Picantino – carrusel – atender – barril

PICANTINO, QUESO [Voz dominicana con sabor italiano]

Después de hacer las diligencias de lugar por este medio se procede a dejar establecido que la palabra “picantino” es un dominicanismo. No aparece en ningún diccionario de los que se compulsan ordinariamente para buscar vocablos inusuales.

Por la forma puede deducirse que esta voz “picantino” tiene que ver con picante o que pica. En la realidad de los hechos este vocablo se aplicaba de preferencia a un queso de color amarillo cuyo sabor era muy fuerte. Era de olor penetrante y de textura seca.

Se usaba de preferencia para rallarlo y ponerlo sobre los platos elaborados con pastas, sobre todo los de la cocina italiana. El queso era bastante salado, por lo que había que usarlo con mesura.

La palabra se usaba hace más de cincuenta años en Santo Domingo, es decir, cuando la ciudad no era aún la urbe que es hoy. Además, en esa época había menos sofisticación en el arte culinario y las importaciones de productos era más reducida.

Lo de “picantino” tal vez le venía de que se presumía que era de fabricación italiana y de allí que se usara esa terminación -ino. En la actualidad son muchos los quesos que se utilizan en la elaboración de platos cuya base principal son los diferentes tipos de pasta.

Puede asegurarse que lo de “queso picantino” desapareció con el avance de la importación de productos finos, la modernización de las artes culinarias y la gran concentración urbana.

 

CARRUSEL [carrusel que despeña escribientes de español]

“Se abrazaron fuertemente cerca de un CARRUSEL de reclamo de equipaje”.

En esta corta oración están dadas las señales que hacen posible “adivinar” lo que el periodista intenta denominar en español con el vocablo del título. Las personas que se abrazan se encuentran en un aeropuerto.

Con la pista del sitio de encuentro se hace más fácil tratar el asunto de la mala selección del término para nombrar el aparato que transporta el equipaje de los aviones a la sala de recogida.

No es acertada la elección de carrusel porque el significado de la voz en español no coincide con el uso que se le asigna en el texto. Más abajo se verá lo que carrusel significa en el español general. Después, se propondrán las soluciones para enmendar el desatino.

En español carrusel es un espectáculo ecuestre; es un tiovivo de feria; y referido a deportistas, es un desfile. Salta a la vista que nada de eso cabe en un aeropuerto en el departamento de reclamo de equipaje.

¿Qué de dónde sacan este tiovivo aquí? Pues, como de costumbre, del inglés, lengua es la que significa “cinta o correa transportadora circular”. Es una máquina que consiste en una correa que se desplaza moviendo el equipaje que se coloca sobre esta. Es circular porque continúa dando vueltas hasta que la descargan totalmente y el personal a cargo la desconecta.

Durante largo tiempo los niños en República Dominicana llamaron “caballitos” al tiovivo de las ferias que se mudaban de una ciudad a otra. Hace más años aún, en ese país denominaban todo el conjunto de atracciones de feria con el nombre de Coney Island. El nombre deriva de que el vecindario de ese nombre al sudoeste de Brooklyn en Nueva York era reconocido por sus parques de recreo, parques de atracciones.

 

ATENDER [Hay que atender cuando se escribe]

“. . .aprobó por unanimidad la propuesta del superintendente de pedir más ayuda financiera al gobierno federal por cada niño indocumentado que ATIENDA las escuelas públicas. . .”

Hay errores que para incurrir en ellos hay que tener muy buena imaginación. Más imaginación aún se requiere para desenredar la madeja que tejen al paso de su redacción quienes así escriben. Este disparate que se copió en la cita es uno bastante complicado y sin justificación alguna. Solo un torcedor de palabras puede lograr desatender el genio de la lengua para llegar a semejante extremo.

En la tradición de la lengua común atender se toma por prestar atención para entender. Recibir una petición con favor. Tener en cuenta o en consideración. Es cuidar de alguien. Servir a los clientes en un comercio. Responder un animal a un nombre. Verificar la conformidad de un escrito con el original. Las acepciones que se vaciaron en este párrafo son las que corresponden al verbo atender.

Cabe aquí que el lector se haga la pregunta acerca de cómo se llega a atribuirle al verbo atender una acepción que no consta en diccionario alguno y que no se ha recogido en literatura respetable y respetada.

La respuesta no se hace esperar. Este uso errado es el fruto de una mala interpretación. El redactor abrevó en la orilla del inglés. Allí encontró una palabra parecida al verbo atender y no paró mientes para llevar al español como “atender”, se trata en este caso del verbo to attend.

