La poética de Daniel Beltré

Por Rafael Peralta Romero

Hablar de la poética de Daniel Beltré López no es hablar de la poética de  Jorge Luis Borges ni es  hablar de la poética de Domingo Moreno Jimenes, no  es hablar de la poética de Walt Whitman,  de Franklin Mieses Burgos, Paul Valéry  ni tampoco  de Vicente Huidobro. Cuando se habla de la poética de Daniel Beltré hemos de referir las peculiaridades de un creador capaz de transformar en canción las experiencias vividas por más elementales que fuesen,   y lo hace con afinado sentido estético y atinada llaneza en la expresión. Mucho puede decirse de la obra de este autor y resulta justo y propio hablar de la poética de Daniel Beltré, aunque él se haya enterado recientemente, con cierto dejo de extrañeza,   de que  existe esa temática en nuestra literatura.

Nació en Santo Domingo cuatro años antes del ajusticiamiento  del tirano y fue declarado  como poeta  en enero  de 2019, cuando se presentó al público el poemario “No es un soplo la vida”, con 187 páginas en formato  8 por 11, volumen en el que hasta el colofón incluye poesía: “Este amor / se terminó de  imprimir /poco antes de la agonía del invierno”.

“Este amor” ha escrito el poeta a contrapelo  de la fórmula tradicional y lógica “Este libro se terminó de imprimir”, porque  los 111 poemas  integrados a este conjunto tienen el amor como principal componente activo, y con la particularidad de que se trata de  un amor múltiple.  En este libro –o este amor- resuena la voz vigorosa del hombre que palpa y condena las desigualdades sociales, pero también  se  aprecia que dispensa con delicadeza de rocío, la terneza del amor erótico  como del amor familiar en poemas a los hijos, a la maestra, a gente común que no sabe escribir una carta.

La poética tiene como  objeto de estudio  la creación, ya sea de un autor, de un movimiento o de una tendencia. De ahí he partido para   basar mi   modesta visión sobre la creación del  poeta Beltré, su manera de abordar la realidad y su actitud ante los recursos formales. Beltré  encuentra en el poema de amor un motivo de reflexión social, de lucubraciones filosóficas,  de recorridos por reminiscencias infantiles y para exaltar la valoración del beso.  La infancia del poeta, en la séptima década del siglo XX, en el barrio capitaleño de Villa Duarte ha aportado sustanciales contribuciones a estas composiciones:

“Yo perdí cuando niño un espejito,/ soldaditos de juguete, un fusil de palo,/ y de palo perdí un bate un seis de enero / que ocultando la falta de los Reyes/  en mi casa me obsequiaron”.   (De lo perdido, p. 65)

Los elementos culturales del entorno resultan visibles en la poética  beltresiana, cual si de un brote espontáneo  del postumismo se tratara. No estoy diciendo que se trate de un poeta  postumista o neopostumista,  pero Beltré no le niega en su poesía lugar privilegiado a  lo nuestro,  nuestro ser,  nuestro hacer,  nuestro vivir, nuestra  forma de decir las cosas. Veamos la última estrofa del poema Haberes:

“No soy dueño de la parrilla colgada al norte de la hoguera / donde fraguó la tisanita temprana, / ni del jarrito que decorara el fuego/ con caritas que posaría para el olvido”. (p.117).

Lo cierto es que Beltré  compone sus versos con palabras tan comunes como: capuchino, chichigua, tirapiedras, besos, florecitas, jardincito, colibrí, madera, hombre, magia, burro, serpiente.  Pero muy cierto también que este autor puede  usar la lengua culta, lo que llamamos lenguaje de la poesía, aunque parezca que me contradigo, con voces de uso cotidiano, reflejo fiel de la vida, con nuestras carencias y nuestras riquezas, y desfila por ella  la gente común,  con sus afanes y estrecheces, y hasta logra  poesía parafraseando  usos idiomáticos del menor nivel. Es como si la poética de Beltré  se alimentar  de las sustancias de las que está hecha la vida: amor, dolor, nostalgias, sueños, ilusiones.

El dolor guarda relación indisoluble con el amor. El maltrato, la traición o el  desplante duelen en la medida en que se  ame  a quien lo ha ejercido sobre uno;  por igual la muerte, la ausencia o la enfermedad lastiman  según el amor que se guarde por la persona a quien ocurra una de estas situaciones.  Veamos los últimos versos del  poema  Lete:

“No se ha perdido tu nombre todavía, / pero está vacío, / desahuciado por los cantos del alma; /está hueco, es clamor de pesadilla,/ una mecha asfixiada. /Solo Dios podrá nombrarte sin que sigas de largo”.    (pág. 168).

En la mitología griega, Lete es el nombre de un río de la tenebrosa región del  Hades y significa olvido. Si bien el poema no refiere la muerte física de una persona, sí  alude a la muerte del amor. Al leer este poema, estoy seguro,  no pocos  se centrarán  en el dolor por la pérdida de un ser humano.

De similar trascendencia espiritual es  la composición que lleva por título Lumen.  Trata del perdón, que es  una consecuencia del amor, antítesis del rencor. El rencor, me parece, es  la más lacerante llaga del espíritu  humano, mientras el  perdón es la  restauración de los afectos y de la avenencia. El  poema Lumen se yergue como inmenso monumento al perdón, que es también una fuerza sanadora. Aparece con una serie de textos titulados, cada uno,  con una sola  palabra,  en la parte final del libro,  y todos encierran profundas reflexiones de orden espiritual. Inicio de Lumen:

“El perdón llega en silencio perforando las atalayas del miedo. /Llega para testimoniar que no quiebra la esperanza, /que no cesa el desvelo cuando el amor no tiene frontera. /Llega para celebrar la lluvia que estrechó el espacio donde crecieron las alas”. (pág. 167)

¿Quién puede  crear poesía a partir de una frase manida dictada por alguien que no sabe  escribir una carta? Hablando con Iria, personaje quizá real, quizá  ficticio, Daniel Beltré ha compuesto  once poemas breves a partir del título “La presente de esta es para saludarte:

“Iria, aquí están las fórmulas inviolables del principio, / las que armaron tu angustia de iletrada enamorada: /La presente de esta es para saludarte y saber cómo te encuentras;/ pues yo bien a Dios gracias”.

La poética  de Beltré  derrocha lirismo, un lirismo consistente y franco, nunca forzado, no exprimido, sino fundamentado en emociones y  vivencias que  el autor ha madurado para  devolverlas  en  versos también maduros  que liberan  a su autor de la condición de poeta bisoño, no obstante  ser primerizo en la publicación  de libro.  Aunque curada y con la  elaboración exigida por el oficio, esta poesía   se rebela contra la expresión barroca, pues  Beltré  deja de lado los retruécanos y los oscuros recursos  que tornan la composición en un embrollo.

Nadie puede afirmar   que  se trate de un creador  encuadrado en un modelo o tendencia poética,  su poesía revela que ha abrevado en  muchas fuentes y emerge con estilo propio, no obstante   lo reciente  de su primer libro. Quizá  Beltré haya dado lugar a que alguien lo coloque como  discípulo postrero de Andrés Avelino  y Domingo Moreno Jimenes, y cite, por ejemplo, para avalarlo, el poema “El baile de la caraqueña”:   “¿Qué te ha ocurrido hoy, caracolito? / Acércate, que quiero recoger las florecillas con que nos premias al remenear tu falda”.  Otra persona alegará, tal vez,   que nuestro autor canta  al entorno local para hacerlo universal. ¿Poesía con el hombre universal?  Y marcará el poema “Whitman y Hathor en las calles de Manhattan”. Habla de Walt Whitman, ese cosmos, sinónimo de poeta y referencia universal de la poesía, y de la diosa egipcia Hathor:

 “No sé si Whitman habrá plantado alguna simiente en este bosque que fue suyo, / un olmo, por ejemplo…No sé si Whitman sospechó que su verbo infinito llenaría de cicatrices a Manhattan, /su casa de hielo trepidante, de ardillas encantadas, /de rieles sin memoria, / de amores circulando  por las viejas arterias de su acerada anatomía./ Sé  que el viejo aeda nos entrega su canto para celebrar la presencia de Hathor”. 

El hombre universal que interviene en la poética de Beltré puede proceder de cualquier parte del mundo: Grecia, Egipto, Francia y en los Estados Unidos de América, no sólo Whitman se involucra en esta poesía, sino un hombre simple,  Henry Gustav Molaison. El poema se titula  “Molaison” como el muchacho de Nueva Inglaterra que en 1953  perdió  la memoria por causa de un accidente, cuando Daniel Beltré  no había llegado al mundo todavía. La primera estrofa:

“La memoria es una flor que solemos desnudar a cada instante, / una escorrentía de recuerdos, / un mundo de huellas que nos habla de historias clandestinas, /de amores que murieron en la víspera, /de amores que se hicieron eternos. / La memoria toca a la puerta espantando el plácido sueño de la conciencia”. (p. 155).

De Molaison se ha dicho que murió solo y sin recuerdos. Daniel Beltré es, en definitiva, un poeta plural. Él es muchas voces poéticas  y es una sola: la suya. Quizá incurra yo en disparate al decir que su pluralidad me recuerda  la que proclamaba para sí el inmenso Walt Whitman, en su célebre Hojas de Hierbas: “Soy único y plural, total y breve”.

Esa pluralidad ha permitido que  el autor de “No es un soplo la vida” emprendiera  la senda espiritual y algunos de sus poemas  trasciendan planos metafísicos,  con  lo que se aproxima a la poética interiorista.

A partir de la página 121 aparece un grupo de poemas  con estas características. Con el título “La nada hecha ser”, ocho  poemas  numerados, confirman este aserto. El primero:

“Nadie conoce los caminos de la nada, /los caminos infinitos de la nada; /nadie deja en ellos sus huellas ni su sombra. /Los hemos recorrido en ausencia de testigos oculares, / montados sobre la más desconocida de las soledades,/ sin envolturas, sin legua, sin cordón umbilical ni sobresaltos”. (p. 121).

En el  final del poema Agápe asoma también el realismo trascendente:

 Somos  templos que se mueven /convencidos de que lo mejor de la vida lo llevamos dentro” (p.147).

Creo que este autor ha encontrado la respuesta  a la sesuda pregunta que se plantea León David, poeta y ensayista, sobre el arte poética:

¿A qué secreta alquimia se encomienda el aedo para lograr que el plomo ingrato de la trivial palabra cotidiana se trasmute en el oro perenne y puro del vocablo glorioso?  (El lenguaje de la poesía, pág. 18).

Beltré responde:

“En mi pecho encontrarás un enjambre de palabras que sobrevivió a la hoguera, / Una vieja declaración de amor que jamás pudo borrar el tiempo, / Que jamás erosionaron las partidas”. (Credo, pág. 154).

Daniel Beltré ofrece poemas de amor construidos con el lenguaje  de las cosas, naturaleza, pantano, fieras, peligros y gracias al amor el hombre es rescatado de la tristeza, del abandono, de la sombra:

 “Solo me quedaba  la sombra, /el celaje del último juicio. / Pero llegaste tú/  envuelta en tus afanes  de hada primitiva, golpeando el instinto muerto”.   (P. 144).

El tono narrativo que  asume en sus composiciones no desdice de su poesía, sino que la acerca al lector, porque transmite la sensación de que  el autor  confiesa sus sueños amorosos, sus ansias eróticas, sus necesidades del beso. El beso   es una  de las obsesiones del poeta. Puede afirmarse que este libro narra la  génesis del amor  y la prehistoria del beso, y  sus páginas  son “alabastros rebosados de besos”.

