El secreto del monje

Por Luis Quezada

 

Cuando las coincidencias se convierten en evidencias

De Luis Colón a un tal Juan Tenorio

 

Acotación teológica

En una loma de Palestina llamada La Flor (que en hebreo se dice Nazaret) vivió en el siglo I de nuestra era un tal Jesús, campesino galileo, hijo de una tal Miryam y de un tal Yosef.

 

Miryam es un nombre conformado por dos vocablos hebreos, mir-yam, que significa luz (mir) sobre el mar (yam). De ahí el apelativo latino Stella Maris, Estrella del mar.

   

¡Esta vez en el mar no habrá tormenta! (Última frase de El secreto del monje)

Cuando las coincidencias se convierten en evidencias

De Luis Colón a un tal Juan Tenorio

 

Sorprendido, el licenciado López Fournier expresa: “Tras escuchar su rimero de pruebas, las coincidencias han dejado de ser coincidencias para constituir un rastro de evidencias tangibles, que a semejanza de un hilo de Ariadna nos conducen a la fuente primaria” (El secreto del monje, p.262).

 I. UNA MIRADA DE ACERCAMIENTO AL AUTOR DE “EL SECRETO DEL MONJE”

El Dr. Arnaldo Espaillat Cabral, para muchos pioneros y padre de la oftalmología moderna en nuestro país, quizás por su condición de especialista en la visión, tiene un ojo experimentado para novelar la historia y para historificar la novela.

Es un hombre atraído por la CIENCIA y la LITERATURA. Por su talante científico, se fija en la HISTORIA. Por su vocación literaria, se fija en la NARRATIVA, específicamente la NOVELA. Para decirlo en una frase, tiene “ojos” para la historia y para la literatura.

A sus 88 años de existencia, después de un largo servicio científico al país desde la Oftalmología, entrega a la nación dos frutos maduros de su vocación literaria, que desde ya lo consagran con un nombre elocuente, en cualquier antología de la novela dominicana.

Ya con 77 años de edad, en el año 2008, publica su primera novela histórica, “La Tumba vacía”, con más de 700 páginas, publicada por el Banco Central de la República Dominicana.

Y a los 88 años de edad, el 19 de septiembre de 2019, nos entrega su segunda creación narrativa, “El secreto del monje”, con 293 páginas, publicada por la Academia de Ciencias de la República Dominicana, institución que había presidido en tres ocasiones.

El impacto de ambas publicaciones ha sido ponderado por excelentes comentarios de los críticos literarios dominicanos. Un escritor nuestro, Roberto Marcallé Abreu considera estas dos entregas del Dr. Arnaldo Espaillat Cabral como “las más apasionantes novelas históricas que se hayan escrito en la República Dominicana”.

Pienso que la HISTORIA le marca por las circunstancias que conforman su vida.

Nace en Mao en 1931, apenas comenzando la llamada “Era de Trujillo”, en la cual vivirá los primeros 30 años de su vida. El hecho trágico de que su padre fuera asesinado por el régimen trujillista, le marca como ser humano y como intelectual. El haber nacido y crecido en la ciudad de los bellos atardeceres, pudo haberle inspirado en su inconsciente personal a la ficción literaria, para la cual tiene un dominio magistral.

En 1956, a los 25 años de edad, se gradúa de médico en la Universidad de Santo Domingo. Su tesis tuvo que ver con algo que el vulgo llama “bomba de tiempo”: los aneurismas. Para un servidor, esto tiene una resonancia especial, pues he visto partir de forma inesperada tres personas amigas, por causa de los aneurismas.

En 1960 viaja a Barcelona, a estudiar en el famoso Instituto Barraquer. España está omnipresente en sus dos novelas históricas.

Iniciando la década de los setenta del siglo pasado funda el Instituto Espaillat Cabral, centro oftalmológico especializado, caracterizándose el mismo desde sus inicios por su servicio docente (estaba afiliado a la UASD) y su servicio social.

El Dr. Arnaldo Espaillat Cabral es un hombre de dos siglos: Hasta ahora, de sus 88 años de vida, 70 pertenecen al siglo XX y 18 al siglo XXI. Y ha sido en estos 18 años cuando ha sorprendido al país con dos novelas que pueden ser consideradas modélicas en su técnica narrativa. En el otoño de su vida, el Dr. Espaillat Cabral inició su primavera literaria.

Académico consagrado, educador de generaciones, médico con sentido humano, nos enseña a ver físicamente las cosas, pero también nos enseña a ver espiritualmente la vida, echando una mirada retrospectiva a la historia dominicana, no desde la fría historiografía, sino desde la cálida narrativa. Si una vez identificó el Instituto Espaillat Cabral que fundó como ciencia, arte y amor, también su impronta literaria lleva esta triple marca indeleble. En alguna parte leí que su autor preferido es Homero, el poeta historiador, quien siendo ciego compuso La Ilíada y la Odisea. Arnaldo Espaillat Cabral, el novelista historiador, que curando la vista también nos regala ojos para mirar el pasado, deleitándonos con su estética narrativa, que ya empieza a ser cualificada como excelente en la literatura dominicana.

II. VISUALIZANDO COINCIDENCIAS QUE SE TORNAN EVIDENTES EN SUS DOS ENTREGAS NARRATIVAS

Al leer pausadamente sus dos entregas novelísticas, uno percibe una multiplicidad de coincidencias, pues de su novela precedente (La tumba vacía) aparecen incorporados muchos elementos históricos narrativos en su segunda novela (El secreto del monje). Vayan pues algunos ejemplos fugaces:

  • Ambas presentan como un lugar emblemático de su trama narrativa la Torre del Homenaje.
  • Ambas presentan sus diálogos y parte de sus personajes en el siglo XIX.
  • La anexión a España aparece referida en ambas obras.
  • José Antonio Salcedo, primer presidente de la patria restaurada, es citado en ambas narrativas. Incluso, Fari Rosario dice, refiriéndose a “La tumba vacía” que “el personaje más real de esta novela es José Antonio Salcedo.
  • Muchos otros personajes del período anexión-restauración-segunda república, aparecen en ambas novelas: Pedro Santana, Meriño, Ulises Heureaux, para citar algunos.
  • Aparece citado en la narrativa sin mencionar el nombre, el decreto de San Fernando, emitido durante el gobierno del Padre Meriño (p.31).

El doctor Espaillat Cabral, aunque publica su primavera literaria en su otoño existencial, no es un improvisado en la narrativa a última hora. El mismo relató una vez, refiriéndose a su primera novela, que desde 1957 completó los primeros borradores de la obra; al ser torturado por la tiranía, su obra es quemada, pero la recupera gracias a unos pliegos conservados en un baúl de su madre”.

III. EL TÍTULO: PRIMERA LLAMADA DE ATENCIÓN

Cuando a un exégeta le llega un texto literario con un título que lo encabeza, las primeras preguntas que le vienen a la mente se refieren al título mismo.

Al llegar esta novela histórica a nosotros con el sugestivo título de EL SECRETO DEL MONJE, surgen de inmediato en nuestra imaginación dos preguntas: ¿cuál secreto? ¿qué monje? Entonces, el exégeta se dispone a leer el texto, buscando la explicación de tal título. Es el primer jalón que uno le da a la obra.

IV. UN MONJE Y UN SECRETO

La novela histórica de Arnaldo Espaillat Cabral nos habla de un monje de la Orden de la Merced (mercedarios) llamado fray Gabriel Téllez, que escribió bajo el pseudónimo de Tirso de Molina, y autor de una obra de teatro titulada El burlador de Sevilla.

En la p.16 de la novela, el autor cita la fundación de la primera ciudad del nuevo mundo, a la que bautiza con el nombre de La Isabela, fundada por el propio almirante Cristóbal Colón. ¿Será casualidad o causalidad que la Jornada Primera de El Burlador de Sevilla inicie con una mujer llamada Isabela? Para un teólogo bíblico, este nombre tiene una connotación muy especial: Isabel en hebreo Ishabetel es un nombre compuesto por tres partes: Isha (mujer) – bet (casa) – El (nombre más antiguo que la Biblia le da a Dios). Ishabetel significa: Mujer casa de Dios. Precisamente, Juan Tenorio, el personaje protagónico de El Burlador de Sevilla no tendrá oportunidad para el arrepentimiento, pues se convierte en un burlador de las mujeres, es decir un burlador de la casa de Dios.

V. ¿NOVELA HISTÓRICA O HISTORIA NOVELADA?

La narrativa del doctor Espaillat Cabral acentúa tantas precisiones históricas, que nos hace pensar si en realidad estamos ante una novela histórica o una historia novelada.

Valgan algunos ejemplos de un sinnúmero de precisiones históricas que aparecen en esta narrativa:

  • Los primeros religiosos que se establecieron en la isla no fueron los franciscanos ni los dominicos, sino los mercedarios (p.17)
  • Que Alonso Díaz Moreno, quinto abuelo por vía materna del libertador Simón Bolívar residió en nuestra isla, en la población de Higuey; pero también vivieron radicados en Higuey Simón Bolívar el Viejo y Simón Bolívar el Mozo, bisabuelo y abuelo por vía paterna del Libertador (p.18).
  • Que a principios del siglo XVII, en 1616, vino una segunda presencia de cinco mercedarios a la isla, uno de ellos era fray Gabriel Téllez, que escribió bajo el pseudónimo de Tirso de Molina, a quien se atribuye la obra El burlador de Sevilla (p.19).
  • Que el Juan Tenorio de El burlador de Sevilla no pudo estar inspirado en Miguel Mañara, “acaudalado aristócrata de Sevilla que llevó una vida turbulenta”, como aducen ciertos ensayistas, pues la primera presentación de El burlador de Sevilla casi coincide con el nacimiento de Miguel Mañara. La narrativa expresa: “¿Cómo su vida, por pecaminosa que fuera, podía servir de modelo, si la obra fue escrita antes de que él naciera?” (p.25).
  • Cómo la estadía de fray Gabriel Téllez coincide con la vida en esta colonia de don Luis Colón Toledo, hijo de Diego Colón y doña María de Toledo, nieto de Cristóbal Colón
  • Como la Torre del Homenaje fue construida por Nicolás de Ovando y sirvió de alojamiento a Diego Colón y María de Toledo, hasta que construyeron el Alcázar (p.29).
  • El autor transmite sus precisiones y apreciaciones históricas a través de las teorías que expone el profesor Isaac Espinoza, que a partir de la p.66 entra en el escenario de la narrativa.
  • Las precisiones históricas sobre el llamado Sermón de Montesinos (p.75).

