Boletín digital de la Academia Dominicana de la Lengua núm. 197 (enero de 2023)

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Algunas semejanzas entre el español de Cuba y el de República Dominicana

Por Rafael T. Rodríguez Molina

 

Cuba y República Dominicana pertenecen a la llamadas Antillas Mayores en atención a su tamaño superior a las demás pequeñas islas ubicadas en el Mar Caribe; y son ellas las de mayor tamaño y de una cantidad de habitantes superior a las otras, con   unos 11,000,000 cada una.

En ambos países la lengua hablada es el castellano o español y, como es natural, cada uno de los cuales tiene, podríamos decir, “su  español” por las   peculiares  características  propias que distinguen a cada conglomerado de usuarios de la lengua de cada uno de ellos.

Ahora bien, a pesar de las diferencias del idioma español de uno y otro país, existen bastantes semejanzas en el uso del  español de  ellos, las cuales vamos a detallar en el presente artículo.

Permítaseme que ofrezca una sencilla definición del español de uno y  otro país.

-“El español cubano es la variedad del idioma español empleado en Cuba. Es un subdialecto  del español  caribeño con pequeñas diferencias regionales.” (Wikipedia, Internet)

-“El español dominicano es la variedad del idioma castellano hablado en República Dominicana…” (Wikipedia, Internet). Tiene sus diferencias y sus semejanzas con el español de Cuba  (y  el de Puerto Rico).

Pasemos a revisar las características o aspectos en los que se asemejan los usuarios de esos dos importantes países de América. Las semejanzas acontecen básicamente en tres planos o aspectos del español: el fónico, el gramatical y el léxico, que se detallarán por separado.

PLANO FÓNICO:

  1. Tendencia a la nasalización de vocales en contacto con nasal final, y con pérdida de la nasal “pa” (pan)
  2. Presencia del seseo en todos los estratos: “cansión” (canción), “calsado” (calzado), “sapato”
  3. El yeísmo generalizado: ”cabayo” (caballo), “yegaron”(llegaron)
  4. Aspiración faríngea de la j= /x/ “ca.ha” (caja)
  5. Suele eliminarse la d final de palabra: “verda” (verdad)
  6. Fuerte tendencia (especialmente en la parte occidental) a asimilar la consonante final de sílaba a la consonante que le sigue: “atto” (alto), “vedda” (verdad), “accadde” (alcalde). En República Dominicana, la asimilación se encuentra casi exclusivamente en la zona este (Higüey).
  7. Aspiración de s al final de sílaba: /j/ “mijamigoj” (mis amigos), “ajpirar” (aspirar)
  8. Elisión de s final de palabra: “lojdomingo” (los domingos)
  9. Alternancia o intercambio de l y r final de sílaba o de palabra: “alma” (arma), “generar” (general)

PLANO GRAMATICAL:

–1.  Tuteo y tratamiento de ustedes para la segunda persona del plural: “Tú irás con ella”; “Ustedes irán con  él”.

  1. Tendencia al orden “sujeto-verbo-objeto”: Tomás cantó la canción anoche.
  2. Anteposición del sujeto en las interrogativas y ante infinitivos: ¿Qué tú quieres?; Sonreí al tú decirme eso.
  3. Tendencia al uso expreso del pronombre personal sujeto: ¿Tú te quedas o tú te vas?
  4. Queísmo (ausencia de la preposición “de”): Me di cuenta que ellos no sabían leer.
  5. Es frecuente el uso de los diminutivos en “ic”: gatico, chiquitica; también diminutivos en “it”: mesita, palito.

PLANO LÉXICO:

-1.  “Prieto” (negro), “guagua” (autobús); (se dan muy pocas coincidencias)

-2.  Presencia  de abundantes indigenismos: ají, batey, bohío, cacique, jaiba, guanábana, caoba, hamaca, yuca, maíz, maní, iguana… (El español cubano: características y recomendaciones, Instituto Cervantes, Internet)

  1. Presencia de afronegrismos: bemba (o bembe) (labio grueso), cachimbo (pipa), fucú (mala suerte), guineo (banana)…
  2. Uso de arcaísmos peninsulares: bravo (enojado, valiente), bregar (trabajar), dilatarse (demorarse)…
  3. Empleo de marinerismos: amarrar (atar), botar (echar, tirar), zafar (soltar), guindar (colgar)…
  4. Abundancia de anglicismos, como suéter, closet, zipper, freezer, cátchup, pitcher, béisbol, rally, rolin, jonrón, pley…
  5. Preferencia por el posesivo pospuesto: “En el cuarto de nosotros” (En nuestro cuarto)
  6. La difusión paulatina del leísmo, especialmente en estilos formales, como las despedidas de las cartas, presentaciones… (Le saluda muy atentamente… Tengo el gusto de invitarle…)

