Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

YA NADIE PODRÁ CONTRA EL MASCULINO DE SARTÉN

4/09/2021

Una presentadora de televisión promueve una marca de sartenes y son apreciables el entusiasmo y la naturalidad con los que proclama: “Estos maravillosos sartenes…”. Emplea dos referentes masculinos (estos y maravillosos) para el sustantivo /sartén/. Está muy convencida de que ese vocablo es voz masculina, por eso asegura que “son hechos en Italia”.  La terminación de “hechos” es clara terminación masculina.

Después vendrá “Sofríalo en /un/ sartén”, “¿Que tal funciona /el/ sartén de hierro colado?”, “Recetas fáciles para preparar /al/ sartén”. Pueden ver: artículo masculino “un”, artículo masculino “el” y el vocablo “al”, que es la contracción de la preposición a + artículo el.

Así decimos, pues se considera tener “el sartén por el mango”, lo cual permitió en un tiempo darse una bailadita en el bar “El Sartén” y a falta de horno, tostar el pan “en un sartén” o seguir este consejo: “Cocina en tu sartén eléctrico”.

Sartén es, de acuerdo con lo que hemos visto, un “recipiente de cocina, generalmente de metal, de forma circular, poco hondo y con mango largo, que sirve sobre todo para freír”. Así define la palabra el Diccionario de la lengua española. El principal código de nuestro idioma lo señala como voz femenina: la sartén, una sartén.

En algunos lugares de América, e incluso de España, se usa como masculino. República Dominicana se cuenta entre los países en los que predomina el uso masculino de este vocablo. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas, también publicación oficial, apunta respecto de este vocablo que “en el habla culta general de España es femenino”. Esa misma obra agrega que en América se alternan los dos géneros con predominio del masculino. El ejemplo que pone ha sido tomado de la novela “Solo cenizas hallarás”, del dominicano Pedro Vergés: “Fregó el sartén y los platos”.

El Diccionario del español dominicano, editado por la Academia Dominicana de la Lengua, 2013, ha incorporado el vocablo /sartén/ con el mismo significado que le atribuye el Diccionario académico, pero de inicio coloca la marca “m”, que quiere decir masculino.

Ilustra su definición con un ejemplo capturado en el libro “Memorias del teniente Veneno”, del poeta Abelardo Vicioso: “Se pudrían y se llenaban de moscas antes de que los echaran al sartén para comerlos”.

Los académicos recomiendan la forma femenina: la sartén por el mango; Fríelo en una sartén. Pero, definitivamente, los hablantes dominicanos, escritores incluidos, prefieren la forma masculina. Usted tiene derecho a escoger. Aunque advierto: ya aquí nadie podrá contra el masculino de sartén

Lo contrario

Contrario a lo que ocurre con sartén (de femenino a masculino) hacemos los dominicanos con el sustantivo /pus/, generalizado como masculino (el pus) y que entre nosotros nadie duda en emplearlo como femenino (la pus).

Aquí les transcribo la definición del Diccionario académico: “1. m. Líquido espeso de color amarillento o verdoso, segregado por un tejido inflamado, y compuesto por suero, leucocitos, células muertas y otras sustancias. En algunos lugares de Am., u. t. c. f“.

La letra “m” al principio de la definición indica que es masculino. Observe esta acotación: “En algunos lugares de Am., u. t. c. f“,  deja dicho que en esos lugares “úsase también como femenino”. Hasta hace poco tiempo el Diccionario solo apuntaba que en Chile era femenino, ya incluye “algunos lugares”. Entre esos está República Dominicana, pues el uso femenino de la palabra pus es una marca del habla criolla, incluidos los hablantes cultos, entre ellos los profesionales de la salud. La lengua no escapa a la costumbre.

 

11/09/2021

Apalabrar y acceder

Para hablar en buen español

El escritor Miguel Solano, gran amigo y cofrade para viajar a los encuentros del movimiento interiorista, y la también amiga Francia Polanco, antigua compañera de trabajo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se han dirigido a esta columna para sugerir temas. Solano propone que nos refiramos al verbo “apalabriar”, mientras la voz uasdiana nos señala que nunca hemos escrito con relación a “lista/listado, acceder/accesar”.

Comienzo por responder al colega Solano que la forma “apalabriar”, que él ha escuchado a un amigo, es una deformación del verbo /apalabrar/, el cual es definido por el Diccionario de la lengua española del siguiente modo: “Dicho de dos o más personas: Concertar de palabra algo”.

Es del grupo de verbos formados, por necesidad, agregando la vocal /a/ al inicio de un sustantivo, tales como: apalancar (Levantar, mover algo con ayuda de una palanca), acanalar (Dar a algo forma de canal), acampar (Detenerse y permanecer en despoblado, en el campo), apalear (Dar golpes con palo u otra cosa semejante), acariciar (Hacer caricias a alguien), acaramelar (Bañar de azúcar en punto de caramelo), acartonarse (Hacer que algo o alguien tome la forma del cartón).

En el habla criolla está admitida, por fuerza de uso, la forma /apalabrear/, que el Diccionario del español dominicano la define del siguiente modo: Concertar algo de palabra. “No se preocupe compadre.

