El entusiasmo por la lengua (a propósito de los cien años de Manuel Campos Navarro)

Por Bruno Rosario Candelier

   Las emotivas palabras de Karina Sánchez Campos pronunciadas con fervoroso entusiasmo para festejar los cien años de vida de su querido abuelo don Manuel Campos Navarro constituyen un hermoso testimonio no solo del afecto familiar sino de la impronta afectiva, intelectual y espiritual que su centenario pariente imprimió en su sensibilidad y su conciencia, como lo ha evidenciado en su hermoso discurso, bien articulado, con un trasfondo afectivo y bien sentido, formalizado con la precisión del buen decir y el encanto de su encantadora dicción.

Yo debí conocer a Manuel Campos Navarro hacia el año 1949 o 1950, porque en esa etapa de mi vida (cuando viví en Guaucí, un campo de Moca, tendría unos ocho o nueve años) y diariamente me trasladaba al pueblo para conocer aspectos del discurrir citadino de nuestra comunidad.  En el trayecto de Guaucí a la ciudad estaba en construcción la fortaleza de Moca. Como muchacho curioso entraba, correteaba y en algún momento debí encontrarme con Campos Navarro porque él era el arquitecto que dirigió esa construcción en esa época.

No recuerdo la fecha exacta cuando lo contacté aquí, en la Academia Dominicana de la Lengua, de la cual él es miembro correspondiente, y probablemente el motivo de nuestro encuentro fue la inquietud que él siempre ha mostrado por la lengua.

Efectivamente, desde que llegó a esta institución él se puso a nuestra disposición, dio denotaciones y detalles de que realmente tiene un conocimiento de la ortografía y de la gramática. Conocimiento poco común, inclusive en nuestros intelectuales, porque su inquietud y su curiosidad lingüística es resultado de lo que se llama “conciencia de lengua” que él adquirió desde muy joven, porque normalmente las inclinaciones intelectuales, espirituales y estéticas se adquieren a temprana edad, y él ha dado múltiples demostraciones no solo de su amor a la lengua española, sino del conocimiento preciso del vocabulario, del dominio cabal de la ortografía, del uso pertinente de las pautas gramaticales que él tiene ante tantas manifestaciones que a los hablantes se nos presentan cuando se trata de usar con propiedad un vocablo, cuando hay que escribir con corrección una palabra o hay que combinar un conjunto de palabras para formar una oración y, sobre todo, cuando se trata de hacer un uso ejemplar de la lengua.

Personalmente yo experimenté esa sorpresa cuando conocí a Campos Navarro en esta institución, porque fueron muchas las veces que le pasaba textos de mucha gente que me trae sus creaciones para que corrijamos esos trabajos. A menudo no tengo el tiempo para revisar esa producción y se la pasaba a él y me daba cuenta del detalle y la meticulosidad con que don Manuel asumía ese trabajo, se entregaba con una fervorosa devoción a la revisión y corrección, porque como dijo Karina, a él le apasiona la lengua y esa pasión la demostró haciendo lo que hay que hacer cuando uno experimenta una vocación y siente una identificación con un ideal, con un propósito de vida. y en don Manuel esa pasión se concretó en la lengua española.

La identificación que Campos Navarro ha sentido por nuestra institución se ha evidenciado en una particular devoción por el cumplimiento de las tareas que esta corporación le asigna. Se puso a nuestro servicio y su capacidad de trabajo se ha manifestado con una disciplina ejemplar para nosotros. Él normalmente viene los martes a cumplir con sus tareas. Es el primero en llegar a esta sede de la Academia Dominicana de la Lengua y es el último en retirarse. Aquí pasa todo el día trabajando en tareas idiomáticas sin señal de cansancio, lo que es lo admirable en un hombre de su edad. Imagínense ustedes con 90, 95, 100 años de vida con una capacidad de trabajo inalterable, permanente y ejemplar.

¿Qué significa eso? Que hay una energía especial en él, y esa energía le viene dada por un entusiasmo. La palabra “entusiasmo” significa ‘estar en Dios’, etimológicamente eso es lo que indica ese vocablo de nuestra lengua. Entusiasmo viene de la expresión griega “entheos” que significa “en Dios”.

El entusiasmo es un aliento divino que tiene toda persona que experimenta una vocación por algo grandioso. Toda persona que experimenta una pasión para consagrar su talento, su energía y su creatividad es señal de ese aliento divino, es evidencia de ese entusiasmo, de ese “en-theos”.

Hay entonces un vínculo entrañable, una conexión divina cuando una persona posee entusiasmo. El aliento que entraña el entusiasmo se puede dar en cualquier actividad humana, no solo en el ámbito intelectual, estético y espiritual. En cualquier rama del saber, en cualquier oficio práctico de la vida: en el hogar, en el trabajo, en la calle, donde sea. Si asumimos lo que hacemos con entusiasmo eso genera, sin duda, un efecto transformador, y en Campos Navarro el entusiasmo ha estado presente, concitando en él la vocación que lo ha distinguido y que le ha permitido consagrar el talento con que fue dotado justamente con entusiasmo. Por eso, lo que ha hecho y lo que hace, lo hace bien. Esa actitud de consagración a lo que hace es realmente admirable en el hombre que en esta fecha celebra cien años.

Eso es lo que le ha permitido a él potenciar la vitalidad que tiene, porque nosotros somos una constitución física y espiritual que se combina por el cuerpo, el alma y el espíritu. La vitalidad es un reflejo del aliento del alma que llega al cuerpo y en una coparticipación con el espíritu, todo eso se combina en nuestro ser, y quien lo asume como debe asumirlo, como lo ha hecho Campos Navarro, se traduce en salud, en eficiencia, en adecuación de la energía creadora, la palabra oportuna y el aliento fecundante y ejemplar.

Su bella nieta Karina Sánchez Campos ha dado testimonio de que lo que él ha significado en su vida y de lo que él ha hecho de manera ejemplar para ella; y ha sido ejemplar justamente por la forma como él asumió lo que recibió en la vida. Además de la vida, los seres humanos recibimos dones especiales para realizar lo que la vida implica, para plasmar lo que hay que hacer en función de la vocación, de las inquietudes y de los ideales y, desde luego, lo que hacemos en función de esa llamada, esa apelación o esa vocación.

