SIMPOSIO SOBRE LA OBRA POÉTICA DE AÍDA CARTAGENA PORTALATÍN

Con un programa que incluía 10 canciones interpretadas por Alicia Baroni y tres intervenciones de los ponentes José Rafael Vargas, Alberto Peña Lebrón y Bruno Rosario Candelier, se efectuó un memorable coloquio en conmemoración del centenario del nacimiento de la poeta mocana Aída Cartagena Portalatín, cuya obra literaria ponderamos para ilustración de los presentes en esa jornada cultural compartida por la Senaduría de Espaillat y la Academia Dominicana de la Lengua.

Los poemas cantados por Alicia Baroni fueron “Una mujer está sola”, “Infancia en el recuerdo”, “Víspera del sueño”, “Cómo llorar la muerte de una rosa”, “Meditación”, “Desvelados sentidos”, “Llanto de llanto”, “Reencuentro del alma”,  “La tierra escrita”, “De la ausencia tuya” y “Fiesta del regreso”, alternados con las palabras de los ponentes y el testimonio de agradecimiento de la sobrina de la poeta, Olimpia Méndez Cartagena.

La tradición literaria en Moca comienza con Juan Antonio Alix, continúa con Gabriel Morillo, Octavio Guzmán Carretero, Manuel Valerio y se consolida con Aída Cartagena Portalatín. En Moca hay decenas de intelectuales y poetas, entre los que sobresalen, por su categoría literaria, Sally Rodríguez, Freddy Bretón, José Frank Rosario,Iki Tejada, Pedro Ovalles, Persio Pérez, Carmen Comprés, José Rafael Lantigua, Basilio Belliard, Benjamín García, Roberto Miguel Escaño, Fari Rosario y Mikenia Vargas.

Desde niña, Aída Cartagenadio señales de una vigorosa vocación poética, con la que canalizó la voz interior de su conciencia, la voz entrañable de las cosas y la voz de la Creación: “Solo desde la tierra/tienen brillo de ámbar las estrellas”, según Rosario Candelier, el poema de la citada frase motivó a Alberto Baeza Flores ir a Moca a conocer a Aída Cartagena, a quien invitó a que se integrara al grupo de la Poesía Sorprendida, que la poeta mocano agradeció integrándose a esa notable agrupación poética.

Aída Cartagena sintió la apelación de la vocación poética, que canalizó con su singular mirada poética: “Tuvo la capacidad para tender una mirada hacia su interior profundo; capacidad para mirar la dimensión esencial y mística de lo viviente, y capacidad para sentir las irradiaciones cósmicas, como se evidencia en “Cómo llorar la muerte de una rosa”, expresé en mi intervención, cuyo poema ilustra su alta condición creadora:

 

Cómo llorar la muerte de una rosa,

si los amaneceres han desdoblado el mundo,

y en la hierba que tiembla cerca de los rosales

se han quedado las albas vueltas gotas de agua.

Solo desde la tierra

tienen brillo de ámbar las estrellas.

A la tierra amarga vuelva

la lluvia del color de los rosales.

Sentir como los musgos se asen a las piedras;

hay un rencor en la brisa viajera!

Hombres no han llorado

porque caen los hombres.

¿Cómo llorar la muerte de una rosa?

 

“El gran logro de Aída Cartagena -dije en el coloquio en su honor- fue haber coronado una trayectoria literaria con una obra que le dio categoría nacional a la Mocanidad”.

Moca, ADL/Oficina senatorial de Espaillat, 19 de julio de 2018.

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