APORTE LEXICOGRÁFICO DE PATÍN MACEO Y CARLOS E. DEIVE

Con motivo del 92 aniversario de la fundación de la Academia Dominicana de la Lengua celebramos un “Coloquio de la Lengua”, en el que ponderamos elaporte lexicográfico de Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive.

En el programa de promoción cultural de la ADL, abierto al público, examinamos la obra lexicográfica de los académicos Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive, respectivamente. En esa jornada lingüística intervinieron Rafael Peralta Romero, con los datos bibliográficos de los citados académicos; María José Rincón disertó sobre “La obra lexicográfica de Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive”: y el director de la Academia comentó el aporte literario y lingüístico de los susodichos lexicógrafos.

Entre las informaciones que concitaron interés y atención en el público asistente, fue el hecho de que el Diccionario de dominicanismos, de Patín Maceo, fue el primero que tuvo el aval de esta corporación de la lengua, pues ya se habían escrito otros glosarios, pero sin rigor lexicográfico ni el aval de la institución que vela por el cultivo de la lengua, como fue el  Diccionario de criollismos de Rafael Brito, obra precursora publicada en 1930. También se destacó el aporte que, para los estudios lexicográficos significó la publicación del Diccionario de dominicanismos con sus apéndices de americanismos y arcaísmos en el español dominicano, de Carlos Esteban Deive, obra que engrosó la cantera de textos lingüísticos sobre nuestra forma de hablar que había apuntalado, en 1940, El español en Santo Domingo, de Pedro Henríquez Ureña.

En la jornada matutina y en la vespertina hubo turnos para la interacción entre los académicos y los asistentes que quisieron hacer preguntas y expresar su entusiasmo por participar en este espacio tan especial, así como afianzar su interés por el conocimiento de la lengua y extender las felicitaciones a la Academia ya que muchas personas pueden abrevar en las fuentes del conocimiento que ofrece esta corporación de la lengua.

La obra lexicográfica de Manuel Patín Maceo, comentada porMaría José Rincón, subrayó el hecho de que Patín Maceo tiene el honor de ser el primer autor en crear un diccionario con el respaldo de esta Academia: “Históricamente él no es nuestro primer lexicógrafo, pero sí se puede decir que es la primera obra que se dedica a registrar el léxico dominicano con criterio de exhaustividad, ya que trató de acercarse al léxico deferencial dominicano, que es el léxico de una determinada región o zona nacional en comparación con lo que se usa en el español de España”, aclaró nuestra lexicógrafa.

Nuestra experta en asuntos del lenguaje ponderó los dos diccionarios de Patín Maceo: Dominicanismos, en el que registra el léxico dominicano, y Americanismos en el español dominicano, con las palabras que se usan en el español dominicano, pero que no son exclusivas del español dominicano. Esas dos obras son independientes, que sumadas hacen un gran diccionario y es el gran aporte de Patín Maceo: “Disfruto leyendo a Patín, porque es alguien que sabe de lengua, de gramática y eso no lo podemos decir de todos los diccionarios, porque muchos no tienen la información gramatical correcta, ya que son confeccionados por personas que no tienen especialidad en la lengua española, y Patín sí la tenía y, por lo tanto, es muy fiable su análisis gramatical, además de los términos lingüísticos que incluye en los diccionarios”, dijo nuestra doctora en lexicografía.

Manifestó la ilustre ponente que lo que distingue a Patín Maceo, además de ese afán de exhaustividad, se debe a que por primera vez supera la cantidad del léxico que incluye el conocimiento del léxico con la calidad de la información gramatical. La lingüista dominico-española relató que se divierte cuando lee a Patín, por el hecho de que en su diccionario da ejemplos creados por él mismo. Debió ser un hombre de una personalidad extraordinaria, ya que lo denota en su creación: “Aunque el diccionario es una herramienta para todos, comparte un lenguaje y debe aspirar a ser neutro en personalidad y neutro en ideología; entonces cuando esto se refleja en las páginas de un diccionario estamos cometiendo un grave error como lexicógrafos, pero eso se ha ido aprendiendo con el tiempo y con la práctica lexicográfica. Cuando leemos un diccionario del español antiguo y observamos la personalidad del que lo escribió, lo podemos leer como si fuera una novela, y eso pasa con el diccionario de Patín; sin embargo, lo que a mí me gusta de su diccionario es precisamente eso”, confesó emocionada Rincón González. Terminó diciendo que Patín Maceo como lexicógrafo fue autodidacta, estudioso de la gramática y de la lengua española: “Los lexicógrafos aprendemos mucho de Patín Maceo, aprendemos mucho de su selección del léxico, de la inclusión de ejemplos, de la cantidad de palabras que él incluyó en sus obras lexicográficas y su dedicación a la corrección gramatical”, comentó.

En la historia, ya casi centenaria  de la Academia Dominicana de la Lengua, solo de un académico puede decirse que además de ostentar la honrosa distinción de haber sido  miembro fundador, dedicó cuarenta años a esta institución.

