Ortoescritura

Por Rafael Peralta Romero

 

 LA COMIDA EXTRANJERA SE DISFRUTA EN ESPAÑOL

Este artículo es una variación en torno al tema de los vocablos extranjeros  empleados  al hablar nuestra lengua. Reiteramos que la primera actitud debe ser evitar su uso, pero si la palabra exótica resultara  indispensable, lo que   procede  es   buscar la forma de adaptarla  al castellano. Un  extranjerismo  se hace necesario porque  representa un objeto, una cualidad, una circunstancia o  una acción  que no ha sido nombrada en español.

 

En la entrega anterior   (23-3-2020)  tratamos sobre voces extranjeras relacionadas con el vestir y que ha sido preciso aceptarlas en español (bluyín, de blue jean; esmoquin,  de smoking). Hoy abordaremos   palabras extranjeras relacionadas con el comer  y las circunstancias que rodean  a este placer. Estas  recomendaciones están avaladas por el Diccionario panhispánico de dudas, publicación de la Asociación de academias de la Lengua Española. Veamos:

/Beicon/  (bacon). Del Inglés. Panceta ahumada. Lo que aquí llamamos tocineta. Otra forma  de adaptación es /bacón/, más fiel a la grafía original,  mientras la anterior lo es a la pronunciación.

/Bistec/  (beefsteak). Voz inglesa. Bistec es un perfecto ejemplo de adaptación. Filete de res. Plural: bistecs. Esta adaptación no niega su origen y se ajusta al perfil del español.

No dude usted en llamar /besamel/  o /bechamel/  (del francés béchamel) a la salsa hecha con harina, leche y mantequilla con la que se aderezan algunos platos.  En español es palabra aguda, sin tilde.

En el /apartotel/ (hotel de apartamentos), el  bulevar (del francés boulevard) o  en un  /búngalo/ o /bungaló/  (bungalow)  puede usted  apreciar  el /buqué/ (bouquet) o  aroma de su  vino y más tarde disfrutar de un /capuchino/  (cappuccino). Italiano. Tipo de café.

Si tuviera invitados, no coja estrés, ordene por /cáterin/ (catering). Esta voz inglesa significa servicio de comida. En español adquiere acento de esdrújula. Su plural  no varía: los cáterin.

Sean o no franceses los invitados,  usted puede brindar con /champán/ (champagne). Vino espumoso procedente de la región francesa de Champagne. También se adapta  como /champaña/, grafía más aproximada al francés. La otra gran bebida de Francia es el /coñac/ (cognac). El grupo –gn  en francés suena  eñe, pero esa lengua no tiene el signo –ñ, muy propio del español. De Francia nos llega también la voz /cruasán/  (croissant).  Pan en forma de media luna.

Para comer /espagueti/ no es preciso ir a Roma. (spaghetti). Voz italiana. Pasta alimenticia larga. Lo mismo el  /fuagrás/  (foi-gras). Voz francesa que denomina un plato hecho a base de hígado. Recuerde, no  se pierde /glamur/ (glamour) ni  se deja de ser /gurmé/ (gourmet), porque escriba así estos vocablos.

Viene bien tomarse un /jaibol/ (high ball). Inglés. Bebida alcohólica mezclada con otra, mientras se espera una /lasaña/  (lasagna)  o un platillo de /mozarela/ (mozzarella), queso fresco hecho con leche de  búfala. Si tiene dudas,  consulte al  /sumiller/ (sommelier, en francés). Persona encargada de vinos y licores en un restaurante. Podría recomendarle un /vermú/  (vermout o vermouth). Voz francesa tomada del alemán (wermut).Es licor aperitivo hecho con ajenjo. Para otro momento procede / yogur/ (yoghourt, yogourt). Voz de origen turco.

¿Qué decir de la voz inglesa “whisky”? Los académicos  recomendaron adaptar esta voz  con la grafía /güisqui/, y así aparece en el Diccionario. Pero más adelante a la uve doble (doble ve y mal llamada doble u) se le dio carta de ciudadanía en nuestro idioma  y se  ha reconsiderado   la escritura del nombre que identifica al licor británico: wiski es la forma  recomendada.

Ya lo ha visto usted: comidas y bebidas extranjeras se disfrutan en  nuestra lengua.

 

VACILACIONES Y ACIERTOS PARA NOMBRAR A LA COVID-19

La palabra /covid/ irá desapareciendo de nuestro uso cotidiano  según como la horrible peste  nos vaya dejando en paz. Pero ese acrónimo formado por cinco letras quedará para siempre en la historia de la humanidad, testimoniando la crueldad de una época. Este hecho marcará la historia de la medicina, de la economía,  de la música y los espectáculos artísticos como  de los deportes, sobre todo de aquellos que representan negocios lucrativos, por ejemplo beisbol y fútbol. En consecuencia, la palabra que lo nombra será asunto de interés para los académicos de la lengua española.

