Escafandra – rotura/fractura – grabado/gravado

ESCAFANDRA

En República Dominicana se utiliza esta palabra para un objeto y no para un aparato. La palabra designa en español dominicano una máscara que permite a un submarinista ver debajo del agua. Por lo general la persona que se sirve de este objeto lo usa para nadar a poca profundidad y observar lo que sucede debajo de la superficie del agua.

En la mayoría de los casos, la escafandra mejor equipada consta además de un tubo curvo provisto de un dispositivo especial que impide la entrada de agua cuando la persona se sumerge y permite respirar por la boca sobre la superficie del agua a poca profundidad y, fuera del agua sin necesidad de retirar el tubo. Este mecanismo opera de manera autónoma.

Ese objeto que se acaba de describir es el que en República Dominicana se conoce con el nombre de escafandra. El Diccionario de la lengua española, a su vez, designa con ese nombre un aparato mucho más complicado.

La escafandra académica consta de una vestidura impermeable y un casco herméticamente cerrado. El casco posee un cristal que permite ver debajo del agua. Además está provisto de tubos que permiten renovar el aire. Esto es en realidad un equipo de buceo con un mecanismo adecuado que permite respirar debajo del agua.

El lexicón oficial de la lengua española entra en detalle con respecto al origen de la palabra estudiada en esta sección. Deriva del francés scaphandre, que se compone de dos palabras del griego. En la decimonovena edición del Diccionario de la Real Academia Española, (1970) no se mencionaban los antecedentes franceses de esta voz.

La incorporación del antecedente francés se produjo en la vigesimotercera edición (2014) del diccionario oficial de la lengua española. Es muy probable que se deba a las diligencias del académico Valentín García Yebra, quien publicó su Diccionario de galicismos prosódicos y morfológicos, y, en esa obra rescata la etimología francesa próxima (1999:165). Para reforzar su criterio se apoya en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de Corominas y Pascual (1987).

En español existe el vocablo escafandro que se integró al español en el año 1899; fue en el año 1901 cuando se incorporó el vocablo femenino escafandra. Muy bien explica García Yebra: “La vacilación del género gramatical en español procede de le –e francesa, que puede dar en español –a u –o”.

En el español dominicano la escafandra prevalece. Nunca se ha oído del escafandro. Además, es una suerte de máscara (careta) que tiene un cristal en el frente y, en la mayoría de los casos cubre la nariz. La persona que se sumerge utiliza la boca para respirar a través del tubo curvo provisto de una pelotita de tenis de mesa que impide que al sumergirse el agua llegue a la boca. Hay varios tipos de escafandras.

Lo importante en el caso de la palabra escafandra es que en el español dominicano no se corresponde con lo que se entiende en el español internacional. Se parece más al snorkel sencillo del inglés. En atención a lo expuesto aquí, los diccionarios de español dominicano deben hacer espacio a la palabra estudiada aquí.

ROTURA – FRACTURA

“…algunas de ellas en coma y otras por ROTURAS en las extremidades inferiores”.

La mejor selección es la que se adecua a las circunstancias. El entorno de la situación en que se produce un hecho es el que define la terminología que se emplea para relatar los acontecimientos. Esto que acaba de resumirse es la esencia de la buena redacción en materia de reseñas. Si se falla en la pauta del vocabulario de lo acontecido, se dificulta el entendimiento del suceso.

No hay lugar a duda. Una rotura es la acción y efecto de romper o romperse una cosa. El verbo romper indica que algo (una parte) se separa del todo a que estaba unida. Luego, cualquier sólido que se separa del todo del cual formaba parte puede llamarse rotura.

No es menos cierto también que cuando esta rotura se produce en un hueso, esta acción y el resultado de ella tienen un nombre que es más apropiado, pues no deja espacio a interpretación de cualquier género que esta sea.

La fractura es la “rotura de un hueso”. Esa es la redacción que el lexicón mayor de la lengua española ha adoptado. Es una acepción corta y precisa. En consecuencia, cada vez que se trate de la rompedura de un hueso, el nombre por excelencia para fijar con claridad, exactitud y precisión esa acción o resultado, es fractura. Cualquier otra elección léxica corre el riesgo de ser vaga.

GRABADO – GRAVADO

“La muerte de B. A. es una gran pérdida, este día quedará GRAVADO en la memoria. . .”

El descuido, por no utilizar otro término, que se observa en la cita puede atribuirse a la falta de cultura. Las dos palabras del título poseen significados muy distantes el uno del otro.

Grabar es inscribir un letrero, o tallar una figura o representación de un objeto cualquiera. Además, es registrar sonidos, datos o imágenes en un disco, cinta magnetofónica, etc., para luego reproducirlos. La idea se elevó al concepto de “fijar profundamente en el ánimo un concepto, un sentimiento o un recuerdo”. La última es la tercera acepción que asienta la Real Academia para el verbo grabar.

El verbo gravar, a su vez, es imponer una obligación, contribución, cargo, impuesto o gravamen; es obligar a un pago o cumplimiento de una responsabilidad.

La confusión se origina en la pronunciación, en la manera de decir los dos verbos. Al articular los verbos aquí estudiados, no se percibe diferencia alguna entre ellos. La discriminación en cuanto a la grafía se deja,  en consecuencia, al contexto.

Los dos verbos son homófonos por su pronunciación igual, suenan iguales. Se produce, sin embargo, una transcripción diferente del mismo sonido. Este es un fenómeno que se observa en la lengua, sin que haya que alarmarse por ello. Otros casos, por el mismo estilo, se encuentran entre acerbo y acervo; botar y votar.

© 2016, Roberto E. Guzmán

 

Mudancero – a/en cámara lenta – transicional – a fin/al fin de cuentas

MUDANCERO

Últimamente en la prensa dominicana se utiliza esta voz con bastante frecuencia. Se la usa para referirse a las personas o familias que se mudan desde el extranjero hacia República Dominicana. En algunas instancias se sospecha que se denomina con esa nueva voz a las compañías que se dedican al negocio de realizar mudanzas internacionales con destino a la República Dominicana.

Se puede certificar que la voz es de creación reciente en República Dominicana. No se ha encontrado rastro de la voz tratada en esta sección en los repertorios de voces latinoamericanas.

Con anterioridad, los hablantes de español dominicano empleaban la combinación “compañías de mudanzas” para las empresas dedicadas a esta actividad comercial. Cuando las firmas no solo realizaban las mudanzas de enseres y muebles del hogar y, se dedicaban al acarreo de todo tipo de mercancías entonces preferían llamarse compañías de “mudanzas y acarreos”. Con el último nombre los empresarios dejaban claro que también transportaban mercancías de todo tipo. Otras preferían llamarse de “compañías de transporte de cargas”.

La mudanza a la que se contrae esta sección es a la que se refiere al cambio de domicilio. No tiene relación alguna con los cambios de parecer, ideas o sentimientos que experimentan las personas durante sus vidas.

De acuerdo con lo que consigna el Diccionario del español dominicano (2013), para la mudanza del cambio de domicilio los dominicanos también usan el vocablo mudada.

Esta voz del título, de reciente introducción, tendrá que demostrar su perdurabilidad a través del tiempo. Si cae muy bajo el uso puede que desaparezca del vocabulario activo de los dominicanos.

