Desguañangar, atolladero, engranojarse / engranujarse

Por Roberto E. Guzmán

DESGUAÑANGAR

“No obstante, la DESGUAÑANGÓ, teniendo que recurrir a severos ajustes”.

El verbo desguañangar es importante en el habla de los dominicanos. Es muy usado en las conversaciones y hasta puede trascender a la prensa como demuestra la cita. Tal y como se verá más adelante este verbo ha producido sus sustantivo y adjetivo correspondientes.

En el Diccionario de la lengua española (DLE) la voz desguañangar aparece con la mención de uso en siete países y una región en los que se conoce y usa, pero la República Dominicana no consta en esa lista, aunque figura quizás englobada en la región de las Antillas.

En el Diccionario de americanismos de la misma institución del diccionario más arriba mencionado consta la República Dominicana en la lista. Así se reparó la omisión anterior. En este diccionario aparece con varias acepciones; algunas de ellas que no aparecen en el diccionario oficial de la lengua.

Las acepciones más conocidas para la voz en estudio son, “desvencijar, estropear”. En función de verbo intransitivo pronominal equivale a “desguabinarse”, para el habla de los dominicanos. En otros países el verbo tiene sinónimos que son desconocidos del hablante dominicano. Para los hablantes de español dominicano “descuajaringar” es equivalente de “desguañangar” como afirma el DLE para los siete países y una región como se escribió antes.

El penúltimo verbo mencionado, “descuajaringar” en el habla de los dominicanos sirve para expresar en funciones intransitivas pronominales “Descuidar alguien su aspecto o su forma de vestir”. Así aparece en el Diccionario del español dominicano (2013:252).

Tal y como se señaló antes, el verbo examinado aquí es importante en el habla de los dominicanos porque el adjetivo “desguañangado, da”, referido a persona expresa “debilitada, agotada; desaliñada, descuidada en el vestir”.

Se anunció al principio de esta sección, los derivados del verbo son importantes para el hablante del modo en que puede apreciarse. Desguañangar(se) es “estropear, romper”. Posee otros matices en tanto verbo transitivo, pues es también, “hacer daño a alguien”. En tanto verbo intransitivo pronominal es “estropearse, romperse una cosa”; así como, “hacerse daño una persona”.

El cotejo de “descuajaringado y “desguañangado” permite encontrar que el primero de los dos es “descuidar alguien su aspecto o su forma de vestir”, y el segundo en su segunda acepción, “Referido a persona, desaliñada, descuidada en el vestir”.

En cuanto a las acepciones anteriores para desguañangarse se está de acuerdo; no obstante, se ha oído el verbo usado para una cosa que se desarma con el mal uso, con el abuso, sobre todo en vehículos de motor, que a veces, comienzan a perder piezas. Lo importante en este señalamiento es que las partes no se separan solas, sino por el exceso de uso o por el descuido durante el uso.

Antes de concluir estas notas vale que se pregunte si se ha oído alguna vez la voz “desguañingado” como sinónimo de desguañangado, pero sobre todo para aplicárselo a personas, no a cosas. Es natural que esta voz provenga de “desguañingar”, con sus sustantivo correspondiente “desguañingue”.

 

ATOLLADERO

“. . . podría ayudarnos a sacar el muerto del ATOLLADERO . . .”

El sustantivo atolladero aparece registrado en el Diccionario de la lengua española, que a veces en estos escritos se denomina diccionario oficial del español. Ahí, en ese diccionario se ofrece un equivalente para atolladero, atascadero.

La razón por la que se trae esta palabra a estos comentarios acerca de la lengua es porque en el español dominicano existen algunas palabras relacionadas con atolladero. Entre esas palabras está el “tollo” de los dominicanos, así como tolloso.

El tollo es una “suciedad, desorden”; además, es un “lío, enredo”. Tollosa es la cosa “desordenada, confusa, descuidada” y la persona “que trabaja malamente y sin cuidado”. Todas estas definiciones pertenecen al Diccionario del español dominicano (2013:664).

El “atolladero” internacional es lodazal; en ese aspecto se piensa que existe un punto en que se tocan el atolladero y el tollo. El lodazal es sucio, al tiempo que el tollo es suciedad.

El Diccionario del español actual (1999-I-506), asienta una acepción para atolladero que acerca aún más los conceptos dominicano e internacional de palabras relacionadas. La segunda acepción en ese lexicón es “Situación apurada o comprometida de la que es difícil salir”. Ahí está el “lío, enredo” del tollo dominicano. Esa es la situación incómoda del lío. El enredo del que es difícil salir.

Los dominicanos en su habla utilizan un verbo que no se ha considerado como merece, entollar, que es ensuciar, en su acepción directa, y, de modo figurado es enredar. Este entollar se aproxima al verbo atollar de los costarricenses, quienes usan el último verbo para “meter en un enredo”. Ese es el lío o enredo de los dominicanos.

No todas las veces pueden encontrarse o descubrirse los vínculos y similitudes que existen entre voces del español dominicano y las que pertenecen al español general, pero en este caso la relación se presenta de modo directo y sin duda.

 

ENGRANOJARSE – ENGRANUJARSE

“. . .la piel se me eriza, se me pone de gallina, me ENGRANUJO de arriba abajo”.

El primero de los dos verbos del título es un verbo de uso solamente en el habla de los dominicanos. Así consta en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Es posible que a otros hablantes de español dominicano le suceda lo que le sucedió al autor de estas notas; hasta la edad adulta no conoció otro verbo que no fuera engranojarse para “erizarse el vello de la piel”.

El verbo engranojarse consta de tres acepciones en el Diccionario de americanismos, para la aparición de sarpullido en la piel, para emocionarse y la que se copió antes.

Algunos diccionarios que se precian de ser de español general ni siquiera se toman la molestia de inventariar el verbo engranujar. Este verbo es “llenarse granos” y “hacerse granuja”.

Es hasta cierto punto natural que el hablante de español dominicano favorezca el modo de expresarse con el verbo engranojarse, porque lo que sucede con su piel se parece a la situación que presenta la piel cuando se llena de granos, cuando en realidad se levantan los vellos, se erizan.

La fuerza de la palabra grano atrajo hacía sí el verbo engranujarse, para formar el verbo dominicano “engranojarse”, pues el hablante no se identificaba con “granu” y, sí con grano, que sugería algo conocido con un significado semejante a lo que el hablante deseaba expresar.

Otra razón para explicar la ausencia del verbo engranujarse del español hablado dominicano es que la palabra “granuja” no es de uso común en esta habla; por lo tanto, el hablante de esta variedad de español no encuentra palabra patrimonial del español para relacionarla con el verbo engranujar. Este fenómeno que se explica, se produce con harta frecuencia en español y hasta en otras lenguas. Algunas palabras que se originaron de este modo terminaron adquiriendo carta de naturaleza en la lengua española.

No hay que escandalizarse si alguien utiliza en español dominicano el verbo engranojarse para significar que el vello se eriza, que la piel adquiere característica parecida a la piel llena de granos.

El verbo engranojarse del español dominicano parece que no es muy viejo, pues no aparece en las obras de recolección de voces dominicanas hasta el año 2002, cuando D. Esteban Deive lo coloca en su Diccionario de dominicanismos (202:85) y lo califica de barbarismo por engranujarse. Este barbarismo es de índole etimológica, pues el verbo lleva en español la base “granu” y no grano como ha pensado el hablante dominicano.

Para concluir con esta voz, puede aducirse que es posible que el hablante de español dominicano haya pensado que este grano de engranojarse es un simple abultamiento pasajero, que produce el vello al erizarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

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