Esa compra ya la hemos apalabreado”. La tendencia al menor esfuerzo que se aplica en otros verbos terminados en -eara los que se suele cambiar por -iar, ha originado el uso vicioso de “apalabriar”.

Entre los verbos formados a partir de agregar /a/ delante de un sustantivo quiero mencionar al siempre recordado /asillarse/, el cual me remite a mi origen semirrural.

No ha sido incorporado por el Diccionario académico, pero sí por el de la Academia Dominicana de la Lengua. Significa sentarse una persona. Ha sido común, en el uso hogareño, invitar a un visitante a sentarse con la expresión: Asíllese.

Diferente es cuando se trata de colocar la silla a una caballería: ensillar. “Le dije al muchacho que ensillara el caballo, pero qué va”.

Acceder, sí

El verbo /acceder/, procedente del latín, y por tanto de pura estirpe castellana, ha soportado las conspiraciones del indeseado anglicismo “accesar”, el cual ha buscado la forma de inscribirse en la lista de palabras de nuestro idioma.

De acuerdo al Diccionario académico, este vocablo tiene cuatro acepciones, que son: D1. intr. Consentir en lo que alguien solicita o quiere.2. intr. Ceder en el propio parecer, conviniendo con un dictamen o una idea de otro, o asociándose a un acuerdo.3. intr. Entrar en un lugar o pasar a él.4. intr. Tener acceso a algo, especialmente a una situación, condición o grado superiores, o llegar a alcanzarlos. Acceder a la presidencia, a la educación.

Lista y listado

La palabra /lista/designa, entre otras cosas una “Enumeración, generalmente en forma de columna, de personas, cosas, cantidades, etc., que se hace con determinado propósito. Tendremos lista de estudiantes, lista de bodas, lista de empleados, lista de libros o la lista de compra.

A unos usuarios del idioma les dio con llamar /listado/, lo cual ha preocupado a nuestra amiga Francia Polanco, quien ahora pregunta si es que ya ha sido reconocido ese vocablo.

Desde siempre, /listado/ ha sido el participio del verbo listar (hacer lista), pero también es un adjetivo que aplicado a una persona significa: Alistada, sentada o escrita en lista. 2. adj. Que tiene listas. Una tela listada.

Hay una tercera acepción en la que el término /listado/ adquiere la categoría de sustantivo, equivalente a lista o enumeración. Es preferible lista.

 

18/9/2021

SANCOCHITO DE TEMAS LEXICOGRÁFICOS

Me temo que no sea un menú gourmet el que ofrece la columna de hoy, pero no olvidemos que un sancochito suele caer bien. Dos asuntos componen esta entrega. Con el primero respondemos al lector que ha sugerido referirnos a las palabras que terminan en /pendio/. Las palabras para examinar son estipendio, vilipendio, dispendio, expendio y compendio.

Estipendio.  Este vocablo procede del latín “stipendium”. Significa: 1. m. Paga o remuneración que se da a alguien por algún servicio. 2. m. Tasa pecuniaria, fijada por la autoridad eclesiástica, que dan los fieles al sacerdote para que aplique la misa por una determinada intención. Tenemos el verbo estipendiar que se refiere a dar estipendio.

Vilipendio. Deriva del verbo vilipendiar. Significa desprecio, falta de estima, denigración de alguien o algo. Su origen está en el verbo latino “vilipendere”.

Dispendio. Procede del latín  dispendium. El Diccionario de la lengua española le atribuye dos acepciones: 1. m. Gasto, por lo general excesivo e innecesario. 2. m. Uso o empleo excesivo de hacienda, tiempo o cualquier caudal.

Expendio. Este sustantivo deriva del verbo castellano expender. Seis acepciones le guarda el Diccionario académico. Cito estas: 1. m. Arg., Cuba, Méx., Par.,Perú, Ur. y Ven.

En comercio, venta al por menor. 2. m. El Salv.  Establecimiento autorizado para la venta de licor  nacional. 3. m. Méx. estanquillo (? tienda pequeña).

Expender procede del verbo  expendere, que en latín significa ‘pesar’, ‘pagar’. Se define así: 1. tr. Gastar, hacer expensas. 2. tr. Vender efectos depropiedad ajena por encargo de su dueño. 3. tr.  Despachar billetes de ferrocarril, de espectáculos,  etc. 4. tr. Vender al menudeo.

Compendio. Viene de compendium. En nuestra lengua, con este sustantivo se nombra una breve exposición, oral o escrita, de lo más sustancial de una materia. Del latín nos llegó también el verbo /compendiar/, cuyo origen está en compendiare.

 Segundo tema

La diferencia entre los verbos posar, aposar y apozarse constituye el fundamento de esta segunda parte. Más de uno ha vacilado al momento de emplear uno de estos vocablos, pues a pesar de las similitudes gráficas y fonéticas guardan muchas diferencias semánticas.

Empezamos por/posar/ 1. Procede del latín “pausare”, equivalente a ‘cesar’, ‘detener’, ‘reposar’,  pausar.