Enfocado el asunto desde el punto de vista de la formación de la palabra, la terminación –ero se ha utilizado con frecuencia en español, como ejemplo de eso pueden citarse, guagüero, bodeguero, barbero, peluquero y, muchos más. Estos ejemplos, así como la voz del título son derivados de formas plenas que denotan actividad, ocupación o, profesión.

A CÁMARA LENTA – EN CÁMARA LENTA

“Es un desastre que se mueve A CÁMARA LENTA”.

En las conversaciones, así como en algunos escritos se utiliza con frecuencia la preposición en, en lugar de la preposición a, que es la de uso de acuerdo con la tradición.

Todos los diccionarios asientan la forma de la locución adverbial con la “A”. Hasta el Diccionario de uso del español de María Moliner así lo consigna. Entre los consultados, el Diccionario del español actual incluye la preposición EN para lo que se hace “a ritmo más lento de lo normal”, es decir, “muy despacio”; esto es, “a velocidad más lenta de la habitual”.

No hay necesidad de cambiar el hábito de decir o escribir la locución. Las dos formas están acreditadas por el uso, aun cuando algunos diccionarios no registran la manera de hacerlo con la preposición “en”. La última preposición aparece en el Diccionario integral del español de la Argentina.

TRANSICIONAL

“. . .con el acuerdo de paz implementará un sistema de justicia TRANSICIONAL en el que todos los responsables de delitos comparecerán ante los tribunales”.

Las reconocidas autoridades de la lengua antes de conceder el reconocimiento oficial a una palabra se adentran en todo tipo de averiguaciones. Van hasta los genes de la nueva voz que trata de penetrar en el seno de la lengua española, esa que busca reconocimiento oficial.

No se conforman las academias con investigar los genes, sino que van más allá, investigan la frecuencia de uso con la ayuda de los medios modernos de medición. Es más, inquieren en torno al tiempo que hace que estos nuevos vocablos se mantienen en el uso de los hablantes, y sobre todo, de los escribientes.

Para que una nueva palabra sea admitida en la lengua tiene que pasar por varios cedazos que certifiquen su validez, su vigencia y su permanencia. En la lengua española no existe decisión alguna que se deje al azar.

En paralelo a las autoridades reconocidas de la lengua existen reconocidos investigadores que mantienen las antenas alertas para captar los cambios que ocurren en el español cotidiano. Por eso  se mencionan las obras de esos estudiosos en estos comentarios. Además, ellos no están ligados por las mismas responsabilidades que las academias cuando estas actúan en nombre de las instituciones.

Luego de otra introducción fuera de proporciones, puede pasarse al examen de la voz del título, transicional, que no ha logrado el reconocimiento que merece si se evalúa su utilización.

La voz transicional no está inventariada en el DEL, Diccionario de la lengua española. No obstante, el diccionario Clave, Diccionario de uso del español actual lo registra en tanto adjetivo invariable, con la acepción, “que pasa de un estado a otro”. Así mismo, en el Diccionario del español actual costa con la definición: “De (la) transición”. En esencia estas dos acepciones se reducen al mismo contenido, porque la transición es el “paso de un estado o modo de ser a otro”, de acuerdo con lo que consigna el Gran Diccionario Larousse de la lengua española. No se sitúa muy lejos el Diccionario integral del español de la Argentina cuando escribe que transicional es: “De la transición o relativo a ella”.

Al transcribir lo que esos diccionarios entienden se hace con la intención de destacar que existe la tendencia a introducirlo en el español sancionado. Es probable que en la próxima edición del diccionario oficial de la lengua se incluya porque los redactores hacen sentir la necesidad de esta voz en el español moderno.

A FIN DE CUENTAS – *AL FIN DE CUENTAS

“AL FIN DE CUENTAS, todos saben que cualquier paso en falso terminará siendo repetido sin cansancio por la televisión”.

Son muchos los argumentos que pueden invocarse para mantener que la forma correcta es con la preposición a, y, no con la contracción de esa preposición con el artículo el, que produce al.

El primer argumento es el uso, que es el que impone los modos y formas en que la lengua se pule a través del tiempo. Otro argumento que puede esgrimirse es que cuando una persona pregunta por las razones que la impulsan a hacer algo, dice: ¿A cuenta de que actúas así?

Cuando se desea expresar “en resumen, en definitiva”, se dice o escribe “a fin de cuentas”, que se considera una locución adverbial. Vale para expresar que con esa expresión se reafirma o apoya la idea que precede al uso de la locución. Por esta cuenta existe también, la locución prepositiva “a fin de” que equivale a “con objeto de, para”.

La confusión se origina porque en español hay además otras locuciones que se forman con la ayuda de al fin. La locución adverbial al fin sirve para expresar “por último, después de vencidos todos los obstáculos”.

© 2016, Roberto E. Guzmán.           

Paneo – saltear – electo

PANEO

“. . .no sólo hace un PANEO por eventos tan conocidos como el caso. . .”

La palabra del título logró su incorporación en el lexicón mayor de la lengua española en la última edición. En algunos países la voz es desconocida, aunque en varios países de la América Hispana tiene ya historia.

Los primeros indicios de la vitalidad del vocablo en cuestión se presentaron cuando fue expuesto en el Diccionario de americanismos (2010) de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Ya ese diccionario se refirió por sus nombres a los países hispanohablantes que utilizan el paneo en sus hablas y textos.

El diccionario antes mencionado asienta cuatro acepciones diferentes para paneo. Todas ellas tienen relación con la vista o la imagen. Esa uniformidad le confiere sentido a la inclusión que ha hecho el lexicón oficial con respecto a ese “vistazo rápido que se hace sobre algo con una cámara antes de fijar el objetivo”.

Lo que se observa en el uso transcrito en la cita es que no se circunscribe a lo que se hace con la cámara, sino que se utiliza en uno de los sentidos que retuvo el Diccionario de americanismos. Así el paneo termina con el valor de, “visión general, revisión visual”.

En una de sus acepciones americanas, el paneo implica selección, tal cual ocurre en una de las acepciones que existen en inglés. Esto no es asunto que provoque extrañeza, porque hasta la Real Academia reconoce que este sustantivo deriva del inglés panning, que se acepta con el significado en español de “barrido de cámara”.

En resumen, el paneo se reconoce ya en diez países de Hispanoamérica. Con el significado original incluido por las autoridades de la lengua española en nueve países y, con otro diferente, de los nueve originales para las acepciones que retienen la idea proyectada al plano de lo intelectual.
No debe causar extrañeza si más adelante, con el tiempo, algunas de estas acepciones aún no aceptadas oficialmente, se incorporan al diccionario oficial. En República Dominicana es posible que el paneo sea solo conocido por los camarógrafos y personas versadas en esas actividades.

SALTEAR

“. . .el paisaje que las recibió, de arena blanca SALTEADA con pequeñas conchas podría haber sido un paraíso. . .”

No es un hecho nuevo que algunas personas que escriben en publicaciones periódicas se dejen impulsar por los sentimientos cuando escriben, específicamente, por un sentimiento que podría calificarse de poético. Ese estado afectivo que puede embargar al escribiente puede causar que quien escribe se permita algunas licencias que sobrepasan lo estrictamente real.

En otras ocasiones, lo que acontece es que al redactar la persona que escribe resulta acometida (una acepción de saltear), por una palabra que la sorprende, otra acepción; o se deja saltear, le sobrevienen de pronto (otra acepción) por vocablos que no vienen al caso.

