INCORPORACION DE TONY RAFUL COMO MIEMBRO DE NUMERO

La Academia Dominicana de la Lengua celebró el acto de incorporación del escritor dominicano Tony Raful Tejada como Miembro de Número, en el marco de un acto protocolar efectuado en la sede de esta Corporación de Académicos ante la presencia del Director y varios académicos dominicanos.
Durante la ceremonia protocolar, el nuevo Académico pronunció su Discurso de Ingreso titulado “Empuñadura de la poesía y la historia: la impronta de la literatura del ´60” y fue recibido por  el Académico Andrés L. Mateo, en nombre de la Corporación.  Luego, el director de la Academia, doctor Bruno Rosario Candelier, formalizó la incorporación del nuevo titular de la Academia al imponerle la insignia distintiva y entregarle el diploma acreditativo como académico numerario.

En su Discurso de Ingreso, Tony Raful comenzó diciendo: “La lengua es el vector principal de la cultura. La lengua es identidad. La Patria es la lengua. Imaginemos bajo el telar radiante del alba la pluralidad incesante de las especies, el canto de los pájaros y las eufonías mágicas de los delfines, la voz del viento entre los árboles, la resina parlante del ámbar que es chillido de luz y color, la lengua del mar que lame la isla y puebla de cardúmenes los fueros de la aurora.  Primero fue el verbo, la palabra creadora, hágase la luz y se hizo la luz y se hicieron todas las cosas bajo la nombradía de la lengua que ofició en su vastedad imaginada un mandato de luceros y sueños.  La poesía es el lujo de la palabra, su fijación de esplendor, su floración infinita de sonidos en la nave de los versos, ardor transfigurado de una inspiración, llama voraz violeta entumecida de llanto y desamor, polvareda de un loco amor con cintas carmesí en el atavío de su pasión exuberante, gestión de sortilegio y abismo sobre el dorso de la materia enamorada, sienes y  saudades, el epónimo amor y la angustia, el fúlgido destello, los abrojos del piélago y la muerte, la medida del hombre y su quejumbre, el mundo y su urdimbre”.

Significó Raful en su disertación académica que los poetas son hechiceros, fascinan el corazón de la ternura, se montan en un palo de escoba para volar como las viejas brujas, consteladas de niebla y fiereza, buscando pócimas y brebajes para cambiar la vida de alguien o de todos. “La poesía es irrevocable, definitiva, no quiere decir, dice, todo lo alcanza en el instante. Como expresión de la palabra se sitúa en tiempos correlativos, no puede disociarse de la historia, como dice el Maestro Octavio Paz, del lenguaje, las realidades, los mitos y las imágenes de su tiempo. Pero el poeta tiende a disolver o trascender la mera sucesión histórica. Cada poema es una tentativa por resolver la oposición entre historia y poesía, en beneficio de la segunda”.

En una puntualización sobre el quehacer narrativo dominicano, el recipiendario consignó: “Si me tocara seleccionar  las obras definitivas de la narrativa dominicana que nos representan en los años 60, optaría sin ningún tipo de vacilación por estas novelas de Veloz Maggiolo. “De abril en adelante”, fue primer finalista del entonces codiciado premio de la editora Seix Barral de España, que lanzó al mundo las publicaciones del llamado “Boom latinoamericano”.  Marcio quedó empate con su novela junto a José Donoso  y “El obsceno pájaro de la noche”.  Fue una oportunidad para situarnos en el mismo plano de los escritores que como Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, el propio Donoso y otros, eran proyectados en ese momento por dicha Editora. Ya Marcio Veloz Maggiolo había constituido junto a  Carlos Esteban Deive y Ramón Emilio Reyes, la tríada de publicaciones de la novela de temas bíblicos, uno de los aportes esenciales de la nueva narrativa dominicana, que merece un estudio particular”.

En su Discurso de Recepción, Andrés L. Mateo, en representación de la Casa de la Lengua, ponderó la fecunda trayectoria de Tony Raful, su inserción al mundo de las letras mediante el cultivo de la poesía y su capacidad de empatía y comprensión humana a la luz de la palabra que vivifica con su ejemplo de buen hablante y magnífico ser humano que viene a potenciar el acervo cultural de la Academia Dominicana de la lengua.

El Director de la Academia, al ponderar la figura del nuevo académico de la lengua, subrayó: “Desde el ámbito de la realidad estética, Tony Raful recrea la dimensión poética de lo existente y busca una explicación lírica y simbólica del sentido de lo viviente, a lo que su sensibilidad se inclina con su gozoso sentir. Bajo la fragua de la vivencia poética, desde la sensación jubilosa que le inspira el esplendor de lo viviente, este singular poeta dominicano expresa, mediante la palabra florida y cautivante, el estadio emocional que experimenta en connubio con las musas, al tiempo que ausculta la connotación metafísica de lo que acontece en la vida con un sentido dionisíaco y refrescante”.

Igualmente significó, previo a la entrega del diploma acreditativo como nuevo Miembro de Número de la ADL, que Tony Raful transmuta las vivencias amorosas en sustancia de la realidad estética al asumirla como fuente de su visión lírica y veta con la que articula, mediante la imagen sensorial y el símbolo comunicante, el mundo alado y sutil de su agraciado verbo. En tal virtud, nuestro poeta ha recreado el concepto de mandala como aderezo para hacer de su lírica el círculo de la emoción consentida y embriagante. Si la poesía brinda luz y ternura estremecida, benditas sean sus metáforas. Si el amor es un mandala, la pasión es la fuerza que lo atiza. Y la imagen, un requiebro de la llama bajo el prisma de la dolencia divina.

Tony Raful Tejada nació en Santo Domingo el 28 de abril de 1951. Poeta, ensayista y político, es una prestante figura de las letras dominicanas. Inició su carrera literaria bajo la orientación del Movimiento Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y del grupo denominado Poetas de la Joven Poesía surgido a raíz de la Revolución de abril de 1965. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, institución donde también impartió cátedras durante varios años en la Facultad de Ciencias Jurídicas. Fue Diputado al Congreso Nacional por Santo Domingo en tres ocasiones (1982-1986,  1990-1994, 1994-1996) y Ministro de Cultura (2000-2004). Junto a Pedro Peix y  Andrés L. Mateo, condujo el programa televisivo de temas literarios “Peña de tres”.

Publicó los poemarios La poesía y el tiempo (1972), Gestión de alborada (1973), Abril, nacen alas delante de tus ojos (1980);  Visiones del escriba (1983), Pájaros y horizontes sitiados (1984), La dorada mosca del fuego (1988), La boda de Rosaura con la primavera (1991), Poesía: antología personal (1995) y Poemas del amor y los mandalas (2011).  Entre sus ensayos figuran El Movimiento 14 de junio (1983) y La Revolución de Abril de 1965 (1985). Santo Domingo, Casa de las Academias, 28 de abril de 2011.

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