REUNIÓN VIRTUAL DE ACADÉMICOS DE LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA

Con un cuórum concurrido de académicos de la lengua tuvo lugar la reunión virtual de la Academia Dominicana de la Lengua correspondiente al mes de noviembre de este año 2020. La sesión fue moderada por María José Rincón y contó con invitados nacionales e internacionales los cuales expresaron su gratitud por haber sido convocados a compartir en dicha reunión. En su “salutación a los académicos”, don Bruno Rosario Candelier, director de dicha institución, agradeció a cada uno su presencia telemática, iniciando así “formalmente este encuentro virtual en nombre de la Academia”.   

Bruno Rosario Candelier: Presencia social de la Academia    

En sus palabras iniciales, el doctor Bruno Rosario Candelier destacó las participaciones  constantes de los académicos en reuniones virtuales, frecuentes en los actuales momentos por la pandemia del coronavirus: “En primer lugar, quiero enfatizar que varios académicos, entre los cuales me encuentro, estamos participando en numerosas actividades virtuales mediante conferencias, cuestionarios, entrevistas o simplemente como asistentes a reuniones donde nos invitan a que estemos presentes y eso, naturalmente, tiene cierta importancia social y cultural por el hecho de la presencia académica”. Señaló que María José Rincón –coordinadora lexicográfica de nuestra Academia, doctora en Lexicografía y una experta en ese tema– la invitan con frecuencia a dictar conferencias en diferentes escenarios, porque es brillante, desde luego, fruto de su sólida formación intelectual. En ese sentido, Rosario Candelier exhortó a que cuando los académicos “participen en alguna actividad intelectual, mediante una conferencia, presentación de un libro, o en una charla, que escriban un resumen de lo que han presentado para incorporarlo al Boletín de la Academia. Destacó que ese boletín electrónico bastante amplio porque estoy solicitando material para su publicación, y eso virtualmente queda ahí en algún lugar reservado para la historia. Resaltó que, “al mismo tiempo todo el que recibe, y lee, el Boletín, está leyendo documentos, informaciones, conferencias, crónicas, cartas, estudios literarios, estudios lingüísticos, que son trabajos que contribuyen a la formación lingüística y literaria y en general a la formación intelectual de nuestros académicos y de los que, de alguna manera, están vinculados a nuestra institución porque todo va dejando una huella”. Subrayó que “el trabajo intelectual es una tarea que, a veces, de inmediato, no se ve el beneficio, o el resultado, pero a la larga siempre deja su huella positiva”.

Rosario Candelier puntualizó que “el Boletín de la Academia ha merecido, de parte de quienes lo leen, un reconocimiento: “A sus lectores les gusta el Boletín, lo valoran, y ponderan los trabajos que reproduzco en ese boletín por la formación intelectual que genera en quien lo lee, pues son trabajos de calidad”. Propuso que “los que se animen a presentar algún trabajo sobre la lengua o literatura”, tendrán la oportunidad de hacerlo en estas reuniones virtuales mensuales que seguirá teniendo la Academia”.

Una de las propuestas la hizo la académica María José Rincón, y es “abrir esas reuniones a las personas fuera de la Academia: hacerlo en abierto en el sentido de que mantengamos, por supuesto, la reunión académica como sesión de trabajo como tal, como la que estamos haciendo hoy”. “Me encanta, Bruno, saludo que tengamos invitados de este nivel, colegas académicos, porque muchas veces no nos conocemos, o nos conocemos de oídas, de nombre, y es interesante que estemos cerca, que sepamos lo que se está haciendo, y después aprovechar ese material para tener presencia fuera de la Academia”.

Sobre el Tesoro del español dominicano, por María José Rincón  

La Academia Dominicana de la Lengua ha iniciado “el proyecto lexicográfico coordinado por María José Rincón, el Tesoro del español dominicano, de mucha motivación y de mucha inspiración, que ha generado una expectativa en los que estudian y conocen la naturaleza del español dominicano”, explicó don Bruno Rosario Candelier.