Luego de la diversión con respecto del verbo saltear hay que regresar a la seriedad que impone el tipo de estudio que se hace por medio de estos comentarios. Lo que se produjo en realidad fue que el redactor de la reseña en el periódico se dejó sorprender por una voz extraña al español.

En inglés hubiera podido escribirse o decirse que en esa playa había scattered pequeñas conchas marinas. En esa lengua extranjera al español ese verbo que se escribió en pretérito valdría para dar a entender en español, “esparcidas, dispersas”. En el español hablado eso se expresa diciendo que hay pequeñas conchas, “aquí y allá”.

El vocablo que se le escapó fue “salpicado/a”; salpicar, verbo para el cual en una de sus definiciones la Real Academia utiliza el verbo esparcir, “esparcir varias cosas”, así escribe la Real Academia en la tercera acepción para salpicar.

La recomendación que puede hacerse en casos parecidos al estudiado en esta sección es que quien componga las oraciones lo haga con más cuidado y sopese los términos en que apoya sus escritos.

ELECTO

“. . .los dos se enfrentarán este mes en una primaria demócrata, retados por tres novatos de la política en la Florida que nunca han ocupado cargos ELECTOS.

Varios errores en los que incurren algunos redactores dimanan de la rigidez que adoptan al redactar. Si introdujesen algunas variantes en la redacción, evitarían diversos desaciertos.

Durante largo tiempo se ha insistido en que “electo” es el participio irregular del verbo elegir. Se ha repetido que este participio sirve para expresar que se trata de una persona que ha sido elegida para desempeñar una dignidad o cargo, empleo, puesto, pero que todavía no ha tomado posesión de esa posición.

El participio regular del verbo elegir, es elegido. Algo que se pasa por alto es que en el habla culta de Argentina y Uruguay, el participio irregular, electo, conserva en muchos casos su función verbal, esta información la trae el Diccionario de uso del español (2012: 1109).

Consecuente con la mención con respecto de la excepción de uso, en el apartado correspondiente a la palabra electo, en el Diccionario integral del español de la Argentina (2008:645), viene una nota que reza, “Si bien desde el punto de vista normativo se considera incorrecto, se registra con frecuencia su uso como participio irregular: Fue electo presidente de la comisión”.

La forma más expedita para evitar la engorrosa situación con respecto del participio “electo”, en la cita transcrita, era cambiar la redacción y recurrir a otro giro o perífrasis. Por ejemplo, “…que nunca han sido elegidos para cargo alguno”. “Que nunca han participado en elecciones”.

El Diccionario panhispánico de dudas en el párrafo en que se ocupa de electo en sus páginas trae lo siguiente. “Por lo tanto, no debe utilizarse este adjetivo para formar los tiempos compuestos o la pasiva perifrástica de elegir. . .”

La Gramática académica reconoce que en algunas áreas de América, lo que se expuso más arriba, se utiliza el participio irregular “electo” en la formación de la voz pasiva. En esos casos, en la formación pasiva exclusivamente, no se considera impropia la selección de “electo”.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

Reinsertarse /*convulsividad/sobredosis–drogodependencia

REINSERTARSE – *RE-INSERTARSE

“. . . consecuentemente no se la podemos negar a aquellos que intentaran RE-INSERTARSE en la sociedad”.

Hace tiempo ya que las autoridades reconocidas de la lengua española están abogando porque los prefijos se unan, integren, añadan, a las palabras que preceden.

No hay que rasgarse las vestiduras por este tipo de olvido. Es algo que sucede con frecuencia a las personas que no se preocupan por mantenerse al día con respecto de las nuevas normas de la lengua.

El prefijo re- actúa de varias maneras en el español; es decir, dependiendo del significado de la palabra ante la cual se coloca, varía en cuanto a su significado.

Puede funcionar este prefijo para significar repetición, detrás de, o hacia atrás; puede denotar intensificación, oposición, resistencia o negación.

En todos los casos, el prefijo se unirá a la palabra a la que precede. No debió el redactor colocar ese guion que se observa en el título entre el prefijo y la palabra siguiente.  El concepto de unir los prefijos con las palabras a las cuales preceden, como prescriben las autoridades de la lengua, es muy fácil de retener si se entiende de modo claro lo que  prefijo es.

El prefijo es un afijo que en la derivación de las palabras se coloca delante a la palabra raíz. Tan pronto como estos prefijos se reconocen, el problema desaparece porque la identificación de estos permite asignarles el modo de integración. El afijo junto a la raíz es un elemento formativo que contribuye a la constitución de la palabra.

Los problemas se presentan cuando prefijos muy conocidos se usan delante de palabras completas y reconocidas. Entre estos hay que recordar los prefijos anti, semi, co, etc.

Este prefijo re- no necesita guion ni espacio, va unido a la palabra siguiente en todos los casos, esto es, en todas las situaciones en que aparezca utilizado, para denotar repetición, intensificación o para los demás casos en los cuales se utiliza.

*CONVULSIVIDAD

“De hecho, sus pinturas son una especie de traslación a los lienzos de una CONVULSIVIDAD de la vida en los suburbios. . .”

Ha de tenerse en cuenta que la primera condición que se impone al lenguaje es que sea claro, que evite la imprecisión, que sea conciso, exacto. En esta cita, se está en presencia de un neologismo que aparece resaltado para que no pase inadvertido.

Es cierto que los cambios son vitales en el ciclo de las lenguas; sin embargo, hay que evitar que se produzca una invasión indiscriminada de voces acuñadas al azar y de modo acelerado.

Una de las cualidades que se aprecia en el neologismo es que contribuya al afinamiento en el valor expresivo de las palabras y que sea genuino en su formación. Debe guardarse la lengua de aceptar el neologismo que se cuela en las publicaciones periódicas cuando este obedece a la pedantería y al esnobismo. O cuando la persona que lo utiliza lo hace por afán de novedad.

Es necesario convenir en que la lengua no es inmutable, que es viva y ha ido cambiando, modificándose a lo largo del tiempo de manera que llega a los hablantes del presente como una lengua funcional.

Los neologismos son aceptables cuando evitan rodeos y ambigüedades. Una característica del neologismo es su condición de provisional; si su introducción es exitosa, si se integra al habla cotidiana o al conocimiento general, deja de ser neologismo. El tiempo y la utilidad del término pulen los vocablos inventados y los integran si estos son justos y necesarios. En el momento de evaluar las palabras nuevas hay que proceder con calma y ponderación, sin acritud.

La lengua española ha tenido escritores innovadores, muy famosos ya, que se permitieron aliñar su prosa con palabras nuevas. Vale la pena que se recuerde lo que Feijoo dijo, que esas innovaciones se les permiten a los “poetas príncipes”.

Luego de una introducción que excede lo usual, puede evaluarse la voz creada por el periodista especializado en artes visuales. Ya en otras ocasiones se ha señalado que estos cronistas o críticos de arte son quienes muestran una mayor tendencia a inventar nuevas voces. Voces de vida efímera porque son de uso muy restringido. Tal parece que a estas personas el idioma general les resulta exiguo. Lo triste del caso es que con estas invenciones no expresan con mayor fidelidad lo que el ojo aguzado percibe.

El autor de la frase copiada creó un sustantivo para expresar la cualidad de convulso, de convulsión, de la agitación espasmódica que sacude la vida de los suburbios que el pintor plasma en sus lienzos.

