EN UN PRIMER TIEMPO – ESCÉPTICA – *EXCÉPTICA

“. . .tomarå a su cargo EN UN PRIMER TIEMPO el 19.9% de las partes. . .”

Lo que se copia en un pasaje de una traducción de una noticia. Esta traducción la hizo alguien por cuenta de una agencia internacional de noticias de sobrada nombradía.

Este tipo de español es el que se encuentra en muchas de las traducciones que se hacen acerca de noticias que proceden de países donde no se habla español. Esto sucede sobre todo si la versión de la noticia se origina en una lengua diferente al español, como en este caso.

Se presume con buena base que la noticia la difundió una agencia en inglés y que la traducción la hizo algún desaprensivo de manera descuidada. Como consecuencia de lo antes expuesto es que aparece este EN UN PRIMER TIEMPO.

Los hispanohablantes nativos se dan cuenta de inmediato del paso en falso en que incurrió el redactor al traducir las palabras sin tomar en cuenta el genio de la lengua española.

Ocurre con mucha frecuencia que cuando en inglés utilizan la palabra “time”, cuya traducción al español es tiempo, no se puede elegir esa traducción porque la idea que expresa la voz del inglés es diferente.

La última oración sugiere que otras palabras son más convenientes en este contexto. Pudo el redactor olvidar la traducción directa y haber tomado la idea. Los vocablos que caben que se utilicen aquí son: período, etapa o momento.

Descuidos tan sencillos como el que se destaca aquí son los que afean la redacción. Como en de este caso, la falta de congruencia viene de una mala traducción. No hay que dejarse engañar por las apariencias. No se debe ceder al primer impulso y seleccionar el término más próximo en sonido o el de más uso sin analizar el sentido de la oración.

ESCÉPTICA – *EXCÉPTICA

“Pero me enteré de este masaje y, aunque bastante EXCÉPTICA, empecé a hacérmelo. . .”

Muchos lectores se escandalizarían al encontrar un error de este tipo. El error que se destaca aquí es producto de un escaso conocimiento de la lengua española.

No hay que rasgarse las vestiduras como acostumbraban a hacerlo los pretores o jueces en tiempos pretéritos, eso sería una falta de delicadeza y de condescendencia.

El error ortográfico proviene de la semejanza que existe en la pronunciación de las dos palabras del título. Después de añadirle un poco de agua al vino hay que dejar bien establecida la diferencia de significados entre los derivados de excepto y el escéptico.

Excepto es el participio pasado de exceptar. Cuando se le usa en funciones de adverbio, significa “salvo”. Cuando se emplea en oraciones con “que, si”, u otra conjunción, entonces se convierte en conjunción restrictiva.

Escéptico es un adjetivo. Como consecuencia de eso puede variar en su terminación para acomodarse al género y al número del sujeto al que acompaña. Solo se usa para acompañar a personas, pues se aplica solo a esos sujetos. Uno de los sinónimos de escéptico es incrédulo.

En la cita que consta al principio de esta sección pudo muy bien sustituirse el adefesio que apareció por el sinónimo que se acaba de mencionar.

El escéptico es el que no cree o afecta no creer. Puede utilizarse también como sustantivo. La regla número uno para no caer en errores en casos como el del texto comentado es pensar en lo que se escribe. Hay que reflexionar antes o después de escribir; mejor aun si se piensa dos veces.

ESTERA

“N. M., en la ESTERA, es auscultado por el doctor M. A.”

En la foto que acompaña a este artículo se ve a una persona caminando o usando una máquina. Esa es la máquina que en inglés llaman “treadmill”. Como se ha hecho un aparato muy popular para ejercicios cardiovasculares, se hace necesario encontrar un término de consenso para designarlo.

En algún diccionario para las dos lenguas, español e inglés, llaman a esta máquina “rueda de andar”. Parece que no es conveniente este vocablo porque limita la acción a andar. Queda por lo tanto fuera la acción de correr. Como se nota de inmediato el aparato recibe en este caso ese nombre por el destino que se le da.

Si se utiliza la palabra estera hay que revisar ese concepto para saber lo que las autoridades de la lengua entienden con el empleo de ese vocablo.

Una estera es el tejido que conocen los dominicanos por el nombre de esterilla. Si no es exactamente lo mismo es algo parecido. Es un tejido rústico que se empleaba hasta para dormir sobre él en los predios rurales. Más tarde pasó a ser un tipo de alfombre rústica. Terminó en los tiempos modernos en un objeto de decoración.

