Mococoa, electrocutar facturación / facturar

Por Roberto E. Guzmán

MOCOCOA

El autor de estos comentarios acerca de la lengua creyó durante años que esta palabra la había creado el hablante de español dominicano para expresar un estado de ánimo. Ignoraba -quizás junto con muchos otros chovinistas dominicanos- que la palabra del título era conocida en otros países. Específicamente en México donde han reivindicado la etimología de la palabra y con ello la creación.

La etimología popular había pensado que el origen de la palabra era moco, en tanto secreción nasal, porque cuando alguien está muy triste, de eso trata la mococoa dominicana, las secreciones nasales caen al mantener la cabeza hacia abajo por el pobre estado de ánimo que embarga al sujeto. Nada más lejos de la realidad.

La mococoa hispanoamericana tiene larga historia. Existe la voz con diferentes acepciones en varios países hispanoamericanos. Todo lo enunciado antes se detallará más abajo.

La palabra es conocida en México, Colombia, Panamá. El Diccionario de americanismos (2010), recoge la voz como conocida en Panamá sin hacer menciones acerca de los otros países que se mencionaron antes. Ese lexicón le asigna la acepción de “tristeza”. En la obra Panameñismos, D. Baltazar Isaza Calderón trae la palabra con el significado de “sueño o somnolencia” y califica la voz de vulgarismo (1986:77).

Antes de 1986, el P. Julio Tobón en su obra Colombianismos (1953:173) consigna la palabra del título en tanto “murria, melancolía”.  Como puede comprobarse mediante la comparación de las acepciones copiadas, existe diferencia importante entre las dos acepciones antes vaciadas aquí.

Ya en el año 1942 D. Fco. J. Santamaría en su Diccionario general de americanismos (1942-II-287) escribe acerca de mococoa, “En Méjico, enfermo. En Colombia, murria indisposición. En Venezuela dicen macacoa, ´vocablo que, según don Baldomero Rivodó, parece derivado de macaco. . .´ Este autor -Santamaría- consigna el origen azteca de la voz. En su Diccionario de mejicanismos (1974:729) considera ya que el adjetivo es, “poco usado, por enfermo”.

Efectivamente, macacoa está en el Diccionario de venezolanismos (1993-II-92) con una observación de que es una voz obsolescente. La acepción que interesa para esta voz es, “tristeza, congoja”.

Puede asegurarse que mococoa proviene del azteca “mococoa, estar enfermo, de cocoa, doler alguna parte del cuerpo, con el prefijo reflexivo mo para sustantivar el verbo”. Así aparece en el Diccionario de aztequismos de Luis Cabrera (1978:94).

Con lo expuesto más arriba pueden sacarse algunas conclusiones. La voz es de escaso uso en Hispanoamérica en la actualidad, por lo menos con el significado de enfermo.

En República Dominicana el Diccionario del español dominicano (2013:466) recoge la acepción, “tristeza, abatimiento”, documentado en una obra de literatura de 1995. Puede argüirse aquí que los hablantes de español dominicano tomaron la acepción del español venezolano y han mantenido la voz mococoa (mexicana) en vigencia durante más largo tiempo.

Que los dominicanos compartan voces con los venezolanos es algo comprobado por el autor de esta reflexiones sobre la lengua y fácil de constatar mediante el cotejo de voces del habla popular.

El colofón al asunto se lo coloca el Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:320) cuando enumera las locuciones que utilizan la palabra mococoa. Caerle la mococoa, locución verbal, “encontrarse alguien enfermo o con mala situación económica”. Además, “entrar en años, envejecer prematuramente”. Con la mococoa para abajo, locución adverbial, “En mala situación y deprimido”. Entrarle/tener la mococoa, locución verbal, “tener mala suerte, deprimido, con problemas”.

 

ELECTROCUTAR

“Mejora condición de jóvenes se ELECTROCUTARON”

Es probable que al leer el estilo de redacción muchos de los lectores puedan darse cuenta de que se trata de un titular de un periódico. En este titular hay una contradicción aparente que se subrayará en el desarrollo de esta sección.

Antes de ir al centro de la contradicción, el tema necesita que se ilustre con un poco de historia. Esa introducción ayudará a entender la oposición que surge en el sentido de la frase como consecuencia del uso del verbo “electrocutar” y “mejorar”.

El verbo electrocutar llega al español desde las orillas del inglés, más específicamente, del angloamericano. En esa lengua se introdujo en el año 1899 para “matar por medio de electricidad”. La palabra electrocución entró en esa lengua en el año 1890, siguiendo el patrón de la palabra ejecución y electricidad. El elemento electro- desde el siglo XVIII ayudó a formar varias palabras, casi todas en el campo de la tecnología.

Como dato curioso puede mencionarse que “electro” era ámbar, tomado del latín electrum, que a su vez venía del griego. La razón por la cual se llamaba así al ámbar fue por la propiedad que tiene el ámbar frotado de atraer eléctricamente. Electrocutar y electrocución ingresaron en el diccionario académico en fecha posterior al 1899.

El Gran diccionario de la lengua española de Larousse no se anda con paños tibios en la definición de electrocutar, “Matar a una persona por medio de una corriente o descarga eléctrica”. Este diccionario entiende que “ejecutar” es, “Matar a una persona en cumplimiento de una sentencia”. Lo anterior significa que si la electrocución es el resultado de una accidente entonces sería, morir una persona como consecuencia de una descarga de electricidad.

La lengua española reconoce la deuda que tiene con respecto de este verbo con el francés. El Diccionario de la lengua española al final de su acepción que es igual que la vaciada aquí de Larousse, consigna que el verbo puede ser pronominal. De esa forma salva la situación de aquellos que mueren de manera accidental por descarga eléctrica.

A quien matan o quien muere, no puede experimentar mejoría.

 

FACTURACIÓN – FACTURAR

“. . .capacidad descriptiva y de altísima FACTURACIÓN y originalidad. . .”

Hace ya largo tiempo que se observa la frecuencia con que se utiliza el verbo y el nombre del título. Esto con más frecuencia que en otros temas, en los relacionados con la crítica de producciones de arte. Aquí se examinará de dónde procede la influencia y como evitarla. En el desarrollo de esta sección se verá la razón por la que debe evitarse.

Vale la pena echar una ojeada a los diccionarios con respecto al verbo facturar para saber si el nombre puede usarse en las críticas de arte. Todos los diccionarios están contestes en que facturar tiene sobre todo relación con la fea costumbre de enviar cobros o, listas de cosas despachadas. Además, entregar o registrar equipaje o mercancía en estaciones de ferrocarril o aeropuertos.

La facturación en sí misma es más que cualquier otro asunto la realización y tramitación de una factura. Así mismo es la suma o conjunto de objetos facturados.

Para cumplir con lo prometido más arriba, hay que develar de dónde sale este empleo desafortunado. Proviene del inglés como en muchos otros casos semejantes.

En esa lengua facture es la manera en que algo (como una obra de arte) es realizada, creada; es decir, ejecutada, efectuada. Esta actividad artística abarca muchos aspectos que sería prolijo enumerar en esta exposición.

No se propone una palabra adecuada para reemplazar a la infortunada que usó el redactor de la frase porque se ignora cuál aspecto de la obra de arte quería destacar.

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