XVI COLOQUIO INTERNACIONAL LITERATURA PANHISPÁNICA

(Actividad virtual coordinada por Bogdan Piotrowski, director de la Red de Investigación Literatura Panhispánica y sus Valores. Universidad de La Sabana, Colombia. 25 y 26 de noviembre de 2020).

   “La lengua nos une, la literatura nos identifica” fue la expresión emblemática del XVI Coloquio Internacional Literatura Panhispánica y Sus Valores. Con su tema central sobre “La identidad”, la actividad virtual de la Universidad de La Sabana de Colombia, fue celebrada los días 25 y 26 de noviembre del presente 2020. Microsoft Teams para aulas remotas fue la plataforma utilizada por los organizadores del evento.

 

PONENCIA INAUGURAL: “LA IDENTIDAD Y LAS IDENTIDADES DEL PANHISPANISMO”, POR BOGDAN PIOTROWSKI   

El doctor Bogdan Piotrowski, profesor de la Universidad de La Sabana y miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, inició sus palabras ofreciendo la bienvenida a los participantes de manera emotiva y agradecida: “Bienvenidos todos. Me corresponde, nuevamente, organizar el Coloquio de este año. Por las circunstancias de la pandemia teníamos muchas dudas, aplazábamos la decisión porque nos hubiera gustado recibirlos en persona. No se pudo. Sin embargo, me alegra muchísimo la presencia, aunque sea a distancia de todos ustedes, porque eso demuestra que el esfuerzo que estamos organizando por medio de la Universidad de la Sabana, vale la pena. Hubo respuesta magnífica de cada uno de ustedes con los temas, todos, muy llamativos, seguramente nos enriqueceremos mutuamente. Es también importante subrayar, precisamente, esa generosa actitud de ustedes porque ese es, realmente, el gran motivo del panhispanismo: buscar la solidaridad, buscar la hermandad, la compresión y la colaboración multilateral”.       

“Comencemos con las consideraciones generales acerca de la identidad: ¿quién soy?,  ¿quiénes somos? El tema de la identidad, en estos tiempos de la globalización, se vuelve un verdadero dilema. El giro digital lo ahonda aún más. El posmodernismo ya provoca las reacciones con las propuestas”. Señaló que “ante los cambios tan acelerados que presenciamos y vivimos en los últimos años, y no solamente los últimos diez años, hacen aún más angustioso nuestro cuestionamiento, nuestra identidad”. “Las preguntas ¿quién soy?, ¿quiénes somos?, ¿cómo me puedo definir?, ¿con qué valores me identifico?, no tienen respuestas fáciles. Tanto más que en la actualidad parece que no está muy en boga cuestionarnos sobre la finalidad de la vida, sino tratar de pasarla bien, basta disfrutar del día a día”. “Sin embargo –agrego–, desde hace mil años la literatura presta el concurso en ayudar a la humanidad en la reflexión sobre nuestra existencia y aspiramos, también, a encontrar un apoyo en las literaturas panhispánicas”.

Expresó que “la crítica no puede limitarse a los aspectos meramente formales o a su función descriptiva a constar unos hechos literarios”. Dijo que “si bien es válida una posición estremecedora de estética, no menos es, hasta más importante, el análisis del contenido”: “La verdadera misión de la crítica consiste en formar juicios de valor, llevar al lector a la apreciación sobre los personajes literarios y sus actos”. “A los críticos les corresponde promover el diálogo cultural –apuntó–, que responda a las circunstancias históricas y a las expectativas de su comunidad o de su nación”. Dijo que “la asimilación de las reacciones de dos o más culturas, y sus horizontes, ofrecen unos nuevos signos sincréticos, con forma y contenidos nuevos”:  “La riqueza panhispánica del sincretismo invita a adelantar los estudios literarios desde múltiples perspectivas, pero también definen el modo de pensar y de actuar en el mundo panhispánico de hoy en diferentes metodologías compartidas”.