“Entre nosotros están también –expresó Rincón– Roberto Guzmán y Rita Díaz que son miembros del equipo que forman parte esencial de lo que yo les voy a hablar hoy aquí”: “La Academia Dominicana de la Lengua, desde que yo me acerqué a ella como simple amante del idioma, tenía como un objetivo esencial la creación del Diccionario del español dominicano, que veníamos echando de menos”. Dijo que “nuestra lexicografía dominicana es breve, es corta, tardía, muy de aficionado (y no se lea esto como una crítica, porque todo el que se ha enfrentado a realizar un diccionario sabe lo difícil que es, desde cualquier punto de vista que se tome), de aficionado en el sentido de personas que no disponían de las técnicas adecuadas, o quizás acompasadas con sus tiempos, pero que hicieron el esfuerzo y que, sin dudas, merece todo nuestro reconocimiento porque gracias a ellos tenemos algo, tenemos aunque sea un aporte bibliográfico”.

Señaló que “a raíz de esa preocupación de la Academia Dominicana de la Lengua, y especialmente de Bruno Rosario Candelier, por la creación de ese diccionario moderno del español dominicano, él me encargó de la coordinación de esa tarea lexicográfica, que ya ustedes saben, colegas académicos, que no son solo las voces locales propias de nuestra academia, sino también la participación en todas esas que nos van llegando de la Asociación de Academias, de la ASALE, o de la Real Academia”.  Expuso que “con la creación, con el diseño de ese diccionario nació la idea de formar un pequeño núcleo de especialistas”: “La lexicografía es cada vez más especializada, cada vez es más técnica, por lo cual se pensó crear un pequeño grupo de especialistas, porque la labor lexicográfica hace mucho tiempo que dejó de hacerse individualmente o personalizadamente, necesita siempre de un equipo que lo respalde”.

Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía

Rincón manifestó que “en ese camino de buscar la forma de hacer un equipo que se dedicara a eso, contamos con el apoyo de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, que hizo suya esa propuesta que yo le hice de crear un instituto  de lexicografía adscrito a la Academia Dominicana de la Lengua, que sirviera para crear proyectos, para darle seguimiento a los proyectos y, por supuesto, para asistir a la Academia en todas las tareas que tuviera a bien aceptar por parte de esos proyectos académicos generales”: “Ese instituto se llama Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía, que tiene como objetivo fundamental, por supuesto, la investigación lexicográfica, pero también el aprovechar los resultados teóricos y los resultados prácticos de esa labor investigadora, precisamente para aplicarlos en la práctica, a crear diccionarios y, por supuesto, si en algo ayuda el diccionario, a conocer mejor el español dominicano, el español del Caribe, la lengua española en general”. Señaló que el “punto de partida en el Instituto ha sido la creación de un equipo que se especialice en técnicas lexicográficas, porque esa especialización nos va a permitir acometer con cierta garantía de todas las actividades académicas de las que les he hablado”: “El equipo está compuesto por Roberto Guzmán, Rita Díaz y Ruth Ruiz”.

Puntualizó la importancia de este equipo lexicográfico: “Creo que, incluso, para nuestros colegas académicos que están aquí hoy, es interesante analizar qué hace falta para ser un buen lexicógrafo, que no es una tarea fácil: 1. Para ser un buen lexicógrafo hay que tener unos conocimientos generales, lo que llamamos antiguamente, esa cultura general, porque el lexicógrafo se va a acercar al universo de la lengua, es decir, a todo el universo. 2. Hace falta también tener experiencia vital, porque una persona de una experiencia vital reducida es difícil que se acerque a su lengua con toda la potencia que necesita. 3. Un gran dominio en el uso correcto de la lengua porque el diccionario es un diccionario de uso –como es el nuestro–, impone una determinada norma y más cuando es un diccionario académico. La información que se ponga ahí tiene que estar muy contrastada y tiene que tener un conocimiento profundo del lenguaje. 4. Además de ese conocimiento lingüístico, tiene que tener un conocimiento más amplio que podíamos llamar filológico. 5. Con un conocimiento informático mínimo, porque para la tarea lexicográfica cada día es más imprescindible ese manejo informático básico”. Dijo que “ya el trabajo técnico se hace todo a través de la computadora, a través de redes virtuales”. “Lo que yo creo que es lo más importante –añadió– para ser un buen lexicógrafo, son dos cosas esenciales: el sentido común y el carácter, porque un lexicógrafo tiene que enfrentarse constantemente con muchas toma de decisiones”: “Todo el trabajo lexicográfico se funda en tomar decisiones basadas en unos criterios, siguiendo una planta, una coordinación, pero la decisión es constante, por lo tanto eso necesita del carácter que haga que el trabajo siga adelante, que no se embarranque a la primera dificultad que se encuentre”.