Entonces, esa relación entre la energía, la palabra y la acción, que se establece desde la propia conciencia con la propia vocación, con la energía de vida, con la realidad de lo viviente y la energía de la creación es una combinación que da siempre resultados positivos y todo lo que él ha hecho, lo ha hecho con esa disposición amorosa, con esa apertura de su sensibilidad y de su conciencia para dar el testimonio y canalizar una demostración de lo que ha podido hacer en función de lo que ha recibido.

Cada uno de nosotros está llamado a multiplicar el don que ha recibido con una vocación y una participación, porque debemos contribuir a hacer mejor nuestro mundo, a que cada uno crezca intelectual y espiritualmente. y eso lo podemos hacer todos en el área en la que nos movemos o nos desempeñamos.

El ejemplo que ha dado Manuel Campos Navarro con lo que hace, con la dotación intelectual que recibió, con la vocación creadora que ha enaltecido su quehacer es un magnífico ejemplo que esta Academia ha valorado y, desde luego, pondera y agradece y encomia.

Nosotros estamos altamente agradecidos por todo lo que don Manuel Campos Navarro ha hecho por nuestra lengua, en bien de nuestra institución y a favor de nuestro país.

Eso solo es suficiente para que le testimoniemos a él ese sentimiento de gratitud, de admiración, de simpatía por lo que él significa, por lo que ha aportado y por lo que, no cabe duda, seguirá aportando en función de esa disposición de su sensibilidad y su conciencia, de ese entusiasmo, de esa alta dotación intelectual y espiritual que lo distingue y lo enaltece. ¡Muchísimas gracias, don Manuel, por todo lo que ha hecho por nosotros!

Santo Domingo, ADL, 11 de julio de 2017.

Dundo/a, cualquerizar/cualquerización, precariado, sincerizarse

DUNDO/A

La palabra dundo tiene varias acepciones en el español dominicano. De acuerdo con el criterio de quien esto escribe hay una de esas acepciones que debe tomarse en cuenta, pues no ha recibido toda la atención que merece.

El Diccionario del español dominicano (2013) considera que es en sus funciones de adjetivo y referido a persona, “que tiene el uso normal de los sentidos parcialmente alterado”; más adelante en la segunda acepción en funciones de adjetivo asienta “Referido a persona, lela, tonta”.

La primera acepción la comparten los dominicanos con seis países más de Hispanoamérica. La segunda acepción señalada más arriba es común a cuatro países de la América hispana. En el Diccionario de americanismos (2005), no se menciona la República Dominicana entre los países que utilizan la voz dundo/a con ese valor.

La obra Aiguna palabra dominicana (2015:120) recoge la voz del título con un significado pertinente conforme con el criterio de quien estas líneas escribe. Ese libro usa las voces, “Mariado. Tonto”. Para los fines de este examen la palabra que interesa es “mareado” en el sentido de sentir mareo, con malestar en el estómago que puede venir acompañado de náuseas o vértigo. Con ese significado recuerda haberla escuchado el autor de estas líneas.

No cabe duda de que esta omisión será subsanada en ediciones futuras de los lexicones antes mencionados.

 

CUALQUERIZAR – CUALQUERIZACIÓN

“. . .la CUALQUERIZACIÓN nos arropa. . .”

En el título aparece un verbo que es desconocido de la mayoría de los lectores, se trata de cualquerizar; además hay allí también una voz que se presume que se utiliza en funciones de sustantivo en la frase reproducida, cualquerización. Este sustantivo puede hacerse del gusto de los intelectuales porque es largo.

Más adelante se explicará lo que se entiende por estas voces que aún no aparecen asentadas en los inventarios reconocidos del español común. Después se abundará acerca de cualquier/a, para explicar sus funciones y su plural. Esto se ilustrará con ejemplos.

Un cualquiera es una persona sin importancia. Como siempre sucede en estos casos, una cualquiera es una mujer que se dedica a la prostitución, o, en el mejor de los casos, una mujer que se hace fácil llevar a las relaciones sexuales. Los conceptos con respecto de la mujer demuestran un sexismo denigrante.

Del hecho de que “cualquiera” en sus funciones de sustantivo sea un “insignificante” hace pensar que el significado del verbo sea atribuir poca importancia a la persona así calificada. De esta suerte el sustantivo cualquerización será el reconocimiento de la pobre condición de una persona o grupo de personas de escaso o ningún prestigio, poder o influencia.

De alguna manera el verbo cualquerizar hace pensar en “ningunear” que comenzó en México, si mal no se recuerda, y al cabo de un tiempo relativamente corto hubo que admitir en el español internacional por el uso intensivo que de este se hacía. Además, se granjeó ese puesto por la propiedad de su formación y la oportunidad de su empleo.

Con respecto a cualquiera. No debe olvidarse que el plural para el adjetivo es cualesquiera. Ejemplo, “Cualesquiera sean las circunstancias, se hará justicia”. Cuando se pluraliza el sustantivo, se hace del modo normal del español, es decir, añadiendo una ese /s/ a la palabra en singular. “No les hagas caso, que son unas cualquieras”.

 

PRECARIADO

“”. . .usan el concepto de PRECARIADO para. . .”

El Diccionario de la lengua española no ha registrado aún la voz del título en sus páginas. Cuando se hace una consulta en línea, en lugar de llevar a la voz del título, la vigesimotercera edición envía a la palabra más próxima, precarizar, que allí se recoge de este modo, “Convertir algo, especialmente el empleo, en precario, inseguro o de poca calidad”.

Fundéu valora el vocablo del título llamándolo “neologismo válido” por su formación, y lo define, “sector social que se ve sometido a inestabilidad e incertidumbre laboral prolongadas y que no percibe ingresos o estos son muy bajos”.

Con la intención de abundar acerca de la necesidad del término, la institución antes mencionada escribe, “En España, el precariado engloba un sector social constituido por personas de muy diversa condición y que no pertenecen necesariamente al proletariado. . .” Esta frase separa ese sector social del proletariado.

