ACADEMIA DOMINICANA PRESENTA LA NUEVA GRAMÁTICA

La Nueva Gramática de la Lengua Española se puso a circular en la sede de la Academia Dominicana de la Lengua de la capital dominicana con la presencia de las autoridades académicas, un público interesado en los asuntos del idioma y representantes del sector educativo y cultural de la sociedad. Al acto ceremonial asistieron representantes de la empresa editora del nuevo código gramatical. Se trata de un libro especializado que estudia la estructura de nuestra lengua, las formas sintácticas de construcción y las modalidades expresivas del español de España y América con los rasgos léxicos, fónicos y compositivos del idioma que hablan nuestros hablantes. La lengua española tiene una riqueza literaria impresionante y es reconocida como la segunda lengua de cultura del mundo contemporáneo.
El acto de presentación se inició con las palabras del intelectual mexicano José Calafell, quien en nombre de la editora Planeta anunció que, además de esta edición de lujo de la nueva gramática, cuyos dos volúmenes tienen unas 4000 páginas, próximamente saldrá al mercado el Manual de la nueva gramática. Una edición dirigida a un público mayor, con formato de unas 700 páginas y un  precio más asequible, afirmó el señor Calafell, quien estuvo acompañado por Eugenio Roca, director de exportación del Grupo Planeta.

Entre los académicos dominicanos presentes, presididos por su Director, Bruno Rosario Candelier, figuraron el Subdirector, Federico Henríquez Gratereaux; el Secretario de la Corporación, Ramón Emilio Reyes; el tesorero de la institución, Manuel Núñez Asencio y un colaborador lingüístico de la Academia, Guillermo Pérez Castillo, quienes explicaron al público aspectos fundamentales de la nueva gramática. Otros académicos numerarios presentes fueron José Enrique García, Dennis R. Simó y Rafael González Tirado. La participación intelectual contó con Ramón Emilio Reyes, a quien le tocó abundar sobre los  aportes dominicanos a la nueva gramática entre los cuales figuran nuevos elementos léxicos y estilísticos del español dominicano; Manuel Núñez Asencio, quien explicó la vinculación existente entre la  gramática y los escritores, pues estos deben estar al tanto de la dinámica de la lengua, es decir, de los cambios y ajustes que nuestro medio de comunicación experimenta en cada nueva circunstancia sociocultural. Núñez precisó el alcance de la gramática, en tanto disciplina lingüística, que ha de privilegiar las formas que contribuyan a la unidad y enriquecimiento del idioma, es decir, al buen uso de la lengua, objetivo debe predominar sin caer en una lengua meramente libresca. Asimismo, destacó los aportes y novedades que parten del  criterio del sentido, para ser tomados en cuenta  y aceptarlos como válidos. Los latinismos han de mantener el singular original, evitar la pluralización que actualmente se usa por influencia del inglés; también habló de la inclusión, por primera vez, de usos caribeños y dominicanismos como tiradera, braguetazo, tablazo, preguntadera, llamadera, gozadera, flojera, chochera, orejear (decir un secreto o dar pistas), bufiar o bufear (burlarse), entre otros usos propios de los hablantes nativos de estos lares.

De su lado, Federico Henríquez Gratereaux habló sobre la importancia que el dominio de la gramática representa para  los hablantes cultos. Hizo un recuento sucinto de la historia y evolución del castellano, a propósito de lo cual refirió una jocosa anécdota sobre la forma de hablar de una amiga vegana cuya expresión habitual se caracterizaba por el uso simultáneo del registro popular y el culto. Como todos los hablantes, el sector culto hace su aporte a la lengua que registra la literatura y en las obras de pensadores y científicos de diferentes épocas, porque la lengua incorpora el sentir y pensar, la historia de sus hablantes, enfatizó Henríquez Gratereaux.

Acto seguido, Guillermo Pérez Castillo, quien formó parte de la comisión dominicana que trabajó en la elaboración de la nueva gramática, intervino para explicar el proceso de trabajo seguido por dicha comisión. El programa concluyó con la intervención de Bruno Rosario Candelier, quien explicó detalladamente los atributos que esta nueva gramática aporta al español actual; profundizó en la dinámica de trabajo realizada para su elaboración bajo la coordinación del lingüista y gramático español, don Ignacio Bosque, quien redactaba una propuesta que era sometida al equipo técnico de la Real Academia Española (RAE); posteriormente la estudiaba la Comisión Gramatical, que la devolvía con sus observaciones y sugerencias al equipo técnico coordinado por Bosque, quien enviaba las propuestas revisadas a cada Academia para que las respectivas comisiones americanas  verificasen, enmendasen, replanteasen o enriquecieran dicha propuesta. El Director recalcó el hecho de que se consignan, por primera vez en una gramática de la lengua española, los aportes de los usuarios de la lengua en todos los niveles sociolingüísticos de los hispanohablantes. Subrayó la importancia de citas literarias de 20 escritores dominicanos para ejemplificar usos propios de nuestra habla, hecho que constituye una representación auténtica de la cultura dominicana. Aclaró que muchos de los autores tomados en cuenta no son académicos, pues la RAE considera que los académicos son los jueces de la lengua, razón por la cual deben tomarse en cuenta los hablantes que hacen un uso ejemplar de la lengua (escritores, pensadores, científicos…) y hablantes del pueblo como representantes de la lengua viva de una comunicad. Lo fundamental, dijo, es el dato de que los ejemplos que aparecen en la nueva gramática reflejan fielmente hechos de lengua de Hispanoamérica y España.