María José Rincón explicó que la agenda de trabajo que tiene el equipo, parte de esa edición de 2013 del Diccionario del español dominicano que, aunque es una obra que ha envejecido bastante bien –no tiene 10 años–, ya necesita una segunda edición porque nos hemos dado cuenta de que nuestro español cambia, se enriquece, aceleradamente”. Añadió que “si algo tienen los diccionarios es que te dan una segunda oportunidad siempre”: “Un segundo objetivo es, una vez remontado el diccionario, convertirlo en un diccionario que no sea estático, y ponerlo en una versión digital, ponerlo en línea y ofrecérselos a los usuarios gratuitamente”.

María José Rincón consignó que la Academia Dominicana de la Lengua, la Fundación Guzmán Ariza y el Instituto de Lexicografía han firmado un acuerdo para empezar a trabajar en el Diccionario jurídico dominicano, que es muy perseguido por los juristas de la Academia porque todavía nuestro universo jurídico está usando códigos, diccionarios, nacidos del francés, entonces tenemos muchas ganas de poner también a disposición de los usuarios ese diccionario especializado para la comunidad jurídica dominicana”.

“El Tesoro léxico del español dominicano es un proyecto lexicográfico que está en fase de nacimiento”, explicó la académica. Dijo que “el proyecto nace con la intención de completar la bibliografía del español dominicano, una bibliografía lexicográfica con una obra que aborde el léxico desde una perspectiva abarcadora, que sume la historia léxica y lexicográfica del español dominicano, tomando como punto de partida el Diccionario del español dominicano y el Diccionario fraseológico del español dominicano”: “Esas dos obras constituyen un aporte esencial para nuestra lexicografía sincrónica, y completarlo con el aporte desde el punto de vista diacrónico”: “Este proyecto se enmarca entre los objetivos esenciales del Instituto de Lexicografía, que dirijo, y de la Academia Dominicana de la Lengua”.

“El Tesoro léxico del español dominicano tiene como objetivo fundamental el registro lexicográfico, a lo largo del tiempo, del vocabulario diferencial dominicano: voces, locuciones y acepciones actuales del español dominicano y que no pueden ser consideradas como pertenecientes al español general”. Subrayó que “la memoria lexicográfica del Tesoro es un registro abarcador y cronológico de toda la información que se contiene en los diccionarios de la lengua, una de las fuentes esenciales para el estudio histórico del léxico y también para la reconstrucción de la evolución de la lexicografía regional”.

En cuanto al “corpus de la documentación de este Tesoro léxico del español dominicano, estará formado por un conjunto de fuentes que van a estar debidamente justificadas y que podrán clasificarse según la siguiente tipología: Diccionarios diferenciales y también diccionarios integrales dominicanos en sus diferentes ediciones a lo largo del tiempo; glosarios independientes o que estén incluidos como apéndices en otras obras; diccionarios restringidos de la lengua española y también del español de América, que incluyan marcas diatópicas que puedan estar relacionadas con los usos en la República Dominicana; los diccionarios generales y las bases de datos de referencia, especialmente aquellas que elaboramos las academias en el mundo; el Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española o el Tesoro lexicográfico de las hablas andaluzas, el Tesoro léxico canario-americano o el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico”.  “Tenemos idea de todos los corpus que pueden lograr un gran tesoro caribeño y canario para el español de América y Continental: sabemos que el Tesoro de Cuba está hecho”, agregó la académica María José Rincón.