En resumen y para no ser extenso, la obra está saturada de precisiones históricas que me obligan a pensar que estamos más ante una historia novelada que ante una novela histórica.

VI: LOS PLANOS CRONO-HISTÓRICOS DE LA NOVELA

La novela se trenza en tres planos crono-históricos:

  • Época colonial: siglos XV, XVI y principalmente XVII.
  • Época de la Segunda República, después de la Guerra de Restauración: XIX (1881 en adelante).
  • Época actual: sobre todo, el pasado siglo XX, con la visita del Papa Juan Pablo II a la República Dominicana.

Tanto la dedicatoria como el epílogo de la novela, centrados en la visita del Papa Juan Pablo II, son las que inspiran esta novela histórica.

Los diálogos de la narrativa se circunscriben en la época de la Segunda República, a partir de 1881.

El tema que desarrolla la narrativa se ubica en la época colonial, básicamente en el siglo XVII.

  • NUEVE CAPITULOS: NUEVE PASOS PARA DESENTRAÑAR UN SECRETO

La narrativa de “El secreto del monje” parece una verdadera sinfonía, que va incrementando el suspenso, así como los acordes de una partitura van in crescendo, hasta provocar un clímax que mantiene hasta el final la intriga, el interés y el deseo de lector de no soltar la obra hasta que se clarifiquen los planteamientos que la narrativa va desarrollando con una textura de avidez impresionante.

Hay que esperar pacientemente la p.110, perteneciente al Cap.4 (El Convento de la Merced), para conocer el secreto que va tejiendo la obra: “Don Juan Tenorio, en El Burlador de Sevilla, protagoniza la vida de Luis Colón Toledo”. El profesor Isaac Espinoza, que aparece como cicerone a partir del Cap.3 (El Alcázar) es el personaje de ficción que va clarificando “el secreto del monje”. Pienso que con mucha sapiencia, el doctor Espaillat Cabral crea al profesor Espinoza para poder dilucidar en una trama literaria toda una serie de planteamientos históricos que son verdaderamente novedosos algunos y otros con agudo sentido crítico, presentados en una narrativa no solamente creativa sino bien lograda en todos los aspectos literarios, que hacen de esta novela histórica, un modelo de narrativa en la reciente literatura dominicana.

MUCHAS GRACIAS

26 de noviembre de 2019

Manifiestos literarios de la República Dominicana

Por José Rafael Lantigua

 

Los movimientos literarios no siempre parten de premisas conceptuales firmes y, en muchos casos, suelen apartarse —desde la realidad objetiva del quehacer literario— de los elementos de pensamiento que les han servido de indicadores primigenios y de formulación teórica.

Ocurren ambigüedades, incoherencias y discontinuidades, entre lo que expresa una declaración de principios y lo que sostiene la práctica de los miembros de un movimiento literario. El caso dominicano reconfirma esta situación, común en otras latitudes. El Postumismo, por ejemplo, se afianzó y proyectó, a partir —y como proposición fundamental— de la obra de Moreno. El Manifiesto Postumista fue escrito por Andrés Avelino (Moreno despreciaba las normativas), y aunque posee indicadores conceptuales que subyacen en la obra de Moreno Jimenes no sirve de marco teórico referencial ni absoluto para producir un análisis ni literario ni histórico ni ideológico, sobre los alcances y los aportes del Postumismo. De hecho, Moreno no refrendó el manifiesto escrito por Avelino.

Es un caso muy sui generis, pero, de cualquier modo, el Postumismo es la obra de un hombre, de su fundador, y Avelino con su Manifiesto no logra conformar ni proyectar en su adecuada dimensión la realidad literaria objetiva de lo que fue y ha significado el Postumismo como movimiento literario. Moreno hizo con su Postumismo lo que le dio la gana. Desde luego, cuando Avelino escribe: “..no podemos seguir siendo súbditos de una aristocracia intelectual que no nos pertenece…Debemos ser tan sólo aristócratas de nuestra democracia”, retrata y advierte lo que hará Moreno con su poesía, su sentido de libertad, su estrategia distanciada de la “aristocracia” literaria, de esa “democracia” que anuncia una expresión libre de las “surrapas de Verlaine, de Mallarmé, de Tristan, de Laforgue”, que luego, constituirían —junto a otros— soles iluminados y no los “soles apagados que no nos iluminarán” que pregonaba Avelino y que, con toda seguridad, era el pensamiento de Moreno transbordado.

Antes de Moreno fue Vigil Díaz y su Vedrinismo, un pensar literario más personalizado que el de Moreno. Vigil fue un hombre solitario, con un solo acólito, Zacarías Espinal, que ni siquiera publicó libros. Moreno tuvo seguidores fieles, independientemente de la calidad de sus producciones poéticas. Vigil no constituyó un movimiento, y lo que podría calificarse como su “manifiesto”, no es más que un conjunto de citas de varios de sus escritos. Vivió con su “música íntima” y dejó que “derramara su veneno el crótalo y su baba el caracol”. Sus cabriolas verbales estaban advertidas en su pensamiento: “Por lo que toca a la estética del futuro, ésta será amétrica, astringente y wagneriana, por no decir que será la divina armonía del desorden”. Vigil fue un aeda perdido en las exquisiteces de su vivaz imaginación y no dejó elementos suficientes que permitieran considerar sus ideas literarias, si las tuvo, como conformadoras de una escuela, cosa que además él nunca se propuso como tal.

La Poesía Sorprendida y la Generación del 48 no produjeron manifiestos formales. El chileno Alberto Baeza Flores le escribió su proclama a La Poesía Sorprendida (como Avelino se la escribió a Moreno), aunque en el empeño estuvo la mano sapiente de Freddy Gatón Arce (Anotemos que Baeza siempre admiró y defendió a Moreno, lo que no sucedió con el resto de los sorprendidos, algunos de los cuales la emprendieron contra Moreno duramente, negándole reconocimientos y llamándole “poeta mostrenco y consabido”). Empero, el centro de ese manifiesto sin firmas de La Poesía Sorprendida fue adoptado religiosamente por sus integrantes, de modo que todo parece indicar que rubricaron sus sentencias: “Estaremos por una poesía nacional nutrida en la universal, única forma de ser propia…con el mundo misterioso del hombre, universal, solitario e íntimo, creador siempre”. Los sorprendidos estaban abiertamente contra los postumistas. Surgían contra “eso” que Moreno representó: el color local, el arte autóctono, el no-reconocimiento de vocablos poéticos, la perpetuación de la obra por sí misma al margen de certámenes y recitales. La Poesía Sorprendida, sin embargo, reunió al grupo más importante de creadores poéticos de toda nuestra literatura.

La Generación del 48, que sí fue una generación, aunque sus miembros no suscribiesen una filosofía poética común y sus producciones fueran dadas a conocer casi en su totalidad en los decenios posteriores al cuarenta, constituyó un grupo muy fraterno sin haber tampoco producido manifiesto alguno. Su pensamiento literario hay que extraerlo de los editoriales que publicaban en sus publicaciones. Los del 48 son el eslabón perdido entre la fuerza gravitante del postumismo de Moreno y la grandeza proyectiva de los sorprendidos que conforman el grupo mayor de la poesía dominicana, junto con los que fueron llamados Independientes del 40 (Anoto: en medio de todas las generaciones, siempre han existido independientes). Esa generación podríamos compararla con una caminata “por la calle del medio” que produjo una poética de altos vuelos en algunos de sus integrantes —Lupo, Gatón Arce, Villegas, Valera Benítez—, pero que como resumen y mecanismo mediador, si así pueda llamársele, no estructuró una conciencia literaria de sustentación vigorosa a pesar de la variable calidad de sus componentes.

Creo que como movimientos literarios formales sólo pueden considerarse como tales, visto desde sus respectivos ángulos conceptuales, el Postumismo, La Poesía Sorprendida, la Generación del 48 y el Pluralismo. Y si reducimos la cuota, nos quedaríamos con el Postumismo y el Pluralismo, que son los únicos que producen manifiestos literarios; los únicos, además, aparte del inexistente vedrinismo, que tienen cabezas formales y definitivas, que no admitieron nunca otros liderazgos: Moreno Jimenes y Manuel Rueda. El Pluralismo es la impronta de su máximo creador y exponente. No hubo nada más. Son grupos muy similares en su composición y proyección, aunque el manifiesto pluralista fuera presentado en público con gran fanfarria y firmado por personalidades representativas de la poesía, la narrativa y la música. Moreno dejó a Avelino que hiciese su manifiesto. El poeta mayor hizo el suyo que expuso en varios de sus libros, pero especialmente en Evangelio americano (1942) y hasta en aspectos de las Bases del Instituto de la Poesía Osvaldo Bazil, de San Cristóbal (1953). Manuel Rueda produjo una extensa conferencia en la Biblioteca Nacional en la noche del 22 de febrero de 1974 que marcó el punto de partida del Pluralismo, cuya existencia fue efímera. Cada cual tomó su rumbo. Pero, esa conferencia quedó sellada como el más extenso manifiesto de grupo literario alguno en nuestra historia. El Pluralismo, obra de un hombre como el Postumismo que adversaba, es con toda seguridad el movimiento literario dominicano que, a pesar de su carácter tan controversial, posee la mayor solidez teórica y se recubre de la más dinámica y fortalecida sustentación motivacional. Aún cuando surgiese con imperfecciones, que algunos sacan a la luz de cuando en vez con propósitos mezquinos, el Postumismo es nuestra gran escuela literaria. Con Moreno se estaba a favor o en contra, pero nadie podía ignorar su evangelio poético. La Poesía Sorprendida arremetió contra sus postulados estéticos y ensambló un cuadro de principios y de creación formal que, como acción trascendente y vanguardista, repobló de luces y aciertos la poética dominicana.

Los Nuevos, de La Vega, fue un resabio provinciano para buscar tonos agudos a una orquestación vanguardista en ciernes. Sólo Rubén Suro alcanzó nombre. Su hermano Darío se ubicó en la pintura, y el resto se quedó construyendo historias comarcales. El Frente Cultural, La Isla, El Puño, entre otros, constituyeron apenas colectividades literarias unidas al calor de una coyuntura guerrera —en medio o después de la guerra— que más que manifiestos literarios produjeron comunicados políticos, y que más que movimientos literarios formales levantaron un discurso para la guerra, en el marco de un casual abrazo temático y estilístico. Todo, en el furor de una poesía comprometida que, por suerte, dejó como estela luminosa el testimonio valorado y coherente de sólidos oficiantes del verso en una época que exigió de ellos esas luces y esos compromisos, de las que algunos, seamos francos, terminaron abjurando y escondiendo sus poemas de entonces. Sus integrantes son los que conocemos como la Generación del 60, que siempre he dividido en dos: la formada antes del 65, y la que se construyó en medio de la guerra y de la posguerra. Ambos grupos se unen en un espacio temporal y en un propósito común. Un grupo que merece reconocimiento es el de la Metapoesía del psicoanalista Jorge Piña, cuyo manifiesto fue publicado en Biblioteca, el suplemento que dirigíamos entonces en el desaparecido Última Hora. La poesía como metalenguaje. Fue un grupo prácticamente de dos personas: Piña y su esposa la poeta Karina Rieke.

