EL DIRECTOR DE LA ADL HABLA SOBRE LAS LETRAS DOMINICANAS

(DIÁLOGO VIRTUAL ENTRE IBETH GUZMÁN Y BRUNO ROSARIO CANDELIER)

 

Ibeth Guzmán: Don Bruno, bienvenido a este espacio virtual. Hoy hablaremos de temas educativos, culturales, de todo lo que sabe don Bruno, que es casi una enciclopedia. Bienvenido, don Bruno, a este espacio. ¿Cómo está?

BRC: Me siento bien, Ibeth. Muchísimas gracias por la invitación. Vamos a ver si lo que conversamos podría servirle de utilidad a quien esté escuchando este programa tuyo  mediante esta plataforma virtual. Sé que tú estás haciendo mucho bien, por el hecho de que has asumido esta forma de comunicación tan útil en esta etapa pandémica. En todo lo que se hace a la larga, ocurre lo que suele ocurrir cuando se actúa. ¿Te has fijado que si uno lanza una piedra o un guijarro sobre el agua, al caer en el haz del agua forma unos círculos concéntricos en expansión? Eso quiere decir que toda acción genera un efecto positivo o negativo según el contenido y la intención del hablante o del actuante. Entonces, todo produce un resultado. Todo puede producir un bien, si se hace con la intención de que produzca un bien, porque si una acción o una palabra se asumen con un propósito malsano o dañino de querer hacer daño, también hace daño. Entonces hay que saber usar las cosas, saber actuar y usar las palabras no solo con propiedad sino con un propósito de edificación. 

Ibeth Guzmán: Muchísimas gracias, Maestro, por esa pequeña clase de filosofía que nos acaba de dar a todos los dialogueros. Maestro, vamos comenzar hablando un poco sobre la educación dominicana y la enseñanza de la lengua en nuestro país. ¿Cuál es su evaluación, su opinión, su perspectiva con respecto a este particular? 

BRC: Es un fenómeno extraño lo que pasa con la educación, porque si vemos el resultado, la conclusión que uno saca es la de pensar que la educación dominicana ha fracasado en atención al resultado o el producto que sale de las escuelas, liceos y universidades. Ahora bien, si se enfoca el resultado que la docencia genera en determinados estudiantes, entonces la conclusión es diferente, porque hay estudiantes brillantes, jóvenes muy talentosos egresados de escuelas y universidades con una sólida preparación. Claro, es una minoría ciertamente. El sector de la juventud que está preparado es muy reducido. Lo que indica naturalmente que algún beneficio obtuvieron al pasar por la escuela, aunque también se puede decir que no hay escuela mala para un buen estudiante, ni escuela buena para un mal estudiante, puesto que si el joven quiere aprovechar su etapa de formación cualquier circunstancia, aún la más adversa, puede ser beneficiosa. Desde luego, hay que mejorar la educación, yo no sé qué hay que hacer para superar esa situación, pero el resultado hay que mejorarlo en términos del aprendizaje, en cuanto a la lengua, en términos del conocimiento del vocabulario, del manejo de la palabra, del cultivo de la creatividad y del razonamiento, de tantos aspectos, como la comprensión de lo que se lee o escucha. Entonces hay una notable deficiencia sin duda alguna. Las autoridades educativas ponen su empeño en contribuir a una mejoría, eso no se puede negar, pero el problema está en que quienes dictan la orientación teórica, quienes encauzan los planteamientos metodológicos desde las altas esferas no son maestros sino dirigentes educativos y quien realmente ejerce influjo en la escuela es el maestro, el que está en contacto directo con el estudiante. Ese es el que contribuye a la educación, y ese es el que puede elevar el desarrollo intelectual, estético y espiritual. Entonces, hay que enfocar la fuente, y la fuente es el maestro. A los maestros hay que formarlos bien, hay que lograr una mejor formación del magisterio, porque los maestros son los que van a propiciar el desarrollo educativo de sus estudiantes.

Ibeth Guzmán: Maestro, no sé si usted comparte esta máxima: Dulce Elvira de los Santos y Remigio García, que tienen muchos años en la dirección de currículos, decían que los mejores profesores deben estar precisamente en esos primeros años de alfabetización y de puesta en contacto del niño o la niña con su lengua materna y con su cultura. ¿Qué usted piensa de esto? 

BRC: Me parece que es una estimación correcta, porque realmente la parte inicial es clave para despertar las inquietudes intelectuales y espirituales del cerebro humano. El cerebro se desarrolla desde los primeros días de la infancia. Esos primeros diez años de vida son claves para desarrollar las actitudes, para desarrollar la propensión humana al crecimiento, canalizar aspiraciones, sueños, pasiones, ideales. Todo lo que puede contribuir a la transformación es importante que se logre desde la primera etapa de la vida y ahí es donde se necesitan buenos profesores. Yo nunca di clases en el nivel primario, y percibo que no es fácil, pero entiendo que esa es la etapa más difícil, la más importante y de mayor exigencia. 

Ibeth Guzmán: Se trata de cambiar la visión, porque se tiene entendido que mientras más bajito en los cursos te mandan a dar clases como que menor es tu capacidad, y mientras más te ascienden a darle clases a los más grandes, pues mayor es tu capacidad. Y es un poco cambiar el paradigma.

BRC: Tengo la información de que en países donde la educación ha logrado un alto desarrollo ha sido porque le han dado alta importancia al nivel primario, fruto de ese conocimiento que tienen en atención a la experiencia.

Ibeth Guzmán: Maestro, usted tiene muchos años a la cabeza del  Movimiento Interiorista que ha dado muchos poetas a la República Dominicana desde el Ateneo Insular, ¿Cómo ha sido la experiencia con ese movimiento? Y después, en una segunda parte de esa misma pregunta, ¿Cómo enseñar creatividad literaria? Vemos que hay muchas maestrías en creación literaria y a mí me gustaría que usted, que ha sido maestro, de talleres literarios, nos orientara. Una primera parte de la pregunta: esa experiencia en el Ateneo Insular, que ha formado autores de mucho renombre y una segunda parte: si es posible enseñar la creatividad, si es posible enseñar creación literaria. 

BRC: Fíjate, Ibeth, cuando concebí la idea de crear el Ateneo Insular, a los pocos días comprendí que debía dotar a esas organización de escritores de un ideario estético que sirviese de orientación para propiciar una nueva sensibilidad, y fue entonces cuando nació el ideario estético del Interiorismo, porque me di cuenta del siguiente hecho: los escritores cuando escriben, automáticamente aplican la estética de varias tendencias literarias, nunca de una sola, pues todos los escritores al escribir, aplican técnicas, procedimientos, imágenes y recursos correspondientes a varios movimientos literarios. Cuando observé el comportamiento de la literatura dominicana -recuerda que fui profesor de literatura dominicana durante muchos años en la PUCMM- y entonces, el hecho de ser profesor de literatura me dio la oportunidad de conocer el comportamiento de la creación y de los creadores en términos creativos. Y me di cuenta de que una orientación estética es clave para orientar la propia creación. Desde luego, la experiencia ha sido muy fecunda, porque son 30 años que ya llevamos en el Movimiento Interiorista promoviendo la creación, activando el conocimiento de la literatura, porque hay que tener conocimiento de la historia de la literatura, de los recursos literarios, de la estética de cada orientación literaria. Bueno, son muchos los aspectos que se requieren para ser un buen escritor, tú lo sabes. Entonces, ocurre que el cultivo de la creación y el arte de la creación requieren una formación y una disciplina. Esa es quizás una debilidad de nuestra cultura, ya que tenemos poca disciplina, nuestra educación no nos ha enseñado a disciplinarnos, es decir, a cultivar con rigor el talento, a cultivarnos con lecturas formativas, a tener una observación de la realidad con aplicación de nuestras inclinaciones intelectuales, morales, estéticas y espirituales todo lo que se puede hacer para desarrollar el potencial que hay en nosotros. Una conclusión que logré a tiempo fue la de darme cuenta del rol de la lengua, del poder del Logos, concepto originario de Heráclito de Éfeso, el antiguo pensador presocrático. Cuando en la antigua Grecia, unos 500 años a.C., Heráclito tuvo la intuición de que los seres humanos contamos con una dotación intelectual muy poderosa, intuyó un concepto que plasmó en una palabra para identificar eso que nos distingue y enaltece a los seres humanos. La palabra que él creó fue Logos y dijo que en nuestro cerebro tenemos un Logos, el Logos de la conciencia en virtud del cual tenemos la capacidad para pensar, intuir, hablar y crear. Esas cuatro manifestaciones del intelecto requieren un cultivo especial para desarrollar la conciencia, como deben ser, para hablar con propiedad y elegancia, para intuir el sentido de las cosas y para testimoniar la percepción que tenemos del mundo. Y entonces, en función de esas cuatro potencialidades humanas, es como podríamos efectivamente contribuir al desarrollo intelectual, estético y espiritual de quienes experimentan la necesidad de crear. Fíjate en este detalle, Ibeth y los que nos escuchan, cuando nace en nosotros la inquietud para la creación, es un impulso que nos induce a testimoniar nuestras intuiciones y vivencias de la realidad, porque todos los seres humanos tenemos un punto de contacto con el Universo, y cuando entramos en contacto con ese punto específico que nos da la realidad desde un ángulo de lo viviente, desde una perspectiva singular, tenemos una visión de las cosas que nadie la tiene, y cuando uno tiene conciencia de que esa visión de la realidad es única, es peculiar, es singular, nos permite testimoniar lo que percibimos y, con ese testimonio nos convertimos en creadores. Pero, además, otro aspecto muy importante es el siguiente: la fe que uno puede tener en uno mismo. ¿Tú sabes una cosa, Ibeth? Hay muchas personas con el talento para la creación, que no lo plasman porque no tienen fe en que efectivamente pueden crear. Y es muy importante tener fe en uno mismo, saber que tenemos un talento creador, fe en que uno puede canalizar mediante la palabra, una voz a través de la cual  podamos plasmar lo que percibimos y testimoniar lo que motiva la creación y, sobre todo, canalizar nuestras intuiciones y vivencias con las cuales fundamos eso que llamamos creación; por esa razón la creatividad es un poder humano; todos los humanos, absolutamente todos, poseen el don de la creatividad aun cuando no lo hayan desarrollado. Por supuesto, la creatividad no solo se da en literatura, sino en todo lo que podemos hacer: una mujer en su casa, cuando cultiva su jardín, o cuando decora las paredes de su casa o la ubicación de los muebles de manera que haya cierta elegancia, cierto atractivo estético en su propio hogar. Ahí está manifestando su creatividad. Se manifiesta, desde luego, en el cultivo de las diferentes artes y en la ciencia, y en el pensamiento. La creatividad se manifiesta en todo: en el plano intelectual y también en el plano material, en el plano creador desde el punto de vista literario y científico, pero también desde el punto de vista productivo, es decir, la creatividad no solo es literaria. La creatividad se puede dar en todas las manifestaciones con las cuales testimoniamos lo que podemos hacer y eso es hermoso saberlo y es hermoso sentirlo, porque eso es lo que hace que mucha gente sienta la felicidad de acudir, por ejemplo, a la palabra para dar a conocer lo que siente y lo que piensa y lo que intuye. Eso siempre se puede enriquecer y se puede orientar también para estimular el conocimiento de la realidad, para ensanchar nuestra visión del mundo, para ampliar el horizonte intelectual. Nosotros, como seres humanos, estamos instalados en una realidad. Cada uno, en su circunstancia peculiar, está instalado en una determinada realidad y desde una profesión o desde un oficio, desde cualquier circunstancia en que se encuentre, tiene acceso a una faceta del universo, a una dimensión de la realidad y él, entonces, puede convertir en sustancia para la creación lo que la misma realidad le aporta y entonces los poetas, los narradores, los dramaturgos pueden crear lo que lo nosotros llamamos en el plano literario una realidad estética. Al convertir la sustancia de la realidad real en sustancia para la realidad estética, crean otro mundo, crean otro nivel de la realidad, y eso le permite enriquecer, ampliar el horizonte y, sobre todo, crear, y eso es útil y es hermoso saberlo. Es importante tomar conciencia de esa potencialidad y de esa realidad que está al alcance de todos nosotros, para hacer uso de la palabra con un propósito creador. Tenemos la capacidad, a través del Logos de la conciencia, para percibir el mundo y expresar lo que sentimos e intuimos del mundo.

Ibeth Guzmán: Excelente, maestro Bruno Rosario Candelier. Usted es un gran conocedor de la poesía dominicana; de hecho, una de las más de sesenta libros que usted ha  publicado, casi siempre son estudios sobre la poesía dominicana, y uno de los más citados es su obra Lo popular y lo culto en la poesía dominicana. Denos su visión de la poesía dominicana, doctor Rosario. 

BRC: Bueno, esa pregunta es amplia, porque la poesía dominicana es muy rica. Te doy esta primicia: dentro de unos quince días pongo a circular un libro sobre poesía dominicana casualmente, que he titulado La sabiduría sagrada, en la que abordo la creación poética inspirada en la mística. En este año la dolorosa circunstancia de la pandemia me iluminó o me inspiró para escribir una obra de exegesis poética en la que estudio la lírica dominicana a la luz de la mística. La mística es la búsqueda de lo divino y, entonces, comencé a estudiar a todos los poetas dominicanos desde la primera poeta que asumió la lírica entre nosotros, que fue, precisamente, una mujer, cuya obra fue la primera creación poética de calidad en las letras americanas. Me refiero a sor Leonor de Ovando en el siglo XVII. Desde esa época tomó vida la creación poética en esta tierra, en este suelo quisqueyano, lamentablemente el ejemplo de sor Leonor de Ovando no tuvo continuadores de inmediato. Hay que esperar la llegada de otra mujer, en el siglo XIX, que fue Salomé Ureña, una de las grandes creadoras dominicanas, para que el cultivo de la creación poética tuviese la producción ejemplar. Desde luego, paralelamente a Salomé Ureña, surgieron otros grandes poetas, como José Joaquín Pérez y Fernando Deligne. Es en el siglo XX cuando realmente se crea la zapata de la gran poesía dominicana con la creación de Domingo Moreno Jimenes, que crea el Postumismo, y a partir de Moreno vendrían los creadores de los Independientes del 40, con Manuel del Cabral, Héctor Incháustegui, Tomás Hernández Franco, Pedro Mir y Octavio Guzmán Carretero; y luego los poetas de la Poesía Sorprendida, con Franklin Mieses Burgos, Mariano Lebrón Saviñón, Freddy Gatón Arce, Aída Cartagena, Manuel Valerio, Manuel Rueda y otros.  Hasta llegar a la etapa que ahora estamos viviendo, pues tenemos centenares de poetas, entre los cuales los hay muy valiosos, y han surgido otros movimientos literarios, como la Generación del 48, el grupo de la Poética del Pensar, con José Mármol: el grupo de los Escritores del Cibao, con Pedro José Gris, José Enrique García, Cayo Claudio Espinal y Sally Rodríguez. Y el grupo de los interioristas, con Leopoldo Minaya, Tulio Cordero, Fausto Leonardo Henríquez, Jit Manuel Castillo, Carmen Comprés, Ofelia Berrido, Emilia Pereyra, Rafael Peralta Romero y otros. Es decir, la poesía dominicana tiene una creación literaria de alta vitalidad. En los últimos cien años ha sido muy vigorosa la tradición poética. Justamente para esta fecha, cien años atrás, Domingo Moreno Jimenes, siendo un jovencito, asume el cetro de la poesía con un aliento creador y un fervor espiritual a la luz de la realidad dominicana, porque la virtud de Moreno Jimenes fue ponerle atención a la realidad criollista de nuestro país, a la faceta singular de nuestra condición natural, social y cultural. Entonces, desde Moreno hasta la actualidad hay creadores muy valiosos de diferentes tendencias, de diferente potencialidad con un uso ejemplar de la palabra, como revelaron los poetas de la Poesía Sorprendida, que modernizaron el arte de la creación poética con la dotación imaginaria del lenguaje. Y esos poetas se dan cuenta de que tienen que hacer un uso ejemplar de la palabra porque es mediante la palabra como canalizan la creación de imágenes y símbolos y, desde luego, el medio expresivo para testimoniar su visión del mundo, y sienten una fuerte apelación por desentrañar el trasfondo de la palabra y el lenguaje de la imaginación para testimoniar sus propias percepciones y sus propias intuiciones mediante la palabra; por eso los estudiosos del lenguaje le prestamos atención al cultivo literario, porque en el cultivo poético, narrativo y dramaturgo, la palabra reclama un uso ejemplar. Fíjate que los escritores constituyen el estamento del nivel culto de la expresión. La expresión del lenguaje tiene fundamentalmente tres niveles: el nivel popular, el medio y el culto. El nivel culto es el más alto. Y los hablantes cultos son los que hacen uso de la palabra con plena conciencia del rol de la palabra, con el uso apropiado del lenguaje, con la aplicación de la pauta gramatical y con la conciencia de que hacer uso de la palabra evidencia, mediante su arte de creación, su propia percepción de las cosas y su cosmovisión y sus ideales. Ahora, para centrarme en tu pregunta de cómo ha sido nuestra tradición poética, que es muy rica, muy poderosa, tiene creadores con niveles de alta calidad. Hay poetas que tuvieron un conocimiento cabal de la técnica de la escritura, algunos por estudios y otros por asimilación, por inspiración, por el conocimiento que da la lectura misma de la creación poética, de tal manera que una persona que comience a escribir y que quiera integrarse al sector intelectual de la creación, podría lograr la formación literaria con una lectura atenta de las buenas creaciones poéticas y narrativas, porque a través de su lectura puede asimilar el lenguaje de la creación, la forma de las imágenes de la creación, que son muy similares en el arte literario o la dimensión de los símbolos o la técnica de la escritura. Yo sé, porque lo he comprobado, que hay narradores que aplican determinadas técnicas de la escritura, pero no saben en qué consisten. Ellos aplican en sus obras técnicas y recursos literarios, pero no saben que están aplicando una técnica o un procedimiento de la creación, porque de un modo inconsciente, mediante la lectura que han hecho de otros narradores, deducen, intuyen la técnica que se ha aplicado y, entonces, ellos tienen la capacidad para reproducirla y aplicarla aun cuando no sepan formalizarla teóricamente. Eso le corresponde al crítico literario o al teórico de la literatura o al filólogo, que es otra vertiente porque una cosa es el crítico, es decir, el que interpreta el sentido de una obra, y otra cosa es el teórico, es decir, el que reflexiona al trasfondo espiritual y estético, o el filólogo, que desentraña el trasfondo formal y significativo de una obra literaria. El creador necesariamente no tiene que ser un teórico ni un crítico. Ojalá lo fueran, porque un creador puede iluminar la compresión de una obra mucho mejor que un crítico, eso es cierto. Ahora bien, la mayoría de los creadores de literatura no practican la crítica literaria ni la teoría aun cuando podrían hacerlo, porque las tres manifestaciones del arte literario son la creación, la teoría y la interpretación. Esas tres facetas son diferentes. Lo importantes es, desde luego, a la hora de evaluar la trayectoria de un género literario, el producto, es decir, es el resultado, es el testimonio creador o el testimonio de qué manifiesta en una obra como esta, en una obra narrativa o en una obra de gramática. En resumen, pienso que la literatura dominicana tiene muy buenas creaciones. Pienso que la poesía dominicana tiene una alta ejemplaridad aun cuando no tiene la proyección internacional que podría tener en atención a la calidad de valiosos testimonios creadores y eso se da en todos los géneros literarios. Si tú me preguntas por creadores específicos, yo te podría señalar varios nombres y creadores importantes en todos los géneros literarios de nuestro país. Bueno, tú los conoce probablemente mejor que yo. Nosotros estamos bien en términos de creación literaria y esa esperanza no decae, sino que aumenta, porque en el sector juvenil hay mucho talento, con grandes intuiciones y con gran capacidad intelectual para que la literatura dominicana siga creciendo y potenciándose  como ha sido hasta ahora su trayectoria.

