Reservado, agradecer, encajonar/engavetar, por la cuenta de/a cuenta de

Por Roberto E. Guzmán

RESERVADO

Reservar es un verbo reconocido ampliamente en el español internacional. De la familia de este verbo es el nombre “reservado” que también se conoce muy bien.

¿Qué rasgo especial tiene el adjetivo reservado en el español dominicano? En el español dominicano “un reservado” no es solamente el hombre comedido, discreto, cauteloso y circunspecto.

El reservado dominicano se relaciona a distancia con el compartimiento del coche de ferrocarril. Pero hay que recordar que los ferrocarriles de pasajeros hace largo tiempo que no existen en República Dominicana.

En los “hoteles de mala muerte”, en las secciones destinadas a comer y beber, es decir, en el bar o restaurante, había uno o más reservados. La característica de estos lugares era que escapaban a la mirada de los demás. Una vez que eran ocupados por los parroquianos, quedaban aislados de las miradas furtivas. No parece necesario que se añada que la iluminación era muy escasa en los reservados.

Esos sitios eran provistos de un timbre por medio del cual se llamaba el servicio del camarero o la camarera para que tomara las órdenes de los clientes que allí se recogían. El reservado tenía una mesa y sillas, además, en él había un mueble para sentarse con el espaldar alto que estaba adosado a la o las paredes.

Huelga decir que en esos hoteles los huéspedes no iban solo a dormir. Algunos de estos tenían comodidades de buena calidad. Es probable que los “moteles de placer” hayan mermado en gran medida el mercado de estos negocios y el uso de los reservados.

Habrá que incluir la palabra del título con una acepción apropiada para designar lo descrito en los próximos lexicones dedicados a las voces vernáculas del país dominicano. Con ese propósito se documenta aquí para que no se olvide.

 

AGRADECER

“Los republicanos pueden AGRADECER a sus propios fracasos. . .”

Por los significados que el verbo agradecer mantiene en el español corriente resulta cuesta arriba aceptar que pueda aceptarse el uso que de este se hace en la frase copiada. Se examinará la oportunidad de este tipo de utilización en casos excepcionales, aunque se centrará el examen sobre el empleo normal del verbo.

El verbo agradecer tiene estrecha relación con la demostración de gratitud por una cosa recibida o algún favor que beneficia. Algunas cosas que se benefician de algo muestran el buen efecto recibido, sin necesidad de expresar sentimientos.

En los casos en que se agradece por algo, es porque se ha recibido una cosa o un beneficio por la que se ha trabajado para conservarla o mejorarla. Esa cosa muestra el efecto beneficioso recibido.

No es posible en puridad de verdad agradecer algo que produce fracasos. El Diccionario de uso del español (2007:91) en su redacción para la primera acepción del verbo agradecer, deja sentado (y bien parado) que agradecer es, “Estimar un beneficio o una atención recibidos”.

En los únicos casos en que puede usarse el verbo agradecer del modo que se nota en la cita es cuando se hace de manera sarcástica, con ironía, por burla. En esos casos debe manifestarse muy claramente el ánimo que impele a emplear ese verbo en ese estilo. Claro, en muchos ocasiones el redactor lo que trata de conseguir es un efecto en el lector, o, lo hace como una guasa acerca de los hechos a los cuales se refiere.

 

ENCAJONAR – ENGAVETAR

“. . . el gobierno intentó legalizar el aborto terapéutico, pero finalmente ENCAJONÓ el proyecto. . .”

No todas las veces las sustituciones de vocablos producen una consecuencia afortunada. Tal parece que el redactor de la frase transcrita trató de evitar la palabra gaveta del español americano y la sustituyó por su sinónimo cajón del español peninsular. El desacierto se produjo cuando llevó ese traslado al verbo y, escribió encajonar, que es muy parecido en su enunciación al enfadarse en demasía dominicano.

No se está de acuerdo con la permuta que hizo el escribiente porque el verbo encajonar, como es natural, lo primero que significa es meter en uno o más cajones. Además, expresa ese verbo el meter algo o a alguien en un sitio estrecho. Los demás significados son muy especiales, por lo tanto, no se vacían aquí.

En tanto, el verbo engavetar en el Diccionario de la lengua española aparece en la primera acepción recogida por ese lexicón con el valor de, “Detener o paralizar un asunto o un documento voluntariamente”. Esta significación es propia para los siguientes países: Cuba, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela.

Como si lo anterior fuera poco, la segunda acepción que es de uso en El Salvador, Guatemala, Honduras y Venezuela es, “Guardar algo en una gaveta por tiempo indefinido”.

Se piensa que no hacen falta más argumentos para demostrar la inoportunidad del verbo elegido por el redactor de la cita reproducida al principio de esta sección.

 

POR LA CUENTA DE– A CUENTA DE

“. . .el consumo de energía se multiplica por diez, sobre todo, A CUENTA DEL uso de combustibles fósiles. . .”

Llama la atención el uso que se hace de la locución verbal “a cuenta de” en la frase que se copió. No es la primera vez que se encuentra este uso. Es más, parece que hasta se la ha usado en una que otra ocasión. Lo interesante en este uso es que no se somete este empleo a lo que registran los diccionarios, como se verá más adelante.

El Gran diccionario de la lengua española para la expresión “a cuenta” o “a cuenta de” solo asienta que es “como parte de una cantidad a pagar” y la registra como locución adverbial. La misma locución es considerada por el Diccionario de la lengua española como locución prepositiva y la define con el valor de, “En compensación, anticipo o a cambio de”.

El Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:150), recoge la locución verbal “a cuenta de” con el significado de, “En condición, estado o situación de algo”.

Si se lee la frase reproducida más arriba a manera de ejemplo del uso de “a cuenta de”, puede comprobarse que este empleo no se aviene con ninguna de los significados que se copiaron de los tres diccionarios, pues no le confieren sentido a la cita.

La locución que correspondía que se usase en este caso era “por la cuenta de” que las Academias consideran una locución adverbial con el sentido de “Al parecer, o según lo que se puede juzgar”. Si se hacen los ajustes convenientes y se reemplaza en la cita ese “a cuenta de”, por “al parecer”, la frase cobra sentido; así mismo, si se cambia por “según lo que se puede juzgar”, pues de ese modo expresa la idea de que el pago se hace por concepto del uso de combustibles fósiles.

Desde que se leyó el uso de la locución llamó la atención porque parece que es un uso que se ha generalizado en el español dominicano. Ha de pensarse que en el habla de los dominicanos es frecuente que una persona pregunte a otra, “¿A cuenta de qué hiciste eso?” Aquí se considera que en casos como este y en otros parecidos la locución adverbial adquiere el sentido de “en qué condición, valiéndote de qué, apoyándote en qué, basándote en qué”. Más simplemente puede expresarse por, “¿Por qué hiciste eso?”, solo que se presume que la persona lo hizo amparado en o por algo.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Comecheques, sine qua non/sine *quo non, ante/antes

Por Roberto E. Guzmán

COMECHEQUES

“La limpié de vagos Y COMECHEQUES. . .”

Esta voz que figura en el título es dominicana por todos los costados. Casi todos los hablantes de español dominicano entienden quienes son los comecheques. En esta sección se harán algunas puntualizaciones con respecto de esa voz.

Es fácil comprobar que la voz dominicana está compuesta del verbo comer y del sustantivo cheque. En cuanto al verbo comer hay que subrayar que aquí no se le usa en sentido estricto. Debe interpretarse el verbo con el significado de “mantenerse” o “vivir” de lo que expresa la segunda parte del compuesto, es decir, el sustantivo.

Se hace necesario precisar que el cheque que menciona la voz en cuestión se relaciona solo con los cheques de pago para empleados públicos, es decir, empleados de la administración pública.

Una vez expuesto todo lo anterior procede que se mencione que esta voz no consta en todos los diccionarios de voces dominicanas o de voces de uso en el español dominicano.

No figura en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias que se publicó en el año 2010. La primera mención de la voz estudiada aquí aparece en la obra Cómo hablamos los dominicanos (2004:111). En ese libro se la presenta con la definición siguiente: “despectivo referido al empleado al que solo le importa el dinero que cobra”.

Con respecto al empleado que se considera un comecheques hay más características que permiten particularizarlo de entre los demás empleados del tren gubernamental. “Que solo le importa el dinero que cobra” significa en este caso que en el desempeño de sus labores reduce estas “al menor esfuerzo posible”.

En relación con este personaje podría escribirse un libro, porque es un sujeto que carece de iniciativa, que hay que interpelarlo para que atienda o preste atención a los usuarios de las oficinas donde se supone que desempeña sus labores. En pocas palabras es un “barajador” de tareas, un “cero a la izquierda” en cuanto al trabajo se refiere.

