¡Ay, cuántos periquitos hay ahí!

Una lectora se interesa, a través del servicio de consultas de la Academia Dominicana de la Lengua, por los diferentes usos de tres palabras muy similares en su pronunciación. Precisamente su parecido suele provocar confusiones a la hora de ponerlas por escrito. Las dudas pueden ser resueltas en un santiamén con un pequeño análisis.

Si nuestro deseo es reflejar un sentimiento de tristeza o de dolor o reproducir un quejido o un suspiro, debemos elegir la interjección ay, escrita sin hache y con ye. ¡Ay, cuántos periquitos tiene la ortografía! Leer más

Un adjetivo redundante

Un lector corrige, y hace bien, porque tiene razón, la aplicación del adjetivo público al sustantivo funcionario. Acudamos a los diccionarios, en este caso, a los académicos. Se trata, sin lugar a dudas, de un uso redundante puesto que este sustantivo lleva ya en sus distintas acepciones el rasgo de significado del adjetivo público, ‘perteneciente o relativo al Estado’.
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Mujeres que trabajan

La formación correcta del femenino en las palabras que designan profesiones o cargos provoca a menudo dudas. La incorporación de la mujer al mundo laboral en todos los ámbitos hace cada día más necesaria, y ya iba siendo hora, la disponibilidad de estos términos, tanto para hombres como para mujeres. Los casos son innumerables y cada uno, como suele pasar en la lengua, con sus correspondientes excepciones.

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No tan chistoso

Disfruto día a día con las viñetas humorísticas de nuestros diarios. Engarzan palabra e imagen con sutileza y gracia. Seguro que muchos de ustedes hacen lo mismo que yo y saltan páginas para ir directamente a lo que tienen que decirnos estos personajes que nos presentan la realidad, no siempre halagüeña, con un toque especial de ironía, sarcasmo o ternura.

Apodos y Alias

Los raterillos de medio pelo y los ladrones de cuello blanco pueblan las crónicas periodísticas de apodos de lo más pintorescos que, si no fuera por lo que ocultan, podrían incluso resultar divertidos.

Con cuidado, que es gerundio

Si queremos mejorar nuestra redacción, debemos prestar atención al uso del gerundio, una de las tres formas nominales del verbo. El gerundio se construye añadiendo la terminación -ndo a la raíz del verbo y su uso debe limitarse a la expresión de acciones simultáneas, como en Pasó la tarde contestando correos, o que son la consecuencia de lo que se expresa mediante el verbo principal, como en Un accidente obstruyó la autopista, provocando un atasco kilométrico.

Se merece un esfuerzo

Tras las festividades patrias y carnavalescas llega la temporada de premios cinematográficos y musicales. La moda se ha convertido en protagonista de las ceremonias de entrega. Gracias al desfile por la alfombra roja escucharemos y leeremos infinidad de reportajes, reseñas y retransmisiones con este tema.

Premios y premiados

Los premios cinematográficos y musicales, de los que abundan en esta temporada, tienen también sus indicaciones ortográficas particulares, sobre todo en lo que al uso de las mayúsculas y minúsculas se refiere.

El tiempo es oro

La expresión escrita de las horas puede hacerse en letras o números. Para las citas sociales, laborales y personales no renunciamos a marcar la hora exacta de comienzo, y hasta de conclusión, de una actividad, por razones prácticas y de cortesía.

Amores

El mes de febrero nos inunda cada año, por amor de la publicidad y el comercio, de una competencia de corazones y mensajes aterciopelados. Por si el amor no fuera suficiente excusa, le han añadido la amistad. Siempre me produce aversión verlos relacionados con razones pecuniarias. Sin embargo, no he podido resistir la tentación de dejarme llevar al amor del agua (‘dejando correr las cosas que debieran reprobarse’) y recordar que si con algo tienen relación el amor y la amistad es con las palabras, a veces verdaderas y otras veces no tanto. Formales o coloquiales, las palabras expresan estos sentimientos y mantienen, o destruyen, las relaciones que ellos construyen.
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