Ibeth Guzmán: Anabel Ortega Pérez le hace una pregunta busca pie, doctor. Le dice que de los poetas dominicanos, cuál usted cree que es el mayor exponente. Enegildo Reyes, desde Santiago, dice: “Bruno Rosario Candelier es el mayor promotor literario de la República Dominicana, además de uno de los grandes intelectuales de nuestro país, por lo que creemos que debería hacerse un premio a su nombre”. ¿Cree usted que podríamos hablar, ya no digamos de un gran escritor dominicano, sino de sus escritores, sus poetas dominicanos de cabecera? 

BRC: Efectivamente, no se puede hablar de un único escritor dominicano como la cumbre. Cada grupo, cada tendencia, cada movimiento tiene más de uno, porque el Postumismo tuvo a Domingo Moreno Jimenes como la cúspide, pero la Poesía Sorprendida tuvo varias figuras estelares que ha mencioné, encabezada por Franklin Mieses Burgos. Fue un movimiento de alta intelectualidad. La Generación del 48 contó con un creador eminente, como Máximo Avilés Blonda, y otros escritores importantes, como Alberto Peña Lebrón y Lupo Hernández Rueda. La Generación del 60 dio a Marcio Veloz Maggiolo, Jeannette Miller, Ramón Francisco y Federico Henríquez Gratereaux. Entonces, cada movimiento, cada tendencia, cada grupo ha dado al país escritores importantes. Los Independientes del 40 tuvieron figuras eminentes, que ya cité, entre los cuales sobresale Manuel del Cabral. Entonces, le digo a Anabel Ortega, que no hay uno solo, sino varios autores que enaltecen la creación. Ahora me viene a la mente la figura de Salomé Ureña, por quien siento una devoción especial. Para mi Salomé Ureña es la cumbre de la creación poética del siglo XIX. Como Flérida de Nolasco fue la cumbre del pensamiento crítico en el siglo XX. A Salomé Ureña la han proyectado todos los que la han estudiado como la gran poeta de la patria, la gran maestra y la grandiosa madre. Pero hay una vertiente en Salomé Ureña que ningún escritor ha advertido: es la vertiente mística de su inteligencia sutil que había en Salomé Ureña. Ella tiene una dimensión espiritual de alta significación sagrada, como la estudio en La sabiduría sagrada y, como te digo esto de ella, también te digo que hay otras escritoras valiosas, como Ángela Hernández, que hizo un estudio bellísimo sobre una escritora dominicana poco conocida de la década del 50 del siglo pasado. ¿Te imaginas a quien me refiero? 

Ibeth Guzmán: Abigaíl Mejía. 

BRC: No. Es contemporánea de ella. Me estoy refiriendo a una escritora que nació en 1900 y murió en el 1952. Se llamaba Martha María Lamarche. Publicó tres libros de poesía y fue una mujer que cultivó la lírica mística en Santo Domingo y con su trabajo creador revivió el cultivo de la lírica mística. Una grandiosa poeta que se mantenía marginada y desconocida. A Ángela Hernández y a su hermoso prologo que escribió, debemos el conocimiento de esa grandiosa poeta, y así hay varios escritores importantes que a menudo no ponderamos lo suficiente en atención a su aporte creador. La poeta que llamó para felicitarme se llama Reina Lisette Ramírez, es una grandiosa poeta que vive en San Francisco de Macorís. Así como ella hay otras creadoras dominicanas que han dado testimonio a través de la palabra o a través de la narrativa, como el caso de Emelda Ramos en Salcedo o el ejemplo de Johanna Goede en Puerto Plata. Hay que pensar en la narrativa también. Escritoras como Ofelia Berrido o como Emilia Pereyra, que tienen obras singulares en el arte de la narración, han hecho un valioso aporte literario. Y hay escritores que desde muy jóvenes, como Pedro Antonio Valdez, que a pesar de su juventud forman parte del canon de las letras dominicanas. Pienso también en Julio Adames, y en José Alcántara Almánzar y en León David, y en Leopoldo Minaya, autores con una obra de alta calidad, como la tiene Pedro Antonio Valdez.

Ibeth Guzmán: Él está aquí, Maestro, viéndolo. Está  detrás de la cámara mirando. 

BRC: ¿Ah sí? Qué bueno. La categoría de Pedro Antonio se debe a su talento, al uso ejemplar de la palabra y a su gran intuición, que lo ha convertido en un creador original. Y por eso te digo que a pesar de su juventud él forma parte del canon de las letras dominicanas. Otros narradores como José Alcántara Almánzar, quien es uno de los grandes creadores dominicanos, aunque él no participa a menudo de la vida social porque prefiere mantenerse al margen, no por miedo, sino por una convicción de aprovechar mejor su tiempo para el estudio y la creación.

Ibeth Guzmán: De alta personalidad también, Maestro. Creo que él tiene esa personalidad. 

BRC: Sí, efectivamente. Entonces hay creadores así, sumamente importantes, que han hecho una gran obra. Mira el caso de Manuel Salvador Gautier, que comenzó a los 64 años a escribir y desde entonces cada año ha publicado una novela. Ya ha publicado 15 novelas, muy buenas, en las que proyecta su visión del mundo mediante una retrospección del pasado que sigue influyendo en la conducta social de nuestro pueblo.

Ibeth Guzmán: Y con una personalidad, Maestro, muy humilde y muy reservada. 

BRC: Sí, es un hombre humilde, muy amable, muy bondadoso. Hay muchos escritores así. 

Ibeth Guzmán: Maestro, usted hablaba de que hay dimensiones de la creación literaria que son del creador, pero hay otras dimensiones de la obra literaria que son del crítico. ¿Cómo usted puede, a groso modo, evaluar la crítica literaria de nuestro país?

BRC: Contamos con una importante trayectoria, porque nuestro primer gran crítico literario, que fue Pedro Henríquez Ureña, nos situó en el mapa de la literatura continental  por la calidad de su obra. Y después de Pedro, surgieron críticos muy importantes, como Federico García Godoy, que desde La Vega hizo una grandiosa obra de crítica literaria; como Joaquín Balaguer, que realizó un grandioso aporte crítico; como Antonio Fernández Spencer, eminente teórico y pensador en la crítica literaria; como  Flérida de Nolasco, Manuel Rueda, Héctor Incháustegui Cabral y Manuel Mora Serrano, que tienen un valioso servicio a la literatura dominicana, aparte de su obra de poesía y ficción. Hay muchos escritores de calidad. José Alcántara Almánzar tiene una obra fecunda en el campo de la crítica. Una obra luminosa del pasado es la que publicó Héctor Incháustegui en el año 1969 en la PUCMM, titulada De literatura dominicana siglo XX, en la que hay un estudio crítico desde la vertiente psicológica de la creación literaria. Es una obra edificante de crítica literaria. Quien no ha leído esa obra, búsquenla. Es una obra de una alta ejemplaridad desde el punto de vista de capacidad de auscultación de un escritor para penetrar en la hondura de un texto enfocando la dimensión literaria, estética y espiritual que un escritor puede testimoniar cuando tiene talento por el arte de la creación. Los autores que he mencionado tienen una obra que realmente engrandece el ejercicio de la crítica, porque el crítico tiene que conocer el lenguaje, la técnica de la escritura y la teoría de la creación y, sobre todo, la orientación estética que un escritor aplica. Los escritores cuando aplican una teoría literaria o una estética literaria, a menudo no saben que la están aplicando; sin embargo hacen uso de recursos y modalidades propias de una escritura. Para eso estamos dotados de intuición, para penetrar en la dimensión profunda de las cosas. Ese es el arma con que contamos para ahondar en el conocimiento profundo. En la actualidad hay varias figuras con una notable intuición crítica, como José Rafael Lantigua, José Mármol, Plinio Chahín, Jochy Herrera, Basilio Belliard y Fernando Cabrera; como Miguel Ángel Fornerín, Eugenio García Cueva, Manuel Matos Moquete, Odalís Pérez; como Pura Emeterio Rondón, María José Rincón y Ofelia Berrido; como León David, Franklin Gutiérrez, Miguel Collado y Guillermo Piña-Contreras. Es el crítico literario el intérprete con la preparación suficiente para penetrar en el sótano de la palabra y entender lo que una expresión puede transmitir a la luz de la inteligencia. Y ahora que digo la palabra inteligencia es importante subrayar el significado que tiene el concepto de inteligencia sutil, que es la capacidad del intelecto para penetrar en la dimensión profunda de las cosas. Ese es uno de los aportes que el Interiorismo ha querido sembrar en la conciencia de los escritores dominicanos: penetrar en la dimensión profunda de las cosas para testimoniar la dimensión esencial, interna y mística de la realidad que encierra lo más hermoso y lo más significativo de cuanto existe.

Ibeth Guzmán: Maestro, dice Luisa Navarro que se queda con ese verso suyo que acaba usted de regalarnos: “Penetrar en el sótano de la palabra”, una grandeza de su talento. Maestro Bruno, le voy a hacer esta pregunta para que usted la vaya procesando. Usted hace casi un año publicó la novela El degüello de Moca, una novela histórica. Y hay varias percepciones de los límites entre la novela y la historia, entre la ficción y el relato histórico. A mí me gustaría que usted abordara su postura sobre la novela histórica y sobre su metodología para usted trabajar esa novela que publicó hace poco más de un año. 

BRC: Bien, Ibeth. Una novela histórica indica que tiene un fundamento en un hecho de la historia, y escribirla supone que el autor tiene que documentarme históricamente, es decir, yo tuve que acudir a la historia para darle un fundamento a los hechos que iba a narrar, porque el degüello de Moca fue un acontecimiento real que sucedió aquí en Moca, (estoy hablando desde Moca, donde resido). El degüello de Moca sucedió en 1805. Fue una tragedia que padeció nuestro pueblo cuando los haitianos invadieron nuestra isla a principio del siglo XIX. Entonces comenzaron a saquear desde Santiago, cruzaron a Moca, luego a La Vega e incendiaron todo, pero en Moca invitaron a la población a un tedeum en el templo de Nuestra Señora del Rosario, supuestamente para darle gracias a Dios por la concesión de esta isla a Francia. Cuando la población estaba dentro, cerraron todas las puertas del templo y empezaron a degollar a cada uno de los presentes en ese templo. Y a los niños, por ejemplo, los lanzaban hacia arriba y los aparaban en la bayoneta; y a las mujeres las atravesaban con sus sables. Bueno, el hecho es que mataron a todos los feligreses y solo se escaparon tres personas milagrosamente. Ahora bien, para contestar a tu pregunta, primero hay que documentarse en cuanto a lo que enseña la historia, que por cierto era muy poco lo que decían los libros sobre el susodicho degüello. De manera que la mayor parte de lo que escribí tuve que hacer lo que hacen los autores de ficción. ¿Qué hacen los autores de ficción cuando tienen que enriquecer un documento, unos hechos, unos personajes? Pues inventar. Ficción quiere decir invención. Entonces, al crear un texto de novela, que es un texto de ficción, aun cuando sea inspirada en la historia, tiene más ficción que historia. La ficción es lo que le añade como invención a lo que aconteció en la realidad. Y esa realidad puedes asumirla y testimoniarla como sucedió. El narrador de una novela tiene permiso para alterar los hechos siempre y cuando no violente la dimensión esencial y cardinal de lo que sucedió. En definitiva, la novela fue escrita en respuesta a una inquietud mía, a una preocupación desde hace muchos años, porque en Moca nos criamos escuchando el relato de los viejos que recordaban lo que les contaban sus abuelos y sus antepasados, de esa tragedia tan terrible que abatió a nuestro pueblo. Y entonces eso estaba latente en mi imaginario y finalmente pude plasmar en esta novela esas inquietudes de nuestra historia en función de una defensa de la Mocanidad y la Dominicanidad, un apego a nuestra tradición. En la búsqueda del horizonte espiritual y moral que cohesiona lo que le da sustancia y sentido a nuestra forma de ser. De tal manera, que Moca y la Mocanidad contribuyeron a cohesionar el sentimiento de nacionalidad de nuestro país a partir de esa luz que brinda la inteligencia y la espiritualidad para tu situarte en una historia, para tu compartir un terreno o un ambiente social y, sobre todo, para edificar un modelo de vida que sirva de base inspiradora para tu propia existencia y la existencia de los tuyos.

Ibeth Guzmán: Maestro, Luisa Navarro le pregunta: ¿Hasta qué grado la historia asumida metodológicamente científica no responde a una ficción desde el hecho mismo del planteamiento del problema?

BRC: Puede haber una historia-ficción, de hecho, las hay, pero hay que diferenciar la historia como tal, que es el recuento de lo que efectivamente aconteció. y hay diferenciarla de la ficción, que es el recuento de lo que puedes inventar. Una cosa es la realidad y otra la imaginación, la invención, la ficción. Entonces, por supuesto que se pueden combinar, pero conviene diferenciar la realidad histórica de la realidad ficticia, que son aspectos diferentes aun cuando ambas se nutren y se enriquecen y se complementan. Hay que conocer la historia para conocernos mejor y para proyectar nuestro futuro en función de un mejor desenvolvimiento y realización. Hay una supervivencia del pasado en el presente, y eso es historia; hay una propuesta imaginaria para enrumbar la historia, y eso es ficción.

Ibeth Guzmán: Maestro, ya una sugerencia final a los creadores y a los maestros en estos tiempos de confinamiento y cómo aprovechar esta etapa para la creación. ¿Qué usted recomienda? En unos breves minutos para ya dar termino a este grandísimo diálogo que hemos tenido esta tarde con usted.

BRC: Es importante que cada uno le haga caso al dictado que nace de su mente o de su corazón, de su interior. Hay una voz interior que dicta lo que conviene que hagamos, que dice qué hacer, cómo actuar y cómo proceder. La vocación literaria nace también desde dentro. Es una apelación. La palabra apelación significa llamada. Nosotros sentimos una llamada y esa llamada se vuelca y canaliza a través del acto creador, que si lo hacemos con pasión, si lo asumimos con todo el potencial que hay en nosotros, entonces podemos dar el testimonio de algo que pueda ser significativo para otros. Eso justifica la creación. Cuando uno crea, quien hace su propia producción, siente la satisfacción de hacer lo que está haciendo. Si se hace con pasión, si se entra fervorosamente con amor a lo que está haciendo, el resultado puede ser edificante. Eso es clave para usted lograr impactar en los demás, porque los demás se van a dar cuenta de que lo que usted ha hecho tiene la pasta de su propia esencia y con la esencia nos hermanamos todos, porque todos compartimos no solo una herencia biológica, sino también herencia espiritual que se manifiesta en el alma y en la espiritualidad y en nuestra propia conciencia.

Ibeth Guzmán: Dice el poeta David Alexander Sena: «No quiero que se vaya el Maestro sin antes hacer esta pregunta: ¿Cómo ve usted la literatura dominicana en el contexto latinoamericano?

BRC: Ahí tenemos un bajo rendimiento, porque nuestra literatura no tiene la proyección internacional que merece. Yo pienso que nosotros tenemos narradores y poetas de tan buena categoría como los narradores y poetas que están establecidos internacionalmente. Nosotros no estamos establecidos internacionalmente por falta de un organismo en el país que promueva a nuestros escritores, y ese organismo tiene que ser el Ministerio de Cultura, que está llamado a promover a los escritores dominicanos. Es una labor de promoción lo que nos hace falta, no es una labor de creación, porque la creación la tenemos. Tenemos muy buenos creadores en todos los géneros literarios, en todas las edades y en todos los movimientos literarios. Lo que nos hace falta es promoción internacional. Yo te puedo dar el testimonio de que, cuando yo he estado fuera del país, que he ido a librerías de diferentes países, tanto en España como en Latinoamérica, he buscado textos de autores dominicanos y no me he encontrado con ninguno. Ni un autor nuestro aparece en las librerías, porque nos falta esa labor de promoción. Es un trabajo de promoción que le corresponde hacer al Ministerio de Cultura para que logre situar a los principales escritores dominicanos, que muchos se lo merecen por la calidad de su producción, por la ejemplaridad de su lenguaje, por el contenido trascendente su escritura  y, sobre todo, por la onda espiritual que transmiten a través de la palabra.

Ibeth Guzmán: Gracias a todos los dialogueros que están del otro lado de la pantalla y sinceramente no hay palabras para agradecerle al Maestro Bruno Rosario Candelier que vino a compartir con nosotros su vida de rigor intelectual, de disciplina, de mucha lectura y escritura. Vino a regalarnos una tarde de alegría y de gozo espiritual. El próximo mes saca su libro La sabiduría sagrada, que esperamos con ansias del doctor Bruno Rosario Candelier, que no para de escribir. Maestro, usted tiene una disciplina ejemplar, rigurosa, que escribe todos los días. 

BRC: Cierto, escribo cada día.

Ibeth Guzmán: Maestro, qué felicidad. Gracias por regalarnos esta tarde.

BRC: Muchísimas gracias a ti. Me siento altamente complacido por este encuentro y quedo a tu disposición.

Ibeth Guzmán: ¡Ay! Gracias, Maestro.

BRC: Bendiciones del Altísimo para ti y todos ustedes, presentes en la pantalla.

Ibeth Guzmán: Un abrazo. Y será, a todos ustedes, hasta un próximo diálogo académico online. Hasta entonces. 

BRC: Bendiciones del Altísimo. ¡Salud y vida!

(Facebook live, conversatorio entre Ibeth Guzmán y Bruno Rosario Candelier).

REUNIÓN VIRTUAL DEL DIRECTOR DE LA RAE CON DIRECTORES DE ACADEMIAS DE LA LENGUA

Sesión académica desde la RAE, 10 de marzo de 2021, 12.00 m.

 

Presidida por don Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE) y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), y don Francisco Javier Pérez, de la Academia Venezolana de la Lengua y secretario general de ASALE, tuvo lugar la reunión virtual de directores de Academias de la Lengua Española.

-Al inicio de la sesión, el director de la RAE comentó que la Academia Judea-española, reconocida por la Real Academia Española como Academia Correspondiente, pide su incorporación a la comunidad de Academias de la ASALE.

-Tras la publicación de la Crónica de la Lengua Española, editada por la RAE en 2020, cada una de las Academias de ASALE debe preparar informes, referencias y crónicas de sus actividades para la redacción de la Crónica de la Lengua Española 2021.

-El Diccionario de la lengua española continúa su aporte renovador en la plataforma informática con un contenido actualizado del léxico.

-La RAE trabaja en la confección del Diccionario histórico de la lengua española (DHLE) y, en ese proyecto panhispánico, aguarda el aporte de las Academias de la lengua del mundo hispánico que deseen participar como colaboradoras con integrantes calificados.

-La dirección de la RAE invitará al delegado propuesto por cada Academia para ir a Madrid a un cursillo de orientación lexicográfica para colaborar en el DHLE.

-Habrá una segunda edición de la Gramática de la lengua española y, en tal virtud, el equipo gramatical de la RAE trabaja en esa operación lingüística.

-La RAE trabaja también en la confección de un Tesoro de diccionarios de la lengua española y, en ese orden, espera la colaboración de las Academias de ASALE. En tal virtud, recomienda que cada Academia trabaje en la confección de su respectivo Tesoro de diccionarios de su variante idiomática.

-Habrá una nueva presentación del Diccionario del español jurídico con nuevas entradas y actualizaciones en ese campo del saber jurídico.

-La secretaría general de ASALE avanza en la confección del Diccionario fraseológico panhispánico. Cada Academia debe aportar datos fraseológicos de su respectivo repertorio idiomático de su país para el DFP.