En el artículo anterior (19-7-20) hemos planteado el problema del género para  esta voz, formada como un producto de laboratorio   (acrónimo del inglés coronavirus disease, al que se añade el 19 por el año en el que se conoció el primer caso), que trajo al nacer la recomendación  de género femenino.

Sin embargo, en parte del mundo hispano, y más en República Dominicana, se ha preferido  nombrar esta enfermedad con el artículo en masculino. Gran responsabilidad de ello tienen los medios de comunicación. Justo es destacar que EL NACIONAL ha sido la excepción. Este diario se distingue por su persistencia y coherencia en el empleo de la forma femenina: la covid.

Les presento  ejemplos tomados de El Nacional:

– La covid-19 ha causado miles millones de dólares en pérdidas

-La covid debe ser una prioridad y un compromiso

-De acuerdo a Salud Pública, esta mañana la ocupación era el 92 % de las disponibilidades, mientras la covid-19 cobraba seis nuevos fallecidos…

Veamos muestras tomadas de otros diarios, unos con vacilaciones y otros sin preguntarse nada:

-El Covid vino a amargarle el café a la familia

-El tema político y la pandemia del  COVID-19 sacan de la agenda nacional otros asuntos… (Un articulista).

-La abrupta desaceleración de la economía mundial producto  de las medidas adoptadas para  combatir el COVID-19… (Articulista).

-Aunque el coronavirus que causa el covid-19  podría nunca desaparecer y volverse económico, … (Articulista).

-Los desafíos de Luis Abinader se han  multiplicado por  covid-19 (titular)

-Aunque comenzó en China, en estos momentos el  COVID-19 es un asunto global. (Articulista)

-La OMS cree que la vacuna contra el COVID-19 podría estar disponible a mediados de 2021 (Titular).

-Fracasó la estrategia contra el covid y se requiere más toque de queda (Articulista)

-Asonahores pide revelar cifras del COVID-19 por municipios (Titular)

El Gobierno (Presidencia, Ministerio de Salud…) ha preferido la forma masculina:

-Convivir con el COVID-19 de forma segura…

-El Covid-19 y la economía dominicana: Una visión internacional más favorable (Publicación del Banco Central).

Los reportes de Efe, la agencia española de noticias,  han mantenido uniformidad al llamar en  femenino a la terrible enfermedad:

-La ciudad de Nueva York no registró ninguna víctima mortal por la COVID-19 en 24 horas (Efe).

-América Latina y el Caribe llegaron este lunes al segundo lugar mundial en cuanto a fallecimientos por la COVID-19, al superar a EE UU y Canadá…(Efe).

COVID, Covid y covid, con artículos –la o –el, son las formas usadas. El proceso de lexicalización y adopción como una palabra de nuestra lengua dictaminará: covid.  Quizá con su género ocurra lo mismo del sustantivo /sartén/, voz femenina (la sartén) a la que en el habla dominicana se le menciona en masculino. O como el vocablo /pus/, registrado como masculino en el Diccionario y que aquí llamamos en femenino: la pus.

Nombrar a la covid en femenino y con minúscula es un acierto. Recordemos: “La función esencial de la ortografía es garantizar y facilitar la comunicación escrita entre los usuarios de una lengua mediante  el establecimiento de un código común para su representación gráfica”. (Ortografía de la lengua española, RAE-ASALE,  2010, pág. 12)

 

ENTRE EL COVID Y LA COVID: HE AHÍ  EL INTRÍNGULIS

 En algún momento, los académicos de la lengua española intentarán ponerse de acuerdo para  incorporar  formalmente  al léxico del español el nuevo vocablo  /covid/, surgido a propósito de la pandemia coronavirus, causante de la enfermedad covid-19.

El nombre COVID-19  fue  creado por  la Organización Mundial de la Salud en febrero de este año para  llamar a la enfermedad originada por el coronavirus  (acrónimo del inglés coronavirus disease, al que se añade el 19 por el año en el que se conoció el primer caso).

También en febrero, la Fundéu (Fundación del Español Urgente) recomendó  la grafía COVID-19  para el nombre abreviado de la enfermedad por coronavirus. Con mayúsculas, ya que se trata de la sigla inglesa de coronavirus disease, ‘enfermedad del coronavirus’. Dado que contiene el sustantivo enfermedad en su forma inglesa, su género es femenino (la COVID-19, mejor que el COVID-19).

La dificultad para los académicos, pese a la  aseveración de que el vocablo es femenino, es cuánto se ha divulgado  el uso  en masculino, desde todos los ámbitos y tribunas: desde el poder político, desde los púlpitos, desde los medios de comunicación.