Reacciones de los académicos  

Lejos de ser una reunión rígida, la reunión de los académicos ha sido, desde el inicio, una escuela amena, llena de honestidades y reconocimientos de los trabajos realizados, que cada cual lleva a su mundo circundante, a la humanidad necesitada. En esta parte de la reunión virtual de la Academia Dominicana de la Lengua, y con el permiso de los académicos, he titulado esta sección “Requiebros de la tarde”, pues la integración y el afecto evidenciados en las reacciones de los distinguidos intelectuales, junto al éxito de las redes electrónicas que lo hicieron posible, ha elevado el espíritu y afianzado su misión en el mundo.

—BRC: Todo eso que tú nos has contado, María José, a mí me ha parecido fascinante, y esto se debe, fundamentalmente, a tu pasión por la lengua española, que es inmensa. Quien hace un trabajo motivado por una ardorosa pasión, por el ideal tan hondo, tan consentido, tan vivido, como se da en ti, pues, naturalmente lo que produce tiene que ser bueno. Eso es así. Cuando María José toma la palabra embruja con su decir.                                                               

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: Te lo voy a decir en el español dominicano. “Bájale algo”. Bruno. Como dice un dicho militar por ahí, “la pasión se le supone”. ¡Mira cómo Rita y Roberto me dicen que sí! Y me faltó decir eso en el decálogo del lexicógrafo: Sin pasión es imposible. Imagina que en el Diccionario del español dominicano hay 10996 entradas, ya pueden imaginarse.

—BRC: Y tú eres una experta en la tecnología electrónica. Los que nos hemos criado en el campo sabemos lo que significa la palabra “corcovear” ya que la mula y los caballos corcovean. A la tecnología moderna le gusta “corcovear”, ‘patearnos’ y ‘destruir lo que pretendemos’, a veces. ¿No es cierto Juan Carlos Vergara?

—JUAN CARLOS VERGARA (Director de la Academia Colombiana de la Lengua): Totalmente, pero no hay que dejarse vencer.

—BRC: Muy bien.

—SEGISFREDO INFANTE (de la Academia Hondureña de la Lengua): No sé, María José si usted conoce a Atanasio Herranz, que coordinó el Diccionario de americanismos, él es hondureño, o español-hondureño, porque, aunque nació en España se nacionalizó en Honduras y ha vivido casi toda su existencia en Honduras. Le pregunto porque, aunque yo no soy parte de esos equipos lexicográficos, sí conozco de cerca el trabajo de Atanasio Herranz aquí en Honduras y luego me ha contado sus experiencias en la RAE cuando estuvieron trabajando en el Diccionario de americanismos. Incluso él tiene algunos libros pendientes de publicación porque no solo le interesa el español, sino también el trabajo lingüístico de algunas comunidades sobrevivientes y algunas que han desaparecido. Por ejemplo, él publicó el libro Proceso de nahuatlización y nahuatlismos de uso en Honduras y es sorprendente que él encontró más nahuatlismos que en México, a pesar de que México es la madre.

—BRC: La Asociación de Academias de la Lengua Española tiene un plan de trabajo para hacer una segunda edición del Diccionario de americanismos y, de hecho, yo pienso que se va a hacer real el proyecto porque, en primer lugar, ya se ha agotado en muchos países y, en segundo lugar, como tú dices, es digna de mejorarse, siempre hay nuevas voces que adquirir o que limpiar o que modificar.

—JUAN CARLOS VERGARA: María José, quería felicitarte porque don Bruno tuvo la gentileza, cuando nos visitó en la Universidad de La Sabana, en Bogotá, donde teníamos una Maestría en Lingüística Panhispánica, nos dio el regalo más hermoso que fue las publicaciones, no solo de él, sino de la Academia que son una. Es decir que estoy hablando de una ecuación total, es decir, miramos a Bruno y miramos la República Dominicana y es lo mismo. Así que solo por razón de autoría no las menciono, pero fue un regalo magnífico. Y entre ellos, pues, estaba el Diccionario del español dominicano y otros magníficos glosarios de Bruno Rosario Candelier, como son el Diccionario de símbolos y el Diccionario de mística. que nos han ayudado mucho a comprender toda esta complejidad. Comparto la preocupación y el decálogo del lexicógrafo porque en el 92 tuve que participar en esta obra que me acompaña siempre, la de don Rufino José Cuervo, toda la edición del Diccionario, y ser parte del equipo de lexicografía del Diccionario de Cuervo…

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: ¡Qué maravilla!