Luego de todos estos grupos y movimientos literarios sólo existe otro importante: la Generación de los 80. No hubo manifiesto alguno. Como casi siempre sucede, las coordenadas de ese grupo fueron diseñadas en sus escritos de prensa por su principal exponente: José Mármol. Como los sorprendidos frente a Moreno, los ochentistas marcaron la raya de Pizarro frente a los sesentistas. “Poética del ser”: un entronque vitalísimo con la filosofía. Los setenta, donde hubo un líder indiscutible, René Rodríguez Soriano, no conformaron generación. Muchos sesentistas escribieron su mejor obra en ese periodo. Tampoco después de los ochenta se han definido generaciones. Sólo voces. El Interiorismo de Bruno Rosario Candelier ha sido el movimiento literario de mayor permanencia y con mayor cantidad de adeptos. Su doctrina poética se encuentra en varios de las decenas de libros publicadas por este grupo, donde fueron a militar miembros de otras promociones literarias de distintas décadas, junto a nuevos. Las promociones, generaciones y movimientos son de especial importancia en cualquier historia literaria, pero la obra es individual, la poesía tiene nombre y apellido. Y sus alturas y descensos no llevan el doctorado de su grupo al final de cada poema. Es sólo un simple dato.

Libros

Manifiestos literarios de la República Dominicana

Andrés L. Mateo

Biblioteca Nacional, 1984. 81 págs.

Contribución al estudio del pensamiento literario dominicano y una referencia para el investigador. (Existe otra edición ampliada de 1997).

 

Evangelio americano

Domingo Moreno Jimenes

Librería Dominicana, 1942. Sin numeración de págs.

Moreno no escribió manifiestos. El del Postumismo fue escritura de Andrés Avelino. Parte de su pensamiento se encuentra en esta plaquette.

 

La Poesía Sorprendida. Colección completa 1943-1947

Editora Cultural Dominicana, 1974

Sin numeración de págs.

Reunión de todas las ediciones de la revista que llevaba el nombre del grupo, los poemarios que se publicaron en la misma y los cuatro números de “Entre las soledades”, la revista que le continuó.

 

La Generación del 48. Dos volúmenes

Lupo Hernández Rueda

CPFeria del Libro, 1998. 923 págs.

La historia y la poesía de los once integrantes de esta generación, publicado a los cincuenta años de formación del grupo estimulado por doña María Ugarte.

 

Almanaque Dadá

Richard Huelsenbeck

Tecnos, 1992. 132 págs.

El movimiento Dadá, creado en el marco de la Primera Guerra Mundial, buscaba enfrentarse a todo lo establecido. Este almanaque recoge esa revuelta negativa que hoy es solo depósito de museo.

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José Rafael Lantigua-Manifiestos literario de la República Dominicana

Diario Libre 4-1-2020.

 

 

«Anacaona» de Ofelia Berrido, una ofrenda estética y simbólica

Por Bruno Rosario Candelier

 

Escucha este susurro

que corre por los montes

entre la niebla que cubre la luna

sobre el cañaveral encarnado”.

(Ofelia Berrido, Anacaona)

 

El aporte que Ofelia Berrido ha hecho con la creación de Anacaona tiene una particularidad singular, pues al abrir el libro el lector podrá apreciar unas hermosas fotos con imágenes bellísimas que enaltecen la calidad del poemario, una manera estética de subrayar la intención artística de la autora.

Centrada en la trayectoria de una reina indígena, esta obra indica que la autora tuvo que investigar, hacer una investigación histórica para documentar los datos sobre el personaje. No es un personaje de ficción, sino de la realidad histórica dominicana.

Ofelia Berrido, que tiene sensibilidad estética, talento poético y conciencia espiritual, ha sabido aunar esas tres facetas en esta obra poética para deleitarnos y transmitirnos una enseñanza peculiar ya que ella reinterpreta estética y espiritualmente el rol de Anacaona para situarla históricamente en su época y, sobre todo, nos hace entender el significado emocional, intelectual y espiritual de lo que fue Anacaona, de lo que ella hizo y lo que sufrió en vida en razón de lo que históricamente le aconteció.

Voy a comentar tres aspectos en esta obra poética de Ofelia Berrido: En primer lugar, la imbricación histórica que la autora hace del personaje con la realidad social, la realidad antropológica y la realidad cultural de la etapa colonial en la que se enmarca la vida de Anacaona. Ofelia tiene la virtud, la gracia o el don de entender el trasfondo histórico, estético y espiritual  de lo que era, realizó y significó Anacaona.

Es sorprendente como la emisora de estos versos lo logra, porque es una obra de creación poética, no un libro de historia, con el que procura transmitir a través de su lírica el trasfondo emocional y espiritual de una vida del pasado. Ofelia Berrido asume el personaje desde la perspectiva poética y, entonces, para iluminarnos, para orientarnos hacia su intención, curcutea el trasfondo que subyace en la herencia ancestral que se supone que ha fluido, que ha pervivido a través del tiempo en diferentes manifestaciones de la naturaleza. La primera de esas manifestaciones fue la lengua, porque Anacaona era taína y la raza taina aportó al español dominicano múltiples voces que conforman en el español dominicano el tainismo de nuestra habla, porque comprende el conjunto de palabras, voces y términos heredados del lenguaje de los tainos, que enriquecieron la lengua española y que fue el primer testimonio léxico de una lengua indígena de América que penetra en la lengua española, que llevan los españoles a Europa y que se extiende en el español americano. Es la primera vez que esto acontece en esta tierra, en este ámbito americano. La labor de Ofelia Berrido es importante porque ella, al asumir vocablos tainos que consigna en sus poemas, de alguna manera está ponderando el alcance de esas palabras y el significado que esas voces tenían y que se conservan en nuestra cultura.

Un segundo aspecto importante es la dimensión cósmica que Ofelia Berrido asigna al personaje histórico de Anacaona. Nuestra poeta valora en Anacaona el vínculo necesario para que continúe una visión del mundo a través del tiempo, el impacto de una raza y de la cultura de un pueblo en nuestro pueblo. Nuestra académica siente el eco de Anacaona en el agua, en la tierra, en las flores, en las estrellas, en las montañas, en todo. Y trata de valorar e interpretar lo que ella siente como poeta al ponderar al personaje histórico de Anacaona, y ese es un dato muy importante en esta obra de Ofelia Berrido.

Un tercer aspecto es la dimensión estética, porque se trata de una obra de poesía. Ofelia logra plasmar la belleza de las palabras en las expresiones que usa al describir a esta mujer. Y logra impresionarnos con el lenguaje y el estilo de su creación.

Otro aspecto importante es la dimensión espiritual que ella enfatiza en virtud de la tendencia mística que hay en la sensibilidad de Ofelia Berrido. De ahí la condición espiritual que le permite sintonizar con esa dimensión profunda de un personaje, que ella asume como poeta y que interpreta con el sentido antropológico, lingüístico y cultural que significó Anacaona en la cultura de nuestros aborígenes.

Con el lenguaje de la versificación moderna y la técnica de la creación poética, Ofelia Berrido plasma en Anacaona una hermosa obra de poemas embellecidos con fotografías artísticas en homenaje lírico, estético y simbólico a una reina, Anacaona de Jaragua, y a una raza, la taína de Quisqueya, con el arte de la imagen y el concepto de las palabras, articuladas en una ofrenda de amor y valoración del legado espiritual de los taínos a la cultura nacional y americana.

Ofelia Berrido (1) es una singular creadora cuyo talento literario, impregnado de una honda vocación espiritual, canaliza el testimonio de sus intuiciones y vivencias con un entusiasmo desbordante. “Entusiasmo” viene del griego En Theos, que significa ‘estar en Dios’, porque eso es lo que refleja Ofelia, un vínculo entrañable con la fuente de la Divinidad, de la que todos procedemos.

En esta obra poética, titulada Anacaona, la prestante autora ausculta “el espíritu antillano” a cuyo través resalta la huella cultural y espiritual legada por los aborígenes de Quisqueya, encarnada en los fluidos del agua, la tierra, los árboles y los montes, amén de la herencia idiomática del tainismo cifrado en voces y términos de la lengua taína, como lo canaliza la sensibilidad estética y espiritual de la agraciada autora de este poemario, enriquecido con impresionantes imágenes fotográficas que potencian la calidad de la edición yel valor significativo y simbólico de las imágenes poéticas.

Unos versos de salutación inician el poemario de Ofelia Berrido para ambientar la descripción del ambiente y la sustancia del contenido (2):

 

Mujer, espíritu antillano,

aliento, mar y loma.

Areíto mañanero,

murmullo de río bravío

en noche cerrada.

(OBerridoAnacaona227).

 

Nuestra poeta ausculta la voz de las cosas (“Escucha este susurro/que corre por los montes”) y en esta inspiración lírica y estética tiene la capacidad para sentir la voz secreta del Cosmos, la huella inmemorial de una herencia cultural conectada con el Numen del Universo, es decir, con la sabiduría espiritual del Cosmos, que nuestra creadora capta y expresa en virtud de su singular conexión con lo viviente:

 

Ya nada alienta las ilusiones.

La realidad violenta se perpetúa

en la vibración del látigo que es viento

y en el sollozo nocturno de la espesura.

(OBerridoAnacaona228).

 

A la luz de la herencia taína, cuyo aliento genesíaco fluye en la sensibilidad de nuestra agraciada poeta, se puede percibir la manera como ella explora la identidad de la cultura aborigen que encontraron los españoles cuando se asentaron en esta isla de Quisqueya:

El mundo se contempla

entre el humo hiriente de la leña.

Los devotos de la caña y del oro se acechan…

Buscan la energía de vida,

las raíces mismas de la tierra

(OBerridoAnacaona229).

 

Como un remedo del tainismo, que conforma la base léxica de la lengua de los taínos, la autora retoma voces de los antepasados de esta isla para orillar su cultura, su idiosincrasia y su talante:

 

Hijos de la palabra originaria

confinada a la tortura, a la historia cruel,

palabra que reina en el silencio que acecha

bajo la tonadilla del colibrí iluminado:

las ilusiones rotas.

