Nudo – más bueno/más malo – mula/mulo – erguir/*herguir – cabo/cavo

NUDO

En República Dominicana existe un nudo que no se encuentra documentado en ningún otro país.

Se trata de una formación subcutánea. Según las informaciones que se han recogido este nudo se produce en personas excedidas en su peso corporal y que sufren golpes.

El nudo consiste en un hematoma interno cubierto por una parte de la piel endurecida que forma un pequeño bulto duro que sobresale de la superficie de la piel.

En otras ocasiones se ha escuchado la misma palabra, nudo, para designar en el habla dominicana una superficie de la piel que forma una especie de retorcimiento con abultamiento formado por exceso de grasa, que se percibe en la piel en las personas que están sobrepeso. Estas áreas se destacan cuando los músculos situados en esa área resultan tensados por esfuerzo. Se menciona aquí que este nudo no debe confundirse con la celulitis.

Si alguna vez se le hace espacio en un diccionario del español dominicano habría que sintetizar los rasgos descritos para que se reduzcan a una o dos acepciones propias de diccionarios.

MÁS BUENO – MÁS MALO

“Más” se considera adverbio comparativo para denotar superioridad. Si aparece colocado delante de un sustantivo, entonces funciona como adjetivo. Cuando funciona en tanto adverbio, delante de adjetivos, se utiliza solamente delante de los adjetivos que indican grados positivos. No se acepta que se use “más” delante de adjetivos en grados superlativos.

En lo que algunos tratadistas consideran el uso general, más debe posponerse a “nada, nadie, ninguno y nunca”. En República Dominicana la costumbre contradice este “uso general”.

Los defensores de la lengua pura entienden que “más bueno” solo debe emplearse en los casos en que se manifiesta de este modo la bondad de una persona. Además, consideran correcto este uso para expresar el comparativo de bueno en el sentido de “gustoso o apetecible”.

“Más malo” puede usarse en caso similares a los de “más bueno”, es decir, pero en los casos en que se refiere a una persona que carece de bondad. De este modo, los dominicanos han retenido una expresión motivada por hechos históricos, “Más malo que Buceta”. Se considera correcto también su empleo para establecer comparaciones positivas acerca del sabor.

Los abusos de “más” delante de los citados adjetivos son frecuentes en el habla de los dominicanos. Algunos de quienes así se expresan lo hacen por ignorancia, mientras que otros lo hacen por “majadería expresa” para destacar su desacato a los usos predominantes en otras latitudes.

No debe olvidarse que “peor” y “mejor” no aceptan que se coloque delante de ellos, o después,  ese “más” que se ha tratado aquí, pues son dos superlativos que corresponden a los adjetivos “malo” y “bueno”. En estos casos “no se vale el resabio”.

MULA – MULO

Las palabras del título han hecho fortuna en el léxico español internacional. El español dominicano reconoció hace largo tiempo ya el sentido de mulo en tanto persona fuerte, de gran vigor y energía. Además, ese “mulo de trabajo” no se queja de la carga que se le impone. La terquedad del mulo/a se utiliza tanto para el femenino como para el masculino. Una mujer terca será aquella que no cede en su obstinación.

El párrafo anterior comenta aspectos de los vocablos del epígrafe que son de conocimiento general. No se traen estas voces a estas reflexiones solo para explicar nociones ya conocidas por el gran público. En el párrafo siguiente se entrará en una acepción dominicana de “mula”.

Se deja bien claro desde el principio que lo consignado de aquí en adelante es una constatación del uso y que ello no contiene juicios valorativos ni sexistas.

La mujer que se califica de “mula” es aquella que es parca para expresar verbalmente sensaciones agradables que se perciben durante el acto sexual. Esto es, no manifiesta mediante palabras, gemidos u otros medios la satisfacción que experimenta durante el coito y sus prolegómenos.

Esta definición no se ha encontrado en las obras dedicadas a recoger las definiciones del español dominicano. No creo que ello se deba a pruritos, porque como puede comprobarse mediante la lectura de lo que antecede, el concepto puede maquillarse para que se entienda y se acepte.

ERGUIR *HERGUIR

“. . . HIERGUEN su poder como una espada empuñada para destruir el pueblo. . .”

El verbo “erguir(se)” es de uso muy limitado en la lengua escrita y, más aún, en la hablada. Una de las razones para que así sea es la dificultad de su conjugación. Aquí no se conjugará el verbo para enderezar entuertos, pero sí vale la pena que se recuerde que es modelo de conjugación y en este la raíz del verbo no se altera con la introducción de una hache /h/.

Lo anterior explicado significa que si el verbo en infinitivo es erguir, no hay espacio ni motivo para que en la conjugación se incluya una hache /h/ como hizo infortunadamente quien escribió la frase transcrita más arriba.

Viene a la memoria el profesor petromacorisano que en sus clases cuando deseaba que un estudiante se levantara o se pusiera de pie le decía, “írguete”. No está de más que se escriba que en la mayoría de los casos lo estudiantes permanecían perplejos ante la orden impartida por el catedrático de Derecho.

Hay que añadir que este verbo sirve para expresar “levantar y poner derecho, enderezar” a alguien o algo. Vale también para expresar que alguien se engríe o ensoberbece. Los edificios se irguen cuando se levantan y sobresalen sobre un plano.

Ya en muchas ocasiones anteriores se ha aconsejado a que quienes escriben que deben mantenerse en el ámbito de sus conocimientos sólidos; no aventurarse a emplear verbos o vocablos de escaso uso.

CABO – CAVO

“. . . que el ejecutivo lleva a CAVO junto a un grupo jurídico. . .”

El cabo dominicano, compartido con el cubano, es la colilla o resto del cigarrillo. Esto se menciona para fines de recordar las voces propias del español dominicano. De paso (fino ¿?) es oportuno que se miente que hubiese sido de mejor gusto escribir “grupo de juristas”.

La locución verbal “llevar a cabo” tiene por necesidad que escribirse con este cabo con la letra be /b/, porque la otra correspondería al verbo cavar que no resultaría con sentido alguno. Este cabo con la B de burro, B alta, tiene relación con “término de algo” y, se relaciona con llevar a término una acción, que es “hacer o realizar una cosa”.

“Llevar a cabo”, o, “llevar al cabo” algo, es ejecutarlo, concluirlo, efectuarlo, finalizarlo, acabarlo, ultimarlo, terminarlo.

Los dominicanos conocen un “cabo de agua” que es diferente del que la Real Academia conoce. Se llama de ese modo a la persona encargada de abrir y cerrar los canales de riego en los predios rurales. Es la persona que dirige el riego de agua de los canales. Es una persona importante en su medio porque puede favorecer o perjudicar con sus acciones a los agricultores que dependen de su trabajo.

Los dominicanos tienen una locución que es “tirar un cabo” que se usa para expresar “ayudar a alguien a salir de una situación difícil”. Como puede deducirse, esta procede de la marinería y entró con esta actividad al español dominicano. En este caso este cabo es una cuerda, soga.

Para terminar con este examen, se referirá el cuento que se relataba en la escuela hace años ya, cuando se trataba de explicar de modo jocoso la conjugación del verbo caber que es muy irregular. En medio de un ejercicio militar, el cabo ordena a un alistado que pase por un sitio estrecho. El último le explica al primero, “No puedo, porque no cabo, cabo”. El cabo de inmediato le replica, “Tonto, no se dice cabo, se dice quepo”. El alistado le contesta, “Es que no quepo, quepo”.

Ahora, ría si puede; pero no llore ante errores como el resaltado en este estudio.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Ñoño, a – palear/paliar – ciega/siega – sé/se

ÑOÑO, A

A veces se pregunta uno si esta voz tiene algo que ver con el principal significado con que se reconoce en el habla de todos los días de los dominicanos, por la repetición de la misma sílaba; o si el propósito de la repetición en el fondo es solamente enfático.

Es bueno recordar que todavía en el año 1970, en la décimo novena edición del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, no se había asentado el principal significado dominicano.

En esos años los académicos solo reconocían que ñoño servía para referirse a la persona “apocada y de corto entendimiento”. Cuando se aplicaba a cosas era para denotar “soso, de poca sustancia”. Ya el significado que le dio origen iba en decadencia, pues se caracterizaba de anticuada la acepción “caduco, chocho”.

