PRESENTACION DE LA NOVELA DE RAMON EMILIO REYES

Recientemente fue presentada una nueva reedición de la novela El Testimonio de Ramón Emilio Reyes, en un acto realizado en la Academia Dominicana de la Lengua. Durante la actividad, el Director de la Academia ponderó la novela del reputado escritor y académico dominicano. La obra es considerada por muchos críticos como un clásico del ciclo bíblico de la literatura dominicana, conjuntamente con El buen ladrón de Marcio Veloz Maggiolo (1960) y Magdalena de Carlos Esteban Deive (1963). Según Rosario Candelier, estas tres novelas contribuyeron a renovar el cultivo de la novela mediante la temática de inspiración bíblica, el simbolismo y la formalización de técnicas y recursos renovadores del lenguaje narrativo. “El novelista dominicano logró reflejar, con belleza y hondura interior, la atmósfera social y geográfica de la Galilea en tiempos de Jesús, como se aprecia en algunos cuadros narrados con primor, elegancia y precisión. Por ejemplo, la inquietud del mutilado que anhela un milagro de Jesús le sirve de marco inspirador para enfocar la desolación de su frustración: “Su afán de alcanzar la salud no se detenía. Con el olor a polvo de mil caminos llegó a soliviantar los ánimos de los cultivadores de aceitunas, cuyos huertos dejó teñidos con su propio estupor (…)”, precisó Rosario Candelier.
En otro apartado, el estudio sobre Testimonio comentó los aportes significativos de esta novela a la narrativa dominicana. Sostuve que Reyes se apoya en personajes bíblicos para valorar el sentido espiritual de la existencia y escudriñar la dimensión metafísica del comportamiento humano. Señalé, además, que “entre los valores que apuntala El Testimonio está el del crecimiento del espíritu en la dimensión interior y mística como tendencia espiritual y estética del ser humano, aspecto que cobra relieve en la novela de Reyes con la certidumbre de un ideal en la vida humana. El pasaje en que el Galileo invita a Pedro a sumarse a su misión apostólica, Ramón Emilio Reyes lo evoca con singular verismo para subrayar el impresionante carisma que irradiaba la figura inmaculada de Jesús en cada uno de los hombres y mujeres que convirtió en sus discípulos”.

En este ensayo señalé la caracterización de los personajes, en la que pondero el conocimiento del autor sobre la naturaleza humana, al caracterizar a sus personajes en conformidad con las actitudes, los comportamientos y las palabras que les son afines a la naturaleza simbólica de los actantes que representan en el relato. Otro aspecto resaltado lo constituyó la introspección psicológica y la creación novelística en la que se hace referencia a la capacidad del autor para adentrarse en la psicología de sus personajes, auscultar sus interioridades y explorar el drama de su desolación interior, como lo hace Reyes con el personaje de Pedro, al profundizar en las vacilaciones y la crisis de fe que experimenta este personaje en el desarrollo de esta novela.

La tercera perspectiva desde la cual analicé la novela es la destreza del autor que logra recrear un ambiente y unas caracterizaciones de unos personajes bíblicos (Jesús, Pedro…) insertados en lugares que los lectores pueden imaginar gracias a la capacidad de recreación en la ficción del relato. Esta cualidad de la obra se puede constatar en el párrafo siguiente: “La identificación emocional, intelectual y espiritual con el destino que asumen sus personajes, el tratamiento reverente hacia la persona de Jesús, la ponderación de la causa redentora de los postulados del divino Maestro, juntamente con la manera de conformar y delinear la figura de Pedro, con su lacerante drama interior y la de los figurantes del novelar, apuntala el carácter histórico, místico y existencialista de esta valiosa novela dominicana de Ramón Emilio Reyes”. Santo Domingo, ADL,  15 de abril de 2011.

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