PARTICIPACIÓN DE MARÍA JOSÉ RINCÓN EN “SOLO PARA MUJERES” CON ZOILA LUNA

EL LENGUAJE DE LA MUJER Y EL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA

Participación de María José Rincón en “Solo para mujeres” con Zoila Luna

  

Zoila Luna: Nos conectamos con María José Rincón, de la Academia Dominicana de la Lengua, y hablamos sobre “Cambios en la ortografía y en el lenguaje en tiempo de redes sociales”, cómo la lengua va adaptando nuevas palabras que pudiera parecer como inaudito, insólito. La RAE está actualizándose en algunos aspectos del idioma español.

Buenas tardes y bienvenida,  María José.

 

María José Rincón: Hola, buenas tardes. Bien hallada. Me encanta hablar de ortografía un martes por la mañana.

Zoila Luna: Gracias a ti por aceptar nuestra invitación. El tema de cómo ha sido sustituida la lectoescritura por las tecnologías  y las pantallas, puede uno como perder la práctica y entrar en dudas con relación a su ortografía. Eso es por un lado, por el otro lado, hay una presión de la modernidad electrónica que está impactando en la ortografía.

María José Rincón: Vamos a ver. La ortografía es una norma que nos damos todos los hablantes del español, una norma que no es fija en el sentido de que no se creó en el primer día que existió la lengua española y se mantiene así. Es una norma que ha ido cambiando y adaptándose a lo largo del tiempo. La que tenemos ahora, la última versión con las últimas modificaciones del año 2010 y es una norma panhispánica, es decir, es una norma que nos damos los hablantes de español para la escritura de nuestra lengua. Evidentemente la ortografía funciona como ente normativo si todos la cumplimos. Claro, para cumplir la ortografía, para conocer las normas ortográficas, evidentemente, hay que tener una buena formación escolar. Sin duda ayuda mucho la lectura y es verdad que cada vez abandonamos más la escritura a mano, esa escritura tradicional a lapicero que es tan importante, sobre todo, los primeros años de formación para apropiarnos de la capacidad de hacer trazos, de esa capacidad de vincular los espacios con nuestra propia lengua. Pero el hecho de usar nuevas tecnologías no tiene una relación directa con tener una buena o mala ortografía. De hecho, la lectura como medio para mejorar nuestro dominio de la lengua, para mejorar nuestro conocimiento del mundo, es indiferente si se hace en papel o en nuevas tecnologías. Lo importante es leer y escribir, da igual si escribimos a mano, porque la ortografía se aplica exactamente igual escribiendo a mano o con cualquier aparato tecnológico.

¿Qué pasa con la ortografía y las nuevas tecnologías? Que visibilizan lo que escribimos y también lo que decimos y, por lo tanto, cuando lo hacemos mal, pues es muy evidente. Es decir, lo que antes se resolvía con una llamada de teléfono o con una notita privada, ahora se pone en WhatsApp o se pone en Twitter y es público automáticamente. Es lo mismo que pasa con cualquier fotografía privada nuestra que publicamos, a veces esas fotografías privadas no están prensadas para hacerse públicas. Entonces, los mensajes en redes sociales se publican y son automáticamente consultados por muchas personas. Cualquier fallo, cualquier error, cualquier mal manejo del lenguaje, es mucho más evidente. ¿Tiene su importancia para los hablantes, para los que leen esos mensajes? A veces lo dudo porque creo que donde más fallamos es no sólo en la enseñanza de la ortografía, sino en la enseñanza de valorar lo que significa usar bien nuestra lengua. Si no valoramos el uso de nuestra lengua, nos da igual que otro pueda ver un mensaje que hayamos escrito en el que haya muchos errores o que esté mal expresado o que no tengo un buen dominio del vocabulario. Si nosotros no valoramos eso, pues nos da igual que otros nos lo valoren. Creo que por ahí va nuestra principal asignatura pendiente, en enseñar a los hablantes a valorar su propio uso del lenguaje. 

Zoila Luna: ¿Por dónde se encarrilará este uso incorrecto del lenguaje? Porque acorta las palabras, te cambia la forma de escribir. Independientemente de que sea incorrecto va generando una especie de dialecto o de jerga que as veces quien escribe uno no lo entiende.