Hay que tomar en cuenta la voz, porque define muy bien a una gran cantidad de personas que se benefician de los impuestos que el resto de los ciudadanos paga en un país con una abultada empleomanía del sector público.

 

SINE QUA NON – SINE *QUO NON

“. . .es condición SINE *QUO NON la de. . .”

Este latinismo así como muchos otros más existen en diferentes lenguas, pues pasaron por comodidad para expresar condiciones, situaciones y otros asuntos para los cuales se usaron primero en lengua latina. Fueron aceptados por conveniencias en las lenguas extranjeras que de una forma u otra tuvieron contacto con la lengua latina. Muchos de esos latinismos todavía perduran  en la terminología jurídica (¿jerga?) por la comodidad que representan, pues son muy precisos y no dejan espacio a equívocos o interpretaciones aviesas.

Algunos latinismos se han incorporado al lenguaje cotidiano, de forma que ya no pertenecen solo al léxico propio de una profesión o actividad. Este del título es un ejemplo al canto de lo que se asevera en la oración anterior más próxima a esta.

Con estos latinismos hay que observar una regla; estos no aceptan cambios en su composición porque son expresiones hechas que se han incorporado como unidades a la lengua corriente. Además, en lengua latina las terminaciones de las palabras que forman las frases obedecen a las reglas de esa lengua.

Sine qua non es una locución adjetiva que sirve para expresar “imprescindible, necesario”. Casi siempre se utiliza después de una condición o requisito. Indica que es una condición absolutamente necesaria. Destaca que algo es necesario de modo absoluto para que otra cosa se cumpla o se realice. Es invariable en su forma, por lo tanto, en singular o plural permanece sin cambios y sirve para referirse a condición o condiciones.

  1. Arturo del Hoyo en su Diccionario de palabras y frases extranjeras (1995:413) descompone la expresión en sus elementos y escribe que literalmente es “sin la cual no” y consigna el uso completo, conditio sine qua non. El Diccionario de la lengua española escribe la locución latina en cursivas. Es una “condición sin la cual no se hará algo o se tendrá por no hecho”.

Como puede comprobarse por la composición de la expresión, este sine es una preposición del latín que significa “sin” que en esa lengua se hacía seguir del ablativo, Dictionnaire etymologique de la langue latine (1951-II-1108).

Ese sine se encuentra en otro latinismo empleado en el ámbito legal, sine die, o, en lenguaje culto, sine dubio. El qua que trae la expresión es un ablativo femenino, en función de pronombre relativo, pero puede desempeñar funciones de relativo interrogativo indefinido. (Ídem, pág. 971). (Sin cuya condición). El ablativo a que se alude aquí es una categoría gramatical que expresa relaciones de modo, de usos, que en español se introducirían por intermedio de preposiciones tales como por ejemplo: en, sobre, con, por, y que expresan tiempo, materia, procedencia y otros.

 

ANTE – ANTES

“. . .T. G. dijo que *ANTES esa situación. . .”

Cuando se lee la frase copiada más arriba, el lector de inmediato se coloca en la situación de poder entender el mensaje que el redactor intentó pasarle.

El lector avezado no se deja confundir por la ortografía que encuentra, pues escrito con esa /s/  ese al final hace difícil la comprensión del mensaje.

Utilizando los equivalentes de ante, se lee “en presencia de” (delante de), o “frente a”. Puede adquirir el significado de “en relación a, (con)” o “respecto de”. Sustituido por uno de los equivalentes propuestos la preposición ante imprime sentido a la frase.

Algunos ejemplos para ilustrar el uso. “Decidió renunciar a su cargo ante las acusaciones. Pero antes de eso se llevó el santo y la limosna”.

Si se mantiene la escritura de la cita, antes, entonces cobra el valor de un adverbio que indica prioridad en el tiempo o en el espacio (lugar), o bien, denota preferencia. Hubiese sido válido escribir, “…dijo que antes de esa situación…”

En tiempos ya pasados el uso de una u otra podía provocar duda, pues las funciones de ellas no estaban definidas de la forma en que lo están en la actualidad. La confusión entre ante y antes pertenece al pasado. Incurrir en un error de este género es un desliz que algunas personas llamarían imperdonable.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Belluga, juguete/juego, testigo/*testiga, tratar de que, reseteo

Por Roberto E. Guzmán

BELLUGA

Belluga es una palabra completamente dominicana, lo es por su formación y por su significado. Según la información que posee el autor de estos comentarios es de uso en la región del Cibao para nombrar a las canicas que los demás dominicanos conocen con el nombre de bolitas.

Las canicas son las bolitas de vidrio con las que los niños de otras épocas se entretenían cuando los juegos eran más sencillos, sobre todo cuando aún la televisión estaba en sus primeros años. Eran variados los juegos que se disfrutaban con la ayuda de estas. Además de las bellugas de tamaño normal había algunas que eran más grandes que se llamaban bolones.

En la capital de la República Dominicana en los años cincuenta del siglo pasado a esa belluga grande también se le llamaba “bon”. Este bon examinado ahora parece que fue el resultado de eliminar algunas letras en el interior de la palabra bolón.

Algo que ha intrigado al redactor de estas notas es el origen de la palabra dominicana belluga. Esa curiosidad también picó a D. Pablo Gómez Borbón quien sugirió que se indagara acerca del origen de la voz en cuestión. Él no se limitó solo a sugerir el tema, sino que se encargó motu proprio de buscar información.

El Diccionario de americanismos (2010:240) trae como sinónimo de belluga la voz belluda. El autor de estos escritos no recuerda haber oído la voz belluda en su vida.

Las bellugas dieron lugar a varias voces que son propias del habla de los dominicanos. Una de esas voces es tuche que se la decía un jugador a su opositor cuya bolita iba a parar contra una pared o un árbol. Al jugador en esa posición no se le permitía inclinarse para lanzar su belluga. El jugador en posición tuche quedaba así si su contrincante lo declaraba de inmediato.

El Diccionario del español dominicano (DED) (2013:677), recoge la voz tuche como parte de la locución verbal estar tuche que es, “En el juego de las canicas, encontrarse en una posición difícil”. Este tuche puede estar relacionado con el touché que se usa en esgrima y se pronuncia tuché.

Otra voz que se usaba durante esos juegos era ron, que está asentada en el Diccionario de americanismos en tanto “círculo o circunferencia”. El Diccionario del español dominicano en la pág. 608 trae un ejemplo de uso en la literatura dominicana que se contrae al juego de las bolitas, en que se usa la voz ron. El amigo Gómez Borbón se pregunta si este ron tiene relación con el francés rond que se pronuncia de modo parecido al español ron y que como adjetivo se aplica a las cosas cuya forma exterior constituyen una circunferencia.

También solía dibujarse un rombo en la tierra y con el bolón se sacaban las bolitas depositadas allí; si el bolón o la bola de tirar se quedaba en el interior del ron o rombo se decía que estaba mamando o ahogado. Como puede comprobarse con la lectura de estos párrafos, los juegos inocentes de niños dieron lugar a muchas voces en el español dominicano.

El amigo Gómez indagó hasta que encontró que Beluga es un modelo de belluga; es la canica azul con vetas blancas que a él se le ocurre que representan el color blanco del cetáceo beluga en el océano azul. Las similitudes no pueden llevarse demasiado lejos, pues estamos contestes que nunca vimos bellugas con esos colores en el exterior.

Las más atractivas eran las que se llaman “ojo de gato” que eran transparentes con un cristal coloreado generalmente de color amarillo inyectado en su centro. Recuerdo las “agüitas” que eran de vidrio transparente sin adornos.

Otra voz relacionada con las canicas es taquito, que si no falla la memoria era golpeando la bolita con el dedo índice que se retenía con el pulgar para darle más fuerza. La bolita debía golpear los nudillos del otro jugador que colocaba su puño cerrado sobre el suelo frente a un hoyito. Se perdía el turno si la bolita caía en el hoyito. Este uso aparece documentado en el DED, pág. 647, con una cita.

No puede esconderse que produce satisfacción poder dar con el origen de una voz dominicana que se suponía salida de la nada. El autor de estas líneas no puede atribuirse los méritos.

 

JUGUETE – JUEGO

“. . . que si no es así no ven un JUEGO el 6 de enero. . .”

La forma de expresarse que se observa en esta cita es frecuente en el español de todos los días. Muchas personas utilizan indistintamente la palabra juego, ya sea para el juguete como para la actividad o juego. Aquí se tratará de delimitar los linderos de ambas palabras para que no haya lugar a equívocos.

Para los fines de esta sección, el juguete es solo el “objeto” que sirve para jugar. Eso naturalmente no descarta que existen otros significados para juguete que nada tiene que ver con los niños que esperan juguetes el día seis (6) de enero.