-En cuanto al Diccionario escolar se hará una edición especial, orientada por la Academia Mexicana en coordinación con las Academias de Centroamérica.

-Respecto al Diccionario de americanismos se hará una segunda edición, ampliada y actualizada, con voces de todos los países hispanoamericanos.

-La Academia Mexicana de la Lengua hará una nueva edición del Diccionario del español mexicano.

-Igualmente la Academia Dominicana de la Lengua trabaja en la preparación de una segunda edición del Diccionario del español dominicano.

-Se recomienda hacer una Antología panhispánica de poesía hispanoamericana editada con el respaldo de la RAE y de ASALE.

Cada Academia americana puede unirse a la celebración de los 200 años de independencia de Nicaragua y de Costa Rica con textos alusivos a Rubén Darío o cualquier otro escritor nicaragüense o costarricense.

-La Academia Argentina de Letras sugiere la confección y publicación de un Diccionario panhispánico de escritores para incluir las principales personalidades literarias de cada uno de los países de lengua española.

-Habrá una reunión presencial de Directores de Academias de la Lengua Española en octubre o noviembre en Burgos, España, para celebrar los 70 años de existencia de ASALE. 

-Esta reunión con los directores de las Academias de ASALE contó con la participación de todos los directores de Academias de la Lengua Española del mundo hispánico.

ENTREVISTA SOBRE LA NARRATIVA DE JUAN BOSCH: SANTIAGO PÉREZ MATEO DIALOGA CON BRUNO ROSARIO CANDELIER

El director de ADL expresa su valoración sobre la obra literaria de Juan Bosch 

 

En entrevista virtual realizada por Santiago Pérez Mateo, el 8 de febrero del presente año 2021, a la 7:00 de la noche, el doctor Bruno Rosario Candelier ofreció valiosos testimonios sobre la obra narrativa del escritor dominicano Juan Bosch Gaviño, quien fuera también presidente de la República Dominicana en 1963.

Santiago Pérez Mateo, escritor dominicano y catedrático universitario, realizó la entrevista en el marco de su investigación doctoral sobre la obra del eminente escritor dominicano. Pérez Mateo nació en San Juan de la Maguana, se graduó en filosofía en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y, en la Universidad del Este, con maestría en Lingüística Aplicada. Es también profesor de Letras Básicas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Pérez Mateo expresó que está trabajando en un Doctorado en Humanidades de la UASD” y ha titulado su tesis “Análisis de la visión humanística en la narrativa de Juan Bosch”, por lo cual tuvo a bien invitar al doctor Rosario Candelier para conversar, a manera de diálogo con el Maestro, como lo llamaba en todo momento.

 “Santiago Pérez Mateo: Me guastaría saber ¿quién es Juan Bosch para usted? Si tuvo también alguna vivencia personal con él, sería bueno que nos la diga por aquí, expuso el catedrático universitario.

—Bruno Rosario Candelier: Fui amigo de Bosch. Expresó que “tuvo la suerte de conocer” al profesor Juan Bosch y “de relacionarse con él durante muchos años”: “La primera vez que yo lo conocí fue a invitación suya. Un día, siendo yo profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra en Santiago, el escritor Héctor Incháustegui Cabral, que era vicerrector, me llama y me dice que recibió una llamada de Juan Bosch en la que él le comunicaba que quería comunicarse conmigo. Entonces yo nunca lo había tratado y ese mismo día lo llamé por la tarde, me puse a su disposición y, después de los saludos protocolares, él me dice que quería que yo le presentase un libro. Eso fue en 1975”.

Explicó que el profesor Juan Bosch “en ese año publicó la novela El oro y la paz”: “Yo participé en la presentación de esa obra en Santo Domingo. A partir de ahí iniciamos un contacto personal. Bosch tenía un carisma extraordinario, cuando yo lo conocí quedé impactado con él  y a partir de ese contacto personal se produjo una amistad que fue creciendo con los años. De hecho, varias veces me visitó en mi casa”.

En la emotiva y exclusiva conversación, Rosario Candelier expresó que participó en varias jornadas literarias con el ilustre escritor. Y algunas veces hasta en jornadas políticas: “Una vez fuimos a una comunidad campesina de Santiago Rodríguez y yo lo acompañé. Bueno, en esa visita a mí me sorprendió la capacidad de Bosch para dirigirse a un sector popular campesino. En ese tiempo los campesinos, en su mayoría, eran analfabetos. Y, naturalmente, me llamó la atención la capacidad intelectual de Juan Bosch para articular un discurso llano, sencillo, pero al mismo tiempo edificante, de manera que pudiesen entender los que no eran letrados”.

“Con el tiempo me dediqué a estudiar su obra, publiqué un libro titulado La narrativa de Juan Bosch. Ese libro lo escribí en el año 89. Antes, en el 79, con motivo de su 70 cumpleaños, Juan Bosch nació en La Vega, en el 1909. Entonces ese cumpleaños se celebró en grande. Yo fui parte de una comisión para ese cumpleaños, que se celebró tanto en Santo Domingo. como en La Vega y Jarabacoa. Y en la jornada que se celebró en Jarabacoa en su honor, en el Hotel Montaña, hubo un acto altamente emotivo con Juan Bosch”, “En primer lugar, en La Vega, hubo un homenaje que se intentó hacerle, pero el síndico de entonces, armó un escándalo en pleno reconocimiento y Juan Bosch decidió salir porque el susodicho alcalde, en lugar de reconocer a Juan Bosch, pretendió desacreditarlo. Juan Bosch, que tenía una personalidad recia, inmediatamente se paró, abandonó la sala y todos le seguimos, y dejamos solo al síndico. Ahí estaban Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén, Miguel Otero Silva y otras personalidades de América y Europa, y, por supuesto, de Santo Domingo, como Virgilio Díaz Grullón, Pedro Mir, Máximo Avilés Blonda, Marcio Veloz Maggiolo, y los que conformamos el equipo de intelectuales para honrarlo”.

“Recuerdo que en Jarabacoa llamó la atención un dato singular que a todos nos sorprendió —expuso Rosario Candelier—. Juan Bosch contó que cuando él tenía unos 18 o 19 años tuvo una recaída en su salud y lo mandaron a descansar a Constanza. Y estando en Tireo, un día unos lugareños se le acercan, desesperados, con un enfermo que tenía un dolor de muela y, como Bosch era de ciudad, ellos suponían que sabía de todo y le pidieron que auxiliara a ese joven desesperado, revolcándose del dolor. Y entonces Juan Bosch le dice “consíganme un alicate y una botella de ron”. La botella de ron era para desinfectar el alicate, y el alicate era para sacarle la muela al paciente. Primero ordenó que lo amarraran. Entonces, Bosch hizo le sacó la muela y quedó bien. 50 años después de ese hecho Juan Bosch cuenta lo que te estoy narrando, y dijo: “Y aquí está el hombre a quien yo le saqué la muela”, y lo mandó a parar: un constancero de unos 70 años que dio el testimonio de que, efectivamente, había sido así. Óyeme, eso fue un espectáculo que nos sorprendió a todos, y fue parte de esa genialidad de Juan Bosch”.

Santiago Pérez Mateo: ¿Usted cree que él pudo mantener esa personalidad, esa entrega, esa conexión con el contexto sociocultural de siempre?

—BRC: Él se mantuvo activo, conectado siempre, atento a todas las manifestaciones sociales, antropológicas, económicas, políticas y culturales y, por supuesto, literarias.

—Santiago Pérez Mateo: Este es un contacto histórico, porque tenerlo a usted, un personaje muy reconocido socialmente, para mí es un honor, un honor grandísimo, por eso estoy tratando de que este trabajo quede lo más efectivo posible.

—BRC: Muchas gracias.

—Santiago Pérez Mateo: Entrando a esa parte de la narrativa del profesor Juan Bosch, los estudios que ya usted ha realizado, y ha alcanzado un renombre con esos escritos, ¿podría usted decirnos algo sobre cómo inicia la narrativa de Juan Bosch? ¿Cuándo inicia él esto y cuáles son esas características humanísticas que se encuentran entrelazadas en sus obras?

—Bruno Rosario Candelier: Fíjate, en el año 1975 la Biblioteca Nacional organizó un Seminario sobre la narrativa de Juan Bosch (ojalá puedas encontrar a los autores que participaron en ese seminario) y a mí me invitaron para que presentara una ponencia sobre “La mujer”, el cuento de Bosch. En ese estudio yo, naturalmente, analicé la narrativa de Juan Bosch. El estudio causó un impacto, de tal manera que hasta fue usado como ejemplo de análisis literario en la Universidad Complutense de Madrid. Ese estudio está publicado en mi libro La narrativa de Juan Bosch.  En ese escrito traté de empalmar, digamos, la realidad real con la realidad imaginaria mediante una compenetración social, histórica y literaria en esa narrativa, que impactó desde que Juan Bosch escribió ‘La mujer’”.

“En una entrevista que yo le hice a él me dijo que ese cuento nació sin pensarlo, porque él, originalmente, se sentó a escribir una carta a un amigo suyo de La Vega y cuando pone la primera palabra, “Querido amigo…”, le viene a la mente el escenario del cuento “La mujer” y entonces en lugar de la carta escribió el susodicho cuento. El propio Bosch me contó que ese cuento fue producto de una experiencia durante su infancia con su padre, que se llamaba José Bosch, y vivían entonces en un campo de La Vega. Juan Bosch nació en La Vega, pero vivió en Río Verde, que está entre Moca y La Vega, y también en El Pino, que está entre La Vega y Bonao. El padre de Juan Bosch lo invitó para que lo acompañase en uno de esos viajes que hacía como vendedor de productos agrícolas. Tenía una camioneta y en ella llevaba víveres, huevos, habichuelas, y se iba de viaje a la Línea Noroeste (La Línea Noroeste llega hasta Montecristi). De Santiago a Montecristi hay varios parajes y aldeas y hay una que se llama Villa Sinda. En Villa Sinda ocurrió el hecho que Juan Bosch narra en ‘La mujer’. Es decir, fue un hecho vivencial que narró en ese cuento”.

“Lo que narra en ‘La mujer’ fue una experiencia personal de Bosch que él cuenta”, señala Rosario Candelier.  “¿Para qué la cuenta? Bueno, para inferir lo que enseñó en ese cuento, que es una denuncia del maltrato a la mujer, y, por supuesto, de exaltación y defensa de la mujer, hecho con una técnica narrativa moderna, porque Juan Bosch era un estudioso de la literatura. Fue un innovador de la narrativa dominicana, específicamente en la narrativa breve, que es el cuento y, desde luego, innovó la técnica de la narración, como la retrospección de los hechos, la introspección en los personajes con la ubicación sociocultural de hechos y ambientes en la realidad en que vivían, con el lenguaje campesino que usaban y con otros detalles técnicos y estilísticos”.

—Santiago Pérez Mateo: De estos personajes que aparecen en la obra, ¿hay algunos que fueron reales, se puede decir que existieron, o fueron ficticios?                                 

—BRC: La mayoría eran reales, eran de la vida real, eran seres existentes, a los cuales, naturalmente, no les puso el mismo nombre que tenían en la realidad. Ahí es donde está el recurso de la ficción, al cambiar el nombre del protagonista de un hecho. Lo que sucede, por ejemplo, en “La mujer” él lo conoció en la realidad social, o lo que narra en “Los amos” fue una experiencia que él vivió en el campo, cuando vivía en el campo.

—Santiago Pérez Mateo: La técnica que usa el profesor Juan Bosch es muy, prácticamente única, muy personal del profesor. ¿Usted cree que esa técnica de escritura del profesor Juan Bosch dejó algunos detalles para que sea el lector quien descubra la intencionalidad de ese textoPorque a veces yo leo a Juan Bosch y descubro cosas que no se han dicho. Parece ser que él dejó algo para que el lector sea quien descubra. 

—BRC: Claro. En toda obra literaria siempre ocurre eso. Hay facetas, vertientes, rasgos, temas, que no están explícitos y eso es producto, justamente, de la función literaria, de la función de la creación literaria. Y en todos sus cuentos hay vertientes ocultas que el lector puede, descubrir o puede apreciar alguna manifestación que probablemente ni el propio autor lo llegó a pensar.

—Santiago Pérez Mateo. Perfecto. Muy bien.

—BRC: Eso suele pasar con todos los buenos escritores.

—Santiago Pérez Mateo: Y con los buenos lectores, ¿verdad?, que puedan descubrirlo.

—BRC: Evidentemente. Hay que ser un buen lector para darse cuenta de lo que no está explícito en una obra. Por ejemplo, la dimensión simbólica. La dimensión simbólica no está explícita en el texto; es el lector quien tiene que descubrirla.

—Santiago Pérez Mateo: Bueno, yo hice un estudio de “Los amos”, que publiqué en Cuadrivium, Puerto Rico. Yo le voy a enviar ese estudio, luego que terminemos esta conversación. Fue un análisis al cuento “Los amos”, precisamente. Me he dado cuenta de que el profesor Bosch tiene una técnica tan especial que se requiere de un buen lector para poder interpretar detalles que se ocultan en el mismo cuento.

—BRC: Fíjate, Santiago: Juan Bosch escribió una teoría del cuento y él da detalles del arte de escribir un cuento. De tal manera que él se convirtió en uno de los grandes teóricos del cuento, no solo de nuestro país, sino en América.

—Santiago Pérez Mateo: Sí, evidentemente. Maestro, tenemos La Calleja, La Cueva, esos escenarios y esas lecturas, y esos encuentros interpersonales con otros escritores, ¿influyeron mucho en Juan Bosch? 

—Bruno Rosario Candelier: Sin duda alguna. Porque, por ejemplo, en La Cueva se reunían a finales de los años 30 en Santo Domingo. Juan Bosch se fue del país en un autoexilio el año 1937, de manera que esas reuniones con escritores en La Cueca debió ser en el 35, 36 y quizás principio del 37, cuando participaba en la tertulia literaria que se celebraba en la casa de Rafael Américo Henríquez, en la capital dominicana, y allí participaban grandes escritores de la época, como Franklin Mieses Burgos, Octavio Guzmán Carretero, Héctor Incháustegui Cabral, Fabio Fiallo y otros escritores importantes.  En esa época Bosch cultivó el Romance, la creación poética inspirada en los Romances españoles. Y de esa época es también su canción…

—Santiago Pérez Mateo: La gaviota.

—BRC: Efectivamente, “La gaviota”. Conocemos la versión cantada de Fernando Casado. Y, naturalmente, cuando varios escritores se reúnen a tertuliar, unos influyen sobre otros; es decir, hay una coparticipación de influjos entre ellos. Desde luego, Juan Bosch sobresalía donde él participaba porque tenía una intuición enorme, una gran formación intelectual y una personalidad impresionante. Y tú sabes bien que para los escritores la intuición es clave. El desarrollo de una grandiosa obra depende de una gran intuición. La capacidad de articular imágenes y conceptos, inspirados en las propias vivencias y en las propias intuiciones, es la base de una obra de creación. Juan Bosch en eso fue extraordinario.

—Santiago Pérez Mateo: ¿Podría decirse que esa interacción con el grupo de La Cueva despertó el pensamiento crítico de este autor hacia lo social?          

—BRC: Es posible que ese talento se desarrollase antes en él, porque él tuvo una gran sensibilidad social desde temprana edad. A él le preocupaba la condición de miseria del pueblo dominicano, la condición de ignorancia de nuestro pueblo, la condición de atraso. En aquel tiempo era muy grande el atraso y a él le preocupaba eso. Acuérdate que él vivió en Europa siendo joven. Vivió en Barcelona y vivió en Venezuela siendo muy joven, y entonces conoció una realidad social más desarrollada que la que tenía nuestro pueblo y eso atizó su sensibilidad.

—Santiago Pérez Mateo: ¿Cuáles problemas humanos se fueron tratando en las obras, en la narrativa del profesor Juan Bosch?       

—BRC: La injusticia social le impactaba mucho. Fíjate que en la mayoría de los cuentos suyos la injusticia está presente, eso despertaba su inquietud, su sensibilidad. También la misma mentalidad de nuestro pueblo. A él le preocupaba el atraso mental, la falta de formación. La mayoría de nuestro pueblo, en su época, no había pasado por la escuela. Y, claro, cuando la persona no se cultiva no logra el desarrollo que dan los estudios, sin duda alguna: la lectura, los cursos universitarios, específicamente…

—Santiago Pérez Mateo: Disculpe, Maestro. ¿Persisten esos problemas humanos en la República Dominicana y que están expresados en sus obras?              

—BRC: Una gran parte sí. Una gran parte de los problemas de la época de Juan Bosch sí persisten, sin duda alguna. Por ejemplo, un detalle que a Juan Bosch le preocupaba era la supervivencia del pasado en el presente. A él le llamaba la atención ese aspecto, como el atraso inveterado, y por eso, como estudioso de nuestra cultura, él trataba de entender lo que había acontecido en el pasado y que pudiese influir en el presente para transformarlo, porque esa era su intención: transformar la realidad social, conseguir un cambio de mentalidad. Oye, Santiago, cambiar la mentalidad es lo más difícil. Lo más difícil es cambiar la mentalidad de una persona, y, desde luego, de un pueblo; pero él trabajó en eso, aun consciente de que era difícil, aún consciente de que tal vez no iba a triunfar en su propósito. Pero como educador que era, porque era un educador nato —fíjate que lo llamaban “Profesor”— sin haber sido docente en ninguna escuela ni en ninguna universidad, aun cuando él dio cursos. En Costa Rica dictó un curso sobre el arte de escribir cuento, pero normalmente no fue profesor de una escuela y menos de una universidad porque él ni siquiera bachiller se hizo. Pero le llamaban “El Profesor”. ¿Por qué?  Porque él pensaba como un genuino maestro que quería desarraigar la mentalidad tradicional, la actitud de incultura y de atraso y de miseria de nuestro pueblo y ese era su objetivo en todo lo que hacía. De tal manera que un día lo entrevisté, aquí en Moca, donde resido, y le pregunté que cómo había sido su trayectoria y qué de satisfacción le había producido haber escrito lo que había escrito. Y él comenzó a explicarme cómo le dolía la pobreza de nuestro pueblo y llegó un momento en que lloró.  Y yo le pregunté por qué lloraba, y él me dijo porque no había podido hacer lo que él estaba consciente que podía hacer para transformar la realidad de miseria material y moral de nuestro pueblo, para cambiarlo, pero no lo había conseguido. Fíjate la identificación emocional y espiritual, porque en él se daba una identificación intelectual, emocional y espiritual con la realidad de nuestro pueblo.

—Santiago Pérez Mateo: En el sentido de lo espiritual, Maestro, ¿se podría decir que Juan Bosch era un hombre religioso, creyente?       

—Bruno Rosario Candelier: En el sentido filosófico sí. No en el sentido, digamos, doctrinario o ritual. Oye por qué te lo digo. Hay un cuento de Juan Bosch que se llama “El río y su enemigo”. En ese cuento él narra un paseo con un amigo suyo y en un momento determinado, en el atardecer, se detienen a contemplar el paso del agua; se detienen a contemplar la naturaleza de lo viviente. En ese cuento Juan Bosch despliega rasgos de su sensibilidad espiritual, y da la impresión de que es un místico. Lo hace con tanta compenetración espiritual plasmando las manifestaciones de la naturaleza que en un momento determinado da la sensación de que está hablando un contemplativo que se siente identificado con la energía espiritual del Universo, y trasmite esa energía a través del lenguaje de sus personajes. A mí me impresionó ese cuento. De hecho, hay un par de mis artículos donde yo aludo a ese cuento, justamente por esa faceta espiritual que proyectaba Juan Bosch, que mucha gente decía que él era ateo. No era un creyente practicante, pero su obra demuestra que tenía una espiritualidad honda y profunda.