El presidente Danilo  como el presidente electo  Luis Abinader han empleado el masculino para nombrar la enfermedad. El ministro de Salud Pública lo ha hecho cada día desde marzo hasta hoy.  La más reciente expresión desde la Presidencia de la República en referencia a la covid es la siguiente:

“Luego de consultar a las autoridades electas, presidente Danilo Medina solicita autorización al Congreso Nacional para declarar nuevamente en estado de emergencia el territorio nacional por 45 días debido a la reciente evolución epidemiológica del COVID-19”.  Es un tuit de  Roberto Rodríguez Marchena.

El presidente Abinader ha dicho: “Desde el inicio de la pandemia del  covid-19, recorro el país en ruta solidaria…”. Ese día  anunció que había sido contagiado de  la covid, pero dicho en masculino.

En los nombres de las enfermedades predomina el femenino porque  la palabra enfermedad  corresponde a ese género: la gripe, la fiebre, la parálisis. Esto varía cuando la situación se denomina  con más de un vocablo, pues predominará el género  del más importante: estado febril,  trastorno mental, el alzhéimer, el párkinson.   Los dos últimos nombres  son masculinos porque la voz que los ha acompañado  es masculina: síndrome.

El  nombre /covid/  ha surgido de un acrónimo y su escritura original ha sido COVID,  pero  su proceso de lexicalización   (conversión en una palabra) ha sido  muy rápido y se asimila como una palabra común del español (como sida, radar, ovni, oenegé…). De ahí que cuando  no se escriba todo en mayúscula  (COVID)  se escribirá  todo en minúscula: covid, nunca Covid.

“Los sustantivos que designan enfermedades son nombres comunes, por lo que deben escribirse con minúscula inicial: acromegalia, cáncer, diabetes, espina bífida,…Solo se escribirán con mayúscula si forman parte de una expresión denominativa que así lo exija (el nombre de una institución u organización, de un congreso, etc). Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia”. (Ortografía de la lengua española, 2010, pág. 501).

Esa misma obra, publicación de la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española) apunta que en los nombres de enfermedades y síndromes que presentan un complemento preposicional que incluyen el nombre de su investigador o descubridor, se mantiene  la mayúscula característica del nombre propio, pero el sustantivo genérico debe escribirse con minúscula: enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, síndrome de Down, síndrome de Chagas.

La covid, en femenino y minúscula, era el tema, pero faltó algo decir. Seguimos el domingo.

 

PARTIDOS  PIDEN “RECONTEO” DE VOTOS, LA JCE DEBE HACER EL “RECUENTO”

A propósito  de la crisis suscitada tras las elecciones del 15 de mayo,  muchos candidatos  a cargos electivos  han repetido a  través de los medios de comunicación   la necesidad de contar detenidamente los votos   para salvar lo que consideran irregularidades. Con estos reclamos, políticos y periodistas han puesto en boga el vocablo “reconteo”, guardando para después el legítimo, que es recuento.

“PRM  pide reconteo en los tres niveles votación”, titula un diario como noticia principal.  Casi lo mismo, en la misma fecha, trajo otro diario: “PRM pide JCE reconteo manual tres niveles  votos”. Un tercer título, también de primera página: “Junta del Distrito realiza reconteo en 674 colegios”.

La derivación es un procedimiento genuino para crear palabras.  Quienes inventaron el término “reconteo”, han partido de agregar el prefijo “re” al sustantivo  “conteo”, y todo queda –al parecer-  conforme al perfil de la lengua española. Pero el vocablo “reconteo” es una creación innecesaria, pues ya se tiene la palabra que conlleva el caso. Por eso no aparece en el Diccionario académico.

Conteo viene de  contar y significa: cálculo, valoración.  2. m. cuenta (acción de contar). Contar. Del latín  computāre. El Diccionario le guarda estas acepciones: Numerar o computar las cosas considerándolas como unidades homogéneas. Contar los días, las ovejas.

Nuestro idioma  dispone del verbo /recontar/  que significa contar o volver a contar el número de cosas. Contar de nuevo.

El sustantivo derivado de la acción de recontar es  recuento.  A continuación cito las acepciones  con las que aparece en el Diccionario: 1. m. Acción y efecto de volver a contar algo. 2. m. inventario (‖ asiento de las cosas pertenecientes a una persona o comunidad).  3. m. Comprobación del número de personas, cosas, etc., que forman un conjunto.

Es  recomendable que los partidos  y candidatos, si no están de acuerdo con algunos resultados, exijan el “recuento” de votos y  que la prensa  se refiera a esa petición como “recuento”.

 

CONTAR Y RECONTAR LOS VOTOS

 Las opiniones divulgadas  en torno al modo de escrutinio de los votos en las elecciones del domingo  15  evidencian muy claramente la posición política  de quienes sustentan tales opiniones, sean juristas,  tecnólogos o periodistas. El gobierno  de Danilo Medina y su partido, el PLD, han llevado la voz cantante en la defensa del conteo electrónico.