(OBerridoAnacaona230).

 

Entonces Ofelia Berrido evoca la creación artísticadel areíto, la canción con la que nuestros aborígenes testimoniaban sus inquietudes estéticas y espirituales dando cuenta de la naturaleza de lo viviente y de las circunstancias que conformaban su existir:

 

Tus cánticos nocturnos aún se escuchan

y el areíto revive en tu voz.

¡Oh, Anacaona, Anacaona!…

Te elevaste para descender en ti misma,

convertida en relámpago y trueno…

en flor de caña, aleteo de pájaro y tambor

(OBerridoAnacaona231).

 

Ofelia Berrido siente un profundo amor por la raza del pueblo que habitaba esta tierra a raíz del descubrimiento y la conquista y, en tal virtud, le duele sus dolencias y sufre sus pesadumbres, pues como genuina poeta participa del “dolorido sentir” que Garcilaso de la Vega atribuía a los poetas. Y lo que siente, sufre y goza lo desplaza hacia la naturaleza como una forma de mitigar el dolor y la pasión que la subyugan:

 

¡Oh, Anacaona! ¡Anacaona!…

Tu pueblo duerme en el agua encendida,

en el gemido del higüero,

en el sudor de la danza mortificada

y en las manos vacías

   Identificada emocionalmente con el alma taína, la emisora de estos emotivos versos  añora el sentido de un pueblo que vivía hermanado con la naturaleza, compenetrado con el agua y la tierra, con la lluvia y el bosque, con la luna y las estrellas:

Quiero mantener la azada en mi mano

y en ella el Universo.

Y así, descubrirte en la unidad de las cosas,

en lo ilimitado de la esencia

y en el flujo del tiempo

(OBerridoAnacaona235).

 

Compenetrada con la esencia de las cosas e impregnada del espíritu de lo viviente, Ofelia se siente una con el Universo: vibra con el esplendor cósmico y parece extasiarse cuando su alma entra en sintonía con el alma de las cosas, aliento que comparte con los espíritus taínos que fluyen en su sangre, atizan su conciencia y concitan su sensibilidad. Al igual que los aborígenes prehispánicos de otros pueblos americanos, los taínos de La Española vivían en armonía con la naturaleza, signo de una conciencia cósmica impregnada de sabiduría y espiritualidad, con la que sintoniza Ofelia, según revelan estos amartelados versos de inspiración mística:

 

Fuego primaveral que se expande

en la música de las esferas, en el follaje,

en el brote del capullo

y en el vuelo alegre de la cigua palmera.

(OBerridoAnacaona236).

 

Heredera de la fuerza ancestral que siente recibir de la misma Anacaona (“Tu herencia es joya sagrada”), participa del fluir de las cosas al igual que el niño que se compenetra con el alma de las cosas, como el místico que comulga con el ser peculiar de fenómenos y criaturas, como los primitivos que vivían compenetrados con la naturaleza sintiendo lo que las cosas son y lo que sus datos sugieren:

 

Oye el llanto y las plegarias

del peñasco oculto en el bosque.

Ya no se escuchan poemas.

El eco de la memoria ancestral

se ha convertido en silencio…

Voces amordazadas por el tiempo.

(OBerridoAnacaona237).

 

Entonces la poeta, sintiéndose conmovida por el destino cruel que padeció la raza aborigen, adolorida con dolor de cuerpo, alma y espíritu, canta estremecida, compungida en su interior profundo y sofocada por el llanto, lo que malogró al pueblo taíno de Quisqueya:

 

Se desploma el cielo encendido.

Sobre los inocentes cae el sueño de la ilusión

desde las cúspides del ego infecundo.

Yucahu encamina a los parecidos a Coaibai,

morada de los eternos goces.

(OBerridoAnacaona240).

 

Sabe nuestra querida y admirada poeta que la vida continúa. Ella siente que todo se entremezcla con el Todo, y todo deja una huella perenne en la tierra y sus vivientes, en el alma de quienes han continuado el derrotero de la vida y, como supervivencia espiritual, el legado de los primeros habitantes que en esta isla antillana pervive y fluye:

 

Pero en la oscuridad cerrada de la noche

la luz de las estrellas alienta el alma…

El huevo germinal estalla, el ave cae,

la cima de la montaña observa.

La sinfonía se hace eternaen el centro

de las cuatro esquinas del Universo.

(OBerridoAnacaona241).

 

Anacaona, protagonista de esta obra (3), inspira el canto de Ofelia, que exalta la huella de esta singular taína por lo cual asume su legado, retoma su herencia lingüística, estética y espiritual, y escribe un poema emocionado sobre la figura legendaria de ese primor de lo viviente que fue Anacaona. Con el tono de lamento de los antiguos profetas bíblicos la poeta interiorista invoca el aliento del espíritu taíno y ausculta en el fuero sagrado de los misterios el pasado indígena de nuestro pueblo aborigen:

Anacaona, madre de las aguas,

dioses de los vientos aplaquen sus furias.

Noche y día, muerte y vida mantengan su armonía.

Reanima en mí el alma taína que aviva la tierra

para penetrar realidades profundas,

develar los misterios de la tierra con una azada llena de vida.

(OBerridoAnacaona242).

   La poeta sabe que nada se pierde en el Universo, sino que otra forma y otro sentido dan aliento a la vida, tizón a la palabra y valor a la idea:

 

En las profundidades la semilla crece y se eleva

asciende desde el fondo oscuro hacia la extensión celeste

y alimenta el fruto que hospeda.

(OBerridoAnacaona243).

 

Concluye la poeta su emotivo canto valorando el legado del pueblo taíno que dio a la lengua española los primeros vocablos del léxico antillano, y a la cultura dominicana un hermoso legado artesanal y artístico dando a la herencia biológica el sentido de su legado genético y, al espíritu, el aliento de sutrascendencia mística:

 

Hoy lo vital es como entonces,

danza del follaje y canto, viento, aliento,

soplo incesante de vida que penetra,

acción tranquila y persistente en el tiempo.

(OBerridoAnacaona244).

 

Cuando la poeta evoca el murmullo del Ozama procura atrapar “la voz que trepa las alturas del silencio” y con ese aliento emocional, fragua de su inspiración estética y cauce de su torrente espiritual, recrea la huella que pervive entre nosotros.

Ofelia Berrido expresa una identificación emocional y espiritual con el legado de nuestros aborígenes. Exalta nuestra poeta la herencia cultural taína en una evocación poética y nostálgica del legado genético, artístico, lingüístico y artesanal con esta ofrenda lírica y estética, mística y simbólica que recrea en este homenaje a Anacaona el legado cultural que los aborígenes de Quisqueya aportaron al alma nacional mediante su creación poética, embellecida con hermosas imágenes fotográficas de Juan de los Santos, Alejandra Oliver, Jiny Elena Ramos, Carmen Inés Bencosme, Parmelia Matos de Calventi, Dennise Morales Pou y Pedro Genaro Rodríguez. La participación de los citados artistas refuerza la visión interior de la lírica de Ofelia y la percepción exterior de las impresionantes fotos que conforman el entramado artístico con hondas resonancias estéticas y espirituales.

Poeta por vocación, interiorista por sensibilidad, y creyente por convicción, nuestra distinguida académica Ofelia Berrido cultiva la palabra con un claro sentido estético y espiritual, y hace de su inteligencia sutil y su talento literario un testimonio edificante y luminoso del sentido trascendente de vida y creación.

 

Bruno Rosario Candelier

Academia Dominicana de la Lengua

Santo Domingo, 3 de diciembre de 2019.

 

Notas:

  1. Ofelia Berrido, oriunda de Santiago de los Caballeros, vino al mundo dotada de un fecundo aliento espiritual y estético, que canaliza en sus creaciones literarias, inspirada en el ideario del Interiorismo, movimiento literario al que pertenece y promueve. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, forma parte del grupo de narradores Mester de la Academia y coordina la Tertulia literaria de la Academia.
  2. Ofelia Berrido, Anacaona, Santo Domingo, Colección “En la interior bodega”, no. 10 del Ateneo Insular, Editora Búho, 2019, p. 227. Las restantes citas son de esta edición.
  3. Entre las obras de Ofelia Berrido figuran dos novelas y dos poemarios.

 

Otros casos y otros usuarios alejados de las normas (2 de 2)

Por Rafael Tobías Rodríguez Molina

 

En la continuación de la temática ya  iniciada,  les seguimos ofreciendo una abundante variedad de usos no acordes con las normas de nuestro español, empleados por personas de diferentes niveles culturales y residentes en las más diversas latitudes.

-En un comentario aparecido en las redes, alguien haciendo referencia a una interpretación de la canción “Malagueña salerosa” de parte de la mexicana Estela Núñez, escribió: “Una magistral interpretación de Estela Núñez que decolla como siempre con su registro vocal singular…”  Lo primero que salta a la vista es que al verbo “descollar” se le eliminó la “s”. Lo segundo es que ese verbo “descollar” (sobresalir)  pertenece a un grupo de verbos de la lengua española que, cuando se conjugan en el presente del modo indicativo y del subjuntivo, y también del imperativo, convierten la  “o” en el  diptongo “ue” cuando  esa vocal recibiría la fuerza tónica al ser pronunciada. Es por esa razón que no se dice “ella descolla”, sino “ella descuella”; por lo que, cuando se conjuga ese verbo en presente del modo indicativo lo haremos como sigue:

Yo descuello, tú descuellas, él (ella, usted) descuella, nosotros descollamos, ellos (ellas, ustedes) descuellan.  Como se pude ver, en el caso de “nosotros descollamos” no existe la diptongación, ya que la fuerza tónica en la pronunciación no recae en esa vocal “o” del verbo en esa persona gramatical, sino en la “a” de la sílaba “lla”.

.-En otros ensayos ya les he expuesto lo extendida que está la práctica de la personalización del verbo “haber” en República Dominicana. Pero esa realidad se manifiesta no únicamente en nuestro país, sino también en España y en casi todos los países de América de habla castellana, como está registrado en el estudio titulado: “Pluralización del verbo haber impersonal en el español hablado culto”, llevado a cabo en las ciudades de Bogotá, Buenos Aires, Caracas, La Habana, La Paz, Lima, Madrid, México, San Juan de Puerto Rico, Santiago de Chile y Sevilla.

