OPERADOR – CURIELES – BEMBE – BEMBÉ

”Fuerzas especiales del ejército mexicano detuvieron a un importante OPERADOR del Cartel del Golfo, dedicado al tráfico de drogas. . .”
Se está en presencia del uso de un término que mueve a preocupación. Esto así por dos razones. La primera porque no ha caído en la trampa de utilizar la palabra más usada en estos casos; y segundo, porque el vocablo que emplea tampoco es una buena selección.

Lo que sucede aquí es que el redactor no cae en el primer asalto sino en el segundo. Evita emplear la palabra “operativo” que viene del inglés; para caer en operador que tampoco expresa la idea con propiedad. Más abajo se revisará lo que significa operador en el lenguaje común para luego tratar de deshacer el entuerto con una propuesta lógica.

Las tres primeras acepciones para operador, son las correspondientes a la medicina, que opera; a las comunicaciones: que establece las comunicaciones no automáticas en una central telefónica; en el ramo técnico, que maneja aparatos. Las demás significaciones son menores.

Hay una de introducción más reciente en el seno de la lengua y es la que se relaciona con el agente que se ocupa de organizar y dirigir las visitas turísticas organizadas para grupos.

Después de tipificar lo que se entiende por operador en el lenguaje corriente y de paso expresar que “operativo” tampoco es una opción válida en este caso; se cree que no hay necesidad de mencionar que operario tampoco es una selección acertada.

En una hipótesis como la que se encuentra en el pasaje citado los mejores resultados los suministrarán la consulta a un diccionario de español mexicano. Se recurre al “Diccionario del español usual en México”, 2002, para conseguirle sentido al texto citado.

En sentido general en México un operador puede ser, entre otras, una persona que se encarga de promover, distribuir y organizar tareas relacionadas con alguna actividad específica. Esta manera de comprender las funciones de un operador son muy amplias y modernas.

En cuanto al verbo operar en su noción más ancha equivale a llevar a cabo, funcionar o actuar de cierta manera. Con ese tipo de conducta lo que se persigue es producir un determinado efecto o resultado y en muchos casos producirlo en el menor tiempo posible.

La idea que trasmite el vocablo operador no es la de una persona con gran poder de decisión, por lo tanto no debe entenderse que es una persona clave. No es alguien importante en una organización. Quizás por lo último expresado en esta sección es por lo que se vieron precisados a escribir que se trataba de un “importante operador”.

Para reforzar aun más el concepto que se tiene del operador se cita uno de los sinónimos que escribe Sáinz de Robles en su “Diccionario español de sinónimos y antónimos”, 1978: “ejecutor”. Con este ejemplo se deja fuera la posibilidad de que el operador tenga poderes de decisión.

Es más, en la opinión del autor de estos comentarios acerca de la lengua, el concepto de operador se acerca mucho a un peón, salvo el caso del operador en el campo de la medicina. El operador ejecuta, actúa, obra, no es un participante que delibera.

CURIELES  

“Aunque los gatos, pájaros y pequeños roedores curieles, jerbos, hámsters, etc., pueden adaptarse a un espacio de cualquier tamaño. . .”

El curiel es el conejillo de indias. Es un roedor y ese es el nombre con el que se le conoce en Cuba. Ese animal es el que en República Dominicana recibe el nombre de curí o curío.

Nótese de inmediato que los nombres que recibe en otros países no difieren en mucho. Las diferencias entre curieles, curí o curío, no son grandes.

Llama la atención que en los diccionarios de dominicanismos no se cataloga la palabra del animal dominicano para el cobayo. Santamaría en el DGA, 1942, repasa con detalle los nombres con que se conoce el animal en América.

Santamaría sostiene que el nombre curí proviene del haitiano curí que es la “cavia cobaya”. Es el mismo roedor de los cávidos que la Academia denomina conejillo de indias.

En Centro y Sur América recibe también los nombres “cuí o cuy, cuis, cuyo, coy”. Todas estas denominaciones tienen un sonido parecido al nombre dominicano o haitiano, que en realidad proviene de los nativos de la isla Española. Es el cochinillo de Indias.

Los cronistas de Indias lo llamaron por nombres parecidos. Oviedo  lo llamó corí; Las Casas lo menciona como curí. Es el curiel cubano también conocido por el nombre de acure o cuy. El femenino es curiela. Santamaría acepta que el origen de la denominación es indígena americano, taíno, de las Antillas.

Emilio Tejera en “Indigenismos”, obra publicada por primera vez en 1935 y reeditada en 1977 examina los nombres del animal. Le llama “curics, corí o curie”. Reconoce que en ese momento se le llamaba también “curía”. El último nombre es el que ha pasado al español dominicano y se le retiene con el significado de prolífera. Asegura Tejera que era uno de los cinco cuadrúpedos que había en la isla de Santo Domingo.

BEMBE – BEMBÉ  

“. . .se pasa de la raya cuando sin BEMBE se le monta un apóstol, y entonces se vuelve peligroso.”

El bembe, sin acento, es el labio grueso, de la familia de bemba. También se pronuncia agudo bembé, como lo dicen en Puerto Rico.

En el extracto de literatura periodística citada arriba se presume que llevaba el acento y que era bembé, el baile africano, muy conocido de viejo en Cuba.

Según las noticias que trae Fernando Ortiz en “Glosario de afronegrismos” de 1924, el bembé es un vocablo toponímico que se halla en África. Él especula acerca de la posibilidad de que se trate de un baile cuyo nombre deriva del gentilicio o del toponímico, del mismo modo que las malagueñas o las sevillanas.