Con lo hasta aquí dicho creo haber esgrimido razones suficientes para mostrarles las características esenciales de la poética de Daniel Beltré. Si a partir de esta aproximación penetrara al ánimo de ustedes el interés de conocer a fondo la obra de este creador, quedaré colmado de satisfacción. Como quiero asegurarme de si lo por mí expresado  en torno al  poemario “No es un soplo la vida” se corresponde plenamente con la verdad, les pido comprobarlo intentando disfrutar este libro que me parece constituye un notable acontecimiento en la poesía dominicana y que permite hablar con propiedad de la poética de Daniel Beltré López.

Enhorabuena.

Filología con poesía y galanura

Por Manuel Matos Moquete

 

“Yaqui trae Cultura con Sabrosura” fue un lema de prestigio  de la televisión dominicana del pasado, cuando Yaqui Núñez del Risco colocaba mensajes educativos y culturales en el programa de variedades y humor, el Show del mediodía, liderado junto con  Freddy Beras Goico. La obra De la eñe a la  zeta  de María José Rincón González (2019), filóloga y lexicógrafa, Miembro de Número de La Academia Dominicana de la Lengua y columnista del periódico Diario Libre, nos trae grata recordación de aquel espacio memorable del inolvidable comunicador.

Son personalidades diferentes; distintos los contenidos y los medios, pero las propuestas se asemejan en los fines  y en el estilo: elevar el nivel  de conciencia de la población dominicana a través  de mensajes breves, comunicados con gracejo, corrección, claridad  y sencillez. La obra de  Rincón González forma parte de un modelo  comunicativo cuyo más alto exponente en el país fue el  profesor Juan Bosch en sus discursos políticos, sobre todo a través de sus charlas radiales en el programa Tribuna Democrática.

Sin embargo, Rincón González es una rigurosa intelectual y académica  que no hace concesión al interés publicitario ni al político. Su preocupación es únicamente la lengua. Su obra es un culto a la lengua española, lengua materna y nacional de numerosos países en el mundo, entre ellos, República Dominicana.

Sus misiones procurar el desarrollo y permanencia  del español en la doble dirección inscrita en la naturaleza y devenir de cualquier lengua: unidad y diversidad. Pero como la lengua pertenece a los hablantes de todos los niveles socioculturales , y la especialista lo sabe, es preciso tratar que todos amemos  nuestra lengua, como ella la ama; la conozcamos mejor, como ella la conoce; y la usemos mejor, como ella la usa como hablante común, como académica de la lengua y como escritora.

En  efecto, en esa obra la autora refleja no solo su dominio teórico  de las áreas de las ciencias del lenguaje. Entre otras: lingüística, filología, gramática, ortografía, literatura clásica y moderna. Ella muestra, por encima de todo, que es una usuaria cabal de la lengua española, requisito indispensable para todo aquel que se precie  de educador o escritor.

De la eñe a la zeta es una obra muy bien concebida, elaborada en base a los artículos publicados en Diario Libre en la columna semanal Eñe, durante unos ocho años. En  su lectura impacta favorablemente el contraste entre el habla culta, académica y conceptual de los argumentos que sostienen los temas  y el estilo llano  y  coloquial de las ejemplificaciones, seleccionadas y situadas con gracia y simpatía, a veces con  extremada sencillez, en contextos concretos facilitadores de aprendizajes.

Así, el artículo “Con el pío de los pollitos” sobre la onomatopeya permite acercarse a las dos imágenes  que el libro refleja de la autora a lo largo de sus 446 páginas: la especialista y la comunicadora.

Aquí habla la académica:

”Las onomatopeyas son palabras que imitan un sonido que, curiosamente, es representado de distintas formas en diferentes idiomas. Incluso estas palabras especialmente sonoras tienen su ortografía en nuestra  lengua.”

Aquí, la comunicadora:

“Los cuentos infantiles están plagadas de ellas. Son la especialidad de los que leen cuentos a sus niños ¡Quién sabe cuántos  guau, miau y quiquiriquí pueblan nuestros anocheceres! Si el sonido es continuado, nos servimos de repetición de las palabras (pío, pío cua, cua), y, en ese caso, las separamos  con comas, o del alargamiento de las vocales: beeee, muuu.

Los objetos que nos rodean emiten sus propios sonidos, aunque este cambie con los tiempos. Los teléfonos hacen cada día menos ring y los relojes menos tic tac, aunque desafortunadamente los disparos  siguen haciendo bang y las bombas bum.

Los seres humanos no nos quedamos en silencio: lloramos (bua), estornudamos (achís), y hablamos sin parar (bla,bla, bla).Cuando nos reímos lo hacemos con gran variedad de matices, que dejo a su interpretación: ja,ja;je,je;ji,ji;jo,jo.

Ese texto es solo un ejemplo del valor de esta obra en  una página, que se extiende a  los cientos de artículos, puesto que cada página es un artículo. Veamos al azar otros títulos  tan atractivos y sencillos como el ya indicado: “Otra pareja dispareja”, “Como cada febrero”, “Resuena el acordeón”, “Vaya trío”, “Préstamos chivatos”.

Y, claro, los textos no aluden a asuntos comunes como aparentan  esos títulos. Consistentemente, en la obra se exponen temas gramaticales y ortográficos, principalmente, desarrollados con propósito de  divulgación y sustentados en una  formación e información  actualizada, producto de la lectura y la  investigación continuas.

Son temas del español general y del español dominicano relacionados con la literatura, la cultura y  la idiosincrasia del pueblo dominicano; y siempre acordes con las normas y recomendaciones de las obras que orientan el mejor uso de la lengua: la nueva Gramática de la Lengua española, la nueva Ortografía, el Diccionario de americanismo y de la autoría de Rincón González, publicado por la Academia Dominicana de la Lengua, el Diccionario del español dominicano.

De la eñe a la zeta  es una obra original, escrita con estilo propio y creatividad .Cuando la leemos, muchas veces tenemos la impresión de que estamos ante un texto literario. Los temas tradicionalmente considerados áridos y difíciles se encuentran suavizados por la elegancia y amenidad del lenguaje; y entonces, más bien  se nos parecen  consejos amigables y fáciles sobre cosas cotidianas; historietas llenas de coloridos con anécdotas, personajes y ambientes familiares; recuentos de hechos y situaciones usuales de nuestra vida diaria; en fin, imágenes y evocaciones de un mundo, el mundo del lenguaje, descrito con sus zócalos y  cornisas , que son los temas gramaticales tratados en la obra.

Esas impresiones se deben a un hecho: Rincón González se da completa en su obra, con sus saberes, sus ideas, sus emociones y sensaciones. A través del entendimiento, expresa su visión de la lengua: ella forma parte de nosotros mismos, de nuestra vida  y nuestra cultura y hay que amarla y cuidarla, al igual que hacemos con los bienes más caros que poseemos.

Esa visión se expresa también con la mirada de la autora .Ella ve, observa, fija la atención en las cosas interesantes que nos aporta la lengua. También escucha y nos permite escuchar las voces de los grandes maestros de nuestra lengua y nuestra literatura, como Cervantes.

Ella expresa sus gustos y preferencias sobre los usos de la lengua. Sus sentires tanto como sus conceptos guían los textos de la obra ¡Ah!, pero también la ironía, el humor y el gozo.

Observando todo eso en esta obra fue, quizá, que Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, en el acto de puesta en circulación llegó a expresar que Rincón González  era una poeta de la lengua. Y tenía razón .Descubrió en esas  páginas  amor, creatividad e invención.

Por mi parte, a la acertada apreciación de Rosario Candelier agrego otra, remedando la expresión citada al inicio de estas líneas de  Yaqui Núñez del Risco: María José Rincón González en De la eñe a la zeta nos  trae filología con galanura, por el rigor y la gracia con  que trata  los temas académicos y especializados, haciéndolos interesantes y gozosos al público general.

Belleza y espiritualidad en la lírica de Frederich Hölderlin

Por Bruno Rosario Candelier

 

A

Daniel Beltré,

Cultor de la voz que trasciende.

 

El poeta Johanm Christian Friedriech Hölderlin (1770-1843) nació en la ciudad de Lauffen, Alemania, y estudió humanidades en la Universidad de Tubinga. Los estudiosos de su lírica le atribuyen una perfección formal a sus versos y, en su condición de apasionado cultor de las letras, forjó ideas filosóficas y reflexiones místicas afines a su sensibilidad espiritual y estética. Concilió su fervor romántico de la naturaleza con el culto de lo clásico, los ideales del mundo griego y su vocación contemplativa.

Iluminado por la inteligencia mística de sus coterráneos Meister Eckhart y Angelus Silesius, el poeta Hölderlin recreaba el mundo griego antiguo con nostalgia y pasión, y acude a los sabios del pasado para darle fundamento a una utopía que contrarrestaba la realidad cruda, tosca y nefasta. Fijó su atención en la Paideia del mundo antiguo, que cifra los ideales que modelaron la paradigmática cultura helénica. A muestro poeta le seducía el hecho de que los griegos fundaran en el cultivo del espíritu el sentido de la vida y por ello quiso recrear en su obra poética el fundamento de ese ideal clásico.

El espíritu clásico cultiva lo perdurable, los hechos ejemplares del pasado, la fuerza imperecedera de lo trascendente que intuye la poesía. Por eso decía Hölderlin: “Lo perdurable es la obra del poeta” (1), puesto que con su intuición capta el sentido de las cosas y la belleza imperecedera. Este poeta alemán procuró entender el sentido de fenómenos y cosas, que canalizó a través de la expresión poética, y tuvo el acierto de escribir una obra ejemplar. Su lírica se inspira en la realidad trascendente en su onda mitopoética, metafísica y mística. En ese ámbito sutil finca los motivos y los temas de sus poemas, que plasma con la técnica de la lírica y la belleza de las imágenes, consciente de que la validez del poema no depende de las ideas o las emociones, sino de la forma y el trasfondo de sus imágenes.

La sensibilidad de Hölderlin le permitió abrirse a lo real, recreando la percepción de sus intuiciones y vivencias. Las cualidades que distinguen a  Hölderlin son las siguientes:

  1. Una hipersensibilidad abierta y empática a lo viviente.
  2. Amor a la belleza sutil, concebida como la suprema vocación del hombre apasionado por un ideal.
  3. Vocación por la trascendencia, como cauce de verdades y vía para canalizar el sentido, impregnado del sentimiento de lo sagrado en su búsqueda de lo divino.
  4. Actitud contemplativa, combinada con la faceta sensorial de lo viviente y los efluvios sutiles del Cosmos.
  5. Intuición de la verdad poética mediante su experiencia sensible.

Su amor a la belleza visible lo ponían en sintonía con la onda invisible del Cosmos, que se manifiesta en la vitalidad de árboles, ríos, montañas, estrellas y el mar. Su célebre poema “El archipiélago” comienza con una exaltación a la primavera, que renueva el corazón de los que viven el recuerdo de los dorados tiempos. Nuestro poeta siente con jovialidad contagiosa y alegría desbordante los encantos naturales y se inclina ante el agua de ríos y arroyos que corre fluyente hacia el mar, al que llama Padre:

Creta se yergue, verdea Salamina;

 alboreada de laureles

florecida de rayos, Delos, entusiasmada,

 levanta la cabeza, a la hora del alba.

