¿Es correcto gramaticalmente hablando el uso del vocablo "dirigenta" para referirse a una mujer?

¿Es correcto gramaticalmente hablando el uso del vocablo «dirigenta» para referirse a una mujer (en vez de ‘dirigente’) y ‘miembra’ (en vez de  miembro, por ejemplo: ella es miembro de….)?  Y considero que no son correctas estas formas, pero aguardo la aclaración de Uds.

Respuesta

El sustantivo miembro ‘individuo que forma parte de un colectivo’ es un sustantivo epiceno.

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas los sustantivos epicenos son los que «designando seres animados, tienen una forma única, a la que corresponde un solo género gramatical, para referirse, indistintamente, a individuos de uno u otro sexo. En este caso, el género gramatical es independiente del sexo del referente. Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz)».
No decimos la miembra, como no decimos el persono o el víctimo.

¿Por qué las palabras “reubicar” y “recolocar” no están en el diccionario de la RAE?

¿Por qué estas dos palabras: “Reubicar” (Volver a ubicar) “Recolocar” (Volver a colocar) no están en el diccionario de la RAE.?

Existen en español?

Veo que otras con el prefijo Re, como Reutilizar, SI APARECEN, en el diccionario de la RAE.

¿A qué se deberá esto?

Respuesta

El hecho de que una palabra no aparezca en el diccionario académico no supone que no exista en español. Los diccionarios son obras finitas e imperfectas por naturaleza.

La Academia, entre las normas para consultar su diccionario, se refiere a las palabras derivadas, como las que menciona, y afirma que «todas las voces derivadas de otras o formadas mediante composición, pueden formar parte del diccionario».

También reconoce que en su diccionario «solo aparecen aquellos términos que, vista la documentación de su empleo real, el Pleno académico ha decidido incluir».

Ya sabe que los hablantes de español podemos proponer al Pleno académico la inclusión de nuevos términos en el diccionario. Le animo a que lo haga. Las Academias cuentan con los hablantes para perfeccionar sus obras, que son de todos.

¿Cómo debe decirse "habemos" muchas personas en este salón" o "hay muchas personas, incluyéndonos"?

Agradecería me aclararan cómo debe decirse, si «habemos muchas personas en este salón» o «hay muchas personas, incluyéndonos».  Esta última opción, aunque me luce la manera sugerida por RAE, resulta un tanto incómoda y poco práctica.

Respuesta

Nuevamente agradezco su interés. Desde luego, la forma habemos es incorrecta. El verbo haber con este sentido de ‘existencia’ es impersonal y solo se conjuga en singular. Tampoco me parece una buena solución la otra opción que propone. Yo, personalmente, lo expresaría: «Somos muchas personas en este salón».

¿Qué oculta el poeta Roberto José Adames en sus escritos?

Leí la ponencia sobre la poesía de Roberto José Adames, que usted tuvo a bien escribir y me parece que en sus versos hay un manto de misterio, pero que él conoce muy bien y, por lo tanto, desea ocultarlo, pues percibo que su realidad es una gran mentira disfrazada de verdad. Hay un manto que no permite mirar más allá de lo que él permite ver en sus poemas y no creo que haya tanta honestidad. Deme su opinión.
Virtudes López Ayala

DE BRC A VIRTUDES LÓPEZ AYALA, 29 DE JUNIO DE 2011

Respuesta

Estimada Virtudes:
Aunque hay un manto que impide ver el real trasfondo de lo que sus versos expresan, su realidad no es una mentira, sino una verdad oculta, que es diferente. No es lo mismo decir una mentira, que disfrazar con los procedimientos poéticos una verdad existencial o un planteamiento conceptual. Decir las cosas con el lenguaje de la poesía, aunque se mantenga oculta la real motivación de su inspiración, como hace el poeta Roberto José Adames, es un procedimiento propio de la poesía, pues para eso están el lenguaje simbólico y las imágenes arquetípicas. Si el poeta canaliza en su creación expresiones que responden a fórmulas expresivas de los arquetipos oral-traumáticos, propios del Protoidioma de la poesía, esa manera de escribir es una ingeniosidad de su talento, indicativo de sus condiciones excepcionales para el arte de la creación poética.
Confío en que alguna vez puedas hacer lo mismo en tu creación poética, dando a conocer lo que concita tu sensibilidad profunda, aunque tengas que verter en fórmulas estéticas con imágenes crípticas, lo que realmente te inspira y eleva.

¿Qué es la esencia de la conciencia creadora?