 María José Rincón: Claro, y probablemente el que use esa jerga no entiende al que escribe bien. La incomprensión puede ir en los dos sentidos. Mira, las jergas y las formas diferentes de hablar, a veces es precisamente para eso: para que otro que te lea no te entienda. Esa es una de las misiones de las jergas: crear grupos reducidos y que sólo te entiendan los pertenecientes a ese grupo. Esas jergas han existido siempre. En algunos momentos, algunos de los usos de esas jergas pasan a la lengua general. Eso no tiene más trascendencia para la lengua como sistema. Han existido siempre, ninguna ha ocasionado esos apocalipsis “de que la lengua va a cambiar, de que la lengua española nunca va a ser igual, de que se está empobreciendo”. Eso no tiene nada que ver con ese uso. Claro, es evidente el hecho de que esas publicaciones sean muy generales, hace que nos llegue mucho más cerca. ¿Acortar palabras a la hora de escribir? Eso ha sido siempre habitual, incluso, nuestra letra Ñ procede de un símbolo que se usa para acortar la forma de escribir en el latín: en vez de poner dos N, se ponía una N con la virgulilla arriba y se convirtió en una Ñ. Eso va entrando con mucho tiempo, no son cambios que se vayan a hacerse en minutos, ni en años, ni siquiera en décadas en la lengua española, tardan siglos en introducirse a la lengua. La lengua es cambio y el cambio es lo que hace que la lengua sobreviva, es decir, si la lengua que se usaba en el siglo XII, no hubiera cambiado, pues ahora en el siglo XXI no nos pudiéramos expresar con esa lengua, tendríamos que usar otra, porque nuestra vida necesita expresar cosas que no existían en el siglo XII. Evidentemente la lengua es cambio y es inevitable y es necesario, porque si no, la lengua no sobrevive, se convierte en una lengua muerta. Y que la lengua es de la propiedad de los hablantes sin duda. A lo que debemos aspirar los hablantes es a que cada vez todos tengamos una formación mejor y seamos mejores hablantes. ¿Qué pasa con estas jergas a las que casi siempre nos referimos en las redes sociales que llegan a ser a veces un poco incomprensibles? Cada vez la escritura se está pareciendo quizás más a la oralidad. ¿Cuándo una persona se puede considerar que tiene un buen dominio del lenguaje? Cuando es capaz de adaptar su nivel del lenguaje al ámbito en el que lo está usando, es decir, que si está en un ámbito formal es capaz de usar un lenguaje formal, y si está en un ámbito coloquial, pues es capaz de usar un lenguaje coloquial. Es decir, si yo me voy a tomar una cervecita en una silla delante del colmado, no voy a hablar igual que si doy una conferencia en la Academia. Es decir, si intercambio esos dos registros, en los dos casos estaría hablando mal. Si uso el tono de la cervecita en el colmado al hablar en la palestra de la Academia, pues estaría mal y viceversa. Si uso el tono del académico en un momento de cordialidad, de coloquialismo, pues también se oye raro porque no estoy transmitiendo la forma de hablar adaptada al interlocutor. ¿Qué nos pasa ahora? Hay una forma de hablar coloquialmente, oralmente y una forma de escribir. Ahora pasamos nuestra forma de hablar oralmente a la forma de escribir, porque nos comunicamos por unos mensajes que se acercan mucho a la oralidad; por ejemplo, el wasap cada vez se acerca más a la realidad. Son mensajes que prácticamente lo que hacen es sustituir una llamada telefónica. Claro, ahí se nos ve un poco el refajo a todos, porque esa oralidad traspasada a la escritura exige un dominio de la ortografía que normalmente no tenemos. No tenemos porque quizás no nos han dado una buena formación ortográfica, quizás porque no leemos lo suficiente y probablemente por lo que decíamos al principio de que no valoramos lo suficiente la imagen que da de nosotros un mal uso del lenguaje.

 Cristal Luna: Yo tengo una pregunta. ¿Ha evolucionado la forma de redactar y de cómo construir las oraciones con esta generación? En el sentido de que antes solíamos ser más formales en la forma en la que escribíamos y yo siento que ahora se ha perdido ese romance, porque para mí la oración era romántica. ¿Sigue manteniéndose?

 María José Rincón: Claro que sí. Es decir, escribir bien sigue siendo sexi.