SOBREDOSIS–*SOBRE DOSIS – DROGODEPENDENCIA–*DROGO DEPENDENCIA

“Manifiesto es una pertinaz DROGO DEPENDENCIA que le produjo la muerte por SOBRE DOSIS de heroína en 1988. . .”

Al leer esta parte del escrito que se transcribe, tal parece que el redactor se ha peleado con los compuestos formados en el seno de la lengua para expresar situaciones.

Primero escribe “sobre dosis”, cuando hace largo tiempo que en la lengua lo propugnado y aceptado es que esa idea se represente en el español corriente en  una sola palabra, sobredosis. La Real Academia de Madrid lo expresa de modo muy claro. La sobredosis es la “dosis excesiva de un medicamento o de una droga”.

Inmediatamente se lee lo que el DLE (Diccionario de la lengua española) de las Academias publica, se percibe que puede tratarse de sobredosis de medicamentos prescritos o de medicamentos que no son prescritos para la persona que los utiliza de modo excesivo. Además, usa el vocablo droga, que en estos casos debe retenerse en tanto “sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno”.

Con respecto a drogodependencia, es una dependencia a las drogas (explicación inteligente), que se conceptúa como el “uso habitual de estupefacientes al que el drogadicto no se puede sustraer”. Estos estupefacientes son sustancias que alteran “la sensibilidad y pueden producir efectos estimulantes, deprimentes, narcóticos o alucinógenos, y cuyo uso continuado crea adicción”.

Un fenómeno que se observa en todas las lenguas es la economía de esfuerzo. Esto (traducido al esperanto) significa que los hablantes tratarán de hacer el menor esfuerzo posible en el habla y consecuentemente en la escritura. De allí viene que se acepte en varias lenguas que se hagan enlaces entre palabras, que se arrastren sonidos y se encadenen unos con otros. Esto se observa en el español hablado, aunque no es tolerado ni mucho menos aceptado en la escritura.

Colocarse contra este movimiento natural es una demostración de torpeza, por no utilizar otro calificativo quizás más apropiado pero menos elegante. En textos como estos, resulta incongruente que el redactor pretenda meterle nuevas palabras a la lengua cuando aún muestra debilidades en el empleo de las normas.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

Injerencismo – *ingerencismo – desecho – deshecho

*INGERENCISMO – INJERENCISMO

“…que según su relato, recogería el descontento de otros empresarios con la presidencia de P. B.

y su INGERENCISMO político. . .”

Tan pronto como se lee el título de esta sección, puede observarse que una de las dos voces tiene señalada un asterisco. Esa se considera espuria, mientras que la otra, puede pasar las pruebas de fuego para que se la admita en el español general. El detalle de lo esbozado aquí se verá en el cuerpo de esta exposición.

El verbo que por necesidad se encuentra en el origen de la voz *ingerencismo es el verbo ingerir que tiene solo un significado en el español internacional, “introducir por la boca. . .” Se dejó sin completar las acepciones de este verbo porque lo que se deseaba destacar era precisamente eso, que solo tiene relación con la boca como sitio de entrada.

En otras ocasiones se ha criticado el uso de *ingerencia en lugar de injerencia. Según parece algunos redactores no acaban de entender que la letra /g/ no procede en este sustantivo femenino en sus funciones de equivalente de intromisión.

Ya quedó demostrado que el verbo que reúne los genes para permitir la creación de la nueva voz que denomine la intromisión, de entremeterse, en asuntos que no son de su directa competencia, es injerir, porque en uno de sus acepciones es “meterse una persona en problemas o asuntos ajenos”. Como ocurre con frecuencia en las lenguas, este verbo ensanchó su campo de acción y salió del angosto terreno de “una persona”.

La lengua corriente en el área política tiene una palabra para designar la tendencia de los poderes públicos a intervenir en negocios que competen a la sociedad civil, sobre todo en el ámbito económico, es el intervencionismo. En el campo de política internacional, la política intervencionista es la tendencia favorable a la intervención del Estado en conflictos o políticas que existen en otros países.

No puede olvidarse que los cambios e innovaciones obligan al conjunto léxico a expresar fielmente los acontecimientos que suceden en el mundo moderno. La creación de nuevas palabras o acepciones para palabras conocidas ya, forman parte de la evolución de la lengua. En gran medida los traductores son responsables de estas innovaciones.

Algo que no puede obviarse es que el término elegido obedezca a la legitimidad de su función. Debe llenar unan necesidad expresiva y en casos como el presente la raíz culta le otorga mayor validez.

En el caso específico del injerencismo, este sustantivo masculino expresa cabalmente la idea que lo auspicia. Es una intromisión, un entremetimiento, es decir, un “inmiscuirse donde no lo han llamado”. Se sostiene que ello es así porque el vocablo injerencia ha cobrado un matiz envilecedor y eso traduce muy bien la idea subyacente. No hay que olvidar que toda lengua viva crea palabras nuevas.

Se piensa que la palabra propugnada, “injerencismo”, es aceptable en el plano lingüístico y precisa en el plano terminológico. Las raíces del término lo acreditan para que sea aceptado por su valor expresivo y su posibilidad de comprensión.

DESECHO – DESHECHO

“Una raza rendida y DESECHA que ostenta con júbilo las heridas de su vergüenza”.

Existe homofonía entre dos o más palabras cuando hay identidad fónica entre ellas. Las dos palabras del título se pronuncian igual, pero la grafía es diferente. La homofonía se destaca en estos casos porque estas palabras representan lexemas distintos.

El término homofonía deriva de dos palabras griegas, homós que vale para indicar igual, y la palabra phonós, que en español es sonido. Esto es, de igual sonido. En español existen muchos vocablos de este género, entre ellos, votar, botar; hierro, yerro; vasto, basto.

Resulta difícil perdonar a un articulista o columnista que incurra en un error de este género. El error salta a la vista porque el verbo desechar no tiene cabida en la oración, porque no le confiere sentido a lo escrito.

Lo que debió escribir el autor de la oración fue deshecha, que es la conjugación del verbo deshacer en funciones de adjetivo. En la oración puede tomarse este vocablo con el significado de “derrotada, rota; estropeada, gravemente maltratada”. Es probable que esa haya sido la intención del articulista, solo que erró en la selección de la grafía.

Este tipo de error se encuentra cuando la persona que redacta carece de suficiente cultura o, en los casos en que hay descuido en la redacción. Puede ocurrir en las situaciones en las cuales la persona compone su pieza escritural con mucha prisa y no tiene tiempo de revisar su escrito.

Esta igualdad en la pronunciación de algunas palabras que tienen sentido diferente es la que ha dado lugar a los juegos de palabras o calambures; sobre todo, estos se producen cuando la homonimia es producto del encadenamiento del habla y se agrupan las sílabas de manera que alteren el significado de las palabras a que pertenecen. El diccionario de las Academias trae este ejemplo: “Este es conde y disimula”.

Los lectores podrán imaginar que la homofonía se produce a veces en español; en francés acaece con inusitada frecuencia como resultado de que existen muchas palabras cuyas pronunciaciones son iguales, pero en las que el significado es muy diferente. No es pues un fenómeno que solo se da en español.