Los  políticos polivalentes –forma elegante de llamar a los oportunistas-  se han dado gusto  en eso de ponerse donde los vean los patronos,  rechazando  el pedido de los partidos de oposición. Para un oportunista lo importante  es ampararse bajo la gracia de quienes reparten bienes públicos en pro de seguir  en el voraz disfrute del poder.

Entendidos en sociología  han considerado  “atípico”  el proceso electoral que se vive en República Dominicana. El Diccionario   académico define ese adjetivo de este modo: “Que por sus caracteres se aparta de los modelos representativos o de los tipos conocidos”.  Significa que estamos ante unas elecciones anormales.

Por eso la comunidad  dominicana está  bajo tensiones. Además de  las crispaciones  que genera un gobierno lanzado a las calles con todos los recursos del Estado al servicio de sus candidatos, se ha agregado la introducción de un sistema de conteo de los sufragios que produce desconfianza en los opositores.

Es ley y tradición en nuestro país que los votos se cuenten en la mesa electoral.  La Ley Electoral  275-97, en sus artículos  126 y 127, así lo establece: “ Terminada la votación, se procederá al escrutinio de los votos, que estará a cargo de cada colegio electoral, sin que éste pueda, en ningún caso, delegar o encomendar sus operaciones a personas extrañas a éste, ni suspenderlas”.

El artículo 127 indica: “Se abrirá la urna y se sacarán de ella las boletas que hubieren sido depositadas, contándolas, para confrontar su número con el de electores que hubieren votado según los inscritos en el formulario especial de concurrentes”.  A partir de que se cuente – manos y ojos- en cada colegio, que se recuente electrónicamente.

Ha sido medianamente sensato el pleno de la Junta Central Electoral  al escuchar el clamor de los partidos y aprobar  el  escrutinio manual de los votos en el cien por ciento de los colegios electorales en el nivel presidencial. De inmediato la medida fue apoyada por el Consejo de la Empresa Privada, aunque no ha satisfecho a los partidos.

Roberto Rosario, presidente de la JCE, dijo  que esta acción procura   “mayor transparencia, tranquilidad y satisfacción al universo de partidos y la sociedad”.  Transparencia es palabra vital para restablecer la  requerida tranquilidad. En República Dominicana está en juego la paz social. El nerviosismo, es obvio,  lo provocan  unas elecciones atípicas.

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AHORRARSE CIERTAS MAYÚSCULAS, A VECES VIENE BIEN

 El uso de la mayúscula inicial  constituye en ocasiones  un problema para quienes a menudo tenemos que escribir, sobre todo por razones de trabajo: periodistas, secretarias, escribientes, abogados, maestros. Al menos en español, lo normal es la minúscula y cuando se recurre a marcar una letra con la mayúscula, obedece a una necesidad. La tendencia actual en nuestra lengua es a disminuir su uso.

La función primordial de la mayúscula en español es  la de distinguir el nombre propio del nombre común. La Ortografía de la lengua española reconoce dos elementos:

  1. a) Los nombres propios genuinos, entre los que se encuentran los nombres de persona  o antropónimos (Andrés, Raúl, Alejandro, Pedro, María) y los nombres propios de lugar  o topónimos (Andalucía, Miches,  Barahona, Higüey).
  2. b) Las expresiones o etiquetas denominativas que, formadas por palabras del léxico común, o por una combinación de léxico común y nombres propios, se refieren a entidades únicas (instituciones, organismos, acontecimientos…) con una función claramente identificativa y singularizadora.

Ejemplos: Asociación de Estudiantes Universitarios de Jaquimeyes, Asociación Pro Bienestar de la Familia, Alcaldía de Santiago, Ministerio de Agricultura, Partido Revolucionario Moderno, Universidad Autónoma de Santo Domingo, Universidad Católica Madre y Maestra, Segunda Guerra Mundial.

En la mayoría de estas  expresiones  predominan los sustantivos comunes, que fuera  de este uso se escriben con minúscula (asociación, desarrollo, estudiantes, partido, alcaldía, ministerio, agricultura, madre, maestra, guerra). Por igual los adjetivos contenidos (revolucionario, moderno, autónoma, católica, segunda, mundial) son de uso común y se escribirán en minúscula cuando no formen parte de una expresión denominativa.

Ahora, los nombres de las instituciones –admito que es una repetición-  se escriben con mayúscula inicial, contrario a como se hace frecuentemente en el periodismo. Se dirá: El Ministerio de Hacienda  pagó la deuda  al Colegio Dominicano de Ingenieros,  Arquitectos y Agrimensores.

La diferencia está en cuando citamos al titular de la dependencia: Entregó el cheque el ministro de Hacienda, Simón Lizardo.

Como en las expresiones que denominan a los partidos políticos y las universidades, por citar las entidades más mencionadas en la prensa,  la palabra común de los órganos de gobierno suele ser parte de su nombre: Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Poder Ejecutivo, Suprema Corte de Justicia, Senado de la República, Ejército Nacional, Marina de Guerra, Obispado de La Altagracia. Todas estas expresiones están formadas con palabras del léxico común, pero en estos casos, obviamente, se escribirán con mayúscula inicial.

