Vaya trío

La lengua española de nuestros tiempos solo tiene tres verbos que disponen de dos participios válidos, uno regular y otro irregular. Son lo que conocemos como verbos con doble participio.

Una fecha en el calendario

Vemos con frecuencia escritos con mayúscula inicial los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año. Sin embargo, en español, deben escribirse con minúscula inicial, excepto cuando, por exigencias de la puntuación, la mayúscula resulte obligatoria: “El miércoles, 21 de junio, día de inicio del verano, será no laborable”.

Una familia larga

El español dispone de ciertas partículas muy útiles para la formación de nuevas palabras aunque, con frecuencia, nos juegan malas pasadas.

Atención al género

El uso correcto de una palabra no se limita al conocimiento de su ortografía o al dominio de su significado. Las palabras funcionan como piezas encadenadas que se adaptan entre sí mediante la concordancia.

Las familias crecen

Las palabras también se agrupan en familias. Existe una, que consideramos la palabra primitiva, de la que van surgiendo, por derivación o por composición, otras que están emparentadas con ella. La creatividad está asegurada. Los límites los ponen las normas y el uso. La nueva palabra debe ser necesaria, responder a las reglas que para su formación tiene el español y su uso debe extenderse entre la comunidad de hablantes.

Un relativo que se nos va

Hay palabras y construcciones cuyo uso se va perdiendo poco a poco a causa del desconocimiento de los hablantes. Una de estas construcciones es la del adjetivo relativo cuyo y sus formas femeninas y plurales cuya, cuyos y cuyas.

Una brisa fresca

Abrir las páginas de un periódico o prender la radio o el televisor son gestos cotidianos para todos nosotros cada mañana. Habitualmente el contenido que encontramos en ellos nos satura de violencia, de propaganda política y, cómo no, de una mala utilización del español.

Usarlas o no usarlas

Las preposiciones ya nos han dado que hablar. Parece mentira que siendo tan pequeñas causen tantos quebraderos de cabeza. No solo se trata de decidir qué preposición usar sino de algo incluso más sencillo.

Todo por la ortografia

Los extranjerismos han llegado para quedarse. Algunos lo hicieron hace tanto tiempo que ya no somos capaces de reconocerlos porque los hemos adoptado entre nuestras palabras. Durante un tiempo experimentan un proceso de adaptación a una pronunciación y una forma de escritura acordes a las propias del español. Llega un momento en que los consideramos como propios. ¿Quién se acuerda ya de que palabras como jardín, huracán o tabaco fueron en su origen préstamos de otras lenguas?

Arroz con mango

Una correcta educación bilingüe tiene sus ventajas indudablemente. Como ya habrán notado, los académicos tenemos el raro vicio de aspirar a un uso apropiado de las palabras. El adjetivo bilingüe significa ‘que habla dos lenguas’. La definición no puede ser más anodina ni más acertada.