Chupasangre, buscón, levantamiento

Por Roberto E. Guzmán

 

CHUPASANGRE

El vocablo del título es un nombre. El Diccionario de la lengua española no reconoce este vocablo en sus páginas. En el Diccionario de americanismos de la misma academia que elabora el lexicón mayor de la lengua, figura el vocablo chupasangre en su calidad de uso en tres países de Hispanoamérica. En Guatemala y Chile es, “Persona que vive a expensas de otra”. En El Salvador designa al abogado. En esos países el término acepta los géneros masculino y femenino.

Hay que subrayar que el vocablo es de conocimiento de los dominicanos. Se ha usado a través del tiempo en el habla de los dominicanos, aunque la mayoría de los repertorios diferenciales de español dedicados al español dominicano no lo hayan inventariado.

En el habla dominicana el “chupasangre” es el usurero. Es la persona que presta dinero “al módico” veinte por ciento o a otro interés exagerado. Es un prestamista que presta dinero a un interés muy elevado.

Se denomina de esta manera porque se considera que le roba la vida a la víctima de su negocio de explotación. El origen del vocablo nace de que en el español general se entiende que “chupar la sangre” es, “Ir quitando o mermando la hacienda ajena en provecho propio”.

La idea que se forma el dominicano es que la sangre es la savia de la vida, el elemento vivificador. Cuando una persona presta a un interés excesivo y obtiene lucro desmedido con esto, el hablante de español dominicano entiende que roba la hacienda ajena y así acaba con la vida del otro.

Ante la certeza de la existencia del término se invita a los lexicógrafos dominicanos a que tomen en cuenta el vocablo aquí estudiado para que lo incorporen a sus inventarios de léxicos diferenciales.

 

BUSCÓN

“La explotación sexual aparece (…) tras la figura del BUSCÓN que se asemeja al “chulo” dominicano. . .”

El buscón del habla de los dominicanos hace largo tiempo que está documentado. En esta ocasión se trae de nuevo a estas reflexiones la voz buscón porque la cita recuerda a un personaje de ese nombre y características que había quedado en el tintero.

Los buscones que han logrado su entrada en los diccionarios de español dominicano son aquellos que realizan gestiones administrativas; los que procuran pasajeros para los autobuses, así como los que refieren casos a un abogado. Se considera en esta categoría también al que busca, entrena y supervisa los jugadores de beisbol que muestran aptitudes para la vida profesional en esa actividad.

El buscón que faltaba es el que se menciona en la cita. El tipo de diligencia que este desempeña se vislumbra por medio de las palabras usadas en la frase citada. Este sujeto se dedica a buscar mujeres para que estas se dediquen a la prostitución.

Como resultado de las informaciones recabadas de personas con experiencia en este tipo de actividades este buscón introduce jóvenes mujeres al oficio intuido y, las referencias obtenidas explican que algunas de ellas son prácticamente subastadas entre clientes de grandes recursos económicos. En ocasiones sus diligencias terminan con las gestiones que se han mencionado.

Sin necesidad de ser un experto en estas lides, pueden hallarse algunas diferencias entre este buscón y los otros personajes que se le asemejan en esta tarea, como son el chulo y el maipiolo.

El chulo no solo busca la mujer para otros, sino que más que nada la explota, le quita el dinero a cambio de protección. Esta labor de protección mueve a pensar que la mujer víctima de este chulo se desempeña en un nivel social bajo de la escala social.

La voz maipiolo/a es más difusa. Se califica de esta manera no solo a la persona que ejerce como oficio las funciones de intermediario entre la mujer y el cliente, sino también, en algunos casos, la que sirve de celestina entre personas, algo que no conlleva pago por servicio.

Se aboga por este medio para que se introduzca una nueva acepción a la conceptualización del término buscón, pues se ha explicado que el buscón (¿sexual?) es una realidad en la sociedad dominicana y como tal hay que hacerle un espacio en los diccionarios de español dominicano. Si no se considera adecuado una nueva acepción, por lo menos una subacepción.

 

LEVANTAMIENTO

“La dirección de inspectoría de la JCE se encargará de hacer un LEVANTAMIENTO de las transgresiones. . .”

En varias ocasiones se ha encontrado el sustantivo masculino levantamiento utilizado de una manera de puede catalogarse de poco ortodoxa. El ejemplo que encabeza esta sección es un ejemplo de este empleo fuera de lo común.

El uso que se hace de levantamiento en la cita sale de lo que se ha mantenido durante largo tiempo entre los que se reconocen como tradicionales. El diccionario oficial de la lengua reconoce cuatro acepciones para este sustantivo. El verbo levantar cuenta con treinta y cuatro acepciones en ese mismo diccionario.

Para no alargar demasiado este estudio no se procederá a examinar ni enumerar todas esas acepciones, sino que se pasará a exponer en qué consiste este uso dominicano y de dónde se presume que procede.

Como conclusión de las observaciones del uso a través del tiempo, por “hacer un levantamiento” habrá que entenderlo de acuerdo con el entorno. En casos muy rebuscados corresponde a hacer un trabajo de “auditoría”. En casos generales hay que aceptarlo en tanto “examen” que se ejerce sobre las funciones de una persona o institución.

En las hipótesis que se ajustan al primer caso, parecido a una auditoría, puede concretarse a una revisión sobre el comportamiento de un funcionario en el desempeño de sus funciones, o de una institución, departamento u otra dependencia.

En la cita, por la forma de la redacción, se presume que se procederá a hacer un recuento de las transgresiones, aunque puede agregarse que puede que esto implique una evaluación de estas.

En un empleo ligero puede retenerse el levantamiento con el significado de “recoger información” con respecto de lo que constituye su fin primordial.

Puede comprobarse con la lectura de esta exposición que el concepto “levantamiento” en casos en que se usa de los modos descritos más arriba, puede transitar a través de un amplio campo de posibilidades.

Es posible que si su uso continúa se perfilará mejor y sus contornos se harán más definidos y, eso hará posible que alcance validez y hasta reconocimiento oficial en el seno de la lengua.

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