Generar – guajero – haya (halla) – expulsar (deportar)

GENERAR

No es un secreto que este verbo posee varias acepciones que son del conocimiento general de los hablantes de español. Esas significaciones se tocarán de modo breve en esta sección. Los significados que resultan interesantes son los que se reconocen en el habla dominicana. Esos serán examinados en esta sección.

En el español más conocido, generar es, ‘producir, causar algo’ y, en otra acepción, ‘procrear’. De esta manera lo trae el Diccionario de la lengua española (2014) de la Real Academia. El verbo producir se ha de tomar en este caso como ‘producir una cosa’: así lo consigna el Diccionario de uso del español (2007).

En cuanto a ‘causar algo’ equivale a ‘causar y provocar el surgimiento o la modificación de una cosa material o inmaterial’. Esta es la redacción que incluye en sus páginas el Diccionario integral del español de Argentina (2008). El Diccionario del español usual en México (2002) entiende que este causar es ‘dar origen a una cosa a partir de otra’.

El generar dominicano toma alguna orientación de las acepciones vaciadas más arriba, pues es “pensar, razonar, reflexionar, idear, entender, poseer inteligencia”. En las conversaciones casi siempre se utiliza en sentido negativo. Por ejemplo: “El amigo tuyo no genera ni un voltio”. Este ejemplo va reforzado, pues se establece una comparación tácita con un generador de electricidad al añadir “ni un voltio”.

En muchos casos se usa en sentido festivo, jocoso y de burla. Los jóvenes son quienes se sirven con mayor frecuencia de este verbo. Pertenece el verbo en cuestión al habla.

GUAJERO

“De las personas desaparecidas, siete de ellas están registradas como GUAJEROS o recicladores dentro del listado municipal. . .”

A pesar de que muchos lectores puede que no conozcan la voz “guajero”; por la redacción que ha logrado el periodista, se ofrece una pista segura con respecto de su significado. Un guajero es un reciclador. Luego, en el cuerpo de la noticia se ofrecen más detalles con respecto de este tipo de actividad.

Como sucede en todas las lenguas, la palabra guaje posee más de una acepción. La que interesa aquí es la conocida en América Central en donde significa ‘trasto, trebejo’. Así la define el Nuevo diccionario de americanismos e indigenismos (1998).

El vocablo guaje figura en el Diccionario de aztequismos (1978) con la significación por la que fue conocido al principio, que es la de ‘calabazo seco y hueco que sirve para llevar líquidos’. Por uno de esos fenómenos de las lenguas, pasó también a llamarse de ese modo al “tonto”, pues se presume que este tiene la cabeza hueca.

Por aquello de que es ‘cosa de poco valor’, pasó a denominar también a la ‘mujer fácil, prostituta’, así lo consignan los diccionarios de voces guatemaltecas, entre ellos el Diccionario de la expresión popular guatemalteca (1971) y el Diccionario de voces usadas en Guatemala (1982).

Lo que destaca en esta sección es la manera en que puede introducirse una voz poco conocida en un escrito sin que desconcierte al lector. El guajero es la persona que se ocupa de recoger en los basureros materiales de todo tipo para reciclar y lo hace como actividad laboral consuetudinaria.

 

HAYA – HALLA

“Ellos sí quieren que HALLA un cambio político. . .”

Este verbo de la cita es del verbo hallar, que tiene entre otros significados “encontrar, descubrir, averiguar; encontrarse una persona en un lugar o, una cosa en una situación”.

Si se trata de conferirle sentido a la oración, teniendo en cuenta los significados expuestos más arriba, se halla (encuentra) uno en la imposibilidad de hacerlo.

Haya es una forma del verbo haber. Además, posee un sentido en botánica, pues es un árbol y la madera de este. En el caso del texto comentado, el verbo está expresado en subjuntivo y debió ser “que haya”, con la intención de manifestar un deseo, para formar una frase desiderativa.

Este error no puede disculparse. Es algo elemental saber la diferencia cuando debe escribirse con el dígrafo doble ele /ll/ y, cuando debe hacerse con ye /y/, i griega.

Existe en español otra palabra semejante a las anteriores, “aya”, femenino para la persona encargada de cuidar y educar a niños y jóvenes en las casas de familias acomodadas. Así mismo, la ciudad de los Países Bajos es La Haya, así, con el artículo incorporado y en mayúscula.

 

EXPULSAR – DEPORTAR

“Pero si el juez rechaza el asilo, entonces ordena la EXPULSIÓN del solicitante”.

Durante largos años los traductores y periodistas, así como la mayoría de los que escriben sobre inmigración en los Estados Unidos, han utilizado el verbo deportar para tipificar la acción que emprende contra los indocumentados la autoridad de migración en su territorio.

Ha de notarse que se emplea la palabra “indocumentado” para usar el lenguaje políticamente correcto y no llamar de “ilegal” a quien reside o permanece en territorio de los Estados Unidos en violación a las leyes de ese país. Los dos verbos del título se examinarán más abajo, tanto en inglés como en español.

En el caso específico que se estudia aquí, expulsar significa “sacar o echar a una persona de un lugar”. El sujeto que se expulsa es obligado por las autoridades pertinentes a abandonar el territorio nacional de los Estados Unidos.

El verbo deportar, a su vez, consiste en desterrar, es decir, hacer la autoridad que una persona abandone un lugar o territorio como castigo o pena. En la acción de deportar se asigna a la persona sujeto de la acción un lugar de confinamiento como castigo.

El destierro puede ser elegido por una persona de manera voluntaria u obligado por las circunstancias, por necesidad. El desterrado se mantiene voluntariamente o por obligación fuera de un territorio. En muchos casos exiliarse se utiliza como sinónimo de desterrar.

En el inglés de los Estados Unidos, el sustantivo deportation se define como la acción de sacar de un país a un extranjero cuya presencia es ilegal o perjudicial. Al leer la acepción que posee el sustantivo en inglés de los Estados Unidos se percata, quien eso hace, de que la acción de deportar es muy específica en la lengua de ese país.

Ahora bien, podría argüirse que el uso del verbo deportar y el sustantivo deportación están tan extendidos y arraigados en el habla y en los escritos que resulta poco menos que imposible erradicar la costumbre que identifica la acción con el verbo en español, con respecto de las sanciones que se aplican específicamente en los Estados Unidos.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Curioso – voyeurismo – inmolarse

CURIOSO

El adjetivo curioso mantiene en español sus significados bien sentados desde hace largos años. Algunos de ellos son de larga data; otros se han incorporado más recientemente. En el español de América el adjetivo posee acepciones propias de esas latitudes. Aquí se estudiarán algunas de esas específicas significaciones y se ponderará la ausencia en los diccionarios diferenciales de una que corresponde al español dominicano.

Entre las acepciones que posee el adjetivo del título están, entrometido. Curioso se llama a la persona que se interesa por aprender. Denomina este sustantivo a quien va limpio y bien arreglado. Así se llama lo que atrae la  atención por su rareza.

Ya el Diccionario de la lengua española de la Real Academia ha recogido una acepción venezolana que se conoce también en España en el registro coloquial.  Es cuando se usa para referirse a quien hace las cosas con habilidad y esmero.

En Hispanoamérica desde finales del siglo XX se llama de curioso al curandero, de acuerdo con lo que asienta el Diccionario de regionalismos de la lengua española (1998). Una definición más detallada incluye el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994), cuya redacción es así: ‘Persona que sin ser médico se dedica a curar personas utilizando métodos empíricos’. En ese mismo diccionario se encuentra una acepción que se parece ya a la que se presentará como dominicana más abajo. ‘Aplicado a una persona, que tiene habilidad para realizar muchas labores’.

El sentido de “persona que hace de curandero” lo recoge el Diccionario de americanismos (2010) e incluye entre los países que utilizan la voz, a República Dominicana, Venezuela, Perú, Puerto Rico y algunas zonas de Colombia. Con el significado de “habilidad para trabajos manuales” se conoce en Venezuela, como se mentó antes, en Perú y Costa Rica. Conforme con lo que escribe D. Emilio Rodríguez Demorizi, curioso es “que es diestro en trabajos manuales”. Así consta en Del vocabulario dominicano (1983).

En el 1940, D. Pedro Henríquez Ureña en su libro El español en Santo Domingo, escribe que curioso corresponde a “entendido, ingenioso”. Entendía este respetado maestro que comprendida de esta manera, la palabra pertenecía a los arcaísmos del habla culta.

El hablante dominicano introduce un matiz a la acepción que concierne a la persona que puede realizar varios oficios, pues comprende que no es experto en ninguna de esas labores. Este dato se toma del Diccionario de dominicanismos (2010), que a su vez lo tomó de la segunda edición de la obra De nuestro lenguaje y costumbres (1971).