La obra Neologismos del español actual (2013) que incorpora en sus páginas las palabras que “solo se han podido documentar en textos escritos entre 1990 y 2013”, consigna la voz del título en sus páginas de este manera, “precariado (quizá acrónimo de preca[rio] y [proleta]riado m. Sector social formado por desempleados y trabajadores con trabajo inestable y bajos ingresos”, (2013:186).

No cabe duda alguna de que la voz del título se encuentra en el camino correcto para ser admitida en el sanctasanctórum de la lengua española.

 

SINCERIZARSE

“. . .exige SINCERIZARSE para comprender. . .”

La composición de este verbo se parece mucho a otros que han aparecido en el español, que han hecho buena carrera en el seno del español hablado, que han hecho su transición al escrito y, que han terminado aceptados por los hablantes cultos de la lengua, y en consecuencia, por las autoridades que velan por la unidad de la lengua común.

Este proceso que se ha esbozado en el párrafo anterior es el itinerario que recorre una voz nueva en las corrientes de la lengua. Al principio se descarta la nueva voz, se califica de ajena a las buenas costumbres idiomáticas. Más tarde se tolera la voz, para luego de un tiempo en que ella exhibe permanencia, termina consagrada por las Academias que cuidan de las buenas costumbres de la lengua común.

La buena fortuna de este verbo dependerá del uso que de este hagan las plumas reconocidas; de la insistencia del empleo que de ella se haga y de la diversidad de fuentes que se sirvan de esta. Hasta la fecha en que se escribe este comentario ninguno de los diccionarios consultados reconoce la existencia de la voz en estudio.

El verbo que sí se encuentra en todos los diccionarios consultados es sincerarse, que tal como lo hace el verbo sincerar, proviene de la palabra sincero, que a su vez lo hace del latín sincerus. El verbo sincerar está documentado en español desde el año 1677 y fue tomado del latín tardío sincerare. Conforme con lo que expresa el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, vol. V, pág. 256, el verbo sincerar es “palabra ajena a los demás romances, salvo el italiano sincerare”.

En casos como el que se examina en esta sección, la mejor decisión es no utilizar el verbo del título, y, en su lugar usar el verbo sincerarse para expresar, “Mostrar abiertamente un tema por muy espinoso que sea”. O para comunicar, “Adoptar una serie de medidas con el fin de enmendar cosas consideradas perjudiciales y que se mantenían ocultas”. Esta es la forma en que se usa en el español dominicano este verbo. Así lo registra el Diccionario de americanismos (2010).

El Diccionario de la lengua española (2014:2016) para el verbo sincerarse recoge la acepción siguiente, “Hablar sinceramente con alguien, especialmente contándole algo que se mantenía oculto”.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Regendear, ballotage, novel/*nóvel/nobel/*nóbel, acarrear

REGENDEAR

Regendear es un verbo dominicano por todos sus costados. Se debe admitir, al introducirlo en estos comentarios que su uso es muy limitado en el español dominicano. Las noticias acerca de ese verbo llegan desde el suroeste de la República Dominicana.

El verbo se usa(ba) para dar a entender que alguien camina(ba) por vías poco frecuentadas. Es sinónimo de otro verbo de características dominicanas también, callejonear. Al traer este otro verbo se arroja luz sobre el significado del anterior, pues es, o era, andar o caminar, dirigirse de un sitio a otro a través de callejones.

Hay que tener en cuenta que estos callejones eran o son muy angostos, por los que solo podían o pueden transitar personas a pie o a caballo. En algunos casos estos callejones funcionan o funcionaban para permitir el acceso a propiedades que se encontraban situadas detrás de las que tenían más fácil entrada.

Estos callejones no tienen (tenían) pavimento alguno y, el centro de ellos está o estaba hecho de tierra y, en algunos casos algunas piedras agregadas. Los animales cuadrúpedos también frecuentan o frecuentaban estos callejones, a veces hasta solos. Eran o son vías tan estrechas que los automotores de cuatro ruedas no podían o pueden circular por ellos. En la actualidad las motocicletas sí pueden trasladar personas por ellos.

En un principio estos callejones fueron frecuentes en los predios rurales. En la actualidad se los encuentran también en barrios populosos donde no hay planificación o donde no hay reglamentación sobre las construcciones.

Se han hecho las diligencias pertinentes para localizar este verbo en los lexicones del español de la República Dominicana o de otro país americano, y, los esfuerzos han sido infructuosos.      Habrá que tenerlo en cuenta para incluirlo en los repertorios del español diferencial dominicano del futuro.

 

BALLOTTAGE

“El BALLOTAGE del sistema electoral francés. . .”

La palabra del título es francesa, pero se la conoce en el ámbito internacional con el significado que esta tiene en esa lengua. Para el hablante de español es una comodidad por el ahorro de esfuerzo y tiempo que significa, esto es, con su significado reemplaza dos vocablos del español.

A los orientadores de la lengua común no les quedó más remedio que aceptar la voz extraña en el seno del español. Como se ha hecho en muchos otros casos, los miembros de las Academias decidieron adaptar el sonido de la voz francesa a la grafía del español.

En el Diccionario de la lengua española entró en la edición del año 1992 escrito así, balotaje, con mención de la etimología del francés ballotage y, en esa edición rezaba, “Amér. escrutinio, recuento de votos”. En el español común existen algunas voces tradicionales que se asemejan a la voz del francés, se trata de “balota” y “balotar” la primera es “bolilla que algunas comunidades usan para votar”; y la segunda “votar con balotas”. La balota deriva del francés ballotte.

En la edición vigésima segunda, del 2001, el diccionario antes mentado asentó a balotaje en tanto, “En el sistema electoral, segunda vuelta que se realiza entre los dos candidatos más votados cuando nadie ha obtenido la mayoría requerida”. En esa edición se atribuyó la acepción e introducción de la voz francesa a los argentinos, bolivianos paraguayos y uruguayos.

La edición del 2014 del antes mencionado diccionario varió un poco la acepción y dejó fuera la mención de países en los que se usa, ni siquiera alude a América. La nueva redacción es, “En algunos sistemas electorales, segunda votación que se lleva a cabo entre los dos candidatos más votados en la primera, cuando ninguno ha obtenido la mayoría requerida”. Se nota enseguida que la última redacción es más precisa.