Ante tantas coincidencias en el empleo del español de parte  de los cubanos  y de  los dominicanos, me parece apropiado para coronar este artículo, ofrecerles lo externado por el eminente lingüista dominicano, Dr. Orlando Alba, el cual, en uno de sus libros, afirma que:

“No resulta extraño que prácticamente todos los investigadores que estudian estos temas consideran que las tres Antillas hispánicas exhiben un alto grado de homogeneidad y unidad lingüística que hace posible y apropiado hablar del español antillano como una unidad dialectal única.” (Orlando Alba, Una mirada panorámica al español antillano, Editora Nacional, Santo Domingo, 2016, p. 103).

 

Boletín digital de la Academia Dominicana de la Lengua núm. 196 (diciembre de 2022)

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Boletín digital de la Academia Dominicana de la Lengua núm. 195 (noviembre de 2022)

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Son lo mismo y no son iguales (2)

Por Rafael T. Rodríguez Molina

 

Continuando con el artículo titulado “Son lo mismo y no son iguales”, en esta ocasión se añadirán 30 casos más en lo que será la parte 2 del artículo.

En la parte 1 se plantaron los aspectos teóricos del tema, que conviene que usted consulte. Pero digamos, expresado brevemente, que se trata de la homonimia y de la homofonía, tomando como base lo que plantea la Real Academia Española de la Lengua (RAE). Véanse los 30 casos cada uno  en su contexto.