El profesor Piotrowski explicó que “la identidad juega un papel relevante, y no se trata únicamente de constatar cómo es, sino contribuir a su consolidación y su contextualización”: “En la literatura se reflejan claramente los modelos de los personajes que influyen en la consolidación de la identidad de sus lectores, pero, especialmente de los connacionales”. Dijo que “estos efectos pueden resultar afirmativos o causar la oposición, pero siempre motivan para la discusión sobre su valía y contribuyen al afianzamiento del sentido de pertenencia común”. Subrayó que “todo personaje literario –héroe o antihéroe o agonista– representa un «yo axiológico» como persona, forma un relato propio del grupo, queda en la memoria colectiva y transmite sus rasgos en la construcción de la identidad individual y la identidad colectiva, también la identidad nacional”: “Podríamos recordar muchísimos personajes como Don Segundo Sombra, María, Doña Bárbara”. “La identidad es un constructivo cultural –manifestó–, una unidad simbólica que nos ayuda a entender en qué circunstancia vivimos en relación con quienes nos rodean, esto implica que hay uno procesos dinámicos de permanentes ajustes en las relaciones que desarrollamos”. Señaló que “en este sentido es inevitable hablar de negociar los cambios: por un lado, con los elementos heredados de la tradición, y considerarlos como verdaderamente valiosos; y por el otro, las nuevas propuestas que surgen instantáneamente”. Subrayó que “la multiculturalidad representativa en el panhispanismo es un caso muy particular, representa una gran dificultad y al mismo tiempo un llamativo reto en la construcción, también representa una gran ventaja, por los largos procesos de convivencia natural, desde principio de siglo”.

“En el lenguaje literario –explicó Bogdan Piotrowski– podríamos decir que el panhispanismo es una opción. Por la multiplicación de las paradojas se podría suponer, por su mismo nombre, que es una tendencia sesgada de imponer lo de España, cuando, en efecto, se trata de una concepción abierta y abarcante”: “El panhispanismo tiene como objetivo unir a todos los pueblos de habla hispana, también de los que usan el español como segunda lengua”. “En el mundo moderno cada uno de nosotros es un recién llegado y su causa se debe a los acelerados cambios que nos sorprenden a cada rato, que presenciamos y no alcanzamos a comprenderlos y que, permanentemente, nos vuelven a chochar o a asombrar”, expresó. “El contexto tan dinámico hace que cada uno de nosotros pueda tener la sensación de pertenecer a otros mundos”.

  “La esencia de la humanidad de cada persona es su identidad –resaltó–, por esta razón no basta pensar en el panhispanismo como una tendencia social, es preciso reflexionar sobre cómo es el hombre panhispánico y el sentido simbólico. La profundidad de la conciencia humana se refleja en la identidad, por ende, conviene esclarecer los valores y los ideales en el panhispanismo”. “Es necesario hablar de ideologización de la cultura que presenciamos hoy”, dijo. “Entre otros ejemplos: 1. El neolenguaje o neohabla globalista juega de múltiples modos para conseguir sus objetivos y maneja con frecuencia niveles subliminales las noticias de interpretación de la realidad. 2. En el caso de panhispanismo se percibe que tampoco está muy bien visto. Aunque el término fue acuñado hace decenios, se sigue promoviendo activamente por las Academias de la Lengua Española, circula poco en los medios de comunicación y es poco conocido en los medios universitarios”, consignó Piotrowski.  Para ilustrar “cuántas dificultades tenemos en la investigación hasta niveles nacionales”, el profesor Piotrowski refirió que “Octavio Paz nos dejó estas consideraciones sobre la sociedad mexicana de hoy”:

“Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura. Don Nadie llena al mundo con su vacía y vocinglera presencia. Está en todas partes y en los sitios tiene amigos. Es banquero, embajador, hombre de empresa. Se pasea por todos los salones, lo condecoran en Jamaica, en Estocolmo y en Londres.  Don Nadie crea con su vozarrón. Ninguno no se atreve a no ser: oscila, intenta una vez y otra vez ser Alguien. Al fin, entre vanos gestos, se pierde en el limbo de donde surgió. Sería un error pensar que los demás le impiden existir. Simplemente disimulan su existencia, obran como si no existiera. Lo nulifican, lo anulan, lo ningunean. Es inútil que Ninguno hable, publique libros, pinte cuadros, se ponga de cabeza. Ninguno es la ausencia de nuestras miradas, la pausa de nuestra conversación, la reticencia de nuestro silencio”.