Se ha repetido antes en el desarrollo de este comentario,  “principal significado dominicano”. Con este se destaca el más conocido y empleado, que es el de “mimado, consentido”, como muy bien lo define el Diccionario del español dominicano (2013). Así mismo, la persona que se tipifica de ñoña lo es por ser “susceptible, delicada”; o bien, “inclinada a los mimos”.

Añadido a las demás, el último diccionario mencionado recoge la acepción que se refiere a persona o cosa “que se aprecia o se prefiere entre varias”. Trae dos acepciones más ese lexicón que son de menos uso, para designar la “barriga” y la “presidencia de la República”.

Ya en una intervención anterior por este medio se subrayó que la ñoña es la “banda presidencial” en tanto símbolo de la presidencia de la República, de donde los dominicanos han creado la expresión “terciarse la ñoña” para significar, llegar a la presidencia de la República.

Ahora bien, no se ha no se ha hecho espacio a esta voz solo para esencialmente repetir lo que la mayoría de los dominicanos conocen, sino para recordar una acepción que no ha recibido el reconocimiento oficial en los diccionario diferenciales. Ñoño también vale para expresar que algo es “grande, enorme”. Se emplea de preferencia para cosas. El autor de estos comentarios ha oído en muchas ocasiones este uso.

Para terminar, algunos ejemplos ayudarán a recordar este uso. “El capitán se paseaba entre los presos con un ñoño garrote”. Aquí se entiende como sinónimo de “enorme”. “El calié escondía en la cintura debajo, de la chacabana, el ñoño revólver con que disparó”. En este caso evoca la idea de “grande”.

PALEAR – PALIAR

“. . .como contingencia para PALEAR el desempleo. . .”

Las dos palabras del título son legítimas en el español de cada día. En realidad son muy diferentes en su uso porque los respectivos campos semánticos son distantes.

La confusión entre uno y otro de estos dos vocablos procede de la forma en cómo se  pronuncia el verbo palear en el habla descuidada, negligencia que lleva a enunciar las dos palabras de la misma forma.

Una vez que las dos voces se confunden en su elocución, eso conduce a que se equivoquen los significados y, en consecuencia, el uso que corresponde a cada una de ellas.

Palear es utilizar la pala para mover una cosa. En agricultura es aventar el grano para separarlo de la paja. En resumen, es trabajar con la pala.

Paliar es moderar, mitigar, ser indulgente. Mitigar ciertas enfermedades. Moderar, suavizar, atenuar una pena, disgusto, etc. Ser indulgente, disculpar, justificar algo.

CIEGA – SIEGA

“. . . si no es una voladora que CIEGA la vida de un morador de este sector marginado. . .”

La falta de diferencia en la pronunciación entre los dos sonidos, ese /s/ y ce /c/ en la mayoría de los países de la América Hispana es un fenómeno fonológico viejo. Las explicaciones que se han ofrecido sobre el origen a veces son difíciles de entender. El hecho es que se dicen o pronuncian de igual modo los sonidos de las letras s, z, o c seguidas de /e/ o /i/.

Si se sometiera a evaluación estadística el asunto que se mencionó en el párrafo anterior, es muy probable que se concluya admitiendo que hay una mayoría de hablantes de español que sesean; o lo que es lo mismo, que los ceceantes son minoría.

La forma de manifestar oralmente los vocablos que llevan las consonantes mentadas y las consecuencias engorrosas que de ellos pueden derivarse, son solucionados (o evitados) por el contexto.

Esto es, desambiguado por el entorno lingüístico, pragmático o social en que se coloca un elemento o un enunciado, como sucede en la cita. Aquí se salva la situación por el conocimiento lógico que existe en el lector de que una “voladora” (minibús de transporte público urbano) no deja privado de vista, sino por excepción. Estos conocimientos extralingüísticos del contexto particular concurren para despejar la duda.

Lo que se ha explicado más arriba no exime de culpa a una persona que incurra en el desliz de escribir ciega, con ce /c/, cuando lo que sugería el entorno particular era que lo hiciese con ese /s/. Ciega es del verbo cegar, que es privar de la vista. Siega es del verbo segar que es interrumpir de forma violenta y brusca.

En gran medida el desacierto se produce porque el redactor de la frase reproducida insertó una palabra dominguera para expresar “matar”. Si el articulista hubiese permanecido en el ámbito de su “voladora”, que es una palabra del español dominicano, no hubiese tenido problema alguno. Al engalanar la redacción se arriesgó en este caso más allá de los límites de lo conveniente para sus conocimientos. Este tipo de problemas se obvia manteniendo un apego a lo básico, al uso de los términos que son bien conocidos y que se frecuentan en las lecturas habituales. La otra forma de evitar estos enojos con la ortografía, es leer, sobre todo, leer buena literatura, pues de esas lecturas queda el sedimento que nutre el conocimiento de la lengua.

SÉ – SE

“. . .acaso el inicio de un esfuerzo empresarial, parcial o general, no lo SE, para el empresariado recuperar la cuota de poder. . .”

Los dos monosílabos son iguales en su ortografía. La única diferencia entre uno y otro es la tilde que puede observarse sobre uno de ellos. Ese acento ortográfico colocado allí es lo que se llama acento diacrítico, es decir, que le confiere un valor especial a la palabra.

En principio los monosílabos se escriben sin tilde, pues no existe la necesidad de señalar en cuál sílaba ha de hacerse el mayor esfuerzo de la articulación. En los ejemplos que se reproducen en el título, la tilde ejerce la función de distinguir el significado y la función gramatical de uno con relación a otro; esa es su función distintiva.

, con la tilde, acento gráfico, pertenece al verbo saber y representa la conjugación de la  primera persona del singular del presente del indicativo. Puede ser también el verbo “ser” en la segunda persona del singular del modo imperativo.

Este “sé” es el que debió escribir el articulista en la cita al principio de esta sección para que trascendiera claro su mensaje, pues se deduce del contexto del artículo que se trataba del verbo saber.

Se, sin la tilde, es un pronombre personal reflexivo. Pertenece a la tercera persona y se usa en dativo y acusativo en género masculino o femenino y número singular o plural. En esta sección no se entra en el detalle de todas las posibilidades en las que puede aparecer “se” en la lengua.

A la luz de lo explicado, por eliminación, parece muy sencillo discernir cuándo debe colocarse la tilde. Solo resta que el redactor sea cuidadoso para evitar el error.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Defenderse – desecho/deshecho – crecer

DEFENDERSE

Este verbo, como varios otros, cobra en República Dominicana un sentido propio del país. Esto quiere decir que en el país dominicano se utiliza ese verbo para expresar una idea diferente de las que en el español general se hace.

Para examinar este verbo se procederá a revisar los significados que posee en el español internacional para luego pasar a lo que se expresa y entiende en el habla dominicana.

En tanto verbo pronominal, el uso del verbo defenderse en el habla de los dominicanos se distancia del concepto que conoce el Diccionario de la lengua española. El último diccionario se expresa así: “Gozar de una cierta holgura económica”.

La diferencia de la noción dominicana y la conocida oficialmente estriba en el grado de holgura que alcanza el individuo con su actividad. La holgura en el español general lleva a pensar en el disfrute de recursos suficientes.

En República Dominicana cuando se dice que una persona se defiende lo que se destaca es que esa persona se procura ingresos, a veces extras, que le permiten sobrevivir en el sentido de vivir con escasos recursos financieros. Ejemplos de este uso son: “Ella se defiende vendiendo helados caseros”. “Él se defiende vendiendo baratijas en el pulguero”.

En muchas ocasiones este defenderse alude a ingresos extras que complementan las exiguas entradas que proporciona una actividad principal remunerada. Casi siempre la actividad del “defenderse” resulta de una iniciativa personal en la que el sujeto trabaja individualmente en una actividad comercial (o industrial) en pequeña escala.

No hay que sorprenderse con respecto a los matices que se comprueban en relación con el verbo defenderse en cuanto a sus sentidos de empleo, si se piensa que en el español de Cervantes en El Quijote “defender” equivalía a prohibir, del modo en que aún lo es en francés el verbo défendre.

DESECHO – DESHECHO

“Una raza rendida y DESECHA que ostenta con júbilo las heridas de su vergüenza”.

Cada día se encuentran más confusiones entre vocablos del tipo que se observa en el título. Es probable que el redactor sepa que existen las dos palabras del título y que estas tienen significados diferentes.

