, Héctor Incháustegui, porque mientras el autor está vivo hay la esperanza de que siga escribiendo y de que pueda producir un texto superior en términos conceptuales, estéticos y espirituales”.  Destacó que “la tradición nuestra, muy rica desde mediados del siglo XX con la presencia de autores como Domingo Moreno Jimenes, Juan Bosch, Joaquín Balaguer, Manuel del Cabral, Franklin Mieses Burgos, Manuel Rueda, Aída Cartagena y Flérida de Nolasco, así como Lupo Hernández Rueda y Máximo Avilés Blonda de la Generación del 48, tal vez han sido poco estudiados o poco valorizados”.

Rosario Candelier expresó que “la presencia social favorece a la difusión de la obra, de tal manera que una deficiencia de nuestra literatura, en términos de proyección internacional, no es por falta de calidad de nuestros autores o de nuestras obras, sino por falta de ese estímulo a nivel internacional”. Señaló que “el Ministerio de Cultura tiene la responsabilidad de procurar esa promoción para contribuir a la expansión y la difusión de las grandes obras de autores dominicanos. Dijo que “un autor como Manuel Valerio, que formó parte de la Poesía Sorprendida, tiene una obra memorable, pero los mismos escritores dominicanos lo desconocen”, comentó.

El destacado analista literario valoró que “hay mucha gente, sobre todo en el ámbito de la juventud, que está interesada en la literatura, que le va a dar continuidad a esa tradición que viene desde el siglo XIX  y seguirá proyectándose en el tiempo con la creación de las nuevas generaciones”. Dijo que “es muy importante esa tradición porque, si hablamos de un autor de la categoría de Juan Bosch o Alfredo Fernández Simó o Melba Marrero de Munné, quisiéramos que aparecieran en las nuevas generaciones creadores que pudiesen, no para competir ni establecer una marca de diferenciación, porque la literatura no es una carrera de caballos para entrar en una competencia, sino que se pueda poner como referente y decir ‘este escritor tiene una obra que puede proyectarse como se ha proyectado la obra de Juan Bosch o la de Manuel del Cabral o de Franklin Mieses Burgos’”.

Bruno Rosario Candelier consignó que “un autor como el que va a continuación, me refiero a Odalís Pérez, tiene una creación poética formidable que muchos desconocen. Cuando estudié la obra poética de Odalís Pérez comprobé que es de los pocos poetas dominicanos que han cultivado la creación poética a la luz del protoidioma de la creación con alta propiedad semántica, estética y literaria, y eso es significativo en un autor”. Destacó que “un creador como Odalís Pérez hay que darlo a conocer y proyectarlo para que aprendamos de él lo que él ha aportado a través de la lírica, el ensayo, la crítica y la teoría literaria, géneros en los que ha hecho un aporte eminente”.

El director de la Academia Dominicana de la Lengua evocó el día en que conoció a Domingo Moreno Jimenes y Max Henríquez Ureña en la Librería Dominicana: “En el año 1964 yo asistí a una conferencia en esa famosa librería y tuve la suerte de conocer a Domingo Moreno Jimenes y a Max Henríquez Ureña, que fue memorable para mí. Entonces tenía 23 años, y cuando uno, al comenzar, tiene la oportunidad de conocer a un escritor establecido, eso es de alta motivación para uno. Y, de hecho, hay una foto por ahí donde figuro con esas celebridades de la literatura dominicana. Traigo ese hecho a colación por el impacto que determinados hechos y escenarios significan y concitan para la creación. La citada librería era un centro de cultura, donde se impartían charlas y conferencias, un centro de encuentro de intelectuales, lectores y escritores, y la literatura necesita tanto a los creadores de obras literarias como a los que la leen. Sin lectores, la obra literaria no culmina su destino que es, justamente, que haya esa comunión entre el autor, la obra y el lector”.

“Una de las muchachas hizo una pregunta a la que me voy a referir tangencialmente, y es el hecho de que los que escriben deben hacerlo, si aspiran a ser genuinos y auténticos, desde sus propias intuiciones y vivencias. ¿Para qué?  Para que haya el testimonio de lo que perciben del mundo.   Cada ser humano tiene un punto de contacto con el Universo y desde ese punto de contacto tiene acceso a una perspectiva singular y peculiar de la realidad. De tal manera que cuando uno tiene conciencia de eso, opta por testimoniar lo que percibe y eso lo convierte en escritor –que es lo que hemos hecho todos los que escribimos–, para lo cual lo primero que se necesita es fe en uno mismo, en el propio talento y en la posibilidad de hacer un aporte a través de nuestra palabra.