Ese verbo del inglés comparte con el español atender algunas acepciones. Pero en español, en especial, no consta la de “asistir” que sí es una de las que constan en inglés. Asistir, tomado aquí por “acudir (concurrir) con frecuencia a un lugar”.

En lengua francesa ocurre algo parecido pues en esa lengua cuentan con el verbo attendre que significa “esperar” y no lo que se dijo acerca del verbo parecido del inglés.

Algunas personas redactan reseñas periodísticas al tiempo que piensan en otros asuntos. Esa distracción produce barrabasadas como la que se lee en la cita de esta sección. Lo que se traduce o se escribe tiene que reflejar sentido al leerlo.

El redactor debió escribir: “. . .que asista a las escuelas públicas. . .”

 

BARRIL [Barriles de errores se cuelan a diario en la prensa]       

“. . .les enviara a esa dirección piezas y repuestos de armas de fuego incluyendo BARRILES para pistolas y fusiles. . .”

Cuando a las máquinas o los sistemas mecánicos de traducción se les deja hacer su trabajo y, luego de eso no viene un humano a revisar, se producen disparates como el de la cita. Las pistolas y los revólveres no tienen barriles, aunque sí tiene tambor el revólver.

Los barriles que se conocen en el español corriente son los recipientes, las personas obesas y la medida de capacidad de petróleo.

En inglés llaman de barrel al tubo por el cual sale disparado el proyectil de un arma de fuego. Esa voz del inglés para otros propósitos se llama en español barril, pero en el caso de las pistolas y revólveres se llaman cañones.

Un asunto tan sencillo como ese parece que no pudo ser corregido a tiempo para que no llegara al público lector. Según parece en algunos periódicos de gran circulación no hay criterio diferencial.

© 2014 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

 

¡Ay!, la coma

Mucha gente hay por ahí que cree que la ortografía es solo saber cuándo poner o no una hache o elegir entre la be y la uve. Existen además, para los que no lo sepan, los signos ortográficos. Usarlos mal o no usarlos cuando son necesarios también constituye una falta de ortografía de esas que, al menos antes, los maestros rodeaban de un acusatorio círculo rojo.

Entre los signos de puntuación destaca, por su especial dificultad, la coma. Por experiencia propia creo que lo más acertado para mejorar nuestro manejo de la coma es ir puliendo poco a poco las situaciones en las que hay que usarla y en las que no.

Un contexto en el que todos los días echo en falta la coma es en las interjecciones. Estas expresiones exclamativas, formadas por una o más palabras y más frecuentes de lo que pensamos, tiñen de expresividad nuestros escritos. Conservan cierta autonomía sintáctica dentro de un texto y, por esta razón, deben escribirse delimitadas por comas. ¡Ni modo!, tendremos que aprender a usarlas.

Las expresiones que usamos como fórmulas de saludo o despedida se consideran interjecciones y siguen esta misma regla. Todos podemos aplicarla cada vez que escribimos un correo electrónico y lo encabezamos con un coloquial Hola, amigos o con un más formal Buenos días, señores y señoras.

¡Ay, caray! Vaya, vaya, mira por dónde vamos buscándole la vuelta a esa coma. Un poco de práctica y, ¡eureka!, lo habremos conseguido.

© 2014 María José Rincón González

Anillo – acceder – pertussis – prurito

ANILLO [Le viene como anillo al dedo, invisible pero eficaz]

No es un secreto lo que significa la palabra anillo para todos los hablantes del español internacional. Pero hay otro anillo que viene al dedo tratar en estos comentarios acerca de la lengua.

El anillo a que se refiere esta sección es conocido en Honduras y Nicaragua de acuerdo con lo que consigna el Diccionario de americanismos de la ASALE (2010).

El país que no aparece en esa mención es República Dominicana donde ese anillo es también un ‘grupo de personas que circundan algo o a alguien’, según el citado diccionario.

No hace falta argüir mucho para convencer a los hablantes del español dominicano de que entre ellos se habla de este anillo si se les recuerdan los famosos anillos que rodearon al presidente Joaquín Balaguer. Otro anillo famoso es el que se forma y se reconoce como “anillo palaciego” que se da a conocer cada vez que surge un nuevo gobierno.

Hasta esta fecha no se ha encontrado mención de este anillo en ninguno de los diccionarios de español dominicano. La omisión no deshonra el trabajo que se ha hecho en años recientes para documentar todos los vocablos dominicanos que poseen acepciones diferentes al español común.