Al concluir su alocución, Rosario Candelier exhortó al público presente y a todos los hablantes dominicanos a estudiar y poner en práctica las propuestas gramaticales de la Nueva gramática de la lengua española, en la que han plasmado la norma lingüística vigente para todos los hispanohablantes, en virtud de lo cual la obra constituye un reflejo de la lengua que usan millones de hablantes en el mundo hispánico.

De los 500 millones de hablantes de la lengua española, un 70% vive en América, proporción de textos que los autores de esta colosal obra respetaron al incluir formas elocutivas, frases y ejemplos de autores hispanoamericanos. Por su número de hablantes y por la calidad de su literatura, el español se ha impuesto en la preferencia de las lenguas más estudiadas en la actualidad.

Dimos a conocer la forma en que se coordinaron los trabajos para diferentes áreas lingüísticas de América, de España, el Caribe insular, el Caribe continental, el área andina, la rioplatense y la representación hispánica en los Estados Unidos de América. En la elaboración del texto colaboraron las Academias de la Lengua Española, la Comisión gramatical de la Real Academia Española y lingüistas al servicio de la Corporación madrileña. Los académicos dominicanos destacaron el aporte de su colaboración y, desde luego, el trabajo fundamental del lingüista y ponente Ignacio Bosque, en representación de la RAE.

En el marco de la Tertulia Lingüística “El Ánfora de las Palabras”, en el que conjuntamente con el Grupo Planeta se presentó la Nueva gramática de la lengua española, se subrayó que el texto gramatical constituye un hito en la historia de la lengua española, ya que se hizo realidad con el concurso de las 22 Academias de la Lengua Española. Es la primera gramática académica realizada con la participación de todas las Academias, lo que confirma la amplia representación de las instituciones del idioma.

Al tratarse de un nuevo código gramatical escrito con la coparticipación de las Academias  de España y América, supuso una efectiva colaboración de los lingüistas y los hablantes de todo el mundo hispánico; en segundo lugar, esa colaboración puso de manifiesto que se tomó en cuenta la realidad lingüística de los millones de hispanohablantes. Este hecho evidencia la valoración de la expresión viva de nuestra lengua en cualquier ámbito geográfico donde residen los hablantes. Desde hace varios años, nuestra Academia Dominicana de la Lengua recibía de la Real Academia Española un capítulo de la gramática para ser revisado no solo por el Director de la institución, sino por nuestros colaboradores, entre los cuales sobresalen Ramón Emilio Reyes y Guillermo Pérez Castillo. Nos sentimos representados en la Nueva gramática de la lengua española ya que fuimos tomados en cuenta, como también se sentirán representados los demás países de nuestra América. Por ejemplo, hay textos de ilustración cuyos autores son dominicanos, como Pedro Henríquez Ureña, Antonio Fernández Spencer, Juan Bosch, Federico Henríquez Gratereaux, Marcio Veloz Maggiolo, Carlos Esteban Deive, Ramón Emilio Reyes, Bruno Rosario Candelier, José Enrique García, Pedro Vergés y Andrés L. Mateo, entre otros valiosos escritores dominicanos. Y, sobre todo, hay en esta nueva gramática variadas fórmulas elocutivas, combinaciones léxicas y expresiones de la variante dominicana del español en América que confirman que, efectivamente, hay una presencia de la realidad idiomática de los hispanoamericanos en este magnífico código lingüístico que fija la pauta gramatical para el buen decir.

La comisión dominicana que colaboró en la Nueva gramática estuvo integrada por los académicos Bruno Rosario Candelier, Mariano Lebrón Saviñón, Rafael González Tirado, Ramón Emilio Reyes y Guillermo Pérez Castillo. Entre los textos dominicanos citados en la Nueva gramática se encuentran obras de Juan Bosch (La Mañosa), Tulio Manuel Cestero (La sangre), Dinorah Coronado (A la sombra del flamboyán),  José Enrique García (Contando lo que pasa), Federico Henríquez Gratereaux (Disparatario, Empollar huevos históricos), Pedro Henríquez Ureña (Ensayos) y Bruno Rosario Candelier (El sueño era Cipango), así como citas de los diarios El Nuevo Diario, Hoy y Listín Diario y las revistas Ahora y Rumbo.

La responsabilidad principal en la redacción de la gramática recayó en un ilustre gramático de nuestra lengua, don Ignacio Bosque, cuya categoría como teórico de la reflexión lingüística es comparable a la de un Antonio de Nebrija en España o de un Andrés Bello en América. Finalmente, un crédito nada despreciable merece el actual Director de la RAE, don Víctor García de la Concha, por el dinamismo, la apertura y la visión de su fecunda ejecutoria a favor del desarrollo de nuestra lengua con una entrega encomiable y una sabiduría ejemplar.

Los dos tomos en que se presenta esta edición se estructuran de tres partes: I. Cuestiones generales, donde se describen las partes de la Gramática, sus relaciones y las unidades del análisis gramatical. II. Morfología, con el análisis y composición interna de las palabras. III. Sintaxis, en la que se estudia la estructura de las oraciones en función de la relación y la combinación de las palabras. Esta edición de unas cuatro mil páginas contiene el texto completo y detallado para usarse como obra de consulta general y/o como texto de estudio a nivel universitario.

Esta nueva gramática no hace sino confirmar esa prestancia de la lengua que enaltecieran Miguel de Cervantes, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Federico García Lorca, Miguel de Unamuno y Camilo José Cela en el país ibérico junto a otros prestantes escritores y, en América, Rubén Darío, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Juan Bosch y Mario Vargas Llosa, entre tantos valiosos creadores que han hecho de la palabra el vehículo de creación, de reflexión y de cultura. Santo Domingo, Casa de las Academias, 9 de febrero de 2010.

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