En casos como el de la frase citada, tal parece que el articulista para decidir cuál de los dos vocablos escribir, lo hizo al azar. La suerte no lo favoreció y el mensaje salió torcido.

Más abajo se analizarán los significados de las dos palabras, acompañados con un pequeño ardid, de modo que este sirva para despejar la duda en el futuro, en caso de que la haya.

Desechar es rechazar o negar una cosa posible. Es apartar un pesar, un temor, una sospecha. Es excluir una cosa cuando se elige; abandonar una cosa por inútil. Es menospreciar una persona o cosa.

Deshecho es otra cosa muy diferente.  Tiene relación con el verbo deshacer que equivale a descomponer, romper el arreglo, orden o buena disposición; descomponer algo que estaba hecho; estropear una cosa. Convertir una cosa sólida en líquida; o destruirla completamente. Esta enumeración no es exhaustiva, es ilustrativa.

Después de este ejercicio se pone de manifiesto que en la cita el participio que se propuso colocar el articulista tenía relación con descompuesta, estropeada, destruida (¿?), vencida.

¿Cómo se resuelve el asunto? Piénsese que desecho guarda relación con rechazar, negar, excluir, abandonar. Para que fuese una “raza excluida” tenía que escribirse desechada.

En la actualidad es más fácil mantenerse al tanto de los significados cuando se lee. Basta con mantener un diccionario abierto en el computador y consultarlo a voluntad. Ya no hay necesidad

de hojear y encontrar los significados pasando páginas, basta con mecanografiar la palabra en el ordenador y ya está. Hay que celebrar que la informática haya simplificado este tipo de consulta.

CRECER

“. . . pero luego concluyó que el candidato era incapaz de cambiar o CRECER”.

Hace tiempo ya que en el español escrito aparece el verbo crecer utilizado de la manera en que se observa en la cita. Como puede apreciarse mediante la lectura, no se trata de aumentar la estatura, sino de algo más.

Los diccionarios tradicionales, así como los de uso están contestes en que el verbo crecer no ha “crecido” (aumentado) sus acepciones, no se le ha añadido nueva materia.

No se trata de negar que el verbo crecer se aplica en dos casos a personas. En el primer caso para señalar que aumenta la estatura. En el segundo caso usado el verbo en tanto pronominal para indicar que toma “mayor autoridad, importancia o atrevimiento”. Las palabras que aparecen entre comillas se tomaron del Diccionario de la lengua española (2014).

Desde hace unos años hasta esta fecha, se utiliza el verbo crecer para denotar que una persona aumenta sus capacidades intelectuales, su habilidades humanas. Se usa asimismo para decir que el individuo desarrolla nuevas capacidades. En el caso de adultos se emplea para significar que este mejora o progresa, se supera y aún, que madura. Esos valores no pertenecen al español.

Con respecto a la madurez que alguien puede alcanzar, el Diccionario del español actual (1999) consigna que crecer se advierte en el uso en tanto “llegar [alguien] a su desarrollo completo o su madurez”. Del mismo modo ese diccionario asienta otro uso que el diccionario de las academias ya incorporó, en parte, en la edición del año 2014; se trata de “tomar más ánimo o atrevimiento”. Más arriba se escribió que los redactores del diccionario de las Academias, en el apartado para el verbo en tanto pronominal incorporaron el sustantivo “atrevimiento”. Además, esto envía una señal de que en una futura edición de este diccionario pueda añadirse el “desarrollo completo o su madurez”.

El autor de estos comentarios piensa que los traductores son los responsables en buena medida de la introducción en español de algunos de los usos que no cuentan con el aval del buen uso. Esto así porque en inglés crecer es sinónimo, en algunos aspectos, de aumentar, expandir, ampliar, incrementar. El ejemplo que trae el Merriam-Webster´s Dictionary es “crecer en sabiduría”.

No hay motivo alguno que obligue a un hablante de buen español a utilizar el verbo crecer cuando el español posee otros verbos más precisos para expresar las ideas. Ejemplos de esto son los verbos ya citados o las perífrasis verbales que pueden formarse con el auxilio de estos.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Babaso – riesgo/riego – sociocultural – eficienciar

BABASO

He aquí una voz que espera por su reconocimiento. Por lo menos, que se la reconozca en el habla de los dominicanos. Debe mencionarse que hace largo tiempo que no se oye este sustantivo que fue tan popular en los años sesenta del siglo pasado.

Una de las razones por las que se piensa que ya no se la oye es porque no se frecuenta el medio en que tuvo vigencia esta voz. En aquellos momentos en que se oía esta palabra no había lugar a interpretación porque el contexto o los elementos de la situación guiaban hacia su significado específico.

Desde este nivel en esta exposición hay que señalar la relación que tiene esta voz peculiar con el sustantivo femenino baba, que como se sabe ha procreado larga descendencia en el español dominicano.

En los años ya mentados un babaso era una borrachera. Una de esas en que el sujeto acostumbra a hablar mucho, sin sustancia, sin sensatez, e incluso a veces, con la lengua estropajosa; además, no era raro que se comportara de manera inapropiada. Con esta explicación se trata de transmitir la rentabilidad comunicativa del nombre.

Darse un babaso era sinónimo de embriagarse. A veces, se recuerda, se recurría al verbo ponerse para expresar la misma idea, “ponerse un babaso”. La combinación resultaba y aún resulta extraña, por el verbo y el significado propio de este. No debe mostrarse extrañeza con respecto de este uso si se piensa que en el habla popular la selección de palabras no siempre es lógica.

Consecuente con este babaso, la persona podía describirse diciendo que hablaba babosadas. El autor de estos comentarios recuerda haber usado la voz del título, así como haberla oído en muchas ocasiones. Según parece la voz no ha sido dignificada por el uso literario.

Este sustantivo cumplió su función de facilitar la comunicación en la variedad del español dominicano; de ahí que pueda considerarse legítimo y correcto entre hablantes del español dominicano. Si la voz babaso desapareció del vocabulario activo del dominicano puede ser como una consecuencia de la acción niveladora en el dominio de la lengua.

Por ese medio se da testimonio de la existencia de esta voz, para que otras personas, si la han oído alguna vez, también atestigüen de su existencia.

RIESGO – RIEGO

“Mostrar esta diversidad de poéticas y discursos articulado en un display que se haga comprensible para el espectador, siempre entraña muchos RIEGOS”.

Parece que en verdad hay escribientes que redactan de la misma forma en que hablan. Hablan con descuido y de ese modo escriben. A menudo se sostiene que los hablantes se expresan oralmente de una manera, y, llevan sus pensamientos por medio de la escritura de modo diferente. La reflexión que lleva en sí la acción de componer las oraciones obliga a observar mayor cuidado.

En el caso de la cita se está delante de un ejemplo de error infantil. Tal parece que el cronista sobre artes escribió como habla, de allí que incurriera en este gazapo.

El riesgo es la posibilidad de un daño, inconveniente o perjuicio. Los riesgos son imprevistos. El riego es el sustantivo masculino que corresponde a la acción y resultado de regar. Regar, a su vez, es echar agua o un líquido, derramar una cosa. En República Dominicana este riego tiene un sinónimo, reguío.

Hay tanta distancia entre los significados de las dos palabras del título que uno se siente exonerado de explicar más. Lo que refleja la cita es un gran descuido.

SOCIOCULTURAL

“En el orden político y SOCIO CULTURAL esta modernidad líquida. . .”

Hay personas que escriben crónicas acerca de obras de arte            y descuidan el empleo del español. Muchas veces lo que hacen es que crean palabras para describir rasgos que detectan en obras de arte. Esa no es la más criticable de las características de estos periodistas. La crítica se reserva para los casos en que no se mantienen al día. Mantenerse al día es estar al tanto de lo que el uso y la norma culta propugnan en el español.

Tal parece que estos comentaristas no se percatan de que la reiteración de errores en la redacción de sus artículos afea su trabajo. Deberían ser conscientes de que las pifias, descuidos y gazapos alejan a los lectores de sus artículos.

Los componentes de palabras, sobre todo los prefijos, se unen a las palabras a las cuales se anteponen. No importa que sea un componente largo o que posea sentido propio. Como es el caso de “socio” que significa también amigo, compañero, persona o entidad asociada o, que es miembro de una sociedad. No ha de dudarse de que en la preceptiva moderna, aceptada por todos los cultores del bien escribir, esos componentes se añaden a las raíces para formar un solo vocablo.