Con ese sentido del humor de que hace gala el dominicano no faltará quien levante su voz para asegurar que también hay “anillitos” en los casos en que los funcionarios rodeados no son tan encumbrados como los presidentes, de esta forma podrán los anillitos juntarse con los “barrilitos” y “cofrecitos”.

 

ACCEDER [Algunos verbos necesitan de una preposición]

“El Estado, tras mencionar una decisión de 1972 de la Corte Suprema, ACCEDIÓ que la nueva definición del matrimonio le corresponde exclusivamente al estado. . .”

No hay necesidad de darle muchas vueltas al asunto para darse cuenta de que en la cita hay algo que anda cojo. Después del verbo acceder debe colocarse la preposición A.

El Diccionario panhispánico de dudas, (2005), al ocuparse del tema del verbo acceder lo hace de la manera siguiente: ‘Es intransitivo y se construye con un complemento con a’ Para imprimirle más carácter a la obligatoriedad añade: ‘En ningún caso debe suprimirse la preposición’.

Queda claro que no se trata de un asunto de preferencias personales en la redacción. Si es un verbo intransitivo que actúa como tal con eso se expresa que no admite complemento directo.

 

PERTUSSIS [Un latinajo innecesario]

“. . .comparado con un 86 por ciento de los que han recibido la vacuna Tdap, que incluye el tétanos, difteria y PERTUSSIS”.

Si la reacción de los lectores es de extrañeza con respecto de esta voz del título, eso no constituye sorpresa para el redactor de estas apostillas al idioma. Por el entorno hay que deducir que se trata de una enfermedad, a pesar de que está nombrada en lengua extraña. Por su condición de foránea, la voz en el epígrafe se marcó con itálicas.

La palabra procede del latín, de dos voces, per y tussis. La primera significa completamente, totalmente; la segunda, tos. En inglés usan esa palabra para mentar la “tos ferina”.

No había necesidad de que se rindiera el traductor de la reseña pensando que se trataba de un vocablo del latín, pues esa voz se utiliza en inglés cuando no desean usar en esa lengua whooping cough que es la otra denominación en esa lengua para la misma enfermedad.

Lo que no detuvo al intrépido traductor fue un término del inglés que lo llevó a escribir un término no sancionado aún, meningocócica. No puede pasarse por alto que estos desaciertos se encontraron en una noticia servida por la más famosa agencia española de noticias internacionales.

Para aquellos que no recuerden la tos ferina, esta es una enfermedad infantil infecciosa muy contagiosa de las vías respiratorias, que comienza con un estado catarral y se caracteriza por accesos violentos de una tos seca persistente.

El segundo elemento del nombre común de la tos ferina en inglés, whooping, alude al sonido que hace el enfermo al aspirar aire después de los ataques de tos.

 

PRURITO [Con este prurito no hay que rascarse]

“La pregunta nos remite a la condición humana que es muy susceptible a las seducciones y el PRURITO de tener lo que tiene el prójimo. . .”

El estudio de este vocablo se hace interesante por el uso que el columnista de la cita hace de este. Más aún, hay una utilización que se ha detectado en otras ocasiones que no se compadece con lo reconocido por los diccionarios del español general.

En esta sección se repasarán las acepciones de los diccionarios; las que el uso está introduciendo y otra que no guarda relación con ninguna de las anteriores.

La primera acepción que viene a la mente para prurito es la de picor intenso, lo que se conoce en América por picazón o comezón; estas dos voces con el aumentativo incorporan la intensidad.

La otra significación tradicional es la de deseo vehemente -persistente- y exagerado de hacer una cosa de la mejor manera posible. El Gran diccionario Larousse de la Lengua Española añade a esas ya mencionadas la que se refiere a una ‘inquietud interior de insatisfacción’.

La tendencia del habla se halla reflejada en lo que asienta el Diccionario del español actual, donde se encuentra prurito como: ‘Deseo incontenible [de algo]’. Con la lectura de esta acepción se comprueba que ya no se trata solo de ‘hacer una cosa de la mejor manera posible’ como lo consignan el diccionario de la Real Academia, el Larousse antes mencionado y el Diccionario de uso del español.

Llegado a este punto hay que volver la mirada al uso que se ha oído en República Dominicana para prurito. Algunos hablantes allí lo usan en funciones equivalentes de “vergüenza, empacho”. Se recuerdan oraciones parecidas a las siguientes: “No lo hizo por prurito”. “El prurito de no hacerlo bien le impidió actuar”.

Sería interesante estudiar a fondo el significado especial en español dominicano del vocablo examinado en esta sección. Una vez identificado el empleo que se afirma aquí que tiene, consignarlo en los diccionarios correspondientes.