El Diccionario integral del español de Argentina (2008:204) recoge ballotage, también balotage o balotaje con la definición siguiente, “Segunda vuelta electoral que se realiza entre los dos candidatos más votados cuando en la primera vuelta ninguno ha obtenido la mayoría requerida”. El Diccionario del español de Argentina (2000:73) consignaba ballotage con una caracterización parecida a las anteriores. Lo que merece destaque es que es votación no solo entre candidatos, sino también para adoptar una decisión. El balotaje llega al campo del deporte en una segunda ronda de partidos.

En el Uruguay el Diccionario del español del Uruguay (2011:112) escribe balotaje y la acepción es similar a las anteriores. Con esta ortografía los uruguayos se acogieron a la adaptación de las Academias.

En francés la voz ballotage está documentada desde el año 1520, pero escrita de la forma antigua. Después de 1835 adquirió la connotación de segunda vuelta en los casos similares a los que recogen los diccionarios de español, Dictionnaire historique de la langue française (2012:289).

Para concluir, la forma moderna y consensuada es balotaje, sobre todo si se escribe para un grupo internacional de lectores.

 

NOVEL – *NÓVEL – NOBEL – *NÓBEL

“. . .si a pesar de ello surgieran aquí también NÓVELES figuras. . .”

La confusión no es nueva. Esta se produce por el empeño en establecer la diferencia entre el “novato” de la palabra en español y el apellido noruego que sirve para denominar los premios. Más abajo se examinará en detalle todo el asunto para tratar de zanjarlo de una vez por todas. ¡Ah!, el problema es con la tilde sobre la letra /o/ en las dos palabras.

En español novel sirve para nombrar a una persona o calificarla de principiante o inexperto en una actividad determinada. Este novel en el español de República Dominicana se conoce con la locución adjetiva/sustantiva “pino nuevo” Diccionario del español dominicano (2013:550).

Novel se pronuncia con el acento tónico sobre la última sílaba, es decir, sobre la vocal /e/. No lleva la tilde porque de acuerdo con las reglas que existen en español para marcar los acentos si el vocablo es agudo en su pronunciación y termina en letra ele /l/ no lleva señal alguna.

El apellido Nobel, así, con mayúscula inicial, lleva el mayor esfuerzo al pronunciarlo sobre la última sílaba, por tanto tampoco lleva acento, tilde, marcado.

Las dos palabras correctas se enuncian del mismo modo por aquello de que la uve /v/ y la be /b/ se pronuncian del mismo modo. En el plural no hay lugar a cambiar la acentuación, por lo tanto será “noveles figuras”.

 

ACARREAR

“. . .que le ACARREÓ fama internacional”.

El verbo acarrear es un verbo transitivo con varias acepciones. En los usos en que el verbo acarrear se refiere a mercancías, cosas, su significado esencial es transportar, llevar de un lugar a otro.

Ahora bien, cuando ese verbo no se refiere a  cosas tangibles, entonces solo se entiende por ocasionar, producir, y en la gran mayoría de los casos se refiere a situaciones molestas, a traer consigo daños, perjuicios o desgracias.

No se recuerdan circunstancias en las que el verbo acarrear se utilice para traer consigo, generar consecuencias agradables. Esto es más que nada un asunto de uso y frecuencia. Esto no significa que no pueda efectuar buenos resultados.

De algún modo existe una tendencia a destinar el verbo acarrear en el sentido de provocar efectos negativos.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Afuerear, triangulación, bolsón, rivera/ribera/riviera

AFUEREAR

“. . .y utilizados para AFUEREAR. . .”

Este verbo del español americano llegó al español desde hace largo tiempo. Ha encontrado asiento en el español de varios países. En el español de los dominicanos se conoce con dos acepciones muy bien definidas. Mas la historia no termina ahí, pues en el habla de los dominicanos ha expandido su radio de acción de la manera en que se demostrará más adelante.

Las acepciones recogidas en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias, para la República Dominicana son dos, “Echar, expulsar de un lugar una persona a alguien”. Y la otra, “Dejar uno de los novios al otro”.

Tal y como se mencionó antes estas dos acepciones están bien acreditadas en el español dominicano, pero ha de tenerse en cuenta que el verbo ha ampliado su cobertura en el habla diaria. Este es un fenómeno que ocurre con mucha frecuencia en las lenguas.

En la actualidad afuerear se emplea en el español de los dominicanos para dar a entender que a alguien se deja fuera de su participación en una actividad, negocio, espectáculo, diligencia. Este afuerear resulta muy propio cuando la persona afuereada pensaba que tendría acceso a eso en lo que se le impide participar. También puede suceder cuando una persona está en el proceso de formar parte y se la “deja fuera”.

Hay que tomar nota de este ensanchamiento para hacerlo constar en los lexicones del español dominicano que se editarán en el porvenir.

 

TRIANGULACIÓN

“. . .que Francia coopere con Haití, a través de la TRIANGULACIÓN con instituciones dominicanas. . .”

En esta sección se presta atención al sustantivo triangulación que tiene significados bastante específicos en español porque se argumentará y se demostrará que en la frase que se transcribió más arriba está mal empleado.

La triangulación es una operación propia de agrimensores, topógrafos, arquitectos y geólogos en que se triangula; además, es el conjunto de datos que se obtiene por medio de esta operación.

Triangular se dice de algo que tiene forma de triángulo; también es algo que tiene como base un triángulo. En la acepción que se calificó de específica, triangular indica que se colocan triángulos como señales en distintos puntos de un terreno. Hay dos acepciones más, una corresponde a la anatomía y otra a la construcción.

Una vez que se ha dejado en claro esto de triangular y de la triangulación se evidencia que la cita no refleja un buen uso del español. El hecho de que en una operación haya tres partes involucradas no significa que se forme un triángulo o que se triangule. El único triángulo que no pertenece a la geometría es el amoroso que es la relación amorosa de tres personas, marido, mujer y el amante de uno de ellos.