En lo que se llamaba lenguaje congo “mbembo” era un canto, himno, son, rezo funeral. Además existe el vocablo bembé como nombre de un tambor, de procedencia hausa o sudanesa.

El tambor bemben pudo provenir del árbol que los bambarás conocían con ese nombre, es lo que Ortiz llama “jubileo real o ruidoso de los reyes yorubas o lucumíes”.

Ortiz barrunta que el baile pudo llegar a Cuba llevado por los lucumíes o los mandingas. Según parece al baile o a la celebración ruidosa es a lo que se refiere el columnista con la palabra que apareció sin la tilde en el texto.

Se recuerda aún que en una canción cubana se repetía que alguien bailaba bembé. Con esto se trata de dejar claro que es una voz que no ha desaparecido del léxico cubano aun cuando haya visto reducido su ámbito de influencia y su frecuencia.

AVENTURAR  

“Podemos AVENTURARLE buena suerte al colombiano.”

Hace falta abundar acerca de este verbo, aventurar, en una frase como la que se reproduce más arriba. Todos los signos apuntan hacia un mal empleo del verbo. Quizás lo que se lee es una acepción particular del verbo en un país americano. No está de más revisar lo que la Academia escribe para ese verbo y luego tratar de encontrar de donde procede este uso.

En principio aventurar es arriesgar, poner en peligro; decir algo atrevido o de lo que se tiene duda o recelo. Partiendo de esos significados no se llega a puerto seguro con la frase que se copió. No se consigue conferirle sentido a la misma.

En pocas palabras, aventurar es arriesgar, comprometer, exponer, jugarse. Es exponer a perderse o destruirse cierta cosa. No se ve por donde le entra el “aventurarle buena suerte” a alguien. Aventurarse es decidirse a hacer cierta cosa cuando en eso existe riesgo de perder.

Quizás quiso la redactora desear buena suerte aunque consideraba que eso era atrevido o que tenía duda acerca de eso. De todos modos, la presentación de la redactora es poco afortunada.

Muy a pesar de todas las indagaciones que se hicieron para dar con el uso del verbo aventurar de este modo no fue posible darle satisfacción a la curiosidad y lograr una explicación plausible para este empleo.

*PROBABILÍSTICO  

“Los estudiosos han estudiado millares de modelos PROBABILÍSTICOS para estimar los fenómenos…”

Esta voz fue inventada por el redactor con la intención de satisfacer una necesidad que no existe. La misma idea que ha tratado de comunicar pudo haberla transmitido usando palabras legítimas y conocidas del idioma.

La voz *probabilístico no aparece ni en los más recónditos lugares de la lengua común. No consta en ninguno de los diccionarios de uso. No se encuentra en los diccionarios de giros, locuciones y palabras propias de países americanos.

El sufijo -ístico no existe en español. Hay otros que son parecidos a este pero no tan largos como ese. Hay un sufijo –ista que sirve para designar a la persona que ejerce una profesión, a aquel que desempeña las veces de algo.

Este sufijo tiene la particularidad de que aunque termina es –a sirve para expresar tanto el masculino como el femenino; de allí sale artista, capitalista, ciclista, dentista, humanista, maquinista, pacifista, periodista, pianista, violinista.

El asunto llega al español porque en inglés existe una voz parecida a la del título, es “probabilistic”. Además del valor que posee esa voz en cuanto a la relación que guarda con el probabilismo, que es una doctrina que se conoce en español, es, en otro sentido, “de, relacionado con, o que se basa en probabilidades”.

Para expresar esa idea no se precisa en español de una palabra suplementaria porque en la lengua se tiene la preposición “de” que antepuesta a probable funciona del modo en que lo hace la voz del inglés. Bastaría con expresar: “Los estudiosos han estudiado millares de modelos de probabilidades para estimar. . .” Mejor sería si se evita la repetición del verbo estudiar después de estudiosos para hacer más elegante la redacción. “. . .han evaluado, examinado, investigado, repasado millares de modelos. . .”

Por la vía que se transita en corto tiempo habrá que recurrir al diccionario del inglés para poder entender lo que se escribe en español. Claro, eso no les sucede a todos los redactores. Los hay muy buenos.

*ROLETAZO 

“. . .conectó un ROLETAZO que *fildeó el relevista. . .”

En materia de béisbol son muchas las expresiones, palabras y combinaciones que llegan de los Estados Unidos. Es muy difícil escapar a la influencia que el inglés ejerce sobre el béisbol.

Roletazo es una voz que termina en –azo para servir de aumentativo. Hace muchos años hasta decían que era un rolin. Luego lo españolizaron y lo convirtieron en un “rodado”. El rodado no lleva la fuerza del roletazo.

De acuerdo con la autoridad en este tema, Orlando Alba, el roletazo es una pelota bateada con fuerza por el suelo. Es un rolling violento. La rolata es un roletazo sin fa fuerza del segundo. Es más lento. Va pegado al suelo, no se levanta como lo hace el bateo de “piconazo”. La rolata es el rolling o rodado.

Todas estas palabras son internacionales. El autor antes citado las catalogó, las definió y realizó la investigación de lugar para documentar en cuales países se utilizan.

El roletazo es común a Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua y Venezuela. La mayoría de los datos que constan en esta sección son tomados del libro “Lengua y béisbol en la República Dominicana”, 2006.

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