Reproduzco algunas de las ocho acepciones con las que aparece en el Diccionario académico: 1. tr. Soltar la carga que se trae a cuestas, para   descansar o tomar aliento. 2. tr. Poner suavemente. 3. intr. Alojarse u hospedarse en una posada o casa  particular.  4. intr. Descansar, asentarse o reposar. 5. intr. Dicho de un ave u otro animal que vuela, o de un avión o un aparato astronáutico: Situarse en un lugar o sobre una cosa después de haber volado.

Ejemplo: La paloma se posó en la ventana.

Este verbo tiene un homónimo, es decir, se escriben y suenan de la misma forma: posar 2. Con el numerito (superíndice), el Diccionario le da a /posar/ dos entradas, pues no se trata de una palabra con varios significados, sino de dos palabras. Este /posar2/ viene del francés  “poser”. Es la palabra que corresponde emplear cuando nos referimos a la  acción de permanecer en determinada postura para retratarse o  servir de modelo a un pintor.

El verbo /aposar/ es sinónimo de  posar 1. Ejemplo: Se aposó en la mecedora y se durmió. Pozo es una perforación en la tierra para buscar una vena de  agua y además el lugar en donde los ríos tienen mayor profundidad. Cuando el agua se acumula en algún sitio, decimos que se apoza, del verbo apozarse. En algunos países se dice también /empozarse/, cuando  el agua   queda detenida formando pozas o charcos

 

RAZONES POR LAS QUE “GANDÍO” ES PURO DOMINICANISMO

25/09/2021

El adjetivo /gandío/, que se aplica mayormente a la persona que demuestra interés exagerado por cosas materiales, es un dominicanismo por partida doble.

Los lingüistas han señalado que una palabra adquiere esa condición por la vía lexicográfica o por la vía semántica. El dominicanismo léxico es un vocablo que no figura en el repertorio del español general, pero que tiene uso en el habla criolla y la mayoría conoce su significado. Por ejemplo: brigandina (forma de hacer las cosas) y zafacón (cesto de basura).

Cuando a un vocablo propio de la lengua general se le otorga un valor semántico diferente, estamos en presencia de un dominicanismo semántico. Ejemplo: china (naranja), cuero (prostituta).

Entiendo que /gandío/ es un término criollo por su morfología. Se ha originado a partir del adjetivo gandido, el cual es definido en el Diccionario de la lengua española de la siguiente manera: 1. adj. Zam. Cansado, fatigado. 2. adj. Col., Cuba y R. Dom. Comilón, hambrón. 3. adj. desus. Hambriento, necesitado.

Gandido es el participio de gandir que significa “Masticar el alimento y tragarlo”. Este verbo está en desuso. Nada tiene que ver la acción de “masticar alimento y tragarlo” con el significado que se le otorga en el habla dominicana a la voz /gandío/.

El Diccionario del español dominicano no registra el vocablo /gandío/, sino gandido al cual atribuye como primera acepción: “Referido a persona o a vehículo, que se desplaza muy deprisa”. En segunda acepción, indica lo siguiente: “Referido a persona, comilona, glotona”. En la tercera acepción es cuando aparece la relación semántica con avaricioso, que lo quiere todo.

A esto último se refieren los dominicanos cuando dicen de una persona que es /gandía/ y no gandida. La referida publicación, obra de la Academia Dominicana de la Lengua, apoya la definición de gandido en una frase tomada de la novela La Sangre, de Tulio M. Cestero: Y si la madre o la consorte le reprochaban “qué gandi(d)o eres”, replica risueño “lo mismo era papá y no murió del estómago”. Procede anotar que el novelista escribió /gandío/, pero los académicos agregaron, entre paréntesis la letra -d.

Pienso que en la segunda edición del DED esta definición debe ser revisada.

La forma gandido no encuentra uso en el habla dominicana. Si bien el vocablo /gandío/ es una corruptela por omisión de la -d, muy extendida en el habla popular dominicana (tupío/ tupido, candao/candado, partío/partido), ha adquirido por su uso entre los dominicanos, la característica de un vocablo único, no una palabra originada por la deformación de otra.

Ni siquiera los hablantes cultos asocian a /gandío/ con el participio de gandir, verbo desusado y no conocido en nuestro ámbito. “El que quiera más es un gandío”, suele decirse. O también: “Lo quiere todo para él, es un gandío”. El femenino está bien determinado: Gandía. “No he visto mujer más gandía que esa”.

Gandío (tres sílabas) lleva una tilde diacrítica determinada por los propios hablantes, pues nadie, en nuestro país, la pronunciará con diptongo: gandio (dos sílabas).

El Diccionario fraseológico del español dominicano, de Bruno Rosario Candelier, con aval de la Academia Dominicana de la Lengua, le da entrada al vocablo /gandío/, así escrito, aunque la frase que cita no es la más empleada por los hablantes dominicanos: “quien no lo sepa es un gandío”. Se aparta del más difundido valor semántico de esta palabra: codicioso, ambicioso, egoísta. Por hoy basta, quien pida más es un gandío.

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