—Santiago Pérez Mateo: Muy bien. En ese sentido, buscando la parte filosófica, ¿influyó mucho el pensamiento de Platón en él, o cualquier otro filósofo que usted conozca? 

—BRC: Más que Platón, fue Aristóteles, porque Juan Bosch no era idealista, como Platón, sino realista, como Aristóteles. Juan Bosch era realista. Siguió más bien la línea de Eugenio María de Hostos. Hostos influyo poderosamente en él. Y fue producto de una circunstancia muy especial. Cuando él se fue a vivir a Puerto Rico consiguió un trabajo que consistía en pasar a maquinilla las obras completas de Hostos y, transcribiendo esas obras, aprendió el pensamiento del Maestro puertorriqueño y quedó compenetrado con la cosmovisión de Hostos. De tal manera que él se convirtió en hostosiano. Ese sí influyó poderosamente en su manera de entender el mundo y de proyectarlo.

—Santiago Pérez Mateo: ¿La idea, entonces, del alma que aparece en El oro y la paz es más de Aristóteles que de Platón, entonces?   

—BRC: Yo no diría, exactamente, ese aspecto específico que tú estás señalando, sino en general, porque cuando él habla del alma de don Damián, por ejemplo, esa es una obra de carácter imaginario. ¿Entiendes? Es una obra que se podría ubicar en el Realismo Mágico. Como también yo ubico en el Realismo Mágico el cuento “El difunto estaba vivo”. Yo sostengo en ese estudio que Juan Bosch es precursor del Realismo mágico en América con su cuento “El difunto estaba vivo”.  Ese cuento, según mi teoría, es precursor del Realismo mágico en América, junto con Miguel Ángel Asturias de Guatemala y Alejo Carpentier de Cuba. Alejo Carpentier fue quien teorizó sobre el Realismo mágico, que llamaba Realismo maravilloso, y Juan Bosch es uno de los creadores que iluminaron al mismo Alejo Carpentier y quizás al mismo Miguel Ángel Asturias, porque eran contemporáneos.

Santiago Pérez Mateo: ¿Cuáles obras, maestro, le puede recomendar a la población dominicana, del profesor Juan Bosch, que usted crea pueden ayudar a los jóvenes dominicanos a replantear la historia, a tener una preocupación por lo social?    

Bruno Rosario Candelier: Recomiendo Cuentos escritos en el exilio, Más cuentos escritos en el exilio y Cuentos escritos antes del exilio, obras fundamentales que hay que conocer. En segundo lugar, su novela La Mañosa, que es una obra maestra, para conocer la realidad social y la mentalidad del campesino. En tercer Composición social dominicana, ya en el plano intelectual, para conocer al pensador, al que analiza la realidad social, al analista de la historia. Y en el plano teórico Apuntes sobre el arte de escribir cuentos, para entender la mecánica de la creación narrativa. Ahí tienes seis obras fundamentales para conocer el pensamiento de Juan Bosch.

—Santiago Pérez Mateo: Una última pregunta. ¿Cree usted que en la Universidad Autónoma de Santo Domingo debería de existir alguna cátedra en la parte literaria como en la parte de las ciencias sociales? Que igual yo quiero presentarle un buen trabajo en este doctorado, esa es mi intención.

—BRC: Claro que sí. Es pertinente que existe la Cátedra Juan Bosch.

—Santiago Pérez Mateo: Esa es una recomendación que tendré en este estudio.

—BRC: Haz la propuesta a las autoridades universitarias, a ver si se animan para que se estudie la obra de Juan Bosch.            

   Finalmente, Doctor Rosario Candelier, la parte lingüística, yo sé que usted es un buen filólogo. En Juan Bosch ¿qué se puede decir en la parte lingüística?

—BRC: El hecho de ponderar el lenguaje del español dominicano es signo de esa sensibilidad idiomática que Bosch tenía para dar cuenta de la mentalidad de nuestro pueblo. De hecho, en muchos de los cuentos de Bosch aparecen vocablos peculiares del español dominicano. Y eso, naturalmente, lo hizo con una finura extraordinaria, con ese instinto del escritor que se identifica con la realidad telúrica, con la realidad social, con la realidad natural y, desde luego, con la tradición de nuestro pueblo. Y eso es importante subrayarlo en Juan Bosch, que, como dije, tenía consciencia de lengua.

—Santiago Pérez Mateo: Muchísimas gracias, Maestro. Y de verdad estoy muy contento porque me estoy esforzando por dar lo mejor de este estudio. Porque en verdad tengo la intencionalidad oculta, vamos a llamarle así, de dejarle un legado a la futura generación y que le pongan mayor importancia a la narrativa del profesor Juan Bosch.

(Transcribió: Miguelina Medina).

 

INFORME DE ANA MARGARITA HACHÉ SOBRE EL CONGRESO LINGÜÍSTICO DE SANTIAGO

Informe sobre el congreso

Retorno al Español del Caribe REALEC 2020

a la Academia Dominicana de la Lengua

 

Por Ana Margarita Haché Álvarez

 

Entre el miércoles 4 y el sábado 7 de noviembre de 2020 se realizó el congreso REALEC 2020: “Retorno al español del Caribe: Nuevos datos empíricos”, una iniciativa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Universidad de Indiana que contó con los auspicios del Banco Popular Dominicano.

En los años 70 y 80 hubo una serie de simposios internacionales sobre la dialectología del español caribeño, celebrándose en 1976 el primero de todos en Puerto Rico por iniciativa de Humberto López Morales. La sexta versión de estos simposios fue organizada por Orlando Alba en el campus de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santiago, República Dominicana.

Para esta ocasión, REALEC 2020 tuvo como finalidad la reactivación y seguimiento de esa fecunda tradición de simposios. Este recién finalizado congreso pretendió facilitar un «retorno» al Caribe para centrarse en las variedades lingüísticamente ricas e innovadoras que comprenden su habla. Cabe destacar que, en este caso, el término “español caribeño” comprendió cualquier variedad del español que se base en el contacto geográfico con el Caribe o que se derive de esta región, como sería el español puertorriqueño de Ohio, el español dominicano de Nueva York o el español cubano hablado en Miami.

La realización de REALEC 2020 en República Dominicana se relaciona también con los estudios iniciados por Pedro Henríquez Ureña, quien en palabras de Amado Alonso, “le cabe el honor de haber sido el primero en plantear la interpretación genética de los principales caracteres del español americano sobre bases realistas y críticas, sin los prejuicios impresionistas que lo daban como mera prolongación del lenguaje de los andaluces; y el primero también en describir y ordenar su complejidad regional, anulando la idea simplificadora que de él se hacían hasta entonces los lingüistas”.  Pedro Henríquez Ureña fue también el primer lingüista dominicano en caracterizar el habla de nuestro país con su obra “El español en Santo Domingo” publicada en 1940 por la importante Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana.

Las informaciones de Henríquez Ureña fueron precisadas y superadas por el trabajo científico de M. Arturo Jimenes Sabater, en su libro “Más datos sobre el español dominicano”. Desde su puesta en circulación, esta obra fue valorada por José Joaquín Montes, miembro del Instituto Caro y Cuervo, como un aporte muy útil a la dialectología hispanoamericana, considerando que sus informaciones serias y bien ordenadas mejoran notoriamente los conocimientos sobre el español que se habla en uno de los países claves de la zona del Caribe.

REALEC 2020 rindió homenaje a estos dos grandes de intelectuales dominicanos, dando a conocer nuevos estudios sobre el habla de este país de parte de los investigadores: Orlando Alba, Luis Ortiz, Jacqueline Toribio, Junice Acosta, Bruno Rosario Candelir, Irene Pérez Guerra, José Alejandro Rodríguez, Ibeth Guzmán, Pedro Valdez, Merlyn de la Cruz, María José Rincón, Silvina Bongiovanni, Erik Willis y Timothy Gupton.

Durante cuatro jornadas diarias consecutivas, los participantes pudieron escuchar 25 ponencias que abordaron fenómenos lingüísticos en las áreas de la fonética, la fonología, la morfología y la sintaxis desde la perspectiva de la sociolingüística. Estas investigaciones se enfocaron, de manera general, en el español caribeño y, de manera particular, en las variantes de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Venezuela.

También se prestó especial atención a aquellos estudios que se basaron en datos originales, ya sea que se hubiesen recopilado recientemente o se hubieran vuelto a analizar desde otras perspectivas. Entre estos estudios cabe destacar los siguientes:

En lexicografía:

  • Variantes léxicas y semánticas del español dominicano. Bruno Rosario Candelier.
  • Un nuevo proyecto lexicográfico: el tesoro léxico dominicano. María José Rincón.
  • El uso de zoónimos en el español dominicano: un análisis lingüístico. Irene Pérez Guerra y José Alejandro Rodríguez.

 

En fonética y fonología:

  • Nasalización vocálica en el español de La Habana: Asimilación local y asimilación a distancia. Evidencia acústica. Elizabeth Santana Cepero.
  • Comparación dialectal de consonantes nasales y vocales nasalizadas: Santo Domingo y Buenos Aires. Silvina Bongiovanni.
  • Un estudio acústico y sociolingüístico del proceso de la desafricación de la africada [tʃ] -> [ʃ] en el español dominicano. Erik Willis.
  • Variación de la vibrante múltiple en Puerto Rico: un análisis sociofonético sobre la variante fricativa. Iraida Galarza y Gibrán Delgado-Díaz.
  • La variación socio-fonética de la vibrante múltiple venezolana: un análisis basado en el uso. Manuel Díaz Campos, Erik Willis y Matt Pollock

En morfología:

  • La expresión y distribución del sujeto expletivo «ello» en el habla dominicana. Almeida Jacqueline Toribio y Barbara Bullock.
  • Gramaticalización de los progresivos pasados en español de Puerto Rico. Gibrán Delgado-Díaz
  • La expresión de futuridad en español caribeño: Su presente y su futuro. Rafael Orozco.
  • Respeto y familiaridad en las formas de tratamiento del español dominicano. Junice Acosta
  • El verbo «haber» existencial en el Atlas Lingüístico de Cuba. Elisa García González.

En sintaxis:

  • La posición del sujeto en construcciones intransitivas: Orden de palabras en hablantes de herencia puertorriqueña. Ángel Jiménez- Fernández y Dianne Quiles
  • La inversión del sujeto en el español caribeño: el caso de las oraciones exclamativas. Melvin González Rivera.
  • El sujeto, la estructura informativa y el ser focalizador en el español cibaeño. Timothy Gupton.
  • El ascenso del cuantificador «más» en el español hablado en Canarias y en el Caribe antillano. Cristina Peña Rueda.

En estudios históricos y de valoración y actitudes:

  • El origen del español afro-puertorriqueño: ¿un caso de decreolización? Piero Visconte.
  • ¡El que es boricua que grite “wepaaaa”! Identidades de una comunidad puertorriqueña en la diáspora. Alba Arias.

 

Las ponencias se realizaron en cuatro sesiones y transcurrieron entre las 11:00 a.m. y las 2:00 p.m. Fueron escuchadas por un promedio de 60 oyentes cada una y tienen en la actualidad unas 435 visitas en el canal de Youtube habilitado para este congreso desde la Universidad de Indiana.

Dos temas centrales, a nivel de plenarias, abordaron grandes cuestionantes que formaron parte de la temática de este Congreso; ellas fueron:

  • El Caribe hispánico: ¿cómo nos percibimos en el Caribe insular y en el Caribe continental?, por el Dr. Luis Ortiz, Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, Puerto Rico.
  • ¿Existe un español antillano?, por el Dr. Orlando Alba, Universidad de Brigham Young, Utah, Estados Unidos.

Durante esos cuatro días de actividad académica, se pudieron conocer los estudios que los 38 investigadores participantes como ponentes están realizando sobre el español caribeño en lugares como España, Suiza, México, Venezuela, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y diversos estados de los Estados Unidos. Fue un propósito de este evento académico darles visibilidad a estos trabajos entre especialistas y estudiantes de lingüística.

Nos sentimos muy agradecidos de la acogida que recibió nuestra invitación en estos duros momentos que atraviesa la humanidad. Nuestra profunda gratitud para Erik Willis, por toda su entrega y dedicación para la realización exitosa de este evento académico. Gracias especiales también a los dos distinguidos plenaristas, Luis Ortiz y Orlando Alba. De igual manera, reiteramos nuestra gratitud a Indiana University y a la Pontificia Universidad Católica Madre y Mestra, cuyo apoyo logístico hizo posible el Congreso. Asimismo, agradecemos al Banco Popular Dominicano, por su continuo respaldo a este tipo de actividades que contribuyen al desarrollo cultural de nuestros pueblos.

Muchas conclusiones se pueden derivar a partir de cada uno de los trabajos presentados en REALEC 2020. Los investigadores de cada rama de la lingüística y la sociolingüística llegarán a ellas y fortalecerán sus estudios.

De manera especial, quisiera resaltar también unas implicaciones que se extraen de las investigaciones presentadas en REALEC 2020:

  • El español del Caribe y sus variantes constituyen un campo fértil que contribuye a enriquecer la teoría lingüística y a la implementación de nuevas metodologías instrumentales como lo demuestran los datos presentados en REALEC 2020, por Jacqueline Toribio, Silvina Bongiovanni, Alba Arias y Luis Ortiz, para citar algunos casos.
  • Al mismo tiempo, las investigaciones presentadas nos impelen a la futura realización de proyectos comunes que permitan la comparación de las diferentes variantes del Español del Caribe, así como la creación de un corpus sobre el español del Caribe insular y continental.

Es nuestro interés continuar con estos congresos para seguir visualizando las investigaciones sobre el español del Caribe por caribeños y caribeñistas. De momento, la PUCMM ha asumido el compromiso de realizar en el 2022 un segundo REALEC esta vez de manera presencial. Vemos también, con gratitud y esperanza, los ofrecimientos ya presentados por Luis Ortiz y Elizabeth Santana para subsecuentes sedes en Puerto Rico y México, respectivamente.

Esperamos reunirnos nuevamente en esas ocasiones por venir.

INFORME ENERO 2021 DEL IGALEX PARA LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA

Excmo. Sr. Don Bruno Rosario Candelier

Director de la Academia Dominicana de la Lengua

 

Estimado director:

Para conocimiento de los miembros de la Academia Dominicana de la Lengua, le hacemos llegar este informe correspondiente a las actividades desarrolladas hasta la fecha por el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía.

El Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía (IGALEX) comienza su andadura en octubre de 2020 con su  presentación formal en la asamblea virtual que la Academia Dominicana de la Lengua celebró con motivo de su aniversario.

El IGALEX tiene como objetivo fundamental la investigación lexicográfica y el aprovechamiento de los resultados teóricos y prácticos de esta labor investigadora para aplicarlos en la práctica al diseño y la construcción de obras lexicográficas que nos ayuden a conocer y a registrar la realidad léxica de la lengua española en nuestro entorno. Nace, gracias al aliento de la Fundación Guzmán Ariza, para construir obras lexicográficas y, además, para colaborar estrechamente en las tareas lexicográficas en las que trabaja la Academia Dominicana de la Lengua en coordinación con la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

El equipo de trabajo está formado por la doctora María José Rincón, académica de número de la Academia Dominicana de la Lengua, quien dirige el Instituto, así como por Rita Evelin Díaz Blanco, Ruth J. Ruiz Pérez y Roberto Guzmán Silverio, miembros correspondientes de la ADL.

Se detallan a continuación las tareas realizadas en relación con los objetivos prioritarios establecidos para el IGALEX.

  1. Fundéu GA

Se ha establecido un sistema de trabajo en red que consigue mayor coordinación del equipo para la redacción, propuesta y revisión de recomendaciones Fundéu GA.

  1. Segunda edición del Diccionario del español dominicano

La base de datos lexicográfica correspondiente a esta segunda edición está en proceso de construcción y prueba. El avance simultáneo del trabajo de análisis lexicográfico, que en estos momentos abarca las palabras correspondientes a los capítulos de la A y de la B, nos permitirá tener mucho material disponible para su inclusión en la base de datos lexicográfica una vez que esta esté lista.  Este análisis lexicográfico comprende no solo la revisión de las propuestas de inclusión, modificación o supresión, sino la documentación textual de las acepciones de lemas y sublemas que no cuentan con ejemplo en la primera edición del DED.

  1. Diccionario jurídico dominicano

Es ya una realidad la puesta en marcha del proyecto del Diccionario jurídico dominicano, fruto del acuerdo entre la Escuela Nacional de la Judicatura, la Academia Dominicana de la Lengua y la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua, dentro del marco del acuerdo de colaboración interinstitucional suscrito por el Consejo del Poder Judicial, la Academia Dominicana de la Lengua y la Fundación Guzmán Ariza. Este nuevo diccionario especializado significará una aportación bibliográfica esencial para la comunidad jurídica dominicana.

  1. Tareas asignadas por la Academia Dominicana de la Lengua

El Instituto  Guzmán Ariza de Lexicografía está a disposición de la Academia Dominicana de la Lengua, para colaborar estrechamente en las tareas lexicográficas en las que la Academia trabaja en coordinación con la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Entre estas tareas se encuentran la nueva edición del Diccionario de la lengua española, las revisiones periódicas de este diccionario y la participación en el CORDIAM, Corpus diacrónico del español de América.

Estas tareas y la disposición y empeño de los miembros del equipo del IGALEX se mantendrán a lo largo de 2021.

 

Reciba un cordial y afectuoso saludo,

 

Santo Domingo, 14.01.2021

 

María José Rincón

Directora del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía

Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua

PARTICIPACIÓN EN «DIÁLOGO ACADÉMICO»

El pasado 2 de diciembre de 2020 se celebró el encuentro virtual Diálogo académico con el tema «El diccionario en el aula». En esta actividad, organizada y moderada por la lingüista, profesora y narradora Ibeth Guzmán y que contó con la participación del escritor Pedro Antonio Valdez, intervinieron como ponentes Rita Díaz, miembro correspondiente, y María José Rincón, miembro de número de la ADL, en su calidad de académicas y miembros del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía.

La Sra. Díaz presentó una panorámica histórica de la lexicografía dominicana en la que se repasaron los diccionarios más destacados dedicados a la variedad dominicana del español. La Sra. Rincón habló sobre el proceso de construcción y publicación del Diccionario del español dominicano.

El encuentro se realizó a través de la plataforma Zoom y fue retransmitido en directo a través de You Tube. El público, compuesto principalmente por profesores universitarios y escritores, participó con sus comentarios y preguntas, que dieron lugar a un interesante coloquio.

XVI COLOQUIO INTERNACIONAL LITERATURA PANHISPÁNICA

(Actividad virtual coordinada por Bogdan Piotrowski, director de la Red de Investigación Literatura Panhispánica y sus Valores. Universidad de La Sabana, Colombia. 25 y 26 de noviembre de 2020).

   “La lengua nos une, la literatura nos identifica” fue la expresión emblemática del XVI Coloquio Internacional Literatura Panhispánica y Sus Valores. Con su tema central sobre “La identidad”, la actividad virtual de la Universidad de La Sabana de Colombia, fue celebrada los días 25 y 26 de noviembre del presente 2020. Microsoft Teams para aulas remotas fue la plataforma utilizada por los organizadores del evento.