Tenos y Chíos abundan en purpúreos frutos;

de las ebrias colinas mana el vino de Chipre

y en Calauria los arroyos de plata se precipitan,

como entonces, en las viejas aguas del Padre.

 

Para Hölderlin el corazón es la fuente que inspira el canto del poeta ya que ese órgano de la sensibilidad transmuta cuanto captan los sentidos en sustancia poética con emoción estética:

Ellas también, las celestiales, las potestades de lo alto,

las silenciosas, que traen desde lejos, de la fuerza en su

plenitud, el día sereno y el plácido sueño sobre la cabeza

de los hombres sensibles; ellos también, los viejos

compañeros de tus juegos viven contigo, como antaño;

y muchas veces, al atardecer, cuando la sagrada luz de la luna

viene de las montañas de Asia y las estrellas se encuentran

en tus olas, luces tú con fulgor celestial,

cambiándose tus aguas a su paso, y resuena de nuevo la alta

melodía de los hermanos,

 su nocturna canción, en tu pecho amantísimo.

 

Se trata de una sensibilidad empática y profunda, abierta a la vida, que afina cordialmente con todo. De ahí su vocación contemplativa y el tono gozoso y entusiasta de una lírica que se rinde al esplendor del mundo con la cordial disposición de compenetración emocional y espiritual para sentir el fulgor de lo viviente:

 

… Yo os aplacaré con la voz del corazón,

 con piadosos cantos,

¡sagradas sombras!

hasta que mi alma se habitúe a vivir con vosotros,

y cuando esté más iniciado

muchas preguntas os haré,

a ¡vosotros, muertos! y a vosotras,

vivientes, altas potestades del cielo,

 cuando pasáis sobre las ruinas

con vuestros muchos años!,

vosotras, las de los caminos seguros!

Muy a menudo el desvarío de las mortales

estremece mi corazón con su aire siniestro

y busco ansioso algún consejo;

pero hace mucho tiempo

que los proféticos bosques de Dodona

no hablan ya para consuelo

de los necesitados; mudo el délfico dios está,

y solitarios y abandonados se encuentran los senderos

por donde, antaño, dulcemente conducido por las esperanzas

subía el hombre preguntando a la ciudad del profeta veraz.

 

A Hölderlin le dolía constatar la existencia de personas con una vida anodina y vacía, viviendo de espaldas a los reclamos del espíritu, con una existencia vegetativa fundada en la satisfacción de lo material, sin escuchar la voz de lo Alto con sus irradiaciones espirituales y estéticas. Y entendía que en el ascenso del espíritu había que poner el más alto anhelo, como lo hacían los antiguos griegos, cuyo ideal asumía y proponía con meta de crecimiento interior:

Ocupados tan solo en sus propios afanes, cada cual sólo se oye

a sí mismo en el agitado taller, y mucho los bárbaros trabajan

con poderoso brazo, sin descanso, mas por muchos

que sus esfuerzos sean, quedan infructuosos, como las Furias,

los esfuerzos de los miserables. Hasta que despertando

de un angustioso sueño, se abra el alma de los hombres,

juvenilmente alegre, y el hálito bendito del amor, de nuevo,

como otras muchas veces entre los hijos florecientes de la Hélade,

sople en época nueva, y el espíritu de la Naturaleza,

el que viene de lejos, el dios entre nubes doradas se nos aparezca

sobre nuestras frentes más libres, y permanezca en paz entre nosotros.

   Como buen romántico, Hölderlin exaltaba la naturaleza, y a esa inclinación estética sumaba su sensibilidad trascendente, de manera que en su espíritu confluían dos poderosas corrientes para sentir la belleza del mundo y desplegar su potencial creador. Con su caudalosa sensibilidad vivía en sintonía espiritual con lo viviente en lo tangible y lo intangible; dialogaba lo mismo con las olas del mar que con los espíritus celestes, y percibía que todo le habla al hombre, aunque a menudo nos cerramos a la voz de las cosas o al susurro del Cosmos:

Y la luz desde arriba habla aún a los hombres,

 llena de sentidos hermosos,

y la voz del gran tonante clama: ¿pensáis en mí?

y resuenan las olas entristecidas del dios del mar:

¿ya nunca, como antaño, os acordáis de mí?

 Pues los seres celestes

aman descansar en corazones sensibles,

 y siempre, como entonces,

 las potestades inspiradoras de grado acompañan

 al hombre esforzado;

y sobre los montes de la patria descansa, impera y vive,

omnipresente el éter para que un pueblo amante,

 acogido en los brazos

del Padre, alegre esté, y humanamente, como entonces,

y que un espíritu a todos sea común.

 

Mediante el tono de exaltación espiritual de la lírica de Hölderlin, exalta el mundo ideal, puro y sublime de la realidad trascendente. La antigua Grecia es símbolo de ese ideal lírico, metafísico y estético. Los antiguos griegos le sirvieron de inspiración para justificar su mundo ideal, que oponía a la barbarie del mundo moderno. Su estilo diáfano apuntala las reflexiones impregnadas de datos culturales.

Para lograr lo que concita la poesía, hay que vivir el mundo como una realidad sagrada, para vivirlo poéticamente, como lo vivían los antiguos griegos, y sentir así su virtualidad estética con la convicción de que tenemos un poder de creación cuyo producto, la creación poética, ayuda a sentir y entender el mundo para vivir más intensamente la vida y a testimoniarla en su entrañable urdimbre. El poeta que no siente el mundo con su fuerza genesíaca, con el aliento cardinal de lo prístino, con la savia primordial de la energía cósmica, no puede crear una poesía valiosa y trascendente. Hölderlin sentía y creía en la presencia de dioses naturales, que veía en el mar, pues para él encarnaba la Divinidad. En los elementos de la naturaleza percibía el influjo sagrado y omnipresente de los dioses, y el mar era para él la expresión genuina de un espíritu celeste. Así sentía Hölderlin los elementos y las cosas, y esa pasión le indujo a ponerse en contacto con la naturaleza. Sentir y actuar de esa manera, es experimentar y vivenciar el sentido del mito en forma rotunda. El mito no se concibe como presuntas referencias culturales o librescas; no se siente sin la incorporación de los aspectos embellecedores que dan erudición a las imágenes o retórica a la expresión. La vivencia del mito no es una mera articulación con la mitología en un simple artificio verbal o estético. El sentido profundo del mito se vive con la inserción del poeta en la realidad de lo viviente entrando en contacto íntimo con fenómenos y cosas, poniéndose en conexión con la fuerza espiritual del Cosmos, compenetrándose con la energía preternatural del mundo. Se puede sentir así, en la realidad tangible de las cosas, la presencia sutil de las fuerzas sobrenaturales, que es la mejor manera de vivir el sentido del mito en el fuero de la conciencia. De ahí la proyección de su imaginación y el impacto de las fuerzas preternaturales en su visión mitológica del mundo. Hölderlin vivió el sentido del mito porque se compenetró en forma sensorial, intelectiva, imaginativa, espiritual y afectivamente con las cosas. Y esa empatía con lo viviente lo hacía sensible a las cosas, que las asumía como eran o se manifestaban. Y en su quehacer poético, en el que testimoniaba su identificación emocional con lo real, las cosas se vivifican y expresan el alma de lo viviente, y el lenguaje las nombra para darles vida, y los elementos se humanizan para propiciar esa compenetración entre el hombre y los elementos -lo que entraña el valor del mito en su sentido prístino-, y por eso exclama Hölderlin en “El archipiélago”:

Tú, sin embargo, te crees solitario;

 en la noche callada oye la roca tu lamento

 y muchas veces con enfado de los mortales

tus aladas olas huyen hacia el cielo.

  A los poemas profundos los sostiene la savia espiritual que el Logos entraña y expresad, ya que el contenido postula un cauce específico, y el fondo metafísico o místico o mitológico es una manera singular de indagar el sentido del ser, porque en propiedad literaria la forma da validez al sentido. En tanto pensador que ausculta el sentido del ser, Martín Heidegger buscaba en los poemas de Hölderlin y de Rilke la palabra fecundante que pone al lenguaje en el camino del ser (2), que hemos de buscar en la expresión que da cuenta de la dimensión interior de la conciencia y la realidad trascendente, o el cauce estético que atrape y exprese el contenido profundo del poema. Se trata del fondo metafísico de lo existente ya que esa ladera entrañable de la realidad encierra la esencia y el sentido. El ámbito de la realidad trascendente no es fugaz ni pasajero, como la realidad objetiva o sensorial, sino estable y perenne, ya que es el fuero de la esencia intransferible del Ser y la Totalidad. Por eso los poetas metafísicos, como los mitopoetas y los teopoetas, intuyen el fundamento de lo real y su canto procura lo perdurable de las cosas y en consecuencia buscan la forma estética y la sustancia creadora que dé cuenta de las verdades profundas que su intuición descubre o la belleza sublime que su sensibilidad atrapa. Con su creación poética el poeta certifica lo real desde el ámbito intuitivo, lírico y estético de su visión del mundo. Y logra esa certificación estética porque accede al interior de lo real, a su realidad esencial y permanente. Por eso el poeta cuando habla, afirma, no duda, ya que la duda no entra en su certificación. Su percepción es genuina y en su enunciado, sea metafórico o simbólico, no cabe la vacilación o la suposición, sea que hable de “una noche callada”, de una “soledad sonora” o del hombre que vive “ocupado en sus propios afanes”. En su enunciado, el poeta certifica lo que expresa. Podrá dudar de lo real, pero nunca duda de su percepción de lo real.

El ángulo del mundo que cada uno percibe de las cosas trae su propio cauce de expresión. Por eso entraña una torpeza imitar la creación ajena, como hacen los ineptos, puesto que la imitación no logra el dominio de la expresión personal y auténtica. Y no hay poema imitado que trascienda. De ahí el “ruido” semántico y la falta de fluidez que revela la expresión que intenta reproducir la verdad poética que otro, con acierto y primor, vivió, sintió y expresó.

La verdad poética, que según Guillermo de Humboldt entraña la forma interior del lenguaje, se hace patente en la expresión verbal que capta y traduce el sentido de fenómenos y cosas, o atribuye un valor peculiar a lo existente (3). En su expresión de la verdad poética, Hölderlin sabía que podía nombrar las cosas con la sensibilidad para captar su esencia profunda y testimoniar lo que perdura, creando poesía. Por eso decía que lo que perdura lo crean los poetas (4), cuando asumen el canto creador con voz original y auténtica.

Para Hölderlin, lo más importante era la contemplación de la belleza y, en tal virtud, vivía ebrio del esplendor del mundo, que lo apreciaba por doquier con mirada profunda y amorosa, entendiendo con Johann Wolfgang von Goethe que si se mira correctamente toda forma es hermosa. Pero a la realidad hay que mirarla con mirada de poeta para captar su belleza verdadera. Y con la mirada amorosa capta su valor intrínseco y auténtico. Sin duda Hölderlin era un ser que amaba mucho y profundamente ya que el amor es la fuerza que abre la compuerta del ser para apreciar el verdadero encanto de las cosas. Este grandioso poeta alemán vivía “ebrio de belleza -decía Eduardo Spranger- como el alma tierna que estaba destinada a estrellarse en la suerte con su mundo interior de sueños” (5).