“Mediante el cultivo de la palabra podemos contribuir al desarrollo de la conciencia, fundamental para concitar y sentir la dimensión estética y espiritual de la palabra”, comentó Bruno Rosario Candelier al concluir su charla temática.

ENCUENTRO VIRTUAL DE LA ACADEMIA BRASILERA DE LETRAS

La Academia Brasilera de Letras convocó su primer encuentro telemático con Academias Hispanoamericanas.  En la primera sesión de esa reunión, celebrada el 7 de octubre de este 2020 mediante la plataforma Zoom, participaron las academias de Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Venezuela, a las 5:00 p. m. hora de Brasil.

Don Marco Lucchesi, presidente de la academia anfitriona, dio la bienvenida a los demás presidentes y representantes de las academias convocadas para ese día, y dijo que hubo palabras de acercamiento, de construcción para una cultura de la paz. Yo estoy muy contento por el diálogo que estamos empezando con ideas de bien. Por supuesto que el encuentro va a ser un fórum muy importante. Yo quiero saludar con mucha efusividad a los presidentes que se encuentran con nosotros: don Francisco Arellano, de la Academia de Nicaragua; a don Arístides Royo Sánchez, de Panamá; de la República Dominicana, don Bruno Rosario Candelier; y al presidente de la Academia de Venezuela, don Horacio Biord Castillo.

El primero en exponer fue don Francisco Arellano, presidente de la Academia Nicaragüense de la Lengua: “Buenas tardes, amigos académicos, Francisco Arellano desde Nicaragua los saluda en nombre de todos nuestros fundadores, nuestros académicos actuales y en nombre de este servidor”.

Explicó que la Academia Nicaragüense de la Lengua tiene su principal referente en la Real Academia Española, fundada 1713. Los primeros académicos, encabezados por don Juan Manuel Fernández Pacheco, iniciaron sus reuniones en el mes de junio de 1713, pero fue el 3 de octubre de 1714 cuando el Rey Felipe V firmó la Cédula Real que le dio el título de Real Academia Española a la mencionada Corporación”. Dijo que “las tres primeras obras de la Casa Fundadora fueron el Diccionario de la lengua española, en seis tomos. Estos seis tomos posteriormente fueron publicados en tres tomos y actualmente se conocen como el Diccionario de autoridades”. Luego “siguió la Ortografía en 1741, y la Gramática de la lengua castellana publicada en 1771”. Señaló que “estas obras han sido muy importantes porque a través de las diferentes ediciones a lo largo de tres siglos se ha dado a conocer la norma de la lengua española oficialmente”. Dijo que “con la independencia de los países latinoamericanos, España trató de mantener su principal legado: la lengua española en las naciones que habían sido las antiguas colonias del Imperio español y empezó gradualmente a fundar academias de la lengua española en los países que habían mantenido el castellano como lengua oficial, y así se han fundado veintidós academias, siendo la primera en ser fundada la de Colombia en 1871, y la última, la vigesimotercera, es la Academia de Guinea Ecuatorial, de África, aprobada a finales de 2015, en México.

Expuso que “en 1960 los gobiernos de habla española, que tienen academias de la lengua española, firman, a través de sus embajadores en Colombia el Convenio Multilateral con la Asociación. Dicho convenio será ratificado en cada país y enviado al Ministerio de Relaciones Exteriores de España quien nos inscribe en la Secretaría de Educación de la Naciones Unidas”. Explicó que “a través de este Convenio Multilateral los gobiernos hispanoamericanos de España y Filipinas se comprometen a conceder una sede digna a sus correspondientes academias y a aplicar un presupuesto adecuado para el funcionamiento de este”. Destacó que “a partir de las publicaciones de 1998, Ortografía, y 2001, y la edición del Diccionario de la lengua española, las relaciones de las academias son más estrechas entre sí y con su Casa Fundadora”. Más adelante “se fundan comisiones inter-académicas para la elaboración de todos los trabajos relacionados con la lengua española: se crearon las comisiones para la elaboración del Diccionario panhispánico de dudas, en 2005; La nueva gramática de la lengua española, en 2009; El diccionario de americanismos, 2010; La ortografía de la lengua española, 2010” y otras publicaciones como son “las obras conmemorativas que se han venido editando sobre los escritores más relevantes de la lengua española”.

