LA LENGUA Y LA REFLEXIÓN DE LA CONCIENCIA

En una charla sobre “La gestación de la lengua”, dictada por el director de la Academia Dominicana de la Lengua, se inauguró en Santiago el Instituto Lingüístico del Cibao, que dirige nuestra académica, profesora y escritora Rita Díaz Blanco.

En la apertura de dicho instituto, el suscrito presidió un conversatorio sobre el Logos como esencia y sentido de la lengua. Los presentes en la actividad, docentes del nuevo plantel escolar, dieron una acogida al tema y al expositor por el valor de la palabra y su importancia en el estudio de la lengua y el español dominicano.

A juicio del ponente, el Logos es un concepto que formó parte de las inquietudes filológicas de los antiguos pensadores presocráticos en su estimación de que la palabra es la base fundamental para desarrollar el pensamiento y la creatividad, categoría conceptual en cuya virtualidad los humanos podemos pensar, intuir, interpretar y expresar el mundo. En ese encuentro con docentes de la lengua española, enfaticé que las palabras nos conectan con el mundo y nos refieren la realidad natural, social, histórica, espiritual y cósmica. Al respecto expliqué que hay irradiaciones que vienen de diversas capas del Cosmos y de diversos registros del Universo, tanto del mundo perceptible como de los mundos intangibles, porque tenemos la capacidad sensorial para captar las señales de lo viviente, y precisé que hay manifestaciones y señales universales que no las captamos con nuestros sentidos corporales para las cuales contamos con sentidos interiores o sentidos metafísicos. Subrayé que estamos en capacidad de abordar las manifestaciones físicas y espirituales del Universo, que son complejas y enigmáticas porque hay una sabiduría muy antigua proveniente de enseñanzas milenarias a las que no llega todo el mundo, sino los iluminados, místicos y poetas, sobre todo, los poetas místicos, que acceden al fuero de esa sabiduría espiritual que los antiguos llamaron Numen.

Según el charlista, no es un capricho del intelecto humano desarrollar esa capacidad por la que recomienda ponerle atención a los sentidos corporales con los cuales entramos en comunión con la sustancia y la esencia de la naturaleza. Dije que conviene desarrollar la capacidad de observación de la realidad mediante los circuitos de la sensibilidad y el Logos de la conciencia: “Cuando disponemos nuestros sentidos para concentrarlos en la observación de la realidad podemos valorar el hecho de que tenemos la facultad de conocer, el potencial para valorar las manifestaciones de lo viviente y sentir la realidad, entenderla e interpretarla”, y afirmé que en la medida en que nos ponemos en contacto con las cosas, las señales de la realidad nos llegan a través de la sensibilidad, y sus datos sensoriales y suprasensibles se van almacenando en nuestra memoria, que el Logos asume, clasifica e interpreta.

La filosofía del lenguaje permite desentrañar diversos fenómenos de la creación del lenguaje y su relación con el pensamiento, por lo cual afirmé: “El lenguaje forma parte del poder con que cuenta nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad para ponernos en contacto con el mundo,  tener un conocimiento de la realidad y testimoniarla a la luz de nuestra percepción de las cosas. Hay otros medios y recursos con que cuenta nuestra inteligencia para darles concreción y validez a nuestro contacto con las cosas”. Y para aprovechar la presencia de los docentes de lengua española, concitó un diálogo interactivo con los presentes preguntándoles y concitándolos a activar el rol de la intuición, la memoria, la tradición y el lenguaje en la gestación del pensamiento y el desarrollo de la sensibilidad.

Santiago de los Caballeros, 12 de marzo de 2019.

 

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