La vocación contemplativa fraguada gracias a la sensibilidad espiritual y estética de Hölderlin lo impulsaba a sentir pasión por todo y de un modo especial por el esplendor de lo viviente. El amor a la belleza sintetizaba su máxima aspiración, y en la belleza cifraba el valor de la vida. Platón decía que la contemplación de la belleza era propio de los espíritus superiores, y que la belleza conduce a Dios, sentimiento que experimentó este singular poeta alemán. La belleza concita la atención de los espíritus selectos, y con la renovación que produce en el espíritu el contacto con lo bello, brota una nueva humanidad, un nuevo aliento creador, un refrescante impulso de vida y un entusiasmo peculiar. Ese era el ideal que concitaba el espíritu de Hölderlin, y ese ideal lo plasmó en su creación poética: “Sólo habrá una belleza -decía- y humanidad y naturaleza se reunirán en una Divinidad que lo abarque todo” (6).

Hölderlin amaba la belleza con tanta pasión que ideó una sociedad inspirada en principios estéticos y se arrobaba ante las cosas que estimaba bellas. Llamaba “bárbaros” a quienes vivían de espaldas a la vivencia estética, o indiferentes al cultivo del espíritu. Y a quienes eran insensibles ante el valor de las cosas. En su caso particular, se trataba de un hombre sumamente sensible, hasta el punto de ser vulnerable y frágil, como suelen ser los individuos dotados de una honda sensibilidad. Esa capacidad altamente sensible suele llevar al sujeto hipersensible a una ñoñería patológica y a un egocentrismo, pero Hölderlin tuvo la capacidad de descubrir el remedio para esta sensibilidad extrema, valiéndose de la misma sensibilidad que revirtió a favor del ser humano y la usó como materia para el arte, volcando su espíritu creador hacia la poesía, al entender que esa era la forma correcta de canalizar tantas sensaciones desbordantes.

Como buen estratega del lenguaje, supo combinar formas clásicas y románticas con su vocación espiritual por la trascendencia en una métrica rigurosa, exacta y perfecta. La calidad de “El archipiélago” es reconocida en la lengua alemana no solo por la belleza de su lírica sino por el aliento clásico de su estilo, el fervor místico de su tono y la dimensión metafísica de sus alusiones. A pesar de que en sus sentimientos e ideales Hölderlin se sentía identificado con el mundo griego, distanciándose de la realidad cotidiana de su tiempo, como advirtió Antonio Fernández Spencer, sin embargo es considerado el máximo poeta lírico de la lengua alemana (7). “El archipiélago” de Hölderlin, el gran poema del mar, al igual que “El cementerio marino” de Paúl Valery, plasma la esencia de la creación poética. Creían estos dos eminentes poetas que la poesía estaba llamada a fijar con sentido estético lo que acontece en el mundo para que su testimonio lírico, estético y simbólico tuviese un valor permanente para la Humanidad.

Producto de su alta sensibilidad espiritual, Hölderlin tenía una triple conciencia: conciencia poética, inspirada en su disposición estética para sentir poéticamente el mundo; conciencia mitopoética, fundada en la percepción del mundo como un conjunto de elementos vivos; y conciencia mística, basada en una percepción divina del mundo. Esa triple conciencia de su vigorosa sensibilidad hizo de su creación poética una forma pura para plasmar con exquisita elegancia y adecuada precisión sus ideales intelectuales, espirituales y estéticos.

A muy pocos, en nuestro tiempo, les interesa la metafísica, y mucho menos la mística. La genuina metafísica, la que pregunta por el sentido, se ha confinado al ámbito de la alta poesía, como lo evidencian los poemas de Wordsworth, Hölderlin o Rilke. Ya lo dijo Heidegger: “El ser, como la destinación que destina verdad, queda oculto. Pero la destinación del mundo se anuncia en la poesía, sin que la destinación se haga patente como historia del ser” (8). El pasaje con que Hölderlin concluye “El archipiélago” revela al mismo tiempo la pregunta que interroga al sentido del mundo, la revelación de la presencia viva del Cosmos y la búsqueda de lo Absoluto, testimonio de la triple conciencia de la realidad trascendente, meta de las grandes apelaciones y creaciones humanas:

 

¡Ay, allá en los campos de Queronea, donde los últimos

atenienses huyeron con sus armas ensangrentadas,

eludiendo con ello el día de la infamia;

Allá, allá bajan desde los montes, cada día, lamentos

al campo de batalla, ¡allá bajáis vosotros, aguas caminantes,

desde las cumbres del Oetas, cantando la canción

del destino! y Tú, inmortal, aunque no te festeje

la canción de los griegos, como antaño, resuena a menudo,

¡Oh dios del mar!

en mi alma con tus olas,

para que sobre las aguas prevalezca

sin temor al espíritu, como el nadador, se ejercite en la fresca

dicha de los fuertes y comprenda el lenguaje de los dioses,

el cambio y el acontecer; y si el impetuoso tiempo

conmueve demasiado violentamente mi cabeza

y el desvarío y la miseria de los hombres

 estremecen mi alma mortal

¡déjame recordar el silencio en tus profundidades! (9).

 

La poesía de Hölderlin es apropiada para pensar el trasfondo  del fenómeno poético, que revela los siguientes rasgos:

1) Mediante nuestra sensibilidad establecemos un punto de contacto con las cosas, fuente de las percepciones, intuiciones y creaciones.

2) En tanto creador y poeta, Hölderlin era un hombre altamente sensible, concitado por las apelaciones sensoriales, afectivas, intelectuales, estéticas y espirituales.

3) Abierto a todo lo existente, se interesaba por todo. Y sentía una pasión ardiente y entrañable por lo que hacía. Su empatía era amorosa, intelectual y espiritual al mismo tiempo.

4) Al ser tan sensible le afectaba todo: el dolor, la indolencia, la miseria, la ignorancia y las mezquindades humanas. Y quería suplantar la ignorancia, la indiferencia y el desdén por lo espiritual con el Humanismo trascendente.

5) Para no sufrir tanto, se evadía de la realidad (el artista tiende, por instinto, a rechazar la realidad real para vivir la realidad que su imaginación crea en su interior profundo) y se refugiaba en un mundo ideal, puro y sublime. (El rechazo de la realidad se vuelve patológico si no hay un sustituto de ese rechazo, que los neuróticos suelen somatizarlo con resentimientos y frustraciones, aunque el artista suele canalizarlo creadoramente con su talante imaginativo). Hölderlin encontraba en los griegos, que fundaban en el desarrollo del espíritu el sentido de la vida humana, el modelo del mundo ideal.

6) Para realizar ese ideal se consagró al cultivo de la palabra y la poesía, realizando una creación poética con los valores que le dan sentido y trascendencia a la vida.

7) Contrapone el mundo ideal al mundo bárbaro. Al distanciarse de la parte nefasta de la realidad circundante, crea la realidad estética y acude a la realidad metafísica para vivir en estado de poesía el sentido del mundo.

8) En su apelación metafísica hizo acopio de dos opciones claves: a) El mundo ideal, cuya patria ejemplar es la antigua Grecia. b) El mundo sublime de la trascendencia, fuero de la Divinidad.

9) Su sensibilidad y su elección determinaron un claro derrotero espiritual y estético: la ponderación y el disfrute de la belleza y la valoración y el gozo de lo divino. Su inclinación por la belleza y su elección de un mundo ideal lo llevaron a valorar lo divino. En nuestro poeta está presente, como ideal poético, la creación de la belleza y la vivencia de lo sagrado. Como poeta postula, en su ideal poético, la intuición de verdades profundas.

10) La sensibilidad de Hölderlin se abre a dos vertientes luminosas: a) hacia el mundo sensorial, va en busca de la belleza cósmica; b) hacia el mundo espiritual, va en busca de lo divino mismo. Los seres altamente sensibles sienten pasión por la belleza, y quien experimenta la pasión de la belleza termina inclinándose por lo divino, pues el sentimiento de la belleza desemboca en la valoración de la Divinidad. Esa es la relación que hay entre belleza y trascendencia. Por eso los seres sensibles suelen experimentar algún tipo de apelación espiritual.

11) Hölderlin experimentó múltiples y variadas sensaciones y sintió en su sensibilidad las apelaciones sensoriales, afectivas, imaginativas, intelectuales y espirituales, llegando a comprender que la única verdad irrebatible y el único bien supremo es Dios, y por eso sentía una alta valoración de la mística como la más honda pasión de los mortales.

12) En tanto creador, fija su atención en la esencia de las cosas, y por tanto Hölderlin creía que el poeta ha de hablar sobre lo perdurable mediante imágenes eternas. Por eso privilegió la realidad trascendente. Recordemos que cuando el poeta se fija en la esencia de las cosas no lo hace como filósofo sino como poeta, mediante una creación fundada en imágenes poéticas.

13) Corresponde al poeta, según esta visión lírica del mundo, crear realidades estéticas e intuir verdades profundas, que son las verdades poéticas. Descubrimos una verdad poética cuando captamos mediante una vivencia una realidad auténtica que nos revela el sentido de las cosas y la razón de fenómenos o el valor de lo existente.

14) Los seres sensibles a lo trascendente lo son en virtud de un influjo de las potestades celestes, como decía Hölderlin. Nuestro poeta concibe el mundo como una entidad sagrada por ser creación divina. Por eso habla el poeta alemán de los “sagrados elementos”, los “bosques sagrados”, el “monte sagrado”, el “sagrado cielo” y las “sagradas sombras”.

15) Procura el poeta plasmar a través de su poesía el ideal griego del desarrollo del espíritu como expresión de la plenitud humana. Según Hölderlin, el poeta tiene la misión de contribuir al desarrollo de la conciencia mediante el ascenso del espíritu. (No podemos contribuir al desarrollo del espíritu con una poesía ininteligible, pero tampoco con una poesía insustancial y vacua).

16) Hölderlin tenía la sensibilidad para sentir el mundo como una fuerza genesíaca, es decir, con una virtualidad inspirada en la del Creador del mundo. Por eso creía que el mar encarnaba la Divinidad, y asimismo todas las realidades naturales, que son los elementos prístinos del mundo, que asumía como creación sagrada.

17) Hölderlin sentía el mundo como una realidad viviente que el poeta puede revivir en su creación. Para ello se requiere una identificación plena con lo viviente.

18) El poeta tiene el poder de la palabra a través de la cual le da vida a lo que nombra, creando la realidad poética con una virtualidad semejante a la de la naturaleza. De ahí la fuerza de la realidad estética en la cosmovisión poética de Hölderlin.

19) La belleza del mundo la ha de recrear el poeta con su lenguaje porque es la belleza la que nos hace sentir, y es precisamente sentir lo que estimula la creación poética. En Hölderlin la belleza del mundo inspiró su vocación poética y también su vocación contemplativa, tan honda como su sensibilidad y tan intensa como su pasión estética.

20) El amor a la belleza fue la pasión de Hölderlin. Contemplaba el mundo para sentir su esplendor sagrado, y henchido del entusiasmo inspirador, creaba: “…y la luz desde arriba habla aún a los hombres/ llena de sentidos hermosos…/ pues los seres celestes aman/ descansar en corazones sensibles”.

 

Bruno Rosario Candelier

Encuentro del Movimiento Interiorista

Santiago, Colina Interior, 18 de mayo de 2002.

