RECREACIONAL – SILLA – ASIENTO – DESENCUADERNARSE

“Viaje al futuro e imagine ahí un parque RECREACIONAL con salida al Atlántico. . .”

La terminación “-al” en Español existe,  sin duda alguna. Eso se revisará más abajo. Lo que no logra entenderse es como algunos hablantes y escribientes del español no consiguen entender en cuales casos esa terminación es admisible en el lenguaje común.


En español y en inglés existe esa terminación para adjetivos y en ambas lenguas las palabras así formadas son muy semejantes entre sí. Ese parecido no constituye una licencia para que en español se construyan adjetivos sin límites con esa terminación.

La terminación antes mencionada no solo existe en español para adjetivos. Existe también para nombres. En algunos casos estos nombres pueden adoptar esa terminación “-al”, o la otra parecida “-ar”. Se abunda más abajo acerca de lo último.

Los sustantivos que terminan en una de las terminaciones recién mentadas se emplean sobre todo para referirse a campos, sembradíos. Por lo general la terminación se añade al nombre de la planta. Los nombres que resultan de este proceso pertenecen al género masculino.

Ejemplos de lo expuesto en el párrafo anterior son: almendral, arrozal, berenjenal, cafetal, frutal, maizal, manzanal, manzanar, limonar, naranjal y platanal. Téngase en cuenta que son solo ejemplos, por lo tanto lo que consta antes es solo una muestra.

En otros casos los nombres que resultan al añadir la terminación “-al” lo que hacen es que significan un aumentativo cuando se añaden al nombre que se encuentra en la raíz. Ejemplo de eso es ventanal que resulta de añadir –al a la palabra ventana. En este caso, como se expresó antes, lo que indica es que la ventana es de mayor tamaño.

Ejemplos de nombres formados con la ayuda de esta terminación son: cabezal, dineral, matorral, lodazal, platal y otros más. Debe mencionarse sin falta que a veces el añadir este sufijo puede cambiar el sentido de lo expresado, de modo que en lugar de simplemente aumentar el tamaño, cambie el sentido de la palabra para convertirla en vocablo que significa sitio o lugar.

En otros casos la correspondencia entre los dos idiomas no es concordante. De esta suerte, muchas palabras, especialmente adjetivos, que en inglés aceptan el sufijo “-al”, en español toman el sufijo “-ivo”.

Para la voz del inglés “recreational”, en español existe un vocablo algo diferente, recreativo, que puede mudar y cambiar de género para acomodarse al nombre que acompaña. Puede ser entonces recreativa, si fuere necesario.

Como puede fácilmente colegirse de lo explicado más arriba, el adjetivo que se imponía en este contexto era recreativo. Recreativo en español significa que recrea o es capaz de causar recreación.

SILLA – ASIENTO 

“Por destacar, la extraordinaria comodidad de sus SILLAS de cuero, que además. . .”

Vale que se mencione que el pasaje se refiere a un auto. Llama la atención del hablante del español dominicano que se utilice el término “silla” para referirse al espacio reservado para que la persona se siente en el carro. En un caso como este lo indicado es recurrir al diccionario oficial de la lengua para despejar las dudas.

De acuerdo con lo que consigna el lexicón mayor, una silla es un asiento con respaldo, por lo general con cuatro patas, y en que solo cabe una persona. Para asiento el mismo diccionario en su segunda acepción asienta que es “plaza en un vehículo”.

No toma largo tiempo percatarse de que las dos palabras pueden usarse para el mismo propósito. La preferencia del hablante del español dominicano se inclina por el vocablo asiento; mientras que en el país de quien redactó el artículo en el periódico usó la palabra silla.

Lo que se comprueba con el ejemplo que sirve de base para esta sección es que los hispanohablantes pueden emplear con mayor frecuencia ciertas palabras y además destinar algunos términos a ciertos usos específicos. Estas preferencias en el léxico son muy interesantes y han sido motivo de estudios.

DESENCUADERNARSE

“Todo se DESENCUADERNÓ con el escándalo del UBS en Suiza.”

Llama poderosamente la atención el uso que se hace del verbo en este caso. Aunque el verbo desencuadernarse no aparece, como tal, recogido en los diccionarios, sí aparece desencuadernar y naturalmente el verbo que sirve de base a ésos: encuadernar.