Explicó que la ANL “trabaja activamente por el español estándar que lo hablan 650 millones de personas en el mundo, incluyendo Estados Unidos, donde existe una academia de la lengua española porque en este país viven cerca de 50 millones de hispanohablantes”. Añadió que en Nicaragua se trabaja “también por la lengua diferencial, aspectos que enriquecen el idioma con sus particularidades morfológicas, fonéticas y lexicográficas”.  Sostuvo que “acorde con las nuevas tecnologías, bajo la coordinación de la Real Academia Española, y en equipo con las academias asociadas, trabajamos en la elaboración de un nuevo Diccionario de la lengua española; el Diccionario panhispánico del español jurídico y el Diccionario fraseológico”.

Expresó que “si bien el trabajo de las academias ha sido encomiable en Pro de la lengua común de los pueblos hispanos, es necesario y urgente leer con los ojos bien abiertos lo que ocurre actualmente en el mundo: los descubrimientos más avanzados de la ciencia están enfocados más en la construcción de armamentos bélicos y máquinas sofisticadas y aplicadas más para la guerra, que es un sinónimo de muerte y destrucción, que para liberar al hombre del hambre, la miseria e indigencia”. Y puntualizó que “habrá que tener mucho cuidado con la inteligencia artificial que amenaza dejar sin trabajo a grandes multitudes”.

En representación de don Arístides Royo Sánchez, director de la Academia Panameña de la Lengua, habló la académica Margarita Vásquez, y expresó: “Diseñar un futuro compartido desde la cultura tiene que pasar por el conocimiento del ser humano múltiple en su voz y también en nuestras sociedades, y para ello sirve la literatura y sirve la lingüística, particularmente la lexicografía cuyo desarrollo ha sido adelantado en nuestros países, pero que aún no termina”.  Aprovechamos esta coyuntura –dijo– para pedirles que hagamos que nuestros textos literarios se conozcan, que se difundan entre nuestras áreas y nuestros países los textos de todos los tiempos, y que hagamos literatura comparada a partir de los textos ensayísticos, narrativos, poéticos, en la dramaturgia, y en la cinematografía, las bellas artes, la arquitectura. Todo ello nos va a llevar a una historia común, a una naturaleza heterogénea, y hagamos nuestros discernimientos individuales y sociales desde la reflexión.

“Nada mejor para afirmar nuestras culturas que conocernos, revivir lo que sabemos de cada uno de nosotros, lo que sentimos con respecto a las viejas y las nuevas realidades, al pasado y al futuro, lo que pensamos con respecto a nuestras igualdades y diferencias”.  “Anoche estuve con los peruanos y Ricardo Palma –dijo–. ¿Cuántos muchachos de nuestras escuelas han leído las tradiciones? Creo, pues, que la literatura latinoamericana tenemos que conocerla, difundirla y conseguir que el trabajo que se haga, llegue a los maestros, a los medios de comunicación, a las redes sociales”.

Terminada cada intervención de los directores de las academias, el anfitrión, don Marco Lucchesi, expresaba sus ponderaciones de las mismas, al tiempo que le añadía sazón poética a la voz de los académicos.

Don Bruno Rosario Candelier” de la Academia Dominicana de la Lengua“Saludo a don Marco Lucchesi y agradezco y felicito a la Academia Brasileña de Letras por esta convocatoria de nuestras Academias de Hispanoamérica porque, si duda alguna, el propósito que ustedes persiguen va a redundar en beneficio de nuestra cultura, a favor del desarrollo del pensamiento y la sensibilidad”.