  1. El río (corriente de agua) se desliza de forma impetuosa en ese declive del terreno. ; b. Yo me río (celebro con risa) con tus chistes tan graciosos.
  2. Es conveniente que ella “aparte” (separe) algunos limones grandes de los pequeños. ; b. Les brindaron dulces solamente “a parte” (a algunos) de los asistentes.
  3. “Habría” (estarían presentes) más personas si las hubieras invitado antes. ; b. Lucía “abría” la ventana cuando pasaba la lluvia.
  4. Debes prestarle más atención a tu niño, pues lo veo muy “flaco” (delgado). ; b. Perdió la discusión por haber empleado un “flaco” (débil, sin fuerza) argumento. ;
  5. Ellos pertenecen a “clases” (categorías) sociales diferentes. ; b. Ellos asisten a “clases” (lecciones) de matemáticas con inusual entusiasmo.
  6. Ellos disfrutan con agrado las anécdotas que ella les “cuenta” (relata). ; b. Samuel todavía no ha pagado la “cuenta” (deuda) del colmado.
  7. La “hinchada” (fanaticada, los fanáticos) aplaudió delirantemente la jugada del portero. ; b. Aurelia todavía tiene una pierna “hinchada” (alterada) por el golpe que sufrió ayer en la competencia de salto largo.
  8. Si la comida está caliente, yo “como” (ingiero) con rapidez. ; b. Sofía es tan alta “como” (igual que) su hermana. ; c. Dime “cómo” (qué tal) sigues de tu quebranto.
  9. Señora, “coma” (mastique e ingiera la comida) más despacio. ; b. Esa “coma” (signo de puntuación) está bien empleada, pues la oración se inició con un vocativo antepuesto.
  10. El “aire” (Mezcla gaseosa constituida principalmente por oxígeno y nitrógeno)  es imprescindible para mantenerte vivo. ; b. Ese individuo tiene un “aire” (porte, actitud) de grandeza. ; c. El “aire” (la melodía) de esa canción es muy agradable.
  11. Ella “toma” (agarra) el jarro por la parte menos caliente. ; b. Él “toma” (bebe) el agua si no está muy fría. ; c. La “toma” (bebida) que le indicaron le hizo mucho bien.
  12. Su “cara” (rostro) luce angelical. ; b. Esa miel me costó “cara” (a un alto precio). ; c. Déjame ver la otra “cara” (el otro lado) de esa moneda.
  13. Raúl ha “puesto” (colocado) la taza sobre la mesa. ; b. Ese joven, aun siendo tan joven, ocupa un alto “puesto” (empleo, cargo) en el Gobierno de ese país.
  14. Amantina está “parada” (de pie) junto a la columna de la izquierda. ; b. Arnulfo presenció la “parada” (marcha) militar del domingo pasado.
  15. Yo solo “cuento” (comunico, informo) lo que realmente sucedió en esa ocasión. ; b. Con un “cuento” (relato) de su autoría, su hijo ganó un premio en el concurso de Radio Santamaría. ; c. Ese pícaro me hizo un “cuento” (una historia falsa,  embuste) para diferir el pago de la deuda que tiene con nosotros.
  16. El “calló” (no dio a conocer) lo que sabía de aquel suceso en la piscina. ; b. Yo presencié cuando la malabarista se “cayó” (desplomó) desde muy alto.
  17. Cuando “callo” (no comunico, no hago referencia de) ese hecho que te sucedió, lo hago por tu bien. ; b. Ese “callo” (lesión cutánea) deberías eliminártelo(a) cuanto antes. ; c. Tú eres un “callo” (molestoso) insoportable, muchachito.
  18. Necesitamos que usted “detalle” (refiera, cuente) todo lo sucedido después que usted llegó aquí. ; b. En este negocito solo vendemos al “detalle” (al  pormenor). ; c. Esa joven es de “talle” (de cintura) alto (a).
  19. Yo “paso” (circulo) por allí varias veces al día. ; b. Ese es un caballo de
    “paso” (caminar, movimiento) fino, por lo cual cuesta muy caro. ; c. Si “paso” (no coloco una pieza esta vez) no continuaré jugando.
  20. Miguel “estuvo” (pasó) por aquí hace una semana. ,b. Eso que el albañil lleva ahí es “tubo” (pieza redonda y cerrada para conducir líquidos) y no  canaleta.
  21. El “hecho” (suceso, acontecimiento) que presenciamos ayer es muy lamentable. ; b. Si “echo” (introduzco, meto) eso aquí, no va a caber todo.
  22. Él “parte” (sale) mañana por la tarde hacia Canadá. ; b. La “parte” (porción, el pedazo) que le tocó a Ana es mayor que la de su hija.
  23. Es conveniente que Samuel “enfrente” (afronte, le ponga atención a) su problema rápidamente. ; b. Ese señor que acaba de pasar vive “en frente” (en la acera contraria) de mi casa.
  24. Ellos “todavía” (aún) no han renovado la licencia de conducir. ; b. Sabemos que  a  “toda vía” (carretera, camino) hay que darle mantenimiento con  cierta  frecuencia.
  25. Si no me “abajo” (me inclino) al pasar por ahí chocaré con el tronco de ese árbol. ; b. Ellos compraron “a bajo” (a  reducido) precio esas berenjenas.
  26. Esa muchacha baila “tango” (ritmo musical argentino) magistralmente aun siendo dominicana. ; b. Un agricultor llegó al consultorio con un pie hinchado, pues le picó un “tango” (insecto venenoso).
  27. Esperamos que hoy limpies bien tu “cuarto” (habitación de dormir, dormitorio). ; b. Llegó a la fiesta con poco “cuarto” (dinero). ; c. Mi nieto Saúl llegó en el  “cuarto” lugar (cuarta posición) en la competencia de velocidad.
  28. Si veo a alguien en peligro yo lo “salvo” (libro, rescato). ; b. Todos llegaron alegres “salvo” (menos, excepto) Joaquín.
  29. Me “amargo” (me pongo triste) si solo bateo de 4-1. ; b. A ella no le gusta el café “amargo” (sin endulzar).
  30. El “medio” (la vía, la forma) que empleas para convencerla no es el correcto (la correcta). ; b. Medio (la mitad de un) mango grande es demasiado para un niño de 1 año.

Espero que tanto la parte 1 del artículo, que hace varias semanas apareció en las ciberpáginas de la Academia Dominicana de la Lengua, como esta segunda parte, le ayuden a comprender y asimilar la realidad del fenómeno de la homonimia y la homofonía, que tanto ayudan a  la llamada “economía lingüística”,  pues con una misma palabra o sonido expresamos varios significados, sin tener que crear nuevas palabras para expresar tan abundante variedad significativa.