La Real Academia define el objeto por el material usado y por el destino que se le da. Es en algunos casos de palma, como la estera dominicana; se le utiliza para cubrir el suelo, como dicen los académicos o para otros usos como se mencionó antes.

Hay que volver al aparato de ejercicios. Este es bastante más complicado. Es formado de partes metálicas y sintéticas. Consiste sobre todo en un tapiz deslizante que rueda sobre un sistema que no termina.

El aparato consiste en una correa sinfín sobre la cual una persona camina o corre sin desplazarse, con el fin de ejercitarse o de someterse a exámenes fisiológicos. Esa es más o menos la acepción que tiene en inglés el dichoso aparato que algunas personas se han dado a la tarea de llamar “estera”.

Todavía permanece viva en la memoria la idea que produjo y el alboroto que ocasionó cuando se introdujo por primera vez en los aeropuertos el famoso “tapis roulant”. Era una alfombra deslizadora que les permitía a los pasajeros desplazarse sin necesidad de caminar. El principio de la máquina caminadora es el mismo.

Por lo expuesto antes se pueden proponer varias soluciones para nombrar el aparato de ejercicios. Es una “alfombra rodante”, o si se desea una “correa deslizadora”. Esta acepción se basa en el elemento principal que permite utilizar la máquina para los diferentes propósitos a los cuales se destina.

Lo lastimoso de este asunto es que no obstante la cantidad de tinta que se vierta o emplee en tratar de luchar contra el uso de la voz del inglés es probable que se le siga llamando por esa voz.

*PORTABILIDAD

“El incremento en el papeleo se debe a la Ley de responsabilidad y PORTABILIDAD de los Seguros de salud. . .”

En tiempos recientes se ha usado de manera inusitada la palabra “portabilidad” para referirse a la transferibilidad de algunos números de teléfonos celulares. Esa “portabilidad” se refiere a la posibilidad de transferir el número que se usaba a otra cuenta o compañía.

Lo que no han hecho quienes han popularizado el empleo es revisar la autenticidad de la *portabilidad para referirse a lo que se mencionó antes.

Ya con anterioridad se luchó en español contra la noción de “portable” para referirse a lo que es portátil. Los instrumentos y aparatos de pequeñas dimensiones que permiten que se lleven de modo fácil no se dice que son portables, sino que son portátiles.

Los académicos todavía no han sentido la presión de los hablantes para que se incluya en el diccionario mayor de la lengua española la voz “portable” con ese u otro sentido.

El verbo portar existe en español desde hace siglos. Significa en esencia “llevar o traer”. Esa es la idea principal que subyace en el empleo de portabilidad, que trata de comunicar la idea de que algo es posible de llevarse o traerse. Así la persona lleva consigo el número de teléfono a la compañía con la que contrata de nuevo.

Esa idea que se mencionó para portátil es la misma que se transmite en inglés con el uso de la voz “portable” de esa lengua. Es algo que puede trasportarse o llevarse consigo, que puede traerse también. Lo que es portátil no es solo lo que puede ser movido sino llevado sin inconvenientes, transportado sin contratiempos.

Para imprimirle mayor fuerza a lo que se ha explicado hasta aquí, vale la pena añadir que el verbo portar se considera anticuado si se usa en lugar de llevar o traer. Aconseja el “Manual del español urgente” de la “Agencia Efe” que se reserve solo para las armas, como en el caso de “portar armas”.

Con respecto al adjetivo “portable” se le puede detectar utilizado en informática para referirse al “programa o a la aplicación informática que se puede transferir de un sistema a otro sin modificaciones importantes”. Así consta en el “Diccionario de neologismos” de la editorial Larousse.

En el diccionario mentado en la parte final del párrafo anterior también se encuentra la idea de portabilidad. Es el sustantivo que corresponde a la noción que se copió para el adjetivo allí tratado. Es la “propiedad de ser portable”, si se desea ahorrar espacio.

Como se entiende de inmediato, la portabilidad hasta hace poco tiempo solo se aplicaba a los programas o partes de éstos. Los usos que se hacen de la nueva voz son extensiones que operan con frecuencia en el seno de las lenguas. Esta extensión es uno de los fenómenos más comunes y frecuentes en las lenguas. Solo resta esperar para ver si consigue que se le consagre con esta nueva acepción en el lexicón mayor de le lengua española.

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