 

PONENCIA INAUGURAL: “LA IDENTIDAD Y LAS IDENTIDADES DEL PANHISPANISMO”, POR BOGDAN PIOTROWSKI   

El doctor Bogdan Piotrowski, profesor de la Universidad de La Sabana y miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, inició sus palabras ofreciendo la bienvenida a los participantes de manera emotiva y agradecida: “Bienvenidos todos. Me corresponde, nuevamente, organizar el Coloquio de este año. Por las circunstancias de la pandemia teníamos muchas dudas, aplazábamos la decisión porque nos hubiera gustado recibirlos en persona. No se pudo. Sin embargo, me alegra muchísimo la presencia, aunque sea a distancia de todos ustedes, porque eso demuestra que el esfuerzo que estamos organizando por medio de la Universidad de la Sabana, vale la pena. Hubo respuesta magnífica de cada uno de ustedes con los temas, todos, muy llamativos, seguramente nos enriqueceremos mutuamente. Es también importante subrayar, precisamente, esa generosa actitud de ustedes porque ese es, realmente, el gran motivo del panhispanismo: buscar la solidaridad, buscar la hermandad, la compresión y la colaboración multilateral”.       

“Comencemos con las consideraciones generales acerca de la identidad: ¿quién soy?,  ¿quiénes somos? El tema de la identidad, en estos tiempos de la globalización, se vuelve un verdadero dilema. El giro digital lo ahonda aún más. El posmodernismo ya provoca las reacciones con las propuestas”. Señaló que “ante los cambios tan acelerados que presenciamos y vivimos en los últimos años, y no solamente los últimos diez años, hacen aún más angustioso nuestro cuestionamiento, nuestra identidad”. “Las preguntas ¿quién soy?, ¿quiénes somos?, ¿cómo me puedo definir?, ¿con qué valores me identifico?, no tienen respuestas fáciles. Tanto más que en la actualidad parece que no está muy en boga cuestionarnos sobre la finalidad de la vida, sino tratar de pasarla bien, basta disfrutar del día a día”. “Sin embargo –agrego–, desde hace mil años la literatura presta el concurso en ayudar a la humanidad en la reflexión sobre nuestra existencia y aspiramos, también, a encontrar un apoyo en las literaturas panhispánicas”.

Expresó que “la crítica no puede limitarse a los aspectos meramente formales o a su función descriptiva a constar unos hechos literarios”. Dijo que “si bien es válida una posición estremecedora de estética, no menos es, hasta más importante, el análisis del contenido”: “La verdadera misión de la crítica consiste en formar juicios de valor, llevar al lector a la apreciación sobre los personajes literarios y sus actos”. “A los críticos les corresponde promover el diálogo cultural –apuntó–, que responda a las circunstancias históricas y a las expectativas de su comunidad o de su nación”. Dijo que “la asimilación de las reacciones de dos o más culturas, y sus horizontes, ofrecen unos nuevos signos sincréticos, con forma y contenidos nuevos”:  “La riqueza panhispánica del sincretismo invita a adelantar los estudios literarios desde múltiples perspectivas, pero también definen el modo de pensar y de actuar en el mundo panhispánico de hoy en diferentes metodologías compartidas”.

El profesor Piotrowski explicó que “la identidad juega un papel relevante, y no se trata únicamente de constatar cómo es, sino contribuir a su consolidación y su contextualización”: “En la literatura se reflejan claramente los modelos de los personajes que influyen en la consolidación de la identidad de sus lectores, pero, especialmente de los connacionales”. Dijo que “estos efectos pueden resultar afirmativos o causar la oposición, pero siempre motivan para la discusión sobre su valía y contribuyen al afianzamiento del sentido de pertenencia común”. Subrayó que “todo personaje literario –héroe o antihéroe o agonista– representa un «yo axiológico» como persona, forma un relato propio del grupo, queda en la memoria colectiva y transmite sus rasgos en la construcción de la identidad individual y la identidad colectiva, también la identidad nacional”: “Podríamos recordar muchísimos personajes como Don Segundo Sombra, María, Doña Bárbara”. “La identidad es un constructivo cultural –manifestó–, una unidad simbólica que nos ayuda a entender en qué circunstancia vivimos en relación con quienes nos rodean, esto implica que hay uno procesos dinámicos de permanentes ajustes en las relaciones que desarrollamos”. Señaló que “en este sentido es inevitable hablar de negociar los cambios: por un lado, con los elementos heredados de la tradición, y considerarlos como verdaderamente valiosos; y por el otro, las nuevas propuestas que surgen instantáneamente”. Subrayó que “la multiculturalidad representativa en el panhispanismo es un caso muy particular, representa una gran dificultad y al mismo tiempo un llamativo reto en la construcción, también representa una gran ventaja, por los largos procesos de convivencia natural, desde principio de siglo”.

“En el lenguaje literario –explicó Bogdan Piotrowski– podríamos decir que el panhispanismo es una opción. Por la multiplicación de las paradojas se podría suponer, por su mismo nombre, que es una tendencia sesgada de imponer lo de España, cuando, en efecto, se trata de una concepción abierta y abarcante”: “El panhispanismo tiene como objetivo unir a todos los pueblos de habla hispana, también de los que usan el español como segunda lengua”. “En el mundo moderno cada uno de nosotros es un recién llegado y su causa se debe a los acelerados cambios que nos sorprenden a cada rato, que presenciamos y no alcanzamos a comprenderlos y que, permanentemente, nos vuelven a chochar o a asombrar”, expresó. “El contexto tan dinámico hace que cada uno de nosotros pueda tener la sensación de pertenecer a otros mundos”.

  “La esencia de la humanidad de cada persona es su identidad –resaltó–, por esta razón no basta pensar en el panhispanismo como una tendencia social, es preciso reflexionar sobre cómo es el hombre panhispánico y el sentido simbólico. La profundidad de la conciencia humana se refleja en la identidad, por ende, conviene esclarecer los valores y los ideales en el panhispanismo”. “Es necesario hablar de ideologización de la cultura que presenciamos hoy”, dijo. “Entre otros ejemplos: 1. El neolenguaje o neohabla globalista juega de múltiples modos para conseguir sus objetivos y maneja con frecuencia niveles subliminales las noticias de interpretación de la realidad. 2. En el caso de panhispanismo se percibe que tampoco está muy bien visto. Aunque el término fue acuñado hace decenios, se sigue promoviendo activamente por las Academias de la Lengua Española, circula poco en los medios de comunicación y es poco conocido en los medios universitarios”, consignó Piotrowski.  Para ilustrar “cuántas dificultades tenemos en la investigación hasta niveles nacionales”, el profesor Piotrowski refirió que “Octavio Paz nos dejó estas consideraciones sobre la sociedad mexicana de hoy”:

“Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura. Don Nadie llena al mundo con su vacía y vocinglera presencia. Está en todas partes y en los sitios tiene amigos. Es banquero, embajador, hombre de empresa. Se pasea por todos los salones, lo condecoran en Jamaica, en Estocolmo y en Londres.  Don Nadie crea con su vozarrón. Ninguno no se atreve a no ser: oscila, intenta una vez y otra vez ser Alguien. Al fin, entre vanos gestos, se pierde en el limbo de donde surgió. Sería un error pensar que los demás le impiden existir. Simplemente disimulan su existencia, obran como si no existiera. Lo nulifican, lo anulan, lo ningunean. Es inútil que Ninguno hable, publique libros, pinte cuadros, se ponga de cabeza. Ninguno es la ausencia de nuestras miradas, la pausa de nuestra conversación, la reticencia de nuestro silencio”.

“Yo creo que, precisamente, esta cita –«fragmentada, por cierto»– refleja la complejidad del panhispanismo y, de cierto modo, de todas las dificultades que encontramos en la construcción de la identidad nacional, en la creación de los criterios del panhispanismo literario, que son múltiples”, expresó. “Acá podríamos, precisamente, recordar cómo construir el canon literario, tan necesario, para conocernos mejor, desde diferentes ópticas porque no podemos negar que el panhispanismo tiene que incluir las creaciones precolombinas, también, hasta las lenguas nativas de hoy. Esa es la verdadera inclusión del panhispanismo”: “Si el español es el vehículo y el elemento aglutinador en el panhispanismo, también participan las lenguas”.  

  “¿Cómo podemos aprovechar los trabajos realizados?”, pregunta el Piotroswiki. Y responde que, “a través de las colecciones en cada uno de los países, a través de las investigaciones y publicaciones de las casas de estudios, tan importantes, como el Instituto Caro y Cuervo, El Colegio de México, La Maison de l’Amérique Latin, en París, Iberoamericano en Berlín”. “La identidad y su ordenamiento evita el caos social y la peligrosa uniformidad que puede conducir al totalitarismo. Tenemos que preguntarnos ¿cómo será la literatura panhispánica del futuro y cuáles serán sus alcances y su expansión? Tenemos que tener en cuenta el giro digital que vivimos, esa realidad, por un lado, de apropiarnos del ciberespacio, pero también de divulgar el pensamiento panhispánico”.

 

IDENTIDAD Y ESPIRITUALIDAD EN LA LITERATURA”, POR BRUNO ROSARIO CANDELIER, DIRECTOR DE LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA, DESDE REPÚBLICA DOMINICANA 

El doctor Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, inició agradeciendo al doctor Bogdan Piotrowski la amable invitación para participar en este congreso”: “Me satisface hacerlo por el tema que elegí, adaptado a la temática general de la convocatoria «La literatura y la identidad» y específicamente me refiero a la identidad y a la espiritualidad hispanoamericana, que la voy a abordar desde la creación poética”.

Y explicó que “la creación teopoética, la inspirada en la búsqueda de lo divino, forma parte de una tradición muy hispánica, muy panhispánica. De tal manera, que el primer vagido de la lengua, como le llamó Dámaso Alonso, surgió en el Monasterio de San Millán de la Cogolla y el hecho de que la primera expresión lingüística del castellano primitivo naciera en un convento, de alguna manera influyó para endosarle a nuestra lengua ese sentimiento, esa vocación espiritual que se ha mantenido a lo largo de la historia”. Explicó que “la literatura española, y todas las literaturas hispánicas, tienen esa dimensión espiritual, esa vocación mística que forma parte de nuestra sensibilidad”. Señaló que “ese rasgo primordial de la lengua española se manifiesta en esa tendencia mística como también la lengua española conforma el vínculo panhispánico de los hispanohablantes en todo el mundo, no solo en América, sino en todo el orbe panhispánico donde se habla la lengua española”.

Rosario Candelier explicó que “si observamos con cuidado el desarrollo y el proceso de cada uno de nuestros países en Hispanoamérica, hay una tradición mística en la creación, sobre todo, en la creación poética, de tal manera que cada país podría mostrar decenas de creadores que se han inspirado en la literatura mística, que se han inspirado en el sentimiento místico que, en esencia, es la búsqueda de lo divino”: “La mística no es más que la búsqueda de lo divino, el cultivo de lo divino a la luz de la espiritualidad sagrada y eso forma parte de una tendencia que va a la raíz misma de la lengua, porque cuando Heráclito de Éfeso concibió la idea del Logos, lo intuyó como una dotación sagrada de la conciencia. Entonces, esa tendencia espiritual forma parte de nuestra idiosincrasia”.

“En ese sentido –señaló– vamos a restringirnos al presente siglo en el ámbito poético: he elegido un poeta por unos siete países para dar una idea global de lo que entraña esa vocación espiritual que la lírica encarna y proyecta a través del arte y la creación estética”-.

Inició con “un escritor emblemático de América que es Jorge Luis Borges”. Dijo que “Jorge Luis Borges no era totalmente un místico («aun cuando él confiesa que tuvo experiencias místicas»), hay tres o cuatro de sus poemas que revelan el testimonio de su sensibilidad espiritual. Él tenía una profunda sensibilidad intelectual estética y espiritual como pensador, como poeta, como ensayista dio testimonio de la inmensa sabiduría que lo distinguió en vida”. Rosario Candelier compartió el poema “Mateo 25:30”, de Borges, donde “refleja esa vocación espiritual suya”:

 

Desde el invisible horizonte 

y desde el centro de mi ser, una voz infinita 

dijo estas cosas (estas cosas, no estas palabras, 

que son mi pobre traducción temporal de una sola palabra): 

—estrellas, pan, bibliotecas orientales y occidentales, 

naipes, tableros de ajedrez, galerías, claraboyas y sótanos, 

un cuerpo humano para andar por la tierra, 

uñas que crecen en la noche, en la muerte, 

sombra que olvida, atareados espejos que multiplican, 

declives de la música, la más dócil de las formas del tiempo, 

fronteras de Brasil y del Uruguay, caballos y mañanas, 

una pesa de bronce y un ejemplar de la Saga de Grettir, 

álgebra y fuego, la carga de Junín en tu sangre, 

días más populosos que Balzac, el olor de la madreselva, 

amor y víspera de amor y recuerdos intolerables, 

el sueño como un tesoro enterrado, el dadivoso azar 

y la memoria, que el hombre no mira sin vértigo, 

todo eso te fue dado, y también 

el antiguo alimento de los héroes: 

la falsía, la derrota, la humillación… 

 

Al hablar de la poeta Dulce María Loynaz, que fue Premio Cervantes, igual que Borges, explicó Rosario Candelier. “Dulce María tuvo una alta sensibilidad con una alta empatía por la naturaleza y desde su visión de las cosas, desde su conexión con la realidad sensorial plasmó su devoción por lo divino”:

 

Bien sé que todo tiene su objeto y su motivo: 

que he venido por algo y que por algo vivo. 

que hasta el más vil gusano su destino ya tiene, 

que tu impulso palpita en todo lo que viene 

y que si lo mandaste fue también con la idea 

de llenar un vacío por pequeño que sea… 

Que hay un sentido oculto en la entraña de todo: 

en la pluma, en la garra, en la fuente, en el lodo 

Que tu obra es perfecta: ¡Oh Todopoderoso, 

Dios Justiciero, Dios Santo, Dios Amoroso!… 

 

México tiene, según nuestro ponente, una larga y profunda y hermosa creación literaria, y en la poesía elogió a la poeta Concha Urquiza, que vivió intensamente la pasión divina de la gracia espiritual, la canalizó en su poesía con un fervor entrañable a la luz de su sensibilidad espiritual. Y en “Romance de la lluvia” escribió:

 

Corazón, bajo la lluvia 

herido de amor te llevo; 

te cerca el campo mojado, 

la lluvia te dice versos, 

el agua gime al caer 

en tus abismos de fuego. 

La roja tierra del monte 

entreabre el húmedo seno; 

en el regazo del valle 

ríen los pétalos tersos, 

y hacen blancos en el río 

las flechas de los luceros. 

Bajo la lluvia liviana 

herido de amor te llevo; 

muchas aguas han llovido 

sobre tu herida de fuego; 

muchas noches te han cegado, 

muchas albas te han envuelto, 

¡tengámonos a gustar 

el dulce llanto del cielo! 

 

Con evidente entusiasmo Rosario Candelier desplegó las poesías místicas de su disertación: “Vamos, entonces, a Colombia, que tiene una hermosa tradición literaria y una fecunda obra en todos sus géneros y, por supuesto, creadores de poesía mística, como la que escribió David Mejía Velilla, cuyo poemario Canto continuo da testimonio de esa luminosa vocación espiritual”:

 

Debe de haber un ángel rondando, 

está más en silencio la soledad y el vacío. 

Debe de haber un ángel junto al árbol 

fluye la Eternidad por estas horas humildes 

fluye Cosa eterna por tan pocas palabras. 

Fe, mi Señor, para creer que he alcanzado 

fe para mi pobre tiempo 

fe para no renunciar de nuevo. 

Un río de Eternidad arrastra 

mis pobres palabras. 

 

En Honduras está el poeta Segisfredo Infante, un pensador, un poeta que ha dado testimonio de su visión lírica, de su capacidad de reflexión, porque él es, fundamentalmente, un pensador y, como otros pensadores del mundo occidental, dio el salto a la poesía. Desde la creación poética, canaliza las apelaciones profundas que experimentó en su sensibilidad”:

 

Torre en ceniza que no escribe 

lirio de mi arena pura 

pirámide poética invertida 

flor de asalto, betún, azufre y de basalto 

que el alfabeto sin hacerse, solo intuye 

entre el signo interrogante 

del Patriarca sublime, indefinible 

íngrimo, insólito y errante 

que supo adivinar a Yahveh 

y su geometría. 

Fue en Eridú, quizás, 

o en Ur de los sumerios, arcadios y caldeos 

como el Patriarca de los sueños leves 

que hacia Beerseba por el sur lejano 

buscaba el Verbo entre la arena asfáltica. 

Yo vengo hacia mí mismo, mansamente, 

en pos de algún fragmento, una Verdad. 

 

“Esa Verdad profunda que buscan los místicos, que buscan los pensadores, que atisban quienes sienten una honda vocación espiritual para plasmarla estéticamente”.  “Elegí de mi país, República Dominicana, al poeta Freddy Bretón, obispo de nuestra Iglesia Católica, que ha hecho de la lírica un medio de expresión, del testimonio espiritual que él da como consagrado barón de nuestra Iglesia, y que asume la palabra, tanto como ensayista, como novelista, pero, sobre todo, como poeta. Se trata de un místico que hace de la palabra el testimonio, la dotación que nos distingue a los seres humanos, que podemos hacer uso de la intuición y de la sensibilidad y la conciencia para canalizar lo que pensamos y lo que intuimos a través de imágenes y símbolos. “Hacia la fiesta”:

 

Padre de la armonía: 

yo sé bien que tu voz  divaga por el mundo. 

Te canta suavemente la brisa en los pinares, 

o en los vientos que rozan  las rocas de la altura. 

Padre del universo,  del que soy parte mínima: 

preste yo mi voz a tus cantares, 

como lo hace la fuente  o el arroyo en las piedras; 

que no solo a las aves les fue encomendado 

cantar tus maravillas. 

Sea todo mi ser  el instrumento 

en que hagas resonar  tus melodías. 

Viva yo de tu amor,  tu armonía perfecta, 

mientras voy, peregrino 

hacia tu fiesta.

 

“La séptima poeta que elegí como muestra del talento creador a la luz de la mística, es la poeta de Puerto Rico, la escritora Luce López Baralt, que hace poco publicó un libro titulado Luz sobre luz, en el que da el testimonio de su sensibilidad espiritual y, naturalmente, de su experiencia mística”:

 

La fragancia del sol, 

el águila sideral, 

la rosa infinita, 

el claro lirio de la aurora, 

la danza de los astros, 

el séptimo castillo de la luz: 

la belleza Te evoca 

pero no te contiene. 

Doy fe 

porque Te he visto. 

 

“Quiero resumir mi intervención comentando que, los creadores que han hecho uso de la palabra espiritual, de la palabra poética, que lo han testimoniado justamente porque tienen una alta valoración de la palabra, en primer lugar. En segundo lugar, porque sienten una verdad mística, como expresión de la Divinidad. Y, en tercer lugar, proclaman una exaltación de la naturaleza como expresión divina. ¿Para qué? Para expresar una devoción por el Padre de la Creación”, hacia el cual se inclinan todos los místicos”.

Rosario Candelier puntualizó que “los poetas, narradores y dramaturgos, como están dotados por el don de la palabra y como sienten la vocación creadora, la plasman con esa intensa compenetración intelectual, estética, moral y espiritual, y hacen arte y literatura canalizando esta herencia sagrada que hemos recibido los hispanohablantes, este sentimiento panhispánico, que tanto nos identifica en atención a esa sagrada herencia que recibimos a través de la palabra, que recibimos de España, a través de la lengua, la literatura y la creación estética y, sobre todo, a través de la alta valoración que sentimos por lo que nos hermana a todos como usuarios de este hermoso don divino que nos enaltece.