Ahora bien, ¿cuál es la acepción dominicana olvidada por los lexicógrafos? Es la que alude a curioso en tanto persona que es capaz de arreglar aparatos diversos, carros, televisores, relojes, neveras y, casi cualquier cosa “a que le meta mano”. La pista sobre este “curioso” la ofrece el libro Aiguna palabra dominicana (2015). Lleva esta obra el subtítulo Un mataburro cibaeño.

Para concluir se incluye un dato curioso, es decir, raro, que llama la atención. En portugués brasileño se inscribe una acepción relacionada con la práctica de conocimientos empíricos en medicina. Curiosa, adjetivo sustantivado de curioso, denomina a la “partera sin acreditación legal”.

 

INMOLARSE

“Un suicida SE INMOLÓ en una concurrida calle de Estambul, matando a al menos cinco personas, según el gobernador de la ciudad. Otras 36 personas resultaron heridas. . .”

El lenguaje que se utiliza en los periódicos debe ser claro para que lo entienda todo lector. Por necesidad, esto entraña sencillez y corrección, en castellano preciso y elegante. Quien escribe en un periódico será consciente de que su estilo o, por lo menos, su construcción y selección de palabras se convierte en modelo. Se preconiza así una belleza formal, acompañada de una adecuada selección del léxico.

La concurrencia de factores geográficos, sociales y económicos, entre otros, ha propiciado los contactos del hispanohablante con el idioma inglés. No obstante, deben evitarse la actitud mimética o servil, las mezclas espurias, la subordinación a la semántica de otro idioma, pues esto constituye una renuncia  a la autenticidad del idioma propio.

La lectura de la cita es un ejemplo patente de lo que debe evitarse. En la oración se emplea el verbo inmolarse de manera impropia, con una significación que no posee en español, valga la redundancia. En el desarrollo se examinará el significado del verbo en español y se mencionará su semejante del inglés.

El verbo inmolar en español entraña el sacrificio de la vida u otro bien, ya sea por una causa o un ideal, o por el bien de otras personas. Las definiciones que se encuentran en los diccionarios de lengua española no incluyen el daño material a bienes ajenos o lesiones a otras personas. El suicidio simple y sencillo no alcanza la categoría de inmolación.

En consecuencia con lo explicado más arriba, los atentados terroristas suicidas no revisten los caracteres de actos de inmolación. El terrorista suicida trata de causar el mayor dolor posible, la destrucción de grandes proporciones para atemorizar a los habitantes. La inmolación, en cambio, es un sacrificio individual.

Los ejemplos más memorables son los actos de inmolación de los monjes budistas cuando los hacían en público y mediante el fuego. Lo que se persigue con estas acciones es llamar la atención sobre alguna injusticia, situación o estado que afecta a muchas personas.

En inglés, además de “ofrecerse en sacrificio”, es a menudo, matarse o destruirse mediante fuego.

VOYEURISMO

El viernes, él admitió los cargos de VOYEURISMO.

Voyeurismo es una palabra internacional. Se la ha adoptado como tal en varias lenguas extrañas al francés. Según parece la desviación que implica el voyeurismo es conocida en muchas latitudes y, lo que han hecho las lenguas es adaptarlas a su pronunciación. En español las autoridades de la lengua se empeñaron en hacer la pronunciación más fácil y propusieron la grafía voyerismo.

El voyerismo es la actitud propia del voyerista, y este, a su vez, es la persona que disfruta contemplando actitudes íntimas o eróticas de otras personas. La voz deriva del voyeur que es el mirón que espía secretamente aspectos eróticos de otros. Todas estas voces descienden del verbo ver en francés, voir, con el sufijo de agente -eur.

En el francés del siglo XVII el voyeur era el curioso que venía a Versalles para ver al rey y la corte. La literatura francesa guarda las relaciones de estas personas que no se sabe a ciencia cierta si veían a estos personajes o si solamente recibían relatos de los demás. Estos datos se han tomado del Dictionnaire de la langue française classique, de Dubois y Lagane (1960).

El voyeur observa  a través de una cerradura, de un resquicio, de una rendija y, en la vida moderna incluso con la ayuda de medios tecnológicos para ver a distancia. El voyeur es pues un espectador atraído por una curiosidad malsana.

La palabra del francés es tan internacional que si se la representa en esa lengua se la reconoce tanto como la mala costumbre que también es internacional.

Los dominicanos tienen una voz privativa para designar a la persona que se excita con esta actividad: el brechero. Este adjetivo que funciona como sustantivo también, deriva del vocablo brecha que es la rotura o abertura irregular que aparece generalmente en una pared. Esto es, la voz dominicana coloca el énfasis sobre el sitio a través del cual el individuo logra observar movido por su curiosidad malsana.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

Milañar – imagenología – repertorio

MILAÑAR

De la familia de este verbo dominicano los diccionaristas han recogido algunas voces. El verbo en sí no ha encontrado su espacio en los repertorios. Se repasarán las voces ya inventariadas en las recopilaciones y se expondrá lo relativo a este verbo para acreditarlo.

El sustantivo milaña aparece ya en la obra Dominicanismos de D. Patín Maceo, cuya segunda edición data de 1947. Allí aparece en tanto ‘parte muy pequeña de una cosa’. Registra esa obra también el adjetivo milañero, ra, que es, ‘tacaño, mezquino, largo como pelo de huevo’. Consta allí que se usa también como sustantivo.

Ya D. Pedro Henríquez Ureña en 1940 había señalado que las terminaciones –aña. –eña, en República Dominicana habían ayudado a formar sustantivos, tales como milaña, ‘porción ínfima’.

Emilio Rodríguez Demorizi en Del vocabulario dominicano (1983), añade a esa obra la voz milaña, ‘parte muy pequeña de una cosa’, las voces: ‘Milañoso, el que da milañas, tacaño. Milañero. Miserable’.

La palabra milañita con función de sustantivo diminutivo femenino aparece en el Diccionario de dominicanismos, publicado en su segunda edición en el año 2002 por Carlos Esteban Deive, con la acepción siguiente: ‘Persona o cosa pequeñísimas’. Reproduce este autor las acepciones correspondientes a milañero, ra y milañoso, sa.

El vocablo milaña está documentado desde principios del siglo XX, pues aparece documentado en la novela Guanuma, de F. García Godoy, publicada en 1914. Se presume que por esta mención bibliográfica se la atribuyen a la región del Cibao en la República Dominicana. Este dato se deduce de la entrada para milaña en el Diccionario de dominicanismos (2010) de Orlando Inoa.

“Entre hablantes de comunidades del Sur y el Suroeste, por lo demás, hemos percibido el término milañoso por milañero (tacaño, miserable), así como el diminutivo milañita, por poquedad, cosa poquísima”. (…) “Hablantes hay que suelen emplear el citado diminutivo no sólo con referencia a objetos o cosas, sino además con relación  a la endeblez, a la pequeña o desmirriada persona de alguien”. La cita se tomó de Notas y apuntes lexicográficos (Americanismos y dominicanismos) (1996) de D. Max Uribe y, como se nota incluye otras zonas dominicanas además del Cibao.

Como puede observarse mediante los dos párrafos inmediatamente anteriores a este, las voces mencionadas aquí son de uso general en República Dominicana, si a esto se suma el empleo que de milañoso hace Moscoso Puello en Cañas y bueyes.

Milaña es considerado sustantivo femenino en el Diccionario del español dominicano (2013), como equivalente de ‘tacañería’.

Ahora bien, ¿dónde está el verbo milañar? Este verbo está sentado en el recuerdo de quien esto escribe. Fue una palabra aprendida en la niñez cuando uno se quejaba de la poca cantidad que recibía de algo: “Él milaña el dulce; lo que me ha dado es casi nada”. Como puede observarse, las palabras milaña y milañoso están documentadas en la literatura dominicana. Las demás voces aun cuando no cuentan con ese aval han pasado de generación en generación en el habla de los dominicanos, por lo tanto, son vocablos patrimoniales.

Es un fenómeno que ocurre en las lenguas que los sustantivos se encuentren en el origen de verbos formados tomando como base a aquellos. El fenómeno inverso se produce también.
IMAGENOLOGÍA  

“Instalados en los modernos centros LMC los CT Scans (tomografía axial computarizada), son un instrumento importante de IMAGENOLOGÍA médica que completa el. . .”

Quien redactó este pasaje olvidó que en español está aceptado hace ya un buen tiempo que se represente en lengua española ese scan por escáner. Sin embargo, dio muestras de buen trabajo al investigar y dar con la palabra resaltada que es una imagen fiel del tiempo que se tomó para hacer su labor.

Lo que tradujo el/la autor/a del texto fue la voz imaging del inglés. Con ese vocablo del inglés se hace referencia a cualquier procedimiento diagnóstico que se realiza mediante imagen.