“Yo creo que, precisamente, esta cita –«fragmentada, por cierto»– refleja la complejidad del panhispanismo y, de cierto modo, de todas las dificultades que encontramos en la construcción de la identidad nacional, en la creación de los criterios del panhispanismo literario, que son múltiples”, expresó. “Acá podríamos, precisamente, recordar cómo construir el canon literario, tan necesario, para conocernos mejor, desde diferentes ópticas porque no podemos negar que el panhispanismo tiene que incluir las creaciones precolombinas, también, hasta las lenguas nativas de hoy. Esa es la verdadera inclusión del panhispanismo”: “Si el español es el vehículo y el elemento aglutinador en el panhispanismo, también participan las lenguas”.  

  “¿Cómo podemos aprovechar los trabajos realizados?”, pregunta el Piotroswiki. Y responde que, “a través de las colecciones en cada uno de los países, a través de las investigaciones y publicaciones de las casas de estudios, tan importantes, como el Instituto Caro y Cuervo, El Colegio de México, La Maison de l’Amérique Latin, en París, Iberoamericano en Berlín”. “La identidad y su ordenamiento evita el caos social y la peligrosa uniformidad que puede conducir al totalitarismo. Tenemos que preguntarnos ¿cómo será la literatura panhispánica del futuro y cuáles serán sus alcances y su expansión? Tenemos que tener en cuenta el giro digital que vivimos, esa realidad, por un lado, de apropiarnos del ciberespacio, pero también de divulgar el pensamiento panhispánico”.

 

IDENTIDAD Y ESPIRITUALIDAD EN LA LITERATURA”, POR BRUNO ROSARIO CANDELIER, DIRECTOR DE LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA, DESDE REPÚBLICA DOMINICANA 

El doctor Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, inició agradeciendo al doctor Bogdan Piotrowski la amable invitación para participar en este congreso”: “Me satisface hacerlo por el tema que elegí, adaptado a la temática general de la convocatoria «La literatura y la identidad» y específicamente me refiero a la identidad y a la espiritualidad hispanoamericana, que la voy a abordar desde la creación poética”.

Y explicó que “la creación teopoética, la inspirada en la búsqueda de lo divino, forma parte de una tradición muy hispánica, muy panhispánica. De tal manera, que el primer vagido de la lengua, como le llamó Dámaso Alonso, surgió en el Monasterio de San Millán de la Cogolla y el hecho de que la primera expresión lingüística del castellano primitivo naciera en un convento, de alguna manera influyó para endosarle a nuestra lengua ese sentimiento, esa vocación espiritual que se ha mantenido a lo largo de la historia”. Explicó que “la literatura española, y todas las literaturas hispánicas, tienen esa dimensión espiritual, esa vocación mística que forma parte de nuestra sensibilidad”. Señaló que “ese rasgo primordial de la lengua española se manifiesta en esa tendencia mística como también la lengua española conforma el vínculo panhispánico de los hispanohablantes en todo el mundo, no solo en América, sino en todo el orbe panhispánico donde se habla la lengua española”.

Rosario Candelier explicó que “si observamos con cuidado el desarrollo y el proceso de cada uno de nuestros países en Hispanoamérica, hay una tradición mística en la creación, sobre todo, en la creación poética, de tal manera que cada país podría mostrar decenas de creadores que se han inspirado en la literatura mística, que se han inspirado en el sentimiento místico que, en esencia, es la búsqueda de lo divino”: “La mística no es más que la búsqueda de lo divino, el cultivo de lo divino a la luz de la espiritualidad sagrada y eso forma parte de una tendencia que va a la raíz misma de la lengua, porque cuando Heráclito de Éfeso concibió la idea del Logos, lo intuyó como una dotación sagrada de la conciencia. Entonces, esa tendencia espiritual forma parte de nuestra idiosincrasia”.

“En ese sentido –señaló– vamos a restringirnos al presente siglo en el ámbito poético: he elegido un poeta por unos siete países para dar una idea global de lo que entraña esa vocación espiritual que la lírica encarna y proyecta a través del arte y la creación estética”-.