“Ustedes han centrado este encuentro en lo que deben hacer las academias de la lengua”, dijo. “Desde que se fundaron las academias en el mundo hispánico, tienen una misión específica con relación a la defensa del idioma: la lengua es la gran ventana para la cultura porque no solo hablamos, sino que creamos mediante la palabra. Y a través de la creación literaria, que es la expresión estética del lenguaje y la más alta manifestación de la creatividad desde la palabra, los pueblos tienen la ocasión de contar con el aporte de sus intelectuales, artistas y escritores que se convierten en voceros de su pueblo en tanto canalizan las manifestaciones socioculturales, en tanto canalizan sus intuiciones y vivencias a la luz de la realidad”.

Expresó que “en estas circunstancias estamos viviendo un momento histórico terrible por una pandemia viral que está afectando a la humanidad, no solo con la muerte, sino con el cambio del estilo de vida en el que todos hemos tenido que recogernos”. Dijo que esta pandemia ha enaltecido la comunicación telemática en función de la realidad que nos ha tocado vivir porque no solamente hay conferencias virtuales, sino que  también la docencia es ahora virtual”: “Las instituciones culturales como las academias tenemos también que usar estas redes sociales y los recursos electrónicos de la tecnología moderna para ponernos en comunicación con nuestro público, con las instituciones lingüísticas y culturales, con la realidad social  y la función que debemos realizar, que se debe seguir manteniendo”. Subrayó que tenemos que organizar actividades con participación virtual y eso modifica el procedimiento, la metodología que seguíamos anteriormente y la que debemos seguir ahora”. “Esto que usted acaba de convocar, señor Marco, esta convocatoria electrónica de las academias, sin duda, es una gran iniciativa de su parte y yo no dudo que irá en beneficio de nuestra cultura y debemos aprovechar esta coyuntura y continuar nuestro trabajo”, y añadió: “Hasta ahora habíamos organizado coloquios, tertulias, conferencias, talleres con presencia física de las personas. Debemos seguir haciendo esas actividades mediante los recursos electrónicos en actividades telemáticas en las que hemos de enfatizar la dimensión estética y espiritual de la palabra a través de la creación literaria”.

Don Bruno Rosario Candelier expresó que “la creación literaria tiene en la literatura española una tradición mística hermosísima, que obtuvo su nivel de excelencia en la obra poética de san Juan de la Cruz, por ejemplo y santa Teresa de Jesús. Entonces la dimensión mística de la palabra es una proyección que, desde la existencia de los antiguos pensadores presocráticos, ha tenido una gran significación en función del Logos, concepto que concibió Heráclito de Éfeso cuando intuyó que los seres humanos contamos con una singular dotación espiritual que se manifiesta en la palabra, a través de la cual se canaliza nuestra capacidad de pensar, intuir, hablar y crear”.

Consignó que en función de estas atribuciones todos los seres humanos contamos con la creatividad, que es algo bellísimo que nos enaltece como creaturas divinas, porque somos una emanación de la Divinidad y estamos llamados a enaltecer la función de la conciencia y potenciar la función de la sensibilidad a la luz de los altos ideales del espíritu para ser mejores seres humanos, que podamos cumplir con la misión que cada ser humano puede realizar en beneficio de los demás. Y esa es una función que también está al alcance de las Academias de la Lengua para hacer de nuestro mundo un espacio agradable, edificante, provechoso y luminoso”.

Al término de esta intervención de Rosario Candelier, don Marco Lucchesi expresó con emoción estética y espiritual: -Muchísimas gracias, don Bruno, casi casi cierro los ojos y le digo: “En una noche oscura /con ansias y amores inflamados /oh dichosa ventura/ salí sin ser notada/  estando ya mi casa sosegada/a oscuras y en celada…”.

Luego de recitar estos versos de san Juan de la Cruz, Marco Lucchesi cedió la palabra al presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, don Horacio Biord Castillo, quien inició su discurso agradeciendo “la invitación para participar en el Encuentro Iberoamericano de Academias de la Lengua y de Letras”. Expresó que es importante entender que “el mundo contemporáneo es un mundo sometido a grandes fuerzas y cambios, que no necesariamente los podemos percibir en la vida diaria; son cambios a veces sutiles, pero que su sumatoria nos acercan a un cambio radical en los modos de vida de las sociedades del hemisferio occidental”.  

