Acusación infundada
La riqueza innegable de nuestra lengua se muestra, entre otros aspectos, en la polisemia. Nuestras palabras acumulan a lo largo de su historia, y gracias al uso de los hispanohablantes, múltiples, y a veces variopintos, significados.
Nos acostumbramos a usarlas con un sentido y nos sorprenden en ocasiones con su aparición en el momento y el contexto más insospechado. Esa sorpresa pudo acabar en disgusto en el caso de un ciudadano que envió un escrito a un organismo administrativo. En la respuesta oficial este organismo acusaba recibo de su carta y citaba al ciudadano. Este, ni corto ni perezoso, respondió indignado que no entendía por qué era acusado por el simple hecho de haber escrito una carta. Leer más




