ESPALDA – EXECRADO – EXCLUIDO

“. . .sino también llegan al mercado laboral con una deuda considerable A SUS ESPALDAS.”

No hay pena. En el texto “a sus espaldas” tiene el sentido de “sobre sus espaldas”. Es un giro respetado y legítimo de la lengua. No hay que precipitarse tampoco.


En una ocasión anterior se comentó la mala costumbre de colocarle a las partes del cuerpo los adjetivos posesivos. En español no hace falta hacer eso. Basta y sobra con que se utilice un artículo definido antes de la parte del cuerpo que se menciona. No hay que precipitarse.

En el español común la expresión completa es “a las espaldas”. Como el conjunto es un todo no hay necesidad de ponerle el posesivo a las espaldas. Hay que hacer propicio el tema para aclarar algo más con respecto a las espaldas.

“De espaldas o de espalda”, las dos formas son correctas. El maestro Seco en su “Diccionario de dudas” afirma que el uso general prefiere la primera forma.

“A espaldas de” se dice y escribe de lo que se hace sin el consentimiento de esa persona. Se emplea esta forma también para las cosas que se hacen en perjuicio de la otra cuyas espaldas se mencionan. A veces lo que se expresa es que la persona  cuyas espaldas se mencionan no se encuentra presente.

“De espaldas a” es cuando la acción que se ejecuta o la decisión que se toma se hace sin tomar en cuenta el criterio o parecer de la persona; o aun más, contraviniendo la opinión de esa persona.

EXECRADO – EXCLUIDO  

“. . .quien había sido EXECRADO de la rotación. . .”

Sin ánimo de ofender a nadie. Cada vez que alguien se aventura a utilizar palabras domingueras se expone a caer en error. Se han leído muy buenas páginas de cronistas deportivos; sin embargo, esos periodistas no se destacan por el buen manejo de la pluma.

Este “execrado” en el texto es una muestra patente de una exageración -por no decir otra cosa- en el empleo del español. Execrar es condenar y maldecir; vituperar, reprobar severamente; es aborrecer, tener aversión.

Con frecuencia a través de estos escritos se ha alentado el uso de los vocablos que son de conocimiento cabal del escribiente. Con eso se evita el redactor situaciones enojosas.

Al mismo tiempo se encarece por este medio a las personas que escriben para los medios de difusión masiva a que se mantengan incrementando su léxico. Este conocimiento del léxico les permitirá educar al lector cuando ejerce su profesión.

En el ejemplo que se copió al principio de esta sección se piensa que lo que tenía que escribir el cronista era: “. . .quien había sido EXCLUIDO de la rotación. . .”

No se piensa que sea justo ni cierto que en el mismo equipo al que pertenece un jugador de béisbol haya alguien que maldiga, condene, vitupere y aborrezca a un compañero de equipo.

IDENTITARIAS  

“Las nuevas guerras serían, por lo tanto, IDENTITARIAS y postmodernas.”

Algunos columnistas muy calificados en algunos aspectos del saber humano son los primeros en inventar términos que colocan en sus escritos.

Si alguien se aventura a criticar lo que ellos escriben tiene que hacerlo con cuidado porque el prestigio es alto y con facilidad sale el criticón mal parado.

Esas personas muy versadas recurren en algunas ocasiones a vocablos que la mayoría de los lectores no consiguen descifrar.

La palabra *identitario es un ejemplo de lo que se mencionó en las oraciones anteriores. Es posible que sea una forma de evocar una condición o una situación que no se logra identificar.

Si uno hace un ejercicio mental y le busca los genes a la voz aquí inventada lo que encuentra es que tiene cromosomas descendientes o relacionados con la palabra identidad.

Si tiene parentesco con identidad debe decir “que tiene relación con identidad”. La terminación –ario/a en funciones de sufijo introduce o forma adjetivos.

Una vez reinterpretado el texto puede recomponerse entendiendo que significa: “Las nuevas guerras serían, por lo tanto, relacionadas con las identidades y postmodernas”.

En el caso que se examina se está en presencia de un neologismo de forma, es decir, de un vocablo nuevo. Es un neologismo de léxico o lexicográfico. Este puede ser considerado un tecnicismo en el sentido en que lo entiende la Academia, que es una voz técnica empleada en el lenguaje de un arte, ciencia, oficio, etc.

A ciencia cierta no se sabe si puede considerarse el vocablo del título como un neologismo provisionalmente necesario por referirse a un campo específico de la actividad humana. Como esas guerras ya pasaron el castellanohablante lo consideró como prematuro. Quien lo acuñó se precipitó creyendo que nombraba un fenómeno que perduraría en la política internacional.

Esas guerras perdieron vigencia, por lo tanto, el nombre para identificarlas pasó de moda; el uso no le dio el espaldarazo que lo hubiera consagrado. Permanecerá solo como un artículo de colección.

*SABATICAL 

“. . .cargos que desempeñó de 1892 a 1895, con un *SABATICAL de cinco meses que pasó en su tierra natal.. .”