Lo que afeó la redacción fue incluir la palabra triangulación en la frase, pues la idea había sido servida con diligencia cuando el o la redactor/a escribió la locución prepositiva “a través de”, que indica que algo se hace “por intermedio de”, que es otra locución prepositiva; esto es, “por mediación de” que es la tercera locución prepositiva. Esto equivale a expresar que dos partes, hacen algo con la intervención o participación de una tercera.

 

BOLSÓN

“. . .en los BOLSONES de pobreza de. . .”

El diccionario oficial de la lengua española al reconocer las acepciones de esta palabra ha dejado fuera una que es de uso bastante generalizado en América. No obstante lo anterior, la omisión es subsanada cuando se consulta el Diccionario de americanismos, en el cual se recoge la significación con la que se utiliza en la frase copiada a manera de ejemplo.

En Hispanoamérica bolsón es un sustantivo masculino, “Foco de pobreza o de marginalidad que se encuentra en los arrabales y barrios periféricos de las poblaciones”. Aun cuando el diccionario antes mencionado solo menciona tres países que usan el vocablo, se piensa que este es reconocido por una gran cantidad de hispanohablantes en América.

La historia de la palabra bolsón no termina ahí, pues a pesar de que no consta en el antes mentado diccionario es una voz empleada por los dominicanos, aunque es malsonante.

Bolsón es un aumentativo de bolsa. Bolsa a su vez es testículo y así consta en el lexicón ya mentado, a pesar de que menciona solo dos países y omite a la República Dominicana.

Lo que no aparece en ese diccionario es que “un bolsa” es un “hombre bobo, tonto” que es como lo define el Diccionario del español dominicano (2013). El dominicano de a pie diría que es un pendejo. El bolsón dominicano resulta ser la persona que es tonta, boba en grado sumo, que es objeto de engaños, burlas, bromas.

La voz bolsón tiene tan mala connotación en el español dominicano que la persona a quien así se califica en su presencia, si no es cobarde, entrará en una agria disputa por ese calificativo y, esta puede degenerar en pelea física.

 

RIVERA – RIBERA – RIVIERA

“. . .incorpora a todos los barrios de la RIVERA del Ozama e Isabela. . .”

Las tres palabras del título tienen un gran parecido en la escritura y en la pronunciación. Las dos primeras se enuncian del mismo modo. No hay diferencia -en la actualidad- entre la uve /v/ y la be /b/. Además, en todas ellas hay agua, como se verá más abajo.

Una rivera es la equivalente de un riachuelo, es un “arroyo de pequeño caudal”, que así lo define el Gran diccionario Larousse de la lengua española. En ese diccionario escriben además, “cauce por donde corre dicho arroyo”. Quien desee insultar a un “capitaleño” solo tiene que decirle que el río Ozama es un arroyo.

La ribera es la orilla de un río o del mar. Es una tierra cercana a un río. Con esas características, la ribera es la que se encuentra a orillas de los ríos Isabela y Ozama. Esa es la palabra que debió aparecer en la reseña del periódico.

Además de los dos vocablos ya aclarados, se añadió en el título la palabra Riviera, porque a veces algunas personas se confunden o no saben qué cosa es esa. Hay más de una Riviera, pero la más famosa es la francesa. Esta es la parte de la costa que va de La Spezia a Niza, es una parte de lo que se denomina la Costa Azul.

Esta palabra deriva del italiano y significa ribera o costa. En Francia adoptaron este nombre en el siglo XX. Hay quienes sostienen que una porción popular de la costa, que ofrece entretenimientos, espectáculos, casinos, restaurantes y que está orientada al turismo, puede ser llamada en español Riviera.

¡Quién sabe lo que le depara el futuro al río Ozama en su desembocadura en el mar Caribe! ¡Quizás se convierte en la Riviera del Ozama!

© 2017, Roberto E. Guzmán.

Cuerear, gangorra, vulnerar/vulnerabilizar, bajadero

CUEREAR

El verbo cuerear está acreditado por el ejercicio que de él hacen algunas personas. Como sucede casi siempre, las mujeres son quienes cargan con la peor parte. Ellas son las que son denominadas cueros, palabra que en el país de los dominicanos significa prostituta. Para los hombres que viven una vida licenciosa lo que hace el vulgo es que al individualizarlos los llama de “cuero-macho”.

Tanto el Diccionario de americanismos como el Diccionario del español dominicano están contestes en que cuerear es ejercer una mujer la prostitución. Con razón o sin ella quien estas notas redacta piensa que el verbo deriva del nombre, es decir, cuerear deriva de cuero.

El motivo por el cual se trae el verbo a estas apostillas es porque se sostiene que el verbo cuerear en tanto verbo intransitivo no solo significa ejercer la prostitución. Cuerear también sirve para llamar la acción de “salir a buscar cueros”, ir en pos de cueros para fornicar sin compromisos.

A veces el verbo no es tan específico en cuanto a la acción a que se llegará, y entonces, es solo indicativo de ir a visitar prostíbulos para ingerir bebidas alcohólicas en compañía femenina  remunerada.

En los dos diccionarios citados más arriba no se ha encontrado esta clase de definición acerca del verbo cuerear, a pesar de que se ha oído en el habla de los dominicanos. Hay que tomar nota acerca de esta significación para que en ediciones posteriores se añada esta acepción a los lexicones que se ocupan de este menester.

 

GANGORRA

“. . .y amarrado con GANGORRAS. . .”

En la vida moderna hay tantos materiales sintéticos resistentes que es posible que el uso de la gangorra para amarrar paquetes esté cayendo en desuso.

El vocablo gangorra de acuerdo con lo que el Diccionario de americanismos consigna, es “una cuerda o hilo de cáñamo”. Esta gangorra solo se denomina de este modo en República Dominicana y allí se asienta que procede del portugués brasileño. El Diccionario del español dominicano (2013) define la cuerda como “cordel delgado hecho de fibra vegetal”. El cáñamo antes mentado procede de una planta herbácea de la cual se extrae la materia prima para la confección del cáñamo que es una fibra textil, esto es, que puede reducirse a hilos y tejida.