Inició con “un escritor emblemático de América que es Jorge Luis Borges”. Dijo que “Jorge Luis Borges no era totalmente un místico («aun cuando él confiesa que tuvo experiencias místicas»), hay tres o cuatro de sus poemas que revelan el testimonio de su sensibilidad espiritual. Él tenía una profunda sensibilidad intelectual estética y espiritual como pensador, como poeta, como ensayista dio testimonio de la inmensa sabiduría que lo distinguió en vida”. Rosario Candelier compartió el poema “Mateo 25:30”, de Borges, donde “refleja esa vocación espiritual suya”:

 

Desde el invisible horizonte 

y desde el centro de mi ser, una voz infinita 

dijo estas cosas (estas cosas, no estas palabras, 

que son mi pobre traducción temporal de una sola palabra): 

—estrellas, pan, bibliotecas orientales y occidentales, 

naipes, tableros de ajedrez, galerías, claraboyas y sótanos, 

un cuerpo humano para andar por la tierra, 

uñas que crecen en la noche, en la muerte, 

sombra que olvida, atareados espejos que multiplican, 

declives de la música, la más dócil de las formas del tiempo, 

fronteras de Brasil y del Uruguay, caballos y mañanas, 

una pesa de bronce y un ejemplar de la Saga de Grettir, 

álgebra y fuego, la carga de Junín en tu sangre, 

días más populosos que Balzac, el olor de la madreselva, 

amor y víspera de amor y recuerdos intolerables, 

el sueño como un tesoro enterrado, el dadivoso azar 

y la memoria, que el hombre no mira sin vértigo, 

todo eso te fue dado, y también 

el antiguo alimento de los héroes: 

la falsía, la derrota, la humillación… 

 

Al hablar de la poeta Dulce María Loynaz, que fue Premio Cervantes, igual que Borges, explicó Rosario Candelier. “Dulce María tuvo una alta sensibilidad con una alta empatía por la naturaleza y desde su visión de las cosas, desde su conexión con la realidad sensorial plasmó su devoción por lo divino”:

 

Bien sé que todo tiene su objeto y su motivo: 

que he venido por algo y que por algo vivo. 

que hasta el más vil gusano su destino ya tiene, 

que tu impulso palpita en todo lo que viene 

y que si lo mandaste fue también con la idea 

de llenar un vacío por pequeño que sea… 

Que hay un sentido oculto en la entraña de todo: 

en la pluma, en la garra, en la fuente, en el lodo 

Que tu obra es perfecta: ¡Oh Todopoderoso, 

Dios Justiciero, Dios Santo, Dios Amoroso!… 

 

México tiene, según nuestro ponente, una larga y profunda y hermosa creación literaria, y en la poesía elogió a la poeta Concha Urquiza, que vivió intensamente la pasión divina de la gracia espiritual, la canalizó en su poesía con un fervor entrañable a la luz de su sensibilidad espiritual. Y en “Romance de la lluvia” escribió:

 

Corazón, bajo la lluvia 

herido de amor te llevo; 

te cerca el campo mojado, 

la lluvia te dice versos, 

el agua gime al caer 

en tus abismos de fuego. 

La roja tierra del monte 

entreabre el húmedo seno; 

en el regazo del valle 

ríen los pétalos tersos, 

y hacen blancos en el río 

las flechas de los luceros. 

Bajo la lluvia liviana 

herido de amor te llevo; 

muchas aguas han llovido 

sobre tu herida de fuego; 

muchas noches te han cegado, 

muchas albas te han envuelto, 

¡tengámonos a gustar 

el dulce llanto del cielo! 

 

Con evidente entusiasmo Rosario Candelier desplegó las poesías místicas de su disertación: “Vamos, entonces, a Colombia, que tiene una hermosa tradición literaria y una fecunda obra en todos sus géneros y, por supuesto, creadores de poesía mística, como la que escribió David Mejía Velilla, cuyo poemario Canto continuo da testimonio de esa luminosa vocación espiritual”:

 

Debe de haber un ángel rondando, 

está más en silencio la soledad y el vacío. 

Debe de haber un ángel junto al árbol 

fluye la Eternidad por estas horas humildes 

fluye Cosa eterna por tan pocas palabras. 

Fe, mi Señor, para creer que he alcanzado 

fe para mi pobre tiempo 

fe para no renunciar de nuevo. 

Un río de Eternidad arrastra 

mis pobres palabras. 