Para hacer un examen organizado del asunto se comenzará por examinar el verbo encuadernar, luego desencuadernar, para rematar el asunto con el escrutinio del uso que se hace del derivado en este contexto.

El verbo encuadernar además de su sentido propio de juntar pliegos o cuadernos con cubiertas, significa unir, juntar voluntades, afectos.

Muy a pesar de leer varias veces los párrafos completos que enmarcaban esta frase, resultó difícil asignarle un sentido al empleo del verbo en este caso.

Se piensa que es otro caso más en el que el analista de noticias le otorga un sentido figurado a un verbo reconocido. Tal y como se ha escrito  en otros comentarios de este tipo, estos usos ocurren con frecuencia y sobre todo de las manos de personas con muy buena formación intelectual.

El análisis procede que se haga del modo siguiente. El vocablo encuadernar conlleva en su sentido la idea de poner orden en los pliegos, juntarlos, y mantenerlos unidos. Cuando algo se desencuaderna es porque pierde el orden que se estableció de antemano.

En el que caso que ocupa la atención en esta sección el analista ha hecho una extensión del sentido de desencuadernar. No lo utiliza para un objeto, sino para un asunto, para una situación como la que se esbozó en la frase del pasaje.

Tal y como se ha hecho en otros casos semejantes tratados a través de estos escritos, hay que ser benigno con este tipo de uso, del mismo modo que en ocasiones anteriores. No se debe entender por esto que se concede rienda suelta a la creación.
EXTROVERTIDO 

“. . .a quien familiares y amigos describen como a un apasionado de los aviones, EXTROVERTIDO y estudioso.”

El uso constante hizo que las autoridades de la lengua le impartieran su bendición a la palabra del título. Durante años se estuvo combatiendo el vocablo del título porque no se reconocía oficialmente su significado.

Las críticas que se hacían al término observado era que no expresaba la idea que trataba de transmitir por su formación defectuosa.

Extrovertido se usa como antónimo de introvertido. En puridad del asunto el prefijo “intro” significa hacia dentro; mientras que “extra” actuando con las mismas funciones significa hacia fuera.

“Extro” como elemento compositivo no se ha logrado encontrar, y esa era la razón principal por la que los entendidos de la lengua se negaban a aceptar el vocablo del título como antónimo de introvertido.

Más pudo el uso que las reglas y la historia de la lengua. Se considera la voz extrovertido como una variante del antónimo de introvertido. Sin duda que esta voz espuria es de mayor uso que la palabra legítima del español. Esta tolerancia con respecto a este término constituye un triunfo para la constancia del uso en el español hablado y hasta en el escrito.

COMO EL  

“. . .y la compañía N., que recibió el premio COMO EL fabricante del año.”

Hace tiempo que viene mortificando las retinas de los lectores el encuentro frecuente que se tiene con el empleo de este “como” sobre todo cuando se le hace seguir por el artículo “el”.

El uso de “como” en este caso se considera superfluo cuando introduce el predicativo de verbos como nombrar, elegir, declarar y otros similares.

Una construcción del tipo de la cita es considerada como un anglicismo sintáctico, por lo que debe evitarse el uso superfluo de como.

La idea del pasaje se entrega perfectamente sin falta dejando fuera la palabra superflua. En lugar de escribir: “Lo nombraron como presidente del consejo”. Se puede escribir: “Lo nombraron presidente del consejo”. El sentido de la frase no perdió un ápice. La idea se percibe completa.

EN CARÁCTER DE – CON CARÁCTER DE – POR SU CARÁCTER DE  

“Asimismo V. adelantó que viajará EN CARÁCTER DE invitado a las cumbres. . .”

No se pretende negar la posibilidad de expresar la idea con la primera combinación, es decir con “en carácter de”.  No obstante eso, ha de tenerse en cuenta que las otras dos combinaciones son las de mayor uso en la lengua.

Están consagradas por la costumbre en el habla y en la redacción. Las dos combinaciones favorecidas tienen el mismo valor que “como”.

En el primer empleo, “con carácter de”, equivale a “como” para significar que la persona que se menciona actúa en función, papel o cargo de lo que se expresa: “Estaba presente con carácter de invitado”.

En el segundo caso favorecido, “por su carácter de”, tiene también el valor de “como”. Expresa que la persona tiene la condición que se expresa: “Por su carácter de cónyuge de la acusada puede negarse a declarar en el juicio”.

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