Boletín digital de la Academia Dominicana de la Lengua núm. 194 (octubre de 2022)

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Empleo del punto y coma en “Sueños de Salitre”

Por Rafael T. Rodríguez Molina

 

Al comenzar a leer esa novela de Carmen Imbert Brugal, distinguida abogada, comunicadora y escritora, comencé a notar el empleo, o más bien la frecuencia mayoritaria del no empleo del punto y coma en los casos en lo que las normas de nuestro español indican que debe usarse ese importante signo de puntuación. Esos casos de empleo de ese signo tienen que ver con las proposiciones llamadas “yuxtapuestas”, que son definidas como “proposiciones que se colocan una junto a la otra sin la presencia de nexos o partículas de unión lógica”. Las partículas que se eliminan pueden ser coordinantes como la “y”, causales como “porque, por lo cual”, consecutivas  como “pues, ya que”, etc.

Visualicemos con ejemplos varios casos escritos con los nexos y esos mismos  sin los nexos:

  1. Llegó a clases con toda puntualidad y sin saberse la causa salió del salón rápidamente. Si eliminamos el coordinante “y”, quedaría redactada “Llegó a clases con toda puntualidad; sin saberse la causa salió del salón rápidamente.
  2. Terminó el cuatrimestre con notas excelentes, ya que él es muy inteligente y aplicado. Si la redactamos sin el nexo “ya que”, hay que emplear punto y coma al ser convertidas en yuxtapuestas. Veamos: Terminó el cuatrimestre con notas excelentes; él es muy inteligente y aplicado.

La realidad de las deficiencias de la autora de Sueños de Salitre en el manejo del punto y coma, puede encontrarse en las páginas 15, 16, 17, 18, 20, 21 y 26, las cuales yo tomé como muestra. En esas 7 páginas la autora solo empleó dos punto y comas correctamente y 21 comas debiendo haber usado en su lugar punto y comas.

Las únicas páginas en las que la escritora empleó un mayor número de punto y comas de acuerdo con las normas fue en las páginas 23 y 24. En la 23 usó dos correctas y una incorrecta, y en la 24 aparecen  5 correctas y 3 en desacuerdo con las normas de las yuxtapuestas.

De los casos más graves, ofreceré los aparecidos en la página 15, donde los usos fueron  todos incorrectos, y los que aparecieron en la 17; en esta última tenemos 4 casos con empleo  incorrecto y 1 empleado correctamente. Además, en la página 18 hay 3 usos todos incorrectos. Por razones de espacio, y para ejemplificar los usos con mayor acierto de Carmen Imbert,  se ofrecerán los casos que hay en las páginas 15 y 17.

A continuación aparecerán fallos de la página 15:

  1. “Enviaban regalos en navidad y algún bocado después de una cena espléndida, sin embargo no los convidaban a sus fiestas.” En ese fragmento debe ir punto y coma antes de “sin embargo, además de una coma después de ese nexo. Aquí se eliminó la “y”.
  2. “El segundo varón era retraído, le decían el loco…” Al haber en ese caso dos yuxtapuestas, en lugar de la coma debe escribirse un punto y coma. El nexo eliminado puede ser “y por eso”, y de ese modo desaparecería la coma y el punto y coma.
  3. “No era amante de juergas, prefería escuchar música y compartir con los compañeros de trabajo.” La coma indica la existencia de las yuxtapuestas, pero en ese lugar hay que colocar el punto y coma. El nexo elidido esta vez pude ser “motivo por el cual” o “razón por la cual”, etc.
  4. “La astucia materna guardó una porción de ese dinero, él lo supo antes de su matrimonio.” Después de “dinero” debe ir un punto y coma; pero si en vez de la coma o del punto y coma colocamos “y”, no hace falta ninguno de esos dos signos. Veamos esa nueva redacción: “La astucia materna guardó una porción de ese dinero y él lo supo antes de su matrimonio.”

Pasamos ahora a la página 17. En la misma también se encuentras 4 casos de incorrección en la redacción de las yuxtapuestas, aunque también supo emplear 1 caso dentro de las normas. Véanse los 5 casos:

  1. “Enfrentó peligros de niño, se erigió en defensor y guardián de las dueñas de las casas.” En este ejemplo existen dos proposiciones yuxtapuestas y no tres proposiciones, ya que solamente hay dos verbos conjugados, que son “enfrentó” y “se erigió”. Por eso, antes de “se erigió” se pone un punto y coma. Si se pone “y” entre “niño” y “se erigió”, dejarán de ser yuxtapuestas y se convierten en proposiciones coordinadas y, por consecuencia, sin coma ni punto y coma.
  2. Veamos el segundo caso desacertado: “Algo no falló en su imaginación, la niña y él no eran iguales.” Evidentemente hay que sustituir la coma por el punto y coma. En esa oración se suprimió  el nexo “pues”.
  3. El tercer caso fallido es: “Jamás la acompañaba al club, la veía desde lejos con su trajecito de organdí.” Antes de “la veía” iría una “y” o el punto y coma y no esa coma.
  4. Este cuarto caso es: “No celebraban la navidad desde noviembre, ni el árbol olía a pino, tampoco descansaban fuera de la ciudad durante la semana santa.” Después de “pino”, que es donde termina la primera yuxtapuesta y comienza la segunda, debe ponerse punto y coma y no la
  5. En esta página 17, la autora empleó correctamente el punto y coma para indicar la frontera entre las siguientes proposiciones yuxtapuestas: “…la veía desde lejos con su trajecito de organdí; si coincidían en la playa tenía que conformarse con un saludo.”

En la página 23, la autora empleó un caso incorrecto y dos correctos, y  en la 24, usó tres incorrectos y cinco con corrección, es decir, de acuerdo con las normas indicadas para el caso de las yuxtapuestas. De esas dos páginas nos centraremos en la 24, que fue donde la escritora de esta novela empleó la mayor cantidad de casos correctos, aunque también en ella usó tres casos incorrectos. Primero se copiarán los casos correctos.

A. Casos correctos:

  1. “…el más grande contenía seis huevos, tres tabletas de chocolate, dos maltas alemanas, una lata de leche condensada y doce mentas; el otro guardaba queso amarillo, arroz y azúcar.”
  2. “El primero estaba destinado a la casa de Iris; el segundo, a la vivienda de un médico amigo.”
  3. “Fue su primera vez como mandadero; antes había estado con Sofía.”
  4. “Caía la tarde; le sorprendió ver la peluquería cerrada.”
  5. “Trató de moverse; Lucía, una de las muchachas de Iris, lo llamó desde la cocina.”

B, Casos incorrectos:

  1. “Un atardecer del sábado, el dueño del colmado le entregó dos paquetes, el más grande contenía seis huevos, tres tabletas de chocolate, dos maltas alemanas…” En este fragmento, después de “paquetes” debe ir punto y coma. Sin embargo, se podrá mantener la coma si después de “el más grande” añadimos “de los cuales”.
  2. “Conocía bien el entorno, estaba acostumbrado a la brisa pegajosa que arrastra salitre.” Como las dos proposiciones no tienen la “y” coordinante, se convirtieron en yuxtapuestas, las cuales se relacionarán con un punto coma en medio de “entorno” y “estaba”.
  3. “La fascinación fue inmediata, no entendía algunas palabras pero sí identificaba nombres.” Después de “inmediata”, lo pautado es el empleo del punto y coma, ya que allí termina una yuxtapuesta y comienza la otra. Puede eliminarse el punto y coma si rescatamos un nexo, que pudiera ser “y, aunque”. Véase cómo quedaría la nueva oración: “La fascinación fue inmediata y, aunque no entendía algunas palabras, sí identificaba nombres.”

Para concluir este artículo analítico-crítico de esa novela de la reconocida escritora y comunicadora Carmen Imbert Brugal, me voy  aventurar a lanzar dos hipótesis: La primera es que “la autora presume que maneja bien la normativa relacionada con los signos de puntuación y por eso no buscó un corrector de  estilo que eliminara los desaciertos o errores que ella pudiera cometer, pues ella no los comete.”  La segunda hipótesis es que “la autora buscó un corrector  de estilo que resultó ser incompetente, ya que no corrigió los innumerables desaciertos que aparecen en esta novela en la puntuación de las proposiciones yuxtapuestas.”

Finalmente un consejo práctico: No publique ningún tipo de escrito, sea breve, como un poema o un artículo; o extenso, como un cuento, una  novela, un libro de historia, de ensayo, etc.,  sin que antes lo corrija un competente corrector de estilo.

 

Son lo mismo y no son iguales (1)

Por Rafael T. Rodríguez Molina

 

En boca de los usuarios de una lengua circulan diferentes refranes,  muchos de los cuales los encontramos en Internet citando a la Real Academia Española (RAE). Esta afirmación con la  que le doy el título a este artículo, en parte es bastante parecida a un refrán que he  escuchado desde hace bastantes años en el ambiente en el que me he desenvuelto. Me refiero al que se expresa así: “Son lo mismo y no son iguales.” Quiero dejar claro que los términos o frases que se contrastarán caerán en, o rondarán la homonimia y/o la homofonía. Parecería una contradicción el contenido significativo del título que le he dado al presente artículo; pero comprobaremos que no  existe contradicción alguna en esa expresión cuando leamos las  definiciones de “homonimia y de “homofonía” que  nos ofrece la RAE y, además, cuando conozcamos los contrastes que serán ofrecidos en abundancia.