Biord Castillo expresó que uno de los «puntos importantes para actualizar en la academia es enfatizar, como un papel importante de las academias, resguardar y fortalecer la tradición, no como algo obsolescente, sino como el manantial de donde brota el sentido que permite enhebrar los recursos culturales y la identidad de una sociedad”. Dijo que “esto nos permitirá adecuar las academias a los nuevos tiempos y circunstancias haciéndolas más flexible y permitiéndoles que puedan proseguir sus tareas en un mundo distinto al que las vio nacer y desarrollarse”.  “Particularmente, le veo una gran relevancia al apoyo que las academias iberoamericanas, no solamente hispanoamericanas, sino iberoamericanas, puedan darse entre sí: hispanohablantes y lusohablantes tenemos mucho en común, historia, cultura y lenguas que, en definitiva, no son tan distintas y permiten diversos grados de comunicación”.

Don Marco Lucchesi, presidente de la Academia Brasilera de Letras, agradeció de una manera emotiva la participación de cada uno de los presidentes representantes de las academias latinoamericanas convocadas para esa tarde: “Como ha dicho don Horacio, como hermanos nos reconocemos. Yo quisiera agradecer la gran satisfacción, al presidente don Francisco Arellano, a doña Margarita, a don Bruno y a don Horacio Biord por sus intervenciones tan bellas y tan interesantes: “Ante mis ojos todo ha quedado bien porque queda la humanidad y queda el diálogo que estamos empezando. Como dijera don Bruno, estamos empezando unos primeros pasos, y nuestra preocupación mayor ahora será desarrollar y profundizar. Les agradezco muchísimo a todos. Les deseo mucha suerte”.

PLENARIA VIRTUAL DE NUMERARIOS DE LA ACADEMIA DOMINICANA

Con la presencia virtual de académicos numerarios tuvo lugar la primera sesión telemática de la Academia Dominicana de la Lengua con motivo de la conmemoración de un nuevo aniversario de la ADL y la toma de posesión de la nueva Junta Directiva.

El pasado 12 de octubre de 2020, a propósito del 93 aniversario de la fundación de la Academia Dominicana de la Lengua, establecida en Santo Domingo el 12 de octubre de 1927, se realizó una sesión plenaria virtual con la participaron de académicos numerarios de la institución.

El primer tema estuvo a cargo de Manuel Núñez Asencio, académico encargado de la Asamblea Eleccionaria de la Academia Dominicana de la Lengua, quien habló sobre la toma de posesión de la junta directiva electa por los votos mayoritarios para el período 12 de octubre de 2020 al 12 de octubre de 2023. Manuel Núñez Asencio leyó el acta de la asamblea eleccionaria, que reproducimos a continuación: “A las 11.00 de la mañana del viernes 19 de junio de 2020 tuvo lugar en Santo Domingo la Asamblea Eleccionaria de la Academia Dominicana de la Lengua, convocada según establecen los Estatutos mediante comunicación firmada el 8 de junio de 2020 por el Dr. Manuel Núñez Asencio en nombre de la corporación para elegir a los integrantes de la Junta Directiva de la ADL correspondiente al período 12 de octubre de 2020 al 12 de octubre de 2023, cuyos votantes consignaron sus votos a favor del Dr. Bruno Rosario Candelier, como director, y, para completar la Junta Directiva, a los académicos Dr. Federico Henríquez Gratereaux, subdirector; Dr. Manuel Núñez Asencio, secretario; Dr. José Enrique García, tesorero; Lic. Juan José Jimenes Sabater, bibliotecario; y vocales, Dr. Franklin Domínguez y Lic. Rafael Peralta Romero. Fueron firmantes de esta votación los académicos numerarios Federico Henríquez Gratereaux, S. E. Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, Marcio Veloz Maggiolo, Manuel Núñez Asencio, Dennis R. Simó, Juan José Jimenes Sabater, José Enrique García, Franklin Domínguez, José Rafael Lantigua, José Miguel Soto Jiménez, María José Rincón, Tony Raful, Rafael Peralta Romero, Ana Margarita Haché de Yunén, Fabio Guzmán Ariza, Ricardo Miniño Gómez y Bruno Rosario Candelier, conforme los votos emitidos que obran en mi poder. Lo que certifico y doy fe en mi condición de encargado de la Asamblea Eleccionaria de la Academia Dominicana de la Lengua”.