A su vez el juego es la acción y efecto de jugar, la actividad o ejercicio recreativo. Del mismo modo que sucede con la palabra mencionada antes, el vocablo juego tiene muchas acepciones que no merecen consideración cuando se trata de entretenimiento de niños.

Lo que se mencionó en el párrafo anterior no significa que no haya juegos que sirvan para divertirse; solo que en estos casos se trata de un conjunto de elementos (objetos) con el que se practican ciertos juegos. No hay que confundir las dos nociones.

Es necesario mantener claros los dos conceptos para que no se incurra en error como sucedió en la cita reproducida más arriba.

 

TESTIGO – *TESTIGA

“. . . tienen que ser TESTIGAS de los acosos. . .”

Testigo es un sustantivo masculino y femenino que denomina a la persona que presencia algo y da testimonio de ello, sobre todo ante un juez. Es también la persona que da fe de la celebración de un acto jurídico.

La razón principal por la que se escribe acerca de la palabra testigo es para abundar sobre el origen de esta, pues en varias ocasiones, por no escribir muchas, se ha leído que el sustantivo en cuestión deriva en su origen de la palabra testículo en latín. Claro, no se olvidará la cuestión del género.

Para comenzar testis significaba testigo. Testiguo deriva del antiguo testiguar. Del latín testis se tomó el raro teste, testigo. Derivados de esta voz latina viene testículo, que es el diminutivo de testiculus, que significa propiamente, “testigo de la virilidad”. Lo escrito resulta de la consulta del Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de Corominas y Pascual (1983-V-478).

El Dictionnaire historique de la langue française (2012-III-3638) corrobora el hecho de que testicule se tomó del latín testiculus, cuyo plural era testiculi, que casi siempre se empleaba en plural testes. Añade ese diccionario que es un uso metafórico, especializado de testis; es decir, testigo de la virilidad.

En portugués la palabra que corresponde a testigo es de género femenino, testemunha y, de acuerdo con el Novo dicionário Aurélio da Língua Portuguesa (1986:1671) este deriva de testimoniare, algo que hace pensar que su aparición en lengua portuguesa es posterior a la entrada de sus similares en español y francés.

En lengua española hay palabras, objetos, animales y cosas que solo tienen un género gramatical. Existe lo que se llama género epiceno que se refiere a los sustantivos cuando estos son de un solo género sin que se haga referencia al sexo, aun cuando designen seres sexuados.

Son sustantivos comunes en cuanto al género los que pueden ser masculinos o femeninos sin que su forma se vea modificada. El nombre común no altera su morfología para señalar el género gramatical. El género de estos se manifestará a través de la concordancia con adjetivos y determinantes, así será, “este testigo / esta testigo”.

De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, “El género es una propiedad gramatical, de carácter inherente, de los sustantivos y ciertos pronombres que se manifiesta de forma especial en su combinación con determinantes, cuantificadores, adjetivos y participios”. Así se dirá “nueva testigo” para que se sepa que se trata de una mujer.

Algo que está confundiendo a los hablantes y escribientes de español es que muchas profesiones que fueron de género masculino para hombres y mujeres han visto la aprobación de la formación de un femenino para referirse a la mujer que la ejerce. Sobre este punto no queda más opción que mantenerse al tanto de los cambios y actualizaciones. No es una solución fácil.

 

TRATAR DE QUE

“. . . pues hubo funcionarios que TRATARON QUE la información. . .” [no saliera a la luz pública]

El Diccionario panhispánico de dudas (2005:650) es muy claro cuando se refiere al verbo tratar(se) en los casos en este se utiliza como equivalente del verbo intentar, “es intransitivo y va seguido de un infinitivo o de una subordinada en subjuntivo precedidos de la preposición de”.

De forma parecida se expresa el Diccionario de uso de las preposiciones españolas (2007:660), pues este asegura que debe colocarse la preposición DE en los casos en que se trata de un intento.

Las dos obras mencionadas añaden además que cuando significa “hablar o versar sobre un determinado asunto” (DPD), referente, como lo llama el diccionario de uso antes mencionado, ya sea como transitivo o intransitivo no pronominal lleva un complemento con la preposición de, sobre, o acerca de.

Esta noción está expuesta de forma muy clara por los textos citados.

 

RESETEO

“. . . especie de botón de RESETEO. . .”

En la voz del título se descubre por lo menos un componente de palabra que es de uso en español, es re- que significa repetición o negación y procede del latín re.

Lo que resulta más difícil de discernir es lo del “seteo”, a menos que no se tome esa voz en su sentido dominicano, que se usa para así llamar el descanso que se toma en las horas de la siesta. Este “seteo” es una deformación en el habla descuidada de “sesteo”, que es la acción y efecto de sestear. Hay quien afirma que ese seteo es puro “descanso” y casi siempre se usa en sentido negativo para denotar que una actividad no permite descanso al sujeto de esta.

El entorno de la voz estudiada aquí hace pensar con sobrada razón que no se trata de ese “seteo”, sino de una voz extraña al español común, procedente del inglés. Alude la cita al reset bottom, al que se le ha dado una terminación española.

Se ha oído este uso sobre todo en el habla de los jóvenes que son versados en asuntos de informática. Lo emplean para indicar que algo ha sido calibrado, o puesto de nuevo en posición de buen funcionamiento.

Esos jóvenes hablantes del español dominicano también utilizan el “seteo” para indicar que algo está listo, planeado, preparado para que funcione sin inconvenientes. No habría que sorprenderse si también utilizan esta voz del título en sentido metafórico.

Algo que es difícil de predecir es durante cuánto tiempo se mantendrán en uso estas voces derivadas del inglés, pues el segmento poblacional que las usa es muy reducido y los usos de la juventud cambian con mayor rapidez que los de otras edades.

© 2018, Roberto E. Guzmán

 

Siquitrillar/*ciquitrillar, heces/eses, insularidad/isleñidad

Por Roberto E. Guzmán

SIQUITRILLAR – *CIQUITRILLAR

“. . .iban a CIQUITRILLAR a R. F. y a. . .”

El verbo siquitrillar aparece reconocido en el Diccionario de la lengua española de la Asociación de Academias. Esto es, está escrito con una letra ese /s/ inicial, y, con la letra ce /c/ no aparece en ese diccionario.

Algo que llama la atención de un hablante de español dominicano es que ese diccionario no menciona a la República Dominicana entre los países en que se utiliza el verbo. Los países en los que se utiliza la mentada voz y que constan en ese lexicón son Cuba y Venezuela.

Para Cuba el mencionado diccionario ofrece una acepción, “expropiar”. Para Venezuela ofrece tres acepciones, que son: “Derrotar. Matar. Destruir moralmente a una persona”.

En el Diccionario de americanismos de la misma asociación mentada, está el verbo siquitrillar con funciones de verbo transitivo y allí figuran Panamá, República Dominicana y Venezuela con la siguiente acepción: “Derrotar o eliminar a alguien en enfrentamientos cotidianos”. República Dominicana y Venezuela constan con otra acepción, “matar una persona a alguien”. La tercera acepción es solamente para Venezuela y es, “destruir moralmente  a una persona”.

El Diccionario del español dominicano (2013:634) trae el verbo siquitrillar con las acepciones de Panamá y Venezuela, consignadas más arriba. Aparte de eso recoge la voz siquitrilla con el valor que otros diccionarios aceptan, como sinónimo de cabeza. Esos dos diccionarios son, el Diccionario de dominicanismos de C. Esteban Deive (2002:190) que clasifica el uso como festivo y el Diccionario de dominicanismos de Orlando Inoa (2010:204). El último diccionario entiende en la segunda acepción que “no hay sinónimo pleno en castellano para esta palabra”. Abunda más, “Se usa para referirse a la vida misma, al alma”.

El Diccionario del español dominicano escribe que la siquitrilla, además de la cabeza es el glande y trae una cita de la literatura dominicana que no deja duda acerca de ese valor. Es natural que al glande se le llame siquitrilla, si se piensa que a la punta del pene se le conoce como la cabeza de este.

En el libro Aiguna palabra dominicana (2015:350) se encuentra la voz siquitrilla con la definición de, “Parte imaginaria y profunda del cuerpo humano”. El autor de esa obra añade que se usa para “exagerar la intensidad o peligrosidad de un dolor”.

El autor de estas notas siempre pensó que la siquitrilla tenía que ver con la rabadilla, pero debe constar aquí que lo hace por puro instinto, sin tener fundamento lógico, quizás por la similitud entre las dos terminaciones, ya que en el español dominicano hay muy pocas palabras vernáculas con esa terminación. En Cuba la siquitrilla es la clavícula del ave.

El otro aspecto que se desea tratar en este apartado es que en la cita al principio de esta, la voz aparece escrita con una ce /c/ inicial que hace pensar que el redactor lo ha hecho con la intención de embellecer la voz popular e imprimirle más carácter literario.