Homonimia: Coincidencia en la escritura o en la pronunciación de dos palabras que tienen distinto significado y etimología. (don-don, sal-sal). Homofonía: Coincidencia en la pronunciación de dos palabras que se escriben de forma diferente y tienen distinto significado. (baca-vaca, coser-cocer).

Como se puede deducir de esas dos definiciones, dos palabras (sal, verbo, y sal, sustantivo, que significa condimento para la comida) pueden ser iguales, se producen con el mismo sonido, es decir, son iguales (lo mismo) en cuanto al sonido, pero son distintas en el significado (no son iguales).

En la definición de homonimia y de  homofonía, la RAE habla de “dos palabras”, pero creo que ambas realidades deberían definirse hablando de “dos palabras o frases”, como serán los casos que se contrastarán en el presente artículo. Además, se pueden encontrar casos en que se contrastan más de dos palabras. (Ejemplo: voto-voto-boto). Así espero que se entienda lo que voy a exponer esta vez. Véanse los pares contrastados que, aunque se parecen o suenan igual (son lo mismo),  no son lo mismo (no son iguales) (son diferentes  en sus significados.

  1. “Ensucio” (le dejo pegar sucio a) mis zapatos si camino en el lodo. ; b. El cerdito vive “en sucio” (en suciedad) y en lodo.
  2. Debes trabajar hasta el “mediodía” (período intermedio del día). ; b. Si trabajas hasta el mediodía, solo te pagarán “medio día” (la mitad del día).
  3. El egoísta todo lo quiere para “sí” (para él). ; b. “Si” (si condicional) eres egoísta, todo lo quieres para ti.
  4. “Aún” (todavía) no ha terminado su tesis. ; b. Es tan inteligente que, “aun” (incluso) sin haber terminado su tesis, todos están seguros de que será muy buena.
  5. Antonio es “afín” de Ambrosio (tiene afinidad, semejanza). ; b. Tomás llegó allí “a fin” (con la finalidad) de que le resuelvan el problema.
  6. Aquí “hay” (tenemos) muchos que están terminando su carrera. ; ¡Ay! (expresión exclamativa), si mi hijo no termina la carrera, eso sería muy penoso para él y para  nosotros, sus familiares.
  7. El “porciento” (porcentaje) que estoy pagando por el préstamo es bastante bajo. ; b. El préstamo lo estoy pagando al 8 “por ciento” (por cada cien) anual.
  8. La “sinrazón” (ilogicidad) de su comportamiento me preocupa. ; b. Actuó así “sin razón” ninguna (sin motivo ninguno).
  9. Muchas veces “apunto” (me dirijo) al objetivo y no le pego. ; b. Está “a punto” de llegar (casi va a llegar) a  la casa.
  10. Sin ser bombero se puso a “apagar” (extinguir) el incendio. ; b. El muy pícaro vino “a pagar”(a saldar) la vieja deuda de nueve meses.
  11. Ese ingeniero se ha comportado como un “sinvergüenza” (vagabundo). ; b. Contó un chiste colorado “sin vergüenza” (sin ruborizarse) delante de tantas damas decentes.
  12. Ese tipo de comportamiento lo vas a encontrar “dondequiera” (en cualquier lugar). ; b. Seguro que estarás “donde quiera” (en el lugar en el que quiera) ella estar.
  13. Se alejó del lugar “apenas” (tan pronto) llegó ella. ; b. Los acusados fueron condenados “a penas” (a penalizaciones) muy altas.
  14. “Vino” (llegó) muy contento porque allí habrá variadas bebidas. ; b. Gabriel llegó a la reunión decidido a beber mucho “vino” (bebida alcohólica hecha de frutas).
  15. “Si no” (condicional negativo) vienes temprano, no te tocará del dulce. ; b. “Sí, no” (Ciertamente, no) es conveniente que llegues tarde a tus clases. ; c. Sin embargo, no llegó temprano “sino” (más bien) tarde.
  16. Ellas están felices porque irán al “concierto” (actividad musical) del Centro León. ; b. Muchos de los excursionistas entraron a las aguas del río “con cierto” (con algún) temor.