El académico finalizó sus palabras subrayando el prestigio de la Academia Dominicana de la Lengua por la seguridad con que responde a los requerimientos que hace la ASALE y la Real Academia Española, hecho digno de satisfacción, y dijo: “Es una muestra de que a pesar de que el director de la Academia descansa como muy pocas personas, estamos dando la batalla y rindiendo la labor que como académicos de la lengua nos corresponde y la responsabilidad enorme que tenemos de dar cuenta del esfuerzo que hacemos para que nuestro trabajo sea valorado”.

Bruno Rosario Candelier asumió la dirección de la Academia Dominicana de la Lengua ante los académicos presentes para este nuevo periodo 2020-2023. El director manifestó su agradecimiento por el apoyo solidario de la mayoría de los académicos y expresó su esperanza de contar con la disposición de un buen número de académicos de la lengua para trabajar a favor de la institución, a favor de la lengua española, a favor del país desde dos vertientes, como lo han hecho hasta la fecha, a lo interno de la institución con la colaboración lingüística con los planes y proyectos de la RAE y, a lo externo de la institución con una labor de servicio y de promoción para incentivar el estudio de la lengua y el cultivo de las letras en nuestra comunidad.

Rosario Candelier, al tomar en cuenta la actual circunstancia de pandemia, sugirió modificar la metodología de acción mediante actividades virtuales: “Tenemos que ser ingeniosos para crear acciones telemáticas que nos permitan seguir haciendo la obra que hemos hecho hasta la fecha. Ese es el medio mediante el cual podríamos llegar a los jóvenes y concitar una participación de los sectores interesados en su desarrollo intelectual, estético y espiritual. Eso es importante para que se multiplique la formación, se intensifique el estudio de nuestra lengua y el cultivo de las letras a la luz de nuestra tradición y la fisonomía de la lengua española y la naturaleza de nuestra cultura”, sugirió.

El Dr. Bruno Rosario Candelier asumió la dirección de la Academia Dominicana de la Lengua, junto a la nueva junta directiva, con el objetivo de llevar a cabo un plan de trabajo con esta modalidad comunicativa que implica la virtualidad de las operaciones electrónicas desde los respectivos hogares de los académicos.

El académico numerario de San Francisco de Macorís, Fabio Guzmán Ariza, y presidente de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, anunció la presentación del “Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía”, calificándolo como el “segundo hijo varón de la ADL”, y explicó que es una institución sin fines de lucro financiada por la Fundación Guzmán Ariza cuya misión es la investigación lexicográfica del español en sus variedades dominicana, antillana, americana y general, con el objetivo de diseñar, elaborar y publicar corpus lingüísticos y diccionarios de la lengua española, especialmente los dirigidos a registrar la realidad léxica del español dominicano y de las zonas lingüísticas en las que esta variedad se inscribe (Antillas, América), así como colaborar en la preparación de los diccionarios de nuestra lengua que edita la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española  (ASALE). Además, el instituto cooperará con la ADL en la formación académica en lexicografía y la divulgación sobre el uso y el conocimiento de los diccionarios del español. Don Fabio informó que este instituto de lexicografía va a ser dirigido por la académica María José Rincón, a quien le cedió las palabras para la presentación del equipo de trabajo que conformará.

Nuestra académica y lexicógrafa, la doctora María José Rincón González, felicitó a la nueva dirección de la ADL y se puso a disposición de la institución como académica y como lexicógrafa para las actividades que se vayan a realizar. Explicó que el punto de partida del Instituto Guzmán Ariza de lexicografía es la formación de un equipo técnico especializado para que domine las técnicas lexicográficas. El equipo técnico está conformado por los miembros correspondientes de la ADL Roberto Guzmán Silverio, Ruth Ruiz Pérez y Rita Evelin Díaz Blanco.