 

“LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA COMO ÉPOCA CLAVE EN LA REFORMULACIÓN DE LA IDENTIDAD ESPAÑOLA ACTUAL”, JAN MICŎCH, DESDE ESPAÑA  

(A) “Voy a empezar diciendo que cuando Francis Fukuyama en 1992 publicó su hoy clásico ensayo El fin de la historia y el último hombre, suscitó una gran polémica en torno a sus postulados”, expresó. “Muchos de los que refutaron la argumentación del politólogo estadounidense actuaron como si se hubieran olvidado de leer toda la obra, entera, o leerla de una manera detenida porque, si bien la fecha de la publicación en el ensayo propiciaba la lectura como un canto de victoria, ya en él Fukuyama advertía de los peligros que pudieran poner en entredicho la convivencia democrática que tanto celebraba en aquel texto”.

Señaló que “una de las amenazas que problematizaba Fukuyama consistía en una agresiva lucha por la igualdad que, según él, supondrá el mayor peligro para la democracia. Como dice «una civilización a la que gusta una arritmia irrefrenable y zootómica, que intenta eliminar cualquier manifestación de la desigualdad, pronto se topará con los límites de la naturaleza»”. Señaló el doctor Micŏch que “con esta afirmación enlaza su siguiente investigación recogido en el ensayo, titulado Identidad. En él Fukuyama continúa con la argumentación hegeliana afirmando que la lucha por la dignidad es la fuerza motriz de la historia, y reflexiona sobre el comienzo de las actuales políticas del populismo en la civilización occidental”. El profesor explicó que “para tal estudio opera con los conceptos de «identidad» y del «resentimiento»”. Subrayó que “si bien para Fukuyama el populismo se relaciona más con los fenómenos como «El populismo de Donald Trump» o el del «Referendum del Brexit», no es necesario, en mi opinión, limitarse al ala derecha del espectro político. Al contrario, hay que ampliar y estudiar con la misma argumentación la parte tradicionalmente relacionada con la izquierda porque, al fin y al cabo, es ahí donde asistimos al auge de las nuevas ideologías que han logrado mirar el consenso democrático, mucho más que el propio presidente americano”.

“Dice Fukuyama que «el crecimiento de las opiniones políticas basadas en la identidad es uno de los mayores peligros para la democracia liberal actual»”: “El término «identidad» y las «políticas de identidad» son relativamente recientes, fue Erik Erikson quien popularizó el término de la «sicología» en los años 50 y la colocación «políticas de identidad» debe su notorialidad a las Culture Studies de los años 80 y 90 que empezaron, digamos, a ser populares, y el concepto empezó en los años 80 y 90, primero en Estados Unidos y luego en Europa”.  Expuso que “la identidad, como bien dice Fukuyama, parte de la diferencia de valores que, por un lado, una persona se otorga a sí misma y, por otro, le son otorgados por su entorno”. “Dicho de otra manera: estamos ante un conflicto originariamente sicológico que opone la autoestima del hombre a la posición social, cultural o política que le concede la sociedad”. Dijo que “la frustración que puede surgir de esta oposición es luego el motivo de actividades de diferente índole, entre ellas, también, de actividades de carácter político”. Y agregó: “Parece comprensible, porque la convivencia democrática siempre ha supuesto una lucha política de distintas opiniones, estilos de vidas o distintas identidades. Pero en la actualidad el resentimiento que surge de la falta de estima personal frente al resto de la sociedad supera, por ejemplo, las pugnas económicas que vivimos en los siglos pasados”. Apunto que “la economía, que jugó un rol decisivo en las pasadas centurias de nuestra historia, ha dado paso a los sentimientos”.

“Si queremos remontarnos al origen de los cambios mencionados –expresó–, debemos remontarnos, como mínimo, a los años 60, cuando, en las Humanidades en Occidente se asciende al concepto de «posmodernismo», este, entre otras cosas puso mucho énfasis en la «subjetividad» y el honor del «yo»; sus promotores rechazaban, además, cualquier «metafísica», lo que llevó a la desaparición del concepto de «la verdad», que se empezó a ver cómo una simple versión particular de los hechos”.

El profesor señaló que “a partir de ahí, prácticamente, toda la realidad, incluso la que concierne a la naturaleza, se ve como una construcción arbitraria y subjetiva que es posible y, muchas veces necesario, deconstruir”. La desaparición de «la verdad» ha debido de suponer, en teoría, un pluralismo de opiniones, estilos de vida o identidades que se empezaban a percibir como iguales, pero, en realidad, ha generado en un vacío que había que rellenar”. Expuso que “la natural propensión del hombre de superar a los demás y el conflicto entre la autoestima y los valores otorgados por la sociedad han creado una lucha entre opiniones identitarias, ayudados por la oicofobia, explayada en el mundo occidental, corrección política y un resentismo absoluto. Los promotores del posmodernismo iniciaron una guerra cultural en la cual el papel clave lo juega, precisamente, la identidad, pero ya no una identidad individual, sino una identidad colectiva, que ha llegado a ser propiedad de grupos comprendidos como colectivos, con una cultura propia, muchas veces antimarginal”. Explicó que “estos grupos sociales, movidos por el resentimiento, luchan por su posición social, política y cultural; de acuerdo con su propia autoestima han empezado a ver su versión subjetiva originaria como la única verdad posible”.

Jan Micŏch explicó que “como la corrección política impedía tener un debate abierto –«o impide tener un debate abierto porque, no lo olvidemos, son los sentimientos los que importan»– la política izquierdista ha logrado legitimar solo algunas de las identidades mientras que otras las han ignorado por completo”.  Manifestó que “otro factor clave en el debate actual es el victimismo”. Dijo que “según Castillos Cebalos se trata de «una tendencia de una persona, o de un colectivo, a hacerse pasar por una víctima, de forma más o menos consciente. Se queja de una supuesta agresión o menosprecio y responsabiliza de ello a un determinado entorno social, del que espera compasión y reparación»”. Igualmente señaló que “también el victimismo tiene su origen en la lucha imaginaria, o real, entre el «yo individual» y su entorno respecto al valor que se le otorga a este «yo»”.

“El sentimiento de infravaloración se traduce en una posición de la víctima de la sociedad o víctima del sistema”: “Si bien una víctima presupone, en su origen, algún perjuicio, desde el punto de vista moral se trata de una posición privilegiada e incuestionable como se muestra en la cita de Daniel Giglioli (Giglioli, 2017: 6): «La víctima es héroe, es prácticamente, como dice el investigador italiano, el sueño de cualquier tipo de poder porque es una posición irresponsable»”, expuso el profesor.

Jan Micŏch explicó que “España, en la actualidad, es uno de los países occidentales más liberales y libres de Europa. Las guerras culturales entre grupos sociales y políticos están presentes también allí, por lo cual, España no supone ninguna excepción respecto a sus vecinos o a Estados Unidos”. “Sin embargo –dijo–, para poder hablar de la identidad española hay que tener en cuenta una larga tradición de la ensayística, y también de la política española, que discutía los conceptos de la «identidad nacional», por un lado, y un debate acerca del propio término de la «nación», por otro”.  Apuntó que “si nos adherimos a una definición clásica de «nación» –«que según la RAE es ‘un conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tiene una tradición común’»–, estamos ante dos puntos problemáticos, en caso español: el idioma y la tradición”: “No voy a hablar ahora del idioma, aunque también es muy interesante y muy importante en la identidad española («Recordemos solo que esta semana, o la semana pasada, se aprobó en el congreso la ‘ley Celaá’, la ley de la educación, que cambia bastante la posición del castellano»), pero lo que me interesa es la tradición”. “Según Scruton, Roger Scruton, la «tradición» es un término emocionalmente expuesto, y positivamente aceptado, utilizado dentro de ciertas formas de conservadurismo para continuar su respeto hacia al pasado. Los conservadores son consiguientes de que el presente es una continuación, no un comienzo de la identidad política y social, y destacan el carácter colectivo del término”: “Y como la televisión implica el pasado no es de extrañar que es, precisamente, la historia la que ha terminado en el punto de mira de grupos sociales y políticos que pretenden redefinir España en virtud de sus políticas de identidad”, agregó.

Los problemas teóricos hasta ahora expuestos han empezado a cobrar importancia en España a partir de los años 90 y este hecho se debe a varios factores: 1. Primero, es en esta década cuando se produce un viraje muy específico en la realidad política española, y el enfoque victimista de la izquierda ocupó una posición dominante en los postulados de la corrección política, como dice Stanley G. Payne (Payne, 2017:284). 2. Segundo, ocurre un importante cambio generacional en el cual entra, en la política, la generación nacida después de la dictadura de Franco y educada en plena democracia. Los miembros de esta generación ya no tienen experiencia propia ni con la guerra ni con ninguna de las fases del franquismo, lo que se traducirá en el quehacer cotidiano de la política”: “Los dos factores supone una nueva mirada hacia el pasado español”, subrayó.

Destacó, además, que “siguiendo los modelos de otros países, también en España empieza a estudiarse la historia en virtud del concepto de la «memoria histórica»” […]. Dijo que “en 2000 se funda la Fundación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que junto con otros colectivos de individuos ejerce una presión social y reivindicando el reconocimiento oficial de los perdedores de la guerra”: “Ismael Saz habla del año 2000 como del Momento Memoria porque es precisamente por estas fechas cuando se inicia una fuerte reinterpretación del pasado y se complace la demanda social de ciertos sectores izquierdistas que han impuesto su visión particular sobre el pasado español, que luego se traducirá en la ley de la Memoria Histórica aprobada en 2007” […]. Añadió que “en virtud de la ley de la Memoria Histórica, la Guerra Civil española es la única guerra, al menos europea, donde los vencidos se han convertido en vencedores”.

Micŏch. expresó que “debido a que el debate sobre la Guerra Civil parece estar cerrado, cuyo franquismo parece estar cerrado, los activistas y políticos izquierdistas se han entrado en otra época de la historia española: la Transición”. “Este período cuyos inicio y fin son difíciles de delimitar supuso en la historia de España un fenómeno singular: ni las transiciones portuguesa y griega, acaecidas por las mismas fechas, ni las transformaciones relacionadas al final del Comunismo en la Europa Central y Oriental ocurrieron tan fácilmente como la española”: “El éxito incuestionable del paso de la dictadura a la democracia, capitaneado por el Rey Juan Carlos I, supuso al lado de las reformas hechas en el interior del país un cambio de percepción de España en el extranjero”. Consignó que “la Transición se veía como un modelo a seguir, y se recomendaba tanto a los regímenes autoritarios latinoamericanos como, luego, a nosotros los países poscomunistas”.  Subrayó que “la rápida entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea fue una experiencia nueva que hasta hoy juega un papel clave en la política”.

Vista desde hoy, la transición española está rodeada de mitos y leyendas” – expreso–, uno de ellos es el afamado Pacto del Olvido”. Agregó que “como han escrito muchos, en la Transición no se olvidó nada, más bien, todo lo contrario: debido a los recuerdos relativamente recientes de la Guerra, los protagonistas de los cambios políticos andaban con cautela a la hora de utilizar el pasado como un arma política. La Guerra Civil y la Dictadura estaban presentes y en ningún momento, ni antes ni después, se les prestó tanta atención, y nunca antes habían sido tan asequibles: se publicaron decenas de ensayos históricos, testimonios, comunicaciones, se organizaron congresos, ciclos de conferencias, cátedras en las universidades, etcétera”.

“En general, podemos encontrar tres principales ejes temáticos acerca de los cuales versan los novelistas: Deficiencia política, violencia y problemas sociales. Los que más directamente intentaron descalificar, correr, significar la Transición, fueron los autores que se centraron en la vida política tanto actual como la de la Transición”.

Estudiantes del profesor Piotrowski, de su cátedra «Literatura de la violencia», presentaron un «video sobre poetas, novelistas y ensayistas de Colombia» –como explicara la profesora Mónica Montes– titulado: «Darío Jaramillo, una reforma al corazón».

El doctor Carlos Vásquez Zawadsky, profesor de la Universidad del Valle, disertó con su ponencia «Relatos de etnia y constitución de 1991, Sangre, de Arturo Alape»”.

  “La profesora Cecilia Caicedo, de la Universidad de Pereira, expuso el tema «La pannovela hispanoamericana, en la propuesta de Gabriel García Márquez», «una lectura del mundo novelístico de América Latina a partir del concepto Pannovela»”.

(Reportó Miguelina Medina).

 

CARTAS Y CORREOS ELECTRÓNICOS DE ESCRITORES Y ACADÉMICOS

 

DE BRC AL P. JORGE JUAN FERNÁNDEZ SANGRADOR,  25 DE NOV. DE 2020

 

Admirado reverendo padre Jorge Juan:

En adjunto va un breve estudio sobre algunos de sus artículos publicados en La Nueva España, que le remito con mi cordial salutación.

Bendiciones del Altísimo.

¡Salud y vida!

Bruno

 

DEL P. JORGE JUAN FERNÁNDEZ SANGRADOR, OVIEDO, ESPAÑA, 26/11/2020

<jjfernandezsa@upsa.es>

 

Apreciado Bruno:

No sabe cuánto representa para mí el que la primera autoridad en lengua española de la República Dominicana haya dedicado tiempo a mis modestas colaboraciones periodísticas y lo orgulloso que me siento de que Usted me haya regalado esas páginas que me envía. Hoy le recordaré en la Santa Misa y rezaré por sus intenciones y las de las personas que le son queridas.

Con todo afecto

Jorge Juan Fernández Sangrador

 

DE BRC AL PADRE PEDRO ALEJANDRO BATISTA, MOCA, 28 DE NOV. DE 2020

 

Querido padre Batista:

En adjunto va el archivo con mi estudio sobre su obra genealógica de nuestro cardenal López Rodríguez, que usted tiene en su poder y al que le añado un estudio a su libro de genealogía de los presbíteros Espinosa y Moscoso, que le remito con mi reconocimiento y mi cordial salutación.

 

Bruno Rosario Candelier

 

DEL PADRE PEDRO ALEJANDRO BATISTA A BRC, SANTIAGO, 29 DE NOV. DE 2020 <pedrochanky@hotmail.com>

 

Dr. Bruno Rosario Candelier

Estimado y apreciado Dr. Rosario Candelier:

Realmente usted me ha elevado tanto, que tendré que irme bajando poco a poco. Gracias por esa maravillosa valoración que ha hecho de esa primera investigación que realicé de esos dos grandes hombres de la Iglesia dominicana, surgidos después de los tres primeros siglos de colonización, y que sirvieron a mi pueblo de Sajoma.

Le escribí a Mons. Bretón y le envié su escrito y le decía de la fineza que tiene usted para observar los detalles del tiempo y olfatear el lenguaje en el tiempo. Realmente estoy agradecido de Dios por contar con una persona de su preparación académica, pues le confieso que hasta ahora me percaté del uso del lenguaje castizo del momento. Por supuesto, respeté lo sincrónico, que en historia es sumamente importante para no divagar en el tiempo.

Mi investigación sobre las familias fundantes de Moca va muy avanzada, pido a Dios me dé la salud y el deseo de continuar, lo cual será una gran contribución a la genealogía, antropología, sociología y cultura de ese querido pueblo que también le vio nacer a usted.

 

Le estoy enviando el acta del que pudo ser su abuelo paterno. José Dolores Rosario. También las cartas del P. Mínguez al arzobispo Meriño.

 

Quedo de usted grandemente agradecido.

 

  1. Pedro Alejandro Batista

 

DE CARLOS J. GUZMÁN A BRC, SANTO DOMINGO, 29 DE NOV. DE 2020

 

Señor Bruno Rosario Candelier

Director de la Academia Dominicana de la Lengua

Su despacho.-

 

Distinguido Señor Director:

 

Me complace saludarle en ocasión de dar cumplimiento a las elevadas instrucciones del Excmo. Señor Presidente de la República, quien desea hacerle saber que ha recibido con mucho agrado la copia impresa del Boletín Electrónico de la Academia Dominicana de la Lengua, que usted tan atentamente ha remitido.

 

El señor presidente desea hacerle saber, asimismo, que al contactar la calidad del trabajo que realiza, bajo su atinada dirección, nuestra Academia Dominicana de la lengua, les felicita y les anima a seguir aportando su valiosa contribución para beneficio de las generaciones presentes y venideras, tarea para la que se suscribe su colaborador diligente.

 

En lo particular, hago provecho de la oportunidad para reiterar al señor director y amigo las muestras de mi consideración distinguida.

Atentamente,

 

Carlos J. Guzmán

Asesor Diplomático

 

DE MIGUEL COLLADO A BRC, SANTO DOMINGO, 1 DE DIC. DE 2020

<janico_adorado@hotmail.com>

 

Gracias, apreciado maestro y amigo don Bruno. Ya lo he dicho: no ha pasado otro director de la Academia Dominicana de la Lengua con el nivel gerencial suyo. Lo felicito de todo corazón.

Con afecto y admiración, su amigo y discípulo

 

Miguel Collado

DE LEIDY ARACENA A BRC, SANTO DOMINGO, 7 DE DICIEMBRE DE 2020

<leidy.aracena@gmail.com>

 

Estimado Bruno Rosario Candelier:

¡Muy buenos días! Espero que se encuentre muy bien y le deseo feliz inicio de semana.

El sábado sostuve una reunión con el directivo que requiere los servicios para terminar de pulir algunos aspectos con los colaboradores que facilitarán el contenido relativo a la primera parte del proyecto. En el enlace que coloco a continuación podrán ver mi propuesta preliminar sobre la segunda parte del proyecto. Por favor, siéntase en la libertad de colocar cualquier comentario u observación al respecto. Como usted sabe y hemos comentado con anterioridad, debemos auxiliarnos de una bibliografía digerible.

Propuesta de contenido – programa de redacción estratégica.

La primera parte consta de 24 horas de capacitación, las cuales serán impartidas en bloques de 4 horas semanales (6 semanas). Tenemos pensado dar inicio en la primera semana de febrero de 2021, por lo que la segunda parte con ustedes iniciaría a mediados de marzo de ese año. La modalidad debe ser presencial y sería impartido en las instalaciones que facilite la institución con todas las medidas de prevención y comodidades tecnológicas que están disponibles. En la medida de lo posible, nos encantaría que esta parte del proyecto esté avalado y respaldado por la Academia Dominicana de la Lengua y la FUNDÉU Guzmán Ariza. Tenemos buenas expectativas.

Espero sus comentarios con ansias. Afectos siempre,

Leidy

 

DE BRC A LEIDY ARACENA, MOCA, 7 DE DICIEMBRE DE 2020

 

Querida Leidy:

Leí la propuesta del “Proyecto de formación sobre redacción estratégica”, que tuviste a bien remitirme, y estoy de acuerdo en todos los aspectos que contemplas en su concepción y formalización. Solo una sugerencia en atención al resultado de los planteamientos teóricos: hace falta que consignes prácticas de redacción para verificar el aprendizaje y la aplicación de la orientación teorética en términos operativos, es decir, en los aspectos de la normativa ortográfica y gramatical.

Como te comenté por la vía virtual, tienes el aval de la Academia Dominicana de la Lengua. Quedo, como sabes, a tu disposición en lo que te pueda servir.

Bendiciones del Altísimo. ¡Salud y vida!

 

Bruno Rosario Candelier

 

DE LEIDY ARACENA, SANTO DOMINGO, 7 DE DICIEMBRE DE 2020

Apreciado Dr. Bruno:

Como siempre, es para mí un placer conversar con usted. Gracias por sus observaciones. Son bien recibidas y, como le comenté, estoy absolutamente de acuerdo con usted. Quisiera trabajar esa parte con las señoras María José Rincón y Ruth Ruiz cuando coordinemos para pulir los detalles. Opino que lo ideal sería que ellas determinen qué actividades vendrían mejor para los oficiales que asistirán a las capacitaciones. Creo que la parte práctica es la más importante de todo el programa. Le compartiremos el proyecto final cuando todo esté listo y coordinado. Espero con ansias los comentarios de don Fabio, por igual. ¡Muchísimas gracias por el respaldo!