Las palabras de este tipo están relacionadas con las terminologías precisas de ciencias que están ligadas al sistema conceptual de estas, que establecen las relaciones entre términos y nociones. Las equivalencias entre los términos de lenguas diferentes, a veces disímiles, se logra subordinándolas a la armonización de las nociones. Si se trata de crear un término para una noción nueva, lo más atinado es recurrir a los recursos propios de la lengua, respetando la morfología del español.

El español es una lengua adulta que no muestra inseguridad idiomática y puede adoptar, españolizar y adaptar términos técnicos sin temor alguno, a condición de que ese recurso sea legítimo y pertinente. Con ese tipo de adecuación se cumple con el cometido de mantener en armonía la lengua con el progreso científico.

La nueva palabra imagenología se creó a partir de imagen y se le añadió el logos de los griegos. La Real Academia de la Lengua Española en el año 1992 asentó en su diccionario un vocablo diferente al del título, imaginología, que desafortunadamente evocaba quizás más la imaginación que la imagen.

En la actualidad, de acuerdo con la redacción en la edición del 2014 del Diccionario de la lengua española, la imagenología es: ‘Estudio y utilización clínica de las imágenes producidas por los rayos X, el ultrasonido, la resonancia magnética, etc.’

De todos modos, lo que se pretende es mencionar con ese nuevo vocablo todos los recursos de la tecnología moderna que sirven para hacer diagnósticos mediante imágenes, llámense radiografía, resonancia magnética, ecografía, y otras.

Lo más importante en casos como el presente es que el mensaje transcienda, que el lector u oyente comprenda lo que se transmite con el neologismo. Estas voces técnico-científicas se propagan mejor a través de los escritos y, el tiempo dará su veredicto.

REPERTORIO

“. . .son un instrumento importante de la imagenología médica que completa el REPERTORIO actual de equipos y pruebas de diagnóstico que tiene el. . .”

Algunas palabras se hacen tan frecuentes que algunas personas -hasta profesionales de la escritura- llegan a pensar que estas pueden utilizarse en contextos que les son ajenos. Especialmente esto sucede en los casos en que el campo semántico tiende a ampliarse en la práctica de los hablantes. En otros casos la realidad es que el habla, norma loquendi, va trazando el camino que debe seguir la representación escrita de las acepciones.

En cuanto a la palabra del título, existe ya una tendencia recogida en algunos diccionarios a extender el concepto que abarca. Se observará la redacción tradicional y la que corresponde al ensanchamiento mencionado antes.

El concepto original se reducía a un conjunto limitado por la similitud, obras teatrales, musicales. Así como a la colección de obras de una misma clase. Pasó más tarde a ser una lista, registro o índice abreviado de cosas notables y otras informaciones.

En la actualidad los diccionarios redactan de manera más liberal la última acepción, sobre todo destacando esa palabra que se resaltó en negrita, cosa. El Diccionario del español actual (1999) se mantuvo dentro de los límites anteriores pues solo admite que se use el vocablo para: ‘Conjunto o serie de [cosas homogéneas]’.

La presentación que trae el Diccionario de uso del español actual de Clave (1997), en su tercera acepción es: ‘Colección o recopilación de cosas’. El próximo paso lo muda el Diccionario integral del español de Argentina (2008), cuya redacción de la segunda acepción es: ‘Conjunto variado de cosas’. (Negritas mías, R.G).

El remate inocente (¿?) lo trajo el Diccionario de la lengua española (2014), al incluir una acepción en la que utiliza la palabra cosa, aunque modificada por el vocablo notable. Así terminó el proceso para que luego de que fueron cosas homogéneas y, más tarde cosas particularizadas, terminaran siendo solo cosas. El diccionario Clave mencionado conserva la colección o recopilación, pero abre el campo a cosas. No conforme, el diccionario argentino citado amplía el concepto haciendo que las cosas sean variadas.

Para comprender mejor el alcance de esta evolución, ha de recordarse que cosa es palabra que puede referirse a algo concreto, abstracto, real o mental; solo el contexto precisará mejor el significado. De todos modos, resulta extraño que alguien escriba que una clínica cuenta con un repertorio de equipos. Quedaría mejor servido el mensaje si se escribe que la clínica cuenta con una serie de equipos modernos de avanzada tecnología.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

Pachuché – dejar saber – minuta

PACHUCHÉ

El vocablo que figura como título de esta sección resulta simpático al oído, por lo menos para quien esto escribe. Hasta puede uno atreverse a decir que es eufónico. Además de lo ya escrito, se incluye en estos comentarios porque es una voz auténticamente dominicana. Esta voz consta solo en algunos de los diccionarios del español dominicano. No obstante eso, se recordará aquí una acepción que se ha omitido en esos lexicones.

El pachuché es un ‘cigarrillo liado artesanalmente’. Es una voz usada y reconocida en los predios rurales. Esa acepción reproducida más arriba es la que consta en el DED, Diccionario del español dominicano (2013). En la segunda edición de la obra De nuestro lenguaje y costumbres (1971), la Sra. Consuelo Olivier entiende que es un ‘cigarro que hacen envolviendo el tabaco en papel a mano’. Estos datos se tomaron del Diccionario de dominicanismos de Orlando Inoa, (2010).

El Diccionario de cultura y folklore, de Paulino y Castro, (2005), consigna algunos detalles sobre la fabricación del pachuché. Era un cigarrillo, pues estaba envuelto en papel blanco “de pulpería”, es decir, muy fino. Se pegaba el papel con saliva y, si mal no se recuerda, el extremo por donde se iba a encender, el papel se dejaba más largo que la carga de tabaco para retorcerlo sobre sí mismo.

Los cigarrillos hace más de sesenta años eran muy baratos, sobre todo los de fabricación nacional. La persona que recurría a confeccionarse sus propios cigarrillos, pachuchés, era un campesino de muy escasos recursos, “un pata por el suelo” (pata pu´el suelo). Generalmente era un “echa días” (jornalero) que andaba vestido muy pobremente.

Por la descripción que se ha hecho del sujeto que fumaba se comprende que el interés está en indicar que a esa persona se la llamaba pachuché. Ser un pachuché era un término despectivo que se aplicaba al necesitado, al que solo poseía su fuerza de trabajo.

En este caso que se trae a la atención, se ha operado un tropo en el que la similitud material entre la pobreza del cigarrillo se ha trasladado a la persona por la semejanza de los pobres recursos, de la rusticidad.

Aquí se opera una transferencia, un desplazamiento del nombre de la cosa a la persona. El hombre se convierte con ese nombre en el representante de la pobreza, de la misma forma en que lo es el pachuché para el fumador. Como puede apreciarse la figura está bien motivada por la proximidad que existe entre la precariedad económica del individuo y el valor del objeto.

DEJAR SABER

“Un amigo me escribe desde Cuba para DEJARME SABER que el “paquete” (artilugio con grabaciones digitales) de la pasada semana ya contenía todos los filmes. . .”

La vía de penetración más expedita de la asimilación, de préstamos y calcos es la expresión oral. Cuando estas llegan a la expresión escrita, eso significa que se han asentado ya en la lengua de recepción y constituyen un asentamiento residual. La fijación ha operado en la lengua de recepción; de esto no hay duda, especialmente  cuando estos fenómenos se manifiestan en el español escrito.

En los casos en que se detecta uno de estos fenómenos es porque el escribiente permite entrever una inseguridad idiomática que no se debe a su desconocimiento del idioma, sino a una penetración de otra lengua que conoce.

Este tipo de reproducción en español de una estructura ajena al espíritu de la lengua española es uno de los más peligrosos modos de penetración que pueda existir.

Cuando se lleva al español una expresión hecha de una lengua extranjera, en este caso del inglés al español, lo que se hace es que se corrompe el español. Este “dejar saber” es una reproducción en español de la muy frecuente expresión del inglés let me know.

Constituye motivo de pesar que una persona que publica en español de manera periódica en un diario de gran circulación permita que su español manifieste una intrusión como esta. La riqueza de la expresividad del español hace innecesario el recurso a copiar expresiones que proceden de lenguas extrañas.

Para demostrar la inutilidad de acudir al inglés, a continuación se proponen algunas alternativas españolas para no tener que claudicar. La lista es enumerativa y no exhaustiva: avísame, infórmame, dime, anúnciame, comunícame, dame noticia de, notifícame, hazme partícipe de, hazme saber.

Después de esta enumeración de soluciones del español, se concluye con una interrogación: ¿Hacía falta ir hasta el inglés para expresar la idea?

 

MINUTA

“. . .según la MINUTA de su reunión de diciembre en la que por unanimidad las aumentaron. . .”