 

En Honduras está el poeta Segisfredo Infante, un pensador, un poeta que ha dado testimonio de su visión lírica, de su capacidad de reflexión, porque él es, fundamentalmente, un pensador y, como otros pensadores del mundo occidental, dio el salto a la poesía. Desde la creación poética, canaliza las apelaciones profundas que experimentó en su sensibilidad”:

 

Torre en ceniza que no escribe 

lirio de mi arena pura 

pirámide poética invertida 

flor de asalto, betún, azufre y de basalto 

que el alfabeto sin hacerse, solo intuye 

entre el signo interrogante 

del Patriarca sublime, indefinible 

íngrimo, insólito y errante 

que supo adivinar a Yahveh 

y su geometría. 

Fue en Eridú, quizás, 

o en Ur de los sumerios, arcadios y caldeos 

como el Patriarca de los sueños leves 

que hacia Beerseba por el sur lejano 

buscaba el Verbo entre la arena asfáltica. 

Yo vengo hacia mí mismo, mansamente, 

en pos de algún fragmento, una Verdad. 

 

“Esa Verdad profunda que buscan los místicos, que buscan los pensadores, que atisban quienes sienten una honda vocación espiritual para plasmarla estéticamente”.  “Elegí de mi país, República Dominicana, al poeta Freddy Bretón, obispo de nuestra Iglesia Católica, que ha hecho de la lírica un medio de expresión, del testimonio espiritual que él da como consagrado barón de nuestra Iglesia, y que asume la palabra, tanto como ensayista, como novelista, pero, sobre todo, como poeta. Se trata de un místico que hace de la palabra el testimonio, la dotación que nos distingue a los seres humanos, que podemos hacer uso de la intuición y de la sensibilidad y la conciencia para canalizar lo que pensamos y lo que intuimos a través de imágenes y símbolos. “Hacia la fiesta”:

 

Padre de la armonía: 

yo sé bien que tu voz  divaga por el mundo. 

Te canta suavemente la brisa en los pinares, 

o en los vientos que rozan  las rocas de la altura. 

Padre del universo,  del que soy parte mínima: 

preste yo mi voz a tus cantares, 

como lo hace la fuente  o el arroyo en las piedras; 

que no solo a las aves les fue encomendado 

cantar tus maravillas. 

Sea todo mi ser  el instrumento 

en que hagas resonar  tus melodías. 

Viva yo de tu amor,  tu armonía perfecta, 

mientras voy, peregrino 

hacia tu fiesta.

 

“La séptima poeta que elegí como muestra del talento creador a la luz de la mística, es la poeta de Puerto Rico, la escritora Luce López Baralt, que hace poco publicó un libro titulado Luz sobre luz, en el que da el testimonio de su sensibilidad espiritual y, naturalmente, de su experiencia mística”:

 

La fragancia del sol, 

el águila sideral, 

la rosa infinita, 

el claro lirio de la aurora, 

la danza de los astros, 

el séptimo castillo de la luz: 

la belleza Te evoca 

pero no te contiene. 

Doy fe 

porque Te he visto. 

 

“Quiero resumir mi intervención comentando que, los creadores que han hecho uso de la palabra espiritual, de la palabra poética, que lo han testimoniado justamente porque tienen una alta valoración de la palabra, en primer lugar. En segundo lugar, porque sienten una verdad mística, como expresión de la Divinidad. Y, en tercer lugar, proclaman una exaltación de la naturaleza como expresión divina. ¿Para qué? Para expresar una devoción por el Padre de la Creación”, hacia el cual se inclinan todos los místicos”.

Rosario Candelier puntualizó que “los poetas, narradores y dramaturgos, como están dotados por el don de la palabra y como sienten la vocación creadora, la plasman con esa intensa compenetración intelectual, estética, moral y espiritual, y hacen arte y literatura canalizando esta herencia sagrada que hemos recibido los hispanohablantes, este sentimiento panhispánico, que tanto nos identifica en atención a esa sagrada herencia que recibimos a través de la palabra, que recibimos de España, a través de la lengua, la literatura y la creación estética y, sobre todo, a través de la alta valoración que sentimos por lo que nos hermana a todos como usuarios de este hermoso don divino que nos enaltece.