Cuando una persona se “rompe la siquitrilla” es porque ha sufrido un golpe que lo deja adolorido, pero sin causarle fractura, o, por lo menos se menciona de esta manera hasta que aparece la fractura o algún signo que permita identificar el sitio.

 

HECES – ESES

“. . .que nos ha embarrado de ESES. . .”

El chusco diría que quien la embarró fue quien redactó esa frase. Las eses que escribió es el plural de la letra ese /s/, que según la formación del plural para ese tipo de palabra se hace añadiendo la terminación –s al singular.

Las heces representan el plural de la hez, palabra que en español posee varias acepciones. Es el sedimento que se forma en los recipientes que contienen líquidos. En la mayoría de los casos se utiliza como sinónimo de escoria que equivale a cosa inútil y despreciable. En última instancia se toma la palabra por otra menos elegante, excremento.

En muchos casos se escribe “heces fecales” para los residuos de comida que el cuerpo expele por el ano después de digerirla. Si se menciona la hez de la sociedad se relaciona esta palabra con la chusma, el hampa, la gente despreciable.

No es raro que se le imprima el sentido de mierda, solo que revestida de ropaje de mejor gusto, para no herir las sensibilidades de las personas que se ofenden con facilidad.

 

INSULARIDAD – ISLEÑIDAD

“. . . para resumir con recrecida pasión la vida de esta ISLEÑIDAD irremediable. . .”

Por la clase de palabras que se han copiado en la frase que se muestra a manera de ejemplo del uso de la voz isleñidad, podrá darse cuenta el lector que se trata de la redacción de una persona con buenos conocimientos de español. Ese rasgo hace presumir que al él elegir la voz “isleñidad” lo ha hecho de propósito, para resaltar la palabra isla. Como consecuencia de eso no se marcó la voz cuestionada con un asterisco ni se critica.

En el español de América ha sido muy usada la palabra isleño, pues a las islas antillanas de habla hispana llegó a temprana hora una inmigración de españoles de las islas Canarias que se reconocieron con el nombre de isleños.

El redactor de la oración reproducida prefirió crear su sustantivo sobre la palabra isla e isleño, en lugar de seguir la costumbre de escribir insularidad que proviene de un vocablo menos corriente menos conocido, como es ínsula que es el que sirve de base a insularidad.

Esta cualidad de isleño tiene más sabor a la zona del Caribe cuando se escribe isleñidad que cuando se mienta con insularidad. Se presume que lo que destaca el redactor es el rasgo de aislamiento que se supone que marca el territorio insular, a pesar de los avances modernos en las comunicaciones de todo tipo.

A manera de conclusión. No se critica la formación de la voz por estar ajustada a los cánones de la lengua. No se alaba para no alentar la corriente productora en los hablantes.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Clerén, colapsar, sororidad

Por Roberto E. Guzmán

CLERÉN

El clerén es una bebida espiritosa haitiana. Esta se hace utilizando la caña de azúcar como materia prima. La fabricación de esta bebida es artesanal. Es un proceso parecido al que se sigue para la fabricación del ron, pero sin alcanzar el grado de refinamiento de este.

Por la similitud con el procesamiento del ron el clerén tiene cualidades similares al ron. Podría considerarse como un tipo de ron blanco muy barato. Generalmente se vende al granel a los compradores que traen sus propios envases, o bien, se envasa en botellas o en recipientes ya usados.

Jeannot Hilaire en su obra Lexicréole ofrece como origen de la voz kleren el inglés, pues él considera que esta voz del criollo haitiano deriva de clear rum, (2001:125), que es ron claro, o ron blanco como se le llama en español. En francés representan la voz del haitiano con la ayuda de la letra ce /c/ al principio de esta,  clairin.

El diccionario Haitian English Dictionary, de Freeman y Laguerre define el kleren como un ron blanco barato, sin refinar. (2000:338). Traducción de RG.

Entre las palabras que se ofrecen en haitiano, en tanto equivalentes de kleren, puede citarse tafya (tafia) que es otro tipo de aguardiente fabricado de manera rudimentaria, Diksyonè sinonim lang ayisyen (2001:259).

El clerén es tan crudo al momento de venderlo que quien esto escribe ha visto clerén con restos (pajas) del bagazo de la caña de azúcar en el líquido cuando este se expende para el consumo.

 

COLAPSAR

“. . . los cables *COLAPSARON. . .”

Hace ya un tiempo relativamente largo que este verbo del título entró en el vocabulario activo de muchos de los hablantes del español. Algunos de estos hablantes recurren al uso de este verbo para engalanar su español. Precisamente en ese adorno es donde reside el peligro de emplear ese verbo cuando no es conveniente.

Se demostrará más abajo que este verbo no es el más adecuado en el caso en que unos cables del tendido eléctrico caen, se desprenden e interrumpen el servicio del fluido eléctrico.

El verbo colapsar solo tiene tres acepciones en el diccionario oficial de la lengua española, estas son: Producir colapso a alguien o en algo. Sufrir colapso o caer en él. Dicho de una actividad, decrecer o disminuir intensamente.

Estas dos primeras definiciones obligan a llegar hasta el nombre colapso para despejar cualquier mal entendido en cuanto a su alcance y significación. En general colapso se usa para mencionar la paralización del tránsito.

En el ámbito de la medicina es donde encuentra el sustantivo colapso su mayor campo de acción pues se asemeja al síncope en el modo en que ocurre un desmayo intenso y súbito. Se denomina colapso también a la bajada brusca de la presión arterial que termina en una insuficiencia circulatoria. Hay colapso además en los casos en que se produce laxitud de las paredes de un órgano hueco o de un vaso sanguíneo. A lo anterior puede añadirse en botánica al desecamiento rápido de los tejidos vegetales.

La vida moderna introdujo otros colapsos, tales como el que ocurre en mecánica cuando hay deformación o destrucción repentinas de un cuerpo como resultado de una fuerza. En geología se ocasionan colapsos cuando se producen hundimientos en las superficies del terreno.

El colapso que se utiliza con mayor frecuencia es el que se refiere a la destrucción de una estructura, una institución, o un sistema. Hay que reparar en la palabra destrucción en esta definición. En los casos de cosas materiales esta destrucción conlleva la desaparición de esa cosa o la deja inservible.

Es posible que este uso en la cita sea copiado del inglés, lengua en la que colapsar es caer algo que estaba sostenido. Ese es un sentido del verbo en inglés, que no posee el español. Todos los demás significados son compartidos entre el español y el inglés.

Ya se ha ido demasiado lejos para explicar lo inoportuno que fue el uso del verbo colapsar con relación a la caída de un cable. Es muy raro que el cable resulte destruido, aunque puede resultar inservible. Lo que hay que tener presente es que colapsar no es sinónimo de caer. Sí puede haber colapso de una edificación si esta se derrumba, que así equivale a derribarse, deshacerse.

 

SORORIDAD

“. . . me enseñaron que la mejor opción es. . . la SORORIDAD. . .”

Las lenguas se encuentran en continuo proceso de evolución. El español no escapa a este fenómeno. Los medios modernos de comunicación han acelerado estos procesos. Algunos hablantes de español se encuentran más expuestos que otros a las influencias de lenguas extranjeras, esto sucede con mayor frecuencia en algunos países o áreas geográficas.

La palabra sororidad que se destacó en la cita no es reconocida en todo el ámbito del habla de español. Tiene esa voz coloración extraña a la lengua común, a pesar  de que a través del latín mantiene vínculos con vocablos del español.

La voz *sororidad es una adaptación al español del inglés sorority. Lo que ha hecho el hispanohablante es añadirle la terminación –dad, que en este caso ha intercalado la letra /i/ antes de la señalada terminación por proceder de un sustantivo.

En inglés sorority es un club de estudiantes del sexo femenino, organizado principalmente con propósitos sociales que adopta un nombre que consiste en letras del alfabeto griego. Esa es la definición que trae el Merriam Webster´s Dictionary. (Traducción RG).

El uso de la voz sororidad se identificó en Puerto Rico y por eso consta en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias (2010:1977). La acepción asignada es, “Agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo”.

Si se comparan las dos acepciones transcritas se notará que existen diferencias entre ellas. La más importante es que en inglés se circunscribe a estudiantes y se orienta a actividades sociales; mientras en español puertorriqueño es por un ideal para alcanzar un mismo objetivo.

No debe pensarse que entre la lengua española y este sorority del inglés existe un abismo. El Chamber´s Dictionary of Eymology (2015:1036) al definir a sorority lo hace con la palabra que en español corresponde a hermandad. Piénsese que en español llaman “sor” a las “hermanas” de las órdenes religiosas, que deriva del catalán antiguo sor que es hermana carnal, que a su vez lo hace del latín sóror. La palabra hermana en francés es soeur y en italiano sorella.