Respuesta

El Logos, intuido por Heráclito de Éfeso para aludir al pensamiento y la expresión, alienta la ENERGÍA INTERIOR DE LA CONCIENCIA, fenómeno que nos hace una potencia de la Creación en conexión con la Fuerza Superior del Universo cuya sabiduría espiritual han intuido contemplativos, iluminados y poetas. El pensamiento creativo se funda en la energía interior de la conciencia, que el Logos formaliza en la palabra. El cultivo del pensamiento da un inusitado esplendor a la cultura, en cuya virtud pensadores y estetas se dedican a la reflexión teorética mediante la disposición de la inteligencia y la sensibilidad para sentir y valorar el mundo. Desde los antiguos pensadores presocráticos, quien se dedica a la creación espiritual y estética promueve los valores del espíritu mediante el cultivo de la palabra, lo que hace posible pensar el mundo y crear filosofía, religión, arte, literatura y mística.

La impronta intelectual que el poder del Logos imprime en la conciencia, fecunda el pensamiento, la imaginación y la reflexión, cuyo desarrollo es indispensable para pensar, crear y comunicar la reflexión o la creación. Como energía interior de la conciencia, la lengua es fuente de las creaciones intelectuales, estéticas y espirituales, cauce vinculante con la realidad, clave de las grandes intuiciones conceptuales y estéticas que hace de la virtualidad operativa de la palabra la vía para conceptualizar verdades, crear belleza y sentir la emoción estética.

¿Quién escribió “tres bellas que bellas son”?

¿Quién escribió “tres bellas que bellas son”? Desde hace muchos años hemos escuchado los jocosos versos de una estrofa cuyo autor desconocemos. Los versos son los siguientes: “Tres cosas me tienen preso/ de amores el corazón: / la bella Inés, y jamón, / y berenjenas con queso”. ¿Sabe usted quién es el autor?

BRC A FRANCISCO ROSARIO,  17 DE JUNIO DE 2011

Respuesta

Desde hace muchos años yo también había escuchado esos festivos versos, pero desconocía el nombre del autor. Sabía, sin embargo, que algunos profesores usaban esos versos en la escuela para enseñar los signos de puntuación. Aparece en algunos libros de lengua española con el título “Tres bellas, que bellas son”. Tiene ese título ya que se trata de tres hermanas casaderas, Soledad, Julia e Irene, que conocieron a un joven y apuesto caballero, licenciado en letras y las tres se interesaron en él. Pero el caballero no se atrevía a decir de cuál de las tres hermanas estaba enamorado. Como no se declaraba a ninguna, las tres hermanas le rogaron que dijera a cuál de las tres amaba. El caballero escribió en unos versos sus sentimientos, aunque «olvidó» consignar los signos de puntuación, y pidió a las hermanas que cada una añadiese los signos de puntuación que considerase oportunos. La décima era la siguiente:

Tres bellas que bellas son
me han exigido las tres
que diga de ellas cual es
la que ama mi corazón
si obedecer es razón
digo que amo a Soledad
no a Julia cuya bondad
persona humana no tiene
no aspira mi amor a Irene
que no es poca su beldad

Soledad leyó la estrofa y escribió:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
digo que amo a Soledad;
no a Julia, cuya bondad
persona humana no tiene;
no aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

Julia, en cambio, consignó los signos de puntuación así:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
¿Digo que amo a Soledad?
No. A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene.
No aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

De su parte, Irene puntualizó de la siguiente manera:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
¿Digo que amo a Soledad?
No. ¿A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene?
No. Aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

Como persistía la duda, tuvieron que rogar al joven que les develara quién era la dueña de su corazón. Cuando recibieron de nuevo el poema del caballero con los signos de puntuación las tres se sorprendieron:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
¿Digo que amo a Soledad?
No. ¿A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene?
No. ¿Aspira mi amor a Irene?
¡Qué!… ¡No!… Es poca su beldad.

