DISERTACIÓN DE PEDRO JOSÉ GRIS SOBRE LA CREACIÓN

La Tertulia “Letras de la Academia”, bajo la coordinación de Ofelia Berrido, actividad con la que iniciamos el año 2011, presentó la conferencia del  intelectual y poeta interiorista Pedro José Gris. Su disertación concitó el intercambio de ideas entre los contertulios que participaron en este foro de discusión literaria.
Afirmó el ponente que en el estado creativo se potencializan la capacidad subjetiva del ser humano. En esa situación el escritor es capaz de reproducir la emoción que sintió al contemplar la cosa para su placer estético y del lector. El creador es un codificador, mientras el lector es un decodificador. El lector descifra la sensibilidad del autor y puede llegar tan lejos, como el escritor; pero tiene que armarse de sensibilidad. Precisó que hay una especie de complicidad entre los seres humanos que mediante certezas subjetivas de alguna manera nos dan la respuesta a la pregunta de dónde estamos respecto al mundo. Extrañamente, dijo, la subjetividad tiene una universalidad. Confesó que es un cazador de experiencias profundas y que al escribir es muy reflexivo; declaró que le gusta observar qué pasa dentro de él mientras crea una obra. Es un proceso de observación de sí mismo, un desdoblamiento donde actúa y se ve actuando. Sin embargo, reconoció que la mayoría de los escritores no saben cómo hacen su obra, porque son escritores y no pensadores. Afirmó que a él le interesa saber cuáles son los procesos de conciencia que lo vinculan a la obra y al mundo y por eso analiza ese proceso.

Enfocó lo que ha llamado “teoría de las ventanas”. Precisó que existen tres ventanas: la creatividad, la experiencia mística y el orgasmo. Aclaró que él ha experimentado dos: la de la creación y la del orgasmo, pero que aún no ha tenido la experiencia mística. Explicó que de las tres es la experiencia orgásmica la única que se abre a voluntad. Declaró que cuando se abren las ventanas hay un cambio de conciencia que hace que la persona sienta un estado de bienestar. Dijo estar convencido de que el verdadero escritor es un adicto al proceso creativo. Reveló que como poeta entra por una ventana a un trance creativo donde la obra poética se realiza con mayor facilidad y sale de ese trance con la obra terminada. Entrar a ese trance es entrar al proceso del poema. Luego revive nueva vez el trance, para realizar la corrección estilística. Aseveró que es así como debe corregirse, en trance, para que la cultura no contamine el hecho, la obra poética. Para Gris, la poesía es lo más verdadero que nuestro estado de conciencia puede alcanzar. El poeta, aseveró, comunica verdades de vida acumuladas en su conciencia. Al hablar de la conciencia, recalcó que paradójicamente es nuestra grandeza y nuestra limitación. Sobre la conciencia aseveró que es un soplo que vincula lo que somos con lo que llegaremos a ser. Sobre la percepción de la realidad subrayó que es más lo que no percibimos que lo que percibimos y, por tanto, lo no percibido no es realidad en nosotros. Admitió que al escribir, crea virtualidades procedentes de la suma de lo vivido. Declaró que la memoria es una ventana que se abre a lo vivido y dijo que los apegos se encuentran en nuestra memoria.

Estableció que los seres humanos vivimos para los apegos y todo lo marcado como tal es nuestra máxima preocupación: es lo que quisiéramos salvar al morir. Se sinceró contándonos que se pregunta con frecuencia si acaso existe un lugar llamado “yo mismo” que se visita al morir. Pero a pesar de ello y de que el tema de la muerte toca su obra profundamente, nos dijo que no tiene fuerzas para afirmar ni para negar nada. Sin embargo, aseguró que todo lo que hace el ser humano en el plano tecnológico son acciones contra la muerte, buscando la extensión de la vida o de lo que somos. Son inventos que incrementan nuestra capacidad de ver, de oír, de estar en varios lugares al mismo tiempo… Consideró que todo es un cambio de la cantidad a la cualidad. Aseveró que nada se repite, que todo se construye y deconstruye constantemente en una mezcla de lo real y lo trascendente. Confirmó lo que todo gran pensador asevera: el hombre quiere saber dónde está con respecto al mundo. Cuál es su lugar en el mundo. En cuanto a los místicos, afirmó que estos aseguran que, si algo sobrevive después de la muerte, es el ser. Por otro lado, aseguró que el poeta escribe porque está enamorado de lo existente, pero que los monjes y muchos de los místicos no escriben, primero, porque la experiencia mística es tan inefable que es difícil de describir y entonces quedan silenciados por la magnitud de la experiencia; y, en segundo lugar y sobre todo, porque estos iluminados no tienen apegos, entonces…, para qué escribir.

Pedro José Gris nació en Santiago, República Dominicana, en 1958. De espíritu inquieto y creativo, ha realizado estudios en Filosofía y Letras, Psicología, Literatura y Derecho. Poeta, periodista, pensador y promotor cultural, se ha desempeñado en funciones consulares, labores docentes, servicio de publicidad, producción de televisión y empresario agrícola. Es miembro fundador del Ateneo Insular y uno de los orientadores del Movimiento Interiorista. Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua. Obtuvo el Premio de Cuento Casa de Teatro 1991 y ha sido jurado del Premio Nacional de Poesía. Es autor de los libros de poesía Las Voces (1982), Voy hacia mi casa (2010) y El libro de los saltos (2010).  El primer poemario patentiza el viaje sin retorno desde la segunda inocencia de la conciencia en estado mítico, arrebatada y afianzada en el paisaje de agua que la cerca, testimoniado en el Odario. El poemario constituye un canto a la soledad esencial y la nostalgia del Ser, ya que el poeta pregunta por el sentido. Se segundo poemario contiene dos textos: El libro de los saltos y Voy hacia mi casa, en los que su autor confirma la posesión de una conciencia del sentido de la poesía y de la vida, ya que enfoca especiales niveles de conciencia en los que se vislumbran vivencias personales combinadas con la realidad virtual, la metafísica y la realidad sensorial del mundo.  Al poeta se le ha revelado el sentido de las cosas al escuchar voces en estado de conciencia alterada bajo la certeza de vivencias trascendentes con la alegría de experimentar una luz en su vivencia subjetiva. Santo Domingo, Casa de las Academias, 8 de enero de 2011.

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