Tal parece que en el caso de la voz del título, los hablantes de español puertorriqueño han adaptado la voz del inglés para una organización específica, para la cual no encontraron una palabra adecuada en español. Puede pensarse que lo hicieron también por economía de esfuerzo para emplear un solo vocablo en lugar de varios explicativos.

No se puede negar que “uno de los rasgos que caracteriza al léxico de nuestra época es el enorme influjo que recibe del inglés”. Así se expresa D. Amparo Morales en su obra Anglicismos puertorriqueños (2001:11).

Como una primicia puede mencionarse que entre las adiciones para el Diccionario de la lengua española figura la palabra sororidad, pero ninguna de las acepciones corresponde con la que se citó de uso en Puerto Rico; más aún, una de las acepciones escapa a lo que se entiende en inglés.

Por comentarios leídos acerca del uso de esta nueva palabra del español, se piensa que es una forma de reforzar el empoderamiento femenino. No se adentra en este apartado con respecto de las acepciones propuestas para no abusar de la paciencia de los lectores.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Cajoneca, monda y lironda/*honda y lironda, pro bono, exiliar

Por Roberto E. Guzmán

CAJONECA

El poder de inventiva de los dominicanos no conoce límites. Ese es un recurso muy bien explotado por la inteligencia dominicana. El ingenio dominicano crea palabras que se avienen  muy bien con las circunstancias. Esta del título que se expondrá en el cuerpo de esta sección es una muestra de lo dicho más arriba.

Muchas personas se preguntarán, ¿qué es eso de cajoneca? Es una voz de escasa circulación en el español dominicano; sobre todo en los últimos tiempos en que los avances científicos han dejado en el olvido muchas cosas.

La voz del título tiene relación con la palabra caja, o cajón; pero no es una colección de cajas, o puede serlo, pero eso no es lo que designa la voz.

Se hace necesario agregar a lo ya escrito que la voz cajoneca se utiliza en la mayoría de los casos en un tono jocoso, festivo, divertido.

Con la voz cajoneca se refiere el dominicano a su magra colección de libros que todavía no ha adquirido el carácter de biblioteca, y que sobre todo reposa en cajones; es decir, no están los ejemplares colocados en libreros. En otras palabras, es una colección de libros que no ha alcanzado la categoría de biblioteca y que permanece en cajas o cajones, de allí el nombre.

 

MONDA Y LIRONDA – *HONDA Y LIRONDA

“. . . porque la realidad *HONDA Y LIRONDA es que. . .”

Los sonidos juegan malas pasadas a algunas personas. El instinto del ser humano es identificar un sonido con algo que es conocido. Eso parece que fue lo que sucedió en la frase que consta a manera de ejemplo de empleo errado.

La honda que el dominicano conoce es el tirapiedras, es decir, es la horqueta con material elástico que sirve para lanzar piedras. Es el tirachinas del Diccionario del español dominicano (2013:659).

La palabra monda puede ser una conjugación del verbo mondar, que en el español dominicano corresponde al verbo pelar, sobre todo para referirse a frutas, hortalizas y tubérculos. La monda puede ser la cáscara que se retira de los antes mencionados cuando se pelan. Además, puede ser el sustantivo que corresponde al verbo mondar. La monda es también la persona que causa mucha risa. En el registro coloquial es el colmo.

Mondo, da y lirondo, da es una locución adjetiva que se usa para significar que algo es limpio, sin añadidura alguna. Cuando el sentido de mondo se refuerza con lirondo, se acentúa el grado de mondo, esto es, limpio (¿liso?). Limpio, libre de cosas añadidas, superfluas, mezcladas o adherentes.

Por su condición de locución no admite un cambio del tipo que se hizo en la cita, pues esta intromisión saca la locución fuera de su sentido original.

 

PRO BONO

“. . .envió suministros humanitarios PRO BONO. . .”

Este pro bono es un latinismo de poca circulación en español. Es más conocido en lengua inglesa. En su condición de expresión latina, es considerada como latinismo que no se ha incorporado a la lengua española y debe escribirse en cursiva o entre comillas.

Se considera latinismo la palabra o expresión latina que se utiliza en una lengua extranjera al latín, que en este caso es el español. Anteriormente los latinismos pertenecían a la lengua culta, al léxico científico. En la actualidad muchos de ellos se han incorporado a la lengua internacional española. Una vez que se incorporan pueden dejar de escribirse en cursiva y algunos adquieren tildes para marcar la sílaba de mayor énfasis.

Puede ser considerado latinismo también un giro privativo de la lengua latina. El latinismo es un préstamo procedente de la lengua latina a una lengua extranjera.

No debe confundirse el nombre latinismo con latinajo, que es una voz de índole despectiva usada en el registro coloquial. En puridad debería guardarse la palabra latinajo para el latín malo; es decir, incorrecto.

La expresión latina pro bono sirve para denominar un trabajo o labor generalmente profesional que se realiza sin percibir pago o indemnización. En la mayoría de los casos en inglés la usan para las defensas que asumen algunos juristas sin recibir emolumentos. Es un trabajo que se hace gratis.

En el caso de la cita el latinismo está mal empleado. En este caso se ha empleado para “suministros”, que no es un trabajo, sino una contribución en especie. Este tipo de error ocurre en los casos en que los escribientes trasladan conceptos de una lengua a otra.

 

EXILIAR

“Soplaron tan fuertes que lo EXILIARON de sus responsabilidades. . .”

Desde el inicio debe aclararse que el verbo soplar aquí está usado en sentido figurado, por lo tanto no hay que sorprenderse. No ha de tomarse este verbo en sentido literal, estricto.

El centro de atención en este apartado es la forma en que el redactor de la frase utiliza el verbo exiliar. Esta es la primera vez que se encuentra ese verbo usado de esta forma, por eso llama la atención.

En tanto verbo transitivo exiliar es condenar al exilio. Exiliarse es verbo que puede tomar la forma de intransitivo pronominal. En esa función es “marcharse una persona de su país por razones políticas”.

El exilio es la “separación, voluntaria o forzosa, del propio país, por razones políticas”. Diccionario del español actual (1999:2067).

En algunos casos hay personas que utilizan una palabra y lo hacen de modo metafórico. En los casos en que no son tropos usuales es un riesgo que corre quien así escribe, sobre todo si es una metáfora literaria como la llama D. Fernando Lázaro Carreter, que él define así: “que pertenece al habla, como modalidad individual de un escritor o un hablante”. Diccionario de términos filológicos (1962:275).

En poesía los tropos son muy frecuentes. En literatura hay tropos que están prácticamente fosilizados, es decir, que a fuerza de repetirlos son conocidos por lo menos por los lectores cultos. Claro, cuando esto hace un literato hay que tomar este recurso como una libertad reconocida.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Bibliópata, elefantiasis, brégete/bréjete apagón, informativo

Roberto E. Guzmán

BIBLIÓPATA

“Todo BIBLIÓPATA la conoce. . .”

La voz del epígrafe no aparece recogida en ninguna de las obras consultadas. No puede esconderse que se simpatiza con la palabra, a pesar de que puede resultar difícil de interpretar para muchos hablantes de español.

Además, hay una parte de la voz compuesta que hace difícil que esta se admita sin reparos. Se considera que la voz del epígrafe está compuesta del prefijo biblio- y lo que puede considerarse una terminación, parte del sufijo –patía, que es un componente de palabra que procede del griego pathos, que significa que sufre de una enfermedad o, enfermedad.

En español existe ya el vocablo bibliómano que se utiliza para denominar a la persona que siente pasión por los libros. Hay también en español la bibliomanía que es la afición desmedida a tener muchos libros.  El bibliófilo es un amante de los libros o que se aficiona a los que son raros o agotados.

Entre una y otra de las palabras enumeradas más arriba lo que se encuentra es que se diferencian por una gradación en cuanto a la intensidad del sentimiento que experimenta la persona aficionada a los libros.

Una persona no tiene que ser calificada de padecer una enfermedad por el solo hecho de mostrar inclinación a atesorar libros. No es justo que se califique de enfermo por los libros a aquel que muestra preferencia por poseerlos. No se puede negar que hay personas que muestran tendencia a reunir colección de libros, y, puede considerarse sano a condición de que no se apegue con demasía a esta actividad.

La búsqueda de la voz bibliópata en Google da como resultado que en el glosario de bibliografía aparece definida en tanto, “un bibliófilo para el que el amor de los libros se ha convertido en una obsesión (incluye libreros y coleccionistas)”.

No pude negarse que quien estos comentarios escribe es propenso a reunir libros que lee y consulta con regularidad, de allí la simpatía que experimenta por el vocablo.