Cristal Luna: ¡Vuelva a decirlo, por favor! 

María José Rincón: Escribir bien sigue siendo sexi. Es igual que leer sigue siendo sexi. Es una broma pero es verdad, porque las cosas que te destacan, las cosas que te hacen mostrar tu personalidad, esos comportamientos que hacen que tú no pertenezcas a eso que hace todo el mundo, pues sigue llamando un poco la atención. Llamémosle romance, sexi, sexualidad, lo que ustedes quieran… Bueno, es una forma de llamar un poco a la atención sobre esto. La lengua, la forma de redactar, evoluciona evidentemente. La norma sigue siendo la misma, pero el estilo a la hora de redactar puede cambiar con el tiempo. En entornos formales puede admitirse en algún momento que baje el nivel de formalidad en los escritos. Un ejemplo: el lenguaje de la jurisprudencia siempre se ha considerado uno de los más formales y de los estables, de los más tradicionales y conservadores, y sin embargo ahora hay una tendencia que además es evidente y que estamos propulsando muchos, que es el lenguaje claro en el entorno jurídico, porque los ciudadanos tienen derecho a entender lo que ponen sus leyes, y entonces se propugna porque haya mayor claridad, que no quiere decir que no sea un lenguaje preciso y exacto, que debe serlo, sino que se trate de buscar que cada vez sea más claro o más comprensible para el ciudadano. Este es un movimiento. Puede servir de ejemplo para ver que la forma correcta de escribir no tiene por qué ser siempre la misma, igual que la de hablar. La forma correcta de escribir tiene que adaptarse. 

Zoila Luna: Esta forma correcta que tiene que adaptarse, ¿La RAE no acepte el lenguaje inclusivo de ellos/ellas, ciudadanos y ciudadanas? 

María José Rincón: Evidentemente la duplicación genérica no está en el sistema de la lengua. Yo no puedo hablar por la RAE, puedo hablar por mí como doctora en filología y como académica. A mí personalmente me resulta absolutamente ridículo. Yo creo que las mujeres tenemos por delante unos retos extraordinarios todavía, que de hecho se demuestran día a día en cada una de las noticias que leemos en cuanto a violencia machista, en cuanto a discriminación por razones de sexo, y me parece que cuando las mujeres consigamos cambiar eso, si el lenguaje cambia (porque el lenguaje cambia con la persona, no es al revés), la lengua se adaptará. Ahora, la duplicación genérica tiene mucho de poca comprensión de cómo funciona el sistema de la lengua. Es uno de los tantos ejemplos de debates que se producen en la sociedad que demuestran que a la gente no se le está enseñando correctamente la lengua española, porque desconocemos mucho cómo funciona el sistema de la lengua. Siempre se ha dicho, cuando tú abrías un máster en cualquier sitio y decías “señoras y señores” o decías “damas y caballeros”, pues en un entorno concreto existe esa duplicación de género, pero esa duplicación es imposible mantenerla mucho más allá de dos párrafos y, además, es absolutamente innecesario. Yo me acuerdo, comentando con las académicas de la Real Academia y de las Academias de la Lengua Española en el mundo, que son 22, hablando con las académicas nos daba la sensación de que ese masculino no marcado puede darles a ciertas mujeres la sensación de que no se les está incluyendo, pero realmente el sistema de lengua no funciona así. Eso tiene que ver con el conocimiento de la historia de la lengua. Evidentemente hay tendencias fundamentalmente políticas y ya saben lo que generalmente suelen llevar aparejado esto, que tratan de imponer un llamado “lenguaje no sexista”, simplemente por la duplicación del género gramatical. Sin embargo, a mí lo que en verdad me preocupa no es el género gramatical, a mí lo que de verdad me preocupa es que la lengua se use para transmitir contenido sexista. Yo creo que por ahí es que está nuestro verdadero reto, que la lengua la usemos correctamente, que firmemos a las mujeres de forma que sean dueñas de su propio idioma, que sean capaces de expresarse como buenas ciudadanas y las mujeres van a conseguir romper ese ciclo cerrado de discriminación a la que han estado sometidas durante muchísimos siglos, pero eso no se va a conseguir con la duplicación genérica, que es un mecanismo gramatical que cada lengua lo aplica de una manera diferente y que no tiene que ver con sexismo, sino que tiene que ver con género gramatical. A veces esa falta de comprensión de cómo funcionan las lenguas, nos lleva a malos entendidos y a que estemos empezando la casa por el tejado.