La gangorra era tejida, dependiendo del calibre de esta, constaba de tres o más hilos trenzados que hacían la cuerda muy resistente. Era el material favorito de los jóvenes para volar chichiguas y “cajones”, o todo tipo de “pájaros”. Se recuerda como dato curioso que al cortarla los hilos se separaban y cada uno de ellos se orientaba de acuerdo con las vueltas que había recibido.

Tenía la ventaja de ser un material relativamente liviano lo que permitía que el “pájaro” se elevara muy alto sin hacer que el peso impidiera el ascenso.

El uso de la voz está documentado en la literatura dominicana. El Diccionario del español dominicano trae una cita extractada de la obra Materia prima de Marcio Veloz Maggiolo.

El autor de estas líneas no ha conseguido encontrar la voz gangorra con un significado parecido al que posee en el español dominicano en ninguno de los diccionarios de portugués brasileño que ha consultado, aunque sí la voz con otro significado.

 

VULNERAR – VULNERABILIZAR

“. . . impiden a grupos VULNERABILIZADOS. . .”

Desde hace largo tiempo los estratos de personas cultas, leídas y eruditas andan en pos de palabras largas, de esas que revisten la apariencia de vocablos propios de ilustrados, aunque tengan que inventar esas nuevas voces, y, eso hace que quienes a ese recurso acuden se sientan más importantes y respetados.

Lejos de conseguir lo que se escribió en la última oración, esas personas lo que consiguen es oscurecer el mensaje y, en muchísimas ocasiones, confundir los lectores.

El vulnerabilizados de la cita que se encuentra en esta sección se presume que desciende de un verbo que tampoco es de uso frecuente en el español, vulnerabilizar.

El verbo que sí se conoce en el español internacional es vulnerar que equivale a herir, ofender, transgredir, quebrantar, violar una ley o precepto. Se acepta el verbo en tanto sinónimo de “dañar, perjudicar”.

En la cita transcrita más arriba puede deducirse que la persona quiso expresar “desprotegidos, perjudicados, lastimados, lesionados, desamparados,”. Por extensión en español se consideran grupos vulnerables aquellos que están más expuestos a ser lastimados de modo indirecto, lesionados por ejemplo con medidas gubernamentales de orden económico.

Un analista de noticias, un comentarista de acontecimientos no tiene que recurrir a palabras largas para atraer la atención de los lectores. Se considera una virtud el manejo de un lenguaje llano que trasmita sin dificultad el pensamiento de quien redacta y sea asimilado por el lector.

 

BAJADERO

“. . .le ofrecen un bajadero. . .”

El Diccionario de la lengua  española de las Academias conoce de un bajadero que consta en este y que es de uso en Nicaragua. En ese diccionario se define como equivalente de “rampa” o plano inclinado que sirve para subir y bajar.

El auténtico bajadero americano aparece recogido en el Diccionario del español de Nicaragua (2007:58). La acepción es esta, “Camino escabroso por donde se baja a lagunas o ríos”. El Diccionario de americanismos de las Academias introdujo una palabra que describe mejor lo enunciado antes. “Camino escabroso en pendiente que da acceso a lagunas y ríos”. Esta voz es de uso en Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Puerto Rico.

Lo más interesante es la extensión metafórica de este “bajadero” que se observa en el habla y hasta en el español escrito dominicano. En la actualidad un bajadero es una “salida” en tanto escapatoria, recurso, remedio, artimaña, excusa, evasiva.

Este bajadero así creado reviste algunas de las características del bajadero original, pues puede en algunos casos ser escabroso, accidentado, abrupto y se utiliza para escapar de una situación que se torna difícil o que se volvió compleja.

Como puede observarse por las descripciones y la terminología empleada más arriba se trata en muchos casos de una utilización en sentido figurado de la voz americana para referirse a circunstancias enojosas.

En ciertas situaciones el bajadero equivale a salir por la puerta de atrás, no por el frente. No hay que sorprenderse si se oye o se lee que le “ofrecieron un bajadero” a alguien o a algunos o que ellos encontraron un bajadero que es una solución menos honrosa, pero en la que no se considera que se pierde de manera deshonrosa, vergonzosa.

© 2017, Roberto E. Guzmán.

 

Un país en el mundo

Por María José Rincón

Tres de junio. Se daña mi servicio de televisión por cable. Acude el técnico y resuelve el problema. Prendo el aparato y compruebo. Primera imagen: «*Esfemérides del día de hoy». Apago de nuevo el televisor y me pregunto si es justo que, precisamente en el día en el que conmemoramos el nacimiento de don Pedro Mir, no nos merezcamos que nuestros medios de comunicación sean, al menos, respetuosos con la ortografía.

Les insisto a los que me preguntan cómo mejorar su ortografía en que leer ayuda a construir nuestra memoria visual y a que esta se convierta en un gran aliado ortográfico. No sé si, en el punto al que hemos llegado, sigue siendo un consejo acertado. Cuando hablamos de leer pensamos casi siempre en leer libros; pero leemos periódicos, leemos subtítulos, leemos anuncios publicitarios, leemos páginas electrónicas, ni siquiera algunos libros que circulan por ahí se libran… El mal uso ortográfico está tan generalizado que se tambalea el valor de la memoria visual.

No deja de ser un síntoma evidente de que algo estamos haciendo mal con la enseñanza de la lengua, especialmente de la lengua. El dominio del lenguaje es la llave para cualquier conocimiento. Sin embargo, hace tiempo que los maestros y los padres, al menos la mayoría, renunciaron a fomentar el buen uso de la lengua española, con  ejemplo, con disciplina, con pasión. Quizás porque muchos de ellos no fueron formados correctamente.  Y, cuando renunciamos a formar a nuestros niños, renunciamos al futuro. ¿Hay un país en el mundo que pueda permitirse renunciar al futuro?

© 2017, María José Rincón.

Diccionario verde

Por María José Rincón

Cuando consultamos un diccionario suele pasarnos desapercibida la belleza de algunas de sus definiciones. Confieso que, con un diccionario en las manos, puedo perder la noción del tiempo. Mis lecturas y relecturas me proporcionan placeres como los de encontrar esta definición en el Diccionario de la lengua española de la RAE para el humilde adjetivo verde: ‘Dicho de un color: Semejante al de la hierba fresca o al de la esmeralda’: El color verde tiñe las banderas.