No será la primera vez, pero ojalá fuera la última. Esa frase de frustración se expresa ante la desconsideración que tuvo el redactor de utilizar un vocablo reconocido del español como equivalente de uno parecido del inglés. No hay motivo para rasgarse las vestiduras por esto, pues de todos modos pudo referirse a un significado auténtico del español.

La palabra minuta significa muchas cosas, pero la menos conocida es la que el redactor trató de expresar. Aquí se repasarán las significaciones en el español general, así como en el español de América para concluir con la explicación acerca del origen de la confusión.

La razón por la que se escribió más arriba que no había necesidad de rasgarse las vestiduras por el empleo que se hace de la palabra del título es porque el entendimiento del hombre se refleja en el lenguaje y de este modo contribuye a modificarlo. Como se verá más adelante, el uso de “minuta” del modo en que se ve en la cita es el producto del fenómeno social en el país en que con esa acepción se acepta, pues en esa comunidad es comprensible y aceptable. Esto así porque obedece al carácter funcional del lenguaje.

La función principal del lenguaje es comunicar, informar. Ese es el destino particular del lenguaje. En la prensa diaria esa es la función predominante. Ese cometido es una condición del lenguaje y se logra mediante el uso de términos convencionales. Si el comunicador social cede y utiliza el español estrecho de su país, falla al propósito de transmitir el mensaje para comprensión general.

El vocablo en estudio proviene del latín. En esa lengua denotaba lo que era menudo, de ahí que otras palabras de la misma familia sirvan para ese propósito. En esa línea de derivados en español se acepta que minuta sea “extracto, borrador, apuntación, nota”. Eso que se menciona aquí es lo aceptado en la comunidad internacional de hablantes de español.

En América la voz examinada posee significaciones que implican el menudo tamaño, la brevedad que se sugirió antes. En República Dominicana son pescados pequeños. En Guatemala, Honduras y El Salvador es el refresco hecho con hielo desmenuzado. En otros países el nombre corresponde a una lista de comida rápida, o a un pescado limpio, listo para cocinar.

En inglés en plural, minutes sirve para mentar el acta de una reunión. En francés el escrito que contiene lo decidido en una reunión es el procés-verbal o compte-rendu. Los demás minute del francés no tienen nada que ver con las actas, aunque sí con las reuniones.

La clave del uso en la cita se encuentra en el español de México y solo se inventaría en el Diccionario del español usual en México (2002). Allí se lee en la segunda acepción: ‘Resumen de lo discutido y decidido en una reunión o en una junta, a partir del cual se elabora el acta correspondiente: tomar la minuta.

A lo anterior hay que añadir que minuta sirve para ‘borrador o extracto de un documento’. Así lo consigna el Gran diccionario de la lengua española de Larousse. Tal vez el redactor se refería a esto y no a un acta acabada de la reunión que menciona. Si así fuere, debió usar uno de los vocablos mencionados, borrador, apunte, esbozo para evitar equívocos.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capú – caucus – escénico

CAPÚ

Esta voz del español dominicano solo aparece en una locución verbal, hacer capú, que consiste en ‘darle un manotazo en el brazo a alguien para conseguir que suelte lo que lleva en la mano y quitárselo’.  Lo que consta a manera de cita es extraído del Diccionario del español dominicano (2013).

Por la referencia de 1915 que avala la inclusión en el mencionado diccionario, la locución es de larga data en el español dominicano. El autor de estas líneas recuerda haber jugado al capú hace más de cincuenta y cinco años. El golpe en los recuerdos no era en el brazo, sino en el dorso de la mano o en la muñeca y se hacía de modo sorpresivo.

El principal motivo para traer esta voz a estos estudios es porque se piensa que, al igual que muchas otras voces del español antillano, esta tiene raíces en las lenguas africanas.

Fernando Ortiz registra la voz capú cuyo significado coincide con la voz sambé que es un juego. Conforme con la opinión de este estudioso, es ‘voz africana, acaso del calabar’ que por su nombre se sitúa en el sur de Nigeria. Lo que se avanza aquí proviene del Glosario de afronegrismos, publicado por primera vez en 1924 y reeditado en 1990.

Este “calabar” es el que ha dado lugar a carabalí por metátesis. Así se denomina a los descendientes de esclavos de esa región que algunas personas se han empeñado en distinguir por tener un color de piel negro opaco.

El sambé era un juego infantil. Entre otras cosas, escribe F. Ortiz, ‘. . .sambé que no lo vi, y el preguntado, si no tenía el distintivo pagaba prenda o recibía algún golpe en castigo’. (Las negritas son mías).

De esta relación del juego de niños se deduce que el capú era el golpe; por lo tanto, en la locución señalada del español dominicano el capú es el golpe (manotazo) en el brazo, según el Diccionario del español dominicano. El niño que deseaba evitar las consecuencias del juego decía antes de ser sorprendido “fuera capú”.

El Diccionario de cultura y folklore dominicano (2005) de Paulino y Castro llama el juego “capú y no te abaje” y hace referencia al libro La Misericordia y sus contornos, 1894-1916 (1967). Es posible que la forma de jugar al capú haya evolucionado con el tiempo y que todas las descripciones con relación al golpe y al sitio en que este se propinaba sean exactas.

Resulta interesante hurgar en el pasado de algunas de estas voces del español dominicano y examinar el posible origen de estas.

 

CAUCUS

“Las asambleas o CAUCUSES de Iowa serán los que desaten la verdadera contienda. . .”

Esta voz del título es ajena a la lengua española. Cuando se la usa en español es para referirse a algo muy específico que sucede en un país extraño al habla española y, para respetar lo particular de lo que refleja esa voz se la utiliza tal cual. Ha sido muy empleada en español durante los últimos meses con ocasión de las elecciones primarias que se desarrollan en los Estados Unidos de Norteamérica.

Algunas precisiones se hacen necesarias con respecto al uso de la voz extranjera en el español corriente. Como sucede en muchas ocasiones parecidas, estas voces no siguen un patrón de uso predeterminado en lengua española.

En la oración copiada a modo de ejemplo de uso, la palabra del inglés americano aparece utilizada en plural formado añadiéndole la terminación -es. Esa es una tendencia que se ha usado en otras ocasiones para palabras de origen latino. En el caso de la voz sometida a estudio, caucuses es el plural en inglés.

La voz es de origen incierto pero se emplea en los Estados Unidos para reuniones de grupos. No solamente la reunión la hace un grupo de personas con el propósito de elegir candidatos, sino también para decidir acerca de las políticas a seguir.

El mismo día en que apareció publicada la noticia de la cual se extrajo la oración reproducida, Fundéu se ocupó de sentar las bases acerca del uso de la voz. El plural de la palabra es invariable. Esto así, porque el plural en español de las palabras extranjeras que terminan en –s solo varía su terminación cuando son monosilábicas o agudas.

Se ha hecho tan frecuente el uso de la palabra estudiada en el español común que no hace falta resaltar el vocablo estudiado con comillas ni en cursiva.

ESCÉNICO

“. . .los viajeros podrán tomar la ruta ESCÉNICA a través de la bahía de Biscayne. . .”

Muchas de las palabras del español tienen amigos pocos sinceros en otras lenguas. La palabra que se encuentra destacada en la cita es una de esas de engañoso parecido que mueve a equívocos. El uso desacertado, especialmente en este caso, se expondrá en lo que sigue.

En el español corriente, escénico es lo perteneciente o relativo a la escena. Esta a su vez, en el teatro, es el lugar en que se representa  la obra; es el sitio decorado para la representación. En una obra de teatro es la parte en que se divide un acto, etc. También tiene acepciones acerca de películas. Es, así mismo, algo digno de atención o lugar de un suceso.

No hay necesidad de extender la enumeración de las palabras de la familia de escénico que nada tienen en común con lo que pretendió comunicar el redactor de la reseña.

El asunto de la confusión nace de la proximidad que existe entre voces del inglés y palabras del español. Una de ellas es scene del inglés que en algunos casos debe traducirse por panorama, vista. En otras situaciones hay que trasladar al español esta idea mediante el vocablo ambiente, paisaje. Además, puede ser situación en las hipótesis en que cabe por el entorno en que se encuentra.

En algún sitio leyó u oyó el redactor la voz scenic y la llevó al español de la forma más parecida al inglés, que muchas veces antes se ha escrito que es la solución más fácil, pero no la más apropiada.

En el caso de la cita, debió ser ruta panorámica, para referirse así a la extensión de terreno o paisaje que se abarca con la vista, que muestra un amplio sector del campo visible. Pudo escribir, ruta de bello paisaje, u otra redacción que expresara la noción en español. Pudo recurrir a bella vista y redactar algo adecuado.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arrugón – acercamiento – camioneta (pick up)

ARRUGÓN

Esta voz del español dominicano es un aumentativo de otra más conocida. En realidad, la voz “arruga” existe también en el habla dominicana con un significado peculiar. Las dos voces por sus rasgos específicos tienen bien ganado sus espacios en el español dominicano.