El autor de estas reflexiones acerca de la lengua es un amante de los juegos de palabras y, en parte, eso le ha permitido ampliar su léxico en varias lenguas. En consecuencia, no hay que temerle a las palabras homófonas.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

*Colgar – colocar – anunciar – poner

*COLGAR – COLOCAR – ANUNCIAR – PONER

“. . .en un comunicado COLGADO en la página de la asociación. . .”

En ciencia y tecnología, los descubrimientos e invenciones introducen nuevos términos en las lenguas. El inglés es la lengua que lleva la delantera en cuanto al desarrollo en el campo tecnológico. Como es natural, en esa lengua utilizan las voces que son convenientes para expresar las nuevas situaciones y avances que se producen.

En las demás lenguas, entre ellas el español, lo que hacen los hablantes y hasta los escritores es elegir palabras que traduzcan esas circunstancias. Muchas veces sucede que quienes eligen esos vocablos no son expertos en lengua, y, como consecuencia, las traducciones que seleccionan no son las más apropiadas.

Este “colgar” de la frase copiada constituye un ejemplo al canto de lo que se ha expuesto más arriba. El equivalente de ese verbo en inglés es el que se usa para publicar algo en un sitio, página o portal en el internet.

Entre el español y el inglés existen muchas coincidencias en cuanto al uso del verbo colgar; es decir, hay muchas correspondencias entre las dos lenguas en sus acepciones. A pesar de lo anterior, no existe manera alguna para que colgar pueda servir para divulgar un comunicado o algo parecido.

Si se examinan las traducciones que para este hang existen en español, se constata de modo fácil que en casos como el de los anuncios que aparecen en los medios de comunicación que se sirven de la Internet, podrán usarse verbos tales como, “presentar, mostrar, exponer”. La conveniencia de usar uno u otro de estos verbos depende del contexto y la manera de redactar.

Lo que uno debe negarse a tolerar es que escriban colgar cuando las definiciones que existen para este verbo no se compaginan con la acción que se ejerce en estos medios.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

Culambre – convencer de – tener lugar/*tomar lugar – fatalidad

CULAMBRE

En el ámbito de la lexicografía hay que ser muy cauteloso antes de descartar una voz. Si alguien la recuerda o la usa, es muy probable que lo haga porque recibió la influencia de otros o la escuchó antes. Quienes muestran mayor propensión a crear voces de modo autónomo son los intelectuales que escriben, ya sea esta escritura ocasional o consuetudinaria. Los jóvenes son una fuente permanente de creación de nuevas voces.

Si la voz que recoge el lexicógrafo la utiliza una persona sin pretensiones, es muy probable que hay sido aprendida al calor de las conversaciones y situaciones en el seno de la comunidad.

Este “culambre” del título no es una de las voces que se recuerdan o que se atesoran en el cofre personal  de las palabras dominicanas; pero eso no significa que la palabra no tenga carta de naturaleza en el español dominicano.

Además de lo anterior, en una obra dedicada a inventariar las voces vernáculas del español dominicano se la ha consignado; por tanto, hay que dispensarle las consideraciones que merece. El libro en el que consta la palabra es Aiguna palabra dominicana. Un mataburro cibaeño. Libro que a pesar de algunas lagunas reviste un valor digno de reconocimiento.

Para el vocablo culambre, esa obra trae como significación que es el “lugar donde se ven muchas nalgas de mujeres, como en una piscina o en una playa”. Ha de hacerse notar que cuando se lee que en esos sitios se ven nalgas, no quiere eso decir que están a la vista, desprovistas de ropas. En esta definición se nota exageración o uso de vocablos con valor popular.

Además, la voz está formada de acuerdo con los usos de la lengua. Piénsese que otras palabras de buena solera tienen la terminación -ambre cuando comunican la idea de gran cantidad o conjunto. Ahí están como ejemplo de ello pelambre, que en una de sus acepciones es, “conjunto de pelos o pieles”, “pelo muy abundante”. Otro ejemplo de vocablo de esta suerte es enjambre que es “conjunto de abejas o insectos”, “grupo muy grande de personas”. Raigambre, “conjunto de raíces”, “conjunto de antecedente o intereses”. Este -ambre es un sufijo que forma sustantivos colectivos o que indican abundancia.

Hay lugar aquí, una vez más, para celebrar el poder de creatividad que demuestran los hablantes en su diario discurrir. Alabada sea esa lengua sin riendas.

 

CONVENCER DE

“Estoy convencido QUE la Cumbre supondrá un antes y un después en la forma en que. . .”

Aun cuando algunas sugerencias o insinuaciones no revisten carácter obligatorio, pues solo tienen el carácter antes mencionado, el uso por las mayorías, aliado a las opiniones de los entendidos en la materia, erigen en un deber que se abracen algunas de esas costumbres, porque se consideran preponderantes en la teoría y en la práctica.

Esto es, en el caso del verbo convencer, en una oración de la índole del ejemplo copiado debe primar la selección de hacerlo seguir por la preposición DE. Las razones que impulsan a sostener este criterio se exponen más abajo.

El verbo convencer es un verbo regular. En los casos en que proyecta la idea de hacer o lograr que alguien crea o realice algo, es lo que se conoce como un verbo de influencia. En casos como esos, se acompaña con un complemento directo o con un complemento con DE y, en algunos casos, con PARA. Se considera incorrecto omitir la preposición en casos como estos.

Si el verbo convencer se emplea para expresar que después de pensar se ha llegado a creer o a aceptar algo, en ese caso también debe utilizarse la preposición DE para acompañarlo. Cuando el complemento del verbo en cuestión es una proposición con QUE, no debe prescindirse de la preposición DE.

En las hipótesis en las que convencer representa un estado de  afección psíquica, el complemento de persona puede considerarse como directo o indirecto. En casos de este tipo, el verbo puede desempeñar funciones de transitivo o intransitivo En el primer caso actúa para cambiar de opinión o actitud. En el segundo se asemeja a producir satisfacción.

 

TENER LUGAR – *TOMAR LUGAR

“Para que la presentación TOMARA lugar, se concretó un acuerdo entre el distrito. . .”

Algunas mínimas diferencias en la expresión escritural representan grandes diferencias en la comprensión. La diferencia entre una y otra acrecienta su dimensión como consecuencia de la falta de contacto que se hace patente en la comunicación escrita. Como resultado de estas circunstancias los mensajes escritos son muy diferentes de los verbales.

Los olvidos que suelen acontecer en las comunicaciones verbales son intolerables en las relaciones entre ausentes. Esta introducción viene a cuento porque la falta que se detecta en la cita que se critica, pasaría inadvertida en una conversación, mas en la comunicación escrita es insoportable. La comprensión del mensaje no puede dejarse reposar solamente sobre el contexto.

Un acontecimiento tiene lugar cuando ocurre o se produce. Esta combinación pertenece más bien al registro literario, lo que otros reconocen como perteneciente al nivel formal. Se usa para dar a entender que algo sucede o se realiza en un momento determinado o en un sitio que se menciona. Indica que el sujeto de lo que se habla, acontece, se celebra, se efectúa.

Si se examina el tomar lugar, el empleo del verbo tomar sugiere que lo que se mienta ocupa un sitio, que reemplaza a algo; y no eso que se pretendió transmitir como mensaje.