Con afecto creciente,

Leidy

 

DE MARÍA JOSÉ RINCÓN A BRC, SANTO DOMINGO, 16 DE DICIEMBRE DE 2020

<maria.rincon@academia.org.do>

Don Bruno Rosario Candelier

Director

Academia Dominicana de la Lengua

 

Estimado Bruno:

Como no tuve ocasión de hacerlo en la sesión plenaria virtual de nuestra Academia, aprovecho para desearte unas fiestas navideñas saludables y en paz, y que la salud y la paz se prolonguen en el nuevo año.

Echando la vista atrás, creo que ha sido un año intenso y fructífero para la Academia Dominicana de la Lengua, que nos permitió recibir la visita de don Santiago Muñoz Machado, la primera de un director de la Real Academia Española. La Academia está también de enhorabuena con la puesta en marcha del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía, que nos permitirá seguir ampliando y mejorando la bibliografía lexicográfica académica dominicana. A pesar de la especial situación sanitaria ha sido un acierto la organización de las sesiones académicas virtuales en los tres últimos meses. Me ha parecido especialmente refrescante la posibilidad de recibir como invitados a académicos de otras corporaciones americanas.

En relación con estas sesiones académicas, me permito compartir contigo unas reflexiones a modo de propuestas que, en mi opinión, podrían mejorarlas. Creo que las sesiones académicas propiamente dichas podrían convocarse bimestral o trimestralmente. Participarían solo los miembros de número y podrían ser sesiones estrictamente dedicadas al trabajo académico: trabajos realizados, trabajos pendientes, seguimiento de tareas, organización, etc. Desde mi humilde punto de vista, no es productivo que estas sesiones se dediquen a intervenciones de los miembros con temas teóricos concretos, puesto que el esfuerzo se diluye. En cambio, en algunos de los meses en los que no haya asamblea académica propiamente dicha, podría organizarse una sesión abierta virtual en la que un académico exponga un tema breve y se dé lugar a un coloquio  con los asistentes. De esta manera, las sesiones académicas serían más breves y concisas, centradas solo en el trabajo académico; y las sesiones abiertas cumplirían con la misión de divulgación del conocimiento lingüístico y literario que tanto necesitamos. Tomas estas reflexiones como lo que son, sugerencias que bien puedes desechar si no las crees oportunas.

Aprovecho para darte la enhorabuena por esta recta final de 2020 y compartir mis mejores deseos de paz y bienestar contigo y los tuyos,

 

María José Rincón González

Directora del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía

Académica de número de la Academia Dominicana de la Lengua

 

DE BRC A MARÍA JOSÉ RINCÓN, MOCA, 19 DE DICIEMBRE DE 2020

 

Dra. María José Rincón González

Directora del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía

Académica numeraria de la Academia Dominicana de la Lengua

 

Querida María José:

Sin duda que para la Academia Dominicana de la Lengua ha sido un año fructífero, a pesar de la circunstancia adversa de una tremenda pandemia. Y ha sido provechoso, entre otras cosas, por el efectivo apoyo de varios académicos que ponen su intelecto y saber al servicio de la institución, como lo haces tú mediante tu labor lexicográfica, tus escritos y ponencias, y tu presencia edificadora y entusiasta.

Me parece que las sesiones ordinarias de la ADL pueden hacerse con la presencia de académicos numerarios y correspondientes, como las celebra la Real Academia Española, excepto las reuniones de estricto régimen interno. Entiendo que dichas sesiones podrían hacerse cada dos meses y, alternadamente, celebrar bimensualmente una sesión pública con participación abierta para dictar charlas, conferencias o seminarios. Es decir, acojo tu sugerencia de que “podría organizarse una sesión abierta virtual en la que un académico exponga un tema breve y se dé lugar a un coloquio con los asistentes”.

Tu sugerencia, como la de cada académico, es bienvenida, como ha sido el valioso aporte que has dado a nuestra Academia y al país, y como lo será, sin duda, la obra que ahora, en nombre de nuestra Academia, seguirás ofreciendo en tu condición de directora del Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía.

Agradecido por tu generosa dedicación a nuestra Academia, ruego al Altísimo que te siga bendiciendo junto a los tuyos. Que el año cierre con los parabienes benditos y el nuevo año te siga fecundando con la gracia divina.

 

Bruno Rosario Candelier

Director

Academia Dominicana de la Lengua

 

DE AURORA EGIDO, MADRID, 22 DE DICIEMBRE DE 2020 <srae@rae.es>

A don Bruno Rosario Candelier

Director de la Academia Dominicana de la Lengua

 

La Secretaria 

de la Real Academia Española 

 

Saluda

a todos los miembros de la ASALE y,

con motivo de las fiestas navideñas y del año nuevo,

les desea mucha salud y felicidad

con una pequeña aportación sobre Miguel Delibes,

que, en su ingreso en la Real Academia Española,

buscaba un mundo mejor.

 

Aurora Egido 

aprovecha gustosa esta ocasión para expresarle 

la seguridad de su más distinguida consideración 

 

Madrid, a 22 de diciembre de 2020

 

DE BRC A AURORA EGIDO, SANTO DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2020

 

Sra. Da. Aurora Egido

Secretaria Real Academia Española

 

Querida y admirada Aurora:

Muchísimas gracias por sus buenos deseos a favor del bienestar de nuestros académicos. Pertinente es la ocasión para felicitarla por su grandiosa obra literaria y su eficiente labor como académica de la lengua y como secretaria de la Real Academia Española.

Bendiciones del Altísimo. ¡Salud y vida!

 

Bruno Rosario Candelier

Director

Academia Dominicana de la Lengua

 

DE JUAN CARLOS VERGARA A BRC, BOGOTÁ, 24 DE DICIEMBRE DE 2020

<jucavesi@gmail.com>

Don Bruno Rosario Candelier

Director
Academia Dominicana de la Lengua

Estimado Bruno:

Te envío un mensaje muy especial de Navidad y de año nuevo. Aprovecho la ocasión para reiterar nuestra voluntad para continuar colaborando con los magníficos proyectos de tu Corporación y apoyar cada día más el espíritu panhispánico de integración que ha caracterizado históricamente a nuestras Academias hermanas.

Un gran abrazo,

 

Juan Carlos Vergara

Director
Academia Colombiana de la Lengua

 

DE BRC A JUAN CARLOS VERGARA, MOCA, 25 DE DICIEMBRE DE 2020

 

Don Juan Carlos Vergara

Director
Academia Colombiana de la Lengua

Querido director, admirado colega y entrañable amigo:

Grato es recibir tan estimada misiva con tan cálida identificación de tu parte para con nuestra Academia, que es la tuya. Estimulante es tu grata colaboración, así como tu mensaje de salutación con motivo de estas fiestas pascuales que te reciproco con mi admiración, mi distinción y mi cariño. Bendiciones del Altísimo para ti y los tuyos. Y que el año venidero te sea fecundo, edificante y luminoso.

¡Abrazos agradecidos! ¡Salud y vida!

Bruno Rosario Candelier

Director

Academia Dominicana de la Lengua

PUBLICARÁN DICCIONARIO JURÍDICO DOMINICANO Y MANUAL DE ESTILO DEL PODER JUDICIAL

La finalidad del proyecto editorial, que será dirigido por el licenciado Guzmán Ariza, es contribuir a mejorar el uso del español jurídico en el Poder Judicial dominicano

 

La Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ), la Academia Dominicana de la Lengua (ADL) y la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua (FGA) elaborarán dos obras fundamentales para mejorar el uso del español en los órganos judiciales de la República Dominicana: el Manual de estilo del Poder judicial dominicano y el Diccionario del español jurídico dominicano.

Estas publicaciones surgen de un acuerdo firmado por las tres entidades, representadas por el doctor Dariel Suárez, director de la ENJ, y por el abogado y académico de la lengua Fabio J. Guzmán Ariza, en representación de la ADL y como presidente de la FGA, dentro del marco del acuerdo de colaboración interinstitucional, de fecha 4 de abril de 2013, suscrito por el Consejo del Poder Judicial con la ADL y la FGA.

La finalidad del proyecto editorial, que será dirigido por el licenciado Guzmán Ariza, es contribuir a mejorar el uso del español jurídico en el Poder Judicial dominicano, ofreciendo a los jueces y al personal judicial herramientas adecuadas para redactar textos jurídicos claros, precisos, concisos, coherentes y correctos, de manera que puedan ser más comprensibles para el ciudadano común, quien es el destinatario final del servicio judicial.

Ambas obras estarán enfocadas en el lenguaje jurídico de uso en la República Dominicana y, en principio, se contempla publicarlas en formato digital y para libre distribución entre la comunidad judicial.

Se trata de un esfuerzo que va en sintonía con la labor que han venido realizando la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española en los últimos años, en colaboración con el Consejo General del Poder Judicial de España, con la publicación del Libro de estilo de la Justicia y el Diccionario del español jurídico.

REUNIÓN VIRTUAL DE LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA

Reseña

Miguelina Medina

La Academia Dominicana de la Lengua celebró su reunión virtual de diciembre con varias exposiciones de sus miembros. Con emotivas palabras iniciaron la sesión en esta modalidad telemática de académicos dominicanos e hispanoamericanos. En esta reunión participaron el doctor Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua; la doctora María José Rincón, académica numeraria y lexicógrafa de la institución; don Juan Carlos Vergara, director de la Academia Colombiana de la Lengua; don Francisco Arellano Oviedo, director de la Academia Nicaragüense de la Lengua; y varios académicos correspondientes, entre ellos Roberto Guzmán, desde Miami; la escritora argentina, conectada desde Kingston, doctora Nina Bruni, y varios académicos dominicanos.

 

Ana Margarita Hache: Informe del Congreso del Español del Caribe 

El desarrollo del programa fue iniciado por la académica Ana Margarita Haché, miembro de número de la ADL, quien presentó una panorámica o resumen de tan exitosa organización. Expuso la profesora Haché que el Congreso Retorno al Español del Caribe, Realec 2020, fue una iniciativa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y de la Universidad de Indiana para reactivar y darle seguimiento a una tradición de congresos celebrados a nivel internacional.

Destacó que en los años 70 y 80 hubo una serie de simposios sobre la dialectología del Caribe, celebrándose el primero en Puerto Rico, en 1976, organizado por Humberto López Morales. Dijo que la sexta versión de estos congresos fue celebrada en la Pontificia Universidad Madre y Maestra organizada por Orlando Alba: “Para este congreso el término español “caribeño” comprendió cualquier variedad del español que se base en el contacto geográfico con el Caribe o que se derive de esta región, como el español puertorriqueño en Ohio, el español dominicano de Nueva York o el español hablado en Miami por cubanos”.

Señaló que la celebración de este evento académico en República Dominicana se acoge también a los estudios iniciados por Pedro Henríquez Ureña, quien, en palabras de Amado Alonso «le cabe el honor de haber sido el primero en plantear la interpretación genética de los principales caracteres del español americano sobre bases realistas y críticas, sin los prejuicios impresionistas que lo daban como una mera prolongación del lenguaje de los andaluces, y también fue el primero en describir y ordenar su complejidad regional anulando la idea simplificadora que de él hacían, hasta entonces, los lingüistas”.

Expresó que Pedro Henríquez Ureña, fue también el primer lingüista dominicano en caracterizar el habla de nuestro país con su obra El español en Santo Domingo publicada, en 1940, en la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana. Dijo que “más tarde las informaciones de Henríquez Ureña fueron precisadas y superadas por el trabajo científico de Arturo Jimenes Sabater y publicadas en Más datos sobre el español dominicano”. Señaló que “desde su puesta en circulación esta obra fue valorada por José Joaquín Montes, del Instituto Caro y Cuervo, como un aporte útil a la dialectología hispanoamericana, considerando que sus informaciones mejoran notablemente nuestros conocimientos sobre el español de uno de los países claves del Caribe”: “A estos dos grandes intelectuales dominicanos se les rindió homenaje en Realec 2020 –consignó Ana Margarita–, dando a conocer nuevos estudios sobre el habla nacional de parte de investigadores como Orlando Alba, Luis Ortiz, Jacqueline Toribio, Junice Acosta, Bruno Rosario Candelier, María José Rincón, Yrene Pérez Guerra, José Alejandro Rodríguez, Ibeth Guzmán, Pedro Antonio Valdez, Merlyn de la Cruz, Silvina Bongiovanni, Erik Willis y Timothy Gupton”. Haché expuso que “durante cuatro días los participantes pudieron escuchar 25 ponencias que abordaron fenómenos lingüísticos en las áreas de fonética, fonología, morfología y sintaxis desde la perspectiva de la sociolingüística”. Señaló que “se prestó especial atención a aquellos estudios que se basaron en datos originales, ya sea porque se hubiesen recopilado recientemente o que hubieran vuelto a ser analizados desde otras perspectivas”.

La académica santiaguera hizo una descripción sintetizada de los trabajos presentados. «En los estudios en lexicografía: “Variantes léxicas y semánticas del español dominicano” a cargo de Bruno Rosario Candelier; “Un nuevo proyecto lexicográfico, el tesoro léxico dominicano”, a cargo de María José Rincón; “El uso de zoonismos en el español dominicano”, a cargo de Yrene Pérez Guerra y José Alejandro Rodríguez. En fonética y fonología: “Nasalización vocálica en el español de la Habana”, por Elizabeth Santana; “Comparación dialectal de consonantes nasales y vocales nasalizadas en Santo Domingo y Buenos Aires”, por Silvina Bongiovanni; “Un estudio acústico y sociolingüístico del proceso de desafricación de la africada ch en el español dominicano”, por Erik Willis y sus estudiantes de Indiana; “Variación de la variante múltiples en Puerto Rico”, por Iraida Galarza y Gibrán Delgado Díaz. Y en morfología: “La expresión y distribución del sujeto expletivo ello en el habla dominicana”, por Jacqueline Toribio y Bárbara Bulo; “Gramaticalización de los progresivos pasados en el español de Puerto Rico”, por Gibrán Delgado; “La expresión de futuridad en el español caribeño, su presente y su futuro”, por Rafael Orozco; “Respeto y familiaridad de las formas de tratamiento del español dominicano”, por Junice Acosta; “El verbo haber existencial en el Atlas lingüístico de Cuba”, a cargo de Elisa García. En sintaxis: “La posición del sujeto en construcciones intransitivas, orden de palabras en hablantes de herencias puertorriqueñas”, por Ángel Jiménez Fernández y Dahian Hiles; “La inversión del sujeto en el español caribeño, el caso de las oraciones exclamativas”, por Melvin González Rivera; y Merlyn de la Cruz: “Aspectos diacrónicos del español dominicano”. En estudios históricos y de valoración y actitudes: “El origen del español afrocaribeño, un caso de decriolización”, por Piero Visconte; el trabajo de Alba Arias: “El que es boricua que grite uepa, identidades de una comunidad puertorriqueña en la diáspora”».

Ana Margarita Haché dijo que dos temas centrales a nivel de plenarias abordaron grandes cuestionantes que formaron parte de la temática de este Congreso: «El Caribe hispánico: cómo nos percibimos en el Caribe Insular y en el Caribe Continental», por el doctor Luis Ortiz, de la Universidad de Puerto Rico; y «¿Existe un español antillano?», por Orlando Alba, de la Universidad de Brigham Young”. Subrayó que “el propósito de este evento académico fue darles visibilidad a estos trabajos entre especialistas y estudiantes de lingüística”.

 

Rita Evelin Díaz: “La lengua en la creación literaria”

Bajo el título “La lengua y el texto literario” abordó u vinculación con el desarrollo del lenguaje y el pensamiento. Explicó que “desde el momento en que el hombre quiere comunicarse, codificar y decodificar el mensaje, la lengua se socializa”. Dijo que “la socialización se vincula con la escuela, el grupo familiar, el poder entenderse y asumir hábitos diferentes a los que ya tiene establecidos, es decir, poder abandonar el código restringido”. Expuso que “en todo sistema de lengua encontramos la norma que posibilita que dicho sistema de lengua permanezca pese a los usos individuales del habla”. Agregó que “la lengua es la materia prima de la que se vale el creador –‘en nuestro caso el escritor’– y este utiliza la lengua de su entorno, la lengua de la que se vale para su comunicación, la lengua que le es propia para expresar sus circunstancias, el mundo que le ha tocado vivir: en fin, se vale de su lengua socializada, y de lo que representa para sus creaciones, para que estas tengan vida en la órbita dispuesta”.

Díaz Blanco señaló que “mucho antes de la aparición de la lingüística como ciencia, la filosofía había tratado el problema de la relación entre la palabra con la realidad objetiva, es decir, aquel problema de la referencia o la denotación y la discusión polémica de si las palabras traen consigo misma un significado arbitrario o si lo traen de manera ontológica, que a través de la historia lo que ha hecho es dividir grupos y teorías a favor o en contra de dichas realizaciones de la palabra”. Expresó que “esta sería la discusión más o menos básica que se mantenía hasta la llegada de Ferdinand de Saussure para quien la palabra es un signo que consta de expresión y contenido, ese concepto mental que tenemos de una realidad concreta o abstracta”: “Más adelante el significado del texto viene a convenir en contenido lingüístico actualizado por el habla, lo que llamamos la designación, parte de la referencia de los significados, actualizados en el texto a las realidades extralingüísticas”.

Rita Díaz subrayó que la designación o denotación es el valor informativo y referencial que tiene un texto  y constituye un primer nivel de significación. Si pasamos al terreno de la literatura diremos que las obras literarias están hechas de palabras –‘como todos los textos: científicos, cotidianos’–, y que estas palabras tienen para los literatos un significado determinado”. Expresó que “las palabras que utiliza el literato llevan al lector al terreno que él quiere. ¿Por qué? Porque utiliza las palabras con un propósito específico, con un propósito particular que no es el de la referencia normal, no es simplemente dar las informaciones que obedecen a una realidad objetiva”. Explicó que “la realidad que construye el literato es una realidad que es superior, está más allá de los límites de la cotidianidad y de la costumbre”. Destacó que los textos literarios operan, desde el pensamiento, en imagen que deriva en la creación de una realidad estética. La lengua aparece aquí ya no al servicio del significado per se, sino de la expresión de lo sensible, lo sublime, lo intuitivo, a través de la prosa creativa y fabulada, pero, también, del lenguaje poético.    Citó el decálogo de la creación que plantea Bruno Rosario Candelier en su obra El ánfora del lenguaje: «Pensar en imágenes, crear una realidad estética, vincular el contenido a elementos de la naturaleza, asociar las percepciones de lo real a varios sentidos, testimoniar la voz personal de la intuición estética, asignar un carácter simbólico a referentes comunes, crear una realidad verbal y estética y autónoma, canalizar el torrente irracional de lo imaginario y articular la estructura organizativa»”. “Estos elementos del texto literario –dijo– son básicos porque la palabra ya no está al servicio del significado sino al servicio de la expresión de otros elementos como a sensibilidad y la intuición creativa”. “Es indiscutible que el literato es un ser con altos dotes de sensibilidad, con un estado alterado de la conciencia y gran capacidad creativa”.

 

Luis Quezada Pérez: “La palabra en la valoración de las cosas”

“Quiero, de entrada, aclarar que no voy a hablar como filólogo –dijo Luis Quezada–, porque no lo soy. Soy, más bien, filósofo. El filólogo es un amante de la palabra, el filósofo es un amante del saber, o, en el mejor de los casos, un amante de la sabiduría. Por eso mi texto va en ese sentido”.  Con un “primer epiten” que ha llamado “el poder de la palabra”, inició Luis Quezada su disertación: “Quiero iniciar mi exposición con un párrafo clarificador y muy penetrante del doctor Bruno Rosario Candelier en un ensayo titulado “El estudio de la lengua y el cultivo de las letras”, recogido en su libro El lenguaje de la creación: «La palabra confiere un singular poder al hablante con conciencia de la lengua: un don para nombrar las cosas, un poder para conceptualizar ideas, una convicción para edificar con la verdad nuestra conciencia, un vehículo para diseñar la visión del mundo y una dotación para testimoniar nuestra valoración de las cosas y crear una nueva realidad verbal con belleza y sentido»”.