En el DEL, Diccionario de la lengua española, el ejemplo que se encuentra cuando se verifica el uso de socio- en tanto componente, no es otro que “sociocultural”. El último  término citado aquí es el que debió aparecer en la crónica de arte.

EFICIENCIAR

“. . .sostuvo que en el país se debe promover la creación de un reglamento que permita EFICIENCIAR. . .”

En esta sección se enfocará el tema sobre la oportunidad de crear un verbo con las características que este presenta. Se estudiará el origen de este, así como la correcta formación de este y la posible acepción que habría de atribuírsele.

Por la forma en que se presenta el verbo del título hay que entender que su origen se encuentra en el sustantivo eficiencia. Es oportuno recordar que la eficiencia es la capacidad para lograr un efecto determinado; así mismo, es la competencia que se demuestra en el trabajo desempeñado.

En la actualidad hay que recurrir a giros para expresar que algo “tiene eficiencia”. Poder pasar la acción o reconocer que alguien tiene aptitud en el desempeño de su trabajo quizás podría manifestarse por medio de un verbo con estas cualidades.

En el ejemplo que apareció en la prensa escrita se trata de un reglamento que permite hacer eficiente algo. Por esto el redactor recurrió al verbo eficienciar.

Como puede notarse se formó sobre la base de eficiencia y no sobre la de eficiente. Siguió el creador del verbo el modelo moderno de “concienciar” por oposición a lo que se usó durante largo tiempo, concientizar.

No se puede argumentar a favor del verbo por la escasez en el uso. No se ha encontrado rastro del empleo de este verbo. Todo parece que ha sido acuñado muy recientemente o que es una creación peregrina, peculiar, que no arrastrará devotos.

El único recurso que queda es ser paciente y estar atentos para ver si alguna institución reconocida le da su aprobación o, si el uso culto lo adopta e impone.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

Jefear/jefeador/jefismo – acechar/asechar – eficientización

JEFEAR – JEFEADOR – JEFISMO

“. . .cuando se eduquen y puedan actuar más institucionalmente y con menos caprichos y JEFISMOS arbitrarios. . .”

Desde que se leen las voces del título se adivina que estas pertenecen a la familia de la palabra jefe. En República Dominicana el vocablo jefe reviste connotación especial porque hubo en la historia política dominicana alguien a quien se le designaba como “el jefe”. Según cuentan los que le conocieron ese era el título que más satisfacía a Rafael L. Trujillo.

La historia de la palabra en el habla dominicana viene a cuento porque esta ha procreado descendencia como puede notarse en las tres voces del epígrafe. Se examinará cada una de estas voces y, se resaltará el rasgo semántico del dominicanismo.

La palabra jefe entró en el español a mediados del siglo XVII procedente del francés chef. En esa lengua entró en el siglo IX, escrita chief, que a su vez procedía del latín caput, que significaba cabeza. Esa acepción -cabeza- la conservó en francés hasta el siglo XVI. El jefe de cocina aún se conoce con el nombre de chef. En inglés usan en la actualidad chief. En español, de cabeza pasó a ser “persona importante, autoridad”. El italiano y el rumano se mantuvieron más cerca del latín, càpo para el primero y capet (con acento breve sobre la A) para el segundo.

En el habla dominicana actual el vocablo jefe se utiliza en la conversación diaria. Es una forma de referirse una persona a otra cuando no conoce su nombre y, en algunos casos, cuando desea halagarla.

El verbo jefear de uso en República Dominicana está reconocido en tanto verbo intransitivo y, el Diccionario de americanismos (2010) de las academias lo define, “fungir como jefe”. Esa es una acepción derecha; pero en la realidad muchas veces adquiere la connotación de mandar, ordenar de modo indiscriminado, sin modales, con exceso de órdenes. La definición del Diccionario del español dominicano (2013) es más satisfactoria, “ejercer de jefe, mandar”. Este jefear tiene un matiz negativo en el español dominicano.

El español dominicano reconoce la locución sustantiva jefe indio que es la “persona que tiene la autoridad o el poder”; así consta en el Diccionario del español dominicano (DED).

Como un dato curioso puede citarse que en el portugués brasileño existe el verbo chefiar que es ejercer las funciones de jefe. Además, tienen la voz chefiado que es el participio del verbo antes mencionado y que sirve para referirse a la persona bajo la autoridad de otro.

El vocablo jefeador aparece en el DED y allí se expresa que funciona como sustantivo y adjetivo. La acepción ahí recogida es: “Referido a persona, que gusta de mandar”. Es, por lo tanto, una persona que disfruta dando órdenes. Alguien a quien le gusta que se le reconozca como la persona a quien se obedece.

La última voz del título, jefismo, es de menor uso en el español dominicano. Solo se ha encontrado esta voz en la variedad dominicana del español. Por la formación que tiene la voz se la toma como sustantivo por la terminación que lleva, –ismo. Esta terminación en buen español se utiliza como componente de palabra que indica doctrina, partido, sistema; movimientos políticos, grupos sociales, actividades culturales. En los casos en que se añade a un adjetivo puede dar lugar a un nombre abstracto.

Ahora bien, en la cita este “jefismo” ha de interpretarse como una conducta, proceder, comportamiento. Es una manera de ser jefe, de demostrar que se está en control de otras personas o que se tiene poder de decisión.

ACECHAR – ASECHAR

“. . .y aunque las soluciones técnicas y administrativas no son sencillas (pues el evasor ASECHA), tienen que consistir en un reembolso rápido”.

Hace largo tiempo ya que los hablantes y escribientes de español encuentran problemas con las dos palabras del título. En el español de todos los días en la América Hispana ambas palabras se pronuncian igual. Esto ha contribuido en gran medida a la confusión provocada. El otro ingrediente que se añade a lo anterior es que hasta en sus acepciones se prestan a confusión. Más abajo se despejará de la mejor manera posible el asunto.

Acechar es aguardar con cautela, atisbar, vigilar, espiar, es permanecer en un lugar observando, al tiempo que se procura no ser visto. Esta conducta puede tomarse en sentido figurado. En algunos casos puede admitirse con el sentido de que alguien se siente amenazado o, presagia la amenaza sobre algo. Asechar es poner, armar asechanzas, engaños, artificios, maquinaciones, con el propósito de hacer daño a alguien.

No hay que enfadarse en extremo por la confusión que ha enredado hasta al más listo. D. Rufino José Cuervo escribía: “la distinción de las dos aplicaciones mediante formas diferentes no data de los primeros tiempos de la lengua: usábanse indistintamente las dos ortografías para una y otra acepción”. En apoyo de estos usos citaba D. Rufino a Fray Luis de Granada, Lope de Vega y Alfonso el Sabio.

En algunos casos la duda asalta al escribiente que reflexiona porque el evasor puede utilizar ardides para evitar el pago (asechar). O bien, puede esperar cautelosamente a que se presente la oportunidad o la posibilidad para no cumplir con sus obligaciones impositivas (acechar).

Luego de esta exposición queda demostrado que en algunos casos (los menos), el empleo de uno u otro de los dos verbos es posible; sin embargo, en otros casos salta a la vista la diferencia. En materia penal las diferencias se destacan por la manera en que actúa la persona que se vale de un medio o de otro para perpetrar su delito.

EFICIENTIZACIÓN

“La EFICIENTIZACIÓN de la generación eléctrica. . .”

Aquí se está de nuevo en presencia de otro neologismo. Este como muchos otros está formado a la manera culta; es decir, con la inserción de un infijo que se denomina aquí afrancesado y una terminación conocida.

Todo parece indicar que la formación de este neologismo se ha hecho utilizando la raíz de eficiente, añadiéndole el infijo iza, después de eliminar la vocal final, y, a esto agregándole la terminación –ción.

Ante una voz de este género tiene el curioso acerca del lenguaje que plantearse la pregunta acerca de la pertinencia del nuevo vocablo, esto es, la necesidad de que exista. No se trata solamente de buscar los genes a la nueva palabra.

La formación, como se esbozó antes, es correcta. Ahora bien, ¿existe la necesidad de una palabra que exprese esta idea? Más abajo se examinará la conveniencia del término y su posible acepción.

Antes de entrar en materia hay que referirse a la diferencia entre eficaz y eficiente, porque como se mentó antes, el neologismo parece formado sobre la raíz de eficiente.