 Zoila Luna: Gracias por liberarme, María José, porque me resulta bastante cuesta arriba. 

María José Rincón: Esto es absolutamente inviable. Yo siempre pongo este ejemplo. Hay un académico, Fabio Guzmán Ariza, que es un gran jurista y que escribió un libro que se llama El lenguaje de la Constitución Dominicana, en el que hace un análisis de todas las faltas ortográficas que hay en nuestra Constitución, que son muchas además. Muchísimas, no son una ni dos, y graves a veces, porque tienen consecuencias jurídicas, son cosas que no están bien expresadas y que automáticamente se han convertido en uso frecuente. 

Cristal Luna: Y que la gente no entiende que en casos específicos sí tiene consecuencia jurídica una mala redacción.

María José Rincón: Exactamente. Entonces, por ejemplo, en el caso de la duplicación del género gramatical, pues en el enunciado de la ley o del artículo, en la primera línea se hace la duplicación y después no se mantiene en todas las demás, porque es imposible de mantener porque la lengua no funciona así. Yo insisto, a veces son muchos más los académicos hombres que las académicas mujeres, pues a veces se entiende que cuando un académico hombre está luchando contra esta desdoblación genérica, parece como si fuera una perpetuación del machismo, pero realmente si lo hablas con cualquiera de las académicas mujeres, están igual y dicen: “Cualquiera que haya estudiado el sistema de la lengua española, sabe que eso impuesto es imposible de mantener”. Eso podrá cambiar con los siglos, pero de momento, no va a cambiar por una imposición, sobre todo, yo creo que perdemos mucha energía hablando esta serie de disparates lingüísticos cuando hay tantas cosas realmente trascendentes en las que debemos implicarnos: en la formación correcta de las mujeres, ya que la formación correcta de la mujer repercute también en la formación de las hijas y, por lo tanto, en la mejora de las próximas generaciones. Hay muchísimas cosas por las que preocuparnos en lugar de hacerlo por el desdoblamiento genérico,  sobre todo, que cuando los que muchas veces defienden el desdoblamiento genérico no saben usar correctamente la lengua. 

Zoila Luna: ¡Oh Dios! Gracias, María José. Hablar contigo siempre es agradable. Yo vuelvo a hacer la misma sugerencia que hice la primera vez que hablé contigo. Creo que los que hacemos comunicación tenemos una cuota de responsabilidad con nuestra audiencia y una cuota de responsabilidad que puede ser perfectamente bien utilizada si te tenemos con nosotras con más frecuencia para que hagamos un uso correcto de la lengua. 

María José Rincón: Tú me estás liando, Zoila. Eso que tú me estás haciendo se llama “liar a alguien” (Risas). Eso que dices es verdadero. El comunicador tiene una responsabilidad grandísima en muchos aspectos, por ejemplo, habían empezado el programa hablando de vacunación, por ejemplo, la divulgación científica. Todo lo que es divulgación de la ciencia y en esa ciencia incluyo la ciencia del lenguaje, es fundamental, sobre todo, porque llegan a mucha gente a la que de repente nadie les ha contado que leer es sexi, que es bueno leer para aprender más vocabulario, que da una buena imagen personal el hecho de usar correctamente la lengua. Ese tipo de cosas llegan mucho más desde los medios de comunicación, que son más cercanos al público que quizás desde la palestra académica. 

Zoila Luna: Bueno, yo dejo la propuesta, María José. Mi intención no es liarte.

María José Rincón: Yo con muchísimo gusto. a través del Instituto de Lexicografía que estoy dirigiendo ahora y colaboro con Fundéu Guzmán Ariza, que precisamente nació de esa idea de ayudar a los comunicadores. ¿Por qué? Porque el comunicador necesita que le resuelvan esas dudas para ese titular que va a sacar, para esa parrilla de salida en ese programa de radio de cómo se dice una cosa correctamente o cómo se escribe y no puede esperar a que los académicos les asistan.

(Santo Domingo, 1 de junio de 2021, programa radial Solo para mujeres con Zoila Luna).

 

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