Sin embargo, las palabras que designan a las personas involucradas en estas funciones siguen siendo nombres comunes, igual que plátano, cuaderno o mesa. Por tanto no necesitan mayúsculas estos términos: senador, diputado, legislador, presidente, juez,  procurador, magistrado, general, coronel, teniente, cabo, almirante, vicealmirante,  capitán de navío, marinero…obispo, monseñor, presbítero, catedral, diácono, monaguillo.

En fin, ahorrarse ciertas  mayúsculas conduce a evitar algunas  faltas de ortografía. Seguiremos con el tema.

 

MAYÚSCULA DE RELEVANCIA O CAPRICHOSA

La publicidad estatal marca con mayúscula  el vocablo “bicentenario”, a propósito de las festividades por los doscientos años   del nacimiento de Juan Pablo Duarte, el fundador de la República Dominicana.  Este uso no se corresponde con ninguna de las funciones lingüísticas de la mayúscula previstas en nuestra lengua.

Esta columna ha venido llamando mayúscula caprichosa al uso  arbitrario de la letra inicial en alta, pero los lingüistas la denominan  bellamente  mayúscula de relevancia, ya que  “…responden únicamente al deseo de poner de manifiesto la especial relevancia que quien escribe otorga al referente designado por la palabra así escrita”.

Las instituciones oficiales  disfrutan el uso de la mayúscula. Y se la colocan a  palabras  y expresiones como ley, decreto, sesión ordinaria, sesión extraordinaria, sesión solemne, señores diputados y  señores senadores.  El Tribunal  Constitucional, por ejemplo, publica un aviso en el que invita a los  actos conmemorativos de su primer aniversario, en los que incluye: Misa de Acción de Gracias, Catedral Primada, Audiencia Solemne y Sala Augusta.

La publicidad comercial abunda en mayúsculas caprichosas, pero no  por razones ideológicas ni de sentimientos, sino muchas veces por descuido o desconocimiento, pero obedeciendo a la tendencia a “mayusculizar” palabras aunque con ello se “minusculice” el idioma.

Instituciones académicas  gustan también del juego de la mayúscula de relevancia. Ejemplo, la Academia de Ciencias publica una convocatoria  a la Asamblea General Ordinaria, a la que son convocados  todos los  Miembros de Número. Fundamenta su  llamado en el Artículo 5 y el Articulo 6 de los Estatutos.

¿Hace falta mayúscula para las palabras artículo, estatutos, miembros, número, ordinaria…?

Todas las palabras destacadas con mayúscula son términos  comunes y  han sido  marcadas  en interés  de revestirlas de un valor  que las diferencia de las  demás. La “Ortografía de la lengua española” señala al respecto lo siguiente:

“La mayúscula está revestida de un cierto valor sacralizador y dignificante, probablemente derivado del uso monumental, solemne y suntuario de sus orígenes. Su prestigio gráfico se evidencia en el significado de la locución con mayúscula (s), que, pospuesta a un adjetivo o a un sustantivo, denota su más alto grado o su más elevada manifestación: tonto con mayúscula (s), amor con mayúscula (s)”.  (Página 514).

La gente común también quiere destacar sentimientos y apreciaciones    valiéndose  de las  mayúsculas. Las esquelas mortuorias constituyen buen ejemplo de ello.  Frecuentemente se ven invitaciones a misa por el Primer Aniversario de la muerte de alguien.  Pero también se dice: Querida Madre, tus Hijos nunca te olvidaremos. O se destaca que: Siempre tuviste Amor para los Tuyos.

Son las mayúsculas de relevancia, que van desde las pompas oficiales hasta las manifestaciones de la gente sencilla.

 

GRINGO,  YANQUI, AMERICANO, ESTADOUNIDENSE

 ¿Qué gentilicio corresponde a los habitantes del gran territorio ubicado en  Norteamérica  y que limita al norte con Canadá y al sur con México? El país  se llama Estados Unidos de América, el cual  declaró su independencia el 4 de julio de 1776, cuando las antiguas colonias enfrentaron al imperio británico con las armas y con la palabra.

¿Por qué les tenemos tan variadas  denominaciones a los  integrantes de esa nación? Echemos un vistazo lexicográfico  bajo la luz del Diccionario  de la lengua española, órgano de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

 

GRINGO, GA 

Este vocablo  (adjetivo) es de etimología discutible. Solemos usarlo con intención despectiva para nombrar a los  naturales de los EUA (Estados Unidos de América). Veamos lo que apunta el Diccionario académico:

  1. 1 coloq. Extranjero, especialmente de habla inglesa, y en general hablante de una lengua que no sea laespañola. U. t. c. s. 2. adj. coloq. Dicho de una lengua: extranjera. U. t. c. s. m. 3. adj. Bol., Chile, Col., Cuba, Ec., El Salv., Hond., Nic., Par., Perú, Ur. y Venestadounidense. U. t. c. s. 4. adj. Ur. inglés (‖ natural de Inglaterra). U. t. c. s. 5. adj. Ur. ruso (‖ natural de Rusia). U. t. c. s. 6. m. y f. Bol., Hond., Nic. y Perú. Persona rubia y de tez blanca. 7. m. coloq. Lenguaje ininteligible.