Según los criterios lexicográficos actuales, la lexicógrafa indicó que el primer punto de trabajo será la revisión del Diccionario del español dominicano (DED), publicado en año 2013, para una segunda edición. Esta nueva edición del DED tendrá acceso digital en línea y gratuito para todos los usuarios. La doctora Rincón González habló de algunos proyectos en agenda, como el Diccionario jurídico dominicano, que podría completar la órbita de los grandes diccionarios jurídicos. La académica domínico-española expresó que el Instituto de Lexicografía estará siempre a disposición de la Academia Dominicana de la Lengua, ante su junta directiva y ante sus miembros: “Vamos a estar a la disposición de la ADL para colaborar en todas las tareas lexicográficas que hemos venido realizando desde hace años y que el académico Manuel Núñez recordó y también José Enrique García, con quien tuvimos una experiencia extraordinaria en el último congreso de la ASALE, de que se nos reconociera la presencia constante de la ADL en esas aportaciones a las obras académicas generales. Vamos a trabajar, por supuesto, ya saben mi disponibilidad absoluta de colaboración desde la Academia y ahora desde el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía”, subrayó la académica.

En su turno, en esta sesión plenaria, el académico numerario Juan José Jimenes Sabater, conocido como León David, ganador del Premio Nacional de Literatura 2020, habló sobre el rol del ensayo a la luz de la palabra. Nuestro escritor consideró que uno de los grandes obsequios que se nos ha dado del Renacimiento francés fue justamente esa criatura que se llama “ensayo” y que fue gestada por Michel Eyquem de Montaigne, quien decía, entre tantas cosas importantes, dignas de recordación: “Je suis moi-même la matière de mon libre”, «Soy yo mismo la materia de mi libro».

El poeta y ensayista explicó que el ensayo es un género híbrido, un género mixto, un género mulato en el sentido de que se trata de una mezcla o fusión entre el intelecto y la emoción. Por un lado es la razón, el pensamiento, y por otro lado, la sensibilidad; de una parte la lógica, el Logos, y de otra parte la percepción estética de aquello que se está diciendo o que se intenta decir. El experto manifestó que el ensayo debe transpirar la personalidad del autor, la fisiología íntima de lo que escribe. Indicó que no se trata simplemente de elaborar ideas, de empatarlas, de enlazarlas para procrear un discurso sobre un tema específico de manera interesante. El ensayista de alguna forma debe ser visto y observado dentro de esas ideas, debe encarnarlas: “No solo debe decir lo que quiere decir, sino vivir lo que dice. Ahí es donde está el elemento fundamental de lo que yo creo que es el ensayo en tanto que género”, recalcó. Comentó que en el ensayo, aporta una especulación de naturaleza intelectual pero unida siempre a una visión intuitiva que se manifiesta a través de la expresión lingüística de naturaleza estética. “Si esas dos cosas confluyen, si esos dos elementos no se unen, no tenemos un verdadero ensayo. Podemos tener un informe, un tratado, cualquier escrito en prosa, pero no un ensayo”, sostuvo. Para culminar su intervención, compartió la lectura de un breve texto ensayístico con el que ejemplarizó los aspectos del ensayo.

La académica numeraria de Santiago, la lingüista Ana Margarita Haché de Yunén, invitó a los presentes a presenciar, virtualmente, el Congreso “Retorno al español del Caribe”, que coordina en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, donde es profesora, con la participación de académicos dominicanos, americanos y europeos, a celebrarse del 5 al 8 de noviembre del presente año.

Por su parte, nuestro académico de número, poeta, ensayista y crítico literario, José Rafael Lantigua, comentó varios asuntos de actualidad y se puso a disposición de la Academia para colaborar en conferencias literarias. Y José Enrique García habló del arte de la creación verbal a la luz de su experiencia como narrador y poeta, y comentó con satisfacción la acogida que han tenido sus dos obras recientes, un libro de poesía, Arcilla solo arcilla, y una novela, Taberna de náufragos, que se presentaron en el Congreso de Sevilla. Finalmente el director de la ADL asignó nuevos temas a tratar para el próximo encuentro virtual.

Luego se abrió un espacio de preguntas y sugerencias con la participación de los académicos presentes. En mi intervención nombré las actividades académicas que hemos realizado con participación presencial para poder replicar algunas de esas actividades virtualmente, como recitales de textos literarios, charlas y conferencias, coloquios y talleres lingüísticos y literarios, presentación de libros, tertulias lingüísticas y literarias, participación en tv y radio, entrevistas para la prensa escrita.

Plataforma Zoom coordinada por María José Rincón, 12 de octubre de 2020.