“Como filósofo me atrevo a decir que las primeras cuatro manifestaciones del poder de la palabra, que expresa don Bruno, entran dentro de la categoría del Logos, que solamente incluye la episteme, es decir la verdad. Solamente la quinta, la última que él menciona, entra dentro de la categoría del Ágape, que incluye la ética y la estética. Esta última categoría –la axiología de las cosas por la palabra– solamente es alcanzable si superamos el Logos como finalidad del Ser y lo convertimos en mediación para llegar al Ágape, esa es mi preocupación desde hace más de treinta años en la filosofía que yo creo que este espacio me ha permitido expresar”.

El segundo punto de su disertación, Luis Quezada lo llamó “El ser como fuente de la palabra”: “Los filósofos cuando reflexionamos sobre algo siempre vamos al principio”. Dijo que “el tema fontanar de la filosofía es el tema del ser”. Explicó que “en toda la tradición filosófica griega, desde el siglo VI a. C., el Ser es Logos, es decir comunicación. El Logos es palabra, es decir expresión, la palabra es la expresión del ser; el Logos existe por el Nous, el Nous es el pensamiento, el hombre es el ser que piensa. Como decía Heidegger, el hombre es el ser que se pregunta por el Ser: porque piensa, piensa el ser; el Nous no solamente piensa, sino que nos piensa y porque piensa todo Es”: “Como filósofo me atrevo a decir que este es el horizonte filosófico planteado por la Modernidad y la Posmodernidad, todo esto que acabo de enumerar. La filosofía del siglo XXI si quiere liberarse de lo que yo llamo ‘la cárcel de Hegel’ –es el mayor sistematizador de la Modernidad– debe dar el salto a la transmodernidad, que nos lleva a superar el Logos, como finalidad del ser, y convertirlo en mediación del ser para alcanzar el Ágape. Aquí me inscribo en la tradición levinasiana –de Manuel Levinas– y de la filosofía latinoamericana de la Liberación («Dussel […], todos los filósofos latinoamericanos»)”.

“Tercer punto: el Logos desarrolla la conciencia y esta se formaliza a través del lenguaje. Bruno Rosario Candelier, en su obra El lenguaje de la creación, reflexiona con gran clarividencia lo siguiente: «Debemos al Logos el desarrollo de la conciencia. Las expresiones de la conciencia, el Logos las formaliza a través del lenguaje. El Logos funda la energía interior de la conciencia. Y esa energía interior de la conciencia canaliza la palabra, atributo exclusivo de la condición humana»”. Como filósofo puede decir que todo lo anterior es verdadero, pero sigue siendo una verdad a medias: el gran problema de envergadura del pensar filosófico lo constituyen los trascendentales del ser: la verdad, la bondad y la belleza, o, para decirlo de otra manera: la episteme, la ética y la estética. Son tres hermanas que troquelan el ser. El gran problema de la filosofía, desde los presocráticos hasta hoy, es que las tres hermanas, que deberían ser iguales, se deshermanaron y la episteme se convirtió en la hermanastra, en la hermana mayor, y con derecho al vasallaje a la ética y a la estética: el vasallaje de los trascendentales en favor de la episteme, trajo la dictadura del Logos. Desde los presocráticos hasta hoy, hasta Heidegger hemos tenido lo que yo llamo «la dictadura del Logos en el pensar filosófico»”: El Logos se convirtió en la finalidad del ser y no en la mediación del ser para llegar al Ágape, esa es la gran deconstrucción que tiene que realizar la filosofía del siglo XXI, con relación a 2500 años del pensamiento filosófico centrado en el Logos”.

“El cuarto puntito lo intitulo ‘El problema no resuelto entre la filosofía del siglo XX y del siglo XXI’. Pienso que el siglo XX fue la última expresión y la crisis de la Modernidad iniciada en el siglo XVI por Descartes […]. La Modernidad llegó sencillamente a esto, a esto llegó la Modernidad, no pasó de ahí: El ser es Logos («y eso es verdad, pero no toda la verdad»). La transmodernidad llega a la conclusión de que el Logos no es el fin del ser, sino medio para llega a algo; el Logos es mediación no finalidad. Entonces ¿cuál es la finalidad? Si lograra centrarlo en una sola frase diría así: «El ser es Logos para llegar al Ágape»: si el ser es Logos como finalidad nos quedamos en el saber. Si el ser es Logos para llegar al ágape, alcanzamos, entonces, la sabiduría”. «La filosofía desde siempre no ha sido, curiosamente, amor al saber –explicó–, sino amor a la sabiduría, pero no ha llegado a esta porque se quedó estancada en el Logos y no alcanzó el Ágape. De ahí que Levinas le da una vuelta al planteamiento etimológico de la palabra ‘filosofía’ y la visualiza no como amor a la sabiduría sino como ‘sabiduría del amor’».

 

Bruno Rosario Candelier: “La sensibilidad en el arte de la creación verbal”

“Desde el punto de vista teorético, la palabra, o la creación que se hace con la palabra o el Logos y sus manifestaciones intelectuales, pueden ser asumidas desde cualquier perspectiva teorética: desde la filosofía, la filología, la teología, la literatura, la lexicografía. Es decir, cada saber puede dar una explicación («y normalmente esa explicación es válida») y, desde luego, a veces contradicen otras explicaciones. Por ejemplo: cuando Luis Quezada hablaba del Logos y que la orientación mística se aparta del Logos, yo no creo del todo en eso. ¿Saben por qué? Porque quien concibió la idea del Logos –«que fue Heráclito de Éfeso»–, al intuir esa genial idea la entendió como una dotación sagrada de la conciencia, y si es una dotación sagrada, tiene una vertiente mística porque todas las manifestaciones humanas –«físicas, morales, estéticas, espirituales, científicas, artísticas»–, pueden empatarse con el Logos porque el Logos es la energía, el camino, el medio de realización”.

“Este tema tiene que ver con la sensibilidad, la lengua y la creación, desde ese punto de vista, tenemos un cuerpo, un alma y un espíritu. Entonces, el cuerpo nos conecta, sensorialmente, con la realidad, y en función de esa conexión de nuestro cuerpo –porque entra en contacto con los datos sensoriales de las cosas–, la sensibilidad conforma un caudal de conocimientos que se llama sensorio”. Explicó que “del sensorio hace acopio el intelecto, es decir, el Logos, para crear. De manera que interviene el cerebro humano en la creación –o, si ustedes quieren, la conciencia–, mediante el conocimiento de las cosas, y mediante el uso de las palabras hace uso de eso que acumula nuestra sensibilidad y produce un saber especial”: “Todos los seres humanos producimos un saber especial. A ese “saber especial” yo le llamo «saperemia», porque es un ‘producto intelectual y estético, conceptual y sensorial, nacido de la experiencia que elaboramos de la realidad’”.

Rosario Candelier agregó que “permanentemente estamos experimentando nuevas sensaciones de las cosas, nuevas percepciones de los efluvios del Universo”. Explicó que “el ser humano es como un centro de acopio de esos efluvios supraestelares y de esas sensaciones materiales de lo viviente”: “De ahí la capacidad de creación, que se formaliza en el lenguaje, y cuando se trata de una creación literaria, naturalmente, tiene esa dimensión más allá de lo referencial y que tiene que ver con la parte connotativa del lenguaje, mediante las aplicaciones comparativas y simbólicas que hacemos en el arte de la creación verbal”. La palabra es nuestro instrumento de comunicación y de creación, pero la palabra al mismo tiempo, canaliza lo que intuye nuestro ser. Todo ese caudal de conocimientos, de sensaciones, de vivencias e intuiciones, y en esa formalización de lo que conocemos, pensamos y sentimos, intervienen la conciencia y la sensibilidad en una coparticipación de la energía humana, de la energía creadora que el Logos se encarga de materializar en la palabra”: “De ahí que una institución como la Academia Dominicana de la Lengua, y todas las Academias, que tienen como objetivo velar por el conocimiento de la lengua, potenciar su estudio, insuflar en los hablantes un amor por este instrumento de conocimiento y de creación que henos heredado, y, desde luego, de contribuir al crecimiento de la conciencia y de todos los saberes posibles, mediante la palabra, que es el centro de nuestra atención y de nuestro interés, desde el punto de vista lexicográfico semántico, cultural, filosófico, estético y espiritual”.

 

Ofelia Berrido: María José, ¿me puedes dar un turno?

María José Rincón: Claro, por supuesto. Adelante, Ofelia.

Ofelia Berrido: Voy a decir dos o tres cosas para que me respondan don Bruno o don Luis, si es que hay algo que responder. En realidad no es una pregunta, pero yo tengo muy arraizado en mí la cuestión del verbo como misterio. Lo tengo muy enraizado eso de que nosotros, como seres humanos, no somos capaces de revelar con el lenguaje ordinario que usamos el verbo. Sí vamos a las tradiciones, por ejemplo, por escoger una, una de las primeras en Occidente, no la griega, sino la hebrea. Para ellos cada letra presente en ese signo, es un símbolo y representan mundos. Una sola letra es un mundo y cuando uno une esas letras en una palabra, uno ha creado mundos. Y según ellos la creación del mundo, eso hace la palabra. Entonces, cuando hablamos del Logos, no estamos hablando solamente de una palabra, de un pensamiento; estamos hablando de la creación de mundos. Entonces, me interesa mucho la opinión de don Bruno porque ese es uno de los temas preferidos de él: el Logos  y todas estas cosas. Y yo quisiera que él me dijera qué le interesa a él de eso que yo estoy hablando, porque dentro de las tradiciones de los griegos está la palabra como ley universal. Aquí estamos hablando que a través de la palabra se creó el mundo y se crearon las leyes que rigen el Universo. Entonces, si estamos hablando de eso, cuando utilizamos el Logos para referirnos nada más a lo lingüístico, a lo no sé qué, estamos limitando lo que sería ese misterio del Logos, ese misterio de la palabra.

 

BRC: Gracias, Ofelia. Todo lo que tú has planteado de alguna manera empalma con las diversas corrientes místicas en todas las culturas del mundo y coincide en lo que tú señalaste al principio, no solamente con lo que plantean los hebreos, sino también lo que plantean los taoístas, los budistas y los sufistas,  los chamanes. El concepto del Logos como misterio de alguna manera hay que entenderlo como una dimensión diferente de la misma realidad léxica y semántica. De tal manera, que podemos hablar de la palabra que interpreta la realidad, y de las creaciones verbales que hacemos los humanos, y de las palabras que abordan y perfilan la realidad. Es decir, son tres niveles diferentes (la realidad verbal, la realidad real y la realidad creada por la palabra, es decir, son tres vertientes diferentes y todas son válidas, profundas, iluminadoras. Claro que siempre hay un misterio que no comprendemos, porque no tenemos la capacidad para comprenderlo todo, ni para intuirlo todo, ni para recibir la revelación plena del más allá. Tenemos la capacidad para intentar la comprensión de lo viviente, para intentar la comprensión de la palabra y profundizar en su sentido profundo, que siempre ilumina y ahí la grandeza de los creadores que hacen uso de la palabra para testimoniar su visión del mundo, para testimoniar sus intuiciones y vivencias y canalizar las revelaciones que reciben de los mundos sutiles. Entonces aquí la incógnita que plantea el Verbo como misterio, que siempre tendrá una dimensión mistérica, siempre habrá una connotación profunda y secreta y entrañable dentro de la hondura de la palabra para comprenderla, sentirla y disfrutarla, porque no hay mayor placer que entender las manifestaciones complejas de la realidad, aunque también habrá siempre una vertiente a la que nunca llegaríamos en atención a la limitación que sensorial e intelectualmente tenemos. Vamos a escuchar la interpretación teológica de Luis Quezada.

 

   Luis Quezada: Gracias, don Bruno. Yo les dije a ustedes que este planteamiento así como tan breve sobre cuestiones tan centrada en el mundo filosófico y teológico podría crear una lucha conceptual. Yo lo dije desde el principio. Yo le voy a plantear bien, es decir, no hay una fuerte contradicción. Yo les voy a decir cuál es el problema. El problema está en que en la tradición griega se hizo un reduccionismo del Logos. Es decir, en la tradición semita se habla del Logos, del Tamar, pero lo habla en un sentido del verbo –don Bruno lo dijo muy claro-, del Logos como misterio, pero en la tradición semita ese misterio es relación, no razón. Ahí está la gran diferencia entre la antropología semita y la antropología griega. El Logos para el griego es razón. El Logos para el semita es relación. Entonces, por eso les digo que hay un reduccionismo del Logos en la tradición griega, que es la tradición que ha marcado desde los presocráticos hasta el día de hoy y se ha omitido la relacionalidad, que es precisamente la connotación fundamental del mundo semita y por eso el pensamiento cartesiano, el pensamiento de la modernidad, termina en lo que llaman hoy los filósofos la mismidad, o sea, el pienso y luego existo, que es la confirmación de la mismidad, no de la otredad. De manera que la gran discusión que hoy tenemos los filósofos sobre el concepto del Logos estriba en todo lo que la antropología entiende. La antropología filosófica semita entiende relacionalidad, relación; y la antropología griega entiende la razón, sencillamente. Fíjense, yo acabo de leer el último libro de don Bruno, que es La sabiduría sagrada. A mi modo de ver, yo he leído todos los libros de don Bruno. Y creo que este libro trasciende muchas de las cosas que él había dicho en libros anteriores a este donde están los planteamientos que él hace. Y yo creo que aquí ya, en el fondo, Bruno está planteando precisamente el Logos, que es una de las cosas que yo voy a demostrar, el Logos como relacionalidad, más que el Logos como razón. Esa es mi teoría.

 

   BRC: Muy hermosa tu interpretación, Luis. En todo lo que tú has dicho, en lo que planteó Ofelia y en parte de lo que he dicho hay tres vertientes del Logos:

  1. El Logos como signo, que estudian los filólogos, los lexicógrafos, los gramáticos. Estudio que es necesario que lexicógrafos y gramáticos lo hagan para darnos a comprender el sentido formal de la palabra. Ese trabajo es indispensable, que hacen lingüistas, lexicógrafos y filólogos.
  1. El Logos como vinculación. Es lo mismo que decía Luis, “Relación”. El Logos nos vincula con todo. Nos vincula con la Divinidad, que es nuestro origen, y nos vincula con la humanidad y con la realidad sensorial, que es nuestra conexión inevitable y, además, necesaria. Y con nuestra conciencia y cuanto nos rodea.
  2. El Logos como creación, porque es mediante el Logos como canalizamos lo que concebimos, intuimos y sentimos. Y entonces, estas tres dimensiones son fundamentales para el estudio y la comprensión del Logos en cualquier teoría filosófica, científica, cuántica o de la índole que fuere. Es importante profundizar en la palabra, porque la palabra es lo que nos justifica. No me refiero solo como académicos, sino como humanos, como hablantes. Es lo que nos distingue de los animales y las plantas.

 

Bruno Rosario Candelier agradeció con regocijo cada ponencia de los disertantes. A Ana Margarita Haché le expresó su reconocimiento de esta manera: “Muchísimas gracias, a ti, Ana Margarita. Como siempre, todo lo que tú haces, es maravilloso”.

Por mi parte, expreso que el rubor es la expresión sublime que no podré transcribir de este encuentro, pero que sirvan estas palabras testimoniales que transcribo de los académicos como la esencia pura de sus sentimientos en esta tarde literaria, cuya virtualidad, a veces, parecía solo de nombre, pues la cercanía era tan cierta que anulaba las distancias.

La primera parte de esta sesión concluyó con un poema de don Francisco Arellano: “Corazón borón bombón”:

 

Bombón, borón bon bon, borón bombón

mi estéreo corazón toca al amor.

Bombón, borón bon bon, borón bon bon.

 

Amor, ¿vas a escuchar mi corazón, inquieto,

ultracampeón del dulce amor?

Bon, borón bon bon, borón bon bon

 

No olvides nunca amar, Amor-Amor

que ya tu corazón debe danzar igual que el mar

el mar lleno de amor.

Bon bon, borón bon bon, borón bon bon

 

Amor, pon a bailar tu corazón

al ritmo del trombón y diapasón.

Bombón, borón bon bon, borón bon bon

Amor, amar, el mar…

 

Francisco Arellano tomó la palabra para enviar su bendición a los pueblos con motivo de Navidad: “Me alegra haber participado en esta sesión de trabajo tan maravillosa y tan bien organizada por la Academia Dominicana, tan sustantiva por la expresión de los expositores. Yo los felicito, realmente, por esta sesión y por esta altura del pensamiento. Quiero aprovechar para saludarlos en nombre de la Academia Nicaragüense en este contexto de final de año, de Navidad y próximo Año Nuevo, aunque estamos cerrando un año con muchas dificultades aquí en el Caribe, con huracanes, pandemia y otros fenómenos. Pero, pues, nosotros elevamos nuestras oraciones para bien de la humanidad, de nuestros pueblos vecinos, de nuestros colegas académicos que este mensaje de paz y hermandad y que el cariño llegue a la Academia en República Dominicana. Muchas gracias.

—BRC: Muchísimas gracias, querido Francisco Arellano, por tu conexión y tu aporte.

Juan Carlos Vergara desde Colombia, Francisco Arellano desde Nicaragua, Nina Bruni desde Jamaica, Roberto Guzmán desde Miami, y desde sus respectivos hogares dominicanos expresaron su complacencia los académicos Juan Freddy Armando, Emilia Pereyra, fray Jit Manuel Castillo, Ofelia Berrido, Rafael Hernández, Miguel Solano, Eduardo Gautreaux, Ruth Ruiz, Rita Díaz, Luis Quezada Pérez, María José Rincón, Ana Margarita Haché y Bruno Rosario Candelier, quienes reiteraron su agradecimiento al cierre.

Los participantes expusieron sus criterios libremente, con la libertad que da la dirección de un líder que ha demostrado aceptación a la diversidad de los conceptos. Así lo ha evidenciado el doctor Rosario Candelier. Repito sus palabras: “Desde el punto de vista teorético, la palabra o la creación que se hace con la palabra o el Logos, y todas las manifestaciones intelectuales, pueden ser asumidas desde cualquier perspectiva: desde la filosofía, la filología, la teología, la literatura. Es, decir, cada saber puede dar una explicación del mundo con eficacia y validez”.

Finalmente, el académico, sacerdote y poeta místico, fray Jit Manuel Castillo, leyó su poema “En la voz del silencio”, último texto de su poemario místico, publicado en 2017:

 

Un artículo

delante del verbo

anticipa un adjetivo:

símil de las sombras

donde afloran los versos.

Anatomía del lenguaje,

las letras sin contorno

en mi mente callada:

el iris de Tus ojos

oculta las imágenes.

Augurio

de una Palabra

que se resiste al silencio:

metáfora de la Luz

donde muere El poema.

 

Y con las siguientes palabras, llenas de mística emoción, don Bruno Rosario Candelier dio cierre formal a la sesión académica: “¡Precioso!”, calificó el poema de Jit Manuel Castillo que parece pensando en todo lo que se ha dicho esta noche y subrayó: “Una interpretación poética del lenguaje como misterio, del lenguaje como vínculo y del lenguaje como inspiración divina. Así que enhorabuena, querido Jit Manuel, por tu hermosa creación. Y gracias a todos ustedes por su presencia virtual. Que Dios nos siga iluminando a todos con salud, entusiasmo y vida”.