 

ELEFANTIASIS

“. . . responsables de la ELEFANTIASIS estatal. . .”

La elefantiasis es una enfermedad, síndrome, que consiste en un “aumento desproporcionado, enorme”, así comienza la definición de la enfermedad.

La palabra está formada con una obvia alusión al paquidermo, que denomina a un grupo de mamíferos caracterizados por una piel muy gruesa y dura. El endurecimiento y engrosamiento de la piel, a su vez, es una particularidad de la mencionada enfermedad.

La palabra elefantiasis fue tomada del latín elephantiasis, que en su momento  la tomó de una voz griega muy parecida a la del latín y el español. La terminación –sis en español, sobre todo en medicina, significa “estado irregular” o “enfermedad”. Generalmente se la hace preceder de otra vocal, en este caso, de /a/.

Todo lo que antecede se menciona para destacar que el aumento desproporcionado y engrosamiento que caracterizan esta enfermedad se presta muy bien para que se la use en sentido figurado para aplicársela a una burocracia gubernamental como se hace en la cita, que crece más allá de sus verdaderas necesidades.

 

BRÉGETE– BRÉJETE

“. . . la razón principal del BREJETE. . .”

Sucede en más ocasiones de las que uno desearía aceptar que un acento (tilde) que no se marca puede traer confusión en la interpretación del mensaje.

Las voces bréjete y brégete son dominicanismos totales, tanto por la formación de la palabra, como por su significado. Los demás hablantes de español quizás no tienen idea de lo que un hablante de español dominicano expresa cuando utiliza la voz bréjete, así con la tilde sobre la primera letra /e/. Ese bréjete significa “escándalo, barullo”. De estas dos formas en que aparece en el título es como se consigna en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias.

El Diccionario del español dominicano (2013:105) inventaría la voz dominicana, tanto con una letra /g/, brégete, como con la jota /j/ bréjete. Para esta voz el DED trae cuatro acepciones. En las dos grafías la tilde aparece sobre la primera letra /e/.

La primera es “trajín, afán”. La segunda es “discusión, riña, pendencia”. La tercera es “barullo, alboroto”. La cuarta, “chisme, enredo”.

Además del sustantivo, el DED consigna el verbo bregetear que en opinión personal de quien esto escribe deriva del mencionado sustantivo, con los equivalentes verbos, “trajinar, trabajar afanosamente”. Recoge, así mismo otro nombre de la misma familia, bregeteo, con el significado de “trajín, afán”.

No puede desestimarse la importancia de las tildes. Existen ejemplos famosos de malentendidos que han surgido desencadenados por la falta de un acento marcado.

El académico Rafael Peralta Romero en su discurso de ingreso a la Academia Dominicana de la Lengua ponderó la importancia de las tildes. Debajo se reproduce lo resaltado:

  1. a) Médico b) Medico       c) Medicó
  2. a) Vómito b) Vomito       c) Vomitó
  3. a) Prólogo b) Prologo       c) Prologó
  4. a) Título             b)Titulo           c)  Tituló
  5. a) Diálogo b) Dialogo       c) Dialogó

No hace falta añadir comentario alguno porque estas palabras leídas expresan las diferencias. Ellas cambian el sentido de lo expresado, así como las categorías gramaticales a las que pertenecen.

 

APAGÓN INFORMATIVO

“. . . que fue revertida después de un APAGÓN INFORMATIVO de tres días”.

Muchos de los vocablos del habla cotidiana cobran vigencia debido a circunstancias que llevan a que estos se utilicen de forma continuada. En el título hay un vocablo, apagón, que forma parte de la vida diaria de los dominicanos.

La expresión del título se estudiará en el cuerpo de esta sección. Se analizará si después de utilizar el sustantivo apagón, hace falta que se explique a qué se refiere la palabra.

El sustantivo masculino apagón no debe la terminación –ón solamente a que la acción a que se refiere sea grande, como sugiere de primera impresión. Se debe más bien a que es repentino.

Además, este apagón se debe a causas extrañas, que escapan al control de quien utiliza los servicios. Como se intuye por la terminación, la suspensión del servicio también es de grandes proporciones.

En el caso del apagón informativo que duró tres días, es muy probable que la salida de operaciones del sitio o página informativa haya sido sin aviso previo, es decir, de manera repentina y que conllevó el cese de las actividades normales.

En muchas ocasiones los dominicanos piensan que los apagones eléctricos solo se producen en el sistema de distribución de esa energía en República Dominicana. El fenómeno ocurre en otros países también.

No sería motivo de sorpresa si la palabra apagón extiende su manto léxico a otras áreas, como por ejemplo, si una persona dice que sufrió un “apagón mental”, para aludir a la suspensión de la memoria, de manera súbita y temporal, que la persona percibe por perder el hilo de la conversación, o por no ser capaz de recordar una palabra en el momento preciso. Hay que prepararse para otros apagones.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Madrevieja, bulto, comprar, segmento

Roberto E. Guzmán

MADREVIEJA

Hace largo tiempo que en la República Dominicana existe una comunidad que se llama Madrevieja o Madre Vieja. Las dos formas de escribir el nombre aparecen hasta en los letreros que la identifican.

Esta comunidad se encuentra en la provincia de San Cristóbal, en el suroeste del país. Está en la margen oriental del río Nigua que baña al municipio cabecera de la provincia que lleva el mismo nombre de la provincia.

El autor de estos comentarios acerca del idioma entiende que debe escribirse ese nombre, Madrevieja, en una sola palabra, pues eso, madrevieja,  significa “cauce del río”. No ha de olvidarse que la mentada comunidad está junto al cauce del río. Se sostiene así que ese es el origen del nombre.

El dato que se menciona acerca del significado del sustantivo madrevieja se obtuvo en el Vocabulario popular andaluz, de Francisco Álvarez Curiel, en la página 143. En el caso del nombre del sitio, por su condición de nombre propio, se escribirá con una letra mayúscula como se hizo más arriba.

Un hallazgo de este género resulta divertido si se piensa que el origen de ese nombre quizá lo tiene la comunidad desde los tiempos de la colonia cuando algún andaluz anduvo por esos lugares. Alguien pudo pensar que escrito en una sola palabra era un sinsentido y comenzó a representarlo en dos palabras separadas.

No hay que olvidar que en el español general existe en el nivel coloquial la locución verbal,  “salir o salirse de madre un arroyo o un río” que es desbordarse, salir de los bordes y causar las aguas una inundación.

 

BULTO

“. . . con honrosas excepciones, han sido un BULTO, una falsa estrategia. . .”

El uso de la voz bulto que puede observarse en la frase transcrita es un dominicanismo por su sentido, es decir, que solo se conoce con ese significado en la República Dominicana.

Con ese valor del habla dominicana aparece recogido en el Diccionario de americanismos (2010:306), “cuento, mentira, alarde”.

Cuando se leyó por primera vez la frase reproducida más arriba, se pensó que se trataba de un uso diferente, tendente a “distraer” la atención, para que desempeñase las funciones de entretenimiento, para que la atención fuese dirigida a lo que se menciona como bulto.

El Diccionario del español dominicano (2013:113) asienta otra significación que no se conoce en los demás lexicones, con el sentido de “escándalo”. Para ilustrar esta utilización trae una cita de la obra Antología narrativa (2007:274) de Iván García Guerra.

Es bueno tomar nota de que a las interpretaciones “cuento, mentira, alarde” que aparecen en el DAA del 2010 mencionado antes, el DED del 2013 deja fuera la palabra “cuento” en tanto equivalente y añade “allante” que debe interpretarse aquí como “persuasión con mentiras”, que es la manera en que lo define en su primera acepción el DED (2013:30).

 

COMPRAR

“. . . prácticas que ya no COMPRA el mundo presente. . .”

¿Qué es eso de comprar prácticas? ¿De dónde sale esa nueva costumbre? ¿Qué desean expresar las personas que usan el verbo comprar en casos como este? Todas estas preguntas serán respondidas en el desarrollo de este tema en esta sección.

Las únicas prácticas que se compran son las de las oficinas de los profesionales que venden el ejercicio de sus profesiones con las listas de clientes y los contactos, cuando estos deciden retirarse o cesar en ese trabajo.

La forma de la redacción de la cita de esta sección está escrita en español, pero con una interferencia del inglés. Las prácticas a las que alude el texto de la cita son las acciones de algunas personas.

El verbo comprar en este lugar no tiene cabida. Comprar en español ha guardado sus acepciones principales desde hace siglos y ellas son, adquirir una cosa con dinero; o dar dinero o regalos a una o varias personas para conseguir un fin, esto indebidamente.

Más arriba se escribió que había en la cita interferencia del inglés. Esto así porque en esa lengua han incluido una acepción que no ha alcanzado al español. Esa acepción del verbo comprar en inglés –to buy– es la que se refiere a “aceptar, admitir, aprobar, creer”.