—JUAN CARLOS VERGARA: … y comprendo, completamente, esa situación. Y en el 93 tuve la oportunidad de trabajar con don Manuel Seco y José Antonio Pascual…

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: ¡Te envidio!

—JUAN CARLOS VERGARA:… y la reestructuración del Diccionario histórico. Entonces, comparto, ¡plenamente!, la preocupación. Y quisiera centrarme en un punto que hablamos cuando se presentó el Diccionario de la lengua española en el 2014 y que preguntamos en una sección que tuvimos después de la presentación del Diccionario: la armonización entre las entradas del Diccionario y La nueva gramática de la lengua española que no ha sido nada fácil porque La nueva gramática, en la estructura de confección –participé en ella todo el tiempo– es un cambio, no solamente de tamaño –que es lo que enfatiza Ignacio Bosque–, sino de enfoque de categoría gramatical que modifica y debe modificar la mente del lexicógrafo. Y eso ¿qué implica? Implica cambiar la cartografía de inserción del ítem léxico y es –y lo he vivido con lexicógrafos en Colombia– la dificultad para cambiar ese mapa. Incluso, cuando la buena voluntad está, después o cuatro jornadas vuelven atrás y recuerdan unos adjetivos que ya no existen, una función adverbial que ya no existe, unas subordinadas que ya no existen y unas condiciones que dificultan la labor. Porque no es solamente dar una etiqueta a una entrada, es entender que, si decimos, por decir algo: eso es un determinante o que eso es parte de un cuantificador, modificamos todo, no solamente el contenido. Y estábamos acostumbrados –lo digo porque pertenezco a las dos generaciones–, estábamos acostumbrados a que la etiqueta estaba prefabricada. Y no. La nueva gramática cambia todas las etiquetas. Y modificar, incluso en mis estudiantes jóvenes, esta concepción ha sido muy difícil. Y quería preguntarte ¿cómo ha sido esta tarea, pues está ahí, como en el subsuelo, escondida, porque afecta enormemente, incluso en la lectura del Diccionario? Es leerla desde las categorías gramaticales. Yo a mis estudiantes les pido que no lean las entradas ni lean nada del léxico, pero que miren cómo está categorialmente y me digan si es del siglo pasado o del siglo actual. Y con el Diccionario de la lengua española nos ha ido mal… Gracias.

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: Gracias, Juan Carlos. Sin duda la información gramatical en el Diccionario, vamos a decirlo de una forma hermosa, es ‘teleaguda’, es ‘resbalosa’, diríamos en República Dominicana. ¿Por qué? Porque nos formamos, todos, en una determinada gramática X, la que le tocó a cada uno en su escuela, y eso, increíble, pero estructura tu mente de una manera que borrar eso y pasar a otra cosa es extraordinariamente difícil. Aunque, probablemente, a cualquiera que no domine eso, si le enseñan esa estructura ahora es capaz de dominarlo mejor que tú o cualquiera que no domine eso. ¿Por qué? Pues, porque estructura su mente gramatical, vamos a decir, basada en otra categoría. Yo tengo una anécdota y la voy a contar: en el Master de Lexicografía que hice, me ponen uno de los primeros trabajos sobre categorías gramaticales y yo digo “bueno, dominado”. Empiezo con el libro y digo “pero Dios mío, pero ¿de qué me están hablando?, estoy viejísima, pero ¿cuántos años hace que yo estudié, pero ¿tanto ha cambiado el mundo que no entiendo absolutamente nada? Le digo a mi hijo –un adolescente en esa época–: “Lee aquí, por favor, ¿qué entiendes ahí?”. Y me dice “Ah, sí. Esto es…” Y me lo dijo de una vez. Y yo digo “pero es que no puede ser”. O sea, se supone que yo soy filóloga, ¿verdad?, de la vieja escuela, una filóloga que ha hecho latín, griego… O sea, cambiar esa estructura, es lo que tú dices, uno lo cambia y de repente un día se descubre que volvió atrás sin darse cuenta.