El origen de gringo ha sido asociado a la palabra “griego” para referir  un lenguaje que no se puede entender y por extensión a personas que hablan cualquier otro idioma que no sea el español. Hay menciones del término «gringo» en textos españoles de  hace siglos, siempre  aplicado a personas  que no hablan  nuestra lengua.

 

YANQUI

Esta voz  es la adaptación del  inglés  “yankee”.  Es como se llama a los naturales  de Nueva Inglaterra, zona de los Estados Unidos de América. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a Nueva Inglaterra o a los yanquis.  3. adj. coloq. estadounidense. Apl. a pers., u. t. c. s.

Es decir, que todos los nacidos en EUA no son yanquis, sino los procedentes de una región del noreste de ese país, la cual  comprende los estados de Maine, Vermont, Nuevo Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Rhode Island.

 

AMERICANO, NA

Este  adjetivo se define con tres palabras: Natural de América. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a América o a los americanos.

En la cuarta acepción, el Diccionario lo presenta como sinónimo de  estadounidense. Todos sabemos lo difundido  que está el concepto de identificar con esta palabra a personas y cosas  procedentes de EUA: 5. m. café americano, desayuno americano, fútbol americano…Los  naturales de los demás países de América, incluidos sus líderes, intelectuales y comunicadores, hemos sido bastante concesivos respecto del gentilicio americano, prácticamente se lo cedemos a un solo país, como si nos abrazáramos  a la consigna: “América para los americanos”.

 

NORTEAMERICANO, NA

Lo que dice el Diccionario: 1. adj. Natural de América del Norte. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a América del Norte o a los norteamericanos.

Son norteamericanos los  naturales de México y Canadá, así como los  de Centroamérica, cinco países, son centroamericanos, los de  Suraméricana, suramericanos y los de las Antillas, antillanos. Por tanto, norteamericano no es el gentilicio de los nacidos en EUA. No obstante, por la persistencia de muchos hablantes en  el uso de la palabra con tal sentido, los académicos la  han incorporado  con esa significación: 3. adj. estadounidense.

 

ESTADOUNIDENSE

  1. adj. Natural de los Estados Unidos de América. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a los Estados Unidos de América o a los estadounidenses.

He ahí  el gentilicio de los naturales de EUA.

 

SIN Ñ NO HAY ESPAÑOL, NO SEÑOR

Las veintisiete letras que integran el alfabeto español son importantes porque todas cumplen una función  para articular las palabras con las  que nombramos seres y cosas (sustantivos), expresamos cualidades de esos seres y cosas (adjetivos) o le atribuimos  acciones (verbos).

Sin embargo, vamos a destacar la decimoquinta  letra, acogiendo una sugerencia del doctor Oscar M. Herasme, apreciado amigo y lector de esta columna, quien ha propuesto referir el origen de la eñe.

En toda lengua funciona un aspecto fónico (se percibe por el oído) y a las unidades que lo componen se les llama fonemas, y también  un aspecto gráfico (nos llega por los ojos), son las letras o grafemas.

En la lengua latina, de cuyo alfabeto deriva el del español y de otras lenguas, no figuraba el signo o grafema Ñ, pero sí tenían los  romanos un sonido equivalente. Es muy propio del latín  el uso de la grafía /nn/ para formar palabras como /anno/ que en español derivó en año. Así ha ocurrido con otras palabras.

Conviene citar lo que  indica al respecto la Ortografía de la lengua española, publicación oficial de las academias: “La ñ tiene su origen en la abreviatura del dígrafo nn, que el español medieval escogió  para representar  el nuevo fonema palatal /ñ/, inexistente en latín. Este dígrafo solía escribirse de forma abreviada mediante una sola  n con una virgulilla encima, signo del que surge esta letra, genuinamente española, que también adoptaron el gallego y el vasco”. (Ortografía…2010, Madrid, pág.67).

Este hecho se remonta a períodos anteriores a la invención de la imprenta, cuando  los libros eran manuscritos y los monjes, en los monasterios, se dedicaban a copiar las obras. Para ganar tiempo, si se trataba de la grafía /nn/  los  copistas abreviaban anotando  una n pequeñita sobre la otra.

De  este modo,  la pequeña –n sobre la otra  evolucionó hacia la tilde que le conocemos a la eñe, un signo muy propio de la lengua  española y que ha sido implantado, por la colonización, en algunas   lenguas indígenas de América (quechua, aimara, guaraní…).