-Un comentarista deportivo santiaguero, en su sección “Lo que pasó hoy”, escribió: “…una parte de los beneficios que les deja su empresa en el año…lo dedica a palear…las necesidades del área deportiva…” El comentarista destaca así los aportes del propietario de una banca de apuestas al deporte, y no debió escribir “les”, sino “le”, ya que  en la noticia solo aparece como referente el dueño de la banca, por lo cual  en ese caso la concordancia tiene que darse en singular. Así lo demanda la norma en casos como ese. En cuanto al verbo “palear”, se puede decir que es bastante frecuente, en un sector de escasa cultura, el empleo de ese verbo en lugar de “paliar”,  que es el que pide ese contexto semántico.

-En la continuación del tema, leamos lo que contestó alguien ante una pregunta aparecida en una entrevista: “Para mí que las agencias de carros son las más importantes; son los que nos facilitan nuestro medio de transporte, siempre y cuando se pueda acceder a ellas como futuro comprador.” Ese entrevistado tiene dificultad con la concordancia aplicada a  los relativos, ya que aunque en la primera parte realizó muy bien la concordancia entre  “las agencias de carros” y el predicativo “importantes”, a seguidas quebrantó la norma, pues se desvió de la pista correcta y puso a concordar indebidamente el relativo “los que” con “carros” en vez de hacerlo con “las agencias de carros”. Por eso escribió “son los que” en lugar de “son las que”. Pero se encarriló al expresar “cuando se pueda acceder a ellas”, poniendo a concordar de nuevo a “ellas” con “las agencias de carros”, como lo demanda  la  norma en esos casos.

-Otro entrevistado respondió lo siguiente ante la pregunta que se le formuló: “Los supermercados son los más importantes ya que sin ellos se nos sería muy difícil conseguir los alimentos.”  A ese texto le falta una coma delante de “ya que” y le sobra el pronombre “se”.  Posiblemente eso último sucedió porque la persona entrevistada pensaba expresar “se nos haría muy difícil conseguir nuestros alimentos”, pero cometió el lapsus “sería” por “haría”.

-El siguiente caso registra un fenómeno lingüístico al que un servidor le ha dado el nombre de “traslaenqueísmo”, que se está introduciendo ampliamente entre los usuarios dominicanos. Veamos de qué se trata. Un habitante de un sector de Moca, después del paso del huracán María, indicó: “Ustedes pueden ver en las condiciones que estamos aquí, en esta comunidad.” Para mantener el orden de las palabras indicado por la sintaxis del castellano, ese señor debió decir: “Ustedes pueden ver las condiciones en que estamos aquí, en esta comunidad.” Debemos tener claro que esa es una construcción de relativo y  que, en esas construcciones, tienen que aparecer juntas las palabras que las constituyen y en  el sitio que les corresponde para mantener claro y preciso el mensaje que se quiere transmitir.

-Un estudiante  de término de la carrera de Derecho, en la tesis que él le presentó a un corrector de estilo, expresó: “Queda evidenciado la alta tasa de niños y niñas a los cuales se le coarta el derecho a la educación.” Lo primero que se observa es que debió escribir “evidenciada”, pues ese adjetivo concuerda con “tasa”, palabra sustantiva a la que modifica o califica. En segundo lugar, “les” es lo que  pide la concordancia y no “le” porque se hace referencia  a  “niños y niñas”, que son nombres plurales.

-También otro estudiante, en su tesis a ser corregida, escribió lo siguiente: “A  la institución que nos referimos, es el Senado romano.” En ese ejemplo aparece  el fenómeno al que yo le he dado el nombre de “traslaalaqueísmo”  pues traslada o separa del lugar que le corresponde en el orden sintáctico de esa oración, el relativo “a la que”.  La frase, en buen español, debe ser: “La institución a la que nos referimos…”

-En un canal de televisión de la ciudad de Santiago de los Caballeros, escuchamos a un profesional y político expresar: “Tú conoces con la intensidad que nosotros nos manejamos.” En este hablante apareció el fenómeno lingüístico al que le he llamado “traslaconqueísmo”, que consiste en la traslación o separación de la preposición “con”  del relativo  “que” (= la cual,  la que). Nuestra sintaxis pide que se siga el siguiente orden de las palabras y frases al tratarse de ese relativo: “Tú conoces la intensidad con que (=con la que, con la cual) nosotros nos manejamos.”

Por el momento me conformo con los casos que esta vez les he presentado, con los cuales espero haberlos orientado en cuanto al buen empleo del español. Debo decirles que mi deseo de siempre es que, en sus escritos y en su comunicación oral con los demás, la imagen que ustedes proyecten ante ellos sea cada vez más apreciada.

Tirarse, recatado/rescatado

Por Roberto E. Guzmán

TIRARSE

“Usted puede caminar por cualquiera de sus aceras y tendrá que TIRARSE a la calle. . . “

Algunos de los usos dominicanos de este verbo tienen explicaciones lógicas, al tiempo que otros escapan a explicaciones racionales. El hablante dominicano comparte con los hablantes de español americano algunas de las acepciones que mantiene este verbo del título, otras son “puras” del español dominicano.

No contento con la utilización del verbo, el hablante dominicano ha formado varias locuciones que merecen mención en esta sección; entre estas se mencionarán las que son exclusivas de esta variante de español.

Para arrojar, echar y otros, el hablante de español dominicano prefiere el verbo tirar; piénsese en los letreros que rezan, “No tire basura”. No son pocas las bromas que los dominicanos juegan con respecto del verbo tirar; por ejemplo, el hecho de que no “hace disparos”, sino que “tira tiros”, que es una característica del habla nacional dominicana compartida con otras hablas americanas.

En el español escrito no es raro que se exageren las expresiones, sobre todo los verbos, para llamar la atención del lector. Esto que acaba de anotarse es lo que se piensa que ocurre con el verbo del título en la cita que adorna esta sección.

Otros verbos más neutros en su colorido hubiesen podido describir la acción del transeúnte que desciende a la calle, o que abandona la acera, que baja de la calzada dominicana para ocupar el espacio reservado al tránsito de vehículos.

El espectro de acción del verbo tirar es ancho y propio del dominicano. Una autoridad puede tirar una ley o resolución, que en español internacional sería promulgar, divulgar. No hay que mostrar extrañeza si este tirar equivale a “dejar a alguien en un lugar determinado”; esto es, depositar o colocar rápidamente a una persona sin mucho cuidado en un sitio.

Hay más sorpresa cuando se comprueba que tirar puede expresar la acción de “acarrear”. Ejemplo de esto es, “tirar varios viajes de arena un conductor o un camión”. En funciones de verbo pronominal sirve para transmitir la idea de, “Ponerse una prenda de vestir rápida y descuidadamente”. Entra en contradicción esta acepción con el sustantivo “tire” que pondera la vestimenta elegante o lucida que lleva una persona, “¡Qué tire te has dado!”.

Con el significado de “someterse a algo que requiere tiempo”, en los casos de leer un libro completo, ver programas de televisión o escuchar la radio durante largo tiempo. El verbo en la cita puede interpretarse también con el sentido de “atreverse” que es otro valor, pues el bajar a la calle implica riesgo y la acción denota atrevimiento.

Tirarse, de nuevo, puede manifestar “mantener querella, o diferencias” con alguien. De este modo una persona dice que no quiere malquistarse con otra si usa el verbo en sentido de negación. “No me tiro con él porque no quiero perder mi trabajo”.

Algunas de las locuciones que se forman con la ayuda del verbo tirar son muy coloridas. Piénsese en “tirar paqueticos”, que se utiliza para, “Presumir ante los demás de una cosa que se estrena”. También se emplea para presumir de conocimientos o mostrarlos. “Tirarse a muerto” para abatirse o para, sustraerse, disimular y evitar participación en alguna actividad. “Tirar para arriba”, es, “despilfarrar, malgastar”, así como “despedir de modo violento o sin miramiento a una persona”; también cortar unilateralmente de modo abrupto una relación amorosa una persona sin tomar en consideración los sentimientos de la otra.

Con lo vaciado aquí no se agotan las acepciones del verbo ni se enumeran todas las locuciones. Las palabras que aparecen en negrillas las ha añadido el autor de estos comentarios para que se tomen en consideración. Las citas son sacadas del Diccionario del español dominicano y del Diccionario fraseológico del español dominicano.

 

RECATADO – RESCATADO

“La novela es excelente, para no ser RESCATADO en mi apreciación”.

Decían los viejos que “al mejor escribano se le va un borrón”. Los dos vocablos de esta sección son dispares en sus significados, aunque en la escritura haya semejanza. Puede decirse que el “error es de oído”; es decir, que no se hizo la distinción por medio del contexto y se procedió a escribir de acuerdo con el oído.

En el habla descuidada no se distingue entre los dos vocablos del título; esto así porque pronunciar esas letras eses /s/ trabadas entre una vocal y un sonido consonántico cuesta trabajo para una persona que no cuida de su elocución.

Para el adjetivo recatado, las doctas corporaciones de la lengua hace largo tiempo que lo definen en tanto “circunspecto, cauto”. Así fue desde el siglo XVIII hasta el siglo XX. Luego se le añadió la posibilidad de asimilarlo a honesto, modesto. Esta característica de la honestidad en el Diccionario de la lengua española se atribuyó a las mujeres. En la actualidad se reconoce como recatada la mujer que es pudorosa, modesta.

Recatar en la acepción que interesa para los fines de esta sección es comportarse con cautela y prudencia. La persona recatada es prudente, cauta, decorosa, reservada, actúa con modestia y es discreta en sus actuaciones.

El verbo rescatar, de donde deriva rescatado, se usó en principio para recobrar mediante el pago de un precio o por fuerza los cautivos o las plazas retenidos por el enemigo. De allí que se pagara un rescate, es decir, una suma de dinero o una cantidad en especies.

En tiempos más recientes el uso ha extendido el radio de acción del verbo para transmitir la idea de liberar a las personas de peligro, daño, trabajo, molestia, opresión. En la enumeración puede apreciarse como transita el verbo de daño y peligro a nociones que son más fáciles de sobrellevar, trabajo, molestia.

Además, el verbo rescatar puede adquirir características parecidas a las del verbo recuperar en los casos en que se trata de cosas que han pasado a manos ajenas.

Con esta extensión puede percibirse cómo el estilo de vida ha extendido el alcance del verbo. En la vida moderna evitar peligro, daño, trabajo, molestia y opresión ha logrado tal importancia que salvar a los seres humanos de estas penas se hace mediante el verbo rescatar. La persona a quien se le evita estos sufrimientos se considera que ha sido rescatada.

La influencia del verbo rescatar se extendió y el uso ha llegado a rescatar cosas perdidas, olvidadas o estropeadas, para volver a usarlas. Se ha tocado con este verbo hasta el tiempo, cuando se habla o escribe de recobrar el tiempo o la ocasión perdidos.