(Esos versos aparecen citados por Roberto Vilches Acuña en Curiosidades literarias y malabarismos de la lengua. Santiago de Chile, Editorial Nacimiento, 1955).
Ahora bien, Roberto Vilches Acuña no es el autor, sino el recopilador. Confieso que pregunté a muchos versados en letras y nadie conocía el nombre del autor de tan ocurrentes versos.
Justamente, en el mes de mayo del presente año (2011) me hallaba en San Lorenzo de El Escorial, de la comunidad de Madrid, en cuyo escenario celebrábamos el IV Congreso Internacional del Interiorismo. En uno de sus comentarios, el poeta español José Nicás tiró al desgaire los citados versos de “Tres bellas que bellas son”.  Entonces alerté mis orejas, interrumpí al poeta y le pedí que me dijera el nombre del autor en cuestión. Sin titubear dijo el nombre del susodicho poeta: BALTAZAR DEL ALCÁZAR.
Al día siguiente, busqué los datos biográficos de Baltazar del Alcázar y me enteré que era un poeta oriundo de Sevilla (1530-1606), cultor de poesía religiosa y amorosa, pero su fama se debe a sus piezas satíricas y poemas festivos, entre los cuales tiene amplia difusión “Cena jocosa”, poema escrito en redondillas (Cfr. Francisco Rico, Mil años de poesía española, Barcelona, Planeta, 2009, p. 429).
Me complace dar con tan singular nombre y satisfacer esta curiosidad literaria que, durante mucho tiempo, fue también mía.

Si las emociones y los sentimientos tuviesen sustancia física: ¿Cómo sería su estructura interior?

Si las emociones y los sentimientos tuviesen sustancia física: 1. ¿Cómo sería su estructura interior? 2. ¿Tendrían átomos, moléculas, ramificaciones, concatenaciones? 3. ¿Se moverían en el espacio como la brisa, se esparcirían como el polvo? ¿Cómo se mueven dentro de nosotros? 4. ¿Son fenómenos independientes de la conciencia? 5. ¿Qué son el temor, el recuerdo, la soledad o sensación de soledad, el vértigo, la tristeza? 6. ¿Cuándo llegan y se van? 7. ¿Tienen su propio lenguaje, al margen del logos?

Son preguntas que me hago y como no hay respuestas fuera de la representación y las imágenes, a veces lo planteo en la poesía. Obviamente, son preguntas que no hago a los filósofos, prefiero hacerlas a quienes tienen alma de artista, como usted.

Camelia

DE BRC PARA CAMELIA MICHEL, 2 DE JUNIO DE 2011

Respuesta

Camelia querida:
Con gusto procedo a responder a tus preguntas, que te desgloso en el orden en que me las planteas:
Tu primera pregunta no tiene respuesta porque está basada en un condicional inexistente. Sobre lo no existente o sobre lo posible o supuesto, no debemos especular, a menos que busquemos hacer un ejercicio de especulación para activar la imaginación creadora o simplemente para dar rienda suelta a la cavilación.

Todo lo que existe, tiene una naturaleza, un valor y una función. En virtud de esos atributos inherentes a su condición de ser, opera su natural disposición con su singular estructura para ser y proceder como le ha sido pautado ontológicamente.

Lo que pensamos, sentimos y queremos conforma una onda metafísica que el espacio registra en alguna capa del Universo y por eso se puede afirmar que hay una memoria cósmica que todo lo conserva, de cuya cantera fluye la sabiduría del Universo, que el Numen integra y guarda para los siglos venideros.

Somos una energía espiritual. Con el Logos fecundante está a nuestra disposición, subyacente en el centro de cada ser humano, la energía interior de la conciencia, que nos permite pensar, comprender, hablar y crear. Además de la realidad circundante, hay una realidad interior y una realidad trascendente, que perciben nuestros sentidos físicos y metafísicos. La realidad intangible tiene una dimensión interna y esencial que da cuenta del sentido profundo de todo lo viviente.

Manifestaciones como el temor, la angustia, el miedo, son expresiones negativas, que se contraponen a las expresiones positivas, como la fe, el amor, la bondad, etc.  La soledad, la tristeza, el ideal, etc., son manifestaciones metafísicas de nuestra personalidad espiritual.

“Nada sucede por azar, sino por razón o necesidad”, dijo Leucipo de Abdera, uno de los pensadores presocráticos. Quiere decir, entonces, que las cosas acontecen cuando conviene que acontezcan, principio místico de alto alcance para nuestra vida y para la creación.

Todo tiene su propio lenguaje de expresión, pero nosotros los humanos, seres pensantes y dicientes, contamos con la palabra, dimensión elocuente del Logos para decir lo que sentimos, para testimoniar lo que percibimos y para canalizar lo que creamos. Desde luego, los poetas tienen a su alcance el lenguaje de las imágenes y los símbolos para canalizar verdades reveladas o verdades intuidas que captan su inteligencia y su sensibilidad, cuando exploran la vertiente profunda de la realidad interior y la realidad trascendente.

Aprovecha, Camelia, tu potencial creador, que en parte heredaste de Valentín Michel y de Mercedes, tu buena madre de quien recibí, en la edad en que nos preparamos para la vida adulta, la instrucción básica de mi formación intelectual, razón por la cual la recuerdo con afecto y gratitud eterna.