Si alguien desea experimentar un mareo léxico, algo que puede hacer es tratar de entender la diferencia entre eficaz, eficiente, eficacia y eficiencia; esto claro, si es que hay modo de separar las acepciones de unas y otras de estas palabras. Aquí se hará un ejercicio sencillo en beneficio de los hablantes para que puedan discernir las diferencias, si es que las hay.

Eficaz es, que tiene eficacia. Eficiente que tiene eficiencia. La eficacia es, de acuerdo con las Academias la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”. La eficiencia, a su vez, es la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”.

Para el Diccionario panhispánico de dudas, eficaz y eficiente significan prácticamente lo mismo. Aconseja ese diccionario que la primera palabra se use para cosas y la segunda para personas. Se sostiene además que eficacia se refiere a la capacidad de lograr algo; eficiencia destaca la capacidad de lograrlo con economía de medios. Fundéu expresa que aplicado a personas, “es eficaz aquella que sirve para lo que se espera de ella, mientras que es eficiente la competente, la que rinde en su actividad”.

Para volver al tema inicial, la eficientización sería lograr  hacer competente o que produzca beneficio o utilidad una cosa, que tenga mejor rendimiento. Según parece el neologismo encuentra su campo de acción en economía.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

Pega/cola – amortiguar/amortizar – superar – *rotabilidad

PEGACOLA

Algunas omisiones llaman poderosamente la atención, si bien otras, se las deja pasar sin resabios. Las palabras del título se traen a estos comentarios por su relación con el verbo pegar y colar cuando se usan para mencionar la acción de unir una cosa a otra con ayuda de una sustancia aglutinante, así esos verbos son sinónimos de adherir.

En República Dominicana la famosa cinta adhesiva es “cinta pegante”, es decir, cinta que pega. El diccionario académico reconoce y consigna que los dominicanos llaman de la forma antes mencionada a la cinta adhesiva. En el habla de los dominicanos se llama “pega” a la mezcla que se utiliza con el propósito de unir o juntar cosas.

De modo semejante se dice que esa sustancia es una “cola”, que sirve para “encolar” las cosas que se han separado o que se desean unir. Se entiende que el verbo colar es sinónimo de pegar, en el sentido de unir una cosa con otra mediante una sustancia. Más interesante aun que este uso privativo de los dominicanos en cuanto a las dos voces, lo es el origen de esas, que se explicará más abajo.

Algunas personas pueden alegar que el vocablo “pega” es un diminutivo de pegamento. No obstante, hay que tener en cuenta que pegamento es de género masculino, mientras que la pega, como lo indica la terminación es femenina.

En griego existía el sustantivo kolla que significaba pegamento. En latín popular pasó a ser colla. De allí lo tomó el francés y derivó muchas palabras. Se recuerda que en ebanistería en República Dominicana se decía que algunos muebles estaban “encolados” y, con ello se aludía a que no se habían usado tornillos en la confección de ellos, sino cola.

Se cree oportuno recordar que en lengua francesa cuentan con el verbo décoller que al español ha pasado como decolar (no reconocido por las academias) con el sentido del francés, despegar. Estos verbos se aplican para despegar en el sentido de levantar vuelo.

Existe la posibilidad de que este verbo, colar, encolar, hayan entrado al español dominicano durante la ocupación haitiana del territorio del este de la isla La Española.

AMORTIGUAR – AMORTIZAR

“El mediodía dominguero traería un Charanga Champagne, en un refrescante brunch, para AMORTIZAR el sol cegador de las mañanas en Cuba”.

Parece que algunas personas a quienes se les permite escribir en periódicos no acaban de entender la diferencia que existe entre las dos palabras del título. En esta sección se va a explicar la desemejanza que existe entre los dos vocablos.

Para diferenciar los dos términos, lo primero que hay que tener en cuenta es que amortizar es un verbo que mantiene su campo de acción sobre todo en la economía y la administración. Fuera de esta esfera, el verbo que trae consigo la idea de disminuir, atenuar, mitigar o moderar es el verbo amortiguar.

Más abajo se verán en detalle las significaciones con la esperanza de que la idea sea más clara.

Amortiguar es quitar violencia, disminuir fuerza o intensidad a algo, especialmente si es malo, molesto o perjudicial, en consecuencia, es paliar estas sensaciones.

Amortizar es pagar todo o una parte de una deuda; recuperar el capital, o una parte, que se ha invertido en un negocio. En general, recuperar el costo de algo. Es cubrir mediante pagos periódicos una deuda. La acepción en administración que se anunció más arriba es, suprimir empleos o plazas vacantes en empresas privadas o instituciones públicas.

Se invoca la intervención de los manes del buen español para que los errores que se han detectado antes, y este que se encontró ahora, no se repitan en el futuro.

SUPERAR

“La marejada provocada por la tormenta SUPERÓ la carretera y anegó todo. . .”

Muchas palabras no alcanzan la sinonimia completa entre ellas. Unas veces esto se debe a que en el uso tradicional una de ellas tiene su radio de acción en lo atinente a lo abstracto; mientras que las equivalentes en otros campos se mantienen en el aspecto más concreto. Esto que se ha tratado de describir en términos abstractos es lo que ha sucedido en el caso del verbo superar en la cita reproducida.

Una carretera es una vía o camino que existe entre localidades. Es una obra hecha de pavimento en la mayoría de los casos, para la circulación de vehículos; es en consecuencia, una realidad concreta.

Si se examinan las acepciones que existen para el verbo del título, hay por lo menos tres de ellas que de modo directo o implícito se refieren a personas. La primera, ser superior a alguien. La segunda, hacer algo mejor que en otras ocasiones. La tercera, vencer obstáculos o dificultades. Otra es dejar atrás ideas o rebasar niveles o puntos, no cosas. En el último caso -rebasar- se refiere a exceder los límites normales de algo. Esto es, una persona propasarse, ir más allá de lo lícito o razonable, de los límites establecidos.

Se puede aventurar una explicación acerca de la colocación del verbo superar en este contexto. El redactor empleó un verbo muy delicado para describir la acción de las aguas. El agua pasó por encima de la carretera.

*ROTABILIDAD

“. . . para el propio sistema político y por ende para todos los actores sociales, de la ROTABILIDAD no tan solo en el poder (…) lo necesario es la ROTABILIDAD de los actores”.

La intención del articulista se adivina al escribir la voz del título. Si no se adivina, por lo menos se deduce del contexto y de la presunta raíz que se intuye. La voz *rotabilidad no se ha localizado en diccionario alguno.

De la familia del verbo rotar, pueden citarse varios vocablos. La rotación que es para el caso del texto la palabra adecuada, que para estos fines significa “cambios alternativos”. Ese es el nombre femenino que corresponde emplear para esta familia de palabras.

Rotacional es el adjetivo que indica “de la rotación”. Otro adjetivo, a veces calificado de uso raro, es rotador, que trae consigo la idea “que rota”. Este adjetivo es sinónimo del otro, rotante. Además, existe el adjetivo rotativo que comunica la noción “de la rotación”, “que tiene movimiento de rotación”.

Se conocen los adverbios rotativamente y rotatoriamente que se entienden por “de manera rotativa”.

Una vez alcanzado este punto en el desarrollo de esta sección es lógico que uno se pregunte dónde está la *rotabilidad. Para que esta voz fuese admitida haría falta que se acreditarse también otra que no se encuentra, que es *rotable.

Lo recomendable en casos parecidos al de esta voz es mantenerse alejado de su uso. Solo personas ilustradas e ilustres pueden darle lustre a una voz de este género.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

Entaponar/entaponamiento – *precinto electoral – completar/*completizar – ciber

ENTAPONAR – ENTAPONAMIENTO

“. . . se han transformado en un verdadero mercado que contribuye al eterno ENTAPONAMIENTO del sector”.

Es ya un asunto conocido que cada país tiene una manera peculiar de denominar el atasco vehicular que se produce en las vías públicas de tránsito.

En República Dominicana dirán que hubo un tapón en la fluidez del tránsito terrestre. Este tapón ha de tomarse en el sentido de entorpecimiento u obstrucción en la circulación vehicular. Con las expresiones y explicaciones anteriores se pretende demostrar que el verbo y el nombre del título están bien formados y, en consecuencia, merecen el reconocimiento de la lexicografía.