Es posible que no haya un uso documentado de estas voces en la literatura dominicana. Quizás el uso de estas dos voces se restringió a unos años de la década de los cincuenta del siglo pasado. Tal vez fue un empleo limitado a la jerga de los estudiantes de esos años.

Todo lo expuesto en el párrafo anterior a este es factible, pero nada de esto deja fuera del español dominicano las dos voces que se han mencionado antes.

Queda fuera de dudas que en el español dominicano existe la locución “sin arrugas” para referirse a algo que se produce sin contratiempos. En los juegos de baloncesto los puntos encestados sin que la bola tocara el aro eran llamados “sin arrugas”.

Una arruga era “hacer un papelón”, era “poner en ridículo” o “hacer el ridículo”. Quizás utilizar el vocablo ridículo sea exagerado para las situaciones en las cuales se utilizaba el término. La persona, más bien el estudiante, que pasaba por un momento que se calificaba de arrugón, era aquel a quien no se tomaba en cuenta, era ninguneado. Se producía en las situaciones en las cuales no se tenían en cuenta las observaciones u opiniones que hacía la persona que se señalaba de haber pasado por el arrugón.

De alguna manera el estudiante que sufría un arrugón no sufría desprecio, sino más bien una subestimación que podía ser solo momentánea. Al introducir aquí la palabra estudiante, se ofrece una pista acerca del entorno en el que se usaba el sustantivo. Si ya no se usa con la frecuencia que antes tenía, por lo menos tuvo su apogeo en la jerga de los jóvenes estudiantes de los años mencionados.

No puede darse por terminada esta sección sin que se mencionen las acepciones que tiene el vocablo “arruga” en el español de otros países americanos. Conforme con lo catalogado por el Diccionario de americanismos de la Asale, arruga en Perú es la ‘deuda cuyo pago se demora’. En Venezuela es la persona ‘que se echa para atrás en sus compromisos o tareas’. Esto sin entrar en los detalles del verbo arrugar que es más rico en significados que la arruga.

ACERCAMIENTO

“Mi ACERCAMIENTO es presentar los vegetales. La palabra vegetal es una entidad desconocida para muchos de ellos. . .”

Antes de entrar en el centro de atención de esta sección no puede pasarse por alto lo del “vegetal”. Por esta palabra hay que entender, “verduras, hortalizas, legumbres”. Con respecto del vocablo “entidad” en este contexto, habrá que pedir una bola de cristal para que ayude a adivinar lo que desean expresar con esto. Al grano.

Hace un tiempo largo ya que viene padeciéndose el uso de “acercamiento” en redacciones de frases y oraciones en las que (en las cuales) este parece una pésima traducción de una voz del inglés. Se examinarán aquí dos voces: la española del título y la inglesa, que se presume que confunde a los hispanohablantes. Cada una con sus respectivos significados. Además, se verificará la tendencia que existe en los hablantes de lengua española con respecto al sustantivo acercamiento.

En el español tradicional acercamiento era solo la acción de aproximarse. En la actualidad existe una propensión en el habla y en los escritos para ensanchar este concepto e incluir en él otras acepciones que se alejan del sentido primero. Se hace constar que ya se acepta el uso con sentido figurado o espiritual.

En la mayoría de los casos esta ampliación del español “acercamiento” viene a través del verbo aproximar(se) y del concepto que de este se tiene en el español moderno.

Sucede la confusión cuando en español se toma el verbo acercar(se) por aproximar(se) y se lleva la sinonimia hasta el sustantivo para entender que la primera es el ‘punto de vista desde el que se aborda un tema’. Con esta acepción se encuentra aproximación en el Diccionario integral del español de la Argentina (2008).

El concepto “aproximación a” (por acercamiento) se entiende por “aprendizaje, preparación”, de acuerdo con lo que recoge el Diccionario de uso de las preposiciones españolas (2007).

En inglés, el sustantivo approach sirve para expresar los pasos preliminares hacia la consecución de un propósito particular. Esto, claro, entre muchos otros significados que posee en distintas situaciones.

En el caso del texto, la versión más socorrida hubiese sido utilizar sustantivos tales como “método, metodología, enfoque, modo, forma, manera, estrategia”. Hágase el ejercicio de reemplazar lo que trajo el texto de la cita por una de las palabras propuestas y se verá de inmediato la diferencia que se manifiesta en la claridad de la expresión. De este modo el mensaje trasciende sin dudas.

Los vocablos que se ofrecieron son las traducciones más socorridas para un entorno como el de la cita para la sustantivo approach del inglés. En este caso, como en muchos otros, quien redacta o traduce debe mantener la distancia prudente con respecto de las lenguas extranjeras para no faltar al espíritu del español.

 

CAMIONETA – PICKUP

“Testigos dijeron que el fallecido había tenido una discusión con otra persona en una CAMIONETA PICKUP sobre un lugar de estacionamiento. . .”

En el título figuran dos voces que a primera vista parecen ser sinónimas; por lo menos así se las considera en algunos países de América. En la redacción, la voz extranjera aparece en aposición a la del español que desciende del francés; la del inglés aparenta que modifica a la aclimatada en el español. La madeja se desenredará en el transcurso de esta sección.

Será preciso encontrar la diferencia entre las dos voces y se advertirá en qué país una palabra y la otra son diferentes. El desarrollo de este tema obligará a revisar otras palabras relacionadas con estas en diferentes países hispanohablantes.

Una camioneta es un vehículo automotor destinado al transporte de carga, pero menor que el camión. El pickup del inglés es un camión ligero con una cabina cerrada y carrocería trasera abierta, con los laterales bajos y una portezuela al final.

En algunas regiones de Colombia, en Cuba, Guatemala, un picó es una camioneta. Escrito del modo inglés, en 17 países hispanohablantes el pick-up es la camioneta ya descrita. Entre estos países el Diccionario de americanismos (2010) incluye a México.

En cuanto a la camioneta, el Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua (2010) entiende que es un ‘vehículo particular de mayores dimensiones y capacidad que un automóvil estándar’. Ese diccionario le hace un espacio a la voz troca, para ‘camioneta de trabajo pesado que puede incluir cajón para cargas’. Esa voz se utiliza también en Nicaragua para el camión de carga. A veces en algunas regiones pronuncian troque. (Las negritas son mías, RG).

La definición que despeja las dudas es la del Diccionario del español usual en México del Colegio de México (2002), que para camioneta consigna dos entradas. ‘1. Vehículo automotor más pequeño que un camión, que sirve para transportar carga. 2. Vehículo automotor semejante a un coche, pero con más capacidad para llevar pasajeros’.

El Bilingual dictionary of Mexican Spanish (2002), trae como acepción de camioneta: ‘Coche familiar. Station wagon’. Ese mismo diccionario para pick up asienta, ‘camioneta. Pick-up truck’.

El vehículo automotor que permitía acomodar mayor cantidad de pasajeros (station wagon) cuando era vehículo de transporte público se conocía en República Dominicana con el nombre de pisicorre. La voz del español dominicano parece formada de “pisa” y “corre”. En este caso el verbo pisar significa acelerar un vehículo automotor para aumentar la velocidad de este. Correr en este caso debe tomarse por viajar muy de prisa, hacer un recorrido con rapidez.

Este pisicorre en Cuba también es una camioneta y así consta en el Diccionario de americanismos mencionado más arriba. En Puerto Rico se llama con la voz pisicorre la furgoneta preparada para el transporte público de pasajeros “de la isla” y barrios de la ciudad.

Muchas de estas explicaciones han perdido utilidad después de que se empezó la fabricación de vehículos todoterreno que también tienen compuertas traseras, así como asientos plegadizos para mayor capacidad de transporte de pasajeros.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Meterse – interconfesional – La República Dominicana

Meterse

Este verbo en funciones pronominales en la República Dominicana reviste características especiales en algunos casos. Específicamente hay un caso que no ha sido recogido todavía por los diccionaristas dedicados a recopilar los usos propios del español dominicano.

No hay explicación para que se haya pasado por alto el uso que se definirá en el desarrollo de esta sección. Tan pronto como se exponga el significado dominicano para el verbo del epígrafe, los hablantes de español dominicano reconocerán el uso.

Meterse se utiliza en República Dominicana en tanto sinónimo de “engullir, devorar”. En otros términos corresponde con los verbos “tragar, ingerir”. Ha de tenerse en cuenta que la persona que se mete algo por la boca lo hace de manera desaforada, come mucha cantidad con gran voracidad y avidez. El individuo que observa esta conducta deglute a gran velocidad sin parar mientes en la masticación de los alimentos.