—JUAN CARLOS VERGARA. Exacto.

—MARÍA JOSÉ RINCÓN: Entonces, es una vigilancia perpetua. Quizás eso, sin duda, es una de las grandes actualizaciones que hay que hacerle al Diccionario del español dominicano. Sin duda. Claro, en los casos de los diccionarios restringidos, como es el nuestro, tenemos unas categorías. Las categorías léxicas fundamentales son sustantivo, verbo… nos eliminamos una serie de cosas ahí. Eso pasa con los diccionarios restringidos, ¿verdad? Estoy quedando mal, pero es así, una de problemas que dejamos de lado, ¿no? Pero tenemos otros serios y, sin duda, creo que el equipo lexicográfico, y no lo he dicho, pero es esencial para eso también.

En ese mismo orden de los aportes de los académicos de la lengua, don Bruno Rosario Candelier extendió especial felicitación a la académica de número, Ana Margarita Haché, en nombre de la Academia Dominicana de la Lengua, en nombre de los lingüistas dominicanos, en nombre de los profesores de lengua española de nuestro país, por el hermoso congreso que ella acaba de coordinar desde la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago de los Caballeros donde hubo una participación de importantes lingüistas de República Dominicana, de América y de Europa con ponencias magistrales y, realmente, es un gran aporte la labor que ha hecho Ana Margarita y Erik Willis”.  Expresó que por experiencia sabe “que da una gran satisfacción, a pesar del esfuerzo intelectual que hay que realizar, produce una gran satisfacción cuando uno se ha dado cuenta de que lo que ha hecho ha sido hermoso, positivo y edificante, como ese congreso titulado «Retorno al español del Caribe»”: “Mi enhorabuena, Ana Margarita, por ese hermoso aporte, por esa gran labor que tú hiciste y que, naturalmente, te enaltece a ti como académica de la lengua, como lingüista, como profesora de lengua española, como dominicana y como estudiosa de la palabra”.

Ana Margarita Haché, por su parte,  agradeció la valoración y el reconocimiento del director de la Academia Dominicana de la Lengua, y expresó que “no es más que el interés desde la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, y desde la Universidad de Indiana, de revivir la tradición que en los años 70 y 80  se llevó a cabo con personas como Humberto López Morales, María Vaquero, Amparo Morales, y desde República Dominicana, con Orlando Alba, que se propusieron destacar el español del Caribe, las investigaciones sobre el español del Caribe que en esos momentos se estaban realizando”. Ana Margarita destacó la participación de María José Rincón “en el recién finalizado Congreso y esa presentación versó, justamente, sobre el Tesoro lexicográfico, y dio a conocer a participantes tanto de Europa, desde la Universidad de Sevilla; desde la Universidad de Lausana, en Suiza; de Venezuela, de República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y diferentes Estados de los Estados Unidos”.

Haché puntualizó que “es dar a conocer este proyecto para que cada vez sea más visible y pueda concitar también el amor hacia la lexicografía y el interés de seguir estudiando el léxico dominicano y quizás lograr, que sería uno de los objetivos a largo plazo en el congreso, proyectos comunes y relacionando el español del Caribe con el español de Canarias”. Mencionó a los demás participantes dominicanos en REALEC 2020, que fueron: Bruno Rosario Candelier, con “Variantes léxicas y semánticas del español dominicano”; Merlyn de la Cruz, con “Aspectos diacrónicos del español dominicano”; Orlando Alba, con “¿Existe un español antillano?”; Irene Pérez Guerra y José Alejandro Rodríguez, con “El uso de zoónimos en el español dominicano”; la dominicana Jacqueline Toribio, de la Universidad de Texas en Austin, con “La expresión y distribución del sujeto ‘ello’ en el habla dominicana”; Junice Acosta “Respeto y familiaridad en las normas de tratamiento del español dominicano”; Ibeth Guzmán, “La utopía de Romeo Santos en los territorios de Austin, el dialogismo de la bachata dominicana a la luz de los actos de habla”; y un tema ligado a la lexicografía, de parte de Pedro Valdez, “La seudolexicografía cibernética, una respuesta informal”.