Si hablamos de una zona o área verde, nos referimos a que en ella no puede edificarse porque alberga, o está destinada a albergar, un parque o jardín. Si, en cambio, decimos verde de un árbol o de una planta, nos referiremos a que ‘aún conserva alguna savia, en contraposición al seco’: Podemos salvar esa palma; todavía está verde. Cuando, en lugar de a una planta, los usamos para referimos a un fruto, destacamos que este aún no ha madurado: plátano verde. Y aquí no me resisto a mencionar la sabiduría popular dominicana cuando sentencia que «plátano maduro no vuelve a verde».

Incluso podemos extender  figuradamente su significado y aplicarlo a una persona a la que consideramos inexperta o inmadura:  Seguimos muy verdes en ortografía. En otros países de habla española son verdes los chistes con contenido erótico, esos a los que nosotros llamamos colorados. Cuestión de colores.

Y así el diccionario va registrando las distintas acepciones de un mismo adjetivo según a quién o a qué se le aplique. Quiero pensar que, para nosotros, el movimiento verde se apoya en la relación que nuestra cultura establece entre el verde y la esperanza. Y no me malinterpreten, no con aquella esperanza que se comió un burro, sino con la esperanza del verdor que presagia buenos frutos.

© 2017, María José Rincón.

Aportes valiosos

Por María José Rincón

No soy una fiel oyente de radio. Solo recurro a ella en los inevitables tapones. Algo de música alivia la desazón de la ruta; si la música está acompañada de un resumen de noticias y algunos comentarios atinados, mucho mejor. Y aquí es que empiezan los inconvenientes. ¿Han olvidado los que hablan en la radio el respeto por la lengua española, su herramienta esencial de trabajo? Pocos son los buenos hablantes ante los micrófonos radiofónicos.

Y uno de ellos es, sin duda, Ramón Colombo. Más de una vez lo he oído corregir los anglicismos innecesarios que brotan a cada paso. Y casi siempre se queda solo. Hace unos días tuvo la ocurrencia de preguntar a unos anunciantes cómo se decía en español el nombre y el lema en inglés del producto que anunciaban. El resultado fue un balbuceo de duda. La excusa para justificarse no fue otra que, como casi siempre, escudarse en que el inglés es la lengua que manejan los jóvenes. Me pregunto qué clase de formación les estamos brindando a nuestros jóvenes cuando lo «prestigioso» es expresarse incorrectamente en la lengua materna; cuando nuestro «estatus» aumenta cuando la salpicamos de extranjerismos innecesarios. El resultado: ni hablamos bien en inglés ni hablamos bien en español.

Las lagunas profundas en el aprendizaje de nuestra lengua materna y en el respeto por su buen uso son evidentes. Es hora de que cada uno en su entorno ponga su granito de arena, y el granito de arena de los comunicadores, como el Ramón Colombo, tiene un valor añadido. Lo que lamentamos es que, a veces, se quede tan solo.

© 2017, María José Rincón.

 

 

Dormida entre nardos

Por Camelia Michel

Blanco olvido ausencia pálida.
A ti puedo contarte cosas
sabor amargo de raíces
tu mirada me sepulta
virgen dormida entre los nardos.

No eres Ofelia desposada en el abismo
aún respiras corazón
entre tus pechos de agua y tierra
agitándose en el nicho de los aromas grises.

Eres desde siempre neblina
y ya no sé qué decirte.

Una vez era el incendio muerte roja
constelada

Aquella que creyó ser niña nuevamente
se hizo noche desgarrando las cenizas.

Aroma de neblina en el espejo polvoriento
su corazón era gris más allá del precipicio.

Pero te ríes y ya no sé qué decirte olvido blanco
pálida ausencia
virgen nacida entre los nardos.

Santo Domingo, 12 de junio de 2017

Sobre el pensamiento de Bruno Rosario Candelier

Por Segisfredo Infante

  En algún ensayo he expresado, en forma quizás atrevida, que mi reino es el reino de los libros impresos, en tanto que sus páginas condensan el espíritu universal, en las esferas abstractas y concretas. Esta idea más o menos virreinal se encuentra entrelineada en las antiguas escrituras bíblicas, y de algún modo en el pensamiento hegeliano; como entrelineadas se encuentran, en este brevísimo discurso, las concepciones filosóficas ratiovitalistas, hoy personalizadas. Por eso en el marco del libro concreto he comenzado a leer la obra impresa del doctor don Bruno Rosario Candelier; por lo menos aquellos de sus formidables textos que hasta este momento he tenido a mi alcance.

Creo que un primer libro suyo que llegó a mis manos, el 18 de septiembre del año 2016, desencadenó en mi espíritu una sutil emoción cargada de extraña alegría, al enterarme de que en alguna ínsula de América Latina se hablaba y escribía sobre Metafísica, como parte de la gran Filosofía, sin ningún prejuicio y sin ningún rubor. Me refiero al luminoso libro Metafísica de la conciencia: el Logos en la pantalla del Cosmos, escrito por don Bruno, y publicado por la editorial “Ateneo Insular”, que he compartido con algunos de mis amigos del Grupo de Estudio y Reflexión “Kurt Gödel”, en Tegucigalpa. A la par de este libro inusitado, o casi inmediatamente después, tuve entre mis manos El Logos en la conciencia: Lenguaje, conceptualización y creatividad (2010). Igualmente La Mística en América: Contemplación, poesía y espiritualidad (2010), uno de los mejores textos que he leído sobre mística poética; y otros volúmenes interioristas relacionados con la pluma de nuestro escritor abordado, y con las plumas de la pequeña constelación de sus buenos amigos y colegas identitarios.