 

© 2014 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Árbitro de palabras

Los cambios en nuestra forma de vida nos familiarizan con nuevas palabras. Cuando los lexicográficos académicos se cercioran de que estas palabras han llegado para quedarse (o al menos eso parece) empiezan un proceso complejo para su inclusión en el Diccionario de la lengua española (DRAE). La semana pasada hablamos de la creatividad léxica en la tecnología pero las inclusiones no se limitan a este campo. Leer más

Más madera

Nuestro mundo cambia, a veces aceleradamente. Estos cambios se reflejan en la lengua y hacen imprescindibles las nuevas ediciones de los diccionarios. La Real Academia suele hacerlas cada diez años.

Cuando hablamos de una nueva edición de un diccionario lo que despierta mayor interés es la incorporación de nuevas palabras. Si la selección de palabras está bien hecha las nuevas incorporaciones nos sorprenden porque no podemos imaginar cómo no estaban incluidas en la edición anterior.

La tecnología aporta algunas voces que se han convertido en cotidianas. Hagamos un repaso. El Diccionario de la lengua española (DRAE) incorpora un artículo dedicado a salvapantallas y a sus dos acepciones: la lámina protectora de la pantalla y la imagen que se activa cuando no usamos la computadora. Los SMS también han entrado en diccionario académico (ahora que ya casi no los usamos). También encontramos un artículo nuevo dedicado a USB y un añadido en la entrada dedicada a memoria para acoger a las memorias USB. El blog y los blogueros han adquirido carta de naturaleza. A algunos nos gustaba la propuesta de usar el hermoso patrimonial bitácora pero debemos admitir que, al fin, usábamos siempre blog. Así mismo se ha añadido la acepción informática de enlace (‘conjunto de caracteres que se usa como dirección para acceder a más información’) y se ha enmendado el artículo dedicado a sitio para que incluya sitio web.

Los omnipresentes teclados y pantallas han cambiado nuestra forma de trabajar, de comunicarnos y, en definitiva, de vivir. No es nada raro que transformen también nuestra forma de hablar y escribir y, por lo tanto, nuestros diccionarios.

© 2014 María José Rincón González

Beneficios – detective – sindicato – enfermera practicante – correr

BENEFICIOS

“. . .sino para llenar planillas de solicitud de empleos, seguro social, BENEFICIOS del gobierno, residencia y otros trámites”.

Los hispanounidenses (personas de habla hispana que residen en los Estados Unidos) hace largo tiempo que se expresan de la forma en que aparece en la cita. Con mucha frecuencia utilizan el vocablo “beneficios” para referirse a algo que fuera del medio en que se desenvuelven no transmite el mensaje para el cual se propone el vocablo. Leer más

Esquinita – enfriar – remover (remoción) – remarcar – autoridad

ESQUINITA
Esta voz en diminutivo tiene una connotación en el habla de los dominicanos que no se ha encontrado en ningún diccionario de los consultados con el propósito de documentar una acepción de diccionario para esta. Leer más

Palo si boga

Una entrada es el texto que el diccionario dedica a cada palabra y en el que se incluye toda la información gramatical y de uso y, por descontado, la definición de las acepciones. Hay entradas de los más diversos tamaños. Buscando ejemplos de entradas copiosas en el Diccionario del español dominicano me topé con que una de las más largas es la que se le dedica al sustantivo palo. Una de las razones es que con él se han formado muchas expresiones que perviven a lo largo de los siglos. Leer más

Los paréntesis

INTRODUCCIÓN

Los paréntesis [( )] son un signo doble de puntuación que se usa generalmente para insertar en un enunciado oraciones y frases incidentales, palabras, cifras, siglas, etc. La palabra paréntesis proviene del griego parenthesis, que significa ‘poner a un lado’.

Gráficamente, los paréntesis se representan mediante dos signos de forma curva, parecidos a dos segmentos de circunferencia que se enfrentan por sus partes cóncavas [( )]. En el siglo XVII, el gramático español Bartolomé Jiménez Patón los describía como “un círculo grande, partido por medio, que abraza la razón inserta”. Leer más

El lenguaje del buen decir

Bruno Rosario Candelier con sus aciertos literarios tiene acostumbrados a los dominicanos a hacerles, de manera bondadosa, entrega de fuentes de lectura. Algunas de sus obras ya conocidas llevan por título, Lenguaje, identidad y tradición de las letras dominicanas, El ánfora del lenguaje, La fragua del sentido. Leer más