    Otras frases hermosas de los académicos fueron“La joya de la corona es el Diccionario digital, de manera gratuita, de primera mano, y despertaremos el interés de aquellos que no saben que estamos trabajando por la preservación de nuestro idioma”, de María José Rincón. “En algunas conversaciones entre amigos en Tegucigalpa a veces les insinúo que soy dominicano y eso se lo debo, precisamente a la apertura de don Bruno a la Academia Dominicana y al Ateneo Insular y al grupo de escritores interioristas”, de Segisfredo Infante. “Lo que usted es, María José, es ‘utiliti’, aquí en Nicaragua decimos utiliti”, de Francisco Arellano.  “Aquí hasta decimos ‘utílity’, de María José Rincón. “En el Cibao la decimos las dos: ‘utiliti’ y ‘utílity’, dice Rosario Candelier. Cuando don Bruno le pidió a Ana Margarita que contara su experiencia para la próxima reunión, la lingüista santiagués le dijo “con mucho gusto, don Bruno”, y cuando el director le pidió a Rita Díaz que hablara de “La lengua en la literatura” ella le dijo: “Su palabra es ley, usted solamente dicte y nosotros seguimos”.

BRC: “La poesía es la expresión estética del lenguaje”  

Para finalizar, transcribo una poesía de don Francisco Arellano, director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, don Bruno Rosario Candelier hizo la presentación del poeta: “La poesía es la expresión estética del lenguaje, que nosotros la amamos entrañablemente. De manera que, distinguido poeta, apreciado amigo y colega, tome la palabra”:

 

Reina asunta al cielo” 

 

Te mirábamos desde tierra 

materna tu sonrisa en señal de adiós 

ahogada las miradas tenían las mujeres 

los apóstoles calmos se paseaban sin mirarte 

presintiendo ya tu ausencia. 

Yo vi ángeles, tronos, querubines, 

agitando muy rápido sus alas 

como colibrí que en un punto se detiene 

no avanza y está en vuelo. 

Al remontar los cielos 

melodiosos cantos iban llenando los espacios 

cenzontles y gorriones reforzaron 

el concierto del coro de los ángeles, 

cien palomas del campo y de Castilla 

se sumó al cortejo celestial. 

Mientras palmas y paños 

se mezclaban con la vuelta de las aves 

fue tan difícil distinguir diferencias 

de columbas y palumbas 

palomas y palomas. 

 

“No solo hay que saber de poesía, sino también hay que tener fe, como la que tú tienes, Francisco Arellano, para escribir con esa devoción mariana tan sentida. Te felicito por ese talento poético y por el fervor con que asumes la palabra y la espiritualidad para convertirla en arte”. Fueron las palabras de Bruno Rosario Candelier al poeta nicaragüense.

Cierre formal de la sesión

“Académicos, les agradezco su presencia. Muchísimas gracias, María José, por tu magnífica coordinación. A todos los que se han conectado y han opinado les agradezco su presencia y sus palabras. Y seguiremos en esto, haciendo algo por la lengua y la Academia, algo por la literatura y la creación, algo por el desarrollo intelectual, estético y espiritual de nuestro pueblo. Esa es la misión de las academias de la lengua: al tiempo que estudiamos nuestro sistema de comunicación que nos hermana a todos, también estamos llamados a contribuir al crecimiento del espíritu, al desarrollo intelectual y al desarrollo humanístico para ser algo bueno a favor de la vida que nos ha tocado vivir, como una gracia del cielo”, concluyó  Bruno Rosario Candelier. Plataforma Zoom, 12 de noviembre de 2020 (Crónica de Miguelina Medina).

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