La costumbre que tienen algunos columnistas, periodistas, reseñadores, comentaristas y escritores obedece a diferentes impulsos. En muchos casos quien redacta e incluye términos como el estudiado aquí lo hace por pura necedad. En otras ocasiones es el resultado de la ignorancia.

Hay incluso algunos redactores que piensan que de ese modo empujan al lector a buscar en el diccionario y así aprende. Lo que no piensa quien de ese modo actúa es que en numerosas ocasiones el diccionario no está al alcance de la mano.

Como hay muchas palabras que llegan al idioma español procedentes del inglés, se presume que ésta también entró a la lengua española de ese modo. En el texto la manera de escribir el vocablo aparece de manera que se semeja al inglés.

En su origen el término es hebreo. Al traerlo de esa lengua comenzaron por escribirlo sabbat. En esa lengua servía para referirse al día de descanso. Ese día se consagraba a Dios. En un contexto religioso se utilizaba también esa voz para una “asamblea de brujos y brujas en la medianoche del sábado”.

Las informaciones que constan en el párrafo anterior se extraen del Diccionario de palabras y frases extranjeras de Arturo del Hoyo. Para la asamblea que introduce en su libro él se apoya en una cita de un libro acerca de mitología del argentino M. Cané.

En los Estados Unidos de Norte América es donde tienen la costumbre de concederles a los empleados, sobre todo a los de categoría importante un descanso largo. Generalmente ese descanso dura un año. Se emplea ese año sobre todo en las universidades y centros de educación superior.

En puridad de verdad no hay tal descanso. Se le concede una licencia al profesor para que dedique ese tiempo a algún tipo de investigación ya especificado de antemano.

En inglés todas las palabras que se refieren al sabbat conservan las dos letras B de la representación gráfica del sonido del hebreo. La voz original con sus derivados en esa lengua forma ocho palabras. En inglés sabbatical se refiere al año sabático. El vocablo consta en inglés desde la primera mitad del siglo XVII.

Los franceses, con ese orgullo que los caracteriza recibieron sabbatical year como anglicismo en el año 1948. En un principio nació del séptimo año durante el cual se dejaba reposar la tierra. Los franceses también conservaron las dos B para formar sabbatique. El Dictionnaire des anglicismes de la editorial Robert no solo se refiere a ese año como al año de descanso de la tierra, sino también al último año de una serie de siete durante el cual no se podía exigir el pago de las deudas.

En español el año sabático lo reconoce la Academia como el de “licencia con sueldo que algunas instituciones docentes e investigadoras conceden a su personal cada cierto tiempo”. La redacción del concepto ha sufrido cambios en el español de la Academia. Esas variaciones obedecen a los cambios que el concepto mismo ha sufrido a través del tiempo.

Para volver al punto de origen. No hay necesidad de mal imitar el modo en que se escribe en inglés el término sabático. Por fortuna el vocablo sabático consta en el inventario oficial de la lengua española desde hace ya unos años.

EN CHISPA 

La expresión “en chispa” la considera el autor de estas anotaciones como un dominicanismo. Quien estos comentarios escribe nunca ha escuchado o leído esta expresión fuera de República Dominicana.

Se la escuchó en muchas ocasiones a mi tía Nena que era una persona nacida de extracción rural. Ella vivió la mayor parte de su vida en los ambientes citadinos; no obstante eso, siempre conservó en su acervo las palabras y dichos propios del ambiente en el que creció y aprendió las primeras letras.

La tía Nena empleaba la expresión “en chispa” para significar que alguien estaba sumamente entusiasmado. Lo aplicaba con exclusividad a las personas. Con esta combinación daba a entender que la persona a quien se refería demostraba viveza en los aprestos para alguna tarea.

A la persona de quien se decía que estaba “en chispa” era una persona que demostraba entusiasmo, que comenzaba enseguida a demostrar acción; que se entregaba a los preparativos encaminados a hacer lo que se le había sugerido.

Se piensa que hay que hacerle un espacio en el léxico puro de los dominicanos a esta expresión porque su formación transmite muy bien la idea que trata de comunicar. Se asemeja a la expresión reconocida por el DRAE “ser una chispa” que se aplica a la persona muy viva y despierta.

Se cree que corresponde a un verbo que ha perdido el favor de los hablantes dominicanos, el verbo “entrotarse”. Ese es otro dominicanismo. Deive lo retiene en su diccionario como sinónimo de entusiasmarse.

En tiempos más recientes los hablantes jóvenes usan el verbo “encender” para expresar que una persona está en acción, que despliega mucha actividad o que tiene éxito en sus gestiones. En la jerga beisbolera acostumbran decir que “los bates están encendidos” cuando el poder ofensivo se desenfrena.

Lo que se desea en esta sección es que la expresión del título no se pierda. Que se mantenga viva en el recuerdo de los dominicanos. Esto es parte del patrimonio nacional.

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