En este tapón antes mencionado encuentra su origen el verbo entaponar que es de pura cepa dominicana; aunque no conste en ninguno de los diccionarios dedicados al habla de los dominicanos. En este verbo puede argüirse que se expresa lo que sucede o actúa (en forma) de tapón, “en tapón”, más la terminación –ar del verbo.

En tanto fenómeno natural, el verbo llama por un sustantivo que denomine el efecto o resultado del impedimento o dificultad en el flujo vehicular. La creatividad popular no tardó en producir el entaponamiento.

Las dos voces del título son moneda corriente en el español dominicano. A tal punto esto es realidad que los hablantes y estudiosos del español dominicano no detectaron la singularidad de las voces. Como consecuencia de lo anterior hay que aceptarlos en el habla y en la escritura dominicanas.

Del mismo modo en que se ha procedido en otras ocasiones, en esta se llama la atención de los diccionaristas para que tomen nota de este vocablo y lo consignen en los futuros diccionarios diferenciales.

*PRECINTO ELECTORAL

“. . .dependiendo la cantidad de votantes que tenga cada PRECINTO ELECTORAL. . .”

Como paso previo, antes de adentrarse en el tema de la sección, ha de tenerse en cuenta que el gerundio “dependiendo de” funciona como adverbio. De la manera en que se ha expuesto antes, este llama por la preposición de que no aparece en la cita.

El error del precinto lleva la señal de historia muchas veces repetida. Precinto en español es un sello o atadura para mantener cerrada una cosa de forma que si se rompe, se note. Una vez destacada esta acepción queda demostrado que eso de “precinto electoral” es un disparate.

Más abajo se examinará de donde procede la confusión y, cuál fue la palabra que debió usar el periodista en este caso.

Como tantas otras equivocaciones esta también viene del inglés. En esa lengua la voz precinct es la que por su parecido propicia el desacierto. En lengua inglesa esa palabra corresponde al español recinto que en español significa espacio cerrado por unos límites.

Como la voz del inglés por su parecido con la del español, se la toma por la semejanza y se incurre en error en los casos en que se traduce por *precinto policial, cuando se refiere en realidad a la estación, destacamento, comisaría de policía, o a la jurisdicción de esas.

En otras circunstancias la palabra del inglés se traduce de manera distinta a lo ya mencionado, pero esos casos se dejarán fuera de este escrito para no abrumar a los que no están expuestos a estas barbaridades. Tómese el último vocablo de la oración anterior con su valor de “dicho disparatado”.

La voz del inglés en el contexto de la cita corresponde en español a la “circunscripción de sufragantes, distrito electoral”. En iglesias y catedrales es “recinto”. Con relación a ciudades y lugares de habitantes es, “alrededores, afueras, barriadas”.

Si todos los recipientes de bebidas alcohólicas en la República Dominicana tuvieran un precinto, se haría más difícil adulterarlas sin que los compradores se percataran de los hechos. Este precinto es un sello que el fabricante coloca para seguridad del consumidor.

COMPLETAR – *COMPLETIZAR

“. . .la corrupción ha estado vinculada a las actuaciones de los funcionarios públicos. . . pero hoy día SE COMPLETIZA porque utilizan técnicas más sofisticadas. . .”

Antes de entrar en el meollo del asunto de esta sección vale la pena que se revise el acierto en la selección de la palabra “técnica”. En lugar de eso pudo escribir el articulista “procedimientos, recursos, medios, métodos”. La palabra técnica trae consigo un tufillo a mecánica, a las actividades relacionadas con la construcción y fabricación de cosas, o, con ciencias aplicadas a lo mencionado.

Ya en ocasiones anteriores se ha escrito acerca de la necesidad que sienten algunos escribientes de crear nuevas palabras. En algunos casos, se ha argumentado, la creación responde a una necesidad; en otras ocasiones son el fruto de la ignorancia o la necedad.

En el pasado de la lengua pueden encontrarse muchos ejemplos de nuevas voces que son más largas que las originales que tratan de reemplazar. Algunas de estas tuvieron influencia de la lengua francesa. En el caso presente en esta sección hay un rasgo que evoca esta posibilidad, pues se nota la incorporación de las dos letras iz en tanto infijo en medio del verbo del español tradicional.

Si cupiese como explicación podría proponerse que con este nuevo verbo lo que pretendió su creador fue hacer “más completa” la acción a que se refiere para, si se puede, perfeccionarla. Es posible que lo que buscaba el autor de las frases transcritas fuera destacar “acabar por completo” el proceso de la corrupción, en el sentido de agregarle mayor eficacia a la acción a que se refiere.

Aunque se pretenda suplir explicaciones para encontrar el origen de una creación de este género no cabe duda de que la razón es muy personal del autor y permanece sin reflejar una necesidad de la lengua.

No se escribe aquí que la extraña voz no exista, sino que todavía no es reconocida por la mayoría de los hablantes. Parece una creación aventurada sin futuro promisorio.

CIBER

“. . . y acerca de las preocupaciones mutuas, en materia de CIBERSEGURIDAD”.

La ciencia, el avance tecnológico y el progreso en general han impulsado el uso de palabras que llevan este ciber en su composición. No sobra que se recuerde que el desarrollo de las actividades en el campo cibernético provino de los países más desarrollados científicamente y, que la divulgación se operó desde la lengua inglesa.

En la actualidad se reconoce a ciber- en tanto elemento compositivo. Este elemento compositivo proviene del inglés cyber-. Ya en el diccionario académico del año 2001 aparecieron asentadas las palabras ciberespacio, cibernauta,  cibernética como sustantivo y, cibernético, ca como adjetivo.

El uso ha ido incorporando vocablos formados con este ciber-, como por ejemplo, ciberataque, cibercafé, cibercentro, cibercomercio, ciberdelito, ciberdelincuente, cibercultura, ciberespacio, ciberperiodismo, ciberlenguaje, ciberguerra, cibersexo, ciberseguridad, ciberterrorismo y cibertienda. La lista no termina ahí, pues se irán incorporando en el futuro más voces.

Hay que destacar que algunas de estas palabras no han sido reconocidas por los diccionarios generales de la lengua española. En su mayoría son adaptaciones de voces del inglés para situaciones, hechos o circunstancias de la vida moderna.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

Marca – carecer/adolecer – por contra/por el contrario – distrital

MARCA

“Con Lula crearon una valiosa MARCA de alcance internacional”.

Recientemente se ha notado una fuerte tendencia a utilizar la palabra del título con una significación que hasta hace poco tiempo era imposible reconocerle. La manera cuidadosa en que se ha redactado la primera oración de esta sección obedece al movimiento que se observa en el seno de la lengua española. Expresado en términos claros, el uso que se hace de los vocablos en la actualidad tiene mayor peso que en el pasado. Los especialistas y conocedores de la lengua le atribuyen y reconocen al habla un valor que no tenía antes.

Las acepciones que posee la voz marca constan en los diccionarios desde hace largo tiempo. Se han incorporado algunas a las más antiguas, pero desde hace muchos años la lista no se ha engrosado.

La marca es la señal. Es, además, el distintivo que un fabricante pone a sus productos. Así mismo, es el instrumento para poner marcas. También es huella, cicatriz que deja algo, como una enfermedad. En lingüística es el rasgo que sirve para distinguir un elemento o vocablo de otro. Es, en otro campo, la medida determinada que debe tener una animal o cosa. En deportes es el mejor resultado alcanzado en una competición. Por último, es la provincia o distrito en la frontera.

Al repasar estas acepciones se notará que si se trata de incluir una de ellas en tanto equivalente de la marca de la cita, se produce un contrasentido. Aun cuando se alegue que se usa de la palabra de modo figurado, con el modo de redacción adoptado se hace imposible aceptarlo.

Piénsese en la acepción que se separa en Argentina para la “huella o el recuerdo que deja una persona por ser de gran importancia o significar un cambio para ella”. Así aparece en el Diccionario integral del español de la Argentina (2008:1127).

Aquí puede alegarse que la acepción argentina recibe influencia de la asentada en el Novo dicionário Aurelio da língua portuguesa (1986:1088), donde se retiene que marca es “impresión que permanece en el espíritu”.

En el último caso mencionado, si se cambia la redacción puede expresarse la misma idea. Por ejemplo. “Lula se ha convertido en una figura de alcance internacional”. “Lula ha dejado una marca de alcance internacional”. Por delicadeza, en el último caso se prefiere escribir “huella” en lugar de marca.