De la misma manera en que se ha explicado el verbo en los casos de los alimentos sólidos, el verbo del título es usado en el habla de los dominicanos aplicado a líquidos. Quien conjuga este verbo puede ser llamado de comilón y por el chusco al de líquidos lo llamaría “bebilón”.

El verbo pronominal jondearse en funciones transitivas, en su acepción dominicana, es otro ejemplo de verbo que comparte algunas características con el estudiado aquí, pues en el Diccionario del español dominicano (2013) aparece con esta acepción: ‘tragarse algo, comérselo’. No es raro que quien come de este modo reciba el nombre de buquí, que es la ‘persona que come mucho y nunca se satisface’. Esta acepción se tomó del citado diccionario.

 

INTERCONFESIONAL

“. . .miembros de la comunidad INTERCONFESIONAL del sur de la Florida y figuras políticas como el alcalde de…”

El objetivo de esta sección es estudiar la oportunidad en español de la voz interconfesional. Lo que motiva este examen es saber si ella obedece a los cánones o a la tradición de la lengua española.

Es importante hacer este tipo de ejercicio, porque D. Eugenio Coseriu lo resumió en una frase: “lo que el hablante ingenuo piensa de su lengua es decisivo para el funcionamiento de la misma”.[i] El hombre y su lenguaje (1977:18).

En la actualidad, las organizaciones que fungen como rectoras u orientadoras para el buen hablar y mejor escribir en español han promovido la formación de nuevas voces, integrando los prefijos a elementos que se prestan para estructurar neologismos.

Las observaciones que se harán con respecto de esta nueva voz son motivadas por el elemento inter- en funciones de prefijo que es como se usa aquí y a la forma en que se emplea. La oportunidad de este se discute más abajo.

En tanto elemento componente de palabra en español, inter- significa “entre, en medio de”; de allí que aparezca integrado a palabras de buena solera en el español tradicional como intertropical, interurbano, interuniversitario y muchas más. En otros casos, funciona para denotar “dentro, interior”. Interarticular es un ejemplo de palabra formada con inter- en funciones de “dentro, en el interior de”.

Como ocurre en muchas ocasiones, el redactor ha tomado las funciones de este prefijo del inglés y con él ha formado un vocablo nuevo en español. Entre otros valores, inter- en inglés sirve para expresar “compartido por, que participa, implica, supone, involucra o toma parte”.

Si se hace un injerto entre las lenguas (interlenguas), entre el inglés y el español, puede deducirse lo que pretendió comunicar el redactor. La interpretación sería, “miembros de la comunidad en la que participan varias confesiones; miembros de la comunidad que involucran diferentes confesiones religiosas; miembros de la comunidad en la que toman parte confesiones diversas”.

De la lectura de las versiones ofrecidas para enderezar la redacción mixta, se nota enseguida que ha habido que variar un poco la presentación para ajustarla al espíritu del español.

 

LA REPÚBLICA DOMINICANA

En las diferentes lenguas la frecuencia del uso de los artículos definidos varía de acuerdo con el genio de esa lengua. Es decir, estos se emplean con mayor o menor frecuencia, conforme con los usos de esa lengua. En inglés existe una tendencia mayor a obviar la utilización de estos artículos, si se compara con el español. En francés, en cambio, el uso es más común que en español.

Los artículos, en sí mismos, carecen de significado. Adquieren su significado cuando acompañan a otros vocablos. En el caso del artículo determinativo colocado antes del nombre del país lo que hace es que destaca la importancia del nombre del país. Esta forma de expresarse consigue unir al lenguaje el pensamiento de quien habla o escribe.

De este modo se produce un fenómeno de identificación entre la idea del país que se individualiza y la realidad que se percibe mediante las palabras. En este caso la representación es diferente de la que se elabora sin el artículo. La presencia del artículo presta una concreción mayor al nombre que precede.

Algunos topónimos llevan siempre el artículo determinado antepuesto porque forman parte del nombre del lugar, ejemplos de ellos son El Salvador y La Habana. En otros casos la inclusión del artículo es opcional, como sucede con los nombres de muchos países. Ha de destacarse que cuando el artículo forma parte del nombre del lugar (topónimo), este se escribe con mayúscula inicial.

Son muchos los países a los cuales se les antepone el artículo definido de modo opcional, los Estados Unidos, el Perú, la Argentina. Hay otros que no admiten el artículo determinado delante, por ejemplo, Guatemala, México, Venezuela, España. Excepto, cuando el nombre del país se hace acompañar de un adjetivo calificativo. Ejemplo de esto, “La España medieval”. Puede decirse que la anteposición de estos artículos delante de países y ciudades es caprichosa.

En la gramática tradicional se decía que la colocación del artículo antes del sustantivo se hacía para anunciar el género y el número del sustantivo. No debe olvidarse que en muchos casos esto no rige, porque delante de un sustantivo femenino puede colocarse por eufonía un artículo masculino. Puede decirse que el artículo determinante es el verdadero, pues es el que “determina” el nombre. Entre el artículo y el sustantivo cabe que se coloque un adjetivo u otro complemento.

Es prudente que el hablante dominicano se pregunte el porqué del énfasis de mencionar siempre el sustantivo femenino “república” cuando se menciona el nombre del país dominicano. Es posible que esto sea una reafirmación de la independencia del estado. Se ha observado que algunos dominicanos residentes en el exterior mencionan el país dominicano de esta forma: “La República”.

Hace muchos años ya, se propuso emplear Dominicana como nombre del país y evitar decir y escribir República Dominicana. Esa propuesta no prosperó y los nacionales continúan llamando el país con el sustantivo república delante. No debe olvidarse que en los casos en que los dominicanos desean abreviar el nombre del país, colocan las iniciales mayúsculas RD para representarlo.

Los haitianos para nombrar el país de los dominicanos utilizan la forma respetuosa République Dominicaine, aunque a veces llaman el país, la Dominicanie (Dominikani). Algunas personas han querido ver esta última forma como una falta de respeto.

© 2016, Roberto. E. Guzmán.

 

 

 

[i] COSERIU, Eugenio. El hombre y su lenguaje: Madrid. Editorial Gredos, 1977, 267 p.

Prepararse – rentismo

PREPARARSE

El verbo pronominal prepararse adquiere  en el habla dominicana un sentido especial que solo se ha detectado en el español de ese país.

Este verbo solo pueden “conjugarlo” las mujeres. Es un verbo muy viejo en el habla dominicana, pero no ha encontrado su consagración en ninguno de los diccionarios dedicados al habla de ese país que se ha editado hasta la fecha.

Vale que uno se pregunte, ¿cómo es posible que haya un verbo que solo puedan conjugarlo las mujeres? No se trata de discriminación, pues la naturaleza impide que un hombre pueda aducirlo.

Prepararse en el idioma dominicano, en el campo de la obstetricia, equivale a esterilizarse. Hay que hacer notar que por la forma en que se usa el verbo se presume que la mujer ha elegido someterse al procedimiento quirúrgico, que lo hace de manera voluntaria.

La manera más socorrida para “prepararse” es someterse a una ligadura de las trompas de Falopio. Este es un procedimiento quirúrgico. En este “prepararse” hay una gran parte que queda sobreentendida; consiste en “preparase para no tener más hijos o para no tener más embarazos”.

En la utilización de este verbo en las intervenciones en que se usa en el español dominicano se produce el fenómeno que en gramática se denomina elipsis, pues se omite el resto por quedar expreso, patente; por lo tanto, no hay que explicar prepararse para qué.

El cuerpo humano cuenta con más de una parte que se denomina “trompa”. Están las trompas de Eustaquio que van de la parte superior de la faringe al oído y las de Falopio que son dos conductos que comunican el útero a los ovarios. Las últimas deben su nombre a un anatomista de ese apellido, de ahí que sea necesario escribir el apellido con inicial mayúscula.

El nombre trompa se atribuyó a estos canales (conductos) porque se reconoce una similitud entre estos, por sus formas, y la trompeta o trompa que son instrumentos musicales de viento que constan de un tubo cónico. En inglés la voz que corresponde es tube (para canal, conducto) que tiene relación con la tuba que es un instrumento musical formado por un tubo cónico y otras partes.

El autor de estas observaciones acerca de la lengua y, especialmente, de las voces del español dominicano, está confiado en que los lexicólogos y lexicógrafos tomarán nota de esta sección para hacerle un espacio al verbo estudiado aquí.

 

RENTISMO

“Sabe trabajar en equipo, ha estudiado a mayor profundidad los fenómenos del RENTISMO y su agotamiento y los fenómenos de la guerra económica. . .”

Esta voz del título, como tal, no aparece recogida en el lexicón mayor de la lengua española (DLE) que la Real Academia se ocupa en editar.

La palabra está formada conforme con los usos de la lengua española. Por lo ya expuesto, vale la pena que se examine de modo pormenorizado el supuesto significado, los usos en los diferentes países de términos semejantes al estudiado y el ámbito de influencia en economía de estos términos.