Manuel Antonio Patín Maceo se cuenta en el grupo de los doce fundadores que el 12  octubre de 1927 dejaron constituida nuestra Academia, en la que Patín Maceo, como los demás fundadores, alcanzó la condición de miembro de número, ocupó el sillón E y  mereció la distinción de miembro correspondiente de la RAE. En ese momento, quien sucedería a Patín en la butaca E, Mariano Lebrón Saviñón, nació en agosto de 1922. Desde 2015, la letra E corresponde al académico Fabio Guzmán Ariza.

El historiador Juan Ventura, uno de los biógrafos de Patín Maceo, asegura “que desde sus primeros años de juventud se dedicó al periodismo a través de los periódicos: La Opinión, Listín Diario, La Cuna de América, Nuevo Diario, Cosmopolita, El Tribuno, Pluma y Espada, La Avispa y otras publicaciones. También escribió en la revista Anales, órgano de la Universidad de Santo Domingo, y Educación, revista de la Secretaria de Estado de Educación. Firmaba sus escritos con los seudónimos: Armando Bulla, Armando Reynoso, Facundo y Juan Palomeque”.

Patín publicó los siguientes  libros: Principios de ortología española, en 1912; Apuntaciones gramaticales, en 1938; Dominicanismos, en 1940; Notas gramaticales, en cinco tomos, en 1944 y 1946; Americanismos en el lenguaje dominicano, en 1949, y otros textos. También dio a conocer  las obras literarias: Hoy como ayer (poesía), en 1945; Cuentos y serpentinas, Saudade, Pétalos y  Abalorios.

María José Rincón asegura que Patín Maceo demostró su patriotismo de alma con la redacción de sus libros, que representala obra fundacional de la producción lexicográfica dominicana, fundamental para entender nuestra lexicografía hasta nuestros días: “No es exagerado decir que Manuel Patín Maceo dedicó toda su vida al cultivo del habla castellana y a propugnar su jerarquización entre nosotros”.

La obra lexicográfica de Carlos Esteban Deive fue presentada por nuestra lexicógrafa, María José Rincón, quien ponderó la labor lexicográfica del escritor y académico de la lengua Carlos Esteban Deive. Explicó que Deive nació en España y generalmente quienes hablan “los dos idiomas” (el español común y el español criollo) tienen un grave problema cuando vienen de España y se encuentran con un léxico completamente diferente. Lo que lo diferencia es mínimo, es tan pequeño que se puede recoger en un diccionario. Deive se da cuenta de que, como estudioso de la literatura dominicana, encuentra palabras que no están registradas en los diccionarios y ese es el germen de su idea de crear su Diccionario de dominicanismos.

Contó que Deive consultó el diccionario de Patín Maceo, de treinta años atrás, y se dedicó a crear fichas de las palabras que encuentra en la literatura dominicana, y eso le sirve para confeccionar su Diccionario de dominicanismos con vocablos genuinamente criollos. Luego, siguiendo el ejemplo de Patín, Carlos Esteban Deive elaboró un Diccionario de americanismos, de uso en Santo Domingo, como apéndice del Diccionario de dominicanismos.

La académicaañadió que el Diccionario de dominicanismos, de Deive, es un diccionario de uso, sin pretensiones normativas. La diferencia está en que en un “diccionario de norma” está lo que se considera correcto, y un “diccionario de uso” incluye lo que su propio nombre indica, “lo que se usa”, independientemente de que se considere correcto o no. Comentó la ponente que es muy interesante el hecho de que este escritor avala las palabras que incluye en su diccionario con citas de obras literarias dominicanas, precisamente como reflejo de ese germen que dio origen a la necesidad de hacer un diccionario de dominicanismos: “Él dice que hay que entender como “dominicanismos” toda palabra que por su morfología y por su origen constituye una variación semántica, lexicográfica o ideológica del castellano hablado en España, que es peculiar en Santo Domingo”.

Subrayó nuestra lexicógrafa que otra de las cosas que hace diferente al diccionario de Carlos Esteban Deive obedece al hecho de que él se basa en el origen para decidir si una palabra es dominicana o no; sin embargo, los diccionarios no se pueden basar en el origen, porque no hay palabra más dominicana de origen que “canoa”, pero ya no es un dominicanismo exclusivo porque forma parte del español general. Todo eso hay que tomarlo de referencia cuando uno va a elaborar un diccionario. En su prólogo Deive registra lo que él considera que debe incluir y eso se le reconoce por el hecho de que en los diccionarios está todo permitido siempre que el autor demuestre o registre para incluir o para no incluir una palabra. En relación con la estructura, Deive no supera a Patín. “La estructura sigue siendo muy anticuada para la época”, comentó la ponente.

Rincón González resaltó que cuando un lingüista se decide a hacer un proyecto de elaboración de un diccionario académico, parte de no comparar solo con el español de España, sino comparar también con el resto de variantes del español que se hablan en el mundo, de no comparar solo con el diccionario de la RAE, sino basarse en el estudio de los corpus, de todos los grandes diccionarios de americanismos y de diccionarios de uso de otros países: “Eso es lo que hace que la técnica lexicográfica avance, pero para eso es esencial acercarnos a las obras de gente que aportó su base en la que otros vamos a seguir construyendo. Es importante que valoremos las aportaciones de esos dos grandes académicos, que influyen a la historia de la lexicografía dominicana. Gracias a ellos seguimos construyendo más diccionarios”, concluyó la lexicógrafa.