 

“LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA COMO ÉPOCA CLAVE EN LA REFORMULACIÓN DE LA IDENTIDAD ESPAÑOLA ACTUAL”, JAN MICŎCH, DESDE ESPAÑA  

(A) “Voy a empezar diciendo que cuando Francis Fukuyama en 1992 publicó su hoy clásico ensayo El fin de la historia y el último hombre, suscitó una gran polémica en torno a sus postulados”, expresó. “Muchos de los que refutaron la argumentación del politólogo estadounidense actuaron como si se hubieran olvidado de leer toda la obra, entera, o leerla de una manera detenida porque, si bien la fecha de la publicación en el ensayo propiciaba la lectura como un canto de victoria, ya en él Fukuyama advertía de los peligros que pudieran poner en entredicho la convivencia democrática que tanto celebraba en aquel texto”.

Señaló que “una de las amenazas que problematizaba Fukuyama consistía en una agresiva lucha por la igualdad que, según él, supondrá el mayor peligro para la democracia. Como dice «una civilización a la que gusta una arritmia irrefrenable y zootómica, que intenta eliminar cualquier manifestación de la desigualdad, pronto se topará con los límites de la naturaleza»”. Señaló el doctor Micŏch que “con esta afirmación enlaza su siguiente investigación recogido en el ensayo, titulado Identidad. En él Fukuyama continúa con la argumentación hegeliana afirmando que la lucha por la dignidad es la fuerza motriz de la historia, y reflexiona sobre el comienzo de las actuales políticas del populismo en la civilización occidental”. El profesor explicó que “para tal estudio opera con los conceptos de «identidad» y del «resentimiento»”. Subrayó que “si bien para Fukuyama el populismo se relaciona más con los fenómenos como «El populismo de Donald Trump» o el del «Referendum del Brexit», no es necesario, en mi opinión, limitarse al ala derecha del espectro político. Al contrario, hay que ampliar y estudiar con la misma argumentación la parte tradicionalmente relacionada con la izquierda porque, al fin y al cabo, es ahí donde asistimos al auge de las nuevas ideologías que han logrado mirar el consenso democrático, mucho más que el propio presidente americano”.

“Dice Fukuyama que «el crecimiento de las opiniones políticas basadas en la identidad es uno de los mayores peligros para la democracia liberal actual»”: “El término «identidad» y las «políticas de identidad» son relativamente recientes, fue Erik Erikson quien popularizó el término de la «sicología» en los años 50 y la colocación «políticas de identidad» debe su notorialidad a las Culture Studies de los años 80 y 90 que empezaron, digamos, a ser populares, y el concepto empezó en los años 80 y 90, primero en Estados Unidos y luego en Europa”.  Expuso que “la identidad, como bien dice Fukuyama, parte de la diferencia de valores que, por un lado, una persona se otorga a sí misma y, por otro, le son otorgados por su entorno”. “Dicho de otra manera: estamos ante un conflicto originariamente sicológico que opone la autoestima del hombre a la posición social, cultural o política que le concede la sociedad”. Dijo que “la frustración que puede surgir de esta oposición es luego el motivo de actividades de diferente índole, entre ellas, también, de actividades de carácter político”. Y agregó: “Parece comprensible, porque la convivencia democrática siempre ha supuesto una lucha política de distintas opiniones, estilos de vidas o distintas identidades. Pero en la actualidad el resentimiento que surge de la falta de estima personal frente al resto de la sociedad supera, por ejemplo, las pugnas económicas que vivimos en los siglos pasados”. Apunto que “la economía, que jugó un rol decisivo en las pasadas centurias de nuestra historia, ha dado paso a los sentimientos”.

“Si queremos remontarnos al origen de los cambios mencionados –expresó–, debemos remontarnos, como mínimo, a los años 60, cuando, en las Humanidades en Occidente se asciende al concepto de «posmodernismo», este, entre otras cosas puso mucho énfasis en la «subjetividad» y el honor del «yo»; sus promotores rechazaban, además, cualquier «metafísica», lo que llevó a la desaparición del concepto de «la verdad», que se empezó a ver cómo una simple versión particular de los hechos”.