En algunas ocasiones este tipo de desliz se cuela por medio de las traducciones o adaptaciones que aparecen en las informaciones periodísticas. En otros casos se debe a aquellos articulistas y columnistas que acostumbran a leer en inglés algunas informaciones y luego pasan al español de modo crudo lo que leyeron en lengua inglesa.

Es más, se piensa que en inglés cuando una persona se deja convencer, permite que lo engañen o es muy crédulo, puede decirse que “compró” eso de que se trata. En español hay que evitar este uso.

 

SEGMENTO

“. . .afecta en su vida diaria grandes SEGMENTOS de la población. . .”

La palabra segmento hace tiempo que logró vigencia. Es una palabra favorita de los “conductores” de programas televisivos. Se la considera un término culto en los casos en que reemplaza a otros vocablos como se leerá más abajo.

Desde su origen se ha tenido esta palabra como un ejemplo del registro culto del habla española. Cuando ingresó en el español a principios del siglo XVIII entró con ese calificativo.

El vocablo estudiado aquí posee tres acepciones generales en tres diferentes áreas del saber humano, lingüística, mecánica y zoología. Además, se han reconocido dos acepciones muy específicas, una en geometría y la otra en economía. Con la mención de las áreas del saber en las que se reconoce, con sus acepciones, el uso de segmento, no hace falta entrar en detalles.

La acepción que merece consideración es a la que la Real Academia dio su sanción aprobatoria en economía, “Cada uno de los grupos homogéneos diferenciados a los que se dirige la política comercial de una empresa”. Esta lexía compleja “segmento de mercado”, que consta en el diccionario de las academias apareció en la edición de 2001.

La primera acepción que se encuentra en el Diccionario de la lengua española es general, “porción o parte cortada o separada de una cosa, de un elemento geométrico o de un todo”. Con respecto de esta acepción hay mucho espacio para argüir. Esto así porque si se trata de objetos materiales, no hay inconveniente en denominar segmento esa parte “cortada o separada”. No es  tan fácil admitir esa denominación en los casos en que se hace una abstracción (para separar) una porción o parte de un concepto, de algo intangible.

Una vez expuesto el inconveniente, se hace necesario aceptar que la tendencia en el habla es a ampliar el campo de acción del sustantivo. Algunos autores niegan rotundamente la posibilidad de utilizar segmento en tanto equivalente de sector y consideran este uso como impropio. No falta quien entienda que usar segmento para personas sea una forma despectiva de llamarlas, porque implica una visión lineal de estas.

El Diccionario de uso del  español (2012:2677) introduce una subacepción a la primera acepción de la voz segmento, esta reza así: “Cada una de las partes en que se divide algo no material”. La mayoría de los ejemplos de uso de segmento de este modo, se refieren a “segmento de la población”. Llama la atención que un ejemplo con “segmento de población” sea el que emplea el diccionario Merriam-Webster´s del inglés americano.

El Novo Diciónario Aurélio da língua portuguesa (1986:1561) en la redacción de la primera acepción usa la palabra “sección” para referirse a la “porción”. La segunda acepción en ese diccionario es, “porción bien delimitada, destacada de un conjunto”.

El movimiento que se observa es a tolerar el uso con respecto de la población, pensando que es una ampliación de la acepción en economía que tiene el vocablo en relación con el mercado.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Moché/moché, éxtasis/éctasis, papabocó

Roberto E. Guzmán

 

MOCHÉ-MOCHÉ

Todos los dominicanos han escuchado esta locución adverbial. Es de alguna forma una locución reiterativa, pues moché por sí sola equivale en el habla dominicana a “a medias”. La locución adverbial “a la moché” expresa en el habla dominicana, “a la mitad, a medias o partes iguales”, Diccionario fraseológico del español dominicano (2016:319).

La razón principal por la que se trae a estos comentarios este adverbio y la locución del título es para abundar sobre el posible origen de estos. Este tema se ha tomado siguiendo una sugerencia de un estudioso del español dominicano y gran conocedor de lenguas extranjeras.

La persona que sugirió el tema entiende que la locución tiene relación con la lengua francesa. Él opina que ese moché es una deformación (desgaste) en español del francés moitié, que se pronuncia mwatyé.

La otra posibilidad que existe es que moché provenga del verbo mochar que es una forma menos elegante de cortar. Es preciso evaluar las dos posibilidades.

En abono a la posibilidad de que la locución adverbial derive del francés, se debe recordar que moitié implica que se divide en dos partes iguales. Cuando los dominicanos convienen en dividir los gastos de algo, acuerdan hacerlo en partes iguales y en ese caso utilizan la locución moché-moché.

Si se piensa que el verbo mochar en el uso dominicano corresponde a cortar o recortar, esa acción no conlleva la idea de que lo que se mocha o corta resulte o termine en partes iguales. Ahora bien, la idea de mochar con el sentido de contribuir  existe en la variedad del español de otros países, como por ejemplo en México, donde es “contribuir con algo a una causa”. Aunque no se especifique en la definición, se piensa que la contribución a que alude la acepción se hace en dinero, aunque esta pueda ser en especie.

En beneficio de la tesis de que procede del francés se puede aducir que en esa lengua se muestra conformidad para que la noción de mitad no sea en partes iguales o exactamente iguales y se da por satisfecho si las porciones son muy semejantes. En español se hace otro tanto cuando no se trata de valores o cosas contables.

En lengua francesa existe la locución adverbial moitié-moitié que expresa la idea de compartir. Al principio en francés se decía moitié à moitié que entrañaba la idea de dividir en partes iguales.

Se piensa que cuando el hablante de español dominicano utiliza la locución moché-moché lo que manifiesta es el deseo de que se divida el objeto a que se contrae la acción. Es probable que el propósito del hablante al emplear el moché-moché esté influenciado en el habla moderna por la idea del inglés fifty-fifty que sí es dividir en partes iguales. En inglés existe también la expresión chip in que significa contribuir. A su vez, el verbo to chip significa cortar con un instrumento de cortar pesado (¿mochar?).

No debe descartarse la posibilidad de que este moché-moché provenga del francés, si se piensa que la voz francesa antes mencionada y su expresión comienzan con la sílaba “mua” que en español no es principio de palabra alguna. Hay que considerar que en español corriente solo existe una voz traída del italiano que comienza así. La otra palabra es una onomatopeya del sonido del beso.

La posibilidad de que la locución tenga su origen en la lengua francesa se hace pensando en los veintidós largos años del gobierno haitiano en la parte este de La Española, que entre otras medidas de carácter obligatorio impuso el uso del francés en la administración pública. Ojalá hubiese otros indicios que pudieran avalar esta teoría; de todos modos no es descabellada la hipótesis  y no puede descartarse sin argumentos de peso en contra.

 

ÉXTASIS – ÉCTASIS

“. . . en el consumo de cocaína, anfetamina y *ÉCTASIS. . .”

Las dos palabras del título tienen carta de naturaleza en español. Sin embargo, los significados de ambas son muy diferentes. Antes de continuar hay que reconocer que en el teclado las letras equis /x/ y ce /c/ son vecinas, por lo que el error al escribir una por otra puede provenir de una distracción al pulsar las teclas.

Éctasis es el “alargamiento de una sílaba breve para la cabal medida de un verso”, así lo define D. Fernando Lázaro Carreter en su Diccionario de términos filológicos (1962:153).

El vocablo éxtasis posee varias acepciones. Entre esas acepciones la más usada es en poesía; en la que corresponde en religión a un estado del alma en la unión mística con dios. Es también en un grado menor el sentimiento de una persona dominada por un sentimiento de alegría.

La última acepción que se integró al lexicón oficial del español  para éxtasis es la de droga sintética que produce efectos alucinógenos y afrodisíacos. Aparece por primera vez en la edición del Diccionario de la lengua española de 2014.

Esta droga se la conoce también con el nombre de “droga del amor”. De acuerdo con la información que trae el Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:461) esta fue inventada en Alemania en 1987. Las estadísticas de uso indican que esta droga es preferida por los jóvenes.

El tipo de error que se encontró en la cita refuerza lo que se ha escrito por medio de estos escritos muchas veces antes, que después de terminar hay que releer lo que se escribe para corregir pequeñas distracciones y erratas.

 

PAPABOCÓ

“. . .el papabocó. . .”

La voz que encabeza esta sección es una combinación de dos vocablos; uno del español,  papá, y el otro del criollo haitiano bokò o bòkò. El significado se explicará más abajo, así como el origen atribuido a la voz del criollo haitiano.

En el Diccionario del español dominicano (2013:516), aparece la voz del título definida así, “Brujo, hombre con poderes mágicos”. La segunda acepción trata la voz en tanto locución sustantiva, “Persona con influencia y autoridad”.