En otras lenguas ocurre un fenómeno semejante, pues en francés es avoir lieu y, en portugués brasileño es ter lugar. En la última lengua se le cataloga de galicismo. En los dos casos de estas lenguas puede comprobarse que el verbo así como el sustantivo, corresponden en ambas lenguas a la exacta traducción del español.

 

FATALIDAD

“. . .sufrió múltiples heridas mientras doblegaba a un atacante que intentó causar una gran explosión, algo que hubiera causado varias FATALIDADES. . .”

La expresión popular es muy acertada: “las apariencias engañan”. Eso de las apariencias tiene mucha validez en el acontecimiento que relata la reseña del periódico. La apariencia a que se alude más arriba se desarrollará en el cuerpo de esta sección.

La fatalidad del español es la cualidad de fatal, que es una fuerza inexorable que influye y decide sobre la suerte de los humanos y de las cosas. En el concepto que más se asemeja a la situación a que se refiere la reseña citada, la fatalidad tiene relación con un acontecimiento desgraciado o de consecuencias lamentables.

Por la redacción que se observa en el texto reproducido a modo de ejemplo del uso, se nota que no se refiere a este tipo de fatalidad, sino a otro que no existe en la lengua común española. Lo que salta a la vista en el hecho relatado es que el uso de la palabra fatalidad no es la adecuada.

En inglés existe una voz parecida (¿?) a la del español que es objeto de este estudio, se trata de fatality. En esa lengua la fatalidad es la cualidad de causar muerte o daño, esta voz predestina desastre en inglés y refiere a la muerte que es el resultado del desastre.

De manera regular la voz fatality se traduce por muerte, muerto, víctima mortal. En inglés, la voz fatal que se escribe igual que en español aunque se pronuncia de acuerdo con el sistema inglés, además de significar fatal, como en español, significa mortal. En este mismo orden de ideas, una fatal injury es una herida o lesión mortal.

Algo parecido a lo que sucede en español, se produce en francés, lengua en la que (cual) fatal acarrea el sentido de “inevitable”, que deriva del latín fate. En esa lengua a menudo fatal se traduce por mortal, porque esa es la idea de su contenido. De modo similar acontece en portugués brasileño, en esa lengua fatalidade, del latín fatalitate refiere a acontecimiento funesto, desafortunado, desgraciado.

El tipo de inexactitud que se observa en el texto de la cita es el producto de la improvisación. Sucede muy a menudo cuando el periodista se arroga el derecho de traducir y no consulta a un intérprete profesional que ofrecería en un caso como este una traducción precisa.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cucú – vacío y laguna – exuberante y exorbitante

CUCÚ

Aparte del pájaro de este nombre que se conoce en la República Dominicana, la voz cucú también tiene un significado propio que muchos, por no decir todos, los diccionarios del habla dominicana han olvidado. No es palabra exclusiva con ese significado para la República Dominicana, pues como se comprobará más abajo se la conoce en otros países.

En la República Dominicana la palabra “cucú” casi siempre se la emplea en la locución verbal “estar cucú” para dar a entender que la persona que así se califica “. . .no está actuando normal, y hablando disparates. . .” Esta es parte de la definición que incluye la obra Aiguna palabra dominicana (2015).

Ya en el año 2010, el Diccionario de americanismos había registrado para cucú, referido a persona, ‘algo trastornada, chiflada’, acepción que puede retenerse como un modo diferente de expresar la misma idea.

El vocablo estudiado aquí posee otras significaciones completamente diferentes en países donde se lo considera malsonante. En otros países llega a ser considerada voz tabú, dependiendo del país en que se utilice y, cuyos significados varían de acuerdo al contexto; estas acepciones van de “culo de niño; pene de niño”; pasa por “nalgas”, hasta llegar a “vulva”.

El país que comparte con la República Dominicana la locución familiar festiva “estar cucú” es Chile país donde significa ‘estar algo trastornado’, así consta en el Diccionario del habla chilena (1978).

En inglés se conoce una voz parecida a esta para expresar algún trastorno de la conducta semejante al mencionado antes; se trata de cuckoo que se pronuncia de modo parecido, con la diferencia de que en inglés la última sílaba no es la tónica. En esa lengua es adjetivo y el Merriam-Webster dictionary la define de uso para el ‘deficiente en sentido o inteligencia’. Este vocablo, “sentido”, que se trae del inglés hay que tomarlo como de “estable capacidad mental, que muestra sano juicio”.

Quizás el hilo conductor para el uso de vocablos parecidos en estas lenguas viene de que el ave lo que hace es que repite su canto o sonido “cu-cú” que la señora Annabelle Stockton de Dod en su obra Guía de campo para las aves de la República Dominicana considera “melódico y suave”. Para muchas personas el canto es monótono, repetitivo, como lo haría quien no está en su normal estado psíquico, del modo en que lo hace quien “habla disparates”.

En un orden parecido de ideas se encuentra la voz “cucufato” que según el Diccionario de regionalismos de la lengua española (1998) en Chile corresponde a ‘chiflado, loco’. Esta noción se encuentra corroborada por el Diccionario de americanismos ya mentado, que refiere que en Puerto Rico se llama de este modo a la persona ‘tonta’ y, en Bolivia y Chile a la persona ‘algo trastornada, chiflada’.

Lo que se espera es que con la atención que se ha prestado a la voz y los argumentos que se han traído a su favor, esta logre su inclusión en los lexicones del español dominicano del futuro.

 

VACÍOS – LAGUNAS

“. . .para combatir la evasión fiscal, que van desde la cobertura de VACÍOS LEGALES en los que se amparan evasores fiscales. . .”

En la frase copiada, el verbo ir pudo muy bien emplearse en singular, va, pues el antecedente es “la evasión fiscal”. Como dicen los dominicanos, “dejémoslo de ese tamaño”.

En muchas ocasiones las palabras que se leen en los periódicos son traducciones apresuradas de noticias extranjeras hechas por personas sin la formación profesional para realizarlas. En otros casos lo que les falta a los improvisados traductores es la dedicación.

La combinación destacada en el texto copiado es una prueba al canto de la improvisación. Eso de “vacío legal” hay que alabarlo como buena invención, pero es una pena que eso no traduzca la idea de lo que el loophole del inglés significa.

En el título al lado de la palabra empleada en la cita se colocó el vocablo laguna. Esa es la traducción que se propone y a seguidas se va a analizar cómo se ha llegado a esa conclusión.

La laguna legal se produce cuando la ley acerca de los impuestos muestra una deficiencia, una falta o una imperfección porque en ella, la ley, hay una ausencia de elementos. Estas características se convierten en una manera de evasión fiscal, se tornan en una oportunidad para evadir los pagos.

El Black´s Law Dictionary (1990, edición de 1,674 págs.) entiende que el loophole es ‘en materia impositiva una disposición en el código fiscal que permite a los contribuyentes evitar o reducir sus pagos de impuestos’. (Traducción RG).

Una laguna es una: ‘falta o ausencia de elementos en una serie, un texto…’ ‘Es una deficiencia, falta o imperfección’. De ese modo lo redacta el Gran diccionario de la lengua española de Larousse.

 

EXUBERANTE – EXORBITANTE

“. . .que el condado quiere financiar el transporte público y dejar de pagar costos EXUBERANTES construyendo nuevas vías. . .”

A cualquier hijo de vecino se le escapa una indelicadeza semántica, pero cuando se escribe un artículo de opinión en un periódico lo que se hace es un acto de reflexión. Esa meditación que se plasma en la publicación es el resultado de una elaboración cuidadosa. Si falta alguno de los rasgos antes mencionados, entonces el producto puede padecer de errores.