PLENARIA VIRTUAL DE DIRECTORES DE ACADEMIAS DE LENGUA

Recientemente tuvo lugar la reunión plenaria de directores de Academias de la Lengua convocada por el director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, don Santiago Muñoz Machado, con una programación establecida según las sugerencias propuestas.

Se regularon  las intervenciones, tanto las correspondientes al estado de los proyectos o cuestiones incorporadas al orden del día con un ponente asignado, como las preguntas y los comentarios de los participantes.

El presidente de la reunión, don Santiago Muñoz Machado, introdujo la sesión, comentó diferentes asuntos y moderó el tiempo dedicado a cada uno de los temas específicos de cada apartado en función del desarrollo general de la reunión, que tuvo una duración de 4:30 horas con un descaso intermedio de media hora. El encuentro suscitó un gran interés académico y fue gratificante y fructífero.

De las informaciones y propuestas, aquí resumo los aspectos principales:

-Se aludió a las diferentes publicaciones de la Real Academia Española.

-Se comentó la actualización del Diccionario panhispánico del español jurídico.

-Se han incorporado las palabras de la pandemia a la versión electrónica del DLE.

-Se han otorgado10 becas para la maestría de la lexicografía hispánica.

-El director comentó, elogiosamente, sus visitas a las Academias de Centroamérica y el Caribe en su condición de presidente de ASALE.

-Comentó la celebración del Congreso Internacional de la Lengua Española a celebrarse en Arequipa, Perú, en 2022.

-Sobre Fundéu dijo el director de la RAE dijo que la Real Academia Española, en su condición de institución rectora del idioma, ha asumido la dirección de esa instancia de promoción idiomática para asumir la línea orientadora de dudas y propuestas de las expresiones idiomáticas de nuestros hablantes. De ahora en adelante se llamará Fundéu-RAE.

-La Escuela de Lexicografía Hispánica continuará con cursos telemáticos.

-Está vigente la página electrónica de ASALE y de la RAE.

-Dios mediante, habrá una reunión presencial de directores de Academias en Burgos para el año 2021, si las condiciones pandémicas mejoran.

-Cada ponente del Congreso de Sevilla debe preparar un texto de su participación con una extensión de 10 páginas para una edición especial.

-Se está trabajando en la 24ª edición del Diccionario de la lengua española, que será una edición virtual.

-Se sugirió revisar las entradas del DLE con la marca de sus respectivos países.

-La RAE sigue laborando en la confección del Diccionario histórico de la lengua española. En su realización cuentan con la colaboración de académicos, lingüistas y profesores de lengua especializados en el área. Y se espera que cada Academia designe un colaborador lexicográfico.

-Está en proyecto la creación del Tesoro de la lengua española, diccionario con la colaboración de varias academias.

-La Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española se comprometió a presentar voces y refranes de Guinea Ecuatorial para que sean incorporadas al DLE.

-La RAE patrocinará la estancia en Madrid de un académico lingüista para que conozca la metodología y los criterios históricos, lexicográficos y electrónicos para que colaboren en la confección del DHLE.

-La RAE trabaja también, bajo la orientación de Ignacio Bosque, en la segunda edición de la Gramática de la lengua española.

-La RAE trabaja también en una segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas.

-La Academia Mexicana de la Lengua recordó que es oportuno que cada Academia formule el canon de las obras literarias de su respectivo país.

-La ACM trabaja en el Cordian con documentos del español de América mediante textos escritos de toda índole (cartas, memoriales, oficios, artículos, creación literaria, crónica, etc.) y pide que cada Academia nombre dos representantes para que colaboren con el Cordian en la presentación de escritos en lengua española.

-La RAE mantiene la edición de obras representativas de cada país hispanohablante. Este año habrá una edición de En busca de nuestra expresión, de Pedro Henríquez Ureña, con prólogo de Bruno Rosario Candelier, en representación de la República Dominicana.

-El Ayuntamiento de Nebrija invita a conmemorar el 500 aniversario del nacimiento de Nebrija, que celebrarán con actos especiales en esa alcaldía de España.

-La Academia Peruana de la Lengua pide a cada Academia el envío de unas 200 palabras del ámbito gastronómico para incorporarlas al Diccionario gastronómico de la lengua española.