Al abordar la obra  del novelista, dramaturgo, ensayista, antropólogo, lexicógrafo y educador español, Carlos Esteban Deive, Rafael Peralta Romero dijo que nuestra academia se honró con su membrecía numeraria desde el 18 de septiembre de 2003, cuando asumió el sillón I. Su sentimiento y sentido de la dominicanidad superan al de muchos nacidos en la República Dominicana, comentó nuestro académico al presentar la semblanza del novelista, educador y lexicógrafo.

Sus escritos han sido extensos y valiosos ya que enriquecen la bibliografía de temas dominicanos. Estudioso de la esclavitud desde la época de la colonización es,  sin duda, un acreditado historiador de la época colonial.

Deive escribió tres novelas: Magdalena, Las devastaciones yMuseo de los diablos. En Teatro: El hombre que nunca llegaba. Sus obras de ensayo son varias: Tendencias de la novela contemporánea, Vudú y magia en Santo DomingoLos refugiados franceses en Santo Domingo, Los cimarrones del Maniel de Neiba, Diccionario de dominicanismos, y Heterodoxia e Inquisición en Santo Domingo.

El conjunto de sus obras le hizo merecedor, en 2001, del Premio Nacional de Literatura. Antes había recibido el Premio Nacional de Ensayo, Premio Alonso de Suazo de Historia y Premio Siboney de Literatura:“Pocos escritores han  logrado, como Deive, desarrollar con notable acierto trabajos  que van de áreas  como la historia y la antropología, sometidos al rigor de la ciencia,  a géneros tan diferentes como  la novela y el teatro, que se alimentan de la ficción. A la vez de incursionar en terreno de la lingüística para elaborar  un amplio repertorio de voces  originales del habla dominicana”, subrayó Rafael Peralta Romero. Los Diccionarios de dominicanismos, de Carlos EstebanDeive y de Manuel Patín Maceo, respectivamente, son valiosos precursores del Diccionario del español dominicano, propiciado por la  Academia Dominicana de la Lengua. 

Bruno Rosario Candelier  intervino para hablar sobre el aporte lingüístico y literario de Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive. Recordó que a partir de 1939 y 1940 llegaron varios españoles a nuestro país, y posteriormente, Carlos  Esteban Deive, al escuchar voces cuyos significados desconoce, quiere conocerlos y por esa curiosidad comienza a investigar el sentido de dichas voces: “Deive, un hombre con vocación de escritor, también quería conocer la cultura dominicana y una de esas inclinaciones fue la de escribir un diccionario. La curiosidad de identificar el sentido de las palabras que escuchaba de los hablantes dominicanos, lo llevó a explorar nuestro lenguaje y dio testimonio por escrito de cómo hablamos los dominicanos. Es una ventaja, porque además de satisfacer una inquietud personal, es un aporte para nuestro conocimiento”, señaló este director.

Aclaró que Carlos Esteban Deive, sin ser lingüista, su curiosidad por el español dominicano comohablante con conciencia de su lengua, lo motivó a conocer las voces criollas de nuestra habla con el significado de las palabras que usamos. Expliqué que la base de la cultura y el fundamento de una cosmovisión intelectual y espiritual lo aporta la lengua, que es la herramienta fundamental para el desarrollo del intelecto: “Cuando un hablante se preocupa por conocer con propiedad el significado de una palabra, indica que tiene conciencia de lengua”, subrayé.

Si un hablante se interesa por las diferentes acepciones de una palabra, indica que hay en él una inquietud lingüística. Eso permite profundizar en el tesoro idiomático de la lengua, algo fundamental para el desarrollo del intelecto: “Los dos escritores que hemos estudiado esta tarde en este “Coloquio de la Lengua” ejercen una función lingüística aun cuando no hayan estudiado la ciencia del lenguaje, por el hecho de que han dado testimonio de una de las manifestaciones claves de las palabras como la lexicografía. Aunque no lo hayan hecho con la precisión científica que pauta el arte de la confección lexicográfica, no deja de ser un valioso aporte la confección de sus respectivos diccionarios. Lo que ellos consignaron mediante la palabra, nos enriquece, como lo han hecho Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive”, indicó el director de la ADL.

En el caso de Patín Maceo, este filólogo señaló que a Patín le interesaba la gramática de la lengua. Fue profesor de lengua española y esa vocación de transmitir el conocimiento gramatical lo llevó a estudiar el habla de los dominicanos. Y Deive, profesor e investigador de la historia también experimentó igual motivación: “Las inquietudes de Patín Maceo y Carlos Esteban Deive han dejado un legado lexicográfico que nos permite acudir a ese legado y potenciarlo con nuestras inquietudes filológicas”, subrayé al cerrar mi intervención.

Santo Domingo, ADL, 12 de noviembre de 2019.

 

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