Sin duda alguna la voz del título tiene relación con la renta. En español el sufijo -ismo se utiliza para varias significaciones específicas. Se encuentra en sustantivos que representan sistemas, doctrinas y características. La dificultad se presenta cuando se trata de reducir el asunto y llegar a una conclusión.

El significado del vocablo renta en sí mismo varía de acuerdo con el país en que se use. En Puerto Rico es el ‘agente de policía que trabaja con narcóticos’. Así aparece en el Diccionario de americanismos (2010).

En Uruguay emplean la palabra renta a modo de abreviatura del adjetivo rentista. En ese país el adjetivo rentado lo utilizan como equivalente de remunerado. Estos datos se han tomado del Diccionario del español de Uruguay (2011). En el español corriente este rentado sirve como adjetivo aplicado a la persona que tiene una renta para mantenerse. El Diccionario del español de Argentina (2000) consigna este rentado en ese país para los trabajos y los cargos remunerados.

La persona que expresó las ideas que son citadas al principio de esta sección es venezolano de nacionalidad. Por esta circunstancia se volvió el interés sobre el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994) y de la familia de palabras de renta en este. El vocablo que allí se encuentra es rentado, que ‘aplicado a una actividad o al ejercicio de un deporte, que está remunerado’.

Esa es una entrada que hay que añadir a los diccionarios del español dominicano, pues se utiliza en el español dominicano también. Esta idea de “deporte rentado” se usa para oponerla al deporte de aficionados o amateur, nombre con que se ha denominado durante largo tiempo esta actividad deportiva en la que no se paga a los jugadores. En la mayoría de los casos, “el deporte por paga” aplicado al béisbol recibe el nombre de béisbol profesional.

Rentar, a su vez, en trece países en los cuales se habla español es ‘alquilar, dar o tomar algo en arriendo’. En Honduras en la jerga de la juventud rentar refiere a ‘exigir dinero una mara al conductor de un vehículo para continuar su ruta’. Estas acepciones se han extraído del diccionario mencionado en el párrafo anterior próximo a este. Vivir de la renta es en Cuba, ‘vivir de vago’, así consta en el Diccionario mayor de cubanismos, (1999).

En sentido general, rentar es ‘producir beneficio o utilidad periódicamente’. Esa es una definición certera, precisa y breve. Se tomó del Diccionario Clave de uso del español actual (2012).

La palabra rentista acepta varias significaciones; referido a una persona, es la que tiene conocimientos o práctica en materia de hacienda pública; es la que recibe renta de valores del estado; es la que vive de sus rentas y, la que percibe renta de cualquier tipo de propiedad.

Una vez se llega a este punto en el estudio del asunto, sigue en pie la noción que trató de comunicar la persona con este “rentismo”. Antes de ir más lejos hay que dejar claro que hay varias clases de rentas.

Aquí se va a conjeturar con respecto de lo que el señor que utilizó la voz “rentismo” quiso expresar con ella. Tal vez deseó advertir que la persona a la que se refería era (o es) un especialista en cobro de impuestos sobre la renta o de impuestos sobre los ingresos anuales de las personas. O que es una ‘persona entendida en cuestiones de Hacienda Pública’, como define el Diccionario de uso del español (2007) al “rentista”. ¡Vaya Ud. a saber!

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mal paso – fletada – target

MAL PASO

La intención en esta sección es observar detenidamente una locución formada con “mal paso” que se utiliza en el español dominicano con un significado muy particular. Antes de llegar a la locución anunciada hay que dejar bien claro que la significación que posee la locución no es compartida por la generalidad de los países de habla hispana.

“Mal paso” es una expresión cuya significación oscila desde lo inconveniente, pasa por lo deshonesto y llega hasta lo ilícito. Mal paso también se utiliza para referirse a una situación difícil, a un trance. El mal paso en que incurre una persona puede colocarla en un compromiso o dificultad y llega a designar ese compromiso o dificultad.

La expresión es “dar un mal paso”, que en sentido general significa una ‘acción que supone una equivocación o una contravención de las normas establecidas’. “Un paso en falso” es equivalente de la anterior y ambas están documentadas con la significación que se citó en el Diccionario fraseológico documentado del español actual (2004) de Seco, Andrés y Ramos.

De una manera más precisa ese diccionario consigna un ejemplo tomado de la literatura española de los años sesenta del siglo XX. La cita es acerca de una hija natural producto de un “mal paso”.

Ese sentido de “dar un mal paso” es uno que se ha oído en República Dominicana; pero hay otro “mal paso” más específico que ese y sobre ese se abundará más abajo.

El “dar un mal paso” dominicano consistía en consentir una chica en tener relaciones sexuales por primera vez sin que mediara el matrimonio antes. Sucedía en los campos dominicanos cuando la muchacha accedía a tener relaciones sexuales por vez primera antes de formalizar una relación putativa.

Como un dato curioso se señala que con un significado semejante se conoce una locución en portugués brasileño. Allí es dar un mau passo que se usa para referirse a una chica que se deja desflorar. La referencia del brasileño se tomó del Tesouro da fraseologia brasileira de Antenor Nascentes (1986).

Por medio de las fuentes que se han citado, España y Brasil, se piensa que la locución es antigua, pero que no la recogieron todos los países americanos; o bien, que algunos de entre ellos la dejaron caer en desuso.

Se hace propicia la ocasión para anunciar que la Academia Dominicana de la Lengua publicará el año próximo, 2016, un diccionario fraseológico del español dominicano.

 

FLETADA

“En sus cuatro temporadas ha superado las 80 impulsadas y los 20 jonrones, sumando más de 100 FLETADAS en 2014 y 2015”.

De la lectura de la oración transcrita se infiere que se trata de una crónica sobre béisbol. Antes de entrar de lleno en materia, es oportuno resaltar que el béisbol es la actividad que más locuciones le ha metido al habla dominicana. Esa transferencia se explica cuando se piensa en el entusiasmo que embarga a los dominicanos cuando se trata de este deporte.

Hace ya más de 50 años narró la pelota dominicana un cubano que contribuyó a incorporar muchas expresiones al béisbol, así como a popularizar muchas de ellas, al punto de que varias de ellas penetraron el habla diaria. El narrador se llamó Rafael Rubí. La persona que hacía los comentarios entre los episodios o en los momentos en que no había acción en el juego fue Cuchito Álvarez. De allí nació la expresión, ¿qué te parece Cuchito? que pasó al habla para pedir opinión.

Antaño, cuando se fletaba un vehículo se hacía para uso exclusivo de la o las personas que pagaban el importe de ese flete. En República Dominicana se utilizaba este participio generalmente para designar con él el alquiler de un vehículo de transporte de pasajeros interurbano.

Fletada se usó por extensión para denominar a la mujer que bailaba toda la noche con la misma pareja. Así consta en el Diccionario del español dominicano (2013).

De acuerdo con el citado diccionario, en el béisbol, fletar es conseguir un buen batazo. El Diccionario de americanismos (2010) asienta que en béisbol cubano el significado de la palabra estudiada es ‘impulsar una carrera’.

Conforme con el contexto de la cita, puede deducirse que en el pasaje el uso que se hace del vocablo estudiado es en el sentido cubano, pues el entorno así lo sugiere.

De la lectura de lo expuesto aquí se saca la conclusión de algo sobre lo cual se ha insistido antes. Cuando se escribe, sobre todo en ciudades cosmopolitas o en medios que trascienden fronteras, se ha de elegir un español internacional para así evitar ambigüedades.

 

TARGET

“En estos tiempos en que la circulación de la información es indetenible, segmentar, seleccionar y capturar al TARGET específico es clave”.

Cada vez que los periodistas, columnistas y analistas meten una palabra ajena a la lengua española en un escrito que se supone que sea en lengua española, lo que hacen es asestarle una estocada a la comunicación. Esto así porque no puede presumirse que los lectores sepan o conozcan la lengua extranjera que ultraja el español del mensaje.

No se trata de ser “más papista que el Papa”, sino de ser congruentes. La misión de un escrito es comunicar algo. Para hacerlo de modo directo se recurre a la lengua que se presume común. Introducir voces extrañas a esa lengua es claudicar; es una muestra de poco conocimiento de la lengua corriente. No constituye una señal de erudición.

Este target no tiene razón de ser. No la tiene en español, por lo tanto, no hay necesidad de recurrir a este. Aquí se ofrecerán las palabras de buena solera española que desempeñan la misma función.

Una buena traducción en español para el target del inglés, es objetivo. En algunas circunstancias puede adoptarse destinatario. De un modo más general es posible definirlo con la ayuda de blanco en tanto objeto o lugar al que se dirige una acción.