Otras combinaciones gráficas del latín también han conducido hacia la letra eñe.  Por ejemplo: mn, gn. Muchas palabras  que en lengua latina llevan la combinación /mn/ evolucionaron  hacia la escritura con eñe, tal el caso de /somnus/, que devino en sueño y  por igual el verbo /somniāre/ del que procede soñar.

El grupo /gn/ suena en latín como la eñe de nuestro idioma, sobre todo cuando aparece en medio de palabra. Buen ejemplo es el vocablo /cognoscĕre/, madre de nuestro verbo conocer y de otros sustantivos y adjetivos: cognición, cognitivo, palabras de pronunciación incómoda, pero que si se articularan conforme a su etimología (con ñ) entonces  resultarían malsonantes.

En algunas lenguas neolatinas  el grupo /gn/ representa lo que para nosotros  el sonido Ñ. Palabra francesa  muy conocida es /champagne/: vino espumoso procedente de la región francesa de Champagne. El nombre de la bebida, como sustantivo común,  se adapta  al español  como /champaña/, grafía más aproximada al francés, pero también  /champán/.

De Francia  también conocemos otra gran bebida  el: /coñac/, originalmente  (cognac, nombre de una región). El grupo –gn  en francés suena  eñe, pero esa lengua no tiene el signo –ñ, como el español.

Del italiano saboreamos  la voz /lasagna/, en la que gn suena eñe, por eso la hemos adaptado al español  como se pronuncia: lasaña. Esto indica que el italiano no tiene el signo Ñ, pero sí el sonido.

De acuerdo a los historiadores de nuestra lengua, la  Ñ apareció entre los siglos XIII y XIV. Vale anotar que junto a los signos de interrogación y entonación en el inicio de la oración, la Ñ es un rasgo distintivo de la lengua de Cervantes y Pedro Henríquez Ureña.

 

PANASIÁTICO, PANEUROPEO, PANAFRICANO Y PANAMERICANO: PANDEMIA

Entre los muchos aportes que del griego ha recibido la  lengua española hay que citar el elemento compositivo /pan-/. Los “elementos compositivos”,  de origen generalmente griego o latino, son segmentos morfológicos que intervienen en la formación de palabras compuestas anteponiéndose o posponiéndose a otro.

Con /pan-/, que significa “totalidad”,  tenemos en español la posibilidad de formar palabras que aplican al vocablo un valor relacionado a multiplicidad, conjunto, amplitud. Veamos algunas de las que registra el Diccionario de la lengua española:

Panamericanismo. Es la junta del elemento compositivo pan- con americanismo.  De este modo se denomina un movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países americanos. De ahí surgen los adjetivos panamericanos y panamericanista.

El vocablo panteísmo (pan+theos+ismo) denomina un sistema  filosófico de quienes creen que la totalidad del universo es el único Dios. Adjetivos relacionados: panteísta y panteístico.

Pandemia. Oh qué palabra, cuánto dolor encierra. En griego, con este vocablo se ha llamado a una  ‘reunión del pueblo’, y ese uso no está desligado del sentido actual. En medicina: “Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. La OMS ha señalado entre las condiciones para que una infección sea pandemia que  “tenga la capacidad de transmitirse de persona a persona de forma eficaz”. El adjetivo /pandémico, ca/  indica que algo es perteneciente o relativo a la pandemia.

Panafricanismo. (De pan- y africanismo). Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países africanos. Panafricano y panafricanista son los adjetivos relacionados.

Y como hay panafricano y panamericano, hay  /panasiático, ca/, el adjetivo que  debería derivar  de “panasiatismo” o “panasianismo”, pero estos vocablos no aparecen en el Diccionario.  Al parecer  no hay un sustantivo para nombrar el movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países asiáticos. Panasiático: Perteneciente o relativo al conjunto de los países asiáticos. Ejemplo,  Congreso panasiático

Pancromático. Es un adjetivo (De pan- y cromático). En fotografía. Dicho de una placa o de una película: Que tiene una sensibilidad aproximadamente igual para los diversos colores.

Panenteísmo. (De pan+ ‘en’+ theós ‘dios’ e –ismo). Teoría de Karl Krause, filósofo alemán de principios del siglo XIX, según la cual Dios contiene al mundo y este trasciende de Dios.

Panislamismo. (De pan- e islamismo).  Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países islámicos.

Panhelenismo. (De pan- y helenismo). En la antigua Grecia, movimiento que propugnaba la unión de los pueblos griegos.

Paneslavismo. (De pan-, eslavo e –ismo).

Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los pueblos  eslavos.

Adjetivo: paneslavista.

Paneuropeísmo. (De paneuropeo e –ismo). Movimiento que promueve la unidad y las relaciones entre los países europeos. Adjetivos relacionados: paneuropeo y paneuropeísta.