¿Cómo se le llama al modismo regional lingüístico de hablar sustituyendo la L por la R?

Respuesta

Al fenómeno fonético de sustituir /l/ por /r/ en el habla de determinadas zonas lingüísticas, como acontece en diferentes barriadas de varios países, incluyendo el nuestro, se le puede denominar traslación o alternancia fonética. Ese fenómeno del comportamiento lingüístico de los hablantes (palte, por parte; Sarcedo, por Salcedo; argo o aigo por algo) comporta un proceso de igualación de las consonantes /r/ y /l/ en posición final de sílaba, típicas de los hablantes de bajos niveles socioculturales, que permiten identificar su procedencia geográfica. Ese fenómeno de confusión, como le llama Orlando Alba (Cómo hablamos los dominicanos, Santo Domingo, Grupo León Jimenes, 2004, pp. 85-86), si cambia la /r/ por /l/ (puelta por puerta), como ocurre en la Capital, se denomina lambdacismo (de lambda, letra L del alfabeto griego); si permuta la /l/ por /r/ (vuerta por vuelta), como se hace en el Sur de nuestra isla, se llama rotacismo; si, como ocurre en el Cibao, que pronuncia como /i/ la /l/ y la /r/ (vueita por vuelta o cantai por cantar), se tipifica como un fenómeno de vocalización, hechos propios de los hablantes de bajo nivel sociocultural.

¿Por qué colocar un texto entre comillas dentro de un párrafo"?

En uno de sus escritos leí el párrafo que copio a continuación: “Una vez comenté -yo he tenido siempre esa convicción-, que la Energía Espiritual del Universo concede lo que se pide con fe. Al que pide con fe y convicción se le concede lo que anhela. Lo que digo se ha de proyectar con fervoroso empeño y entusiasmo consentido, para que el aliento trascendente impregne nuestras ejecutorias. Entonces, lo que anhelamos, se hará realidad”.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué puso «Una vez comenté -yo he tenido siempre esa convicción-» entre guiones y no entre comillas o después de los dos puntos?

DE BRC PARA ANTONIO GUTIÉRREZ, 17 DE MAYO DE 2011

Respuesta
Estimado Antonio:
La frase la pongo entre guiones porque se trata de un inciso, que funciona a modo de paréntesis. No puede ir entre comillas, porque no es una cita. Tampoco puede ir después de los dos puntos porque no se había anunciado antes. Si estudias los signos de puntuación, verás que está correctamente empleado.

¿Cuál es la forma correcta de escribir, "curriculo" o "curriculum"?

Respuesta

En relación con la palabra currículo aquí le ofrezco el artículo de este diccionario:

currículum vítae. 1. Loc. lat. que significa literalmente ‘carrera de la vida’. Se usa como locución nominal masculina para designar la relación de los datos personales, formación académica, actividad laboral y méritos de una persona: «Me pidieron que mandara el famoso currículum vítae con todo detalle» (Salinas Carta [Esp. 1948]). La pronunciación corriente del segundo elemento es [bíte], en la que el diptongo latino ae se pronuncia como e, rasgo típico del latín vulgar; pero también se pronuncia [bítae], como corresponde a la pronunciación del latín clásico. Ambas son válidas. En cambio, no es admisible la pronunciación [bitáe]. A menudo se emplea prescindiendo del segundo elemento: «En un párrafo de su currículum consta su licenciatura en Económicas» (Vanguardia [Esp.] 22.3.94); pero, en ese caso, es preferible emplear la voz adaptada currículo (→ 2). Esta locución es invariable en plural (→ plural, 1k): los currículum vítae. No debe usarse el plural latino currícula. Tampoco es aceptable el empleo de currícula como sustantivo femenino con el sentido de ‘plan de estudios’: «Tiene acceso a un banco de información de todas las universidades, las carreras que imparten y la currícula de cada una de ellas» (Excélsior [Méx.] 5.9.96); para ello ha de usarse la voz currículo.

2. El primer elemento de esta locución se ha hispanizado en la forma currículo, con un plural regular currículos (→ plural, 1k). Esta voz se usa con los significados de ‘currículum vítae’: «Infoempleo analiza el currículo facilitado por los aspirantes» (País [Esp.] 29.4.97); ‘historial profesional’: «Tiene un largo y brillante currículo en el campo de la docencia» (Vanguardia [Esp.] 2.12.95); y ‘plan de estudios’: «El planteamiento de Caplan se incorporó al currículo escolar de 300 escuelas» (Tiempo [Col.] 15.9.96).

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