  17. Ese joven es muy “sincero” (actúa sin fingimientos) en el trato con los demás. ; b. Le llegó una cantidad “sin cero” (que no tiene ceros) por ningún lado.
  18. Está sufriendo un “sinsabor” (sufrimiento) que le está consumiendo su vida. ; b. Esa comida, aun disponiendo de todos los ingredientes, le quedó “sin sabor” (sin gusto) a nada.
  19. El carnicero está “embotando” (mellando, dañándole el filo) el frágil cuchillo partiendo con él un hueso muy duro. ; b. Ese señor, “en botando” (si bota) su dinero en lo que le gusta, no le importa dejar a sus hijos sufriendo necesidades.
  20. Es una persona “simpar” (inigualable) en su comportamiento. ; b. Regresaron después de un día de cacería “sin par” (sin un par) de tórtolas por lo mal que les fue esta vez.
  21. Cuando “voto” (cuando ejerzo mi derecho al voto), creo que cumplo con un deber ciudadano. ; b. El que pertenece a una orden religiosa, debe hacer “voto” (promesa) de pobreza. ; c. Yo, al igual que mis hijos, “boto” (llevo al zafacón), de vez en cuando, la basura de mi casa.
  22. “Irán” es un país que queda muy lejos de nosotros los dominicanos; b. Esos estudiantes “irán” (viajarán) a ese país si les pagan el viaje.
  23. En el teatro ocupó un “asiento” (sitio, lugar) que no era el que le correspondía. ; b. Si esa es tu opinión sobre ese tema, “asiento” (estoy de acuerdo) totalmente contigo. ; c. La comida preparada en el encuentro de la familia Rodríguez Román, se le brindo “a ciento” (un centenar) y pico de personas.
  24. Cada vez que me hacen una pregunta sobre sintaxis, “acierto” (ofrezco la respuesta correcta) en todos los casos que me plantean. ; b. Muchas veces, no todas las repuestas que se dan agradan “a cierto” (a algún) tipo de personas.
  25. El “helecho” es una planta que crece en bosques y en lugares húmedos; b. Lo enviaron a estudiar a Alemania por “el hecho” de que (ya que) presentó una tesis excepcionalmente brillante.
  26. Llegó al salón de fiestas “con tacos” (plataforma del zapato) bien altos y finos. ; b. Sin embargo, solo pasó la tarde, acompañada de varias amigas, “con tacos” (comida mejicana) y refrescos.
  27. El que “pasaba” (transitaba) en ese momento era un niño hijo de un vecino. ; b. Él “pasaba” (era promovido) de curso siempre con excelentes notas.
  28. Esa arquitecta “ocupó” (desempeñó) un puesto muy importante en una universidad de Santiago hace 5 años. ; Ese corredor  “ocupó” (quedó) en el tercer lugar en esa competencia.
  29. Compró cada auyama “a cien” (un ciento de) pesos. ; b. Pasó por mi casa manejando “a cien” (muy rápidamente.)
  30. Esa pieza que se rompió “era” (estaba hecha) de porcelana. ; b. Ese señor vivió durante la “era” (época) de Lilís.

Como se puede visualizar, según mi punto de vista, alejado  parcialmente del criterio planteado por la RAE referente a los elementos (palabras o frases) que tienen que ver con la homonimia y la homofonía, suficientes ejemplos se han ofrecido  referentes a esas dos realidades de la lengua española. Creo que los pares (y casos de  triples) que he empleado en los contrastes, sirven para avalar mi punto de vista con referencia a esos dos fenómenos del español, que no son necesariamente dos palabras.  Espero que  lo aquí expuesto contribuya a aumentar su conocimiento en temas que están presentes en los  linderos de nuestro idioma español.

 

Boletín núm. 193 de la Academia Dominicana de la Lengua (septiembre de 2022)

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Empleo de las comillas y su importancia

Por Rafael T. Rodríguez Molina

 

Existen signos en las lenguas que son de frecuente  uso y de una gran importancia. Uno de ellos es el de “las comillas”, de la cual se tratará en el presente artículo.