Pangermanismo. (De pan-, Germania e –ismo). Movimiento que promueve la unión y la cooperación entre los países de origen germánico. Este vocablo ha sido  asociado a la doctrina imperialista que proclama la superioridad de los pueblos de origen germánico y procura su unión en una sola nación de tendencia expansionista. Adjetivos: pangermánico y pangermanista.

Panhelenismo. (De pan- y helenismo).  En la antigua Grecia, movimiento que propugnaba la unión de los pueblos griegos.

Panlogismo. (De pan-, el grigo lógos ‘razón’ e –ismo). En la filosofía: Teoría según la cual todo lo real es racional.

Panóptico, ca. (De pan- y el griego optikós ‘óptico’). Es adjetivo. Se dice  de un edificio: Construido de modo que toda su parte interior se pueda ver desde un solo punto. U. t. c. s. m. El Diccionario no registra, como en los otros casos, un sustantivo vinculado.

Panhispanismo.   Movimiento que promueve la unidad y la cooperación entre los países que hablan la lengua española. Adjetivos: panhispánico y  panhispanista.

 

BREVEDADES LEXICOGRÁFICAS

En un día doblemente festivo, les presento un tema  liviano. Para ello les presento un grupo de palabras  con las que se suele incurrir en dudas al momento de escribirlas o pronunciarlas. Son estas: henequén,  bejuco, vejiga, apartotel.

1-Henequén. Quienes hemos vivido la vida rural sabemos lo  que pica un saco de henequén llevado al hombro. Se hace de las pencas de una planta  “amarilidácea”. Es conocido también como saco de pita. El vulgo suele pronunciar “jenequén”,  “jeniquén”, pero es recomendable  henequén.

2- Bejuco. Planta sarmentosa y trepadora, propia de regiones tropicales. También se le llama así a la enredadera o planta trepadora.  Pero este vocablo ha sufrido muchas agresiones: “bujuco” ,” beuco”, “bouco”. Sin embargo,  se recomienda /bejuco/: bejuco indio, bejuco de musú, flaco como un bejuco. Por igual las palabras derivadas: bejucal, bejuquera, bejuquito.

3- Vejiga.  Es el nombre de un órgano muscular y membranoso, a manera de bolsa, que tienen el humano y otros vertebrados y en el cual va depositándose la orina producida en los riñones.  El nombre se ha extendido a otros  objetos, como los globos inflables usados en festividades. Con este vocablo ocurre el fenómeno que los lingüistas llaman ultracorrección, el cual consiste en cambiar formas correctas por otras que el hablante considera son las que proceden. Así  es como algunos  emplean “vehiga” o “veiga”, en lugar de la forma correcta que es /vejiga/. Derivadas: vejigazo, vejiguilla.

4- Pasa lo mismo con el término /jeringuilla/. Instrumento médico usado para inyectar líquidos en el cuerpo. Se ha tornado en un elemento de uso común, por lo cual la palabra ha  sufrido algunas distorsiones: “jiringuilla”, “eringuilla”, “iringuilla”, pero  lo cierto es que la forma  recomendada es /jeringuilla/ o /jeringa/, ya que jeringuilla es diminutivo de  jeringa.

5-Tusar. Según el Diccionario de la lengua  española/tusar/ procede de “tuso”, participio antiguo del verbo tundir. Agrega  el Diccionario que en el español de América es lo mismo que trasquilar. En varios países significa cortar el pelo a alguien, pero en  Argentina, Bolivia,  México, Panamá y Uruguay  se refiere acortar las crines del caballo según un modelo determinado. El Diccionario académico no lo indica, pero en República Dominicana /tusar/ es  recortar las plumas al gallo de pelea. El Diccionario del español dominicano lo confirma.

El verbo /tundir/ es de poco uso, procede del latín “tondēre” que se  traduce  ‘trasquilar’, ‘rapar’, ‘cortar’. “Tondere” era el verbo usado por los latinos para referir el corte del pelo a personas.  Una segunda acepción  incluye esta extraña explicación:  “Cortar o igualar con tijera el pelo de los paños”.

Cortar el pelo a alguien puede referirse con el verbo /tonsurar/ el cual procede del latín  tardío “tonsurāre”, pero esa voz  se la hemos dejado a la Iglesia católica. Durante siglos, se usó  la /tonsura/ para incorporar a un hombre como miembro del clero. Para ello se le cortaba, en forma de círculo,  el pelo de la parte trasera de la cabeza.  Otro verbo vinculado gráfica y semánticamente es /atusar/ que significa recortar e igualar el pelo con tijeras.

6– Apartotel. Este vocablo es un acrónimo, se ha formado por la unión de apartamento y hotel (apart + otel). Se emplea para denominar un hotel de apartamentos.     Pierde la –h de hotel y la fracción –amento, última parte del vocablo apartamento,  por tanto no debe escribirse     “apartahotel”, sino apartotel.

Hasta aquí por hoy, feliz domingo de Restauración.

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