Para concluir con esta revisión de influencias foráneas sobre el español, vale la pena considerar una acepción del inglés para mark. Dice así: “modelo de actuación, de eficacia, de normas”. Esta es una traducción personal de cómo aparece el concepto en el Merriam-Webster´s Dictionary. La idea de norma aquí es la que corresponde a pauta, criterio o modelo para hacer algo. Con estas nociones traídas del inglés, se piensa que se proyecta luz sobre el modo en que deseó el redactor expresar su opinión.

CARECER – ADOLECER

“Un elemento importante a destacar es que del total de pacientes que acudieron al operativo 813 mujeres, equivalente a un 46% ADOLECÍAN de seguros médicos…”

Se comenzará por adolecer porque es el verbo que se usa en la cita. Adolecer de es sufrir o padecer una enfermedad. Cuando se refiere a una persona se la toma por tener un defecto, que es una carencia o imperfección. De menos uso en la actualidad, “adolecer de” expresa participar en el sentimiento de una persona que sufre o ha sufrido una desgracia, es decir, compadecer. En otro sentido es crecer o desarrollarse una persona. Por su parte, el verbo carecer es tener falta o privación de algo.

Si se relee lo citado a manera de ejemplo del mal uso, se comprende con facilidad que carece de sentido, vale para expresar que no tiene sentido.

Es muy probable que en el proceso de redacción el autor de la desafortunada oración mantuviera en su cerebro el verbo adolecer para referirse a las enfermedades que padecían las pacientes que acudieron al operativo médico.

POR CONTRAPOR EL CONTRARIO

“POR CONTRA, subraya, ´la candidata demócrata ha pasado la mayor parte de su vida adulta con sueldo público. . .´

Esto de las influencias de lenguas extrajeras, unas sobre otras, es un asunto que no se somete a discusión en los tiempos modernos. Cada día más las lenguas pesan unas sobre otras. Los métodos modernos de transmisión de las ideas han logrado que las lenguas trasciendan fronteras con mayor frecuencia que antes.

Este “por contra” llega a las orillas del español desde la lengua francesa. No hay que rasgarse las vestiduras por ello, pues son muchas las influencias recibidas en español que provienen del francés. El Diccionario de uso del español (2007:780) confirma que “por contra” procede del francés.

En francés existe par contre que al llevarlo al español se representa por medio de, “por el contrario”. En francés este contre expresa oposición, contrario a, opuesto a, en sentido contrario.

El español de Argentina integra a “por contra” en función de conjunción que “introduce una oración independiente en la que se afirma algo opuesto o contrario a lo afirmado antes”. Esta cita se extrajo del Diccionario integral del español de la Argentina (2008:443).

De modo parecido registra el Diccionario del español actual (1999:1226) a “por contra”, con el sentido de “en cambio”. “Por el contrario” es una locución adversativa que significa “al revés, de manera opuesta, de un modo opuesto, al contrario”. Cuando actúa en su función de expresión adversativa se usa para exponer algo contrario a otra cosa ya expresada. El adjetivo adversativo, -a se utiliza para ciertas conjunciones y locuciones conjuntivas que sirven para comunicar oposición o contradicción entre lo expresado por las oraciones que conectan.

No hay motivo para mostrar extrañeza si se encuentra “por contra” en escritos o se oye en conversaciones.

DISTRITAL

“Aunque para lograrlo, al parecer deberá fortalecer la capacidad técnica de direcciones generales, regionales y DISTRITALES”.

Si alguien trata de consultar el diccionario académico para saber la definición exacta de este adjetivo, se encontrará con que ese lexicón no inventaría esa voz.

El vocablo es conocido en muchos países de Hispanoamérica; este consta en el Diccionario de americanismos (2010), de la Asociación de Academias, donde se enumeran dieciséis países en los cuales se utiliza.

La acepción que recoge el antes mencionado diccionario es “relativo al distrito”. El distrito a su vez es una circunscripción territorial más pequeña del país en que se divide una provincia.

Ya antes de la publicación del Diccionario de americanismos, el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:191) había registrado la voz estudiada aquí como: “Perteneciente o relativo a un distrito”. En México el Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua (2010:185) incluye el término examinado en esta sección.

Como es costumbre ya, el hispanohablante no puede ceñirse a emplear solamente las palabras que enumera el diccionario académico. Son muchas las voces corrientes que no constan en la nómina oficial de la lengua, pero que cuentan con el aval del uso inveterado o persistente.

Este vocablo del título es legítimo por su origen. Su definición y uso llenan un vacío en la lengua, lo que hace apropiado su empleo. La formación es correcta.

© 2016, Roberto E. Guzmán

Escafandra – rotura/fractura – grabado/gravado

ESCAFANDRA

En República Dominicana se utiliza esta palabra para un objeto y no para un aparato. La palabra designa en español dominicano una máscara que permite a un submarinista ver debajo del agua. Por lo general la persona que se sirve de este objeto lo usa para nadar a poca profundidad y observar lo que sucede debajo de la superficie del agua.

En la mayoría de los casos, la escafandra mejor equipada consta además de un tubo curvo provisto de un dispositivo especial que impide la entrada de agua cuando la persona se sumerge y permite respirar por la boca sobre la superficie del agua a poca profundidad y, fuera del agua sin necesidad de retirar el tubo. Este mecanismo opera de manera autónoma.

Ese objeto que se acaba de describir es el que en República Dominicana se conoce con el nombre de escafandra. El Diccionario de la lengua española, a su vez, designa con ese nombre un aparato mucho más complicado.

La escafandra académica consta de una vestidura impermeable y un casco herméticamente cerrado. El casco posee un cristal que permite ver debajo del agua. Además está provisto de tubos que permiten renovar el aire. Esto es en realidad un equipo de buceo con un mecanismo adecuado que permite respirar debajo del agua.

El lexicón oficial de la lengua española entra en detalle con respecto al origen de la palabra estudiada en esta sección. Deriva del francés scaphandre, que se compone de dos palabras del griego. En la decimonovena edición del Diccionario de la Real Academia Española, (1970) no se mencionaban los antecedentes franceses de esta voz.

La incorporación del antecedente francés se produjo en la vigesimotercera edición (2014) del diccionario oficial de la lengua española. Es muy probable que se deba a las diligencias del académico Valentín García Yebra, quien publicó su Diccionario de galicismos prosódicos y morfológicos, y, en esa obra rescata la etimología francesa próxima (1999:165). Para reforzar su criterio se apoya en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de Corominas y Pascual (1987).

En español existe el vocablo escafandro que se integró al español en el año 1899; fue en el año 1901 cuando se incorporó el vocablo femenino escafandra. Muy bien explica García Yebra: “La vacilación del género gramatical en español procede de le –e francesa, que puede dar en español –a u –o”.

En el español dominicano la escafandra prevalece. Nunca se ha oído del escafandro. Además, es una suerte de máscara (careta) que tiene un cristal en el frente y, en la mayoría de los casos cubre la nariz. La persona que se sumerge utiliza la boca para respirar a través del tubo curvo provisto de una pelotita de tenis de mesa que impide que al sumergirse el agua llegue a la boca. Hay varios tipos de escafandras.

Lo importante en el caso de la palabra escafandra es que en el español dominicano no se corresponde con lo que se entiende en el español internacional. Se parece más al snorkel sencillo del inglés. En atención a lo expuesto aquí, los diccionarios de español dominicano deben hacer espacio a la palabra estudiada aquí.

ROTURA – FRACTURA

“…algunas de ellas en coma y otras por ROTURAS en las extremidades inferiores”.

La mejor selección es la que se adecua a las circunstancias. El entorno de la situación en que se produce un hecho es el que define la terminología que se emplea para relatar los acontecimientos. Esto que acaba de resumirse es la esencia de la buena redacción en materia de reseñas. Si se falla en la pauta del vocabulario de lo acontecido, se dificulta el entendimiento del suceso.

No hay lugar a duda. Una rotura es la acción y efecto de romper o romperse una cosa. El verbo romper indica que algo (una parte) se separa del todo a que estaba unida. Luego, cualquier sólido que se separa del todo del cual formaba parte puede llamarse rotura.

No es menos cierto también que cuando esta rotura se produce en un hueso, esta acción y el resultado de ella tienen un nombre que es más apropiado, pues no deja espacio a interpretación de cualquier género que esta sea.