Notas:

  1. En Werner Jaeger, Paideia, México, FCE, 1971, 2da. ed., p. 52.
  2. Martín Heidegger,  Hölderlin, Madrid, Taurus, 1971.
  3. Karl Vosler, Filosofía del lenguaje, Buenos Aires, Losada, 1968, 5a. ed., p. 200.
  1. Cfr. F. Bolnow, Rilke, Madrid, Taurus, 1963, p. 222.
  2. Eduardo Spranger, Cultura y educación, Buenos Aires, Austral, 1948, p. 131.
  3. En Eduardo Spranger, Ob. cit., p. 134.
  4. Antonio Fernández Spencer, “Espacio geográfico y literatura”, en El Siglo, Santo  Domingo, 9 de noviembre de 1994, p.6.
  5. Martín Heidegger, Carta sobre el humanismo, Madrid, Taurus, 1970, 3a. ed. p. 37.
  6. Las citas poéticas proceden de la tercera edición de El archipiélagode Hölderlin, Madrid, Hiperión, 1990.

Largometraje, supermercado/súper, supremacismo, desastroso/*desastrozo

Por Roberto E. Guzmán

LARGOMETRAJE

El largometraje reconocido internacionalmente es el de las películas que duran más de sesenta minutos. Eso es muy cierto, pero en República Dominicana conocen de otro largometraje que es propio del habla de ese país. Esta sección se dedicará a rescatarla del olvido.

El deporte favorito de los dominicanos es el beisbol. Es también ese deporte el pasatiempo predilecto de los jóvenes. Cualquier lugar es apropiado parta tirar, batear y “aparar” una pelota entre los jóvenes dominicanos. En fin, el beisbol es una actividad muy popular.

Cuando un bateador consigue hacer contacto con la pelota con la ayuda del bate y esta emprende un viaje por el aire que la lleva muy lejos, en la jerga de la “pelota” se dice que ha disparado un largometraje.

No puede negarse que la distancia es subjetiva en cuanto a la cantidad de metros que constituye un largometraje, pero casi siempre se llaman con ese nombre a los batazos que salen del parque de juego por el jardín central.

El alcance del “largometraje” no se limita al beisbol. En algunas conversaciones se ha oído llamar de largometraje alguna actividad que dura largo tiempo. Por puro prurito no se escribirá aquí lo que algunos hombres llaman de largometraje, que es cuando una pareja mantiene relaciones sexuales por largo tiempo en un solo encuentro. Oh, se escribió.

La jerga sexista siempre hace del hombre el héroe de la hazaña y con la misma intención hablan o se vanaglorian de “pichar un juego de nueve inings” o “pichar un juego completo”; y para colmo, de que “se fue a extra inings”.

 

SUPERMERCADO – SÚPER

“. . . para atacar cualquier SÚPER MERCADO o usurpar su puesto. . .”

Cada vez que el uso introduce un elemento nuevo en la lengua, cuando las academias se ven en la necesidad de aceptar y admitir ese cambio, eso trae muchas hesitaciones en la mente de los usuarios de la lengua.

La frase que se reprodujo más arriba a manera de ejemplo del uso es una muestra de lo que se esbozó en el párrafo anterior. Más abajo se verá en cuáles casos es legítimo usar ese súper con la tilde.

Este súper con su tilde comenzó su andadura en el seno del Diccionario de la lengua española en la edición correspondiente al año 2001. En ese año se le concedió carta de ciudadanía para que se le reconociera, independientemente de su función como elemento compositivo super-, para individualizar las gasolinas de octanaje superior. También entró en tanto acortamiento en el registro coloquial para supermercado.

En la vigesimotercera edición del mencionado diccionario se amplió la cobertura de súper en el registro coloquial para que se admitiera en tanto “superior, extraordinario”, con las funciones de adverbio también.

Después de revisar lo que le diccionario mayor de la lengua trae para súper, hay que introducir una salvedad. Si se trataba en el texto de un mercado súper, es decir, extraordinario, superior, entonces lo más acertado hubiese sido colocar este súper después del sustantivo mercado, para que terminara, “para atacar cualquier mercado súper o usurpar su puesto”. Con esta construcción se evitaría cualquier tipo de interpretación y el propósito de la comunicación de la idea hubiese sido más certero.

Si se trataba de un supermercado (hipermercado), bastaba con escribir súper. No es posible escribir los dos sustantivos, pues uno de ellos sale sobrando.

 

SUPREMACISMO

“. . .al ser preguntado si le inquieta que sus comentarios pueda (sic) dar alas al SUPREMACISMO…”

En español no se ha creado todavía un término para expresar lo que en inglés se dice con la voz supremacist, que sería algo así como supremacista. Quizás en parte esto se deba a que no existe en español la necesidad de manifestar el sentimiento a que se refiere el inglés con la voz ya mentada.

Es posible también que las personas que simpatizan con ese sentimiento no se atrevan a manifestarlo y, sin embargo, no lo hagan a través de palabras, sino de acciones.

En español existe una palabra de esa familia, supremacía, que es el grado supremo en cualquier línea. Esta palabra lleva en su seno la idea de superioridad y primacía.

En inglés la voz que se escribió más arriba en cursivas entró en el uso en el año 1949 y se emplea para referirse a una persona que es partidario o defensor de un grupo de supremacía. El concepto de supremacía en inglés es semejante al que ya se expuso para la lengua española.

No es ocioso que se recuerde que en español se utiliza la terminación -ismo para formar sustantivos que en el caso de la voz del título habría de tomarse como doctrina, actitud o movimiento. El que se elija una de estas tres palabras -doctrina, actitud, movimiento- obedecería al grado a que se lleve la conducta de las personas que profesen estas ideas.

En la actualidad en los Estados Unidos se nota en incremento la tendencia de algunos grupos que promueven las ideas de los blancos supremacistas en cuanto a su superioridad como consecuencia del color de la piel, por su origen o religión. Si la necesidad se hace sentir en español, el uso impondrá un término para definir la actitud mencionada.

 

DESASTROSO – *DESASTROZO

“. . .una lucha política interna que desencadenó consecuencias *DESASTROZAS y funestas. . .”

No hay lugar a sorpresas al notar la intromisión de la letra zeta si se recuerda que el adjetivo desastroso tiene relación con el sustantivo masculino desastre y recordar que en el español de muchísimos países no se pronuncia la diferencia en sonido entre la zeta /z/, la ese /s/ y la ce/c/.  Para muchos hispanohablantes la palabra desastre tiene un origen inesperado.

En lengua francesa G. Gougenheim asegura que desastre lleva dentro la palabra astre (=astro) y proviene del italiano disastro. Ha de tenerse en cuenta que la palabra astro desde muchos años antes había tomado el sentido de fortuna favorable. Para la catástrofe irremediable se creó disastro. Les mots francais (1966-I-40).

En español le atribuyen el origen de la palabra desastre a la lengua provenzal con el prefijo negativo des- antecediendo a astre, estrella. La posición de los astros durante largo tiempo se consideró con influencia sobre la suerte o destino de las personas y los acontecimientos. Todavía en pleno siglo XXI hay personas que leen las columnas de astrología de los periódicos.

El adjetivo desastroso entró en el diccionario oficial de la lengua en la edición de 1884.Conforme con lo que escriben Corominas y Pascual, probablemente imitado del francés desastreux. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-II-385).

Por lo que se ha relatado hasta ahora la letra zeta en desastroso “no aparece ni en los centros espiritistas”. Quien incurre en el error de incluir esa letra zeta lo hace muy probablemente porque ignora que la palabra de su origen, desastre, tiene dos letras eses /s/.

La terminación que se conoce en español es -oso, -osa. El sufijo antes mencionado en género masculino o femenino forma adjetivos derivados de sustantivos, verbos o adjetivos que denotan abundancia de lo significado por la base; significado activo o, atenuar o intensificar el significado del primitivo. Estos adjetivos derivados deberán sus significados al orden en que se presentaron más arriba.

Abundan los usuarios que no saben emplear el punto y coma

Por Tobías Rodríguez Molina

Los signos  de puntuación resultan ser difíciles de usar correctamente a  una considerable cantidad de escribientes del español. Pero de todos esos signos, el que parece serles más difícil es el punto y coma. De ese signo me ocuparé en el presente artículo. Pero antes de ofrecerles datos de ese mal uso, les presento en cuáles casos se emplea o se puede emplear ese signo de puntuación.

Usos del punto y coma:

Este signo tiene un solo uso obligatorio y varios usos opcionales. El uso obligatorio aparece en estructuras oracionales que tienen coma en su interior como las siguientes:

-De esa tienda me pidieron los siguientes artículos: corbatas, dos docenas; camisas, tres docenas; pantalones, una docena; pañuelos cinco cajas, y sábanas, dos docenas.

– En el mes de septiembre solicitaron trabajo en esta empresa: Pedro Valdez, un chofer de Salcedo; Luisa Hernández, una secretaria residente en Licey; Arnulfo Pérez, un electricista de Gurabo, y Marcos Peralta, un experto plomero de Santiago.

Como pueden ustedes observar en esos dos ejemplos, se trata de enumeraciones de artículos y personas, y a cualquier estructura sintáctica semejante a esas hay que puntuarlas como ellas: coma después de cada artículo o el nombre de las personas, y punto y coma antes de los siguientes artículos o personas.

Los usos opcionales son los siguientes:

  1. Para separar proposiciones yuxtapuestas (=relacionadas sin elementos relacionantes, como y, porque, aunque, por eso, pues, etc.). En ese caso caben dos opciones: o el punto y coma o el punto. Ejemplos: a) No asistió a clases hoy; nadie sabe el motivo de su ausencia. b) Aminta cometió un grave error. A Martina le pasó lo mismo. Si les ponemos los elementos relacionantes, serían redactadas como sigue: a) No asistió a clases hoy pero nadie sabe el motivo de su ausencia. b) Aminta cometió un grave error y a Martina le pasó lo mismo. Redactadas de ese modo ya no son yuxtapuestas y por eso mismo no llevan punto y coma.
  1. Antes de “es decir”, “o sea”, “esto es”, “por consiguiente”, “sin embargo”, “por lo tanto”, “en efecto”, cuando un elemento de esos une partes (proposiciones) de una oración compuesta). Aquí caben las opciones del punto y coma y el punto. Ejemplos: a) El obrero estaba muy cansado; en efecto, los fuertes trabajos de la semana lo afectaron enormemente. b) Amantina es una empleada muy competente. Es decir, todo lo que le toca resolver lo realiza a la perfección.
  1. Delante de “pero”, “mas”, “aunque”. En este caso existen cuatro opciones: que no se maque ningún signo,  la coma, el punto y coma y el punto, pero cualquiera de esas opciones  va a depender de varios factores, difíciles de precisar, entre los cuales está la subjetividad. Ejemplos: a) Es muy inteligente pero completamente desorganizado. b) Le ofrecieron un trabajo, pero lo rechazó sin pensarlo mucho. c) Hoy está de buen humor; aunque no siempre está así.  d) Todos dicen que Juan no es inteligente. Mas obtiene mejores notas que muchos de los que son tenidos como inteligentes.

A continuación  presento varios fragmentos en los que no se ha  empleado el punto y coma como se lo he indicado, coincidiendo en lo fundamental con  lo que estipulan las normas del  español.