En las campañas publicitarias en las que tanto se habla y escribe de targets muy bien pueden reemplazarse estos por mercado, destinatario final. En este tipo de actividad, la publicidad, a veces puede llegarse a utilizar, grupo al que va dirigido, usuario al que va destinado. Es justo reconocer la deuda que se ha contraído con el diccionario en línea de la Universidad de Granada al sugerir estas traducciones.

Fundéu en el momento en que se ocupó de esta voz del inglés promovió otras opciones para transmitir el mensaje, público objetivo, grupo objetivo, público, grupo de destinatarios.

Cabe aquí que uno se pregunte si después de esta lista de opciones que se presentan aquí hay necesidad de acudir a una lengua extranjera para expresar las ideas que se transmiten con ellas.

La gran ventaja que tienen las palabras y grupos de estas que se han propuesto es que permiten añadir matices a lo que se desea expresar.

Una vez más se insiste y se repite que la lengua española cuenta con todos los recursos necesarios para cumplir su misión cabalmente. Los pobres son los escribientes y no la lengua.

© 2016, Roberto E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

Gancho – izquierdante

GANCHO

Esta palabra que “engalana” el título de esta sección es conocida por los dominicanos. Esta se trae a estos comentarios acerca del idioma porque en República Dominicana presenta rasgos distintivos. Todos los lexicones que se han ocupado del habla de los dominicanos traen este vocablo con el significado de “trampa, ardid, engaño, fraude, asechanza”.

Aparte del interés que reviste para los dominicanos este vocablo es muy antiguo en castellano y portugués. Está documentado desde el año 1331 por J. Corominas en el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Ha pasado de estas lenguas al turco, a varios idiomas balcánicos, al catalán, al italiano y, al galorrománico

La importancia de la voz no se debe solo a su significado, sino más bien al uso que de ella se ha hecho en ciertos períodos de la historia dominicana. Durante la Era de Trujillo los calieses, plural irregular de calié, acostumbraban a “tirar ganchos” para atrapar a desafectos al régimen.

El dominicano vivía “espantado” y veía un gancho en cualquier alusión negativa sobre la dictadura de Trujillo. De estas actitudes se hizo popular la expresión “no caer en gancho” para denotar que la persona que así se expresaba no se dejaba embaucar.

Durante este período de la historia dominicana el dominicano desarrolló una aversión a todo lo que le pareciera una estratagema para hacerlo criticar el gobierno de la tiranía imperante.

Por lo antes expuesto, una persona que aludiera aún fuera de modo velado a lo negativo de la dictadura podía ser tildada de “ganchosa”. Esa descripción describía y describe la situación que se suponía que conllevaba una treta para atrapar a una persona en su desliz frente a la dictadura.

La selección de este sustantivo del epígrafe para nombrar lo que se ha descrito aquí obedecía, y obedece, a juicios certeros, por aquello de que el verbo enganchar significa “agarrar, apresar, atrapar, coger”.

Conforme con lo que recoge el Diccionario de americanismos de la ASALE (2010), el significado de ‘trampa, ardid’, es conocido también en El Salvador y Nicaragua. Esta acepción es corroborada en el diccionario de las Academias. Llama la atención que el Diccionario del español de Nicaragua (2007) no trae esa acepción para gancho.

El reflejo dominicano al gancho alcanzó tales proporciones que el famoso siquiatra dominicano Antonio (Toñito) Zaglul en su libro Apuntes escribió sobre lo que llamó “teoría del gancho”. Describió lo que se conoce con el nombre de “complejo del gancho”, pues el dominicano veía un engaño en muchas inocentes ocasiones.

Hay otro gancho dominicano que se menciona menos que el anterior, se trata del que se coloca en las redes eléctricas o entradas de energía eléctrica para evitar que el contador registre el consumo. Sobre todo, el gancho se utiliza cuando no hay acometida legal. Este gancho no lo mencionan los lexicones dominicanos.

A ese objeto se le conoce también con el nombre de “puente” y hasta ha propiciado el verbo “puentear” para la acción en las circunstancias señaladas más arriba, esto es, para evitar la contabilización del consumo cuando hay un contador de electricidad instalado.

Una de las razones que mueven a reflexionar acerca del gancho de la Era de Trujillo es para que las generaciones más jóvenes sepan hasta donde llegó el control de la dictadura, que llegó hasta penetrar la psique del ciudadano. Es probable que la mentalidad del dominicano todavía tenga rasgos de este comportamiento, aunque ya no sea para los asuntos políticos. No cabe aquí que se trate esa parte. Un siquiatra de los quilates del Dr. Segundo Imbert podría desarrollar este punto.

 

IZQUIERDANTE

“En cambio, se lo han concedido a ‘IZQUIERDANTES’ mediocres como. . .”

La persona que escribió la frase que se copia más arriba es un conocedor de la lengua española. El empeño que pone en la palabreja lo anima a escribirla entre comillas para ponerla en relieve. Es probable que él sepa que si no está inventando una nueva voz, por lo menos ha introducido una terminación menos usual. La palabra “izquierda” tiene una historia interesante en las lenguas. Se examinará rápidamente el origen de esta y se repasarán los significados de sus derivados en la lengua común.

La palabra “izquierda” nació en casa como lo expresan Buitrago y Torijano en el Diccionario del origen de las palabras (1998). Con esas palabras destacan que procede del vasco esker, ezkerra. La palabra se introdujo en el castellano antes de que se asentara en ella la procedente del latín. Esta preferencia le fue conferida por la connotación negativa que traía la opción latina sinistru(m). La voz del vasco ha tenido fortuna en otras lenguas, portugués (esquerdo), catalán (esquerre). J. Corominas en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (1967), aventura la explicación de que se formó “quizá de un híbrido del vasco esku ‘mano’ con el céltico kerros, izquierdo, propiamente torcido’…”

En la cita que consta al principio de esta sección, el escritor no usa la voz izquierdante para referirse a un lado del cuerpo o, a una orientación geográfica, sino a una posición política. Como la izquierda política llega al español desde el francés, eso obliga a recurrir a esa lengua.

La izquierda política surgió de la votación en la Asamblea Nacional Constituyente del 11 de septiembre de 1789 en Francia, porque los diputados que apoyaban la soberanía nacional sobre la autoridad del rey se situaron a la izquierda (gauche) del presidente. Así la palabra “izquierda” quedó asociada a las ideas políticas que pregonan el cambio político y social. La Real Academia define esta izquierda en las asambleas parlamentarias, ‘conjunto de los representantes de los partidos no conservadores ni centristas’. O, en sentido general, ‘conjunto de personas que profesan ideas reformistas o, en general, no conservadoras’.

La persona izquierdista es la que pertenece a la izquierda política. Izquierdoso es un término despectivo que sirve para señalar que tiende a la izquierda política. Por el estilo de esta última el habla ha formado izquierdizante para referirse a la persona que profesa ideas de tendencias reformistas. La última voz es más larga que la propuesta por el redactor de la cita, pero parece que transmite una idea semejante.

El Diccionario del español actual, DEA, (1999), de Seco, Andrés y Ramos registra a izquierdizante con la acepción, ‘que tiende a izquierdista’. También retiene ese lexicón el vocablo izquierdización, correspondiente a ‘acción de izquierdizar(se)’. Recoge este diccionario además, izquierdizar con el significado de, ‘dar carácter izquierdista [a alguien o algo]’. Y, ‘tomar alguien o algo carácter izquierdista’.

Ha de notarse que en todas las palabras reproducidas del DEA, las terminaciones son diferentes a las que utilizó el redactor de la cita copiada. Tienen las del DEA, añadidas a la terminación, dos letras, “iz” entre la letra de /d/ y la terminación cual sea esta.

Al autor de estas observaciones acerca de la lengua le parece que el columnista que escribió la frase citada formó de modo culto su voz derivada y no paró mientes en la formación de las demás palabras de la misma familia.

Antes de dar por terminada esta sección hay que recordar que la palabra izquierdo(a) no logró borrar la connotación negativa que evitaba con el uso de la siniestra, pues en francés gauche significa, aplicado a una persona, torpe. En portugués y en español torcido. Muchas locuciones en español tienen sentido negativo, “por la izquierda”, persona “rosca izquierda”. En dominicano existe una que no mencionan los repertorios de esa habla, “levantarse con el pie izquierdo” que indica que la persona ha tenido “mala suerte ese día”. Esa locución se usa también en Cuba; así consta en el Diccionario de cualidades defectos y otros males del cubano (2014) de Carr y del Valle.

A manera de conclusión. En muchas ocasiones lanzarse contra el uso establecido es “casar un pleito perdido”, porque a la larga hasta la Academia ha tenido que reconocer muchos usos que contradicen las reglas. No ha de olvidarse que el habla precedió a las reglas gramaticales.

© 2016, Roberto E. Guzmán.