Un bocó es, En el vudú dominicano, brujo, sacerdote, hougán”, de acuerdo con el Diccionario del español dominicano (2013:94).

Como puede deducirse por la redacción de las entradas en el mencionado diccionario, el origen de la voz procede del criollo haitiano. C. Esteban Deive en el Diccionario de dominicanismos, (2002:154), lo expresa en estos términos, “Es término procedente del creole haitiano relacionado con el vudú”.

  1. Emilio Rodríguez Demorizi en su libro Lengua y folklore en Sato Domingo (1975:232) escribe que el bocó es “un curandero de guangá”. El guangá (wanga) es una enfermedad que no puede ser curada por medios tradicionales. Para lograr su propósito el bocó utiliza “bebedizos y botellas”. Esta “botella” es un medicamento hecho artesanalmente de productos naturales.

El bòkò es un sacerdote del voodo que se ocupa de los dos aspectos, el del hechizo malo y del bueno. Es un brujo y la voz del haitiano se usa también en términos peyorativos; es un curandero del vodoo. Haitian English dictionary (2000:84). Traducción y adaptación RG.

En lengua haitiana la voz bòkò cuenta con muchos sinónimos dependiendo del aspecto que se desee destacar, ya sea el bueno o el malo.

La voz procede de la lengua de los ewé del sudeste de Gana. La voz aparece también escrita bokò en haitiano. En lengua ewè es bokono, que designa al brujo, adivino; en lengua hausa es boka que sirve para nombrar al médico (curandero), esa lengua se habla en Níger y Nigeria.  En lengua fon, que se habla en Benín, se relaciona con gbokonu, que es medicina. Lexicréole (2001:39)

No cabe duda de que la voz bocó viene de las lenguas africanas y al habla dominicana se integró por medio del haitiano, es pues, un haitianismo en el habla de los dominicanos. De lo anterior puede deducirse que papábocó es un dominicanismo.

© 2018, Roberto E. Guzmán

Vientre, olla/hoya, encomiar, gredar/greda

Roberto E. Guzmán

VIENTRE

Los lectores que han vivido toda su vida en las ciudades es probable que se pregunten, ¿qué puede haber en vientre?, que ellos no sepan.

El vocablo vientre en esta ocasión se trae con una acepción conocida en los predios rurales del territorio dominicano. Para acercarse más al campo de la palabra del título puede ofrecerse la pista que es de uso en ganadería.

Los animales hembras que se usan para reproducción, que no se sacrifican hasta que no agotan su vida reproductiva útil en ganadería se les conoce con el nombre de “vientre”. Al referirse a esas cabezas de ganado, los ganaderos, campesinos y personas entendidas en esos menesteres les llaman vientres.

El español general utiliza una locución adjetiva para referirse a este tipo de animal que se ha mencionado más arriba, dice, “de vientre”, con lo que definen el animal como destinado a la reproducción.

En Ecuador y Uruguay llaman vientre al animal preñado. En República Dominicana el uso ha establecido algunas locuciones con el sustantivo vientre. Entre otras puede citarse la locución verbal que se ha oído “gritar en el vientre”, que es “tener la capacidad de vaticinar”. Otra es la locución “tener mal vientre”, que corresponde a, “transmitir la madre las consideradas peores características físicas de los progenitores a su hijo”. Se ha oído otra, tener o ser de “vientre seco”, que se aplica a la mujer que no concibe.

Con respecto a vientre en tanto animal destinado a la reproducción, es una acepción utilizada en República Dominicana que no ha trascendido a los diccionarios diferenciales del español dominicano.

 

OLLA – HOYA

“. . .destapó la HOYA de grillos. . .

Algunos sonidos del español han evolucionado tal y como es de esperarse en una lengua de larga data. Otro factor que contribuye a los cambios de sonidos es la vasta extensión territorial en la que se conoce y habla la lengua española. A lo anterior hay que añadir que cuando la lengua española llegó a América se impuso sobre lenguas nativas que dejaron rastros de su pronunciación vernácula en la lengua impuesta.

El párrafo anterior puede ser una explicación para que al autor de la frase transcrita haya colocado el dígrafo doble ele /ll/ (elle) en lugar de una ye, i griega, cuando escribió “hoya” en lugar de olla.

Lo que resulta difícil admitir es que alguien poseedor de una cultura aceptable no conozca que la frase coloquial asentada por el uso en el español es “olla de grillos”. Con esta frase se menciona un “lugar en que hay desorden y confusión y nadie se entiende”. Ya en latín la palabra olla se escribía de la forma en que se conoce hoy.

Algunas lecturas pueden confundir a ciertas personas, si se toma en cuenta que en California, Estados Unidos, en la ciudad de San Diego hay un sector que se conoce con el nombre de La Jolla. Los nativos de allí llamaban en su lengua a esta parte de la costa “terreno de hoyos”, que fue escrito más delante de la forma en que se conoce en la actualidad.

Es probable que el redactor no se haya dado cuenta de que el corrector automático del computador no le haya señalado error alguno con respecto a esta “hoya”, porque existe el verbo hoyar que conjugado en el presente del indicativo en las personas, él, ella, usted, es “hoya”.

La olla es el recipiente de cocina redondo, de boca ancha y provista de asas. A veces se confunde con la paila que es menos profunda. El caldero tiene la boca redonda, pero el fondo no tiene necesariamente el mismo diámetro que la boca, generalmente es más pequeño. En el habla de los dominicanos, en ocasiones, las tres palabras se usan indistintamente.

Los pescadores de algunas regiones, en lagos, saben lo que es una “olla de grillos”, pues han visto los grillos que compran como cebo cuando estos se trepan unos encima de los otros en un desorden interminable.

 

ENCOMIAR

“. . . nos ENCOMIÓ a rechazar la acepción. . .”

A cualquier hijo de vecino se le escapa una. El teclado, los dedos y la automaticidad al pulsar las teclas del computador pueden jugarle una mala pasada al más diestro. Precisamente por esto que se escribió en las oraciones anteriores es que se aconseja leer de nuevo lo ya redactado.

Los articulistas disponen de más tiempo que los periodistas para “darse este lujo” de releer lo ya escrito y, hacerlo con sentido crítico. Lo que se bosquejó más arriba es lo que se piensa que sucedió en el caso que se trae en esta sección con respecto al uso del verbo encomiar.

No puede negarse que cada escritor posee un estilo diferente o distintivo para expresar sus pensamientos, sentimientos y criterios. Lo que no debe faltar en ese estilo es la claridad que en parte se logra con el uso de los términos propios de la lengua que contribuyen a hacer inteligible lo que se comunica.

Encomiar es lo contrario de censurar; significa alabar encarecidamente. Es elogiar de modo encendido. El verbo deriva del nombre encomio, cuya etimología remonta hasta el griego enkómion, que significaba elogio, discurso panegírico. Generalmente este verbo -encomiar- se toma en tanto sinónimo de celebrar, encarecer, ensalzar. La palabra entró de manera oficial en la lengua en el año 1884; encomiador hizo su entrada un año antes, en 1883.

Para quien estas notas redacta le resulta cuesta arriba aceptar que “encomiaba a rechazar”. Quizás pueda admitirse que una persona “encomiaba el rechazo”. Si se desea mantener el mismo orden en la frase, debió utilizarse el verbo animar, alentar, estimular o, incitar. Todos estos verbos aceptan la preposición a para introducir un complemento.

Cada uno de estos verbos posee un grado diferente de intensidad por lo que el asunto se contrae a saber lo que en realidad quiso expresar el articulista.

 

GREDAR  –  GREDA

“. . .Obras Públicas de un GREDAR. . .”

Esta voz del español dominicano es una adaptación del inglés grader que es una maquinaria que se usa en la construcción de caminos, calles, carreteras y avenidas; así como para vías de acceso a minas o cualquier otro lugar.

En el español más conocido se la llama de motoniveladora, pues su principal función es nivelar terrenos, refinar taludes.

Para desempeñar su trabajo esta máquina está provista de una o dos hojas metálicas largas y cóncavas. Lo más común es que lleve esa “cuchilla” entre los ejes traseros y el eje delantero. Algunas llevan dos hojas de empuje o arrastre de material y, en ese caso la segunda se coloca en el frente, delante del eje delantero.

Hay que llamar la atención sobre la forma en que los dominicanos han hecho la adaptación de la voz inglesa; lo han hecho sobre la pronunciación inglesa y no sobre la representación gráfica. Eso significa que se hizo a través del oído, por vía oral, de donde se desprende la forma de enunciarla y escribirla.

En el título se escribieron las dos formas en que los dominicanos enuncian el nombre inglés, con la erre /r/ al final “gredar” o, sin ella, “greda”.

© 2018, Roberto E. Guzmán