  1. Ponemos el préstamo, Lo personal lo pones tú. (Anuncio de un prestigioso e importante banco dominicano). Ese ejemplo está constituido por dos yuxtapuestas y por eso no se debe usar la coma, sino el punto y coma o el punto, pero especialmente el punto, ya que aparece  escrito “Lo” iniciado por una mayúscula.
  1. Le voy a brindar la oportunidad de oro, ponga usted el lugar, la hora y el día… (Tomado de una carta-reto de un precandidato a otro precandidato). Aquí se trata también de dos yuxtapuestas, por lo cual se escribirá el punto y coma o el punto en medio de ambas proposiciones, es decir, antes de “ponga”.
  1. Los ciclos históricos terminan, es imposible detener el tiempo… (Idem). También en este caso tenemos dos yuxtapuestas, que deben aparecer escritas no con coma, sino, como ustedes ya saben, o con punto y coma o con  punto antes de “es”.
  1. En cada momento de la historia los dominicanos hemos elegido un presidente con un propósito, en cada circunstancia el pueblo se expresa y habla claro. (Idem). También en  este fragmento, tomado de ese precandidato, especialista en Derecho y que ha desempeñado elevados cargos en el  Gobierno, él  debió poner el punto y coma o el punto, pero  de ningún modo es correcto poner una coma.
  1. Las temperaturas se sentirán bastante calurosas debido al viento cálido y húmedo del este/sureste, por lo tanto, la ONAMET recomienda ingerir suficientes líquidos y evitar la exposición al sol por períodos prolongados. (ONAMET). Tampoco los redactores de ONAMET saben emplear el punto y coma en las yuxtapuestas, ya que colocaron una coma delante de “por lo tanto”, y cuantas veces uno lee los reportes de esa institución, encuentra un error semejante a este.
  1. …la Iglesia como institución desempeñó un papel dual, por un lado evangelizó aborígenes y africanos, pero por otro lado justificó la conquista como un acto de civilización… (Profesor, articulista de un periódico de Santiago). En este caso, debió poner un punto y coma o el punto, aunque también caben los dos puntos después de “dual”.

Después de haber repasado el concepto y ejemplos de lo que son las proposiciones yuxtapuestas, y, además, habiendo visto varios ejemplos de textos producidos por intelectuales  y profesionales distinguidos de nuestro país, no nos queda más remedio que aceptar como un hecho lo que afirmamos en el titular del presente artículo. Y a uno le queda la impresión de que parecería que nunca, en las clases de gramática y de redacción, ningún centro educativo dio a conocer a los alumnos lo que son las proposiciones yuxtapuestas y la puntuación que ellas demandan.

Machear, integral/integrar, enclave

Por Roberto E. Guzmán

MACHEAR

“. . . a través de un MACHEO hecho por nosotros. . .”

Ese verbo que aparece en el título es una creación de los hispanohablantes que tienen influencia del inglés. La terminación de este verbo es la más común en Hispanoamérica para las creaciones   de este tipo -(e)ar.

Aunque parezca esa terminación engañosa, puede reconocerse que el origen del vocablo es espurio. Esto equivale a decir que es un cuerpo extraño trasplantado al español. En pocas palabras, viene del inglés to match.

Es un verbo que pertenece al habla de los jóvenes dominicanos y de algunos profesionales. Estas aseveraciones se explicarán enseguida.

Machear en el habla de algunos técnicos es “acoplar, encajar”.  Es usual oír que algunos plomeros, digan que esa pieza a la que se refieren “machea” bien con la que hay instalada o, con la que se dejó de la instalación anterior. Los mecánicos de vehículos automotores también usan el verbo para las partes que se “ajustan, compaginan” en tamaño o función con las demás.

En otras profesiones técnicas utilizan el verbo para lo que corresponde correctamente con otra cosa por su forma y cabe o, puede integrarse a ese sistema ya existente o en operación.

Los hablantes jóvenes de español dominicano emplean el verbo para referirse a la compatibilidad de colores, y combinación de ropas por sus estilos.

En el español de los Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico se utiliza el verbo machear para expresar ideas iguales o parecidas a las del hablante de español dominicano.

El Diccionario del español dominicano (2013:426) recoge el verbo en sus páginas y reconoce que es un verbo transitivo que sirve para expresar “emparejar, parear”: esto es, poner dos personas o cosas para que formen una pareja.

 

INTEGRAL – INTEGRAR

“En cuanto al desarrollo INTEGRAR de los adolescentes. . .”

No hay secreto sobre lo que se abundará en esta sección. Se explicará más adelante en detalle la diferencia que existe entre las dos palabras del título. Mediante el ejemplo copiado más arriba se demuestra que no es tan fácil, parece, saber la diferencia entre las dos palabras, aun cuando para muchos hablantes de español esta sea grande.

Para los fines de este estudio se destacarán solo las partes que interesan con respecto de las dos palabras del título.

Integral transmite la idea de que contiene todos los elementos o aspectos de la cosa de que se trata. Dicho de otro modo, es global o total. En este mismo orden de ideas es que el adjetivo íntegro se utiliza para significar que eso a lo que se aplica no le falta nada o no se le ha quitado parte alguna.

En cuanto a integrar, es hacer un todo o conjunto con partes diversas; es incorporar una cosa a otra más amplia, es componer, constituir; estas cortas acepciones se alinean con lo expuesto más arriba de solo resaltar lo importante para el punto que se trata aquí.

En la frase de la cita debió aparecer integral para referirse al desarrollo completo, es decir, de todas las cualidades deseables.

 

ENCLAVE

“. . . con el propósito de devolverle a Nuestra Primada de América (…) podría ser un ENCLAVE y piedra angular. . .”

La voz enclave es de entrada reciente en el español oficial de la lengua; esto es, su entrada en el sanctasanctórum de las academias de la lengua se realizó en la edición decimonovena del año 1970.

Tiene su origen en lengua francesa desde el siglo XIV en tanto “territorio establecido en otro”. Desde el siglo XIX (en esa lengua) se utiliza para un territorio que obedece a leyes morales o sociales diferentes de aquellas de su derredor.

Desde el francés la voz viajó a otras lenguas como el italiano, en la que se considera un “territorio que pertenece a un Estado, rodeado por todas partes del territorio de otro Estado”. Dizionario delle parole straniere (1999:85). Traducción RG.

La acepción que recoge el lexicón mayor de la lengua española ha sido la misma desde que entró en ese diccionario. No obstante, el uso ha ampliado la acepción, la ha ensanchado, liberalizado.

En la actualidad la palabra consta en el Diccionario de la lengua española con dos acepciones. La segunda fue introducida en la edición de ese diccionario en el año 1984. Esta sufrió modificación para hacerla más sencilla.

En la actualidad las dos acepciones son cortas, “Territorio incluido en otro con diferentes características políticas, administrativas, geográficas, etc.” “Grupo étnico, político o ideológico inserto en otro y de características diferentes”.

La expansión a que se aludió antes se encuentra es los diccionarios de uso. En el Diccionario del español actual (1999-I-1794), “Situación [de un lugar o una cosa dentro de otros]. El ejemplo que trae ese diccionario es del comercio que logra un enclave dentro de una ciudad.

El Diccionario de uso del español ha añadido el concepto de enclave a otras áreas. Entre ellas la geología, la medicina y, hasta la lingüística, donde se considera enclave una, “Penetración de una lengua en el territorio de otra”. (2007-I-1152).

El enclave más conocido en el tiempo presente es el que menciona el Diccionario integral del español de Argentina (2008:674), “Lugar o área en la que algo se sitúa: un lujoso enclave veraniego. . .” Esta acepción se parece mucho al concepto que se tiene acerca de lo que la corporación de la lengua española considera un resort, es decir, un “complejo hotelero”.

En francés la frecuencia de uso ha llevado a conceder la primera posición en el Petit Robert a la acepción jurídica de la propiedad rodeada por otra u otras a la que se accede mediante una servidumbre de paso porque no tiene salida a la vía pública. Le Nouveau Petit Robert (2007:862). (Adaptación del francés, RG).

Por medio de la lectura de lo expuesto más arriba puede constatarse que la noción acerca de lo que debe entenderse por enclave ha evolucionado y es probable que continúe en esa trayectoria; sobre todo por influencia de las liberalidades del inglés con respecto al empleo de la voz en los tiempos modernos en promociones inmobiliarias.

 

Dificultad de muchos para manejar la concordancia en el complemento

Por Tobías Rodríguez Molina

Al igual que en otros aspectos de nuestra lengua española, en esta faceta de la misma, es decir, el complemento, uno se atreve a afirmar que son innumerables, por no decir que el porcentaje de los que manejan de forma desacertada la concordancia en  el complemento es muy alto. Pero antes de continuar con el tema, creo útil  y necesario explicar qué es un complemento. Y para llegar a precisar qué es el complemento, aclaremos lo que son los   determinantes. Estos son palabras colocadas delante de los sustantivos para precisarlos o determinar su sentido. (Eduteca). Otros los definen como palabras que acompañan al nombre y nos dan información sobre él. (Academia JAF).

A los determinantes se les atribuye el ser modificadores directos, pues se relacionan directamente con el nombre, es decir, sin ningún elemento gramatical que los una o relacione, como lo podemos ver en los siguientes ejemplos: 1. Este libro me costó mucho dinero. 2. Algunos estudiantes no hicieron bien la tarea.  En el ejemplo 1, son determinantes “este” y “mucho”, relacionados directamente con “libro” y con “dinero”, respectivamente. En el ejemplo 2, son determinantes “algunos” y “la”, los cuales se relacionan directamente con “estudiantes” y con  “tarea”, respectivamente. Ahora bien, existe otro tipo de modificador relacionado con el nombre,  al cual se le denomina modificador indirecto, ya que su relación se da en forma indirecta mediante alguna preposición, como “de”, “sin”, “con”, “sobre”, etc. Observemos un ejemplo de modificador indirecto: “Las situaciones de tipo político  que  estamos viviendo en muchos países de América son difíciles de resolver.” El complemento “de tipo político” modifica a “situaciones” de forma indirecta  y está constituido por varias palabras. En cambio, el  modificador directo,  por una sola palabra, como lo vieron en los ejemplos 1 y 2 de este párrafo.

A  ese modificador indirecto se le llama complemento, y a ese tipo de complemento me refiero en el presente artículo, tal como aparece en el título. Veamos otro  ejemplo para tener una idea más clara del complemento: Las ayudas de forma desinteresada que me diste te las agradezco con el alma.  En ese ejemplo, “las” es un modificador directo de ayudas,  mientras que “de forma desinteresada” es un modificador indirecto o complemento, ya que se relaciona o complementa a “ayudas” mediante una preposición, que en este caso es “de”. Enseguida les ofrezco algunos   ejemplos de casos de mal manejo del complemento de parte  de usuarios casi todos dominicanos.

