Bibliópata, elefantiasis, brégete/bréjete apagón, informativo

Roberto E. Guzmán

BIBLIÓPATA

“Todo BIBLIÓPATA la conoce. . .”

La voz del epígrafe no aparece recogida en ninguna de las obras consultadas. No puede esconderse que se simpatiza con la palabra, a pesar de que puede resultar difícil de interpretar para muchos hablantes de español.

Además, hay una parte de la voz compuesta que hace difícil que esta se admita sin reparos. Se considera que la voz del epígrafe está compuesta del prefijo biblio- y lo que puede considerarse una terminación, parte del sufijo –patía, que es un componente de palabra que procede del griego pathos, que significa que sufre de una enfermedad o, enfermedad.

En español existe ya el vocablo bibliómano que se utiliza para denominar a la persona que siente pasión por los libros. Hay también en español la bibliomanía que es la afición desmedida a tener muchos libros.  El bibliófilo es un amante de los libros o que se aficiona a los que son raros o agotados.

Entre una y otra de las palabras enumeradas más arriba lo que se encuentra es que se diferencian por una gradación en cuanto a la intensidad del sentimiento que experimenta la persona aficionada a los libros.

Una persona no tiene que ser calificada de padecer una enfermedad por el solo hecho de mostrar inclinación a atesorar libros. No es justo que se califique de enfermo por los libros a aquel que muestra preferencia por poseerlos. No se puede negar que hay personas que muestran tendencia a reunir colección de libros, y, puede considerarse sano a condición de que no se apegue con demasía a esta actividad.

La búsqueda de la voz bibliópata en Google da como resultado que en el glosario de bibliografía aparece definida en tanto, “un bibliófilo para el que el amor de los libros se ha convertido en una obsesión (incluye libreros y coleccionistas)”.

No pude negarse que quien estos comentarios escribe es propenso a reunir libros que lee y consulta con regularidad, de allí la simpatía que experimenta por el vocablo.

 

ELEFANTIASIS

“. . . responsables de la ELEFANTIASIS estatal. . .”

La elefantiasis es una enfermedad, síndrome, que consiste en un “aumento desproporcionado, enorme”, así comienza la definición de la enfermedad.

La palabra está formada con una obvia alusión al paquidermo, que denomina a un grupo de mamíferos caracterizados por una piel muy gruesa y dura. El endurecimiento y engrosamiento de la piel, a su vez, es una particularidad de la mencionada enfermedad.

La palabra elefantiasis fue tomada del latín elephantiasis, que en su momento  la tomó de una voz griega muy parecida a la del latín y el español. La terminación –sis en español, sobre todo en medicina, significa “estado irregular” o “enfermedad”. Generalmente se la hace preceder de otra vocal, en este caso, de /a/.

Todo lo que antecede se menciona para destacar que el aumento desproporcionado y engrosamiento que caracterizan esta enfermedad se presta muy bien para que se la use en sentido figurado para aplicársela a una burocracia gubernamental como se hace en la cita, que crece más allá de sus verdaderas necesidades.

 

BRÉGETE– BRÉJETE

“. . . la razón principal del BREJETE. . .”

Sucede en más ocasiones de las que uno desearía aceptar que un acento (tilde) que no se marca puede traer confusión en la interpretación del mensaje.

Las voces bréjete y brégete son dominicanismos totales, tanto por la formación de la palabra, como por su significado. Los demás hablantes de español quizás no tienen idea de lo que un hablante de español dominicano expresa cuando utiliza la voz bréjete, así con la tilde sobre la primera letra /e/. Ese bréjete significa “escándalo, barullo”. De estas dos formas en que aparece en el título es como se consigna en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias.

El Diccionario del español dominicano (2013:105) inventaría la voz dominicana, tanto con una letra /g/, brégete, como con la jota /j/ bréjete. Para esta voz el DED trae cuatro acepciones. En las dos grafías la tilde aparece sobre la primera letra /e/.

La primera es “trajín, afán”. La segunda es “discusión, riña, pendencia”. La tercera es “barullo, alboroto”. La cuarta, “chisme, enredo”.

Además del sustantivo, el DED consigna el verbo bregetear que en opinión personal de quien esto escribe deriva del mencionado sustantivo, con los equivalentes verbos, “trajinar, trabajar afanosamente”. Recoge, así mismo otro nombre de la misma familia, bregeteo, con el significado de “trajín, afán”.

No puede desestimarse la importancia de las tildes. Existen ejemplos famosos de malentendidos que han surgido desencadenados por la falta de un acento marcado.

El académico Rafael Peralta Romero en su discurso de ingreso a la Academia Dominicana de la Lengua ponderó la importancia de las tildes. Debajo se reproduce lo resaltado:

  1. a) Médico b) Medico       c) Medicó
  2. a) Vómito b) Vomito       c) Vomitó
  3. a) Prólogo b) Prologo       c) Prologó
  4. a) Título             b)Titulo           c)  Tituló
  5. a) Diálogo b) Dialogo       c) Dialogó

No hace falta añadir comentario alguno porque estas palabras leídas expresan las diferencias. Ellas cambian el sentido de lo expresado, así como las categorías gramaticales a las que pertenecen.

 

APAGÓN INFORMATIVO

“. . . que fue revertida después de un APAGÓN INFORMATIVO de tres días”.

Muchos de los vocablos del habla cotidiana cobran vigencia debido a circunstancias que llevan a que estos se utilicen de forma continuada. En el título hay un vocablo, apagón, que forma parte de la vida diaria de los dominicanos.

La expresión del título se estudiará en el cuerpo de esta sección. Se analizará si después de utilizar el sustantivo apagón, hace falta que se explique a qué se refiere la palabra.

El sustantivo masculino apagón no debe la terminación –ón solamente a que la acción a que se refiere sea grande, como sugiere de primera impresión. Se debe más bien a que es repentino.

Además, este apagón se debe a causas extrañas, que escapan al control de quien utiliza los servicios. Como se intuye por la terminación, la suspensión del servicio también es de grandes proporciones.

En el caso del apagón informativo que duró tres días, es muy probable que la salida de operaciones del sitio o página informativa haya sido sin aviso previo, es decir, de manera repentina y que conllevó el cese de las actividades normales.

En muchas ocasiones los dominicanos piensan que los apagones eléctricos solo se producen en el sistema de distribución de esa energía en República Dominicana. El fenómeno ocurre en otros países también.

No sería motivo de sorpresa si la palabra apagón extiende su manto léxico a otras áreas, como por ejemplo, si una persona dice que sufrió un “apagón mental”, para aludir a la suspensión de la memoria, de manera súbita y temporal, que la persona percibe por perder el hilo de la conversación, o por no ser capaz de recordar una palabra en el momento preciso. Hay que prepararse para otros apagones.

© 2018, Roberto E. Guzmán

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