El profesor señaló que “a partir de ahí, prácticamente, toda la realidad, incluso la que concierne a la naturaleza, se ve como una construcción arbitraria y subjetiva que es posible y, muchas veces necesario, deconstruir”. La desaparición de «la verdad» ha debido de suponer, en teoría, un pluralismo de opiniones, estilos de vida o identidades que se empezaban a percibir como iguales, pero, en realidad, ha generado en un vacío que había que rellenar”. Expuso que “la natural propensión del hombre de superar a los demás y el conflicto entre la autoestima y los valores otorgados por la sociedad han creado una lucha entre opiniones identitarias, ayudados por la oicofobia, explayada en el mundo occidental, corrección política y un resentismo absoluto. Los promotores del posmodernismo iniciaron una guerra cultural en la cual el papel clave lo juega, precisamente, la identidad, pero ya no una identidad individual, sino una identidad colectiva, que ha llegado a ser propiedad de grupos comprendidos como colectivos, con una cultura propia, muchas veces antimarginal”. Explicó que “estos grupos sociales, movidos por el resentimiento, luchan por su posición social, política y cultural; de acuerdo con su propia autoestima han empezado a ver su versión subjetiva originaria como la única verdad posible”.

Jan Micŏch explicó que “como la corrección política impedía tener un debate abierto –«o impide tener un debate abierto porque, no lo olvidemos, son los sentimientos los que importan»– la política izquierdista ha logrado legitimar solo algunas de las identidades mientras que otras las han ignorado por completo”.  Manifestó que “otro factor clave en el debate actual es el victimismo”. Dijo que “según Castillos Cebalos se trata de «una tendencia de una persona, o de un colectivo, a hacerse pasar por una víctima, de forma más o menos consciente. Se queja de una supuesta agresión o menosprecio y responsabiliza de ello a un determinado entorno social, del que espera compasión y reparación»”. Igualmente señaló que “también el victimismo tiene su origen en la lucha imaginaria, o real, entre el «yo individual» y su entorno respecto al valor que se le otorga a este «yo»”.

“El sentimiento de infravaloración se traduce en una posición de la víctima de la sociedad o víctima del sistema”: “Si bien una víctima presupone, en su origen, algún perjuicio, desde el punto de vista moral se trata de una posición privilegiada e incuestionable como se muestra en la cita de Daniel Giglioli (Giglioli, 2017: 6): «La víctima es héroe, es prácticamente, como dice el investigador italiano, el sueño de cualquier tipo de poder porque es una posición irresponsable»”, expuso el profesor.

Jan Micŏch explicó que “España, en la actualidad, es uno de los países occidentales más liberales y libres de Europa. Las guerras culturales entre grupos sociales y políticos están presentes también allí, por lo cual, España no supone ninguna excepción respecto a sus vecinos o a Estados Unidos”. “Sin embargo –dijo–, para poder hablar de la identidad española hay que tener en cuenta una larga tradición de la ensayística, y también de la política española, que discutía los conceptos de la «identidad nacional», por un lado, y un debate acerca del propio término de la «nación», por otro”.  Apuntó que “si nos adherimos a una definición clásica de «nación» –«que según la RAE es ‘un conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tiene una tradición común’»–, estamos ante dos puntos problemáticos, en caso español: el idioma y la tradición”: “No voy a hablar ahora del idioma, aunque también es muy interesante y muy importante en la identidad española («Recordemos solo que esta semana, o la semana pasada, se aprobó en el congreso la ‘ley Celaá’, la ley de la educación, que cambia bastante la posición del castellano»), pero lo que me interesa es la tradición”. “Según Scruton, Roger Scruton, la «tradición» es un término emocionalmente expuesto, y positivamente aceptado, utilizado dentro de ciertas formas de conservadurismo para continuar su respeto hacia al pasado. Los conservadores son consiguientes de que el presente es una continuación, no un comienzo de la identidad política y social, y destacan el carácter colectivo del término”: “Y como la televisión implica el pasado no es de extrañar que es, precisamente, la historia la que ha terminado en el punto de mira de grupos sociales y políticos que pretenden redefinir España en virtud de sus políticas de identidad”, agregó.