Luego de las explicaciones anteriores, resulta obvio que el adjetivo que cabía para imprimir sentido a la frase reproducida más arriba era recatado, aunque no resulta clara la intención. ¿Cauto?

Sieso, herramienta, decuyo – de cujus

Por Roberto E. Guzmán

 

SIESO

Los dominicanos no tienen que escandalizarse si se trae esta voz a estos comentarios. Esta acaba de ser incorporada en el Diccionario de la lengua española (DEL), con dos acepciones. Una de las acepciones se considera que es de uso, o por lo menos de conocimiento general, y otra, específica a España.

La razón principal para ocuparse de esta voz en estos escritos es porque en República Dominicana esta se conoce con un significado diferente a los que constan en los diccionarios académicos.

La primera acepción es, “Ano con la porción inferior del intestino grueso”. El uso que se hacía o hace de la voz en cuestión en el habla de los dominicanos no es exactamente esta, pero lo que con ella se denomina se encuentra situado muy cerca de la primera acepción de la Academia.

La segunda acepción, la conocida en España, es en función de adjetivo para aplicársela a persona que se considera “desagradable, antipática, desabrida”.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE, asienta una definición del uso que se hace en Perú de la voz para calificar a una persona y tiene algún parecido con la española, “desvergonzada, descarada”. Esta desempeña funciones de nombre también. La otra acepción en ese país se refiere a las, “Nalgas exuberantes de una mujer”.

El sieso de los académicos ya había encontrado su espacio en el Gran diccionario usual de la lengua española de Larousse (2014:1610), pero solo para la primera acepción.  En el Diccionario del español actual (2005-II-4109) consta con las dos acepciones del DLE. El Diccionario de uso del español (2007-II- 2718) trae las dos acepciones, pero para la persona asienta que se usa como adjetivo y nombre.

El sieso sevillano quedó fuera de los repertorio académicos, así como el dominicano. El primero de estos dos vale para, “Individuo de mal talante, intransigente, aguafiestas”, Diccionario del habla sevillana (2007:177).

Este es el lugar para aventurar una explicación acerca del origen de la voz sieso. Cuando la voz probablemente entró en el uso hace más de sesenta y cinco años, los nombres cultos de las partes pudendas eran poco conocidos y el vulgo las llamaba de cualquier manera; en este caso nació de decir, “si, eso”. Eso se refería a la parte que se señalaba y, de ahí, salió sieso.

El sieso dominicano que oyó quien esto escribe era sinónimo de “pipo”. El último se encuentra asentado en el Diccionario de americanismos de la ASALE definido mediante recurso a un sinónimo, vulva.

Lo que separa el sieso dominicano del español es el “nié”, que se estudió antes en uno de estos comentarios y, que puede definirse brevemente como la parte que está en las proximidades, que ni es ano ni es vulva. Como se explicó en esa ocasión, nació de la doble negación “ni es, ni es”

 

HERRAMIENTA

“. . .y venta de bicicletas para incentivar a la empleomanía a utilizar esta HERRAMIENTA”.

Quien lee la frase puede llevarse una sorpresa. No puede negarse que últimamente las publicaciones periódicas serias han integrado entre su personal a personas encargadas de asegurarse de que no se publiquen “perlas” en sus páginas. Esta es una práctica sana que es difícil de llevar a cabo en publicaciones diarias.

Hace muchos años estos correctores (de estilo) eran personas muy versadas en el manejo de la lengua común que tenían un aguzado sentido de la corrección. Tenían autoridad para cambiar cualquier redacción que se saliera de los cánones de lo aceptado por las buenas prácticas de español.

En los últimos tiempos se ha observado una tendencia a utilizar de modo desmesurado la palabra herramienta en lugar de instrumento. En la frase copiada más arriba se observa un uso abusivo de la palabra herramienta, pues en la frase la palabra no se ajusta a la definición. Más abajo se desarrollarán los argumentos que descalifican el empleo de la palabra de esta manera.

Hay utensilios, aparatos y objetos que pueden cambiar de denominación de acuerdo con el uso que de ellos se haga. El ejemplo más viejo es el del cuchillo. En manos del carnicero es una herramienta de su labor. En manos de una ama de casa es un utensilio de cocina. Y en manos de un delincuente es un arma.

Resulta de difícil digestión considerar que una bicicleta pueda considerarse una herramienta; sobre todo si se tiene en cuenta que las definiciones destacan que es un vehículo de dos ruedas y en los últimos tiempos, un aparato gimnástico.

Las herramientas las caracterizan los diccionarios por el material con que son fabricados o por quienes se sirven de ellas para ejercer su profesión o tipo de trabajo. De sus acepciones en tanto objeto ha pasado a ser usada la palabra en sentido metafórico.

En las conversaciones se ha oído a personas usar la palabra herramienta de manera abusiva para referirse hasta a partes del cuerpo que sirven para desempeñar su trabajo. Esto de algún modo se relaciona con lo que se apuntó más arriba con respecto a la definición de herramienta por medio de su destino en tanto instrumento para ejercer una profesión o un medio de subsistencia.

No se considera apropiado que una bicicleta pueda comprenderse entre la categoría de objetos o cosas que son herramientas, a pesar de que en el registro coloquial algunas partes del cuerpo humano o de animales sean consideradas como herramientas.

 

DECUYO – DE CUJUS

“. . .si es pariente directo del DECUYO. . .”

Todo parece indicar en la frase copiada a guisa de ejemplo que se trata de un error de teclado. Esto es, que se ha llevado al español general algo que se había oído, interpretándolo como español, cuando en realidad se trata de latín.

El fenómeno que trató de describirse en el párrafo anterior pertenece más bien a una operación automática que el cerebro y la memoria desarrollan al llevar lo desconocido al campo de lo conocido. Es decir, llevar al español conocido unos sonidos desconocidos que se oyen en un conjunto de sonidos de lengua española.

La locución de cujus del latín se utiliza de modo exclusivo en el léxico jurídico. En algunos sistemas de derecho moderno se ha heredado del latín la locución por medio del derecho francés.

En Derecho sucesorio (sucesoral, en República Dominicana), vale para expresar “causante”, que equivale a aquel de quien proviene el bien o el derecho que se alega.

En latín, puede decirse, es igual que decir en español “de quien”. Sirve para designar la persona por, mediante, de quien, o por quien, alguien reclama o tiene.

Por fortuna no anda tan lejos quien incurrió en el error, pues cuyo, que denota posesión, es equivalente a “de quien” y procede del latín cujus (cuyus) genitivo de quis.

Decuyo, así todo junto, no lo conoce el autor de estos comentarios. Cuyo por sí solo es una palabra que desempeña varias funciones en la lengua española. En tanto relativo, cuyo cada vez se emplea menos en el español hablado y escrito.

Mangue, devolverse, galimatías – *galimatia, orondo – *horondo

Por Roberto E. Guzmán

 

MANGUE

“. . .al tocar los temas de prácticas de parejas simultáneas, enamoramiento, chapeo y MANGUE. . .”

Los jóvenes son quienes mayor cantidad de voces nuevas añaden al léxico de los países en Hispanoamérica. Con la misma velocidad con que aparecen estas nuevas voces, a esa velocidad caen en el olvido, o al menos, reducen drásticamente su uso.

Muchas de las voces de las que se habla en el párrafo anterior pertenecen a una actividad a, a una moda o nueva costumbre. Por la misma realidad y tipo de vida que lleva la juventud, esta se incorpora a los cambios con mayor facilidad o, produce estos cambios por la actitud que asumen ante la vida.

Carmen Silva-Corvalán presenta este fenómeno de manera muy clara, “El grupo de edad que más propende a diferenciarse lingüísticamente es el de los adolescentes, quienes se identifican con su grupo esencialmente por medio del uso de vocabulario y expresiones propias de ellos y de su tiempo. . .” Sociolingüística y pragmática (2001:102).

La introducción que precede es para justificar que se estudie aquí la voz mangue y de paso el verbo manguear. Todavía es muy pronto para poder predecir que esta será solo una denominación de algo pasajero o si la relación a que se refiere la nueva voz tendrá proyecciones en el futuro.

Hay que dedicarle unas reflexiones a la voz porque ha pasado del habla de algunas personas a las consideraciones de estudiosos de la conducta social; esto es, se ha proyectado al español dominicano escrito; en consecuencia, está documentado. Por lo tanto, no puede pasarse por alto.

Este mangue consiste es una relación ocasional sin compromiso que conlleva reciprocidad de favores y servicios. Esa es la caracterización que puede extractarse de lo leído acerca de esta práctica.

Ha de tenerse en cuenta que el significado del verbo manguear del español dominicano guarda poca relación con el de otros países de Hispanoamérica, en los cuales se entiende por esta acción en sentido figurado, “Atraer [a alguien] con halagos y mañas”. Puede observarse que el verbo dominicano reposa sobre el resultado de la actividad reconocida en otros países; esto es, relación amorosa ocasional que reposa sobre favores y servicios recíprocos.

 

DEVOLVERSE

“Se DEVOLVIÓ a la cafetería donde. . .”

Es posible que para muchos hablantes de español dominicano cuando acuden al Diccionario de la lengua española les cause sorpresa encontrar que el verbo que figura en ese lexicón es devolver, así, sin mención de ninguna clase. Otra circunstancia que les producirá extrañeza es que entre las acepciones no hay una que satisfaga el uso que del verbo hacen los dominicanos. Al final aparece la mención “R. Dom.” Para una acepción que reza así: “Volverse, dar la vuelta”.

Cuando se consulta en el mismo diccionario el verbo volverse, este lleva a volver que en la acepción que más se acerca al devolverse dominicano expresa, “Ir al lugar de donde se partió”. No hay mejor fortuna si se trata de hallar respuesta en el Diccionario de americanismos de las Academias, pues allí figura, “Volverse al lugar de donde se ha salido”.

Ahora bien, en esta fase de la sección ha de entrarse en los aspectos que han motivado el estudio de este verbo. En el habla de los dominicanos el verbo devolverse no implica regresar al lugar de donde se partió. En esta habla con mucha frecuencia se usa el verbo devolverse para expresar que la persona que salió de un lugar desistió de llegar al sitio hacia el cual se dirigía; es decir, interrumpió su marcha o viaje.

Lo que se asevera en el párrafo anterior a este con respecto del verbo devolverse no es todo, pues quien renuncia a llegar hasta su destino NO vuelve al sitio desde donde arrancó. La intención principal que lleva el verbo en el habla de los dominicanos es expresar que se renuncia a alcanzar el lugar de destino, sin que ello conlleve retornar al punto de partida.