  1. “Llegamos al acuerdo de traer a Venezuela todo el apoyo, toda la ayuda de carácter humanitaria que pueda traerse.”(Diario Libre: Maduro anuncia acuerdo, EFE). La dificultad que se refleja en el complemento  “de carácter humanitaria” tiene que ver con la concordancia y consiste esa dificultad  en que se pone a concordar “humanitaria” con “ayuda” y no con “carácter”, que es el núcleo o palabra con la que concuerda en género y número, para que diga “de carácter humanitario”.  Para que humanitaria concuerde  con ayuda, habría que eliminar “de carácter” con lo cual “humanitaria” se convertiría en modificador directo de “ayuda” y así sería “ayuda humanitaria”.
  2. “Hay que tener en cuenta las situaciones de índole civiles y políticas en nuestro país.” (Entrevistado en un canal de Santo Domingo). En este caso sucede algo semejante al ejemplo anterior: se toma para la concordancia no el núcleo del complemento “índole”, que es la palabra que determina la concordancia en este caso, sino a “situaciones”, que no tiene nada que ver con “civiles y políticas”  para los fines de la concordancia, y por eso escribe “civiles y políticas” en vez de “de índole civil y política”.
  3. “Durante esta semana sucedieron tres acontecimientos de carácter políticos.” (Comentarista de un canal capitalino). En este caso se repite un desacierto semejante al que apareció en el ejemplo 1: se pone a concordar a “políticos” con “acontecimientos” y esa concordancia tiene que hacerse con “carácter”, que es el núcleo de ese complemento y que tiene a “político” como su modificador directo. Y para mantener la concordancia, se escribirá “de carácter político”.
  4. Una factura de EDENORTE nos ha llegado, durante muchos años, con este infantil error: “Santiago de los Caballero”. Seguro que por esa rica entidad han pasado varios administradores, y tiene como empleados a competentes profesionales y excelentes manejadores de la lengua española, pero nadie ha descubierto el mal manejo de ese complemento, que ahora estamos viendo usted y yo, y que debe escribirse “de los Cabelleros”.
  5. “Su estructura y su diseño hacen de esta parroquia uno de los templos más hermoso de la zona.” (Libro en etapa de corrección; autor: un profesional con maestría). Esta vez aparece otro tipo de deficiente dominio del complemento: en lugar de poner a concordar “hermoso” con “templos” para que se diga “uno de los templos más hermosos, el  escritor  hace la concordancia con “uno”, y por eso escribe “hermoso” en singular.
  6. “Fundaron uno de los tres colegios más grande de la Orden en el país.” (Idem). Aquí tenemos el mismo autor repitiendo el mismo error,  el cual ustedes  pueden corregir.
  7. “Por todas partes irrumpe el espíritu de la mundialización, que tiene sus cajas de resonancias en los foros internacionales.”(Idem). La dificultad de este tipo de complemento consiste en dejarse influenciar por la palabra sustantiva “cajas”, que tiene el complemento “de resonancias” al cual se pone a concordar desacertadamente con ella. Lo acertado es decir, en este caso, “…tiene sus cajas de resonancia…” En semejante error caen los que dicen “libros de textos”, “días de lluvias”, etc.
  8. “…se ha producido la realización de murales…y un sinnúmero de obras de artes.” (Tesis de grado de un estudiante de Derecho). Ahora les dejo a ustedes, apreciados lectores, corregir el error cometido por ese estudiante de Derecho. Es un error idéntico al anterior y aparece en “obras de artes”.

Ciertamente que a muchos de los usuarios del español les resulta dificultoso manejar con acierto el aspecto concordancia al emplear el complemento en sus escritos o exposiciones orales. Y  me luce que la dificultad proviene de deficiencias en la enseñanza de la sintaxis que se imparte en nuestros centros educativos de todos los niveles, incluyendo el universitario. Pero, mientras tanto, les recomiendo que se fijen bien en que la palabra complementada no le impone la concordancia al complemento, y por esa razón ambos  marchan por caminos distintos en cuanto a la concordancia.

Lengua, barriga/bodega, estrato/extracto, adolescente/adolecient/*adolecente

Por Roberto E. Guzmán

 

LENGUA

Son muchas las lenguas que “cuentan” (que son importantes) en el español de los dominicanos. La lengua larga es la que se refiere a la persona chismosa. Un lengua de mime es un arma blanca cuyo nombre es engañoso, pues a pesar de que el mime es un insecto diminuto, esta arma es larga puntiaguda y filosa. De todos modos, el propósito de esta sección es traer a estos comentarios una lengua que ha pasado inadvertida de los lexicógrafos dominicanos, es la lengua del zapato.

La lengua del zapato es lo que en una sola palabra otros hablantes de español laman de lengüeta. Como puede adivinarse ya, es la tira en el calzado que se coloca debajo de los cordones o sistema de cierre. Esta lengua sirve el propósito de asegurar mejor el calzado mediante el cierre y hacer más cómodo el cierre al evitar que los cordones o, lo que haga sus funciones, lastimen el pie.

Como puede deducirse de su terminación, la palabra lengüeta es un diminutivo o un despectivo de lengua. Por lo general es más pequeña que la lengua, pero también puede considerársela un despectivo porque no posee las propiedades de una lengua ni desempeña las esenciales funciones de ese elemento del habla.

Es muy probable que el nombre en el español internacional se deba a la semejanza entre el órgano del habla y la parte del zapato. La semejanza a que se alude aquí es que está fija en un extremo y puede moverse en varias direcciones.

En los muchos años de vida y habla el autor de estos comentarios no recuerda haber llamado lengüeta a esta lengua del zapato calzado. Esto muy posiblemente es la consecuencia de la estrechez del vocabulario y la economía del esfuerzo de memoria.

 

BARRIGA – BODEGA

“. . .anunció que se aprovecharán los espacios vacíos de la BARRIGA . . . debido a que los turistas viajan con poco equipaje . . .”

La palabra que figura en el primer lugar del título, barriga, en el contexto de la cita parece completamente fuera de lugar. La otra palabra que consta en el título tampoco parece que tenga cabida en la frase. En el desarrollo de esta sección se demostrará que ambas pueden utilizarse; eso depende del país en que se usen para transmitir el mensaje.

Hay que recordar que en un apartado anterior a este se trató como dominicanismo el uso del vocablo barriga de la forma en que lo utilizan en la cita. Después de las explicaciones que siguen todo quedará claro con los usos y significados de los dos vocablos.

El vocablo barriga empleado en compañía del vocablo avión se refiere al compartimiento en donde se coloca el equipaje y la carga que se transportan. Esto es válido solamente en República Dominicana y en el ambiente de las líneas aéreas, las agencias de viaje y los aeropuertos. Se presume que se usa esta palabra porque el hablante se hace la idea de que una aeronave posada o en posición de vuelo se asemeja a una persona acostada bocabajo, por tanto, la barriga es el vientre del avión. Esta acepción aún no ha encontrado su entrada en los lexicones de español dominicano.

Con respecto a la palabra bodega, esta es la que se utiliza en el español peninsular para la, “Parte destinada a la carga o al equipaje”, en un barco o en un avión. Diccionario del español actual (1999-I-686). Hay que mencionar que con este significado no figura en el diccionario de las corporaciones de la lengua.

Hay mucha tela por donde cortar con respecto de la palabra bodega. En República Dominicana es, “Tienda donde se venden al por menor alimentos y bebidas alcohólicas”. En los ingenios azucareros es, “Tienda general”. Diccionario del español dominicano (2013:94). La bodega española más conocida es la que tiene relación con la elaboración y almacenamiento de vino.

 

ESTRATO – EXTRACTO

“. . .donde frente al delito que se comete en los EXTRACTOS altos de la sociedad. . .”

No puede negarse que existe algún tipo de semejanza entre las dos palabras del título. No obstante, en la elocución de ellas hay dos sonidos que son diferentes y establecen la distinción entre una y otra. El abismo entre ellas es en los significados que tienen ambas.

El vocablo estrato que más se menciona en la actualidad es el de la capa o nivel de una sociedad. Algo que llama la atención de este vocablo es que en las definiciones del diccionario oficial de la lengua la palabra capa aparece en cuatro de las seis acepciones.

Desde sus orígenes en latín el vocablo se presenta con una letra ese /s/, que ocupaba la primera posición en esa lengua, stratum. Esto se trae a colación para reforzar la idea de que la letra ese /s/ pertenece a este vocablo desde su origen.

Con respecto a extracto, este es un resumen preciso y sustancial; así como un producto sólido o espeso. Por medio de estas menciones con respecto de los dos vocablos se comprueba que los significados de ambos son muy diferentes.

Desde su origen en latín medieval este vocablo, extracto, lleva en su ortografía las letras equis /x/ y ce /c/ que le confieren carácter especial a su pronunciación. El hablante de español dominicano enuncia muy claramente la letra equis /x/ en el seno de los vocablos que la llevan, haciéndola sonar como /ks/ que la distingue de todas las demás letras del alfabeto.

Si se desea abundar aún más puede añadirse que en lenguas extranjeras románicas y otras, la diferencia entre los dos vocablos existe de manera igual o muy parecida a la que ocurre en español.

En verdad no puede ofrecerse una explicación para el error en que incurrió el redactor de la frase que aparece en la cita, donde se confunden los dos vocablos estudiados en esta sección. Solo la falta de cuidado en la redacción o la ignorancia de los significados propios de ambos vocablos pueden llevar a confundirlos.

 

ADOLESCENTE – ADOLECIENTE – *ADOLECENTE

“. . .que ilustran el camino de la deformación y construcción del *ADOLECENTE. . .”

Como dice el hablante de a pie, «aquí no hay cómo ni por dónde”. La voz que se entrometió en la oración y que se ha señalado con un asterisco no tiene sanción positiva ni uso inveterado; por tanto, carece de credencial para figurar en la frase.

La persona que se denomina o a quien se aplica el adjetivo adolescente es quien está en la adolescencia. La adolescencia es el período de la vida que se sitúa entre la niñez y la juventud.

La palabra adolescente entró en el español en la primera mitad del siglo XV, tomado del latín adolescens, “hombre joven”, que era el participio activo de adolescere que significada “crecer”. Quizás por esto se llama ese período de la vida humana, “edad del crecimiento”.

Adoleciente, a su vez, es el “que adolece”. El verbo adolecer en el español corriente y usual es caer enfermo o padecer alguna enfermedad habitual. Es tener o padecer algún defecto.

Se aprovecha la oportunidad para abundar sobre el verbo adolecer. En la acepción correspondiente a tener algún defecto o sufrir de algún mal es intransitivo, por tanto, precisa de un complemento introducido por la preposición de. El defecto o el mal debe ser mencionado expresamente. No debe usarse este verbo con el significado de carecer.

Estiba, aura/áurea, predictibilidad/*predictividad

Por Roberto E. Guzmán

ESTIBA

“. . . como se almacena el azúcar en sacos de henequén que organizan en ESTIBAS en los depósitos. . .”

Algunos autores de lexicones de español dominicano han sobreseído la consignación de la voz del título en esos repertorios. Es probable que eso haya ocurrido porque esa voz era, y quizás es, de circulación en estratos humildes de la sociedad dominicana que tienen escasa educación formal.

Esta voz del título cuenta con dos rasgos que la hacen distinguirse por encima de muchas otras.

El primer rasgo es que solo pertenece al habla dominicana y no se conoce en ninguna otra habla. La segunda característica es que una palabra de esta familia trascendió al inglés. Esos dos puntos se ampliarán en el cuerpo de esta sección.

La palabra conocida de esta familia es el verbo estibar, cuyo aspecto más conocido en el español dominicano es el concerniente a “cargar o descargar un buque”. La palabra estibador cobró vigencia en República Dominicana en los años posteriores a la caída del régimen de Trujillo, pues uno de los más progresistas y poderosos sindicatos fue el de estibadores del puerto de Santo Domingo.

El verbo tiene otras significaciones que son de escaso uso en el español dominicano. La acepción conocida y usada es el ensanchamiento de la que se mencionó más arriba. Se escribe ensanchamiento porque estibar es colocar de modo organizado en almacenes los sacos llenos de productos.

Las hileras de sacos colocados unos encima de otros y unos al lado de otros acomodan los productos para el mejor aprovechamiento del espacio con la mayor estabilidad de lo acomodado. De este modo en los almacenes los sacos ocupan menor espacio; cuando se estiba en los vehículos de motor, mediante esta operación se distribuye convenientemente la carga para evitar desbalances y consecuencias lamentables.

Después de esta introducción llega el momento de colocar la estiba en la exposición. Esta es el conjunto organizado que resulta de las hileras, filas y pilas de sacos. En algunas ocasiones se oyó llamar estiba también a una sola fila o pila de cosas. La distribución racional impide en los almacenes que los sacos se muevan o pierdan su equilibrio cuando se retira de su sitio alguno de los sacos. Con esta colocación compacta la estiba cumple con el significado de origen del latín stipare que significaba apretar, compactar.