He declarado en mis escritos, en varias oportunidades, que soy lento para leer, digerir y escribir Filosofía. Como quizás (pero sólo quizás) soy rápido para escribir, más o menos sobre la marcha, cuestiones periodísticas, de estructura y de coyuntura. Sin embargo, en una primerísima aproximación a la obra filológica y filosófica de los quehaceres meditativos de Don Bruno, puedo conjeturar que por dentro de su discurso subyace una especie de “razón poética” poderosa e inmarcesible, y emparentada, quizás directa o indirectamente, con la “razón poética” trabajada durante décadas por la filósofa española doña María Zambrano. Creo que es un nexo interesante que he encontrado en estas primeras y tímidas aproximaciones, aun cuando tal vez se trate de un nexo apenas entrevisto e inconsistente de parte mía, desde el punto de vista de la lógica del discurso respectivo de ambos escritores. Porque en primera instancia he encontrado un lenguaje hermoso y exuberante en la prosa de don Bruno Rosario Candelier, en su exquisito libro El Logos en la conciencia, que es difícil de parangonar con otros escritores en lengua castellana. Sobre todo por la carga lírico-filosófica de sus conceptos y nociones. Seguidamente hay sobriedad categorial, al margen del lirismo, en su libro aludido Metafísica de la conciencia (2016). A lo que habría que añadir que he comenzado a sumergirme en el mundo místico de la poética interiorista en sus diversos momentos: el prehispánico, el castellano, el dominicano y el americano en general, en varias lenguas, por mediación de un conjunto de poetas mayormente desconocidos en Honduras, habida cuenta que en mi terruño suelen circular (con muy raras excepciones) antologías poéticas nacionales y extranjeras, varias veces excluyentes, agrupadas con estándares sociológicos y políticos, dejando por fuera a poetas y narradores de gran profundidad interior, ligados tal vez al quehacer metafísico. Naturalmente que hay escritores hondureños importantes, de distintas tendencias y estilos, sobre los cuales me gustaría hablar, positivamente, en otro momento.

En este punto debo confesar que sin darme por enterado, había previamente compartido con don Bruno, la idea especial que en el ánimo del Hombre pensante coexisten condiciones físicas y metafísicas, ya sean producto de los “efluvios universales”, de la herencia biológica o de creaciones históricas del Hombre mismo, concebido como individuo y como colectividad. Al respecto pronuncié un brevísimo discurso, excesivamente breve,  en Santa Rosa de Copán (una ciudad del occidente de Honduras), el jueves 14 de julio del año 2016, titulado “Física y metafísica de la Luz”, al momento de presentar por primera vez mi libro Fotoevidencia del sujeto pensante (2014); un libro de filosofía especulativa, con algunos giros epistemológicos. El discursito aludido copaneco fue publicado en la Revista histórico-filosófica Búho del atardecer, número nueve, de agosto-septiembre de 2016, página tres, que he traído a Ustedes.

Dentro de una perspectiva abarcadora, desprejuiciada, es sugerible que un buen día, sea lejano o cercano, detengamos nuestras miradas de lectores impenitentes sobre algunos conceptos e ideas claves que se sustentan en la obra de don Bruno Rosario Candelier, tales como el concepto de “logos”, o como el concepto de “numen”, que se remontan a los orígenes de la filosofía y del pensamiento griegos. Así como también sobre sus nociones y frases conceptuales como “energía divina”, “conciencia”, “energía metafísica del universo”, “mística”, “creatividad”, “revelaciones”, “verdades metafísicas”, “energía erótica”, “interiorismo”, “creación teopoética”, “animicultura” y “energía lingüística”, que son como constantes de su pensamiento propio, filosófico-metafísico, por aquello de los neologismos y de las expresiones recargadas con nuevas afinidades semánticas. Y sin cuyas conceptualizaciones sería poco menos que imposible comprender el discurso candelariano. Como asimismo se traduciría en una especie de afán improductivo el hecho de leer e interpretar la poesía interiorista hispanoamericana (vieja, nueva y reciente), sin intentar comprender, previamente, ese hermoso lenguaje candelariano antes aludido.

Como si se tratara de un pie de página indispensable, tengo la impresión que don Bruno Rosario Candelier es uno de los más importantes pensadores de la América Latina actual, en los terrenos filológicos, filosóficos y poéticos. Por eso, forzando las analogías, podría arriesgar la hipótesis que la dimensión de don Bruno sólo es comparable, en este momento histórico, con la del filósofo y fenomenólogo colombiano don Germán Vargas Guillén, sin perder la óptica que ambos escritores son muy diferenciados entre sí, tanto por los senderos bifurcados semi-borgeanos que ambos transitan, como por los lenguajes respectivos que les caracterizan. Siempre en la noción del pie de página quiero agradecer a don Bruno por citar, en alguno de sus renglones, un artículo mío, y por mencionar el título de mi libro Fotoevidencia del sujeto pensante. Como igualmente agradezco, en grado sumo, a la venerable Academia Dominicana de la Lengua, por invitarme a Santo Domingo. También agradezco, humildemente, a mis correligionarios políticos de Honduras, por auxiliarme en forma indirecta en este viaje.

Este es el momento preciso para subrayar otro agradecimiento, infinito por cierto, que trata de mi incorporación como miembro correspondiente a la Academia Dominicana de la Lengua, hecho extraordinario que me honra, más allá de lo pensado, y me convierte en un ciudadano por adopción, de la República Dominicana, un país con el cual mi deuda moral e intelectual habrá de ser permanente. Mil gracias a todos ustedes, que son tan finos conmigo.

Por último he venido a ustedes, queridos amigos e intelectuales dominicanos: académicos, pensadores, poetas y narradores de ambos sexos, con un libro de filosofía especulativa: Fotoevidencia del Sujeto Pensante. Y con tres libros de poesía bajo mis alas. Me refiero a Paciente Inglés; reflexiones en el cineDe Jericó, el relámpago; y Correo de Mr. Job, para compartirlos brevemente, en la medida de lo que sea posible. Sospecho que en alguna fecha remota mis andanzas librescas, y espirituales, serán más detectables en los anaqueles de República Dominicana, en el Estado de Israel y en la Biblioteca del Congreso en Washington, que en los archivos fragmentarios de Honduras, mi dolorosa “tierruca amada”, tal como lo diría el escritor uruguayo-hondureño, ya fallecido, don Oscar Falchetti. ¡Bendita sea la tierra de don Pedro Henríquez Ureña, don Bruno Rosario Candelier y de todos ustedes!

Segisfredo Infante Tejeda
Academia Dominicana de la Lengua
Santo Domingo, Ciudad Colonial, 23 de junio de 2017