Hasta el momento en que se redactan estas notas no se ha encontrado rastro de estas explicaciones, acepciones o definiciones que se han detallado más arriba. Por este medio se hace constar el uso en el habla para que los especialistas las tomen en cuenta.

 

GALIMATÍAS – *GALIMATIA

“. . .fue un escambroso ejemplo de GALIMATÍA jurídica. . .”

Con respecto al término galimatías hay dos asuntos que deben retenerse que no son para olvidar. El primero es que es de género masculino; por lo tanto, en la frase de la cita debió el redactor escribir “jurídico”, es masculino.

El segundo asunto salta a la vista, pues siempre lleva la letra ese /s/ al final, sin que ello signifique que sea plural. El amigo chusco decía que si bien es cierto que como escribe la Real Academia la palabra entra en español desde el francés, nada tiene que ver con el galo Matías.

Algunos etimólogos soslayan el asunto del origen del término asegurando que es de origen remoto incierto. El origen mediato es del francés, como ya se mencionó. El francés lo recibió del griego. Al pobre evangelista Mateo “le echan la cuaba”, pues al principio de su evangelio describe una genealogía en lenguaje embrollado, de donde en esa lengua escriben katà Mattaîon.

Ah, no hay que olvidar que galimatías significa lenguaje oscuro, sea por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas. En el registro coloquial se acepta el término del título para llamar algo que tiene característica de “confusión, desorden, lío”.

 

ORONDO – *HORONDO

“. . .en cambio la zona de la emoción se levanta orgullosa y *HORONDA”.

La letra hache /h/ solo suena cuando falta o la escriben de más. Esto es, adquiere importancia en los casos en que se hace mala administración de su representación. Se escribe representación porque no tiene sonido alguno. En la cita llama la atención porque debe estar ausente de la escritura de la palabra (h)orondo, a.

En esta sección se mencionarán algunos datos con respecto de esta letra. Algunas de las informaciones que se suministrarán están relacionados con la historia de la letra hache.

La Real Academia reconoce que la letra hache es un “signo ortográfico ocioso, mantenido por una tradición respetable”. Hay que subrayar que la corporación de la lengua española recurre al adjetivo “respetable” para imprimir fuerza y carácter a lo que sostiene. La lengua española recibió la hache del latín porque se encontraba ya en la ortografía de esa lengua.

No hay que rasgarse las vestiduras ni mostrar asombro cuando se lee que algunos académicos y estudiosos de la lengua española han propugnado por la eliminación de la letra sin sonido. El signo ortográfico aquí estudiado ha dado lugar a aspiraciones de la h, para así hacer sentir su presencia. En algunos casos, por ejemplo, jipato, en dominicano, que viene de hipado, hinchado.

La palabra orondo es de cepa muy antigua en el español general. Consta en el Diccionario de autoridades en el tomo quinto, en la impresión de 1737. Dice allí que es adjetivo para, “Campanudo, pomposo, presumido, amigo de ser visto y parecer bien”. (Adaptación al español moderno de RG). Estas características las resumió el Diccionario de la lengua española a “Lleno de presunción y muy contento de sí mismo”.

Todavía en el año 1914, el Diccionario de la Real Academia Española traía la voz horondo, a y remite a orondo para su definición. Así aparece en la página 554 de esa edición. Quizás esta hache fue la que motivó que usaran jorondo en Tabasco, México, Diccionario de mejicanismos (1895:323). Aún en tiempos modernos en Honduras se expresan de ese modo.

Carnavalero, salonar, chaquetero/a, ostentar – sustentar

Por Roberto E. Guzmán

CARNAVALERO

“. . .investigador, antropólogo, CARNAVALERO. . .”

Los carnavales son tradiciones profundamente arraigadas en la cultura dominicana. No es raro, por tanto, que las actividades, los participantes y las manifestaciones de estas fiestas populares reciban nombre o se hagan destacar con el uso de adjetivos.

En los diccionarios que se consultan de modo habitual no se ha encontrado la voz del título. En la época por la que se atraviesa en la actualidad no resulta extraño que algunas voces nuevas reclamen reconocimiento amparadas en una necesidad que surge o se afirma.

En nuestra América, y especialmente en las Antillas, existe inclinación a formar nuevas palabras con el auxilio de la terminación -ero. Esta terminación es de larga data en español, procede de una conocida ya en latín -arius. “Se añade a sustantivos para formar derivados nominales, sustantivos y adjetivos que generalmente se sustantivan”. Innovaciones sufijales en el español centroamericano (1987:13). En esa obra se expresa que los adjetivos denotan afición del agente.

En el caso específico de la cita, porque la voz carnavalero está precedida de una coma /, /, se piensa que no se integra con la palabra que la precede inmediatamente; por tanto, funciona la voz en cuestión en tanto “aficionado a, promotor de, asistente de, organizador de” carnavales.

Basta con pensar en voces corrientes en el habla de los dominicanos, por ejemplo, “quinielero, billetero, bueyero, cañero” y muchas otras para entender la producción.

En un país con una época de carnavales catalogada en la categoría de atracción general, con variedad en sus manifestaciones y celebrada en todo el territorio dominicano, es natural que se haga sentir la necesidad de llamar o de reconocer las cualidades de las personas o denominarlas, cuando estas muestran interés, inclinación, o afición por los carnavales.

A manera de conclusión se piensa que la voz del título, carnavalero, por su formación y por la intención de significado que representa merece que se le haga un espacio en el español; por lo menos en el español dominicano.

 

SALONAR

Hay que mantener los oídos bien pendientes para detectar las nuevas voces que entran en el español dominicano. Muchas de estas voces son de vida efímera; otras tienen mejor fortuna y logran permanecer en el reservorio de los hablantes.

La voz del título tiene ya otras de la misma familia que han logrado integrarse al español de los dominicanos por medio de su permanencia y uso constante. Entre esas palabras puede contarse el verbo salonear, el sustantivo salonazo, así como los nombres salonero, a.

El verbo salonear es ir o estar en el salón de belleza, peluquería para damas. Es un verbo que las mujeres dominicanas saben conjugar con asiduidad en todo el territorio dominicano. Hay que tomar este comentario de modo positivo, pues con eso se resalta el cuidado que las dominicanas ponen en su apariencia.

Lo que ha llamado la atención con respecto al verbo salonar, es que a pesar de que se ha formado sobre la palabra salón, no se refiere al de belleza, sino al salón de baile. Es algo sabido que en República Dominicana se consideró el “salón de baile” aquel que frecuentaba la sociedad, por oposición a los sitios de bailar de baja categoría. De allí que se hablara de un “baile de salón”.

En publicaciones especializadas se ha escrito acerca de la diferencia que existe entre el merengue de salón y el otro que puede ser el original a ritmo de güira, acordeón y tambora. Salonar es entonces hacer de un ritmo, por ejemplo, merengue, una pieza musical tocada por una orquesta o conjunto musical más numeroso que el trío, en el que participan instrumentos “de viento”. Con el verbo salonar se expresaba la acción de convertir un simple merengue en un ritmo apropiado para bailar en un salón de baile de las personas de primera clase.

 

CHAQUETERO/A

“En el lugar ocuparon. . .una radio de comunicación, una CHAQUETERA y varios celulares. . .”

El vocablo chaquetero/a es interesante desde varios puntos de vista. Posee varias significaciones que varían de acuerdo con el país y las circunstancias. Algunas significaciones, como se verá, pueden ser ofensivas, al tiempo que otras son de práctica constante.

El chaquetero más conocido es el que cambia de partido. En esa dirección se orienta el otro chaquetero que es el adulador. Sin ir más lejos de allí se sitúa el tercer chaquetero que es el servil.

El chaquetero de dudosa reputación es el que se masturba, que es una acepción reconocida en por lo menos cuatro países de América Central.

Por medio del contexto puede presumirse que la chaquetera a que se refiere la frase transcrita es una formación americana de un objeto o accesorio que sirve para guardar o preservar chaquetas. La chaqueta que se encuentra en el origen de esta chaquetera es la conocida en el español internacional que corresponde al “saco” de muchos países americanos y que en algunos países recibe el nombre de “americana”.

Algunas personas puede que hayan visto unas fundas grandes con una cremallera (zíper) incorporado, con suficiente espacio en su interior para guardar o transportar varios “sacos” o trajes de vestir; esta funda tiene un orificio en su parte superior que permite que pase a través de este el gancho que sirve para colgarla con la mencionada vestimenta dentro.

En resumen, la chaquetera se piensa que es un accesorio que sirve para guardar o transportar chaquetas sin que estas se arruguen, ensucien o estropeen.

 

OSTENTAR – SUSTENTAR

“. . .es la primera dominicana en SUSTENTAR este puesto. . .”

Estos dos verbos del título son muy diferentes uno de otro. La primera idea que transmite el verbo utilizado en la frase -sustentar- es que la dominicana sostiene o aguanta el puesto. Este sostener vale para expresar sujetar o mantener una cosa firme.

Al revisar los genes del verbo sustentar su formación hace pensar en lo que se escribió más arriba, en sostener arriba, sus y tenere, que lleva la idea de estar debajo de una cosa para evitar que esta caiga.

Se piensa que el verbo que comunica la idea cierta es el verbo ostentar y por eso figura en el título. El verbo ostentar posee varias acepciones. Entre ellas “mostrar, exhibir”. En el caso de la cita ostentar funciona como sinónimo de detentar, en el sentido de poseer una cosa que otorga un determinado derecho, valor o poder.

Basta con recordar el vocablo ostensible que pertenece a la misma familia de ostentar, es decir, derivado de ostentare que significa que puede mostrarse, exhibirse, notarse.

No se piensa que sea tan difícil discriminar el uso de estos dos verbos; sobre todo diferenciarlos y emplearlos de manera adecuada a los casos, situaciones y circunstancias.

Otros casos y otros usuarios alejados de las normas (1 de 2)

Por Tobías Rodríguez Molina

 

Cada día descubro, en hablantes y escribientes, usos que se apartan de las pautas consideradas rectoras de la marcha de nuestro castellano. Es posible que algún caso que les presente en esta ocasión aparezca en algún otro ensayo, pero es muy probable que salió de la boca o de un texto de un usuario diferente, como insinúa el título de este ensayo. Y sin más preámbulos, entremos en materia.

-En el canal AN7, de la capital dominicana, escuché cuando la voz del locutor, haciendo el anuncio de una actividad, dijo: “Si sigue la situación actual, es muy probable que hayan problemas…”Ese ejemplo deja evidenciado que ese locutor no se guía por la norma que manda no pluralizar el verbo “haber” cuando se emplea como impersonal al no tener un sujeto que lo sustente, sino un objeto directo que complementa el verbo, como sucede en ese caso.