El origen del estibar dominicano vino de la acepción náutica del siglo XV “distribuir convenientemente todos los pesos del buque”. De los buques pasó a los almacenes dominicanos y de allí a los camiones de productos agrícolas. Es digno de admiración la organización de las manos de plátanos o de los repollos en las camas de los camiones para entender el verbo.

El vocablo estibador del español pasó al inglés en tanto persona que se ocupa de cargar y descargar los buques, pasó al inglés, stevedore. No hay que extrañarse de la uve /v/ del inglés que apareció en 1828, si se piensa que ya la tenía la voz en el latín. El portugués ha conservado esa letra en su lengua. Esta lengua conoce la palabra estiva, pero solo para la primera parte de la carga del navío.

Las modernas maquinarias de carga y descarga de mercancías en los barcos ha desplazado en gran medida la mano de obra del arrimo de las mercancías en los puertos. Esta puede ser la razón que explique la caída en el uso de las palabras relacionadas con estibar, estibamiento y estibador. No obstante, los dominicanos seguirán con sus estibas en almacenes, camiones y camionetas.

Por último, en las estibas que llegó a ver el autor de estos comentarios de los sacos de azúcar eran del Central Río Haina de 220 lbs. y fabricados de yute.

 

AURA – ÁUREA

“. . .porque su recuerdo y su ÁUREA de sabiduría. . .”

Algunas palabras transitan con mayor frecuencia en las conversaciones entre hablantes; otras, en cambio, son de uso más restringido y se orientan más bien hacia la lengua escrita. Eso que acaba de esbozarse es el fenómeno que ocurre entre las dos palabras objeto de este examen.

No es tarea fácil deducir cuál de las dos palabras es de menor frecuencia que la otra, pues en realidad ambas en el uso no gozan de alta frecuencia. Este último rasgo destacado hace presumir que son dos palabras que circulan entre un grupo selecto de hablantes y escribientes.

En un grupo de esta característica no debería producirse confusión entre los significados de las dos palabras porque los hablantes que las emplean son de alta educación formal. Desafortunadamente el ejemplo de uso copiado habla de la confusión por sí mismo.

Más abajo se verán las acepciones correspondientes a las palabras examinadas y así se despejará cualquier duda que permanezca en la mente de algunos lectores. En el desarrollo de la exposición se señalará otra palabra que se presta a alimentar esta confusión.

Hay que tomar la voz áurea de la cita en tanto femenino de áureo. En esa vía hay que dejar muy claro desde el principio que todo lo relativo a áureo tiene relación directa o indirecta con oro. En arquitectura posee significados que no tienen relación con la “sabiduría” de la cita.

La palabra que podría caber en la frase citada es aura que en dos de sus acepciones termina perfilando el sentido de la frase. Aura en una de sus acepciones es “aplauso, aceptación general”. Otra acepción que se usa en poesía y en sentido metafórico es “halo”. Este es el “brillo que da la fama o el prestigio”.

Este halo es la palabra que pudo causar parte de esta confusión en la mente del redactor, pues es el resplandor que se representa detrás de las cabezas de las imágenes consideradas sagradas.

La palabra que desempeñaría mejor papel en una frase como la copiada más arriba a modo de ejemplo es aura. La definición que se ajusta mejor al caso es la que incluye el Diccionario de uso del español actual (2012:228) que trae, “Sensación o impresión que algo produce”.

 

PREDICTIBILIDAD – *PREDICTIVIDAD

“. . .provocaría consecuencias en el futuro porque no hay *PREDICTIVIDAD en las reglas. . .”

Los vocablos largos que aquí se han denominado antes polisilábicos tienen marcada tendencia a causar problemas entre los escribientes. En el caso concreto de la cita el redactor omitió una sílaba, así también metió una uve /v/ en lugar de una be /b/.

El vocablo que conoce el español tiene seis sílabas y es posible que el escribiente de la frase haya oído ese vocablo sin haberlo leído nunca antes. Esto provocó quizás que fallara al llevarlo a la escritura. No lo había leído antes en su vida tal vez porque es de poco uso en el español cotidiano.

La predictibilidad es la cualidad de predictible. Este predictible es “que puede predecirse”. Predecir, a su vez, es anunciar o decir lo que ha de ocurrir valiéndose quien lo hace de algún indicio o suposición. Cuando el o los hechos se anuncian con anticipación, fundamentándose en indicios, es entonces una predicción.

Cuando se anticipa algo que habrá de suceder, o que sucederá a ciencia cierta, o que sucedió y se anunció con antelación, entonces puede decirse o escribirse que se predijo. Los grados de diferencia entre estos sustantivos son tenues y se ajustan a las circunstancias.

Temas idiomáticos

Por María José Rincón

 

03 / 09 / 2019

DE LA EÑE A LA ZETA

Escribió una vez en 1906 nuestro Max Henríquez Ureña que «nada hay que predisponga tanto a favor de un buen libro como una primorosa edición». Perdonen la inmodestia, pero mi último libro, De la eñe a la zeta, ha quedado precioso, más allá de su contenido, y queremos celebrarlo y compartirlo con los lectores. Como el conocimiento y el buen uso del español suelen despertar interés, e incluso pasiones, se nos ha ocurrido que, para presentar el libro, no hay nada mejor que dejar por una vez, y sin que sirva de precedente, la escritura y darle protagonismo a la palabra hablada.

La familia Logomarca nos acogerá en su sede de la avenida Rómulo Betancourt el jueves 5 de septiembre a las 6 de la tarde para la presentación de De la eñe a la zeta. Y lo vamos a hacer en forma de charla informal a la que hemos puesto el siguiente subtítulo: «Venga con su duda ortográfica y llévesela resuelta». Una excusa como otra cualquiera para que esta servidora conozca a sus lectores y les devuelva aunque sea un chin del aprecio que siempre le demuestran.

El estudio de la lengua española y su defensa forman parte esencial de mi trabajo en la Academia, donde, como miembro de número, tengo asignada la letra zeta. La divulgación del conocimiento y buen uso del español, en la medida de mi formación y mi capacidad, son para mí un deber de agradecimiento a mi lengua materna y a los que la han hablado antes que yo. En lengua española, de la que soy una apasionada como filóloga y lexicógrafa, mi tarea va, sin duda, De la eñe a la zeta.

 

10 / 09 / 2019

PALABRAS Y PALABROTAS

Aquí está la Eñe malapalabrosa que les había prometido. Lamento si a algunos les incomoda ver escrita en un diario una palabra que los hablantes suelen considerar ofensiva, indecente, inconveniente, soez o grosera. Todos estos adjetivos se aplican a esas palabras que proferimos como exclamación o imprecación, insulto, arma arrojadiza, picardía o, incluso, como demostración de rebeldía. Algunos las llamamos palabrotas, con un curioso aumentativo que también se aprecia en la locución palabras gruesas. Por estas tierras americanas les decimos malas palabras, cambiando la apreciación del «tamaño» por una más que evidente valoración moral.

Para los estudiosos del lenguaje no hay buenas ni malas palabras. Las analizamos todas como parte esencial de nuestra lengua, imprescindibles para expresar todo lo que tenemos que expresar, lo bueno y lo malo, lo adecuado y lo vulgar. Por eso palabras y palabrotas tienen el mismo derecho a aparecer en los diccionarios, aunque, eso sí, deben ir señaladas con alguna indicación de la valoración que los hablantes hacen de su uso, por aquello de evitar males mayores.

¿Y saben cuál es la palabra que no está en el Diccionario de la lengua española que más han buscado los dominicanos a lo largo de 2019? No se equivocan; la más buscada fue una mala palabra, tabú donde las haya: mamagüevo. Hasta 1248 consultas, favorecidas por sus muchos escollos ortográficos: g/h, u/ü/, v/b. Y no está en el DLE no por su condición de palabrota, sino porque su uso es americano. Prueben a buscarla en el Diccionario del español dominicano y en el Diccionario de americanismos: está documentada en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú, Paraguay y Uruguay.

La lengua debe servirnos para todo, y a veces lo que queremos decir necesita de ciertas palabras teñidas de cotidianeidad que también (¿por qué no?) podemos consultar en los diccionarios.

 

16 / 09 / 2019,

CALIMETES

Este verano la plaza comercial Ágora promueve una campaña de eliminación de los calimetes plásticos. Un calimete parece cosa de poca monta, pero la campaña evitará que más de un millón y medio de calimetes plásticos se sume a la basura que cubre el planeta. Cuenta además la campaña con mi reconocimiento por el cuidado en la ortografía, al que, lamentablemente, no estamos acostumbrados: las tildes y las mayúsculas justas: los signos de admiración, todos, en su sitio; y las comas bien usadas.

Pero, como nunca falta una voz discordante, alguien en las redes me «indicó» que la palabra calimete «no existe, porque no está registrada en el Diccionario de la lengua española». Yo, que soy lexicógrafa, es decir, autora de diccionarios, aprecio la autoridad que algunos lectores les atribuyen y aconsejo que se dejen guiar por la autoridad de los buenos diccionarios, que la ejercen en muchos aspectos: ortografía, etimología, información gramatical, definiciones, registros y ejemplos de uso.

Sin embargo, debemos tener siempre presente que los diccionarios no son los que deciden si una palabra existe o no. Suele suceder que no la estamos buscando en el diccionario adecuado; por ejemplo, calimete podemos encontrarla en el Diccionario del español dominicano o en el Diccionario de americanismos de la ASALE. Mi apreciado Roberto Guzmán nos habló en su columna de Acento de su origen haitiano (kalimet) a partir del francés (chalumeau/calumet).

 

24/09/2019

MERCED A LAS PALABRAS

El 24 de septiembre celebramos el Día de la Virgen de las Mercedes, una festividad que viene acompañada de su correspondiente día no laborable, merced al cual se extiende la celebración, por razones obvias, a católicos y no católicos. Basta acercarse a esta advocación mariana para descubrir un encanto especial. Por cierto, una advocación, si consultamos el Diccionario de la lengua española, que es lo que debemos hacer cuando dudamos sobre el significado de una palabra, es la denominación que se aplica al nombre de divinidades o santos para referirse a un atributo, un lugar o una característica con la que se los vincula.

El sustantivo de origen latino merced tiene entre las acepciones que registra el DLE aquellas que se refieren al ‘premio o galardón que se da por el trabajo’ y a la ‘dádiva o gracia que se hace a alguien’, significado con el que está relacionada la advocación. Con esta acepción se usa también como parte de la locución preposicional merced a, con el significado de ‘gracias a’: Su carrera se desarrolló merced a su conocimiento de la disciplina.

El sustantivo merced puede significar además ‘voluntad o arbitrio’; con esta acepción forma parte de la locución preposicional a merced de, ‘dependiendo de una voluntad o fuerza ajenas’: Nuestra ubicación geográfica nos deja a merced de los huracanes. El sustantivo merced se usaba además como título de cortesía (su merced, vuestra merced) y está en el origen del usted, nuestra fórmula de tratamiento por antonomasia.

Enriquecer nuestro vocabulario no solo consiste en aprender más palabras, sino en conocer y usar adecuadamente las variadas acepciones que estas tienen. Cualquier excusa es buena para acercar la lupa a nuestras palabras y seguir aprendiendo sobre ellas. Recuerden que estamos a merced de las palabras.