Algunas palabras en español tienen semejanza unas con otras. Algunas similitudes obedecen al origen común; otras son producto de  la enunciación parecida de los vocablos. En la mayoría de los casos, las confusiones entre términos son el producto de descuidos.

Exuberante se describe con la ayuda de vocablos como extraordinariamente abundante, desarrollado, copioso, generoso, opulento. De formas muy llamativas; lleno de vigor o vitalidad. (En el seno de esta voz se encuentra el elemento del latín uber, que se toma por abundante). Ninguna de  estas palabras encuentra espacio en la lógica de la frase que escribió el político autor de la frase transcrita.

En lugar de lo que salió, quizás pensó en colocar allí la palabra exorbitante que tiene una equis /x/ y una be /b/ muy cerca una de otra, que se ajusta a la tendencia de expresión de la frase, pues significa excesivo, exagerado (los dos con equis), que excede lo considerado normal, desmedido, exagerado; que sobrepasa los límites de lo razonable.

En esta ocasión es muy probable que al redactor de la desafortunada frase le haya sucedido como acontece en la mayoría de los casos en las lenguas, que las palabras se utilizan sin haber jamás leído una definición de ellas. Estas se adoptan y se integran al vocabulario activo como consecuencia del roce con ellas y, ese proceder es normal.

En el caso preciso, el contacto con el término sometido a examen fue insuficiente; la relación que se estableció entre los dos elementos no consiguió resultados positivos. Hubo confusión entre los dos vocablos del título con consecuencias que producen perplejidad en la lectura de la cita.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

Corrompido – paladar – prevé (*prevee) – abordar

CORROMPIDO

Este participio del título pertenece a ese grupo de dobles participios que corresponden a algunos verbos. El otro participio del verbo corromper que funciona en tanto adjetivo es corrupto que puede ser también sustantivo.

Se encuentra en estos comentarios acerca del lenguaje porque en la República Dominicana corrompido tiene un significado específico que se estudiará más abajo.

La significación propia de “corrompido” en el habla dominicana se enmarca en el campo de la medicina; más específicamente en las enfermedades, porque con este participio se menciona una enfermedad que se manifiesta con ‘malestar intestinal con gases y ligera diarrea’. Esa es la caracterización que aparece en la obra Aiguna palabra dominicana. Un mataburro cibaeño, de la autoría del Dr. Francisco dePadua Morales y María José Garrido (2015).

Se incluye esta voz con este significado, a pesar de que nunca se la ha escuchado, porque el autor es un médico de profesión que ha publicado el libro a una edad avanzada. Se supone que el libro es una cosecha de voces recogidas durante sus largos años de ejercicio profesional.

No hay motivo para dudar de la autenticidad de la voz traída en esta ocasión si se tiene en cuenta que corromper es descomponer y, de eso se trata, de una descomposición estomacal que se presume que huele mal; olor desagradable que es otro rasgo del estado de pudrición de la sustancia o cosa que se corrompe.

 

PALADAR

“El boletín noticioso diario del Adonia prometía almorzar en un PALADAR, como se llama en Cuba los restaurantes privados. . .”

No se malgastará tiempo en destacar la falta de la preposición A, en la frase, “como se llama en Cuba los restaurantes privados”.

La redacción de la reseña ayuda al lector a entender lo que este paladar significa. La forma empleada es correcta para obviar tener que explicar el valor que la palabra paladar en el contexto. De todos modos, se analizará la acepción de paladar para examinarla a la luz de las informaciones que suministra.

El Diccionario del español de Cuba (2000) define el paladar: ‘Restaurante particular que por ley no puede tener más de cuatro mesas’. La redacción del Diccionario de americanismos (2010) no se aleja mucho de esta definición cuando lo caracteriza así: ‘Restaurante particular o fonda que, por ley, dispone solo de doce sillas’.

Se echa de ver que es una caracterización que corresponde a Cuba, país en el que los restaurantes particulares son una excepción y que por ley se limita la capacidad de servicio. Al añadirle el vocablo “fonda” a la acepción, el último diccionario mentado caracteriza el establecimiento como económico, pues esa es una de las características de la fonda. En esencia es un ‘puesto cantina en que se despachan comidas y bebidas’, que es como lo tipifica el Diccionario de la lengua española de la Real Academia.

En las definiciones que se vaciaron más arriba ha de tomarse el término “particular” en tanto que el local de comercio y la actividad a que se dedica no es de propiedad pública o del Estado. Ese dato es importante en una sociedad socialista.

 

PREVÉ – *PREVEE

“El controvertido proyecto de ley PREVEE aumentar las cotizaciones para la jubilación y subir impuestos, algo que reclaman los acreedores. . .”

La confusión que ocurre entre los dos verbos prever y proveer no cesa de producirse. No hay que rasgarse las vestiduras por este desliz en la redacción analizada, pues le puede suceder a cualquier persona que no redacte o hable con cuidado.

El verbo prever se conjuga con una sola /e/ por ser un verbo irregular. Para despejar las dudas con respecto a este verbo, lo que debe hacerse es recordar que debe conjugarse como el verbo “ver”.

El Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de Manuel Seco (1998) llama de “vulgarismo frecuente” decir *preveer, en lugar de prever. Esto es, en el presente del indicativo el último verbo, prever, en las  segundas y terceras personas del singular, tú usted, él, ella, debe decirse y escribirse prevé. En el modo imperativo, la segunda persona del singular, tú, se escribe y dice, prevé.

No se trae el verbo proveer a esta sección para “no enredar la cabuya”, pero basta con recordar que se conjuga siguiendo el modelo del verbo leer. Para no incurrir en el error comentado aquí, lo que procede que se haga en cada caso es pensar antes de enunciar o escribir uno de estos verbos, sobre todo el verbo prever, que es el que acarrea las dificultades.

 

ABORDAR

“. . .para responder a un problema que algunos creen podría empeorar si no se ABORDA a tiempo. . .”

El verbo abordar ha entrado para quedarse en las salas de redacción de algunos periódicos. Ha logrado posicionarse en las preferencias periodísticas con amplio margen sobre otras opciones. Por lo tanto, se hace necesario delimitar su campo de acción para evitar los excesos en el uso. Se examinarán aquí los alcances y definiciones de este verbo. Al final, se proporcionarán las opciones posibles.

En dependencia de cual diccionario se consulte, las acepciones que se registran para el verbo del título se encuentran todas orientadas en la misma dirección, con excepción de mínimas diferencias que no alteran el resultado final.

El lexicón oficial de la Real Academia se mantiene bien apegado al significado originario del verbo abordar cuando escribe: ‘Acercarse a alguien para hacerle una pregunta, iniciar un diálogo o tratar algún asunto’. Luego de esa acepción, en otra se adentra en el sentido más moderno: ‘Emprender la realización de algo problemático o dificultoso’.

En el apartado en que el Diccionario de uso del español (2007) trata del asunto, después de una introducción general sobre los verbos decir, hablar; añade, ‘empezar la exposición de un asunto o la ejecución o resolución de algo particularmente si ello ofrece alguna dificultad’. En términos parecidos se expresa el Diccionario de uso del español actual de Clave (2011), ‘empezar a ocuparse de un asunto, especialmente si plantea dificultades’.