-La ultracorrección es un fenómeno bastante presente en hablantes que aspiran, esto es, que producen un sonido semejante a la jota (mijmo en vez de mismo), al pronunciar la “s” final de sílaba o de palabra, como sería la pronunciación “lo jamigos de mi hijo” en lugar de “los amigos de mi hijo.” El ejemplo de ultracorrección que escuché fue este: “Ayer fue ja mi casa un pariente que yo no conocía.” Si el ejemplo fuera como el siguiente, en el cual hay un verbo con una “s” al final del mismo, se justificaría la aspiración de esa “s” si alguien dijera: “Mañana tú va ja ir con tu hermano a La Vega.”

-Hace poco tiempo escuché a un alto ejecutivo del Gobierno de Cuba decir: “…esas decisiones están afeitando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.” Pero esa vocalización de la c=k (aititud, por actitud; afeitando, por afectando, etc.) está presente en el habla de muchos dominicanos.

-Resulta bastante extraño que un locutor del canal 9, de Santo Domingo, dijera lo siguiente: “No se vaye que pronto regresamos.” Si escucháramos a un campesino no escolarizado o a una persona del nivel sociocultural inferior decir algo parecido, seguro que lo veríamos como algo normal, pero no en un comunicador o en otro profesional. También es extraño que un proclamador de la palabra convierta en esdrújula el verbo “seamos” al pronunciarla “séamos”.

-Pero ¿qué les parecen las expresiones siguientes empleadas por un veterano comunicador y productor de un programa de televisión en un canal de nuestra capital dominicana? Las mismas fueron expresadas en un lapso de tiempo de unos 14 minutos en un mismo programa. Veamos las expresiones:

-“No pueden haber varios tribunales…”

-“Uno de los sectores que más le ha impactado…”

-“Le deseamos a todos un sueño reparador. Buenas noches a todos.

Pasemos a analizar esos tres ejemplos:

En el primer ejemplo, el comunicador no guardó la norma referente al verbo “haber” unido a un auxiliar para formar una frase verbal impersonal que, por eso mismo, no tiene sujeto, razón por la cual debió decir “No puede haber…” A la segunda frase le eliminó, entre “sectores” y “que”, las palabras “a los”, las cuales sirven para referirse a aquellos que fueron impactados. En el tercer ejemplo, aparte de la redundancia, aparece el mal uso de la variante del pronombre de tercera persona gramatical, cuyo referente “ustedes” pide que ese “le” sea “les”, como lo exige la regla de la concordancia referente a la variante pronominal de tercera persona.Un mal uso muy frecuente entre los dominicanos tiene que ver con los relativos “quien”, “quienes”, “el cual”, “los cuales”, “las cuales”, etc. No es raro escuchar expresiones parecidas a las siguientes:

  1. “Disfrutamos mucho esa actividad, el cual fue coordinada por el estudiante del tercer año del bachillerato, Manuel González.”
  2. “Una amiga de mi madre me regaló un libro, la cual se publicó hace un año.”

-Por eso casi nadie se sorprende cuando un dirigente político con un cargo de cierta relevancia expresa: “…los demás dirigentes con quien tenemos algunas divergencias…”

-El empleo de un “que” equivalente al adverbio de lugar “en donde” o al relativo “en el cual”, se le escuchó emplearlo a una locuaz y atractiva comunicadora del canal AN7 en el programa de noticias y comentarios de 6 a 9 de la mañana, cuando dijo: “No estamos en un país que prime la democracia…”, en vez de haber dicho: “No estamos en un país en donde (o en el que, o en el cual) prime la democracia…” Caigamos en la cuenta de que la comunicadora está haciendo referencia a una ubicación de lugar, por lo que después de “país” debe aparecer la preposición “en” seguida por las palabras que completan la frase de relativo.

-La partición de palabras en pedazos menores se da con cierta frecuencia en el caso de algunas palabras como “mediodía”, “sinnúmero”, “sobretodo”, “dondequiera” y otras muchas palabras compuestas. La confusión proviene de que existen palabras simples que tienen los constituyentes de esas compuestas, como “sin número en la expresión “Su uniforme está sin número”, lo mismo que “medio día” y “sobre todo” en “Trabajó medio día e hizo una gran cantidad de trabajo, pero sobre todo lo hizo muy bien.” Veamos lo que salió publicado en el periódico digital de un partido político de nuestro país: “La dirección ejecutiva…tomará las decisiones con dignas para el éxito de la convención.” Un partido político y cualquier institución o empresa deben tener cuidado con los textos o documentos que dirigen a la opinión pública. Deben tener un especialista en el manejo de la lengua para que no se filtre nada que desdiga de ellas y así se mantenga su prestigio en todo momento. (Continuará)

Desaciertos variados presentes en tesis y libro en etapa de corrección

Por Tobías Rodríguez Molina

Con cierta frecuencia corrijo tesis de estudiantes de diferentes carreras y de diferentes centros de educación superior. Asimismo corrijo libros de profesionales de profesiones diferentes y algunos de ellos con varios libros ya publicados. Uno esperaría una diferencia muy marcada entre los desaciertos de un estudiante de término y los de  profesionales ya veteranos y con una gran experiencia en la escritura de libros. Pasemos a ver, en concreto, los desaciertos en ambos redactores.

Nos detendremos  primero en los desaciertos presentes en la tesis.

  1. “Queda evidenciado la alta tasa de niños y niñas a los cuales se le coarta su derecho a la educación.” (Tesis de estudiante de Derecho). Un primer desacierto aparece en “evidenciado”, adjetivo que debe tener terminación femenina (“evidenciada”) por su concordancia con “la tasa”, que es un sustantivo femenino. Eso es  algo elemental para un estudiante nativo y criado en nuestro país y que ya finalizó la educación superior.  Otro desacierto lo constituye el “le”, variante pronominal que hace referencia a “niños y niñas”, por lo cual se hace necesaria la pluralidad de esa variante, la cual debe escribirse “les”. La falta de un buen dominio de ese caso está  ampliamente extendido entre los hablantes y escribientes de nuestro país.
  2. “A la institución que nos referimos es al Senado romano.” (Ídem). En este fragmento está presente el llamado “traslaalaqueísmo”, pues separa el relativo “a la que”, el cual debe aparecer en ese orden después del sustantivo “institución” y no intercalándolo entre “la” y “que. Este uso tiene amplia presencia entre los dominicanos aunque sean personas de un elevado nivel cultural.
  3. “La culminación del desarrollo del principio de la separación de poderes, vino hacer terminada en el año 1748…” (Idem). Entre el sujeto, que termina en “poderes”,  y el predicado, iniciado por “vino”,  el estudiante de Derecho escribió una coma sin que la exija ninguna regla referente al uso de la coma. Además, se confundió y  cometió el desacierto de escribir “hacer” en lugar de “a ser”.
  4. “…es difícil describir los métodos que tienen cada legislatura nacional para controlar a su poder ejecutivo.” (Idem). Parece que el sustentador de la tesis creyó que ese  verbo se refiere o concuerda con  “métodos” por su cercanía con ese sustantivo, ignorando que debe ser escrito en singular y ser “tiene”, ya que su sujeto es “cada legislatura nacional”, que  es un singular. Otra posibilidad latente es que ese universitario finalista piense que “cada legislatura” significa o es lo mismo que  muchas legislaturas y que por eso debe llevar su verbo en plural.
  5. “…aprueba el poder legislativo las nominaciones de los ministros o secretarios de estados.” (Ídem).  Ese complemento “de estado” no se pluraliza en ese contexto. Los que sí se pluralizan, como lo hizo con toda corrección el estudiante en este caso, son los nombres a los cuales se refiere ese complemento “de estado”. Pero sea que se pluralicen  o no esos nombres,  el complemento “de estado” no se pluralizará. Por eso se podrá escribir “ministro de estado” o “ministros de estado”.

Veamos a seguidas  algunos de los  desaciertos encontrados en el libro por el corrector de estilo, antes de la publicación del mismo, que fue el segundo libro que publica su autor, un abogado ya veterano y muy preocupado por el buen manejo del español.

  1. “…entonces la acción existiría aún después de haber sido dada una sentencia.” (Libro del abogado antes de su publicación). El desacierto que aparece en este ejemplo, que es muy frecuente en los usuarios del español en nuestro país,  lo constituye el “AUN” con tilde sin llevarla, pues no puede llevarla, ya que no equivale  a todavía, sino a incluso, y por lo mismo, no se tildará.
  2. “…se puede decir que por ante la jurisdicción civil se  ejerce varios tipos de acciones…” (Idem). El autor del libro pone a concordar el verbo “se ejerce” con “la jurisdicción civil, que es un singular y no con “varios tipos de acciones, que sí es el sujeto plural del verbo, y que por eso debe ser “se ejercen”.
  3. “La excepción de nulidad fue planteada por escrito fuera del tribunal y en un momento que ya había pasado la audiencia…” (Idem).  En este fragmento del libro nos encontramos  con el llamado “desenqueísmo” porque se eliminó “en”  al relativo “en que”. La parte constituida por el antecedente y  el  relativo debe escribirse “en un momento en que” ya había pasado la audiencia.
  4. “El tribunal civil ordinario de primera instancia tiene competencia para conocer asuntos de carácter civiles.” (Idem). El desacierto de poner a concordar un adjetivo perteneciente al complemento del  núcleo (un sustantivo) con este y no con el núcleo del complemento es muy frecuente en los hablantes y escribientes dominicanos, como aparece en este caso. Se debe escribir “asuntos de carácter civil”. Si se va a concordar a “civil” con “asuntos” tenemos que eliminar, en el presente contexto, el sustantivo “carácter” expresando solo “asuntos civiles”.

Como pudieron ustedes darse cuenta,  una de las  dificultades mayores de esos dos autores de textos tiene que ver con la concordancia en varias de sus facetas, lo cual indica que no importa que uno  sea un  estudiante de término y el otro un profesional, como lo es el autor del libro, con estudios de especialidad y siendo autor de libros, ambos tienen dificultad para emplear adecuadamente las normas de la concordancia. En mis artículos que ya han aparecido en la Academia Dominicana de la Lengua  y en La Información, se han citado decenas de usuarios de un nivel sociocultural medio y principalmente alto y en todos ellos aparece la dificultad del manejo de  la concordancia. Por lo tanto, la tarea de mejorar nuestro manejo del español nos toca a todos, porque “el que esté libre de desaciertos que presente un artículo sin errores de concordancia”, pero elaborado sin ayuda de un vecino.