Precisiones sobre el significante

Por Tobías Rodríguez Molina

 

Antes de adentrarnos en el presente tema, creo pertinente  ofrecer  una definición del signo lingüístico. Este se puede definir, en sentido general, como “una unidad lingüística constituida por el significante y el significado.” El significante tiene que ver con  el sonido que se emite en el habla y el significado con  la realidad a la que alude el sonido. (Wikipedia, Signo lingüístico). En este artículo se ofrecerán  ideas sobre el significante que eliminen toda  duda sobre su alcance significativo.

Muchas veces, en lo tocante a   la lingüística, han existido ciertas confusiones en relación con algunos contenidos  de la misma. Entre esos contenidos  que muchas personas no captan con claridad, está el referente al significante. Y para aquellos que pudieran estar confundidos, creemos que resulta provechosa la aclaración que nos ofrece Bertil  Malmbert en su libro titulado Lingüística Estructural y Comunicación Humana, 2da. edición, pág. 27. Y resulta provechosa porque aclara confusiones que puedan tenerse en relación con el componente del signo lingüístico, planteado  por el padre de la lingüística estructural, el suizo  Ferdinand de Saussure, y al que le llamó  “signifiant” (significante).

Les presentaré las palabras textuales de Malmberg. Con lo que él dice  en esa cita, y con las anotaciones que se les ofrecerán más adelante, puede quedar convenientemente delimitado el valor de ese elemento de la dicotomía “significante-significado”. A continuación las palabras de Malmberg:

“Es muy importante observar que tanto el concepto como la imagen acústica son abstracciones. El “signifiant” no es la misma onda sonora-el hecho físico- sino la idea de la secuencia de sonidos, una imagen o una representación de aquel hecho”.

Me parece que con ese texto queda bastante claro lo que es el significante; pero se puede aclarar un poco más diciendo que  este es diferente del sonido físico, y es una idea abstracta, una imagen de los sonidos que emitimos al referirnos a las cosas (mesa, silla, libro).

Creo de utilidad  aclarar que no se puede descartar que muchas veces  ha habido confusiones de muchos conocedores o usuarios de la lengua  al no haber tenido una idea clara, precisa, del valor conceptual que le atribuía Ferdinand de Saussure al  significante, que él  definió  con base en la idea  de “imagen acústica”, con lo cual da a entender que son realidades diferentes  el  significante y los sonidos que producimos cuando hablamos, como ya vimos  anteriormente,  aunque el primero, el significante, depende totalmente de los segundos,  es decir, de los sonidos,  para su existencia.

Hay que suponer que esa confusión proviene del hecho de que muchas veces se ha definido el significante como el conjunto de sonidos a los cuales va unido un significado o concepto, en vez de definirlo rectamente como lo hizo Saussure. En ese sentido, es bueno reiterarlo, habría que definirlo, para transmitir a los demás el justo, el preciso valor del significante, como “la abstracción acústica o representación de unos sonidos a los cuales va unido un significado o concepto”. Es por eso que no puede afirmarse que al decir “casa” el significante es el conjunto de sonidos (fonemas físicamente percibidos) que emitimos para transmitir la idea o concepto de casa, sino que ese conjunto de sonidos es la concretización o materialización del significante o imagen acústica “casa”.

Para aclarar aún más la idea o concepto de significante, creemos conveniente hacer notar  que diferentes hablantes pueden emitir un conjunto de sonidos muy variados para  producir el significante “casa” y, sin embargo, a esa variedad de  sonidos no se les puede negar la unión estrecha con el significado o idea “casa”. Lo que sucede es que esa diversidad de sonidos  se elevan a un plano abstracto y se reducen a iguales. Es lo que sucede si se escucha hablando a tres personas: un anciano, una joven y un niño. Evidentemente cada uno  producirá sonidos físicos diferentes de “casa”, pero todos producirán el mismo significante “casa”.

Parece pertinente añadir, en nuestro intento por presentar anotaciones aclaratorias, que ya que el significante se concretiza con base en una articulación de fonemas, y el fonema es una abstracción, la resultante de ese conjunto necesariamente debe ser una abstracción, es decir, una imagen, una abstracción que se materializa, que se hace física, real, en unos sonidos  de la lengua en la que nos comuniquemos.

Con  relación   al fonema, analícese lo que afirma José Escarpanter en su obra titulada Introducción a la  Moderna Gramática Española, pág. 47:

“El fonema es el sonido ideal  que está en nuestras mentes. Es el sonido que el hablante desea pronunciar. El sonido es lo que realmente pronuncia…”

Sin lugar a dudas, esas ideas de Escarpanter pueden aplicarse justamente al significante al ser este resultante  de elementos fonéticos, es decir, de los fonemas, entidades abstractas, pues solo se da lo que se tiene y no lo que no se tiene. Una mata de mangos produce solo mangos y no naranjas ni ningún otro tipo de fruto.

Las anotaciones ofrecidas en este trabajo han  pretendido  contribuir a la aclaración del muchas veces mal entendido y peor explicado concepto del “significante”, del gran lingüista y maestro suizo Ferdinand de Saussure. Ojalá se haya logrado mi objetivo.

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