Los problemas teóricos hasta ahora expuestos han empezado a cobrar importancia en España a partir de los años 90 y este hecho se debe a varios factores: 1. Primero, es en esta década cuando se produce un viraje muy específico en la realidad política española, y el enfoque victimista de la izquierda ocupó una posición dominante en los postulados de la corrección política, como dice Stanley G. Payne (Payne, 2017:284). 2. Segundo, ocurre un importante cambio generacional en el cual entra, en la política, la generación nacida después de la dictadura de Franco y educada en plena democracia. Los miembros de esta generación ya no tienen experiencia propia ni con la guerra ni con ninguna de las fases del franquismo, lo que se traducirá en el quehacer cotidiano de la política”: “Los dos factores supone una nueva mirada hacia el pasado español”, subrayó.

Destacó, además, que “siguiendo los modelos de otros países, también en España empieza a estudiarse la historia en virtud del concepto de la «memoria histórica»” […]. Dijo que “en 2000 se funda la Fundación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que junto con otros colectivos de individuos ejerce una presión social y reivindicando el reconocimiento oficial de los perdedores de la guerra”: “Ismael Saz habla del año 2000 como del Momento Memoria porque es precisamente por estas fechas cuando se inicia una fuerte reinterpretación del pasado y se complace la demanda social de ciertos sectores izquierdistas que han impuesto su visión particular sobre el pasado español, que luego se traducirá en la ley de la Memoria Histórica aprobada en 2007” […]. Añadió que “en virtud de la ley de la Memoria Histórica, la Guerra Civil española es la única guerra, al menos europea, donde los vencidos se han convertido en vencedores”.

Micŏch. expresó que “debido a que el debate sobre la Guerra Civil parece estar cerrado, cuyo franquismo parece estar cerrado, los activistas y políticos izquierdistas se han entrado en otra época de la historia española: la Transición”. “Este período cuyos inicio y fin son difíciles de delimitar supuso en la historia de España un fenómeno singular: ni las transiciones portuguesa y griega, acaecidas por las mismas fechas, ni las transformaciones relacionadas al final del Comunismo en la Europa Central y Oriental ocurrieron tan fácilmente como la española”: “El éxito incuestionable del paso de la dictadura a la democracia, capitaneado por el Rey Juan Carlos I, supuso al lado de las reformas hechas en el interior del país un cambio de percepción de España en el extranjero”. Consignó que “la Transición se veía como un modelo a seguir, y se recomendaba tanto a los regímenes autoritarios latinoamericanos como, luego, a nosotros los países poscomunistas”.  Subrayó que “la rápida entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea fue una experiencia nueva que hasta hoy juega un papel clave en la política”.

Vista desde hoy, la transición española está rodeada de mitos y leyendas” – expreso–, uno de ellos es el afamado Pacto del Olvido”. Agregó que “como han escrito muchos, en la Transición no se olvidó nada, más bien, todo lo contrario: debido a los recuerdos relativamente recientes de la Guerra, los protagonistas de los cambios políticos andaban con cautela a la hora de utilizar el pasado como un arma política. La Guerra Civil y la Dictadura estaban presentes y en ningún momento, ni antes ni después, se les prestó tanta atención, y nunca antes habían sido tan asequibles: se publicaron decenas de ensayos históricos, testimonios, comunicaciones, se organizaron congresos, ciclos de conferencias, cátedras en las universidades, etcétera”.

“En general, podemos encontrar tres principales ejes temáticos acerca de los cuales versan los novelistas: Deficiencia política, violencia y problemas sociales. Los que más directamente intentaron descalificar, correr, significar la Transición, fueron los autores que se centraron en la vida política tanto actual como la de la Transición”.

Estudiantes del profesor Piotrowski, de su cátedra «Literatura de la violencia», presentaron un «video sobre poetas, novelistas y ensayistas de Colombia» –como explicara la profesora Mónica Montes– titulado: «Darío Jaramillo, una reforma al corazón».

El doctor Carlos Vásquez Zawadsky, profesor de la Universidad del Valle, disertó con su ponencia «Relatos de etnia y constitución de 1991, Sangre, de Arturo Alape»”.

  “La profesora Cecilia Caicedo, de la Universidad de Pereira, expuso el tema «La pannovela hispanoamericana, en la propuesta de Gabriel García Márquez», «una lectura del mundo novelístico de América Latina a partir del concepto Pannovela»”.

(Reportó Miguelina Medina).

 

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