Un rasgo más le suma el Diccionario del español usual en México (2002) que lo presenta de este modo: ‘Tratar una o varias personas cierto tema o asunto difícil, particularmente un problema para darle solución o llegar en él a una conclusión’. Esta redacción inserta la característica de colectivo a la acción de abordar.

La nota discrepante la manifiesta el diccionario integral del español de la Argentina (2008). Ese diccionario en su cuarta acepción escribe: ‘Hablar sobre un tema, una idea o un asunto, para analizarlo o discutirlo’. De inmediato se nota que es solo para “analizarlo o discutirlo” y que no hay consideración alguna con respecto de la dificultad que otros consignan.

La Fundación Fundéu entiende que se abusa del verbo discutido aquí. En lugar de ese verbo propone que para las cuestiones se utilicen “tratarse, plantearse; debatirse, discutirse”. En el texto reproducido más arriba pudo reemplazarse el verbo abordar por, “acometer, atacar”.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

Generar – guajero – haya (halla) – expulsar (deportar)

GENERAR

No es un secreto que este verbo posee varias acepciones que son del conocimiento general de los hablantes de español. Esas significaciones se tocarán de modo breve en esta sección. Los significados que resultan interesantes son los que se reconocen en el habla dominicana. Esos serán examinados en esta sección.

En el español más conocido, generar es, ‘producir, causar algo’ y, en otra acepción, ‘procrear’. De esta manera lo trae el Diccionario de la lengua española (2014) de la Real Academia. El verbo producir se ha de tomar en este caso como ‘producir una cosa’: así lo consigna el Diccionario de uso del español (2007).

En cuanto a ‘causar algo’ equivale a ‘causar y provocar el surgimiento o la modificación de una cosa material o inmaterial’. Esta es la redacción que incluye en sus páginas el Diccionario integral del español de Argentina (2008). El Diccionario del español usual en México (2002) entiende que este causar es ‘dar origen a una cosa a partir de otra’.

El generar dominicano toma alguna orientación de las acepciones vaciadas más arriba, pues es “pensar, razonar, reflexionar, idear, entender, poseer inteligencia”. En las conversaciones casi siempre se utiliza en sentido negativo. Por ejemplo: “El amigo tuyo no genera ni un voltio”. Este ejemplo va reforzado, pues se establece una comparación tácita con un generador de electricidad al añadir “ni un voltio”.

En muchos casos se usa en sentido festivo, jocoso y de burla. Los jóvenes son quienes se sirven con mayor frecuencia de este verbo. Pertenece el verbo en cuestión al habla.

GUAJERO

“De las personas desaparecidas, siete de ellas están registradas como GUAJEROS o recicladores dentro del listado municipal. . .”

A pesar de que muchos lectores puede que no conozcan la voz “guajero”; por la redacción que ha logrado el periodista, se ofrece una pista segura con respecto de su significado. Un guajero es un reciclador. Luego, en el cuerpo de la noticia se ofrecen más detalles con respecto de este tipo de actividad.

Como sucede en todas las lenguas, la palabra guaje posee más de una acepción. La que interesa aquí es la conocida en América Central en donde significa ‘trasto, trebejo’. Así la define el Nuevo diccionario de americanismos e indigenismos (1998).

El vocablo guaje figura en el Diccionario de aztequismos (1978) con la significación por la que fue conocido al principio, que es la de ‘calabazo seco y hueco que sirve para llevar líquidos’. Por uno de esos fenómenos de las lenguas, pasó también a llamarse de ese modo al “tonto”, pues se presume que este tiene la cabeza hueca.

Por aquello de que es ‘cosa de poco valor’, pasó a denominar también a la ‘mujer fácil, prostituta’, así lo consignan los diccionarios de voces guatemaltecas, entre ellos el Diccionario de la expresión popular guatemalteca (1971) y el Diccionario de voces usadas en Guatemala (1982).

Lo que destaca en esta sección es la manera en que puede introducirse una voz poco conocida en un escrito sin que desconcierte al lector. El guajero es la persona que se ocupa de recoger en los basureros materiales de todo tipo para reciclar y lo hace como actividad laboral consuetudinaria.

 

HAYA – HALLA

“Ellos sí quieren que HALLA un cambio político. . .”

Este verbo de la cita es del verbo hallar, que tiene entre otros significados “encontrar, descubrir, averiguar; encontrarse una persona en un lugar o, una cosa en una situación”.

Si se trata de conferirle sentido a la oración, teniendo en cuenta los significados expuestos más arriba, se halla (encuentra) uno en la imposibilidad de hacerlo.

Haya es una forma del verbo haber. Además, posee un sentido en botánica, pues es un árbol y la madera de este. En el caso del texto comentado, el verbo está expresado en subjuntivo y debió ser “que haya”, con la intención de manifestar un deseo, para formar una frase desiderativa.

Este error no puede disculparse. Es algo elemental saber la diferencia cuando debe escribirse con el dígrafo doble ele /ll/ y, cuando debe hacerse con ye /y/, i griega.

Existe en español otra palabra semejante a las anteriores, “aya”, femenino para la persona encargada de cuidar y educar a niños y jóvenes en las casas de familias acomodadas. Así mismo, la ciudad de los Países Bajos es La Haya, así, con el artículo incorporado y en mayúscula.

 

EXPULSAR – DEPORTAR

“Pero si el juez rechaza el asilo, entonces ordena la EXPULSIÓN del solicitante”.

Durante largos años los traductores y periodistas, así como la mayoría de los que escriben sobre inmigración en los Estados Unidos, han utilizado el verbo deportar para tipificar la acción que emprende contra los indocumentados la autoridad de migración en su territorio.

Ha de notarse que se emplea la palabra “indocumentado” para usar el lenguaje políticamente correcto y no llamar de “ilegal” a quien reside o permanece en territorio de los Estados Unidos en violación a las leyes de ese país. Los dos verbos del título se examinarán más abajo, tanto en inglés como en español.

En el caso específico que se estudia aquí, expulsar significa “sacar o echar a una persona de un lugar”. El sujeto que se expulsa es obligado por las autoridades pertinentes a abandonar el territorio nacional de los Estados Unidos.

El verbo deportar, a su vez, consiste en desterrar, es decir, hacer la autoridad que una persona abandone un lugar o territorio como castigo o pena. En la acción de deportar se asigna a la persona sujeto de la acción un lugar de confinamiento como castigo.

El destierro puede ser elegido por una persona de manera voluntaria u obligado por las circunstancias, por necesidad. El desterrado se mantiene voluntariamente o por obligación fuera de un territorio. En muchos casos exiliarse se utiliza como sinónimo de desterrar.

En el inglés de los Estados Unidos, el sustantivo deportation se define como la acción de sacar de un país a un extranjero cuya presencia es ilegal o perjudicial. Al leer la acepción que posee el sustantivo en inglés de los Estados Unidos se percata, quien eso hace, de que la acción de deportar es muy específica en la lengua de ese país.

Ahora bien, podría argüirse que el uso del verbo deportar y el sustantivo deportación están tan extendidos y arraigados en el habla y en los escritos que resulta poco menos que imposible erradicar la costumbre que identifica la acción con el verbo en español, con respecto de las sanciones que se aplican específicamente en los Estados Unidos.

© 2016, Roberto E. Guzmán.