La fractura es la “rotura de un hueso”. Esa es la redacción que el lexicón mayor de la lengua española ha adoptado. Es una acepción corta y precisa. En consecuencia, cada vez que se trate de la rompedura de un hueso, el nombre por excelencia para fijar con claridad, exactitud y precisión esa acción o resultado, es fractura. Cualquier otra elección léxica corre el riesgo de ser vaga.

GRABADO – GRAVADO

“La muerte de B. A. es una gran pérdida, este día quedará GRAVADO en la memoria. . .”

El descuido, por no utilizar otro término, que se observa en la cita puede atribuirse a la falta de cultura. Las dos palabras del título poseen significados muy distantes el uno del otro.

Grabar es inscribir un letrero, o tallar una figura o representación de un objeto cualquiera. Además, es registrar sonidos, datos o imágenes en un disco, cinta magnetofónica, etc., para luego reproducirlos. La idea se elevó al concepto de “fijar profundamente en el ánimo un concepto, un sentimiento o un recuerdo”. La última es la tercera acepción que asienta la Real Academia para el verbo grabar.

El verbo gravar, a su vez, es imponer una obligación, contribución, cargo, impuesto o gravamen; es obligar a un pago o cumplimiento de una responsabilidad.

La confusión se origina en la pronunciación, en la manera de decir los dos verbos. Al articular los verbos aquí estudiados, no se percibe diferencia alguna entre ellos. La discriminación en cuanto a la grafía se deja,  en consecuencia, al contexto.

Los dos verbos son homófonos por su pronunciación igual, suenan iguales. Se produce, sin embargo, una transcripción diferente del mismo sonido. Este es un fenómeno que se observa en la lengua, sin que haya que alarmarse por ello. Otros casos, por el mismo estilo, se encuentran entre acerbo y acervo; botar y votar.

© 2016, Roberto E. Guzmán

 

Mudancero – a/en cámara lenta – transicional – a fin/al fin de cuentas

MUDANCERO

Últimamente en la prensa dominicana se utiliza esta voz con bastante frecuencia. Se la usa para referirse a las personas o familias que se mudan desde el extranjero hacia República Dominicana. En algunas instancias se sospecha que se denomina con esa nueva voz a las compañías que se dedican al negocio de realizar mudanzas internacionales con destino a la República Dominicana.

Se puede certificar que la voz es de creación reciente en República Dominicana. No se ha encontrado rastro de la voz tratada en esta sección en los repertorios de voces latinoamericanas.

Con anterioridad, los hablantes de español dominicano empleaban la combinación “compañías de mudanzas” para las empresas dedicadas a esta actividad comercial. Cuando las firmas no solo realizaban las mudanzas de enseres y muebles del hogar y, se dedicaban al acarreo de todo tipo de mercancías entonces preferían llamarse compañías de “mudanzas y acarreos”. Con el último nombre los empresarios dejaban claro que también transportaban mercancías de todo tipo. Otras preferían llamarse de “compañías de transporte de cargas”.

La mudanza a la que se contrae esta sección es a la que se refiere al cambio de domicilio. No tiene relación alguna con los cambios de parecer, ideas o sentimientos que experimentan las personas durante sus vidas.

De acuerdo con lo que consigna el Diccionario del español dominicano (2013), para la mudanza del cambio de domicilio los dominicanos también usan el vocablo mudada.

Esta voz del título, de reciente introducción, tendrá que demostrar su perdurabilidad a través del tiempo. Si cae muy bajo el uso puede que desaparezca del vocabulario activo de los dominicanos.

Enfocado el asunto desde el punto de vista de la formación de la palabra, la terminación –ero se ha utilizado con frecuencia en español, como ejemplo de eso pueden citarse, guagüero, bodeguero, barbero, peluquero y, muchos más. Estos ejemplos, así como la voz del título son derivados de formas plenas que denotan actividad, ocupación o, profesión.

A CÁMARA LENTA – EN CÁMARA LENTA

“Es un desastre que se mueve A CÁMARA LENTA”.

En las conversaciones, así como en algunos escritos se utiliza con frecuencia la preposición en, en lugar de la preposición a, que es la de uso de acuerdo con la tradición.

Todos los diccionarios asientan la forma de la locución adverbial con la “A”. Hasta el Diccionario de uso del español de María Moliner así lo consigna. Entre los consultados, el Diccionario del español actual incluye la preposición EN para lo que se hace “a ritmo más lento de lo normal”, es decir, “muy despacio”; esto es, “a velocidad más lenta de la habitual”.

No hay necesidad de cambiar el hábito de decir o escribir la locución. Las dos formas están acreditadas por el uso, aun cuando algunos diccionarios no registran la manera de hacerlo con la preposición “en”. La última preposición aparece en el Diccionario integral del español de la Argentina.

TRANSICIONAL

“. . .con el acuerdo de paz implementará un sistema de justicia TRANSICIONAL en el que todos los responsables de delitos comparecerán ante los tribunales”.

Las reconocidas autoridades de la lengua antes de conceder el reconocimiento oficial a una palabra se adentran en todo tipo de averiguaciones. Van hasta los genes de la nueva voz que trata de penetrar en el seno de la lengua española, esa que busca reconocimiento oficial.

No se conforman las academias con investigar los genes, sino que van más allá, investigan la frecuencia de uso con la ayuda de los medios modernos de medición. Es más, inquieren en torno al tiempo que hace que estos nuevos vocablos se mantienen en el uso de los hablantes, y sobre todo, de los escribientes.

Para que una nueva palabra sea admitida en la lengua tiene que pasar por varios cedazos que certifiquen su validez, su vigencia y su permanencia. En la lengua española no existe decisión alguna que se deje al azar.

En paralelo a las autoridades reconocidas de la lengua existen reconocidos investigadores que mantienen las antenas alertas para captar los cambios que ocurren en el español cotidiano. Por eso  se mencionan las obras de esos estudiosos en estos comentarios. Además, ellos no están ligados por las mismas responsabilidades que las academias cuando estas actúan en nombre de las instituciones.

Luego de otra introducción fuera de proporciones, puede pasarse al examen de la voz del título, transicional, que no ha logrado el reconocimiento que merece si se evalúa su utilización.

La voz transicional no está inventariada en el DEL, Diccionario de la lengua española. No obstante, el diccionario Clave, Diccionario de uso del español actual lo registra en tanto adjetivo invariable, con la acepción, “que pasa de un estado a otro”. Así mismo, en el Diccionario del español actual costa con la definición: “De (la) transición”. En esencia estas dos acepciones se reducen al mismo contenido, porque la transición es el “paso de un estado o modo de ser a otro”, de acuerdo con lo que consigna el Gran Diccionario Larousse de la lengua española. No se sitúa muy lejos el Diccionario integral del español de la Argentina cuando escribe que transicional es: “De la transición o relativo a ella”.

Al transcribir lo que esos diccionarios entienden se hace con la intención de destacar que existe la tendencia a introducirlo en el español sancionado. Es probable que en la próxima edición del diccionario oficial de la lengua se incluya porque los redactores hacen sentir la necesidad de esta voz en el español moderno.

A FIN DE CUENTAS – *AL FIN DE CUENTAS

“AL FIN DE CUENTAS, todos saben que cualquier paso en falso terminará siendo repetido sin cansancio por la televisión”.

Son muchos los argumentos que pueden invocarse para mantener que la forma correcta es con la preposición a, y, no con la contracción de esa preposición con el artículo el, que produce al.

El primer argumento es el uso, que es el que impone los modos y formas en que la lengua se pule a través del tiempo. Otro argumento que puede esgrimirse es que cuando una persona pregunta por las razones que la impulsan a hacer algo, dice: ¿A cuenta de que actúas así?

Cuando se desea expresar “en resumen, en definitiva”, se dice o escribe “a fin de cuentas”, que se considera una locución adverbial. Vale para expresar que con esa expresión se reafirma o apoya la idea que precede al uso de la locución. Por esta cuenta existe también, la locución prepositiva “a fin de” que equivale a “con objeto de, para”.

La confusión se origina porque en español hay además otras locuciones que se forman con la ayuda de al fin. La locución adverbial al fin sirve para expresar “por último, después de vencidos todos los obstáculos”.

© 2016, Roberto E. Guzmán.