Digamos de inicio que: “Se usan las comillas para citar el título de un artículo, un poema, un capítulo de un libro, un párrafo…” (Internet). En el primer  párrafo se ha empleado, para destacar el tema a desarrollar, y en el segundo, para citar una definición de las comillas. Y como se puede constatar, se colocaron las mismas delante de la primera palabra de la definición (“Se) y después de los puntos suspensivos, es decir, al terminar la definición. Si se hubiera terminado con punto, mi criterio es que la comilla se colocaría después del punto, ya que este indica el final de la oración, por lo cual la comilla no debe ir antes del punto, pues el que indica el final de la oración es el punto, o los puntos suspensivos,  y no la comilla, como se ve en la definición de la comilla terminada con puntos suspensivos.

Otra definición de las comillas, bastante corta y precisa, también extraída de Internet, es la siguiente: “Las comillas son un signo ortográfico que se utiliza para resaltar una palabra o un enunciado dentro de un texto.” Es de esperarse que se note la colocación de las comillas después del punto en esta definición y en las oraciones que yo presente, a diferencia de los ejemplos ofrecidos por distinguidos teóricos, como Juan Oropeza, aparecidos en Internet. Veamos: “Mejor luchar y fracasar que haber vivido la vida entera en una derrota”. La razón que me mueve a no estar de acuerdo con ese empleo de la comilla y el punto es que una oración  o un fragmento pueden terminar en punto o en puntos suspensivos, y en los dos casos con ellos termina la oración. Por tanto, reitero, ni el punto ni los puntos suspensivos pueden estar fuera de las comillas.

Obsérvese este ejemplo terminado con puntos suspensivos: “Aurelia le dijo a ella eso y mucho más…”; y uno terminado en punto: “También le dijo que debía seguir siendo valiente.” Además, una oración interrogativa: “¿Hasta cuándo tendré que esperar que me pagues la deuda?”. En las tres, lo último que debe escribirse es la comilla, como sucede también  con la interrogativa, en la que el final de la oración lo indica el signo de interrogación.

A mi entender, el punto solo debe ir después de las comillas si estas se marcan en la última o últimas  palabras del texto citado. Ejemplo: “Muchos usuarios dominicanos están introduciendo cambios sintácticos en la oraciones que ellos inician con “ojalá”. Como esas comillas no destacan la oración entera, sino solamente ojalá, el punto debe colocarse fuera de las comillas.

La cita puede provenir no de textos escritos, sino de la comunicación oral, como, por ejemplo: “Me encanta mucho tu voz porque es melodiosa.” También  se pueden hacer citas más breves en un texto de forma indirecta: Lo médicos dijeron sentirse “agobiados y molestos” ante un trato tan malo.

Otro uso de las comillas aparece cuando nos expresamos con un tono irónico, dando a entender un sentido o significado  totalmente  distinto del que tiene el término empleado; por ejemplo: Nos presentó a su “hermosa” novia. Con las comillas se quiere expresar que la novia es fea, poco atractiva.

Además de los casos ya  presentados, las comillas sirven para indicar que la palabra usada proviene de otro idioma; ejemplo: Ayer me hicieron una prueba de “doping”.

También se emplea ese signo con la finalidad de dar a entender que la palabra entrecomillada es vulgar o considerada  vulgar; ejemplo: Antolín le pidió “la cuca” a Juana. Es decir, su órgano sexual.

Es conveniente saber que, además de la comilla doble, existe la simple, que es la que sirve para señalar una o más palabras dentro del entrecomillado mayor; ejemplo: “Alberto, su hijo, ‘se desplomó’ por el susto que le dieron.”

No parece lógica la puntuación de frases interrogativas y exclamativas y las terminadas por puntos suspensivos, como aparece en  dos ejemplos tomados del Diccionario Panhispánico  de Dudas: 1. “Dónde crees que vas?”. ; 2. “Si pudiera decirle lo que siento…”. ¿Cómo es posible que el punto se escriba después de las comillas en esas dos oraciones? Ninguna de las dos debe llevar punto después de las comillas.

Después  de las razones y los ejemplos  ofrecidos en el presente artículo, pienso que usted estaría de acuerdo conmigo  en pedirles a nuestros académicos, y a otros especialistas conocedores de la sintaxis de nuestra lengua española, que revisen los criterios a tener en cuenta para bien orientarnos en cuanto a la ubicación de las comillas al final de las oraciones y frases. Ellos, cada cierto tiempo, introducen cambios en lo referente a la acentuación o tilde de muchas palabras. ¿Por qué no hacerlo también en lo referente a la puntuación en el uso de las comillas?