Amargue, esprín, coche/carro, genitalidad

Por Roberto E. Guzmán

 

AMARGUE

“He aquí aquel mundo de trapisondas donde el engaño, el vicio, el amor comprado, el AMARGUE . . .”

La voz amargue es de mucho uso en el español dominicano. Es una voz relativamente nueva si se toma en consideración lo que el concepto tiempo significa en una lengua. En su calidad de sustantivo masculino es de uso exclusivo del español de los dominicanos. No está solo vigente en el habla, sino que puede encontrársela en los periódicos o publicaciones de otro tipo.

En los periódicos ha permanecido en el uso durante largo tiempo sobre todo para referirse a un género de canción. Es un tipo de canción en la que prima la melancolía por el desamor; es una expresión de dolor.

En su calidad de sustantivo el amargue es la “condición de amargo”. El amargue dominicano, por su parte, refleja el sentimiento de amargura, angustia y sufrimiento que en el género musical destaca este sentimiento.

Generalmente las letras que acompañan a estas canciones se refieren al resultado o consecuencia de una decepción o desilusión amorosa. Por eso el hablante de español dominicano recurrió a su poder creativo y acuñó este amargue.

Regularmente cuando se considera el amargue como género musical, se hace por referencia a la bachata.  La bachata es música para bailar y se la considera folclor urbano. Las letras que acompañan la música versan sobre el sentimiento de tristeza profunda causado por la falta de amor.

Más arriba se aludió a que la palabra con el significado que ha alcanzado en el habla se popularizó en fecha reciente, para mayor precisión, en los años de la década de 1980.

El amargue puede definirse como el sentimiento intenso de pena y aflicción. Este sentimiento generalmente es consecuencia de disgusto, desengaño amoroso, de ilusión frustrada, engaño, infidelidad. Se expresa por medio de dolor intenso causado por impresiones afectivas que se manifiestan con quejas amargas y lamentaciones.

 

ESPRÍN

“. . . cadenas, botones, cables, ESPRINES. . . “

La voz del título es una adaptación al español de una voz parecida del inglés. Se la utiliza para denominar el mismo objeto que en inglés. La voz del inglés es spring. Hay que tener en cuenta que la voz del inglés tiene otras significaciones que no se retienen en el uso del esprín en español.

Además de República Dominicana, se conoce y utiliza la voz esprín en Panamá, Puerto Rico, en el español de los Estados Unidos y en Honduras. Este esprín sustituye en el habla de los dominicanos la palabra patrimonial resorte.

Es común que al llevar al español una voz extranjera que comienza por una consonante como ese /s/ seguida de otra consonante, algo que es extraño a los usos del español, la adaptación se acomode al español añadiendo una vocal al principio, como se observa en el caso del esprín. La tilde también es una señal de la españolización.

En los diccionarios diferenciales al ofrecer las equivalencias para la voz del título, pueden leerse dos palabras, resorte y muelle. Vale la pena que se mencione aquí que en el español dominicano un resorte (esprín) es el que tiene forma de espiral. Un muelle se refiere al fabricado de metal que tiene forma plana y combado en su disposición, capaz de recobrar su forma cuando cesa la presión a que se somete. Ejemplo de este muelle es el que se encuentra en la parte inferior de los vehículos automotores para la suspensión y amortiguación de la carrocería y el área de carga.

 

COCHE – CARRO

“. . . a 20 minutos en COCHE desde. . . “

El asunto que concierne las dos palabras del epígrafe ya no es tema de disputa. En esta sección estas dos palabras se examinarán como palabras con diferentes significados del pasado, que ya no se mencionan, aunque existan. Los hablantes de español de las dos orillas han aprendido a convivir con esta realidad.

En “este lado” del Atlántico un carro es un vehículo automóvil; es una máquina para transportar personas. El coche, en cambio, es el tirado por caballo. El primero es un signo del avance de la ciencia, al tiempo que el segundo es una reliquia.

Los hablantes del español peninsular se aferran a su coche. Los americanos no ceden su derecho con respecto del uso del carro.

El coche ha transportado personas durante siglos. El carro americano es menos viejo. El vocablo carro apareció en la lengua española para denominar lo que muchos americanos llaman… vagón. Aunque antes fue un tipo de carreta.

Al carro americano se le hace derivar del mismo carro español, cuyo origen remonta hasta el latín, pasando por el anglo-francés. El nombre angloamericano del vehículo se aplicó por primera vez en el año 1896. Esto se resume diciendo que el coche existía siglos antes que el car.

El carro americano es un automóvil, que es un vehículo que se mueve por sí mismo, provisto de un motor que antes era de combustión interna y que ahora puede ser también eléctrico.

Es muy probable, por no decir seguro, que hay mayor cantidad de hispanohablantes que llaman carro al automóvil, que aquellos que lo hacen con el nombre de coche. Por razones de historia y costumbre ambas palabras están condenadas a coexistir.

Hace mucho tiempo que el idioma de América recurre a sus voces dominadas por las imágenes propias, con las huellas de su modo de ser característico, sin parar mientes en asuntos que pertenecen al pasado.

 

GENITALIDAD

“. . . consideran que las emociones y placeres se obtienen sólo de la GENITALIDAD”.

Voces como la que se colocó a guisa de título de esta sección hay que usarlas con cuidado. Esto así porque es una voz con corta historia. Las autoridades (¿?) de la lengua todavía no le han abierto las puertas de su diccionario.

A pesar de lo ya escrito, hay que añadir que algunos lectores son más afortunados que otros. El autor de estas apostillas acerca del idioma de cada día se cuenta entre los afortunados. Esto así porque cuenta con los recursos bibliográficos a mano y con el tiempo para realizar la búsqueda y enterarse del significado preciso de la voz.

No puede escribirse lo que antes se escribía, es decir, poner sobre una voz nueva el mote “no existe”. No ha sido reconocida por los lexicones oficiales de la lengua, pero los diccionarios del lenguaje moderno sí reconocen la voz. Más abajo se repasarán las acepciones o la acepción con sus variantes de redacción que traen algunos diccionarios actualizados.

El diccionario en que se encontró la primera mención de genitalidad es el Diccionario del español actual (1999-II-2323), con la acepción “sexualidad”; con la nota de que es de escaso uso (raro), y, una cita del año 1975. En el Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:522) le atribuyen la acepción, “Actividad sexual”. La cita que ilustra el uso es de un periódico español de circulación nacional del año 1997.

En la edición del Diccionario de uso del español (2007-I-1450) proponen que genitalidad deriva de genital y asientan en tanto acepción, “Sexualidad desde el punto de vista exclusivamente físico”. Este diccionario utiliza una cita del año 2009 de un periódico español de gran circulación. Esa misma definición usaron los autores del anterior diccionario en Neologismos del español actual (2013:128).

La definición del Diccionario integral del español de Argentina (2008:866) se aleja de las anteriores. La primera acepción es, “Placer sexual que resulta de excitar los genitales”. La segunda, “Funcionamiento de los órganos sexuales que se alcanza plenamente al lograr la madurez”. No ha de olvidarse que estos diccionarios recogen el uso; por lo tanto, si este varía, ellos acomodarán las acepciones consecuentemente en futuras ediciones.

Puede observarse aquí que a pesar de que el concepto no es el mismo en todos los diccionarios, las diferencias no son de consideración. La Real Academia no ha incluido -hasta abril del 2020- la voz del título entre los que se incorporarán en la próxima edición del Diccionario de la lengua española.

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