Cachumbambé, arrogarse / arrojarse, sebo / cebo

Por Roberto E. Guzmán

CACHUMBAMBÉ

“Uno de los espacios favoritos de la muchachada, con sus chiringuitos, pistas, CACHUMBAMBÉS y verdes explanadas”.

La voz del epígrafe consta en los diccionarios del habla propia de Cuba desde el inventario pionero de D. Esteban Pichardo en 1836. Permaneció largo tiempo como voz exclusiva del habla cubana. Más tarde, con los avances de la tecnología logró salir de la insularidad. Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1836:119). Su incorporación en el Diccionario de la lengua española ocurrió en la edición de 2001.

Los dominicanos habían oído la voz mucho antes del año 2001, pues la habían recibido a través de canciones y programas radiales provenientes de Cuba.

Quien primero inventarió la voz estudiada aquí fue Pichardo, quien la definió como un juego de muchachos que en su descripción corresponde con lo que los dominicanos conocen con el nombre de subibaja. Naturalmente, este artefacto era de construcción rudimentaria en esa época. Él aventuró una explicación para la voz resonante cachumbambé, “Parece derivado de la voz marítima Cachom y de Bamba, silla o asiento de columpio. En la actualidad se considera que la voz es de origen incierto. Esa explicación de Pichardo no arredró a Fernando Ortiz a arriesgar otra teoría acerca del origen como se verá más adelante.

Fernando Ortiz escribe, “Por la terminación parece africana la palabreja, parienta cercana de bembé, cumbé, zumbé, cucuyé, y otras”. Termina este investigador, “… el madero o tablón, recogido en el vocablo por sus dos primeras sílabas, debe de provenir de cachón, voz marinera … tenía antaño otra [acepción] ´cada uno de los pedazos gruesos de tablón colocados a uno y otro lado de la cabeza del bauprés´”. Con la lectura de estas expresiones él regresa a la primera teoría sobre el origen. Glosario de afronegrismos (1924:82-3).

En el Vocabulario cubano (1919:89) Constantino Suárez registra la voz cachumbambé como caída en desuso. El Diccionario de la lengua española de 2001 presenta una escueta acepción para la voz en cuestión, “Especie de balancín que se usa para entretenimiento infantil”.

En el año 2016, el Diccionario ejemplificado del español de Cuba trae una explicación detallada del aparato, dónde se instala, de qué está hecho, cómo es, y de qué manera se usa. El ejemplo de uso que cita es del año 1978. El autor de estas reflexiones acerca del lenguaje asegura que ha leído la voz aquí estudiada en varias publicaciones periódicas en los últimos veinte años. Con esto queda claro que no es voz en desuso.

 

ARROGARSE – ARROJARSE

“Cuando la religión sale de su ámbito, que es y debe ser privado, tiende a ARROJARSE el derecho de regir la esfera de lo político . . .”

Parece que el verbo arrogar o arrogarse es un tropiezo para muchos hablantes y algunos escribientes. En otras ocasiones se ha analizado cuando lo confunden con el verbo abrogarse. Para despejar las dudas con respecto a los dos verbos que figuran en el título, se procederá primero a estudiar el verbo arrogar(se) y luego el verbo arrojar(se).

El verbo arrogar(se) es atribuir(se), que significa aplicar hechos o cualidades, ya sea a una persona como a una cosa; en la mayoría los casos el uso es hacer esta atribución sin fundamento. Además, es dar o conceder una cosa a una persona; o tomar una cosa para sí. Es también ganar en una competición. Cuando se usa en funciones de verbo pronominal, es apropiarse, tomar para sí alguna cosa, generalmente sin tener en cuenta a su dueño.

Con respecto del verbo arrojar(se), así usado como pronominal es, “Dejarse ir con violencia de lo alto a lo bajo”; esto es, “lanzarse, tirarse hacia lo bajo”. Este verbo posee otras acepciones, pero se dejarán fuera por no ser pertinentes aquí.

Leída a la luz de lo explicado, la cita expresa que la religión “se deja ir con violencia. . . Lo que se desea exponer es lo absurdo que resulta el verbo arrojarse en este contexto, a pesar de que en otras circunstancias y con diferente complemento puede usarse para expresar “empezar precipitadamente”, en el sentido de “resolverse a hacer algo sin reparar en dificultades y riesgos”.

En el texto reproducido más arriba se escribe acerca de “derecho”; por lo tanto, el verbo que correspondía usar era arrogarse, que daría a esta redacción la interpretación de adoptar para sí el derecho de regir la esfera de lo político.

El error en la selección del verbo dio como resultado un disparate que debe evitar cualquier persona cuidadosa.

 

SEBO – CEBO

“. . . abuela derretía un poco de CEBO de carnero, derretido en una cuchara. . .”

Son muchos los escribientes que piensan que las palabras que suenan como una letra ese /s/ al decirlas, son más “finas” cuando se escribe con letra ce /c/ y así tienen mayor probabilidades de acertar en la ortografía de estas. Nada hay más alejado de la verdad que eso.

No debe olvidarse que la letra ce /c/ se asocia con todas las vocales y el valor fonético puede cambiar de acuerdo con la vocal situada después de ella. Sonido de /k/ delante de a, o, u. Otra particularidad es que la letra ce /c/ cobra otro sonido asociada con consonantes, delante de la c misma, o de la hache /h/.

El sebo es como llaman a la grasa sólida de algunos animales herbívoros. El sebo de carnero fue el que más se conoció en República Dominicana y se usó mucho -antaño- para dar “sobos” en algunas partes adoloridas del cuerpo humano. El sebo que más se usó fue el que provenía de Flandes. Quizás porque era o es sólido se calentaba para derretirlo. Tenía la ventaja de que se conservaba con facilidad con todas sus propiedades.

El cebo es la comida con que se engorda, se atrae o se alimenta a los animales. Puede ser también algo artificial para atraer, no solo animales, sino humanos. Este cebo ha alcanzado grado metafórico pues se usa la palabra para referirse a un estímulo que aumenta la intensidad de un sentimiento.

En República Dominicana se habla de “animal de ceba” el que se destina al engorde y no a la reproducción o sacrificio inmediato.

Como siempre se hace, se ruega a los manes de la ortografía para guíe los dedos de todos los escribientes de modo que no incurran en deslices -como este- que deslucen sus escritos.

 

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